25 de mayo – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Wed, 15 May 2024 19:48:30 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png 25 de mayo – MST :: https://mst.org.ar 32 32 25 de mayo. De la gesta revolucionaria a la entrega pactada https://mst.org.ar/2024/05/15/25-de-mayo-de-la-gesta-revolucionaria-a-la-entrega-pactada/ Wed, 15 May 2024 19:48:30 +0000 https://mst.org.ar/?p=35418 Aprovechando el sentimiento patriótico que rodea al 25 de mayo, el presidente lanzó su propuesta de un gran pacto de acuerdo nacional, presentándolo como una reforma política estructural revolucionaria al sistema actual. Sin embargo los diez ejes presentados por Milei son un pacto de entrega, opuestos por el vértice a la gesta revolucionaria de 1810 que terminaría liberándonos del yugo imperial español.

Escribe: Gerardo Uceda

El 1º de marzo al abrir la Asamblea Legislativa, como contraofensiva a la derrota sufrida por su Ley Ómnibus, el presidente lanzó una propuesta política ambiciosa, con el pomposo nombre de “Pacto del 25 de mayo”. Lo hizo especulando con el sentimiento patriótico que existe en el inconsciente colectivo sobre la Revolución de Mayo de hace 214 años. Dándole, como siempre en sus discursos, un carácter épico y revolucionario, insistiendo en que se trataría de una reforma política radical de todo el sistema actual. Pero lo cierto es que la mayoría de sus puntos sólo representan nuestra entrega al imperialismo y sus grandes corporaciones, sobre todo en lo que es el nudo gordiano, el famoso RIGI, del cual hablaremos en detalle. Muy lejos está este pacto de entrega y sumisión al gran capital que el presidente quiere transar con los gobernadores de provincias, de la tremenda gesta revolucionaria de 1810 que terminaría años después, con la derrota militar, política y económica de España y la liberación de toda América Latina del yugo imperial español.

El 25 de mayo: Una revolución que se extendió por toda Latinoamérica

Milei no es el primero, ni seguramente el último, en querer cambiar y apropiarse de este tremendo proceso revolucionario, de hace más de 200 años para tratar de llevar agua a su molino y ponerla a disposición de sus intereses de clase. Al servicio de esto tergiversan y ocultan hechos según su conveniencia. Lo mismo sucede con corrientes de izquierda, en donde también existen debates sobre el significado y alcance de este proceso del 1800, que tuvo como epicentro a nuestro país, pero también Venezuela, Perú, Colombia. Muchos de estos debates son honestos y útiles, ya que el marxismo no estudió con toda profundidad y seriedad la revolución Latinoamericana de comienzos del siglo XIX. Otros análisis desde la izquierda estalinista son presentados y tergiversados, con el fin de justificar su política de conciliación de clases con sectores burgueses, en los márgenes de su “liberación nacional”.

Nuestra corriente, en vida de Moreno, estudió con profundidad el proceso de colonización de Latinoamérica y de EEUU (lo cual es una deuda del marxismo/trotskismo, mucho más volcado al estudio de los acontecimientos de Europa), así como las revoluciones en contra del imperio español. Para nosotros la revolución de 1810 fue parte de un proceso, que tuvo antecedentes previos y que terminaría cerrándose años después con el logro de la independencia de los diferentes países que hoy la componen.

Una conquista feudal, con objetivos capitalistas

Lo primero que salta a la vista cuando uno estudia el proceso de colonización de Latinoamérica es que, a pesar de haber sido encabezada y mayormente sostenida por el Imperio Español (aunque también estaban detrás el inglés, francés y portugués), quizás el más decadente y atrasado de todos, el objetivo último de esta colonización no fue, ni de lejos, reproducir en América las bases y contenidos de una economía feudal. Por el contrario, de lo que se trataba era de extraer y llevarse las enormes riquezas del Nuevo Continente hacia Europa para lo que Marx denominó como “acumulación primitiva u original capitalista”, que sería utilizada como base principal del desarrollo burgués europeo. Una llamativa diferencia con la conquista de Norteamérica es que, a pesar de haber sido colonizada por un imperio en auge y mucho más próximo al Capitalismo moderno, tuvo características sociales más asociadas al viejo y decadente feudalismo. El imperio español ya en crisis y decadencia tenía la necesidad de conseguir esta conquista para avanzar en el desarrollo capitalista, ya que sus competidores franceses e ingleses lo aventajaban en ello. De allí que, aunque combinados, duales por el origen mismo del Imperio, para nosotros los métodos y los objetivos de esta conquista fueron claramente capitalistas. Ante la ausencia de una clase trabajadora, la organización social por siglos tuvo combinaciones, primando siempre la utilización de una mano de obra semiesclava, conformada por los pueblos originarios, esclavos de África y, posteriormente, los mestizos.

San Martín y demás libertadores

A medida que pasaron los años, en las grandes ciudades, como Buenos Aires y Caracas, se iba conformando una clase burguesa local. Como siempre, los intereses de las clases entraban más y más en conflicto. Para el 1800 ya existían muchísimas críticas a la explotación y extracción de riquezas por parte de España y, así como los sectores más acomodados se fueron asociando con la corona, los sectores menos acomodados se fueron radicalizando más y más. Por ello no es casual que de las grandes ciudades surgieran referentes políticos y militares como San Martín y Belgrano en Argentina, Sucre y Bolívar en Venezuela u O´Higgins en Chile. Ellos fueron los máximos exponentes militares de los sectores revolucionarios quienes tenían claro que debían sacarse de encima al Imperio Español. Obviamente el proceso estuvo lleno de contradicciones, por tratarse de sectores muy heterogéneos, pero esto no elimina para nada el rol revolucionario que todos ellos jugaron en su época, que impulsando la movilización con base social, organizando ejércitos enfrentando los ataques del imperio e incluso el abandono y la traición de los gobiernos regionales que dudaban del proyecto emancipador. San Martín y Bolívar fueron críticos denunciantes de estas claudicaciones gubernamentales, que los dejaban sin recursos para enfrentar la guerra de independencia.

El 25 de mayo de 1810

Las jornadas de mayo de 1810 se inscriben en un proceso de ascenso que venía de décadas atrás en toda la región. El alzamiento de Tupac Amarú, el de los esclavos de Haití, la resistencia en Buenos Aires a las invasiones inglesas de 1806/7. Y continuaría con la Independencia de Venezuela en 1811, Argentina en 1816 y posteriormente las de Chile en 1818 y Perú en 1821. A partir de estas fechas se puede dar cuenta de la magnitud y extensión del proceso revolucionario emancipador, más allá de sus contradicciones y de la clase (burguesa) que lo lideraba.

En este contexto el 25 de mayo en este contexto, fue un punto de inflexión histórico, con distintas alas políticas expresadas en su interior, unas moderadas (Saavedra o Rivadavia) y otras más radicales (Moreno, Castelli, Monteagudo). Ese 25 gran cantidad rodeó el Cabildo, desobedeciendo las órdenes de la Corona y conformando la 1° Junta de Gobierno que no tenía funcionarios de España. Se le sacaron bienes a funcionarios españoles, se expulsó a obispos y curas procorona española, entre otras medidas. Esta revolución provocó cambios políticos y sociales importantísimos, se deshicieron de los funcionarios y nobles de la corona, y se continuó con las conquistas de la Asamblea del 13, como la eliminación de todo título nobiliario y de la esclavitud. Si bien tuvo las limitaciones de su dirección burguesa, reflejaba el estadio de un proceso en ese momento histórico. Ese límite actuaría durante los años siguientes y aún hoy tiene sus elementos de continuidad, como dijimos aún en polémicas con corrientes que se reclaman de izquierda.
En nuestro país, luego de muchas contradicciones y una contraofensiva imperialista post 1810, la situación fue impulsando y presionando a los sectores más moderados o claudicantes hacia la declaración definitiva de la Independencia, que terminó firmándose en julio de 1816. Un reflejo patente de las limitaciones del proceso revolucionario de mayo, está en que nunca se pudo avanzar en las aspiraciones de los sectores más avanzados como Bolívar, San Martín, Miranda o Sucre, que siempre imaginaron el fin de la gesta en la conformación de una gran “patria” Latinoamericana, sin fronteras nacionales, que uniera a todos los pueblos y pudiera independizarse definitivamente de toda opresión imperial extranjera. No fue esto lo que sucedió, sino que en cada país fueron primando las tendencias más moderadas (cada vez más reaccionarias con los años), reconfigurando Estados nacionales burgueses, muy ligados y dependientes a los distintos imperios, como el ascendente imperio inglés en el caso de Argentina, al cual la burguesía autóctona se fue asimilando y asociando luego de que fuera decayendo el proceso revolucionario de mayo.
Esta deuda, en un contexto totalmente distinto, con distintos actores y clases sociales en danza, aún persiste en la actualidad. La necesidad de una nueva, segunda y definitiva independencia, ahora ya no contra el imperio español o británico, sino contra el imperialismo yanqui, sigue a la orden del día. Pero esta segunda independencia, no puede ya ser encabezada, ni siquiera acompañada, por sectores burgueses, como opina gran parte de los progresismos o el estalinismo. Hace más de un siglo que esta clase burguesa no sólo perdió todo carácter revolucionario o incluso progresivo, sino que es clara y definitivamente reaccionaria y contrarrevolucionaria. La tarea de sacarnos de encima todo yugo económico, político y militar imperialista en la actualidad sólo puede estar en manos de la clase trabajadora, la única capaz de poder enfrentar a la burguesía hasta el fin y conseguir algo muy parecido a lo que aspiraban aquellos libertadores, la unidad de toda Latinoamérica, pero ahora bajo la forma política y social de una Federación de Repúblicas Socialistas de Latinoamérica.

El pacto entreguista de Milei y LLA

Opuesto por el vértice a las jornadas de mayo de 1810 está el pacto de entrega que propone Milei a los gobernadores y que muchos comparan con el de Roca-Runciman ante los ingleses. A tal punto que al momento de escribir esta nota el propio gobierno relativizó que efectivamente se haga para el 15 de mayo, ya que ahora presenta como prerrequisito y a la vez chantaje que salga la ley Bases. Lo cierto es que se basa en 10 puntos, todos ellos antiobreros y antipopulares hasta la médula, de entrega y sumisión al gran capital corporativo y el imperialismo:

Inviolabilidad de la propiedad privada (para que no se puedan tocar las privatizadas, ni mucho menos ninguna empresa privada);
Equilibrio fiscal innegociable (lo que implica continuidad del ajuste sobre las masas, ahogo económico a las provincias, parate de obra pública, recortes en universidades, educación, salud, etc);
Reducción del gasto público a niveles históricos (lograr el 25% del PBI implica reducción de la planta del Estado, despidos, no renovación de contratos, sumado a lo detallado en el punto 2);
Reforma tributaria (bajarle los impuestos a los ricos y empresarios, mientras impone el impuesto al salario);
Coparticipación federal (rediscutiendo el actual régimen);
Explotación de recursos naturales en las provincias (avanzar con el extractivismo y la megaminería);
Reforma Laboral (para acabar con todos los derechos laborales del trabajador y permitir que las empresas puedan despedir y contratar sin límites);
Reforma Previsional (elevando la edad jubilatoria, nadie, en especial las mujeres, se podrán jubilar sin 30 años de aportes mínimos);
Reforma Política (esta es una de las mayores discusiones, porque ninguno de los partidos patronales está de acuerdo, probablemente lo retire)
10- Apertura del comercio (esto es, la apertura de importaciones sin aranceles que destruirá la industria nacional y también está aquí la discusión del RIGI).
Más allá de cómo queden los distintos puntos, que están negociando, se suba alguno o se baje otro, lo cierto es que cada vez queda más patente que el objetivo central del pacto, lo que necesitan con urgencia puesto que no llegan las inversiones, es el famoso RIGI (Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones) que está siendo muy cuestionado por múltiples sectores, capitalistas grandes, no sólo las Pymes, y del que hablaremos a continuación.

¿Qué es el RIGI?

El “Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones” (RIGI) que pretende acordar Milei, es una completa entrega a las grandes corporaciones, en su mayoría multinacionales, a las que les otorga beneficios cambiarios, aduaneros y fiscales de tal magnitud que la mayoría de las empresas de la UIA, y ni que hablar de las Pymes, salieron en su contra, como lo reflejan los distintos medios periodísticos que los representan.

La idea básica declamada del gobierno es “atraer inversiones” en forma rápida y contundente. Es que todo el ajuste de estos 5 meses de terror se puede caer abajo si no cuenta con dólares frescos para poder levantar el cepo, hacer arrancar la economía e intentar salir de la recesión en la que nos metió. Recién ahí pueden ir pensando en algún plan de estabilidad y crecimiento, lo cual parece una utopía en la actualidad.
En resumen, el RIGI consiste en incentivar por 30 años la inversión privada extranjera en nuestro país. El mínimo a invertir sería de 200 millones de dólares (pero no se les exige que sea inmediato ni todo junto, puede ser un “plan de inversiones”). La cifra es tan grande que se entiende por qué se quejan los empresarios y pymes, porque los deja afuera a ellos. Para tentarlos otorga beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios. Con especial énfasis en las inversiones en minería, petróleo, gas y algo de agropecuarias. Es decir nos relega por completo a la producción de materias primas (comodities), eliminando toda posibilidad de desarrollo industrial del país. Les permite a esos “inversores” importar sin aranceles bienes de capital y de insumo, por lo tanto no tienen la obligación de comprarlos en el país, lo que sigue destruyendo la industria nacional y es una gran ventaja frente al resto de los industriales, que tienen que pagar las importaciones hasta con el impuesto PAIS. Incluso podrían “importar la mano de obra”, es decir que ni siquiera les exige que contraten personal argentino. Tampoco tienen que pagar derechos de exportación los primeros 3 años.

Les baja a las grandes empresas el impuesto a las ganancias del 35 al 25%, devolución de los saldos (ganancias) en menos de 3 meses.)
Entre los beneficios cambiarios está la libre disponibilidad de divisas que llega hasta el 100% luego del tercer año es decir, se pueden llevar el total de las ganancias sin dejar un peso. Ninguna empresa en el mundo se atrevió a pedir tanto, se lo otorga solito Milei. Y le da una estabilidad impositiva por 30 años.

Son tantas las concesiones que otorga que, como dije, todos los sectores burgueses excepto Techint y algunos pocos más, han salido a denunciar que esto destruiría la industria y nos condenaría para siempre a ser un país sólo productor de materias primas. De desarrollo industrial y generación de trabajo, ni hablemos. También han elevado sus quejas los gobernadores de las provincias mineras, ya que con este régimen las empresas quedarían exentas de tributar en la provincia, sólo lo harían a nivel central y luego Milei no les retorna ni un peso porque… “no hay plata”.

Por todo esto y porque además implica la entrega lisa y llana de toda soberanía, la entrada del extractivismo y la megaminería sin límites, etc. es que desde el MST rechazamos no sólo el RIGI sino todo el Pacto del 25/5, toda la Ley Bases y el DNU, llamamos a movilizarnos para impedir que avancen con esta iniciativa que es definitivamente contra las y los trabajadores y todo el pueblo.

 

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25 de mayo de 1810. La revolución es un sueño eterno https://mst.org.ar/2022/05/19/25-de-mayo-de-1810-la-revolucion-es-un-sueno-eterno/ Thu, 19 May 2022 21:21:26 +0000 https://mst.org.ar/?p=31116 La Revolución de Mayo fue parte de un único proceso continental de lucha latinoamericana por la emancipación del imperio español. Con todas sus contradicciones, significó un paso trascendente en el camino que llevaría seis años después a la Declaración de la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Pata. Sin embargo, la Argentina ha ido desandando ese camino y transformándose en una semi colonia subordinada a los intereses de las potencias capitalistas. La lucha por la segunda y definitiva independencia es una tarea pendiente, pero a diferencia de lo ocurrido hace 212 años, el único sector que puede encabezar esta pelea es la clase obrera junto a los sectores explotados y oprimidos de la sociedad.

Escribe: Emilio Poliak

Dentro de las fuerzas que encabezaron la Revolución de Mayo había claramente una disputa de proyectos. El ala más radical, expresada en Mariano Moreno, Castelli, Monteagudo, Belgrano, San Martín y otras personalidades fue clave para el impulso de la revolución, conscientes de que ésta era parte de un único proceso continental de lucha independentista. Sin embargo serían los sectores más conservadores, liderados primero por Saavedra y más tarde por Rivadavia los que terminarían definiendo el rumbo del país.

De la independencia a la semicolonización del país

El triunfo del sector más conservador impidió la posibilidad de crear una gran nación latinoamericana independiente. Los intereses de los grupos más reaccionarios de la burguesía criolla terminaron atando al país a los intereses de la principal potencia imperial de esos días: Gran Bretaña. A fines del siglo XIX, cuando la Argentina se constituye como Estado Nación, será la burguesía agro ganadera la que determinará la composición de Argentina como una nación capitalista dependiente, poniendo su estructura económica como proveedora de materias primas para el mercado mundial dominado por Inglaterra. Salvo cortos períodos de tiempo, en donde logró una independencia relativa, el país terminó transformándose en una semicolonia inglesa primero y luego, a partir de la segunda mitad del siglo XX, en semi colonia yankee.

Los nuevos virreyes

Aunque ya no nos gobierna un virrey impuesto por la metrópolis, las principales decisiones sobre la política económica y social del país la imponen los organismos financieros internacionales. Esto se ha agudizado con el pacto firmado con el FMI, que establece que todas las decisiones deben ser acordadas con el organismo. También las políticas educativas y de salud son definidas por el Banco Mundial o la OCDE. El modelo productivo lo imponen las grandes corporaciones, la mayoría trasnacionales, que controlan los resortes fundamentales de nuestra economía, así como gran parte de las tierras y el control del comercio exterior. De las 200 empresas más importantes del país, más de la mitad pertenecen a capitales extranjeros. Esto no sólo implica la expoliación de nuestra clase obrera y la fuga de divisas a través de la repatriación de capitales hacia sus casas matrices, sino que las decisiones sobre qué, cómo y cuánto se produce están al servicio de las necesidades de ganancia de estas corporaciones y no del pueblo trabajador. Además, de ese modo se profundiza la dependencia y atraso tecnológico (que la burguesía intenta compensar a través de devaluación y aumento de la explotación), manteniendo al país en su rol de proveedor de materias primas para el mercado mundial. El comercio desigual, la expoliación de nuestros recursos por las multinacionales, la entrega de los territorios a las corporaciones extractivistas y una deuda externa y eterna fraudulenta impiden cualquier desarrollo independiente, condicionando toda la vida del país. Las consecuencias de esta semi colonización las padecemos los sectores populares con la destrucción del aparato productivo, inflación, desocupación, pobreza y desinversión permanente en salud y educación.

La necesidad de una segunda y definitiva independencia

Sin romper esos mecanismos de dominación no hay futuro para el pueblo trabajador. . Desconocer la deuda con el FMI, el Club de París y los buitres (fraudulenta, e ilegítima) es el primer paso. Sin esta medida fundamental es imposible si quiera pensar en un camino soberano para que la riqueza producida por la clase trabajadora de nuestro país pueda volcarse a las necesidades sociales. Junto con esto es preciso recuperar los resortes fundamentales de la economía: re estatizar las privatizadas, nacionalizar la banca y el comercio exterior, nacionalizar la producción y distribución de la energía y expropiar a los grandes terratenientes para hacer una profunda reforma agraria. Sólo a partir de estas medidas es posible pensar en un país soberano y un modelo productivo que tenga como prioridad resolver las necesidades urgentes de las mayorías populares.

Sin voluntad revolucionaria no hay revolución

Tal vez lo más importante para destacar en esta fecha, es la voluntad revolucionaria de figuras como San Martín, Bolívar, Mariano Moreno, Castelli, Belgrano, que en condiciones adversas y con la oposición de la burguesía criolla más reaccionaria se jugaron por desarrollar hasta el final la lucha eman-cipadora, apoyándose en los sectores más decididos de las masas y en el proceso revolucionario continental. Un camino opuesto al de sectores los «progresistas» que se reivindican continuadores de esa tradición, pero militan la resignación del «no se puede», «la relación de fuerzas no da» o cosas por el estilo, que esconden, en última instancia, la falta de voluntad política para terminar con este sistema de explotación. Ese camino de la resignación que propone el Frente de Todos y el progresismo «posibilista» lo único que asegura es continuar con la dependencia y las penurias para las masas populares. Por el contrario, la voluntad revolucionaría que destacamos, es la que hace falta hoy para hacer los cambios de fondo que necesitamos, apoyados en la movilización popular; una voluntad que sólo asume la izquierda.

Una nueva revolución, esta vez socialista

A comienzos del siglo XIX todavía el capitalismo estaba en expansión y la naciente burguesía criolla pugnaba por desarrollarse; un sector como intermediario de las grandes metrópolis y otro con cierto grado de independencia. La realidad actual es muy distinta, las potencias se han repartido el mundo y el capitalismo se encuentra en una crisis de magnitud histórica. Toda la burguesía nacional está atada por fuertes lazos económicos a las potencias imperialis-tas como socia menor, y ningún sector de ella es capaz de impulsar una pelea seria por la independencia, menos aún de resignar cualquier privilegio para solucionar las necesidades populares. El único sector sin compromisos con el imperialismo es la clase obrera, por eso es la única clase que, aliada a todos los sectores oprimidos por el capital, puede llevar adelante una lucha consecuente por la independencia, apoyada en la movilización popular y con una perspectiva internacional, poniendo al mismo tiempo, nuestras inmensas riquezas al servicio de una economía democráticamente planificada que resuelva las necesidades populares. Por lo tanto, para emprender un camino soberano y solucionar la situación del pueblo trabajador es preciso una nueva revolución, pero en sentido socialista. La construcción de una herramienta política con voluntad y decisión para encabezar esa pelea es fundamental. El MST en el FIT Unidad y la LIS están al servicio de esa tarea.

Eventos del MST en el FIT Unidad – De la Revolución de Mayo a hoy

Si se pudo, se puede. Nuestro modelo de país desde la izquierda.

CABA
. 21/05 Charla debate y locro. 12 hs. Almirante Brown 1001, La Boca.
. 24/05 Charla debate. 18.30 hs. Av Corrientes 4023.
. 25/05 Locreada y charla debate. 11.30 hs. San Telmo 1134719520.
. 25/05 Charla debate y comida popular. 12.30 hs. Av. Carabobo 1560, Flores. CABA.

Provincia de Buenos Aires
. Zona Sur: 25/5 Almuerzo y Charla. 13hs. Hipólito Yrigoyen 9059. Lomas de Zamora.
. Zona Oeste: 25/5 Almuerzo y Acto. 12 hs. Club Atlético y Social Belgrano. Colón 643.
Merlo Centro (a 4 cuadras de la estación).
. La Matanza: 25/5 Encuentro político y social – 11.30 hs – Av. Luro 5438 / Laferrere.
. La Plata: 25/5 Charla-debate 15hs en calle 56 nro 915 entre 13 y 14.
. Zona Norte: 25/5 12 hs. Locro y peña. 11 de setiembre 229. Pilar centro; 12 hs. Almuerzo popular. H. Irigoyen 1385 José C. Paz (a 3 cuadras estación); 12 hs Almuerzo popular.

Centr o Cultural. Roldán 10423, Trujui. San Miguel.
Interior del país
. Tucumán. 25/05 Charla debate y locro.13 hs Sociedad Francesa San Juan 751.
. Santiago del Estero 24/5 Charla debate. 17 hs. La Plata 238.
. Jujuy. 24/5 Charla Debate. 18 hs. Hipólito Irigoyen 426.
. La Rioja. 25/05 Charla debate y locro. 12 hs. Rene Favaloro nro 645.
. Catamarca: 25/05 Locro y asamblea abierta. 12hs. en la Plaza UNCa.
. Salta: 21/05 Charla debate. 17 hs. Güemes. // 24/5 Charla y locreada. 20hs. Mendoza 375.
. San Juan: 25/5 Acto y locro – 12hs – Av Córdoba 364 oeste Capital.
. Mendoza: 25/5 Locro y Charla 12 hs – José Federico Moreno 1691.
. Neuquén: 25/5 Locro y Charla – 12 hs – Tierra del Fuego 248, Neuquén Capital.

 

 

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25 de mayo: otra revolución, ahora socialista. Gran acto online del MST https://mst.org.ar/2020/05/28/25-de-mayo-otra-revolucion-ahora-socialista-gran-acto-online-del-mst/ Thu, 28 May 2020 21:49:24 +0000 https://mst.org.ar/?p=23639 Nuestro partido conmemoró esa fecha con un acto transmitido por las redes sociales. Allí expusimos nuestra visión histórica y marxista del 25 de mayo y de la realidad actual nacional e internacional. Concluyendo en la necesidad y oportunidad de otra revolución, ahora socialista, ente la crisis mundial del sistema capitalista. Aquí una síntesis de las intervenciones en el acto.

Sergio García

Para nosotros y nosotras, socialistas, esas jornadas de Mayo tuvieron un contexto histórico y continental, con hilos de continuidad y consecuencias que llegan hasta nuestros días… La Revolución de Mayo de 1810, como los eventos soberanos que se dieron en 1811 en Caracas y Santa Fe de Bogotá reflejaban el mismo proceso independentista.

Mientras el imperio español perdía cada vez más el control político y económico, Mayo expresó parte fundamental de ese fenómeno y a su interior luchaban entre sí distintas alas, que reflejaban sectores de clase distintos. Había un ala más radicalizada encabezada por Moreno, Castelli y Monteagudo, y otra más conservadora, representada en Saavedra primero y después Rivadavia…

Reivindicamos esa Revolución de Mayo que reflejó el ímpetu popular para romper cadenas y la dependencia, por ser un quiebre contra la dominación imperial y un avance que acabaría declarando la independencia en 1816 y derechos sociales de importancia en la Asamblea previa del año 13.

Aunque también hacemos notar las limitaciones burguesas de ese proceso y el hecho que terminó imponiéndose la visión más moderada, para décadas después constituir a la Argentina bajo un modelo capitalista, de nuevo dependiente, pero del imperialismo inglés…

Con toda esa historia a cuestas, nuestro país y nuestro continente han sido y son tierra de revoluciones. Por eso rescatamos de esos tiempos el coraje colectivo de animarse a dar vuelta todo.

Pasajes centrales del discurso de Alejandro Bodart

Mayo es un mes hermoso. Se inicia con el Día Internacional de los Trabajadores y termina con la conmemoración de nuestra fugaz Independencia y el glorioso cordobazo. Es el mes de la Revolución Francesa, del Mayo francés. Les traigo el saludo de la Liga Internacional Socialista.

Estamos viviendo un momento histórico, sólo comparable a las catástrofes de las dos Guerras Mundiales. La pandemia, ha hecho aflorar la podredumbre y la decadencia del sistema capitalista. A los desastres ambientales y a los ataques permanentes a los derechos de los trabajadores, las mujeres y la juventud, ahora se le suman la catástrofe sanitaria que está provocando la muerte de cientos de miles. La pérdida de millones de puestos de trabajo y el hambre. Vimos escenas tremendas en ciudades que hasta ayer eran símbolo de la abundancia imperialista como Nueva York, Roma París, Londres.

El mundo no será lo mismo después de la pandemia. El capitalismo, que venía golpeado por la crisis de 2008 está recibiendo un golpe demoledor. Para recuperarse, las burguesías y el imperialismo intentarán brutales ajustes, y chocarán contra la resistencia de la clase obrera y la juventud. Se reactivan los procesos revolucionarios en el Líbano, en Chile, vamos a un período de grandes rebeliones y revoluciones en regiones enteras del planeta, se agudizará la polarización social.

Para evitar que sectores de masas avancen hacia la izquierda revolucionaria reaparecen viejos proyectos de centroizquierda. Hasta están hablando de crear una nueva internacional que de nuevo no tiene nada. Estos sectores son virtuosos del engaño. Ahora nos hablan de que el problema es el neoliberalismo. Están hablando que se abriría una etapa poscapitalista, aunque en la letra chica dicen claramente que no hablan de socialismo, sino de reformas supuestamente para mejorar el nivel de vida de trabajadores y sectores populares. Otra vez el verso del capitalismo con rostro humano. Nos prometen que ellos mejoraran la salud, el medio ambiente, la educación, la democracia.

Lo que no dicen es por qué, cuando gobernaron, aplicaron planes que deterioraron la salud, permitieron que el extractivismo se adueñara de nuestros países, rebajaron los presupuestos de educación, se deterioró la vivienda y la vida. No tocaron las grandes privatizaciones de los periodos anteriores. Dicen que ellos son los garantes contra la derecha, pero no dicen que fruto de las políticas que aplicaron cuando gobernaron llevaron a los trabajadores a la desilusión y facilitaron la posibilidad de que las derechas llegarán al poder. Ahora nos proponen que nos juntemos todos detrás de ellos.

En Brasil para enfrentar electoralmente a Bolsonaro, en Estados Unidos detrás de Biden y el Partido Demócrata supuestamente porque así estaríamos enfrentando a Trump. En España ya directamente se han integrado al gobierno junto a la casta que prometían enfrentar. En Chile son los que cuando Piñera estaba contra las cuerdas, acorralado por la movilización popular, salieron a salvarlo, pactaron para desviar el proceso hacia a unas elecciones que vaya a saber cuándo se realizarán. En Argentina son los que hablan contra los ricos, pero subsidian las empresas más grandes. Son los que hablan contra el FMI pero acuerdan con ellos seguir pagando deuda y no se animan a aplicar un mísero impuesto a las grandes riquezas. Ninguno de ellos son salida a favor de los trabajadores. Lo que nos proponen es una utopía; reformar el capitalismo es imposible. La única salida se llama socialismo.

Los socialistas somos los únicos que tenemos propuestas concretas para reconstruir el sistema de salud y hacerlo un sistema eficiente. Somos los únicos que planteamos la necesidad de ir hacia un Sistema Único de Salud y no nos temblaría el pulso para nacionalizar la salud privada. Los socialistas somos los únicos que planteamos poner todos los recursos al servicio de enfrentar la pandemia. Somos los únicos que planteamos ponerles fuertes impuestos a los ricos y no pagar las deudas. Para poner nuestros recursos al servicio de alimentar a nuestros trabajadores y garantizarles salarios dignos mientras duren las cuarentenas. Somos los únicos que tenemos propuestas concretas para resolver el problema del empleo, como reducir la jornada laboral con igual salario, para que trabajen todos. Somos los únicos que tenemos la posibilidad de reindustrializar, porque nacionalizaríamos la banca e impediríamos que nuestros recursos vayan a la timba financiera.

Los escribas a sueldo del capital nos dicen que nuestras medidas son inviables. Y dicen que después de la pandemia vendrá una recuperación tipo Plan Marshall después de la Segunda Guerra Mundial, y por lo tanto habrá capitalismo próspero por muchísimos años más. Nosotros creemos que es una ilusión pensar que esto es lo que sucederá. Estamos convencidos que así como pasó después de grandes catástrofes, serán millones los que saquen las conclusiones de que es el sistema capitalista el que nos ha traído hasta acá. Y se abrirán las mentes para entender que hay otro sistema posible. Que el socialismo es la salida para revertir la barbarie a la que nos ha llevado el capitalismo, y avanzar a una sociedad sin explotación del hombre por el hombre.

Para alcanzar esa sociedad que soñamos es necesario construir fuertes partidos revolucionarios, como el que estamos construyendo en Argentina, el MST. Es necesario avanzar en la unidad con otras fuerzas revolucionarias. Impulsar la movilización, apoyar a los que luchan. Y también necesitamos construir una fuerte y extendida organización internacional, como la Liga Internacional Socialista, que en poco tiempo se ha desarrollado en todos los continentes y regiones. En la LIS, nos proponemos superar el viejo modelo de construcción de pequeñas internacionales que giran en torno a un partido, donde todos piensan igual. Estamos comenzando a construir con compañeros y compañeras que provienen de distintas tradiciones y, en base a un programa común, aprendiendo a trabajar con matices y diferencias. Y este es tal vez el mayor valor que tiene la nueva construcción que hemos iniciado. Por eso en tan poco tiempo pudimos empezar a implantarnos en Europa, en el convulsionado Medio Oriente y en Asia, en varias repúblicas de la ex Unión Soviética, poner un pie en Estados Unidos, fortalecernos en Centroamérica y el Caribe. Y por supuesto, lo que estamos construyendo en el cono Sur, en Brasil, en Argentina.

Con la LIS hemos participado de algunos de los procesos más dinámicos de la lucha de clases: en la rebelión catalana contra el Estado Español y por su independencia, junto a los chalecos amarillos en Francia, junto a los jóvenes en Nicaragua contra Ortega Murillo, en la extraordinaria revolución que viene conmoviendo desde hace meses al Líbano y a nuestro pueblo hermano, Chile, junto a los jóvenes contra el régimen de Piñeira. El socialismo será internacional o no será. Por eso, es tan importante que sigamos construyendo nuestra organización internacional.
¡Viva el MST! ¡Viva la Liga Internacional Socialista!

Vilma Ripoll

Mis compañeres trabajadores de la salud son héroes hace mucho. Trabajan en condiciones precarias, con falta de insumos, con hospitales rebalsados de gente. Su trabajo es esencial siempre. Pero ahora se hizo evidente.

La pandemia muestra el fracaso de las potencias capitalistas para enfrentarla, se revalorizó lo público y se evidenció la necesidad de invertir en investigación científica. Los mismos que desfinanciaron las investigaciones contra el COVID hoy se matan por ver quién se queda con la patente de la vacuna. En esa disputa veremos a los ricos garantizarse el acceso cuando esté disponible, el resto esperará. Porque el virus no discrimina, pero este sistema capitalista decadente sí.

Estoy orgullosa de les compañeres de salud que salieron a luchar… Se organizan y exigen los elementos de protección, los testeos para todo el personal de salud, las licencias para el grupo de riesgo, el aumento de presupuesto y de salarios. Y el derecho a ser parte de los comités de crisis por ser la primera línea del combate.

Tenemos que luchar por un sistema único de salud, gratuito y universal. Que termine con el lucro de la salud privada y ponga toda su infraestructura bajo gestión estatal y controlada por sus trabajadores.

Luciana Echevarría

Cada aniversario de la Revolución de Mayo nos permite abrazar de nuevo esa revolución y actualizarla, sobre todo en momentos cuando es tan necesario cuestionar todo, como hicieron hace 200 años las y los revolucionarios del 25.

A lo largo de la historia, a nuestro país lo han gobernado una casta de privilegiados (…) se creen con el derecho de meternos la mano en el bolsillo. Como hizo Schiaretti, que aprobó una ley para recortar las jubilaciones en plena pandemia. Enfrentamos esta verdadera canallada adentro de la Legislatura denunciamos las maniobras del gobierno y afuera pusimos el cuerpo para defender a nuestros viejos.

Cuando asumí me comprometí a llevar a la Legislatura la voz de los trabajadores, las mujeres y la juventud y estamos cumpliendo con eso. Porque ese es el rol que la izquierda revolucionaria tiene que jugar en un parlamento. No nos callamos nada y enfrentamos las maniobras de este gobierno de ricos.

Es un orgullo haber sido la única que, cuando Schiaretti rebajó su salario y el de los funcionarios por 4 meses, denuncié que era una trampa, que la rebaja debía ser mayor y para siempre y que si ahora se hacían los sacrificados era para después exigirle a los trabajadores sacrificios mucho mayores. Incluso hubo partidos de izquierda que acompañaron esta estafa. Hoy las consecuencias están a la vista. Los privilegios de la casta política tienen que desaparecer, de una vez y para siempre.

Esta cara perversa y autoritaria es la verdadera cara del sistema. No existe capitalismo humano, el combo capitalista incluye represión, saqueo, precarización y muerte. Por eso queremos sacárnoslo de encima y dar vuelta todo. Para que de una vez por todas los que hacemos girar al mundo seamos también los que decidamos todo. Y para que nunca más nuestras vidas valgan menos que sus ganancias. Hoy más que nunca hace falta una revolución, hoy más que nunca hace falta democracia desde abajo y socialista. Y hoy más que nunca somos orgullosas constructoras de ese destino.

Cele Fierro

Hacemos este acto a 210 años de una gesta heroica, revolucionaria, que además fue continental y que demostró la fuerza del pueblo para dar vuelta todo, independizarse del imperio, cuestionar el orden establecido y luchar para cambiarlo. Es clave que analicemos ese proceso histórico desde una perspectiva socialista, de clase, para sacar conclusiones útiles para el hoy y el mañana.

Como decía Alejandro, la pandemia profundizó la crisis capitalista mundial que ya venía. Las y los trabajadores, la juventud, los sectores populares, el pueblo oprimido, ¿podemos animarnos hoy a romper las cadenas y dar vuelta esta situación que está provocando más pobreza, más miseria, más explotación y opresión? Los partidos del sistema, el imperialismo, los grandes medios siempre difunden la idea de que no se puede cambiar, que hay reglas fijas, inamovibles. En este nuevo aniversario de la revolución de mayo, nosotras y nosotros, como socialistas, reafirmamos que todo se puede cambiar y que podemos hacerlo.

Hoy te dicen que no hay otra que rebajar el salario un 25%, o suspender, «para cuidarte y cuidar tu trabajo». ¡No nos cuiden más, nos cuidamos solos! Nos cuidamos si se prohíben los despidos, suspensiones y rebajas salariales. El gobierno financia a las grandes empresas con la plata de la ANSES, o sea con la plata de tus aportes. Les están pagando a grandes empresas millonarias como Techint, Clarin, a la Sociedad Rural, es increíble que hagan eso con la plata del pueblo, pero al hacerlo demuestran que intereses defienden.

¡Se puede hacer otra cosa! En vez de rescatar a los grandes empresarios, hay que Obligar que las empresas abran sus libros contables y que de sus ganancias paguen el 100% de los salarios. Y si no lo hacen, estatizarlas bajo el control de sus trabajadores!

Además; ¿cómo puede ser que no haya asistencia real del Estado para millones de personas que no tienen trabajo formal, que viven al día? Tiene que haber un subsidio universal de emergencia, con mínimo de 36 mil pesos, tienen que garantizar los alimentos a los comedores. Nos van a decir que no hay plata. ¡Por favor! Que les pongan un fuerte impuesto a los ricos. Hace más de un mes que dan vueltas con una ley, ultra limitada, con temor de tocar esos intereses. Nosotros no tenemos ningún temor y lo demostramos, el único proyecto hasta ahora en el Congreso es el del FIT Unidad, de un fuerte impuesto extraordinario a las grandes fortunas, en el camino de que sea permanente.

Nosotros peleamos en defensa propia y por dar vuelta este sistema decadente. ¿Cómo van a responder a esta crisis con una salud pública desfinanciada, donde se priorizó al sector privado como negocio, como bien decía Vilma? Hay clínicas privadas semivacías, pero los hospitales públicos van hacia un colapso. Así no va. Queremos un sistema único de salud estatal, con control de sus trabajadores, y gratuito. El gobierno usa la pandemia para ajustar, y a la cuarentena necesaria la fue flexibilizando justo cuando se venía el pico de contagios, algo insólito. Y ahora en vez de retroceder simula dureza, pero deja que hagan negocios sectores que no son esenciales como el peaje, las mineras y otras industrias obligando a salir a calle a miles de trabajadores que exponen sus vidas innecesariamente. Aunque ya hay más de 700 casos nuevos de contagio por día, siguen priorizando los intereses capitalistas. Para nosotres es al revés: la crisis la deben pagar ellos. Y hay que cuidar nuestras vidas que son la prioridad.

Otro tema clave es la deuda externa. El gobierno ya hizo dos pagos millonarios y ahora extendió la negociación con los fondos buitres, que aunque dilate un poco los pagos, igual los beneficia. Hay que hacer otra cosa; declarar un no pago, un default soberano, desconocer esa deuda ilegítima y volcar toda esa plata a las necesidades sociales por la pandemia. Y nacionalizar la banca y el comercio exterior, para controlar todo el flujo de divisas y de productos necesarios.

Y además, ¿Por qué tenemos que seguir soportando la violencia de este sistema capitalista y patriarcal? En toda la historia, las mujeres jugamos roles importantes. En la gesta revolucionaria de ayer: Juana Azurduy, María Remedios del Valle y otras. Y hoy, en la primera fila de cada lucha. Con esa fuerza luchamos por todos nuestros derechos, incluidos los de género. Si en medio de la pandemia crece la violencia de género, exigimos presupuesto de emergencia, como hicimos el viernes pasado ante el Ministerio de la Mujer, ese ministerio de cartón pintado. Luchamos por aborto legal, por la ILE, por la ESI, por separar Iglesia y Estado. ¿Se puede hacer? Por supuesto, si se tiene la decisión política de ir contra los retrógrados y los antiderechos, como la tenemos en el MST.

Tenemos todas estas propuestas, junto con la defensa soberana del territorio, recuperar los bienes comunes, poner fin a la propiedad privada de los resortes de la economía… Pero su concreción nos plantea un debate decisivo, ¿quiénes pueden hacerlo? Marx y Engels ya lo decían en el Manifiesto Comunista: la burguesía es incapaz de llevar hasta el final medidas de independencia nacional y ruptura con el imperialismo. Lo demostró la Revolución de Mayo. Hoy no solo son incapaces: son cómplices del imperialismo y las corporaciones. Sólo las y los trabajadores, nuestra clase, las puede llevar adelante, con la movilización y con una organización política jugada por esa transformación de fondo.
Para eso hace falta analizar la situación política y sobre todo fortalecer una organización que se anime a pelear por esto. Capaz de coordinarse con quienes luchan por lo mismo en todo el planeta, de fortalecer los lazos internacionales. Una organización que siempre esté junto a la clase obrera y sus luchas, jamás con los patrones y la burocracia. Una organización que pueda servir para enfrentar al patriarcado, la destrucción ambiental, la discriminación. Esa es la organización que construimos desde la LIS y el MST, hoy en el FIT Unidad.

Tareas tan importantes como la independencia, requirieron y requieren procesos muy profundos para concretarse, peleas duras y organizaciones políticas revolucionarias capaces de bancarlas. Y como ya dijimos, hoy más que nunca hace falta una nueva revolución, esta vez hasta el final, esta vez socialista.

]]> 25M Sumate al Acto del MST en el FIT Unidad https://mst.org.ar/2020/05/18/sumate-al-acto-del-mst-en-el-fit-unidad/ Mon, 18 May 2020 13:15:50 +0000 https://mst.org.ar/?p=23372 El próximo lunes se cumple un nuevo aniversario de la gesta revolucionaria del 25 de mayo de 1810, que marcó un punto de inflexión en nuestra historia y terminó avanzando, seis años después, hacia la declaración de independencia de España, que por esos años venía sufriendo un retroceso en su poder en toda la región y una crisis de su propio modelo que le impidió cambiar el curso de su derrotero.

Nuestro recuerdo y homenaje a la revolución de mayo es profundo y en perspectiva.

Profundo, porque lo entendemos como parte del proceso más general que desde Venezuela, Haití y otros lugares del continente reflejaba por entonces un mismo proceso revolucionario e independentista, con sus particularidades y desigualdades lógicas, pero que tomado de conjunto era la expresión del levantamiento de un pueblo contra la dominación imperial en decadencia. La revolución de mayo y sobre todo el rol de sus alas más revolucionarias de entonces, representadas por Moreno, Castelli, Monteagudo, o de Belgrano y San Martín durante esos años y en diferentes roles, marcaron a fuego la etapa previa a la posterior constitución de Argentina ya como país establecido las décadas siguientes. Y aunque para entonces ya se habían consolidado las alas más conservadoras y proclives a la dependencia de Inglaterra, esto no elimina en lo más mínimo lo valioso social y políticamente de la gesta del 25 de Mayo de 1810.

Decimos además que retomamos esta fecha en perspectiva, porque como socialistas no vemos ni analizamos los hechos del pasado como un mero recordatorio histórico, sino porque mediante un estudio serio, científico y de clase sobre los mismos, pretendemos sacar las mejores conclusiones en el presente y sobre todo hacia el futuro. En pocas palabras, por encima de logros específicos y hechos puntuales que exceden estas notas, destacamos de esa gesta revolucionaria el valor y el coraje de aquellas y aquellos que se atrevieron a cuestionar el modelo imperante, a denunciarlo, a enfrentarlo y finalmente a derrotarlo. Y como no hacerlo justo hoy, en medio de una enorme crisis capitalista global y de imperios en decadencia, cuando más que nunca hace falta irradiar la idea y tarea necesaria de animarnos a dar vuelta todo, como única forma de tener un futuro digno para las mayorías obreras y populares.

En este sentido, este nuevo 25 de Mayo nos encuentra en medio de una profunda crisis capitalista mundial y una pandemia agresiva que avanza a cada paso. En medio de esta situación más que nunca levantamos y defendemos un programa integral socialista y anticapitalista. Sin esto, como te contaremos en el acto del 25M, no hay manera de avanzar positivamente. Cómo tampoco se puede avanzar sin luchar masivamente y en forma independiente de todos los aparatos del sistema imperante. Venimos de presenciar enormes rebeliones y revoluciones a lo largo de 2019 y ahora, aún en medio de la pandemia, se comienzan a ver nuevas expresiones de lucha en el mundo y en nuestro país. Proceso que hacia adelante irá en ascenso.

Con la convicción profunda de que esta crisis es sistémica y refleja la decadencia estructural del capitalismo imperialista en todas sus formas, es que llegamos a esta fecha con la conclusión política de impulsar las luchas obreras, populares, de las mujeres y la juventud. Difundiendo nuestra estrategia socialista y construyendo y haciendo más grande, una organización política revolucionaria.

Por todo esto te invitamos a que nos acompañes el próximo 25M en nuestro Acto Nacional del MST en el FIT Unidad. A que te conectes a través de nuestras redes sociales, e invites a tus familiares, amigxs y compañerxs de trabajo, estudio o del barrio, a que también se sumen y participen. Veras un evento especialmente preparado para conocer más sobre esta gesta histórica, sus logros y contexto, sus enseñanzas. Tendrás también nuestras propuestas políticas actuales mediante las palabras de referentes de nuestro partido como Cele Fierro, Alejandro Bodart, Vilma Ripoll y Luciana Echevarría entre otras presencias. Te esperamos.

Sergio García

]]> 1810 – 25 de mayo – 2019. Por una nueva Independencia: romper con el FMI y los pactos coloniales https://mst.org.ar/2019/05/25/1810-25-de-mayo-2019-independencia-romper-fmi-pactos-coloniales/ Sun, 26 May 2019 01:53:05 +0000 https://mst.org.ar/?p=18321 Otro 25 de mayo. Otra fiesta patria. El 209° aniversario del inicio de la gesta independentista que nos dio origen como nación soberana y que llevó, seis años después, a la firma del Acta de la Independencia en el Congreso de Tucumán. El comienzo de una historia que, a través de enormes luchas, internas y externas, de muchas contradicciones, emancipó a un pueblo que aspiraba a ser soberano. Que obligó a sus congresistas a corregir la primera declaración que solo mencionaba “una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli” y agregarle, para que no quede ninguna duda, “ y de toda dominación extranjera”.

En sus 200 años la Argentina tuvo momentos de relativa independencia de las metrópolis imperialistas. Una independencia relativa al formar nuestro país parte de un mercado mundial capitalista, pero que le permitió inicialmente desarrollar sus fuerzas productivas, en un grado que difícilmente hubiera logrado sin romper políticamente con los centros del poder mundial.

En el siglo pasado las banderas de la independencia, que como en todas las revoluciones democrático burguesas de los siglos XVIII y XIX fueron levantadas por la burguesía entonces revolucionaria, pasaron a manos de la clase trabajadora y de los pueblos, en sus luchas contra la penetración y explotación de los capitales multinacionales. Las “burguesías nacionales” fueron perdiendo todo juego independiente y aquellos fenómenos políticos que, como el peronismo, utilizaron la enorme lucha antiimperialista del pueblo argentino para ponerla al servicio de disputar cuotas de ganancia con el imperialismo dominante, a lo largo de su historia se fueron transformando y dieron origen al gobierno del abiertamente neo liberal y pro imperialista de Menem y sus las “relaciones carnales”.

Distintos son los mecanismos de explotación y control que el imperialismo ha desarrollado sobre los países que, como en el nuestro ejerce su dominación. Desde el “pacífico” intercambio comercial desfavorable entre los dueños de la tecnología mundial con las materias primas de los países pobres, la firma de pactos políticos coloniales o directamente el envío de flotas armadas hasta los dientes como los ingleses hicieron durante la Guerra de Malvinas. Las exportaciones de capitales de las metrópolis para explotar la mano de obra local, el diseño de economías fundamentalmente extractivas con poca industria, el control financiero de los mercados y un largo etcétera.

Pero quizás su arma más moderna y mortífera fue la creación de las “deudas eternas”, en gran medida estafas abiertas realizadas en complicidad con el poder gobernante en cada país, cuyo verdadero negocio es producir más y mayor endeudamiento refinanciando capital o intereses a tasas usurarias y quedarse en el camino con el control de la economía y los recursos del país. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que los últimos 40 años de nuestra historia están cruzados por la lucha de nuestro pueblo contra este mecanismo de dominación y la dependencia, explotación y pobreza que trae aparejado.

Argentina, una semicolonia gobernada por Macri, el PJ o los K

La generación de una enorme y fraudulenta deuda externa, que pegó un salto en la última dictadura y que fue acrecentada por todos los gobiernos posteriores, ha estado presente en todas las luchas de los trabajadores y el pueblo argentino de las últimas décadas. El fallo del juez Ballesteros – a partir de la denuncia de Alejandro Olmos- que obligaba al Congreso a investigar el carácter ilegitimo y fraudulento de la deuda, fue desconocido e incumplido por la clase dominante argentina y los sucesivos gobiernos desde el 2000 hasta la actualidad.

Con Macri la dependencia y miseria de nuestro país pegaron un enorme salto. Si alguno tenía dudas del grado de dependencia imperialista, por el reciente acuerdo con el FMI ninguna decisión económica de importancia puede ser tomada sin el acuerdo con Christine Lagarde, convertida así en la nueva emperatriz de nuestros territorios. Lo “negocios” del FMI están muy lejos de ser el de un buen prestamista de última instancia para asistir economías en problemas como se pretende pintarlo, sus préstamos conllevan el control total de la economía a la que asisten. Por eso el primer efecto del nuevo pacto, luego de una generosa y multimillonaria “fuga de capitales”, es un gran sacudón a los salarios, los presupuestos de salud, educación, planes de vivienda, puestos de trabajo innecesarios para los negocios imperiales.

La debacle irreversible en que ingreso la administración macrista luego de la firma de este pacto con el FMI, aceleró a full la pendiente en la que ya había entrado luego de las enormes movilizaciones de fines de 2017 contra su reforma previsional. Su enfrentamiento a los sentimientos y la experiencia del pueblo de nuestro país contra los planes del FMI, la magnitud del ajuste pactado, obligó a aquellos políticos del PJ y el FpV que apoyaron en su momento los acuerdos con los “fondos buitres” a tomar distancia, aunque muchos de los gobernadores de Alternativa Federal o que apoyan la nueva fórmula de Cristina prestaron sus votos para que se apruebe el Presupuesto 2019 que avaló el acuerdo.

Para luchar por un país soberano, romper con el FMI

Desde Kicillof y Alberto Fernández, pasando por Alternativa Federal o Lavagna, los principales candidatos o precandidatos se han pronunciado por cumplir el acuerdo con el FMI y en todo caso renegociar sus vencimientos que a partir del 2020 son “impagables”. O sea, en acumular más deuda en intereses y seguir subordinando nuestro país a las condiciones que el Fondo exige.

Todos los candidatos opositores hablan de terminar con la pobreza, etc., que Macri generó. Lo que no dicen es como hacerlo sin dejar de pagar la sangría de la deuda y romper los acuerdos económicos pactados que hoy están dejando un tendal de industrias cerradas, miles de puestos de trabajos perdidos, retroceso y estancamiento de los salarios y el circuito productivo, ajuste brutal del estado, en medio de una crisis económica mundial, que “crisis comercial” mediante, reduce el precio de las materias primas locales y no hay “cosecha récord” que alcance para frenar semejante derrumbe. Alberto Fernández junto a Cristina acaban de repetir este libreto de promesas vacías en su breve presentación electoral en Merlo.

En realidad, lo que les preocupa a todos los que, más allá de sus discursos electorales, pretenden sostener este sistema capitalista, es como van a hacer para frenar el enorme descontento que millones de argentinos tienen con las actuales políticas de hambre y miseria devenidas del actual pacto con el FMI. Como van a hacer -en caso de que los barquinazos de la crisis no coloquen nuevamente a la Argentina al borde del colapso y puedan llegar con lo justo a la trampa electoral-, cuando el conjunto del pueblo sienta que las miserias que le han sido impuestas no se pueden soportar más, cuando se caigan todas las ilusiones y los muros de contención de la traidora CGT y de todos aquellos que hoy llaman a postergar la pelea para favorecer la candidatura de Fernández – Fernández, sean definitivamente desbordados.

Por eso Macri intentó citar a todos los referentes para que sostengan sus acuerdos sin suerte, ya que hasta muchos de sus mejores amigos del PJ (salvo alguna excepción como Schiaretti) no quisieron quemarse en medio del proceso electoral. Por eso Cristina habla de un nuevo “Contrato Social” poniendo como ejemplo aquel Pacto Social que los gobiernos peronistas de la década del 70 les impusieron a los trabajadores con la colaboración de la CGT, para que pararan de luchar por sus salarios y derechos a cambio de la falsa promesa de que los empresarios no aumentarían los precios. O el llamado de la Iglesia en este Tedeum del 25 de mayo “a un gran pacto nacional”.

Los socialistas del MST en este nuevo aniversario del 25 de mayo, llamamos a que Macri y el FMI se vayan, al tiempo denunciamos que detrás de esa convocatoria a un “gran acuerdo” se pergeña una nueva frustración. Porque tras la promesa de terminar con el ajuste de Macri, se preparan para continuar el centro de su política, el acuerdo con el FMI y el pago de la fraudulenta deuda externa.

En todo caso, lo que se necesita es un “acuerdo” de signo opuesto a ese que promocionan.  Un acuerdo de unidad de clase, con los trabajadores y sectores en lucha, con el sindicalismo combativo y la izquierda obrera y socialista, con las mujeres, los jóvenes, las disidencias y los sectores populares, por un programa anticapitalista, para luchar y lograr romper con el FMI, nacionalizar la banca y el comercio exterior, y desarrollar un plan económico que privilegie el trabajo, el salario, la salud y educación de los argentinos en detrimento de los intereses de los capitalistas extranjeros y sus socios nacionales.

Gustavo Giménez

 

 

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25 de Mayo de 1810: La segunda independencia queda en manos de los trabajadores https://mst.org.ar/2017/05/24/25-de-mayo-de-1810-independencia-queda-en-manos-de-trabajadores/ Wed, 24 May 2017 18:24:57 +0000 http://mst.org.ar/?p=8513 A 200 años de la independencia, la Argentina capitalista del siglo XXI es una semicolonia. Las tareas antiimperialistas y de independencia nacional, que en 1810 fueron llevadas a cabo por la burguesía nativa, hoy solo pueden ser encaradas por los trabajadores en unidad con los demás sectores sociales oprimidos.

Mucho se ha discutido entre historiadores liberales, revisionistas, estalinistas, marxistas y demás sobre las características de la Revolución de 1810. Algunos historiadores minimizan la magnitud de la ruptura política -y por lo tanto el primer gran paso hacia la independencia- con el imperio español, en la medida en que los revolucionarios de mayo se hicieron cargo del gobierno reivindicando al rey Fernando VII, preso de las tropas napoleónicas. Y para apoyar esta tesis, señalan que la posterior declaración de independencia en 1816 se debió a la decisión del rey que, una vez repuesto en el poder, se negó a reconocer ningún estatus especial a la burguesía colonial, obligándola así a una ruptura definitiva.
Otros, como Puiggrós e historiadores del PC, trazan un paralelo absoluto con la Revolución Francesa, señalando que en nuestros países hubo una revolución democrático-burguesa antifeudal que no llegó a triunfar en la tarea de abrir paso al desarrollo capitalista pleno.

1810: ¿revolución política o social?

En las antípodas de esta postura están los que sostienen correctamente que en América Latina nunca hubo una formación feudal dominante como en Europa, ya que la colonización americana desde un comienzo estuvo orientada a extraer metales preciosos y materias primas para el mercado mundial y por lo tanto fue una colonización capitalista. Compartiendo esta posición, Milcíades Peña sostuvo erróneamente que no hubo ninguna transformación social: solo un cambio en el control político del gobierno.

Una gran revolución

Para comprender lo acontecido con las revoluciones americanas que enfrentaron a la corona española es fundamental buscar en su génesis: “No es serio afirmar que la independencia argentina y la latinoamericana se produjeron como consecuencia de la decadencia económica del imperio español. Es justamente lo opuesto: la independencia argentina y la latinoamericana fueron consecuencia de las tendencias centrífugas que produjo el importante desarrollo capitalista que se dio durante fines del siglo XVIII en el imperio español». (Nahuel Moreno, Método para la interpretación de la historia argentina)
Pero mientras las fuerzas productivas españolas crecían en forma aritmética, “en Inglaterra, Francia, Holanda y los Países Bajos lo hacían en proporción geométrica… Las tendencias separatistas más recalcitrantes… se daban en las zonas de mayor desarrollo capitalista… ¿Por qué Cataluña y la Vascongada no lograron su independencia, a pesar de las fuertes tendencias separatistas, y en cambio la consiguió Latinoamérica? La explicación hay que buscarla en la posición geográfica…» ya que “en una gran rama de la industria capitalista, la naviera, España estaba atrasada…” (ídem)

Si el proceso independentista que se abrió en mayo de 1810 originó un gran cambio social no fue por liquidar un régimen feudal que no existía, sino porque que permitió liberar a las colonias españolas de la metrópoli (en 1810 hubo cinco procesos revolucionarios) y de las trabas burocráticas e imposiciones del viejo régimen colonial, que impedían el desarrollo del libre comercio y el capitalismo de ese entonces.
El teórico marxista George Novak afirma en torno al triunfo de la guerra por la independencia de EE.UU. que “el resultado de la contienda determinó la etapa siguiente del destino del capitalismo norteamericano. Si la dominación de Gran Bretaña hubiese persistido, eso podría haber frenado y viciado el desarrollo posterior de la sociedad burguesa, como lo hizo en India y África” (ídem). Otro tanto hubiera sucedido con las colonias españolas si el proceso independentista hubiera fracasado.
El 25 de Mayo dio origen a un cambio social al realizar una de las tareas democráticas propias de esta etapa en que la burguesía jugaba un rol revolucionario: la independencia nacional. Esa tarea la podemos equiparar a la “unidad nacional” realizada por la revolución burguesa en las potencias europeas.

Y como toda revolución social produjo un cambio revolucionario en la superestructura política, ya que el poder pasó del viejo aparato colonial virreinal a las manos de la burguesía y las clases dirigentes nativas, cuyos intereses estaban ligados a lograr un desarrollo relativamente independiente. Moreno, Castelli, Belgrano, Monteagudo y San Martín fueron los «jacobinos», el ala radicalizada de ese proceso revolucionario. Dicho proceso fue continental y tuvo en las figuras de José de San Martín y Simón Bolívar las expresiones más sobresalientes de esa batalla, que pudo haber terminado en una América unida.

La segunda independencia y la unidad latinoamericana

En sus textos, Nahuel Moreno nos relata cómo a diferencia de las colonias norteamericanas que supieron unirse contra el colonialismo inglés para dar origen a una poderosa nación, otro fue el destino de los países latinoamericanos.
Los ideales de unidad de sus mentes más claras fueron traicionados por los mezquinos intereses de cada burguesía local, que prefirió privilegiar sus propios negocios con los imperios dominantes, en particular con Inglaterra, que el proyecto de constituir una gran nación latinoamericana independiente.

Por eso podemos hablar de una independencia relativa, ya que la historia de nuestros países atravesó por períodos de mayor independencia y por otros, como el que estamos transitando, en los cuales los lazos semicoloniales se profundizan gravemente.
En esta etapa histórica la burguesía revolucionaria de principios del siglo XIX se ha convertido, parafraseando a Marx, en un “león desdentado”. Ha fusionado sus intereses con los de las multinacionales. Los periodos en que durante el siglo XX encabezó experiencias de enfrentamiento con los mandatos imperiales, al servicio de proteger sus cuotas de ganancia, terminaron en una capitulación total ante el miedo de agitar en demasía la movilización de las masas. Así por ejemplo lo hizo Perón frente al golpe gorila de 1955, cuando se retiró del poder sin dar pelea.

Los fenómenos nacionalistas de los últimos años, encabezados por corrientes pequeñoburguesas, como la dirección de Maduro y otros presidentes “bolivarianos”, demostraron su incapacidad para enfrentar al imperialismo y terminaron entregando las revoluciones populares que les dieron origen. Lejos de tomar las medidas anticapitalistas que exigía la hora, optaron por mantener los negocios de la casta de funcionarios políticos y los sectores burgueses afines.

La tarea inconclusa de aquellos patriotas de Mayo de 1810 sólo podrá ser completada por aquellos cuyos intereses están claramente enfrentados a la gran burguesía imperialista: los trabajadores y los pueblos latinoamericanos.
Son ellos los que enfrentando los brutales planes de ajuste hoy enfrentan y derriban a gobiernos liberales proimperialistas, como hoy lo está haciendo la clase obrera y el pueblo hermano brasilero con el gobierno liberal y entreguista de Michel Temer.
Más que nunca está planteado construir una herramienta política para dirigir hasta el triunfo esa pelea: el partido «jacobino» de la revolución latinoamericana, un partido de los trabajadores, los jóvenes, las mujeres y las masas populares, con un programa abiertamente antiimperialista y anticapitalista.

Gustavo Giménez

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