Nuestras propuestas, ante las graves inundaciones en Tucumán,

Mitos y verdades sobre los fenómenos naturales que impactan profundamente en la vida del pueblo trabajador. Prioridades y responsabilidades de la casta política gobernante. ¿Qué proponemos desde la izquierda?
 
Después de la tormenta, la desolación
 
Tucumán volvió a padecer las consecuencias del temporal y la ausencia de políticas destinadas a contenerlos. Las zonas más afectadas fueron el sur de la provincia: La Cocha, Alberdi y Graneros. Así como las 38 y 334, Catamarca tuvo su ruta 33 colapsada. Más de 3500 personas sin luz y otras miles más aisladas. Con tanta agua desatada, ni los helicópteros podían aterrizar. “La Salvación”, “El Sacrificio”, son los nombres de los parajes que, paradójicamente, fueron los más devastados. “Alto El Puesto”, “La Invernada”, “Domingo Milán”, “Palo Blanco”, otros tantos más. El gobierno apareció, tarde luego del desastre, y con el sólo fin electoral/clientelar. El “Comité de emergencia” local reconoció que 160 personas en 2 escuelas, aguardaban a que las aguas “bajen”. No hubo ni llamada presidencial. Es que, en un año electoral, nada puede salir mal, o peor, nada los puede poner mal.
 
En estos días vimos ríos desbordados (Marapa), rutas destruidas, casas venidas abajo, vehículos arrastrados, cultivos inundados, escuelas con evacuados, clases suspendidas, maestras rescatadas (escuela n° 295) y vecinos en canoa. Luego, audios, noticias, cadenas de mensajes y actitudes solidarias de todos ante la emergencia. Se pedía alimentos, ropa y calzado. “Jamás vivimos algo así. Nunca nos tocó sacar el barro de las casas”, lamentaban. Es una película de terror que se agrava año a año: la víctima, la gente que no tiene NADA y lo pierde TODO; el pueblo que transforma la angustia en ayuda; los victimarios, el estado capitalista y las fuerzas destructivas de la economía que pisotean impunemente a la madre naturaleza, la cuál a su vez, reacciona a su manera.
 
 Cambio climático y el clima de la política
 
 “¡Yo tengo 10 mansiones, pedazo de animal, vago de miércoles!” (Beatriz Rojkés de Alperovich, ex senadora nacional y actual presidenta del PJ tucumano). “Ha funcionado. El trabajo dio resultado” (José Alperovich, ex gobernador de Tucumán, actual senador FPV y asesor ad honorem, con rango ministerial del gobierno provincial). “Hay lugares donde falta el agua y hay lugares donde sobra” (Mauricio Macri). “Para el verano lo más útil que podemos hacer es rezar” (Sergio Bergman, ministro de Medio Ambiente, PRO-Cambiemos).
 
Cada vez que se visibilizaron las consecuencias nefastas de los fenómenos naturales, la clase política del régimen burgués decadente argentino, recurrió al mismo mensaje mentiroso, intentando eludir responsabilidades y culpando a la propia naturaleza de los males que afectan a la población. “Felizmente ya no llueve” y “Dios nos perdonó”, fueron las recientes expresiones del multimillonario gobernador Manzur y la intendenta de Alberdi, Sandra Figueroa, ante la disminución de lluvias. Se intentan lavar las manos ante las graves omisiones de sus gestiones para evitar estos desastres.
 
El informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, Japón, 2014), advirtió que, a consecuencia del calentamiento global, “el aumento de lluvias en el centro y norte del país y la multiplicación de eventos climáticos extremos”, son efectos que iban a repetirse con intensidad creciente en los próximos años. Las catástrofes no son ni un castigo divino, ni una actitud provocativa de la naturaleza, sino que son producto del accionar destructor del modelo económico capitalista, el cual no ha dudado en basar sus sobreganancias en la destrucción total del ambiente.
 
El modelo de sojización en nuestro país ha avanzado gracias al aval de la casta política tradicional, en todas sus variantes (UCR/PRO/PJ/FR/CC), y para la izquierda sectaria (FIT) no es un tema de su agenda. Mientras, el agronegocio nos envenena con transgénicos y agrotóxicos, e impulsa el desmonte, reduciendo la capacidad de absorción de los suelos y fomentando el calentamiento global. Así, las lluvias son cada vez más fuertes y las aguas se escurren y van a los cursos de agua que terminan en los grandes ríos.  El propio estudio oficial “Monitoreo de la Superficie de Bosque Nativo de la República Argentina” (2012. UMSEF) advirtió que, en Tucumán, por ejemplo, ¡se desmontaron 18 mil hectáreas sólo en 4 años!
 
Hasta ahora, ningún funcionario público se hizo eco de estos informes y no hay planes estratégicos que, a corto, mediano y largo plazo, y de forma conjunta y coordinada, trabajen sobre la vulnerabilidad de los sectores afectados.
 
 Por un plan estratégico de alerta temprana y mitigación
 
Hace unos años, el geólogo José Sayago sentenció: “Históricamente, Tucumán ha sido afectada por catástrofes sociales, producto de fenómenos naturales en las áreas rurales y urbanas. Sería innecesario reiterar lo ya advertido mediante numerosas publicaciones (especialmente del Instituto de Geociencias y Medio Ambiente de la UNT), que el cambio climático está entre nosotros y ha llegado para quedarse. Hasta el presente no existe en la provincia un sistema de “alerta temprana” ante las inundaciones, cuya recurrencia se ha ido incrementando en los últimos años. Asimismo, no existe un plan de mitigación y adaptación ante sequías intensas y prolongadas, cuyos efectos negativos podrían ser tal vez más graves que las inundaciones desde la perspectiva económica y sanitaria. Este panorama exige prioritariamente un plan director, desarrollado y puesto en funcionamiento por una oficina de prevención de desastres, integrada por científicos y técnicos con la coordinación de los municipios y comunas, para la organización de los programas de alerta temprana, evacuación y mitigación”.   
 
El “Comité de Emergencia” no puede limitarse a relevar los daños del temporal y tomar medidas meramente asistenciales y/o sanitarias a los damnificados. No puede suceder que se tenga que pedir prestado un helicóptero a otra provincia (Santiago del Estero) porque el de Tucumán no estaba operativo. El titular del Plan Belgrano, José Cano (UCR) anunció que habría ayuda nacional, pero el macrismo no ve la realidad y tampoco hace algo. El gobierno debe responder con asistencia urgente a todos los afectados.
 La justicia debería intervenir también e iniciar una causa por el delito de estrago culposo, para investigar razones de la catástrofe, así como las responsabilidades de los funcionarios públicos.
Hay que frenar la tala indiscriminada y los monocultivos, reafirmar la soberanía alimentaria y bregar por una agricultura diversificada. Es urgente diseñar un plan de obras públicas con participación, planificación y control social y la convocatoria a un equipo interdisciplinario de especialistas. Para que estos planteos avancen, es necesario una alternativa política de los de abajo, amplia, antiimperialista, anticapitalista y ecosocialista.
 
                                                                                                 Blas Sanchez Ovadilla