europa – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Fri, 14 Jun 2024 20:59:40 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png europa – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Unión Europea. Elecciones con la impronta de la derecha https://mst.org.ar/2024/06/14/union-europea-elecciones-con-la-impronta-de-la-derecha/ Fri, 14 Jun 2024 12:56:41 +0000 https://mst.org.ar/?p=35600 En la nueva composición de la Eurocámara ganaron peso las organizaciones más retrógradas. ¿Cuáles son los factores que alimentan el auge de la derecha y la ultraderecha? La polarización política y social requiere de respuestas socialistas y revolucionarias. La izquierda anticapitalista tuvo representación con el NPA-Révolutionnaires (Francia) y el MAS (Portugal).

Escribe: Rubén Tzanoff

Nueva composición del Parlamento Europeo

La X Legislatura del Parlamento Europeo se conformará en base a los siguientes resultados: el Partido Popular Europeo (EPP) obtuvo 186 eurodiputados con lo cual la derecha tradicional creció en escaños (+10). Los Socialistas & Demócratas (S&D) obtuvieron 135 diputados, lo que implica un retroceso (-4) pero que en líneas generales los mantiene a flote. Los liberales de Renovar Europa (Rene) sufrieron un importante descenso a 79 diputados (-23). El ECR Group obtuvo 73 (+4). El Partido Identidad y Democracia (ID) 58 (+9). Los Verdes/ALE se desplomaron a 53 escaños (-18) fundamentalmente por las malas performances en Alemania y Francia. Y La Izquierda-GUE-NGL (The Left) se quedó con 36 diputados (-1) y mantuvo el espacio de la centroizquierda reformista.

Giro a la derecha

Aunque los “europeístas” se mantuvieron en pie, es evidente que no recibieron el espaldarazo que necesitan para superar la crisis de proyecto que atraviesa la UE. De todos modos, el dato más relevante de los resultados fue el auge de las expresiones reaccionarias. La extrema derecha ganó en Francia, Italia, Bélgica, Hungría, Austria y creció en otros países. El sacudón se hizo sentir en dos de los pilares de la UE: Alemania, donde la AfD se ubicó como segunda fuerza, y en Francia, donde la Agrupación Nacional de Marine Le Pen duplicó en votos a los liberales de Emmanuel Macron, quien ante la falta de apoyo convocó a elecciones anticipadas.

Reaccionarios con apoyo

Los resultados no causaron sorpresa ya que se situaron dentro de las proyecciones. Pero sí provocaron preocupación ya que el apoyo a las formaciones retrógradas es un indicativo del debilitamiento del “cerco sanitario” que antaño marginaba los discursos de odio contra los derechos sociales y democráticos de los trabajadores, los inmigrantes, los movimientos ecologistas, feministas y LGBTIQ+.

Alianzas por definir

El próximo paso en la Eurocámara será la votación del nuevo presidente de la Comisión Europea, para la cual se comenzaron a plantear las posibles alianzas. Una de las postulantes, en este caso a la reelección, es Úrsula von der Leyen (EPP), quien se manifestó abierta a pactar con formaciones de la extrema derecha, especialmente con Fratelli d’Italia de Giorgia Meloni. Los Verdes están dispuestos a negociar y los socialdemócratas plantearon como condición para reeditar el acuerdo con el EPP y los liberales que no haya una “coalición con la extrema derecha”.

Se reactivaron las alarmas

Resulten como resulten las negociaciones por la presidencia y los otros cargos importantes, es un hecho que se acrecentó el peso de la derecha y de la ultraderecha, lo cual no tiene nada de positivo. Si en la legislatura anterior, con menos influencia imponían puntos de su agenda, es probable que con la nueva composición intenten dar una vuelta de tuerca a los recortes de derechos sociales y democráticos. Aunque el espectro de derecha presenta divisiones y disputas que hasta el momento le impidieron conformar un bloque homogéneo, la reactivación de las alarmas esta largamente justificada.

¿Quiénes son los responsables?

Hay varios elementos que confluyen para la irrupción de la derecha y la ultra como fenómeno de alcance mundial. Algunos de ellos son: la crisis de la economía capitalista, el desprestigio de los regímenes y de los partidos burgueses, la aparición de personajes “mesiánicos” que propagandizan soluciones simples para problemas complejos y la cobertura que les brindan los medios de comunicación masiva y las redes sociales. Sin embargo, el factor determinante es el rol que cumplen los partidos reformistas cuando llegan al poder. Cuando los gobiernos, socialdemócratas o centroizquierdistas son corruptos, no resuelven las necesidades más acuciantes del pueblo trabajador y benefician a los privilegiados; decepcionan a quienes confiaron en ellos como herramienta de cambio. Por eso es una falsedad que se presenten como “mal menor” o “dique de contención” a las derechas cuando en realidad son los mayordomos que les abren las puertas de las instituciones y normalizan su presencia. El antídoto contra la ultraderecha fue, es y será principalmente la movilización y el enfrentamiento en las calles.

Creciente polarización política y social

El auge de las derechas en el Viejo Continente forma parte de un fenómeno que se evidencia en el Estado de Israel, Estados Unidos, India, Rusia, Brasil, Argentina y otros países, en los cuales la reacción adquirió representaciones políticas. Este es sólo uno de los polos existentes, hay otro polo que se le contrapone, conformado por los trabajadores y los pueblos que luchan en todo el mundo, es más fuerte en las calles pero carece de representación política y de dirección revolucionaria. Solo para tomar algunos ejemplos, en Francia y Reino Unido hubo grandes movilizaciones y huelgas en defensa de los derechos de la clase trabajadora. En Alemania la población marchó masivamente contra la derecha. Y en toda Europa hay continuas manifestaciones contra el genocidio en Palestina, a pesar de la represión y la persecución de los gobiernos. La situación mundial tiene como característica más destacada una creciente polarización política y social que requiere respuestas socialistas y revolucionarias.

Expresiones de la izquierda anticapitalista

En las elecciones de algunos países hubo expresiones de la izquierda radical que, aunque modestas, son dignas de destacar. Es el caso de la primera presentación en Francia del NPA-Révolutionnaires, con la consigna “¡Por un mundo sin fronteras ni patrones, urgente revolución!”. Además, anunciaron la voluntad de participar en las elecciones anticipadas convocadas por Macron e hicieron un llamado postelectoral: ¡Urge una respuesta social de los trabajadores y los jóvenes!

También resaltamos la presentación del Movimiento Alternativa Socialista (MAS) de Portugal, que tuvo entre sus principales postulados: “Fin de los privilegios de los diputados europeos” y “Salario mínimo europeo de 1.300 euros para todos”. En las primeras conclusiones publicadas el MAS resaltó el mérito de haberse presentado, de haber realizado una campaña correcta y de no haber caído en la debacle casi generalizada de la izquierda portuguesa. Es necesario mencionar que también enfrentó la campaña de un grupo que responde a la UIT que, en vez de centrarse en la derecha, se dedicó a atacar a la única lista socialista consecuente en el apoyo a la lucha de los trabajadores y al pueblo palestino.

Desde la Liga Internacional Socialista (LIS) saludamos la presentación de las listas del NPA-R y del MAS, a l@s camaradas que las integraron y la disputa que llevaron a cabo.

La disyuntiva es socialismo o barbarie

Alejados de los proyectos “europeísta” y “euroescéptico” que se ciernen a los marcos del capitalismo decadente y sus regímenes cada vez más autoritarios, es necesario construir un proyecto socialista, de izquierda radical y consecuente. Que apoye las luchas de los trabajadores y los pueblos. Que impulse las movilizaciones, las huelgas y la autoorganización democrática. Que enfrente los planes de la “Europa Fortaleza”, imperialista y desigual, para reemplazarla por una Europa de los trabajadores, los pueblos y la libre Federación de Estados Socialistas Europeos. En el camino de estas tareas estratégicas se definirá si el futuro de la humanidad conduce a la barbarie o hacia el surgimiento de las nuevas direcciones y organizaciones revolucionarias que se necesitan para avanzar al socialismo.

Congreso de la RSL de Kenia

Del 21 al 23 de este mes en Nairobi, tendrá lugar el Congreso de la Liga Socialista Revolucionaria de Kenia, sección de la LIS. Participarán trabajadores, mujeres y jóvenes de distintos lugares del país y contará con la presencia de representantes de distintos países africanos. Por la dirección de la Liga Internacional Socialista estará presente nuestro compañero Alejandro Bodart. Luego de este importante evento, se publicarán en la web de la LIS los documentos y conclusiones más importantes para socializarlos en toda la corriente.

Nota publicada en la web de la Liga Internacional Socialista https://lis-isl.org

 

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Bielorrusia: ¡viva la rebelión obrera y popular! https://mst.org.ar/2020/09/02/bielorrusia-viva-la-rebelion-obrera-y-popular/ Wed, 02 Sep 2020 18:37:15 +0000 https://mst.org.ar/?p=26848 Por tercer domingo seguido, el pasado 30 más de cien mil personas salieron a las calles en Minsk, la capital bielorrusa, y otras ciudades. Hubo unos 125 detenidos. En ese país clave del Este europeo -entre Polonia y Rusia- hay desde hace veinte días una poderosa rebelión del pueblo trabajador contra el régimen autoritario de Alexander Lukashenko, presidente desde hace 26 años. El detonante fue el nuevo fraude en la elección presidencial del 9 de agosto, su sexta postulación al poder.

Lukashenko impidió presentarse a los opositores más populares y luego fraguó el escrutinio: 80% de votos él y sólo 10% Svetlana Tijanóvskaya, que se postuló cuando su esposo, el popular bloguero Sergéi Tsijanuski, fue encarcelado. Apenas se supo el resultado hubo protestas masivas, con gran protagonismo de jóvenes y mujeres de sectores medios. La violenta represión, lejos de causar miedo, exacerbó la bronca contenida por años y estalló una verdadera rebelión.

A partir de allí la lucha pegó un salto: obreros de fábricas como BelAz, Grodno Azot, mineros de Soligorsk, ferroviarios, trabajadores del subte, de la salud y docentes hicieron asambleas, huelgas y se sumaron a las marchas. Esto logró detener la represión generalizada y forzó la liberación de los detenidos. Hubo acciones a diario y, los domingos 16 y 23, concentraciones masivas. Lukashenko no logró convocar más que algunos miles. Sólo lo sostienen el aparato del Estado y el presidente ruso Putin.

En Bielorrusia el gobierno y el régimen son dictatoriales, de tipo estalinista. Lukashenko maneja todo en base a las fuerzas represivas y la KGB. Los derechos de huelga y organización sindical son muy limitados. Es casi un régimen de partido único, ya que sólo legalizan a los socios del poder. Tijanóvskaya se tuvo que exiliar en Lituania, han detenido a decenas de periodistas locales e internacionales, y días atrás fue detenida Liza Merlyak, dirigente del Sindicato Independiente, aunque luego debieron liberarla.

En Bielorrusia ya no quedan “conquistas soviéticas”. En los ’90 la burocracia “comunista” inició la restauración capitalista e hizo del país un capitalismo de Estado: las principales empresas son estatales, crecen el mercado y el capital privado. A la falta de libertades democráticas, la crisis capitalista le sumó más deterioro social y desigualdad, sin futuro para los jóvenes, precariedad laboral y jubilatoria, y una pésima gestión de la pandemia. Las rebeliones en EE.UU. y otros países le sumaron su efecto contagio.

Hay estalinistas que defienden a Lukashenko. Dicen que es una conspiración externa, como el proceso de Maidán en Ucrania en 2013-2014. Es falso: el pueblo bielorruso se hartó de autoritarismo y penurias; no es un giro a la derecha. Lukashenko dice que no se irá ni dará nuevas elecciones y aplica una represión selectiva al activismo obrero. Pero las movilizaciones son un doble poder en las calles, no institucionalizado. Surgen comités de huelga en varias empresas y será decisivo si se extienden, coordinan y los dirigen los sectores más combativos.

La Unión Europea anunció sanciones y Trump se dice “muy preocupado”. Sólo pretenden mejorar su posición política, económica y militar en el Este europeo. Lo mismo los gobiernos capitalistas ruso y chino. Putin quiere profundizar el “Estado de la Unión” ruso-bielorruso para anexar al país vecino. Y la creciente presencia de capitales chinos en Bielorrusia busca sumar a su “ruta de la seda” a ese país clave entre la UE y Rusia. Ni “mal menor” ni “campo progresivo”: fuera el imperialismo yanqui y europeo, la OTAN y la injerencia rusa y china.

Estamos con el pueblo, los jóvenes, las mujeres, los obreros y nuestros compañeros que están en plena lucha. Apoyamos sus reclamos por el fin de la represión, liberar a los presos políticos y castigar a los represores. El movimiento es heterogéneo: hay una confluencia contra el dictador y por nuevas elecciones, abarcando distintos intereses de clase. Por eso hay que combatir a las tendencias de derecha para que no desvíen la lucha hacia un proyecto privatizador y neoliberal. La tarea de los socialistas revolucionarios es impulsar la lucha hasta sacar a Lukashenko; alentar y extender la coordinación democrática entre los sectores obreros; y avanzar en poner en pie un partido de los trabajadores con un programa revolucionario.

La experiencia de viejos luchadores, la fuerza de los jóvenes y el activismo del Sindicato Independiente de Bielorrusia nos hacen ver con optimismo la chance de avanzar hacia una nueva dirección sindical democrática, clasista y combativa, y en empezar a construir una alternativa política independiente de patrones y burócratas. Apoyamos el reclamo de nuevas elecciones libres, a la vez que sólo será posible lograr una democracia genuina y las demandas sociales con una revolución socialista y un gobierno de los trabajadores democráticamente organizado.

Desde la Liga Internacional Socialista (LIS) venimos respaldando la rebelión. Aquí marchamos a la embajada bielorrusa, en Barcelona participamos de las acciones de los emigrados, en Ucrania impulsamos el apoyo del Sindicato Independiente “Protección Laboral” y lo mismo en otros países. La movilización y la huelga general son el camino para echar a Lukashenko y su régimen, que intentarán retener el poder como sea. Llamamos a los trabajadores y a la izquierda revolucionaria del mundo a redoblar el apoyo al pueblo bielorruso hasta que su lucha triunfe.

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Balance de las elecciones italianas: Un espejo de la crisis capitalista europea https://mst.org.ar/2018/03/21/balance-de-elecciones-italianas-espejo-de-crisis-capitalista-europea/ Wed, 21 Mar 2018 20:13:15 +0000 https://mst.org.ar/?p=12399 El pasado 4 de marzo se realizaron elecciones generales en Italia. En el país mediterráneo, que tiene un sistema parlamentario, el resultado electoral confirmó y potencia la grave crisis que atraviesa su régimen político.

Por un lado, se hundió la centroizquierda gobernante del Partido Democrático (PD) que bajó del 40% en el 2014 a un miserable 19% o 23 % si se cuentan a sus aliados. Su ruptura de “Libres e Iguales” apenas superó el 3% de los votos1. Por el otro, fue golpeada su alternancia bipartidista, la formación Forza Italia del ex primer ministro Sergio Berlusconi que retrocedió al 14% y cedió el primer lugar dentro de los partidos de derecha a la Liga del Norte en franco ascenso electoral.
El resultado electoral con la formación Movimiento 5 Estrellas de Beppe Grillo y Luigi Di Maio como minoría más votada, con un histórico 32% y una elección fuertísima en el sur pobre, la coalición de derecha formada por La Liga del Norte, Forza Italia y Hermanos de Italia que suma un 37% y el raquítico 23% de la alianza de centroizquierda, no permite que ninguna de las fuerzas en pugna pueda formar gobierno por sí sola2. Es muy posible que se prolongue una crisis (que siguiendo crisis similares de “formación de gobiernos” sucedidas en España o Alemania recientemente), termine en un “gobierno técnico” de transición hasta que puedan realizarse nuevas elecciones.
Por fuera de estos resultados la alianza de partidos anti capitalistas llamada “Poder al Pueblo” cosechó solamente el 1,06 % y la llamada “Por una Izquierda Revolucionaria” solo el 0,10 %, reflejando las dificultades de la izquierda anticapitalista para canalizar el enorme descontento con el viejo régimen político, dado los errores sectarios y oportunistas cometidos en el pasado, lo que ha hecho que partidos centristas como el M 5 Estrellas o la reaccionaria y xenófoba Liga del Norte, sean en la actualidad los que capitalicen la crisis abierta.

La polarización

Italia hace años que viene sufriendo una grave crisis económica como producto de las consecuencias del colapso global de la economía capitalista desatada en el 2008. Después de haber tenido un retroceso de su PBI en el 2012 y 2013, su crecimiento anual es paupérrimo (menos del 1%), tiene un 40% de desocupación juvenil y su endeudamiento que es uno de los mayores de Europa, abarca un 140% de su PBI. Tiene además 600.000 nuevos inmigrantes llegados en los últimos años.
El derrumbe de la centroizquierda gobernante del PD, que hasta hace unos años era la formación centroizquierdista más votada de Europa, sigue la línea del hundimiento general de la socialdemocracia europea y la liquidación de los viejos regímenes de alternancia bipartidista, que han garantizado los planes de austeridad, contra las conquistas del “estado de bienestar” y de los trabajadores europeos.
La falta de una alternativa revolucionaria que pueda canalizar estas rupturas ha generado procesos de polarización y surgimiento de nuevos fenómenos políticos. En Italia se han reflejado en el triunfo de una formación como el Movimiento 5 Estrellas con un “discurso” anti régimen y anti corrupción, contra los privilegios de los “políticos” tradicionales y la Unión Europea, aunque su programa plantea algunas reformas económicas para favorecer los productos italianos y cierta demagogia contra la austeridad, no cuestiona las bases capitalistas de la UE, ni a las multinacionales, no exige la cesación del pago de su deuda y esta contra los inmigrantes. Los principales medios europeos la califican erróneamente como “antisistema” y de izquierda.
En la otra punta se fortaleció la derecha más xenófoba y reaccionaria de la Liga del Norte, con un discurso anti europeo, que sumó cuatro millones de votos más desde su última elección.

Los debates sobre el resultado electoral

Curiosamente para los jefes del imperialismo europeo como Merkel o Macron, la elección italiana es un desastre para la Unión Europea, dado el hundimiento del viejo régimen y la votación mayoritaria hacia formaciones “antieuropeístas” como el M 5 Estrellas o la Liga del Norte. En eso coinciden con una parte de la izquierda europea para la cual, al no surgir una alternativa anticapitalista clara, en el marco de una etapa en que los pueblos de Italia (y toda Europa) han perdido muchas conquistas, ven el panorama muy negro.
Esta confusión en la izquierda ya tuvo en el debate sobre el Brexit un importante antecedente. La ruptura de Gran Bretaña con la Unión Europea impuesta por la votación del pueblo británico en un referéndum, fue desacreditada porque en esa elección se fortaleció políticamente una formación de extrema derecha y xenófoba, la UKIP, ante la posición pro europeísta de los conservadores y laboristas. En esa oportunidad las corrientes trotskistas y revolucionarias se dividieron en torno a qué postura adoptar.
A varios años de aquella votación puede observarse el inmenso golpe que sufre la burguesía europea y británica con el Brexit. Todas sus disputas y maniobras para intentar suavizar sus efectos sobre la estabilidad y negocios capitalistas, nos muestran con qué fuerza pega esta ruptura en esa superestructura imperialista y reaccionaria que es la Unión Europea. Estas crisis en las alturas no pueden sino favorecer, en la medida en que cuestionan los mecanismos centrales de dominación del enemigo, a la lucha de los pueblos de Europa contra los planes de ajuste de los banqueros.
El hundimiento del PD de Renzi y el achicamiento de Berlusconi, la masiva votación contra el viejo régimen y la UE, más allá de que las nuevas formaciones burguesas en el gobierno van a traicionar sus promesas en este sentido, la inestabilidad creciente al complicarse la posibilidad de formar gobierno, favorecen las luchas de los trabajadores y el pueblo de Italia contra las reformas liberales.
La debilidad que significa la falta de una alternativa revolucionaria de peso en el proceso italiano, origina distintas mediaciones y le da márgenes a la burguesía para tratar su crisis y continuar con sus planes de ajuste y contra los inmigrantes.
Pero estas contradicciones de la crisis de ninguna manera pueden concluir en un diagnóstico pesimista sobre las posibilidades abiertas. El movimiento obrero y el pueblo italiano están lejos de ser derrotados. Al contrario, la dinámica de la situación va a producir más luchas contra el ajuste en Italia y en Europa, y más crisis de las alternativas pro capitalistas. En ese proceso van a deteriorarse las opciones que tras un discurso progresista o de “izquierda” no quieran enfrentarse al régimen gobernante y llevar a cabo un programa anticapitalista.
La crisis italiana plantea la tarea de construir un fuerte partido anticapitalista amplio, como sucede en otras partes de Europa, y también una corriente revolucionaria al interior del mismo, que aprendiendo de los errores del pasado empalme con las luchas y los procesos de ruptura política que se desarrollan en la península mediterránea.

Gustavo Giménez

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Importante reunión internacional en Barcelona https://mst.org.ar/2017/12/21/importante-reunion-internacional-en-barcelona/ Thu, 21 Dec 2017 20:07:10 +0000 https://mst.org.ar/?p=11430 Durante los días 14 y 15 de diciembre se realizó una reunión de nuestra corriente internacional en Barcelona, epicentro de la lucha por la República de Cataluña. A ella asistieron representantes de distintos grupos y partidos de Europa occidental y Europa del este.
Las deliberaciones fueron coordinadas por nuestro compañero Alejandro Bodart, quien además mantuvo encuentros y reuniones con distintas organizaciones catalanas.
Fueron dos días de debates sobre la situación mundial, Europa y Cataluña. De intercambio de opiniones sobre el próximo Congreso Mundial de la IV Internacional (SU) al cual estamos invitados. Un punto fundamental de la reunión giró en torno a las principales tareas de los revolucionarios en el Viejo Continente y cómo aprovechar las oportunidades para avanzar en la construcción de nuestros grupos en cada país en donde actuamos.
El fructífero encuentro evidenció acuerdos generales sobre los tiempos de crisis que atraviesa la economía capitalista mundial. Sirvió para debatir y precisar nuestra política y orientación para intervenir en la rica realidad española y en la rebelión del pueblo catalán contra el Estado y el régimen surgido de la constitución franquista del 78.
La presencia de compañeros de distintos países de Europa nos permitió abordar también la situación de la lucha de clases en Francia, Alemania, Rusia, Bielorrusia, Ucrania y otras regiones. La lucha de los trabajadores ante la precariedad laboral, el desempleo y los bajos salarios; el regreso del endeudamiento externo, las reivindicaciones de los derechos de las mujeres y los jóvenes, fueron el cuerpo principal de los debates.
Como tareas, la primera resolución fue profundizar la ya intensa campaña realizada contra el artículo 155, por la libertad de los presos políticos de Rajoy, el Rey y el régimen constitucional franquista del 78. También difundir rápidamente y en varios idiomas una publicación con nuestra caracterización y política sobre el proceso catalán.
En el plano organizativo se decidió constituir un subcentro europeo para trabajar en equipo entre los distintos grupos y compañeros de nuestra corriente y participar de la Conferencia Internacional que realizaremos en Buenos Aires los primeros días de mayo de 2018.
Como cierre de la intensa actividad desplegada, el sábado 16 participamos y llevamos nuestra solidaridad al encuentro internacional “With Cataluña”, organizado a partir de la iniciativa surgida de los Comités de Defensa de la República (CDR).

Corresponsal

 

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En respuesta a la fábrica de mentiras: No media revolución, revolución entera https://mst.org.ar/2017/10/10/en-respuesta-fabrica-de-mentiras-no-media-revolucion-revolucion-entera/ Tue, 10 Oct 2017 19:45:18 +0000 https://mst.org.ar/?p=10820 Cataluña concentra la tensión del proceso de lucha de clases en Europa y a escala internacional. La burguesía continental en pánico amenaza, agrede, extorsiona, procura aterrorizar. El pueblo catalán está desplegando una movilización enorme. Hay contradicciones agudas en la dirección del proceso en curso. Hay una feroz lucha política de ideas a escala mundial. Las corporaciones mediáticas fabrican mentiras a escala industrial. Nuestra intervención de respuesta, desde la trinchera del pueblo republicano

En la confrontación contra la derecha fascista, incluso en el terreno de la guerra civil, el peso del programa, la lucha de ideas lo domina todo en términos estratégicos. La burguesía lo sabe y por eso, utiliza todo su fuerza material para blindar ideológica y políticamente a la reacción. Es una línea internacional. Trotsky decía que el problema de la burguesía republicana en España, en el 30 del siglo pasado, era que se proponía hacer “media revolución, y las revoluciones se hacen enteras, completas o se vuelven contrarrevolución”. Hoy el proceso político en Cataluña se juega en las calles, de forma desigual pero masiva y toda pacífica, sin los métodos de autoorganización de la clase obrera. El bloque españolista de conjunto intensifica su amenaza, con lo cual no se hace más que aumentar la polarización y acumular más y más contradicciones. No podemos descartar que se desenvuelvan de forma explosiva, virulenta. Sin embargo, lo central pasa hoy por intervenir en el duro debate político internacional que pretende aislar la lucha por la independencia de la clase obrera española y de la solidaridad internacional. Frente al confusionismo interesado de la burguesía solidaria entre sí, nuestros planteos al servicio de una clarificación marxista para el apasionante debate presente.

Falacia 1: Cataluña es como Malvinas, y los catalanes como los kelpers

La comparación se completa diciendo “si estás por la autodeterminación de los catalanes, por qué también no le reconocemos el mismo derecho a los kelpers”. Es muy simple este debate. Los kelpers no son una nacionalidad autóctona de las islas, oprimidas por la Argentina. Son población implantada por el ocupante colonizador inglés como parte de una estrategia de ocupación en el siglo XIX. Es decir: no hay ningún derecho histórico vulnerado, sino una operación montado por el imperialismo inglés. Nada que ver con el caso catalán, nacionalidad preexistente al Estado Español, que como tal surge con las invasiones napoleónicas del siglo XIX. Es decir: España como un Estado indivisible, con una lengua única, con un esquema de apropiación y despojo económico de las regiones a favor de la burguesía rica españolista, es una construcción reciente y reforzada por la dictadura franquista tras ganar la guerra civil en 1939. Es decir: frente a una nacionalidad de casi mil años de preexistencia, se invoca una unidad forzada por el fascismo en el siglo XX. Una aberración

Falacia 2: La independencia catalana es secesión, como Santa Cruz de la Sierra en Bolivia

Este argumento también se repite, una y otra vez. A veces se remite a “Córdoba” o “Buenos Aires”. En fin, varias cuestiones. Primero, que en el caso de la Medialuna en Bolivia, no hubo un proceso de base popular en las calles reclamando derechos violentados. Fue la burguesía gringa de esa región, racista y odiosa del sustrato campesino, original y popular del proceso boliviano la que impulsó la secesión. Un programa totalmente reaccionario, derechista, enemigo de la clase trabajadora. En Cataluña se movilizan millones en un proceso que reclama república, independencia y derechos. Es decir: que arrancó democrático y va cobrando dinámica cada vez más anticapitalista por sus objetivos y los enemigos que enfrenta.

Falacia 3: La autodeterminación divide a la clase obrera, fortalece a la burguesía

En Cataluña hay un proceso popular que cuestiona el Régimen del 78 y la Moncloa. Impugna objetivamente el austericidio de la Troika, es decir, la hoja de ruta de la burguesía hegemónica en Europa. Por lo tanto, si la independencia se consuma, si se impone la República Catalana se estimula y fortalece el proceso más general de lucha contra la monarquía y la arquitectura de la impunidad al franquismo, los privilegios de la  iglesia y la corona, más los beneficios de la fracción financiera del gran capital en la península. Por eso, apoyar la independencia en Cataluña y la convocatoria a una Constituyente libre, soberana y democrática, incluye el llamado al conjunto de la clase obrera a abolir la monarquía que nadie votó y convocar a un proceso Constituyente para hacer de España “un país para el pueblo”.

Falacia 4: El proceso es burgués, totalmente extraño a los intereses de la clase obrera

Lenin escribió en 1916 frente a la insurrección en Irlanda y criticando durísimo a los izquierdistas que no la apoyaron que “quien espere la revolución social pura, no la verá jamás. Será un revolucionario de palabra, que no comprende la verdadera revolución”. Altamira, el PO y otros grupos sectarios, subestiman el proceso catalán, lo minimizan. El PTS actúa de forma casi idéntica haciendo una petición de principios a cada ascenso revolucionario que está dando la crisis capitalista desde 2008, que los excluye de intervenir positivamente. El argumento típico del sectario consiste en identificar las contradicciones de la dirección del proceso con la base del movimiento que se desenvuelve. Si hay una cosa que la movilización catalana no tiene es apoyo de la gran burguesía que despliega un consecuente terrorismo económico con la migración de empresas desde el 1-O. La autodeterminación es un derecho elemental de los pueblos y refleja cuando expresa volumen de fuerzas masivo, contradicciones insalvables. El proceso catalán tiene la independencia como punto del iceberg pero se combina dialécticamente con la insatisfacción de derechos sociales básicos incompatibles con el españolismo monárquico.

Independencia, república y revolución hasta el final

Trotsky aconsejaba a los revolucionarios en España tres cuestiones: 1) ninguna alianza política con la burguesía; 2) ser los mejores soldados contra el fascismo y 3) transformar España en un “país del pueblo, de las masas”. En Cataluña hay una enorme revolución democrática llena de contradicciones en su orientación política, por las conducciones que más peso tienen. Lo central hoy es apoyar la “energía elemental de las masas” sin desconocer los límites de su dirección política actual, militando para construir alternativa que “complete la revolución hasta el final”. En la etapa presente es multiplicar la solidaridad internacional con la independencia y la república. En esa orientación nuestro planteo consiste en colocar en agenda la necesidad de una Constituyente sin pactos, sin acuerdos por arriba, con total libertad y soberanía popular para decidir sobre todo: la deuda externa, el sistema financiero, fiscal, la tierra, el trabajo, la educación, la casta. Todo. La revolución irrumpió. Ahora, frente a la reacción derechista, como decía el poeta:”A galopar hasta enterrarlos en el mar”. Viva la revolución catalana.

Mariano Rosa

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“Francia Insumisa” y el trabajo precario https://mst.org.ar/2017/03/29/francia-insumisa-trabajo-precario/ Wed, 29 Mar 2017 19:07:56 +0000 http://mst.org.ar/?p=7641 Entre escándalos de corrupción, el 23 de abril en Francia se vota a presidente. Entre 11 candidatos, hay dos de izquierda y un ecologista. Primeros aparecen Macron y Le Pen, de centroderecha y derecha. Ante la debacle del PS gobernante surgen ilusiones en Mélenchon, líder de Francia Insumisa. Nuestro grupo hermano francés, La Comuna, desnuda el verdadero rol de ese centroizquierdista.

¿Es mucho pedir el exigir un verdadero trabajo y un verdadero salario para todos y, por ende, la abolición del trabajo precario? FI no se lo pregunta. Su programa se jacta de erradicar el trabajo precario. ¡Muy bien! Por desgracia, el contenido bajo ese embalaje no corresponde a tan bella etiqueta. En efecto, las medidas de FI plantean una “buena” precarización, “buenas misiones” y un “buen” servicio nacional obligatorio.
El contrato de duración indeterminada (CDI) debe ser la “norma”, dice FI. Pero eso no le impide proponer “una cuota máxima de contratos precarios del 10% en las pymes y del 5% en las grandes empresas”. Eso no erradica, sino que perpetúa el trabajo precario en todas sus formas. Es sólo un anticipo de las ideas de Mélenchon.

Trabajo genuino, no “misiones”

Sembrando el camino del infierno de las intenciones más insumisas del mundo, FI plantea un “derecho oponible al empleo” para los desocupados de larga data. Veamos: el Estado deberá, “en última instancia, proponerle al desocupado un empleo a tono con su calificación, en una tarea de interés general… Si el Estado no lo puede garantizar, el subsidio al desempleo sigue hasta que tal empleo sea propuesto” ¿Cómo se entiende?
Un desocupado deberá aceptar una tarea, temporal por definición, por ejemplo en el Estado. Sabemos lo que eso significa en la vida real: cuando se suprimen puestos, empresas como los ferrocarriles traspasan esas tareas a “transitorios” flexibilizados a voluntad. Eso son las “misiones”: una máquina de rechazar empleos reales y de generar trabajo a migajas, sobre todo polifuncional. Desde ya, FI no dice qué le pasa a un desocupado “insumiso” que rechace ese tipo de misiones. ¡El despido!

Es su naturaleza

“El futuro en común” que FI dibuja para la juventud es un infierno. Propone “reemplazar los ‘empleos a futuro’ por un ‘contrato joven’ de cinco años en el sector comunitario y público, que daría derecho a una formación temporal o una preparación para los concursos de la administración pública”.
Es su naturaleza. Mélenchon no rompió en nada con su pasado como ministro de Jospin, cuando alentó la ilusión de la pasantía escuela-empresa y fue todo en beneficio de las patronales.
El CDI no es “la norma” para los jóvenes, que deberán asumir tareas transitorias. Esto será funcional a la supresión de puestos estatutarios, al haber “misiones” y “contratos-jóvenes” para paliarla. El derecho a un trabajo genuino para los jóvenes, con CDI, es pisoteado salvajemente por FI.

Insumisos a reclutar

Para los jóvenes hay también un aspecto de reclutamiento. FI quiere “crear un servicio ciudadano obligatorio… de nueve meses, con una formación militar inicial y derecho a la objeción de conciencia. Pagado al salario mínimo. Dirigido a tareas de interés común: emergencias, bomberos, seguridad pública, defensa, seguridad civil, protección y reparación ambiental, apoyo a asociaciones comunitarias. Incluiría un chequeo de salud, un examen de escritura, lectura y cálculo con eventual nivelación, capacitación gratuita para manejar y carnet”.
Nueve meses de servicio, pues. Con tareas comunitarias, como el cuidado ambiental basado en oficios ligados a la arquitectura paisajista y al mantenimiento de espacios verdes y bosques. Encima, con arenga militar. Lindos insumisos, ¿no?

Reemplazar mano de obra estable por flexibilizada

El “nuevo” programa de FI se inscribe en una vieja trama, tejida desde hace 40 años: reemplazar la mano de obra calificada, con oficio, sueldo fijo y a tiempo completo por una mano de obra precaria destinada a misiones, “servicios a la comunidad”, sin CDI, polifuncional y ajustable a voluntad. Esto tiene un solo nombre: retroceso social.
Entiéndase bien: no damos consigna de voto, no debatimos la candidatura de Mélenchon, no le suplicamos unirse con Hamon ni lo acusamos de “hacerle el juego a”. Al contrario: militamos contra el intento de FI de someter al movimiento obrero y democrático a su política de colaboración de clase. Militamos por abolir la precarización laboral y contra toda propuesta de empleo precario.
Pierre-Yves Chiron, 8/3/17
Traducción: Pablo Vasco

1. Insurrección obrera y popular que gobernó París durante 60 días.
2. Los principios de la IIIª República, J-M Mayeur, Ed. Seuil, 1973.


¿A dónde va FI?

El movimiento de Mélenchon eligió el 18 de marzo para organizar su gran procesión “manifestante”. Hubo decenas de miles, venidos de toda Francia. Era un mar de banderas francesas: las mismas que la derecha enarboló en su acto dos semanas antes.
Para mostrar fuerza FI eligió el aniversario de la Comuna de París1, que fue derrotada por las tropas monárquicas bajo la bandera azul, blanca y roja. Esa bandera no simboliza “la patria en peligro”, sino los crímenes cometidos contra los obreros parisinos en junio de 1848 y mayo de 1871: decenas de miles de muertos, miles de deportados y encarcelados.

“La infame bandera tricolor”

Así la llamó Paul Brousse, luchador sobreviviente de la Comuna. El 9 de julio de 1871 la mayoría de los diputados monárquicos juró fidelidad a la bandera francesa “que en oposición al estandarte sangriento de la anarquía fue la bandera del orden”2. En ese paño tricolor, el blanco simbolizaba a la realeza.
En su llamado a los trabajadores franceses del 18 de marzo de 1892, aniversario de la Comuna, Engels escribía: “Hace 21 años el pueblo de París enarbolaba la bandera roja, desafiando a la vez a la bandera francesa que ondeaba en Versalles y a la bandera alemana que ondeaba sobre los fuertes ocupados por los prusianos… Lo que hace grande a la Comuna es su carácter internacional. Es su desafío osadamente alzado frente a todo sentimiento de chovinismo burgués. La clase obrera de todos los países no se equivocó. Que los burgueses celebren su 14 de julio o su 22 de setiembre. ¡La fiesta de la clase obrera, en todos lados y siempre, será el 18 de marzo!”
Todo eso el jefe de FI lo sabe muy bien. Montado en una marea tricolor, en una puesta en escena, mostró que FI se sitúa claramente por fuera del movimiento obrero. FI sacó a luz su verdadera cara: el chauvinismo y la “unidad nacional”, o sea la colaboración de clases, la sumisión de los trabajadores en nombre de la insumisión. Una política reaccionaria en toda la línea.

Un corte de manga a la clase obrera y sus luchas

Los activistas obreros y juveniles que fueron atraídos por este caballo de Troya que es FI se van a dar cuenta que esa sigla no busca “romper con este mundo podrido”, “erradicar el trabajo precario” ni combatir a la Unión Europea. Palabrerío aparte, con sólo leer el programa de FI basta para ver que esa gente quiere cambiar algo para que todo siga igual, bajo la bandera tricolor, la dictadura de la tasa de ganancias capitalistas y el yugo del trabajo precario.
Haciendo ondear la bandera francesa el día de la Comuna, FI le hizo un corte de manga al movimiento obrero y sus combates. “El futuro en común”, se jactan. ¿Futuro? El FI no tiene ninguno.
20/3/17

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Crisis europea: derrota de la ultraderecha en Holanda https://mst.org.ar/2017/03/19/crisis-europea-derrota-de-ultraderecha-en-holanda/ Sun, 19 Mar 2017 15:44:49 +0000 http://mst.org.ar/?p=7376 El pasado miércoles 15/03 se celebraron las elecciones generales en Holanda. Los pronósticos más extendidos daban al xenófobo Greet Winders como seguro ganador. Lo llamaban el “Trump holandés”. “Expulsar a los marroquíes”,” frenar al islamismo”, “una Holanda para los holandeses” eran algunas de las sus propuestas racistas y xenófobas.

Ríos de tinta auguraban el triunfo de la ultra derecha, que iba a ser continuado por Marie Le Pen en las elecciones francesas, el Partido de la Libertad de Austria (nazi), el ascenso de la AfD (1) en Alemania, el crecimiento de Aurora Dorada en Grecia entre los jóvenes menores de 25 años, etc. Tal como lo describió Rodolfo Terragno en su editorial de Clarín del domingo 12 de marzo. El político argentino no hacía sino repetir los miedos y argumentos de los liberales y socialdemócratas de todo el mundo en torno al avance “irrefrenable” del fascismo, o del “populismo de derecha”, como suelen llamar a Trump y a estos fenómenos.

Pasaron las elecciones holandesas y al quedar segunda la agrupación de Winders, con tan solo 20 de los 150 escaños en disputa, los titulares de las grandes editoriales derrochaban frases de alivio, la “democracia” había derrotado a la ultraderecha, en Holanda se habría frenado su curso ascendente, Marie Le Pen nunca pasará de la primera vuelta, en Grecia al “populismo de Izquierda” lo suplantarían los reformistas y después de todo el ascenso de los xenófobos alemanes lo único que lograría es que entren al parlamento, etc., etc.

En realidad lo que pasó en Holanda, es algo que se está repitiendo de distintas formas en cada país, que se expresó en el triunfo de Trump en EEUU:  una creciente polarización política, expresada en el hundimiento de los viejos aparatos liberales y socialdemócratas, encargados de imponer fuertes medidas de ajuste en una Europa capitalista en crisis.

El Holanda el partido gobernante, el liberal VVD del primer ministro Mark Rutte, retuvo la primera minoría con 33 escaños (sobre 150), pero perdiendo 8 con relación a la anterior elección y va a tener que abandonar a su socio socialdemócrata para intentar armar un gobierno de coalición con otras agrupaciones de derecha, ya que “los socialdemócratas del Partido del Trabajo (PvdA), que han gobernado en coalición con los liberales en Holanda los últimos cuatro años, han sufrido una derrota histórica. Han perdido 29 escaños y pasan de ser el segundo partido del Parlamento al séptimo.” (La Vanguardia, Barcelona, 17/03/17)

En los años ochenta, socialdemócratas (PvdA), liberales de derecha (VVD) y democristianos (CDA) se repartían el 80% de los escaños. En estas elecciones, estos tres partidos no suman juntos ni el 40% de los votos.

La ultraderecha del xenófobo y partidario de romper con la Unión Europea, Greet Winders, capitalizó por derecha este desgaste, convirtiéndose en un fenómeno político, pero sin lograr la primera minoría. Obtuvo 20 escaños y un 13,1 % de votos; es decir, 5 escaños y 3 puntos más que en 2012.

Composición del parlamento luego de las elecciones

Lo que los diarios no resaltan en la misma medida es el ascenso de una formación de izquierda ecologista, la del joven de 30 años, hijo de marroquíes, Jesse Klaver, que paso de 3 diputados a 13, con un programa que en Holanda… busca la integración de los inmigrantes y las políticas sociales” (Diario El Mundo de España 16/03/2017). Y sobre el qué mucho sostienen que fue la verdadera revelación de estas elecciones.

La crisis europea

No es el ascenso de formaciones de ultra derecha el fenómeno central de la situación política en Europa. Si bien su ascenso es preocupante son aún fenómenos electorales. Lo central está en la crisis de todo el sistema político y social sobre el que se formó la Unión Europea. La crisis del capitalismo europeo.

Esta crisis cuyo origen podemos situarlo en el estallido de la economía mundial en el 2007/08, ha obligado a las tradicionales formaciones liberales y socialdemócratas sobre las que descansaba los regímenes políticos de la UE, a enfrentarse a sus bases electorales con fuertes planes de ajuste, provocando el “fin del estado de bienestar”.

En Holanda la coalición gobernante (liberal y socialdemócrata) fue castigada por este proceso. Si bien los liberales, que retuvieron la primer minoría, perdieron bancas, los principales afectados fueron los socialdemócratas ¡Bajaron de 38 diputados a tan solo 9!

Esta crisis, cuestiona permanentemente no solo los modelos de ajuste, que los banqueros europeos y la burguesía alemana pretenden imponerle al resto de los países integrantes de la UE, sino que pone en peligro su supervivencia como superestructura imperialista.

Entre los fuertes roces que se ocasionan  permanentemente podemos mencionar el rebrote de la crisis de Gran Bretaña que se ha dado en estos días, en la polémica entre los representantes de la nación escocesa que presionan a Inglaterra por un nuevo referéndum independentista y su negativa a ser parte de un “Brexit duro”. En un marco en el cual hace pocas semanas el Sinn Féin (brazo político del IRA), el partido irlandés histórico que brega por la independencia de Irlanda del Norte  y su unificación con Irlanda del Sur, logró una muy importante votación en las elecciones autonómicas locales, perdiéndolas por unos pocos votos ante su rival el Partido Democrático Unionista pro inglés.

El “fantasma” del Brexit

La traición del gobernante griego Tsipras a los mandatos anti ajuste del plebiscito griego y su capitulación a las órdenes de la troika (2) frenaron la primer amenaza de ruptura de ese engendro imperialista que es la Unión Europea. Un engendro que defiende gran parte de la burguesía mundial y los sostenedores de este sistema capitalista, argumentando que es la arquitectura necesaria para la unión de los pueblos de Europa y su progreso. Burdas mentiras que, lamentablemente muchas veces son sostenidas por sectores “progresistas”.

La realidad es que la UE, se construyó para beneficiar a las burguesías de Europa y no a sus pueblos y clases trabajadoras, sobre las cuales los banqueros del Banco Central Europeo descargan cotidianamente brutales planes de ajuste, que los gobiernos locales implementan sin piedad.

Dentro de este pillaje los más favorecidos son los representante de los capitales y multinacionales más sólidos, en particular la de los capitalistas alemanes. Por eso Ángela Merkel es la figura política más importante del imperio europeo.  La crisis en curso no solo ha desatado las luchas de los pueblos contra estos planes de ajuste sino que ha agravado los roces ya existentes al interior del acuerdo imperial.

Fue el pueblo inglés, a partir de su pronunciamiento en el plebiscito, el encargado de dar la primera gran patada al acuerdo imperial. Muchos denigraron este triunfo, ya que en el terreno político, ante la debilidad de la izquierda revolucionaria, en la campaña por el Brexit ocuparon un lugar partidos con posiciones de derecha y xenófobas. En realidad, y más allá de las confusiones que la falta de una dirección anti capitalista provoca, los trabajadores y el pueblo inglés, desataron una dinámica infernal, que ha debilitado al acuerdo imperial europeo y que también  ha potenciado la lucha por las libertades nacionales de los pueblos oprimidos dentro del propio imperio británico. Dando fuerza también a otras luchas europeas conexas como la de la independencia catalana.

La creciente polarización planea enfrentamientos más duros entre las clases

Pueden existir roces y enfrentamientos entre los distintos sectores de la burguesía imperialista. Algunas de estas diferencias se expresaron recientemente en la cumbre entre Donald Trump y Ángela Merkel. Significativamente entre tantos desencuentros hubo un acuerdo importante: la necesidad de crear planes de empleo flexibilizado que bajen el costo de la mano de obra y los salarios.

Es que sin lograr extraer una cuota importante de plusvalía extra a los trabajadores del mundo, es imposible avanzar en resolver la actual crisis capitalista. Y aquí se terminan las diferencias entre “populistas de derecha” y “liberales democráticos” o socialdemócratas. En todo caso se pelearan en la disputa por la tajada que pretendan para cada uno.

Esta necesidad nos habla de nuevos ajustes… y de nuevas resistencias de los pueblos. Y en estas peleas entre las clases, en las calles, se definirá el curso de Europa y del mundo. Por eso hace más falta que nunca una izquierda anti capitalista que se postule para dirigir a los trabajadores en las contiendas contra esta ofensiva y llevar las luchas hasta la derrota del actual sistema capitalista imperialista.

(1)    AfD: Partido Alternativa para Alemania, de ideología de ultra derecha, que puede obtener más del 10% de los votos en las próximas elecciones y acceder al parlamento germano.

 

(2)    Troika: nombre con que popularmente se llama al acuerdo entre el Banco Central Europeo, las autoridades de la Unión Europea y el FMI, responsables de los planes de ajuste que sufren los pueblos y trabajadores de Europa.

Gustavo Giménez

 

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La crisis global y sus consecuencias: Polarización y cambios políticos en Europa https://mst.org.ar/2014/06/02/crisis-global-consecuencias-polarizacion-cambios-politicos-en-europa/ Mon, 02 Jun 2014 17:51:41 +0000 http://mst.org.ar/?p=4680 Las elecciones al Parlamento Europeo hicieron temblar el viejo continente al destacar nuevos triunfadores a derecha e izquierda y el derrumbe de los partidos que aplican las recetas de austeridad. En el trasfondo de esos resultados electorales polarizados y cambios en curso está la crisis capitalista que desde hace varios años afecta a Europa y el mundo entero. Se abren perspectivas de mayor tensión social y política.

Al concluir las elecciones europeas del 25 de mayo, los medios de comunicación del mundo se plagaron de noticias alertando sobre los cambios producidos y, en especial, sobre el Frente Nacional de Marine Le Pen, la expresión de extrema derecha que se alzó con una clara victoria en Francia, el segundo país de Europa continental. Desde ya, ese triunfo es un hecho muy importante y a tener en cuenta en la perspectiva pero no el único. En este artículo intentamos realizar un análisis integral que saque a luz el conjunto de conclusiones que arrojan los resultados y sus motivos.

La crisis capitalista como disparador de los cambios políticos

En primer lugar, no se pueden comprender los resultados sin el escenario de crisis capitalista que lleva ya siete años. La crisis global se preveía a largo plazo e incluso en el último período fue llegando a nuevas regiones del mundo. Golpea también a las economías emergentes como Brasil, que hoy vive el mundial de fútbol más conflictivo que se hubiera imaginado entre huelgas y movilizaciones de protesta contra el gobierno y los mega-negocios de FIFA.
En ese contexto que afecta a todas las potencias, desde que Europa se metió de lleno en la crisis no encontró cómo salir de la misma. Ya son años de países en recesión o casi nulo crecimiento económico. Millones de parados, jóvenes sin futuro, pérdida de las conquistas sociales de posguerra, la inmigración como consecuencia de crisis extrema y guerras en países y continentes cercanos. Cientos de millones sufren esta situación mientras los organismos políticos y económicos del poder europeo, comandado por Alemania, insisten con planes de austeridad, recortes sociales y pagos millonarios de las deudas nacionales a los organismos de crédito.
En el afán de hacerle pagar a los trabajadores y los pueblos los costos de esta tremenda crisis, la burguesía imperialista europea aprieta las clavijas mientras se debate qué rumbo seguir. Y en esa situación irrumpió este primer cambio político de magnitud expresado el 25M, que arranca del castigo contundente a los partidos gobernantes, responsables de aplicar en nombre de la Unión Europea los planes de austeridad impuestos por Alemania. Los resultados electorales han sido un reflejo directo en la superestructura política, de la crisis capitalista que al interior de Europa lejos está de su final. Y que además se combina con la crisis política, militar y social que desde el oriente también afecta el corazón europeo por sus fuertes lazos comerciales y gasíferos, como es el conflicto de Rusia y Ucrania o las revueltas en Bosnia, por citar dos ejemplos.

Se resquebrajan viejos partidos y gobiernos

Al compás de la crisis capitalista, los históricos partidos de cada país se fueron poniendo a tono con las necesidades del poder político y financiero, disponiéndose a ser garantes de sus medidas. Como nunca antes se vio, partidos liberales y la socialdemocracia se mimetizaron en función de aplicar planes similares de ajuste. Le tocó hacerlo al PS en Francia, al PP en España, a Nueva Democracia y el PASOK en Grecia o al Partido Conservador en Gran Bretaña, por tomar cuatro importantes ejemplos. Unos y otros fueron derrotados en las elecciones, sufriendo graves golpes políticos y profundizando la etapa de ruptura de franjas de masas con esos partidos históricos.
En algunos casos, esta brutal derrota trajo consigo un problema mayor para los regímenes, como es el retroceso general de varios bipartidismos. En España, el PP y PSOE no llegaron a sumar el 50% de votos. Algo similar les ocurrió a los laboristas y conservadores en Gran Bretaña. La UMP y el PS francés no llegaron juntos ni al 40%. Distinto es el caso de Alemania, país imperialista que comanda la Unión Europea en base a una gran coalición entre liberales y socialistas que volvió a ganar alrededor de Angela Merkel como caudillo del proyecto en Europa.
En resumidas cuentas, los nuevos triunfadores electorales existen y se desarrollan sobre la base de la crisis capitalista que no cesa y del derrumbe de los partidos gobernantes que aplican los consiguientes planes de austeridad. Y su triunfo se combina con una alta abstención que es otra expresión de rechazo popular a la situación actual y a los partidos de gobierno superando en varios países el 40 o 50%. Aunque este dato no elimina el hecho concreto de que hay distintos ganadores apuntalados por franjas de la población que en adelante aprovecharan su triunfo para tratar de fortalecer sus posiciones.
Mientras tanto, una parte la burguesía imperialista sigue en alianza con la Alemania de Merkel para ver si logra ordenar la situación, y otra parte comienza a apostar por la salida del Euro y la UE y eso hoy eso lo expresan las fuerzas de la derecha o llamadas “euroescépticas”. Pero aún no vemos que sectores de la gran burguesía respalden directamente salidas fascistas, habrá que ver los próximos años si eso es o no posible, en torno a un salto en la lucha de clases. Lo que sí está claro es que hay un fuerte debate en torno a la continuidad de la Unión Europea y el Euro y que se ha abierto una polarización política y una búsqueda de grandes franjas de la población de nuevas opciones tanto a derecha como a izquierda. Así ha ocurrido también en crisis anteriores. El futuro también dependerá del desarrollo de alternativas a uno y otro polo.

Crecen la extrema derecha y los “euroescépticos”

Lógicamente, en este contexto no se puede ignorar el salto electoral de partidos de derecha y extrema derecha. Son la expresión más tangible de la crisis de la Unión Europa como proyecto y engendran un peligro latente que desde la izquierda debemos enfrentar de acuerdo a la realidad de cada país. En general tienen un discurso nacionalista de derecha, anti-inmigrantes y en algunos casos directamente racista.
La vedette electoral es sin duda el Frente Nacional francés de Le Pen. Ubicado en la extrema derecha y con orígenes fascistoides, intenta aparecer algo moderado para poder ir ganando más terreno. El UKIP de Gran Bretaña es un poco distinto: ubicado a la derecha es la expresión más acabada de los euroescépticos y fogonea la salida de la UE, apoyado en ese sentimiento de una parte de la población. En Grecia, donde el fenómeno político central es a izquierda, la variante de extrema derecha Aurora Dorada cosechó alrededor del 10% y expresa claramente un proyecto fascista que merece ser enfrentado en las calles y con todos los medios al alcance. En Dinamarca, el derechista Partido del Pueblo logró el voto de una de cada cuatro personas.
Como podemos ver, la crisis abrió espacios para estas expresiones a derecha y más allá. Aparte de los matices entre ellas, que incluso le traerán debates al interior del Parlamento Europeo -el Frente Nacional francés no puede tener bloque propio porque necesita 25 bancas de 7 países-, sería un error ignorar el alcance político de estos sectores. Como subproducto de la crisis capitalista, la Europa que viene será un continente polarizado y en tensión, dentro del cual la derecha será un actor de cierto peso que se debe combatir y no minimizar. Y el crecimiento de los “euroescépticos” puede incluso continuar, ya que precisamente su base social está dada en los millones que han visto por años que la UE solo ha traído más austeridad y pérdida de conquistas.
Al mismo tiempo, sería errado creer que todo gira a derecha porque no es así. Las elecciones europeas mostraron también el crecimiento del polo opuesto, el de la izquierda. Y a este fenómeno político tenemos que apostar a futuro con toda fuerza, porque hay condiciones para su desarrollo más allá de su desigual crecimiento actual.

Syriza y Podemos expresan una tendencia de corrimiento a izquierda que crece

El otro dato significativo de las elecciones es la importante votación que distintas fuerzas de izquierda han logrado, la otra cara del fenómeno de polarización surgido del derrumbe de los partidos tradicionales. La principal referencia del salto de la izquierda es sin duda Syriza de Grecia, ya que esta coalición logra ganar las elecciones con el 27% y colocarse en proyección de gobierno en el país helénico. La burguesía imperialista europea ha tomado nota de este hecho y muestra gran preocupación, no solo por el futuro de Grecia si quedara en manos de Syriza sino por el efecto contagio hacia otros países. Fuera de los debates que hay al interior de Syriza sobre qué rumbo tomar de llegar ese momento, el ejemplo de un gobierno de izquierda es lo último que quisiera el poder imperialista.
Sobre el efecto contagio hace bien la gran burguesía europea en preocuparse, dado que en estas elecciones ya hubo elementos de esta posible perspectiva. Como siempre, para que la izquierda crezca y sea visible como opción es necesario movimiento en las calles, luchas y procesos políticos. Por eso no es casual que junto a Grecia el otro país que mostró un salto y un nuevo fenómeno político a izquierda sea España, recorrida estos últimos años por la crisis económica, movilizaciones, huelgas y por el alentador surgimiento del movimiento de indignados. Hijo de esta situación es el fenómeno político de Podemos, que se alzó con cinco eurodiputados y el tercer lugar en Madrid y otras importantes ciudades, siendo junto a Syriza el otro gran triunfador de estas elecciones.
Podemos ha sido, sin duda, la expresión nueva más positiva de la izquierda. Aunque no es menor destacar que Izquierda Unida también saca una alta votación y entre ambas fuerzas muestran que en España cientos de miles buscan positivamente una salida por fuera del PP y del PSOE; quedando planteado a un futuro cercano la necesidad de unidad electoral sobre la base de un programa radical y anti austeridad. También otras fuerzas de izquierda lograron interesantes votaciones, como el PTB de Bélgica (5.5%), o Die Linke en Alemania (7.5%) que se mantiene como actor político, o el conjunto de listas de izquierda de Portugal que incluido el PC llega al 18%.
Lamentablemente, en Francia no hubo expresión positiva por izquierda. El NPA, que años atrás ocupó un importante espacio y era merecedor de una simpatía internacional, ha retrocedido como nunca. Tendrán los propios compañeros que lo construyen la tarea de sacar conclusiones de este mal momento y dotarse de una orientación y reimpulso en la próxima etapa, para ver si es posible recolocar a este partido anticapitalista en la disputa por grandes franjas. En Francia tampoco otra fuerza de izquierda ha logrado gran peso ya que el Frente de Izquierda, ubicado en posiciones más moderadas, no creció y está estancado.

Conclusiones sobre Europa y algunos debates en la izquierda argentina

Las elecciones europeas dejan varias conclusiones importantes que aquí intentamos socializar. Entre ellas, una fundamental es el avance de algunas fuerzas de izquierda. De nuestra parte creemos decisivo hacer conocer experiencias como la de Syriza en Grecia o Podemos en España, no obstante las diferencias entre ambas y las que nosotros podemos tener con ellas. El punto de partido no es ése, sino la constatación de tres fenómenos: 1) la búsqueda objetiva a izquierda de millones de personas, 2) la existencia de alternativas visibles de izquierda que capitalicen esa búsqueda, 3) la necesaria unidad en la diversidad de quienes las conforman, cuestión esencial para llegar a millones. Sobre estas cuestiones tenemos que profundizar el debate y ver su refracción particular en nuestro país.
Con el Frente de Izquierda vuelven a darse estos debates en el balance de las elecciones europeas. No es casual que PO en su prensa saque como conclusión que en Grecia “ganó una izquierda democratizante y no de la forma categórica como se preveía” en un claro intento por denostar y minimizar el triunfo de la izquierda. Y el PTS en la suya, en igual sentido, dice que en Grecia “avanza la izquierda reformista y que las ilusiones en Syriza han servido para desviar la necesidad de movilización”. No ven nada positivo en Syriza y su triunfo, salvo su propia necesidad de cuestionarlo.
Nosotros creemos que son otras las conclusiones a sacar y las tareas que tenemos por delante.
La primera tarea es ayudar a que millones sepan que la izquierda puede ser gobierno en Grecia. Desde ya esa posibilidad trae un gran debate. Dentro de Syriza habrá posiciones más moderadas y más radicales. Nosotros acompañaremos las posturas anticapitalistas y de ruptura con los planes de la Unión Europea y rechazaremos las que busquen caminos de conciliación. Pero que existan distintas posiciones no elimina el hecho objetivo y clave que es la posibilidad de que una coalición de izquierda sea gobierno, y esa batalla se da dentro de Syriza y no por fuera. Será tarea de los revolucionarios griegos pelear por un gobierno de Syriza junto a todas las fuerzas de izquierda y las organizaciones obreras y populares. Quien se ponga contra esta posibilidad de hecho favorecerá, pese a sus intenciones, los objetivos de los partidos capitalistas griegos y de la Europa imperialista.
A la vez, mostrar otra conclusión importante: el surgimiento de Podemos en España es altamente progresivo como expresión del movimiento de indignados y de búsqueda por izquierda. Como IU es más moderada y hace acuerdos locales con el PSOE, quien más crece a izquierda es Podemos. Eso no significa que su programa sea acabado ni que toda su construcción sea ideal. Habrá en su seno debates, tendencias más revolucionarias y anticapitalistas, y otras más moderadas o que cuestionen la construcción organizada. Pero el lugar de los revolucionarios de España es dentro de ese fenómeno, desde allí buscar avanzar, construir y fortalecer la formación de cuadros y de una corriente revolucionaria organizada, partiendo de saber convivir con diversas opiniones, dirigentes y sectores que son protagonistas en Podemos.
La otra tarea es mirar a nuestro país a la luz de las elecciones europeas y de Grecia en particular. Eso nos lleva a constatar las enormes posibilidades que aquí también existen si supiéramos encontrar caminos de unidad, por encima de los fuertes debates que recorren a la izquierda. Desde el MST-Nueva Izquierda bregamos por la construcción de un gran movimiento político de toda la izquierda política y social, con un programa anticapitalista y de ruptura con el régimen y el sistema imperantes, y bien amplia para contener a diversas culturas y tradiciones de izquierda; que ponga por delante los acuerdos políticos y, sin ocultarlas, debate las diferencias lógicas que existen. Estamos convencidos que en una construcción así podríamos pelear por el poder político del país en las futuras convulsiones sociales que vendrán. No es un debate menor, sino una estrategia revolucionaria para pelear por gobernar el país.
Para avanzar en esa perspectiva peleamos por tener también unidad electoral. Por eso, a pesar de su negativa hasta ahora, le volvemos a proponer al FIT y a todas las fuerzas de izquierda y populares que aprovechemos las internas abiertas para garantizar la unidad. Y que eso sirva para construir en común a mediano y largo plazo. Desde ya, si no se tienen voluntad de unidad daremos la pelea por nuestra propia cuenta. Ojalá las conclusiones de las elecciones europeas, con las oportunidades que muestran para la izquierda, hagan que otras fuerzas de nuestro país se animen a una reflexión común y positiva al respecto.

Sergio García y Pablo Vasco

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