ciencia – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Tue, 09 Apr 2019 21:15:43 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png ciencia – MST :: https://mst.org.ar 32 32 CONICET: cientificidio planificado, reconversión capitalista https://mst.org.ar/2019/04/09/conicet-cientificidio-planificado-reconversion-capitalista/ Tue, 09 Apr 2019 21:15:43 +0000 https://mst.org.ar/?p=17878 Mañana 10 de abril es el día mundial de la Ciencia y la Tecnología. Así con mayúsculas. Para nosotres, un día de lucha. Durante el fin de semana, el directorio de CONICET publicó los resultados de la convocatoria a la Carrera de Investigador Científico. De 2595 postulaciones, sólo se aprobaron 450 solicitudes, un 17,3% del total. No es un accidente, ni un ajuste episódico. Es toda una orientación que consiste en achicar presupuesto estatal para investigación independiente (y reorientar fondos a pagar deuda externa); reorientar las partidas a los llamados “temas estratégicos” (agromodelo, megaminería y petrodependencia) y habilitar, claro, nichos de negocios para corporaciones amigas. Entonces, no es ajuste como medida de emergencia en una coyuntura, es una concepción.

Barañao siempre está

Hubo sectores del campo científico-técnico que tuvieron expectativas en la gestión anterior, y en el antes ministro ahora devaluado secretario Barañao. Este lobbysta de las corporaciones al interior del Estado no es una casualidad: expresa continuidades. El macrismo es claramente la etapa superior de la reconversión capitalista del sistema científico-técnico, pero la orientación centrada en el modelo extractivo agro-minero-exportador, no arrancó ahora, viene de la década anterior. Por lo tanto, nuestro planteo tiene dos dimensiones:

*Ahora, la más amplia unidad para luchar contra este ataque en la coyuntura.

*Estratégicamente, discutir un sistema universitario y científico-técnico, al servicio de otro modelo de producción, consumo, desarrollo socioambiental y democracia real.

Disociar un plano de la lucha del otro, implica aceptar resignadamente el “malmenorismo” también en el CONICET. Nos oponemos a esa posición, categóricamente.

Expropiar el CONICET a las corporaciones (y echar a Barañao)

En lo inmediato está claro que el reclamo consiste en que todes les postulantes a la Carrera ingresen. Garantizar la continuidad laboral –y con un salario cuyo piso sea el costo de la canasta básica, hoy con alquiler incluido en $ 43.000- y que se vaya Barañao y su política lobbysta. Para eso, los sindicatos del sector, empezando por ATE, tienen que convocar a discutir y resolver democráticamente un serio plan de lucha que revierta la situación global de ajuste, en lugar de pensar como la mayoría de las conducciones sindicales, en las elecciones y los votos. Es crucial definir otro rumbo como proyecto para la Ciencia y la Tecnología del país, que defina sus prioridades en base a las necesidades del 99 % y no del mercado, y con la intervención democrática de les que le ponen el cuerpo a la investigación definir no el presupuesto que sobra, sino el que hace falta. No renunciamos al modelo científico-técnico de un país emancipado de corporaciones, modelo extractivo, FMI, burócratas y casta política. Por el contrario: más que nunca lo definimos como nuestra perspectiva.

Mariano Rosa

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Rescate histórico: Los soviets, la ciencia y la ecología https://mst.org.ar/2017/11/15/rescate-historico-soviets-ciencia-ecologia/ Wed, 15 Nov 2017 19:20:35 +0000 https://mst.org.ar/?p=10905 El estalinismo fue la antítesis de la Revolución de Octubre en todos los terrenos. La distorsión histórica, el oscurecimiento, la tergiversación. Todos fueron recursos de la burocracia secuestradora del poder obrero en la primera experiencia mundial de un país de las mayorías, de verdad. Nuestro rescate como tarea revolucionaria. Pistas de la política científica y socioambiental del gobierno de Lenin y Trotsky.

Las usinas ideológicas del capital le imputan carácter retrógrado, pasado de tiempo, de época. Cierto ecologismo posmoderno le achaca productivismo irracional. Las críticas a la experiencia del bolchevismo vienen por derecha e izquierda en materia científica y ecológica. Atravesados por el desconocimiento, ignoran pruebas inapelables que corroboran que en los primeros años de la Revolución Rusa, en vida de Lenin, en equipo dirigente con Trotsky, el enfoque sobre estos asuntos fue opuesto a ese del que se le acusa. Así, parece increíble, pero Weiner en su recomendable libro “Modelos de la naturaleza. Ecología, conservación y revolución cultural en la Rusia soviética” cuenta que Lenin en persona promovió a través del área educativa del gobierno soviético la creación de una reserva natural de cerca de 40.000 km2 cerca del Volga, destinada a la investigación científica. Con un decreto de septiembre de 1921, todavía bajo el fuego de la Guerra Civil, Lenin impulsa confiar la política conservacionista al Narkompros, el área de Educación soviética, para darle cobertura frente a las dinámicas de cortoplazo, burocráticas y utilitaristas de otros eslabones del estado obrero. Desde allí se garantizaba una gestión guiada ante todo por preocupaciones científicas. Constatar esa preocupación de Lenin en medio de tantas penurias económicas y sociales, la perspectiva estratégica de fomento a la investigación independiente, emociona y reafirma la tarea de recuperación histórica de lo mejor de esa experiencia política.

Gestión racional, metabolismo social

El poder de los soviets fue vanguardia en variados temas y también fue de avanzada en el terreno de la investigación científico-socioambiental. Trotsky formuló la “ley del desarrollo desigual y combinado” para explicar que en razón de su integración a la economía-mundo, un país atrasado puede evidenciar ejemplos de anticipación en la economía. Hay ejemplos impresionantes para señalar, aplicando ese mismo instrumento a la ciencia rusa, anterior inclusive a 1917:

  • El geoquímico Vladimir Vernadsky (que planteó el concepto de biósfera) es el más famoso, pero hubo más.
  •  El zoólogo Kozhevnikov y el botánico Borodin, por poner dos casos, tenían reputación internacional.
  •  El ingeniero agrónomo Podiapolski fue el que le presentó a Lenin por iniciativa del comisario del pueblo para la educación Lunacharski -hombre enorme-, la propuesta de una reserva en Astracán en 1919.

Estos científicos, que en general arrancaron siendo anti-bolcheviques furiosos, no tenían la intención de proteger santuarios naturales, como en los parques americanos: su propósito era comprender el funcionamiento de los ecosistemas. El zarismo medieval y retrógrado los había ignorado, y el gobierno de Lenin y Trotsky -para su sorpresa- los apoyaba creando políticas integrales de conservación científica.
Esos primeros años de impulso revolucionario genuino trazaron coordenadas clave poniendo un signo igual entre socialismo y organización racional planificada de la sociedad sobre pilares científicos. Seguían a Marx y Engels que supieron asimilar críticamente a Ricardo, Smith, Morgan o Darwin, no sin impugnar los presupuestos políticos de los investigadores e incluso denunciando sus concepciones de clase. Con Stalin la ciencia y esta racionalidad democráticamente planificada es suplantada por la usurpación burocrática del poder al servicio de la reformista política del “socialismo nacional” y los pactos con el imperio. Eso fue el estalinismo y su ciencia escolástica, del dogma y la obsecuencia. Antimarxismo puro.

Marxistas en el siglo XXI, ecosocialistas

A 100 años de la experiencia de ese primer país de las masas, del 99 %, las derivas de la sobrevida capitalista plantean nuevos desafíos para la transición a otra forma de organización social, de vida. El sistema de las corporaciones financieras, del agronegocio, de los hidrocarburos o la minería a cielo abierto, a las que nadie elige pero gobiernan, no solo estancó el progreso global sino que desarrolla fuerzas destructivas de la vida planetaria. La necesidad de valorización ininterrumpida a escala global, la integración de todos los países a las cadenas de esa valoración, impone niveles de superexplotación obrera y depredación ambiental nunca vistos. Fuerza de trabajo e insumos de la naturaleza mercantilizada más baratos es la consigna del capital actualmente. Es la lógica que está detrás de la ofensiva desmanteladora de derechos laborales y la profundización del extractivismo en América Latina. Ser anticapitalistas hoy significa inevitablemente ser ecosocialistas, es decir asumir las tareas de una transición hacia otra forma de producción y democracia, basada en la planificación de masas, la autoorganización y la conciencia de los límites naturales, socioambientales y físicos del planeta. En lo inmediato eso no puede significar otra cosa que prohibir transgénicos y agrotóxicos, megaminería y fracking, hacia una reconversión productiva y laboral-profesional orientada por las necesidades mayoritarias de la sociedad y no por la acumulación privada de una minoría explotadora. Eso hoy significa ser continuadores de la experiencia de 1917. Walter Benjamin decía que los derrotados de la historia lo son dos veces: en la lucha de clases y en la historia oficial que los silencia. Este rescate es parte de una revancha, un compromiso y una orientación de seguir intentando cambiar todo lo que haya que cambiar. Hasta ganar.

Mariano Rosa

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La hoja de ruta de Cambiemos para la Universidad y el CONICET https://mst.org.ar/2017/03/29/hoja-de-ruta-de-cambiemos-universidad-conicet/ Wed, 29 Mar 2017 19:28:18 +0000 http://mst.org.ar/?p=7645  La fracción dominante de la burguesía tiene un plan para Argentina. La estrategia consiste en normalizar todas las aristas del sistema capitalista para garantizar el recupero de rentabilidad. La universidad en nuestro país y el sistema científico estatal, son una rareza continental. La mercantilización de todo lo público es un objetivo declarado. Los límites en las relaciones de fuerza. Contradicciones en la dirección del proceso. Debates de orientación coyuntural y programa estratégico.

La educación superior gratuita, sin arancel y el sistema científico estatal, son una rara avis en un país semicolonial como Argentina. Desde la década del 70 del siglo pasado, dictadura genocida mediante, y en especial con la década noventista, se intensificó la ofensiva capitalista por desmantelar la universidad pública y el sistema científico estatal. Para ser más precisos: se trataría de reconvertir, regresivamente, el modelo universitario y de ciencia y tecnología.
La universidad argentina, hija del proceso político democratizador de 1918 y del fenómeno de industrialización sustitutivo de las décadas del 30 y 40, en simultáneo con su CONICET, hace muchos años que presenta una aguda contradicción con la naturaleza del capitalismo en esta etapa.
Países como los nuestros tienen, en la división internacional del trabajo, un rol asignado por la fracción monopólico/financiera del capital, de abastecedor primario de insumos. La formación de profesionales para una industria escuálida o el desarrollo de ciencia para promover un modelo industrial que el poder político no impulsa, deriva en crisis permanente, estructural. Las universidades argentinas, con ingreso irrestricto, gratuito, masivo y orientación curricular enciclopédica no responde a las necesidades económicas del actual patrón de acumulación capitalista.
Este requiere de la educación superior y el CONICET, como eslabones auxiliares de la valoración de capital, formación de fuerza de trabajo en menor tiempo -achicamiento de las carreras de grado y transferencia de contenidos a posgrados pagos; recorte de presupuesto público y reducción de matrícula; ultraespecialización como paradigma espistémico y un régimen de toma de decisiones hiper-concentrado en las castas profesorales que actúan como gestoras del interés social de grandes empresas en detrimento de la mayoría estudiantil que compone la vida universitaria. Esta orientación burguesa hace décadas -también- choca con la sostenida resistencia del movimiento estudiantil y de un sector mayoritario de la docencia, galvanizados ambos por un amplísimo marco de simpatía social.

Cambiemos y su ajuste global / Relaciones de fuerza y límites en la dirección del proceso

El macrismo se propone restaurar la normalidad capitalista, burguesa, pre-2001, e incluso pre-caída de la dictadura genocida. En síntesis: recortar derechos laborales y sociales, bajar el costo del salario, aumentar la productividad del trabajo, reducir presupuesto y recuperar el control del espacio público, de las calles. Es una tarea de gran magnitud frente a un pueblo con una alta acumulación de experiencia positiva después de la dictadura y el pos-Argentinazo contra el bipartidismo. Con la universidad y el CONICET también se propone esa escalada.
Es difícil que lo logre derrotando a la docencia, el movimiento estudiantil y lxs trabajadorxs de Ciencia y Técnica. Sin embargo, la ofensiva global sobre el presupuesto, los derechos laborales docentes, la orientación ideológica de la investigación científica, es de un tamaño tal que requiere una estratégica ingeniería de confrontación. Nuestra hipótesis es que en las bases hay un enorme potencial y capacidad de respuesta, pero que de conjunto no se está dando una orientación a la altura de la agresión capitalista. Predomina una valoración que exagera la fuerza del gobierno de derecha y que responde con la lógica conservadora de dar la pelea “lugar por lugar”, con una visión sindicalista y limitada.
Los docentes universitarios con su plan de lucha independiente navegan una paritaria que no progresa; los trabajadorxs y becarixs de CONICET que vienen de protagonizar una lucha enorme, ahora no logran salir del inmovilismo y el movimiento estudiantil no recibe de sus organizaciones planteos de lucha para responder de conjunto.
Lo decimos a la docencia, en el movimiento estudiantil, en el movimiento de trabajadorxs de CyT y volvemos a insistir en este caso: se impone convocar urgente un Encuentro Federal en Defensa de la Universidad y el CONICET. Hace falta una respuesta nacional, inter-claustros y de unidad con lxs trabajadorxs de CyT para concentrar la fuerza en un solo golpe, alrededor de un pliego único de reclamos, alrededor de una bandera simple, pero profunda: la universidad y el sistema científico públicos no se tocan, no son nicho de mercado. Por ahora, las conducciones de las CONADU’ s; las Federaciones y Centros conducidos por la izquierda, ni las organizaciones de CyT actúan con esta coordinación de conjunto que planteamos. Vamos a insistir en todo el país.

Otra universidad, otro ciencia, otro modelo de país

La perspectiva que promueve una universidad y un CONICET integrados al modelo extractivo-capitalista y reprimarizado no arranca con Cambiemos, sí se profundiza y actúa explícitamente con el actual gobierno. Sin embargo, las marcas de identidad de este programa están desarrolladas en el plan Argentina Innovadora 2020 gestado en el gobierno anterior con el mismo ministro Barañao como padrino. La idea del conocimiento para el mercado, de la inversión privada en las universidades y el CONICET, el “emprendorismo eficientista” como fórmula, están escritos en esa hoja de ruta previa. Por eso, ni la interpretación del curso de Barañao como traición política, ni la oposición del presunto modelo PRO como antagónico al modelo previo, se ajustan a la realidad. El recorte presupuestario es una variable, concreta, pero no única. La penetración de las corporaciones en la universidad y la prioridad al agronegocio o la megaminería en proyectos de investigación, no son novedades. Hay un salto de calidad con el PRO, pero más continuidades estratégicas que rupturas.
Los socialistas trazamos una perspectiva opuesta, sin matices. La universidad y el sistema científico tienen que ser eslabones de un modelo de país donde la prioridad sea formar profesionales para garantizar derechos sociales e investigación y tecnología, para fortalecer ese curso, esa estrategia. Ese país que imaginamos, por el cual luchamos, excluye corporaciones de saqueo semicolonial y las sustituye por una orientación que se propone un desarrollo independiente asentado en las necesidades sociales mayoritarias de la clase obrera, la juventud y los sectores populares. Para esa estrategia anticapitalista, socialista es crucial organizar una potente corriente militante en las universidades y en el campo científico para confluir con la clase trabajadora como proyecto de izquierda con vocación de poder, de transformación real, de cambio de base de la sociedad. Nuestro partido, el MST, actúa conscientemente en esa dirección. Activá y militá para esa hoja de ruta, la nuestra, la del 99 %.

Mariano Rosa

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CONICET: La encrucijada del sistema científico https://mst.org.ar/2017/03/02/conicet-encrucijada-sistema-cientifico/ Thu, 02 Mar 2017 18:47:50 +0000 http://mst.org.ar/?p=7107 La principal institución científica del país y la segunda de Latinoamérica está en pleno proceso de disputa. La decisión de profundizar la reorientación de esta depedencia es parte de la hoja de ruta de Cambiemos. Ataque a las Ciencias Sociales. La polémica por los proyectos de áreas estratégicas. Ajuste de coyuntura y desmantelamiento como estrategia

La declaración de guerra a la comunidad científica y el sistema de investigación pública en el país se sintetiza en definiciones del ministro Barañao:

  • El CONICET no es una agencia de empleo.
  • Si quieren investigar en historia medieval que lo hagan en las universidades (sic). no puede ser que miles de becarios vean al Conicet como la única alternativa para una carrera estable.
  • Lo que estamos diciendo es que todo fondo adicional será destinado a aquellas investigaciones que contribuyan a la generación de riqueza.
  • Lo que digo ahora lo dije (hace años) en un stand up en la Rosada que está en YouTube.
  • Hay que pasteurizar la ciencia en Argentina.

Este organismo estatal fue creado en la bisagra entre el primer y segundo gobierno de Perón, en 1951. Su historia se identifica con cuadros tan polémicos y talentosos como el físico José Balseiro, el astrónomo Juan Bussolini o el médico premio Nobel, Bernardo Houssay.
La trayectoria del proyecto de ciencia nacional refleja bien la ausencia de estrategia independiente de desarrollo de Argentina. Su recorrido contradictorio, siempre en tensión, tiene las marcas -como la universidad pública- de un antagonismo recurrente: el bloque social hegemónico y su aval a la colonización cultural, y del otro lado, miles de científicos apostando al progreso de un sistema de investigación que contribuya a mejorar la vida de la mayoría de las personas, del pueblo. Esa contradicción básica, ese antagonismo fundamental, vuelve a gravitar en el 2017.

La doble clave del ajuste: presupuesto y paradigma

El directorio del organismo decidió recortar a la mitad los ingresos a carrera de este año. Sólo entrarán 450 investigadores. Los 508 científicos despedidos el año pasado continúan la lucha por el ingreso al CONICET. El 50% del presupuesto se va a asignar a los llamados “temas estratégicos y tecnologías” y el otro 50% a las grandes áreas de “ciencias básicas”. Los temas estratégicos son los vinculados por ejemplo, a la agricultura de precisión y biotecnología, decisivos para el agronegocio. Por fuera de esos proyectos definidos como estratégicos quedan las ciencias duras tradicionales y, sobre todo, las ciencias sociales y humanas que son las más afectadas por el recorte de fondos y reasignación de los mismos.
Lo más importante es que el achique de presupuesto es la dimensión económica reveladora de un paradigma, de un enfoque, de una concepción de ciencia y tecnología. Decir que Barañao y el actual gobierno no quieren ciencia sería equivocado. Afirmar que Barañao ahora modificó su programa tampoco se ajusta a la realidad. De hecho el programa Argentina 2020 gestado y presentado en la gestión de CFK por el actual ministro PRO, define las coordenadas de un modelo que apunta a un CONICET que priorice investigación para contribuir al complejo exportador agrominero y que incorpore la generación de recursos propios con la intervención del capital privado. En esto, Barañao dice la verdad: no es nuevo lo que piensa e intenta. Ahora la crisis, además, le impone acelerar los tiempos presupuestarios. Pero hay que ser categóricos: la estrategia, el paradigma científico del cual es vocero se perfiló en el gobierno anterior.

¿Para qué sirven las ciencias sociales?

Según declaró en alguna oportunidad Barañao la ciencias sociales le parecen “teología”. Esta calificación positivista para cuestionar el carácter científico de las áreas sociales de investigación está en la base de una ofensiva reaccionaria más integral. Clarín publicó un artículo sobre el conflicto del CONICET donde explicaba el ajuste 2017 diciendo que “se decidió darle prioridad a los investigadores más útiles para el país”. Esta andanada se completó con el ataque del ministro al estudio de la historia medieval hace pocos días para ejemplificar un campo de investigación inservible. Pero ¿para qué sirven las Ciencias Sociales? ¿Qué proyectos se desarrollan en el sector? Del relevamiento actual de proyectos en desarrollo financiados por el Estado, sobresalen los siguientes:

Investigaciones sobre políticas públicas, demandas sociales y respuestas del estado a lo largo de la historia contemporánea de nuestro país
Estudios sobre masculinidades dominantes, es decir, cómo los hombres, los varones, se constituyen simbólicamente como tales. Esto en un contexto donde se multiplican los femicidios y casos de violencia de género. Estas investigaciones se interrogan sobre las causas sociales, económicas y políticas de esta realidad
Hay múltiples proyectos de investigación sobre comunidades educativas en contextos de ruralidad. Se aborda el impacto del agronegocio, las fumigaciones y las derivas en materia social, económica y de salud pública como así también el rol del estado en ese marco
Estos son algunos ejes destacables. Todos claramente tienen un objetivo que es aportar conclusiones para vertebrar una respuesta en materia de política pública que mejore la vida de las personas, la realidad de la mayoría. La decisión de desfinanciar estos campos de investigación revela toda una orientación social y política.

Ciencia, tecnología y desarrollo en la agenda de la izquierda.

Limitar el debate sobre CONICET al plano de los puestos de trabajo o el vector presupuestario, es un reduccionismo funcional a la política científica privatista, mercantilizadora. Por eso, pensamos que es central incorporar en la agenda de un nuevo proyecto de izquierda en Argentina, un planteo opuesto, alternativo, integral.
Primero, con un cambio metodológico y político elemental: democratizar el debate sobre el rumbo de la ciencia y la tecnología estatales, como así también su diseño y planificación. Un proyecto de izquierda, antagónico a la lógica capitalista, implica horizontalizar y masificar la participación de los científicos e investigadores en la determinación del rumbo del sistema en este terreno.
En segundo término, la investigación estatal tendría que tener coherencia con un modelo social y político que priorice la garantía de derechos sociales, de género, socioambientales, democráticos. Una orientación antagónica al agronegocio, y que contribuya al principio de la soberanía alimentaria, esto es: garantizar comida suficiente, accesible y saludable. Opuesta también a la matriz de energía petrodependiente y que fomente las renovables y limpias, para despetrolar y descarbonizar. Que priorice lo público, el territorio y las comunidades. Que contribuya a aumentar la productividad del trabajo para garantizar más tiempo libre social, no más rentabilidad empresaria. Una orientación en ciencia y tecnología que revolucione la educación básica en contenido y método, estimulando la libertad y el pensamiento crítico. Una perspectiva que aporte a garantizar la salud pública como derecho, con producción pública de génericos, con nuevas vacunas y el combate al negocio capitalista de la enfermedad. En definitiva: la investigación científica como vector de desarrollo democrático, social, mayoritario y positivo, de un proyecto emancipador nacional con perspectiva latinoamericanista y de cooperación internacionalista entre los pueblos.

Mariano Rosa

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Macri busca «talentos» para las corporaciones https://mst.org.ar/2017/01/18/macri-busca-talentos-corporaciones/ Wed, 18 Jan 2017 20:43:50 +0000 http://mst.org.ar/?p=6609 Hace algunos días, desde el Ministerio de Educación y Deportes de la Nación empezó a circular información sobre un próximo paso: el desguace del Institu Macri busca «talentos» para las corporaciones to Nacional de Educación Tecnológica (INET).

En reemplazo del INET, el gobierno macrista crearía una «Agencia Nacional de Formación de Talentos». En sintonía con el intento del ministro Esteban Bullrich de despedir 3.000 trabajadores, en su mayoría vinculados con la formación docente, el plan de desmantelar el INET es un nuevo ataque contra la educación pública y la independencia científico-tecnológica nacional. De este modo, el gobierno de Cambiemos mercantiliza la enseñanza y responde a las necesidades e intereses de la clase capitalista.

Al compás del modelo económico

Primero fue el ataque al sistema científico mediante el recorte de becas al CONICET y ahora la desarticulación del INET. Actualmente dicho organismo depende del Ministerio de Educación y Deportes de la Nación. Su objetivo es la implementación de políticas públicas relacionadas con la educación técnica profesional. Funciona con una mesa tripartita, con representación el Estado, los sindicatos y el sector privado.
Ya en los años ’90 Carlos Menem avanzó contra la educación técnica: liquidó el CONET, transfirió y desfinanció escuelas y cerró orientaciones y especialidades, en sintonía con su plan neoliberal de desarticular la industria nacional y entregar el país a las multinacionales. Bajo el gobierno del Frente para la Victoria, en lugar de aprovechar la buena coyuntura económica para alentar el avance científico-tecnológico nacional, lamentablemente se consolidó el rumbo extractivista en adecuación a la orientación imperialista para los países semicoloniales como el nuestro: ser proveedores de materias primas… y punto.
Esto limita el «modelo productivo» nacional al agronegocio y la producción de forraje y biocombustible, a la megaminería que es depredatoria y contaminante, y a profundizar la matriz petro-dependiente con la negativa novedad del fracking. Ese esquema de país sometido que se viene perfilando es el que pretende profundizar el macrismo. Para ese modelo primario no se necesita ningún desarrollo científico y tecnológico independiente. Al revés: el rol de la Argentina no lo define nuestro pueblo en forma soberana, sino que la ciencia y la tecnología la controlan las potencias imperialistas y reciben los beneficios.

Ciencia y tecnología: ¿para qué y para quiénes?

La «Agencia de Talentos» funcionaría como oficina de recursos humanos de las multinacionales. Así lo explicó el ministro Bullrich: «Con el objetivo de preparar recursos humanos para el mundo de hoy y ser permeables a lo qué pasa en ese mundo, el INET y el Ministerio de Trabajo realizaron durante el último año una encuesta a casi 900 empresas, para ver qué es lo que necesitan de nuestros recursos humanos»1.
El macrismo pretende avanzar por decreto. Según el borrador del proyecto, el objetivo de la «Agencia» sería «prospectar la demanda del sector socioproductivo de forma sistemática y unificada»2. Es decir, que el Estado haga de oficina de personal de las empresas, evaluando la necesidad de técnicos y profesionales de éstas.
Avasallando la independencia de pensamiento y la visión científica crítica, al gobierno de Macri sólo le importa cumplir con los deberes que le ordena el imperialismo y seguir entregando al país, también en el terreno del conocimiento. Así intentan alinear a la comunidad científico-tecnológica con el objetivo del gobierno: financiar únicamente los proyectos de investigación y formación profesional que requieran las multinacionales con tal de crecer en nuestro país y seguir saqueando nuestros bienes.

También contra el INTI

A ese modelo se suma el desfinanciamiento presupuestario a los organismos tecnológicos como el INTI. Luego del cambio de gobierno el Instituto Nacional de Tecnología Industrial pasó a depender del Ministerio de Producción, que este año verá reducido su presupuesto en $ 675 millones3. Esto afectará el desarrollo de sus actividades productivas y el financiamiento de las investigaciones que sus científicos realizan de forma independiente. De ese modo se privilegiarán los trabajos investigativos útiles a los sectores industriales que decida el gobierno y no para mejorar la calidad de vida del pueblo trabajador.
En el caso de desaparecer el INET, peligrarían las líneas de trabajo conjunto entre ambas instituciones. Una de ellas es la que desarrolla el Centro de Discapacidad del INTI para fabricar dispositivos de ayuda cotidiana para las personas con discapacidad. Discontinuar esos trabajos dejaría a un sector vulnerable sin asistencia del Estado.

Por la independencia científica y tecnológica

Entre fines del año pasado e inicios de este año tuvimos dos ministerios nacionales tomados por sus trabajadores y trabajadoras. Esas y otras acciones de lucha, así como la solidaridad recibida desde amplios sectores, demostraron que hay voluntad de la comunidad científico-tecnológica y educativa por defender sus espacios públicos, espacios que además trabajan en favor del progreso común.
Desde el MST en Izquierda al Frente apoyamos y seguiremos apoyando todas las medidas e iniciativas que democráticamente se decidan en asambleas y aporten a la necesaria unidad.
En materia de Ciencia y Tecnología, defendemos que todas las instituciones estatales sean independientes de cualquier interés mercantilizador.
Queremos una investigación al servicio del desarrollo soberano de nuestro país y nuestro pueblo, sin corporaciones ni sometimiento neocolonial.
Para esa estrategia emancipa-toria, anticapitalista y socialista, es preciso contar con un sistema científico y tecnológico público que sea moderno, pujante, que tenga presupuesto suficiente y total libertad de acción.

Flor Salgueiro,
delegada de ATE- INTI

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