La ceocracia pierde aceite y amenaza con reprimir: LA CALLE EN EL CENTRO DE LA DISPUTA

 

Hasta Mirtha Legrand se da cuenta que el gobierno de Mauricio Macri no “ve la realidad”, la veterana conductora (que no puede ser sospechada de izquierdista desestabilizadora) realizó uno de sus tradicionales programas con Macri y Awada y durante varios pasajes del mismo retó al presidente por su gobierno.

Lejos de pensar en cambiar la dirección de su política, el gobierno apuesta, acompañado por su coro de propagandistas, a un intento de endurecer las medidas represivas para recuperar la calle que hoy está ocupada por los reclamos.

Estas intenciones lejos de reflejar fortaleza, exponen la debilidad de un gobierno que convence cada día menos y pierde apoyo a cada paso.

La calle es de los que luchan

Docentes, estatales, trabajadores privados, movimientos feministas, organizaciones sociales, jubilados, todos los días una nueva movilización o medida de fuerza toman las calles de la ciudad de Buenos Aires y las principales ciudades del país. El descontento con el plan de ajuste del gobierno y con el conjunto de su plan de gobierno va creciendo y eso genera resistencias y luchas.

Desde que comenzó febrero a esta parte es raro encontrar un día sin alguna medida de lucha, pero la que seguramente más se destaca hasta el momento es la que vienen llevando adelante las maestras y maestros de todo el país por aumento salarial y mejores condiciones de trabajo, en defensa de la escuela pública y exigiendo mayor presupuesto. Esta lucha emblemática no solo sirve como muestra del valor y la decisión de miles en todo el país que le imponen a sus conducciones una huelga como hace muchos años no se veía, también sirve como muestra de la política del gobierno nacional: en lugar de atender a las demandas justas de los trabajadores y trabajadoras, las ningunea, monta provocaciones y aprietes y amenaza permanentemente con la represión. En estos días pudo verse policías deteniendo y revisando colectivos de docentes que volvían de un congreso gremial en Santa Cruz donde gobierna Alicia Macri (perdón, Alicia Kirchner) o en Santiago del Estero y provincia de Buenos Aires donde la policía fue a las escuelas a tomar lista de los docentes adheridos al paro.

Tan claro como los intentos represivos del gobierno es su fracaso también en este terreno, sus aprietes y persecuciones lo único que logran es generar más bronca entre los y las trabajadoras. La calle ya está en manos de los luchadores y el pueblo tiene una gran experiencia sindical y política acumulada sobre lo que significa ese control y no está dispuesto a negociar esa conquista.

En este contexto, denunciando al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y defendiendo a los que reclaman, Alejandro Bodart lo cruzó a Larreta y dijo: ““miente cuando habla de cortes por ‘provocaciones’. El que provoca es el gobierno, como su campaña de mentiras contra los docentes. La única forma de terminar con los cortes es terminar con la pobreza, el desempleo y los bajos salarios. Como este gobierno es una verdadera fábrica de pobres, es obvio que los cortes y las marchas van a continuar”.

Fricciones, amenazas y pases de factura en las alturas

La situación se calienta y empiezan a generarse problemas en el barco de Cambiemos, ya no con los “amigos” radicales solamente sino también en la línea dura del macrismo. El presidente le tiro la oreja a Larreta en una entrevista y Patricia Bullrich le marco la cancha, la Nación va a “actuar” pero la ciudad también debe hacerlo, incluso recordándole al calvo jefe de gobierno que se había realizado el traslado de la federal con los recursos y no se “observaban resultados”.

Estas fricciones son típicas de los que se tiran la pelota unos a otros para esconder que le tienen un miedo grande a la movilización y el rechazo popular, saben que es un gigante que puede tornarse incontrolable si lo presionan demasiado y por eso debaten como actuar. Ya intentaron con el protocolo anti piquetes y fracasaron, ahora Larreta habla de “desalojar piquetes de 30, 50 u 80 personas”, o Bullrich habla de actuar “lógicamente” al tiempo que explica que la represión tiene consecuencias, etc.

Para ahorrar letras, podemos decir que al gobierno se le presenta una contradicción de hierro: para avanzar en su plan de ajuste necesita desalojar las calles y las luchas, pero al mismo tiempo si utiliza la represión para hacerlo se arriesga a un conflicto aún mayor que no podrá controlar. Mientras tanto, las calles siguen siendo de las y los que luchan por sus derechos.

Como si faltara algo, la integrante de Cambiemos que fue más al fondo en sus declaraciones fue Carrio, quien cínicamente y hablo de que “no había que reprimir porque lo que se estaba buscando es que  haya un muerto”. Esta frase la pinta de cuerpo entero y no es ni más ni menos que una amenaza y un intento de preparar el terreno para la represión, trasladando la responsabilidad de posibles víctimas a los que reclamamos para impedir que avance su plan de ajuste . Es por eso que repudiamos absolutamente esos dichos, que no son aislados, sino que se encuentran en perfecta armonía con las declaraciones de numerosos funcionarios y voceros del gobierno justificando la represión, negando el carácter genocida del golpe de Estado y poniendo en duda la cantidad de compañeros y compañeras desaparecidas.

Fueron 30.000, fue genocidio

Para los que creían que los dichos sobre la dictadura eran balbuceos de un par de descolgados del macrismo, los debates de los últimos días despejan cualquier duda. El gobierno apuesta a transformar el pasado para fortalecer a las fuerzas represivas del presente. Por eso reflota la teoría de los dos demonios, por eso minimiza los alcances del plan llevado adelante por los militares en un contexto continental globalmente represivo. Minimiza también el papel de los “socios civiles” de la dictadura, muchos de ellos socios actuales o miembros de su gobierno.

Ante esa política global tendiente a reprimir ante la debilidad para hacer pasar el ajuste, tenemos que reventar las calles el próximo 24 de marzo, para también reafirmar que el golpe militar venía a terminar con una generación de luchadoras y luchadores que se extendía rápidamente e impedía los avances del pujante neoliberalismo de aquellos años. Y después del 24/3 tenemos que seguirla con fuerza en el paro general del 6 de abril que debemos transformarlo en activo.

Vení con el MST en Izquierda al Frente

En la plaza de Mayo y en todas las plazas del país tenemos que dejar en claro que la experiencia histórica está grabada a fuego en la memoria y ante cualquier intento de pasar por la fuerza lo que no pasa por convicción el gobierno va a tener serios problemas. No creemos que los intentos represivos y las bravuconadas del gobierno respondan a su fortaleza sino a su debilidad, porque en la medida que sus políticas son cada día más resistidas por el pueblo que vive de su trabajo y se producen más luchas, más sectores rompen políticamente con el gobierno y empiezan a alejarse; y eso lejos de fortalecerlo ejerce una presión mayor entre sus filas e incluso entre sus aliados críticos como la burocracia sindical, el PJ y el Massismo.

Este 24 de marzo, como todos los años, pero en este en particular hay dos peleas que se combinan: una pelea por la historia, por la memoria la verdad y la justicia, pero también otra pelea por el presente y el futuro, por derrotar el ajuste del gobierno del PRO y por supuesto sumar fuerzas para fortalecer una alternativa de izquierda que luche por un gobierno de las y los trabajadores y el pueblo. Es el momento para hacer más grande una nueva herramienta política de izquierda que está surgiendo, mientras en el FIT se pelean por los candidatos y se hacen las mil y unas entre ellos, el nuevo frente que conformamos desde el MST con el Nuevo MAS avanza instalando nuestras propuestas. Sentite convocado/a para dar con nosotros estas peleas fundamentales, y sumate a esta construcción política.

                                                                Martín Carcione