Brexit – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Thu, 17 Aug 2017 08:46:24 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png Brexit – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Brexit: entre la disputa y la crisis política https://mst.org.ar/2017/08/16/brexit-disputa-crisis-politica/ Wed, 16 Aug 2017 13:33:49 +0000 https://mst.org.ar/?p=9661  

Mientras los calores del verano en el Viejo Mundo llegan a los 40 grados y la primer ministro británica Theresa May regresa de sus vacaciones en Los Alpes, los tironeos entre la burguesía de la UE y la británica en torno al Brexit, hacen subir aún más la temperatura y amenazan terminar con la carrera de la actual capitana del imperio británico.

No es para menos. En las reuniones de la semana pasada entre los negociadores del Brexit, David Davies por el gobierno conservador inglés y Michel Barnier por la Unión Europea, se debatían de montos de entre 40.000 y 75.000  millones de euros de indemnización británica para no abandonar el Mercado Común.

La posición de la UE es no avanzar en los acuerdos comerciales pos ruptura antes de haber acordado sobre los derechos de los ciudadanos británicos y comunitarios, el status de la frontera que divide Irlanda del Norte  del resto de Irlanda y el monto de la indemnización británica. La británica es al revés, empezar por el acuerdo comercial para luego cerrar lo otro.

La situación es compleja y si no se acercan las posiciones hacia fines de Agosto,  hoy  muy distantes pese a las concesiones inglesas, la crisis puede costarle la cabeza a Theresa May y deteriorar mucho el curso de una negociación clave para los intereses de la burguesía británica y europea en su conjunto.

Estamos ante una tensa negociación, donde cada uno de los bloques intenta quedarse con un pedazo lo más grande posible de la torta capitalista en juego, aun cuando sus escarceos puedan desembocar en una fuerte crisis política que perjudique a ambos intereses imperialistas en el transcurso  de la misma.

En medio del tironeo, el próximo 7 de Setiembre, el Parlamento británico debe decidir sobre la derogación del “Great Repeal Bill” (revocación de poderes de la UE), uno de los pasos legales necesarios para la ruptura.

Los desacuerdos son tantos, que se especula que Theresa May puede recurrir a los atributos para gobernar por decreto (usando la “cláusula de Enrique VIII”), ante la amenaza de Corbyn de bloquear la ley si no tiene garantías para salvaguardar los derechos ambientales y de los trabajadores en el proceso de ruptura.

La magnitud de la crisis por el Brexit

Gran Bretaña es una de las piedras fundamentales del andamiaje europeo y su retiro del mismo significa un cimbronazo difícil de asimilar por uno de los imperialismos dominantes del planeta.

Veamos: “La City en Londres ha visto crecer exponencialmente suparcela del mercado financiero y hoy acapara 41 por ciento de las operaciones en el mercado mundial de divisas, 18 por ciento de los activos de los fondos de cobertura y cerca de la mitad del mercado mundial de derivados con intereses.”(…)”Bloomberg estima que el Reino
Unido controla el 75 por ciento de todas las transacciones en derivados denominadas en euros, algo así como 930 mil millones de euros diarios.”
(Alejandro Nadal, Sinpermiso, 06/08/2017).

El retiro del Reino Unido de la UE significará la pérdida de 2,6 billones de euros menos en la economía de la comunidad europea que estribaba en los 14,2 billones de euros, constituyendo una reducción del 17%. Así hace retroceder la participación europea en el comercio mundial del 22% al 18,2%, y con el Brexit la UE dejará de percibir los 18.700 millones de euros que Gran Bretaña aportaba anualmente. (Datos de la BBC, 24/06/2017)

Una difícil  negociación
Las negociaciones «no han empezado bien», señaló Sir Simon Fraser, jefe del servicio diplomático británico hasta 2015. Lo cierto es que el gobierno del Reino Unido se ha debilitado y dividido luego del triunfo del Brexit en el plebiscito primero y perdiendo el control del Parlamento hace pocos meses, después.

 

A medida que se desarrollan las negociaciones, frases como la de May sobre que “concluir las negociaciones con la Unión Europea (UE) sin un acuerdo sería mejor que hacerlo con ‘uno malo’” y la posibilidad de un “Brexit duro”, van
cediendo a las exigencias de la UE sobre la necesidad de que Inglaterra aboné una suculenta indemnización si quiere seguir en el Mercado Común, el sometimiento a la jurisdicción de los tribunales europeos para resolver litigios, al resto de las exigencias sobre un acuerdo en torno a la frontera entre las dos Irlandas  y la circulación de personas.

El curso de un posible convenio por ahora es incierto en el medio de tanta crisis política y disputa de intereses económicos. La intención de la primer ministra conservadora para lograr un acuerdo comercial flexible por tres años (que superaría la fecha de 2019 en que debería consumarse la ruptura formal) parece por ahora algo improbable sin grandes concesiones británicas.

No está de más mencionar que debemos sumar a las cifras arriba mencionadas, que existe un voluminoso intercambio comercial entre el Reino Unido y la UE, que según el ministro Davis, suma 520.000 millones de euros anuales entre importaciones y exportaciones.

La crisis del gobierno conservador y el fenómeno Corbyn

Algunos analistas dicen que Theresa May aún se sostiene, después de haber perdido el control del parlamento en las últimas elecciones y tener que acordar para sostenerse con el DUP, el xenófobo partido unionista de Irlanda del Norte, porque la burguesía británica no tiene aún un recambio claro.

De hecho May se haya a tan solo 7 votos de perder el control parlamentario y el último sondeo organizado por el diario The Times la ubican con un 55% de rechazo y solo un 25% de aceptación entre la población. La crisis conservadora es tal que los analistas sostienen que si Theresa May no logra llegar a la convención del partido del 1º de octubre con una negociación encaminada sobre el Brexit, puede rodar su cabeza. Ya se especula sobre sus posibles sucesores.

Y por si esto fuera poco, en el medio de estas crisis comenzó una campaña de un sector llamado “leave.EU” para presionar al Parlamento con el objetivo de acelerar la salida del Brexit, en la medida que se hacen patentes las vacilaciones del gobierno británico. Otros en cambio, como el laborista y blairista David Miliband, vienen planteando la necesidad de hacer un segundo referéndum en el 2019 con el objetivo de frenar la salida de la UE.

Contra lo que opinaron distintos sectores de la izquierda que, confundidos por las declaraciones xenófobas que el UKIP vertió en la campaña del Brexit, sostenían que había que estar en contra u abstenerse en la votación, los compañeros del trotskista Partido Socialista de Inglaterra insisten en que: “El mercado único de la UE…firmado por Maggie Thatcher, no se conoce por proteger a la gente del ‘capitalismo sin restricciones’! Pregunte a la clase obrera griega si se siente protegida de sus ‘excesos’” (…) ”El mercado único es neoliberal, pro-austeridad y anti-obrero”.

Lamentablemente, si en esa oportunidad la justa bandera de abandonar ese engendro imperialista que es la Unión Europea quedó en manos de una corriente xenófoba, ya superada por la realidad, mucho tiene que ver con la traición de Syriza, que se negó a romper con los banqueros alemanes y los planes de ajuste, cuando el pueblo griego así lo había resuelto en el masivo plebiscito de esos tiempos.

Contra la opinión de los que señalaban que Gran Bretaña había girado a la derecha, los trabajadores y los pobres de ese país vieron la oportunidad con el Brexit de golpear al imperialismo europeo y a su propia burguesía. Actitud que ratificaron en las últimas elecciones al debilitar hasta el extremo al gobierno conservador votando por el ala
izquierda y el programa anti austeridad y de reformas sociales de Jeremy Corbyn.

La votación a favor del Brexit,  lejos de conformar un giro a la derecha, ha colocado a la burguesía británica y europea en una de las crisis más profunda de las últimas décadas, tirando por tierra un proceso de acuerdos inter burgueses de más de 70 años. Entre ellos los llamados “acuerdos de paz” de Irlanda del Norte, ahora cuestionados por las concesiones al unionista DUP, tan criticado por el pro unidad irlandesa Sin Fen, que quedó a pocos votos de ganar las últimas elecciones regionales.
Por las grietas que deja esta profunda crisis, se cuelan fenómenos de corrimiento hacia la izquierda como el que se personificó en Corbyn, un dirigente que, contra toda la plana mayor blerista del Partido Laborista, ha reunido en sus campañas a miles de mineros y trabajadores, y fundamentalmente a una gran franja de la juventud. Se trata de miles de jóvenes que ven la posibilidad de cambiar el viejo régimen político británico y que fueron una base fundamental para el ascenso del actual jefe del laborismo.

Más allá de las limitaciones de este fenómeno y de la necesidad de seguir su evolución, es una expresión de las oportunidades que genera esta situación para construir una alternativa anti capitalista.
Gustavo Giménez

 

]]>
Crisis europea: derrota de la ultraderecha en Holanda https://mst.org.ar/2017/03/19/crisis-europea-derrota-de-ultraderecha-en-holanda/ Sun, 19 Mar 2017 15:44:49 +0000 http://mst.org.ar/?p=7376 El pasado miércoles 15/03 se celebraron las elecciones generales en Holanda. Los pronósticos más extendidos daban al xenófobo Greet Winders como seguro ganador. Lo llamaban el “Trump holandés”. “Expulsar a los marroquíes”,” frenar al islamismo”, “una Holanda para los holandeses” eran algunas de las sus propuestas racistas y xenófobas.

Ríos de tinta auguraban el triunfo de la ultra derecha, que iba a ser continuado por Marie Le Pen en las elecciones francesas, el Partido de la Libertad de Austria (nazi), el ascenso de la AfD (1) en Alemania, el crecimiento de Aurora Dorada en Grecia entre los jóvenes menores de 25 años, etc. Tal como lo describió Rodolfo Terragno en su editorial de Clarín del domingo 12 de marzo. El político argentino no hacía sino repetir los miedos y argumentos de los liberales y socialdemócratas de todo el mundo en torno al avance “irrefrenable” del fascismo, o del “populismo de derecha”, como suelen llamar a Trump y a estos fenómenos.

Pasaron las elecciones holandesas y al quedar segunda la agrupación de Winders, con tan solo 20 de los 150 escaños en disputa, los titulares de las grandes editoriales derrochaban frases de alivio, la “democracia” había derrotado a la ultraderecha, en Holanda se habría frenado su curso ascendente, Marie Le Pen nunca pasará de la primera vuelta, en Grecia al “populismo de Izquierda” lo suplantarían los reformistas y después de todo el ascenso de los xenófobos alemanes lo único que lograría es que entren al parlamento, etc., etc.

En realidad lo que pasó en Holanda, es algo que se está repitiendo de distintas formas en cada país, que se expresó en el triunfo de Trump en EEUU:  una creciente polarización política, expresada en el hundimiento de los viejos aparatos liberales y socialdemócratas, encargados de imponer fuertes medidas de ajuste en una Europa capitalista en crisis.

El Holanda el partido gobernante, el liberal VVD del primer ministro Mark Rutte, retuvo la primera minoría con 33 escaños (sobre 150), pero perdiendo 8 con relación a la anterior elección y va a tener que abandonar a su socio socialdemócrata para intentar armar un gobierno de coalición con otras agrupaciones de derecha, ya que “los socialdemócratas del Partido del Trabajo (PvdA), que han gobernado en coalición con los liberales en Holanda los últimos cuatro años, han sufrido una derrota histórica. Han perdido 29 escaños y pasan de ser el segundo partido del Parlamento al séptimo.” (La Vanguardia, Barcelona, 17/03/17)

En los años ochenta, socialdemócratas (PvdA), liberales de derecha (VVD) y democristianos (CDA) se repartían el 80% de los escaños. En estas elecciones, estos tres partidos no suman juntos ni el 40% de los votos.

La ultraderecha del xenófobo y partidario de romper con la Unión Europea, Greet Winders, capitalizó por derecha este desgaste, convirtiéndose en un fenómeno político, pero sin lograr la primera minoría. Obtuvo 20 escaños y un 13,1 % de votos; es decir, 5 escaños y 3 puntos más que en 2012.

Composición del parlamento luego de las elecciones

Lo que los diarios no resaltan en la misma medida es el ascenso de una formación de izquierda ecologista, la del joven de 30 años, hijo de marroquíes, Jesse Klaver, que paso de 3 diputados a 13, con un programa que en Holanda… busca la integración de los inmigrantes y las políticas sociales” (Diario El Mundo de España 16/03/2017). Y sobre el qué mucho sostienen que fue la verdadera revelación de estas elecciones.

La crisis europea

No es el ascenso de formaciones de ultra derecha el fenómeno central de la situación política en Europa. Si bien su ascenso es preocupante son aún fenómenos electorales. Lo central está en la crisis de todo el sistema político y social sobre el que se formó la Unión Europea. La crisis del capitalismo europeo.

Esta crisis cuyo origen podemos situarlo en el estallido de la economía mundial en el 2007/08, ha obligado a las tradicionales formaciones liberales y socialdemócratas sobre las que descansaba los regímenes políticos de la UE, a enfrentarse a sus bases electorales con fuertes planes de ajuste, provocando el “fin del estado de bienestar”.

En Holanda la coalición gobernante (liberal y socialdemócrata) fue castigada por este proceso. Si bien los liberales, que retuvieron la primer minoría, perdieron bancas, los principales afectados fueron los socialdemócratas ¡Bajaron de 38 diputados a tan solo 9!

Esta crisis, cuestiona permanentemente no solo los modelos de ajuste, que los banqueros europeos y la burguesía alemana pretenden imponerle al resto de los países integrantes de la UE, sino que pone en peligro su supervivencia como superestructura imperialista.

Entre los fuertes roces que se ocasionan  permanentemente podemos mencionar el rebrote de la crisis de Gran Bretaña que se ha dado en estos días, en la polémica entre los representantes de la nación escocesa que presionan a Inglaterra por un nuevo referéndum independentista y su negativa a ser parte de un “Brexit duro”. En un marco en el cual hace pocas semanas el Sinn Féin (brazo político del IRA), el partido irlandés histórico que brega por la independencia de Irlanda del Norte  y su unificación con Irlanda del Sur, logró una muy importante votación en las elecciones autonómicas locales, perdiéndolas por unos pocos votos ante su rival el Partido Democrático Unionista pro inglés.

El “fantasma” del Brexit

La traición del gobernante griego Tsipras a los mandatos anti ajuste del plebiscito griego y su capitulación a las órdenes de la troika (2) frenaron la primer amenaza de ruptura de ese engendro imperialista que es la Unión Europea. Un engendro que defiende gran parte de la burguesía mundial y los sostenedores de este sistema capitalista, argumentando que es la arquitectura necesaria para la unión de los pueblos de Europa y su progreso. Burdas mentiras que, lamentablemente muchas veces son sostenidas por sectores “progresistas”.

La realidad es que la UE, se construyó para beneficiar a las burguesías de Europa y no a sus pueblos y clases trabajadoras, sobre las cuales los banqueros del Banco Central Europeo descargan cotidianamente brutales planes de ajuste, que los gobiernos locales implementan sin piedad.

Dentro de este pillaje los más favorecidos son los representante de los capitales y multinacionales más sólidos, en particular la de los capitalistas alemanes. Por eso Ángela Merkel es la figura política más importante del imperio europeo.  La crisis en curso no solo ha desatado las luchas de los pueblos contra estos planes de ajuste sino que ha agravado los roces ya existentes al interior del acuerdo imperial.

Fue el pueblo inglés, a partir de su pronunciamiento en el plebiscito, el encargado de dar la primera gran patada al acuerdo imperial. Muchos denigraron este triunfo, ya que en el terreno político, ante la debilidad de la izquierda revolucionaria, en la campaña por el Brexit ocuparon un lugar partidos con posiciones de derecha y xenófobas. En realidad, y más allá de las confusiones que la falta de una dirección anti capitalista provoca, los trabajadores y el pueblo inglés, desataron una dinámica infernal, que ha debilitado al acuerdo imperial europeo y que también  ha potenciado la lucha por las libertades nacionales de los pueblos oprimidos dentro del propio imperio británico. Dando fuerza también a otras luchas europeas conexas como la de la independencia catalana.

La creciente polarización planea enfrentamientos más duros entre las clases

Pueden existir roces y enfrentamientos entre los distintos sectores de la burguesía imperialista. Algunas de estas diferencias se expresaron recientemente en la cumbre entre Donald Trump y Ángela Merkel. Significativamente entre tantos desencuentros hubo un acuerdo importante: la necesidad de crear planes de empleo flexibilizado que bajen el costo de la mano de obra y los salarios.

Es que sin lograr extraer una cuota importante de plusvalía extra a los trabajadores del mundo, es imposible avanzar en resolver la actual crisis capitalista. Y aquí se terminan las diferencias entre “populistas de derecha” y “liberales democráticos” o socialdemócratas. En todo caso se pelearan en la disputa por la tajada que pretendan para cada uno.

Esta necesidad nos habla de nuevos ajustes… y de nuevas resistencias de los pueblos. Y en estas peleas entre las clases, en las calles, se definirá el curso de Europa y del mundo. Por eso hace más falta que nunca una izquierda anti capitalista que se postule para dirigir a los trabajadores en las contiendas contra esta ofensiva y llevar las luchas hasta la derrota del actual sistema capitalista imperialista.

(1)    AfD: Partido Alternativa para Alemania, de ideología de ultra derecha, que puede obtener más del 10% de los votos en las próximas elecciones y acceder al parlamento germano.

 

(2)    Troika: nombre con que popularmente se llama al acuerdo entre el Banco Central Europeo, las autoridades de la Unión Europea y el FMI, responsables de los planes de ajuste que sufren los pueblos y trabajadores de Europa.

Gustavo Giménez

 

]]>