epidemia – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Wed, 10 Apr 2024 20:48:24 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png epidemia – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Alerta Dengue: la responsabilidad del gobierno y del sistema https://mst.org.ar/2024/04/10/alerta-dengue-la-responsabilidad-del-gobierno-y-del-sistema/ Wed, 10 Apr 2024 20:48:24 +0000 https://mst.org.ar/?p=35255 Con 233 mil casos y más de 161 muertos, asistimos a una histórica epidemia por Dengue en nuestro país. El desmanejo de la misma por parte del gobierno liberfacho llevó a que la tuviéramos que enfrentar desprotegidos, casi sin medidas de prevención concretas por parte del Estado, con las guardias de hospitales y centros de salud saturadas de consultas. Sin vacunas y con los comerciantes en «modo ultramercado» vendiendo los pocos repelentes a precios de locura. Qué medidas no se tomaron y se deberán tomar para el próximo año es lo que desarrollaremos en esta nota.

Escribe: Gerardo Uceda

Según el último parte del Ministerio de Salud de fines de marzo, la Argentina tiene registrado 232.996 casos, con 161 fallecidos y 512 casos graves. Según el mismo informe, el Dengue adquirió este año la característica epidémica en 5 zonas (NOA, NEA, Cuyo, Centro y La Pampa de zona Sur). La mayor cantidad (56% del total) corresponde a la zona Centro que incluye Bs As. Y se da como un hecho que en el NEA y NOA ya adquirió características endémicas (es decir permanecerá en forma más o menos estable durante todo el año).

Es una realidad también que este año la epidemia no sólo es histórica desde el punto de vista de la cantidad de casos (el mayor número de casos por semana jamás registrado) y su extensión nacional, sino porque se adelantó temporalmente con una aceleración de casos desde diciembre 2023. Además sabemos que hay un subregistro de casos, ya sea porque los profesionales de la salud en las guardias no dan abasto para registrarlo o porque se atienden en sistemas privados con menor registro o directamente no asisten ante la imposibilidad de acceder a la atención en hospitales.

Agente y vector

Como pasó con el Coronavirus, la población general, tarde y a los ponchazos, ya está incorporando conocimientos acerca de esta nueva plaga que nos azota. Pero, igualmente haremos aquí un breve repaso de la enfermedad, su agente etiológico y su vector, que nos sirva de base para entender los errores que se cometieron y lo que debemos exigirle al Gobierno para que la próxima no sea mucho más grave que la actual.

El dengue es una enfermedad viral producida por un Flavivirus, del cual existen 4 serotipos 1-2-3 y 4. En la Argentina están circulando el 1,2 y 3. Los cuales producen prácticamente el mismo tipo de sintomatología (distinto de lo que fuera con COViD19). La misma se caracteriza por fiebre, dolores musculares (la mayoría de las veces muy intensos, por eso se la llamó fiebre quebrantahuesos), cefaleas, náuseas, vómitos y manchas en la piel color rojo. Los casos graves están referidos a la presencia sobre todo de hemorragias (por boca, mucosas, intestino, etc), hipotensión arterial y shock y el compromiso de órganos como el corazón (miocarditis). La enfermedad, habitualmente leve en la primera infección, afecta desde niños hasta adultos, hombres y mujeres prácticamente por igual, aunque los extremos de la vida y los enfermos con déficits de la inmunidad, tumores u otras patologías crónicas y graves tienden a complicarse y tener mayor letalidad.

El vector, quien trasmite la enfermedad, es el mosquito Aedes Aegypti, el cual distinto del mosquito común o de los charcos, suele vivir en zonas domiciliarias, siempre que éstas cumplan algunas condiciones. La hembra (dado que el macho se alimenta del néctar de plantas) necesita para sus huevos de sangre humana por eso es la única que pica. Al picar un paciente infectado (que debe estar en la fase aguda, virémica de la enfermedad, es decir los primeros 7 días) la propia hembra se contagia y empieza a reproducir el virus en su cuerpo, el cual se reproduce más rápida y ferozmente a mayor calor y humedad. Virus que luego transmitirá en forma vertical a sus huevos. Estos huevos puestos por miles y en varios ciclos, pueden permanecer en agua durante mucho tiempo para eclosionar meses después siendo los que generarán un nuevo brote epidémico al año siguiente, con la diferencia que en este nuevo año, ya salen infectados y portadores del virus miles y miles de nuevos mosquitos, esto es lo que hace que año tras año las epidemias sean cada vez mayores, si no se toman acciones muy concretas, que por supuesto no se hicieron en nuestro país.

Cambio climático y pobreza: verdaderas causas de la epidemia

Hace más de 70 años Ramón Carrillo (primer ministro de Salud Pública del país) acuñó una frase diciendo «comparado con la pobreza, el hambre y la desprotección social, los microbios como causa de enfermedad, son sólo unas pobres causas». Hoy con el Dengue podemos decir que es completamente vigente.

El Dengue no es una enfermedad «novedosa» como lo fue el Covid. Durante años estuvo limitada mayormente a zonas tropicales de América y el Caribe, de Asia y de Africa Occidental. Pero fue el cambio climático, con el aumento de la temperatura global, el cambio de los regímenes de lluvias e inundaciones los que fueron extendiendo las barreras del virus cada vez más hacia el Sur. La deforestación, el monocultivo, la eliminación de zonas naturales para la reproducción del Aedes, todas consecuencias del modo de producción capitalista, llevaron a que este se refugie en las ciudades, a tal punto que hoy lo denominan «mosquito mascota» porque vive en los domicilios. Pero no en todos lados por igual, es claro que en los lugares en donde no se dispone de agua corriente, ni drenajes subteráneos, donde las plantas crecen en las afueras de las casas, típico paisaje de las villas y zonas más desprotegidas socialmente, la reproducción es mayor y los contagios por consecuencia mayores también. Si a esto le agregamos que esta población tiene en general menor accesibilidad a la atención médica, a que puedan recibir información correcta por parte de los profesionales de la salud sobre cómo hacer para prevenir el contagio cruzado, si se infecta algún miembro de la familia. Y ni qué hablar de poder comprar repelentes, espirales o aerosoles. Se entiende entonces que las capas más pobres de la sociedad sean las más afectadas y los nichos en donde se dan las condiciones para futuros focos endémicos, donde se refugie el mosquito para ya no irse nunca más.

El agosto de los capitalistas en modo libertario

Ante la pasmosa inacción del gobierno (ya nos ocuparemos de esto más adelante), al ver crecer los contagios exponencialmente y con anticipación, los fabricantes y comerciantes destinados a la producción, distribución y venta de repelentes, aerosoles y espirales, libres como están con el gobierno de LLA, de imponer ellos las condiciones de mercado, hicieron su agosto aún en la presencia de una emergencia de Salud Pública como lo es esta epidemia. Y así las cremas, líquidos, aerosoles, repelentes comenzaron su escalada de precios con inflación propia: en pocos días aumentaron el 20-100 y hasta el 1000% según dónde se los fueran a comprar, qué tan acuciante era la demanda y cuánto especulara el vendedor que serían los costos de reposición del producto. Eso pasó ya desde principios de diciembre y continúa hasta hoy.

El gobierno de Milei, fiel a su estilo de cuidar la libertad de los de arriba, sin importarle la del pueblo y ni siquiera su salud o muerte, dejó correr todos estos meses sin ningún tipo de intervención. Un silencio cómplice y fatal, que ni siquiera atinaba una respuesta por parte del propio Ministro de Salud, que vino a emitir un comunicado (errado y tendencioso por cierto) recién hace unos pocos días, cuando ya todos los especialistas hablan que por cuestiones climáticas, la curva epidémica estaría amesetándose e incluso esperan un descenso las próximas semanas (así lo manifestó Quirós ministros de Salud de CABA y es muy probable que así sea). De ponerle freno a los aumentos desmedidos de precios, nada. De importar como prometieron en otras ramas, nada. De producción nacional masiva a través de instituciones públicas nada.

Nada tiene esto de casual, la más famosa marca de repelentes y que tiene más del 80% del mercado de los mismos es Off, que corresponde a la multinacional S.C. Johnson de origen estadounidense, obviamente. Por si fuera poco es la que comercializa tabletas y espirales Fuyi y Raid en la Argentina, combo completo. «Viva la libertad carajo» diría el presidente, ante cada oportunidad de favorecerle negocios a sus admirados del norte, así nos cueste 233 mil infectados en el país.

La responsabilidad del Gobierno

Además de lo que ya hemos mencionado con respecto a dejar correr el aumento de locura de los precios de repelentes, el Gobierno no hizo prácticamente nada en el manejo de la epidemia. Fueron primero meses de silencio de radio. Luego cuando ya todo el mundo se quejaba y empezaba a cambiar el humor social, se dedicaron primero a negar la importancia y la profundidad de la epidemia y a echarle la culpa a las gestiones anteriores. Claro está que esta epidemia no nace de un huevo, son 5 años en los que los brotes se fueron intensificando, cada vez más casos, con cada más cerca de la zona central, donde vive la mayor concentración de población del país, etc. Pero es claro también que la primera medida ante una epidemia (y ante cualquier problema sanitario en general) lo primero que hay que hacer es reconocer que existe, estudiar su presentación, su evolución, recurrir a la ayuda de expertos en salud, etc. Nada de esto se hizo, hace meses que hubo un documento presentado por especialistas en infectología que daban sus recomendaciones de alertar a la población, de fumigaciones específicas, de advertencia sobre requerimientos de repelentes, sobre vacunación, también se ignoró todo esto.
Ya con el problema in crescendo, tampoco actuaron con medidas públicas de descacharreo (solo algunas propagandas por TV que terminaban poniendo la responsabilidad en manos de la población y no de ellos), tampoco corte de pastizales, entrega de mosquiteros, uso de larvicidas, absolutamente nada.

En el otro extremo del control y prevención de la epidemia, el gobierno ignoró las consecuencias de salud que iban a producirse, así no reforzó las guardias, no se contrató a nuevo personal de administrativos (que podrían hacer el primer triage), ni de enfermería ni médicos, aún a sabiendas que estábamos ante un brote que duplicaba y hasta cuadruplicaba todo lo visto anteriormente, lo que no era más que el preludio de las guardias abarrotadas, de largas colas, de profesionales otra vez cansados y sobrepasados, violencia en las guardias, falta de llegada del paciente a la consulta, etc. Como dijimos esto trae consecuencias concretas, miles se quedarían afuera del diagnóstico y control, otros se tornarían graves, ingresando a los hospitales ya en estado crítico, aumentando los costos por la necesidad de uso de recursos intensivos. Algunos muertos incluso en sus domicilios sin haber llegado a internarse. La inmensa mayoría, contagiada con formas leves pero sin medidas de prevención de contagios como ya nombramos.

El colmo de la desidia y la inacción fue obviamente el propio Ministro de Salud, Russo al que no se le conocía la cara, en medio de una epidemia y del cual el portavoz Manuel Adorni dijo que estaba trabajando de manera exquisita! Quien no sólo estuvo desaparecido durante toda la curva de ascenso de contagios, para sacar un comunicado recién al final de marzo, esencialmente para justificar la ausencia del Estado en esta epidemia y para justificar con información sesgada por qué no iban a comprar vacunas para prevenir los contagios, incluyendo información falsa sobre las mismas, como que no estaba aprobada en EEUU (donde no fue presentada para su aprobación), o que no era efectiva (todos los especialistas en infectología lo han desmentido al ministro). Incluso circuló la versión que ellos sí se vacunaron. Si esto se confirmara estaríamos ante un nuevo caso de vacunatorio VIP al que ya nos había acostumbrado el kirchnerismo

Medidas de emergencia

Nuestra legisladora de CABA, Cele Fierro, presentó un proyecto de Ley de emergencia en la Legislatura de CABA, no solo para paliar lo que quede de este brote 2024, sino de cara a evitar un nuevo salto el año próximo y un abordaje integral del Dengue. Estas medidas forman parte del mismo y de proyectos similares a presentar por otrxs legisladorxs en el país.

Estas propuestas parten de reconocer la epidemia como una emergencia de salud pública y reclamos desde el equipo de salud y sectores sociales al gobierno nacional y provinciales para que se declare la Emergencia en Salud y se dispongan todos los fondos necesarios para atacar este brote y prevenir los próximos.

1) Repelentes gratuitos para toda la población. Hay que declarar de utilidad pública los repelentes, que el estado intervenga para evitar el acaparamiento especulativo. Compra, importación y fabricación masiva de repelentes por parte del Estado Nacional. Apelando a la capacidad instalada para producción pública en provincias y establecimientos de salud, como sucede parcialmente en Tucumán y Buenos Aires, a través de las Universidades de farmacia. Distribución gratuita a toda la población.

2) Fumigación estratificada con el modelo de la OPS. Multiplicar de manera efectiva las fumigaciones con criterio de control de foco, evitando las fumigaciones masivas que sólo consiguen eliminar otro tipo de insectos que a su vez controlan y limitan el crecimiento de mosquitos. Evaluación y uso de larvicidas para destruir las larvas que eclosinarán ahora y hasta el próximo año. El CONICET presentó hace más de un año un producto larvicida, que aún no tiene producción masiva, a pesar de los buenos resultados obtenidos.

3) Hospitales libres de contagio. Especial atención a las fumigaciones y control de focos en hospitales, uso masivo de repelentes y mosquiteros en las instituciones sanitarias.

4) Equipo de salud e infraestructura sanitaria. Aumento de personal en guardias, pisos de internación y creación de nuevas salas de atención específicas de Dengue, separados por gravedad de patología.

5) Vacunas para todxs a cargo del Estado. Comprar vacunas en forma masiva para ser aplicadas de forma gratuita con criterio de prioridad empezando por los enfermos convalecientes de dengue de más de 3 meses de primera infección, para los ancianos y enfermos de alto riesgo (cáncer, inmunosuprimidos, etc). Y a todo el personal de salud en riesgo de contagio por atención de pacientes con Dengue agudo. Familiares de pacientes con Dengue agudo también.

6) Mapeo epidemiológico. Compra y utilización de reactivos para Dengue, para su uso con criterio epidemiológico e identificación de nuevos focos y serotipos.

7) Campaña masiva de comunicación. Publicidad, concientización e instalación de postas sanitarias en espacios públicos, para proveer de información correcta y permanente a la población de las medidas a tomar para el control de la epidemia.

Sólo abandonando la desidia y el desmanejo liberfacho podremos hacer frente a esta nueva peste que, producto de la decadencia del sistema capitalista mundial y la inacción del gobierno, está costandonos enfermos y muertes nuevamente en nuestro país. Con la plata de la deuda y lo que se roba el FMI y cobrando un impuesto extraordinario a las corporaciones y las grandes fortunas, sobran recursos para invertir en las medidas de emergencia y para avanzar hacia un sistema único de salud que permita un abordaje de fondo para esta enfermedad emergente.

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Epidemia y emergencia sanitaria: mucho ruido y pocas nueces https://mst.org.ar/2020/03/13/epidemia-y-emergencia-sanitaria-mucho-ruido-y-pocas-nueces/ Fri, 13 Mar 2020 05:28:36 +0000 https://mst.org.ar/?p=21730 Llegó el Coronavirus al país, se multiplicaron los casos y, mientras escribo esta nota, pegan un salto del 50%. La epidemia copa el centro de la escena nacional y ocupa la mayoría clara en medios de prensa y redes, eclipsando al tema de la deuda y la crisis de la economía doméstica que, como contracara de la virosis, se agrava exponencialmente en sus principales parámetros.

Después de haber minimizado el impacto del Coronavirus, de haber afirmado que no iba a entrar o que lo haría a ritmo lento, el ministro Ginés abandonó la sonrisa impostada y su cara se desencajó. Pretendió argumentar que las prioridades eran el sarampión y el dengue, cuando la crisis sanitaria y social, desnudan el crecimiento de las patologías emergentes y que no existe ningún plan para combatirlas seriamente. En los últimos dos días, ante la evidencia consumada, se imprimió un giro en la actividad oficialista, más mediático y gestual que real. El presidente habló por cadena nacional emulando a un sanitarista, se lanzaron pomposamente sendos decretos de “emergencia sanitaria” en Nación y Pcia. de Bs. As. Y los ministros y secretarios recorren los medios difundiendo los protocolos, explicando y explicando. La preocupación colectiva, con algunas dosis de pánico por cierto, refleja que la epidemia se nos vino encima, que no fue prevista y que la información planificada y con bases científicas, brilló por su ausencia.

¿Responsabilidad individual o políticas públicas?

Sin lugar a dudas, la población debe ser movilizada y hay que apelar a su compromiso activo para enfrentar estas contingencias críticas. Lo opuesto a la actitud burocrática del gobierno chino quien, combinó el ocultamiento primero y la desinformación extrema luego, con el disciplinamiento manu militari del pueblo. Pero otra cosa es apelar a la teoría de la responsabilidad individual, donde el estado se desentiende de su responsabilidad y asume como único rol la administración de la pobreza y la crisis social y un asistencialismo primitivo, instando que las soluciones vengan de la gente, transformando lo que deben ser acciones auxiliares en el centro de las campañas (identificación de un insecto, colocación de mosquiteros, vaciamiento de cacharros, cerramientos o ahora para el Coronavirus el autoaislamiento social o la técnica para contener las emisiones de fluidos con el estornudo).

Tenemos que ser categóricos. No alcanza con la acción de la población si no hay un cambio drástico en las políticas públicas en general y de salud en particular, para comenzar a revertir esta crisis. Son bienvenidos los protocolos. Y las medidas de blindaje cuando son racionales. Pero no alcanzan. En lugar de medidas efectistas, lo que se necesita es  un programa de emergencia con inversión, planificación y control social.

La epidemia desnuda la crisis sanitaria

Desde CICOP y desde nuestra agrupación Alternativa Salud/ANCLA, venimos alertando que tanto antes para el dengue y el sarampión como ahora para el Coronavirus ni el país ni la CABA ni Buenos Aires estaban preparadas para enfrentar la epidemia que se venía. Se evidencia la fragmentación del sistema, impotente para una respuesta nacional unificada y con medidas anárquicas y diferentes (a veces contradictorias) en cada provincia o municipio. Se evidencia el desfinanciamiento del sistema, habida cuenta que no hay insumos ni infraestructura siquiera para la contingencia. En muchos establecimientos brillan por su ausencia el alcohol, las toallas descartables, los barbijos hasta insumos de alta complejidad. La especulación de las empresas privadas que hacen pingues ganancias medrando con la salud de la gente, es evidente. También la falta de producción pública, pese a la capacidad instalada ociosa de más de 40 establecimientos que ya mismo podrían producir desde alcohol gel hasta insumos más complejos. Esto se ha agravado sobremanera porque tanto Nación como Buenos Aires tienen prorrogados los presupuestos de ajuste de Macri y Vidal. Y eso es producto de la decisión política de Fernández (que Kicillof emula) de condicionar toda la economía y las decisiones políticas por el pago de la deuda. Una patética muestra de las prioridades del Frente de Todos.

Y también se evidencia la desjerarquización de lxs trabajadorxs de la salud. Porque se depreció el salario con bono o suma fija, se negó la actualización del mismo, se suprimen las licencias en un sector expuesto a desgaste laboral y sin discriminaciones y no hay planes de incorporar nuevo personal. Es decir se opta, como lo hace Kicillof en la Pcia., por superexplotar a la insuficiente planta de personal en lugar de convocar nuevos contingentes con plenos derechos para poder atender como corresponde. El gobierno macrista de la CABA no se quedó atrás: en lugar de nombramientos nuevos, convoca a 200 enfermerxs jubiladxs; no contento con haberlos excluido de la carrera profesional, ahora los expone al riesgo. Indigno e inútil para combatir la epidemia. Sin una normativa nacional de verdadera emergencia, con inversión y control social.

La emergencia que hace falta declarar

Las medidas de blindaje y punitivistas de AF y la emergencia sin inversión ni planificación democrática y con castigo para el equipo de salud como hace Kicillof, no sirven para salir de esta crisis. No alcanza con recomendarle a los buitres de la industria farmacéutica que morigeren los precios, El estado tiene que intervenir. No alcanza con protocolos, sino hay shock de medidas de emergencia que empiecen a producir un cambio de fondo. Medidas que deberán profundizarse ante el surgimiento de los primeros casos autóctonos y la expansión de la epidemia.

Un programa de emergencia para responder a las epidemias fortaleciendo el sistema de salud, debería, entre otras, garantizar las siguientes medidas:

  • Disponer una partida de emergencia que implique la triplicación efectiva del presupuesto de salud en todas las jurisdicciones. Disponer para la contingencia un fondo nacional común a manejar por el comité de crisis. Todas las partidas deben ser puestas bajo control social, para evitar desvío de fondos.
  • Nombramiento de recurso humano del equipo salud de dependencia nacional, provincial y municipal, con plenos derechos laborales (planta permanente) para cubrir todas las vacantes y garantizar los planteles necesarios, el pase a planta del personal que ya revista en condiciones precarias y la movilización del personal de contingencia que sea necesario. Disponer un inmediato aumento salarial con cláusula gatillo de actualización automática.
  • Declarar de utilidad pública de todos los medicamentos e insumos necesarios para prevenir y tratar la enfermedad, con derecho a expropiación de los mismos a los laboratorios y empresas que lucran con la salud de la gente aumentando sideralmente sus precios. Distribución masiva y gratuita de los mismos a través del sistema público de salud. Aplicación de la ley de Abastecimiento si se comprueba acaparamiento. Implementar la producción pública de alcohol gel, medicamentos y demás insumos.
  • Declarar de utilidad pública la infraestructura y capacidad instalada, incluyendo todas las camas de los establecimientos privados de salud que sean necesarias, con su integración al sistema público mientras dure la emergencia.
  • Puesta en marcha comités de emergencia central y regionales, con participación decisiva de los trabajadores de la salud a través de sus organizaciones representativas, así como de las organizaciones comunitarias y universidades nacionales. Para ejercer el control presupuestario y la planificación efectiva de las acciones.
  • Obtener los recursos para financiar la emergencia de la suspensión de todo pago de la deuda externa en todas las jurisdicciones y aplicando un impuesto extraordinario a las corporaciones urbanas y rurales, entidades bancarias, multinacionales farmacéuticas y grandes fortunas del país.

Ponemos a urgente debate estos puntos en reuniones y asambleas, ya que necesitamos desarrollar el reclamo y la movilización para exigir la implementación y concreción de una verdadera emergencia sanitaria.

Guillermo Pacagnini

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