ex combatientes – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Wed, 06 Apr 2022 21:09:36 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png ex combatientes – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Ex combatientes: siguen con sus justos reclamos https://mst.org.ar/2022/04/06/ex-combatientes-siguen-con-sus-justos-reclamos/ Wed, 06 Apr 2022 13:48:01 +0000 https://mst.org.ar/?p=30968 Los que pelearon en Malvinas, que dejó 649 compañeros caídos en combate, son calificados como “héroes” por la propaganda oficial pero han sido ninguneados por todos los gobiernos. Los logros que obtuvieron y el reconocimiento alcanzado son debido a la pelea que sus centros de ex combatientes libraron. Cuarenta años después, como lo mostró la reciente represión que sufrieron en la sede del PAMI, siguen luchando por sus derechos.

Escribe: Gustavo Giménez

Ni bien terminada la guerra, luego de varias paradas y antes de ver a sus familiares, debieron firmar en Campo de Mayo, un acta compromiso por el cual debían guardar silencio y no contar lo vivido en la guerra. La negación de lo sucedido en Malvinas continuó con los gobiernos “democráticos”.

El ex combatiente, Omar Jesús Romero(1) relata: “hubo un ocultamiento desde el principio y la campaña de ‘desmalvinización’ que arrancó con el alfonsinismo, siguió con el menemismo. No pudieron ocultar más por el proceso de organización de los ex combatientes y la enorme simpatía de la gente. Fue muy duro. Incluso los que conseguimos trabajo nos encontramos segregados. Muchos ex combatientes, para poder subsistir salían a vender revistas, como Malvinizar, en subtes y trenes.”

Muchos años para conseguir una pensión

Como nos cuenta Romero: “para poder conseguir una pensión se tardaron, en nuestro caso, casi 16 años. Cobrábamos una miseria, $ 300 en la época de Menem. Ahora es de tres jubilaciones mínimas, algo que se logró después de un acampe en el gobierno de Néstor Kirchner en el 2004. Se fueron consiguiendo, además, subsidios provinciales de distinto monto.”

El “reconocimiento histórico” que está exigiendo la Federación Nacional de ex Combatientes “es el reconocimiento para que le paguen a todos los ex combatientes en todos los años que no les pagaron desde que terminó la guerra”, nos informa Omar. Según un cálculo de la Confederación de Combatientes, entre haberes mensuales y aguinaldos no pagados, se adeudan 130 meses de pensión, a los que deben sumarse en el reclamo judicial, las actualizaciones e intereses que la ANSES debería pagarles. Un cálculo aproximado estima la deuda en 12 millones de pesos por veterano.

En relación a las jubilaciones: “la ley aprobada indicaba que, con 10 años de aportes y 53 años de edad, los ex combatientes podrían jubilarse con un mínimo de dos jubilaciones mínimas. Macri vetó este monto y quedó en una sola jubilación mínima. Además, recién ahora están saliendo muchos reconocimientos por discapacidad para acceder a las pensiones. Salen a cuenta gotas”, relata Romero.
Otro reclamo, en el ámbito de cada provincia, es que, siguiendo el caso de Santa Fe, los subsidios sean heredables por el conyugue en caso de fallecimiento del ex combatiente.

Un pobre acceso a la Salud

El pasado 16 de marzo, una concentración de ex combatientes frente a la sede del PAMI central, que dirige la funcionaria K Luana Volnovich, fue reprimida por la policía que custodiaba el lugar. Reclamaban que se cumpla la resolución 191, vigente desde la presidencia de Kirchner, por la que tienen acceso a atención gratuita. Les cobran por las prestaciones co-seguros y hace ya dos años en que el deterioro es constante, con una muy baja calidad de las mismas en muchos lugares del interior del país. Denuncian que, para autorizar prestaciones, entre ellas para enfermedades crónicas o graves, dan “miles de vueltas” y exigen una tarjeta electrónica que agilice este trámite. Con 650 ex combatientes que se suicidaron es evidente que la atención psicológica es muy deficiente. Reclamaban, además, la cobertura de 100 vacantes dejadas por ex combatientes por fallecimiento o jubilación, se cubran con sus compañeros o hijos.

Según la agencia Télam, la Federación plantea “la ‘gran deuda’ que tiene el Estado Nacional, desde hace muchos años está vinculada al ámbito de la salud”. En la pandemia se produjeron muchas muertes “por negligencia, por falta de atención, no por simple Covid. La mayoría tuvo que recurrir al hospital ya que no tuvo una respuesta de nuestra obra social”

Miles siguen reclamando su reconocimiento

En 1990 sólo se reconocieron a los ex conscriptos que libraron combate en las islas. Luego, se incorporó a los embarcados dentro de las 200 millas. Años después, al personal de cuadros y los retirados. Quedó pendiente un reclamo de 9.500 soldados desplegados en el Teatro de Operaciones del Atlántico Sur, que incluía las bases del litoral costero en apoyo a las fuerzas combatientes, los que incluso, participaron en combates contra incursiones inglesas en el continente, que dejaron un saldo de 17 muertos argentinos. Un decreto de Alfonsín del año 88 los sacó de todo reconocimiento.

Impunidad de estaqueadores y responsables de la derrota

Las torturas aplicadas a los soldados en Malvinas por parte de jefes, oficiales o suboficiales, siguen impunes después de 40 años. La Corte tiene paralizada la causa. Según denuncia el Cecim (Centro de ex combatientes) de La Plata: “con el 10 por ciento de la prueba que hay en este expediente, que cuenta los relatos de las víctimas y documentos oficiales que respaldan aquello que soldados torturados han expuesto, tendríamos a los victimarios condenados”.

Mucho menos se avanzó más allá de la condena de la Junta Militar encabezada por Galtieri, con la formación de una Comisión Investigadora Independiente que, avanzando sobre lo investigado, en el oculto por muchos años informe Rattenbach, determine la responsabilidad del conjunto de todos los jefes militares en la conducción de la guerra, como en la realización de delitos de “lesa humanidad”. La Corte se niega a considerar estos delitos como de lesa humanidad, por lo cual pueden considerarse prescriptos.

1. Omar Jesús Romero es un ex combatiente, militante del MST, al que acabamos de publicar un extenso reportaje titulado “La guerra se podía ganar” en la web de Periodismo de Izquierda.

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A 35 años de la Guerra de Malvinas Exigimos Memoria, Verdad, Justicia y Soberanía https://mst.org.ar/2017/03/31/35-anos-de-guerra-de-malvinas-exigimos-memoria-verdad-justicia-soberania/ Fri, 31 Mar 2017 23:35:34 +0000 http://mst.org.ar/?p=7700 Con este lema central, los compañeros de la Mesa de Coincidencias de Malvinas y de la Asociación Combatientes de Malvinas por los Derechos Humanos (ACOMADEH) convocan a un acto popular el domingo 2 de abril a las 16 horas en la Plaza de Mayo, día en que se cumple el 35º aniversario del inicio de la guerra con Gran Bretaña. La convocatoria también expresa “patria sí, colonia no”, “la soberanía no se negocia” y “fuera ingleses de Malvinas”, todas banderas que compartimos a fondo.

  • Memoria, en primerísimo lugar, para recordar y rendirles el homenaje que se merecen a todos nuestros soldados que dieron sus vidas en la defensa de las Islas. Ellos cayeron bajo el fuego enemigo del imperialismo británico, que contó con el apoyo de su par norteamericano y que todavía sigue ocupando nuestras Islas.
  • Verdad, para rechazar y marcar a fuego los intentos desmalvinizadores que llevaron adelante los sucesivos gobiernos nacionales después de la caída de la dictadura militar, desde Raúl Alfonsín, que llamó “carro atmosférico” a la Guerra de Malvinas, hasta el día de hoy con el entreguismo de Mauricio Macri y su canciller Malcorra.
  • Justicia, para que el gobierno dé respuesta a las necesidades de los ex combatientes, ya que la desidia del Estado durante todos estos años ha llevado a muchos de ellos a la depresión e incluso al suicidio. Justicia también para exigir el juicio y castigo a todos los delitos cometidos por la conducción militar durante la guerra.
  • Soberanía, porque es preciso resistir la ocupación pirata por todos los medios hasta recuperar las Islas. Y porque ante un gobierno como el de Macri, felpudo de los imperios y que profundiza la entrega del petróleo y la pesca a empresas británicas en nuestras aguas de Malvinas, debemos reafirmar más que nunca la soberanía argentina.

En cuanto a la identificación de los soldados argentinos enterrados en Malvinas que aún no se conocen, respetamos el derecho de los familiares que así quieran hacerlo. Al mismo tiempo, denunciamos que para Gran Bretaña dicha identificación es sólo un paso en su estrategia de retornar dichos restos al continente y de ese modo vaciar lo más posible las Islas de presencia argentina. Este tema se vincula, sin duda, a las polémicas sobre la propia guerra.

¿Aventura dictatorial o guerra justa?

Aparte de los partidos y voceros del sistema, que como son serviles al imperialismo descalifican deliberadamente la Guerra de Malvinas, algunos sectores de derechos humanos y de la izquierda la cuestionan por considerarla una mera aventura de la dictadura militar.

Esa postura anti-guerra toma un aspecto de la realidad: que el conflicto armado lo condujo la misma dictadura que impuso el genocidio. Pero olvida el hecho esencial: que fue un enfrentamiento bélico entre un país semicolonial atacado y una potencia imperial usurpadora de territorio, que nos declaró la guerra. La recuperación de las islas por la Argentina era un abierto desafío al orden colonialista e imperialista global. Por esa razón objetiva nosotros, entonces como PST, y ahora como MST, la consideramos una causa justa, antiimperialista, más allá de quién la dirigió circunstancialmente. Salvando las distancias, es lo que sucede en tantos conflictos sindicales o sociales: que a veces estén dirigidos por conducciones burocráticas o traidoras no niega que sean reclamos legítimos.

Lo primero a recordar es que el 30 de marzo de 1982, apenas tres días antes del desembarco argentino en Malvinas, una poderosa huelga general con movilización, convocada por la CGT, conmovió al país. Ese día el pueblo salió a la calle con fuerza. Nosotros movilizamos y alzamos nuestras banderas del PST, escondidas durante años. Hubo represión y duros enfrentamientos con la policía. El centro porteño era un caos. Se quemaron colectivos. Recuerdo que desde las obras en construcción, los obreros le tiraban ladrillazos a los carros policiales. Y cuando la cana nos corría, los negocios abrían sus puertas para refugiarnos. Las marcas de las balas de goma que recibí en la sien hicieron que al otro día, en la Facultad de Medicina de la UBA, donde estudiaba en ese entonces, todos mis compañeros me felicitaran a viva voz, casi en una asamblea espontánea. Es decir, había una enorme bronca popular contra la dictadura y una enorme simpatía con las luchas.

Ese paro general activo fue el punto más alto de una resistencia obrera y popular, iniciada varios años atrás por las Madres de Plaza de Mayo, que venía ampliándose a nuevos sectores y ganando fuerza contra una Junta Militar cada vez más desgastada. Ante ese torrente antidictatorial imparable que se les venía encima, los milicos intentaron desviarlo y mandaron tropas a recuperar Malvinas. No planificaron la operación, menos aún para ganar, y encima creían que Norteamérica no intervendría en el conflicto…

Le erraron mal. Margaret Thatcher mandó a Malvinas una poderosa flota a atacarnos, con el apoyo logístico yanqui y la bendición del Papa Juan Pablo II. El heroísmo de los soldados y pilotos argentinos contrastó con la impotencia de las cúpulas militares. No tomaron ninguna medida contra los bancos, empresas y estancias británicas en nuestro país. Tampoco apelaron a la solidaridad, las armas y los voluntarios que nos ofrecieron Perú, Cuba y otros países hermanos. Tampoco dieron libertades democráticas al pueblo. Y terminaron capitulando sin pena ni gloria.

Al igual que el PJ y la UCR, el PC planteaba la “paz” funcional a los británicos. El PO convocó y fue a la marcha del Papa, que también vino al país a pregonar la “paz” para favorecer a Gran Bretaña. A diferencia de todos ellos, y ubicando la lucha antidictatorial en el nuevo marco planteado por la guerra, desde el PST propusimos un programa de medidas opuesto por el vértice al de la Junta Militar, un programa para derrotar al imperio usurpador: embargar a los capitales ingleses y norteamericanos, promover el armamento popular y aceptar el apoyo militar de otros países, dar plenas libertades de organización y movilización a los trabajadores y el pueblo. Es más: como miles de personas, los troskos del PST nos anotamos de voluntarios para ir a Malvinas como combatientes, enfermeros o lo que hiciera falta.

Traición, caída y después

La Guerra de Malvinas abrió una grieta tremenda en la situación del país, que el movimiento de masas aprovechó. Pasando por encima de los cálculos de la dictadura hubo un vuelco masivo a las calles, con legítimo entusiasmo patriótico en el sentido antiimperialista. Con rapidez el protagonismo popular fue recuperando espacios públicos prohibidos hasta ese momento. En el PST pasamos de la actividad clandestina a impulsar pronunciamientos y reuniones abiertas en los lugares de trabajo, de estudio y los barrios.

Por ejemplo en mi facultad, donde en la puerta la policía te pedía documentos todos los días y el centro de estudiantes era clandestino, a partir de la guerra instalamos tres mesas del centro en pleno hall de entrada para juntar ropa, donantes de sangre, dinero y cartas para los soldados. Impensado hasta unos pocos días antes, también hicimos reuniones públicas, conseguimos carteleras para las agrupaciones estudiantiles y hasta llegamos a hacer una gran asamblea en el Aula Magna sin que las autoridades ni la policía pudieran impedirlo. Nuestro partido potenció su presencia con volantes, periódicos y pintadas.

El 14 de junio de 1982, el general Menéndez se rindió. Al día siguiente, cuando se supo la noticia, la bronca nos hizo ir naturalmente hacia la Plaza de Mayo, a la misma plaza en la que dos meses antes miles habían vivado no al genocida Galtieri sino la recuperación de Malvinas. El 15 al caer la tarde iban llegando de a grupos, desbordando a la policía. Y llenos de bronca y dolor, surgían uno tras otro los cánticos, varios de ellos lanzados por nosotros: “No sirven para la paz, no sirven para la guerra, los milicos asesinos no sirven para una mierda”, “Los pibes murieron, los jefes los vendieron” y, ya con total convicción, “se va a acabar, se va a acabar, la dictadura militar”. Imposible olvidarme de aquella jornada…

Y la dictadura genocida se acabó nomás. Mejor dicho, la acabamos. Después de la traición en Malvinas, la marea obrera y popular que se había manifestado en el paro general del 30 de marzo volvió con fuerza redoblada contra los milicos. Dos días después de la movilización cayeron Galtieri y la Junta. Asumió entonces el general Bignone, ya en la cuenta regresiva del gobierno militar, y pactó con la Multipartidaria las elecciones generales que se harían en octubre de 1983. Ya nada fue como antes y el pueblo, de hecho, ganó en las calles sus derechos. Pero ésa ya es otra historia.

Lo cierto es que la peor dictadura cívico-militar que asoló nuestro país fue volteada por la movilización revolucionaria y democrática de los trabajadores y el pueblo, movilización en la que la bandera de Malvinas no sólo se alzó de manera genuina sino que aceleró los tiempos. A 35 años de aquella gesta, seguimos levantando esas banderas.

Pablo Vasco

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Macri: basta de entregar la soberanía en Malvinas https://mst.org.ar/2017/01/04/macri-basta-de-entregar-soberania-en-malvinas/ Wed, 04 Jan 2017 15:47:27 +0000 http://mst.org.ar/?p=6258 Con esa consigna principal, el martes 3 de enero, al cumplirse 184 años de la usurpación británica de nuestras Islas Malvinas, varias organizaciones de ex combatientes realizaron en la Plaza de Mayo una ronda y un acto unitario por la soberanía.

Fueron convocantes la ACOMADEH (Asociación Combatientes de Malvinas por los Derechos Humanos), el CECIM (Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas, La Plata), el CEVECIM (Centro de Veteranos de Guerra, Berisso) y soldados ex combatientes de Lomas de Zamora, que integran la MECOMA (Mesa de Coincidencias Malvinas). Asimismo, participaron ex combatientes de otros distritos.

Como bien lo señala la convocatoria, “a partir de la llegada a la presidencia de la Nación de Mauricio Macri se evidencia una política que nos aleja del camino hacia la recuperación de nuestro ejercicio soberano en el Atlántico Sur, que se manifiesta en los acuerdos firmados el pasado 13 de septiembre entre la cancillería argentina y británica donde el PEN promueve violar la Constitución Nacional y leyes vigentes que protegen a los argentinos de las explotaciones ilegales de hidrocarburos y pesca, facilitándoles cada vez más la usurpación.”

Más de 500 personas participamos de la ronda a la Pirámide de Mayo y del acto unitario. Gustavo Pirich, el referente de ACOMADEH, homenajeó a los ex combatientes caídos en Malvinas, reafirmó la reivindicación de la soberanía argentina en las Islas, cuestionó duramente la política macrista y definió a esta acción como un primer paso de una lucha que debe continuar. Luego el titular del CECIM criticó las políticas de entrega, que incluyen el retroceso de los satélites nacionales ARSAT I y II o el plan de instalar bases militares norteamericanas en Ushuaia e Iguazú.

Los intentos de desmalvinización no son nuevos. Alfonsín calificó a la Guerra de Malvinas de “carro atmosférico”. Con Menem hubo “relaciones carnales” e incluyó a nuestro país como aliado extra OTAN, la alianza militar imperialista yanqui-europea. Pese a su “relato” soberano, el gobierno del FPV permitió el avance del saqueo petrolero y pesquero pirata en los mares que rodean Malvinas. Ahora Macri y su canciller Malcorra profundizan la entrega, por ejemplo con el reciente acuerdo de vuelos a las Islas que excluye a nuestra aerolínea de bandera y al aceptar excluir el tema Malvinas de los foros internacionales y restringirlo sólo a la “negociación bilateral”.

En estos mismos días, el colmo del entreguismo macrista fue un aviso oficial del Ministerio de Desarrollo Social donde figura un mapa de nuestro país pero sin las Malvinas. Por más que hayan culpado del papelón al “departamento de diseño” ministerial, la responsabilidad política es de la ministra macrista Stanley, que casualmente se apellida como el nombre británico de Puerto Argentino.

Al acto “por Memoria, Verdad, Justicia y Soberanía”, los ex combatientes de Malvinas invitaron ampliamente a todas las organizaciones sociales y políticas. Lamentablemente, no todas respondieron. Por el MST en Izquierda al frente asistió Vilma Ripoll y un grupo de compañeros con banderas y pancartas, y Alejandro Bodart hizo llegar su adhesión solidaria. También estuvo presente el “Chino” Heberling, del Nuevo MAS, así como gente de ATE, La Dignidad, Patria Grande y La Cámpora. En cambio el FIT, ausente sin aviso en esta legítima convocatoria antiimperialista.

Pablo Vasco

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