donald trump – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Wed, 24 Jul 2019 15:00:56 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png donald trump – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Bodart: “El Grupo de Lima es Trump, no hay pueblos libres con ellos” https://mst.org.ar/2019/07/23/bodart-mst-el-grupo-de-lima-es-trump-no-pueblos-libres-ellos/ Tue, 23 Jul 2019 21:53:03 +0000 https://mst.org.ar/?p=19059 Con una concurrida movilización el MST en el FIT Unidad repudió hoy la reunión del Grupo de Lima. Desde las puertas de Palacio San Martin, Alejandro Bodart, dirigente nacional  y candidato a diputado de este espacio de izquierda, expresó: “Nos movilizamos frente a esta reunión para repudiar la presencia en nuestro país de estos personajes, que no son más que marionetas imperiales de Donald Trump. Rechazamos toda su política intervencionista en Venezuela, cuyo pueblo es el único que tiene derecho a decidir libremente su destino.”
Bodart, quien encabezó la protesta junto a la dirigente docente Vanesa Gagliardi, candidata a vicejefa de gobierno, agregó: “El solo hecho de que en nombre de Venezuela participe de la reunión un representante del ilegítimo Juan Guaidó la invalida por completo. Desde el MST somos muy críticos del gobierno de Nicolás Maduro y sus atropellos contra el pueblo trabajador, pero jamás serán Trump ni sus títeres quienes van a garantizar la salida democrática que Venezuela necesita.”

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Bolsonaro / Trump. Contaminadores y reaccionarios: las marcas del capital en esta etapa https://mst.org.ar/2018/11/21/bolsonaro-trump-contaminadores-reaccionarios-marcas-capital-en-etapa/ Wed, 21 Nov 2018 21:34:35 +0000 https://mst.org.ar/?p=16153 Dos de los personajes de mayor relieve político de la Cumbre del G 20 serán el presidente de EEUU y el flamante primer mandatario de Brasil. Más allá de matices y diferencias, ambos tienen dos rasgos identitarios de política en común: la orientación en materia socioambiental y la concepción autoritaria del sistema político. Un análisis más allá de los sujetos individuales. Una plataforma alternativa.

Fue de las primeras medidas que adoptó al ganar las elecciones el año pasado. Ya en campaña había anticipado que el cambio climático era “un fraude”, una especie de “relato ideológico” para perjudicar al capitalismo yanqui. Por eso, consecuente, retiró a su país de los Acuerdos de París, que son un compromiso muy mínimo –e insuficiente- para mitigar la emisión de gases de efecto invernadero para reducir el aumento de la temperatura media del planeta. Insiste hasta hoy, que esos compromisos requieren un nivel de inversión económica, de gasto, que finalmente perjudica la industria de EEUU. Bolsonaro, por su parte, tomó una decisión indicativa de política socioambiental: designó a Tereza Cristina, lobbysta del agronegocio y dirigente del Frente Parlamentario Ruralista, como ministra de Agricultura. Todas sus posiciones son categóricas: a favor de desregular totalmente los agrotóxicos; promover los transgénicos y avanzar con liberar de “restricciones” la inversión de la zona de la Amazonía. Además de reserva de bienes comunes de valor social inestimable, esa región del mundo opera como un gigantesco regulador climático que en la medida que es más y más devastado, libera todo el dióxido de carbono contenido y profundiza la alteración del clima. Bolsonaro y su flamante ministra, visualizan el Amazonas como una fuente limitada, pero riquísima de commodities. Hasta acá, lo más saliente de la agenda ambiental de Trump y Bolsonaro. Las razones, ahora.

La hipótesis verde de Marx: vigencia de una tesis

Marx explica en El Capital que el sistema “se sobrepone a las crisis recurrentes destruyendo sus dos fuerzas productivas fundamentales: la fuerza laboral y la naturaleza”. Esta afirmación de hace casi 200 años permite explicar hoy la dinámica del capitalismo en la actual etapa. Nuestra corriente marxista militante, acuñó hace tiempo dos categorías muy prolíficas para el análisis político y la acción de lucha:

  • Crisis crónica del capitalismo (CCC)
  • Contrarrevolución económica permanente (CEP)

Concretamente, hacemos referencia con CCC por un lado a una dinámica de caída tendencial de la tasa de ganancia de largo aliento para el capitalismo –hay autores que cuantifican que la economía-mundo no logró recuperar niveles de rentabilidad anteriores a la década del 60 del siglo pasado; y por otro, con CEP, queremos significar la orientación desplegada por las fuerzas del capital para tratar de revertir esa caída tendencial crónica que supone una escalada sostenida de ataque a derechos sociales y de la naturaleza. Y a este punto queríamos llegar.
Existe una presión objetiva de las leyes generales de la economía capitalista, que presiona para intentar recuperar tasa de ganancia, ampliar volúmenes de plusvalía, a partir de los dos mecanismos directos que tiene el sistema para hacerlo: más superexplotación obrera y más superproducción de valores de cambio, lo cual implica un sobrepasamiento de los límites físicos del planeta. Es decir: toda la explicación de la ofensiva mundial por las “reformas laboral y previsional”, está asentada en legalizar más derechos de explotación a los patrones; y la presión por más soja o más petróleo, se explica por la necesidad de tener más cantidad de energía barata y alimento, para bajar los costos de reproducción del sistema. Entonces: en un mundo que requiere salir del modelo energético basado en hidrocarburos, causa clave del calentamiento global, Trump sale del ultra-mínimo Acuerdo de París (continuidad de Kyoto); promueve el fracking y desprecia las renovables y limpias. O Bolsonaro, en un país con depresión y crisis alimentaria, promueve la desforestación del Amazonas para producir soja de exportación a China y biodiesel, también a ese destino. A esto se refería Marx en El Capital con “destruye sus dos fuerzas productivas fundamentales”. Son Trump y Bolsonaro, sí. Pero es el sistema, todo.

Autoritarismo: contracara política del capitalismo contaminador

El capital está movilizado por una sola ley: la ganancia sostenida. Para garantizarlo tiene que explotar fuerza de trabajo y depredar naturaleza. Es decir: tiene que ejecutar una guerra permanente, anti-derechos contra las masas. Pero éstas, reaccionan, luchan, pelean, repudian, impugnan, exigen. Así se desenvuelve la lucha de clases, y las masas acumulan experiencia y conciencia con las fuerzas políticas y sindicales tradicionales, que operan en roles distintos para el capitalismo. Radicales, peronistas; petistas y tucanos; burócratas de los sindicatos; todos van desilusionando a las masas, que no paran de luchar en defensa propia. En ese devenir, desigual y contradictorio, en esta etapa colisionan dos dinámicas rivales: el capital que requiere confiscar derechos y los pueblos que resisten. Con el paso del tiempo, más requiere el capital profundizar explotación y depredación, y más rápido realizar ciclos de rotación y plusvalía. Eso implica, que las luchas y toda forma de mediación democrática, supone para la economía burguesa, una ralentización del proceso y, por lo tanto, un escollo. Esa es la explicación final, para entender por qué el capitalismo tiende a formas políticas autoritarias, proto-fascistas incluso como Bolsonaro. Porque necesita regímenes y gobiernos que garanticen liberar el camino de la realización de plusvalía y la ganancia, de todo obstáculo democrático o de lucha. Para eso, requiere Trumps o Bolsonaros. Los Obama o los Lulas, siendo pro-capitalistas, son emergentes de relaciones de fuerzas que los condiciona por la base para ir contra las masas tan rápido como necesita el capital. Por eso, la burguesía ni bien puede, los descarta.

Ecosocialistas en defensa propia

Nuestro punto vista implica ir a la raíz del problema sistémico. Para garantizar la supervivencia planetaria, no como alarmismo catastrófico, sino como pronóstico científico, se necesita tomar medidas urgentes. Para garantizar la mitigación del calentamiento, hay que salir de los hidrocarburos y eso es transición energética a renovables y limpias, y es reconversión productiva y laboral. Todo eso supone una reorganización de la economía. Pero también, se trata de cambiar la lógica de la producción: pasar de la anarquía de producir todos los valores de cambio posibles para tener rentabilidad, a planificar con la racionalidad de la participación democrática de mayoría, la producción de cosas necesarias socialmente, es decir, de valores de uso. Eso aliviana la tensión sobre los límites físicos del planeta como orientación social general, no como moral individual voluntaria. Para eso hay que expropiar los resortes de la producción, de la propiedad y empoderar al 99%. Nada de esto es compatible con el capitalismo. La democracia que demanda esta opción es con revocatoria, control social y material de la política. Es anti-patriarcal, para liberar esa fuerza revolucionaria doblemente oprimida que son las mujeres y eso supone socializar las tareas de cuidado, desmantelar la superestructura del machismo ideológico separando Iglesia de Estado y reorganizando una educación con perspectiva de género y disidencia. Es democratizar en serio la comunicación, expropiando a los capitalistas el negocio de la información como mercancía, es promover la movilización y por lo tanto, desmantelar el aparato represivo. Es, en definitiva, provocando de forma consciente y organizada una revolución social profunda. Se trata de una opción en defensa propia, por derechos básicos. Esta es nuestra plataforma.

Mariano Rosa

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Elecciones en EEUU: Trump retrocede https://mst.org.ar/2018/11/07/elecciones-en-eeuu-trump-retrocede/ Wed, 07 Nov 2018 15:58:25 +0000 https://mst.org.ar/?p=15955 Sobre el cierre de esta edición, llegaban los resultados de las elecciones de «medio término» del país del norte. Pese a una situación económica favorable, el Partido Republicano perdió la mayoría en la Cámara de Diputados, aunque retuvieron el Senado. Primó el repudio a las políticas reaccionarias, misóginas y xenófobas de Trump, que se viene expresando en diversas luchas. La socialista del Bronx Alexandria Ocacio-Cortez cumplió su objetivo y será la diputada más joven en la historia del país. Por primera vez en casi un siglo, la izquierda anticapitalista tendrá representación en el congreso estadounidense.

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EE.UU. La estrategia Trump https://mst.org.ar/2018/06/21/ee-uu-estrategia-trump/ Thu, 21 Jun 2018 20:01:14 +0000 https://mst.org.ar/?p=14273 Las imágenes que han recorrido el mundo de niños separados de sus padres, enjaulados en centros de detención fronterizos, constituyen la más reciente postal del barbarismo de los EE.UU. de Trump. También son parte de la estrategia global del imperialismo yanqui.

Desde que empezó el plan “Tolerancia Cero” a principios de mayo, 2.300 niños han sido separados de sus padres en la frontera de EE.UU. con México. Los adultos son deportados a México y los menores encerrados en jaulas dentro de verdaderos campos de concentración, improvisados en carpas gigantes y supermercados abandonados. Las imágenes son revulsivas, indignantes. El escándalo es tal, que ha provocado una ola de repudio mundial. Incluso varias voces de la propia derecha republicana, entre ellas la de Laura Bush -la esposa del ex presidente- han repudiado la crueldad de esta medida.

La doctrina Trump

No es la primera vez que Trump parece quedar aislado, sosteniendo una política demasiado reaccionaria para el propio establishment de Washington. Sus propuestas del muro fronterizo, de prohibir la entrada al país de todos los musulmanes o de expulsar a todos los inmigrantes indocumentados fueron rechazadas o ridiculizadas por todo el arco político, salvo la ultraderecha nacionalista. Alimentan la percepción de Trump como un loco a cargo de un gobierno sin estrategia.
Pero, aunque Trump se guíe poco por los protocolos, sus políticas, incluso las que aparentan ser más irracionales, son parte de una estrategia bien pensada por los sectores burgueses -referenciados en la derecha nacionalista y una parte del Partido Republicano- que conforman su gobierno. Esta se plasma en el documento de “Estrategia de Seguridad Nacional” que el gobierno publicó junto al de “Estrategia de Defensa Nacional” a comienzos de este año.
El documento parte de las premisas de que EE.UU. ha retrocedido en su posicionamiento mundial política, militar y económicamente desde los fracasos de las guerras de Afganistán e Irak y la crisis de 2008, y que la orientación de capitanear el libre comercio neoliberal a través de organismos multinacionales y acuerdos de libre comercio ya no benefician al capital estadounidense. De ahí traza una estrategia que apunta a fortalecer la posición de EE.UU. en relación al poder geopolítico y el reparto de la plusvalía mundial.

Represión y xenofobia

En primer lugar, el documento plantea profundizar la guerra contra los inmigrantes. Ya Obama se había convertido en el presidente que más inmigrantes deportó. Trump intensificó esta política, extendiendo las deportaciones a muchos inmigrantes que llevan años, vidas enteras, en el país. Miles han sido arrestados en redadas sorpresivas, deportados directamente y separados de sus familias. La política del muro fronterizo y las restricciones de ingreso a musulmanes son parte de esta política.
Las atrocidades que estamos viendo en la frontera estos días van en el mismo sentido. Por supuesto el objetivo real no es impedir el ingreso de inmigrantes, que son una fuente de mano de obra barata indispensable para el capitalismo yanqui, sino mantener a los once millones de indocumentados en un estado de terror permanente poco propicio a reclamar por sus derechos.

Ganancia y explotación

En segundo lugar, el gobierno busca aumentar la proporción de la plusvalía que genera el capitalismo a escala mundial -en 1960 EE.UU. concentraba el 40% del PBI mundial, hoy se ha reducido al 22%. Toda la demagogia de la campaña de Trump de recuperar puestos de trabajo industrial tiene que ver con la necesidad de generar más plusvalía y concentrar más capitales en el país. En pos de este fin, Trump impuso el mayor recorte impositivo de la historia para las corporaciones, profundizó la desregulación de la economía, extendió el fracking y comenzó a implementar tarifas a productos clave como el aluminio y el acero, principalmente contra China, pero también perjudicando viejos aliados como la Unión Europea -lo cual generó un cortocircuito en la reciente reunión del G7.
De la mano de esto, vino un ataque global a la clase trabajadora. El recorte impositivo elimina muchos impuestos corporativos permanentemente, incluyendo el que financia parte importante del Obamacare, lo cual dejaría a unas 13 millones de personas sin cobertura de salud en los próximos 10 años. A su vez, se estima que la mayoría de los trabajadores terminarán pagando más impuestos en los próximos años.
A su vez, hay un renovado ataque a los derechos sindicales. Tras el avance, en los últimos años, de leyes de “derecho a trabajar” que liquidan el poder de la negociación colectiva, en muchos estados, ahora la Corte Suprema está evaluando un caso que haría los propio con los trabajadores estatales a nivel nacional.

“Primero América”

En tercer lugar figura el giro geopolítico de Trump, de la “guerra contra el terrorismo” hacia la contención y confrontación con poderes rivales, China y Rusia, locales como Irán o “amenazas” como Corea del Norte. Junto con esto es el abandono o renegociación en términos más favorables a EE.UU. de los tratados de libre comercio y los organismos multinacionales. Malinterpretado por algunos como un nuevo proteccionismo, toda esta política no es más que una búsqueda de una mejor manera de defender y extender el poder del capital imperialista yanqui.

La resistencia

Sin embargo, Trump no ha logrado todo lo que pretendía y enfrenta una resistencia activa a cada paso. Las movilizaciones de mujeres cuando asumió y nuevamente este año han sido las manifestaciones más grandes en la historia de EE.UU. Las inesperadas movilizaciones en los aeropuertos el año pasado lograron un nivel de presión tal que la Justicia tuvo que frenar la prohibición de ingreso al país de musulmanes. La movilización también logró quebrar el bloque republicano en el Congreso, evitando su intento por liquidar Obamacare y Medicaid -el programa público de salud para los sectores más empobrecidos. Masivas movilizaciones en Boston, California y otros lugares frenaron el efímero surgimiento de grupos fascistas.
En los últimos meses hemos visto un resurgir de la lucha obrera, con grandes huelgas docentes en estados dominados por la derecha republicana, que han logrado triunfos importantes. Estos días también hubo movilizaciones a los centros de detención fronterizos y a las oficinas de las autoridades migratorias. Y el 30 de junio se está organizando un movilización nacional con epicentro en Washington D.C. contra esta nueva barbaridad de Trump.
Trump es el presidente menos popular de la historia norteamericana. Y todas las encuestas indican que este año va a sufrir una derrota aplastante en las elecciones legislativas, a manos de los demócratas. El desafío de la izquierda y los movimientos de resistencia será no perder de vista que ha sido la lucha independiente la que ha logrado ponerle cierto freno a Trump, no los millonarios demócratas que quieren reemplazarlo para defender los mismos intereses capitalistas. Y que queda por delante la formación de una alternativa independiente de los trabajadores y el pueblo.

Federico Moreno

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Nuevas sanciones económicas contra Corea del Norte. Trump tensa peligrosamente la cuerda https://mst.org.ar/2017/09/13/sanciones-economicas-corea-norte-trump-tensa-peligrosamente-cuerda/ Wed, 13 Sep 2017 22:35:24 +0000 https://mst.org.ar/?p=10057 Un nuevo capítulo de la crisis entre el imperialismo yanqui y el gobierno coreano  se desarrolla tras las nuevas sanciones económicas aprobadas por el Consejo de Seguridad de la ONU.

A las maniobras militares conjuntas entre una poderosa armada yanqui y las fuerzas navales de su aliado Corea del Sur en el Mar del Japón, el régimen norcoreano viene respondiendo con el despliegue de un poderoso armamento misilístico y nuclear que, a su vez, origina que las potencias imperialistas redoblen la apuesta contra el régimen de Kim Jong-un, con el objetivo de obligarlo a “desarmarse”.
Los últimos capítulos de esta escalada fueron el lanzamiento por parte de Corea del Norte de un misil de mediano alcance que sobrevoló Japón para caer en el Pacífico, a 2.700 km de su lugar de lanzamiento y la detonación subterránea, el domingo 3 de setiembre, de una bomba de 100 kilotones, que superando en ocho veces la potencia de la bomba de Hiroshima, abrió una discusión entre los especialistas sobre si es verdad que el régimen coreano ya tiene la bomba de hidrógeno, de enorme poder destructivo.
La respuesta de lado del imperialismo fue incrementar mucho más su presencia militar en una región estratégica a la que tiene asignada la mayor armada del mundo. Venciendo las tibias resistencias del nuevo gobierno de Corea del Sur, se ha desplegado por completo la batería anti misiles THAAD, que cuestiona el equilibrio militar estratégico en la región, ya que sus radares pueden monitorear todos los movimientos rusos y chinos.
A esto se suma la aprobación de la venta de material militar sofisticado a Corea del Sur y Japón, que empieza a transitar el camino de revisar el impedimento constitucional para desarrollar armamento ofensivo, y el despliegue de bombas nucleares en Corea del Sur, que habían sido retiradas en la década del 90 como producto de una acuerdo con las dos Coreas.
Las recientes sanciones económicas aprobadas en el Consejo de Seguridad vuelven a tensar la cuerda. Consisten en la prohibición de recibir exportaciones textiles coreanas y la limitación en un 30% del suministro de petróleo al país. Sanciones importantes, que han originado una dura respuesta de los funcionarios norcoreanos, pero que la mayoría de los analistas dudan de que vayan a detener sus planes de rearme.
Lo que pretendían los yanquis, ingleses, franceses y los que buscan ahogar por todos los medios al pueblo norcoreano, era un bloqueo total, persiguiendo meter a la nación asiática en una crisis similar a la que se produjo en la década del 90, cuando la crisis de la Unión Soviética la dejó sin asistencia. En esos años una hambruna total llevó a la muerte de tres millones (en un país de veinticinco millones) de norcoreanos por hambre. Estas sanciones no pasaron por el veto de China y Rusia, que aceptaron a subir la presión, pero exigen una salida negociada para la crisis.

La crisis capitalista y la presión militar

El aumento constante del militarismo yanqui, de la mano de Trump, es parte de una política agresiva de la principal nación del planeta, que busca aumentar la presión sobre las distintas regiones del mundo para obtener una mayor cuota de plusvalía para paliar su crisis.
Detrás de Corea del Norte está China. El coloso asiático abastece a Corea del Norte con el 90% de los alimentos y combustibles que consume. Es a su vez el país con el que comercia el 80 % de sus exportaciones e importaciones Corea del Norte. La presión de Trump sobre China no ha cesado desde que asumió la presidencia, entre otras cosas porque el balance comercial es favorable al gobierno de Beiging en 347.000 millones de dólares, en momentos que la economía estadounidense tuvo un déficit comercial de 502.300 millones de dólares en el 2016.
El régimen coreano, tradicional aliado de los chinos, le ha servido al gigante asiático de una suerte de estado tapón en la región para enfrentar la dominación yanqui y su expansión hacia el mar de China. Es un viejo régimen estalinista, con características de una férrea dictadura de carácter dinástico, que viene introduciendo reformas capitalistas desde la década del 90. Basa su poder en un desproporcionado desarrollo de la industria militar para un país con un pueblo muy pobre, típico de los regímenes que montados en una revolución, lejos de desarrollarla, necesitan invertir un enorme presupuesto para defender sus privilegios de casta parasitaria de los recursos del país de la agresión externa.
Las concesiones chinas a las presiones yanquis sobre Corea del Norte, intentan que la soga no le llegue al cuello a su aliado en la región y evitar que el conflicto se desmadre. Detrás de este escenario se desarrolla una disputa comercial importante, por un lado China lanza una estrategia comercial agresiva, la llamada “ruta de la seda”. Algo similar intentan los rusos, como relata Marcelo Cantelmi en su editorial de Clarín del sábado 09/09: “El líder del Kremlin, Vladimir Putin, apuntó a esa trama esta semana en Vladivostok, durante el Foro Económico Oriental que organiza su gobierno para atraer inversiones al Lejano Oriente” (…) “Sostuvo que el camino a seguir va en dirección opuesta al que impone Occidente. En lugar de aislar a la dictadura de Pyongyang se debería volcar una masiva corriente de inversiones extendiendo gasoductos, líneas eléctricas y sistemas ferroviarios desde Rusia y entre las dos Coreas”

Fuera las tropas y el armamento yanqui de Corea

El imperialismo trata de utilizar estas características dictatoriales del régimen coreano para justificar su agresión. Como lo hicieron Thatcher y las potencias “democráticas” para justificar el envió de la armada imperial británica en la Guerra de Malvinas, denunciando los horrores de la dictadura de Galtieri. O como lo hacen hoy al bombardear impunemente al pueblo sirio, con la excusa de que están peleando contra el genocida de Al Assad.
Los discursos y la impronta imperial de Trump no lo ayudan mucho a que este mensaje sea creíble y su engaño tiene cada vez menos fuerzas, en medio de una crisis de “credibilidad” de los viejos partidos y formaciones tradicionales.
Los socialistas revolucionarios como siempre, más allá de las totales diferencias que tenemos con el régimen de Kim Jong-un, estamos incondicionalmente en la vereda del pueblo coreano contra la agresión imperial. Una agresión que es funcional a Trump y su discurso guerrerista, y también, en la medida en que no se transforme en un enfrentamiento abierto, a la política militarista y bonapartista de la dictadura norcoreana. Sólo ejerciendo en forma plena su derecho a  la autodeterminación es que el pueblo podrá terminar con la dictadura sangrienta de la burocracia norcoreana y decidir el curso que debe tomar su país.
Corea del Norte tiene derecho a armarse en su defensa. El peligro de una conflagración nuclear no viene de que un país independiente pueda acceder al exclusivo “club nuclear” que dominan EEUU y las grandes potencias, sino justamente de la prepotencia imperial y su agresión hacia los pueblos que no domina. Más que nunca hace falta enfrentar entonces la prepotencia de Trump y su armada imperial, exigir el retiro de todas las tropas y armamento yanqui de la península coreana y el fin de toda sanción económica contra la nación de Corea del Norte.

Gustavo Giménez

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Los seis meses del nuevo presidente yanqui Trump…ezando https://mst.org.ar/2017/08/02/meses-presidente-yanqui-trumpezando/ Wed, 02 Aug 2017 21:33:13 +0000 https://mst.org.ar/?p=9502 Cuando se mencionan los seis meses de la administración Trump son comunes palabras como desorden, inestabilidad, idas y vueltas. 

No es para menos. El gobierno tiene el triste record de tener solo el 36% de aceptación y un nivel de desaprobación del 58%, según lo revela una reciente encuesta del Washington Post – ABC news. Son los niveles más bajos para un presidente norteamericano en 70 años.
El Congreso no dió curso a ninguno de sus proyectos importantes. Recientemente el Senado desaprobó su propuesta para liquidar el programa de salud llamado Obamacare, por 51 a 49 votos. Se dieron vuelta 3 senadores republicanos, entre ellos el ex candidato presidencial republicano John McCain. Con la reforma de Trump, 19 millones de norteamericanos se hubieran quedado sin servicio de salud.
La restricción a la inmigración de países musulmanes fue sufriendo revés tras revés judicial, que reflejaban las grandes movilizaciones contra este atropello, hasta que un reciente fallo de la Corte Suprema que le fue favorable en algunos aspectos.
Para el Muro con México, el Congreso le ha aprobado una partida de 1.600 millones de dólares, que aún no se sabe cómo se invertirán, ya que el costo total de la obra está estimado en 25.000 millones. Los comentaristas no pueden sino comparar estas exiguas cifras con los 800.000 millones que Obama recibió en los primeros meses de su gobierno.
No le ha ido muy bien a sus promesas de radicar industrias con mano de obra intensiva, pese a sus amenazas de arancelar en un 35% la producción de las terminales automotrices radicadas en México y de renegociar los términos del NAFTA para obtener mejores condiciones para EEUU.
Hasta el momento no ha podido ser alterado el tratado y según la BBC Mundo del 18 de julio: “Entre enero y junio las armadoras instaladas en México exportaron (a EEUU) 1.162.757 automóviles ligeros (…) Esto representa un aumento de 13,5% con respecto al mismo período de 2016…” Mientras, las ventas de las automotrices afincadas en territorio norteamericano descendieron.

Crisis con Rusia, Corea e Irán

La intervención rusa en las elecciones yanquis y la complicidad de Trump y su entorno todos los días tienen un nuevo capítulo. Ahora uno de los hijos de Trump ha admitido haber sostenido una entrevista con una importante asesora de la embajada rusa. Esto ha puesto de nuevo el tema sobre el tapete y ya muchos especulan sobre cuánto va a resistir Trump sin caer en el banquillo de los acusados. Para colmo, el Fiscal General Jeff Sessions, un hombre fiel a la nueva administración, ha caído en desgracia al declararse incompetente para investigar el tema, cediéndole la investigación a su segundo, un hombre poco confiable para el gobierno.
Como si esto fuera poco, la decisión del congreso de incrementar las sanciones a Rusia traerá como respuesta la expulsión de 775 funcionarios norteamericanos del servicio exterior radicados en Rusia, llevando el nivel de las relaciones entre ambos países a uno de los niveles más bajos después de la llamada “guerra fría”. Afectando los acuerdos contrarrevolucionarios que Trump pretendía desarrollar con Putin. Y si estas sanciones afectan, como amenazan, a empresas europeas en Rusia, van a tensar más las alicaídas relaciones con la Unión Europea.
La crisis con Corea del Norte no deja de escalar frente al lanzamiento de un misil de largo alcance del régimen norcoreano. Trump ha aumentado la presencia militar en Corea del Sur, pero no logra, pese a sus lamentos y amenazas, que China, que es el principal aliado comercial de Corea del Norte, descargue fuertes sanciones para frenar a su socio asiático. Y con Irán, no se han derogado los acuerdos trazados por Obama y tan denostados por el nuevo habitante de la Casa Blanca.
Otro tanto con las recientes sanciones contra Maduro y funcionarios venezolanos. Más allá de nuestro repudio por la inaceptable injerencia imperialista, los analistas especializados cuestionan su efectividad. Ya que, pese a las amenazas, aún no afectan el comercio y la producción petrolera de PDVSA, sino solo a los patrimonios y derechos de las personas sancionadas.

Desfile de renuncias y nuevos funcionarios

Primero fue la salida del portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer –después de solo seis meses en el cargo– quien fue reemplazado por el magnate Anthony Scaramucci, una suerte de alter ego de Trump en la comunicación.
El nuevo funcionario no perdió el tiempo y descargó su furia contra el Jefe de Gabinete Reince Priebus, acusándolo de las filtraciones de los secretos de la Casa Blanca a la prensa y logrando su dimisión, aprovechando también la derrota en el intento de derogación del Obamacare.
Priebus y el reconocido asesor Steve Bannon fueron blancos de sus ataques reflejando un intento de despegue con los altos mandos de la bancada republicana con lo que estos funcionarios tienen estrechos vínculos. Pero Scaramucci solo duró diez días, ya que el nuevo Jefe de Gabinete designado, el general/secretario John F. Kelly, pidió su renuncia al asumir.
Un verdadero tembladeral criticado por todo el establishment yanqui, que no encuentra en Trump al piloto de tormentas necesario para afrontar la tremenda crisis que cruza a la potencia imperialista.

Gustavo Giménez

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México: El Muro de Trump https://mst.org.ar/2017/02/01/mexico-muro-de-trump/ Wed, 01 Feb 2017 18:24:49 +0000 http://mst.org.ar/?p=6842 Cumpliendo sus promesas de campaña, Trump ha decidido levantar un Muro de más de 3000 km en la frontera con México.

No esta de más decir que ya hay una tercera parte de ese extenso territorio cubierta por vallas metálicas o directamente alambrado producto de la construcciones de gobiernos republicanos y demócratas anteriores. El costo total de los 2000 km faltantes se estima entre 12 y 15.000 millones de dólares. La orden ejecutiva de Trump contempla también la contratación de cinco mil guardias fronterizos (que se suman a los 25 mil existentes), la creación de nuevos puestos de detención y el redireccionamiento de fondos destinados a México.

Durante la campaña electoral Trump prometió echar a tres millones de inmigrantes indocumentados, sosteniendo que los mexicanos eran ladrones, traficantes y violadores, y que le robaban el trabajo a los trabajadores norteamericanos. Y además señaló que el costo del muro lo iba a pagar México de alguna forma. Ahora baraja arancelar en un 20 % las exportaciones de ese país con lo que obtendría unos 12.000 millones de dólares anuales (México destina el 80% de sus exportaciones a EEUU).

Ante estos anuncios, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, del PRI, suspendió su visita a EEUU para entrevistarse con el nuevo presidente y declaró que iba a convertir a las embajadas y consulados mexicanos en EEUU en centros de asesoramiento y defensa de los migrantes de su país. Luego del cruce, Trump y Peña Nieto se llamaron “a silencio”.

En realidad el gobierno del PRI, con la complicidad del PAN y el PRD, viene siendo un garante de los negocios yanquis en México. Allí están instaladas las maquilas que son las empresas multinacionales que fabrican en México, aprovechando su mano de obra barata, para luego vender en EEUU.

El reciente levantamiento del pueblo mexicano contra el gasolinazo, fue consecuencia de la política de privatización de la empresa nacional petrolera PEMEX, para abrir el negocio petrolero al capital transnacional, fundamentalmente yanqui. Una política que viene desde hace años, en los que se ha condenado a México a ser fundamentalmente productor de esa vital materia prima, dejando caer la destilación y derivando a esta tarea a las destilerías texanas en las cual se procesa el 50% del petróleo mexicano.

Tal es el grado de dependencia, acuerdos del NAFTA mediante, que cuando Trump visitó México en plena campaña electoral, invitado por el entonces principal ministro de Peña Nieto, Luis Videragay, Trump no dudó en declarar públicamente su intención de construir el muro y que lo pague México. Tal fue la humillación, que Videragay tuvo que renunciar.

A poco de haber ganado las elecciones Trump, Peña Nieto vuelve a designar a Videragay como ministro de relaciones exteriores, dados sus buenos vínculos con Trump. Los mexicanos hace rato que no le creen nada a Peña Nieto, quieren que se vaya y cada día están mas cerca de lograrlo. La indignación contra los “gringos” y su muro no podían ser mayor. Y ya muchos han señalado que ningún muro va a parar las luchas por sus derechos a los mexicanos y latinos en México o en EEUU.

 Gustavo Giménez

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Trump en el Gobierno Sus primeros pasos… y tropiezos https://mst.org.ar/2017/02/01/trump-en-gobierno-pasos-tropiezos/ Wed, 01 Feb 2017 11:55:41 +0000 http://mst.org.ar/?p=6776 Han pasado diez días de la asunción del magnate xenófobo y sus primeras medidas han desatado,  una reacción impresionante del movimiento de masas en EEUU y a escala planetaria contra su gobierno.

Su prepotencia imperial logró en pocos días una de las movilizaciones más importantes de la historia de EEUU, con más de dos millones movilizados en las acciones que encabezaron las mujeres y repercusiones en todo el planeta. Ahora varios de los aeropuertos de Estados Unidos están rodeados por miles de manifestantes y existe un repudio mundial a su prohibición a la inmigración musulmana, desatando una crisis institucional que expresa profundos roces en la burguesía yanqui.

Una avalancha de medidas reaccionarias

En estos primeros días terminó con un mezquino programa de salud para los sectores más pobres llamado popularmente “Obamacare”. Anuló el financiamiento a los programas que favorecían el aborto (con la complacencia de gran parte de la Iglesia Católica norteamericana). Y desarrolló una serie de medidas proteccionistas para la burguesía industrial yanqui, que van desde la suspensión de medidas regulatorias para la industria manufacturera, la obligación de construir los oleoductos norteamericanos con acero propio, a  la liquidación del TTP (tratado de libre comercio del Pacífico), el enfrentamiento con China amenazando arancelar sus productos, el desconocimiento de los acuerdos de Paris sobre el cambio climático y el relanzamiento de la construcción de dos oleoductos muy contaminantes para el medioambiente, resistidos y frenados por las luchas de las poblaciones locales.

Renglón aparte merecen sus medidas xenófobas como la firma de la construcción de un muro que separe México de EEUU y la reciente prohibición al ingreso de inmigrantes de países musulmanes (Libia, Somalia, Yemen, Irak, Irán, Siria y Sudán), que incluye a aquellos que tienen permiso de trabajo y residencia en EEUU y que no podrán reingresar mientras dure la suspensión de 90 días.  Para los refugiados sirios, que huyen de una guerra genocida, la prohibición es por tiempo indeterminado.

El proteccionismo y la política internacional

La política de Trump se da en un EEUU que no ha podido recuperarse de la crisis desatada entre 2007y 2008. La burguesía yanqui necesita extraer una cuota muy grande de ganancias de los trabajadores y pueblos del mundo. Necesita que el gigante chino, que es un neto exportador a EEUU, pague aranceles por sus productos, superexplotando aún más a sus trabajadores y restringiendo las ganancias de sus propios empresarios en favor de EEUU; que abra las empresas que aún tienen un fuerte componente estatal, a los capitales yanquies.

Necesita evitar el “costo empresario”, que significa tomar medidas para proteger el medio ambiente. Completando este cuadro el anunciado aumento de las tasas de interés, que va a encarecer el crédito internacional y el pago de las deudas externas, en favor de los bancos yanquis.

¿Podrá cumplir sus promesas de relanzar la industria manufacturera estadounidense, terminando con la política de las deslocalizaciones, con que los propias multinacionales yanquis hacen extraordinarias ganancias? O ¿solo veremos algunos movimientos tácticos para reactivar la obra pública, y medidas menores tendientes a dar alguna respuesta al polvorín que representan enormes sectores de la población norteamericana trabajadora y de clase media, con empleos precarios y asistidos por la seguridad social? Levanta el PPT, el tratado de libre comercio con Europa, apoya el Brexit y quiere renegociar el Nafta. ¿Esto quiere decir que la burguesía norteamericana va a dejar enormes territorios al avance chino? Es por lo menos dudoso que las multinacionales yanquis aprueben este curso; lo más probable es que ahora se patee el tablero para luego renegociar condiciones más favorables para EEUU.

Muchas de estas preguntas tendrán que ser contestadas por el curso de los acontecimientos. Va a depender, como todo, de la lucha de clases. No es que Trump sea muy distinto a Obama, como quieren pintarlos los defensores del otro partido imperialista; lo que sí intenta es pasar fuertemente a la ofensiva. Obama echó a 2.800.000 indocumentados y la disputa con China ya se libraba en LA y el Pacífico en los tiempos del anterior presidente.

El giro en la política internacional al intentar un acuerdo con Putin, tiene la lógica de fortalecer un acuerdo contrarrevolucionario, con este dictador y representante de los grandes empresarios petroleros rusos, que le permita evitar intervenir directamente en importantes regiones del mundo y de paso interferir en los acuerdos con su principal competidor comercial: China.

Se polariza la lucha de clases y vamos a fuertes enfrentamientos

El imperialismo no tiene manera de reconstruir su tasa de ganancia y salir de la crisis abierta en el 2008 como no sea imponiendo una fuerte derrota al movimiento de masas y los trabajadores en el mundo, arrasando lo que se le ponga en el camino, sean medidas de protección ambiental o protecciones de la economía nacional. Los yanquis vienen de un desastre en Medio Oriente y necesitan recomponer el “garrote” para imponer mejores condiciones para sus negocios.

Algunos analistas ya hablan de que estamos en presencia de un cambio en el régimen político de EEUU, que vamos a un gobierno bonapartista, con un fuerte recorte en las libertades democráticas. Eso está por verse. Ya Bush, conservando las formas democráticas, hizo en su momento fuertes recortes en las libertades del pueblo yanqui, después de la caída de las torres gemelas, con la excusa de combatir al terrorismo.

Pero para cambiar el régimen político hay que derrotar al movimiento de masas yanqui. Pero, al contrario, lo que ha hecho Trump es despertarlo, ponerlo en la calle.

Hay polarización, no giro a la derecha 

Un sector importante de la vanguardia y la intelectualidad mundial, cree que estamos presenciando un giro a la derecha. En realidad, lo que está sucediendo es que las viejas formaciones políticas socialdemócratas, “progresistas” o de la derecha tradicional se han caído, producto de los fuertes ajustes que le han tenido que aplicar al movimiento de masas en medio de la crisis en curso.

Y ante la falta de alternativas claras de izquierda anti capitalista se avivan estos fenómenos electorales mal llamados populismos de derecha.  Pero no son la única tendencia, más allá de sus limitaciones, surge un Sanders en EEUU, un Podemos en España, y distintos nuevos fenómenos, que expresan una búsqueda por izquierda de las viejas formaciones políticas. Ante la caída del viejo centro la situación se polariza.

Trump surge como un outsider,  fruto de la decadencia y desprestigio del viejo establishment yanqui demócrata y republicano. Para imponer su programa necesitará derrotar a los que desde su primer día se le enfrentan. El curso de la situación lo resolverá el resultado de esta pelea. Ahora son las mujeres, las minorías, los inmigrantes, los ambientalistas, los defensores de los derechos civiles… pero luego pueden sumarse los obreros y la clase media que votó a Trump, creyendo que iba a mejorar su situación.

La suerte final de la pelea en curso va a depender de que las masas norteamericanas encuentren una dirección política capaz de seguir empujando su movilización y dar una salida política independiente de Trump, y los imperiales partidos demócrata y republicano. Sanders expresó esta búsqueda, aunque lamentablemente no rompió con la dirección demócrata. Las luchas actuales y las que están por venir, van a plantear con fuerza la necesidad de crear un fuerza política distinta, que para ser una alternativa tendrá que tener un programa anticapitalista, y enfrentar a los mandamases de un imperio en decadencia.

 Gustavo Giménez

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