Escuchas, causas, servicios… ¡Es la democracia de los ricos, pelotudo!

Siempre me pregunté a quien se le ocurrían las complicadas tramas de los thriller, esas enmarañadas telarañas donde los buenos y los malos se confunden en un baile interminable, tanto que al final ya no se logra distinguir quien es quien, ni porque hacen lo que hacen. Sin dudas muchos de los guionistas tienen en cuenta, ni más ni menos, que la realidad para sus ficciones. Sin embargo lo que en la tele te divierta en el noticiero te preocupa. Esta no es una opinión sobre las palabras “subidas de tono” de Cristina, es una crítica al sistema político y judicial montado para que no haya final feliz. En esta película siempre ganan los malos.

La AFI, como lo dijimos, sigue siendo la SIDE

El juego de los espías y los políticos no es nuevo en nuestro país, ni tampoco en el mundo. El último gran escándalo nacional estuvo relacionado con la “disolución” de la SIDE por parte del kirchnerismo y la creación de la AFI, una nueva agencia, fundamentalmente por el nombre, porque el personal y todo lo demás era lo mismo de siempre. Tanto la SIDE, como la AFI lejos están de jugar algún rol heroico como sucede en las películas de los agentes que salvan al mundo, muy lejos. El rol central de estas estructuras siempre fue la represión interna, el armado de “carpetas” de distintas personalidades, la recopilación de información de manera legal o ilegal para fundamentar causas judiciales o campañas políticas, etc. Es decir, no tienen ninguna utilidad social y al mismo tiempo son una cueva de bandidos que venden sus datos al mejor postor o los utilizan para cuidar sus posiciones.

Es por eso que desde hace muchos años proponemos la disolución de estos reductos del delito organizado, con la apertura de todos sus archivos y el juzgamiento a todos sus integrantes.

Quienes se negaron permanentemente a esa línea y pretendieron utilizarla a su favor hoy sufren las consecuencias de su maquinaria. La conversación filtrada entre Parrilli y Cristina no es más que la confirmación del accionar (a veces legal) de un aparato sin leyes, ni amos, un aparato que se retroalimente y que es utilizado siempre, siempre, al servicio de coartar la democracia y nunca de ampliarla, de amparar el delito y no de combatirlo, de generar confusión y nunca de aclarar el panorama.

La AFI sigue siendo la SIDE porque durante muchos años el kirchnerismo utilizó sus servicios, como los utilizo De La Rúa, Menem y todos los presidentes de esta democracia en la que es delito protestar y es legar escuchar teléfonos, donde la policía organiza el crimen en los barrios y quieren meter presos a los pibes de 14 años. Y no conformes con utilizar la SIDE idearon el proyecto X de gendarmería y los usaron contra los trabajadores y los dirigentes opositores como nuestra compañera Vilma Ripoll.

La AFI sigue siendo la SIDE porque en la democracia para ricos en que vivimos donde la información es una mercancía y no un bien común, los dueños de las cosas la manejan para reproducir su poder y para evitar los que debería ser la tónica: que los debates de carácter público y estratégicos, sean justamente públicos, donde los trabajadores y el conjunto de la sociedad puedan participar, opinar y decidir. Ahora la salida a la luz de la escucha a Cristina y Parrilli, incluso el grito que le propina la jefa al veterano dirigente, ponen en evidencia hoy, como ayer, es necesario disolver estos aparatos y democratizar la información.

Lo legal y lo ilegal en manos de una casta con múltiples relaciones

Clarín, que actúa como vocero de los intereses de la gran burguesía y de sostenimiento y apoyo a las medidas del gobierno de Macri, salió rápidamente a explicar que Parrilli estaba al tanto de las escuchas, que las mismas eran “legales” y se desarrollaban en el marco de una investigación judicial. Los argumentos de los afilados escribas a sueldo del régimen, pretenden ocultar que los jueces, los agentes de espionaje y los políticos se encuentran relacionados por una maraña de intereses comunes y encontrados donde el 99% de la población no tenemos voz ni voto. La legalidad es una pantalla que se prende y se apaga de acuerdo a los intereses del momento y es por eso que reconocidos espías a sueldo del macrismo como Ciro James, el Fino Palacios y otro hoy están libres a pesar de estar comprobadas sus actividades ilícitas. Es por eso que los responsables políticos de masacres como la de Cromagnon u Once aún están en su mayoría libres, es por eso que los responsables políticos de las corruptelas más grandes de la historia como la venta de armas a Croacia o Ecuador, la Banelco, la entrega del patrimonio público, las cuentas off shore y tantos otros crímenes que cometió y comente permanentemente la clase política (y empresaria) contra el patrimonio común e incluso contra nuestras vidas, se encuentra sin castigo alguno. O como sucede en el caso Amia o Nisman, que pasan los años y se esconden u ocultan pruebas, o aparecen interpretaciones o declaraciones de acuerdo a la conveniencia del poder de turno, todo a espalda de la sociedad que exige con todo derecho saber la verdad. Ahora, la denuncia por las coimas del servi macrista Arribas, parece seguir el mismo camino.

La justicia, en este sistema, no juzga según el acto sino según el cargo, las relaciones y los costos o beneficios de ese juicio y podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que las causas judiciales que más han avanzado son las que estuvieron acompañadas de la movilización popular, que es justamente la fuerza que rompe ese juego de poderes que se juega en las alturas.

Movilización popular, control social de la justicia y democratización de la política

Los políticos nombran a los jueces y a los espías, estos les devuelven los favores y entre todos se pelean y se amigan de acuerdo a sus intereses y a los distintos sectores que agarren la manija del Estado en cada momento. La legalidad y la institucionalidad se va construyendo sobre ese juego, para reproducirlo y aumentarlo y hay pocos elementos que logran alterarlo, pero estos son sin duda la clave para pensar en un ordenamiento político y judicial diferente si es que no queremos pasarnos la vida en esta mala película de James Bond o mejor dicho Tiburón, Delfín y mojarrita.

Como decíamos más arriba, los socialistas proponemos la disolución de la AFI y cualquier agencia similar de inteligencia, la apertura de los archivos y la investigación, juicio y castigo de todos los involucrados en su funcionamiento por parte de una comisión investigadora independiente del poder de turno.

También proponemos avanzar en la elección directa de jueces y comisarios, el establecimiento de mandatos acotados y revocables, el desarrollo de juicios por jurados y que el principio guía de esta “nueva Justicia” sea el de la intervención y el control social en su funcionamiento y esto solo se logra con los trabajadores y el pueblo movilizados, exigiendo, participando. Y para que se sepa la verdad en el caso Nisman y en otros ligados a corrupción de funcionarios anteriores o actuales, proponemos la conformación de una gran comisión independiente con personalidades reconocidas y ajenas al poder político, que investigue hasta el final, una especie de Conadep para que sepa la verdad de estos temas tan profundos.

 

La “política” no puede estar al margen de una transformación profunda si queremos cambiar de verdad, por eso proponemos que todos los cargos políticos (electivos o designados) tengan una remuneración acorde al de una directora de escuela, sus mandatos sean revocables y tengan la obligación de enviar a sus hijos a las escuelas públicas y atenderse en hospitales de igual característica, proponemos que los delitos cometidos por estos sean imprescriptibles y deban pagar con sus bienes si meten la mano en lo que es de todos.

Estas medidas, que son tildadas de utópicas por los que se esfuerzan para que todo siga como esta, nos permitirían abrir el camino hacia una sociedad diferente, donde la información no sea una mercancía y la justicia sea más que un título pomposo utilizado para encubrir una larga lista de ilegalidades. No son propuestas que hagan los partidos tradicionales, ellos defienden este orden de cosas aunque a veces les toque sufrir un “carpetazo” o una “parodia judicial”, saben que ese el juego que les conviene jugar para mantener sus privilegios como clase.

Para pelear por estas ideas y por muchas otras más en el camino de una transformación profunda, te invitamos a que nos acompañes en la construcción de una alternativa política que no sea parte de las viejas marionetas del poder, sin vínculos con los corruptos y represores, con un programa a favor de los trabajadores y el pueblo, sumate al MST y juntos fortalezcamos IZQUIERDA AL FRENTE Por el socialismo. Seamos capaces de encontrar un final diferente a la película de siempre.

Martin Carcione

Parrilli y Stiuso