19 y 20 de diciembre – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Wed, 02 Sep 2020 17:59:04 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png 19 y 20 de diciembre – MST :: https://mst.org.ar 32 32 A 15 años del 2001, viejos y nuevos debates https://mst.org.ar/2016/12/23/15-anos-2001-viejos-debates/ Fri, 23 Dec 2016 23:16:07 +0000 http://mst.org.ar/?p=6045 Pasó otro 19 y 20 de diciembre, un nuevo aniversario del Argentinazo, esa gesta popular masiva y heroica que terminó con el gobierno de De la Rúa, Cavallo y la Alianza. Esta vez, al cumplirse 15 años, se reabrieron viejos y nuevos debates a la par que miles y miles nos movilizamos recordando aquellas jornadas revolucionarias del pueblo argentino.

Una visión muy particular y tendenciosa fue impulsada por el gobierno y toda la casta política apoyados por sus escribas a sueldo, que trataron por todos los medios posibles de recordar el Argentinazo como algo malo, un golpe antidemocrático, una anarquía que no debe volver a ocurrir jamás. Podríamos decir que además de ser una visión ajena a lo que realmente pasó, es entendible que los gobernantes y representantes de los viejos partidos del régimen y el sistema pretendan instalar esa idea, ya que la gesta del Argentinazo, esa verdadera revolución contra el gobierno de entonces y el viejo bipartidismo, fue contra todos ellos, cuestionándolos de conjunto, pasando por encima de políticos burgueses, burócratas estatales e instituciones. El 2001 los evidenció en su verdadero carácter: responsables del desastre, la entrega, el hambre y la decadencia del país. Millones vieron a la casta política jugando ese rol, cuyo recuerdo ellos tratan de tapar pero no lo logran.

Debilidades y temores del régimen

Llegado este 15º aniversario, nuestro compañero y dirigente del MST Alejandro Bodart reivindicó el 2001 y explicó que con lo mal que va el país con este gobierno de ajuste permanente se acercaban las condiciones para un nuevo 2001. Enseguida desde el poder político y mediático salieron a atacarlo y difamarlo. Esto demuestra dos cuestiones a la vez. Por un lado, el pánico que las castas políticas y gubernamentales le tienen a este tema: un frío les recorre la espalda porque saben muy bien que una nueva y gran movilización popular será de nuevo contra ellos. Al mismo tiempo, ese pánico no los deja razonar seriamente: la opinión de Bodart sobre la posibilidad de que en algún momento futuro haya otro hecho así no surge de una bola de cristal, sino del análisis concreto de nuestro país. Cuanto menos respuestas sociales se den y más descontento social y desigualdad crezcan, más se generan esas condiciones. Y es el gobierno de Macri y los partidos que lo apoyan, pactan o le votan sus leyes en forma cómplice lo que serán responsables si llegara un nuevo 2001.

Así han sido siempre los hechos históricos en nuestro país y en todo el mundo. Las masas entran en escena con una fuerza imponente y genuina cuando el hartazgo de millones ante una situación de injusticia se hace sentir, cuando ya no pueden ni quieren soportar el mal vivir, cuando se sienten fuertes y dispuestos a cambiar las cosas. Ese derecho democrático popular a manifestarse masivamente y a cambiar las cosas es el que defendemos Bodart y todo el MST. Los representantes de la vieja política y sus twitteros pagos que lo atacaron estos días confirman una vez más lo débiles que son, el miedo que tienen a que la población se exprese y salga a las calles, porque ellos gobiernan el país pero nada sólido corre bajo sus pies. Saben que en el fondo las enseñanzas del Argentinazo siguen encendidas en la conciencia de millones. A veces parece que no es así, pero sus vivencias y enseñanzas siempre reaparecen.

Los ataques contra Bodart son en última instancia preventivos: un reflejo de clase de políticos capitalistas, que coyunturalmente tienen el poder pero viven en incertidumbre permanente hacia el futuro porque saben de la fuerza incontenible del pueblo trabajador. La contracara de su temor es nuestra confianza en la clase obrera, las mujeres y la juventud, porque juntos y en la calle podemos derrotar y frenar el ajuste y la entrega de este gobierno, sus aliados y las grandes corporaciones.

Además, contra las descalificaciones de políticos bien pagos del régimen y de algunos de sus “formadores de opinión” a sueldo, nosotros reafirmamos que sólo desde la izquierda tenemos propuestas de fondo ante la crisis del país, mientras el PRO-UCR y el PJ en todas sus variantes incluido el FPV en crisis, de una u otra forma repiten recetas que ya fracasaron. A diferencia de esos sectores, nosotros queremos poner todos los recursos estratégicos del país en manos del Estado y bajo control social. Queremos nacionalizar la banca y el comercio exterior, terminar con las privatizadas, detener la extensión de la frontera sojera y hacer un plan diversificado de producción de alimentos. Priorizar las presupuestos de la salud y educación públicas, de viviendas y de planes de trabajo genuino. Cambiar todo el sistema tributario para que paguen muy fuertes impuestos los que más tienen, eliminando el impuesto al salario y el IVA a la canasta familiar para todos. Con estas medidas, entre otras, y dejando de pagar el robo inmoral de la deuda “eterna”, ¡sí que podemos construir otro país! Ese es nuestro proyecto alternativo, emancipatorio, anticapitalista y socialista, que puede lograrse con una poderosa fuerza militante y con la movilización y el protagonismo de las y los trabajadores, la juventud y demás sectores populares. Ayudar a construir esta salida y una fuerza política poderosa y de izquierda que la lleve adelante, que fue el gran déficit del Argentinazo, es el eje de nuestras tareas actuales.

El 20D en la Plaza de Mayo

Mientras dábamos estos debates en la calle y en los medios, el pasado 20D una gran movilización unitaria de diversas organizaciones de izquierda llegó hasta la Plaza de Mayo y lo mismo ocurrió en muchas ciudades y plazas del país. Organizaciones sociales, sindicales clasistas y partidos de izquierda marchamos juntos reivindicando el 2001 y exigiendo soluciones a los problemas actuales: basta de ajuste y despidos, reapertura de paritarias, no a la tregua, por un plan de lucha nacional, entre otras consignas convocantes de una movilización que ocupó largas cuadras y con mucha combatividad.

Dentro de esta movilización el MST y el MAS, que acabamos de conformar “IZQUIERDA al FRENTE por el socialismo”, realizamos nuestra primera actividad conjunta como frente. Y lo hicimos en el aniversario del Argentinazo no casualmente sino de manera consciente. Quisimos reivindicar juntos y en la calle esta gran gesta, poniendo en movimiento un nuevo frente de izquierda que nació para enfrentar a gobiernos y corporaciones, para ayudar a unir a todos los sectores de izquierda que estén dispuestos y para impulsar un proyecto político a nivel nacional con un programa anticapitalista y socialista. Ese mensaje en común llevamos en las marchas de Buenos Aires, Córdoba, la Patagonia y otros lugares del país.

En el caso de la CABA, fue muy importante y notorio el ingreso de IZQUIERDA al FRENTE a la Plaza de Mayo, con una larga y combativa columna haciéndose lugar pese a las equivocadas actitudes de PO de no querer dejar el paso, sin respetar los acuerdos previos. Nuestro frente igual avanzó y llegó hasta donde debía hacerlo en la Plaza. Más allá de ese penoso incidente ya superado, lo fundamental es que este frente llegó para quedarse. Cerramos el 2016 marchando en unidad y ya nos preparamos para un 2017 de luchas sociales y de batallas políticas y electorales. Con todas nuestras fuerzas, desde el MST nos estamos organizando en todo el país para estos desafíos. Te invitamos a sumarte y a que seas parte de esta nueva construcción unitaria y de izquierda. Y a las organizaciones, grupos y referentes sociales, políticos e intelectuales de izquierda que quieran sumarse de alguna manera a este nuevo frente, también los invitamos a coordinar reuniones en las próximas semanas, para intercambiar opiniones y generar mejores condiciones para dar nuevos pasos de unidad.

Sergio García

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A 15 años del Argentinazo. Enseñanzas de una gesta revolucionaria https://mst.org.ar/2016/12/20/15-anos-argentinazo-ensenanzas-de-gesta-revolucionaria/ Tue, 20 Dec 2016 14:56:51 +0000 http://mst.org.ar/?p=6004 La semiinsurrección del 19 y 20 de diciembre de 2001, que tumbó al gobierno de la Alianza que encabezaba el radical De la Rúa, marcó a fuego nuestra historia reciente. Por sus lecciones y por la actualidad de las tareas pendientes.

Cuando el helicóptero levantó vuelo de la Rosada ese 20 de diciembre, la revolución había concretado su primer logro. Fue el triunfo de un pueblo movilizado contra los que aplicaban un plan neoliberal de saqueo por orden del FMI, primero el menemismo y luego la “progresista” Alianza UCR-Frepaso.
Fue una verdadera revolución popular, precedida de innumerables luchas a lo largo y ancho del país contra los planes de ajuste de Cavallo, que tenía como antecedente inmediato un paro general el 13 de diciembre y una ola de saqueos en las barriadas pobres.
El “corralito” creado con la excusa de evitar una fuga de capitales, que las grandes empresas y bancos ya habían realizado, les impedía a los pequeños ahorristas retirar sus depósitos. Eso sumó sectores de la clase media al descontento generalizado.
La chispa la encendió el propio gobierno, cuando decretó el estado de sitio. Miles y miles salimos ese 19 a las calles. En Capital nos movilizamos a la Rosada con un objetivo claro: echar a De la Rua. Cavallo renunció primero, pero la gente quería terminar con todo el gobierno. Y el 20, tras una verdadera batalla entre los manifestantes y las fuerzas represivas, lo logramos.
Otra vez la movilización tiraba a un presidente. No era nuevo: ya en el ’82 la gente había tirado a Galtieri, luego de la traición en Malvinas, hiriendo de muerte a la dictadura militar. El Rosariazo, las marchas y saqueos, generados por la hiperinflación, obligaron a Alfonsín a dejar el poder antes de tiempo. Pero en aquel entonces el régimen democrático-burgués tenía un recambio que amortiguó la crisis: el presidente electo Carlos Menem.
La caída de De la Rúa hizo que todo el régimen político saltara por los aires. Se liquidó la alternancia bipartidista histórica entre el PJ y la UCR (a los milicos ya los habia dejado fuera de pista la revolución democrática del ’82 y desde entonces son repudiados por la mayoría del pueblo).
Todas las instituciones quedaron en jaque: el presidente, el Congreso, la Corte. Hicieron falta cinco presidentes para cerrar el vacío de poder que abrió el estallido revolucionario. Tras la caída de De la Rúa, una nueva insurrección hizo renunciar al improvisado presidente Rodríguez Saá tras unos pocos días de mandato. La Asamblea Legislativa designó a Duhalde, que fue recibido en Capital con una movilización de 50.000 personas al grito de “yo no te voté”, exigiendo elecciones. El “que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, “sin radicales, ni peronistas vamo’ a vivir mejor” o “adonde está, que no se ve, esa traidora CGT” fueron los cantos de guerra de un pueblo que colmaba las calles de Buenos Aires y de las principales ciudades del país.
Como en toda crisis grave, se pusieron al desnudo las falencias o las traiciones de aquellas corrientes que fueron protagonistas. La tradicional burocracia sindical nuevamente boicoteó la movilización, la insurrección espontánea la pasó por arriba y sólo llamaron al paro general cuando la gente era dueña de las calles, buscando desmovilizarla. Dirigentes de ATE y CTA llamaban a retirarse de las calles y dedicarse a una “consulta popular” sobre la pobreza. La dirección piquetera de D’Elía y la CCC levantaban la marcha a Plaza de Mayo prevista para el 20.
Otros sectores hacían hincapié en las peleas por arriba y se negaban a reconocer la revolución en curso con la excusa de que un nuevo gobierno del PJ asumía el poder. O cuando estaba planteada la disyuntiva sobre quién debía dirigir el país, el PO por ejemplo sólo planteaba una Asamblea Constituyente democratizante pero sin ninguna propuesta concreta de gobierno. En cambio desde el MST propusimos la única alternativa confiable, enfrentada con todo lo viejo: elegir presidente y vice a los dos únicos diputados de izquierda, Zamora-Walsh o Walsh-Zamora.
El doble poder o poder popular en las calles que cuestionaba las decisiones del débil gobierno tuvo importantes expresiones organizativas en las asambleas vecinales en todo el país y en la Interbarrial de Parque Centenario, así como en el surgimiento de un masivo movimiento piquetero, las fábricas recuperadas y las nuevas direcciones sindicales y estudiantiles. Los trabajadores participaron en las marchas, asambleas barriales y empresas recuperadas. Pero por la traición de la burocracia, los sindicatos estuvieron ausentes como tales durante la rebelión y después de ella, lo que marcó una de sus grandes debilidades.

Del Argentinazo al kirchnerismo y el futuro de la revolución argentina

El Argentinazo fue una gran revolución contra todo el régimen político de esta democracia para ricos, sus partidos e instituciones, que en el transcurso de la lucha tomó un programa anticapitalista. Así se expresó en la lucha contra los bancos, frente a las empresas que cerraban o el reclamo contra el pago de la deuda externa. Surgió como una semiinsurrección espontánea, sin dirección y se fue dotando de organizaciones que expresaban el poder de la movilización popular.
La izquierda creció en forma notoria al calor de su intervención en la rebelión, pero de conjunto fue incapaz de unirse y de dotar al movimiento de una dirección política para poder derrotar a las variantes capitalistas. Ese déficit le dio aire político a Duhalde y la burguesía para ensayar una salida a la crisis en los marcos del sistema.
Previa conquista de miles de planes sociales y subsidios para calmar un poco la bronca popular, esa salida fue el kirchnerismo. Néstor Kirchner supo “leer” que acá ya no se podía gobernar como antes del 2001. Por eso provocó cambios en la Corte y asumió banderas de los derechos humanos. Ocupando un espacio de centroizquierda, construyó todo un relato sobre el proyecto nacional y popular. Aprovechó también el “viento de cola” de los altos precios de las agroexportaciones. Y contó con la inestimable colaboración de la burocracia sindical, de la fuerte baja salarial por la devaluación y la pesificación asimétrica, y así logró estabilizar la situación y atenuar el Argentinazo.
Los Kirchner recompusieron un poco la institución presidencial. No lograron devolverle prestigio al Congreso, los partidos y la justicia. Menos aún a la burocracia sindical o al aparato represivo. Eso sí: reciclaron tras su nuevo sello del FPV a los viejos caudillos del PJ. Cooptaron a organizaciones y dirigentes sociales, como las Madres y muchos otros.
Sobre el final de su década “desaprovechada”, de pago de la deuda externa y de medias tintas, la crisis capitalista internacional entró al país y los obligó a ajustar. Entonces mostraron su verdadero rostro: socios menores de las corporaciones y grandes beneficiarios de la corrupción.
Así, el FPV provocó un fuerte descontento social y su fracaso terminó abriéndole el camino al triunfo electoral de Macri. Es más: como “opositores”, junto a Massa y al PJ le votaron varias leyes clave al gobierno macrista, incluido el Presupuesto nacional 2017 de ajuste. Por eso su disgregación continúa, lo que reabre un amplio espacio sindical y político para la izquierda.
La crisis actual está “descongelando” los elementos latentes que dejó el Argentinazo. La izquierda está ante una gran oportunidad y, para aprovecharla, no caben oportunismos ni sectarismos.

Gustavo Giménez

NO ARCHIVAR / Uso autorizado Únicamente para la difusión de la muestra 19 y 20, a realizarse en diciembre de 2011 por ARGRA
FOTO: GONZALO MARTINEZ/ FOTOTECA ARGRA

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