dolar – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Thu, 17 Aug 2023 15:10:57 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png dolar – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Devaluación y saqueo a los bolsillos. Medidas de emergencia para que paguen los ricos y el FMI https://mst.org.ar/2023/08/17/devaluacion-y-saqueo-a-los-bolsillos-medidas-de-emergencia-para-que-paguen-los-ricos-y-el-fmi/ Thu, 17 Aug 2023 15:10:57 +0000 https://mst.org.ar/?p=33535 Llegar a fin de mes ya era una pesadilla y hoy mucho más. Después de las PASO, el gobierno de Massa, Cristina y el PJ se abrazó al libreto del FMI con una devaluación del 22% del peso ante el dólar. Para justificarlo, algunos insisten en decir que “con Cristina esto no pasaba”, pero en 2014 luego de perder también una elección, CFK devaluó 23%. Ahora, igual que entonces, los especuladores empujan el dólar a las nubes y las corporaciones lo trasladan a precios y a las tarifas.

En esa olla a presión, Milei emergió con su dolarización ficticia, haciendo creer que la gente cobraría su sueldo en dólares, cuando eso los pulverizaría aún más. Mientras, Bullrich plantea eliminar el cepo cambiario a costa de más devaluación e insiste con su “tango feroz” de ajuste, donde bailaría a quien proteste al compás del garrote.
Solo desde el MST y el Frente de Izquierda planteamos qué hacer para que los trabajadores y el pueblo no paguemos la crisis. Con 5 medidas de emergencia donde paguen los ricos y el FMI para que la paguen quienes la generaron, las corporaciones, banqueros, sojeros, terratenientes, mineras y el imperialismo. En resumen, la clase capitalista que nos trajo a esta catástrofe social.

Para eso, como decimos en la reciente declaración: El Frente de Izquierda repudia la devaluación y el nuevo ajustazo del gobierno y llama a imponer una respuesta en las calles, exigiendo un paro nacional a las centrales sindicales.

1. Basta de especulación con el dólar, fuga de capitales y riquezas

Un puñado de monopolios, exportadoras agrarias, mineras, petroleras y automotrices dominan nuestro comercio exterior. Con los banqueros y el FMI deciden el precio del dólar, las reservas y las cuentas públicas. Devaluar no es el camino. Un gobierno independiente y soberano haría lo opuesto. Para controlar la moneda, cortar con la especulación y fuga de capitales, la única respuesta es la nacionalización de la banca y prohibir toda salida de dólares. Donde todos los bancos pasen a una única banca nacional para cuidar a los pequeños ahorristas y dar crédito barato desde el Estado, pero bajo administración de sus trabajadores.

A su vez, fijar el control estatal del comercio exterior, de las exportaciones e importaciones. El Estado debe recibir los dólares en forma directa y decidir qué se vende fuera y qué se compra, con un Ente o Junta Nacional que defina cómo comercializar y qué mercados conquistar, siguiendo nuestros intereses. Además de asegurar el consumo interno para que los productos básicos dejen de ser carísimos porque quieren venderlos fuera, y decidir también qué bienes importar: los realmente necesarios.

2. Aumentar salarios, jubilaciones e ingresos sociales, indexados por inflación

Como planteamos en la declaración del FIT Unidad, vamos por un aumento de emergencia para todos los trabajadores y jubilados al valor de la canasta familiar exigiendo que se reabran ya todas las paritarias, y que los salarios se indexen automáticamente todos los meses según el costo de la canasta alimentaria. Vamos por un aumento significativo de la ayuda social a las y los desocupados y por el cumplimiento de la entrega de comida a comedores populares.

3. Control social de precios y Ley de Abastecimiento a los remarcadores

La inflación es un “impuesto” regresivo, con el que empresarios y gobiernos se apropian indirectamente de nuestros ingresos. Se puede parar eliminando el IVA de la canasta familiar, dando marcha atrás con las subas y aplicando un control social de precios, abriendo los libros de las empresas para que sus trabajadores revisen los costos reales en las cadenas formadoras, lugares de producción y comercialización. Sancionar a quien acapare o remarque con la Ley 20.680 de Abastecimiento. Rechazar todo tarifazo en la luz, gas, agua o el transporte y estatizar todos los servicios esenciales bajo control social.

4. Jornada de 6 horas y prohibir por ley los despidos y suspensiones

Reducción de la jornada laboral para generar trabajo para todos sin reducción salarial, con plenos derechos, sin flexibilización y con salario como mínimo igual a la canasta familiar. Rechazar toda reforma laboral precarizadora y generar más trabajo con un plan nacional de viviendas populares.

5. Chau FMI, ni un dólar más para la estafa de la deuda

Todas estas medidas deben ser parte un plan económico obrero y popular como el que postulamos desde el FIT Unidad, que parte del desconocimiento total y no pago de la deuda externa y la ruptura con el FMI. Sin ser facilistas, aunque sí realistas, insistimos con que solo dejando de pagar esta estafa podremos atender la deuda con las mayorías sociales. Para lograrlo, exigir un paro nacional contra el ajuste que aplican y quieren aplicar por derecha Milei, Bullrich y también Massa. Hagamos sentir en el país que hay otra salida posible.

 

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Corrida y más crisis. Dólar por las nubes, salarios en el subsuelo https://mst.org.ar/2023/08/17/corrida-y-mas-crisis-dolar-por-las-nubes-salarios-en-el-subsuelo/ Thu, 17 Aug 2023 14:52:04 +0000 https://mst.org.ar/?p=33531 El dólar cerró, este miércoles 16, al récord de $780. Remarcaciones del 25% promedio, muchos rubros sin precios y una proyección anual de inflación del 180% son el marco de una corrida cambiaria detonada a partir de la brutal devaluación del lunes producto de la crisis política y económica. Una crisis acelerada por el triunfo inesperado de Milei y la derrota –más esperada- del gobierno que parece no tener fin.

Escribe: Gustavo Giménez

Luego de una devaluación efectuada este lunes del 22% en el dólar oficial para cumplir con las exigencias del FMI en un país con reservas negativas por alrededor de U$S 10.000 millones, el dólar blue hoy cerró a $780, saltando $175 en tan sólo tres días y sin tener un claro techo. Un gran salto en la escalada que tuvo a lo largo de la semana pasada producto de la dolarización de carteras.

El gobierno primero amenazó con prohibir las exportaciones de carne – cuyo precio local aumentó un 30%- para luego retroceder parcialmente. Luego anunció acuerdos con los empresarios para que no subieran más del 5% mensual por los próximos 90 días. En el momento en que estaba calculando cómo subir las tarifas de acuerdo al aumento del nuevo costo de la energía, para evitar pagar más subsidios como exige el Fondo, la corrida reventó todos los cálculos, los económicos y los políticos, planteándose incluso la posible renuncia de Massa.

Este lunes, el gobierno pretendió justificar su falta de intervención en el mercado de cambios para frenar la presente corrida con la excusa de que había acumulado reservas por las liquidaciones de exportadores. En realidad, estaba cumpliendo con la exigencia del FMI de acumular reservas para pagarle cueste lo que cueste.

La escalada presente muestra el grado de sumisión a sus exigencias para que le liberen U$S 7.500 millones para repagarle vencimientos al propio organismo, cumpliendo con el pago del fraudulento Stand By contraído por Macri por U$S 44.000 millones. De esta postergada remesa quedarán apenas U$S 1.000 millones en las reservas. La corrida parece no tener fin, a pesar de la felicitación del Fondo por las medidas tomadas y la promesa de entrega de los fondos pactados. El viaje de Massa a Washington la semana que viene parece ser una eternidad.

Cotización del dolar 30 días

La escalada de precios no para. La nafta –por ahora 12,5%- los alimentos entre un 15 y 25%. Proliferan carteles tales como “la caja puede no respetar el precio de la góndola” y se empieza a sentir el desabastecimiento de productos “sin precio”. Los economistas proyectan la inflación del bimestre agostoy septiembre en cerca de un 30% y la tasa de inflación anual en un 180%.

Mientras la crisis económica y política se retroalimentan el FMI llama a Milei y a los economistas de Bullrich para tener certezas de que van a continuar con el acuerdo firmado por el gobierno argentino. La actual devaluación brutal de la moneda significa una enorme transferencia de ingresos de la población trabajadora, de los jubilados y enormes sectores populares a las arcas de los grandes especuladores y empresarios, ante la complicidad del gobierno nac&pop de Massa, Cristina, Alberto y Grabois.

La crisis política acelera la crisis económica capitalista

El país carga con una deuda externa fraudulenta colosal, que pese a ser denunciada su legitimidad por este gobierno, con protestas al FMI de palabra buscando infructuosamente alguna concesión, Massa está pagando puntualmente con el aval de Alberto y Cristina.
Deben sumarse también las deudas con otros organismos como el Banco Mundial o el BID, la deuda de cortísimo plazo contraída con la CAF y Qatar, y los U$S 5.000 millones en yuanes, que ya se gastó el gobierno de la primera etapa del swap con China. Además, la onerosa refinanciación de los bonos con los fondos buitres de Guzmán –con aval de Máximo-, reconociendo la mayor parte de su capital, cuando cotizaban al 20% en el 2020.
La falta de financiación en dólares por el enorme riesgo país generó una gran especulación vía los pasivos remunerados del Banco Central (Leliqs y pases) y los bonos del Tesoro. Los fondos buitres cambian los dólares que ingresan al país para especular en las altas tasas de interés de los bancos que superan la depreciación de la moneda local (carry trade).
El último aumento de las tasas, al 108% nominal anual y 208% de tasa efectiva anual, se explica por la necesidad de intentar frenar, aunque sea en parte, la dolarización, y además, tentar a los buitres para que traigan los dólares que el gobierno demanda. Las tasas positivas están encareciendo el crédito, provocando una importante baja en la actividad productiva, castigada además por el freno a las importaciones y la baja del consumo. Pronostican un 3% de caída del PBI para este 2023. Con todo, la deuda pública, externa e interna, ya suma la friolera de U$S 405.000 millones (el 64% en moneda extranjera).

Sumemos a esto, una voracidad sin freno de las multinacionales y capitalistas locales que tienen el precio de la mano de obra más depreciado de los últimos tiempos (-20% en los salarios registrados, -40% en los informales), y que, cuando sube la actividad económica, lejos de derramar en mejores sueldos y jubilaciones, se aumenta la participación de los capitalistas en el valor agregado de la economía y crece el trabajo precarizado en una Argentina con 43% de pobreza.

En este marco, la pérdida de U$S 20.000 millones por una importante sequía, más la inclemencia de un Fondo que no quiere negociar ninguna de sus brutales metas de ajuste pactadas, está haciendo eclosión en una economía exhausta con tanta depredación.

Un escenario de mayor crisis social

El nazi liberal Javier Milei, ganador de las PASO, ha vuelto a la carga con la dolarización. No puede cambiar los pocos dólares existentes en el BCRA por pesos, ya que el precio de la divisa se iría a $ 10.000, y es casi imposible que se concrete su promesa de un crédito externo extraordinario. Por eso, ahora aparecen otras variantes, igualmente fantasiosas, para usar electoralmente esta promesa de que se termine la inflación con buenos salarios en dólares, como la propuesta del economista Ocampo de obligar a los argentinos que tienen dólares guardados a utilizarlos para las transacciones locales y además este facho “rock star” insiste que con el restablecimiento de la “confianza” los títulos argentinos se revalorizarán.

Lo que sí es una propuesta en la que Milei coincide tanto con Bullrich como con el Fondo, como también con lo que, pese a su doble discurso, está haciendo Massa: un achique brutal de los presupuestos del Estado. Con la tramposa excusa de “achicar el gasto político”, plantea la reducción brutal de ministerios, como el de trabajo, salud, educación o desarrollo social… hasta del CONICET, con el desplazamiento masivo de empleados públicos, en lo que él estima sería un achique del 15% del PBI, y la privatización, vía vouchers, de la educación y la salud, o de la obra pública, entre otras funciones imprescindibles del Estado. Dice que conservaría los planes sociales en una primera etapa, desarticulando el control de las organizaciones sociales, para luego reducirlos sustancialmente.

Bullrich y sus economistas Laspina y Melconían, también quieren una devaluación importante vía la liquidación del cepo, aunque admiten que no podrán hacerlo de inmediato. La “Pato” ya mostró la hilacha hablando de un “blindaje”, que es lo que implementó el Fondo cuando era parte del gobierno de De la Rúa, y nos hundió. Ahora hablan de favorecer la bimonetariedad (o sea, la libre competencia de divisas que van seguramente a seguir hundiendo el peso).

Variación interanual de los gastos primarios. Administración nacional. Enero 2022 a julio 2023, en % 

Melconian habla de un shock de reducción del gasto público de entre un 3,5 y 4% del PBI, reduciendo subsidios y echando el 25% de la planta de empleados públicos en el primer año para llegar de inmediato al déficit 0. Más las recetas de achique del sistema previsional y reforma laboral.

Massa, que ahora habla como el defensor de los trabajadores, los remedios de los jubilados, etc., etc., después de su importante revés electoral se ha esmerado en avanzar por el camino que los otros candidatos de la derecha, prometen. Ha bajado el gasto público en forma récord (ver cuadro). Ha licuado el valor de las jubilaciones, asignaciones, planes sociales, los presupuestos de salud y educación, con una inflación desbocada. El viernes aumentó los haberes de los jubilados y con la devaluación del lunes se los sacó. No hay noticias del aumento que prometió para los trabajadores con sueldos más bajos como los municipales.

Los tres coinciden en un modelo económico extractivista que permite que el agronegocio, la extracción de hidrocarburos y la creciente megaminería del litio y otros metales, fuguen divisas permanentemente por distintos mecanismos (sobre y subfacturación de exportaciones e importaciones, exportación a simple declaración jurada, puertos privados, etc.), que hacen de nuestro suelo una tierra de sacrificio. Una economía primarizada orientada a la exportación, de la que se extraen divisas correspondientes al trabajo argentino, para pagar deudas fraudulentas (incluidas las de grandes empresas) a los buitres internacionales.

Si completamos en que todos quieren reducir el presupuesto previsional y flexibilizar las normas laborales, sus proyectos implican un brutal ajuste contra el pueblo trabajador, el que seguramente va a dar fuertes peleas para no dejar ser esclavizado y perder conquistas históricas. La dinámica brutal de la actual crisis parece estar adelantando los choques futuros.

 

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¿Milei puede llegar a presidente? Sus medidas exigen represión, pero generarán rebelión https://mst.org.ar/2023/04/19/milei-puede-llegar-a-presidente-sus-medidas-exigen-represion-pero-generaran-rebelion/ Wed, 19 Apr 2023 16:08:09 +0000 https://mst.org.ar/?p=32946 Milei busca aparecer respondiendo a problemas de la realidad aunque suele esconder sus propuestas. Ante la inflación, reflota muletillas como su Plan Motosierra, pero como la cosa apremia, intenta ser concreto. Propone eliminar el Banco Central y dolarizar, pero miente al decir que así “los salarios van a subir como pedo de buzo”. Su “motosierra” contra los trabajadores y el pueblo chocaría contra una enorme rebelión social.

Escribe: Francisco Torres

En modo candidato, Milei propone dolarizar la economía, ilusionando con que cobraríamos salarios y jubilaciones en dólares, pero también “con todos los precios expresados en dólares y mercado libre” como le contó la posta a los garcas de la Sociedad Rural que lo aplaudieron.

Para quien sienta hartazgo ante el saqueo inflacionario, podría tentarle el anhelo o la ilusión de que eso pase. Milei asegura que así cortaría la inflación en unos meses, aunque no explica cómo lo haría ni a cuánto estaría ese dólar y no aclara cuántos dólares cobraríamos. Manos libres, ¡estafa en puerta!

Dolarizar: verso nuevo sobre una receta vieja que fracasó

Según dijo Milei en A24, “si dolarizamos, el poder de compra de los salarios va a subir como pedo de buzo…”. Pero el liberfacho miente a sabiendas para ocultar sus nefastas consecuencias. Como socialistas revolucionarios somos claros: dolarizar no le sirve al país, no le sirvió ahí donde lo aplicaron como en Ecuador o El Salvador ni menos a sus trabajadores y sus pueblos. En Ecuador generó una respuesta popular con protestas masivas ante la catástrofe social que trajo esa medida, y terminaron tumbando al gobierno de Mahuad.

Por eso Milei fue a vender su producto a la Sociedad Rural, uno de los principales sectores beneficiarios de sus medidas. “Si uno eliminara la brecha cambiaria (feroz devaluación) y eliminara las retenciones, tendrían que triplicar sus ingresos, por lo tanto estas cosas que les cuento deben serles interesantes”, afirmó. Promesas a los ricachones, responsables de un modelo agroexportador, sojero y extractivista que nos trajo a la ruina, con ajuste a los de abajo.

En clave electoral, plantea dolarizar como receta ilusoria contra la inflación. Un eslogan para generar expectativas, que en realidad resulta inviable, un espejismo o quimera. Hay distintas cuentas como la que explica el periodista Bercovich, calculando que si se dividen las reservas del Banco Central por la plata que hay en circulación, habría que dolarizar a un tipo de cambio de $2.000. Es decir, cinco veces más caro de lo que está el dólar paralelo o blue.

En esa cuenta, tomando un salario “alto” alguien que gane $ 200 mil cobra hoy U$S 900 al valor oficial y U$S 490 al paralelo. Pero si se dolarizase a $2.000, pasaría a ganar 100 dólares. Mientras que el salario promedio, en $92.800 según el INDEC, pasaría de 417 dólares según el oficial o 227 dólares al valor del blue, a bajar hasta 46 dólares si esa fuera la devaluación.

Esa es una cuenta que circula, pero hay otras que lo dan mucho más bajo, cercano a los $1.000. Son proyecciones o hipótesis sobre una propuesta delirante, pero lo cierto es que, con cualquier dolarización y devaluación, los salarios caerían a la mitad o a un tercio de su valor actual en términos reales. Todo en cortísimo plazo, de shock.

Para quien no lo recuerde, el propio Milei aclara que su propuesta es más dura que lo padecido con Menem y Cavallo en los 90 con su ensayo defectuoso de dolarización. La convertibilidad de 1 dólar-1 peso, terminó en la crisis y la rebelión del Argentinazo del 2001 ante la pobreza y desocupación a niveles nunca vistos y que no se revirtieron, instalando una pobreza estructural del 30-40%.

Anuncios de medidas que no pasarían sin represión

Como el liberfacho plantea achicar el gasto público y privatizar todo, la educación, la salud, las jubilaciones, las indemnizaciones y hasta las cárceles, eso demandaría mano dura y atacar conquistas y libertades democráticas. Por eso Milei insiste en negar el genocidio y dice que hubo una “guerra” contra las ideas socialistas.

Además de facho, es mentiroso al cerrar acuerdos con lo peor de la casta política, empresaria, explotadora, líderes evangélicos y anti derechos. Pone en sus listas a familiares de milicos condenados por genocidas como Bussi, Patti o Villarreal, quienes reivindican la teoría de los dos demonios, la represión y a las fuerzas de seguridad.
Bravuconea diciendo que quienes corten las calles irán presos y pide usar la picana eléctrica o sea las pistolas Taser. Emula a su ídolo Bolsonaro, al afirmar: “No tengo problemas con que puedan comprarse armas en los supermercados”. A la vez, reclama la “revalorización de las fuerzas de seguridad, su mejor equipamiento y continua capacitación”.

Pero una cosa es decirlo por TV y otra hacerlo en la realidad. Así pasó con su MAPA, Movimiento Antipiquetero con el que hizo el ridículo junto a Marra después de invitarlos a aparecer por los piquetes. Su ajuste salvaje demandaría represión, pero encontrará una verdadera rebelión popular como respuesta.

Milei no quiere la libertad, sino la esclavitud

Para que su dolarización tenga “éxito”, va por una reforma laboral que eleve al paroxismo el régimen de contratación, sin organización sindical, volviendo más de un siglo atrás, a cuando no había derechos. Por eso propone la total “libertad de contratación y la consolidación de un mercado de trabajo libre”, es decir, precarización y contratos basura como regla. El círculo lo cierra con eliminar las indemnizaciones por despido al plantear “implementar un seguro de desempleo basado en un régimen de capitalización individual, en el que cada trabajador hará aportes mientras esté en actividad y de cuyos fondos será dueño exclusivo, disponiendo de los mismos libremente cuando quede sin empleo o cuando decida retirarse de la actividad laboral”1. Inadmisible.

También propone abrir el “libre comercio con todos los que deseen acceder a nuestros mercados”, como ya hicieron Martínez de Hoz y la dictadura, Cavallo y Menem o Macri, al reventar la producción e industria nacional, con cierres de fábricas y despidos masivos. Nos inundarán más de productos industrializados, condenados al extractivismo y a producir materias primas sin valor agregado.

En definitiva, quiere libertad para avanzar contra conquistas logradas con lucha, sangre y movilización. Si intentaran esa reforma laboral, habrá tal rebelión que las toneladas de piedras en el Congreso de cuando Macri quiso meter la reforma jubilatoria sonarían a juego.

Solo la izquierda puede frenar a esta derecha

A la derecha no la frenan las medias tintas, solo la izquierda. Milei, Bullrich o Espert le han servido a la burguesía para correr más la agenda a derecha. Desde el Frente de Todos dijeron “prender velas” para que Milei crezca y le saque votos a Juntos, solo que ahora las encuestas les devuelven lo peligroso de esas especulaciones a espaldas del pueblo cuando ven que podría superar al PJ y entrar en segunda vuelta.

Por eso sectores K, Yasky, Baradel o el propio Grabois, insisten con el fantasma de la derecha y se tiran contra la izquierda acusándonos de hacerle “el juego a la derecha” por no bancar a su gobierno. Siguen con la trampa del “mal menor”, cuando el Frente de Todos alimentó el crecimiento de esta derecha al aplicar gran parte de esa agenda y su cogobierno con el FMI y Massa. Son responsables de que un reaccionario como Milei, crezca tanto en tan pocos años.

Como ocurrió en Brasil con Lula, estos “gobiernos populares” que gerencian el ajuste y traicionan las promesas y expectativas de quienes los votan, son los que abren la puerta a Bolsonaro o Milei. Solo la izquierda, organizada en el Frente de Izquierda Unidad y el MST, le podemos poner freno al enfrentarlos en las calles, ante cada ataque y donde el único voto útil, en defensa propia, ante estos avances, es al FIT Unidad. Frente que queremos ampliar y postular para ir por más y mejor izquierda.

1. Propuestas. Nadie te dice cómo. Yo sí. Reformas de 1°, 2° y 3° generación: https://milei2021.com.ar/

 

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Respuestas socialistas. Dólar imparable: causas y soluciones https://mst.org.ar/2023/04/19/respuestas-socialistas-dolar-imparable-causas-y-soluciones/ Wed, 19 Apr 2023 13:55:52 +0000 https://mst.org.ar/?p=32931 El dólar se ha transformado en un emergente de la crisis. Abordamos en esta nota los por qué de la escalada y qué salida proponemos desde la izquierda.

Escribe: Gerardo Uceda

Luego de cierta estabilidad, hace más de una semana que el dólar blue viene escalando hasta ubicarse cerca de los $400. Las razones de este aumento son prácticamente las mismas que las que producen otros desequilibrios micro y macroeconómicos y se retroalimentan entre sí. Inflación, falta de reservas líquidas, expectativas y especulación de capitalistas, y sobre todo, la gran inestabilidad política, son algunas de las principales. Hay factores externos que también contribuyen como veremos ahora.

Si hasta mediados de marzo el dólar blue sólo había aumentado un 14%, es decir menos que la inflación general, todo empezó a cambiar a partir del 22/3. Ese día pegó un salto de 8 pesos para ubicarse en $394, todo un récord. A partir de allí se mueve en torno a los $400, con expectativas de superar los $450 en no mucho tiempo. Lo llamativo es que este aumento de las últimas semanas no se condice con una alta demanda de dólares blue, pero sí con un similar aumento en los dólares financieros (MEP y CCL) ubicados en el mismo nivel. En lo que va del gobierno de Alberto, el blue aumentó el 497%, muy superior a la inflación acumulada del 368%, mientras que el dólar oficial pasó de los $66 iniciales a los $215 actuales, claramente menos que la inflación, lo que constituye otra de las razones especulativas del aumento del paralelo.

Principales causas del aumento

La inflación espiralada, con su salto al 7,7% de marzo, sin duda es un factor de mucha importancia, ya que, según los capitalistas, frente a la inflación el dólar oficial está atrasado. Por ello presionan (a través de los dólares paralelo y financiero) por una devaluación completa. La abundancia de pesos producto de la emisión monetaria, últimamente acelerada por tener que cumplir con los dólares agro, es otra presión hacia el alza del dólar. La inflación y las expectativas incenti-van la especulación, manejando valores de dólar futuro de $450 o más que luego trasladan a los precios. Los exportadores por tanto requieren de un dólar más alto. Hasta ahora el gobierno se niega a una devaluación de forma abrupta, precisamente para no acelerar aún más la inflación. Las altas tasas de interés, con las que el gobierno quiere sacar pesos del mercado y evitar que se vayan al blue, logran confirmar una expectativa de alta inflación y reforzar por tanto la especulación y la presión devaluatoria.

El otro factor de primordial importancia es la falta de reservas líquidas en el BCRA, que algunos sitúan incluso como negativas. Lo cual conlleva una gran vulnerabilidad, imposibilitando su capacidad de contrarrestar corridas cambiarias, actuar sobre los financieros y sobre todo llevar cierta confianza de poder estabilizar o unificar los tipos de cambio. El déficit de reservas provocado por el aumento de la energía que importamos es lo que argumenta Massa, culpando a la guerra Rusia-Ucrania. Por si fuera poco, la sequía hace prever una sensible reducción del ingreso de divisas por parte de los agroexportadores. Pero además, la falta de reservas se debe a la fuga de capitales, sea por el giro de divisas de la multinacionales a sus casas matrices en el exterior, o a maniobras de sub y sobrefacturación en el comercio exterior, o directamente la fuga lisa y llana por transacciones financieras o bancarias en los meses de crisis o como la ocurrida bajo el gobierno de Macri con los miles de millones prestados por el FMI, de los cuales se estima que se fugaron alrededor del 86% y que el gobierno de Alberto, después de haber denunciado esta estafa en la campaña, avaló por completo en el nuevo acuerdo con el Fondo, que no por casualidad ahora requiere más ajustes a las masas, reducción del gasto público y déficit fiscal, precisamente para acumular reservas. Claro que el FMI exige que estas reservas sean para pagar los próximos vencimientos de deuda y no para la estabilización de la economía Argentina.

Además del FMI, otro factor internacional que influye es la tendencia inflacionaria mundial, que aunque bajó, sigue favoreciendo las ganancias extraordinarias de sectores clave como las petroleras y agroexpor-tadores. Por último, el panorama mundial se completa con que el dólar se está apreciando frente a todas las demás monedas, incluso el euro y la libra esterlina, ni que hablar sobre nuestro peso.

Pero el factor más importante es la crisis política del gobierno, como marcamos en el panorama de las páginas centrales. Este gobierno débil, con fuertes disputas internas a la coalición, tiene enormes dificultades para dar las señales de solidez y estabilidad que requieren los capitalistas. Ellos necesitan de un gobierno fuerte, capaz de aplicar el ajuste a fondo sobre los trabajadores y el pueblo, para poder normalizar y estabilizar sus negocios y ganancias en el largo plazo. Esta desconfianza se expresa en los sobreprecios con los que se manejan a discreción, incluyendo el valor del dólar. Perciben un gobierno débil sí, pero también la crisis más general del régimen político, de las dos coaliciones. Perciben un futuro muy complicado de crisis política aún con el supuesto de Juntos en el gobierno a quien ven también con dificultades para aplicar a fondo el ajuste que se necesita y las refornmas reaccionarias que requieren el FMI y la crisis capitalista. Tampoco tienen confianza en que el liberfacho Milei garantice poder avanzar con sus planteos de dolarización completa, baja de impuestos y eliminación de todas las restricciones para sus negociados.

¿Cómo nos afecta?

Por más que el gobierno siempre niege o minimize la importancia de la subida del blue, argumentando que el 90% de la economía se rige por el oficial, todos sabemos que esto es una verdad a medias y por tanto una mentira completa. Ya que los que fijan los precios de las mercancías que consumimos a diario son precisamente los grandes capitalistas, que presionan por una devaluación, que remarcan con el valor del blue o peor aún, por la desconfianza que ya vimos, a valores superiores al actual. En el caso de los aceites, granos y muchos alimentos, si aumentan a nivel internacional directamente los importan y la resultante es que aquí escasean y aumentan de precio. Por lo que siempre terminamos pagando los productos a nivel dólar billete, mientras nuestros salarios son en devaluados pesos, carcomidos por la inflación. Ni qué hablar si se llevara adelante una dolarización completa o semicom-pleta de la economía como propone la ultraderecha de Milei, ahí nuestros salarios descenderían a la mitad o a un tercio del actual, con lo que el poder de compra se pulverizaría y los niveles de pobreza aumentarían a límites extremos.

¿Qué haríamos nosotros?

Con una economía mundo dominada por el dólar y la estrategia burguesa de que paguemos los platos rotos de la crisis, sin medidas anticapitalistas es imposible que se fortalecezca la estructura económica productiva del país al servicio del pueblo trabajador. La discusión es de dónde salen estas reservas, quién paga el ajuste y cómo se distribuye esta riqueza acumulada y generada. Por eso sostenemos que lo primero que hay que hacer es desconocer la fraudulenta deuda externa y dejar de pagarla, con lo cual nos ahorraríamos en los próximos 5 años (2023-2027) la suma de U$S 112 mil millones, es decir 24.000 millones de dólares al año, que quedarían como reservas al servicio de los presupuestos sociales. Nacionalizaríamos la banca y el comercio exterior evitando la fuga de capitales que se sitúa en más de 20.000 millones de dólares anuales. Impulsaríamos una reforma tributaria para que paguen más los que más tienen, con impuestos a las grandes fortunas y riqueza, que incluya la repatriación de los depósitos que la burguesía tiene en el exterior y que se calcula en más de 300.000 millones de dólares, de lo contrario se expropiarían todos sus bienes. Con estas fuertes medidas lograríamos tener reservas líquidas como nunca hubo y a partir de allí poder iniciar un plan de obras públicas, viviendas, infraestructura, incluyendo la reestatización de las empresas privatizadas para poder contar con los recursos hídricos y energéticos para desarrollarnos y a bajo costo. Los salarios y las jubilaciones se actualizarían mensualmente al ritmo de la inflación que ahora sí, sin la especulación capitalista como causa importante, se podría combatir realmente.

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De qué se trata. Nacionalizar el comercio exterior https://mst.org.ar/2022/09/07/de-que-se-trata-nacionalizar-el-comercio-exterior/ Wed, 07 Sep 2022 13:55:09 +0000 https://mst.org.ar/?p=31620 La crisis desatada por la corrida cambiaria, la negativa de los pulpos sojeros y exportadores para liquidar miles de millones de dólares, las maniobras «non santas» con las importaciones, la sequía en las reservas del Banco Central, los alimentos que producimos a precios internacionales en la góndola del supermercado plantean la necesidad de nacionalizar el comercio exterior.

Escribe: Gustavo Giménez

En nuestro país tenemos el mecanismo contrario, aquí rige el monopolio privado del comercio exterior dominado por un puñado de grandes empresas exportadoras. La década del 90 y su matriz privatizadora «desreguladora» terminó por liquidar una historia del que se ufanaba el viejo peronismo nacionalista, la del IAPI, las juntas reguladoras de cereales o de carnes, los controles a la exportación. Medidas de control de la vieja estructura capitalista argentina, que permitieron, acorde al momento histórico, un desarrollo de la economía y un país con pleno empleo y mejores salarios relativos. La nacionalización del comercio exterior, junto a la del sistema bancario y la ruptura con el FMI, como parte de un programa obrero y popular, son medidas necesarias para obtener las divisas que hacen falta para el desarrollo de nuestra economía y su rediseño al servicio de las necesidades del pueblo trabajador.

Massa y el monopolio privado del comercio exterior

En estos primeros seis meses del año, según la Bolsa de Comercio de Rosario, se registró una entrada de divisas récord al país del agro, entraron U$S 22.000 millones y se proyecta un ingreso total de U$S 40.500 millones para fin de año. Sin embargo, las reservas de libre disponibilidad del Banco Central terminaron con un balance negativo. Los pulpos agro exportadores se sentaron sobre miles de toneladas de soja almacenadas en silo bolsas que representan miles de millones de dólares en exportaciones y favorecieron todo tipo de corridas cambiarias y maniobras especulativas, hasta que super Massa, les dio lo que pretendían, un dólar a medida de $200, el llamado «dólar-soja». ¡Un aumento del 35%! Para que liquiden en este mes una parte de las 21millones de toneladas de soja cosechada y retenida, por unos U$S 5.000 millones.

Este no es sino el capítulo más reciente de una opereta, en la cual los grandes

empresarios del agronegocio y otros rubros de exportación lloran lágrimas de cocodrilo por las ya bajas retenciones que tienen que aportar, y prometen que si le bajan –o le sacan directamente las retenciones como acaba de suceder con la soja- van a producir más y generar más empleos. Lo que nunca sucede porque en general sacan sus utilidades del país, en forma de salida de capitales, inversiones en otras filiales, maniobras de triangulación u otros recursos que incluyen la fuga lisa y llana. Por eso la Argentina es el segundo país del mundo, en relación a su tamaño, con mayores cuentas en paraísos fiscales. Sacaron del país, los grandes empresarios y multinacionales, cerca de un PBI entero.

Las exportaciones agropecuarias son el mayor rubro de exportación del país. A diferencia de otros sectores donde un puñado de empresas monopólicas son exclusivas del sector, como en la industria automotriz, la energía o la minería, en el sector agropecuario conviven miles de explotaciones agrícolas pequeñas y medianas con las grandes empresas del sector. Pese a la diversidad de productores, unas pocas empresas monopólicas concentran los mayores volúmenes de exportación de la campaña agrícola 2021/22. Estas son: la estadounidense Cargill, exportadora de granos y subproductos por 9,7 millones de toneladas (sobre 72,19 millones de toneladas de exportación total); la china COFCO (exporta maíz, trigo, subproductos y aceite de soja) con 9,1 millones; la trasnacional Bunge con 7,5 millones; la estadounidense ADM con 7,4 millones; Viterra de capitales canadienses con 7,2 millones; la francesa LDC con 6,19 millones. Entre las de capital nacional se destacan la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) con 6,4 millones de toneladas, la Aceitera General Deheza con 5,6 millones y Molinos Agro con 3,4 millones, entre otras. (ver cuadro)

Privilegios y maniobras

Las recientes concesiones de Massa para hacerse de dólares en forma expedita benefician a las empresas con mayor volumen, dejando de lado a los pequeños productores que no tienen la capacidad de acopio de estos monstruos de lado. Se favorece así la concentración cada vez más importante. Además, como el «negocio» beneficiado es la soja, se favorece la preminencia de este monocultivo transgrediendo, aún más, todo cuidado ambiental.
Las grandes empresas, entre las que figuraba la nacional Vicentín, son las que compran a menores precios, muchas veces en negro, la producción a los productores más chicos. Tienen puertos privados. Exportan a sola «declaración jurada». En sus propias balanzas tiene ahora un margen de error en el pesado del 4% (antes era del 1%), lo cual significan miles de millones de pesos extras. Como son trasnacionales, suelen tener filiales en otros países con las cuales hacen maniobras de sobrefacturación de importaciones y subfacturación de exportaciones. También se registran casos de contrabando, en especial vía Paraguay.

Pero de todas las maniobras y beneficios, una totalmente legal es la más importante. Declaran un valor de venta a futuro, al momento en que tienen decidido exportar. Esos valores suelen ser menores que los que se cotizan en el momento concreto del embarque por lo que pagan retenciones sobre un precio menor. Encima como el dragado de la hidrovía es muy malo, muchas veces cargan los buques a la mitad hasta el puerto de Montevideo, declarando un valor FOB (de la mercancía ubicada ya sobre el barco sin otros costos) mayor, para luego venderla (a alguna empresa asociada) en Uruguay y con esta maniobra de triangulación obtener un precio más alto, con menores impuestos, más cercano a los valores internacionales.

Como frutilla del postre la enorme mejora del dólar soja, les permitirá dada su escala, importar importantes volúmenes de insumos y otros rubros al barato dólar oficial, haciendo otra gran diferencia.

En el terreno de la energía, podemos mencionar las exportaciones petroleras, también a «declaración jurada» y un modelo basado en el extractivismo contaminante, que deja poco de su saqueo en el país. Las importaciones industriales, al no existir una regulación adecuada, suelen introducir mercancías que pueden producirse en el país, liquidando industrias y puestos de trabajo locales.

El plan estratégico del nuevo ministro, que en estos días lo está discutiendo con el FMI, el Tesoro norteamericano y multinacionales de la energía y las proteínas, es profundizar este modelo. Su objetivo es aumentar las exportaciones a toda costa, dando todo tipo de beneficios a los banqueros y multinacionales, para obtener los dólares que le demanda el Fondo para cumplir las metas y compromisos del pago de la fraudulenta deuda externa argentina.

Una medida hacia un modelo socialista

La nacionalización del comercio exterior, al arrebatarle a las grandes exportadoras el control, permitiría rediseñar este modelo extractivista, al servicio de los monopolios y causante de la miseria de la mayoría de la población trabajadora.

Por ejemplo, a diferencia de otras épocas en que el aumento del precio de los alimentos que exportábamos al mundo se revertían en una mayor inversión en el desarrollo del país, en salarios altos manteniendo baratos los alimentos que producimos; ahora, el gran aumento del precio internacional de los commodities que exportamos, como producto de la invasión rusa a Ucrania, provocan que paguemos la carne y el resto de los alimentos a precios internacionales, cuando nuestros ingresos están en pesos. Los grandes empresarios hacen enormes diferencias y la mayoría comemos cada vez menos y peor. El famoso «asadito» es apenas un recuerdo del pasado.

El gobierno hace acuerdos de precios «cuidados» que, o no se consiguen o suben igualmente mucho en relación a nuestros sueldos. Los empresarios pasan de «remarcar» todos los días, como confeso el dueño de la cadena de supermercados «La Anónima», a desabastecer y especular cuando les conviene hacerlo con esta inflación del 100% anual.
Con la nacionalización del comercio exterior sería el control estatal el que fijaría los precios internos y es el Estado el que determinaría el destino de las divisas que entren al país. Esto le permitiría hacer un diseño de la economía a favor de un desarrollo que privilegie las necesidades de nuestro pueblo.

Por ejemplo, el control del comercio exterior para ser exitoso debe ser acompañado con una política para eliminar el control de los monopolios del agro negocio, en un camino transicional a una profunda reforma agraria. Además, se pueden elevar mucho más las retenciones a los grandes empresarios y beneficiar con todo tipo de créditos y asistencia técnica a los pequeños -la eliminación de la Junta Nacional de Granos fue la responsable de la desaparición de 500.000 productores agrícolas en los 90-. Se puede desarrollar un cambio del actual modelo agrícola y de propiedad de la tierra fomentando el ingreso de miles de agricultores que cambien el actual «desierto verde».

Además se podrá desarrollar un modelo agrícola agro ecológico, descartando el actual paquete tecnológico, basado en transgénicos y químicos contaminantes, que afectan la salud de nuestra población y la productividad futura de nuestros suelos.

Se podrá dirigir parte de las divisas que ingresan al país a fortalecer un modelo de desarrollo industrial, que revierta la matriz cada vez más primarizada que adquiere nuestra economía, empezando por darle un fuerte impulso a la construcción de viviendas populares y obras de infraestructura, que dinamizará toda la industria, generando millones de puestos de trabajo nuevos. Se podrá generar un plan de desarrollo energético que contemple una pronta transición hacia energías limpias no contaminantes, etc.

Los alimentos, la energía, los productos industriales y tecnológicos que produce el país podrán ser consumidos por el conjunto de la población a precios baratos y no a los precios de usura que sufrimos actualmente.

Por eso la nacionalización del comercio exterior que, además, pueda evitar las maniobras de corrupción propias de los funcionarios actuales con el control aduanera y otros mecanismos, deberá tener un control estricto de los trabajadores del sector y del conjunto de la población, es una medida de carácter transicional que va contra el modelo de capitalismo liberal salvaje, tan defendido por los empresarios y la derecha, y ahora aplicado diligentemente por Massa y el resto del Frente de Todos. Para imponerlo, como parte de un programa opuesto por el vértice a la entrega y el ajuste actual, hace falta una enorme movilización popular y una propuesta de gobierno como la que desde el MST en el FITU estamos haciendo para cambiar el país.

La experiencia del Instituto Argentino de Promoción e Intercambio (IAPI)

Fundado el 28 de mayo de 1946 por el presidente Farrell antes de la asunción de Juan Domingo Perón, era parte de un sistema de medidas como la nacionalización de parte del sistema bancario. Obedeció a una necesidad proteccionista de la burguesía argentina luego de la guerra, cuando el capital norteamericano quiso penetrar profundamente en el país. Este organismo que controlaba el comercio exterior separó los precios internos de los internacionales.

Su etapa más importante, según la investigadora del CONICET, Susana Novick, desde su creación en mayo del 46 hasta la modificación de su carta orgánica en setiembre de 1949. El IAPI le permitió al Estado obtener rentas del comercio exterior, permitiendo adquirir bienes de capital. El instituto participó en la nacionalización de servicios como la nacionalización del ferrocarril y en el desarrollo de empresas públicas como YPF, ELMA (la flota del Estado), Fabricaciones Militares, Aerolíneas Argentinas, Gas del Estado.

Además, intervino en la comercialización de cereales que antes estaban en manos privadas de alcance internacional, en especial en el trigo. El Estado establecía los precios de compra al productor y colocaba las cosechas en el mercado internacional. Produjo el congelamiento de los arrendamientos rurales, contribuyó a la creación del Estatuto del peón rural, el aumento de la capacidad de transporte marítimo con bodegas propias. Jugo un rol de regulador en el mercado interno: estableció subsidios a productos de consumo masivo como el pan y la carne, para contrarrestar el alza de precios internacionales, compraba aquellos productos que no encontraban colocación, establecía márgenes de beneficio para el sector industrial, compraba excedentes de producción para luego comercializarlos, adquiría materia prima para que las industrias la procesaran a cuenta del organismo. Dentro de un plan de planificación económica.

Como agente financiero destinó parte de sus recursos al financiamiento de bienes de capital, de diferentes reparticiones públicas incluyendo las provincias. La inversión pública creció achicando la injerencia del capital extranjero, el Estado controlaba entonces la remisión de ganancias al exterior.

Un instrumento como este, controlado por los trabajadores y usuarios, podría ser hoy de gran utilidad para enfrentar a los grandes monopolios y la concentración y extranjerización de la economía. En un país donde el hambre y la desnutrición aumentan cada día de la mano de este modelo económico, el control del comercio exterior en una pieza imprescindible para combatirlos.

 

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¿Por qué hay corridas cambiarias? https://mst.org.ar/2022/08/10/por-que-hay-corridas-cambiarias/ Wed, 10 Aug 2022 15:34:25 +0000 https://mst.org.ar/?p=31474 Hace poco tiempo Cristina denunció que en el país desde 1972 se habían presentado más de 54 “corridas bancarias”. Y que en julio estábamos asistiendo a otra “corrida cambiaria” más. Aunque no son exactamente lo mismo, ambas tienen puntos en común. En nuestro país asistimos a dos corridas cambiarias estos dos últimos meses, de las cuales aún no podemos decir que salimos. Qué son y qué reflejan las mismas, junto a qué se necesitaría para evitarlas es lo que abordamos en esta nota.

Escribe: Gerardo Uceda

Cuando Cristina hace unas semanas en referencia a la disparada del dólar blue hizo mencionó que el país había presentado más de 54 corridas bancarias desde 1972 y que en su propio gobierno ella tuvo que hacer frente a 11, seguramente se refería más específicamente a las corridas cambiarias, que suelen ser moneda corriente en nuestro país, mucho más que las verdaderas corridas bancarias. Pero el fallido de la Vicepresidenta tiene alguna explicación y es que en esencia comparten muchos puntos en común. Ambas situaciones se dan principalmente en el sector financiero y especulativo de la economía, aunque luego puedan trasladarse al sector productivo con resultados siempre negativos y a veces catastróficos. También comparten el hecho de que suelen preceder o acompañar situaciones de marcada crisis económica y debilidad política de los gobiernos. Otro punto de coincidencia es que reflejan el miedo, la incertidumbre y hasta el pánico de distintos sectores financieros de cómo preservar sus capitales atesorados, incluso de acrecentarlos.
Las corridas bancarias, sobre las cuales no abundaremos aquí, se producen porque una gran cantidad de depositantes, en general por rumores previos o por real conocimiento de la insolvencia de la banca, retiran sus depósitos en forma más o menos simultánea por miedo a perder su dinero. Como ningún banco, en especial si atraviesa una situación de insolvencia, tiene en sus reservas el total de los depósitos de sus clientes, lo que lógica y matemáticamente sucede es que efectivamente el banco colapsa y no puede responder con la entrega de tales depósitos. Es por eso que los bancos cuentan con la garantía del Banco Central que responde en casos de corridas bancarias de pequeña o moderada monta. Lo que pasó en 2001 en nuestro país con los depósitos en dólares, fue que precisamente el BCRA no podía ya responder, por la escasez de reservas líquidas en dólares, a una corrida masiva en donde miles y miles de ahorristas querían retirar sus dólares para preservarlos de una segura devaluación y confiscación. El resto ya es conocido.

Lo que en realidad pasó en nuestro país en 2019 y ahora en junio y julio de 2022 fueron corridas cambiarias que se reflejaron en un alza muy significativa del valor de los dólares paralelos, esencialmente el blue, el CCL y MEP, qué significan y qué hay detrás de ellas es lo que resumiremos a continuación.

El contexto

Como dijimos ya, normalmente se dan en situaciones de crisis económica grave, combinadas con una crisis de desconfianza en el poder político. No es necesario explicar que estas dos condiciones estaban más que presentes en los meses de junio y julio últimos.

Otro elemento macro que se combinó es un aparente “retraso cambiario” donde el dólar oficial operaba con subas controladas por el BCRA muy inferiores a la inflación en pesos, promediando el 25% anual frente a un 60% de la inflación. Así los exportadores reciben sus ventas al valor del oficial y empezaron a presionar para lograr un mejor precio del mismo, es decir presionando para una devaluación del peso. El gobierno, tratando de impedir una espiralización de la inflación, devaluaba a cuentagotas, aunque en los últimos dos meses se han hecho más importantes, de principio de junio a fines de julio el oficial subió más de un 13%, de $ 119 a $ 140 hoy demostrando que la presión devaluatoria ejerció su efecto, aunque discretamente hasta hoy.

El tercer punto clave, además de la debilidad e inestabilidad política que está a la base de toda esta movida, es la debilidad en las reservas líquidas del país lo que deja al país muy expuesto para enfrentar los embates especulativos. Es que las reservas netas del BCRA no superarían los U$S 3.000 millones y hay meses en los que tuvo que desprenderse de más de U$S 265 millones para contener el precio del dólar. Una situación aparentemente incomprensible si se tiene en cuenta que producto de la crisis económica mundial producida por la guerra Rusia-Ucrania, el valor de los granos, especialmente la soja, está por las nubes y que asistimos a una cosecha récord, que de no ser por los U$S 12.000 millones que se van por importación de energía y por la fuga de capitales, esos dólares tendrían que haber servido para fortalecer las reservas.

Otro punto relacionado directamente con la corrida cambiaria es la propia inflación, como ya dijimos, y con uno de sus componentes centrales que es la gran emisión y expansión monetaria en pesos, que lleva a que la sobre oferta de pesos se vaya en algún momento al dólar disparando su valor, por más que el gobierno ofrezca altísimas tasas de interés en plazos fijos, bonos y letras. La falta de coordinación entre distintas áreas financieras del gobierno operó facilitando la misma.

¿Cómo opera y qué objetivo tiene la corrida?

Con la definición en mente de que el “dólar oficial está barato”, la gran burguesía exportadora y el capital financiero largan su ofensiva especulativa con el claro objetivo de devaluar. Todos los cepos, controles y trabas puestas por el gobierno para impedir que se compren dólares (para no vaciar aún más las reservas) de manera directa, son sorteados por el capital y sirven a sus fines especulativos.

En primer lugar operan sobre el dólar blue, y por más que Batakis diga que “el mercado del blue es apenas de U$S 3 millones diarios frente al oficial donde se tranzan más de U$S 1.000” para restarle importancia, la realidad es que esta suba ejerce su efecto a través de generar miedo e incertidumbre y trasladar la especulación en forma generalizada. Así los comerciantes y grandes formadores de precios se empiezan a cubrir y remarcan las mercancías al valor del dólar blue potenciando la inflación.

Las grandes empresas importadoras utilizan otro mecanismo llamado Contado Con Liqui (CCL) que mueve entre U$S 60-100 millones diarios, y que consiste en comprar bonos en pesos aquí que cotizan en dólares en el extranjero y luego ir a buscar los dólares en papel, traerlos al país y venderlos al valor del blue.

En los meses de junio y julio lo que operó fueron estos dos mecanismos, un mercado minorista pero concentrado comprando dólar blue que hacía subir la brecha hasta el 150% del oficial y otro mayorista aparentemente legal (el CCL) que acompañó al blue, ambos se situaron por encima de los $290 y hasta $350 en sus puntos más altos.
El objetivo claro es ir por el mercado del oficial, que como dijo Batakis opera de 250 a mil millones de dólares diarios, si logran una devaluación fuerte habrán logrado su objetivo y nosotros, los trabajadores y el pueblo seremos cualitativamente más pobres.

Cómo salir

Una opción, la posibilista de Massa y el FdT, es la que vimos en sus anuncios: ofrecerles garantías a los grandes grupos de poder económico y financiero, prometerles estabilidad y ganancias y por supuesto asegurarles que se ajustará al pueblo y que de a poco irán devaluando para cumplir con sus expectativas.

La otra salida es la que proponemos desde el MST en el FIT-U y es diametralmente opuesta. Consiste en recuperar todos los dólares que existen real y potencialmente en el país para fortalecer en verdad las reservas. Así dejar de pagar la deuda externa que se lleva miles de millones de dólares anuales, aumentar las retenciones a los grandes exportadores y establecer una reforma tributaria donde paguen más los que más tienen (incluyendo la repatriación de los millones de dólares en activos que poseen en el exterior) son el punto de partida. Pero de fondo lo que hay que atacar son todas las maniobras de la burguesía en el comercio exterior y la banca, a través de su nacionalización. Así se evitaría la fuga de dólares y todas las maniobras que realizan. Y finalmente atacando la especulación y la remarcación de precios que potencia la inflación que sufrimos los de abajo.

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Economía. La crisis se acelera. ¿Qué hacer? https://mst.org.ar/2022/07/27/economia-la-crisis-se-acelera-que-hacer/ Wed, 27 Jul 2022 16:32:29 +0000 https://mst.org.ar/?p=31392 Desde la renuncia de Guzmán se aceleró la crisis económica y política del gobierno. Lejos de amortiguarse con la llegada de Batakis, la crisis se potenció. La brecha cambiaria alcanzó niveles récord, la inflación pegó un salto del 20-30% en un mes en muchos productos y los salarios sufren un retroceso descomunal. El gobierno, con un presidente muy debilitado, sólo atina a pedir el apoyo al FMI y EEUU, mientras ruega al campo que liquide la soja o intenta frenar al blue con la Federal en las cuevas. La única forma de salir de la crisis es avanzar en medidas socialistas como proponemos desde la izquierda.

Escribe: Gerardo Uceda

Todos sabemos, porque lo sufrimos, que la economía del país viene en crisis desde hace años. Con la inflación que se come salarios y jubilaciones, con desempleo y pobreza crecientes. Y cuando desde el gobierno nos decían que estábamos creciendo y recuperando los niveles prepandemia, nadie veía reflejado en sus bolsillos el 10% de recuperación que anunciaba Alberto. Pero hace unas semanas la renuncia del exministro Guzmán hizo saltar todo por los aires. Durante 48 hs o más el gobierno se paralizó y profundizó su crisis política. Reuniones y comunicaciones frenéticas, incluida la de Cristina y Alberto, derivaron en el nombramiento de Batakis, quien supuestamente debería cerrarla, al contar con el apoyo de las tres partes del FdT: CFK, Alberto y Massa. Poco duró la ilusión, luego de un par de días en que los mercados y las grandes corporaciones esperaban anuncios tranquilizadores para sus ganancias, todo se desmadró. Se aceleraron las remarcaciones que, al 5-6-7% habitual le agregaban por las dudas un 10-20-30%. Escondieron las mercaderías y no había precio para las ventas. Las medidas restrictivas para la compra de dólares anunciadas por la ministra en los últimos días potenciaron la brecha entre el oficial y el blue, que superó el 150%, batiendo todos los récords y nadie sabe hasta dónde llegará.

La desconfianza de los mercados internacionales se expresa con todo en el denominado riesgo país que acercándose a los 3.000 refleja que nadie confía en que Argentina pueda hacer frente a sus compromisos, menos aún que le presten dólares.

Crisis política, endeudamiento y ausencia de reservas

Desde el principio, pero sobre todo desde la aceleración de la crisis y a la salida de la pandemia se hizo evidente que el Frente de Todos está roto y que la principal «oposición» al gobierno estaba dentro del mismo a manos de Cristina y el kirchnerismo que apuntaban contra Guzmán, pese a apoyar el acuerdo con el FMI del que el ministro fue la cara visible. Saltó el fusible Guzmán, pero la llegada de Batakis no logró la sangría. Su discurso, aunque reafirmaba los lineamientos del exministro e incluso profundizaba el ajuste en el sentido requerido por el poder económico no conformó. A poco más de 15 días, parece una funcionaria ya vieja, pese al apoyo del triunvirato pejotista. Este trasfondo de crisis política y económica irresuelta es lo que hace, pese a apoyo de todos a la gobernabilidad, inviable un acuerdo burgués más sólido, que incluya a la derecha, que les permita más o menos encarrilar la economía.

Sin dudas, un elemento central de la crisis es el endeudamiento con el FMI y los deudores externos. Claro que, como se trata del único punto que tienen de acuerdo todos los que sostienen este sistema, lo tratan de poner siempre en segundo plano, mediatizado o disfrazado. Pero en realidad los pagos de deuda, junto con la fuga de divisas y el déficit comercial por energía constituyen la mayor fuente de escasez de dólares del país. Así a pesar de haber pagado miles de millones de dólares, el gobierno de AF aceleró el endeudamiento externo con más de U$S 20.000 anuales de aumento, más que Macri como dicen desde JxC.

La consecuencia de los pagos a los acreedores y la sangría que deja déficit comercial externo, especialmente en pagos de energía, es que las reservas del BCRA han ido menguando a niveles críticos, al punto que muchos economistas revelan que si les descontáramos los encajes bancarios, las reservas líquidas netas serían negativas.
Esta combinación de crisis política, pagos y endeudamiento, sumados la falta de reservas es la que hace tan crítica la situación de la economía argentina, casi imposible de resolver en los márgenes de la economía capitalista. Para ensayar una salida deben profundizar el ajuste. Para ello necesitan doblegar al movimiento obrero y popular, cosa que dista de ser posible con las luchas crecienmtes y el mal humor social. Y requiere de una solidez y un nivel de acuerdo en las alturas que no existe y genera incertidumbre que agrava la crisis.

¿Qué propone el gobierno?

Pareciera que el gobierno no dimensiona el nivel de crisis en la que estamos, como muchos le critican. Las medidas anunciadas no logran generar confianza en una burguesía que necesita garantías para navegar en la crisis y seguir ganando fortunas. Los anuncios iniciales de Batakis fueron de otra vuelta de tuerca al ajuste, parar los ingresos al estado, restringir los gastos a los ingresos de caja, acelerar el tema de la segmentación de tarifas públicas para disminuir el déficit energético, asegurar los pagos al FMI, suplicar a los grandes capitalistas que no remarcaran tan aceleradamente los precios y amenazar tibiamente con aumentar las retenciones al campo. Como esas medidas no tuvieron el efecto tranquilizador que buscaban, por el contrario, siguieron acelerando la inflación y la brecha cambiaria, el gobierno lanzó otras medidas. Los anuncios de un mayor cepo cambiario al dólar turista potenciaron la escalada del blue y los financieros (Contado con Liqui y MEP) que aumentó $100 en pocos días, tranformándose en la brecha más alta en los últimos 40 años con el oficial. Y como añadidura toda la presión devaluatoria y la histeria de los mercados y de la economía en general que revistió niveles de zozobra la semana pasada. La burguesía entiende que este gobierno no es capaz de cumplir las medidas y avanzar en lo firmado con el FMI.

Ante esto el presidente se volcó a pedir a los EEUU que interfieran ante el FMI para que suavice sus exigencias y a rogarles a los exportadores de soja y otros granos que liquiden los U$S 20.000 millones que tendrían guardados en silobolsas y que el gobierno necesita como el aire para intentar hacerse de reservas y calmar a los mercados de especuladores. De nuevo, la desconfianza del imperialismo y la burguesía se tradujo en un salto en el riesgo país que se acerca a los 3.000 puntos, uno de los más altos del mundo y en la ratificación del campo de medidas de fuerza y la respuesta que van a liquidar cuando les convenga en dólares, esto es cuando el gobierno devalúe el oficial.

Las medidas restrictivas con respecto al dólar turista, la restricción de importaciones a la industria y los intentos de capturar dólares de los extranjeros que llegan al país, son bastante menores y no solucionan la acuciante situación que atravesamos, más bien son un motivo más de malestar que aumenta la desconfianza.

Llama la atención la casi total carencia de medidas e iniciativas para con la inflación, el principal problema que aqueja a todo el pueblo trabajador. El gobierno sigue insistiendo en dialogar con los especuladores, el fin de semana pasado salió a controlar los precios de los súper y a seguir pidiéndoles moderación, cuando ya todos sabemos que hace 10 días remarcaron todo un 20-30%. Aquí se evidencia una vez más la debilidad política de Alberto y su gobierno, ninguno de los grandes grupos formadores de precios le lleva el apunte, saben que es incapaz de controlarlos y remarcan para cubrirse y más ante una posible devaluación. El problema que a los valores actuales de un 80% o más de inflación anual y todo el resto de los problemas, la posibilidad de una hiperinflación aparece ya en la boca de muchos analistas económicos.

Una salida desde la izquierda

Desde el MST en el FIT-U decimos que es altamente improbable que se puedan atacar los principales motivos y consecuencias de la actual crisis económico-política que vivimos con las recetas del gobierno y dentro de los márgenes del sistema capitalista. No sólo por los problemas propios del país sino porque el contexto internacional se complicó y mucho con el estallido de la guerra Rusia-Ucrania. Donde existen tendencias inflacionarias mundiales y un aumento de los valores de petróleo y energía en general. Esto lleva a que la principal erogación de divisas que tenemos, la de importación de energía, esté cada día más cara en dólares y que tampoco se plantee en el mundo invertir en la Argentina, como así tampoco prestarnos dólares como pretende el gobierno dada la cuasi certeza que tienen de que no los podremos devolver. Mientras que, como ya dijimos, las extraordinarias ganancias que acumulan los exportadores de soja y granos, es acaparada por la gran oligarquía sin derramar un céntimo sobre el pueblo. Si además, como buscan unos y otros de la gran burguesía, terminan forzando una devaluación importante, entonces el nivel adquisitivo del salario se derrumbaría aún más y la inflación pegaría un nuevo y monumental salto.

Por eso es que, desde el MST y la izquierda proponemos un plan económico alternativo, que ataque de raíz las causas de la crisis y sus consecuencias.

En primer lugar está el problema del endeudamiento externo y el último acuerdo con el FMI . Nos dijeron que teníamos que firmarlo y aceptar sus condiciones, ajustes y penurias so pena que la economía saltara al vacío, pues bien firmamos y estamos en el vacío, precisamente por firmar pagar lo imposible e ilegítimo. Como mencionamos en plena pandemia se siguieron pagando miles de millones de dólares, mientras que el endeudamiento crecía de U$S 313.000 en 2019 a más de U$S 353.000, esto es cerca de 40 mil millones en dos años. Y lo mismo continuó durante este 2022, aún firmando el acuerdo con el FMI se pagaron más de 2.450 millones sólo al Fondo, sin contar los otros pagos. Si todas estas divisas generadas hubieran quedado en el país, hoy las reservas netas serían muy superiores a los escasos U$S 7.000 millones que declara el gobierno de reservas netas (aunque muchos opinan que son menores aún). Con un mayor nivel de reservas hubiera sido mucho más sencillo contrarrestar los embates devaluatorios de los especuladores y habría habido dinero de sobra para salarios, jubilaciones y generación de trabajo a través de un plan de obras públicas y construcción de viviendas populares por ejemplo. En estos momentos nadie puede atreverse a refutarnos diciendo que si no pagábamos nos empobreceríamos y nadie nos prestaría plata o se vendría una devaluación o la hiper o lo que sea. La vedad es que ya estamos en esa situación que preanunciaban, habiendo acordado y pagado al FMI como todas las fuerzas tradicionales acordaban. Pagando la deuda, firmando el acuerdo y perdiendo soberanía política, ya estamos devaluados, ya estamos empobrecidos, ya estamos sin crédito externo.

En segundo lugar hay que atacar la fuga de divisas, que han significado cerca de U$S 350.000 millones desde 1970 a 2017 (datos de un estudio del CONICET) y que se aceleraron en 2018-19 con Macri y ahora recrudecen. Esta fuga se hace por carriles «legales» como el giro que hacen las empresas extranjeras a sus casas matrices, o la compra de bonos en dólares realizables en el exterior (como el CCL y otros) que utiliza la burguesía para comprar activos en el extranjero o simplemente dólares en billete que atesoran y sacan del mercado y las reservas. Hasta los conocidos carriles ilegales como las transacciones por financieras y bancos extranjeros, la operaciones de sub y sobrefacturaciones en dólares que nunca ingresan, o la no liquidación de exportaciones (como las del agro) hasta que la rentabilidad deseada es lograda. Como sea toda esa inmensa cantidad de divisas, que podríamos promediar en unos U$S 20.000 millones anuales pero que se aceleran enormemente en épocas de crisis, son cuantiosos recursos con los que podríamos contar para mejorar las condiciones de vida de la gente. Para ello tenemos que nacionalizar la banca y el comercio exterior, única forma de impedir la fuga y que toda la riqueza generada en dólares quede en el país.

Otro punto nodal es el de las tarifas de servicios, durante años, gracias al menemismo pagamos las tarifas más caras en dólares a las empresas privatizadas, sin que éstas hicieran las inversiones necesarias para garantizar la continuidad del servicio. Drástico fue en petróleo y gas donde se dejó de explorar y ni siquiera se hizo un gasoducto como ahora que está en el tapete. Hoy el gobierno habla de una segmentación energética para bajar los subsidios a las privatizadas que nos empobrecen en más de U$S 12.000 millones anuales. Nosotros proponemos la nacionalización de todas las empresas de servicio, para que podamos acceder no sólo a generar más energía y tener tarifas accesibles sino que se pueda invertir en la implementación masiva de otras fuentes de energía renovables y menos contaminantes que a las empresas no les interesa.

Tenemos también que cambiar la matriz tributaria del país, donde los que más pagamos somos los trabajadores y el pueblo a través del IVA. Proponemos una verdadera reforma tributaria, donde paguen más los que más tienen, con impuestos progresivos a las grandes ganancias y fortunas. Con grandes impuestos a las propiedades ociosas para desalentar la especulación inmobiliaria. Es un contrasentido que las tierras más fértiles del mundo paguen un impuesto inmobiliario comparativamente menor a la de un departamentito humilde en cualquier ciudad argentina.

Por último, para enfrentar el principal problema de los argentinos, la inflación venimos proponiendo un plan integral opuesto al de AF y toda la oposición burguesa. Decimos que hay que garantizar un aumento de salarios, jubilaciones y planes sociales al nivel de la canasta familiar, actualizado mensualmente según la inflación. Que hay que implementar un verdadero control de precios por parte de usuarios y trabajadores. Eliminar el IVA a todos los productos de consumo masivo. Esto garantizaría una baja del 21% de los precios inmediato y la conservación del poder adquisitivo de los salarios. Y a los que remarcan indiscriminadamente, exigirles la apertura de los libros contables para ver el costo real de las mercancías, y si acaparan o se declaran en quiebra, entonces confiscarles sus bienes y empresas y estatizarlos poniéndolos a funcionar bajo el control de los trabajadores y usuarios y aplicar en su totalidad la Ley de abastecimiento que prevé hasta la cárcel para los que acaparan o especulan con los bienes de consumo popular.

Es con medidas como éstas, de corte socialista con las que pondremos fin a la crisis y hacer que la paguen los que la generaron. Con las medidas aparentemente posibilistas del Alberto, Cristina y los suyos sólo terminaremos pagándola los de abajo, exactamente igual que lo que proponen los Macri, Bullrich o Milei.

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Análisis y propuestas. El dólar por las nubes https://mst.org.ar/2020/10/28/analisis-y-propuestas-el-dolar-por-las-nubes/ Wed, 28 Oct 2020 17:54:09 +0000 https://mst.org.ar/?p=29075 Muchas son las preguntas. ¿Por qué se dispara el dólar? ¿Se puede frenar? ¿Qué medidas tomar? Nuestra opinión y salida.

Escribe: Carlos Carcione

Cuando se escribe esta nota, la disparada de los distintos dólares alternativos han llevado su precio a niveles cercanos a los 200 pesos. Con una brecha entre el que se destina a importar, y que se le reconoce a los exportadores, y los alternativos que es del 140%. Mientras, desde el gobierno se insiste en que no habrá devaluación, acusando de grupos minoritarios a los que especulan en los mercados alternativos de la moneda. La incertidumbre sobre quién vencerá en esta pulseada de un solo lado se comenzó a trasladar al abastecimiento, e impacta fuerte en el poder adquisitivo de los ya muy golpeados salarios. Pero, por qué se llegó a esta situación y qué buscan los sectores que presionan por la devaluación y, lo más importante, qué hacer para que no sean los trabajadores y el país los que paguen la crisis.

Deuda, fuga, especulación y chantaje

Desde la izquierda afirmamos que reconocer una deuda odiosa profundizaría la crisis y que, por eso, había que desconocerla. Y, seguimos sosteniéndolo porque este es uno de los problemas estructurales del capitalismo dependiente argentino. Sin embargo mientras se realizaba la festejada renegociación de Guzmán con los bonistas extranjeros, el país pagó más de 5.000 millones de dólares de esa deuda, sin necesidad de hacerlo en medio de una negociación. Esta es, entonces, la primera razón de la actual falta de dólares disponibles del Banco Central.

Por otra parte, entre la fuga de capitales que siguió operando durante la pandemia y la presión especulativa de fondos extranjeros, ayudaron a la corrida cuando pretenden sacar del país más de 7.000 millones de dólares, que tienen invertidos en pesos en la rueda especulativa de las letras a tasas de expoliación de los fondos públicos. Además, se suma la retención de venta de granos acumulados en silobolsas por casi 10.000 millones y de casi 3.000 millones de dólares de exportaciones no liquidados en el país. Pero según informa el INDEC, entre las importaciones de este período hay que contar la paradójica importación de granos para la industrialización de aceites y otros productos para la exportación, con la peregrina excusa de la agroindustria de que los productores locales no les venden. Pago de deudas en dólares e importaciones pagadas con anticipación presionan todavía más la brecha cambiaria.

Pero además de todo, esto hay todavía otra razón de la exagerada demanda de dólares. Es que una parte importante del apoyo social durante la pandemia fue directamente en pesos a los empresarios que ni pagaron salarios, ni mantuvieron el empleo, y destinaron esos pesos a la compra de dólares. Nunca fueron los 200 dólares para ahorro causa de la falta de dólares del Banco Central.

Esto empujó la brecha de ese mercado que el ministro caracteriza como chico pero que, con las medidas del gobierno, alientan la certeza de que si presionan más la devaluación viene y solo es cuestión de tiempo.

Por qué no sirven las medidas de Guzmán

Paso a paso las medidas tomadas desde el 15 de septiembre empujaron la corrida contra el peso. Tanto el supercepo, como la reducción de las retenciones para el agronegocio y las mineras, los subsidios anunciados para la producción petrolera e, incluso un presupuesto 2021de ajuste sobre el gasto social fueron suficientes. Por el contrario, mostraron una voluntad de ceder a las exigencias de las corporaciones y quedó a la vista que hay un monopolio privado, en manos de unas pocas corporaciones y bancos, del comercio exterior y del manejo del mercado cambiario.

También fracasaran las que se implementarán desde la semana que inicia el 26. Porque ni el bono de más deuda, que realimenta un ciclo de bicicleta financiera, ni el aumento de tasas son suficientes para las aspiraciones de los especuladores. El deseo, la esperanza, la ilusión de Guzmán está puesta en llegar a marzo del año próximo, cuando según estas ilusiones, los exportadores ingresarían los dólares de sus ventas. El limitado margen de maniobra del ministro no es producto de limitaciones económicas sino político, porque toda la política económica de Alberto Fernández está orientada a cerrar las negociaciones con el FMI y a obtener los dólares para pagar la deuda fraudulenta. Y en ese objetivo, está atrapado el gobierno por las corporaciones y los bancos, que son los que manejan de manera privada, para su beneficio, las divisas que genera el país. Esta es la razón por la que con la política del gobierno una devaluación a niveles que quieran los especuladores es inevitable, no el cuento liberal de «expectativas».

Qué hacer

Defender el salario, el trabajo e incluso poder diseñar un plan productivo que apunte a resolver las necesidades sociales son objetivos que no se alcanzarán ni con las medidas actuales de Guzmán ni la devaluación. La crisis cambiaria, que es parte del colapso más global de la economía capitalista dependiente argentina, requiere de medidas que ataquen fuertemente el poder de las corporaciones que nos trajeron a esta situación. Por eso, como parte de un plan más integral y de un verdadero cambio de modelo productivo, son necesarias dos medidas que apunten a resolver la corrida cambiaria.

La primera apunta a cambiar de manos el manejo de las divisas que se obtienen con las exportaciones y a poder controlar efectivamente las importaciones, se trata del Monopolio Estatal del Comercio Exterior. Esto significa que una institución especial del Estado realice las operaciones que hoy hacen los privados. Es decir, que las divisas que se obtienen por todas las exportaciones, ya sea las que produce el agronegocio que son alrededor del 60% del total, la minería y las industriales o de servicios, sean recibidas por esa institución y que los empresarios reciban los pesos al cambio oficial que se establezca. Y, una operatoria similar para las importaciones de capital, mercancías o servicios necesarios para la producción industrial al servicio del plan. Esta propuesta dejaría un margen para la realización de proyectos de desarrollo, eliminando la necesidad de endeudamiento ya que el nuestro es un comercio internacional superavitario, es decir que, exporta por más dólares que los que necesita para importar. Incluso, las proyecciones para este año señalan que se obtendría un superávit del comercio internacional de 17.000 millones de dólares, divisas que hoy manejan discrecionalmente las corporaciones que están provocando la corrida.

La segunda es la estatización de la banca con control social y la creación de una banca estatal única, que oriente todo el ahorro nacional y el crédito a inversiones productivas, a ciencia, salud y educación y al desarrollo de las industrias necesarias para superar la dependencia externa.

Para los que creen que estas son medidas necesarias pero no son posibles, esperamos que la realidad les muestre que lo «posible» nos está arruinando la vida y saqueando el país. Nosotros mientras tanto insistiremos en que la forma de defender nuestros derechos es luchar por propuestas como estas.

 

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Anuncios de Guzman: la crisis avanza, las claudicaciones del gobierno también https://mst.org.ar/2020/10/01/anuncios-de-guzman-la-crisis-avanza-las-claudicaciones-del-gobierno-tambien/ Thu, 01 Oct 2020 23:26:52 +0000 https://mst.org.ar/?p=28511 Escriben: Carlos Carcione y Nicolás Zuttión

En la Casa Rosada el ministro de economía, Martín Guzmán, junto al ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas; y de Agricultura, Luis Basterra, dieron una conferencia anunciando nuevas medidas económicas en búsqueda de resolver el problema que genera la faltante de reservas económicas. Además, explicitaron medidas financieras como: la suba en tasa plazo fijo; un bono dollar linked para cadena agroindustrial; el impulso del plazo fijo dollar linked; bono YPF; y el bono ARSAT. Conclusión, resuelven darles más beneficios a aquellos sectores encargados de fugar divisas sin parar en la última década y alentar aún más el capital especulativo.

La eliminación de los derechos de exportación de los bienes industriales y la reducción de las retenciones a los dueños del agropower, como vaticinamos en otro artículo, son las medias tomadas por el gobierno.

Para la industria las principales medidas son: la baja de los derechos de exportación de los bienes finales; baja de derechos a los insumos elaborados industriales al 3%; Para la automotriz se reduce al 0% los impuestos de exportación que son extra Mercosur; y, por último, suben los reintegros a la exportación en función del valor agregado, aquí las alícuotas a recibir por parte de los industriales llega al 5% y 7%.

Lo que refiere al sector sojero, se concretó la reducción de las retenciones a dicha semilla y sus derivados. El grano de soja tendrá una reducción del 3% dejando las retenciones de octubre en un 30%, hasta ir aumentando paulatinamente al 33% en enero. Con respecto a los aceites y biodiesel la receta es la misma, reducción en los porcentajes de retenciones y aumentos escalonados para retomar el porcentaje actual en enero.

Soluciones para el empresariado

La batería de medidas anunciadas con bombos y platillos titulada como el “programa de compensación y estímulo por $11.550 millones para productores de soja”, según Guzmán, explicitan que no interesa resolver los problemas de los más de 40% de argentinos pobres. Lo que prima es mantener el salvataje de las ganancias del capital concentrado.

En medio de una crisis cada día en aumento y de la desesperación del gobierno por hacerse de dólares, se van sacando la careta definiendo medidas a favor de grandes empresarios. Los cuales igualmente dicen que esto es poco y quieren todavía más, como siempre.

El gobierno que habló este mismo 2020 de soberanía alimentaria por el episodio de Vicentin, ahora reduce retenciones y entrega concesiones a los industriales que no han parado de despedir en medio de la pandemia, esto se refleja en los menos de 3,6 millones de puestos de trabajo según el último informe del INDEC[i].

Cambios bruscos y en sentido opuesto, se necesitan para revertir la situación de las pobres reservas del país; por ejemplo la nacionalización del comercio exterior y la banca, entre otras posibilidades. Lejos están estas medidas de resolver el problema y aún más de tratar de resolver los problemas de los trabajadores y sectores populares que siguen siendo olvidados y golpeados por las políticas del gobierno de Fernández.

[i] https://mst.org.ar/2020/09/24/se-profundiza-la-crisis-hay-36-millones-de-empleos-menos/

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Alberto y las mentiras del dólar productivo https://mst.org.ar/2020/09/22/alberto-y-las-mentiras-del-dolar-productivo/ Tue, 22 Sep 2020 22:07:02 +0000 https://mst.org.ar/?p=27970 Nicolás Zuttión

En el marco de la presentación que Alberto Fernández hizo acerca de la nueva línea de créditos para la compra de electrodomésticos, lanzó algunas declaraciones sobre las nuevas medidas monetarias que tomó el BCRA. Acudiendo a la retórica constante de la pesada herencia, defendió el nuevo cepo al dólar que aplicó Pesce, presidente del Banco Central, la semana anterior.

«Por el grado de deterioro que tenían las reservas del Banco Central cuando llegamos«, esa fue la afirmación que utilizó el presidente para justificar la nueva restricción a la compra del cupo de U$S 200 que afecta a los pequeños ahorristas. Lo cierto es que, desde que asumió la gestión del Frente de Todos, se repitió la tónica del gobierno macrista. La fuga de capitales no paró y sigue el ritmo de la década pasada, como indicamos en una nota anterior, donde se depositaron U$S 320 mil millones en el exterior.

No son centralmente los U$S 1.800 millones que compran los que acceden al cupo permitido de U$s 200 quienes provocan un problema de divisas. Es esta política permanente que mantiene todo el régimen burgués argentino. Los partidos de los capitalistas, entiéndase, Frente de Todos y Cambiemos, son parte de una clase que promulga por la fuga y el constante endeudamiento. Casi U$S 10.000 millones de dólares se fugaron en concepto de intereses y capital de la deuda externa, que constriñe las cuentas de nuestro país.

Creación de trabajo

Sumado a las declaraciones por la moneda estadounidense, Fernández también dijo “Es necesario que todos entendamos dónde estamos parados, y que estamos viviendo un tiempo de transición hacia el tiempo de instalación de parques industriales, de trabajo para la gente, y de producción”.

Otra muestra más de cinismo y doble discurso del mandatario. Con la excusa de la pandemia, en tiempo récord, su gobierno ha destrozado más de 200 mil puestos de trabajo registrado en lo que va del año[i]. Este dato, que sólo refleja según los propios datos del Ministerio de Trabajo al sector privado, se agrava si se suma el sector informal. Este fenómeno, que atentó contra el ingreso de miles de familias, se produjo por la vía libre que dio Fernández para despedir sin ningún tipo de consecuencias para las patronales.

Sólo medidas de fondo como la estatización de la banca y el monopolio del comercio exterior, son las recetas para poder detener el éxodo de dólares fuera del país. Sumado a que permitiría orientar, de verdad, la economía en un plan que atienda las demandas de los golpeados por la presente crisis económica sin precedentes.

[i] Panorama del trabajo registrado

http://www.trabajo.gob.ar/downloads/estadisticas/reportelaboral/panorama_del_trabajo_registrado_2009.pdf

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