Garrahan Un día de abrazo a quienes cuidan el hospital
La jornada de ayer en el Hospital Garrahan tuvo dos hitos centrales que expresaron un piso de solidaridad muy fuerte con su personal, nuevamente atacado por el oficialismo libertario.
Respuesta inmediata
Durante el mediodía, una conferencia de prensa convocada de manera casi espontánea, en pocas horas, concitó no solo la atención de la prensa nacional, sino también el respaldo de centenares de trabajadores que suspendieron momentáneamente sus tareas y se movilizaron hasta las puertas del hospital. Allí acompañaron a los referentes gremiales y sindicales que encabezan una lucha persistente en defensa de este hospital emblema de la atención pediátrica de alta complejidad. Por la tarde, la realización de un Cabildo Abierto cerró la jornada y completó un verdadero abrazo solidario, interno y externo, al personal del hospital.
El martes 3 de febrero fue un día atravesado por hechos de enorme relevancia, que condensan la orientación general del gobierno nacional hacia el Garrahan, hoy virtualmente intervenido. En horas de la mañana, la Asociación de Profesionales y Técnicos, ATE y UPCN recibieron una notificación oficial que prohibía la realización del Cabildo Abierto previsto para la tarde. El texto incluía amenazas de imputar contravenciones, descuentos salariales y otras sanciones, arrogándose facultades judiciales por parte de la intervención designada a dedo por el ministro de Salud, Mario Lugones.
Horas después, el Jefe de Gabinete y vocero presidencial, Manuel Adorni, publicó un mensaje en la red social X celebrando despidos y suspensiones a “gremialistas de izquierda” del hospital. En el mismo mensaje hizo referencia a un informe de carácter reservado —que los trabajadores aún no habían recibido— donde se anticipaban avances en los sumarios administrativos contra 44 trabajadores y trabajadoras del Garrahan.

Ese mismo martes, la intervención del hospital, a través de su abogada sumariante, remitió finalmente el informe preliminar de los sumarios. Allí se recomiendan cesantías para 11 trabajadores y suspensiones para otros 29. La lista está encabezada por Norma Lezana, referente de la Asociación de Profesionales y Técnicos, Maximiliano Bares, del mismo sindicato, y los principales dirigentes y activistas de la Junta Interna de ATE.
Los fundamentos invocados para justificar despidos y suspensiones —a raíz de una protesta realizada en el hospital en un contexto de descuentos salariales brutales y tras más de un año y medio sin ser recibidos por la dirección, pese a reiterados pedidos— no tienen antecedentes en los 40 años de historia del Garrahan. Los argumentos esgrimidos por la abogada patronal resultan, además, abiertamente insólitos y están muy lejos de constituir causales graves para sanciones de esta magnitud.
La publicación de Adorni deja en evidencia que se trata de una decisión política tomada en la más alta esfera del Poder Ejecutivo. El objetivo es claro: “correr del medio” a quienes, como Norma Lezana, Maxi Bares y los referentes de ATE, encabezaron una lucha histórica que le propinó una dura derrota al gobierno nacional, logrando un aumento salarial del 61% y otros complementos que mejoraron sustancialmente las condiciones de los trabajadores, muy por encima de las paritarias del 1% firmadas por UPCN y SUTECBA, gremios reivindicados por la gestión libertaria.
En ese marco se abre un nuevo capítulo en la defensa del hospital pediátrico más importante de Sudamérica: rodear de solidaridad a Norma, a Maxi y al conjunto de trabajadores amenazados con sanciones por la intervención designada por Lugones.

Contundente expresión de solidaridad interna y externa
La jornada de ayer funcionó como un verdadero termómetro del clima interno del hospital y del apoyo externo. Conmocionado por el avance de los sumarios y por la provocación pública del vocero presidencial, el Garrahan vivió dos momentos claves.
Al mediodía, la conferencia de prensa —organizada en pocas horas— logró una fuerte repercusión mediática y la participación activa de cientos de trabajadores que se concentraron en la puerta del hospital para expresar su respaldo. La solidaridad incluyó incluso al colectivo de autoconvocados, que agrupa a médicos, especialistas de alta calificación y jefaturas intermedias.
Por la tarde, el Cabildo Abierto tuvo un alcance federal. Participaron dirigentes y referentes de al menos una docena de provincias, desde Tierra del Fuego hasta el norte argentino, y alrededor de 500 personas en representación de gremios, organizaciones sociales, organismos de derechos humanos, diputados de distintas fuerzas políticas, agrupaciones feministas y de la diversidad, estudiantes, organizaciones de jubilados y, por supuesto, trabajadores del hospital. El encuentro se transformó en una verdadera asamblea deliberativa, democrática y plural, que resolvió movilizarse y parar el día en que se trate la reforma laboral y la ley de glaciares en el Congreso, con los trabajadores del Garrahan como bandera de esa pelea.

El Garrahan como causa nacional
Como explicó Norma Lezana tanto en la conferencia de prensa como en el Cabildo Abierto, el ensañamiento del gobierno nacional con el Garrahan es evidente. La intervención encabezada por Mariano Pirozzo —que no es pediatra, formado en el Hospital Militar Argerich y con antecedentes como “capataz” de despidos en los negocios privados de salud del ministro Lugones, como la Fundación Güemes— replica ahora ese rol en el Garrahan, el Bonaparte y el Sommer.
Tras la derrota sufrida el año pasado, cuando los trabajadores lograron frenar una sangría acelerada del modelo de hospital público, universal y de alta complejidad —que solo en 2024 registró más de 300 renuncias—, la gestión desplegó una verdadera “guerra de desgaste”. Desmantelamiento de sectores, cambios autoritarios en el modelo de gestión, centralización extrema, opacidad en el manejo de fondos propios provenientes de obras sociales y prepagas, y avances concretos en la aplicación anticipada de aspectos de la reforma laboral que el gobierno busca aprobar en el Congreso.
Lezana detalló que la extorsión para forzar a 71 profesionales de las guardias rotativas a trabajar como monotributistas, el recorte de licencias por razones de salud, el cierre de la sala de dos años del jardín maternal, la prohibición de asambleas y los descuentos salariales por participar en ellas, forman parte de un mismo paquete. Los sumarios, en ese sentido, funcionan como un anticipo de lo que la reforma laboral pretende legalizar y generalizar.
Por eso, la defensa del Garrahan excede largamente la solidaridad puntual con trabajadores perseguidos. Es una trinchera clave donde se ensaya la aplicación de una reforma laboral regresiva y esclavizante. Defender el Garrahan es defender derechos laborales, salud pública y organización colectiva.
Las tareas son claras: multiplicar la solidaridad, denunciar el intento de desplazar a los referentes gremiales para avanzar en una reconversión privatista y elitista del hospital, y derrotar aquí la primera avanzada de la reforma laboral. Se abre una nueva etapa para seguir haciendo al Garrahan causa nacional.
Corresponsal.

