A 50 años del asesinato del Che Guevara

Ayer, 8 de octubre, se cumplieron 50 años del asesinato del Che Guevara en Bolivia. Sobre el tema adelantamos un trabajo que será parte del próximo número de nuestra Revista “Nueva izquierda” que saldrá a la venta en noviembre.

Revolución socialista o caricatura de revolución

“Por otra parte las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo y solo forman su furgón de cola. No hay más cambios que hacer; o revolución socialista o caricatura de revolución.” [1]

¿Qué es lo que hace que la cara de Ernesto “Che” Guevara esté presente en los más variados rincones del planeta, asociada a las más diversas movilizaciones populares? ¿Cuál es la explicación para que hoy, 50 años después de su asesinato en manos de ejército boliviano (ordenado por la CIA), su ejemplo revolucionario siga vigente? Revolucionario irreverente y frontal, abnegado, coherente y profundamente internacionalista, son solo algunas de las características que podrían definirlo, pero más allá de su personalidad y lejos, muy lejos, del culto, nos proponemos recuperar su potencial revolucionario así como también hablar sin tapujos de sus aciertos y de sus desaciertos y errores teórico-políticos. Porque no hay un sincero homenaje si es de manera acrítica, sino abordando puntos fuertes y débiles, como aprendizaje hacia las luchas que enfrentan al imperialismo en todo el mundo.

Un muerto que no para de nacer

Es mundialmente conocida la biografía de Ernesto Guevara, su lugar de nacimiento en Rosario y sus posteriores mudanzas debido al asma que lo acompañó toda su vida. Sus aventuras en moto son eje de varias películas y relatos. Su encuentro frontal con las miserables condiciones de vida de millones en un continente saqueado hasta el cansancio desde los tiempos de la colonia fueron sin duda las principales causas de su vuelco a la actividad revolucionaria y su encuentro con los hermanos Castro, jóvenes dirigentes de una generación que supo poner en vilo el poderío yanqui en su propio patio trasero.

La vida del Che estuvo signada desde siempre por los desafíos, en un primer momento individuales, por superar las prohibiciones que le imponía su salud y posteriormente colectivos, al asumirse como revolucionario y entregar su vida al proyecto de terminar con el imperialismo para poner en pie un mundo diferente.

En el marco de un mundo bipolar, donde todos los destinos parecían construirse sobre dos opciones: burocracia o capital. El Che fue parte de un puñado de revolucionarios que se atrevieron a romper el molde de Yalta y Postdam a pocos kilómetros de las costas norteamericanas.

El 1 de Enero de 1959, luego de varios[2] años de lucha desigual contra la dictadura de Fulgencio Batista, el Movimiento  26 de Julio entró en la Habana y revolucionó a todo el continente.

Sin dudas, es en este primer hecho de magnitud descomunal, que podemos encontrar la respuesta a las preguntas que nos planteamos en primer lugar. ¿Por qué su imagen recorre las luchas del mundo? Porque sin dudas es la imagen misma de la rebeldía contra el imperio, del logro de lo que parecía imposible, de la utopía finalmente consumada.

Otro aspecto de la respuesta debe considerar también, que las causas profundas que producen esas luchas están ligadas íntimamente con las que generaron aquella revolución, la imposición creciente de todo tipo de penurias a los pueblos por parte del imperialismo y sus “burguesías autóctonas” al decir del propio Guevara.

Hoy, a 50 años de su asesinato, aunque sin la fuerza de otros tiempos Estados Unidos sigue ejerciendo el rol de gendarme mundial, dirigiendo, junto al resto de los gobiernos imperialistas, el destino de la humanidad al abismo del hambre, las guerras y la barbarie.

Las bravuconadas de Donald Trump, el fortalecimiento relativo de gobiernos reaccionarios en distintos puntos de nuestro continente y el mundo y la falta de una referencia revolucionaria empuja muchos  jóvenes a dudar sobre las posibilidades de una transformación profunda de la sociedad.

Frente a esto, retomar el ejemplo del Che, en el sentido de que sí es posible lograr cambios revolucionarios, es un arma poderosa con la que interpelar a aquellos que se debaten entre la apatía y la desesperanza, para volver a colocar como un horizonte posible la lucha por la revolución. Traer a la memoria ese puñado de rebeldes que guiados por la convicción profunda de la justeza de sus causas lograron ganarse el apoyo del campesinado y del pueblo de la ciudades en Cuba, debe servir como impulso entonces, para encarar los desafíos que se nos presentan en la actualidad, aún cuando muchos de ellos parezcan imposibles de cumplir.

Constructor de socialismo

La revolución cubana, sometió a su propia dirección a una prueba muy superior que la del propio asalto del poder. Asentado esencialmente en el campesinado y apoyado por sectores de la burguesía cubana desplazada por Batista, el movimiento 26 de julio se encontró rápidamente de frente con las leyes de la historia y lo que comenzó como un intento de lograr el final de la dictadura y una serie de reformas económicas terminó transformándose en la primer revolución socialista del continente. Los sectores burgueses que acompañaban el proceso rápidamente mostraron su carácter claudicante e impotente para lograr los cambios necesarios y la presión del movimiento de masas, convulsionado por los triunfos obtenidos empujó a la conducción revolucionaria a radicalizarse y comenzar con la tarea de reconstrucción del país sobre nuevas bases.

El Che fue, quizás, el más consecuente conductor de ese proceso logrando comprender rápidamente que no sería posible sin afectar los intereses económicos fundamentales, cumplir con las demandas de un pueblo sistemáticamente postergado. Solo para ilustrar la transformación de la que hablamos sirven de muestra los siguientes párrafos: «Una investigación hecha por la Asociación Católica Cubana en 1957, basada en 2.500 familias rurales encontró que el 60% vivía en chozas techadas con madera de palmera y pisos de tierra sin recubrir, y sin agua ni comodidades sanitarias de ninguna clase. En el 70% de los casos se usaba alumbrado a kerosene y el 30% restante no tenía iluminación. La alimentación básica consistía en arroz, porotos y vegetales; sólo el 11% bebía leche, el 4% comía carne y el 2% huevos. El resultado era una deficiencia calórica de 1.000 unidades diarias». Apenas 3 años después, y transcurrido un año de la revolución, la situación era completamente distinta: “Las tarifas eléctricas se han reducido un 30%, las telefónicas a la mitad, las medicinas en un 20%. Se han construido 800 millas de nuevos caminos, 35 nuevos puentes; el ejército ha reforestado 133.000 acres. Se han confiscado 400 millones de dólares de propiedad robada por los hombres de Batista. Se han completado 10.000 unidades de viviendas, con cuatro cuartos, para aquellos que ganan menos de cien dólares al mes. El costo es de 15,92 pesos, que no es en concepto de alquiler, sino de pago mensual por la compra de la casa. Los alquileres fueron reducidos a la mitad. En ocho meses se completaron diez hospitales y seis mil escuelas nuevas, incluyendo la creación de escuelas rurales…”  [3] 

Como director del Banco Central, Ministro de Agricultura o Ministro de Industria, durante las jornadas de trabajo voluntario o en incontables representaciones internacionales el Che fue un constructor de socialismo, haciendo una escuela acelerada que lo llevó a profundizar no solo sus conocimientos del marxismo sino a sacar conclusiones y teorizar sobre lo que hasta ese momento no era más que un accidente histórico, amenazado por el imperialismo y visto de reojo por las “potencias socialistas”.

Pero el socialismo es mucho más que mejorar las condiciones de vida en un país y en esto también el Che fue vanguardia. Por eso en lugar de contentarse con los cargos, los honores y la seguridad del terreno conquistado, se lanzó a extender el proceso revolucionario.

Internacionalismo militante

El imperialismo norteamericano es culpable de agresión; sus crímenes son inmensos y repartidos por todo el orbe. ¡Ya lo sabemos, señores! Pero también son culpables los que en el momento de definición vacilaron en hacer de Vietnam parte inviolable del territorio socialista, corriendo, así, los riesgos de una guerra de alcance mundial, pero también obligando a una decisión a los imperialistas norteamericanos. Y son culpables los que mantienen una guerra de denuestos y zancadillas comenzada hace ya buen tiempo por los representantes de las dos más grandes potencias del campo socialista.” [4]

Con estas palabras en la conferencia tricontinental, el Che mostraba que su proceso de evolución política no solo lo transformaba en un internacionalista cada día más consecuente, sino que al mismo tiempo lo alejaba del papel nefasto de la Unión Soviética y el acercamiento a la misma que se acentuaba en el gobierno cubano.

Luego de combatir varios meses en el Congo de manera clandestina, Guevara vuelve a Cuba para despedirse definitivamente y empeñarse en la empresa que le costaría la vida. Su definición de abrir un foco guerrillero en Bolivia, que le permitiera extender el proceso revolucionario no encontró eco en la conducción del recientemente formado Partido Comunista de Cuba y el Che partió solo, con un puñado de hombres abandonando todos sus cargos.

Lejos, muy lejos de los ejemplos que dominan en la actualidad la política (incluso en muchos sectores de la izquierda) este ejemplo de coherencia del Che nos habla de cuan profundo habían calado en él las experiencias revolucionarias, hasta que punto estaba comprometido por lograr la tarea que entendía como definitiva “enfrentar al imperialismo en cualquier sitio en donde esté…” [5] con la convicción de que éste es el único camino para una victoria duradera y efectiva, acérrimo opositor a la teoría estalinista del socialismo fronteras adentro, el guerrillero heroico fue consecuente hasta el final con sus propias construcciones teóricas y encontró la muerte en Bolivia, combatiendo con un reducido grupo hombres, en su mayoría cubanos, abandonado a su suerte por el PC, que de alguna manera festejó la derrota de este díscolo, pero no dudó en ponerse la camiseta y construir estatuas para arrebatarle el verdadero sentido a sus acciones, su sentido revolucionario.

Nuestras diferencias con el Che

Lejos estamos de edulcorar las diferencias muy importantes que nuestra corriente mantuvo históricamente con algunas concepciones desarrolladas por Guevara en relación a la lucha de clases. El balance de los años que siguieron a la revolución cubana, salvo algunas victorias momentáneas fue de derrota en derrota para varias generaciones que se volcaron a la lucha armada en las más diversas geografías. La teoría del foco guerrillero como estrategia para todo tiempo y lugar, la definición del campesinado como vanguardia casi permanente combinado con su no impulso a la organización de los trabajadores y sectores populares en partidos y sindicatos, configuraron una receta del Che, que se demostró muy equivocada y significó la desaparición física de una enorme vanguardia revolucionaria, empezando por supuesto, por el mismo.

En nuestra situación americana, consideramos que tres aportaciones fundamentales hizo la Revolución Cubana a la mecánica de los movimientos revolucionarios en América; son ellas: Primero: las fuerzas populares pueden ganar una guerra contra el ejército. Segundo: no siempre hay que esperar a que se den todas las condiciones para la revolución; el foco insurreccional puede crearlas. Tercero: en la América subdesarrollada, el terreno de la lucha armada debe ser fundamentalmente el campo“.[6] En esta cita del Che se resumen, quizás, algunas de las criticas fundamentales que le hacemos a su conceptos. También en otra de su trabajo “Guerra de guerrillas, un método” donde dice: “Estimamos que en las condiciones actuales de América, la guerra de guerrillas es la vía correcta. Hay argumentos fundamentales, que, en nuestro concepto, determinan la necesidad de la acción guerrillera en América como eje central de la lucha”.

Es indudable que la revolución cubana tuvo un impacto enorme en la vanguardia de todo el continente e incuso mundial, teniendo en cuenta esto, que el planteo fundamental del Che haya sido intentar exportar estas “aportaciones” que no respondían a la situación objetiva de una parte importante de los países del continente y que además, por el alineamiento con la URSS, no contaban con el apoyo de la dirección cubana, significo para una numerosa vanguardia, una preocupación mucho mayor por copiar un método, que por analizar a fondo las condiciones objetivas de cada país y elaborar una respuesta política, programática y organizativa acorde a ese análisis.

Contrariamente a esto, nuestra corriente encabezada por Nahuel Moreno, polemizó severamente, desde una posición de respeto y admiración por los logros de la revolución Cubana, para tratar convencer a esa enorme vanguardia de que no se trataba de “copiar” las enseñanzas “técnicas” de ese maravilloso proceso sino utilizarlo como ejemplo y motivador pero elaborar los métodos más apropiados a la realidad objetiva donde nos tocara construir. Lamentablemente, siguiendo su propio esquema, él y una importante camada de luchadores y luchadoras fueron liquidados y hoy no existen experiencias guerrilleras exitosas.

Como parte de ayudar a la vanguardia a encontrar caminos correctos para enfrentar con éxito a los gobiernos capitalistas, Nahuel Moreno en polémica con el legado guevarista decía: ““hemos visto que Guevara ni se plantea la necesidad de un partido revolucionario ligado al movimiento de masas para iniciar la guerrilla…Para nosotros, sin embargo, el problema del partido revolucionario es lo esencial. Hoy día nos encontramos con dos fenómenos paralelos provocados por la revolución cubana: un colosal ascenso del movimiento de masas que nos lleva a una situación de poder dual y el surgimiento de una numerosa vanguardia pequeñoburguesa, obrera y campesina, que se plantea el problema de la revolución. Guevara con su teoría del grupo guerrillero y su ignorancia del partido revolucionario, lo único que hace es alentar la dispersión de esa vanguardia en tantos grupos preparatorios de la guerrilla como aspirantes a Fidel Castro hay entre nosotros. El sueño de la guerrilla propia se ha transformado casi en una moda trágica en los círculos revolucionarios pequeñoburgueses. Por otro lado, esa vanguardia se aísla del movimiento de masas, del estudio de la realidad y de la formulación de un programa revolucionario. Lo único que ponen los hombres que están dispuestos a luchar es su valentía a toda prueba. Desgraciadamente ese es un camino que lleva a la derrota de esa vanguardia…La vanguardia revolucionaria debe orientarse a trabajar unida en el movimiento de masas con sus organizaciones reconocidas para combatir a las direcciones oportunistas, reaccionarias, que tienden a “institucionalizar” a las organizaciones de los trabajadores. El frente único revolucionario tiene ese objetivo preciso: disputarle la dirección de los trabajadores al oportunismo. Al mismo tiempo esta tarea se combina con otras dos: elevar a la vanguardia espontánea de los trabajadores a una posición conscientemente revolucionaria y a la lucha por el poder a los propios trabajadores. Para lograr realizar estas ciclópeas tareas no hay otro medio que trabajar entre los trabajadores férreamente unidos. Esa unidad sólo se puede lograr si vamos elaborando el programa revolucionario que las masas sienten como suyo porque responde a sus aspiraciones o necesidades. Por eso la gran tarea planteada a la vanguardia es unirse en un frente único revolucionario y elaborar un programa común para trabajar en el movimiento obrero, campesino o urbano, que dependerá del país de que se trate. ¿Y la lucha armada? ¿Y la guerra de guerrillas? Justamente será tarea de ese frente y partido único de la revolución el fijar de acuerdo con el programa, el momento y la forma que deberá adoptar esa lucha armada. Lo que nunca deberá hacer es aceptar un dogma en lugar de elaborar un programa ajustado a esa realidad. Dicho sin ambages: el frente único revolucionario debe rechazar el dogma de la guerra de guerrillas como único método y ajustar su acción, inclusive la armada, a la elaboración de un programa y a la experiencia del movimiento de masas y a la de la propia vanguardia organizada en un partido único de la revolución”. (Dos métodos frente a la revolución Latinoamericana, Nahuel Moreno)

El retroceso de Cuba como modelo socialista

Volviendo a los debates centrales que se daban por entonces y que en Cuba se desarrollaron en sentido negativo años después de su muerte, es que podemos encontrar algunas de las explicaciones a la situación de Cuba hoy y del papel que terminó jugando en muchos de los procesos que se dieron en los últimos 50 años a nivel continental. Cuba tomó el camino de cobijarse bajo el ala de la burocracia soviética, presionada por las condiciones económicas y políticas, amenazada permanentemente por los yanquis, seguramente que si pero ese camino consolidó un esquema de organización que dejó sin combustible el motor de aquel maravilloso proceso: Un pueblo movilizado. “En cierto sentido el burocratismo y la dependencia de la política exterior soviética, que significó la adaptación a la coexistencia pacífica con el imperialismo primero y a la colaboración luego -adaptación que da como resultado la política de la dirección cubana de frenar y desviar las revoluciones, fueron peligros que avisó el propio Guevara. Pero en sus trabajos está la base metodológica, política y programática en la que encuentra justificación la evolución del castrismo de movimiento nacionalista revolucionario a Partido Comunista estalinista.[7]

El acercamiento de la dirección cubana al stalinismo soviético en su momento significó el fin de los planes de extender la revolución. Y al menos desde los 90, significó un proceso de apertura, de creación de zonas económicas especiales y otras medidas restauracionistas implementadas desde hace años, sumadas a las negociaciones públicas con EEUU del último tiempo que aceleran el mismo rumbo.

En el siglo XXI, anticapitalistas y socialistas

Es injusto realizar estos balances sin contar con su presencia, masticando todavía la bronca, 50 años después, por su cobarde asesinato en aquella escuelita perdida en la selva boliviana.

Pero, para ser consecuentes, para no caer en la tentación de que su rostro sea solo un objeto más de la moda, una mercancía sin historia ni futuro, es necesario recuperar al hombre con lo que reivindicamos como aciertos y también con las concepciones que entendemos fueron equivocadas, fuera de toda pedantería estéril y sin otro objetivo que el de fortalecernos para las batallas que se vienen.

Hace 51 años el Che partió de Cuba dejando estas palabras para sus hijos “Crezcan como buenos revolucionarios. Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar la naturaleza. Acuérdense que la Revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada. Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario.” palabras que queremos recuperar hoy pues mantienen su vigencia absoluta, un año después de escribirlas el Che caía en la selva, pero su ejemplo se multiplicaba y su figura se transformaba en ícono.

Hoy las luchas recorren el mundo, desde la vieja Europa se alzan los gritos independentistas de las comunidades Catalana y Vascas entre otras, los trabajadores franceses se organizan y luchan contra las medias económicas de su gobierno. El jefe del imperio, el histriónico Donald Trump, enfrenta en su propio país un resurgir de las luchas obreras y populares, de las mujeres y la juventud. Recibimos golpes, ajustes y represión, pero seguimos de pie y con un desafío pendiente, lograr de una vez el objetivo que movilizó al Che y su generación, y a muchos otros antes que ellos, construir un mundo socialista, sin explotación ni violencia.

No alcanza para este objetivo solo desearlo, necesitamos organizarnos políticamente y construir organizaciones revolucionarias insertas en el movimiento de masas disputando allí la dirección. Dar un paso al frente, entender la profundidad de lo que significa que “cada uno de nosotros, solo, no vale nada”. A 50 años del asesinato del Che, nuestro mejor ejemplo es continuar con su lucha, seguir sintiendo en lo más hondo las injusticias, practicando el internacionalismo militante, ejerciendo la crítica y la autocrítica como armas revolucionarias y apostando todo a la organización independiente y democrática de los trabajadores y los pueblos. Confiados, como decía Nahuel Moreno, de que “lo indispensable es luchar, luchar con rabia para triunfar. Porque podemos triunfar. No hay ningún dios que haya fijado que no podamos hacerlo”. ¡Hasta siempre Che Guevara! Seguimos adelante en la lucha por el socialismo.

Martín Carcione

[1] Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental

[2] En 1953 se va el asalto al cuartel Moncada encabezado por Fidel Castro que termina en fracaso. En 1956 se da el desembarco de la expedición Granma.

[3] Guevara: Heroe y Martir de la Revolucion permanente… Ediciones Cuadernos Socialistas, Argentina 1997

[4] Idem 1

[5] Carta de despedida a Fidel

[6] Ernesto Che Guevara, “La Guerra de Guerrillas”.

[7] Dos métodos frente a la revolución Latinoamericana, Nahuel Moreno.

[8] Carlos Miranda, Guevara: Heroe y Martir de la Revolucion permanente, Ediciones Cuadernos socialistas, Argentina 1997

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[1]    Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental

[2]    En 1953 se va el asalto al cuartel Moncada encabezado por Fidel Castro que termina en fracaso. En 1956 se da el desembarco de la expedición Granma

[3]    Guevara: Heroe y Martir de la Revolucion permanente… Ediciones Cuadernos Socialistas, Argentina 1997

[4]    Idem 1

[5]    Carta de despedida a Fidel

[6]    Ernesto Che Guevara, “La Guerra de Guerrillas”

[7]    Carlos Miranda, Guevara: Heroe y Martir de la Revolucion permanente, Ediciones Cuadernos socialistas, Argentina 1997