calentamiento global – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Wed, 27 Oct 2021 19:59:35 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png calentamiento global – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Cambio Climático. Calentamiento global y extractivismo al palo https://mst.org.ar/2021/10/27/cambio-climatico-calentamiento-global-y-extractivismo-al-palo/ Wed, 27 Oct 2021 13:55:19 +0000 https://mst.org.ar/?p=30369 El 24 de octubre se conmemoró a nivel mundial el día de acciones contra el cambio climático, promovido por la ONU (Organización de las Naciones Unidas), en cuyo seno desde hace unos años se viene reflejando este debate que ya está instalado en la sociedad, que genera protestas y requiere políticas de fondo.

 

Escribe: Gastón Baldomir

En distintos lugares del mundo diferentes sectores de la clase gobernante realizaron algunas acciones como por ejemplo iluminar monumentos o edificios históricos de color verde, conversatorios y declaraciones en las redes sociales. Todo dentro del protocolo de lo “políticamente correcto” y con promesas de detener el calentamiento global. Diferentes multinacionales también participaron del show mediático y despilfarraron palabras alusivas.

Es el capitalismo

El reciente informe del panel climático de la ONU, IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático), ha dejado al descubierto que el planeta sufre las más altas temperaturas de los últimos 100.000 años. Una definición alarmante y que pone de manifiesto que la situación ha empeorado desde el último informe, publicado en el año 2013.

La situación comienza a ser cada vez más alarmante. Joe Biden, presidente de los Estados Unidos, envió a pedir un informe al Departamento de Defensa para seguir de cerca los diferentes movimientos de más de 11 países, que incluyen desde Haití hasta Afganistan, según el Times. Mientras un reciente informe de la ONU señala que anualmente cerca de 21 millones de personas se desplazan a consecuencia del cambio climático: entre las principales causas se encuentra la falta de agua, incendios, pobreza y contaminación.
Las altas temperaturas en el verano europeo, que se extendieron por semanas enteras y azotaron a países como Grecia con incendios y temperaturas superiores a los 40°C, obligando a que poblaciones enteras deban movilizarse, comienzan a suceder cada vez más a menudo.

Esto coincide con el sexto informe del IPCC que señala que: “Los cambios en curso son muy extensos y rápidos dentro del sistema climático. En muchos casos, es incomparable retroceder mucho en el tiempo. El vínculo entre el cambio climático y el clima extremo es mucho, mucho más fuerte que en informes anteriores”. Pero, lamentablemente, ubica la responsabilidad en “los hombres”, sin hacer distinción de las responsabilidades políticas y sociales en juego.

Pero los principales responsables del cambio climático son las industrias importantes como Chevron, Bayer, Esso, Syngenta, Nestlé, Unilever, Coca-Cola, ASC, Ferrovial, entre otras. Gran parte de ellas ligadas a las ramas carbonífera y de los hidrocarburos, agronegocio y agroquímicos, de la especulación inmobiliaria, las tecnológicas y de la alimentación. Cada una de ellas saben el daño que producen al defender las actuales formas de producción, pero de igual modo lo hacen y lo defienden. Todo para garantizar sus ganancias, sin importar los costos ambientales que eso conlleva.

No se puede confiar ni un tantito en la casta ecocida

Un análisis del plan 2000-2010 del IIRSA (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana), diseñado por el establishment mundial para superar los “desafíos logísticos de la región”, junto con la acción de todos gobiernos latinoamericanos de ir corriendo detrás de los precios de los commodites, demuestran que han sido uno de los causantes de la aceleración del calentamiento global. Por mucho que les pase a varios, los gobiernos “progresistas” fueron fieles servidores del capitalismo depredador.

El ingreso en nuestro continente y el país de tecnologías destructivas como el fracking da cuenta de ello. Un claro ejemplo es el acuerdo YPF-CHEVRON firmado en el año 2013 bajo el gobierno de Cristina Fernández y del cual aún hoy no se sabe que dice.
Por eso, a pesar los informes elaborados por la comunidad científica, los diferentes protocolos mundiales, el acuerdo de París o el recientemente firmado “acuerdo Escazú”, el calentamiento global no se revierte sino que, por contrario, se tiende a incrementar.
Las políticas de tope y compraventa de emisiones de carbono, promovidas por organismos como a la ONU, han fracasado y, por lo tanto, deberían revertirse por otras más radicales. La inversión en nuevas tecnologías no ha sido tomada de manera seria por los capitalistas, apenas destinan ínfimas proporciones en el desarrollo de nuevas tecnologías de generación de energía, alimentos o tecnologías que tengan menores impactos negativos sobre el ambiente, y eso se debe a una sencilla razón: la búsqueda de la optimización de la ganancia está por encima de todo, incluso de la misma naturaleza.

De mantenerse el actual orden político, económico, productivo y social, las crisis ambientales se profundizarán y otras nuevas irán encubándose y pondrán en jaque a las futuras generaciones. El tiempo de acción es ahora, las actuales migraciones por efectos del cambio climático ya están aconteciendo y tenderán a profundizarse por el aumento del nivel de los mares y las inundaciones, provocadas por grandes tormentas, incendios y sequías. El pronóstico de los expertos es que se intensifique el fenómeno de descongelamiento de glaciares para el 2030 y que para el 2080 se alcancen niveles extremos.

Mantener el aumento de temperatura cercano al 1,5°C desde el punto de referencia de 1990 parece ser una misión imposible de cumplir por parte de clase capitalista y la clase política parasitaria que los defiende. Es tiempo de socialismo.
De esta forma, la tesis de Marx de que el capitalista en la búsqueda de su ganancia, destruye sus dos fuentes de riqueza: la naturaleza y la humanidad. Tesis que luego de 150 años de ser elaborada adquiere una mayor vigencia que en su propio origen.

Defendamos el planeta

No hay tiempo de prórroga, o hacemos algo para detener la política ecocida de las corporaciones y su clase política aliada o ellos nos destruirán a nosotros y al mundo. Las distopías climáticas tenderán a convertirse en realidad y la destrucción de grandes ciudades pondrá en jaque a la economía mundial tal como lo hace la pandemia del coronavirus.

Es tiempo de intensificar las movilizaciones ambientales alrededor del mundo y trabajar de manera colectiva con las poblaciones de los territorios afectados y de los que los estarán. Podemos derrotar al capitalismo extractivista y poner en marcha una transición productiva que no implique volver a la era de piedra, como algunos negacionistas intentan hacer creer a un sector de la humanidad, sino en convertirnos en protectores y constructores de los ecosistemas.

Pero, para eso, necesitamos en primer lugar declarar la utilidad social de las principales empresas a nivel mundial y ponerlas a funcionar bajo órdenes de sus trabajadores y organismos de científicos, con el asesoramiento del movimiento ambiental. Una medida de tal magnitud haría que la balanza se incline en favor de las mayorías.
Las tecnologías más avanzadas deben estar al servicio de las mayorías y no de un puñado de ricos, lo mismo que el control de todo el circuito de producción, que deberá tender a dejar atrás los hidrocarburos y reemplazarse por otros sistemas de energía, reubicando los puestos de trabajo que actualmente se desempeñan en esa área a otras. La promoción de la producción de alimentos locales deberá ser una política de estado, ya que sin dudas contribuirá en el cambio de hábitos de alimentación más sanos y menos contaminantes.
En síntesis, la única forma de revertir el cambio climático y sus catastróficas consecuencias es promoviendo la mayor participación popular y el apoyo del movimiento obrero, contra el poder económico, contra el capitalismo. Instaurando espacios de debate colectivo permanente, es decir, disputando el poder hoy concentrado en el 1% y poniendo en marcha el enorme desafío de avanzar hacia un mundo socialista, un mundo para el 99%, que debata todo y proteja el planeta de la actual irracionalidad capitalista.

 

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Calentamiento global y COVID-19: hijos sanos del capital https://mst.org.ar/2020/03/18/calentamiento-global-y-covid-19-hijos-sanos-del-capital/ Wed, 18 Mar 2020 14:44:44 +0000 https://mst.org.ar/?p=21796 Ambos fenómenos tienen puntos convergentes. Los dos se podían prevenir. Uno y otro se multiplican porque la prioridad bajo el capitalismo radica en la privatización de los beneficios y la competencia, no en las necesidades sociales mayoritarias. En fin: están hermanados por la misma matriz. Nuestra visión y propuestas.

Escribe: Mariano Rosa

Es evidente que, aunque la dinámica de la economía mundial venía ralentizada desde 2019, la aparición del Coronavirus no nos puede llevar a minimizarlo en dos sentidos: por un lado, en sus consecuencias económicas (parate industrial, interrupción de cadenas de suministros, impactos sobre el transporte aerocomercial, el turismo, etc.); ni por la amenaza socio-sanitaria real que constituye. Rigurosamente hablando, el COVID-19 amplifica la crisis económica y social. Contener la epidemia hubiera planteado tomar una serie de medidas muy potentes de control sanitario de las personas provenientes de las regiones afectadas, identificar y aislar a los posibles infectados, limitar el transporte y reforzar los servicios de salud. Rehenes de la lógica capitalista, los gobiernos en la mayoría de los países actuaron tarde, improvisadamente, minimizando la escala del problema y, aunque tomaron algunas decisiones más tarde, nunca dejaron de correr detrás de la propagación del virus. A la vez, es categórico que tanto la crisis capitalista como esta pandemia confluyen en un panorama con una triple complicación:

  • Desfinanciamiento de los sistemas de salud.
  • Desinversión en investigación estatal, independiente de las corporaciones.
  • Niveles de flexibilización y precarización laboral en el sector salud impresionantes.
  • Es decir: estuvieron dadas todas las condiciones para una convergencia explosiva y socialmente destructiva como la que estamos empezando a transitar.

 

La cuadratura del círculo

Hablemos del cambio climático, de sus parentescos con la pandemia actual. El calentamiento global no es una interpretación, es un dato rigurosamente empírico. Su dinámica, en espiral, reatroalimentándose, también es indiscutible. Volvamos a explicarlo: la emisión de gases de efecto invernadero (por la quema de combustibles fósiles y la agro-ganadería a escala industrial) satura la atmósfera, concentra calor y aumenta la temperatura media del planeta. Hay alertas desde la década del 70 del siglo pasado enunciada por científicos independientes. Ese fenómeno provoca sequías, desertificación y favorece incendios, y derretimientos de hielos árticos y antárticos. ¿Qué tienen los bosques, las selvas y los hielos que revistan importancia? Gigantescas cantidades de dióxido de carbono (CO2) concentrado, que al quemarse vegetación o derretirse hielos, son liberadas emisiones adicionales de esos gases a la atmósfera. Esta secuencia refuerza el ciclo de calentamiento, saturación y aumento de temperatura. ¿Cómo bloquear este circuito no-natural, sino consecuencia de una matriz específica de producción? Sustituyendo esa matriz, por otra que sea pilar de un modo de producir/consumir basado en otra lógica, que reduzca el volumen material de lo que se genera y que trace un intercambio con la naturaleza, regulado por una racionalidad sustentable, no depredatoria. Así de simple, así de desafiante, la perspectiva urgente. Para el capital, sin embargo, es la cuadratura del círculo. Imposible, incompatible con sus leyes esenciales.

El efecto Titanic

Ante el COVID-19, el poder político y económico de las corporaciones actuó con pánico, improvisación, darwinismo social, etc. Es decir, las respuestas del capital son clasistas, racistas, patriarcales, burguesas.
De alguna manera, de forma concentrada esta pandemia anticipa a escala reducida, lo que puede pasar si los actuales contaminadores y negacionistas del calentamiento global, conducen la sociedad frente a las consecuencias crecientes del cambio climático en los próximos años. Opera una especie de “efecto Titanic”. Recordemos. Ese enorme transatlántico, hundido a principios del siglo pasado, reportó entre sus fallecidos, un 85 % de pasajeros de 3° clase. Los primeros en huir a los botes escasos y de privilegio, fueron los pasajeros de élite, de la clase privilegiada. En este barco que se llama mundo, de pandemias que se propagan y temperatura que sube, la mayoría viajamos en 3° clase. Por lo tanto, la clave, antes de que se empiece a hundir, es que hay que reaccionar a tiempo y arrebatarles el timón a los capitanes de la tragedia segura.

Lo humano antes que las cosas

La frase es de Marx, de los “Manuscritos” y dice algo así como que “la valorización del mundo de las cosas es directamente proporcional a la desvalorización del mundo de lo humano”. Esa definición, de la naturaleza del sistema que produce por producir, con el objetivo de asegurar ganancia privada a los dueños de todo lo fundamental, impone desafíos como generación. Y traducido en tareas de conciencia, lucha y organización, significa sobrepasar, necesariamente, los límites del capitalismo y de forma revolucionaria, antisistémica:

  • Frente al COVID-19 es indispensable socializar la infraestructura de salud privada, de farmacéuticas y laboratorios. Con el calentamiento global, cambiar la matriz de energía por renovables y limpias, y de producción, para un consumo re-educado sobre nuevos parámetros.
  • Expropiar a los propagadores del ajuste y los contaminadores del planeta. Tomar el control de la situación, gobernar con los de abajo, reorganizar la economía, las relaciones sociales y el modelo político. Con la gente que trabaja, la juventud precarizada, los movimientos sociales, empezando por el feminista/disidente y todos los sectores populares como convergencia social transformadora, revolucionaria.
  • Proyectar esa estrategia a escala internacional, para barrer la disputa inter-capitalista de patentes o por nichos de mercado. Sustituir todo eso, por la colaboración internacionalista de los pueblos, para una vida humana, amigable con la naturaleza.

Al final se trata de defender lo elemental, las causas básicas a favor de la mayoría social.

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Davos 2020, Greta, Trump y Vaca Muerta https://mst.org.ar/2020/01/22/davos-2020-greta-trump-y-vaca-muerta/ Thu, 23 Jan 2020 00:51:39 +0000 https://mst.org.ar/?p=21069 La alternativa es ecosocialismo o barbarie

Davos 2020, Greta, Trump y Vaca Muerta

 

Ha comenzado la 50ª edición del evento anual capitalista más influyente, el Foro Económico Mundial de Davos, bajo el lema “Partes interesadas para un mundo coherente y sostenible”[1].

 

Este ostentoso slogan, que esconde hipocresía y turbación a la vez, bosqueja el mundo polarizado en que vivimos. La amenaza de extinción por el calentamiento global y la responsabilidad del modo de producción capitalista en este asunto son inocultables. El ascendente activismo socioambiental a escala internacional y su fuerza también lo son.

Según su web oficial, el Foro Económico Mundial es “la organización internacional para la cooperación público-privada… involucra a los principales líderes políticos, empresariales, culturales y de otros ámbitos de la sociedad para dar forma a las agendas mundiales, regionales e industriales”.

La presencia de Greta Thunberg y el peso de la crisis climática en los debates reflejan el poder de esta otra ola verde, joven y global, que arrincona y denuncia a los Estados, gobiernos y corporaciones; que exige una salida civilizatoria ante el apocalipsis en el que nos han metido. Días antes del foro, la joven sueca exigía a los participantes de Davos que “de inmediato den un alto a todas las inversiones en exploración y extracción de combustibles fósiles, de inmediato detengan todos los subsidios y de inmediato comiencen a desinvertir de combustibles fósiles… Queremos que esto se haga ahora”[2]. El lunes 21 pronunció un incisivo discurso en ese mismo sentido, denunciando que, pese a las palabras vacías y disimulos, no se ha revertido la tendencia al desastre.

Greta Thunberg en su segunda participación en el Foro de Davos.

Las dolorosas postales de la Amazonia y Australia son una prueba irrefutable. También los datos de la ONG ambientalista Rainforest[3], cuyo informe acusa que desde el Acuerdo de París[4], firmado en 2016, aparte de las inversiones de otras empresas, 33 grandes bancos del mundo invirtieron 1.9 billones de dólares en las industrias de combustibles fósiles. Esta tendencia se acelera, con 600 mil millones de dólares invertidos en los últimos tres años.

El impacto es desastroso: las emisiones mundiales de dióxido de carbono (CO2) fósil en 2017 aumentaron un 1,2% en relación al año anterior, con un total de 37.1 mil millones de toneladas métricas[5]. En 2018 aumentaron aún más en un 1.9%, alcanzando un total de 37.9 mil millones[6]. Los datos de 2019 aún no se publican, pero se prevé otro firme aumento de estas emisiones de gases de efecto invernadero, que elevan el calentamiento global.

 

Simulación grotesca de la élite

La opinión pública influye sobre el accionar de los capitalistas, pero no hace que pierdan su lógica de clase social minoritaria y privilegiada. Como un animal depredador que ha sido descubierto por su presa, intenta camuflarse y atacar desde un nuevo ángulo. Por eso los capitalistas se vienen pintando de verde, se proclaman “ecológicos” y utilizan a sus fundaciones y ONGs para recuperar credibilidad, pero no pierden su voracidad extractivista:

  • Gran Bretaña, tras anunciar una reducción del 2.53% en las emisiones de CO2 en su territorio, hace una inversión estatal de mil millones de libras para fracking en nuestro país[7].
  • Alemania, con una reducción de emisiones de CO2 del 4.69%[8], desde el Deutsche Bank invirtió 53.939 millones de dólares entre 2016 y 2018.
  • Japón redujo un 1.50% sus emisiones, mientras que tres de sus bancos invirtieron 185.847 millones de dólares en hidrocarburos.
  • Canadá baja un 1.03% las emisiones interanuales, mientras en los últimos años invirtió 338.208 millones de dólares en combustibles fósiles.
  • Consecuentes con su negacionismo del calentamiento global, los EE.UU. y China aumentaron sus emisiones de CO2 y también sus inversiones en el mercado de las energías fósiles.

 

No se puede confiar en ellos

El Foro de Davos es el más selecto club de ricos del mundo. Ellos razonan y actúan como clase social, no como especie. Por lo tanto, ante cualquier amenaza a la civilización, antepondrán su propia subsistencia como clase privilegiada. Prefieren seguir invirtiendo en energías fósiles que nos atan a su puñado de monopolios contaminantes en vez de hacerlo en energías renovables, cuyas fuentes están al alcance de la sociedad: viento, luz solar, mareas, etc. No quieren que peligre la ecuación propietarios explotadores versus clases explotadas. Es la dictadura de una clase social contra el presente y el futuro de todo el planeta, de todas las especies, incluida la humana.

Dar respuesta a la crisis climática supone para ellos perder sus privilegios de clase. Las transformaciones que necesitamos impulsar son inconciliables con una convivencia pacífica con el sistema capitalista e imperialista.

Greta les pregunta: “¿Qué les dirán a sus hijos… que parecía tan mala [la salida a la crisis climática] para la economía, que decidieron resignar la idea de asegurar futuras condiciones de vida sin siquiera intentarlo?”[9]

Greta y otres activistas dan la espalda al discurso de Donald Trump en Davos.

Ante esa pregunta, nosotres respondemos que los capitalistas y sus gobiernos son incapaces de desatar las transformaciones que el agravamiento de la crisis climática demanda con urgencia. Sin ir más lejos, el 76.5% de las empresas que participan de Davos 2020 explotan combustibles fósiles de forma directa o tienen grandes negocios con quienes lo hacen[10]. En el porcentaje restante tampoco encontramos empresas “honradas”, sino a grandes laboratorios farmacéuticos y fabricantes de agrotóxicos, monopolios de la alimentación y otras industrias extractivas que aportan al calentamiento global y/o a la contaminación.

Entonces, no debemos depositar las expectativas del movimiento socioambiental más que en nuestras propias fuerzas. A la vez que promovemos la unidad de acción con otros movimientos sociales para enfrentar las consecuencias y exigir cambios, hay que fortalecer una organización política socialista y revolucionaria para enfrentar y derrotar al capitalismo racista, patriarcal y ecocida.

 

Neutralizar la lucha, para que nada cambie

Ante el movimiento socioambiental, el establishment ha tomado con mucha seriedad la tarea de neutralizarlo para que no haga daño a los intereses capitalistas. Buscan separar la salida a la crisis climática de las posiciones anticapitalistas.

Desde el documental Una verdad incómoda[11] hasta la nota Dificultades ambientalistas[12], que publicó hace poco el diario Clarín, se pretende presentar una salida ecológica exenta de “ideologías” y que se limita a una salida individual a fin de desviar las críticas a sus responsables: las grandes industrias, los gobiernos, los Estados y el sistema capitalista en su conjunto. En el artículo argentino se lee: “Todas las buenas intenciones no tienen por qué transitar el mismo camino”. Buscan así aislar los reclamos socioambientales de los reclamos y propuestas que levantamos quienes cuestionamos la desigualdad social y demás efectos destructivos que provoca este sistema. La propia Thunberg, en su discurso en Davos, trató de despegarse de la dicotomía izquierda-derecha. Pero ¿es realmente posible hacerlo? Creemos que no.

La derecha en su totalidad banca el ecocidio, desde su versión negacionista con Trump, Scott Morrison y otros, hasta su versión moderada, que reconoce el calentamiento global pero pretende hacer negocios con él: Boris Johnson, Obama, Al Gore y otros. La izquierda, en cambio, es enemiga del capitalismo ecocida y busca empoderar al pueblo trabajador para que tome las riendas de la producción y de la política en base a una relación armónica con la naturaleza. Aquí no hay que confundir a la izquierda anticapitalista y socialista con la caricatura que algunos sectores representan, que reclamándose de “izquierda bolivariana” o castrista han hecho avanzar el productivismo sobre la base de regímenes autoritarios como el de Maduro en Venezuela.

Como dice la canción de los Redondos, “fijate de qué lado de la mecha te encontrás”. De este lado, cada vez somos más. De los capitalistas y sus gobernantes no queremos ni esperamos un ilusorio cambio de conducta ni una reflexión: sería perder el poco tiempo que resta. Lxs ecosocialistas queremos echarlos del poder para reorganizar toda la sociedad sobre nuevas bases, planificando democráticamente la producción en función de las necesidades de las mayorías y en armonía con la naturaleza.

 

La salida es ecosocialista

Tal vez éste sea el debate más importante que hoy debemos abordar desde el movimiento socioambiental para acertar en la perspectiva.

La Red Ecosocialista y otras organizaciones frente a la embajada de Australia.

Los discursos de Davos y los acuerdos climáticos que suscriben los capitalistas en realidad son carnada para los distraídos. Lo que hace falta es confiscar todo el sistema bancario-financiero para redirigir las inversiones fósiles hacia las energías limpias de manera inmediata. Nacionalizar los bienes comunes naturales como el agua, las riquezas mineras, los hidrocarburos y demás para quitar a los monopolios del camino y comenzar a producir sólo lo socialmente necesario. Todo debe ser debatido y decidido democráticamente por los pueblos. Además, hay que decomisar las grandes extensiones de tierras fértiles y distribuirlas entre campesinos y pequeños productores, y así realmente producir para alimentar, sin agrotóxicos ni transgénicos. Es decir, imponer la participación directa de la población para que tome las riendas en la planificación social de la producción, para evitar burocratización en el poder y liberar tiempo reduciendo la jornada laboral sin bajar los salarios. Estas son algunas medidas, las más urgentes, que deben ordenar y concentrar nuestra acción colectiva para forjar una verdadera salida en esta habitación del pánico en la que han convertido a nuestro planeta. Para hacerlo, es preciso luchar para llevar al poder a gobiernos de les trabajadores y el pueblo.

 

Si saquea, contamina y precariza,  no es progresismo

El fracking representa una de las mayores amenazas para el equilibrio climático en el mundo. Sin embargo, en Argentina escuchamos que podría ser nuestra salvación. ¿Tan desesperada es la situación de endeudamiento y crisis a la que nos condujeron Macri, el FMI y el PJ cómplice, que sólo podríamos elegir como “salida milagrosa” las cuestionadas energías fósiles?

La orientación extractivista y ecocida del gobierno de Fernández-PJ aparece cada vez más clara. Por eso enviaron como representante argentino al Foro de Davos a Guillermo Nielsen, el presidente de YPF S.A., explotadora de fracking en Vaca Muerta junto a Chevron y otras petroleras extranjeras.

En nuestro país, el saqueo es una política de Estado: con Macri y Juntos por el Cambio los subsidios a los combustibles fósiles representaron el 6.5% del presupuesto nacional y durante toda su gestión más del 92% de los subsidios totales a las energías. O sea, que las energías limpias apenas contaban con un 2% o 3%. Con Alberto Fernández y el PJ la cosa no mejora, ya que los combustibles fósiles sumarán más de 6.000 millones de dólares en subsidios, cifra que duplica lo que el Estado invirtió durante todo 2018 en las universidades nacionales[13].

Además, con la recientemente sancionada ley nacional de “solidaridad”, el gobierno les bajó las retenciones a las empresas de hidrocarburos y a las mineras, y encima les permite girar sus dólares libremente al exterior. Como si esto fuera poco, se creará un fondo público con esas retenciones para asegurarles un precio de 50 dólares el barril en caso de caída internacional en los precios del crudo[14]. El gobierno argumenta que semejantes condiciones leoninas deben ser aceptadas para “atraer” dólares necesarios para el pago de la descomunal y abusiva deuda externa. Lo correcto sería desconocerla, ya que no fue contraída en beneficio del pueblo argentino sino de un puñado de bancos abusivos y además fugaron buena parte: ¡son ellos los que deberían pagarla!

Vaca Muerta es un enorme peligro climático para nuestro pueblo y más allá. Es también más dependencia y sumisión, un engendro neocolonial y ecocida que crece amamantado por el Estado argentino[15], además de implicar despidos, precarización laboral y muertes obreras. En síntesis, en plena crisis climática, parece que estamos viviendo en el virreinato de las petroleras y megamineras. Y esto, de progresismo, no tiene nada.

Es necesario tomar partida en medio de esta locura. Te ofrecemos un puesto de lucha en la Red Ecosocialista y el MST. Militá con nosotres.

 

Leonel Acosta.

[1] En http://www3.weforum.org/docs/WEF_AM20_Overview.pdf.

[2] En https://amp.theguardian.com/commentisfree/2020/jan/10/greta-thunberg-davos-tycoons-fossil-fuels-dismantle-climate-crisis.

[3] En https://www.ran.org/wp-content/uploads/2019/05/BOCC_2019_SUMMARY_vESP.pdf.

[4] Ese moderado acuerdo exige que las inversiones financieras sean “consistentes con un camino hacia las bajas emisiones de gases de efecto invernadero” (Paris Agreement, United Nations Framework Convention on Climate Change, 2015, p. 3).

[5] En https://ec.europa.eu/jrc/en/publication/fossil-co2-emissions-all-world-countries-2018-report.

[6] En https://edgar.jrc.ec.europa.eu/overview.php?v=booklet2019.

[7] En https://www.infobae.com/economia/2019/10/29/en-plena-campana-por-la-energia-renovable-el-reino-unido-financiara-el-fracking-en-vaca-muerta/.

[8] En https://datosmacro.expansion.com/energia-y-medio-ambiente/emisiones-co2?anio=2018.

[9] En https://www.youtube.com/watch?v=iae6cNoBWRo.

[10] En https://es.weforum.org/events/world-economic-forum-annual-meeting-2020/about.

[11] Película y libro basados en la exposición del ex vicepresidente estadounidense Al Gore sobre el calentamiento global. 2006.

[12] En https://www.clarin.com/opinion/dificultades-ambientalistas_0_GKLPUlzf.html

[13] En https://www.infobae.com/economia/2019/10/29/en-plena-campana-por-la-energia-renovable-el-reino-unido-financiara-el-fracking-en-vaca-muerta/

[14] En eldestapeweb.com/nota/exclusivo-el-millonario-acuerdo-de-alberto-fernandez-con-las-petroleras-202011811100

[15] En https://ieefa.org/informe-ieefa-el-plan-argentino-de-fracking-en-vaca-muerta-de-patagonia-es-financieramente-riesgoso-fiscalmente-peligroso. Los principales “inversores” en Vaca Muerta (Chevron, ExxonMobil, Equinor, Total, Shell y Tecpetrol) son totalmente dependientes de los millonarios subsidios del Estado nacional.

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