2001 – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Wed, 09 Dec 2020 20:02:06 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png 2001 – MST :: https://mst.org.ar 32 32 El Argentinazo, acción independiente del movimiento de masas https://mst.org.ar/2020/12/09/el-argentinazo-accion-independiente-del-movimiento-de-masas/ Wed, 09 Dec 2020 20:02:06 +0000 https://mst.org.ar/?p=29256 19 y 20 de diciembre de 2001. Hace 19 años estalló el Argentinazo, un proceso revolucionario que produjo un cambio histórico en nuestro país y dejó marcas imborrables que hoy analizamos.

Escribe: Carlos Carcione

Para diciembre de 2001 la brutal crisis económica que recorría el país desde la bancarrota de la Convertibilidad había crispado al extremo la situación. La respuesta que el gobierno de De la Rúa había dado, fracasaba. El presidente llamó al ministro inventor del engendro de dolarización encubierta de la economía nacional, Domingo Cavallo, para desmontarlo. De antes venía el impuesto a las ganancias a los salarios y la rebaja directa de sueldos por decreto. Pero Cavallo diseñó una de las más grandes expropiaciones hacia los sectores populares que se haya visto en la historia del país, con el Corralito primero y el Corralón después se impedía el libre acceso de la población a sus ahorros, salarios y jubilaciones.
En este contexto se estaban desarrollando múltiples protestas, movilizaciones y luchas de trabajadores y sectores populares de las grandes ciudades, uno de cuyo punto más alto había sido el paro nacional convocado para el día 13 de diciembre de 2001 por el MTA(1), pero las expresiones de protesta eran muchas y diversas y una gran parte de ellas iban dirigidas a repudiar al gobierno y en contra de los bancos.

En octubre del año 2000 había renunciado el vicepresidente del país Chacho Álvarez, denunciando entre otros dirigentes un escándalo de corrupción que consistía en la compra de votos de los diputados en el Congreso para que se aprobara una reforma de flexibilización laboral que dejaba sin efectos conquistas obreras de más de 50 años de antigüedad. Esto fue la expresión de la crisis política que se venía cocinado en el fuego infernal de la hecatombe económica.

Es en este contexto que se comienzan a producir saqueos en barriadas populares del Gran Buenos Aires, ya para el 19 al medio día la ciudad Capital era invadida por el rumor nunca probado de que las masas empobrecidas que estaban saqueando en la provincia se dirigían a la Plaza de Mayo. De ahí al estallido, pronosticado por nuestro periódico Alternativa Socialista en su portada días antes, mediaron apenas horas.

La derrota del estado de sitio y la batalla del 20

En la mañana del 19 se había producido una enorme movilización de estatales y docentes en la ciudad de La Plata con grandes enfrentamientos con las fuerzas represivas de la provincia de Buenos Aires. Que una parte de los participantes de esa movilización se dirigían a Plaza de Mayo, además de los rumores que mencionamos más arriba, fueron utilizados por el gobierno de la Alianza(2) para declarar el Estado de Sitio. Con este argumento se intentaba desmovilizar, meter a la gente en su casa y abrir la puerta a una represión desenfrenada en el Gran Buenos Aires para tratar de sortear la crisis. Ese día a la hora de leer el decreto 1678, De la Rúa selló su futuro. Y aunque los sindicatos, inclusive aquellos que habían movilizado días previos e incluso el mismo día, dieron la orden de abandonar las calles, mientras que gran parte de la izquierda utilizó el mismo argumento del Estado de Sitio para no movilizar y repudiarlo, el MST por su parte desobedeció el decreto y desafió al gobierno, marchó con una gran columna por las principales avenidas del centro porteño. Los saludos y gritos de apoyo, la agitación de banderas y otras manifestaciones de solidaridad que la columna recibía a su paso, daban a entender que existía la posibilidad de derrotar el Estado de Sitio. Esta posibilidad se convirtió en acción horas después cuando luego de cacerolear desde los balcones los ciudadanos comenzaron a organizarse en esquinas emblemáticas de sus barrios y a marchar desde allí a la Plaza de Mayo, así empezaba la Revolución de las Cacerolas, como la definió en un artículo días después Alejandro Bodart(3).

Decenas de miles marcharon de forma autónoma, sin banderas y cantando una consigna que expresaba el real sentimiento de la población, ahí nació el Que se vayan todos. Las calles de la Ciudad de Buenos Aires, la Plaza de Mayo y el Congreso fueron escenarios de enfrentamientos y rechazo a la represión. Dispersión y reagrupamiento y de nuevo a ocupar esos espacios. Varias de las principales capitales del país fueron ganadas por la población. Esa madrugada también se produciría el primer muerto en las escalinatas del Congreso y se anunciaba la renuncia del ministro Cavallo.

Pero la batalla continuaría desde la mañana del 20 y durante todo el día. No alcanzaba con la cabeza del responsable del desastre económico. Esta vez desde la mañana, mejor organizados, muchos encolumnados, preparados para enfrentar la represión. En la ciudad de Buenos Aires, la represión tenía orden de disparar balas de plomo. Hubo barricadas y verdaderos enfrentamientos sostenidos por jóvenes precursores, lo que hoy en Chile se llama primera línea, en el Obelisco, en Av. De Mayo y en Av. 9 de julio, y los combates callejeros se dieron también en otras ciudades. Más de 250 heridos y 39 muertos puso generosamente en esa jornada el pueblo rebelado. Pero el símbolo del triunfo de esa lucha recorrió el mundo, un helicóptero elevándose desde la casa de gobierno transportando al renunciado y despreciado De la Rúa. Varios presidentes después en un lapso de 10 días, se había suspendido el pago de la Deuda Externa entre otras conquistas de esa rebelión triunfante. Empezaba otro momento de la lucha.

Las asambleas barriales

Toda acción independiente del movimiento de masas, toda revolución, da nacimiento aunque sea embrionario a organismos de autodirección de la lucha. Organizaciones que debaten, elaboran, resuelven y ejecutan.

El proceso revolucionario que tuvo su punto más alto en las jornadas del 19 y 20 dio origen a organismos asentados en la participación de vecinos, que en diferente número se reunían en las esquinas de distintos barrios. El fenómeno fue mucho más extendido y con mayor participación en la Ciudad de Buenos Aires. Decenas de asambleas se reunían una vez por semana, debatían temas políticos generales, y propios de sus barrios y resolvían actividades, realizaban marchas, acciones de solidaridad con sectores en lucha, ocuparon edificios que pusieron al servicio de las tareas de las asambleas, entre muchas otras. Igualmente comenzaron a elegir delegados que eran revocables y rotativos, para participar en una instancia de coordinación que se autonombró Interbarrial y que se reunía en Parque Centenario. Estas asambleas barriales o populares superaban holgadamente las cien, tomando en cuenta las distintas ciudades importantes del país. La Interbarrial se dio un programa político de lucha en el que resaltaba las propuestas de salida para el país, convocó dos encuentros nacionales y coordinaba distintas acciones, pero sobre todo era la dirección de las movilizaciones que se realizaban todos los viernes durante meses, manteniendo vivos los reclamos del Argentinazo.

Lamentablemente la burocracia que controla los sindicatos logró evitar la participación en este proceso de la clase trabajadora con sus propias organizaciones, y la ausencia de una izquierda revolucionaria con peso de masas impidió que este proceso saliera de su estado embrionario y se consolidara como organismo del poder de los sectores populares.
Otro proceso de organización popular fue el surgimiento del movimiento piquetero, que cumplió un papel muy importante del periodo siguiente al Argentinazo.

El posibilismo niega el Argentinazo

La burguesía y sus partidos realizan una operación que intenta eliminar de la conciencia colectiva la rebelión del 19 y 20. Esta operación consiste en resaltar la catástrofe económica y política de su modelo para sostener que la solución parcial a esa crisis vino de arriba, desde las instituciones burguesas. En esta operación también se encuentran los progresismos de todo pelaje.

Una mención particular merecen aquellos que sostienen algunas consignas progresivas pero apoyan al actual gobierno de Alberto y Cristina. Aunque reprima, aunque negocie la deuda comprometiendo al país y a los sectores populares por los próximos 50 años, aunque limite derechos democráticos. Lo apoyan sosteniendo que la relación de fuerzas es desfavorable para el movimiento popular. Para eso necesitan ocultar que la movilización que derivó en el Argentinazo fue la que logró arrancarle a la burguesía argentina y sus partidos la suspensión de los pagos de la deuda y comenzar a implementar políticas de asistencia para centenares de miles de marginados.

Por el contrario nosotros seguimos reivindicando el camino de la movilización y la lucha que desembocó en una revolución, en una acción independiente de las masas que puso en cuestión todo el sistema capitalista dependiente argentino. Esa acción no podrá ser borrada de la memoria y el próximo Argentinazo enhebrará la historia allí donde la dejó el primero. Esto sucederá más temprano que tarde.

1 Un sector de los sindicatos del transporte y otros agrupados aparte de la CGT encabezados por Hugo Moyano de Camioneros y Luis Palacios de la UTA.
2 Frente electoral entre la UCR y el Frepaso, (una escisión del peronismo).
3 Correspondencia Internacional 17, enero de 2002.

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A 16 años de diciembre de 2001: El fantasma del Argentinazo https://mst.org.ar/2017/12/21/16-anos-de-diciembre-de-2001-fantasma-argentinazo/ Thu, 21 Dec 2017 20:55:34 +0000 https://mst.org.ar/?p=11454 Cuando el lunes 18 enormes columnas de trabajadores y la izquierda llenaban Plaza Congreso y una juventud sin miedo enfrentaba la represión, el argentinazo de 2001 volvió a sobrevolar… ¿por qué después de 16 años su fantasma recorre el país y en cada crisis profunda como la que vivimos estos días se hace presente?

En el aire se respiraba, si los gases lo permitían, ese aroma a decisión y valentía, a bronca y a la seguridad de que éramos muchos, muchísimos, que podíamos torcer el curso de la prepotencia del gobierno y el PJ que lo apoyó… Ese aroma era el del Argentinazo. ¿Por qué volvió a las calles?.
¿Qué razones estructurales hacen que un gobierno que hasta unas semanas atrás tenía aire reeleccionista, recule en el primer intento para aprobar la reforma y luego gane la votación por poco margen? ¿Por qué las cacerolas volvieron a sonar por las noches? ¿Cómo un gobierno triunfante en las recientes elecciones ve diluir una parte de su capital político tan rápido?

La crisis estructural del país

El Argentinazo surgió de la decadencia más profunda que atravesó el sistema capitalista argentino. De un endeudamiento extremo que llevó los salarios y los niveles de pobreza y desocupación a niveles nunca vistos. Ayer, una de las medidas más odiadas y recordadas del ministro Cavallo y la actual ministra Bullrich, fue bajar los salarios de los jubilados y estatales un 13%. Aunque no estemos todavía en los albores insurreccionales de 2001, la historia comienza a repetirse…
El detonante de la respuesta popular fue democrático aunque tuvo un componente social. Ya existían ese 19 de diciembre múltiples saqueos que cruzaban todos los barrios pobres del país, pero lo que arrojó la gente a las calles fue el decreto de estado de sitio de De la Rúa. Recordando aquel entonces, la protectora de este régimen patronal, Elisa Carrió, frenó el intento macrista de la reforma por decreto. El miedo no es zonzo… dice el dicho. La memoria tampoco podríamos agregar…
Y quizás, luego del odio que genera que para pagar la deuda o para arreglar las cuentas de Vidal y los gobernadores, mientras le rebajan impuestos a las grandes empresas, se la agarren con los más indefensos, con los jubilados y los más pobres… la otra bronca es ver de nuevo reprimir con saña e impunidad, como hace tiempo no se veía.
La revolución del 19 y 20 de diciembre liquidó al viejo régimen político.
Entre las lecciones de aquellas jornadas se encuentran varias que nos ayudarán a comprender la actual crisis.
Primero: no pudieron sacar a las FFAA a la calle como en otras épocas de nuestra historia contemporánea. Otra revolución democrática, la de 1982 las dejó inutilizables políticamente y todavía no se han recuperado. Por eso no hay 2×1 que pase, por eso cuando apareció el cuerpo de Santiago Maldonado zafaron gracias al bombeo del kirchnerismo y a la estupidez del FIT, que se negó a movilizar inmediatamente.
Segundo: el Argentinazo hirió gravemente el régimen político. Con el kirchnerismo se recuperó la imagen presidencial, pero el parlamento y la justicia quedaron en terapia intensiva y murió definitivamente el régimen bipartidista que administró el país por 20 años. La UCR se hundió como partido nacional y el PJ se convirtió en un grupo de caudillos provinciales luego funcionales al fenómeno k.
Tercero: La otra pata del régimen, la dirigencia de la «traidora CGT» tuvo una sobrevida importante, ya que pese a ser un cadáver maloliente tuvo, como el régimen, la ayuda de la ineptitud de la izquierda para construir un polo unitario alternativo. Y esa sobrevida sirvió para evitar que el movimiento obrero participara a través de sus organizaciones del proceso del Argentinazo, que no hubiera ningún paro general en medio de la crisis y miseria más grande que atravesó nuestro país y que ahora pudiera pasar esta ley repudiada por el 80% de los argentinos.
Macri se sostiene en este régimen político, pero no puede soslayar la crisis que es secuela del 2001. En particular en la complicidad de la CGT que le ha permitido avanzar sobre los derechos de los trabajadores mirando para otro lado, cuando no colaborando en forma abierta. Sin eso, no hay acuerdo parlamentario o político que lo sostenga.

La experiencia del Argentinazo está viva

Quizás sean las movilizaciones de estos días las que marquen el comienzo del fin del sueño PRO. Todavía no está listo el helicóptero en el que se fugó De la Rúa y los enfrentamientos van a agudizarse. Se acabaron los rodeos y llegó el momento de los enfrentamientos decisivos de la mano de la velocidad de la crisis económica.
Se empezaron a descongelar los elementos que incorporó el Argentinazo. Fundamentalmente aquellos que hacen a la posibilidad de generar una nueva dirección política y sindical de los trabajadores, que fue la gran falencia que le permitió a Duhalde maniobrar y tapar el agujero trayendo a Kirchner, que con la ayuda de la CGT, la plata que entró por exportaciones y la baja salarial de la devaluación, logró capear en aquel entonces el temporal.
La crisis del régimen político sufrió un nuevo golpe con la bronca y el cuestionamiento al gobierno de sectores medios y de trabajadores. Y de la mano del PJ, cómplice de las medidas de ajuste, se cae el sustento político de la burocracia sindical, liberando fuerzas para que surja una nueva conducción de los trabajadores.
Se trata de trabajar para que se desarrolle lo que estuvo ausente en aquellas jornadas y que permitió «que vuelvan todos». El protagonismo del movimiento obrero con nuevos dirigentes ganando terreno y una alternativa de izquierda unitaria con peso en franjas de masas. En eso estamos.

 

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A 15 años del 2001, viejos y nuevos debates https://mst.org.ar/2016/12/23/15-anos-2001-viejos-debates/ Fri, 23 Dec 2016 23:16:07 +0000 http://mst.org.ar/?p=6045 Pasó otro 19 y 20 de diciembre, un nuevo aniversario del Argentinazo, esa gesta popular masiva y heroica que terminó con el gobierno de De la Rúa, Cavallo y la Alianza. Esta vez, al cumplirse 15 años, se reabrieron viejos y nuevos debates a la par que miles y miles nos movilizamos recordando aquellas jornadas revolucionarias del pueblo argentino.

Una visión muy particular y tendenciosa fue impulsada por el gobierno y toda la casta política apoyados por sus escribas a sueldo, que trataron por todos los medios posibles de recordar el Argentinazo como algo malo, un golpe antidemocrático, una anarquía que no debe volver a ocurrir jamás. Podríamos decir que además de ser una visión ajena a lo que realmente pasó, es entendible que los gobernantes y representantes de los viejos partidos del régimen y el sistema pretendan instalar esa idea, ya que la gesta del Argentinazo, esa verdadera revolución contra el gobierno de entonces y el viejo bipartidismo, fue contra todos ellos, cuestionándolos de conjunto, pasando por encima de políticos burgueses, burócratas estatales e instituciones. El 2001 los evidenció en su verdadero carácter: responsables del desastre, la entrega, el hambre y la decadencia del país. Millones vieron a la casta política jugando ese rol, cuyo recuerdo ellos tratan de tapar pero no lo logran.

Debilidades y temores del régimen

Llegado este 15º aniversario, nuestro compañero y dirigente del MST Alejandro Bodart reivindicó el 2001 y explicó que con lo mal que va el país con este gobierno de ajuste permanente se acercaban las condiciones para un nuevo 2001. Enseguida desde el poder político y mediático salieron a atacarlo y difamarlo. Esto demuestra dos cuestiones a la vez. Por un lado, el pánico que las castas políticas y gubernamentales le tienen a este tema: un frío les recorre la espalda porque saben muy bien que una nueva y gran movilización popular será de nuevo contra ellos. Al mismo tiempo, ese pánico no los deja razonar seriamente: la opinión de Bodart sobre la posibilidad de que en algún momento futuro haya otro hecho así no surge de una bola de cristal, sino del análisis concreto de nuestro país. Cuanto menos respuestas sociales se den y más descontento social y desigualdad crezcan, más se generan esas condiciones. Y es el gobierno de Macri y los partidos que lo apoyan, pactan o le votan sus leyes en forma cómplice lo que serán responsables si llegara un nuevo 2001.

Así han sido siempre los hechos históricos en nuestro país y en todo el mundo. Las masas entran en escena con una fuerza imponente y genuina cuando el hartazgo de millones ante una situación de injusticia se hace sentir, cuando ya no pueden ni quieren soportar el mal vivir, cuando se sienten fuertes y dispuestos a cambiar las cosas. Ese derecho democrático popular a manifestarse masivamente y a cambiar las cosas es el que defendemos Bodart y todo el MST. Los representantes de la vieja política y sus twitteros pagos que lo atacaron estos días confirman una vez más lo débiles que son, el miedo que tienen a que la población se exprese y salga a las calles, porque ellos gobiernan el país pero nada sólido corre bajo sus pies. Saben que en el fondo las enseñanzas del Argentinazo siguen encendidas en la conciencia de millones. A veces parece que no es así, pero sus vivencias y enseñanzas siempre reaparecen.

Los ataques contra Bodart son en última instancia preventivos: un reflejo de clase de políticos capitalistas, que coyunturalmente tienen el poder pero viven en incertidumbre permanente hacia el futuro porque saben de la fuerza incontenible del pueblo trabajador. La contracara de su temor es nuestra confianza en la clase obrera, las mujeres y la juventud, porque juntos y en la calle podemos derrotar y frenar el ajuste y la entrega de este gobierno, sus aliados y las grandes corporaciones.

Además, contra las descalificaciones de políticos bien pagos del régimen y de algunos de sus “formadores de opinión” a sueldo, nosotros reafirmamos que sólo desde la izquierda tenemos propuestas de fondo ante la crisis del país, mientras el PRO-UCR y el PJ en todas sus variantes incluido el FPV en crisis, de una u otra forma repiten recetas que ya fracasaron. A diferencia de esos sectores, nosotros queremos poner todos los recursos estratégicos del país en manos del Estado y bajo control social. Queremos nacionalizar la banca y el comercio exterior, terminar con las privatizadas, detener la extensión de la frontera sojera y hacer un plan diversificado de producción de alimentos. Priorizar las presupuestos de la salud y educación públicas, de viviendas y de planes de trabajo genuino. Cambiar todo el sistema tributario para que paguen muy fuertes impuestos los que más tienen, eliminando el impuesto al salario y el IVA a la canasta familiar para todos. Con estas medidas, entre otras, y dejando de pagar el robo inmoral de la deuda “eterna”, ¡sí que podemos construir otro país! Ese es nuestro proyecto alternativo, emancipatorio, anticapitalista y socialista, que puede lograrse con una poderosa fuerza militante y con la movilización y el protagonismo de las y los trabajadores, la juventud y demás sectores populares. Ayudar a construir esta salida y una fuerza política poderosa y de izquierda que la lleve adelante, que fue el gran déficit del Argentinazo, es el eje de nuestras tareas actuales.

El 20D en la Plaza de Mayo

Mientras dábamos estos debates en la calle y en los medios, el pasado 20D una gran movilización unitaria de diversas organizaciones de izquierda llegó hasta la Plaza de Mayo y lo mismo ocurrió en muchas ciudades y plazas del país. Organizaciones sociales, sindicales clasistas y partidos de izquierda marchamos juntos reivindicando el 2001 y exigiendo soluciones a los problemas actuales: basta de ajuste y despidos, reapertura de paritarias, no a la tregua, por un plan de lucha nacional, entre otras consignas convocantes de una movilización que ocupó largas cuadras y con mucha combatividad.

Dentro de esta movilización el MST y el MAS, que acabamos de conformar “IZQUIERDA al FRENTE por el socialismo”, realizamos nuestra primera actividad conjunta como frente. Y lo hicimos en el aniversario del Argentinazo no casualmente sino de manera consciente. Quisimos reivindicar juntos y en la calle esta gran gesta, poniendo en movimiento un nuevo frente de izquierda que nació para enfrentar a gobiernos y corporaciones, para ayudar a unir a todos los sectores de izquierda que estén dispuestos y para impulsar un proyecto político a nivel nacional con un programa anticapitalista y socialista. Ese mensaje en común llevamos en las marchas de Buenos Aires, Córdoba, la Patagonia y otros lugares del país.

En el caso de la CABA, fue muy importante y notorio el ingreso de IZQUIERDA al FRENTE a la Plaza de Mayo, con una larga y combativa columna haciéndose lugar pese a las equivocadas actitudes de PO de no querer dejar el paso, sin respetar los acuerdos previos. Nuestro frente igual avanzó y llegó hasta donde debía hacerlo en la Plaza. Más allá de ese penoso incidente ya superado, lo fundamental es que este frente llegó para quedarse. Cerramos el 2016 marchando en unidad y ya nos preparamos para un 2017 de luchas sociales y de batallas políticas y electorales. Con todas nuestras fuerzas, desde el MST nos estamos organizando en todo el país para estos desafíos. Te invitamos a sumarte y a que seas parte de esta nueva construcción unitaria y de izquierda. Y a las organizaciones, grupos y referentes sociales, políticos e intelectuales de izquierda que quieran sumarse de alguna manera a este nuevo frente, también los invitamos a coordinar reuniones en las próximas semanas, para intercambiar opiniones y generar mejores condiciones para dar nuevos pasos de unidad.

Sergio García

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