Asia – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Wed, 29 May 2024 19:38:02 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png Asia – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Preludio de los temblores revolucionarios que vendrán en el subcontinente del sur de Asia. Movimiento triunfante en Jammu Cachemira https://mst.org.ar/2024/05/29/preludio-de-los-temblores-revolucionarios-que-vendran-en-el-subcontinente-del-sur-de-asia-movimiento-triunfante-en-jammu-cachemira/ Wed, 29 May 2024 13:55:04 +0000 https://mst.org.ar/?p=35510 Escribe: Sajid Naeem

El 11 de mayo se ha convertido en una fecha que será recordada durante eones por venir. Ese es el día en que las masas trabajadoras del PAJK (Jammu Cachemira administrada por Pakistán) comenzaron a marchar hacia Muzaffarabad, la capital del territorio. El llamado a la larga marcha fue hecho por el JAAC (Comité de Acción Conjunta Awami), que se formó en septiembre del año pasado, después de que se extendiera a toda la zona en junio y julio. La masa del pueblo era tan gigantesca y su entusiasmo tan eléctrico, que el 13 de mayo no sólo el gobierno estatal sino también los gobernantes en Islamabad tuvieron que inclinar sus antes rígidas cabezas ante la voluntad del pueblo y aceptar sus demandas.

La estrecha franja de 5.000 millas cuadradas se extiende desde la División Mirpur en el sur hasta Muzaffarabad en el extremo norte, mientras que la División Poonch, el epicentro del movimiento, se sitúa entre ambas. Inicialmente, fue un movimiento disperso que no abarcaba ni siquiera a toda la División Poonch, pero su carta de reclamos y su estrategia fueron elaboradas por mentes bien preparadas y el movimiento fue tan conmovedor que se apoderó de los corazones y las mentes de la gente común en poco tiempo. Sus tres demandas básicas eran el suministro de electricidad a su valor de costo, el suministro de suficiente harina subsidiada y el fin de los lujosos privilegios de la burocracia estatal, incluido los del poder judicial superior. La estrategia fue boicotear el pago de la electricidad, incluso quemando las facturas, llamando a protestas, manifestaciones, paros y bloqueos de tránsito. Todo esto impulsó el movimiento al nivel que el gobierno estatal tuvo que tomarlo en serio y ofrecer un diálogo. Pero antes de acudir a la mesa de diálogo, recurrieron a la represión, el método que suelen utilizar cuando no logran debilitar a los movimientos con sus mentiras y campañas de propaganda. El 29 de septiembre allanaron las viviendas de algunos activistas y los arrestaron. Pero, en lugar de debilitar el movimiento, lo fortalecieron aún más. Al día siguiente, grandes manifestaciones obligaron al gobierno a liberar a los cautivos y a sentarse en la mesa de diálogo el 18 de octubre.

Luego hubo una serie interminable de negociaciones, que eran un fin en sí mismo. El gobierno aceptó verbalmente las demandas pero no tomó ninguna medida concreta. De hecho, fue simplemente una táctica dilatoria destinada a desactivar el movimiento. Entre el 18 de octubre y el 5 de febrero, el JAAC realizó numerosos llamamientos a protestas que luego canceló a último momento. El 5 de febrero fue nuevamente declarado día de protesta. Oficialmente este día es celebrado como el “Día de la Solidaridad con Cachemira” por el Estado paquistaní, una de las potencias imperialistas involucradas en la ocupación y división de Jammu Cachemira, junto con India y China. Por lo tanto, la elección de este día en particular para la protesta fue muy discutible. Obviamente, la dirección del JAAC había brindado a las autoridades estatales una oportunidad para desatar una vez más su campaña propagandística de etiquetar al movimiento como proindio. Mientras tanto, en la noche del 4 al 5 de febrero, los dirigentes de el JAAC, dejando de lado algunas gloriosas excepciones, volvieron al proceso de diálogo y por la mañana alcanzaron una especie de MOU (Memorándum de entendimiento) con el gobierno. Al respecto, se emitió una notificación por parte del Departamento de Servicios y Administración General.

El MOU y la notificación podrían, en el mejor de los casos, describirse como una farsa. Las masas anticiparon con razón que su lucha se había topado con una traición absoluta por parte de su dirección. Salieron en masa y rechazaron con razón el MOU y la notificación. Debido a la creciente presión desde abajo, el JAAC tuvo que retirarse unilateralmente de ese acuerdo con el Estado y el 1 de marzo convocó a una “larga marcha” desde Bhimber a Muzaffarabad.

Probablemente fue un intento desesperado de deshacerse de las fuerzas que el JAAC había despertado, pero, en lugar de controlarlas, pasó a ser controlado y obligado a avanzar. Incluso bajo condiciones normales, hubiera sido una tarea casi inimaginable. No sólo el JAAC, sino también el gobierno estatal y las autoridades administrativas, cometieron errores de cálculo. No tuvieron la capacidad para entender la dinámica del movimiento de masas y esto los llevó a cometer un error tras otro. Durante la primera semana de mayo, las redes sociales fueron inundadas de notificaciones sobre el despliegue de la Policía de Fronteras y la Policía de Punjab para “mantener la ley y el orden”.

En lugar de asustar a las masas, esto las enfureció aún más y proporcionó un nuevo impulso al movimiento. Sin visualizar la furia hirviente, el 9 de mayo la administración arrestó a unos 50 activistas de la División Mirpur, el lugar desde donde se lanzó la larga marcha. En una rápida respuesta, las masas salieron a protestar contra esta represión estatal.

En Dadyal, esto provocó enfrentamientos abiertos entre los manifestantes y la policía. Para hacer una demostración de fuerza, la administración decidió dispersar la protesta pacífica por la fuerza, pero todo terminó en una derrota humillante para los uniformados. Después de sortear los gases lacrimógenos y los ataques con porras, los manifestantes obligaron a la policía a huir del campo de batalla. El subcomisario de la zona fue golpeado después de haber abofeteado a algunos manifestantes. Los vídeos de los policías huyendo se hicieron virales en todo el mundo. Esto demostró claramente a las masas en general que, si salían en número suficiente, no sólo eran capaces de derrotar a las fuerzas de opresión, sino que también podían lograr su objetivo.

Lo que el mundo presenció el 11 de mayo fue descrito perfectamente hace décadas por el gran poeta revolucionario Faiz Ahmad Faiz en su poema épico, “Hum Dekhenge”:

Veremos…
Cuando las montañas de crueldad y tortura
Vuelen como trozos de algodón.
Bajo los pies de los gobernados
La tierra se estremecerá, temblará y latirá
Y sobre la cabeza del gobernante
El rayo tronará
¡Lo veremos!

Esta es una descripción acertada de las escenas del 11 de mayo, con la única diferencia de que no se trataba de lo que “veremos”, sino que el mundo estaba viendo la tierra literalmente temblando bajo los pies de los oprimidos. Las montañas de crueldad, cuando los manifestantes enfurecidos y furiosos, pero decididos y entusiasmados, las enfrentaron, resultaron ser incluso más ligeras que trozos de algodón.

En Islamgarh, Mirpur, un subinspector de policía fue asesinado en condiciones muy sospechosas. El asesinato fue orquestado muy probablemente para desatar un reinado de terror contra los manifestantes, pero ni siquiera entonces se pudo detener la marcha. En Khuiratta, distrito de Kotli, los manifestantes superaron fácilmente la resistencia policial, removieron las barricadas y siguieron adelante. Así ocurrió también en Broyan, Sehnsa, con la diferencia de que allí presenciamos una réplica de lo ocurrido el día anterior en Dadyal. Fue una lucha breve pero feroz entre los manifestantes y la policía, donde estos últimos primero fueron obligados a huir, luego capturados y golpeados, y luego echados del lugar.

La batalla más decisiva y dura se libró en la zona selvática de la aldea de Reyan, situada entre Kotli y Tata Pani. Allí el número de fuerzas estatales era mucho mayor. Además, fue el último intento desesperado por parte de la administración. Las fuerzas no se enfrentaron a los manifestantes. Se habían escondido detrás de los árboles y ocupado las alturas privilegiadas de la montaña. Sin embargo, a pesar de todo eso, después de las heridas iniciales que sufrieron los manifestantes, las masas dominaron a las fuerzas estatales, infligiéndoles una derrota humillante.

El relámpago tronó sobre los gobernantes. La victoria fue completa, ya que la División Mirpur era considerada el eslabón más débil del movimiento de protesta, e incluso ahí las autoridades fracasaron completamente en sus objetivos. A partir de ahí, comenzó la División Poonch, que ha sido un campo de batalla probado en el tiempo por los movimientos de protesta. Las autoridades decidieron no obstaculizar más a los manifestantes y cuando las caravanas entraron en la División Poonch les esperaba una cálida y emotiva bienvenida con escenas conmovedoras de hospitalidad y fraternidad.
Al día siguiente, todos los manifestantes se reunieron en Rawalakot, donde las autoridades una vez más ofrecieron un proceso de diálogo, que pronto fracasó. Hubo una enorme presión sobre los dirigentes del JAAC para que no hicieran ninguna concesión al gobierno, y las autoridades se mostraron renuentes a aceptar lo esencial de la carta de demandas. Entonces, los manifestantes avanzaron hacia Dhirkot para instalar un campamento nocturno.

El 13 de mayo, cerca de las cuatro de la tarde, el Primer Ministro Sr. Anwaar-ul-Haq apareció en las pantallas de televisión, derrotado y humillado, aceptando dos de las tres demandas básicas, en relación a la tarifa eléctrica y los precios de la harina, prometiendo al mismo tiempo la formación de una comisión judicial que reciba sugerencias para acabar con los privilegios de la burocracia estatal.

Esta victoria histórica, que podría haber sido un festejo jubiloso sin precedentes, se vio empañada por el martirio de tres jóvenes a manos de los guardabosques casi simultáneamente con la conferencia de prensa del Primer Ministro. Ocurrió en Muzaffarabad, la capital y destino final de la larga marcha, donde decenas de miles de jóvenes resistían con éxito la entrada de las fuerzas paramilitares. Aquí también, al igual que la División Poonch, la gran cantidad de manifestantes (cualquiera fuera el número que pudo llegar a la ciudad en ese momento) fueron recibidos calurosamente en hoteles, restaurantes y otros negocios que ofrecían comida, alojamiento y necesidades adicionales gratis.

A pesar de esta trágica pérdida de vidas humanas en los momentos finales, este fue un movimiento maravilloso y victorioso de las masas trabajadoras y explotadas. Desde el principio hasta el final, avanzó sobre líneas de clase, destrozando los prejuicios reaccionarios del pasado y arrojándolos al basurero de la historia, si no para siempre, al menos por mucho tiempo. En todo momento, el nivel cultural se mantuvo en lo más alto. Durante todo el año no se ha producido ni un solo incidente desagradable, a pesar de que las autoridades hicieron todo lo posible por introducir la violencia y el caos en el movimiento para aplastarlo. Ni los dirigentes ni las bases del movimiento utilizaron nunca la fuerza para bajar la persiana y detener las ruedas.

La adhesión a las llamadas de acción fue superior al 90%. La campaña para boicotear las facturas de electricidad, que en su punto máximo alcanzó alrededor del 80%, también fue totalmente voluntaria. La cadena de sentadas de protesta en diferentes ciudades y pueblos también fue una creación espectacular del movimiento. Fueron casi día a día y señalaron la continuación del movimiento de protesta, especialmente cuando no había mayor actividad. La iniciativa de la larga marcha, que movilizó a cientos de miles de personas, estuvo en manos de gente muy joven, cuya generación no está acostumbrada a las derrotas y a los compromisos. Debido al gran número de jóvenes en los países del sur de Asia, su número no era menor. Son ellos quienes derrotaron a las fuerzas estatales y no sólo allanaron el camino para que la marcha siguiera adelante, sino que también allanaron el camino para que el movimiento alcanzara la victoria.

Desde la partición reaccionaria del subcontinente del sur de Asia, Jammu Cachemira ha sido utilizada por los gobernantes imperialistas tanto de Pakistán como de India como herramienta para dividir, gobernar y explotar a millones y millones de trabajadores. Siempre han desviado la atención de las masas de sus problemas reales como la pobreza, el desempleo, el analfabetismo, la inflación y la falta de atención médica al exagerar y exagerar este tema y, en ocasiones, provocar la histeria bélica abiertamente. Dos de cada tres guerras entre India y Pakistán se libraron por Jammu Cachemira. Incluso el ascenso del BJP (partido derechista del primer ministro indio Narendra Modi) y la reacción negra del movimiento azafrán en la India se debe, en gran medida, a la disputa sobre Jammu Cachemira. Por otro lado, también ha servido como criadero del fundamentalismo islámico en Pakistán.

Sin embargo, como había predicho hace años el gran teórico marxista Dr. Lal Khan, el papel de Jammu Cachemira en la región parece estar volviéndose dialécticamente lo opuesto. Movimientos similares al mencionado ya están ocurriendo en Jammu, Ladakh y Gilgit Baltistan. La victoria actual no sólo alentará a movimientos hermanos sino que también puede ayudar a vincularlos en líneas de clases.

En cualquier caso, los cientos de millones de almas que sufren tanto en India como en Pakistán pueden tomar la dirección directa de este movimiento en sus manos, y los temblores de la creciente lucha de clases se sentirán en toda la región en los próximos días.

*Artículo enviado por nuestros compañeros de La Lucha, sección pakistaní de la Liga Internacional Socialista, y publicado el 20/5 en la web de la LIS. https://lis-isl.org/

 

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Rebelión en Asia central. Todo el apoyo al pueblo de Kazajistán https://mst.org.ar/2022/02/01/rebelion-en-asia-central-todo-el-apoyo-al-pueblo-de-kazajistan/ Tue, 01 Feb 2022 15:03:28 +0000 https://mst.org.ar/?p=30688 En los primeros días de este año, una nueva rebelión conmovió al mundo. Los trabajadores y el pueblo de Kazajistán se insurreccionaron. El detonante fue el aumento del gas. Décadas de necesidades sociales y la falta de libertades democráticas terminaron expresándose furiosamente. El gobierno tuvo que retroceder con el aumento y desató una brutal represión que continúa. Los trabajadores y la juventud que estuvieron en la primera línea necesitan la más amplia solidaridad internacional.

Escribe: Rubén Tzanoff

Por arriba hay ajuste de cuentas, por abajo persecución y cárcel. El imperialismo ruso cumple un rol protagónico en la región, mientras que las potencias occidentales callan o avalan la represión a causa de sus intereses económicos. Sin ambigüedades, nos ubicamos del lado de la rebelión del pueblo kazajo y en su defensa activa ante la represión. En una etapa en la que habrá nuevas rebeliones, es necesario sacar conclusiones sobre los desafíos que se le plantean a los elementos más avanzados de la clase obrera y a los socialistas revolucionarios.

La rebelión popular en Kazajistán dejó al descubierto las demandas de las grandes mayorías en torno a los derechos sociales y democráticos insatisfechos. Fue una protesta con movilizaciones, enfrentamientos con las fuerzas represivas, barricadas y quema de edificios oficiales. El pueblo se insurreccionó contra la explotación, el saqueo de los recursos naturales, la corrupción y el dominio de las empresas trasnacionales. El rechazo al aumento del 100% del gas licuado fue la mecha que inició la explosión. Como resultado, la protesta callejera hizo retroceder los aumentos, obligó a la renuncia de gran cantidad de autoridades y resquebrajó la institucionalidad vigente. No obstante, no logró derrotar la represión. Las motivaciones sociales fueron el principal motor de la protesta, pero no las únicas.

Las libertades democráticas, cercenadas

El actual presidente, Kasym Tokayev, fue puesto en el poder por Nursultan Nazarbayev, un rico ex burócrata estalinista que gobernó durante 30 años (1990-2019) y después se hizo designar «líder de la nación» con carácter vitalicio.

La movilización popular tuvo claridad sobre la ubicación del mando real, por eso exigió, por primera vez, «¡Viejo, andate!» y obligó a la burocracia a tener que apartarlo. Apuntó a la cúspide de la pirámide del régimen autoritario, de una institucionalidad tan dictatorial que hace tiempo prohibió los sindicatos independientes, los partidos políticos y eliminó derechos democráticos elementales.

Las excusas y respuestas de siempre

El gobierno respondió a la protesta con la declaración del estado de emergencia y una violentísima represión. Desde el inicio de las protestas murieron 164 personas, 12.000 fueron arrestadas, hay miles de heridos y se abrieron 300 investigaciones penales. Ciertamente, los datos exceden lo que se dio a conocer como información oficial.

Según el presidente Tokayev, «la ola de disturbios estalló bajo la apariencia de protestas espontáneas. Estaba claro que el principal objetivo era socavar el orden constitucional y tomar el poder. Estamos hablando de un intento de golpe de estado». La represión se justifica en agitar falsedades, como confabulaciones internas, externas y con acusaciones de «terroristas» a los manifestantes.

En Kazajistán actúan distintas ONG, corrientes nacionalistas y fundamentalistas islámicos, a los que el gobierno acusó duramente por lo ocurrido. Aunque no vienen jugando un rol decisivo, habrá que ver cómo actúan luego de la represión a la rebelión: si se postulan como oposición al gobierno y al régimen, a capitalizar el descontento, y si logran o no mayor respaldo de la población.

Por arriba, ajuste de cuentas…

Sofocada la rebelión, el presidente Tokayev busca recuperarse por dos vías. La primera, atacando a Nazarbayev, su mentor, al acusarlo de haber favorecido el surgimiento de una «casta de ricos» basada en el principio de conceder «todo para los amigos y leyes para los demás». Antes se había dado la detención del exjefe de los servicios secretos Karim Masímov, muy cercano a Nazabayev y de otros funcionarios del entorno. Los cínicos ajustes de cuentas en la élite son un reflejo de las grietas que la rebelión le causó al régimen autoritario. Tras desaparecer durante varios días, Nazarbayev volvió a presentarse en público para llamar a la unidad en torno a Tokayev y asegurar que no existen disputas en las alturas.

Por abajo, persecución

La segunda vía de recuperación es el uso de sofisticados métodos estalinistas de difamación y provocación. Los dictadores de los países post soviéticos están intentando convencer a la comunidad internacional de que la protesta popular en Kazajstán es un acto de agresión terrorista por parte de algunas fuerzas externas hostiles. Oficialmente, Tokayev declaró que unos 20.000 terroristas extranjeros atacaron Kazajstán, pero no pudo explicar cómo llegaron al país dichos militantes armados ni cómo desaparecieron sin dejar ni un solo rastro.

Las represiones masivas se están intensificando. Los agentes de seguridad irrumpen en las casas de los activistas democráticos, los golpean y los sacan con rumbo desconocido. Se dieron la tarea de tratar de «limpiar» a toda persona que, por su cargo civil, por ser activistas de la protesta o sindicales, son considerados por el gobierno como una amenaza.

El imperialismo ruso, protagonista central

Frente al miedo a los alcances de la protesta, el régimen autoritario pidió el auxilio de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), integrada por Rusia, Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán, que rápidamente enviaron tropas para intentar restablecer el control que el gobierno kazajo había perdido por completo. El pedido de ayuda sincronizó con los temores crecientes de Vladimir Putin, que advirtió que no tolerará «las revoluciones de colores» en el espacio que dominaba la ex URSS. Y agregó que las tropas rusas no permitirán que se desestabilice a sus socios ni interna ni externamente.

Luego de la represión, con su saldo de violencia y muerte, Putin y sus aliados kazajos anunciaron el inicio paulatino del retiro de las tropas de la OTSC en un plazo no mayor de 10 días. Debemos denunciar y exigir el fin de la presencia militar extranjera y de la injerencia política rusa.

El imperialismo ruso ve con temor creciente el ascenso de las masas de esta región y el deterioro de los gobiernos que le custodian las fronteras frente a una OTAN cada vez más a la ofensiva. Esto complica los planes expansionistas de Putin y lo obligó, en el último tiempo, a invadir una parte del territorio ucraniano y a desplazar gran cantidad de tropas a la frontera amenazando con una guerra total si Ucrania es incorporada a la OTAN. El año pasado tuvo que salir en apoyo del dictador Alexander Lukashenko en Bielorrusia, que por semanas fue acosado por la movilización popular más masiva en décadas. Y ahora sostiene a Tokayev y Nazarbayev en Kazajistán, esta vez poniendo en acción a la OTSC e interviniendo militarmente como hacía mucho no ocurría. Entretanto, crece el descontento social dentro de su propio territorio.

Un cruce de intereses

Kazajistán está en el tablero de los movimientos geo-estratégicos de varias potencias. Es el país más grande de Asia Central, con las mayores reservas de uranio del mundo y algunas de las principales de petróleo y gas. Está cruzado por distintos intereses entre el Este Europeo y Asia. El país fue una de las 15 repúblicas que formaban parte de la URSS y por su ubicación geográfica tiene vasos comunicantes con Turquía y los procesos asiáticos. Otra consecuencia, un tanto sorpresiva, fue que la inestabilidad provocó una caída del precio de las criptomonedas, ya que Kazajistán es el segundo país del mundo en producirlas, después de Estados Unidos. Los cortes de electricidad e internet impidieron que se siguieran produciendo esas monedas digitales.

Los que avalaron la represión

Pese al horror de lo ocurrido en Kazajstán, hay estalinistas nuevos o reciclados y reformistas de todo pelaje que, vergonzosamente, se niegan a condenar la represión. Falsean la realidad de lo que ha pasado. Defienden abiertamente las intervenciones imperialistas rusas y chinas por considerarlas progresivas respecto de los imperialismos europeo y yanqui. Estos sectores se vienen ubicando del lado de la contrarrevolución contra los trabajadores y los pueblos que se rebelan, avalando la injerencia de los imperialistas supuestamente «menos malos».

A la vez, hay un relativo y repudiable silencio de los llamados «países democráticos». La razón es evidente. Los intereses del capital transnacional se cruzaron en Kazajstán. EE.UU., China, Rusia, Gran Bretaña, Alemania y los Países Bajos están sumamente interesados en preservar las super-ganancias de sus empresas, que con todo descaro han estado robando al pueblo kazajo durante tres décadas.

El bloque imperialista de la Unión Europea hace propaganda a favor de las potencias occidentales con el cinismo típico de una agresiva política exterior, que busca extender su influencia política, económica y militar por el Este, bajo el paraguas de la OTAN. El imperialismo estadounidense criticó la injerencia rusa, en base a apoyar la represión por las fuerzas kazajas. El secretario de Estado yanqui, Antony Blinken fue muy claro al afirmar que las autoridades y el gobierno de Kazajistán tienen capacidad para enfrentar adecuadamente las protestas, mientras se mantiene la ley y el orden.

Solidaridad con el pueblo trabajador kazajo

La Liga Internacional Socialista publicó una declaración expresando las propuestas políticas frente a la rebelión. Ante la continuidad de la represión y la persecución, la Liga Internacional Socialista repudia la presencia de las tropas rusas, de la OTSC y la injerencia política de sus gobiernos, para reprimir la rebelión en Kazajistán. Expresamos nuestra solidaridad con el pueblo trabajador. Reclamamos el fin incondicional de la represión en todas sus formas y manifestaciones. ¡Nada de arrestos, torturas y asesinatos! ¡Exigimos la liberación inmediata de todos los presos políticos, activistas sindicales y políticos, periodistas independientes y manifestantes! ¡Exigimos el restablecimiento de la actividad sindical y política sobre la base de los derechos y libertades democráticas! ¡Que una comisión internacional independiente investigue los crímenes cometidos por el Estado kazajo, que deben ser castigados!

En Kiev, Londres, Barcelona y otras ciudades se realizaron acciones de repudio, en ejemplos que es preciso replicar. Necesitamos multiplicar los pronunciamientos y acciones de organismos de derechos humanos, organizaciones sindicales y políticas. La difusión en las redes sociales de lo sucedido y las acciones que se logran a las embajadas o consulados de Kazajistán y Rusia son una importante muestra de apoyo para el pueblo kazajo. La solidaridad internacionalista debe seguir. A la vez, hace falta sacar conclusiones instrumentales para encarar los desafíos estratégicos que se vienen.

Una etapa de nuevas rebeliones

Grandes movilizaciones populares como las de Bielorrusia y Kazajistán han sufrido violentas represiones, muertes y encarcelamientos por parte del gobierno y el régimen. Inclusive se paralizaron las acciones masivas. Lo lograron en base a la represión y no a la satisfacción de las necesidades sociales y democráticas más básicas, que se seguirán agravando a la medida que la crisis económica, cruzada por la continuidad de la pandemia, obliga a nuevos y peores ajustes.

Las contradicciones se seguirán profundizando, así como el descontento por las condiciones de vida y la falta de libertades democráticas. Con un capitalismo en su etapa de decadencia, estos gobiernos y regímenes no pueden ofrecer respuestas progresivas a las necesidades del pueblo trabajador. Más allá de las distintas coyunturas que atraviese la lucha, más favorables o difíciles, es preciso solidarizarse con el pueblo que se rebeló ya que la última palabra de lo que sucederá en el futuro la tendrá siempre la lucha de clases.

Conclusiones del pasado para transformar el futuro

Los heroicos reclamos en Bielorrusia y Kazajistán tienen un límite: la ausencia de direcciones revolucionarias consecuentes. Es la gran debilidad a superar en todos los procesos de lucha. Para poder triunfar y evitar que el descontento con los gobiernos de la región alimente otras alternativas reaccionarias, fundamentalistas o pro-norteamericanas hay que ayudar a la vanguardia de la clase obrera y la juventud a organizar sus propias organizaciones de lucha y empezar a construir partidos socialistas revolucionarios.

Para avanzar en una salida estratégica, los futuros embates tienen el desafío de avanzar más allá de las semi-insurrecciones que se reiteran una y otra vez. Para triunfar hace falta que las marchas masivas y la huelga general se doten de organismos de decisión democrática e independiente, con la autodefensa organizada y la clase obrera acaudillando al pueblo. Y, sobre todo, con una dirección revolucionaria, socialista e internacionalista en el puesto de mando. Totalmente alejada del autoritarismo, la corrupción y las traiciones de los burócratas estalinistas que ensuciaron las banderas del socialismo. Construir organizaciones que se planteen el gobierno de los trabajadores y el socialismo, sin explotación ni opresión, es la tarea cotidiana que encaramos desde la Liga Internacional Socialista y todos los partidos y grupos que la integramos.

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