COVID-19 – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Tue, 01 Feb 2022 14:54:11 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png COVID-19 – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Cambio en los protocolos Covid. Una medida propatronal y antisanitaria https://mst.org.ar/2022/02/01/cambio-en-los-protocolos-covid-una-medida-propatronal-y-antisanitaria/ Tue, 01 Feb 2022 14:54:11 +0000 https://mst.org.ar/?p=30686 Luego de una breve campaña del empresariado, que incluyó una reunión con las gremiales empresariales, CGT y gobierno y luego con el COFESA, el Ministerio de Salud modificó el protocolo Covid. La síntesis: contactos estrechos… ¡a laburar!.

Escribe: Guillermo Pacagnini

La medida desmiente a quienes dicen que el gobierno no movió un dedo ante la tercera ola pandémica. Claro que, una vez más, lo hizo para favorecer a las patronales, como ha sido el sesgo de toda la política específica implementada desde que se declaró la pandemia. Justamente cuando la sala de situación marcha un nuevo récord superando los 134.000 casos positivos, el gobierno lauda a favor de las patronales. Si esto no es la “economía sobre la salud” … ¿qué es?

El nuevo protocolo

Tras la reunión con los ministros de Salud de todo el país que conforman el Consejo Federal de Salud (COFESA), el gobierno cambió en el protocolo las pautas referidas a los contactos estrechos asintomáticos, con clara direccionalidad para el ámbito laboral.

– Contacto estrecho asintomático sin vacunar o con esquema de vacunación incompleto (sin vacunar o con más de 5 meses de la aplicación de la última dosis): 10 días de aislamiento desde el último contacto con el caso confirmado y seguimiento estricto.

– Contacto estrecho asintomático con esquema inicial completo de vacunación (dosis única, dos dosis o esquema inicial con dosis adicional, según corresponda y menos de 5 meses de completado el esquema) o que hayan tenido COVID-19 en los últimos 90 días: opción de flexibilizar aislamiento, maximizar medidas preventivas (uso adecuado de barbijo y ambientes con ventilación cruzada permanente) y realización de test diagnóstico entre el tercer y quinto día, evitar concurrir a eventos sociales o masivos, realizar automonitoreo de síntomas de forma diaria (la App Cuidar permanecerá bloqueada durante 10 días).

– Contacto estrecho asintomático con esquema de vacunación completo y refuerzo con más de 14 días de la última aplicación: opción de flexibilizar aislamiento, maximizar medidas preventivas (uso adecuado de barbijo y ambientes con ventilación cruzada permanente), evitar concurrir a reuniones sociales o eventos masivos, realizar automonitoreo de síntomas de forma diaria, la app Cuidar permanecerá bloqueada durante 10 días.

En síntesis: a quienes sean contactos estrechos con una, dos, tres dosis de vacunas, autocuidado y… la patronal podrá disponer de esa fuerza laboral en las empresas.

Un combo de medidas antiobreras

Primero fueron las patronales de la salud privada quienes bramaron por la merma de recurso humano “crítico”, pidiendo que los contactos estrechos no se aíslen, habida cuenta que el personal de salud está vacunado casi en su totalidad con dos dosis y en un 60% con el refuerzo.

Luego fue el gobierno de Kicilloff quien hizo punta a través de una resolución del 8/1 para que los contactos estrechos el equipo de salud no gocen de licencia. Por ser recurso “crítico”. En lugar de reforzar los planteles, recorta derechos y aumenta la exposición al riesgo.

Ahora esta política se generaliza. Aunque las jurisdicciones deban “adherir” a la recomendación nacional, ya sabemos cómo termina esta historia.

Esta medida es parte de un combo de medidas antiobreras y regalo de fiestas para las patronales, para estimular “la reactivación” y evitar un supuesto ausentismo. Comenzaron con el fin de la doble indemnización y la prohibición de despidos. Luego la eliminación del Covid como presunta enfermedad profesional. Aunque nunca estuvo “listada” entre las enfermedades profesionales para las ART, se le otorgaba un carácter de “presunción” como tal. Ahora lxs trabajadorxs tendrán que demostrar ante las nefastas “comisiones médicas” que se contagiaron en circunstancias relacionadas con el trabajo. O sea, marche preso.

Ahora con la eliminación del derecho a licencia por contacto estrecho, terminan de eliminar algunas medidas excepcionales que, aunque muy parciales y de bajo alcance, podían ser utilizadas como una tabla de auxilio para el trabajador ante la exposición al riesgo que significa una pandemia sin malla de contención social.

Una vez más, la economía prima sobre la salud

Pero no solo va contra los intereses laborales. También es una medida antisanitaria. Vizzotti se escuda en que esta ola es diferente a las anteriores porque hay una disociación entre la explosión de casos y la tasa de internaciones y mortalidad. Esto es una verdad a medias. Porque la evolución en Europa y otras regiones muestra que la evolución no es tan benévola como se la presenta, los grupos de riesgo sieguen siendo blancos preferenciales y se han incorporado franjas etarias más jóvenes. Claramente por la insuficiencia en la vacunación.  Pero, además la ministra, olvida ex profeso referirse a otras tres cuestiones: a) que hay una política aperturista completa e indiscriminada (una vez más a requerimiento del establishment) que atenta contra el autocuidado, lo cual es una barbaridad sanitaria y que ello reproduce e incentiva la circulación viral comunitaria; b) que aún tenemos 5 millones y medio con solo una dosis y solo el 15% con la tercera que es la que se necesita ante la Omicron; c) que hay saturación del sistema de salud incluyendo los centros de testeo que están desbordados. Y que esta medida, además der exponer al riesgo al equipo de salud en particular y el movimiento obrero en general, va a aumentar la circulación viral sin lugar a dudas y sobrecargar más todavía al sistema de salud.

Seis medidas de emergencia

Hay que movilizarse para que se dé marcha atrás con esta disposición antiobrera y antisanitaria y reclamar un cambio de rumbo implementando cinco medidas urgentes:

  1. Reforzar el personal y multiplicar los centros de testeo a los fines de masificar el mismo, incluyendo la detección domiciliaria. El índice de positividad no solo indica la alta contagiosidad, sino la insuficiencia de las pruebas diagnósticas. Aislamiento focalizado donde corresponda.
  2. Disposición nacional restringiendo actividades con alta circulación de gente. Protocolos adecuados para garantizar disminuir la exposición al riesgo. Comités de crisis con participación de trabajadorxs en provincias, municipios y lugares de trabajo para elaborar los mismos.
  3. Garantía salarial, prohibición de despidos y ayuda social para quienes requieran aislamiento.
  4. Plan de vacunación masiva con tres dosis para todxs.
  5. Comenzar a dar pasos firmes hacia un sistema único de salud estatal, universal y gratuito.
  6. Ni un peso para la deuda e implementar un impuesto progresivo y real a las grandes fortunas y rentas para financiar este programa, que debe ser parte de un plan obrero y popular para que la crisis la paguen las corporaciones y el FMI y no el pueblo trabajador como vienen sucediendo.

El gobierno vaticinó el fin de la pandemia y vino la tercera ola. Desmontó las tibias medidas de protección comunitaria y votó presupuestos de ajuste. Negocia con el Fondo, paga la deuda y favorece a las patronales. Hay que pararle la mano y pelear por un cambio de rumbo.

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Tercera ola, primera línea. Otra vez variable de ajuste https://mst.org.ar/2022/01/20/tercera-ola-primera-linea-otra-vez-variable-de-ajuste/ Thu, 20 Jan 2022 12:55:56 +0000 https://mst.org.ar/?p=30673 Escribe: Guillermo Pacagnini

Llegó la tercera ola y encuentra nuevamente al sistema sanitario en situación crítica y al equipo de salud agotado. Lxs trabajadorxs evitamos el colapso en las olas anteriores a costa de un alto desgaste psicofísico. La política aperturista indiscriminada y las características epidemiológicas de la variante dominante sobrecargan a un sistema que esta vez sí puede colapsar si se insiste en no reconocer salarial, laboral y profesionalmente a la primera línea.

A diferencia de las anteriores oleadas, el equipo de salud se halla con evidentes signos de agotamiento. Sin dudas la vacunación, por la que hubo que luchar sobre todo en el sector privado para lograr los esquemas completos, jugó un papel fundamental en la disminución cualitativa a niveles casi imperceptibles de la mortalidad que se evidenció sobre todo durante el primer año. Y se ha logrado un capital acumulado en experiencia de atención. Pero el hecho de no haberse modificado el rumbo con políticas de fondo como reclamamos desde los sectores sindicales y sanitarios combativos y desde la izquierda, colocan nuevamente al equipo de salud soportando una situación más compleja, por el agotamiento laboral y por la sobrecarga del sistema.

El desgaste prematuro

Las secuelas inmediatas de la pandemia en el equipo de salud no son un rayo en cielo sereno. Vienen a agravar cualitativamente el desgaste prematuro que genera la actividad laboral ejercida en el ámbito sanitario, en cuanto a exposición a riesgos psicosociales relacionados con el proceso de trabajo que producen estrés crónico y daños específicos en la salud de lxs trabajadorxs.

Este cuadro de desgaste laboral o agotamiento prematuro, lo venimos denunciando desde hace años desde CICOP y otros sectores y hemos estudiado profundamente sus características en el trabajo que publicamos con la UNLa denominado «La salud de los trabajadores de la salud». Del mismo surge que se experimenta pérdida de capacidades, y diversas enfermedades que tienen una incidencia mayor en el equipo de salud, superior a la media de la población. Por la gran exposición al riesgo, la maquinaria del cuerpo se gasta antes de tiempo. En las mujeres este proceso suele ser más evidente. En una síntesis de nuestra experiencia de lucha con trabajo mancomunado con investigadores de la Universidad de Avellaneda, fuimos delineando propuestas de salida.

Rechazando el arcaico concepto de insalubridad que desde la óptica de la burocracia sindical lleva a aceptar este status quo a cambio de alguna bonificación en negro, incorporamos al pliego de reclamos laborales la necesidad de disminuir la exposición al riesgo y mejorar las condiciones laborales. Luchando contra la naturalización de este daño crónico y transformándolo en acciones de movilización y reclamo. La reducción de la edad jubilatoria, el fraccionamiento de las guardias, el pleno reconocimiento salarial, profesional y laboral, junto al avance hacia un sistema único de salud, se implantaron en la matriz de este programa de avanzada.

La pandemia y sus efectos

La pandemia no solo desnudó los graves problemas estructurales del sistema de salud. También agravó cualitativamente el agotamiento del equipo de salud. La exposición al riesgo, primero absolutamente desconocido en una pandemia de rasgos inéditos, la muerte de compañeros de trabajo, la enfermedad y sus secuelas inmediatas y a mediano y más largo plazo, agregaron combustible a la situación de estrés psicofísico. La política de no cuidar a los que cuidan, de mantener salarios de hambre empujando al poliempleo, la no inclusión de la enfermería y otras en la carrera profesional en la mayoría de las jurisdicciones, el medio ambiente que desnuda una desinversión de años y daña la salud, la fragmentación del sistema, el caldo de cultivo para la violencia hacia lxs trabajadorxs de salud, entre otras cuestiones, tienen en el ajuste y las políticas oficiales la responsabilidad de agravar el desgaste.

Son varios los trabajos de campo que señalan esta preocupación. El crecimiento de los diagnósticos de Burn out o agotamiento demuestra el tremendo impacto que tuvo la pandemia en el rendimiento laboral, secuelas físicas y sobre todo en la salud mental de los trabajadores. El informe The COVID-19 HEalth caRe wOrkErs Study (HEROES) muestra que entre 14,7% y 22% del personal de salud entrevistado en 2020 presentó síntomas que permitían sospechar un episodio depresivo. «No estamos entrando en una fase endémica: estamos en uno de los peores momentos de la pandemia. Ahora no faltan camas ni respiradores, pero hay una fatiga terminal de los trabajadores de salud producto de una sobrecarga de trabajo brutal», advirtió el referente de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva, Arnaldo Dubin refiriéndos e al sector privado donde la situación es peor aún (Página 12 19/1/2021).

Primera línea también en la lucha

Por eso es francamente antilaboral y antisanitaria, la política de los gobiernos (acá ya no hay grieta) de volver a someter al equipo de salud como variable de ajuste. La preocupación central de las autoridades no es el agotamiento de lxs «esenciales». Sino el «ausentismo». Según La Nación: Preocupa el ausentismo del personal de salud, que hace resentir la atención en plena tercera ola de Covid. El sistema de salud, público y privado, empieza a padecer el faltante de recursos humanos por estar contagiados o ser contacto estrecho.» Más claro imposible el pensamiento de patronales y gobiernos.

El recurso «crítico» necesita un reconocimiento pleno y ello implica la necesidad de invertir en salario, en planteles y fortalecimiento del sistema. Los presupuestos de ajuste y el mantenimiento de un sistema fragmentado sometido a una presión tremenda cuando se flexibilizan los protocolos y se mantiene una apertura absoluta por presión de las corporaciones, atentan más contra la integridad del equipo de salud. Y van a terminar repercutiendo en la atención y favoreciendo el colapso del sistema. Claro que la respuesta del equipo de salud no ha sido precisamente la resignación. Durante la pandemia estuvimos en la primera línea también de la lucha. En casi la totalidad de las provincias hubo luchas heroicas de enfermera, médicos y el equipo todo. Pese al inédito abandono de la dirigencia tradicional sindical, configurando una de las traiciones que van a hacer historia, se luchó con autoconvocatorias como la de Neuquén, con la fundación o consolidación de nuevos sindicatos combativos como el de Río Negro o la ALE de CABA. O con direcciones combativas al frente como la CICOP, AGIHM, la APYT del Garrahan. Por nombrar solo los más significativos. Abriéndose paso en medio de las restricciones y cuando los aplausos se apagaron se intensificaron los reclamos en las calles.

También se remó contra direcciones políticas como la del FdT que prometieron un cambio que, lejos de llegar, se tornó en ajuste y abandono de los que cuidan a la gente. El castigo electoral seguramente reflejó parte del cambio de humos social por ello.

Por eso, seguramente, pese al agotamiento, se retomará la pelea y con más fuerza. La marcha de antorchas conque la enfermería en CABA terminó el 2021 o el plan de lucha de CICOP en tierras de Kicillof son indicios de ello. La bandera del pleno reconocimiento salarial, profesional y laboral está más vigente que nunca. Recomposición salarial y no bonos en negro, pleno goce de licencias, cohortes con recambios en la primera línea, inclusión de todxs en la carrera, combate al poliempleo, inmediato refuerzo presupuestario, son los primeros pasos requeridos. Junto al sistema único de salud, son la salida que se necesita para una salud pública gratuita e igualitaria y trabajadores con plenos derechos.

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Pandemia. ¿Se viene otra ola? https://mst.org.ar/2021/12/01/pandemia-se-viene-otra-ola/ Wed, 01 Dec 2021 13:57:28 +0000 https://mst.org.ar/?p=30491 La pandemia en el mundo está lejos de controlarse y Europa otra vez está al rojo vivo. Pronostican un rebrote en Argentina. ¿Qué hacer?

Escribe: Gerardo Uceda

Con más de 260 millones de infectados y 5 millones de muertes, la pandemia por Coronavirus parece no tener un fin próximo. Mientras la variante Delta hace estragos en los principales países de Europa previéndose unas 236 mil muertes más hasta fin de año, apareció Ómicron, la nueva variante descripta en Sudáfrica. En nuestro país donde la Delta aún no era predominante, la sensible baja de casos empezó a revertirse en las últimas semanas y los expertos esperaban un rebrote para marzo. Ahora nos enfrentamos a esta nueva variante. Se impone tomar nuevas medidas, de lo contrario otra vez se agravará la crisis y nuevamente los más perjudicados seremos los trabajadores y el pueblo.

A esta altura de la evolución de la pandemia por Covid-19, hablar del número de olas con que arremete no parece tener mucho sentido. El mundo aún estaba sufriendo las consecuencias en los sistemas sanitarios por la variante Delta, que efectivamente se demostró como más contagiosa. Así fue como volvió a atacar a las principales economías Europeas con Alemania y el Reino Unido a la cabeza con más de 50 mil contagios diarios. Rusia y Francia le seguían con cerca de 30 mil casos. En los EEUU las cifras superaban los 100 mil al día. Una particularidad que adoptó la nueva ola que recorrió al mundo en los últimos meses fue que a pesar de las prevenciones y alertas sobre que las vacunas no protegerían contra esta nueva variante, en realidad la inmensa mayoría de los casos graves se daban en gente no vacunada. Así, el impacto mayor en los sistemas de salud lo tuvieron países como EEUU y Alemania donde, a pesar de contar con enormes recursos económicos y vacunas en exceso respecto del total de la población, los movimientos antivacunas fuertes en dichos países dejaban una población expuesta sin ningún tipo de inmunización, lo que abría la puerta a nuevos focos de contagio y dispersión sobre otros grupos con enfermedades inmunosupresoras o de riesgo.

Por otra parte llamaba la atención el caso de Latinoamérica, que con excepción de México, registraba a la par de la oleada europea una sensible baja en la cantidad de casos, lo que habilitaba a los gobiernos con el argumento de reactivar las economías, a abrir fronteras, autorizar viajes internacionales y el turismo, lentamente los casos empezaron a crecer en Chile y Colombia por ejemplo. El por qué aún no explotó dicha variante en Latinoamérica aún no está muy claro y se barajan distintas hipótesis.

Aparece Ómicron

La aparición en Sudáfrica de una nueva variante con múltiples mutaciones en su genoma en las últimas semanas volvió a alertar al mundo entero. Una vez más se abre la posibilidad de una variante que sea más contagiosa, virulenta y que pueda escapar a la acción de las vacunas. Nada de esto es seguro todavía, pero el hecho de que en el hemisferio norte estén entrando de lleno al invierno y que la inmunidad conferida por las segundas dosis de vacunas ya esté cumpliendo el año hace que las alertas no estén de más.

Ómicron deja en evidencia también no sólo la aparición en lugares como África donde la vacunación es absolutamente insuficiente (ya es la tercera mutación que aparece en dicho continente) sino que su ingreso vuelve ser vía los viajes aéreos y que los cierres orquestados son siempre tardíos cuando la nueva variante ya ha penetrado en los países centrales. Demostrando la ineficacia de la estrategia capitalista global que consistió siempre en asegurar un exceso de vacunas en los países ricos y la desprotección total en los países periféricos, así la primera variante en Sudáfrica y la nueva Ómicron salieron de África, mientras que la Delta y Manaos lo hicieron de India y Brasil. De sitios donde la pobreza, la desigualdad y el retardo en la inmunización son la regla.

La pandemia en Argentina

Ya dijimos que por diversas razones que son materia de investigación, la penetración de la variante Delta en el Cono Sur latinoamericano fue escasa, completamente distinta a lo que pasó en EEUU, Europa o México. Esto sumado a que se avanzó en la vacunación y el bajo impacto que en nuestro país tienen los movimientos antivacunas (y probablemente otros factores como el clima, la cantidad de inmunizados por contagios no registrados, etc.) hicieron que los casos de Covid-19 bajaran de manera ostensible durante los últimos meses, se vaciaron las terapias intensivas, bajó el índice de positividad de casos en los testeos y claramente bajó la gravedad de los casos, sin duda relacionado con la vacunación.

El gobierno, luego del golpe electoral de las PASO, intentó rápida y livianamente aprovechar esta baja de casos para dar por desaparecida la pandemia de la faz de la tierra. Así decidió abrir todos los espectáculos culturales y deportivos aboliendo los aforos previos, también en bares, restaurantes y viajes. Y se aprestaba con todo a abrir las fronteras del país por aire y por tierra a todos los países. Siempre respondiendo a la misma lógica de cuidar los negocios empresarios en vez de prever las consecuencias de una probable nueva ola ya sea para marzo o más adelante, con Delta u Ómicron.
Nuevamente el gobierno comete el mismo crimen del inicio de la pandemia, cuando su ministro insistía en que no llegaría a la Argentina y le preocupaba más el Dengue. Hoy tironeado por los resultados electorales, por la presión de los empresarios del turismo ante la nueva temporada de verano y el incipiente rebote de la economía (que necesita como el aire para poder pagar la deuda externa al Fondo), en vez de aprovechar todo el conocimiento adquirido durante un año y medio de pandemia, se apresta a cometer nuevos errores que podrían traer consecuencias graves en lo sanitario.

Qué medidas tomar

Nosotros insistimos en que hay que priorizar la salud de la población por sobre los negocios capitalistas en forma consecuente, no de palabra como viene haciendo el gobierno desde el comienzo. Que la variante Delta no haya penetrado masivamente no quiere decir que Ómicron o una nueva variante futura no pueda hacerlo y otra vez poner en riesgo el sistema de salud. Está demostrado que el Coronavirus tiene una gran capacidad de mutación y todas ellas, por lo menos hasta ahora son contagiosas y más o menos virulentas.

Por eso decimos que hay que aprovechar lo avanzado hasta aquí gracias al trabajo y dedicación del equipo de salud, que hoy sí se encuentra en mejores condiciones. Hay que avanzar ya en un reconocimiento profesional, laboral y salarial de todo el equipo de salud. En vez de desmantelar toda la infraestructura instalada, incluso despidiendo trabajadores como viene haciendo hay que pasarlos a todos a planta para asegurarse una reserva adecuada de personal ahora altamente entrenado. Aumentar los presupuestos sanitarios y avanzar hacia el sistema único que venimos reclamando debe ser una tarea urgente. En vez de bajar el número de testeos hay que mantenerlo y hacerlo más eficiente, multiplicándolo en las fronteras. Acompañado con efectivos aislamientos selectivos y guiados por testeos. En vez de abrir indiscriminadamente la economía cuidando los negocios de los empresarios de turismo hay que extremar las medidas e implementar protocolos discutidos con los trabajadores, sino tendremos que volveremos a los confinamientos como está pasando en Inglaterra, Alemania o Italia en la actualidad. Es un suicidio completo razonar que los argentinos estamos inmunizados contra el avance de una pandemia que a todas luces en el mundo sigue arremetiendo con ola tras ola.

Finalmente hay que multiplicar la vacunación, las 90 millones de las que se jacta el gobierno apenas alcanzan para dos dosis de la población argentina y ya se van cumpliendo los 12 meses de los primeros vacunados, por lo que garantizar las 3ra dosis para todos, con campañas activas, iniciando por los de riesgo, pero avanzando lo más rápidamente posible en el resto de la población. Es necesario liberar patentes y declarar de utilidad pública avanzando en la producción estatal es la salida. Solo así podremos aprovechar este intervalo de descanso que nos ha dado la pandemia, no hacerlo es grave.

 

 

 

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Apertura y sin barbijo Pandemia: ¿un final electoral? https://mst.org.ar/2021/09/29/apertura-y-sin-barbijo-pandemia-un-final-electoral/ Wed, 29 Sep 2021 12:57:04 +0000 https://mst.org.ar/?p=30237 El martes 21 en conferencia de prensa el nuevo jefe de gabinete, Manzur y la ministra de Salud anunciaban el fin de una serie de restricciones por la pandemia. Habilitación de reuniones al aire libre, suba de afores, apertura de fronteras y la controvertida liberación del uso del tapabocas. Todas medidas de claro tinte electoralista, por el mazazo recibido en las PASO. 

Escribe: Gerardo Uceda

La impresentable oposición de derecha, que siempre presionó por la apertura completa, quedó un tanto confundida centrando sus críticas en la mala comunicación de las medidas. Como siempre los problemas y los riesgos para la gente son mucho más complejos y profundos que las peleas electorales de los que se expresan a ambos lados de esta falsa grieta.

La tremenda derrota electoral sufridas por el Frente de Todos en las PASO del 12/9 tuvo sus repercusiones, como no podía ser de otra forma, sobre la gestión de la pandemia. La crisis fue tan grande que puso la situación económica y la propia crisis del régimen en primer lugar. De allí que las primeras medidas hayan ido en el sentido de anunciar cómo iban a distribuir algo de plata en el pueblo, que aminorara en algo el ajuste incesante de estos dos años de gobierno. El audio filtrado y la carta de Cristina terminaron con profundos y derechosos cambios en el gabinete.

Por eso tardaron 9 días, hasta el 21/9 para rearmarse y ver cómo daban un giro en torno al manejo de la pandemia. Conscientes que su máximo competidor para las generales de noviembre es la derecha de Juntos por el Cambio y que estos aprovecharían los malos resultados obtenidos por el gobierno en materia sanitaria, con más de 5 millones de contagios y 115 mil muertes, con menos del 50% de la población vacunada con esquema completo, el gobierno decidió tomar la iniciativa. Así los anuncios encabezados por un hiperquinético pero algo desubicado y poco sólido Manzur y la hoy ya desgastada ministra de salud Vizzotti, anunciaban una serie de medidas que implicaban eliminación de una serie de restricciones, como el uso de barbijo en lugares abiertos, la suba de los aforos de hasta el 100% en espacios abiertos y la apertura de fronteras en aeropuertos para permitir el ingreso de turistas extranjeros.

Como toda medida tomada en medio de una profunda crisis, todas éstas son criticables, mal pensadas, en definitiva malos parches. Así los anunciantes no pudieron explicar bien el tema barbijos, si se eliminaba definitivamente, si era en espacios abiertos y sin gente alrededor, si era para más adelante, etc. Lo mismo con los aforos, qué alcance tenía el 100%, ¿incluía al fútbol? ¿Eran en todo el país? ¿Y los espectáculos? Ni qué hablar de la apertura de los aeropuertos en forma unilateral por el país, sin coordinación con los países vecinos o distantes que seguían exigiendo aislamientos o cuarentenas, lo que hacía dudar del resultado inmediato y mediato de estos anuncios a los fines de reactivar el turismo.
Sin embargo, a pesar de lo improvisado y apresurado de estas medidas hay que reconocer que al menos lograron confundir, por un tiempo al menos a la impresentable derecha de Cambiemos y todos sus medios periodísticos. Que al coincidir de lleno con que hay que liberar todo, se quedaban sin argumentos para correr al gobierno, querían criticar porque su premisa electoralista así lo exigía pero no sabían bien como porque coincidían en el fondo. Hasta que encontraron las mayores inconsistencias de los anuncios en lo que respecta al uso del barbijo y ahí se anclaron para golpear, diciendo que Vizzotti se equivocó, que se tuvo que rectificar, etc. Y sus gobernadores y ministros de salud que hasta ayer querían la presencialidad en las aulas, los aforos del 100%, y otras libertades, dijeron sin sonrojarse que no era tiempo de dejar el barbijo, que la variante Delta podría ocasionar un desastre cercano, etc. Daba vergüenza verlos cambiar de vereda argumental de un día para el otro.

Un giro no tan rotundo
Sí, es cierto que los anuncios fueron motivados por el mazazo electoral recibido en las PASO, donde el gobierno entre otras cosas interpretó que el millón de votos perdidos entre otros motivos se debió al mal manejo de la pandemia, las restricciones que impusieron y que esto lo capitalizó la derecha y la ultraderecha fundamentalmente.
Pero es completamente falso decir que este giro es de 180°, como plantea la oposición. En realidad todo el manejo sanitario del gobierno, desde sus inicios y por más que en el discurso Alberto hablara de priorizar la salud por sobre los negocios y ganancias capitalistas, fue en el sentido de ir cediendo, así abrieron el transporte público y las fábricas, negocios y comercios no esenciales cuando estábamos en el medio de la primera ola. Y luego abrieron el turismo de verano con niveles de más de 20.000 casos diarios lo que nos llevó a una segunda ola con 60.000 casos y cientos de muertes diarias en todo el país.

Hoy amparados en una real caída de los casos y las muertes, con un mayor porcentaje de vacunados que en los meses anteriores el gobierno se lanza a anunciar el fin de restricciones, como dando por decretado el fin de la pandemia, claramente para no dejarle ese ángulo a la derecha, sin fundamentos sólidos científicos y con la amenaza clara de la posible penetración de la variante Delta en el país.

Sí es cierto, las medidas son de crisis, son apresuradas, son electoralistas, pero de ningún modo representan un giro de un gobierno que venía protegiendo la salud por sobre los negocios y que al perder una elección cambia de rumbo. Es que en materia de manejo de la pandemia, ambos frentes electorales, gobierno y oposición estuvieron con matices del mismo lado, protegiendo las ganancias y los negocios capitalistas.
Política antisanitaria y exposición al riesgo
Todos los expertos lo advierten, ante la circulación comunitaria de la variante Delta en los grandes centros urbanos del país. Y siendo ésta una mutación que por lo menos es más difusible y puede contagiar a personas que ya tuvieron Covid y/o con esquema de vacunación incompletos, es muy riesgoso abrir por completo la economía y permitir reuniones masivas. Peor aún autorizar hacerlo sin barbijo. El barbijo bien usado, como se fue demostrando en el transcurso de la pandemia, se transformó en el segundo mayor protector de contagio del coronavirus, pudiendo prevenir hasta el 70% de los mismos e incluso provocar formas más leves de enfermedad si a pesar de todo existe el contagio. Liberarlo por una medida de tinte electoral es completamente equivocado y riesgoso. Sobre todo, ante el avance de la Delta, cosa que ya ocurrió en distintos países de Europa.

Otro tema importante y que no entra en el análisis ni los anuncios de Vizzotti-Manzur es el por qué la variante Delta no se ha transformado en dominante en el país, como pasó en muchos otros países. Algunos estudios serios, pero no confirmados aún, hablan que como en Argentina se testeó poco, lo que puede suceder que en realidad la cantidad de infectados aquí sea mucho mayor que la registrada, así la inmunidad de rebaño se habría alcanzado por la vía del mal registro de los casos.

Por eso antes de eliminar las restricciones, lo que el gobierno debiera hacer sí o sí, es multiplicar los testeos para ver si esta posibilidad es real y sobre todo aumentar los ritmos de vacunación para llegar rápidamente al 80-100% de la población con el doble esquema completo, que hasta ahora es lo único, junto al correcto uso del barbijo, que ha demostrado bajar la circulación de esta mutación que todavía está al acecho y que puede producir una tercera ola pandémica en el país.
 
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En busca de la segunda dosis. Vacunación al ritmo capitalista https://mst.org.ar/2021/08/11/en-busca-de-la-segunda-dosis-vacunacion-al-ritmo-capitalista/ Wed, 11 Aug 2021 13:54:10 +0000 https://mst.org.ar/?p=30061 El gobierno y el mercado marcaron el ritmo de la vacunación. Falta la segunda dosis y acecha la variante Delta. ¿Qué hacer?

Escribe: Gerardo Uceda

La ministra informa que llegan 200 mil dosis de Cansino sobre 5.4 contratadas. El mismo gobierno informa que de 40 millones de dosis recibidas, 8.44 millones recibieron el esquema completo. La variante Delta desespera a todas las altas esferas porque es vox populi que para afrontarla con cierto éxito se necesitan al menos dos dosis. En pleno modo campaña electoral, los antivacunas de derecha ahora reclaman,en medio de las elecciones, vacunación completa. El gobierno dice que hace lo que puede. Categóricamente decimos que se podrían haber hecho las cosas de otro modo, es decir, bien.

Acabamos de superar los 5 millones de contagios con más de 107 mil muertes. Por más que hayan bajado un poco, ante los más de 13 mil casos diarios y una mortalidad por millón de habitantes de las más altas del mundo el gobierno no tiene muchos logros a mostrar en cuanto a un eficaz manejo de la pandemia. La alta tasa de positividad de los escasos testeos, casi uniformemente superior al 20%, hace dudar de los infectados reales por día.
Otro punto de conflicto está en la propia variante delta, que todos presumen como más contagiosa, posiblemente más letal y más que probablemente capaz de burlar la barrera inmunológica de los vacunados con una sola dosis. Desde el ministerio de Vizzotti aparecen datos contradictorios, se aíslan más de 500 personas en Córdoba por la llegada de un solo infectado con la mutación que rompió la cuarentena y se juntó con menos de 20 personas, y también se informan casos en Buenos Aires, Santa Fe y Salta, hablan de 46 casos. Insisten en que no hay todavía circulación comunitaria de la mutación, pero que seguramente pronto la habrá. La baja tasa de determinación genómica (para identificar la delta) en el país hace que los datos sean, de nuevo, poco confiables.

Con la presión constante de empresarios y la oposición de derecha de mantener abierta toda la economía y la circulación, el gobierno cambió su estrategia de vacunación en el medio del río como vulgarmente se dice. Acordó con Pfizer bajo las condiciones que ellos imponen y que en un principio se habían negado, incluso haciendo bandera de ello. Contrató con Moderna, con Cansino y con otras en una tácita pero clara aceptación de que su estrategia inicial centrada en Sputnik y AstraZeneca venía fracasando. Aunque no fue éste su único fracaso como veremos.

La Delta y la necesidad del esquema completo

Aunque, a decir verdad, los datos sobre que la variante Delta sería más contagiosa, más virulenta y probablemente más resistente a las vacunas hoy existentes no son del todo sólidos ni de la calidad científica requerida. La verdad es que todo el mundo, incluyendo buena parte de la comunidad científica, lo acepta. Se toman como ejemplo países europeos como Inglaterra, donde pasó en 3 semanas de ser menos del 10% de las cepas circulantes a ser hegemónica. Desde la oposición de Juntos por el Cambio, que siempre impulsaron la libre circulación y la antivacunación, se aprovechan de esta situación para exigir que se vacune a todo el mundo y en forma inmediata.

En nuestro país Alberto y su gente que, aceptando las reglas del juego de las grandes farmacéuticas, habían adecuado su estrategia de vacunación a la carencia objetiva de segundas dosis de Sputnik V y la llegada a cuentagotas de las vacunas de AstraZeneca que desde Pilar salían con destino a Europa para no llegar nunca de vuelta. Así dijeron y trataron de demostrar con estudios científicos de dudosa calidad que se podía posponer la vacunación más de 2-3 y más meses sin merma en la inmunización. Querían llegar a las elecciones con millones de primeras dosis aplicadas, aunque con un muy bajo porcentaje del 8-10% con el esquema doble completado. La llegada de la Delta complicó sus planes. Se hizo popularmente conocido el hecho de que para enfrentarla con algo de éxito se requería un esquema completo y también vacunar a jóvenes con comorbilidades.

Entonces la política sanitaria toda, tironeada por las presiones de la oposición y los empresarios, por las urgencias electorales y recién en último plano por la necesidad de proteger a la gente de la mutación que hoy más preocupa al mundo, cambió 180°.

Salieron a contratar, comprar y mendigar vacunas por doquier, desde las demonizadas Pfizer, pasando por Moderna, a los fondos de la OMS, las chinas de Sinopharm, etc. Es que se trataba ahora de completar esquemas como se requería. Pero al no llegar la cantidad necesaria del 2° componente de Sputnik V y con más de 6 millones de personas en situación de requerirlo tuvieron que echar mano a otra estrategia. Demostrar que la combinación de vacunas era factible y segura. En poco menos de 3 meses, y hace pocos días el ANMAT y Vizzotti anunciaron que los estudios de seguridad y eficacia de la combinación de Sputnik con Pfizer, Moderna y AstraZeneca habían dado buenos resultados. Es decir, pasaron de asegurar que se podía distanciar las dosis porque no había vacunas, a asegurar que se puede vacunar con distintas vacunas. Más allá de que esto probablemente sea real, el “cambiar de caballo a mitad del río” trae confusión, dudas y reclamos en la gente, cosa que el gobierno teme que se exprese electoralmente.

Lo que se debería haber hecho

Desde el MST en el FIT-U vinimos remarcando una serie de concesiones, falencias, errores y yerros del manejo de la pandemia desde el principio. Así insistimos primero en la necesidad de combinar testeos masivos con cuarentenas programadas, estrictas y sectoriales. También en la necesidad de la identificación genómica de todas las cepas aumentando la capacidad del Malbrán y otros laboratorios a lo largo del país para hacerlo.
Pero fue sin dudas en el tema vacunas donde más fuertemente criticamos el doble discurso y el posibilismo del gobierno de Alberto Fernández. Desde mucho antes de que llegara la primera mutación de Manaos sostuvimos que había que vacunar masivamente con esquema completo y que para lograrlo teníamos que anular las patentes que impedían la producción masiva y nacional de vacunas a bajo coste. También exigimos la expropiación del laboratorio mAbxience que produjo vacunas a un ritmo de 18-25 millones mensuales, vacunas que terminaban yendo primero a México con destino a Europa para nunca llegar al país. Si el gobierno hubiera atendido nuestros reclamos en lugar de jugar el juego del capitalismo mundial, que protegió siempre sus superganancias a través de las patentes, produciendo en distintos países para vacunar a los habitantes de países centrales, hoy otra hubiera sido la historia. Ya que no sólo hubiéramos dispuesto de los más de 100 millones de dosis producidas por el Laboratorio de Sigman, sino que también podríamos contar con la producción nacional de Sputnik V realizada por Richmond, en lugar de los 40 millones que hoy tenemos.

La responsabilidad es toda del gobierno, los idas y vueltas traen confusión y dudas en la gente que con razón desconfía de las nuevas directivas del gobierno. Y todo esto es por el posibilismo falsamente progresista del gobierno que siempre jugó el juego del capitalismo mundial y bailó a su ritmo. Sostenemos que aún hay tiempo a cambiar el rumbo, porque para controlar la pandemia, la variante delta y las 3ª o 4ª olas, habrá que seguir vacunando masivamente, probablemente por años. Por ello, es imprescindible romper con las reglas del juego capitalista y avanzar en la anulación de las patentes, expropiar a los laboratorios nacionales que hoy las producen e incorporar otros a la producción. Esta es la única manera de frenar la pandemia.

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Pandemia: 500 días. Las medidas de fondo siguen pendientes https://mst.org.ar/2021/07/28/pandemia-500-dias-las-medidas-de-fondo-siguen-pendientes/ Wed, 28 Jul 2021 19:57:38 +0000 https://mst.org.ar/?p=30019 Este mes se cumplen los 500 días de pandemia en el país. Más allá de su utilización como botín de campaña por el gobierno y la oposición de derecha, pasamos los 100.000 muertos y las medidas de fondo que venimos reclamando desde la izquierda siguen pendientes.

Escribe: Gerardo Uceda

Contradiciendo las predicciones del ex ministro Ginés, y las del presidente, la primera ola llegó rápido y pegó fuerte, peor fue la segunda que aún no cede. Así lo demuestran los más de cuatro millones de contagios y de 100.000 muertes. Hoy con las nuevas cepas de mayor transmisibilidad nos exponemos a la posibilidad de una 3° ola, a la que enfrentamos con escaso nivel de vacunación completa y por responsabilidad del gobierno, seguimos sin tener la provisión de vacunas necesarias para segundas dosis. Hay que cambiar radicalmente el rumbo para que los bajos niveles de inmunización, las terapias aún atestadas de enfermos graves, junto al agotamiento y mal trato del personal de la salud no deriven en un colapso del sistema.

Un balance necesario

Desde el día en que se confirmó el primer caso de Covid-19 en nuestro país han pasado 500 días y un necesario balance desde nuestra posición de izquierda, creemos que se impone. Sobran ahora datos objetivos para hacerlo, dejando de lado entrar en la falsa grieta que nos proponen desde el Frente de Todos en el gobierno que, sin mucha argumentación pretende comunicar que, con algunos errores, se hizo todo bien y ahora, con la vacunación en aumento, las cosas definitivamente se encarrilarían. Y del otro lado las chicanas irresponsables de la derecha criminal de Juntos por el Cambio, cansados de militar la anticuarentena primero y la antivacuna después, ahora aprovechan los yerros del gobierno para pretender ser los líderes del cuidado de la salud del pueblo. Nosotros opinamos que la situación, al igual que en la mayor parte del mundo, es muy crítica, que la gestión de la pandemia por parte del Gobierno de Alberto Fernández es mala y que debemos dar un giro de 180° en la misma, si queremos evitar miles de muertes más y un posible colapso del sistema de salud.

Desde el arranque, allá por enero-febrero del 2020, los sucesivos desaciertos e irresponsabilidades del entonces ministro Ginés llevaron a subestimar la llegada y posterior propagación del virus que, en menos de una semana pasó de un caso confirmado a más de 128 y, fue rápidamente por todo el AMBA. Las medidas de Alberto, por más tono doctoral que adoptara, resultaron insuficientes desde el inicio. Basadas en una larga cuarentena que no fue acompañada de otras medidas imprescindibles, como la de testeos masivos para poder tener un mejor seguimiento del virus y su diseminación y tampoco asistencia económica a los sectores más desprotegidos, que llevó a un incremento paulatino primero y exponencial después, de los contagios por todo el país y a que la gente deba optar entre morir de hambre o por Covid. La primera ola pegó muy fuerte y rápidamente se perdieron algunos logros iniciales, alcanzándose las 40.000 muertes y una tasa de contagios que nunca bajó de 6 mil casos diarios, por culpa de la apertura económica por presión de la derecha y las patronales pero, también porque la drástica falta de testeos impedía localizar al virus, aplicar cierres y cuarentenas inteligentes, focalizados y de corta duración. Así, Argentina pasó de ser un supuesto ejemplo del que se ufanaba el presidente a estar entre los países con peores resultados en cuanto a tasa de contagios, mortalidad por millón de habitantes y stress del sistema de salud.

Durante el verano a inicios de 2021 se abrió por completo la economía, el turismo y posteriormente las clases. A esto se suma a la aparición de nuevas cepas, la Manaos y Andina, que se muestran como más trasmisibles y virulentas. Así se nos metió de lleno en esta segunda ola que fue claramente más grave que la primera, con mayor diseminación a provincias, muchas al borde del colapso de los sistemas de salud, con una acelerada tasa de letalidad y, en la cual aún nos encontramos, en un amesetamiento muy alto que supera los 20.000 casos diarios, pero con nuevos problemas y mayores riesgos por delante.

Situación actual, tercera ola y vacunas

Solo a modo de resumen digamos que, esta segunda ola, originada en nuestro país mayoritariamente por la variante Manaos hizo que nos acerquemos a los 5 millones de contagios y más de 104.000 muertes.

El tema de vacunas, del cual ya hemos escrito muchas veces, es tomado como caballito de batalla electoral, tanto por el gobierno que quiere vendernos que todo marcha sobre ruedas y vamos camino a una inmunización masiva y rápida antes de las elecciones. También por la oposición de derecha que, después de realizar marchas y promover la antivacunación, giraron hacia reclamar por la falta de vacunas de Pfizer y del segundo componente de la Sputnik V. La realidad es que hoy sobre más de 35 millones de dosis recibidas y poco menos de 30 aplicadas, pero sólo seis millones tienen el esquema de vacunación completo, comprobado efectivo y hay un déficit evidente de vacunas sobre todo el segundo componente de Sputnik, donde faltan vacunar más de 6,6 millones de personas.

Pero hay muchísimos problemas más, como la posibilidad de una tercera ola provocada por cepas mutantes, por ahora la que más se teme es la variante Delta, pero ya se habla de otras. Como en muchos casos de mutaciones, éstas pueden no sólo ser más contagiosas sino, también resistentes a las vacunas. De manera que, tener escasa cantidad de la población con el esquema completo expone al resto a infecciones o reinfecciones, a probabilidades de casos graves, internaciones y muertes. Otro problema está en el propio sistema sanitario que, si bien no colapsó fue a costa de un gran esfuerzo y agotamiento de su personal, que trabaja a ritmos infernales, con salarios de hambre, en muchos casos, y sin vacaciones ni descansos apropiados para este estrés, que lleva casi año y medio.

Hay que cambiar el rumbo

Desde el MST en el FIT-U venimos haciendo críticas sobre cómo se gestionó la pandemia por parte del Gobierno, insistiendo en que el slogan de cuidar la salud más que la economía era sólo eso, un slogan. Por eso, a 500 días de pandemia, el gobierno no tiene para mostrar ni éxitos económicos ni sanitarios. Insistimos en que hay que multiplicar los testeos y la secuenciación genómica del virus y sus cepas para saber a qué nos enfrentamos, en qué lugares y con qué transmisibilidad. Sostenemos que el problema no es solamente el contrato leonino con Pfizer o la carta de queja de Cecilia Nicolini por el incumplimiento del Grupo Inversor Ruso por la carencia de Sputnik sino que, el gobierno tuvo durante más de un año la posibilidad de conseguir cientos de millones de vacunas, que se producían en el país, revocar la patentes y expropiar a los laboratorios como mAbxience o Richmond, entre otros, con capacidad de producirlas y no lo hizo. Dejó, en cambio, que las vacunas se fueran a Inglaterra vía México y ahora nos quiere convencer que el problema se solucionará con unos pocos millones que llegarían en estos meses. Repetimos que esta pandemia está lejos de acabarse, que es mucho más compleja de lo que el gobierno y sus socios quieren admitir, que requerirá de esquemas completos, de terceras y cuartas dosis, de cambios en la composición de las vacunas y de un sistema de salud en condiciones de absorber toda esta carga. Para ello es imprescindible la Unificación del Sistema de Salud bajo control estatal, para poder contar así con todos los recursos necesarios. Por último, para todo esto hacen falta pesos y dólares. También decimos que plata hay, y de sobra, si dejamos de pagar la fraudulenta deuda al FMI, Club de París y otros tantos buitres; si le ponemos verdaderos impuestos progresivos a las grandes ganancias y utilizamos todos los dólares que vienen del precio extraordinario actual de la soja. No habrá capacidad de sostener lo que se viene ni con el doble discurso falsamente progre de Alberto y mucho menos con la posición negacionista, oportunista y empresarial de la oposición de derecha.

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Covid-19 ¿Se viene una tercera ola? https://mst.org.ar/2021/07/08/covid-19-se-viene-una-tercera-ola/ Thu, 08 Jul 2021 20:39:32 +0000 https://mst.org.ar/?p=29955 Como en una mala película, las escenas parecen repetirse. Con el peligro de la circulación comunitaria de la variante Delta los expertos pronostican la llegada de una tercera ola dentro de un mes aproximadamente. Y esto sucede cuando todavía los casos producidos por la 2da. aún superan los 20.000 diarios. A esta altura resulta claro que la culpa no la tiene el virus sino el manejo de la pandemia que hizo y hace este gobierno. Veamos por qué.

Escribe: Gerardo Uceda

En el país como en el mundo entero el coronavirus está dando señales claras que estamos lejos de la solución definitiva de la pandemia. En España, donde se preparaban livianamente para recibir a los turistas de vacaciones estivales, ya están pensando en una quinta ola. En el Reino Unido donde producto de una intensa vacunación y amplísimo plan de testeos habían logrado bajar los casos a menos de 400 diarios, esta última semana treparon a más de 26 mil en un solo día. Israel y Australia, que eran tomados como ejemplos del manejo de la pandemia, ya retoman el uso de tapabocas. En nuestro país los infectólogos y epidemiólogos coinciden en advertir que una 3ra. ola podría azotarnos dentro de un mes o mes y medio, es decir en pleno invierno, con todos los riesgos de mayor transmisibilidad que esto conlleva.

Las razones, como ya veníamos advirtiendo desde estas páginas hace meses, son la aparición de las llamadas variantes mutantes, de las cuales cuatro son las más preocupantes: Manaos, Reino Unido, Sudáfrica y ahora la famosa variante Delta o de la India, a la cual todos coinciden en señalar como la culpable de esta nueva oleada que recorre el mundo y que ya dan por hecho que nos afectará.

Esta variante Delta tiene de particular ser mucho más contagiosa y transmisible que la original de China, pero con respecto a las de Reino Unido y Manaos hay evidencias preliminares de que sería, además, capaz de sortear al sistema inmune y de producir la enfermedad aún en vacunados. Queda la duda aún de si es más severa en afectación que las otras o si el aumento de casos graves y mortalidad observadas se debe a que aumenta mucho el número de infectados. Lo que sí parece probable es que el esquema de vacunación completa de dos dosis de cualquiera de las vacunas testeadas (Moderna, Pfizer, AstraZeneca y Sputnik) claramente baja la gravedad de la infección. Este es el caso de Israel, EEUU y Reino Unido donde con un 50-60% de la población vacunada completamente, la circulación y los contagios no pudieron evitarse que crezcan, no hay un aumento significativo de las internaciones graves ni de la mortalidad proporcional.

La situación de la Argentina

Como dijimos al principio en nuestro país, a pesar de la experiencia de más de un año con el virus, seguimos repitiendo los mismos errores y por ende corremos los mismos peligros. Así lo advertimos cuando se abrió toda la economía, circulación, vacaciones de verano y posteriormente presencialidad escolar, cuando los casos no bajaban de los 6000 diarios, las terapias seguían congestionadas y la segunda ola con las cepas Andina, Manaos y Reino unido que son las que circulan en el 90% de los casos actuales aquí, llegó para pegarnos un mazazo. Los casos rápidamente treparon a más de 20 y 30 mil por día, e impactaron a muchas provincias como Santa Fe, Córdoba y Mendoza de manera grave, afectando a gente 20 años más joven y la mortalidad creció de modo que superamos las 95 mil muertes predominantemente en gente de 50 años.

Así como entre la primera y segunda ola no se tomaron las medidas adecuadas de aplicar testeos masivos que permitieran observar científica y adecuadamente los sitios de circulación viral y realizar cuarentenas estrictas pero localizadas y temporales, hoy las dificultades se multiplican. Y esto es así porque se sigue testeando poco (evidenciado por una positividad de los test que supera el 24-30% cuando un buen índice de capacidad de testeo es menor del 10%) y la presión para continuar con toda la economía abierta la vemos a diario por parte de la derecha y los empresarios por igual.

Pero frente a esta 3ra. ola hay problemas nuevos, en primer lugar, el gobierno reconoce 5 casos de la cepa Delta, pero acepta que llegará indefectiblemente, por más que hayan restringido los vuelos (otro foco de ataque de la derecha y sus socios). Porque sabe que por las fronteras terrestres desde Chile o Brasil se puede filtrar. Y la Argentina no sólo testea poco, sino que también hace poca identificación genómica, con menos de la mitad de la población Chile identifica el doble de cepas que nosotros, ni hablar de EEUU que lo hace 10 veces más. Es decir, tampoco sabemos a ciencia cierta si hay sólo 5 casos. Y esto es importante porque dada la contagiosidad de la cepa, puede pasar de ser el 1% al 50% en cuestión de una semana, como pasó en Inglaterra.

Hay otros problemas que ya mencionamos otras veces, como que nuevamente Argentina entraría en riesgo de la nueva oleada con una meseta muy alta, si antes fue de 6000 casos diarios, hoy son 20.000 y casi 600 muertes. Algo gravísimo desde el punto de vista del sistema de salud, hoy ya agotado, estresado y en peligro de colapsar si se multiplican los casos. También hablamos del invierno y sus problemas por la falta de ventilación de lugares, reuniones y trabajos en lugares cerrados y la sumatoria de otras afecciones respiratorias. Pero el problema de los problemas es que la cepa Delta encontraría a la Argentina con alrededor de sólo el 10% de vacunados efectivamente. Por eso la desesperación del gobierno de mostrar que están llegando dosis de a millones y que se están comprando vacunas de todas las que hay en el mercado, incluso abriendo la posibilidad a que lleguen las de Pfizer, Moderna y Janssen con las que no se tenía convenio. Y este apuro alocado por conseguir vacunas ataca también a la derecha que se pasó un año haciendo manifestaciones antivacunas, una lacra.

¿Qué proponemos?

Repetimos que el gobierno no previó la pandemia ni implementó el plan sanitario necesario para reducir el impacto de contagios y las muertes evitables. Pese a lo que vinimos proponiendo desde el MST y la izquierda y que era posible aplicar, sus medidas fueron muy deficientes para enfrentar la pandemia. Somos muy críticos, pero lo decimos desde el extremo opuesto al de la oposición de derecha. Criticamos en su momento que la cuarentena no haya ido acompañada de testeos masivos, incluso propusimos que fueran más estrictas que la que decretaba Alberto tratando de quedar bien con dios y con el diablo. Dijimos que había que reforzar el sistema de salud unificándolo bajo control estatal para poder hacer frente a los embates de la pandemia. Nada de eso se hizo. Fuimos los primeros de sostener que las vacunas se podían producir en el país de a millones de dosis semanales y denunciamos que no se expropiara a tal efecto el laboratorio mAbxience que producía para AstraZeneca vacunas que en el orden de 200 millones se iban a México para terminar vacunando a la población inglesa. Lo mismo para con Richmond y su producción de Sputnik aún en veremos. Hoy cuando todo el mundo depende no sólo de la vacunación, sino de un completo esquema de dos dosis (en realidad ya se está hablando de hasta una tercera dosis) nosotros tenemos sólo el 10% de la población vacunada doblemente. Y esto es por el doble discurso del gobierno, que mientras hablaba de ocuparse de la salud en vez de la economía hacía lo opuesto, dejando que hicieran su agosto los laboratorios nacionales asociados a los multinacionales. Se eligió una estrategia de vacunar con una sola dosis y distanciar la segunda, porque no teníamos producción nacional de vacunas y los países imperialistas ricos habían acaparado las del mercado mundial, del que nos llegaban a cuentagotas.

El gran riesgo de hoy es entonces que nos agarre la tercera ola, que se superponga a la fuerte segunda que estamos aun transitando y el sistema de salud no aguante como hasta hoy. Por ello, hoy es más imprescindible que nunca expropiar a los laboratorios mAbxience y Richmond, declararlos de utilidad pública para producir los millones de dosis que necesitamos y anular las patentes de todas las vacunas. Y conjuntamente con esto avanzar en la implementación de un Sistema único de Salud para poder enfrentar a la Delta y su 3ra ola.

 

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Abren toda la economía ¿Se acaba la pandemia? https://mst.org.ar/2021/06/23/abren-toda-la-economia-se-acaba-la-pandemia/ Wed, 23 Jun 2021 13:59:19 +0000 https://mst.org.ar/?p=29881 Como el año pasado, la llegada del verano en el hemisferio norte viene de la mano de una mayor apertura de la economía. Fuegos artificiales en Nueva York, estadios repletos de gente y permisos para vacacionar por doquier. Los gobiernos se amparan en la baja de casos y en el avance en la vacunación. En nuestro país, aunque sigamos con miles de casos y cientos de muertes diarias ya se habla de vacaciones de invierno y de apertura de negocios. La razón de base es la misma en el norte que aquí, cuidar los negocios y la ganancia capitalista.

Escribe: Gerardo Uceda

La imagen de fuegos artificiales en Nueva York pinta perfectamente el cuadro que nos quiere vender el capitalismo mundial con el fin de la pandemia dibujado en el cielo esos fuegos. Otro tanto podríamos decir de Europa con sus anuncios de temporada de vacaciones y liberación de restricciones de circulación. Como un riesgoso símbolo de libertad frente al virus España, Francia y EEUU permiten el no usar el barbijo. Repiten la misma lógica que el año pasado donde también basados en una sensible baja de casos abrieron toda la economía, liberaron los viajes, las reuniones y habilitaron las playas. La consecuencia fue una segunda y tercera ola de casos.

En nuestro país, estamos en el medio de una segunda ola que aún no da señales de una baja sostenida. Desde el ministerio se habla de un amesetamiento alto, en realidad con más de 20 mil casos diarios y 500 muertes por día. Además, entramos en invierno donde existe una posibilidad de mayor circulación viral y contagios que pueden aumentar por el encierro, la menor ventilación y la exacerbación de enfermedades respiratorias.
Sin embargo, los mensajes del norte y de nuestro país no difieren mucho, allá se preparan para abrir toda la economía de cara al periodo estival, aquí se habilitan las clases presenciales en las escuelas y se preparan los dispositivos para las vacaciones de invierno. En ambos casos la razón de fondo es la misma, y la misma también del año pasado, lucrar con la salud de la gente y salvaguardar a fondo el negocio capitalista y sus ganancias. La idea entonces es habilitar todo lo posible el turismo, los restaurantes, hoteles y ahora el agregado de espectáculos deportivos, culturales y demás. Total, si viene una cuarta ola se verá después.

El impacto de la vacunación

Es innegable el impacto obtenido por la vacunación bajando el número total de casos y sobre todo el de casos graves y muertes. En los lugares como EEUU y los principales países de Europa, donde el esquema de vacunación completo supera el 30%, y entre el 50-60% de la población cuenta con al menos una dosis, la caída de casos es más que significativa. En el hemisferio norte esto se combina con la llegada de la primavera y verano, donde ventilación de los ambientes, las actividades al aire libre y la menor incidencia de otras enfermedades respiratorias también contribuyen a una menor circulación viral.

En Argentina, en cambio nos encontramos en una situación diferente. Aquí, la llegada de la segunda ola, que comenzó en abril y aún en junio no cede, y es más fuerte que la primera, hay mayor número de casos y mortalidad que el año pasado, y afecta a una población unos 20 años menor. Además, nos encuentra con menos del 8 % de la población con el esquema completo de vacunación. Otros indicadores epidemiológicos también son muy malos, como el porcentaje de positividad de los testeos que rondan el 30% cuando se requiere de menos del 10% para pensar en ser optimistas. La nacionalización de los casos en provincias como Córdoba, Santa Fe y Mendoza es otro problema.

Los expertos señalan que se debiera duplicar el ritmo de vacunación para llegar al mes de octubre con posibilidades de alcanzar el 50% de la población vacunada efectivamente, como hoy presenta EEUU y así tener la chance que lo contagios bajen de manera significativa como se observa en los países desarrollados. Hasta tanto eso no suceda, es más que arriesgado tomar conductas similares a las que se realizan allá.

Alertas y peligros probables

En todo el mundo, aunque los gobernantes hayan decidido ignorarlo, hay dos situaciones que significan una alerta para la evolución de la pandemia. El primero está referido a la presencia actual de las cepas mutantes, todas las cuales representan mayor contagiosidad y probablemente mayor resistencia a la vacunación o, dicho de otro modo, menor eficacia de la vacuna para prevenir una infección de grave evolución. Cuatro cepas son las que preocupan a los expertos, Manaos, Sudáfrica, India (Delta) y Reino Unido. Tal es la contagiosidad de éstas que, por ejemplo en Inglaterra la cepa de la India que, hace menos de un mes representaba el 1%. Hoy con la baja de los casos por la cepa inicial y la apertura de los vuelos representa el 90% de nuevos contagios. Y tanto en esta cepa como en la de Sudáfrica está comprobada una menor efectividad de las vacunas.
Pero hay un segundo factor de preocupación y es el lento ritmo de vacunación en el resto del mundo. Como en los países pobres las vacunas no llegan, o llegan a un ritmo muchísimo más lento, la posibilidad de contagios, y olas nuevas y nuevas mutaciones se incrementa a diario. La migración de estas cepas hacia los países centrales, como ocurrió con la cepa india, es más que posible, lo cual perpetuaría la pandemia si resultan resistentes a las vacunas.

Perspectivas para la Argentina

Los tiempos electorales llevaron a Kicillof a cambiar su discurso sin demasiados justificativos y unirse en la apertura de comercios, restaurantes y hasta la presencialidad escolar a como dé lugar junto con Larreta, para no contradecir el malhumor de la gente ante restricciones sin ayuda económica para paliar la crisis. Están pensando más en los votos que perderían por la situación social muy crítica. También frente a la oposición de derecha que demagógicamente habla de libertades y de abrir la economía sin medir las consecuencias sanitarias. La presión de los sectores del turismo continuará en las próximas semanas para lograr la habilitación de locales, restaurantes y circulación que les permita recomponer sus ganancias sin importarle la salud de la población.

El hecho que sigamos con un bajo nivel de vacunación, entrando al invierno y ubicados en una muy alta meseta contagios y muertes, debe alertarnos a que cualquier rebrote del virus pueda volver a plantear una saturación del sistema, con probabilidades de colapso. Ahora que se dispone de un mayor número de vacunas con efectividad comprobada para frenar el avance del virus, debemos reclamar multiplicar la vacunación sobre todo de las segundas dosis, que viene muy atrasada, multiplicar los testeos para un mejor seguimiento y control de los nuevos contagios y, de acuerdo a sus resultados, recurrir a restricciones temporarias y rotativas para evitar correr el riesgo de nuevas olas. Para poder implementar estos aislamientos y restricciones es imprescindible efectivizar la ayuda económica a los sectores que no tienen ingresos fijos, con un IFE de $ 40.000, aumentar los salarios y no ceder a las presiones tanto de la derecha como del empresariado que, para salvaguardar sus ganancias, nos pondrán en riesgo de nuevos brotes y de perder los beneficios de la vacunación. La producción pública de vacunas en base a la expropiación de los laboratorios y la puesta en pie de un sistema único de salud estatal y universal, son las medidas de fondo necesarias.

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Vacunas: ¿producción “nacional” o pública y soberana? https://mst.org.ar/2021/06/09/vacunas-produccion-nacional-o-publica-y-soberana/ Wed, 09 Jun 2021 13:56:45 +0000 https://mst.org.ar/?p=29834 Con la segunda ola haciendo estragos en distintas ciudades y distritos y ocupando el primer lugar en muertes por millón de habitantes, las críticas al gobierno por su mal manejo de la pandemia arrecian desde todos los ángulos. Al ser la vacunación la única forma de poder frenarla, Alberto y los suyos salieron desesperadamente a conseguir vacunas en el mundo primero. También a anunciar la producción nacional por parte del laboratorio Richmond de la Sputnik V como si se tratara de un logro casi revolucionario. Nuestra opinión al respecto es opuesta a los planteos del gobierno.
¿Sería útil? ¿Para qué objetivos? Dejamos nuestras propuestas.

Escribe: Gerardo Uceda

La segunda ola pega fuerte en nuestro país, los contagiados ya son 4 millones y más de 80 mil las muertes. La gravedad sanitaria medida por la cantidad de muertes diarias por millón de habitantes ubican a la Argentina en un triste primer lugar con más del 16, superior inclusive a la de países que todos aceptábamos como los más golpeados por la pandemia como Brasil e India. Para completar el cuadro de situación digamos también que éstas muertes corresponden a gente unos 20 años más joven que los afectados por la primera ola que afectaba principalmente a mayores de 70 años.

Con todos estos datos a la vista es entendible que las críticas al gobierno de Alberto Fernández arrecien desde todos los sectores. Sobre todo, desde la derecha de Juntos por el Cambio y con un claro objetivo electoral critican que a esta situación se llegó a pesar de cuarentenas y restricciones y sobre todo hacen de la falta de acuerdo con Pfizer su caballito de batalla para golpearlo. Desde el MST y la izquierda también somos absolutamente críticos del manejo de la pandemia por parte del gobierno, aunque por razones opuestas a las del PRO, que desarrollaremos más adelante.

Desde la Casa Rosada salieron a defenderse a como dé lugar. Sabiendo que no hay otra forma de frenar el avance de los contagios que no sea a través de la vacunación, salieron a asegurar la llegada de millones de dosis desde Rusia, a través del fondo Covax de la OMS y se esperanzan en que de una vez por todas AstraZeneca mande las cantidades de dosis prometidas. Aunque sabedores de que esto solo no alcanza para cambiar una situación actual en donde menos del 7% de la población ha recibido el esquema completo de dos dosis, y prima la desconfianza y el malhumor, apuntan todas las fichas a lo que denominan la producción nacional de la Sputnik V en el laboratorio Richmond.

Posibilismo albertista y ganancias privadas

La lógica de anunciar como un logro del progresismo, casi revolucionario, la producción de vacunas por parte del laboratorio Richmond del empresario Figueras, se inscribe en la misma que le hace decir al presidente que sueña con “un capitalismo donde todos ganen”, esto es en un contrasentido: no hay capitalismo donde ganemos todos sino unos pocos y está muy lejos de ser una cruzada revolucionaria que Richmond de Figueras o mAbxience de Sigman produzcan vacunas aquí bajo las reglas del capitalismo imperialista mundial.
Dejemos de lado las chicanas de Juntos por el Cambio sobre si Figueras está casado con una ex senadora K y que esto pone un manto de dudas sobre corrupción en este acuerdo (podríamos citar decenas de empresarios ligados al PRO que hicieron su agosto bajo el gobierno de Macri). Vayamos al fondo de la cuestión.

Fue el propio Figueras dueño del laboratorio Richmond quien se encargó de hacer algunas precisiones con respecto a la producción de la vacuna Sputnik en el país, y de las vacunas más en general en una entrevista otorgada al diario Perfil. Entre otras cosas, allí reconoció muy suelto de cuerpo algo que venimos denunciando desde el MST y la izquierda desde hace meses y son las súper ganancias de las multinacionales farmacéuticas, en medio de la crisis mundial por la pandemia. Figueras dijo que las vacunas hoy cuestan en promedio 10 dólares, sostuvo “una vacuna no puede costar más de uno o dos dólares la dosis a futuro, cuando esto se normalice”, es decir reconoció que a través de las patentes los laboratorios pueden multiplicar el precio por 5 o 10 veces, más claro agua. También remarcó por qué quiere producirlas él aquí, y es porque cuando bajen su precio el costo de traslado será mayor a la ganancia de las farmacéuticas, por eso él se propone como un eslabón más en la cadena de producción capitalista. Y por supuesto que también cuida su propia ganancia, no sólo a través de la venta de dosis (sostuvo que producirá 500 mil dosis semanales) sino que el sólo anuncio de la producción elevó el precio de sus acciones de bolsa en un 32%, un negocio redondo. Como vemos, al igual que en el caso de Sigman, nada tiene esto de progresismo ni revolucionario, Alberto como buen gerente del capitalismo pone todos los recursos del Estado a disposición de la ganancia de estos dos laboratorios, bajo el slogan de campaña de la producción Nacional de vacunas.

Críticas y propuestas desde la izquierda

Primero dejemos sentado que, a pesar de todas las objeciones y calificativos de utópicos que nos propinaron cuando propusimos hace meses, que se invirtiera todo lo necesario y se expropiaran los laboratorios en capacidad de producción de vacunas en el país para poder producirlas en la escala necesaria para prevenir el avance de esta ola que hoy ya nos tapa, teníamos razón. A menos de 4-5 meses de haber hecho estas propuestas primero con el de Sigman y luego con Richmond y otros, el gobierno se rearmó en su doble discurso y confirma que las vacunas se pueden y de hecho se van a producir en la Argentina a razón de unas 2 millones de dosis mensuales en uno sólo de los laboratorios. Cuántas muertes y enfermos graves se podrían haber evitado si en vez de cuidar el negocio capitalista el presidente hubiese realmente optado por la salud de la gente como tantas veces dijo.

Nosotros insistimos una vez más en que en el tema vacunas es imposible avanzar y resolver la pandemia bajo los estrechos márgenes del Capital. Por eso proponemos en primer lugar la anulación de las patentes que protegen las superganancias de las farmacéuticas, también la inversión para desarrollar toda la tecnología necesaria para conseguir que más laboratorios puedan producir los caldos de vacunas, los principios activos terminados y el fraccionado y envasado en la cantidad necesaria para lograr que la totalidad de los 45 millones de argentinos sea vacunado en cuestión de meses. Y en lo inmediato proponemos la expropiación tanto de mAbxience como de Richmond por ser considerados de utilidad pública. Esa y no la de Alberto es la única verdadera producción pública y nacional de vacunas.

Es a su vez la única que puede garantizar la continuidad de la producción y las modificaciones que deban sufrir las vacunas, conforme avance la pandemia con sus nuevas olas, cepas mutantes y aparición de nuevas generaciones de individuos susceptibles. Dejar esto en manos del capitalismo, cuyo único objetivo es la ganancia (como lo dejó muy claro el propio Figueras) es realmente utópico.

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Nuestra propuesta Fase 1 real, con plata y vacunas para todxs https://mst.org.ar/2021/05/26/nuestra-propuesta-fase-1-real-con-plata-y-vacunas-para-todxs/ Wed, 26 May 2021 14:50:42 +0000 https://mst.org.ar/?p=29794 Escribe: Cele Fierro

Con picos que rozan los 40 mil diarios y la perspectiva de superar en pocos días las muertes de todo el 2020 la segunda ola parece imparable. A pesar de que claramente comenzó a principios de abril, Alberto Fernández recién a fines de mayo se decidió a aumentar las restricciones y solo por 9 días. Desde el gobierno admiten que el resultado no es seguro. Coincidiendo con especialistas, podemos asegurarlo: hay que aplicar una serie de medidas en forma simultánea y urgente si pretendemos contener su avance.

Del 8 de marzo al 8 de abril los casos se cuadruplicaron, lo que significó la llegada indiscutible de la segunda ola al país. La combinación de dejar abierta toda la economía, la escolaridad presencial y el transporte público junto a la circulación comunitaria de variantes más contagiosas transformó a esta oleada en más grave que la primera y la mortalidad creció exponencialmente. Todo esto se sabía a mediados de abril, sin embargo, el gobierno de Alberto, presionado por empresarios y por la derecha irresponsable de Juntos por el Cambio, dejó correr más de un mes esta catástrofe. Tampoco se preparó al país para lo que vendría.

Tapado por el tsunami el presidente lanzó el nuevo DNU. Tardío, insuficiente y suplicante, el discurso presidencial distaba kilómetros de los de inicio del 2020; las segundas partes nunca fueron buenas.
Aislamiento, sí, pero corto y relativo, con escasas medidas de sostén muy insuficientes para una población que se hundió en la pobreza en este año y medio de pandemia.

Medidas posibles y necesarias

Desde hace meses que desde el MST y el FIT Unidad venimos sosteniendo que se necesitan una serie de medidas complementarias y simultáneas para contener esta segunda ola. Y que son perfectamente aplicables, lo que falta en el gobierno es la decisión política que privilegie realmente la salud sobre la economía capitalista.

Vuelta a Fase 1 real. El confinamiento debe ser más prolongado, de manera estricta e intermitente, aplicado toda vez que la situación epidemiológica lo requiera, en función de un mapeo epidemiológico real.

Testeos masivos. En el mundo sobran los test eficaces y es el método aceptado como la única forma científica y racional de poder seguir el curso de los contagios y así aplicar aislamientos selectivos y eficaces. Con 30% o más de positividad en los mismos, resulta evidente que Argentina está muy lejos de la meta. El gobierno no puede explicar por qué a un año y medio de pandemia no puede ni acercarse a la solución de este déficit.
Intensificar y multiplicar la vacunación. Es el otro gran agujero de las medidas anunciadas por Alberto. Ahora prometen que llegaran casi 5 millones de vacunas de AstraZeneca, cuando ya hemos pagado más de 22 millones. Nosotros proponemos que se expropie las que se fabrican aquí en Argentina que son decenas de millones, si se hubiera hecho a tiempo una buena parte de los mayores de 40 años hoy estaría inmunizado. Y si avanzáramos en la anulación de las patentes y se incorporaran otros laboratorios como Richmond, Bagó entre otros a la producción en menos de un año tendríamos toda la población vacunada, la única forma de bajar la gravedad de los contagios y contener la pandemia.

Que los ricos y el FMI pongan la plata. Frente a lo ridículo de las medidas propuestas, nosotros proponemos un aumento general de salarios acorde a la canasta familiar, actualizable según inflación. Un IFE de $ 60.000 para todo aquel que no tenga salario fijo. La única manera en que la gente puede adherir a las medidas de aislamiento. Sobra la plata para ello, tiene que salir de no pagar los miles de millones de la deuda que se llevarán el FMI y otros, de utilizar los más de 10 mil millones de dólares extras que ingresarán por el aumento de la soja y de aplicar un verdadero impuesto progresivo y permanente a la riqueza y grandes ganancias, no esa parodia del 1% a los mil más ricos que ni siquiera pagan.

Sistema único de salud. Los esenciales están agotados, ya con escasos recursos siquiera para administrar a los pacientes en las unidades de terapia. Hay medicamentos fundamentales que escasean y los laboratorios multiplicaron su precio. La asimetría entre el sector privado y público impide la utilización democráticamente planificada de recursos humanos y tecnológicos. Encima los bajos salarios obligan al poliempleo, fuente de mayores contagios, cansancio y saturación. Por eso es imprescindible avanzar en un Sistema de Salud único, bajo control estatal, para aprovechar la totalidad de la capacidad instalada al servicio de la pandemia y para eliminar el poliempleo y los salarios de pobreza. Reconocer profesional y laboralmente a la enfermería y jerarquizar a todo el equipo de salud.
Solo aplicando estas medidas de emergencia de manera urgente, coordinada y simultánea se podrá poner coto a esta segunda ola.

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