debates – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Wed, 08 Jul 2026 17:13:50 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png debates – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Entrevista a Alejandro Bodart La Izquierda tiene una oportunidad histórica https://mst.org.ar/2026/06/12/entrevista-a-alejandro-bodart-la-izquierda-tiene-una-oportunidad-historica/ Fri, 12 Jun 2026 17:10:00 +0000 https://mst.org.ar/?p=40266

En la Argentina la izquierda tiene un desafío histórico ante el avance en la ubicación política y el salto en los niveles de apoyo y simpatía hacia Myriam Bregman y al Frente de Izquierda. En este marco se vienen profundizando intercambios y debates en la izquierda sobre cómo aprovechar esta oportunidad. Alejandro Bodart, Secretario General del MST en el FIT Unidad y Coordinador de la Liga Internacional Socialista, dialoga con Sergio García, Director de Periodismo de Izquierda e integrante de la Mesa Nacional del Frente de Izquierda, sobre las propuestas que tiene el MST para encarar este momento histórico y los debates que se plantean.

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24M El PTS de Bregman y el PO, otra vez le dan la espalda a la construcción de un acto unitario https://mst.org.ar/2026/03/11/24m-el-pts-de-bregman-y-el-po-otra-vez-le-dan-la-espalda-a-la-construccion-de-un-acto-unitario/ Wed, 11 Mar 2026 19:02:40 +0000 https://mst.org.ar/?p=40006 Pese a que se acumularon más motivos que nunca para la mayor unidad de acción contra Milei y se parte de una experiencia positiva e histórica como lo fue el acto unitario de 2025, ni el PTS ni el PO han reflexionado un ápice sobre su política sectaria del año pasado.

Allí prefirieron realizar un acto marginal y darle la espalda al movimiento de masas que se movilizó contra Milei y este año vuelven a la carga contra la abrumadora mayoría del Encuentro Memoria Verdad y Justicia. Y vuelven a dividir al FIT Unidad para impedir que se postule ante tamaño hecho de la realidad demostrando una vez más, que el sectarismo arraigado deviene en el oportunismo de la peor calaña.

Un claro consenso mayoritario

La resolución del Encuentro llamando a construir un acto de unidad con la Mesa de organismos, plasmada en un comunicado público (1), ha sido un gran paso adelante. Que demuestra la consolidación de una mayoría clara de organismos y organizaciones que ha sostenido y conducido el rumbo del Encuentro durante el último año, al que se sumaron incluso nuevos sectores. Por el contrario, la minoría sectaria del EMVJ ha quedado reducida al PO y el PTS, junto al NMAS y P. Obrera, y sus organismos de referencia.

Incluso IS, que el año pasado coincidió con ellos en esa política equivocada, este año se sumó a la mayoría que peleamos por la unidad en la acción para el 24. Aunque, debemos señalarlo, lo hizo no solo sin ningún balance autocrítico, sino apelando a una afirmación inexacta y justificatoria de su grave error del año pasado diciendo que hicimos un acto “junto a la Mesa de Organismos vinculada al peronismo, aceptando la condición de no denunciar a los gobernadores cómplices de la motosierra y la represión, los mismos que hoy pusieron sus votos para la reforma laboral”. (2) Una afirmación falsa que mete confusión y deberían clarificar, ya que las políticas unitarias son exploratorias para aplicarse, no vergonzantes para hacer propaganda.

Por eso la aseveración del PTS y el PO de que “MST e IS se apropiaron del encuentro” no solo implica una negativa a aceptar la palmaria realidad sino que es una categórica confesión de parte de la lastimosa soledad en la que quedaron. Más grave aún: implica un desconocimiento supino del rol de los organismos que pelearon todos estos años desde el Encuentro y de decenas de organizaciones sociales y políticas que sostuvimos el EMVJ y unimos esfuerzos para reunificar en la acción al movimiento de derechos humanos y para movilizar lo más masivamente para enfrentar a Milei y poder avanzar en su derrota.

Miente, miente, que poco quedará

PTS y PO vuelven a recurrir a afirmaciones que falsean la realidad para intentar demostrar lo indemostrable. Ambas fuerzas y sus amigos repiten, con poca creatividad por cierto, una serie de argumentaciones falsas para desmerecer el acto del año pasado y sostener proféticamente que este año se repetirá lo mismo. (3) (4)

La realidad es que jamás quisieron encarar el debate de ese balance ni en el encuentro ni en la mesa del FITU. Ni abordar por qué tampoco este año, que se acumularon más razones que lo hacen necesario, hay que pelear por la unidad y debe descartarse de antemano. Veamos algunas de sus mentiras.

  1. ¿Un acto con el PJ y la burocracia?. Falso. No lo fue el del año pasado y no lo será el que estamos proponiendo. Fue un acto de unidad de los organismos de la mesa y del encuentro. Nunca hubo ni habrá una negociación con el PJ ni con los dirigentes de la CGT. Tampoco estuvieron ni en el palco ni en el armado del acto. La Cámpora hizo su marcha aparte y ni ingresó a la Plaza. Lo hicimos y podríamos seguir argumentando. Pero jamás presentaron evidencia alguna para sostener esa afirmación. Solo falsedades al servicio de la polémica. La única foto que presentó el PTS es la de Bregman con la Plaza unitaria de fondo, la que vergozantemente nunca admitieron.

Sucedió lo contrario: el PJ no logró meter la cola en la mesa de organismos. Ello fue posible por el peso de la crisis del peronismo que actuó sobre la propia Mesa que se avino a construir la unidad, y por la pelea que dimos desde la mayoría del propio EMVJ, por un acto con un programa y un formato correctos para garantizar la independencia. El PTS y el PO, una vez más, nos proponen renunciar a esa pelea. Oportunismo en su más pura esencia.

  • ¿Hay una mordaza o autocensura del encuentro en los contenidos del acto?. Falso. El año pasado, el texto que se leyó fue muy correcto. Incluyendo las banderas históricas del EMVJ, del ayer y el hoy, entre otros puntos: basta de Milei y Bullrich; la apertura de archivos desde 1974, la denuncia al FMI y la deuda, la el reclamo por Julio López, el rechazo al DNU 70, el RIGI y el modelo extractivista; el reclamo de paro y plan de lucha de todas las centrales y la solidaridad con el pueblo palestino, entre otros.

Ese texto se discutió previamente en la plenaria del EMVJ con la intervención de todos los sectores y luego consensuado con la Mesa. Y para el acto de este año, partimos de este piso programático. La mentira tiene patas cortas, compañeros del PTS y PO. La realidad, es que la visión sectaria de estas organizaciones, que ya avizoran “lo que no va a contener ese texto” llama a renunciar de antemano a dar esa pelea por un programa lo más completo posible.

  • ¿Se pierde la independencia del Encuentro?. Falso. No sucedió el año pasado ni está planteado que suceda este año. En 2025 las organizaciones mayoritarias del EMVJ marchamos en columna propia, con bandera y cabecera común propia y confluimos en la plaza con el acto unitario. La plaza se dividió en partes iguales y todo el formato incluido el escenario fue paritario.

Este año el llamado parte del Encuentro, luego de largos debates en varias plenarias y fue una decisión democrática por consenso mayoritario.

Sobre la unidad de movimiento de derechos humanos y el frente único

En su artículo el PTS vuelve sobre un debate que hicimos muchas veces: la dinámica del movimiento de DDHH. Tergiversando la historia parece que la misma empieza cuando a ellos les place y autoproclamando su autoría del propio Encuentro.

Los organismos y todo el movimiento de derechos humanos, en el cual la izquierda revolucionaria hizo parte, fue un jalón clave no solo para la derrota de la dictadura junto al pueblo trabajador, sino para la pelea contra la impunidad y las políticas de reconciliación que se sucedieron con los gobiernos posteriores. Las Madres por la aparición con vida de sus hijos, los ex detenidos-desaparecidos por el juicio y castigo, los sobrevivientes de diversas vertientes pero alrededor de una misma lucha, luego las Abuelas por la recuperación de las nietas y nietos, los colectivos de abogadxs, los organismos preexistentes que se nutrieron de esos años de pelea y los nuevos que fueron surgiendo… Todos ellos expresión de un movimiento heterogéneo, pero con puntos comunes de movilización.

Desde el poder, a través de los sucesivos gobiernos y al servicio de sus políticas de impunidad, siempre actuaron para para dividir y cooptar a este movimiento que fue una expresión y una conquista de la pelea del pueblo trabajador. Y mucho más desde los años 90 cuando se conformó el Encuentro Memoria Verdad y Justicia como un frente único de la mayoría de esos organismos.

Por ello no es para festejar, como hace el PTS, que hace veinte años este frente único se dividió frente a las políticas de cooptación que se venían sucediendo y al intento de estatización del entonces gobierno kirchnerista.

Hasta ese momento siempre se marchaba en unidad (por supuesto, en la diversidad, tal cual la naturaleza de la unidad de acción). Claramente fue responsabilidad del PJ esa división en 2006 y que hubiera marchas separadas.

Desde ese año el EMVJ entró en una nueva etapa fundamental. Implicando un reagrupamiento necesario y positivo para defender el carácter independiente de la movilización y la organización, las banderas históricas y los reclamos al estado de justicia. Ante la división que imprimía la actuación del PJ y la utilización político electoral del 24M, fue correcta la organización de marchas propias del encuentro. Como también ha venido siendo correcta, la política desplegada desde el Encuentro no solo para responder unitariamente ante tropelías como lo fueron el 2×1, Maldonado, etc. sino para lograr hacerlo los 24M apelando a diversas formulaciones, como la lectura de dos documentos.

Con Milei y la ultraderecha en el poder entramos en un período cualitativamente diferente que requiere de los los mayores esfuerzos para lograr masividad en las calles para pararle la mano. Esa lectura la hicimos desde la mayoría del EMVJ y también desde la Mesa.

Por eso, haber logrado en 2025 una Plaza enorme y diversa, donde confluyeron los organismos del Encuentro con los que se agruparon en la Mesa, fue un hecho histórico. El Encuentro mantuvo su identidad e independencia, pero fue factor activo de una gran gesta de masas contra la ultraderecha en el poder. “Unidos pero no amontonados” como diría Norita Cortiñas o como aconsejaran Lenin y Trotsky respecto de las tácticas del frente único.

Se logró un hecho tremendo que interpretó la necesidad, frente al cambio en la realidad que significó la asunción de Milei y su plan antiderechos, de deplegar la mayor unidad en la acción.Y que este año hay que potenciar. Llama la atención que, como antes lo hizo el PJ, ahora sean el PTS y el PO quienes traten de dividir, cuando no tuvieron el menor escrúpulo de ir acríticamente el año pasado al acto del PJ, organizado  por el PJy funcional a su política, en ocasión de la sentencia contra CFK.

Por una gran Plaza de unidad en la diversidad

Estamos dando pasos firmes junto a una clara mayoría de las organizaciones del EMVJ, partiendo de los pisos de acuerdos políticos, programáticos y organizativos del año pasado, para lograr el acto unitario, diverso e independiente con la Mesa de Organismos de DDHH y todos los sectores que se sumen. Apostamos a una mayor masividad. Desde el MST y el CADHU estamos trabajando para ello. Nunca es tarde para llamarlos a reflexionar y cambiar. Porque sus concepciones y estrategias, no solo apuntan a debilitar la unidad de acción contra Milei, sino la posibilidad que el FITU se postule para intervenir unido, disputando ante este gigantesco hecho de la realidad en el camino de la alternativa de izquierda que se necesita.

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Fuera ICE El mensaje de los artistas en los Grammy 2026 https://mst.org.ar/2026/02/02/fuera-ice-el-mensaje-de-los-artistas-en-los-grammy-2026/ Mon, 02 Feb 2026 12:25:00 +0000 https://mst.org.ar/?p=39901 Por Santiago Ledesma

Artistas de alcance global convirtieron la gala en una tribuna contra el racismo de Estado y la persecución a migrantes, señalando a ICE como símbolo de una política de deportaciones, represión y deshumanización impulsada por la administración Trump.

La música, esta vez, no fue neutral

En una de las ceremonias más politizadas de su historia, la 68ª edición de los Premios Grammy celebrada este domingo en Los Ángeles se convirtió en un escenario de fuerte protesta contra la agencia migratoria estadounidense ICE (Immigration and Customs Enforcement) y las políticas de deportación y represión bajo la administración de Donald Trump, en medio de una ola de indignación social que se vive en Estados Unidos y más allá.

Artistas de primer nivel aprovecharon su tiempo en el escenario para enviar mensajes directos de rechazo a la agencia migratoria y a la criminalización de migrantes, en un gesto inusual para un evento musical de alto perfil pero que responde a un contexto de movilización social en las calles y en los medios.

Uno de los momentos más potentes fue el del artista puertorriqueño Bad Bunny, que al recibir el Grammy al mejor álbum de música urbana por Debí Tirar Más Fotos –convirtiéndose  en el primer artista galardonado con ese premio con un disco completamente en español– transformó su discurso de agradecimiento en una dura crítica política. Antes de los tradicionales agradecimientos, lanzó la consigna “¡Fuera ICE!”, proclamando que “no somos salvajes, no somos animales, no somos extraterrestres, somos humanos y somos americanos”. Sus palabras, que apelaron a la humanidad y dignidad de millones de migrantes, fueron recibidas con una ovación del público presente en la ceremonia.

Pero Bad Bunny no fue un caso aislado. Otras figuras presentes también usaron su presencia en el escenario para hablar de migración y políticas de estado. La cantante Billie Eilish, ganadora del premio a la Canción del Año, subrayó que “nadie es ilegal en tierra robada” y continuó con una crítica directa a las prácticas de ICE, que meses atrás fueron objeto de protestas ciudadanas tras represiones violentas en ciudades como Minneapolis.

Además, varios artistas, incluidos Kehlani, Olivia Dean y otros ganadores, lucieron pines con el lema “ICE OUT” durante la transmisión, evidenciando un gesto colectivo de rechazo a las políticas migratorias y a las instituciones que las implementan.

Más allá de la música, los Grammy 2026 reflejaron un sector del espectáculo que históricamente evitaba tomar posiciones políticas visibles y esta vez optó por romper el silencio y solidarizarse con un movimiento amplio contra la criminalización de la migración y la violencia estatal. Este posicionamiento se enmarca en un contexto de protestas y movilizaciones sociales que, en los últimos meses, han denunciado la represión, las deportaciones masivas y los operativos de ICE en distintas ciudades de Estados Unidos.

Estos discursos en los Grammy no son solo declaraciones individuales, sino parte de una respuesta más amplia contra un aparato estatal que trata a las personas migrantes como problemas administrativos más que como seres humanos con derechos. En esa perspectiva, convertir un premio musical en tribuna política es también una forma de interpelar a una audiencia global y un recordatorio de que la lucha por los derechos humanos atraviesa todas las esferas de la vida social y cultural.

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De la motosierra al tarot: la ultraderecha y su odio a la ciencia El caso argentino https://mst.org.ar/2025/11/16/de-la-motosierra-al-tarot-la-ultraderecha-y-su-odio-a-la-ciencia-el-caso-argentino/ Sun, 16 Nov 2025 12:35:00 +0000 https://mst.org.ar/?p=39907 Por Raúl Gómez

Hay épocas en las que la ciencia parece una obviedad: vacunas que salvan millones de vidas; satélites que miran la Tierra para proteger bosques, mares y ciudades; universidades que forman médicos, ingenieras, matemáticos. Y hay épocas —como esta— en las que lo obvio vuelve a ser controversial.

En los últimos años, una constelación de fuerzas políticas de ultraderecha ha escalado al gobierno en varios países. Su proyecto comparte rasgos ideológicos y de estilo: un discurso anti estatista agresivo, el desprecio por el pluralismo, la politización de los datos y, de manera cada vez más explícita, la hostilidad hacia la ciencia y la comunidad científica. Argentina, con Javier Milei como presidente, se ha vuelto un caso de estudio urgente: en menos de dos años, el sistema científico nacional ha sufrido un ajuste sin precedentes y una campaña simbólica que equipara la investigación con “gasto inútil” o “curro”. El blanco predilecto, por su visibilidad y densidad humana, es el CONICET.

Este ensayo propone una tesis sencilla: el anticientificismo no es un accidente folclórico de ciertas derechas radicales, ni una extravagancia aislada de algún influencer que duda del alunizaje. Es parte constitutiva de un programa que necesita deslegitimar la producción pública de conocimiento para consolidar un orden político más autoritario, un modelo económico de desregulación extrema al servicio de la concentración de la riqueza y la superexplotación. Donde la evidencia estorba, se cambia la evidencia; donde los datos molestan, se silencian; donde los científicos advierten, se los ridiculiza, precariza o directamente se los expulsa. Esto ocurre a escala global —con Brasil y Estados Unidos como ejemplos elocuentes— y hoy se manifiesta con crudeza en la Argentina.

Un patrón global: gobernar contra los datos

Antes de mirar el caso argentino, conviene advertir el patrón de comportamiento de la ultraderecha en el gobierno. En 2019, Jair Bolsonaro despidió al director del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil, Ricardo Galvão, después de que el organismo difundiera datos de deforestación en la Amazonía que contrariaban la narrativa oficial. La destitución fue la culminación de un choque frontal: el presidente tildó de “mentirosos” los registros satelitales; la respuesta del científico defendiendo la integridad del INPE le costó el cargo. No fue un hecho aislado: durante el bolsonarismo se desplazó a más técnicos y se buscó desactivar áreas clave para el monitoreo ambiental. El caso fue documentado por medios científicos y generalistas de reputación global (1).

En Estados Unidos, el primer gobierno de Donald Trump ya había sentado un precedente de interferencia política en agencias científicas, debilitando regulaciones ambientales y presionando a organismos como la EPA (Agencia de Protección Ambiental) y los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades), especialmente durante la pandemia. Investigaciones académicas y reportes de organizaciones como la Union of Concerned Scientists describieron cómo se bloqueó a voceros científicos, se reescribieron informes y se postergaron decisiones regulatorias contrarias a intereses de los empresarios aliados. En su segundo mandato, el problema se intensificó con maniobras para manipular o suprimir estadísticas oficiales y desplazar a funcionarias/os técnicos, confirmando la pulsión de “gobernar contra los datos” (2).

Europa no es ajena a los ataques a la ciencia. La literatura académica y el periodismo especializado han documentado el escepticismo o la abierta hostilidad de partidos de la derecha radical hacia la acción climática y el financiamiento de la investigación, con intentos de recortar miles de millones de euros en programas científicos. La racionalidad económica disfrazada de “eficiencia” convive con una guerra cultural contra el consenso científico y por ende la tradición del pensamiento crítico (3).

En Argentino el libreto se repite con acentos locales: (a) degradación institucional (ministerios a secretarías, agencias intervenidas), (b) demolición presupuestaria y precarización laboral, (c) colonización de cargos técnicos con perfiles ideológicos leales, (d) producción de un clima cultural hostil a la ciencia (“casta académica”, “ñoquis de la ciencia”), y (e) promoción y tolerancia de las teorías conspirativas y seudociencias que degradan el valor del conocimiento experto: Todo este combo no es casualidad: es EL Método de acción política y cultural de las ultraderechas (4).

Argentina: el “cientificidio” como política de Estado

Desde diciembre de 2023, el sistema científico argentino experimenta un ataque casi sin precedentes. El Ministerio de Ciencia y Tecnología fue degradado a una Secretaría; el presupuesto real se contrajo con fuerza; se paralizaron ingresos a carreras de investigador y personal de apoyo; y se redujeron becas doctorales y posdoctorales. Diversos relevamientos periodísticos, gremiales y académicos convergen en el diagnóstico: la inversión cayó a niveles históricamente bajos, se perdieron miles de puestos, y la fuga de cerebros se aceleró (5)

Según un análisis de Chequeado, entre 2023 y 2025 el empleo en el sistema científico se contrajo fuertemente y el CONICET registró miles de bajas de becas e integrantes, con parálisis o demoras en ingresos y una merma profunda del poder adquisitivo. Organizaciones del sistema alertaron sobre reducciones en las convocatorias de becas doctorales y posdoctorales respecto de lo comprometido en años previos. Al mismo tiempo, notas y comunicados del propio CONICET y de su conducción convivieron con promesas de “normalización” que nunca alcanzaron a revertir el ajuste estructural (6).
Lo más grave no es solo contable. Detrás de cada porcentaje hay proyectos truncos, equipos desarticulados, tesis sin dirección, equipamiento que se oxida, y, sobre todo, un mensaje político: “no los queremos”. El País recogió testimonios de jóvenes científicas/os que emigran o planean hacerlo, ante la erosión material y simbólica del trabajo científico. La palabra “cientificidio” dejó de ser hipérbole para muchas y muchos (5).

A este guion económico se le suma un frente cultural y simbólico que funciona como el lubricante del ajuste: la banalización del conocimiento experto, el enaltecimiento del “sentido común” como verdad autosuficiente, la sospecha sistemática sobre universidades, investigadores y becarios. Allí es donde el anticientificismo —en su versión conspirativa y en su versión “cool”— se vuelve herramienta política.

Del terraplanismo a la Comisión de Ciencia

Puede sonar anecdótico, pero no lo es: en mayo de 2024, la diputada oficialista Lilia Lemoine fue designada secretaria primera de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados. La designación desató una polémica por la difusión previa de contenidos donde la legisladora coqueteaba con el terraplanismo, ponía en duda la llegada del hombre a la Luna y amplificaba desinformación sobre vacunas. El dato relevante no es si “cree” o no cree sinceramente esas teorías —ella dijo luego que eran “pilotos” de un programa—, sino el mensaje institucional: quien ha promovido públicamente teorías anticientíficas ocupa una función de conducción en la comisión que debería fortalecer la ciencia. El episodio fue documentado por la prensa y chequeado por verificadores locales.

Este tipo de nombramientos no ocurren en el vacío. Son performativos: colocan a la ciencia en posición defensiva, desplazan el eje del debate, legitiman el “todo vale” epistemológico. En lugar de discutir cómo financiar grandes equipos, laboratorios o redes de datos abiertos, se discute si la Antártida “es un muro de hielo”. La degradación del estándar de debate público es, en sí misma, una forma de recorte.

Pseudociencia, mística y poder: tarot, constelaciones y profecías

El anti cientificismo contemporáneo no se limita a la negación de evidencias. A menudo viene acompañado de un resurgimiento de prácticas seudocientíficas y espiritualidades pop que colonizan el discurso político. Argentina ofrece ejemplos llamativos.

Por un lado, proliferan notas y rumores sobre afinidades de figuras del oficialismo con terapias alternativas o místicas. Se ha publicado que Karina Milei, la influyente hermana del presidente, Secretaria General de la Presidencia y hoy denunciada por coimas, se interesó por actividades de “constelaciones familiares con caballos” durante una visita a Mendoza, una derivación de las constelaciones familiares que apela a explicaciones pseudopsicológicas sin evidencia seria, y a un supuesto “campo” esotérico. Se trata de coberturas periodísticas —algunas especulativas— que muestran la atención que despierta la mezcla de poder y mística en la alta política. Aun tomando con cautela los titulares, muestran una atmósfera cultural compatible con el desplazamiento de la ciencia del centro del tablero.

Otra perla que el oficialismo intentó insertar en el collar de la pseudociencia fue la presentación por parte de la astróloga Ludovica Squirru de su libro “Horóscopo Chino 2026: Caballo de Fuego” en el Planetario Galileo Galilei. Esta iniciativa, impulsada por el Ministerio de Cultura de la Ciudad Autónoma de la Ciudad de Buenos Aires, fue duramente criticada por la Asociación Argentina de Astronomía y fue finalmente suspendida. (9)

Por otro lado, está el magnetismo de las profecías. La fascinación del entorno presidencial con las “psicografías” de Benjamín Solari Parravicini, el “Nostradamus argentino”, ha sido reportada por la prensa internacional, incluyendo el rol que cumplen esas visiones en la épica estética y simbólica del mileísmo. Se han señalado conexiones iconográficas (la “cruz orlada”) y referencias a “misiones históricas” de líderes predestinados. De nuevo: más allá de la fe privada, el problema es cuando este imaginario coloniza la política pública y desplaza la deliberación basada en evidencia hacia la mística del destino.

A la par de estas derivas, emergen otras seudociencias con enorme tracción social: astrología, tarot, bioneuroemoción, “biodescodificación”, constelaciones familiares, terapias “cuánticas”, etc. Muchas de ellas son inofensivas como entretenimiento o prácticas espirituales personales; se vuelven peligrosas cuando sustituyen a la medicina, colonizan políticas públicas o legitiman explicaciones deterministas, estigmatizantes o culpabilizadoras (“tu cáncer es una emoción no resuelta”, “tu pobreza es un bloqueo energético”). Lo preocupante no es que existan —han existido siempre— sino que se las promueva desde el poder, se las equipare o contraponga a ciencia, o se las use para ridiculizar la demanda de políticas basadas en evidencia.

¿Por qué la ultraderecha radical necesita pelearse con la ciencia?

Hay razones estructurales. Las ciencias —en particular las ambientales, las sociales y la salud pública— suelen señalar externalidades, límites, riesgos y costos de la desregulación absoluta. La ciencia molesta cuando demuestra que la contaminación enferma, que los bosques se queman más, que las desigualdades se heredan, que las epidemias requieren coordinación estatal, que la violencia se agrava con discursos de odio, que las crisis económicas son un deriva de la estructura del sistema capitalista. Naomi Oreskes y otros autores han argumentado que la hostilidad conservadora hacia la ciencia está, en parte, anclada en la orientación a la super explotación que necesita del rechazo a la regulación del mercado: si la evidencia implica reglas comunes, estándares y fiscalización, entonces desacreditar a quien produce esa evidencia es una forma de desactivar cualquier control.

Pero hay también razones tácticas. La ultraderecha contemporánea ha perfeccionado una política de la emoción y del conflicto identitario. En ese marco, la figura de la/el científica/o —con su lenguaje técnico, su cautela inferencial, su énfasis en la incertidumbre cuantificada— se vuelve un enemigo ideal: elitista, “soberbio”, sospechoso de “bajar línea”. Además, las universidades nacionales y los organismos de ciencia concentran sindicatos, centro de estudiantes, redes internacionales y capital simbólico de prestigio: desarticularlos reduce contrapesos al poder.

Finalmente, hay razones instrumentales. Debilitar la infraestructura de datos y evaluación permite gobernar sin controles. Si no hay series confiables, si se expulsan a quienes producen indicadores y se colonizan los organismos técnicos, la discusión pública se hace maleable. Brasil y Estados Unidos exhibieron esta tentación: negar los satélites que miden la deforestación, reescribir fichas técnicas, silenciar a epidemiólogos. Argentina la conoce bien: cuando las universidades denuncian subejecución y caída real del presupuesto, se intenta alterar el mapa de la discusión —se cambian criterios, se estigmatiza, se posterga— más que proveer evidencia alternativa consistente.

El caso CONICET: anatomía de un ataque

El CONICET es el corazón del sistema de ciencia y tecnología argentino: más de 30.000 personas entre investigadores/as, becarios/as y personal de apoyo; presencia federal con cientos de institutos; producción científica reconocida internacionalmente. Por eso es objetivo estratégico cuando se busca reconfigurar el sentido común sobre el rol del Estado.

Las herramientas del ataque fueron múltiples:

  • Degradación institucional y presupuestaria. La pérdida real de recursos desde 2023 se combinó con la degradación ministerial, la parálisis de compras, la imposibilidad de mantener equipos e infraestructura, y la caída de salarios muy por debajo de la inflación. Proyecciones para 2025 estimaron mínimos históricos (en torno a 0,15% del PBI), y organismos como la Agencia I+D+i fueron reestructurados para concentrar decisiones en pocas manos. El impacto: freno y cancelación de proyectos, fuga de talento y pérdida de capacidades críticas.
  • Parálisis de carreras y becas. El ingreso a la Carrera del Investigador Científico (CIC) y a la Carrera del Personal de Apoyo sufrió postergaciones y demoras; las convocatorias de becas doctorales/posdoctorales se redujeron respecto de lo comprometido; y hubo miles de bajas de becas e integrantes por despidos, renuncias y jubilaciones sin reemplazo. Los gremios hablaron de “cientificidio”; la prensa registró protestas, paros y vigilias.
  • Hostigamiento simbólico y relativismo epistémico. La designación de perfiles con historial de promoción de desinformación científica en espacios de conducción legislativa, o la presencia de figuras con inclinaciones místicas en el entorno presidencial, funcionan como señales de que la evidencia empírica es prescindible.
  • Tentaciones de “limpieza temática”. Informes recientes señalaron intentos (finalmente rechazados) de excluir áreas completas —como Ciencias Sociales— de ingresos a carrera, bajo el prejuicio de “inutilidad” o “ideología”. La idea de “ordenar” la ciencia por decreto, según utilidad imaginada a corto plazo, es otra marca de época.

No es casual que, al mismo tiempo, se construya una caricatura del científico “ñoqui”. La difamación cumple una doble función: justifica el recorte (“¿para qué mantener tantos ‘investigadores’?”) y desmoraliza a la comunidad (“si protestan, es porque pierden privilegios”). A fuerza de slogan, se intenta tapar una realidad sencilla: sin financiamiento estable, sin carreras previsibles y sin universidades fuertes, no hay país innovador posible.

Foto. Ariel Esposito
Foto: Ariel Esposito

Terraplanismo y compañía: no es un chiste

Durante años, el terraplanismo fue un meme. Pero su aparición en boca de dirigentes, como si fuera una provocación simpática, normaliza un núcleo corrosivo: la equivalencia entre opinión y evidencia. A esa familia pertenecen el negacionismo climático, los antivacunas y la proliferación de terapias “alternativas” que prometen curaciones milagrosas. El problema no es la duda —toda ciencia buena duda— sino la sustitución de métodos de validación por carisma, likes o fe.

Que una diputada que impulsó teorías conspirativas sea autoridad en Ciencia del Congreso no es “solo” un error de casting: es una declaración de principios de la coalición gobernante sobre el valor de la ciencia en la deliberación pública. Chequeado documentó con precisión las afirmaciones falsas difundidas por Lilia Lemoine, mientras que la comunicación oficial de Diputados confirma su designación. Ese contraste —verificador vs. boletín— encapsula el drama.

Algo similar ocurre con el avance de prácticas como las constelaciones familiares, el tarot o terapias “cuánticas” en la esfera pública. Nadie propone prohibir espiritualidades privadas. El punto es político: cuando la cúpula del poder se rodea de místicas, profecías y rituales, cuando el marketing político incorpora profetas, cuando la estética del “destino” reemplaza a la planificación, el costo no es estético; es institucional. Se debilita el estándar de prueba, se desalienta la evaluación de políticas, se habilita la discrecionalidad.

¿Qué se pierde cuando se destruye la ciencia pública?

Se pierde soberanía. Un país que no produce conocimiento depende de agendas, tecnologías y patentes ajenas. Se pierde productividad futura: la investigación básica que hoy parece “inútil” suele ser la que, mañana, habilita sectores enteros (biotecnología, IA, materiales, transición energética). Se pierde resiliencia social: sin universidades robustas y redes científicas, las crisis —sanitarias, ambientales, económicas— pegan más fuerte.

Se pierde también una cultura democrática. La ciencia pública no es una torre de marfil; es un tejido de prácticas que forman ciudadanía crítica: aprender a distinguir evidencia, a debatir con reglas, a reconocer la incertidumbre sin caer en el relativismo. Por eso, autoritarismos nuevos y viejos desconfían de la ciencia: porque su cultura interna —revisión por pares, datos abiertos, reputación ganada— es el reverso de la arbitrariedad.

El vaciamiento de los sistemas científicos sustentado en el discurso anticientífico no es un daño colateral, sino una condición para imponer modelos económicos regresivos, de superexplotación, extractivistas y autoritarios. Sin pensamiento crítico ni producción soberana de conocimiento, se consolida el ideal neoliberal: un Estado mínimo para los pueblos, pero omnipresente para garantizar ganancias a las corporaciones mediante la liquidación de las libertades democráticas.

Epílogo: defender la razón común

A veces se caricaturiza este debate como una pelea entre “racionales” y “irracionales”. No es eso. Se trata de defender una razón común: la idea de que, en una comunidad política, resolvemos desacuerdos con reglas compartidas para evaluar afirmaciones sobre el mundo.

La ciencia —pública, plural, con errores y autocorrecciones— es una de esas reglas. No se le pide infalibilidad, se le pide método. Por eso, cuando la ultraderecha erosiona la ciencia —recortando presupuestos, colonizando instituciones, promoviendo teorías disparatadas o reemplazando planificación por profecías— no solo ataca a una “casta de científicos”: ataca el mecanismo que tenemos para que la verdad no dependa de quién grita más fuerte. Es un ataque a la construcción colectiva del conocimiento.

Un síntoma más del deterioro político y cultural que golpea a nuestro país en manos de la ultraderecha, donde el negacionismo, la ignorancia y la desinformación ganan terreno con la complicidad de los medios de comunicación hegemónicos.

Nuestro país tiene con qué. Tiene tradición de ciencia pública, redes internacionales, una comunidad joven con hambre de contribuir, y ciudadanía que ha defendido universidades y hospitales.

Salir del pantano requiere reconstruir presupuestos, pero también reconstruir el prestigio cultural de la evidencia. Pero es imprescindible tener claro que la profundidad del ataque que encabeza el gobierno ultraderechista de Milei exige una respuesta a la altura. Una resistencia firme, con capacidad de movilización sostenida, pero también con una perspectiva de programa político que unifique a quienes luchan contra el ajuste.

Mientras tanto, es crucial documentar, denunciar, explicar, organizarse y luchar. Porque el anti cientificismo no retrocede por sí solo: se le gana con movilización, con política y la más amplia unidad de acción de los que defendemos la ciencia pública, los derechos, las libertades democráticas y un proyecto de país para el 99%.

Fuentes y referencias

  1. Brasil y el conflicto INPE–Bolsonaro (deforestación): Science (AAAS), The Guardian, Scientific American y Eos (AGU) documentan la remoción de Ricardo Galvão tras difundir datos de deforestación satelital y el clima de hostilidad oficial hacia el monitoreo científico. science.orgThe GuardianScientific AmericanEos
  2. EE. UU. — Interferencia política con agencias científicas: revisión académica (PMC/NIH) sobre la guerra política contra la ciencia en la administración Trump; Union of Concerned Scientists sobre interferencia en CDC durante COVID-19; cobertura reciente sobre manipulación de datos y desplazamiento de funcionarias técnicas. PMCThe Union of Concerned ScientistsThe Washington Post
  3. Derecha radical y ciencia en Europa: Nature y análisis de think tanks documentan recortes propuestos a investigación y escepticismo hacia políticas climáticas. NatureE3G
  4. Explicación teórica sobre conservadurismo y anticiencia: ensayo de Naomi Oreskes en Daedalus (Academia Estadounidense de Artes y Ciencias). amacad.orgdirect.mit.edu
  5. Sistema científico argentino bajo Milei (presupuesto, empleo, fuga): reportes de El País y Chequeado; crónicas de protestas; diagnósticos de redes científicas. El País+1Chequeadoinfobae
  6. CONICET — conducción y decisiones: designación de Daniel Salamone (sitio oficial CONICET) y controversias sobre orientación de ingresos. conicet.gov.arPausa
  7. Comisión de Ciencia del Congreso — designación de Lilia Lemoine y desinformación previa: comunicación oficial de Diputados, cobertura de medios nacionales y verificación de Chequeado sobre teorías conspirativas difundidas por la legisladora. diputados.gob.arCámara de Diputados de la NacióninfobaeChequeado
  8. Mística y poder — profecías de Parravicini y entorno presidencial: cobertura de El País sobre el influjo simbólico de las “psicografías” en el mileísmo. El País
  9. Pseudociencia en el círculo de poder — constelaciones con caballos: notas periodísticas sobre el interés atribuido a Karina Milei en prácticas de constelaciones con equinos durante actividades en Mendoza. (Cobertura a tratar con cautela; se citan como indicio del clima cultural, no como política pública oficial). MDZ Online+1El Editor Mendoza
  10. Tras la polémica en redes, se canceló la presentación del libro de Ludovica Squirru en el Planetario canceló la presentación del libro de Ludovica Squirru en el Planetario. https://www.lanacion.com.ar/cultura/tras-la-polemica-en-redes-se-cancelo-la-presentacion-del-libro-de-ludovica-squirru-en-el-planetario-nid02102025/

Nota sobre metodología: Este es un artículo de opinión con apoyo en fuentes abiertas y literatura académica. Para afirmaciones fácticas (recortes, designaciones, hechos puntuales) se remitió a fuentes primarias (comunicados oficiales, verificadores) o medios de alta reputación. Para fenómenos culturales (pseudociencias, espiritualidades) se usaron coberturas periodísticas representativas, explicitando cuando el carácter es especulativo o de “trascendido”.

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¿Adónde va el PTS? https://mst.org.ar/2024/05/02/adonde-va-el-pts/ Thu, 02 May 2024 20:42:27 +0000 https://mst.org.ar/?p=35361 A inicios de marzo pasado, en modo virtual, la Fracción Trotskista que dirige el PTS argentino hizo su XIII conferencia internacional. De tres días de debates uno lo dedicaron a la Argentina, en base a un informe de su dirigente Emilio Albamonte1. Polemizamos aquí con sus posiciones, que creemos unilaterales y equivocadas en cuanto a los sujetos sociales, alejada de la clase trabajadora y electoralista sobre el Frente de Izquierda Unidad.

Escribe: Pablo Vasco

Varios de los diez puntos que componen el informe político de Albamonte a la conferencia de la FT resultan no solamente evidentes, sino además susceptibles de ser compartidos en sus líneas generales por todo el marxismo revolucionario e incluso por sectores más amplios: el alineamiento de Javier Milei con Israel y los Estados Unidos (punto 1); su ataque brutal contra las conquistas laborales y sociales (2); su modelo de país sometido al capital financiero y las corporaciones (3); los intentos de gobiernos previos en ese mismo sentido (4); el panorama de las clases medias (6); los riesgos de dolarizar la economía (7); el problema federal y la crisis con las provincias (8).

No obstante, en algunos de esos mismos ítems y sobre todo en los tres restantes (5, 9, 10) se plantean algunas caracterizaciones muy parciales y unilaterales, a partir de las cuales el PTS desarrolla una política que consideramos globalmente equivocada.
Por ejemplo, en el punto 3, según Albamonte tras el fin de la última dictadura “la transición pactada dio lugar a la democracia de la derrota… que tenemos hace 40 años”. Nos parece que esta simplificación minimiza la importante victoria democrática que significó la caída de la dictadura militar. En la Argentina no hubo ninguna transición pactada al estilo de lo que sí sucedió en Chile o en España. Por el contrario, la derrota estrepitosa de las Fuerzas Armadas por el ascenso popular y la traición en la Guerra de Malvinas no sólo cortó de cuajo por cuatro décadas la habitual alternancia argentina entre democracias burguesas y dictaduras militares, sino que abrió el proceso, inédito a nivel mundial, de juzgamiento y condena de los represores en los tribunales civiles por un genocidio cometido a manos del propio Estado.

Con la misma lógica de minimizar los logros del movimiento de masas, en el punto 4 Albamonte apenas hace una mención, al pasar, del “levantamiento de 2001 que hizo caer a De la Rúa”. Pero ni se trató de un mero levantamiento ni sólo hizo caer a De la Rúa. Aun carente de una dirección revolucionaria con influencia sustantiva, el Argentinazo fue un poderoso estallido revolucionario de trabajadores, desocupados y sectores medios que quebró todo el orden establecido y puso en crisis a la clase capitalista y sus dirigentes: volteó a cuatro presidentes en once días, derrotó a la UCR -una de las dos patas del bipartidismo tradicional-, trastocó el régimen político burgués y le arrancó grandes conquistas económico-sociales y democráticas:

En 2002 un subsidio universal a más de dos millones de personas sin empleo: el Programa Jefes y Jefas de Hogar.
En 2003 más planes de ayuda social y la nulidad de las leyes de impunidad -Punto Final y Obediencia Debida-, lo que permitió reabrir los juicios y condenas a los genocidas2.
Nada menos: son conquistas que aún hoy, más de dos décadas después, la burguesía sigue batallando por hacer retroceder.

De “conquistas envenenadas” y sujetos sociales

En el punto 2, tomando el ambiguo concepto gramsciano de Estado integral (los mecanismos burgueses de control social), Albamonte define a los logros de sectores de trabajadores y populares como “conquistas que fueron envenenadas por la burguesía al ir de la mano con el desarrollo de diferentes burocracias, en los sindicatos, en los movimientos sociales, etc. que ‘organizan’ la vida de la sociedad civil y del movimiento de masas”…

Desde luego, no ignoramos la integración cada vez mayor de la burocracia sindical al Estado burgués ni tampoco la cooptación estatal de ciertas organizaciones sociales: denunciamos y combatimos esas prácticas. Pero esa amalgama sectaria de conquista envenenada/burocracia demoniza de antemano toda conquista obrera o popular y todo sindicato u organización social. Es que como la existencia siempre condiciona de alguna manera la conciencia, viene de bastante antes esta posición del PTS3, cuya presencia militante decrece a nivel sindical y es directamente nula en el movimiento de trabajadores desocupados. Es una especie de análisis-justificación. Ya hemos polemizado largamente frente a su desprecio hacia el sindicalismo combativo4 y los movimientos sociales vinculados a las corrientes de izquierda5, atacados en forma directa por Milei y su gobierno.

A su vez, en el punto 5, sobre la clase trabajadora y su división entre el sector registrado -con paritarias- y el sector informal -con menor salario y menos derechos-, compartimos que “constituye uno de los problemas principales para la revolución en Argentina”. Sin embargo, y aunque cite algunos síntomas de conflictividad (docentes, salud, marcha en Siderca), Albamonte caracteriza un panorama laboral más bien de quietismo: “el proletariado en blanco en este momento está en una posición conservadora”, “el clima en el movimiento obrero es conservador, sobre todo en la industria”, y, en el punto 10, “hay mucho conservadurismo aún en las masas por el miedo y la inacción de la burocracia para darle tiempo a Milei”…

Una visión distorsionada de la clase obrera y su rol

En igual sentido, en el punto 9, la reseña de Albamonte sobre los últimos 20 años de lucha obrera y popular en nuestro país es escéptica, sesgada y autorreferencial, por ende muy equivocada:

“Desde 2005 hasta 2014 se desarrolló el fenómeno del sindicalismo de base… Nosotros confluimos… fuimos parte de toda una serie de importantes huelgas, la de Kraft de 2009, luego Donnelley, y finalmente, en 2014, la gran huelga derrotada de Lear… luchamos durante 6 meses casi en soledad”6.

En el gobierno de Mauricio Macri, “salvo las jornadas de diciembre de 2017 contra la reforma jubilatoria, siguieron 8 años de decadencia, precarización del empleo y aumento de la pobreza, marcados por la falta de voluntad de la burguesía para atacar a escala y por la falta de disposición del proletariado a resistir la degradación. En ese marco, el fenómeno más visible fue el de las marchas piqueteras, que es una particularidad importante del país… Nosotros nunca aceptamos ese tipo de actividad…

“En esta situación nosotros quedamos como una especie de profetas desarmados… yo lo considero muy positivo… cuando hay baja lucha de clases también hay que fortalecer la agitación política y la propaganda… continuamos una actividad contra la corriente en las fábricas, en las estructuras de trabajo en general…

Y ya con Milei: “Nuestro discurso suena abstracto porque plantea una salida vinculada a la lucha de clases, ausente en estos años… Desde que subió el nuevo gobierno, discutimos que teníamos que hacernos fuertes en el sector de vanguardia que comenzaba a surgir, y nos volcamos a las asambleas barriales desde su inicio”…

La vida real dista bastante de esa versión. La línea del PTS en los conflictos de Kraft y luego Lear privilegió las decisiones de un pequeño sector del activismo, separado de las bases, con acciones que nunca fueron debatidas ni resueltas por la mayoría de las y los trabajadores. Junto con la represión policial, ese vanguardismo sectario aisló dichas luchas y facilitó el rol de la burocracia para quebrarlas. Por eso el PTS, lejos de ser “la fusión real entre los revolucionarios y los sectores avanzados del movimiento obrero” 7, como se jactaba en 2014, sigue retrocediendo: perdió la conducción de Zanón y del sindicato ceramista neuquino, perdió peso en la Alimentación y otros gremios en donde actuaba. Y por eso mismo tampoco sorprende que desde hace años el PTS no dirija ni un solo sindicato ni tenga un solo secretario o secretaria general en todo el país.

Por cierto, la lucha de clases no estuvo “ausente en esos años” como cuenta Albamonte. Además de numerosas luchas piqueteras -en las que el PTS no interviene- y de la batalla contra la reforma jubilatoria de Mauricio Macri hubo numerosos conflictos en estatales, docentes, salud e incluso en sectores privados. Al calor de esos conflictos el sindicalismo clasista se siguió desarrollando, con unidades positivas como en el SUTNA, ATEN o el Plenario Sindical Combativo, al cual finalmente el PTS tuvo que sumarse tras haberlo denostado. Pero tales organizaciones gremiales u otras similares en el sector de la salud pública -como APyT Garrahan, ALE, CICOP y Fesintras-, por parte del PTS sólo reciben acusaciones falsas y divisionismo. ¿Acaso creerá ese partido ser la esencia misma del clasismo revolucionario?

En la Argentina, el proceso de construcción de una nueva dirección sindical, de lucha y democrática, se viene expresando tanto por dentro como por fuera de las organizaciones sindicales tradicionales. Por dentro, en delegades, comisiones y juntas internas, agrupaciones y listas de oposición antiburocráticas, y asimismo algunos sindicatos recuperados. Por fuera, en los movimientos de autoconvocatoria, como sucede en sectores docentes y de la salud de varias provincias. Como es obvio, en vez de oponer los segundos a los primeros como hace el PTS, toda corriente genuinamente clasista debe trabajar para coordinar y articular ambos sectores en las luchas cotidianas.

¿Asambleas vs clase trabajadora?

Junto a minimizar a la clase trabajadora con y sin empleo, a sus luchas y a la militancia de izquierda en ambos sectores, en el punto 10 Albamonte añade otra unilateralidad: sobrestima las asambleas barriales. Como un nuevo emergente de vanguardia popular, con centro en CABA y el conurbano, han surgido unas 60 asambleas con 30 o 40 personas cada una y en total agrupan a un par de miles: militantes e independientes; votantes de izquierda o, en minoría, del kirchnerismo y peronismo8. Es un fenómeno progresivo, participan de las acciones contra el gobierno y apoyan otras luchas, pero este resurgir no alcanza la magnitud del 2001, cuando la Interbarrial de Parque Centenario coordinaba a unas 150 asambleas con cien o más activistas cada una.

A su vez, las asambleas son uno de los varios procesos de lucha y organización hoy en desarrollo, que confluyen en una multisectorial muy progresiva. Este espacio de unidad incluye al sindicalismo combativo, movimientos sociales, asambleas vecinales, Unidxs por la Cultura, otras agrupaciones -ambientalistas, de derechos humanos, etc.- y partidos políticos de izquierda. A este conjunto ahora se suma con fuerza el movimiento estudiantil, que viene de una masiva marcha federal universitaria con fuerte apoyo de sectores medios.

Cada sector integrante de la multisectorial tiene sus particularidades y se funciona por consenso. Aun así, toda corriente política que se reclame trotskista o al menos marxista debería reafirmar la importancia estratégica de la clase trabajadora, único sector social que por su rol estructural en la producción puede organizar en torno suyo un nuevo modelo de sociedad, una sociedad socialista.

En cambio, Albamonte ubica a las asambleas como el sujeto social preferente que debe vanguardizar las luchas y la alternativa política, y encima hacerlo exclusivamente a través del PTS: “Lo nuevo, ligado al desarrollo de este fenómeno, es que votantes del FIT se activan políticamente y comienzan a acercarse a la izquierda… no por la vía de relaciones directas con militantes del partido sino a partir de nuestra agitación política… Gente que votó al FITU, sin relación directa con la izquierda, que se acerca y quiere militar, ya sea en las asambleas o en Pan y Rosas”.

Luego, como tarea plantea: “sin vanguardia, solo con el partido, solo trabajando en las estructuras como agrupaciones, que también tenemos que hacerlo, solo con eso, no vamos a ningún lado. Tenemos que golpear desde afuera con los sectores más avanzados, como es el caso de las asambleas, para tratar de fusionarnos y conquistar especies de comités de acción… nos referimos, retomando una idea que había planteado en su momento Trotsky, a instituciones de unificación y coordinación de los diferentes sectores en lucha” 9.

Y Albamonte se aventura más: “Debemos tener un discurso especial hacia los simpatizantes del FITU porque si hacemos que un 10% de esos 800.000 votantes que nos acompañaron en estas elecciones, alrededor de 80.000 personas, participe de las asambleas, lograríamos algo muy importante. Esa es mi hipótesis… La estrategia nuestra es impulsar las asambleas, desarrollar la articulación con otros sectores, por eso el impulso del encuentro nacional, buscando una dinámica donde estas instancias se desarrollen como comités de acción y en la perspectiva de poner en pie organismos de frente único de masas, lo que en las revoluciones se llamó consejos/soviets”…

¿Fetichismo asambleístico y ninguneo del FIT Unidad?

A nuestro criterio, esta orientación estratégica del PTS encierra dos problemas gruesos, uno de carácter objetivo, acerca de la situación nacional, y otro subjetivo, sobre cómo fortalecer una herramienta política de izquierda revolucionaria:

El primer problema de Albamonte es fetichizar a las incipientes asambleas vecinales del AMBA por sobre todos los demás sectores movilizados, en especial por sobre el sindicalismo combativo; y asignarles la ardua tarea de articular los conflictos sociales del país, para así transformarse en supuestos comités de acción y luego -nada menos- en soviets de masas.

En realidad, y sin tampoco minimizar a las asambleas, será la propia lucha de clases en el país quien irá marcando la dinámica concreta de los distintos sectores sociales, con sus altibajos y su mayor o menor consistencia. Y así sea “la hipótesis” de Albamonte, por ahora no parece factible que sea el PTS quien las haga crecer de unos 2.000 ó 3.000 integrantes actuales a 80.000… Lamentablemente, en varios casos ocurre lo opuesto: los aparateos de militantes del PTS alejan de las asambleas a vecinas y vecinos realmente independientes.
Por otro lado, la traslación de la táctica de Trotsky de los comités de acción no sólo es esquemática sino encima deformada en su contenido de clase: él planteaba impulsarlos en Francia en febrero de 1934 ante una potente huelga general con movilizaciones contra un intento de golpe fascista; es decir, como instancias de autoorganización de sectores de masas pero a partir de la clase obrera: “crear comités de fábrica elegidos por los trabajadores” 10.

El segundo error político de Albamonte y el PTS, a nuestro modo de ver el más importante, es su concepción errada sobre el Frente de Izquierda Unidad, fuertemente desviada al falso hegemonismo y el electoralismo.

Por ejemplo, en el punto 9 dice: “Desde 2011, hemos impulsado el Frente de Izquierda que ha sido muy progresivo en el proceso político argentino de la última década”. “El Frente de Izquierda ya lleva más de una década siendo una referencia política de izquierda en el país”. Y en el punto 10 agrega: “El FITU, con un rol protagónico del PTS, cumple un papel significativo impulsando instancias de coordinación”.

Primero, hay que dejar de lado tanto ombliguismo ajeno a la realidad de que el FITU es lo que es sólo por el “impulso”, el “rol protagónico” del PTS y “la llegada de Myriam Bregman en las redes”. El Frente de Izquierda Unidad lo integramos cuatro partidos y ese todo es siempre superior a la suma de las partes. El PTS podrá tener circunstancialmente figuras más conocidas, pero es más débil en aspectos decisivos para toda alternativa revolucionaria que se precie de tal: volumen militante e inserción y liderazgos en la clase trabajadora y los sectores populares.

Ahora bien; si según el PTS el FITU “cumple un papel significativo impulsando instancias de coordinación” y es “referencia política de izquierda”; y de verdad ese partido quiere, como dice Albamonte, “contribuir a armar a la vanguardia, no solo para la lucha sino también para el combate político con el peronismo” y “evitar un escenario donde nosotros luchamos ahora y después viene el peronismo para llevar todo nuevamente a un callejón sin salida”, ¿por qué no hacen ni una sola propuesta para que el Frente de Izquierda Unidad se postule y se fortalezca como alternativa política ante tanta gente luchadora que se decepcionó del pejotismo, se aleja de él y anhela algo distinto? ¿Por qué reducen al FITU a juntar votos cada dos años? ¿Será porque sólo lo entienden como cantera electoral propia o por escepticismo en cuanto a hacerlo avanzar como opción para disputar el poder? ¿No saben que entre el activismo asambleario, gremial, piquetero, estudiantil, cultural, ambiental, de género y derechos humanos un debate político permanente es ‘después de Milei, qué’?

Desde el MST venimos insistiendo en otro planteo, que supere ese techo electoral y ponga al FITU a la altura de los desafíos estratégicos de estos tiempos. Como bien lo propuso nuestro dirigente Alejandro Bodart en un reciente acto realizado en Plaza Congreso: “convocar todos juntos un gran congreso abierto del Frente de Izquierda para poder debatir no sólo entre la militancia de las cuatro fuerzas del frente, sino tener una política para integrar como fuerza militante a las decenas de miles que muchas veces nos votan, nos apoyan, creen que el programa de salida es el nuestro, pero que hoy no militan porque no les damos la posibilidad de que se incorporen y que eso nos potencie. Necesitamos discutir para que el movimiento de masas en vez de venir a la izquierda no se quede nuevamente en las redes del frente popular. Cómo evitamos que la Iglesia nos venga a decir que son ellos los que pueden formar una alternativa detrás de Grabois. Cómo logramos evitar que surjan nuevas mediaciones para que después de esto se vuelva a repetir el ciclo de nuevas frustraciones.”

Bodart lo explicó con claridad: “Necesitamos que el Frente de Izquierda asuma el desafío de la hora, y no es sólo prepararse para la próxima elección, no es ni incluso sólo actuar juntos en las luchas. Es también ayudar a que surja una alternativa que sea vista como alternativa de poder frente al movimiento de masas. Y es posible porque el peronismo está en la lona, no lo dejemos recuperar. El peronismo es el responsable de la situación en la que nos encontramos. Hace unos años nos trajo a Macri, ahora nos trajo a Milei; si siguen apostando por el peronismo, ¿qué monstruo va a venir después? Necesitamos trabajar para que después de esto sea la izquierda revolucionaria la alternativa. Y para eso tenemos que hacer los máximos esfuerzos, asumir la responsabilidad y no mirar para otro lado… creemos que llegó la hora de transformar al FITU en un movimiento con vida interna, con la posibilidad de que la gente no sólo nos vote, sino que participe, discuta; no sólo que elija a nuestros representantes, sino que defina junto a nosotros con qué mejor política enfrentar a los Milei y ganar a los trabajadores para que rompan definitivamente con el PJ.

“En este país, donde somos miles y miles los que nos consideramos marxistas, socialistas, revolucionarios, estamos ante la responsabilidad de darle una salida a nuestra clase. Y sólo puede ser el socialismo, la revolución, pero sólo puede hacerse si hay una fuerza política organizada de decenas de miles. Y tenemos la posibilidad de hacerlo” 11. ¿O el PTS no quiere un frente de izquierda así, convocante, abierto, participativo, de miles y miles de militantes, ya sean de alguno de los cuatro partidos o independientes, porque seguramente en ese ámbito no sería preponderante?

Hoy la disyuntiva sobre la estrategia, entonces, no es tan compleja: populismo asambleísta, autobombo y electoralismo o coordinación multisectorial desde la clase obrera y convocatoria abierta del FITU al activismo para poner en pie un fuerte movimiento político de izquierda, que al calor de la movilización abra el camino a un gobierno de las y los trabajadores y el socialismo en la Argentina

1. https://www.laizquierdadiario.com/Trotsky-Gramsci-y-la-emergencia-de-la-clase-trabajadora-como-sujeto-hegemonico (7/3/21)
2. Es llamativo que en un informe tan extenso, publicado precisamente el 24 de marzo, ni se mencione la cuestión de los derechos humanos y democráticos.
3. https://www.laizquierdadiario.com/Trotsky-Gramsci-y-la-emergencia-de-la-clase-trabajadora-como-sujeto-hegemonico (7/3/21)
4. https://periodismodeizquierda.com/ataques-al-sindicalismo-combativo-en-salud-y-al-mst-el-pts-una-corriente-nociva-en-el-movimiento-obrero-1/ (2/5/23)
5. https://periodismodeizquierda.com/el-pts-y-el-movimiento-piquetero-su-oposicion-a-conquistas-y-a-que-la-izquierda-organice-a-miles/ (12/8/23)
6. Los subrayados son nuestros.
7. https://www.pts.org.ar/La-fusion-en-marcha (20/11/14)
8. Según Albamonte, sumando a quienes integran los grupos de Whatsapp y a veces van a alguna asamblea, totalizarían 10.000 personas.
9. Ídem nota 3.
10. Un programa de acción para Francia, junio de 1934. En https://www.marxists.org/espanol/trotsky/eis/escritos/T6.V1.pdf (pág. 38)
11. https://periodismodeizquierda.com/congreso-del-mst-las-propuestas-al-frente-de-izquierda-unidad/ (10/4/04)

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Política Obrera y el Nuevo MAS: sectarismo persistente https://mst.org.ar/2023/09/27/politica-obrera-y-el-nuevo-mas-sectarismo-persistente/ Wed, 27 Sep 2023 13:16:59 +0000 https://mst.org.ar/?p=33777 Luego de haber cosechado un resultado desastroso en las PASO, Política Obrera y el Nuevo MAS, insisten con su particular sectarismo que, así como los hizo desbarrancar en términos electorales, también los ha diluido aún más en los demás planos de la intervención política. En sus publicaciones, lejos de realizar alguna autocrítica y convocar a votar y fortalecer a la única variante de izquierda, anticapitalista y socialista que competirá en octubre contra las fuerzas patronales, optan por no pronunciarse y solo auspiciar polémicas alejadas de la realidad y la necesidad de los trabajadores de contar con una alternativa frente a tanta derecha.

Política Obrera, con un ultraizquierdismo infantil, dice: «Otra cosa sería que el FIT-U en lugar de llamar a luchar contra el ajuste lo hiciera por el gobierno de trabajadores y el socialismo», en referencia a la última acción a la que convocamos desde las fuerzas del FIT-Unidad y participaron diferentes espacios, como también organizaciones de DDHH y organizaciones piqueteras. Una incongruencia por donde se lo mire, ya que desde el Frente peleamos por lo que los compañeros tanto ansían, pero advertimos las responsabilidades que el gobierno peronista tiene sobre esta realidad, que tanto daña a los trabajadores y, encima, esta fue la consigna central y de unidad de la convocatoria junto al repudio de las fuerzas de derecha.

Por su parte, el NMAS, amparado en un argumento de «crisis profunda» del FIT-Unidad, llama a volcar «toda acción en el terreno de la lucha que puede y debe jugar la izquierda revolucionaria en Argentina», sin hacer mención alguna a las elecciones. Nadie niega la importancia de la calle ni las necesidades de cambio que tiene el frente que integramos, pero las elecciones venideras son un hecho de la realidad. El problema no es la supuesta «fragmentación» de la que habla el NMAS. Hay una gran unidad que es el FITU y del cual se autoexcluyen estos grupos sectarios. El problema ahora es que, en medio de este proceso electoral y de lucha, donde sobran opciones de la derecha y proyectos de ajuste, se abstienen de apoyar a la única alternativa de izquierda que se presenta. Llamamos a los compañeros a reflexionar e impulsar las únicas candidaturas que pelean por una salida anticapitalista y socialista, frente a las variantes del ajuste fondomone-tarista.

 

 

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Por un FIT Unidad sin falsos hegemonismos. El PTS debe abandonar su rumbo divisionista https://mst.org.ar/2023/05/31/por-un-fit-unidad-sin-falsos-hegemonismos-el-pts-debe-abandonar-su-rumbo-divisionista/ Wed, 31 May 2023 16:03:15 +0000 https://mst.org.ar/?p=33203 Con toda razón, el debate abierto en el Frente de Izquierda Unidad interesa y preocupa no sólo a la militancia de los cuatro partidos que lo integramos (MST, PO, PTS, IS), sino también a la periferia de simpatizantes, a buena parte del activismo social de los más diversos ámbitos en todo el país e incluso más allá. Analizamos aquí la postura del PTS, que creemos debería cambiar cuanto antes ya que abre un peligroso camino divisionista del FIT Unidad, que, pese a ser sólo un frente electoral, es la principal referencia política nacional y unitaria de la izquierda.

Escribe: Pablo Vasco

1. Hegemonismo divisionista o unidad en la diversidad

Según anunció en un comunicado de prensa días atrás el PTS, reiterando su propia fórmula presidencial Bregman-Del Caño, su «acuerdo con IS se da en el marco de la decisión unilateral por parte del PO acompañado por el MST de hacer una lista propia para participar en las PASO»1.

Es irónico que ahora pretenda criticarnos de «decisión unilateral» al PO y al MST, siendo que hace ya un largo año, desde junio de 2022, fue precisamente el PTS quien lanzó y promueve en forma unilateral su propia fórmula, compuesta únicamente por figuras de su partido y sin siquiera proponerla nunca a consideración de la Mesa Nacional del FIT Unidad.

La realidad es justamente al revés: si en agosto habrá PASO en el FIT Unidad es porque el PTS rechazó debatir una fórmula presidencial y candidaturas que expresen al conjunto de fuerzas del frente, y se cerró en su autoproclamación. Además, para resolver las diferencias no acepta una metodología democrática de debate como lo es el plenario abierto que le estamos proponiendo desde el MST y el PO.

Si bien es obvio que todo partido tiene derecho a proponer a sus propias figuras, la pretensión de acaparar la fórmula presidencial y las candidaturas más expectables no habla de una propuesta integradora, unitaria y para fortalecer al FIT Unidad como frente, sino de un afán hegemónico ajeno a la realidad que de hecho apunta a desplazar a las otras fuerzas. Es decir, en vez de representar la relación de fuerzas real entre los partidos que componemos el frente y así mostrar su pluralidad de voces, el PTS sostiene un criterio monopólico, de pensamiento único, que no sólo debilita al FIT Unidad sino que abre un riesgo divisionista que es necesario combatir.

Cualquier luchador o luchadora sindical que actúe en una lista conjunta, cualquier activista que milite en algún ámbito unitario del movimiento estudiantil, piquetero, ambientalista, de derechos humanos, feminista, de la diversidad sexual o de donde sea, sabe perfectamente que la metodología más adecuada para cuidar la unidad de todo espacio colectivo es la del consenso y el respeto a la representatividad real de sus componentes. Mientras la integración construye unidad, el hegemonismo es rupturista. Desde ya, el PTS está a tiempo de cambiar y participar el 17 del plenario en Plaza Congreso.

2. Oportunismo frente al kirchnerismo o izquierda consecuente

En el FIT Unidad, si bien compartimos un programa de fondo anticapitalista y socialista, existen divergencias en cómo aplicarlo en la vida política cotidiana. A nuestro modo de ver, desde hace un tiempo el PTS ha adoptado una moderación oportunista frente al gobierno nacional, sobre todo hacia Cristina Fernández de Kirchner, seguramente en busca de votos entre quienes simpatizan con la vicepresidenta. En concreto, ante las causas por corrupción que la justicia mantiene contra CFK, las figuras del PTS se centran en modo unilateral en criticar la «persecución política», que es una cara real del tema, pero omitiendo repudiar la otra cara inocultable: la corrupción de la que sobran evidencias multimillonarias en los sucesivos gobiernos del PJ, el Frente de Todos y el macrismo. En cambio, el PTS la exculpó: «No se pudo probar un vínculo directo de Cristina Kirchner con los hechos»…2

El último y notorio ejemplo de esta tibieza oportunista del PTS lo tuvimos hace muy pocos días, frente al discurso de Cristina el 25 de Mayo. Antes, durante y después del 25 fue sin duda el tema político central de todos los medios, teles, diarios, radios y redes sociales del país, grandes o chicos. En su acto en Plaza de Mayo, Cristina, que habla con tono «progresista» y como si no gobernara pero es co-responsable del ajuste, bendijo a Massa y a De Pedro, se enorgulleció de pagar «taca taca» 100.000 millones de dólares de deuda externa, propuso seguir con el FMI, defendió el capitalismo precarizador asiático y planteó un «pacto democrático» con la derecha. ¿No se supone que una fórmula presidencial de la izquierda debería actuar para desenmascarar semejante doble discurso de una de las principales líderes políticas patronales del país?

Pues bien; semejante hecho político no mereció ni un simple tuit de crítica por parte de la fórmula Bregman-Del Caño. Como bien dice el viejo dicho: quien calla, otorga. Con este tipo de concesiones políticas a la dirigencia del ala kirchnerista del peronismo, el PTS se aleja equivocadamente del programa del FIT Unidad: «sostenemos la independencia política de los trabajadores y trabajadoras frente a cualquier variante patronal, incluyendo las denominadas progresistas»3. No se trata de sectarismo, sino de firmeza de izquierda.

3. Desprecio a los desocupados o movimiento social clave

Para nosotros, el sujeto social de la revolución socialista sigue siendo la clase trabajadora, asalariada, sobre todo de las grandes empresas. Allí se debe construir sí o sí partido revolucionario. Pero eso no niega que las y los desocupados forman parte de dicha clase y a la vez, en un país como el nuestro, con alto desempleo y tradición de lucha, los movimientos sociales tienen un alto protagonismo en las luchas populares de las últimas tres décadas. Por eso son otro frente indispensable de intervención y construcción para toda estrategia socialista revolucionaria que se precie de tal.

Desde 1996, tras los despidos masivos de Menem, en Cutral Có y Plaza Huincul surgieron los primeros grupos piqueteros. En el Argentinazo de 2001 fueron parte activa de la rebelión popular y luego conquistaron miles y miles de planes sociales que, en lo esencial, duran hasta hoy. Por cierto, subsidios públicos de ayuda al desempleo y la pobreza hay en todo el mundo. Pero acá la diferencia cualitativa, justamente por haber sido arrancada y defendida con la lucha, es que buena parte de esa ayuda la gestionan las propias organizaciones piqueteras y movimientos sociales, en forma independiente del Estado capitalista. Esa gran conquista e independencia política y organizativa es lo que los distintos gobiernos burgueses atacan pero no logran derrotar desde hace 20 años.

Pues bien; el PTS tiene hacia las organizaciones piqueteras una actitud objetiva de desprecio, incluso hacia las que están vinculadas a partidos del FIT-U: el Teresa Vive a nuestro MST y el Polo Obrero al PO. Por supuesto, no es que cuando reprimen alguna lucha piquetera el PTS no se solidariza, eso es elemental. Lo que decimos es que, aparte de que en sus 35 años de existencia no quiso, no supo o no pudo construirse entre las y los desocupados, su postura es profundamente despectiva, reaccionaria. Por ejemplo, hay un ofensivo tuit de Raúl Godoy, dirigente del PTS, que da vergüenza ajena, diciendo que las asambleas del PTS son CONCIENTES Y VOLUNTARIAS, así en mayúscula, o sea a los gritos, aludiendo a que los movimientos sociales no tienen conciencia y participan en forma obligada, clientelar.

Otro dirigente del PTS, Guillo Pistonesi, nos critica: «una construcción unilateral en la administración de planes y en la creación de movimientos sociales como el Polo Obrero y el Teresa Vive, es una práctica política que ni el PTS ni IS compartimos, no es ni buena ni mala, es diferente». Dice que la lucha piquetera está «perdiendo filo» y que «se levanta cada vez menos un programa de trabajo genuino, de reducción de la jornada laboral a seis horas… La crítica política es que ellos han dejado de lado el planteo de un programa de transición que lleve esas demandas básicas hacia un enfrentamiento con las patronales y el Estado»4. ¿Pero qué sabe el chancho del caramelo si nunca tuvo confitería? ¿Con qué pedantería pequeñoburguesa habla de aquello que desconoce por completo? Ni el propio gobierno ni la burguesía se animarían a decir que los piqueteros «pierden filo» o no «llevan sus demandas a un enfrentamiento». Al revés: con justa razón los consideran un blanco predilecto del ajuste y la represión.

Tan errado es este desprecio, que en un reciente plenario del PTS en La Matanza, tanto atacaron a los movimientos piqueteros alineados con la izquierda que una compañera de base, con una mezcla de asombro y enojo, les preguntó: «¿Pero entonces qué, prefieren que los dirija el PJ?»

¿Acaso el PTS olvida que Lenin, al actualizar el Programa del Partido Socialdemócrata de Rusia en mayo-abril de 1917, como parte del mismo proponía exigir un «seguro social integral de los obreros… también para desocupación» (punto 8.b) y crear «bolsas de trabajo» de la propia clase «para organizar convenientemente la búsqueda de trabajo a los desocupados» (punto 13)5? ¿Y también olvidan que Trotsky, a la vez que planteaba también la «reducción de la jornada laboral», planteaba una «protección más amplia y efectiva a los desocupados»6?

Encima, no es que el PTS desprecie a los piqueteros porque tenga una gran presencia militante en la clase trabajadora. Nada que ver. No dirige ni un solo sindicato en todo el país y su actuación en muchas luchas obreras, por sectarismo, autoproclamación y utilización política, fue funcional al ataque patronal y que así terminaron en derrotas y con el activismo despedido: Jabón Federal, Lear, Kraft, Pepsico… En Zanón perdieron la conducción hace ya tres años. Y además lamentablemente atacan a los sindicatos democráticos y comisiones internas combativas, como hacen en la salud y otros sectores.

4. PASO del régimen burgués o método obrero de asambleas

Salvo IS, que hasta hace poco decía que las PASO dividían al frente pero ahora va sin chistar detrás de la fórmula única del PTS, en el FIT-U nadie le tiene miedo a las internas para decidir las listas. Menos aún el MST, que ya en la elección legislativa anterior fuimos a las internas del FIT-Unidad solos. La polémica actual es que, teniendo el frente una nutrida militancia y además la participación de simpatizantes; de luchadoras y luchadores independientes de izquierda del movimiento sindical, de desocupados, estudiantil, de género, de derechos humanos, ambiental; de otras organizaciones y personalidades de izquierda amigas, ¿por qué el PTS prefiere un mecanismo de la democracia burguesa, limitado y de neto carácter policlasista, en vez de una asamblea obrera, juvenil y popular, abierta, en donde cada compa y agrupación tenga protagonismo, voz y voto, en forma «conciente y voluntaria»?

En las PASO, a su vez, sólo se pone un voto en un sobre para decidir candidaturas y punto. Nada que ver en comparación con una asamblea masiva y militante, que además de ser un hecho pólítico en sí mismo permite debatir e intercambiar ideas sobre las perspectivas del país, cómo nos preparamos desde la izquierda, diversas temáticas en comisiones y por supuesto la campaña electoral, los ejes políticos, el perfil, la fórmula presidencial y la integración de las listas. ¿Por qué el PTS no quiere participar de un evento así, discutiendo de frente? ¿Será acaso porque se siente más cómodo en el terreno de los mecanismos del régimen burgués que en el clima combativo y popular de una gran asamblea, en la mejor tradición de la clase obrera para debatir y resolver?

Por supuesto, como respuesta no cabe la excusa del PTS de que «ya hicimos muchas asambleas»… ¡del PTS solo! Los infantilismos están fuera de lugar. Desde el MST y el PO estamos proponiendo lo opuesto: un evento conjunto de todo el FIT Unidad y abierto a luchadores y otros sectores de izquierda; una jornada unitaria y participativa, en donde se puedan plantear todas las variantes y luego resolver en común.

5. Adaptación electoralista o alternativa revolucionaria

Cuando el PTS se cierra en que los suyos «son los mejores candidatos» para representar al FIT Unidad, lo hace en base a encuestas… es decir, apela al mismo método unilateral y limitado con el que Larreta acaba de postular a Jorge Macri como candidato a jefe de gobierno porteño. Pero vamos al debate de fondo.

Si el PTS busca la falsa hegemonía de su partido en el frente a sabiendas de que es divisionista, si políticamente le cede al kirchnerismo en forma oportunista, si actúa de manera despectiva hacia las organizaciones de desocupados y si además para resolver las diferencias de candidaturas prefiere las elecciones internas en lugar de un plenario abierto y democrático de todo el FIT-U, el hilo conductor de su línea es un electoralismo que se adapta cada vez más al régimen democrático-burgués y, por ende, se aleja de una perspectiva de izquierda revolucionaria, combativa, antisistema.

Llamamos a la dirección nacional del PTS y a todos sus cuadros y militantes a reflexionar en profundidad al respecto, a cambiar y sumarse a un debate colectivo, que es el mejor camino para fortalecer el FIT Unidad y que avance como una alternativa política de lucha, transformadora y revolucionaria, inclusive en el plano electoral.

Izquierda Socialista, un seguidismo equivocado al PTS

Con las y los compañeros de IS provenimos de una misma corriente política: el trotskismo morenista. Por esa trayectoria de muchos años en común, nuestro llamado a rever su postura que consideramos equivocada tiene una especial importancia.

Según el comunicado de su referente Juan Carlos Giordano: «A pesar de la pelea que dimos desde Izquierda Socialista para que el FITU no vaya dividido a las PASO proponiendo la fórmula unitaria Bregman-Solano, el PO y el MST tomaron la decisión de dividir al lanzar su fórmula Solano-Ripoll, desconociendo de esta manera los acuerdos previos y cerrando toda posibilidad de ir unidos. Convocan a un plenario el 17 de junio diciendo que es un ‘evento para debatir todo’ cuando lo cierto es que es una convocatoria unilateral para ratificar su fórmula»7.

Son muchas falacias en pocas líneas. Como ya dijimos más arriba, «la decisión de dividir» la tomó el PTS que desde hace un año se cerró en una fórmula excluyente. Y el MST y el PO no estamos «cerrando toda posibilidad de ir unidos», ya que invitamos al PTS e IS a resolver todo en el plenario abierto del 17 en Congreso.

Hasta hace muy poco IS proponía una fórmula presidencial compartida Bregman-Solano por entender que debía ser integradora y, al mismo tiempo, decían que las PASO significaban una división del frente. Pero resulta que ahora van las PASO y secundando una fórmula de partido único del PTS.

La contradicción es suya, camaradas de IS. Podían haberla resuelto en forma positiva, pero eligieron ir detrás del electoralismo del PTS. Invitamos a sus dirigentes y militantes a revertir esa decisión errada.

1 https://www.laizquierdadiario.com/El-PTS-acuerda-con-IS-una-lista-comun-para-las-PASO-con-la formula-Bregman-Del-Cano?utm_source=lid&utm_medium=tw&utm_campaign=article-social-actions
2 https://www.laizquierdadiario.com/En-un-juicio-cuestionado-el-fiscal-pidio-12-anos-de-prision-e-inhabilitar-a-Cristina-Kirchner
3 https://mst.org.ar/2019/06/19/frente-de-izquierda-de-trabajadores-unidad-acta-programatica/
4 https://www.pagina12.com.ar/552159-el-frente-de-izquierda-va-camino-a-dirimir-sus-diferencias-i
5 https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1917/mayo/0001.htm
6 La desocupación mundial y el plan quinquenal de la Unión Soviética, 1930.
7 https://www.izquierdasocialista.org.ar/2020/index.php/blog/comunicados-de-prensa/item/21882-pts-e-izquierda-socialista-acordaron-una-lista-comun-en-defensa-del-frente-de-izquierda

 

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Ataques al sindicalismo combativo en salud y al MST. El PTS: una corriente nociva en el m ovimiento obrero https://mst.org.ar/2023/05/04/ataques-al-sindicalismo-combativo-en-salud-y-al-mst-el-pts-una-corriente-nociva-en-el-m-ovimiento-obrero/ Thu, 04 May 2023 17:46:09 +0000 https://mst.org.ar/?p=33055 Alternativa Salud / ANCLA (Corriente sindical del MST en el FIT – Unidad)

Hace un par de días apareció publicada una nota en La Izquierda Diario con calumnias y todo tipo de falsedades contra la actuación del MST en la conducción de algunos de los principales sindicatos combativos de la salud en el AMBA. Nuestro partido tiene fuerte presencia en estos y otros gremios con militantes al frente de algunas de esas organizaciones o tienen cargos de alta representatividad en las mismas. Como corriente clasista y antiburocrática de izquierda, tenemos que clarificar las barbaridades difundidas por el PTS ya que califican prácticamente como provocaciones funcionales a gobiernos, burocracias y partidos del régimen.

Leímos un artículo difundido en La Izquierda Diario donde se hacen una serie de afirmaciones mentirosas con relación a la actuación de nuestro partido, en sindicatos donde nos toca por votación abrumadoramente mayoritaria de las bases tener responsabilidad de conducción en la región del AMBA. En concreto las referencias son a CICOP (que abarca a más de 15 mil trabajadores/as -12.000 cotizantes- del equipo de salud de la provincia de Buenos Aires), a la APyT del hospital Garrahan (con cerca de 2000 afiliados) y la ALE, el más dinámico de los sindicatos de la enfermería en CABA. El PTS no tiene prácticamente militancia en los últimos dos, y en CICOP viene de perder otra vez por una diferencia de 84 % a 16 % en un frente con otros sectores, también minoritarios, siendo bastante recién llegados a larga marcha de esa organización y siempre al margen de su vida cotidiana. Sus figuras públicas principales rara vez participaron de las innumerables acciones de lucha que realizaron esas organizaciones y, por lo tanto, evidentemente “toca bastante de oído”. Las tres son organizaciones con una trayectoria más reciente o más prolongada, pero impecable en todo el período en el que nuestro partido desarrolló inserción y tiene cargos de responsabilidad a través de militantes trabajadores, en APyT y ALE, principalmente compañeras, primera línea, junto a activistas independientes y otros sectores. Esa confluencia como agrupación nos ha ido permitiendo ser la corriente más dinámica de la salud combativa de CABA, por ejemplo.

Las barbaridades que escribe el PTS no son nuevas, ni nos sorprenden. Confirman una orientación con la que actúa en el movimiento obrero, atacando los reagrupamientos de izquierda (lo hizo también con el Plenario del Sindicalismo Combativo), o contra unidades positivas del clasismo en sindicatos importantes como el SUTNA o ATEN en su momento (en este caso facilitando el avance de la burocracia) que, por otra parte, es la lógica que termina reproduciéndose en el FIT Unidad y limitando su proyección. Esta concepción sumada a rasgos estudiantilistas y de faccionalismo parasitario es la que termina haciendo que esta organización tenga un muy escaso peso en el movimiento obrero, en ubicación de responsabilidad en sindicatos, retrocediendo en gremios o experiencias desde donde actuaba, como la Alimentación o la conducción de Zanón. Se trata en definitiva de un nocivo modus operandi frente a la vanguardia obrera. Por lo tanto, semejante provocación como la que desarrolla amerita una respuesta que clarifique y evitar que las mentiras favorezcan a la burocracia sindical y a los enemigos de clase de la enfermería en lucha, como así también de los profesionales y técnicos del Garrahan y del equipo de salud en la estratégica provincia de Buenos Aires.

“Hacen acuerdos con el kirchnerismo, no tienen independencia política, rosquean y no coordinan”

Estas son algunas de las falsedades que plantea el PTS en su artículo, para los casos de APyT y ALE. Con distinto grado, pero dice que en algunos directamente claudicamos, en otros hacemos acuerdos o no denunciamos. Dicen que hacemos acuerdos con el gobierno nacional que, además en el Garrahan “rosqueamos a espaldas de los trabajadores”, y que en ALE no coordinamos con nadie. Más o menos, estos son los argumentos. Veamos la realidad, que es directamente opuesta:
La APyT recuperada de manos de las corporaciones más derechistas del Garrahan en 2009, se ha ido transformando en una referencia combativa, antiburocrática, ideológicamente plural y factor de confluencia del activismo en las principales luchas de los últimos años. Además, todo lo resuelve en asamblea, las principales de las cuales han sido convocatorias masivas en unidad de acción con otros sectores del hospital, siempre con delimitación de UPCN, SUTECBA y la gestión. Por eso, nuestra organización no para de crecer y se aproxima a los 2000 afiliados. Asamblea, independencia política de los gobiernos y crecimiento por la base. Otro elemento, que evidentemente o no registran por no conocer u ocultan malintencionadamente: la lista que encabezamos en la APyT le ganó la elección el año pasado a un frente conformado por sectores del kirchnerismo e incluso del PRO que se unieron para intentar recuperar la conducción. En una dura batalla política, los derrotamos. El PTS estuvo ausente. Ese es nuestro balance. Datos, no opiniones.
La ALE se ha ido transformando en la referencia más dinámica de la enfermería de CABA. La cantidad de iniciativas de lucha llevadas adelante, la multiplicidad de asambleas del sector, normalmente abiertas donde toman la palabra compañeras y compañeros, incluso que no son de ALE, las acciones de paro, festivales, acampes, marchas, ruidazos en unidad con otros sectores de la enfermería y la salud, son otro dato indiscutible: participan todos los sindicatos de la salud de CABA, Comisiones Internas combativas, movimientos sociales. Al que nunca vimos es al PTS ¿Se enteró este partido que actualmente hace meses que venimos movilizándonos hacia la justicia porteña por equiparación salarial-laboral con el resto de trabajadores profesionales de la Ley N° 6035? ¿Saben que venimos de dos jornadas la semana pasada, que incluyó un paro y acampe de toda la noche? Por otro lado, y haciendo memoria, las pocas veces que detectamos presencia de algún militante del PTS en nuestro sector fue para dividir a la enfermería, apoyando una línea que es la misma que tienen Larreta y Quirós, por ejemplo: que, si no pasan de manera automática todas las enfermeras y enfermeros, sean licenciados, técnicos o auxiliares a la Carrera Profesional, que no pase ninguno. Idénticos al gobierno larretista. Evidentemente, la marginalidad de este partido en la enfermería, el hecho concreto de la ausencia total de sus voceros en las acciones que llevamos adelante, los hace opinar por “boca de ganso”.

Poniendo blanco sobre negro en CICOP

En CICOP la historia es larga, y obviamente, el PTS recién llegado la desconoce de forma maliciosa. El MST hizo parte de la fundación de CICOP, sindicato surgido de un proceso de autoorganización profunda hace más de 30 años. Nuestro partido, ayudó a lo largo de décadas, en equipo con otros componentes en la conducción en distintas etapas, a hacerlo una referencia de combatividad, de democracia sindical y de independencia política. Por eso crece, por eso logra avanzar en conquistas, no por “concesiones desde arriba”, sino por años de acumulación incansable. Por lo tanto, como toda corriente con métodos de falsificación, el PTS para la pretendida polémica hace afirmaciones generales y rimbombantes sin dar una sola prueba. ¿Cuál es la prueba de sometimiento político al kirchnerismo de CICOP? ¿Por qué la actual conducción vuelve a ganar con casi el 85 % de los votos y el PTS con algún aliado de circunstancia, hasta ayer en cargos secundarios, pero de la actual conducción, no progresa y es marginal? ¿Por qué hablan de rosca cuando todas las decisiones se toman en base a mandatos de asamblea de los cuales muchas veces el PTS reniega o sencillamente ignora? Lógicamente, el MST es una corriente con personalidad propia, matices y diferencias al interior de la actual conducción, pero reivindicamos el programa de la lista que volvió a ganar por paliza.

Francamente, es muy poco serio todo el planteo mentiroso que hacen. Y, además, nos sorprende viniendo precisamente del PTS que se nos impute a nosotros acuerdos con el kirchnerismo, siendo que, en el debate de la izquierda, es precisamente vox populi que el PTS recurrentemente tiene posiciones que embellecen a la fuerza de CFK. Es una polémica que existe, por ejemplo, en el Frente de Izquierda Unidad. De eso, claro, no habla la nota del PTS.

Coordinación: fetiche para la propaganda, pero boicot en la realidad

Lejos de abonar a la unidad, el PTS divide al equipo de salud a la hora de la lucha y boicotea los intentos de coordinación genuina, en función de su única y exclusiva estrategia: los intereses de grupo y no de las necesidades del conjunto. Así actuaron durante la «marea blanca» de fines de 2022, dividiendo sectores de residentes del conjunto que luchaba y boicoteando la coordinación articulada alrededor de la APYT con el Posadas, CABA y CICOP. Y así también petardean el desarrollo de FESINTRAS un proceso en desarrollo de coordinación a nivel nacional. Hablan de potenciales medidas “nacionales”, omitiendo el único Paro Nacional convocado el año pasado a instancias de la FESINTRAS confluyendo con otras organizaciones en lucha. Realidad mata verso y mentira.

Nos vamos a seguir jugando enteros por el Garrahan, la enfermería y el equipo de salud en la provincia de Buenos Aires

Es muy claro que hay grupos políticos que pretenden avanzar con cualquier método entre las y los trabajadores. La calumnia, las mentiras, las provocaciones, no pueden ser el método de una organización de izquierda, de trabajadores, de lucha. El MST rechaza esa forma de actuar. Por nuestra parte, con errores y aciertos, y en unidad con decenas y decenas de activistas tanto en el Garrahan como en la enfermería de CABA o en CICOP, vamos a seguir poniendo todo lo que esté a nuestro alcance para que se fortalezcan los reclamos y se concreten los derechos de las y los trabajadores esenciales, de la primera línea. Tenemos el orgullo de decir, que somos posiblemente el partido que más ha priorizado en su dedicación, compromiso, esfuerzo militante y acciones concretas a la salud pública del AMBA y todo el país. Esto lo saben y valoran muchos trabajadores. ¿Tenemos cuestiones para mejorar? ¡Claro! ¿Cometemos errores? ¡Por supuesto! Pero, lo hacemos con los pies bien metidos en el barro, caminando hospitales y CeSAC en CABA, recorriendo incansablemente servicios en el Garrahan y por supuesto en la inmensa y estratégica provincia de Buenos Aires. También nos toca en otros sectores del AMBA estar al frente de conducciones del sector salud e incluso en el interior del país. Somos una corriente con seria implantación en este sector dinámico y enorme de la clase trabajadora.
Y en paralelo, conectado con ese apoyo incondicional, construimos con lo mejor del activismo que vamos conociendo, una herramienta política de izquierda, anticapitalista, democrática y socialista con el MST con la incorporación de nuevos trabajadores de la salud. Ese rol sindical y político es nuestra contribución a la pelea por una nueva dirección democrática y combativa en todo el sector salud y en el movimiento obrero.

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Entre el discurso de odio y la represión. Pueblos Originarios. Un debate necesario https://mst.org.ar/2022/10/20/entre-el-discurso-de-odio-y-la-represion-pueblos-originarios-un-debate-necesario/ Thu, 20 Oct 2022 13:56:51 +0000 https://mst.org.ar/?p=31794 Escriben: Nico Mc Namara y Emilse Saavedra

La persecución y el hostigamiento a los pueblos originarios parecen no tener freno. La reciente detención de 7 compañeras, algunas lactantes y embarazadas, se suman a la desaparición seguida de muerte de Santiago Maldonado; los asesinatos de Rafael Nahuel y Elías Garay, las múltiples represiones a las comunidades de Cuesta del Ternero, Vuelta del Río, lof Cushamen, lof Winkul Mapu.

La represión del 4 de octubre en Villa Mascardi, desempolvó un discurso de odio que tiene décadas de instalación en nuestro país. Una represión que se desata luego de la presencia de la ex ministra de seguridad Patricia Bullrich en una movilización de tintes patrióticos que tenía como consigna la «defensa de Villa Mascardi». Defensa que este sector entiende como la eliminación de quienes «no son ni serán parte de la Patagonia», así lo expresan abiertamente en un comunicado que hace pocos días hacen circular por la comarca andina desde el grupo organizado bajo el nombre de Legión Nacional Patriótica.

A esta campaña de demonización impulsada por la derecha más reaccionaria, el gobierno del Frente de Todos también la lleva a la práctica. Acá no hay grietas. Por eso es que el gobierno ha impulsado la conformación de un «comando unificado», que se dedica a espiar, amedrentar y desalojar al pueblo Mapuche de las tierras recuperadas.

El doble discurso de los gobernadores

No es casualidad la circulación de estos mensajes de odio, cuando asistimos a la demonización de los pueblos originarios por parte de los gobiernos que dicen reconocerlos. «Una cosa es la comunidad del pueblo mapuche, reconocida por el Consejo de Desarrollo Indíge-na, que tiene voz en el presupuesto de la provincia e incluso escuelas bilingües. Y otra cosa es este grupo al que no le interesa el diálogo, que pone en discusión al Estado argentino y al sentido de la propiedad y utiliza la violencia» afirmó Alberto Weretilnek (ex gobernador de Río Negro) en 2017, sobre el desalojo en Villa Mascardi. Afirmaciones similares vomita Arabela Carreras (actual gobernadora de Río Negro) como la continuidad de esa política represiva en la provincia.

En Chubut también se mantiene el hilo de la violencia para con las comunidades mapuche. «Miren quiénes son y vean los que están en contra de la ley, de los mapuches, porque la comunidad mapuche está integrada, trabaja y es parte de nuestra comunidad» decía el difunto ex gobernador Mario Das Neves mientras reprimía la Lof Cushamen y desaparecía Santiago Maldonado; el sucesor Mariano Arcioni no se corre de la línea, premia a quienes reprimen, nombró como Jefe de la Policía a César Brandt condenado por reprimir a la comunidad de Vuelta del Río.

Con discursos lavados y posando de progres, los gobernadores dicen «integrar» a las comunidades originarias, cuando lo real es la negociación con los grandes magnates que tienen comprada la Patagonia como Lewis o Benetton, a quienes le garantizan las fuerzas represivas cuando se trata de desalojar a los «invasores».

Letra muerta

Lo que los funcionarios públicos están «obligados» a decir, tiene que ver con la legislación vigente. La inclusión del idioma mapudungun, las escuelas bilingües, la personería jurídica de las comunidades y el reconocimiento de sus tierras son parte de la reforma constitucional de 1994; el artículo 75, inciso 17 señala «la propiedad comunitaria de las tierras que tradicionalmente ocupan y la participación en la gestión de sus recursos naturales», pero, en la práctica sucede poco y nada.

A nivel nacional con la ley 23.302 se crea el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), un organismo que debería garantizar el cumplimiento de los derechos de los pueblos originarios. En 2006 este organismo inició un Relevamiento Territorial que sólo se concretó en un pequeño porcentaje, y que no contempló la entrega de títulos de propiedad comunitarios. La ley 26.160, ahora vencida, declaraba la emergencia en materia de posesión y propiedad de las tierras que tradicionalmente ocupan las comunidades indígenas originarias. En la actualidad no solo no se reconoce la propiedad de las tierras, sino que se profundiza la persecución, el hostigamiento y la represión.

Contra el capitalismo extractivista

Está claro que no es suficiente la existencia de las leyes si no hay una política de estado para cumplirlas. En pos de beneficiar siempre a los magnates y a las multinacionales, quienes pierden la vida defendiendo el territorio son las comunidades mapuche tehuelches. La agenda compartida por JxC y el FDT para aumentar el saqueo extractivista, requiere de una maquinaria de propaganda anti Mapuche. Esto se debe a que son estas comunidades, junto a una creciente vanguardia joven quienes más se oponen a los proyectos contaminantes, resisten en los territorios y llevan adelante una vida que busca ser en armonía con la naturaleza (kvmu felen). La necesidad de generar dólares para pagar una deuda fraudulenta es la que marca el camino para los gobiernos de turno.

La deuda legitimada por el gobierno meses atrás, sumado a los nuevos compromisos asumidos frente a organismos internacionales, las giras por Estados Unidos de Massa, gobernadores y distintos funcionarios, responde a su necesidad de buscar inversiones para obtener dólares, a cambio pretenden entregar los bienes comunes de todo el territorio, exponiéndonos a más saqueo y contaminación.

Desde el MST en el Frente de Izquierda Unidad, repudiamos la represión y el comando unificado que esta actuando en la zona. Exigimos al gobierno nacional, la finalización del relevamiento que establece la Ley 26.160, y que garantice la enseñanza bilingüe e intercultural.

«En suma, como sistema económico-social lo único superador del capitalismo es la construcción del socialismo: una sociedad sin explotación ni opresión. Por eso no compartimos el indigenismo, ideología que plantea volver atrás, a modos de producción precapitalistas.

Como socialistas, defendemos el derecho de los pueblos originarios a sus territorios ancestrales o suficientes, el respeto a su identidad y cultura, incluso debatir a futuro la alternativa de un Estado plurinacional democráticamente constituido, en donde todos los habitantes podamos convivir en paz. En el marco de la pelea de fondo por una sociedad socialista sin explotadores ni explotados.

Políticas genocidas hacia el pueblo nación mapuche

«Ka antv, tañi yal ñi pu yal mew, wixapvrapayan» (un día, en los hijos de mis hijos, me levantaré) Kajfvkvra.

Escribe: Fabián Epulef (*)

El martes 4 de octubre se produjo una feroz represión contra la comunidad Lafken Winkul Mapu de Villa Mascardi. Esta represión estatal estuvo a cargo de más de 250 efectivos del comando unificado compuesto por la PSA, la gendarmería, la policía federal y prefectura. La unificación de las fuerzas represivas y la represión contó con un amplio apoyo de los diferentes partidos patronales y mayoritarios de la Argentina. Así lo expresaron Aníbal Fernández y Patricia Bullrich, referentes del Frente de todos y Cambiemos respectivamente. El gobierno de Río Negro también salió a respaldar esta represión a través de la gobernadora Arabela Carreras y de uno de sus ministros, Rodrigo Buteler.
Esta represión fue seguida de varias detenciones en la zona. Siete lamgen (hermanas) fueron detenidas, algunas de ellas junto a sus hijas y una a punto de parir. La jueza que interviene nunca informó a las detenidas de qué se las acusaba y por qué eran detenidas. Acto seguido ordenó los traslados al penal de Ezeiza de algunas de las lamgen.

El antecedente más cercano a esta situación fue en el año 2017. Esta comunidad fue reprimida duramente. La machi de la comunidad fue detenida y obligada a comer tierra por parte de las fuerzas represivas estatales. Dos días después, fue asesinado por la espalda Rafael Nahuel por el grupo albatros de gendarmería nacional.

Estos hechos no son novedosos en la memoria social del pueblo nación mapuche. El Estado nacional argentino, en los procesos de homogeneizar la sociedad, aplicó políticas genocidas sobre los pueblos originarios. Según Lenton (2010) «Se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal: a) Matanza de miembros del grupo; b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo; c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial; d) Medidas destinadas a impedir nacimientos en el seno del grupo; e) Traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo».

Uno de los aspectos fundamentales del genocidio es su planificación. Durante el gobierno de Mitre, en 1867, el Congreso sancionó la ley 215 que permitía al Estado Nacional correr la línea de frontera hasta las márgenes de los ríos Negro y Neuquén. A esta ley no se le asignó las partidas presupuestarias por lo que no fue de inmediata aplicación. Ya bajo la presidencia de Avellaneda, Estanislao Zeballos escribió un informe a pedido del ministro de guerra, Julio Argentino Roca, y el congreso sancionó la ley 947 que permitía al estado nacional tomar un empréstito especial para financiar las «Campañas al desierto». El informe de Zeballos fue clave para propagandizar entre las burguesías terratenientes los beneficios de las «campañas».

Iniciadas las campañas en 1878, se producen los primeros fusilamientos de prisioneros mapuches encerrados en corrales. Esto marca muy bien el exterminio físico que comienza a ejecutarse. No solo se avanza sobre las comunidades «rebeldes», sino sobre aquellas comunidades que eran consideradas «indios amigos» e, incluso, aquellas que habían sido cristianizadas por la acción de las órdenes religiosas, como por ejemplo los salesianos.
Tomadas prisioneras las familias mapuches fueron trasladadas a Buenos Aires por las autoridades del ejército. Muchas de esas familias fueron llevadas a la isla Martín García. Otro aspecto importante del genocidio es impedir el nacimiento y la transmisión cultural. Estas características de las políticas genocidas se observan en la separación de las familias que fueron desmembradas. Los niños y las niñas fueron repartidas entre las familias más pudientes de la élite porteña. Las mujeres eran llevadas a esas casas para realizar la limpieza. Los varones, en su mayoría, fueron a parar a los ingenios azucareros de Tucumán y Salta tal como había prometido y planificado Julio A. Roca. Esta separación familiar claramente impide nacimientos y la transmisión cultural.

El territorio patagónico fue repartido entre los grandes terratenientes que habían colocado sus capitales para garantizar los recursos suficientes para el ejercito argentino. Estas iniciativas privadas no fueron individuales, sino acuerdos entre la burguesía terrateniente, organizada en la Sociedad rural argentina. Otras tierras fueron repartidas a través de premios militares y luego concentradas por los jefes militares.

Ese territorio apropiado por el Estado argentino es la causa del despojo de las lof mapuche. La concentración de grandes extensiones de tierra le permitió a la burguesía terrateniente consolidar su posición como clase dominante. Los herederos de estos terratenientes, empresarios del turismo y dueños extranjeros de grandes extensiones de tierra son los que reclaman la represión en defensa de las tierras que usurparon en el siglo XIX. Sus intereses privados los intentan hacer pasar como intereses generales del Estado argentino, apelando a la idea de una pérdida de soberanía argentina sobre la Patagonia.
El genocidio deja implantada una estructura de un imaginario de cómo se va a considerar a los pueblos originarios y que tienen vigencia en la actualidad. Tienen vigencia porque hasta el momento estos hechos no fueron juzgados y, por ende, no han finalizados estos procesos. Este imaginario social tiene su correlación con políticas indígenas. Políticas que han sido marcadas por despojo de las tierras de los pueblos originarios y puestas al servicio de los terratenientes. Hacia 1880 al servicio de un modelo agroexportador y, en los últimos años del siglo XX, al servicio de los modelos neoextractivistas.

Las lof mapuche reclaman la restitución de las tierras usurpadas, que por derecho ancestral les corresponden. Se reclaman estas tierras en un contexto de recuperación de prácticas culturales, políticas, económicas y sociales. La lof lafken winkul mapu reclama el territorio ancestral que le permita desarrollarse como lof, sin el cual es imposible realizar las prácticas culturales, políticas y comunitarias ancestrales.

Diferentes organizaciones sociales kaxipace (de otros orígenes), organizaciones y lof mapuche reclamaron en las calles el cese de la represión, la disolución del comando unificado, la libertad de las detenidas de manera arbitraria, el retorno de la machi Betiana al rewe y la restitución de las tierras comunitarias ancestrales. Solo la lucha podrá frenar la represión estatal apoyada por un gran arco político con opiniones racistas.

Entrevista a Mayra Sepulveda Sayhueque, Zomo Mapuche (mujer mapuche)
«El territorio recuperado fue arrebatado y usurpado en tiempos de la conquista»

¿Cuál es la situación en la Lof Lafken Winkul Mapu?

La comunidad se encuentra ya hace dos semanas, 15 días, en conflicto en donde, como es de público conocimiento, se ingresó al territorio recuperado, donde se detuvieron a las lamuen, mujeres, y hasta el día de hoy, seis de ellas continúan detenidas. Pero no se logró detener al resto de los integrantes de la comunidad que hoy se encuentran en el wincul, en la montaña, resguardados en su integridad física

¿Qué es lo que se reclama?

Lo que hoy se está reclamando ya con 13 días de huelga de hambre que llevan nuestras lamuen detenidas junto a sus pichikeche (infancias), es la libertad inmediata de la machi, Betiana Coluan Nahuel, nuestra autoridad espiritual de Puel Mapu; la libertad de ella y de sus pichikeche, y la libertad de las otras 5 lamuen que están detenidas injustamente. El cese de las causas judiciales y que los pu lamuen pudamos volver al territorio para seguir desarrollando nuestra vida como mapuche, en comunidad, en el territorio que fue recuperado, un territorio que fue arrebatado y usurpado en la época de la conquista, posteriormente con Parques Nacionales, que también hizo un ingreso violento en esos territorios; en la memoria colectiva de nuestros abuelos todavía se recuerda cómo Parques Nacionales ingresó, quemó casas, quemó personas, asesinó personas para establecerse. Entonces lo que hoy se pide es poder volver a la comunidad, poder seguir desarrollando la vida en comunidad, y, fundamentalmente, seguir resguardando y levantando el rewe (espacio ceremonial) de la machi Betiana Coluan, que es un sitio, un lugar sagrado para todos los mapuches, no solo los de Puel Mapu (este de la cordillera), sino también los de Gulu Mapu (oeste de la cordillera); que cesen los procesos judiciales y que haya un real respeto por lo que está escrito en las constituciones nacionales, en los tratados internacionales de la reparación histórica, pero que tiene que pasar de la letra muerta a las acciones y a las políticas públicas, principalmente con la devolución de los territorios, y también respetando nuestro feyentun, nuestra creencia, porque hoy está siendo avasallado un sitio que es espiritual y que es muy importante, de un alto valor espiritual para nuestro pueblo. Y no se siente el peso de la denuncia ni de la indignación; que diferente hubiese sido si se hubiese profanado alguna iglesia o algún sitio de otro culto; el pueblo mapuche se sigue deslegitimando y también menospreciando la forma de vida, que es ancestral y que tiene millones de años en este territorio.

¿Cómo se encuentran la Machi y las Lamuen?

La lamuen machi hoy se encuentra en prisión domiciliaria junto con la lamuen Celeste, están con sus pichikeche, ellas tienen las dos unos niños muy pequeños. La machi tiene un ni bebé de 4 meses y otro de 3 años, y la lamuen Celeste un bebé de un mes y otras niñas más. Las otras lamuen se encuentran detenidas en la PSA. Las seis mujeres mapuches hoy están llevando adelante una huelga de hambre para exigir su libertad. Estamos en el día 13 ya de iniciada la huelga, por lo que también es necesario y urgente una vía de solución a este conflicto porque corre peligro la integridad física de nuestras lamuen. Igualmente, ellas se encuentran dignas, asumiendo la prisión política como parte de nuestra lucha. Asumiendo con dignidad estos procesos, siendo conscientes de que por más procesos.

¿Cuáles son las próximas acciones?

Por último, las acciones que se están llevando en los diferentes territorios de Puel Mapu, pero también de Gulu Mapu, son diferentes manifestaciones de visibilización, marchas, diferentes estrategias que se fueron dando los diferentes lamuen de los diferentes territorios para poder visibilizar la situación; marchas, movilizaciones, intervenciones artísticas, hoy también estamos un poco promoviendo que se siga difundiendo por las redes, invitando a toda la gente que pueda expresarse y hacer un video o hacer una foto para que todo esto siga teniendo repercusión, visibilización y que con la fuerza, no solo del pueblo mapuche, si no también de todo el pueblo consciente que acompaña, podamos lograr la libertad de las lamuen y la vuelta al rewe de nuestra machi.

También se viene pensando la posibilidad de poder llegar desde diferentes territorios en una gran caravana a acompañar ahí al territorio de FuriLofChe, al Relmu Lafken (lago arcoíris, nombre mapuche del Lago Mascardi), a Villa Mascardi…poder hacer una caravana que nos permita llegar al territorio a acompañar a los pu lamuen y, principalmente, a levantar nguillipún (accion de pedir en ceremonia, mediante un ruego/ofrenda), que es lo que nos está haciendo el llamado también nuestra machi, a hacer nguillipún en todos los territorios, a hacer nuestras ceremonias, a levantar nuestras ceremonias, que todo ese feyetún (fe, creencia espiritual) que todas esa fuerza, nuestro feyetún nos permita seguir movilizados y seguir firmes en el pedido de libertad de nuestras ñañas.
Bueno, y por otro lado se viene buscando la posibilidad de generar una gran movilización a nivel nacional que pueda ser replicada tanto en Buenos Aires como en todas las provincias, en todas las localidades, pero bueno, se está pensando, todavía no tenemos fecha ni nada, pero sí es algo que queremos que salga para seguir estando presentes en las calles con este pedido.

N.de la R.:
– Machi: médica Mapuche.
– Mitre: Presidente de la República Argentina de 1862 a 1868.
– Avellaneda: Presidente de la república Argentina 1874 a 1880.
– Estanislao Zeballos: Ministro de relaciones exteriores en tres oportunidades.
– La Campaña del desierto, comenzada en 1878, fue un operativo militar de exterminio de los pueblos originarios.

 

 

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Un debate abierto en CICOP https://mst.org.ar/2022/09/21/un-debate-abierto-en-cicop/ Wed, 21 Sep 2022 21:33:17 +0000 https://mst.org.ar/?p=31685 El último congreso de delegados, a la par que resolvió un plan de lucha por la reapertura de paritarias y para consolidar la gran conquista del pase a carrera de más de 2200 licenciadxs en enfermería adoptó una decisión que consideramos muy equivocada tanto metodológica como políticamente.

Apoyada en una mayoría de votos del sector municipal, se resolvió integrar la CTA-T respetando la autonomía de los sectores que no estén de acuerdo y resuelvan otras articulaciones sindicales.

Si bien esta formulación respeta otras decisiones, no deja de ser muy equivocada y reñida con el modelo sindical que dio origen a la CICOP y la transformó en una referencia desde hace décadas para los trabajadores y el activismo combativo.

Es equivocada metodológicamente, porque no se abrió un período suficiente de debate en la base del conjunto del gremio, con posiciones por escrito y apelando a la más amplia consulta, como propusimos en moción alternativa un sector importante de delegados del congreso entre los cuales estamos quienes integramos Alternativa Salud.

Ese ha sido el método democrático y tradicional de nuestro sindicato. Cuando en 2004, se ingresó a la vieja CTA, se lo hizo no solamente con un amplio período de debate, sino con textos escritos, un plebiscito donde se expresó la base y un congreso con mandato de asambleas. Incluso se ingresó a esa CTA con un documento crítico, que reivindicaba la unidad de los trabajadores, pero reclamaba un cambio de estatuto y la democratización de la central.

Hace cuatro años, producto de la crisis en la central, CICOP discontinuó su participación.
La resolución actual se dio sin ese debate y sin un documento que ratifique la demanda de democratización, máxime tratándose de la CTA comandada por Yasky absolutamente integrada al gobierno que está ajustando a la salud y lxs trabajadorxs.

Asimismo es una decisión políticamente equivocada. No responderá a la justa demanda especialmente de lxs compañerxs municipales, que aislados por los sindicatos cegetistas, necesitan articular para poder enfrentar a esos gobiernos feudales. Si en estos años no hubo peleas conjuntas incluso en el plano provincial no dependió de la pertenencia a una central. Sino a la decisión de los dirigentes de ambas CTA, de apoyar al gobierno y no luchar. La CTA T, se ha transformado en una corriente política sindical cuya conducción es de pensamiento único, absolutamente integrada al gobierno actual, aportando incluso funcionarios.

Nuestro compromiso será con la defensa incondicional del modelo sindical autónomo, democrático, de representación proporcional, pluralismo, perspectiva de géneros y combativo que hace al perfil de CICOP. No es un debate académico. Hace a la necesidad de seguir luchando y de hacerlo con la mayor fuerza y unidad, en la diversidad, por nuestros derechos laborales y el sistema público de salud.

G.P.

 

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