anticapitalismo – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Tue, 17 Dec 2019 20:56:30 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png anticapitalismo – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Nuestras desconfianzas https://mst.org.ar/2019/12/17/desconfianzas/ Tue, 17 Dec 2019 20:56:30 +0000 https://mst.org.ar/?p=20830 Este artículo trata sobre la actitud política de la juventud frente al nuevo gobierno. Hay expectativas e ilusión, lo tenemos presente. Se lo elige a Fernández en contraste con Macri y a partir de algunas definiciones, ambiguas. Es su crédito inicial. Sin ninguna pedantería, pero con total claridad en el mensaje, queremos fundamentar nuestras desconfianzas en Alberto Fernández y su perspectiva. Que se debata, nos animamos.

Un escritor francés de principios del siglo XX decía algo así como que «el poder del Estado no es solamente coerción sobre las personas, sino que también se basa en fuerzas ficticias, de ilusión». Este autor, se estaba refiriendo a lo que podríamos llamar esa especie de pulsión de expectativa o esperanza, casi básica en la vida de las masas. Algo así como la necesidad de creer para poder seguir adelante. Eso ocurre casi invariablemente con cada nuevo gobierno electo bajo las condiciones de la democracia capitalista.

A la vez, esas ilusiones tienen que tener sostén material en la realidad para operar como recurso de control social, de descompresión política. Lo que quiero decir es que, tienen que corresponderse en parte con resultados de las acciones concretas de ese gobierno, con el tamaño de la expectativa creada, por lo menos de forma parcial. Esas ilusiones, bajo el sistema capitalista son siempre exageradas, artificiales, falsas. Con el desarrollo de la crisis crónica de la sociedad burguesa, en países como el nuestro, eslabón subordinado, además los márgenes para alimentar esas ilusiones son todavía más estrechos. Chile o Colombia, hace seis meses eran pilares de estabilidad neoliberal. Hoy son los factores más avanzados del desequilibrio político para el imperialismo en el continente.

Así ocurre, y por la naturaleza crónica de la crisis del sistema, cada vez de forma más recurrente. Lenin, constructor de partido, hizo de la desconfianza un arma de la revolución: en Las Tesis de Abril (1917), reorientó a los bolcheviques impresionados por la «apariencia» progresiva de un gobierno en esencia burgués, y enseñó el arte de «la delimitación política», la intransigencia y a la vez, de la paciencia y la constancia. Salvando todas las distancias, estos son nuestros puntos de partida y referencias.

Desconfianza 1: matriz productiva

Alberto Fernández promete crecimiento, desarrollo y reactivación de la economía. En síntesis: garantizar trabajo, capacidad de consumo de masas y un nivel de ingreso de necesidades básicas cubiertas. Sin embargo, el camino que elige en ningún país capitalista semicolonial tuvo como resultado el horizonte prometido:

  • Para proteger el trabajo: en lugar de prohibir los despidos por ley con amenaza de sanciones expropiatorias a los patrones, se establece por «180 días» la doble indemnización. Esto significa encarecer un poco los despidos, no garantizar por ley que no sucedan.
  • Para «encender» los motores de la economía: habilitar legalmente condiciones de precarización laboral mayor en emprendimientos como Vaca Muerta; liberar totalmente la fuga de capitales a sus casas matrices y, como en el caso de la megaminería contaminante, directamente abolir todas las leyes de protección socioambiental (leyes provinciales que protegen el agua contra el uso de cianuro o mercurio e incluso la Ley de Glaciares). Un dato más: esas modalidades de producción por su alta tecnificación, casi no incorporan fuerza laboral. Por ejemplo, la explotación de litio en el Noroeste del país, no supone una gran reactivación laboral, sino exclusivamente la «ilusión» por algunos meses hasta la construcción de la planta megaminera. Después, las máquinas (más rentables) reemplazan a lxs trabajadorxs.

Por este camino, lo único que se reactiva y refuerza, es el saqueo nacional y la depredación socioambiental. Entonces, ya tenemos un primer fundamento para ser desconfiados.

Desconfianza 2: deuda, FMI

Acá la promesa como orientación política sería «honrar los compromisos de pago, sin ajustar» o en otra versión sería «pagar deuda, pero primero crecer». Frente a esto, señalamos lo siguiente:

  • Primero, ¿en qué medida son «compromisos» nuestros, de la gente? ¿No denunció en campaña electoral AF que la deuda del macrismo era una «estafa para beneficiar a su círculo? Entonces: ¿por qué reconocer esa estafa?
  • Segundo, el mecanismo de la deuda arranca con la dictadura genocida. Hay fallos judiciales como el de la Causa Olmos (2000) o jurisprudencia internacional como la Doctrina de las deudas odiosas para invocar. ¿Ninguno de esos recursos va a evaluar el nuevo gobierno para respaldar una política soberana frente a la usura?
  • Tercero, supongamos que la línea de «crecer primero» resulta, y la economía se reactiva y genera recursos, ¿es lo prioritario para una estrategia de desarrollo independiente invertirlo en el FMI o los bonistas privados?

En resumen: toda la política en materia de deuda externa tiene como punto de partida, pagar o pagar. Esa decisión, siempre hundió a los países. Como contraparte: los países capitalistas que despegaron en algún momento, tomaron la decisión soberana de romper con toda extorsión usurera del imperialismo. Claro, para eso se requiere desenvolver una potente movilización social en apoyo. En fin, nuestra desconfianza entonces, radica en la política subordinada al FMI con otra «táctica» distinta al macrismo pero con la misma estrategia: pagar sí o sí.

Desconfianza 3: derechos colectivos e individuales

En este punto, queremos ir directo al grano.

  • Aborto, ESI, Estado Laico: se trata de causas casi del siglo pasado. AF las levantó (aborto legal) de forma errática y efectista. Fue y vino. En su larguísimo discurso de asunción habló de «género» y no mencionó la palabra «aborto». Lo que sí hizo, fue reivindicar al Papa. Y su esposa viajó a recibir la «bendición» del Vaticano. ¿Somos exageradamente desconfiadxs? No, para nada. Corroboramos datos: las presiones del lobby clerical son decisivas. Y AF necesita de «las iglesias» para asegurar su integración al Consejo Económico y Social, la superestructura del «pacto social».
  • El espionaje estatal: el secretismo, la injerencia en la vida de organizaciones sociales y políticas, el chantaje a opositores, es una modalidad y «logística» de la política burguesa, tradicional. Todxs cuestionan a los «servicios», pero ninguno levanta la única salida de fondo: desmantelarlos. AF tampoco. Promete «intervenir» la AFI. Cosmética pura, la verdad.
  • Justicia «independiente»: prometió mandar un «paquete de leyes» sobre este punto. Ninguna con una orientación reformadora en serio, es decir, planteando la elección directa y popular de jueces y fiscales; el mandato limitado a cuatro años y la eliminación de privilegios materiales.

En fin: no nos queda más que desconfiar, con razones de sobra.
Etapa preparatoria y acumulación política.
Ser revolucionarix es ser paciente, aunque activo y muy constante. Ahora con el nuevo gobierno, la clave es explicar que no tenemos ninguna confianza. A la vez, organizar las fuerzas propias para una rápida evolución de los acontecimientos. A la izquierda de AF, por la naturaleza de su coalición solo hay trotskismo, izquierda anticapitalista y socialista: el MST y el FIT-U. Nos preparamos para que Argentina sintonice con lo más avanzado de la lucha de clases en el continente.

Y entonces, si la política se traslada del «palacio a las calles» ahí definen otras fuerzas. Claro, depende del rol que asumamos en el campo de la izquierda. Tenemos debates también en este punto, en las páginas centrales se desarrollan. Mientras tanto, el MST no le tiene miedo a remar a contracorriente, a ser minoría temporal. Estamos sembrando influencia, vamos ganando inserción entre lxs trabajadorxs, la juventud y los sectores populares. Hacemos de la sospecha un método, de la independencia política de clase, un principio. Tenemos programa alternativo. Seguimos construyendo y nos preparamos para rápidas aceleraciones de la situación. Esa es nuestra hipótesis. Los de arriba le tienen pánico a «Chile» o «Colombia». Nosotrxs, festejamos esas revoluciones y las miramos como nuestro espejo.

Mariano Rosa

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Generación verde https://mst.org.ar/2019/09/25/generacion-verde/ Wed, 25 Sep 2019 17:47:55 +0000 https://mst.org.ar/?p=20014 Hay un proceso juvenil de luchas en todo el mundo. Es protagonista de revoluciones en las plazas del norte de África, de la indignación antiausteridad de Europa y encabeza dos olas enormes: la feminista disidente y ahora la socioambiental. Sus rasgos, contradicciones y los proyectos políticos en disputa. Nuestra perspectiva.

El marxismo definió hace mucho a la juventud, sus aspiraciones y luchas, como caja de resonancia social. Sería como un sector cuya naturaleza lo hace anticipar fenómenos de alcance social general. Desde el 2008 en adelante, con el punto de quiebre de la crisis capitalista mundial, los procesos más relevantes de lucha a escala internacional, la tienen de protagonista:

  • En las plazas del Magreb en los dos momentos de las “primaveras árabes”.
  • En la indignación contra los autoritarismos como en Hong Kong, Puerto Rico o Brasil.
  • Y en dos luchas clave de los últimos años: la ola antipatriarcal y ahora el ingreso en escena con la lucha socioambiental.

Por lo tanto, una primera tarea de “diagnóstico” es precisar los rasgos y proyectos en disputa al interior de la juventud.

El mundo, el sistema, los partidos

Los movimientos de juventud más dinámicos tienden al internacionalismo, difuso, pero internacionalismo al fin. No se aferran a estrechos nacionalismos, se identifican con procesos que trascienden las fronteras: la juventud hongkonesa convoca a jornadas mundiales –como el 29 S–; el proceso antipatriarcal protagonizó paros internacionales el 8 M y las protestas socioambientales tienen agenda internacional. Es tan concreto: capitalismo, patriarcado, planeta o naturaleza son categorías que gravitan en la nueva generación. El proyecto del capital, no enamora. Hay desencanto, falta de perspectiva y subversión en los jóvenes.

Por otra parte, la generación “verde” es antiautoritaria, reclama derechos democráticos, a decidir, tiende a lo colectivo y lo asambleario. Estas marcas la hacen difícil de maniatar, y son la base de su vitalidad.

Los partidos tradicionales están desprestigiados en la juventud. Es un hecho. Igualmente, los burócratas de los sindicatos. A la vez, desde arriba, los mandamases del poder promueven la “apartidización” consciente, la formación de “agrupaciones independientes”, esencialmente para alejar a la actual generación de la radicalización en los métodos, el programa y la militancia. Pero, la simpatía hacia las ideas antisistémicas es casi inevitable.

Es por izquierda, militando por cambiar el sistema

En etapas de crisis, el capitalismo refuerza en la juventud una perspectiva: el “posibilismo”, que es la forma adaptada al siglo XXI –pero como recurso, viejo– de instalar la falsa ideología de que no se puede cambiar el sistema, que casi es imposible. Y, por lo tanto, hay que buscar reformas positivas, lo “posible”. Ese descreimiento en los cambios de raíz, tiene un objetivo –ganar tiempo y separar a lo mejor del activismo joven de las ideas socialistas– y a la vez, es un camino sin salida ya que, en los marcos del capitalismo y su democracia, no se pueden asegurar duraderamente ninguno de los derechos más básicos. Repasemos ejemplos puntuales y a la vez representativos:

La democracia por la que luchan los jóvenes de Hong Kong o en Puerto Rico, choca con los intereses capitalistas de China y EEUU, por lo tanto, sin cuestionar su propio capitalismo, romper con sus burgueses y partidos, y tender puentes hacia la clase trabajadora y la juventud de China o EEUU, difícilmente se pueda lograr quebrar el escollo autoritario y asegurar esa conquista no como logro temporal, sino como derecho inamovible.
Patriarcado y capitalismo, se retroalimentan. La doble opresión es un negocio capitalista. Derechos democráticos de las mujeres, y emancipación de clase como trabajadoras, son tareas inseparables. Y eso es, cuestionando capitalismo, gobiernos patronales y luchando por una salida obrera y socialista.
¿Qué más decir sobre las medidas de salvataje socioambiental? Todas son incompatibles con el capital.
Por lo tanto, democracia, derechos de género y emancipación, defensa del planeta y la vida, en definitiva, futuro, es con lucha anticapitalista por una reorganización socialista y con democracia real de todos los países, empezando por Argentina. No se trata de una propuesta forzada “ideológicamente”, sino de una salida realista, práctica y concreta para –otra vez– asegurar derechos duraderos, no reformas episódicas.

Aterrizaje argento

Bajado el debate al panorama de la juventud en nuestro país, las claves son las mismas. Ya está derrotado políticamente el macrismo y su modelo con el FMI, el ajuste, los antiderechos y el lobby clerical. ¿Cómo se supera esa experiencia?

Nuestra hoja de ruta es consecuente con un programa opuesto estructuralmente al contenido social, de clase, de intereses representados por el macrismo. Entonces, para asegurar inclusión laboral con derechos, sin precarización; educación pública masiva y de nivel, como piso, lo primero es una potente reactivación de la economía. Esa inyección es con recursos, y los recursos tienen que salir de las fuentes fundamentales que hoy los aspiran: deuda externa, especulación financiera de los bancos, beneficios fiscales a pooles de siembra, mineras y petroleras. Pasado en limpio: necesariamente para tener plata hay que suspender el pago de la deuda, nacionalizar todos los bancos privados –no los ahorros de los sectores medios–, impuestos a las corporaciones y la renta financiera, estatizar el comercio exterior. Medidas elementales, de una orientación independiente. ¿Qué dice el probable futuro presidente Alberto Fernández sobre todo esto? Concluyente: pagar deuda, de impuestos a los bancos ni habla, ni tampoco de las privatizadas. En resumen: la estructura básica de capitalismo de saqueo se anticipa continuidad.

El macrismo fue bloqueo a derechos democráticos como aborto, ESI o Estado laico. Nuestro programa es categórico: defendimos en las calles esas causas, las levantamos como política pública. ¿Y Fernández? El aborto “no es prioridad”, la ESI no se aplica, y más que separar Iglesia de Estado, militan para que el Papa venga en 2020 a la Argentina.

Sobre privilegios de casta y burocracia sindical, el macrismo reforzó todo. ¿Y el Frente de Todos? Lo mismo, sin cambios. Es más, propone integrar al cogobierno del “pacto social” a los burócratas que cogobernaron con Macri. Bueno, otra vez, lo nuestro como siempre del mismo lado: desmantelar privilegios, democratizar de verdad todo el sistema político, y otro modelo para los sindicatos, sin burócratas, con democracia por la base.

El macrismo profundizó el extractivismo neocolonial y depredatorio. ¿Y Fernández? Señala Vaca Muerta como el “motor del país”, la megaminería lo mismo de Cuyo y el agronegocio como ingreso de dólares para “crecer y cumplir con los compromisos” (con el FMI). Entonces: en materia de modelo extractivo, no hay grieta, sino continuidad. Nosotros, se sabe: ni fracking, ni megaminería, ni agronegocio. Otro modelo de producir, sin saqueo, sin depredación. Y con los pueblos –no Barrick o Chevron– decidiendo ante cada controversia.

Al final entonces, un mensaje: luchar por las banderas de nuestra generación, supone ser de izquierda, anticapitalista, feminista y socialista. Para que esas ideas sean política pública desde el poder, y derechos asegurados que no dependan de las muy variables coyunturas, hay que construir un fuertísimo partido que las respalde y multiplique. El MST es ese propósito. Hay que hacerlo enorme. Lo mejor de la Generación Verde lo tiene que hacer.

Mariano Rosa

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Cele Fierro: «La unidad de la izquierda anticapitalista sería un avance cualitativo y la podemos concretar” https://mst.org.ar/2019/02/18/cele-fierro-la-unidad-de-izquierda-seria-avance-cualitativo-lo-concretar/ Mon, 18 Feb 2019 19:56:54 +0000 https://mst.org.ar/?p=17063

El MST apuesta a la unidad de la izquierda

Cele Fierro: “Sería un avance cualitativo y lo podemos concretar”

 Ante la propuesta de Nicolás del Caño y Myriam Bregman de hacer un frente de izquierda más amplio, la precandidata presidencial del MST Cele Fierro hoy respondió: “Si la izquierda anticapitalista nos unimos sería un avance cualitativo y lo podemos concretar. En todo el país millones de trabajadores, mujeres y jóvenes rechazan a Mauricio Macri y descreen de las variantes del PJ. La unidad de la izquierda en forma independiente de los partidos del sistema sería esa tercera alternativa que tanto hace falta y que en las luchas sociales todo el activismo nos reclama”.

Cele Fierro agregó: “Desde el MST venimos proponiendo unir a la izquierda para postular una opción más fuerte en las luchas y en las elecciones. Con el FIT y otras fuerzas anticapitalistas tenemos un programa en común y las listas las podemos acordar o utilizar algún criterio democrático, así que vemos condiciones para avanzar sin demoras. Somos una fuerza política con militancia, inserción y personería en todo el país. Nuestra idea es que nos reunamos en los próximos días y que esa propuesta pase de las palabras a los hechos”.

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Campamentos de la JS en todo el país https://mst.org.ar/2018/03/21/campamentos-de-js-en-pais/ Wed, 21 Mar 2018 19:07:09 +0000 https://mst.org.ar/?p=12376 Una ola impresionante de revuelta feminista recorre el mundo. Es una rebelión emancipatoria, de libertad. Contra Macri y la política tradicional. Contra la iglesia. Contra el machismo. Contra el plan de ajuste y represión. Organicemos esa rebeldía para que capitalismo y patriarcado, caigan juntos.

Un propósito central que nos planteamos consiste en derrotar el plan capitalista del patrón fundamental, el que gobierna. Quebrar su plan de ajuste y represión. Apoyar todas las luchas para radicalizar las medidas y coordinar en la acción con los sectores que pelean, siendo implacables contra la burocracia e insistiendo a la izquierda para actuar unitariamente. En el mundo, la juventud pelea fuerte, muy. En el país ni hablar. Desde la lucha contra la reforma jubilatoria, el 8M, en el INTI, el Posadas, el 24 de marzo, contra la política anti-democrática y represiva. Estudiantes y trabajadorxs jóvenes son protagonistas a full de las luchas contra todo el sistema capitalista. No es casualidad. Los patrones se ensañan con la juventud. Nos precarizan, nos quieren domesticar y si somos mujeres o disidentes, además el patriarcado hace estragos con nosotrxs. Queremos discutir cómo nos organizamos para barrer con toda esa mierda. Por todo esto somos rabiosxs anti-macristas, feministas, disidentes y anticapitalistas. Son rasgos definitorios del proyecto colectivo que estamos construyendo.

No es utopía, es defensa propia

En artículos anteriores nos referimos a debates fuertes que atraviesan las nuevas generaciones que se acercan a la militancia, que se van planteando que “con luchar en el campo de lo social, por reclamos parciales, no alcanza”. Es fundamental luchar por legalizar el aborto y el derecho a decidir, separar la iglesia del estado y presupuesto para emergencia en violencia de género. Pero las condiciones económicas de explotación y opresión que consolidan machismo y patriarcado, están indisolublemente asociadas al sistema capitalista. Por lo tanto, ser feminista hasta el final implica desmantelar patriarcado y capitalismo. Por lo tanto, la tarea es antisistémica, sí o sí.
La precarización, explotación laboral y desocupación en la juventud es enorme. Combatir esa realidad supone un planteo programático que incluya blanqueo en el Estado y la actividad privada; pleno empleo como derecho social, repartiendo todo el trabajo necesario y disponible; reducir la jornada a 6 hs para trabajar todxs y tener tiempo libre de realización personal, y progreso social. Y obviamente, un salario equivalente al costo de vida actual. Todas esas medidas cuestionan la ganancia de los patrones y la matriz económica de un Estado que prioriza pagar deuda externa o sacar impuestos a las corporaciones. Otra vez aparece el carácter antisistémico de nuestras causas básicas, elementales.
Podríamos seguir enumerando derechos primarios: democracia real, sin castas privilegiadas; justicia con control social; otro modelo para los sindicatos, sin burocracias; pulverizar el aparato de represión; democratizar los medios; compatibilizar naturaleza, medio ambiente y vida humana. En fin, todos los caminos terminan igual: en la inevitable lucha contra la sociedad de los patrones, sus partidos, medios y burocracias. Entonces lo que queremos explicar es que no somos anticapitalistas y socialistas por dogma religioso, lo somos por comprensión científica del funcionamiento de las cosas y sobre todo, en defensa propia. La utopía no es luchar por la reorganización de todo, es alimentar expectativas en progresar establemente bajo los parámetros de este sistema patronal.

Guerra al “no se puede”, un debate estratégico

Está claro que la perspectiva de cambiar el sistema no es fácil. Nunca lo fue, porque los que mandan tienen el poder agarradísimo. Sin embargo, el capitalismo vive acosado por una inestabilidad estructural, de crisis, que tiene que ver con su condición ya históricamente incompatible con los derechos más elementales de la humanidad y la naturaleza (como explicamos más arriba). Pero, que sea históricamente incompatible no significa que políticamente vaya a ceder fácilmente. Esto último, la orientación política de la sociedad, se dirime en el campo de la lucha entre las clases sociales, en la lucha de proyectos políticos opuestos. Y ahí entran a jugar relaciones de fuerza y voluntades, compromiso militante y capacidades humanas imponderables, de final abierto, de horizonte incierto. Las dificultades de esta tarea tan grande, pero decisiva, alimenta tres posiciones a nuestro entender equivocadas, escollos para la lucha por cambios sociales de fondo:

El posibilismo de las reformas limitadas: consiste en adaptarse al capitalismo y considerar lo máximo posible algunas medidas sociales paliativas de las injusticias del sistema. Discutimos sobre esto con las organizaciones del kirchnerismo, incluyendo Patria Grande y otras que hoy, por ejemplo, levantan como propuesta frente político antimacrista incluyendo al PJ. Imputan a la conciencia del pueblo “que no da para cambios de fondo”. Así, encubren su estrategia timorata.
La autopreservación sectaria: esta tendencia razona desde un escepticismo “sui géneris”, que implica que en la medida en que no hay revoluciones idénticas a la bolchevique de 1917, se trata de esperar en un lento proceso de autoconstrucción independiente, sin unidades políticas con nadie, en una acumulación lineal que en algún momento se transformaría en masiva. Es el modelo FIT que exacerba las diferencias para justificar no ampliar marcos de unidad, y a la vez, desarrolla rasgos de adaptación a instituciones de la burguesía como el parlamento o a cargos sindicales transitorios como un fin en sí mismo.
El anarco-autonomismo o la posición “contra todos los partidos”: en este caso las experiencias nefastas de los partidos comunistas del siglo pasado, o las formas de construcción monolíticas de organizaciones de izquierda de distinta tradición, alimentan una ideología que pone en la misma bolsa a todos los partidos porque “son estructuras burocráticas, porque limitan el pensamiento individual, porque cuando llegan al poder se burocratizan”. Es cierto que el estalinismo fue un desastre, que hay organizaciones burocráticas en la izquierda y que existe el riesgo de la burocratización en el poder. Sin embargo, nada de eso justifica renegar de la lucha por construir un proyecto de rebeldes, democrático en la deliberación para decidir sobre todo y que concentre de forma centralizada las acciones colectivamente resueltas para eficientizar la lucha contra los gobiernos capitalistas, sus partidos y burocracias. Los que levantan posiciones anti-partido renuncian a luchar por el poder para el 99 %. Y en general, reniegan de las decisiones colectivas y la masividad. Multiplican un individualismo funcional al sistema. Cambiar el mundo de base no es fácil, pero es la más apasionante de las tareas que tenemos como generación.

Organizar la rebeldía, ocupar la política

Estos y otros debates de fondo, van a cruzar nuestros campamentos en todo el país con la movilización de cientos de estudiantes y trabajadorxs para organizar todas nuestras rebeldías y prepararnos para ocupar nosotrxs la política, no las castas. En Buenos Aires del 29 al 31 de marzo igual que en Salta; en Córdoba del 6 al 8 de abril como en La Rioja; en Santa Cruz 30 y 31, en el Litoral con Santa Fe y Entre Ríos, del 21 al 23 de abril. En definitiva, vamos por 1000 jóvenes organizadxs con la JS del MST. Más que nunca entonces: antimacristas y contra la política tradicional, feministas, disidentes y anticapitalistas.

Programa / Ejes Temáticos

Conferencias
El cielo por asalto / Socialismo (sin estalinismo) como estrategia
Género en Revolución / Feminismos / Disidencias / Revuelta Sexual
Dar vuelta todo / Tomar el poder, sin que él nos tome / Organización política

Talleres
Unidad obrero-estudiantil / Burocracias y alternativas desde abajo
Represión y DDHH / Las balas que vos tiraste
Macrismo ambiental / Capitalismo Verde / Ecosocialismo

Cine / Teatro / Murgas / Festival MMLYQTP

Jesi Gentile
Mariano Rosa

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Juventud: Anticapitalismo como identidad, revolución como estrategia https://mst.org.ar/2018/03/09/juventud-anticapitalismo-identidad-revolucion-estrategia/ Fri, 09 Mar 2018 20:04:46 +0000 https://mst.org.ar/?p=12231 Hay debates mundiales que cruzan a la juventud. Es un año de fechas clave, de balance y actualización. Los desafíos para quebrar el plan del macrismo. Las tareas estratégicas que nos planteamos.

Hay un debate mundial, más o menos explícito, que consiste en si se puede derrotar al capitalismo, si sigue planteada la revolución en esta etapa y las respuestas políticas de la izquierda ante eso. El veneno paralizante, anti-revolucionario, del escepticismo, tiene su fuerza ideológica en la actualidad. Hay versiones de esa tendencia que actúan intensamente hacia la juventud. Una primera manifestación es el posibilismo como concepción de la etapa política, de las tareas, del tipo de organización, del rol de la juventud. Las corrientes bolivarianas, el kirchnerismo y agrupaciones como Patria Grande, militan esta posición en nuestra realidad cercana, más próxima. Pero ese enfoque tiene expresiones en el mundo. Lo crucial es que reniega de la ruptura con el capital, desecha la insurrección como estrategia. Cuando les toca gobernar justifican su adaptación al capitalismo imputando a la “conciencia de las masas” que no da para más que algunas reformas limitadas. Cuando estos proyectos son desalojados del poder, sobredimensionan la fuerza de la derecha. En la juventud, fomentan un prematuro conservadurismo. Pero el escepticismo también alimenta las concepciones más cerradas, más sectarias. En este caso, la cuestión sería que como no está planteada la ruptura anticapitalista en términos de insurrección, la tarea es la autopreservación, la acumulación propia independiente, una especie de cuarentena defensiva sin buscar confluencias que permitan escalar en influencia masiva. En ese caso, también se plantea que lo máximo que permite la realidad de la lucha de clases es la gradual e indeterminada autoconstrucción como toda táctica y estrategia. El FIT, sus componentes más importantes, se mueven con esa lógica. También son una influencia negativa en la juventud. La incapacidad histórica de las ideologías falsas de ambas tendencias, requiere no solo comentarios críticos, sino también una activa superación militante con propuestas concretas.

De aniversarios e insurrecciones

Este año se cumplen cien de la Reforma del 18. También, cincuenta del Mayo Francés. El pensamiento y la acción revolucionaria, utilizan la historia de las luchas para revisar lecciones y repensar las tareas presentes. Esa sería, digámoslo así, su utilidad pedagógica.
La Reforma tuvo una importancia decisiva en la democratización de las universidades. Logró barrer el clericalismo medieval, reaccionario. También garantizó la representación estudiantil y docente en el co-gobierno de esas instituciones que todavía se mantiene. Pero, el rescate histórico que nos interesa marcar con fuerza apunta a otras dos cuestiones:
El método de lucha estudiantil de ese proceso, la toma de facultades, la huelga estudiantil y la gestión directa de las universidades por su actor mayoritario.
El debate del rol social de la universidad, su vínculo con la transformación general y el rol de la clase obrera. En definitiva: la impugnación de la universidad como “fábrica de títulos”.
Esos métodos, la radicalidad de esas formas de luchas, la aspiración a un co-gobierno con mayoría estudiantil (con elección directa de sus autoridades) y la universidad como punto secundario de auxilio de la transformación anticapitalista de la sociedad, son reivindicaciones que reafirmamos.
El Mayo Francés por su parte, ubica como horizonte la unidad obrero-estudiantil, como perspectiva, como coalición social fundamental. Hoy, esa unidad es clave. Para ganar las luchas, para desalojar a la burocracia y recuperar los sindicatos, para formar una nueva camada militante por el socialismo. La JS en cada universidad, profesorado y colegio; ANCLA y sus agrupaciones en cada gremio, actúan con esa obsesión como una de sus marcas. Universidad de lxs trabajadorxs para el cambio social, para la revolución. Unidad obrero-estudiantil, contra castas y burocracias, son parte de nuestra identidad y perfil político. Esa juventud estamos construyendo.

Militar en las luchas y fortalecer alternativa por otro Argentinazo

Hay un conjunto de tareas para las cuales nos queremos preparar. La primera consiste en derrotar el plan capitalista del burgués fundamental, el que gobierna. Quebrar su plan de ajuste, de normalización patronal. Para eso planteamos la radicalización de las medidas en cada lucha, la coordinación práctica de los sectores que pelean, siendo implacables contra la burocracia e insistiendo en la izquierda, y todo el clasismo con ser alternativa, una referencia para miles de luchadorxs que están en la búsqueda con sentido anti-burocrática. Como lo hicimos con el Encuentro del Posadas, ese sería un ejemplo. En segundo término, este debate y tarea concreta, hay que multiplicarla en los lugares de estudio. La juventud estudiantil en especial la nuestra, la socialista, se prepara con el propósito militante de movilizar lo mejor del activismo en apoyo a todas las luchas, bancando la resistencia obrera. Activar a fondo esta orientación es una definición central. Finalmente, hay una clave estratégica para toda la etapa: construir proyecto político alternativo. En esto polemizamos fuerte a varias bandas. El espectro del kirchnerismo, que también integra Patria Grande ubica el 2019 como horizonte. Renuncia a organizar, en el campo de la lucha de clases, la derrota de los planes capitalistas de Cambiemos. Donde influencian, transmiten esta posición derrotista. Las jornadas de diciembre revelaron toda la impostura de ese planteo. Y peor todavía: desde ese lugar de repliegue, proponen la unidad del PJ contra Macri. La juventud no puede contribuir a reeditar proyectos cuyas limitaciones capitalistas quedaron claras, aún en su versión “progresista”. El FIT, por su parte, no se propone una articulación mayor. Todo el debate se circunscribe a ubicaciones entre el PTS y el PO. Incluso ya denunciamos síntomas agudos de adaptación parlamentarista y electoralera en su momento: no movilizar cuando apareció el cuerpo de Maldonado (por la cercanía electoral, para no espantar el voto de clase media); la defensa de los fueros de De Vido con PO a la cabeza o la solidaridad de Del Caño con Lousteau escrachado por trabajadorxs. Síntomas de asimilación a la democracia capitalista. Consecuencia inexorable de la estrategia de autopreservar las ubicaciones institucionales en este régimen. Nosotrxs somos taxativos: planteamos unir, en una coalición programática anticapitalista, a Izquierda al Frente y al FIT, los dos frentes nacionales de izquierda que hay en Argentina. Y, desde ahí ser una referencia mayor para estimular el acercamiento de miles de activistas de la izquierda social e independiente. Para luchar por este programa en el movimiento obrero, para dar estas batallas en cada aula, pasillo y asamblea estudiantil, queremos hacer fuertísimo el MST. Si la organización militante que lucha por estos propósitos tiene más multiplicadores para difundir estas ideas, tenemos más chances de hacerlas realidad. Este es todo el asunto. Militar en este partido tiene ese sentido revolucionario. Por lo pronto, durante marzo y abril vamos a organizar Campamentos de la Juventud Socialista por la unidad obrero-estudiantil y la revolución en todo el país.

Mariano Rosa

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Ni antipartido ni antivarones: feministas anticapitalistas https://mst.org.ar/2017/10/10/ni-antipartido-ni-antivarones-feministas-anticapitalistas/ Tue, 10 Oct 2017 19:25:38 +0000 https://mst.org.ar/?p=10805 En el feminismo, los debates abundan. Como existen ciertos grupos y activistas que, por ideología o por confusión, sostienen posturas antipartido y antivarones que consideramos equivocadas, reafirmamos el carácter anticapitalista de nuestro feminismo.
La desigualdad de poder de la mujer proviene de este sistema, que es a la vez capitalista y patriarcal. Esto es así porque la clase capitalista dominante se beneficia económicamente del trabajo doméstico no remunerado de la mujer, que «cuida» a lxs trabajadorxs de hoy y de mañana. Por eso todas las instituciones del sistema, Estado, Gobierno, Congreso, Iglesia, Justicia, Policía, Fuerzas Armadas, tienen interés en sostener el patriarcado y la opresión de la mujer, que además es la causa de la violencia machista.

Por esa razón la lucha de fondo antisistema es política, anticapitalista y antipatriarcal, y entonces para dar vuelta toda esta sociedad necesitamos una herramienta política, un partido socialista revolucionario en donde nos organicemos en común mujeres y varones. Y por esa misma razón de fondo las posturas feministas antipartido, y más aún si van contra la izquierda, son reaccionarias y de hecho funcionales al mismo sistema capitalista y patriarcal que nos explota y nos oprime.

A su vez el antipartidismo suele ir asociado a una postura similar dogmáticamente antivarones, que también creemos equivocada. Reflexionemos un momento. ¿Acaso está mal que estudiantes de clase media apoyen una lucha obrera? ¿O que un blanco como Santiago Maldonado se solidarice con la lucha del pueblo mapuche? ¿O que lxs nativos respalden a lxs migrantes? ¿O que gente heterosexual vaya a una marcha LGBT?

No sólo no está mal, sino que es necesario si realmente queremos ganar la batalla. De igual modo, el respaldo de varones antipatriarcales fortalece las luchas feministas. Desde ya, la mujer protagoniza y el hombre acompaña. Pero quien divide, conscientemente o no, debilita la pelea. Por eso, y más allá de las intenciones, considerar enemigos por naturaleza a todos los varones es terminar favoreciendo al sistema patriarcal y capitalista.

Inclusive, en cualquier sindicato, centro de estudiantes o partido a veces surgen problemas por vivir inmersos en esta sociedad individualista, capitalista y machista. Por caso, un episodio de violencia de género. Como no ignoramos esa realidad, en el MST contamos con mecanismos orgánicos y democráticos para evaluar, juzgar y sancionar dicha falta, educar a toda la militancia, preservar la moral revolucionaria y, si es posible, tratar de recuperar al militante involucrado. No condenamos de antemano: sólo la práctica revolucionaria colectiva permite construir la confianza necesaria para enfrentar y vencer al capitalismo y el patriarcado, que caerán juntos o no caerán.

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