cambio climático – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Wed, 13 Sep 2023 15:45:20 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png cambio climático – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Industria de la negación https://mst.org.ar/2023/09/13/industria-de-la-negacion/ Wed, 13 Sep 2023 15:45:20 +0000 https://mst.org.ar/?p=33684 La crisis climática y capitalista está delineando un nuevo mundo. El deshielo acelerado, los incendios, la degradación de la calidad del aire y la salud, las inundaciones, así como nuevas y peligrosas enfermedades son escenarios cada vez más frecuentes ante el aumento de las temperaturas.

 

Escribe: Jessi Gentile, coordinadora de la Red Ecosocialista y candidata a Vicejefa de Gobierno por la CABA

La causa de este desastre es la anarquía capitalista y la superproducción de la locomotora fósil, que no quiere dejar de generar ganancias y para tal fin necesita reflotar peligrosas ideas, disfrazando de normal lo apocalíptico, de rebelde lo conservador y de verídicas las falsas soluciones. Desenmascarar las distintas formas de negacionismo llegó como una nueva tarea en la batalla cultural contra todas las “progresiones” de derechas.

La verdad para reconocer

El cambio climático y el modelo extractivista afecta de manera directa a la economía, la soberanía, la salud, la biodiversidad, los índices de pobreza y la desocupación. La AUSENCIA de propuestas entre las plataformas electorales de los presidenciales del PJ, de Juntos por el Cambio y de la Libertad Avanza es un punto en común, sin embargo, por acción u omisión negar la crisis climática es como respirar sin tomar aire, no se puede.
La Organización Meteorológica Mundial ha señalado que el periodo 2023-2027 será probablemente el más caluroso jamás registrado, debido al impacto de los gases de efecto invernadero y el fenómeno meteorológico El Niño, que están provocando un aumento de las temperaturas. En Buenos Aires el último 1º de agosto fue el más caluroso en 117 años.
La sequía actual se tradujo en más de 8.000 millones USD menos para las arcas estatales, comparadas con el año anterior (según Chequeado.com). Además, los principales cultivos sufrieron pérdidas del 50%, afectando la exportación de productos primarios en un 40%.
El consenso científico es mundial y los eventos climáticos son evidentes. Está afectando no solo a las mayorías sociales y más vulnerables sino también a los negocios de la clase social que manda. Aunque intenten ocultarlo, objetivamente empieza a penetrar en todas las esferas de la vida y en todos los estratos sociales y etarios. La cuestión ambiental no es más solo cosa de ambientalistas, ya que es un problema de todxs. Sin embargo, con la verdad no alcanza

La memoria para recordar quien es quien

Somos un país con una tradición fuerte en organización social, con una robusta legislación ambiental y de género, con un poderoso movimiento obrero sindicalizado y con 40 años de construcción de conciencia colectiva en materia democrática. La clase hegemónica demanda normalizar y disciplinar al pueblo argentino para poder avanzar en la privatización económica, y para lograrlo sabe que primero debe asestar una dura derrota al movimiento obrero. Por eso Milei y sus derivados, emulan un remake de los años más oscuros, negando los 30 mil compañeros detenidos y desaparecidos, negando que fue un genocidio al servicio de las ganancias de empresarios como Ford, Acindar, Ledesma y también del FMI. Hoy quieren reeditar ese plan a favor de los ricos, pero para ello necesitan desmantelar a la fuerza y con violencia la organización social y de lucha. Desarmar la militancia política.

El caso Jujuy fue un laboratorio de lo que pretenden hacer en todo el país. Garantizar el saqueo del litio y el agua de las comunidades utilizando una ingeniería “legal” para prohibir un derecho democrático como la protesta social, manejando la represión parapolicial y el miedo como política de Estado. Esta es la única forma de garantizar la transacción de riqueza desde los bolsillos de la clase obrera y los bienes comunes de la naturaleza hacia las corporaciones y el capital financiero.

Sin embargo, Milei, Bullrich y Massa sí tienen puntos solidarios en el plan económico para el país: profundizar la re-primarización agro, minera y petrolera exportadora de una economía neocolonial para cumplir con los mandatos del FMI.

Que Milei proponga que los empresarios pueden contaminar el agua de un rio porque no está privatizado y que sea el mercado quien vaya a regular y penar a quien dañe el medio ambiente, no solo es absurdo sino también contrafáctico. Por ejemplo, Monsanto fue penalizada por enfermar de cáncer a la población y sin embargo sigue haciendo cuantiosos negocios; o Jeff Bezos, el dueño de Amazon, en sus aventuras espaciales sin ningún tipo de función social, contaminó 100 veces más que un avión, pero sus acciones siguen siendo multimillonarias. Es el tipo de Estado y el sujeto social que lo dirija, la respuesta.
Que Milei afirme que la crisis climática es un invento del marxismo lo hace un negacionista confeso, sin embargo, que Massa declare que “el ambiente y los órganos no tienen precio” pero que después sea su gestión la que remate al extractivismo cada rincón del territorio argentino con offshore, fracking, oleoductos, puertos petroleros y minería de litio lo convierte en un fabricante de nuevos negacionismos.

Los Milei y Bullrich se apoyan y usan el sentimiento de descontento y hartazgo de las masas, que tienen razón de ser: el cuestionamiento a las prácticas corruptas e inmorales, llenas de privilegios de los partidos tradicionales y también de las limitaciones de las instituciones de esta democracia vacía de ilusiones. Milei es parido por el fracaso de los progresistas que progresaron a derecha, emulando la peligrosa ideología de la resignación: la inviabilidad de la prohibición del extractivismo, para justificar la cogestión extractivista en los términos de no tocar la propiedad privada de las corporaciones y no hacer cambios estructurales; un programa de conciliación entre ambientalistas y extractivistas; con candidatos sin épica; de ideas sin entusiasmos; falsos dilemas que evitan las revoluciones sociales. Herramientas obsoletas y colonizadas, impotentes de enfrentar esta nueva derecha que forma parte de un fenómeno mundial como es el caso de Vox, Trump, Bolsonaro, Meloni.

Justicia para reivindicar y conquistar nuestros derechos

Nos ubicamos, en el terreno socioambiental, en el rechazo absoluto a la intervención contaminante de corporaciones del agronegocio, la megaminería, el fracking, la cementación especulativa y la desventura de las offshore. Nos moviliza una lógica: la planificación democrática de todo lo que se produce. Y nos ubicamos, sin ambigüedades, en la defensa ineludible de las necesidades reales de la mayoría que vive de su trabajo. Con un método, la democracia participativa, directa y vinculante en la toma y control de las decisiones.

Los negacionistas vociferan discursos de odio en nombre de la propiedad privada y los resignados dirán que “no hay relación de fuerzas” que “no están maduras las condiciones” como si no existiera nada entre la realidad y la política. Para los ecosocialistas las condiciones están relacionadas con el accionar de las direcciones, la correlación de fuerza se construye, no es algo dado y el enemigo no es todopoderoso, está desgarrado por sus contradicciones. Sin caer en el facilismo de que es una tarea sencilla, pero con la conciencia de que nos jugamos la vida en esta pelea por otro Estado, nuestro programa es anticapitalista:

  • Desconocer la actual deuda con el FMI y la anterior de origen en la dictadura genocida. La deuda es con el pueblo.
  • Transición energética: expropiar a las corporaciones del petróleo y a las privadas de energía. Invertir la ecuación energética a energías limpias y renovables con reconversión laboral. Anular la obsolescencia programada. Extender el transporte público y desincentivar el individual.
  • Reforma agraria integral, producción agroecológica y comercialización sin intermediación privada. Fomentar la ruralidad
  • Des-cementar las grandes ciudades, hacia una ampliación de espacios verdes y públicos.
  • Prohibición de la industria publicitaria que fomenta el consumo artificial. Reemplazarlo por el derecho social a la información pública y educación socioambiental.
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Sí mirar hacia arriba: No hay planeta B https://mst.org.ar/2022/08/10/si-mirar-hacia-arriba-no-hay-planeta-b/ Wed, 10 Aug 2022 13:46:15 +0000 https://mst.org.ar/?p=31451 10 y 11 de septiembre: Foro Internacional Socioambiental de la Liga Internacional Socialista

La magnitud de la crisis climática planetaria ya no deja margen al negacionismo. Las élites y poderes económicos mundiales se apropian del concepto de transición ecológica como un plan de distracción ante el creciente grado de conciencia popular frente al desastre socioambiental. En mega-cumbres empresariales con envoltorio ecológico, se alientan planes de incentivo presupuestario con dinero público para la reconversión sustentable de corporaciones contaminantes. Son variantes de capitalismo verde en manos de aprendices de brujo. Frente a este panorama, desde el Comité Ejecutivo de la Liga Internacional Socialista convocamos al I° Foro Internacional Socioambiental en el mes de septiembre con participación de referentes de colectivos, activistas y representantes de países de los 5 continentes. Desde Sudamérica y Europa Occidental hasta África. Desde Australia hasta Centroamérica. Desde el Este de Europa hasta Asia del Sur, pasando por Medio Oriente. Porque nosotros y nosotras, si miramos hacia arriba.

Escribe: Mariano Rosa, Coordinador Nacional de la Red Ecosocialista de Argentina.

El año pasado Netflix estrenó “No mires arriba”, protagonizada por Leonardo Di Caprio. El argumento de la película es bien simple: un grupo de jóvenes científicos descubre a través de cálculos astrofísicos que un asteroide va a chocar en seis meses contra la Tierra y provocar una extinción masiva. La historia expresa tres ideas, que rescatamos para presentar un paralelismo con el panorama planetario actual, real, no cinematográfico:

  • El colapso es inevitable, científicamente comprobado, con anticipación.
  • Los poderes político y económico, promueven la desinformación, la confusión y las salidas a bajo costo económico para grandes empresas capitalistas.
  • Vemos el tamaño del desastre, pero, aun así, nos lo quieren ocultar.

A contracorriente del sentido común que instalan los que mandan, el grupo de jóvenes científicos combaten la idea de “no mirar hacia arriba”, es decir: combaten el escepticismo en condiciones de extrema minoría.

Por supuesto que no vamos a romantizar esa película ni recomendar acríticamente ningún producto cultural de Netflix con toda su carga ideológica. Pero, sí tomamos un mensaje subyacente como orientación y fundamento de la convocatoria a nuestro I° Foro Internacional Socioambiental: sí, miramos hacia arriba, con los ojos bien abiertos. Porque no hay planeta B.

Ni un minuto más

El libro «Perdiendo la Tierra», de Nathaniel Rich plantea una tesis, inapelable: en 1979 ya sabíamos prácticamente todo lo que hoy conocemos sobre el cambio climático. La ciencia del clima en los 70 y 80 anticipó las coordenadas centrales, de la dinámica que hoy se está cumpliendo casi milimétricamente en orden al efecto invernadero. Esperar, postergar, negar, distraer, es la respuesta que los poderes capitalistas del mundo desplegaron desde entonces hasta hoy. James Hansen, climatólogo de la NASA, publicó en 1981 un artículo al respecto en la revista Science y compareció en 1988 ante el Comité de Energía y Recursos Naturales del Senado de los Estados Unidos. Presentó evidencia categórica apuntando a una conclusión nítida: las emisiones de CO2 derivadas principalmente del uso masivo de combustibles fósiles provocan un aumento de la temperatura media del planeta en forma ascendente.  Dio una contundente voz de alarma en el corazón del poder político imperialista. Fue estigmatizado y perseguido. Condenado al ostracismo científico.

Más todavía, en la ya prehistoria del movimiento socioambiental, sabemos hoy, que científicos de la empresa petrolera Exxon predijeron con exactitud en 1982 los niveles de CO2 en la atmósfera a los que llegamos de forma reciente. Con ese insumo como precioso instrumento social en la mano, la corporación optó por ocultar todo y destinó millones de su presupuesto en publicidad a fomentar un negacionismo climático militante descarado. Después de todo eso, se sucedieron informes del IPCC que desde 1990 hasta el último de hace pocas semanas, se fue verificando y respaldando con solidez científica todas las hipótesis de Hansen y de los climatólogos de hace ya 50 años. Pero para finalizar, este tramo del artículo, un dato que cuantifica las consecuencias del retardo capitalista a las medidas urgentes: desde 1992 hasta la actualidad se han emitido a la atmósfera el 50% de todas las emisiones de CO2 de la historia de la humanidad. Impresionante

Aprendices de brujo buscando la cuadratura del círculo

Conforme la curva de emisiones fue creciendo año a año, la necesidad de medidas estructurales, y a escala mundial se fue haciendo evidente. Esto acorrala al capitalismo global y a su dinámica económica que presiona hacia una permanente reproducción ampliada y petrodependiente. Para el salvataje de emergencia del 1 % llegan, siempre a tiempo, los voceros a sueldo de la ciencia climática para ofrecer soluciones tecnológicas innovadoras. Desde hace unos años, pocos, se nota claramente la intervención de estos personeros de la ciencia indigna, en los informes de IPCC plagados de siglas diversas:

  • BECCS (Bioenergía con captura y almacenamiento de carbono)
  • DAC (Captura directa de aire)

Estas soluciones novedosas permitirían hacer compatible el capitalismo y la reducción de emisiones. Son las llamadas «tecnologías de emisiones negativas», y su propósito sería eliminar el CO2 que ya existe en la atmósfera. Por lo tanto, entonces, ¿qué consecuencias tiene la acción de estos descubridores de la cuadratura del círculo?:

Se puede seguir quemando combustibles fósiles durante más tiempo.
Operar una descarbonización más lenta y olvidarnos de los engorrosos planes de reducción drástica.

Incluso podemos superar temporalmente los límites de calentamiento de 1.5 o 2ºC para luego volver a estabilizar el clima por debajo.

Aunque lo anterior parezca incurrir en cierto exagerado tecnicismo, en realidad, es lo que ocultan los eslóganes de «cero-neto», «compensaciones de carbono» y «soluciones basadas en la naturaleza» que dominan las políticas climáticas oficiales en el mundo.
Ahora bien, ¿cuál es el pequeño y secundario detalle? Nunca fueron probados ni el funcionamiento, ni la viabilidad de estas tecnologías.

En definitiva, como en el film de Di Caprio, en lugar de desviar el asteroide, el rumbo de las políticas climáticas oficiales del capitalismo dominante quiere arriesgar la suerte de toda la civilización a carísimos e inciertos instrumentos tecnológicos capaces de resolver todo a última hora. Se los decimos a gritos: ¡de ninguna manera!

Con los ojos bien abiertos: entender, actuar, cambiar lo que sea necesario

Hace 20 o 30 años, posiblemente el negacionismo tuviera más margen de acción e influencia potente. Pero a medida que los impactos del calentamiento global se fueron haciendo más visibles, la conciencia social aumentó. En especial, con la ola verde de movilización juvenil pre-pandemia que puso en agenda con contundencia la gravedad y urgencia del asunto con importantes protestas internacionales. Por lo demás, el centro de atención ahora, está puesto en las medidas de rescate eco-social para nuestra civilización. Y en ese plano, las y los anticapitalistas y ecosocialistas de la LIS, tenemos mucho de qué hablar: por experiencia de luchas, por elaboración teórico-política, por tener efectivamente los ojos bien abiertos para entender, actuar y transformar todo lo que sea necesario. Desde esa perspectiva, a la izquierda de toda la llamada comunidad internacional cooptada por las corporaciones, convocamos al I° Foro Internacional Socioambiental, y hacemos especialmente un llamado a las juventudes que luchan en todo el mundo contra las atrocidades que provoca la matriz productiva capitalista y que amenaza el futuro de la vida planetaria. Con el propósito de arribar a conclusiones comunes y organizarnos de forma consciente, vamos a proponer deliberar en paneles con expositores de diversos países, sobre varios ejes temáticos estratégicos:

  • La crisis socioambiental en la agenda actual: las pistas de Marx y el punto de no-retorno
  • Resistencias territoriales
  • El balance ambiental de la URSS de Stalin: de Chernobyl al falso socialismo
  • La transición en disputa: internacionalismo ecosocialista en defensa propia

Con participantes de los 5 continentes. Por encima de las fronteras. Con la tarea histórica de activar el freno de emergencia.
10 y 11 de septiembre. Porque no hay Planeta B.

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Cambio Climático. Calentamiento global y extractivismo al palo https://mst.org.ar/2021/10/27/cambio-climatico-calentamiento-global-y-extractivismo-al-palo/ Wed, 27 Oct 2021 13:55:19 +0000 https://mst.org.ar/?p=30369 El 24 de octubre se conmemoró a nivel mundial el día de acciones contra el cambio climático, promovido por la ONU (Organización de las Naciones Unidas), en cuyo seno desde hace unos años se viene reflejando este debate que ya está instalado en la sociedad, que genera protestas y requiere políticas de fondo.

 

Escribe: Gastón Baldomir

En distintos lugares del mundo diferentes sectores de la clase gobernante realizaron algunas acciones como por ejemplo iluminar monumentos o edificios históricos de color verde, conversatorios y declaraciones en las redes sociales. Todo dentro del protocolo de lo “políticamente correcto” y con promesas de detener el calentamiento global. Diferentes multinacionales también participaron del show mediático y despilfarraron palabras alusivas.

Es el capitalismo

El reciente informe del panel climático de la ONU, IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático), ha dejado al descubierto que el planeta sufre las más altas temperaturas de los últimos 100.000 años. Una definición alarmante y que pone de manifiesto que la situación ha empeorado desde el último informe, publicado en el año 2013.

La situación comienza a ser cada vez más alarmante. Joe Biden, presidente de los Estados Unidos, envió a pedir un informe al Departamento de Defensa para seguir de cerca los diferentes movimientos de más de 11 países, que incluyen desde Haití hasta Afganistan, según el Times. Mientras un reciente informe de la ONU señala que anualmente cerca de 21 millones de personas se desplazan a consecuencia del cambio climático: entre las principales causas se encuentra la falta de agua, incendios, pobreza y contaminación.
Las altas temperaturas en el verano europeo, que se extendieron por semanas enteras y azotaron a países como Grecia con incendios y temperaturas superiores a los 40°C, obligando a que poblaciones enteras deban movilizarse, comienzan a suceder cada vez más a menudo.

Esto coincide con el sexto informe del IPCC que señala que: “Los cambios en curso son muy extensos y rápidos dentro del sistema climático. En muchos casos, es incomparable retroceder mucho en el tiempo. El vínculo entre el cambio climático y el clima extremo es mucho, mucho más fuerte que en informes anteriores”. Pero, lamentablemente, ubica la responsabilidad en “los hombres”, sin hacer distinción de las responsabilidades políticas y sociales en juego.

Pero los principales responsables del cambio climático son las industrias importantes como Chevron, Bayer, Esso, Syngenta, Nestlé, Unilever, Coca-Cola, ASC, Ferrovial, entre otras. Gran parte de ellas ligadas a las ramas carbonífera y de los hidrocarburos, agronegocio y agroquímicos, de la especulación inmobiliaria, las tecnológicas y de la alimentación. Cada una de ellas saben el daño que producen al defender las actuales formas de producción, pero de igual modo lo hacen y lo defienden. Todo para garantizar sus ganancias, sin importar los costos ambientales que eso conlleva.

No se puede confiar ni un tantito en la casta ecocida

Un análisis del plan 2000-2010 del IIRSA (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana), diseñado por el establishment mundial para superar los “desafíos logísticos de la región”, junto con la acción de todos gobiernos latinoamericanos de ir corriendo detrás de los precios de los commodites, demuestran que han sido uno de los causantes de la aceleración del calentamiento global. Por mucho que les pase a varios, los gobiernos “progresistas” fueron fieles servidores del capitalismo depredador.

El ingreso en nuestro continente y el país de tecnologías destructivas como el fracking da cuenta de ello. Un claro ejemplo es el acuerdo YPF-CHEVRON firmado en el año 2013 bajo el gobierno de Cristina Fernández y del cual aún hoy no se sabe que dice.
Por eso, a pesar los informes elaborados por la comunidad científica, los diferentes protocolos mundiales, el acuerdo de París o el recientemente firmado “acuerdo Escazú”, el calentamiento global no se revierte sino que, por contrario, se tiende a incrementar.
Las políticas de tope y compraventa de emisiones de carbono, promovidas por organismos como a la ONU, han fracasado y, por lo tanto, deberían revertirse por otras más radicales. La inversión en nuevas tecnologías no ha sido tomada de manera seria por los capitalistas, apenas destinan ínfimas proporciones en el desarrollo de nuevas tecnologías de generación de energía, alimentos o tecnologías que tengan menores impactos negativos sobre el ambiente, y eso se debe a una sencilla razón: la búsqueda de la optimización de la ganancia está por encima de todo, incluso de la misma naturaleza.

De mantenerse el actual orden político, económico, productivo y social, las crisis ambientales se profundizarán y otras nuevas irán encubándose y pondrán en jaque a las futuras generaciones. El tiempo de acción es ahora, las actuales migraciones por efectos del cambio climático ya están aconteciendo y tenderán a profundizarse por el aumento del nivel de los mares y las inundaciones, provocadas por grandes tormentas, incendios y sequías. El pronóstico de los expertos es que se intensifique el fenómeno de descongelamiento de glaciares para el 2030 y que para el 2080 se alcancen niveles extremos.

Mantener el aumento de temperatura cercano al 1,5°C desde el punto de referencia de 1990 parece ser una misión imposible de cumplir por parte de clase capitalista y la clase política parasitaria que los defiende. Es tiempo de socialismo.
De esta forma, la tesis de Marx de que el capitalista en la búsqueda de su ganancia, destruye sus dos fuentes de riqueza: la naturaleza y la humanidad. Tesis que luego de 150 años de ser elaborada adquiere una mayor vigencia que en su propio origen.

Defendamos el planeta

No hay tiempo de prórroga, o hacemos algo para detener la política ecocida de las corporaciones y su clase política aliada o ellos nos destruirán a nosotros y al mundo. Las distopías climáticas tenderán a convertirse en realidad y la destrucción de grandes ciudades pondrá en jaque a la economía mundial tal como lo hace la pandemia del coronavirus.

Es tiempo de intensificar las movilizaciones ambientales alrededor del mundo y trabajar de manera colectiva con las poblaciones de los territorios afectados y de los que los estarán. Podemos derrotar al capitalismo extractivista y poner en marcha una transición productiva que no implique volver a la era de piedra, como algunos negacionistas intentan hacer creer a un sector de la humanidad, sino en convertirnos en protectores y constructores de los ecosistemas.

Pero, para eso, necesitamos en primer lugar declarar la utilidad social de las principales empresas a nivel mundial y ponerlas a funcionar bajo órdenes de sus trabajadores y organismos de científicos, con el asesoramiento del movimiento ambiental. Una medida de tal magnitud haría que la balanza se incline en favor de las mayorías.
Las tecnologías más avanzadas deben estar al servicio de las mayorías y no de un puñado de ricos, lo mismo que el control de todo el circuito de producción, que deberá tender a dejar atrás los hidrocarburos y reemplazarse por otros sistemas de energía, reubicando los puestos de trabajo que actualmente se desempeñan en esa área a otras. La promoción de la producción de alimentos locales deberá ser una política de estado, ya que sin dudas contribuirá en el cambio de hábitos de alimentación más sanos y menos contaminantes.
En síntesis, la única forma de revertir el cambio climático y sus catastróficas consecuencias es promoviendo la mayor participación popular y el apoyo del movimiento obrero, contra el poder económico, contra el capitalismo. Instaurando espacios de debate colectivo permanente, es decir, disputando el poder hoy concentrado en el 1% y poniendo en marcha el enorme desafío de avanzar hacia un mundo socialista, un mundo para el 99%, que debata todo y proteja el planeta de la actual irracionalidad capitalista.

 

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Cambio climático. Pasar de la alerta roja al rojo socialista https://mst.org.ar/2021/08/11/cambio-climatico-pasar-de-la-alerta-roja-al-rojo-socialista/ Wed, 11 Aug 2021 13:49:37 +0000 https://mst.org.ar/?p=30065 Se conoció el último Informe de Cambio Climático de la ONU, elaborado por el IPCC. Ya no hay lugar para los negacionistas. De manera contundente se expresa que la actividad humana, o más bien capitalista, ha calentado la atmósfera, los océanos y la tierra.

Escribe: Nadia Burgos

Los cambios provocados no tienen precedentes, son tan generalizados y de manera tan veloz que en algunos casos, como los daños en océanos y capas de hielo, son irreversibles por milenios. El aumento de la temperatura media que genera los eventos climáticos extremos, como las sequías históricas del Paraná; las tormentas intensas con grandes inundaciones como las que recientemente se vivieron en Europa y Asia; los incendios como los de Grecia o las olas de calor como las de Canadá, son las expresiones directas de estos cambios.

Estas caracterizaciones del momento actual se tiñen de alerta roja cuando se evalúan las proyecciones. Si seguimos tal y como hasta ahora, para el 2050 el nivel de calentamiento global sería de entre 1,5 a 2 grados. Esto generaría consecuencias devastadoras para nuestras vidas.

Frente a esto, los “expertos” nos recomiendan las mismas recetas que se impulsan hace años: reducir las emisiones de carbono y metano. Esta receta se intenta al menos de manera formal desde el acuerdo de París en 2015, que impulsaba sostener durante todo el siglo una temperatura de calentamiento de 1,5 grados. En conclusión, sostener los niveles de emisiones de carbono y metano dentro de lo “aceptable” para revertir el crecimiento de hasta 4 grados que se alcanzaría a finales de este siglo si nada cambia.

Si bien este acuerdo está vigente, los Estados y las corporaciones lo cumplen poco. Los mecanismos de compra y venta de capacidad de emisión son una de las medidas adoptadas para sortear el acuerdo, cuando no es desconocido directamente. Ejemplo de esto es Estados Unidos, que durante la administración de Trump salió del acuerdo y en las otras presidencias negocia cupos de emisiones con países “menos contaminantes”. Incluso, para los capitalistas verdes, no alcanza solo con reducir las emisiones, el acuerdo de París también insta a los Estados a generar mecanismos de captación de dióxido de carbono, es decir resguardar bosques, sumideros naturales y aplicar tecnología para tal fin. Los años, los informes y las alertas pasan y los cambios no llegan, porque las decisiones siguen en manos de quienes consideran que es posible administrar la contaminación.

No es la humanidad: es el capitalismo

Desde una perspectiva ecosocialista queremos aportar algunos puntos al debate. En primer lugar, rechazar la idea abstracta de que es la actividad humana la que genera el calentamiento global. Si nuestro planeta aumenta de manera sostenida su temperatura, no es producto de que prendamos el aire acondicionado, andemos en auto o nos lavemos los dientes con la canilla abierta. Por supuesto que autocontrolarnos en esas actividades es sumar un granito de arena para un cambio de conciencia y para construir un camino de recuperación del metabolismo más armónico con la naturaleza. Pero sinceramente, es absolutamente ineficaz ante los niveles de depredación de las corporaciones y los modelos productivos actuales. Sin cambios radicales, profundos, sostenidos y democratizadores no hay punto de inflexión.

Lo que genera el estado actual es la división territorial y productiva del planeta. Vivimos en un mundo con zonas de sacrificios económicas, sociales, ambientales. Las proyecciones son claras, somos miles quienes no podemos acceder a las necesidades básicas para la reproducción de la vida, el acceso al agua potable en gran parte del globo terráqueo es cada vez más escaso y la posibilidad de obtener alimentos de calidad es cada vez más difícil.

El 1% de la población que tiene el 45% de la riqueza mundial -contra los 3 mil millones más que no poseen ninguna riqueza- sigue empecinado en profundizar el modelo. Dilapidan la fuerza de trabajo y riqueza social en viajes turísticos al espacio exterior con consecuencias ambientales increíbles, solo para satisfacer caprichos de ricos y poderosos.
La producción de commodities, la instalación de megagranjas porcinas, promover actividades súper contaminantes como el fracking o la megaminería, energías a base de petróleo, el automóvil individual como modelo de trasporte, la publicidad como medio de promover el megaconsumo, son mecanismos de este sistema capitalista en todo el mundo. Decir que la actividad humana es la que genera estos niveles de alerta es parte del problema, porque las mayorías sociales que sufrimos en carne propia las consecuencias del calentamiento global no somos parte de las decisiones. Una vez más quienes son responsables de las desigualdades más extremas utilizan en este caso la ciencia y un informe para socializar las responsabilidades de su voracidad.

¡Alerta! Hay que cambiar el sistema

Una vez más tenemos que organizarnos, esta vez la denuncia es insuficiente. Hay que organizarnos para enfrentarnos a esta realidad. El cambio climático es síntoma del capitalismo en descomposición. Este sistema que solo trajo desigualdad, explotación y opresión evidencia hoy ante millones su verdadero metabolismo: una clase parasitaria que quiere vivir con lujos a costa de que las mayorías sociales a penas podamos sobrevivir. En el mundo soplan vientos de cambios, de cambios radicales encabezados por una juventud que está dispuesta a dejar todo para recuperar una vida vivible. Una juventud que comprende que es con la naturaleza y no a pesar de ella. Una juventud que tiene voz propia y la vamos a hacer escuchar.

Es urgente acelerar la trasformación productiva y sobre todo la incorporación a las decisiones a las poblaciones. Hoy más que nunca se deben implementar mecanismos de participación vinculantes de los pueblos directamente afectados por las consecuencias del cambio climático. Y generar políticas de transformación al servicio de las necesidades de las poblaciones y territorios. Tenemos derecho a una vida digna y lucharemos hasta conquistarla. Contra el capitalismo salvaje y depredador es esencial construir organizaciones revolucionarias. Arrebatar los lugares de toma de decisiones y una transacción hacia el socialismo, es una necesidad urgente.

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25S Huelga Mundial por el Clima: ¡volvimos a las calles! https://mst.org.ar/2020/09/25/25s-huelga-mundial-por-el-clima-volvimos-a-las-calles/ Sat, 26 Sep 2020 00:41:59 +0000 https://mst.org.ar/?p=28151 La crisis socioambiental se profundiza, mientras la ola verde no deja de se ganar fuerza a nivel internacional. Más de 3200 acciones recorrieron el mundo pusieron del pie una Huelga Climática Planetaria para ponerle freno a los gobiernos ecocidas.

Nuestro país, no fue la excepción desde el NOA a la Patagonia se pusieron de pie acciones contra las falsas soluciones del modelo extractivista. Miles volvimos a las calles para reclamar justicia frente al ecocidio perpetrado por las quemas indiscriminadas a favor del agronegocio, en contra del acuerdo porcino con China que pretende convertirnos en la cuna de nuevas pandemias y en contra de todas las formas de destrucción y saqueo que ponen en riesgo nuestros territorios.

Este 25 de Septiembre, la huelga mundial por el clima volvió a las calles, y en CABA nos concentramos a las 15hs en el Congreso para dirigirnos a Plaza de Mayo, para que Alberto Fernandez, Cabandié, Neme y todo el gobierno sepan que esta nueva marea verde, no va a parar hasta lograr lo justo: la ley de humedales con suspensión definitiva del Plan 2020-2030 de Re-activación agroindustrial; y la consulta popular vinculante para que nunca sea firmado ningún acuerdo contaminante para la producción industrial de Chanchos con China.

Motivos sobran para llenar las calles

Crecen los incendios, y la lluvia de hoy fue apenas un respiro para el fuego que continúa avanzando en Córdoba y el litoral. Queda claro que el extractivismo viene para saquear nuestros bienes comunes y naturales a favor de megacorporaciones extranjeras que actúan con complicidad y apoyo de este gobierno y todos los anteriores, quienes le han cedido territorio para el aumento de la frontera agrícola sojera atentando contra nuestra salud, nuestra soberanía alimentaria y nuestro derecho al territorio.

Mientras tanto miles de familia sin techo y  sin territorio para vivir dignamente, están llevando adelante una toma de tierras en Guernica. El comunicado de la movilización brinda su apoyo y solidaridad a quienes están dando esta pelea y  repudia el accionar del gobierno de la Provincia de Buenos Aires en cabeza de Axel Kicillof y su ministro de seguridad Berni quienes han señalado a las familias de “delincuentes”  y han accionado de forma represiva contra ellas. Demandan fondos para vivienda y no para represión. La grieta no existe cuando de negocios contaminantes se trata, se producen grandes acuerdos con el PRO. En este contexto, desde el FIT Unidad vamos a presentar un proyecto de Ley de Humedales que prohíba toda extracción, para no caer en falsas dicotomías que sostienen la depredación.

El comunicado también denuncia el pago de la deuda como mecanismo de dependencia y plantea que la deuda es con el pueblo, con su salud, educación y con el ambiente. Exigen salidas democráticas con participación ciudadana de las organizaciones en defensa del ambiente y por una transición urgente a energías renovables.

Luchar aprendiendo de quienes defienden sus territorios 

Les activistas, les trabajadores y el pueblo en general están batallando en todos los terrenos contra la depredación y el extractivismo. Se movilizan asumiendo el riesgo de contagio por coronavirus, sin embargo, se toman todas las precauciones de bioseguridad, pues saben que no pueden parar y ven necesario salir a luchar para hacer retroceder estas políticas regresivas, aprendiendo de les vecines de las Jarillas, que batallan contra el incendio poniendo todo lo que tienen y hasta su propia vida para cuidar su territorio, mientras el Gobierno se niega a declarar la emergencia ambiental.

En las últimas semanas logramos, en la calle que se postergara a Octubre de la firma del acuerdo con China. Avances que se lograron por la unidad en la diversidad del movimiento, democrático y colectivo para ganar. Les activistas seguirán movilizades y organizades hasta echar atrás toda política ecocida, por eso vendrán nuevas jornadas de lucha.

Lorena Pardomo y Jeanette Cisneros

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El 1% nos lleva hacia la catástrofe. Fernández reniega pero avala https://mst.org.ar/2020/09/22/el-1-nos-lleva-hacia-la-catastrofe-fernandez-reniega-pero-avala/ Tue, 22 Sep 2020 11:32:38 +0000 https://mst.org.ar/?p=27959 Giuliana Ragone

Una vez más, el 1% más rico dando la nota. Éste 21 de septiembre Oxfam junto al Instituto del Medio Ambiente de Estocolmo (SEI) publicó un informe en el que detalla que sólo el 1% de la población más rica del mundo produce el doble de las emisiones de carbono que la mitad más pobre de la humanidad (3.100 millones de personas).

El aumento se está dando a pasos acelerados hace décadas, entre 1990 y 2015 fue de un 60%, en los países “en desarrollo” es en gran parte debido a la industrialización de bienes para la exportación. La ostentosa vida del 1% más ricos le ha costado a la humanidad el consumo del 9% del presupuesto global de carbono. El 10% más rico en su conjunto casi un tercio del mismo (el 31%), mientras que el 50% más pobre de la población solo el 4%.

 El estudio prevé que el 2030 será el año del agotamiento de dicho presupuesto, produciendo efectos catastróficos, muchos de los cuales ya comenzamos a asistir en la actualidad y que tienen como principales víctimas a los sectores más empobrecidos de la sociedad.

El 2020 nos ha dado ejemplos de sobra: ciclones mortales en la India y Bangladesh, enormes plagas de langostas que arrasan cosechas en toda África y olas de calor e incendios forestales en Australia y Estados Unidos. Argentina no se queda atrás, hace meses asistimos a un ecocidio sin precedentes debido a las quemas en los humedales del Delta del Paraná.

Doble vara, misma política

Pero este año no solo ha sido escenario de catástrofes y crisis económica, sino también de grandes luchas ambientales en todo el mundo, con la juventud a la cabeza. La ola verde que desde el 2019 está copando las calles con mayor frecuencia ha puesto en la agenda política la cuestión del cambio climático. En algunos países prima el negacionismo y en otros, como el nuestro, los falsos progresismos hacen malabares para dar respuestas ante los reclamos de una Ley de Humedales o en contra del acuerdo porcino con China. Como viene denunciando la Red Ecosocialista, aunque el Frente de Todos se vistan de verde siguen siendo extractivistas.

Una vez más quedó demostrado en la presentación del Plan de Políticas Ambientales de Alberto Fernández y Cabandie. Lejos de tocar los intereses de las grandes corporaciones se trata de la implementación de un Plan Federal de Erradicación de Basurales a Cielo Abierto, un proyecto de Ley de Educación Ambiental, la implementación del Plan Casa Común y el traspaso del Programa Nacional de Prevención de Incendios y Manejo del Fuego al ministerio de Ambiente. Políticas vacías que no dan respuesta a los cuestionamientos hacia su gobierno por la profundización del modelo extractivista y contaminante, por el contrario, el presidente responsabilizó a la sociedad en su conjunto por la crisis ambiental. Por su parte, el ministro de medio ambiente dijo que “los incendios son el reflejo más nítido del cambio climático” y sin ningún tipo de autocrítica reprochó que “muchos sectores productivos tendieron a quemar pastizales como práctica habitual”. Se olvida el ministro que estas quemas son producidas, también, con un aval político. La destrucción de estos bienes comunes, fuente de vida de miles de especies que cumplen un rol fundamental en la naturaleza, son permitidos por el gobierno de turno que él mismo conforma.

Alberto Fernández culminó su (doble) discurso dirigiéndose hacia los presentes y recalcando que “con los jóvenes a la cabeza, tienen que ponerse al frente de la demanda por la defensa del medio ambiente”. Una afirmación que carece de sentido si se observa la cotidianeidad. No tienen, si no que ya se pusieron y en ese marco vuelven a convocar a una jornada para este 25S, para repudiar el cambio climático.

El gobierno reniega con ese 1% del mundo que condena el futuro de la especie humana, los llama “pícaros”, pero en vez de apostar por una salida pos-extractivista, al servicio de las necesidades mayoritarias, profundiza el modelo colonial y de reprimarización económica. La prueba es un lobby constante para efectuar la instalación de megafactorías de cerdos que Solá negocia con China.

]]> California sufre los efectos del cambio climático https://mst.org.ar/2020/09/10/california-sufre-los-efectos-del-cambio-climatico/ Fri, 11 Sep 2020 00:17:03 +0000 https://mst.org.ar/?p=27357 La costa del oeste de Estados Unidos padece las consecuencias de los mayores incendios de los que haya registro. Decenas de investigaciones señalan que la responsabilidad se debe a la crisis ambiental mundial.

Gaston Baldomir. Santa Fe

En California, los incendios son uno de los desastres que se repiten cada año. Algunos identifican que las causas son las altas temperaturas que se registran en verano suelen crear un ambiente propicio para el surgimiento de fuegos y mayormente serian intencionales debidos a descuidos individuales.  Sin embargo, desde 1972  se han multiplicado por cinco, las temporadas de incendios se han alargado y potenciado por la intensa sequía que sufre toda la región. La temperaturas récord y fuertes vientos durante el verano potencian los incendios,  que científicos atribuyen al cambio climático.

El profesor de la Universidad de Columbia A. Park Williams, especialista en incendios, ha señalado que las lluvias que antes contribuían en aminorar los incendios se han desplazado y de ese modo modificado el clima diario. Las altas temperaturas acortan los inviernos cada vez más fríos. La situación “hace que las plantas se sequen más en el verano y que las lluvias lleguen más tarde, prolongando la temporada de incendios”. Además, hay que sumarle un los efectos del lobby inmobiliario que arrasa con zonas de bosques nativos, claves en contener la humedad de los terrenos, para construir casas de lujos en zonas que resultan ser muy bellas pero no deberían ser habitadas.

Las imágenes de los incendios recorren el mundo y causan estupor. Sin embargo, el reciente nombrado al premio nobel de la paz, D. Trump, no ha declaro la emergencia ambiental en la zona a pesar del pedido de los alcaldes y del número de muertos que va en ascenso. Recordemos que el presidente estadounidense es un negacionista a ultranza de la hipótesis del cambio climático, para él las pérdidas de la flora y la fauna no son más que efectos adversos de la irresponsabilidad individual.

No hay planeta B

En un contexto mundial de pandemia, los incendios son letales. El inmenso humo que ha tapado la ciudad de Oreville en California y su famoso puente. La ciudad de Phoenix continúa alcanzando temperaturas récord y Colorado pasó de un calor de 32° C (90° F) a nieve esta semana.

El cambio climático es una realidad que requiere una rápida intervención. La ciudad rusa de Siberia, famosa por sus bajas temperaturas, alcanzó los 37° C (100°F) en los últimos días. Los bosques de Chernóbil también han sufrido incendios y alertado a la comunidad. Los últimos registros de incendios de  Australia,  Amazonía y Argentina deben ponernos en estado de alerta y movilización.

Sus efectos son vientos más fuertes, más sequía, más aguaceros e inundaciones. La situación se va a poner peor si no ponemos un freno a la lógica productiva extractivista que a escala mundial genera efectos adversos en el clima y en las condiciones de vida de los pueblos. Según los últimos datos, el calor alcanzó 54,4 grados Celsius en el Valle de la Muerte, la temperatura más alta en la Tierra en casi un siglo.

Desde la Red Ecosocialista y el MST nos preparamos para darle batalla a todos los negacionistas del cambio climático y los defensores de un modo de producción que contamina, envenena y precariza la vida de todes. Y por eso ya tenemos una enorme agenda de lucha, organización y debates.

El 21 de este mes arrancamos a pleno con la jornada nacional de “primavera sin (Felipe) soja” y con talleres ecosocialistas. El 25 de septiembre  la cita es de gala y sin dudas seremos millones en la gran huelga mundial climática. Ambas acciones son clave para fortalecer la unidad intersectorial que hemos logrado en el país en la lucha contra el acuerdo porcino con China, en defensa de los humedales y contra los incendios, por el triunfo de toda la agenda socio ambiental nacional e internacional.

Lo volvemos a decir, es momento de comenzar a organizarnos para defender nuestros bienes comunes. Tal como lo expresamos en otros artículos, lo que está en juego es importante[1]. Tenemos un enorme desafío por delante, sumate a construir con nosotres.

[1] Ver https://mst.org.ar/2020/09/02/lo-que-esta-en-juego/

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Lo que está en juego https://mst.org.ar/2020/09/02/lo-que-esta-en-juego/ Wed, 02 Sep 2020 13:57:02 +0000 https://mst.org.ar/?p=26830 Es un dato duro de la coyuntura que el debate socioambiental se metió en la agenda política nacional. El acuerdo porcino con China, los miles de focos de incendio en todo el país y la necesidad de una Ley de Humedales; y finalmente: el Plan 2020-2030 que sintetiza la orientación del lobby extractivo. Con ese marco, el propósito de los comentarios que vamos a desarrollar es profundizar una perspectiva desde el ecosocialismo militante.

Mariano Rosa

Hay un punto de partida para este debate, para proyectar tendencias y enfoques. Toda la situación mundial y nacional, está atravesada por el COVID y sus derivas. Es así. Pero la realidad es que ya en 2019 sin pandemia a la vista, los pronósticos del Banco Mundial, el FMI e incluso documentos del propio JP Morgan advertían “nubarrones” en el horizonte de la economía mundial. Señalaban el endeudamiento corporativo (de las empresas), de los Estados y las personas como un factor de potencial riesgo. Sumaban la “baja tasa de inversión privada” y la “productividad amesetada” como elementos adicionales del cuadro preocupante del capitalismo global. Nosotros leíamos todo eso interpretando que la inflexión de crisis que se estaba incubando tenía que ver con la caída de la ganancia capitalista. Las usinas intelectuales del capital ya en 2019 recomendaban para países como Argentina la receta de las llamadas reformas estructurales: flexibilización laboral para aumentar la explotación obrera y fomentar las exportaciones de commodities para asegurar dólares para el pago de la deuda. El COVID y su impacto en la economía reforzó tanto los pronósticos negros como la receta. Por eso, la pos-pandemia que imagina toda la política tradicional, sin ninguna grieta en esa estrategia, es más explotación laboral y commodities, es decir: extractivismo. Fin del asunto. Este diagnóstico elemental es decisivo para saber que, políticamente, progresistas y derechistas están en la misma trinchera.

Nuestras fuerzas: política de articulación de alianzas

Tenemos entonces una hipótesis: toda la ofensiva extractiva se intensifica. Por lo tanto, la valoración de las fuerzas con las que cuenta el movimiento socioambiental pasa a ser central. Si tuviéramos que hacer una definición diríamos que estamos en el punto más alto internacional y nacional de masa crítica acumulada. El componente dinámico es la juventud, internacional y nacionalmente:

Los últimos dos años marcaron un cambio global. El vuelco de millones de estudiantes al movimiento contra el cambio climático provocó una fuertísima resonancia social planetaria. Incluso con todas las contradicciones que pueda tener, hasta el concepto de “huelga” climática es positivo.

En Argentina el fenómeno mundial tuvo efecto, pero a la vez hubo otra fuente de estímulo local: la ola verde feminista – disidente, cuyo motor fueron jóvenes, decisivamente. Hay una continuidad generacional entre ambos movimientos.

La lucha en Mendoza en defensa de la ley 7722, incorporó un sentido más: la simpatía popular con las causas básicas en defensa de los bienes comunes. La defensa del agua contra la matriz extractiva, dejó de ser allí una bandera limitada al activismo sectorial y se transformó en una palanca de acción masiva y popular.

Todo ese acumulado es patrimonio colectivo, valiosísimo. Hoy todas las acciones de protestas del sector en la coyuntura son todavía pequeñas, sin embargo, recogen simpatía y van radicalizando sus posiciones anti-sistémicas. Hay una conexión de solidaridad creciente con el movimiento y eso explica por qué debates como el acuerdo con China llega a los medios masivos. A la vez, queremos marcar un límite y una tarea a encarar: desde la juventud movilizada tener que amplificar y articular nuestra agenda con los sectores jóvenes de la clase trabajadora. Su posición estratégica en el modelo de producción y consumo actual la reafirma como un sujeto social directamente indispensable para la tarea estratégica de reorganizar todo sobre bases nuevas. Con la clase obrera sola no alcanza, pero sin ella es imposible.

Lo urgente y lo estructural: la transición necesaria y justa

Nuestra organización nacional, la Red, interactúa con un extendido activismo que discute nuestras ideas (y nosotros, las de ellos). Hay votantes anti-macristas que utilizaron al Frente de Todos para sacarse de encima el engendro de Cambiemos. Hay militantes de colectivos locales que tienden a confluir con nuestro proyecto por su alcance nacional. Y hay una nueva corriente militante con sensibilidad generacional y política anti-sistémica. Con todos ellos, partimos de un encuadre que es no disociar las luchas inmediatas de los cambios de fondo, estructurales. Nosotros, lo explicamos así: ¿hay que reformar o suprimir el agronegocio? ¿la megaminería o el fracking tienen regulación posible? ¿cómo se asegura comida suficiente, accesible y saludable? En este punto, lo urgente y lo estructural conectan por razones contundentes:

Para asegurar comida, no forraje de exportación, hay que suplantar todo el circuito de producción, comercialización y consumo. Obviamente, aplicando una matriz agroecológica, prohibiendo transgénicos, agrotóxicos y planificando democráticamente los objetivos. Imposible, utópico sin reforma agraria integral que reemplace el régimen actual de propiedad privada por otro social, colectivo. Eso, ya es anticapitalismo.

La megaminería o el fracking son depredatorios. Hay que suprimirlos. ¿Y entonces? Energías limpias y renovables. ¿Cómo? Expropiar, caducar contratos. Otra vez, anticapitalismo.

¿Qué pasa con el personal obrero afectado a estos cambios? Nuestro planteo es muy claro: reconversión productiva, laboral y profesional de toda la clase trabajadora de las ramas que prohibimos o sustituimos. No fomentamos el emprendedurismo neoliberal, sino la intervención política de un Estado que asegure continuidad salarial-laboral. Esto también es anticapitalismo.

Por lo tanto, lo que queremos señalar definitivamente es que luchar por derechos asegurados como un nuevo piso de conquistas sociales excede los marcos del sistema capitalista. Esto implica una lucha conscientemente revolucionaria para una transición urgente, necesaria y justa para la mayoría.

Otro poder, otra alianza de clases

Las transformaciones elementales que hacen falta, en el plano de la producción y el consumo, y las medidas simultáneas de democracia política real, mediática y anti-represiva, implican una lucha por un nuevo poder político. Nunca en la historia de los últimos diez mil años de civilización humana, una minoría social cedió sus privilegios sin luchar hasta el final. Porque el 1 % que domina la economía, controla además los resortes del poder político. Y sus privilegios son incompatibles con nuestros derechos, los mayoritarios. Más todavía: esa minoría se transformó en un factor de peligrosidad potencial para el presente de la humanidad. Por lo tanto, el proyecto de suprimirles sus privilegios de clase significa inevitablemente conflicto social, lucha política. Nuestra estrategia es esa: desalojar a la minoría, contribuir a un nuevo poder, de otra alianza social que con el respaldo de la movilización empoderada cambie todo lo que se requiere cambiar. El capitalismo es antagonismo de clases, porque se basa en la explotación de personas que trabajan y en la naturaleza. Todo para ampliar márgenes de rentabilidad. Las múltiples opresiones bajo este sistema, de género, nacionales o especistas, conectan, “interseccionan”, sí, en un punto: el control exclusivo de los resortes de la economía, la política y el aparato estatal de represión por parte de una minoría social. Arrebatarles ese control, desmantelar las bases materiales de su hegemonía, es el recurso clave para terminar con todas las opresiones, todas. El patriarcado, el racismo, la xenofobia o el especismo, no son atrocidades genéticas del ser humano. Son mecanismos del capitalismo para dividir, someter y explotar todo lo vivo sobre el planeta para tener ganancia. Nuestra visión no es reduccionista de clase. Al revés: el análisis profundo de clase, permite ubicar las fuentes reales de todas las opresiones, pre-requisito para luchar por emanciparnos de todas.

Activar y hacer ecosocialismo

Todo lo que describí más arriba plantea desafíos de transformación muy grandes. Por supuesto que hay que robustecer el movimiento de lucha presente para que lograr los avances parciales que se puedan, y toda reforma temporal es positiva. Pero, para asegurar cambios duraderos, es revolución sí o sí. En la forma de producir, de consumir, de auto-gobernarnos sin la intermediación de burocracias y castas, sin represores y sin manipulación mediática. Y eso requiere preparación. Porque ahora, transitamos el período de acumulación política de fuerzas para esa lucha decisiva, por otro poder. Y para acumular nuevas fuerzas a ese proyecto hay que ganar la lucha de ideas, y la de calle. Y para esa confrontación inexorable, hay que prepararse, entrenar, perfeccionarse. La buena noticia es que esa capacitación se hace en un ida y vuelta con la experiencia real de las peleas que damos. La buena noticia es que esa formación y crecimiento los hacemos colectivamente. Nuestra militancia, consciente, comprometida y activa, que todo el tiempo trata de sumar nuevas voluntades a su estrategia, debate todo de forma democrática y horizontal, porque cree en ese método de elaboración. Y a la vez, combina esa deliberación con la centralización de sus fuerzas a la hora de actuar. Desplegando toda su energía en cada acción de protesta, en cada instancia de lucha ideológica. Y sumar y sumar propagadores de esta perspectiva. Activamente desde la Red en el movimiento socioambiental, pero articulado todo con militancia obrera para arrebatarle los sindicatos a la burocracia, con militancia feminista-disidente, contra el poder clerical y anti-derechos. Con la militancia territorial, que organiza desocupados con esta visión. Esa articulación de proyecto que nos unifica nacionalmente es el MST, nuestro partido. Y con decenas de organizaciones en cinco continentes, la Liga Internacional Socialista. Porque, aunque nadie dice que sea fácil, tampoco está escrito en ningún lugar que no podamos. Acá, nacionalmente, y a escala internacional. Hay que jugarse e intentarlo. Tenemos ese desafío generacional y de época. Esto es básicamente, activar ecosocialismo. Esto es construir la Red Ecosocialista y el MST.

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El verso del Green New Deal https://mst.org.ar/2020/01/23/el-verso-del-green-new-deal/ Thu, 23 Jan 2020 14:29:38 +0000 https://mst.org.ar/?p=21117 Los incendios en Australia, Amazonia y California, el derretimiento del casquete polar ártico, los cambios bruscos en el clima y las catástrofes cada vez más frecuentes evidencian la acción destructiva del capitalismo. Ante ello, un sector de la burguesía y el imperialismo -que influencia a sectores medios y progresistas- propone un Green New Deal (nuevo acuerdo verde, en inglés). El New Deal fue una serie de reformas que lanzó el presidente yanqui Roosevelt tras la crisis de 1930. Ahora le agregan el green, para revestir el plan con el verde de la ecología.

El deterioro creciente de las condiciones de vida y de la naturaleza genera debates sobre cómo frenar el cambio climático antes de que sea demasiado tarde. Algunos sectores como Bernie Sanders o la diputada Ocasio Cortez del DSA en el Partido Demócrata yanqui, el «socialista» español Pedro Sánchez y otros políticos y empresarios del mundo plantean ese Green New Deal para reducir la emisión de gases de efecto invernadero, «descarbonizar» el modelo energético, sostener los niveles productivos y mejorar los salarios, las jubilaciones, la salud y la educación públicas. Suena bonito, ¿pero cómo lograrlo?

No lo dicen. A lo sumo, proponen algunos «incentivos fiscales» a las empresas que inicien ese camino. O sea, bajarles los impuestos a las mismas corporaciones que ponen al mundo al borde de la crisis climática sin retorno, a los mismos que sólo reconocen como ley a sus ganancias. ¡Pero si hay algo iluso es creer que premiando a los malos se volverán buenos!

Para transformar de raíz la matriz «productiva» depredatoria que caracteriza a este capitalismo decadente hay que combatirla, debilitar a las corporaciones y quitarles los resortes del poder político a sus representantes. Hay que poner al frente a los trabajadores y el pueblo para construir una nueva economía basada en las necesidades sociales y no en las ganancias de unos pocos. Frente al utópico capitalismo verde del New Green Deal, proponemos la única salida realista: el ecosocialismo.

M. C.

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Embajada Australia / Alejandro Bodart: “Hay que cambiar el sistema, no el clima” https://mst.org.ar/2020/01/10/embajada-australia-alejandro-bodart-hay-cambiar-sistema-no-clima/ Fri, 10 Jan 2020 19:49:42 +0000 https://mst.org.ar/?p=21003  

Desde la embajada de Australia en Argentina, donde realizan una protesta a escala internacional ante los incendios que devoran ese país, Alejandro Bodart, referente de la LIS, Liga Internacional Socialista, junto a Cele Fierro y Vilma Ripoll por el MST en el FIT Unidad, la Red Ecosocialista y otros sectores de izquierda, señaló: “Desde Argentina y la LIS acompañamos la jornada internacional de hoy para parar el ecocidio. Hay que cambiar el sistema, no el clima. Desde Socialist Alternative en Australia nos informan que movilizaron 50.000 mil personas en Sydney, 30.000 en Melbourne pese a una lluvia torrencial y superando la presión de la policía y del gobierno laborista del Estado. Unos 5 a 7.000 en Brisbane, 5.000 en Adelaide, 3.000 en Canberra, 1.500 en Perth y cientos en ciudades y pueblos como Geelong, Byron Bay y Port Macquarie”.

Bodart agregó: “Australia muestra el carácter destructivo del capitalismo. El ministro Scott Morrison, su gobierno Liberal y el Partido Laborista están muy ligados a la industria minera y de combustibles fósiles. Son todos ellos quienes deben pagar ante el nivel de destrucción. Por eso la lucha los enfrenta y exige inversión para frenar el fuego, mejorar los servicios contra incendios, compensaciones y recursos para reconstruir viviendas e infraestructura, para regenerar los bosques y apoyar a las comunidades afectadas en la salud”.

 

 

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