crisis economica – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Thu, 01 Oct 2020 23:32:42 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png crisis economica – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Anuncios de Guzman: la crisis avanza, las claudicaciones del gobierno también https://mst.org.ar/2020/10/01/anuncios-de-guzman-la-crisis-avanza-las-claudicaciones-del-gobierno-tambien/ Thu, 01 Oct 2020 23:26:52 +0000 https://mst.org.ar/?p=28511 Escriben: Carlos Carcione y Nicolás Zuttión

En la Casa Rosada el ministro de economía, Martín Guzmán, junto al ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas; y de Agricultura, Luis Basterra, dieron una conferencia anunciando nuevas medidas económicas en búsqueda de resolver el problema que genera la faltante de reservas económicas. Además, explicitaron medidas financieras como: la suba en tasa plazo fijo; un bono dollar linked para cadena agroindustrial; el impulso del plazo fijo dollar linked; bono YPF; y el bono ARSAT. Conclusión, resuelven darles más beneficios a aquellos sectores encargados de fugar divisas sin parar en la última década y alentar aún más el capital especulativo.

La eliminación de los derechos de exportación de los bienes industriales y la reducción de las retenciones a los dueños del agropower, como vaticinamos en otro artículo, son las medias tomadas por el gobierno.

Para la industria las principales medidas son: la baja de los derechos de exportación de los bienes finales; baja de derechos a los insumos elaborados industriales al 3%; Para la automotriz se reduce al 0% los impuestos de exportación que son extra Mercosur; y, por último, suben los reintegros a la exportación en función del valor agregado, aquí las alícuotas a recibir por parte de los industriales llega al 5% y 7%.

Lo que refiere al sector sojero, se concretó la reducción de las retenciones a dicha semilla y sus derivados. El grano de soja tendrá una reducción del 3% dejando las retenciones de octubre en un 30%, hasta ir aumentando paulatinamente al 33% en enero. Con respecto a los aceites y biodiesel la receta es la misma, reducción en los porcentajes de retenciones y aumentos escalonados para retomar el porcentaje actual en enero.

Soluciones para el empresariado

La batería de medidas anunciadas con bombos y platillos titulada como el “programa de compensación y estímulo por $11.550 millones para productores de soja”, según Guzmán, explicitan que no interesa resolver los problemas de los más de 40% de argentinos pobres. Lo que prima es mantener el salvataje de las ganancias del capital concentrado.

En medio de una crisis cada día en aumento y de la desesperación del gobierno por hacerse de dólares, se van sacando la careta definiendo medidas a favor de grandes empresarios. Los cuales igualmente dicen que esto es poco y quieren todavía más, como siempre.

El gobierno que habló este mismo 2020 de soberanía alimentaria por el episodio de Vicentin, ahora reduce retenciones y entrega concesiones a los industriales que no han parado de despedir en medio de la pandemia, esto se refleja en los menos de 3,6 millones de puestos de trabajo según el último informe del INDEC[i].

Cambios bruscos y en sentido opuesto, se necesitan para revertir la situación de las pobres reservas del país; por ejemplo la nacionalización del comercio exterior y la banca, entre otras posibilidades. Lejos están estas medidas de resolver el problema y aún más de tratar de resolver los problemas de los trabajadores y sectores populares que siguen siendo olvidados y golpeados por las políticas del gobierno de Fernández.

[i] https://mst.org.ar/2020/09/24/se-profundiza-la-crisis-hay-36-millones-de-empleos-menos/

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Colapso económico y propuestas socialistas https://mst.org.ar/2020/09/30/colapso-economico-y-propuestas-socialistas/ Wed, 30 Sep 2020 13:59:22 +0000 https://mst.org.ar/?p=28372 La pandemia agravó la crisis capitalista que ya venía. La perspectiva más probable es al colapso. Nuestras propuestas para salir de la crisis.

Escribe: Carlos Carcione

Más de tres millones de empleos destruidos desde el inicio de la pandemia, lo que supera el 30% de desempleo real(1). Un derrumbe del 19% del PBI interanual en el primer trimestre(2) y una tímida recuperación del 1% en agosto respecto de julio y con gran parte de las actividades económicas abiertas, pero continúa en el 11,5 por debajo de febrero y el pronóstico casi unánime de una caída anual cercana al 12%. Salarios aplanados y que siguen perdiendo frente a la inflación. Crisis de las reservas de dólares del Banco Central y la perspectiva incierta sobre la salida de la pandemia. Todo esto completa un panorama de crisis que no cesa de profundizarse desde abril de 2018.

Ante esto el gobierno de Alberto Fernández se limita a un discurso productivista, vacío, mientras cede a las presiones de los grandes grupos económicos y presenta al Congreso un Presupuesto 2021 que ajusta a la baja las políticas sociales, salud, vivienda y educación, y sostiene un extractivismo feroz para conseguir divisas con las que pagar una deuda odiosa y fraudulenta y alimentar la fuga de capitales que se ha convertido en el patrón de acumulación de la burguesía local(3). Un modelo organizado para la ganancia de las corporaciones y el capital financiero, sobre la base de la superexplotación de los trabajadores y el saqueo del país.

Pero esta situación se presenta en el contexto de agotamiento del sistema capitalista mundial (ver nota pág. 4) y más allá de las expectativas que intente despertar el gobierno, difícilmente pueda recuperar los niveles previos a 2018. Por el contrario, se encamina hacia un nuevo crack. En este marco y con la historia del último medio siglo de crisis recurrentes en el país, queda en evidencia que lo que es inviable es el modelo capitalista dependiente argentino. Lo que intentamos hacer con este texto es abrir un debate estratégico, sobre cómo construir un modelo alternativo de ruptura con el capitalismo y transición al socialismo.

Planificación democrática para satisfacer las necesidades sociales

El objetivo de la llamada economía de mercado es la ganancia capitalista. No se trata de una producción en función de las necesidades de la población: por el contrario, toda la producción del sistema es independiente de la utilidad, del valor de uso que tengan las mercancías que esa producción genera.

El ejemplo de la vivienda. En nuestro país hay más de dos millones de viviendas ociosas(4), es decir que no están a la venta ni en el mercado de alquileres, vacías. Y a pesar de esto siguen desarrollándose proyectos inmobiliarios de alta gama, recurriendo a quemas indiscriminadas de campos que son noticia en estos días o a sobresaturación de construcción de departamentos en las ciudades, con centros comerciales incluidos, que llevan al colapso de todos los servicios públicos.
Por otra parte, el déficit habitacional llega a cuatro millones de viviendas(5). Es decir, una de cada tres familias en el país no tiene vivienda. Pero el Estado capitalista, sin tener en cuenta esta realidad, presenta un proyecto del Ministerio de Desarrollo Social a 10 años para urbanizar 4.000 barrios a razón de 400 por año. Es decir, cubrirían las necesidades básicas de servicios y urbanización básica de esos barrios, lo que resolvería mínimamente los problemas de apenas unas 200.000 personas en una década. Mientras tanto, no se conocen proyectos de construcción masiva por parte del gobierno para resolver el déficit global habitacional, ni tampoco proyectos para obligar a los propietarios de viviendas ociosas a colocarlas en alquiler social, lo que solucionaría de manera inmediata la mitad del déficit.

De las respuestas a dos preguntas de “sentido común” que surgen de esta contradicción, se desprende la necesidad de la planificación democrática por encima de lo que pueda resolver el mercado. La primera es ¿por qué los capitalistas invierten en viviendas para que permanezcan vacías? Esa inversión se hace para valorizar de manera especulativa el capital excedente que se extrae de otras actividades, por ejemplo la parte de las ganancias que obtienen los agroexportadores que no fugan al exterior. O de las ganancias extraordinarias de los bancos privados por manejar los ahorros nacionales. Y la segunda pregunta es ¿por qué el gobierno sólo destina migajas a la construcción o urbanización de viviendas y barrios y pueblos enteros, recuperando algunos o creando nuevos? Y la respuesta es la misma: porque en la medida en que no se supere el actual capitalismo en su fase extractivista y se continúe asegurando la ganancia capitalista, pagando deuda fraudulenta, suministrando dólares producidos en el país para la fuga de capitales, entre otras, nunca quedarán recursos para resolver los problemas sociales urgentes. Un proyecto estatal de construcción de las viviendas faltantes, destinando todos los recursos necesarios, solucionaría en pocos años el déficit habitacional y colateralmente acabaría con la desocupación.

La planificación democrática para resolver este problema debe involucrar a trabajadores y sobre todo a las familias afectadas por la falta de vivienda. Esto es un simple ejemplo para medir la falsedad del argumento de que primero hay que salir de la crisis para luego resolver las necesidades de la población.

Lo concreto, sin embargo, es que un plan democrático de esta naturaleza debe ser integral, colocando en el centro el equilibrio y el cuidado del medio ambiente, y atacar al mismo tiempo todas las necesidades, materiales, culturales, de esparcimiento; en fin, las necesidades de todos los ámbitos de la vida, de los trabajadores y el pueblo. Es un plan central que se debe realizar con la participación activa y democrática de las organizaciones de los trabajadores y bajo su control estricto.

Estatizar las ramas estratégicas bajo control social

Si bien las primeras medidas concretas para financiar un plan democrático integral son el desconocimiento de la deuda fraudulenta, romper con los condicionamientos del FMI y eliminar la fuga de capitales, no es posible desarrollarlo si el Estado, un nuevo Estado de las y los trabajadores, no toma en sus manos los principales resortes de la producción: los servicios, el comercio internacional y las finanzas. Esta estatización, para ser democrática, requiere de la participación directa y el control de los trabajadores y los sectores populares. Veamos algunas ramas imprescindibles para poner en funcionamiento un plan central.

Industria estratégica. Eliminando la visión productivista y mercantilista de la economía stalinista en la experiencia del mal llamado socialismo real, hay ramas de la industria que es imprescindible que estén en manos del Estado con la condición ineludible de que esa propiedad esté bajo control social. La industria pesada de insumos para construcción de la infraestructura. Las industrias básicas de procesamiento y extracción de minerales, en la medida que lo requiera el plan sin romper los equilibrios ambientales. La industria pesada, la de bienes de capital, la industria de máquinas-herramientas, las que producen vehículos para el transporte público de bienes y personas. La industria aeronáutica. Las industrias químicas y farmacéuticas, que junto a las de insumos y equipamientos médicos son esenciales, como lo demostró la pandemia, entre otras.

Otra enseñanza de la pandemia fue la posibilidad real, como venimos planteando los socialistas, de reconvertir industrias que producen mercancías para el consumo particular, como las de automóviles, en industrias al servicio de tecnología médica de avanzada. Esta medida, como parte de un plan económico democrático, deja de producir mercancías para el mercado -como sucede en la actualidad- y por esa vía para la ganancia capitalista, y empieza a producir bienes para cubrir las principales necesidades humanas y del país.

Lo mismo sucede con los servicios, la llamada industria del conocimiento, el transporte y la producción y distribución de energía. Estas son industrias o medios de producción y circulación estratégicos para la realización y la concreción de un plan nacional.

Banca única estatal. La nacionalización del sistema bancario en manos del Estado y la creación de una banca estatal única son las herramientas para terminar la especulación y destinar el ahorro nacional y el crédito al servicio del plan alternativo para resolver las necesidades humanas. Al contrario de lo que sostiene Fernández, no hay capitalismo productivo y el Estado capitalista en esta fase de agotamiento del sistema incentiva la especulación. Todas las medidas de aliento a los capitalistas para que sus empresas “produzcan” terminan en gran parte en la rueda de la especulación financiera.


Un ejemplo escandaloso, y que es una de las causas de la actual crisis del país, es el rendimiento de la deuda estatal en Leliq durante 2019. El sistema bancario del país ganó durante 2019, sólo hasta agosto de ese año(6), la escandalosa suma de 430.000 millones de pesos en intereses de esa deuda. Para cubrir esta especulación se dejaron de construir 33.000 viviendas cada mes. Pero no sólo el gobierno de Macri es responsable de esto. Al contrario: en la negociación de la deuda en moneda nacional, el gobierno de Fernández reconoció toda la deuda contraída por el gobierno macrista. Y bajo este gobierno, el Banco Central sigue financiando los gastos de la pandemia con el mismo instrumento: las Leliq. La única banca que no estará atada a la especulación financiera es una banca estatal única que oriente el ahorro y el crédito nacional al financiamiento del plan económico democráticamente elaborado.

Monopolio estatal del comercio internacional. Entre los mitos de los países dependientes como el nuestro está siempre la expectativa del buen precio internacional de algún producto básico minero o agroindustrial y el aumento exponencial de la extracción del mismo, incluso amenazando y dañando gravemente el medio ambiente con agroquímicos, minería a cielo abierto, modificación arbitraria de los cursos de agua, entre otros daños a menudo irreparables por siglos. Pero así se produce un saqueo colosal para la ganancia de transnacionales y grandes grupos privados, convirtiendo las tierras, los bosques, los ríos y las montañas en divisas que fugan. Sucede parecido con la importación de mercancías terminadas o insumos para la industria local que también están al servicio de las ganancias, como por ejemplo el eje Mercosur de la industria automotriz.

El comercio internacional tiene que estar subordinado al plan central para cubrir las necesidades humanas. Y por eso debe ser monopolizado por el nuevo Estado de los trabajadores. La planificación decide las necesidades de importación y la capacidad de exportación sin dañar el ambiente. Porque inclusive en el proceso transicional en que se logre imponer dicho plan, si el comercio internacional sigue en manos de las corporaciones nos arrastra a crisis como la actual. Por ejemplo, en los últimos 20 años solo en tres de ellos no hubo superávit comercial. El excedente de casi 200.000 millones de dólares en ese período no impidió el aumento de la deuda externa ni la fuga de capitales. Y mucho menos, resolver de manera estructural alguno de los graves problemas del país, en salud, educación, salarios, vivienda y demás. Por el contrario, menos de 100 empresas y menos del 1% de los ciudadanos acumularon, en ese mismo período, la mayor parte de los 400.000 millones dólares fugados del país.

La cuestión de la tierra. El fracaso de la oligarquía argentina, a pesar de la añoranza de los liberales seniles como Milei, se asienta en su enriquecimiento a costa de la tierra expropiada a las naciones originarias y la integración al mercado mundial dependiente de Inglaterra. Los terratenientes y ganaderos, la clase con olor a bosta, cumplió parcialmente con las condiciones previas de la construcción de un país capitalista moderno. Solo cumplió una de las condiciones de la acumulación originaria capitalista: la ocupación de las tierras por medio de la desposesión violenta de los ocupantes anteriores que habitan el territorio antes de la conquista. Sólo para tomar un ejemplo, Julio Argentino Roca, el presidente argentino héroe de esta oligarquía, repartió entre las familias oligárquicas 41 millones de hectáreas útiles para la producción ganadera y agropecuaria. Pero no completó otra parte de la formación de un capitalismo moderno, proceso que han realizado más tarde o más temprano todos los países desarrollados. Esta última consta de la realización de una reforma agraria que genere una clase productora que haga de base para el suministro para el desarrollo de una base industrial.

Según el censo nacional de 2019 la extensión de hectáreas dedicadas a la producción agropecuaria alcanza los 206 millones de hectáreas(7). En esas tierras es donde se produce el saqueo del país por parte de un puñado de corporaciones.
El debate sobre el tema de la propiedad, el tipo de producción y la ocupación de la tierra tiene que estar íntimamente asociado al plan nacional. El debate sobre la propiedad de la tierra, la utilización productiva de la misma, merece un texto aparte que refleje más a fondo nuestra opinión sobre este tema crucial, este es sin dudas uno de los grandes debates pendientes en el país.

La limitación en la extensión de este texto nos obliga a postergar otro de los grandes debates nacionales: cómo poner al servicio de un plan nacional democráticamente elaborado la ciencia, el cuidado del ambiente, el desarrollo tecnológico, la cultura, la salud pública y la educación en todos sus niveles. La importancia de cada una de estas áreas para el plan integral hace que merezcan también un trato más en profundidad, dejando en claro que se trata de desmercantilizar todos sus productos.

La dimensión de la crisis capitalista actual no hará sino profundizarse. Esto abrirá las condiciones para nuevos estallidos revolucionarios, no solamente en nuestro país sino en América Latina de conjunto. El Presupuesto 2021 presentado por el gobierno del Frente de Todos (ver nota pág. 3) es la hoja de ruta que muestra que no piensa atacar ninguno de los problemas del país, ni los de coyuntura ni los estructurales. Por eso hay que prepararse para nuevas y fuertes confrontaciones, ya que se trata de la disputa por la renta nacional. O sigue en manos del 1%, provocando más penurias y miseria para las mayorías trabajadoras, o empezamos a construir un país y un modelo de ruptura con el capitalismo que comience a dar pasos de transición al socialismo.

1. Este número surge de estudiar el informe del INDEC sobre aumento de desempleo y fuerza laboral que no busca empleo por la pandemia.
2. INDEC.
3. http://lis-isl.org/2018/09/15/argentina-crisis-de-la-deuda-y-acuerdo-con-el-fmi-camino-a-un-nuevo-colapso-del-modelo/
4. https://www.impulsonegocios.com/la-cantidad-de-viviendas-ociosas-en-argentina/
5. https://www.lanacion.com.ar/propiedades/por-que-deficit-habitacional-es-cuatro-millones-nid2269438
6. https://www.agenciapacourondo.com.ar/economia/timba-financiera-en-2019-los-bancos-ganaron-430-mil-millones-gracias-las-leliqs#:~:text=Timba%20financiera%3A%20en%202019%2C%20los,Agencia%20Paco%20Urondo%20%7C%20Periodismo%20militante&text=En%20los%20%C3%BAltimos%2012%20meses,por%20encima%20de%20la%20inflaci%C3%B3n.
7. INDEC, CNA 2018.

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FMI: continúa la crisis económica https://mst.org.ar/2020/09/10/fmi-continua-la-crisis-economica/ Thu, 10 Sep 2020 11:34:50 +0000 https://mst.org.ar/?p=27260 Nicolás Zuttión

En una publicación en la revista Foreign Policy[i], Kristalina Georgieva directora del Fondo Monetario Internacional y Gita Gopinath economista jefa del mismo organismo, anunciaron que el panorama negro de la economía internacional va a continuar. Las autoras del artículo, a pesar de ver un ínfimo rebote en comparación a los índices que se vieron producto de la pandemia global del coronavirus, ven “improbable” una recuperación plena de la economía sin que exista una vacuna que pueda contrarrestar el virus.

A lo largo del mismo artículo recalcan las integrantes del FMI que, por la situación endeble de la economía mundial y regional, aconsejan a los gobiernos continuar con la ayuda estatal a trabajadores, comercios y empresas para evitar olas de despidos y quiebras. Afirmando que “La recuperación sigue siendo muy frágil y es desigual entre diferentes regiones y sectores. Para asegurar que la recuperación siga, es esencial que este apoyo no sea retirado de una forma prematura”.

Georgieva y Gopinath indican que pese a que el mundo se adapta cada vez más a convivir con el Covid-19 “una recuperación plena es improbable si no hay una solución médica permanente”.

Los pronósticos del FMI no son nada novedosos y más si se tiene en cuenta que, el mismo organismo, en muchos casos, es un elemento determinante para que las economías nacionales o regionales no repunten. Su rol de prestamista internacional, es uno de los motivos principales que ahoga economías como la de nuestro país. Sin embargo, continúa con sus recetas y pedidos para motivar los salvatajes financieros a las grandes empresas, por parte de los Estados, que en medio de la pandemia se han cansado, a nivel mundial, de avasallar los derechos de los trabajadores. Muestran preocupación por los altos niveles de pobreza que existen, pero motivan en donde pueden reformas laborales, jubilatorias e impositivas que causan niveles de pauperización comparables a la crisis que se vivenció en los años ’30.

La crónica de este pronóstico anunciado no puede ser combatido con las directivas de sus responsables. Salidas pro obreras, contrarias a las diseñadas por estos organismos, se hacen necesarias y urgentes para que la crisis económica mundial no vuelva a recaer nuevamente sobre la espalda de los trabajadores.

[i]Emerging Stronger From the Great Lockdown

Emerging Stronger From the Great Lockdown

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Bronca y reclamos en alza https://mst.org.ar/2020/05/13/bronca-y-reclamos-en-alza/ Thu, 14 May 2020 00:54:04 +0000 https://mst.org.ar/?p=23232 Las fases de la cuarentena. El 8 de mayo Alberto Fernández cedió una fase más al empresariado que presiona para levantar la cuarentena. Pasó todo el país salvo el AMBA a la fase de “reapertura progresiva”. Más medida, la flexibilización en el conurbano igual liberó cerca de 500 empresas en Provincia y 600 obras en la CABA. Justo en momentos en que hay récord de nuevos casos positivos, y aún sin producirse el pico de contagios, rompen el aislamiento colectivo. En cinco días se duplicaron los casos en villas y hay un salto en otros sectores vulnerables. Datos, no opiniones.

Descontento en alza. La crisis económica es fuerte y golpea cada día más a millones de familias. La pandemia avanza más lento que en los países más complicados, pero en forma constante. Ya superó los 6500 casos y todos esperan muchos más las próximas semanas, sobre todo en la zona del AMBA, en la medida que se flexibiliza el aislamiento y llegue el invierno. Mientras tanto, la cuarentena sin malla social se viene desgastando y comienza a agotar a millones. De todo esto surge un descontento creciente entre los trabajadores que sufren recortes y suspensiones, sectores medios cuya actividad sigue paralizada o muy reducida y especialmente los numerosos laburantes informales y desocupados que no pueden ni changuear.

En las calles con distanciamiento. Como consecuencia lógica de la mayor crisis y el mayor descontento social, han comenzado a visibilizarse más conflictos y acciones. Ya no solo hay denuncias y campañas en las redes sociales como habían realizado los trabajadores precarizados de cadenas de comida rápida, sino que empiezan a darse acciones de calle en diferentes ciudades y sectores: la fábrica FATE de San Fernando, el frigorífico Penta de Quilmes, la textil Iberoamericana de Matanza, Bed Time de Pacheco, confitería La Paris de La Plata, los docentes de Neuquén y municipales de Córdoba, Mondelez en Victoria, Distribon en La Plata, Techint en zona sur y los estatales en CABA. Los movimientos sociales marchan en reclamo de comida, y hubo una importante marcha unitaria repudió la Ley de Emergencia de Larreta en CABA, respetando el necesario distanciamiento social. A la par, sigue creciendo la conflictividad en el área salud pública y privada, con los trabajadores desamparados de la primera línea reclamando los elementos necesarios para mantener la lucha contra el coronavirus. Este es un fenómeno mundial, y nos tiene como parte de una extendida campaña internacional por un sistema único de salud gratuito y universal.

¿Y el impuesto a la riqueza? Hace semanas que Alberto viene amenazando (?) con un impuesto a la riqueza, pero no pasa de las palabras. Todo lo demás sale por decreto de necesidad y urgencia. Gravar a los más ricos aparentemente no es necesario ni urgente, y espera a una sesión virtual del Congreso parece nunca llegar. Mientras tanto, Alberto va limitando y rebajando el alcance del tan esperado impuesto. En una reciente entrevista con Gustavo Sylvestre aclaró que sería un aporte por única vez que afectaría solamente a 11.000 personas que acumulan una fortuna de 1300 millones de dólares. Pero no dieron siquiera un paso concreto. Mientras tanto, “lo que sí avanzó fueron los acuerdos para recortar salarios y otorgar subsidios a empresarios destinados a pagar la parte que se salva de la poda”, como admitió Ezequiel Adamovsky en Anfibia. Mientras la burocracia de la CGT y las CTA cogestionaron o dejaron pasar estos ataques, el Plenario del Sindicalismo Combativo se reunió y convocó a un plan de lucha que comienza el martes 12 a las 11 hs frente al Ministerio de Trabajo de Callao al 600.

De presos y motines. Las cárceles sobrepobladas se transformaron en peligrosos caldos de cultivo para el coronavirus. Los motines que estallaron en Vicente López, Devoto y otras prisiones reclamando medidas de protección abrieron un debate sobre qué hacer con las cárceles y los presos. El gobierno respondió de la peor manera, hipócritamente negando el arresto domiciliario muchos que podrían calificar, después de haber liberado a De Vido y Boudou y desatando una feroz represión contra los amotinados. La oposición de derecha aprovecho la veta para pegar y lanzó una campaña reaccionaria contra la liberación de “violadores y asesinos”. La realidad es que sólo el 10% está preso por atentar contra la integridad física de otra persona. La mayoría lo está por problemas sociales: el 41% por hurto y robos menores, el 31% por narcomenudeo. Mientras tanto, los responsables del narcotráfico, la corrupción y la fuga de capitales, están libres. Nuestra propuesta es descomprimir las cárceles, otorgando la domiciliaria a embarazadas, a aquellos cerca de lograr la libertad condicional y aquellos con condenas leves para evitar una catástrofe.

Las ganas de pagar. Otro debate del momento es la negociación de la deuda externa en curso con los fondos de inversión. Alberto y Guzmán hicieron una oferta en la que los acreedores “no pierden”, en la que cobrarían 95 de cada 100 pesos invertidos “a una tasa promedia del 2% en un mundo que paga 0”. No sólo ofrecen pagar más de lo esperado de una deuda totalmente ilegítima, sino que piden a gritos una contraoferta, diciendo de todas las maneras posibles que están dispuestos a pagar aún más.
Sin socialismo, por favor. En su entrevista con Sylvestre afirmó que aspira a construir un sistema más justo, pero que, cuando habla de un sistema más justo no piensa en encaminarse al socialismo. Como antes el kirchnerismo de Cristina, ahora el “liberal progresismo” de Alberto, se pronuncia firmemente por el capitalismo. Sin embargo, lo que hace la crisis actual es justamente desenmascarar al sistema capitalista y demostrar con todo detalle que no hay posibilidad alguna de un modelo más justo dentro de este sistema.

Un 25 de Mayo socialista. Como demuestra la vergonzosa entrega de la deuda, tampoco hay posibilidad de una verdadera independencia bajo el capitalismo. Por eso, este 25 de mayo, en el aniversario de esa revolución, realizaremos un gran acto online por la segunda y definitiva independencia y por una Argentina y un mundo socialistas, en el que habrá discursos y saludos de Cele Fierro, Alejandro Bodart, Vilma Ripoll, nuestra diputada cordobesa Luciana Echeverría, y otros referentes del MST en el FIT Unidad. Te invitamos a participar conectándote a nuestras cuentas de Facebook y YouTube. Aquél 25 de mayo, hubo una revolución. Ahora luchamos por otra, esta vez socialista.

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Lunes negro u otro capítulo de la crisis económica mundial https://mst.org.ar/2020/03/10/lunes-negro-u-otro-capitulo-de-la-crisis-economica-mundial/ Tue, 10 Mar 2020 13:36:19 +0000 https://mst.org.ar/?p=21641 Todos los titulares de los diarios del mundo hablan del lunes negro, de la caída de las bolsas, de negros nubarrones sobre el cielo de la economía mundial. En su inmensa mayoría atribuyen la causa a la propagación del coronavirus y a la caída del precio del petróleo como último desencadenante. Pero ¿es esto cierto? ¿Qué impacto tendrá sobre nuestra ya alicaída economía nacional?

Gerardo Uceda

¿Lunes negro?

El derrape del petróleo profundizó la debacle de los mercados por el coronavirus” dijo La Nación y así tantos otros diarios burgueses, aparecieron como sorprendidos por este derrumbe de las bolsas. Como si la economía mundial gozara de plena salud y la epidemia-pandemia de coronavirus la hubiera dejado en terapia intensiva.

Los números  que ellos esgrimen son terroríficos, que se perdieron unos U$S 400.000 millones en pocas horas en Europa y caídas del 4-5%. El impacto fue aún mayor en la bolsa yanqui cuyas acciones tanto tecnológicas como tradicionales cayeron entre el 8 y el 12% y hasta tuvieron que suspender por un tiempo las operaciones bursátiles para evitar un descalabro mayor aún.

Nuestra opinión es muy diferente, sostenemos que el mundo se encuentra en crisis económica desde la crisis del 2008, en donde las principales afectadas fueron las economías de los países centrales, primero EEUU y luego la eurozona, impactando también en China el oriente, que bajaron ostensiblemente sus niveles de crecimiento. Desde entonces, con altos y bajos la economía mundo viene a los tumbos, sin lograr cifras de recuperación sostenidas.

Por sólo nombrar unos pocos ejemplos digamos que en septiembre del 2019 (mucho antes del coronavirus) la Reserva Federal de los EEUU (Fed) tuvo que inyectar más de 120.000 millones de dólares en los bancos para suplir la falta de liquidez. Antes de esto en 2017 ya había síntomas de endeudamiento exagerado de las empresas privadas de EEUU cuyos títulos o bonos estaban en poder de la Fed, los cuales no vendió para evitar un mal mayor, pero sabiendo que acumula fondos tóxicos. Y esto sin hablar de la economía Europea, la más afectada desde la crisis del 2008. China por su parte, aunque no entró en crisis, sí viene desde hace años bajando sus cifras de crecimiento interanual (del 12% bajó al 6,8% en el último año), bajando su producción, disminuyendo importaciones, aumentando exponencialmente el endeudamiento de sus empresas, etc.

En realidad más que un relámpago en cielo despejado como dejan entrever los titulares de los diarios  burgueses, opinamos que la economía mundial se parece mucho más a un viejito frágil que al ser afectado por el coronavirus sí termina en terapia intensiva. La caída del precio del petróleo de este lunes suma más combustible a la caldera y nadie sabe cuáles serán exactamente sus consecuencias, ni si va a estallar al estilo 2008 aunque todos sostienen que es la mayor crisis desde entonces. Esto sucede precisamente porque de lo que se trata este lunes negro es que es un capítulo más de una crisis económica mundial que se está cronificando y que no encuentra salidas o locomotoras que tiren hacia adelante para sacarla del pantano en el cual se halla desde hace más de 10 años, ya que China como dijimos dejó de ser la aparente solución y se constituyó en parte del problema, ahora agravado sí por el coronavirus.

Qué consecuencias podemos esperar en la Argentina

El impacto de la crisis que estalló hoy pero que se viene profundizando desde fines de febrero, se ha hecho sentir fuerte en nuestra región. La mayor economía, la brasileña sufrió una caída bursátil del 12%, y ya venía sufriendo una devaluación desde hace semanas. Otros países de la región también devaluaron sus monedas frente al dólar.

En nuestro país, el cepo cambiario ha evitado parcialmente la devaluación brusca. Sin embargo sería completamente errado creer que no va a tener consecuencias esta crisis sobre nuestra alicaída economía. Todo lo contrario. Siempre dijimos y siempre se corrobora en la realidad, que al ser la nuestra una economía dependiente, semicolonial y primarizada, depende y mucho de la economía mundo. De manera que en los próximos días o semanas, lo más probable es que empecemos a notar cómo se trasladan a nuestro país las consecuencias de esta crisis, ya nadie puede creer que “estemos blindados” como dijo Cristina en su momento.

Por tomar sólo dos aspectos parciales aunque candentes de nuestra economía, digamos que este nuevo episodio de la crisis mundial tendrá seguramente impacto en el tema deuda externa por un lado y en el supuesto salvavidas de Vaca Muerta por el otro.

Como ya hemos explicado en otros artículos y todo el mundo sabe, la negociación de la deuda, los plazos y volumen de la misma son un actor esencial y excluyente de nuestra crisis económica. Esta negociación se va a ver afectada sí o sí por la crisis actual, sea porque los acreedores se vuelvan más exigentes y quieran cobrarse lo máximo y lo más rápidamente posible, para refugiar sus activos en la economía yanqui (la variante más probable) o que elijan atender los reclamos de Alberto y su equipo, en la idea que la crisis se mantenga un periodo largo y entonces sea mejor cobrarse algo de la Argentina que ir a buscar ganancias en un mundo en crisis aguda. De cualquier manera el resultado para el pueblo será parecido, ya que siempre implica poner todos los recursos del país al servicio de pagarle a estos buitres especuladores, responsables de hundir y endeudar al mundo en ciento de miles de millones de dólares en un solo día. Es lo que cínicamente Alberto llama “crecer para pagar” que significa simplemente, que todo el pueblo trabaje más y más explotado, no para mejorar sus condiciones de vida sino…para pagarles la deuda.

El otro aspecto en lo que tendrá impacto seguro y velozmente es en lo que el presidente presenta como su carta de oro para salir de la crisis, es decir Vaca Muerta. Que ya viene parada o semiparada desde hace tiempo, pero que ahora con el petróleo a U$S 36 dólares de hoy, es inviable. Ya que es vox populi que la extracción de petróleo mediante la técnica de Fracking se vuelve rentable por encima de los U$S 45-50. En nuestro país, sin subsidios ni créditos posibles a empresas, con las obras paradas y un petróleo a U$S 36 dólares el barril, pensar que vayan a invertir a pérdida y en un país inestable y periférico como el nuestro es totalmente utópico.

Por último, el paro del campo complica más al gobierno, ya que sin posibilidades de ingresos por petróleo, las divisas sólo pueden entrar del agro. Pero por un lado nuestro principal competidor de la región, Brasil, ha devaluado su moneda y por lo tanto es más competitivo que nosotros. Y por el otro la profundización de la crisis que se avecina en el mundo, llevará a que haya retracción de la demanda de cereales que exportamos. Por eso el panorama más probable es que también disminuyan los ingresos por parte de las exportaciones agrícolas en el próximo periodo.

Como vemos el panorama más probable para nuestra economía es la profundización de la crisis, una mayor crisis de deuda y un mayor ajuste hacia los trabajadores y el pueblo, que es la única receta que los capitalistas quieren aplicar a todos sus males, se llamen coronavirus o lunes negro. Nosotros opinamos que hay que prevenirse haciendo lo opuesto, suspender de inmediato todos los pagos de la deuda fraudulenta y poner todos esos inmensos recursos al servicio de mejorar las condiciones del pueblo trabajador, incluyendo duplicar el presupuesto en salud, para efectiva y eficazmente poder abordar con seriedad el problema real de la epidemia, lo opuesto también a como viene tomando el tema el ministro Ginés García.

 

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6 medidas socialistas para salir de la crisis https://mst.org.ar/2019/05/02/6-medidas-socialistas-salir-de-crisis/ Thu, 02 May 2019 22:44:42 +0000 https://mst.org.ar/?p=18183 Con Macri en el poder, la crisis se agrava cada día. Los “precios esenciales” son un verso y el aumento de la nafta alimenta más inflación en todos los productos y tarifas. Y los despidos y suspensiones no paran. Así, hoy ya uno de cada tres habitantes del país somos pobres. Este modelo de sumisión al FMI y ajuste permanente con tal de pagar la deuda externa no va más. Hacen falta medidas duras, pero no contra el pueblo trabajador sino contra los de arriba y los de afuera. La crisis la tienen que pagar los que la generaron, los que se la llevan en pala: los capitalistas.

1. Seguir con el FMI es hundirnos: hay que romper

Ya está claro que la receta del FMI es la entrega del país y la miseria del pueblo. Pero es falso que tengamos que seguir atados de por vida, como repiten todos los partidos del sistema. ¡Basta de Lagarde y los funcionarios del Fondo, que hasta tienen oficina propia en el Banco Central, monitoreando nuestra vida! Tenemos que volver a ser un país soberano, recuperar nuestro desarrollo independiente. Por eso la primera medida de autodefensa nacional es anular el acuerdo firmado por el gobierno con esos buitres.

2. Ni un peso a la deuda externa: “renegociar” es pagar

Uno paga las deudas legítimas, por un bien o un servicio real, no las estafas y encima eternas. Renegociar, como dice Kicillof, suena distinto pero es pagar. No es salida. Cada mango que hoy nos falta en salud, educación, vivienda, empleo y salario va a los usureros internacionales. Como Macri les paga un millón de pesos por minuto, cada cinco minutos se llevan un departamento. Si dejamos de pagar o declaramos una moratoria o un default soberano, toda esa plata se podría destinar a un plan de obras públicas para construir escuelas, hospitales, viviendas y dar trabajo genuino.

3. No a la inflación: anular el IVA a la canasta familiar

Esta medida significaría una rebaja inmediata de precios del 21% en todos esos productos: un alivio verdadero para el bolsillo obrero y popular. También, anular el impuesto al salario. Congelar los precios y establecer un fuerte control de los mismos por las entidades de consumidores. Hacer una inmediata auditoría a los costos reales de las empresas formadoras de precios y poner en vigencia la Ley de Abastecimiento, con duras sanciones para los grandes empresarios que especulen, remarquen o acaparen.

4. Salario y trabajo dignos para todxs

Al fin del sueldo, a la mayoría nos sobra mes. Por eso hace falta un aumento general de salarios, jubilaciones y planes sociales a un mínimo igual a la canasta familiar
($ 30.000) e indexado según la inflación real para no perder poder adquisitivo. Y el desempleo es de 9% y se duplicó el subempleo. Por eso hay que prohibir por ley los despidos y suspensiones, nacionalizando bajo control obrero a toda empresa que incumpla, así como reducir la jornada laboral a 6 horas sin rebaja salarial para repartir el trabajo que hay. Así se puede garantizar trabajo y salarios dignos.

5. Chau tarifazos: reestatizar las privatizadas bajo control social

De Menem para acá, todos los gobiernos bancaron a las privatizadas, que, aparte de cobrar lo que se les antoja, siguen cobrando subsidios del Estado que también salen de nuestros bolsillos. O sea, nos estafan por partida doble. Pero la luz, gas, agua y transporte son derechos, no un negocio. Hay que reestatizar todas esas empresas y poner su gestión bajo el control de comisiones de sus trabajadores y usuarios. Es la única manera de que podamos tener servicios baratos, eficientes y seguros.

6. Fuga Cero: nacionalizar la banca y el comercio exterior

Los grandes capitalistas fugan del país unos 60 palos verdes por día, a través de los bancos. Junto a la especulación financiera, es otra sangría que hay que parar ya mismo. La forma de evitar ese saqueo de nuestros recursos es poner en manos directas del Estado toda la banca y la operatoria de exportaciones e importaciones. Con esta medida evitaríamos la fuga de capitales y las maniobras de sobrefacturación y subfacturación que hacen las corporaciones, con el consiguiente beneficio para el país.

Macri dice “estamos mal pero vamos bien”. Todo el peronismo lo critica, pero como salida no propone ni una sola de estas medidas, nada que afecte al FMI, ni a las corporaciones, ni a los bancos ni a las privatizadas. ¿Y entonces? No hay vuelta: o se ajusta para arriba y afectando sus intereses o inevitablemente se termina ajustando para abajo, más aún porque no viene ningún viento de cola como tuvo el kirchnerismo cuando gobernó, sino más crisis. Por eso reafirmamos estas propuestas socialistas, como pasos ineludibles de un plan económico y social alternativo para salir de la crisis.

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Panorama Económico. De mal en peor https://mst.org.ar/2018/02/07/panorama-economico-de-en/ Wed, 07 Feb 2018 16:06:28 +0000 https://mst.org.ar/?p=11817 Inflación, tarifazos, devaluación, paritarias con techo, son algunos de los problemas más acuciantes que vivimos los trabajadores, producto del ajuste sin fin del PRO en el gobierno. Sin embargo y a pesar de todo este ajuste, la crisis económica continúa y lo peor es que se están incubando elementos que podrían empeorarla.

Han pasado más de dos años desde que el PRO asumió el gobierno. Al igual que el kirchnerismo, crearon su propio relato, basado en que había que ajustarse para encaminar la economía. Sus ejes eran “volver al mundo” en materia económica internacional, bajar el déficit a través de sacar los subsidios a las empresas de servicios públicos y transporte y bajar el costo laboral de las empresas para atraer inversiones y mayor trabajo, para esto había que controlar los aumentos salariales y aplicar la reforma laboral al servicio de las patronales.
En la práctica casi nada de esto se cumplió y todos sabemos que menos que menos, trajo alguna mejora a la situación crítica que arrastrábamos de años anteriores.

La situación económica actual

De manera muy resumida podemos decir, que la integración al mundo como les gustaba decir, no trajo inversiones, ni en forma de lluvia ni a cuentagotas. Sí nos hizo endeudar de manera exponencial: sólo en el 2017 se tomó deuda por U$S 35.000 millones y para este 2018 rondaría, con suerte los U$S 30.000 millones, el mayor endeudamiento de toda la región.
En cuanto al déficit fiscal, a pesar del tremendo ajuste que hemos sufrido los sectores populares desde hace dos años, con tarifazos de más del 400% y despidos que continúan en el Estado, sigue creciendo. Y esto es así por varias razones. La primera por el gran endeudamiento externo que exige pagos de intereses y capital a los usureros internacionales (aunque ahora también quieren empezar a endeudarse internamente con el BCRA, al mejor estilo Cristina). La segunda razón es porque le bajaron los impuestos y retenciones a los grandes pulpos exportadores sojeros y mineros. La tercera es que al bajar la actividad económica y el consumo, el Estado recauda menos. Y, finalmente, la devaluación hace que proporcionalmente debamos más porque el dólar está más caro.
Pero de lo que afecta más directa y evidentemente a los de abajo, la inflación es el problema fundamental. Y a dos años de gobierno, el fracaso de éste para combatirla es claro. El año pasado cerró arriba del 24% y para este habían calculado el 15% pero luego lo subieron al 17,4% y ya todos calculan que estará arriba del 19-20% (aunque los más pesimistas, luego de considerar que febrero cerrará arriba del 2%, opinan que podría ser superior a la del 2017). Y el principal responsable en forma directa es el propio gobierno ya que con sus tarifazos del 60-70% y los aumentos de combustibles, acelera el espiral inflacionario. Pero también lo es en forma indirecta, ya que al no controlar los precios, ni la especulación de los grandes formadores de precio y al cambiar las metas anuales, lo que hace es fomentar lo que llaman “expectativas inflacionarias”, que en la práctica significa que los empresarios remarcan por las dudas y muy por encima de la inflación real. Como siempre los más perjudicados somos los sectores populares y los más pobres, ya que lo que más aumenta son los alimentos y demás productos de primera necesidad. Pretende controlar la inflación poniendo techo a las paritarias, cuando en realidad los salarios en estos años aumentaron menos que la inflación general y siempre corren por detrás de los precios.
Mientras que los grandes empresarios del campo y la ciudad y las empresas de servicios, por el contrario, son muy beneficiados por la inflación y devaluación (lo contrario a lo que declaran a los medios). La quita de subsidios y los tarifazos aplicados, redundaron en superganancias, como admitieron las empresas de energía (sin que nadie haya controlado el verdadero valor de la tarifa) o pagando el gas mucho más alto que los valores internacionales. La dolarización del precio del petróleo, no sólo les hizo recuperar ganancias en forma inmediata sino que se benefician de cada devaluación, ya que los costos de extracción son en gran parte pesificados. Eso sí, a Macri no le preocupa la presión inflacionaria que ocasionan sus socios capitalistas, sino que busca siempre ajustar a los trabajadores y jubilados.

Perspectiva: los problemas que siguen y los que vendrán

Para los próximos meses la crisis continuará, porque como ya dijimos, la inflación no se detendrá, el déficit seguirá creciendo y las inversiones genuinas no vendrán (sobre todo luego de los hechos de diciembre, que demostraron que existe gran resistencia popular al ajuste) en forma masiva.
Pero además se agregará el problema del estancamiento de la economía, ya que el aumento de la actividad registrado en 2017 se debe en gran parte a la construcción por la obra pública, que se hizo con un nivel de endeudamiento insostenible en el tiempo y que nos condena a pagar deuda en forma creciente por años. Por eso la perspectiva más probable es que el crecimiento se vaya frenando en el 2018 para dar paso a un estancamiento o recesión posterior.
Los aumentos de la tarifa del transporte público, de la electricidad y de la medicina privada muestran que el gobierno es el principal impulsor de la carestía que afecta en primer lugar a los trabajadores.

Un plan económico alternativo

Desde el MST proponemos un plan opuesto al del Gobierno. Que parta de dejar de pagar la deuda externa y de endeudarnos. Con nacionalización de la banca y el comercio exterior. Que aplique impuestos progresivos a las grandes fortunas y ganancias de las corporaciones, en lugar de impuestazos al pueblo trabajador. Que con esos recursos se implemente un aumento general de salarios y jubilaciones, que cubra el costo de la canasta familiar y actualizados trimestralmente con la inflación. Con fuertes medidas para combatir de verdad la inflación, mediante la eliminación del IVA a los productos de consumo masivo y la implementación de la ley de abastecimiento y control de precios para todos los que hoy especulan con altísimos precios de las mercaderías y evitar el desabastecimiento. Y la implementación de un plan de obras públicas con la construcción de 1 millón de viviendas populares que significan menos dinero que lo que se endeudó Macri en el 2017. Sólo con medidas de este tipo podremos lograr que el costo de la crisis la paguen los que la generaron y no los trabajadores y el pueblo.

Gerardo Uceda

 

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La Moreno-Kard y otras medidas desesperadas https://mst.org.ar/2013/04/05/la-moreno-kard-otras-medidas-desesperadas/ Fri, 05 Apr 2013 21:46:38 +0000 http://www.mst.org.ar/?p=3664 Crisis económica y plan agotado

Que el modelo K está agotado no es ninguna novedad, hasta los analistas burgueses que decían hace unos meses que podría haber una cierta recuperación de la economía luego del mal 2012 hoy lo reconocen.

Nosotros siempre sostuvimos que este modelo se agotó cuando por 2006, la megadevaluación de Duhalde (que nos bajó el salario real a la tercera parte) fue carcomida por la inflación creciente y las luchas de los trabajadores lograron aumentos salariales intentando recuperar lo robado. El superávit fiscal se transformó en déficit, la deuda pública fue creciendo y la llegada de la crisis mundial desatada en el 2008 fue penetrando lentamente (amortiguada por los altos precios internacionales de los productos agropecuarios) pero implacablemente.

Los ejes de la crisis

Sucintamente digamos que el modelo K requería de un superávit fiscal prolongado por 20 años que permitiera pagar Deuda Externa con el excedente y en que la burguesía siguiera ganando fortunas producto de pagar bajos salarios. Además subsidiaba con miles de millones de dólares a los sectores «perjudicados» por la devaluación como las empresas de transporte y servicios. Confiaban en que con estas condiciones iban a venir las inversiones y un verdadero crecimiento económico. Pero el plan desnudó lo peor del carácter parasitario de los empresarios, las inversiones no vinieron de afuera (Argentina es el país con menos % de inversión extranjera de toda Latinoamérica) y los grandes burgueses locales en vez de invertir en renovación de tecnología y maquinarias, siguieron fugando miles de millones de dólares al año.
Sin dólares de afuera ni inversión local, el gobierno fue comiéndose las reservas del Central para pagarle la deuda a los acreedores externos y generando más Deuda Pública, tomando plata de la ANSES, del BCRA y de cuánta caja pudiera. Al no alcanzar y el déficit seguir creciendo, se disparó la emisión monetaria que ingenuamente pensaron que serviría para pagar la Deuda ahora con acreedores locales. Pero la inflación se disparó, el humor social cambió para mal del gobierno y hoy Cristina y los suyos están en una trampa de las que les resulta difícil salir.
La inflación carcome los salarios de los trabajadores que luchan para recuperar lo perdido (no al revés como dicen los economistas del régimen). Los empresarios trasladan a los productos este aumento y más, por la desconfianza que genera el futuro del plan… y la espiral no se acaba más. La Deuda aumentó a 200.000 millones, que habrá que pagar más temprano que tarde y las reservas del Central siguen cayendo.

Manotazos de ahogado

Que el gobierno no sabe cómo salir del atolladero está claro también, las últimas tres medidas son como manotazos de ahogado, que ya fracasaron o están en vías de hacerlo: las restricciones al dólar, el supuesto congelamiento de precios y la «Moreno-Kard». Como bomberos locos, los funcionarios intentan apagar el fuego con nafta en la hoguera del humor social.
Las restricciones al dólar no lograron disminuir la fuga de dólares del sector medio o medio alto que viaja al exterior (por el contrario el déficit comercial en lo turístico aumentó, es decir se van al extranjero más dólares de los que traen los turistas). Tampoco impidió la fuga de divisas de los grandes capitalistas a través de transacciones bancarias y la bicicleta de facturaciones de exportaciones. Por último y más importante para el grueso de la gente: hizo subir el precio del dólar paralelo a más de $ 8,60 mientras que el oficial está en $ 5!! Y esto al revés de lo que nos vendía Cristina sí impacta en el bolsillo de la gente común: Hoy muchísimos productos son «facturados» a dólar paralelo de manera que aumentan su precio 60%…y la tendencia es creciente.
El supuesto congelamiento de precios, como todo los parches de este gobierno lo que ha logrado es que nadie sepa cuánto valen los productos, si aumentan o no y el gobierno es incapaz de controlar que se cumpla y sobre todo de garantizar el normal abastecimiento de mercaderías.
Y como postre está el lanzamiento de la Supercard o Moreno-card. Supuestamente el gobierno con esto cree que está haciendo una hábil carambola. Presiona o amenaza a los bancos para que bajen las comisiones del 3 al 1% que cobraría a los Super la nueva tarjeta (obviando que los bancos fueron los principales beneficiarios de este modelo con más de $ 32.000 de ganancia en los últimos 5 años). Quiere perjudicar a Clarín impidiendo la propaganda de los Súper y Casas de elctrodomésticos y a la vez pretende que con estas dos concesiones el «congelamiento» dure hasta después de Octubre para asegurar una buena elección del oficialismo. Pero en realidad en el mejor de los casos estas medidas sobre las tarjetas y el «ahorro» de la propaganda de los Súper no tendrá ningún impacto sobre el precio final de los productos y si lo tuviera no sería mayor del 3-4%, mientras que si el gobierno estuviese realmente preocupado por el bolsillo de los trabajadores tendría que eliminar el IVA a los productos de consumo masivo lo que bajaría los precios más del 20% y ponerle impuestos a las grandes ganancias y fortunas, pero esta medida está muy lejos de las verdaderas intenciones de Cristina que por más que hable de justicia y redistribución de la riqueza, la realidad es que los que están cada vez más ricos son los ricos y sobre todo el peor sector de ellos como son los grandes especuladores bancarios y financieros. Y lo más probable es que fracasen, porque los bancos boicoterán el modelo aunque hasta ayer hayan sido beneficiados por los K, los Súper volverán a publicitar sus «ofertas» para intentar ganarle mercado a la competencia y mucho menos cumplirán con el congelamiento de precios a menos que Moreno y cía. Estuviesen dispuestos a tomar medidas más de fondo como la aplicación de la Ley de Abastecimiento, la expropiación de todos aquellos grandes comercializadores y distribuidores que acaparen, etc. , cosa que por supuesto no harán por eso necesitamos un cambio radical del plan y poner uno al servicio de los trabajadores y el pueblo, donde paguen más los que más tienen y evite que la crisis la paguemos siempre los de abajo.

Gerardo Uceda

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Economía: Nuevas medidas, más de lo mismo https://mst.org.ar/2012/09/12/economia-nuevas-medidas-mas-de-lo-mismo/ Wed, 12 Sep 2012 12:58:46 +0000 http://www.mst.org.ar/2012/09/12/economia-nuevas-medidas-mas-de-lo-mismo/ Las nuevas medidas del gobierno con respecto a las compras en dólares en el exterior con el recargo del 15% que en teoría sería recuperable del impuesto a las Ganancias y Bienes Personales; requiriendo la información por parte de las tarjetas de créditos de dichas compras, representa una vuelta de tuerca al cepo cambiario que estableció el gobierno de Cristina en forma progresiva y creciente desde que asumiera su segundo mandato.

Gerardo Uceda

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La génesis de esta medida hay que buscarla en las propias locuras realizadas por el gobierno, veamos: las restricciones al dólar hicieron subir el precio del paralelo un 30% por encima del oficial. Como las compras con tarjetas se pagaban a dólar oficial, esto estimuló el consumo con las mismas en el extranjero. La previsión de las mismas empresas de Tarjetas de Crédito era que éste año se iban a gastar más de U$S 4.500 millones con el plástico. La respuesta del Gobierno fue sencilla: apliquemos un 15% de impuesto a estas compras con tarjeta.
Los objetivos que persiguen desde la Rosada son varios. Por un lado desalentar las compras en el exterior con la pretensión de evitar mayor salida de dólares del país y de rebote intentar que la gente siga comprando en el país a pesar que los precios en dólares están por las nubes. Esta y no otra es la razón por la cual la gente compra en el extranjero: cualquiera sabe que un TV LED en Chile cuesta la mitad, que la ropa en Miami la cuarta parte.
Y esto es debido a las distorsiones de la economía inducidas por el mismo gobierno que ahora con estas medidas trata de desalentar el “consumo en el exterior”.
Por otro lado el impuesto del 15% a las compras en el extranjero representa una aceptación tácita pero concreta de que el dólar a precio “oficial” no existe. De hecho todo lo que se compre con un dólar a $ 4,60 costará desde ahora un 15% más que es lo mismo a reconocer que el valor del dólar el mismo gobierno lo ubica a más de $5,30.
Finalmente este impuesto, no es más que una nueva forma de recaudar a partir de sectores medios, ya que los grandes capitalistas lo que hacen es fugar dólares y de ninguna manera pueden traducir esas enormes masas de dólares (que en el el 2011 superaron los U$S 21.500 millones) en mercancías que retornen al país y sobre las cuales tuviesen que pagar el 15%.No, el impuesto es para los “perejiles” que intentan ahorrarse un peso comprando un TV o ropa o algún otro electrodoméstico.
Este nuevo impuesto al consumo hay que agregarlo a la larga lista que el gobierno aplica sobre los sectores populares y medios de manera creciente y asfixiante. En primer lugar el IVA que es el gran ingreso tributario del Estado y que pagamos todos de manera injustamente pareja (el mismo 21% lo paga el dueño de una multinacional que un trabajador en negro) y que gracias a la inflación cada día recauda más. Pero hay otros impuestos que como resultado de la inflación hacen engrosar la recaudación fiscal. Tal es el caso del impuesto a las ganancias que pagamos los trabajadores, debido a que en los años 2004, 2005, 2009 ni 2012 el mínimo no fue ajustado, pasaron a tributarlo de 400.000 trabajadores a más de 2.000.000, y encima como tampoco se cambió el porcentaje o alícuota que se paga, al aumentar los sueldos sin aumentar la base se paga proporcionalmente más, un negocio redondo para Cristina y los suyos. Lo mismo pasa con el monotributo y servicios profesionales, los alquileres y otros. Recordemos que por Ley estos impuestos debieran reajustar sus mínimos por la inflación, Ley suspendida en su aplicación por la Ley de Convertibilidad de Menem y cuya suspensión continúa con el Gobierno nacional y popular de los Kirchner.

Las causas de fondo

Desde hace tiempo venimos insistiendo en que hay numerosas causas de fondo que complican la economía nacional. En primer lugar la crisis económica mundial, que hace que aún hoy no se logre salir de la peor recesión en 80 años según los analistas. Con un EEUU que apenas recupera los niveles de actividad previos al 2008 pero sin lograr una recuperación del empleo. Con una Europa que sigue sumergida en el estancamiento y/o recesión.
En segundo lugar la profunda crisis estructural que tiene nuestra economía, con carreteras colapsadas y sin inversión en ferrocarriles encarecen el transporte de mercancías. La enajenación de las reservas de energía sobre todo petróleo y gas, llevó al agotamiento de las mismas, con necesidades de importación por más de $ 10.000 millones de dólares anuales. Una industria nacional obsoleta, cuya única posibilidad de competitividad está atada a un dólar alto (ahora reclaman un dólar a $ 5,40).
Si a todo esto le sumamos una inflación del 25% anual y una fuga de divisas realizada por los grandes capitalistas que supera los U$S 20.000 millones anuales y una falta neta de inversión productiva, se comprende por qué el gobierno está desesperado por retener a toda costa los dólares. Los necesita para intentar mantener las reservas en dólares y sobre todo para hacer frente a los compromisos de la Deuda Externa.
Todas las medidas desde el cepo cambiario, las limitaciones a las exportaciones desde Brasil y Uruguay fundamentalmente y ahora con este 15% a las compras en el exterior vienen siendo insuficientes ni siquiera para garantizar los pagos de la Deuda, garantizar las reservas, cubrir las importaciones de combustibles y pagar los subsidios a los grandes empresarios. No lo salva ni siquiera la recuperación de Brasil ni el precio récord de la soja. Ni hablar de cumplir con los pagos de la coparticipación federal que reclaman las provincias, ni para eliminar el impuesto a las ganancias de los trabajadores o para mejorar la salud y la educación públicas. Son un manotazo de ahogado de un plan agotado, que en 9 años de “crecimiento” no logró revertir un ápice los problemas del pueblo trabajador mientras dejó correr la más escandalosa concentración económica.

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