Federico Moreno – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Thu, 13 Feb 2020 19:21:15 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png Federico Moreno – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Hong Kong: diez semanas de masivas protestas https://mst.org.ar/2019/08/14/hong-kong-diez-semanas-de-masivas-protestas/ Wed, 14 Aug 2019 12:55:40 +0000 https://mst.org.ar/?p=19313 El estallido social que sacude el territorio chino de Hong Kong no afloja.

Todos los vuelos del Aeorpuerto Internacional de Hong Kong fueron cancelados el lunes 12 de agosto tras una ocupación del mismo en respuesta a la brutal represión a manifestantes el día anterior.
La rebelión estalló días antes del 30 aniversario de la masacre de Tiananmen, contra el intento de la jefa ejecutiva Carrie Lam de imponer una ley de extradición que permitiría trasladar a cualquier preso para ser juzgado en China.
Lam tuvo que suspender la medida a días del estallido, pero los manifestantes exigen el retiro definitivo del proyecto de ley, libertades democráticas plenas y la renuncia de Lam. Marchas de un millón de personas el 9 de junio y otra de dos millones con huelga general el 16 de junio han sido los puntos altos de un estado de movilización permanente que no le ha dado respiro al gobierno de Lam.

Rebelión contra una acumulación de opresión

Desde que el Reino Unido entregó la soberanía de Hong Kong a China en 1997, la ciudad comercial y portuaria ha gozado de un régimen de autonomía relativa y limitadas libertades democráticas definidas por el lema “un país, dos sistemas”. Esto ha permitido a diversos disidentes chinos refugiarse en el territorio. Sin embargo, el gobierno chino ha venido avanzando contra estas libertades relativas e imponiendo su dominio.
Una primera reacción popular contra esta avanzada se dio en 2014 con el llamado “Movimiento de los Paraguas”, que reclamó por el derecho a elegir plenamente sus mandatarios. Desde la derrota del mismo, el gobierno del Partido Comunista Chino (PCCh) ha logrado avanzar: tribunales locales han inhabilitado a legisladores por prestar juramento demasiado despacio o con la entonación equivocada, hay políticos a los que se les ha prohibido presentarse a elecciones y se ha prohibido un partido político.
Estos recortes a las libertades democráticas, junto a las penurias económicas del descargo de la crisis económica –profundizada por la guerra comercial entre China y Estados Unidos– sobre los trabajadores, se han acumulado para desatar el presente estallido.

China preocupada

Lam está contra las cuerdas, pero no renuncia e intensifica la represión. El gobierno Chino la respalda, ya que su renuncia lo mostraría debilitado y sería un peligroso ejemplo para el poderoso pueblo trabajador chino, que viene protagonizando un lento ascenso de lucha a pesar de la brutal dictadura del PCCh. Aunque aún no ha intervenido directamente, el gobierno chino viene escalando sus mensajes intimidatorios hacia los manifestantes de Hong Kong.

Recientemente, ha publicado videos del ejército chino estacionado en Hong Kong entrenando para luchas urbanas; están concentrando vehículos armados militares en la frontera del territorio; y vienen emitiendo mensajes públicos crecientemente intimidatorios, catalogando las protestas como “actos terroristas” y describiendo al movimiento como una “revolución de color”, en alusión a las movilizaciones que sacudieron algunas repúblicas ex soviéticas hace una década. El gobierno chino había considerado esas movilizaciones, en particular la de Ucrania de 2004, como una amenaza existencial que debían ser aplastadas a cualquier precio.

La desesperación de China que no logra dominar al pueblo movilizado de Hong Kong también se relaciona con la aproximación del 70 aniversario de la fundación de la República Popular de China el 1 de octubre.

La juventud a la cabeza

Pero el pueblo movilizado tampoco muestra ninguna intención de aflojar, y los sectores más dinámicos se vienen radicalizando.
Como dijo el autor socialista Au Loong Yu en una reciente entrevista con Jacobin, “Dentro del campo de la ‘fita amarilla’, aquellos que apoyan la reforma democrática, hay dos facciones: la juventud radical (que desempeña el papel de vanguardia) y los partidarios más viejos y pandemócratas (la oposición liberal desde la década de 1980 que ha presionado por el sufragio universal manteniendo el ‘mercado libre’ de Hong Kong). La generación joven está más decidida que la generación anterior a exigir que el gobierno retire el proyecto de ley de extradición de China. Hay una fuerte ansiedad y amargura entre ellos, y temen que, si no pueden ganar esta vez, perderán para siempre.”

La persistencia y valentía de la juventud de Hong Kong tiene el potencial de derrotar a la dictadura del PCCh, derrumbar su apariencia de régimen invencible, y despertar a la gigante clase trabajadora china.

Compartimos extractos de un volante de Acción Socialista, organización trotskista de Hong Kong que interviene en el proceso:

Para ganar contra esta estrategia de la policía del PCCh / Hong Kong, el movimiento de masas debe profundizarse. Hay tres partes de esta escalada que son cruciales para el éxito.

1. Debemos expandir la revolución a China. Por la lucha de masas unida del pueblo de Hong Kong y China contra la dictadura del PCCh. China y Hong Kong se enfrentan a un gobierno autoritario, represiones policiales, desigualdades cada vez mayores y cada vez más graves, falta de viviendas asequibles, trabajos sin salida para los jóvenes y la dictadura de los magnates.

2. Debemos elevar la lucha más allá de las “5 demandas” inmediatas* y exigir el fin del sistema capitalista autoritario en Hong Kong, un sufragio universal real para todos los mayores de 16 años, reemplazar el viciado “Legco” (Legislatura de representación limitada) con una Asamblea Popular totalmente democrática, y extender el control democrático de la economía para aplastar el funesto control magnate sobre el sector inmobiliario, los bancos y las grandes corporaciones, que es la causa de la pobreza, las horas de trabajo excesivas y la crisis de la vivienda.

3. Debemos seriamente organizar una huelga general de un día para derrocar al gobierno; esto significa que tenemos que comenzar a construir comités de huelga y organizaciones sindicales en todos los lugares de trabajo y escuelas.

Nuestro movimiento ya ha sacudido la dictadura de Xi y le ha dado al PCCh la crisis más grave en treinta años. Pero, por supuesto, esto significa que se están preparando seriamente para contraatacar. La lucha de masas necesita una organización de masas, a través de comités de base democráticos en todas las áreas, para unir todos los sectores, prevenir la fragmentación y decidir democráticamente cuáles son las próximas acciones a tomar.

Extender la lucha de masas a China será una cuestión de vida o muerte: si seguimos siendo un movimiento de masas solo en Hong Kong, entonces, como en 2014, el régimen puede esperar y derrotar al movimiento. Una lucha tan avanzada, que atraviese las fronteras, que involucre a muchos sectores, no puede hacerse sin una organización real y estructuras democráticas. ¡Las redes laxas y acciones “espontáneas” no alcanzan! Es por eso que Acción Socialista promueve la creación de un nuevo partido de trabajadores de masas y sindicatos de lucha, que son los vehículos necesarios para una lucha organizada que pueda derrotar a la dictadura y la clase capitalista cuyo poder económico protege.
Si Hong Kong logra organizar una verdadera huelga política de un día, esto ejercerá directamente una presión sin precedentes sobre el gobierno de Hong Kong y el PCCh. Al mismo tiempo, recibirá una atención masiva y aumentará la importancia de nuestra lucha para las masas en China y todo el mundo, lo que aumentaría la confianza y la voluntad de lucha del pueblo chino y de Hong Kong.

Federico Moreno

* Las cinco demandas del movimiento antiley de extradición son: la retirada formal del proyecto de ley; la renuncia de Carrie Lam como presidente; la retirada de cargos por “disturbios” de los manifestantes arrestados; la liberación de todos los manifestantes arrestados y una investigación pública independiente sobre la violencia policial contra manifestantes desarmados.

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EE.UU.: los revolucionarios y el nuevo movimiento socialista https://mst.org.ar/2019/07/17/ee-uu-revolucionarios-movimiento-socialista/ Wed, 17 Jul 2019 13:58:19 +0000 https://mst.org.ar/?p=18958 Del 4 al 7 de julio asistimos en Chicago a la conferencia Socialism 2019. Luego nos trasladamos a Nueva York. donde nos reunimos con otros activistas y referentes de la izquierda estadounidense. Socializamos algunos debates, desafíos y oportunidades de los revolucionarios en el nuevo movimiento socialista que no deja de crecer en el corazón del imperialismo.

Socialism es la principal conferencia anual de la izquierda estadounidense. A pesar de la reciente disolución de la Organización Socialista Internacional (ISO), que organizó el evento durante años, la misma reunió a más de mil activistas de todo el país y delegaciones de varios países del mundo. Nuestra participación nos permitió conocer en mayor profundidad el proceso social y político que vive el país y reunirnos con activistas de diversos sectores y organizaciones de Estados Unidos y otros países.

Un nuevo movimiento socialista

La política reaccionaria de Trump ha profundizado la polarización social que se desarrolla desde el estallido de la crisis capitalista en 2008 en Estados Unidos y potenciado la radicalización de un sector, especialmente de la juventud. La disputa de Bernie Sanders por la nominación demócrata en 2016 dio expresión política a esta radicalización, originada en los procesos sociales de Occupy Wall Street, Black Lives Matter, Me Too y las oleadas de huelgas docentes de los últimos años.

Después de la campaña de Sanders vino la elección de Alexandra Ocasio-Cortéz a la Casa de Representantes, la de Julia Salazar al Senado de Nueva York y la de seis concejales socialistas en Chicago, entre otros, sumados a la trotskista Kshama Sawant, que había sido electa concejal en Seattle en 2014. La nueva campaña presidencial de Bernie 2020 ha vuelto a movilizar a decenas de miles en todo el país.

Estos triunfos electorales de candidatos que se reivindican socialistas reflejan el surgimiento de un nuevo movimiento socialista en Estados Unidos. The Economist publicó una nota de tapa el año pasado sobre lo que denominó “socialismo milenial”, en la que advertía que más de la mitad de los jóvenes estadounidenses tienen una mejor imagen del socialismo que del capitalismo. Aunque el nivel de conciencia de este movimiento está aún dominado por nociones confusas sobre el socialismo, es innegable que se ha provocado un cambio político de magnitud histórica en el país.

Organizativamente, este movimiento se ha expresado en el ascenso de los Socialistas Democráticos de América (DSA), una organización que contaba con un puñado de militantes y afiliados cuando se sumó a la campaña de Bernie 2016, y hoy se ha transformado en una potencia de unos 5.000 militantes activos y 60.000 afiliados que colaboran de distinta forma. Al interior del DSA conviven diversas interpretaciones del socialismo, orientaciones y corrientes políticas. Predomina una perspectiva reformista y electoral, pero contiene una franja de jóvenes radicalizados, ligados a los movimientos sociales y una discusión interna fluida y dinámica.

¿El retorno de Kautsky?

En el seno de la izquierda estadounidense se desarrolla un debate que refleja esta disputa entre los sectores reformistas y otros más radicalizados. Los primeros buscan reflotar la tesis del viejo dirigente reformista de la socialdemocracia alemana de fines de siglo XIX y comienzos del XX, de que en las democracias burguesas la estrategia para llegar al socialismo es la conquista del gobierno mediante las elecciones.

Argumentan que la vía insurreccional que triunfó en Rusia en 1917 solo fue posible porque se dio contra un Estado autocrático, y que ha sido un error histórico de la izquierda querer trasladar ese modelo a países con regímenes democrático-burgueses, en los que el Estado goza de una extendida legitimidad entre los trabajadores.

Los nuevos kautskistas, sin embargo, omiten algunas cosas fundamentales. En primer lugar, que la legitimidad del Estado en las democracias burguesas se esfuma rápidamente en las inevitables crisis agudas del capitalismo. Y que cuando sucede esto, si no triunfa una revolución, muchas veces es el fascismo el que destruye la democracia parlamentaria y toma el poder. La experiencia del socialismo electoral a la chilena de Salvador Allende y su final trágico en manos de Pinochet es un ejemplo entre muchos de adonde conducen estas viejas ideas. Hoy, sin llegar a ese desenlace, lo que predomina en el mundo es la crisis de los regímenes democráticos, la polarización y el fortalecimiento de alternativas por izquierda y derecha que expresan el rechazo al establishment político.

En segundo lugar, que mientras la vía electoral al socialismo, tantas veces reciclada, no nos ha brindado un solo ejemplo en toda la historia de un avance anticapitalista, las revoluciones insurreccionales -aunque conducidas por direcciones burocráticas no revolucionarias que impidieron que avanzaran hacia un verdadero socialismo- llegaron a expropiar a la burguesía en un tercio del mundo.

Finalmente, que cuando se producen crisis revolucionarias, una fuerte organización revolucionaria resulta indispensable para que triunfe la revolución. Para los objetivos de la vía electoral kautskista, alcanza con organizaciones socialistas amplias como el DSA. Para una perspectiva revolucionaria, sin embargo, aunque puede ser lícito participar en agrupamientos amplios en determinados momentos, lo que los revolucionarios no pueden abandonar jamás es la estratégica tarea de mantener y construir su propia organización.

La disolución de la ISO y el futuro de la izquierda revolucionaria

Socialism fue organizada durante años por la ISO, una de las principales agrupaciones trotskistas estadounidenses de las últimas décadas. La conferencia del año pasado estuvo cruzada por el debate de esa organización sobre cómo responder al monumental cambio político que sacude el país y cómo relacionarse con el DSA y el movimiento socialista en general desde su histórica posición contra apoyar candidatos que se presentan en las internas demócratas.

Trágicamente, la negativa de la vieja dirección a readecuar la táctica política para mejor intervenir en el nuevo movimiento socialista que surgió por fuera de la ISO y la utilización de métodos burocráticos que impidieron un debate fraternal provocaron una crisis y un brusco recambio de dirección que al combinarse con la denuncia de un caso de abuso sexual mal manejado por la dirección anterior, terminó en la desmoralización de la militancia y la disolución del grupo en abril. La conferencia de este año fue organizada por la editorial Haymarket y la publicación Jacobin, ambas orientadas actualmente por el DSA.

Cientos de ex militantes de la ISO igualmente se reunieron en la conferencia para discutir los próximos pasos a seguir. Gran parte de ellos siguen interviniendo en las luchas y movimientos sociales y políticos en sus ciudades; muchos de ellos se han afiliado al DSA.

l debate central que los atraviesa es cómo organizarse en el próximo período: ¿Hay que asimilarse al DSA? ¿Hay que reorganizar un grupo que se oponga por principio a participar en el DSA y toda campaña en las listas demócratas? ¿Hay que reconstruir una organización revolucionaria con mayor flexibilidad táctica?

Desde la Liga Internacional Socialista opinamos que, más allá del debate táctico sobre cómo relacionarse con el DSA y el movimiento socialista o cómo intervenir en los procesos electorales, es fundamental para los compañeros de la ex-ISO, de otras organizaciones revolucionarias y sin organización, buscar la forma de que los revolucionarios construyan una organización propia en Estados Unidos. De esto va a depender la posibilidad de encarar los desafíos, aprovechar las oportunidades y ofrecer una salida revolucionaria a la debacle del capitalismo en el próximo período. Desde la LIS, nos proponemos ayudar en esta tarea estratégica.

Alejandro Bodart y Federico Moreno

Bodart en Australia

Invitado por Alternativa Socialista de Australia nuestro compañero Alejandro Bodart participará como panelista de la conferencia Socialism 2019 a realizarse en Sydney del 23 al 25 de agosto.

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Apagón: la salida es reestatizar https://mst.org.ar/2019/06/19/apagon-salida-es-reestatizar/ Wed, 19 Jun 2019 22:44:18 +0000 https://mst.org.ar/?p=18628 El domingo 16, Día del Padre, la Argentina e incluso regiones limítrofes, amanecieron a oscuras. En lo que fue un apagón sin precedentes, el suministro de electricidad del país entero (salvo Tierra del Fuego) se había cortado. Recién al mediodía se comenzó a recuperar el suministro, que volvió a la mayor parte del país por las horas de la tarde. Sin embargo, 48 horas después, 32.000 usuarios siguen sin luz en Capital y GBA.

Las empresas Edesur y Edenor que monopolizan la distribución de energía en el país, atribuyeron el masivo corte a «una falla masiva en el sistema de interconexión eléctrica». Después del papelón del secretario Lopetegui que no supo qué decir en conferencia de prensa, el propio gobierno reconoció que hubo al menos cuatro fallas en distintos puntos de la red de alta tensión. Desde entonces Edesur, Edenor, la operadora de la red Transener y la transportista mayorista del sistema eléctrico Cammesa, se vienen desligando de responsabilidades y culpándose mutuamente.

Lo cierto es que el apagón fue una nueva y dramática muestra de la falta de inversión y mantenimiento de la infraestructura a cargo de las empresas concesionarias, y de su absoluto desdén por los millones de usuarios. Lamentablemente, esto es lógico e inevitable, porque las empresas capitalistas tienen como objetivo ordenador la obtención de ganancia, y todo lo demás es subordinado a este fin. Siempre harán lo más rentable por encima de lo más seguro, eficiente, lógico o beneficioso para los usuarios, que son clientes presos del monopolio absoluto de esas empresas.

Por ejemplo, es posible que una causa inicial del apagón haya sido que Cammesa estaba despachando más energía de lo adecuado desde el Litoral, tratando de aprovechar el caudal de aguas por lluvias en la generación hidroeléctrica, que es más barata, y que haya sobrecargado la red.

Por eso, el problema de fondo es que el suministro de electricidad, así como del agua, el gas y demás servicios públicos, estén en manos de empresas privadas. Estos derechos sociales deberían ser garantizados por el Estado. Sin embargo, todos los políticos tradicionales defienden mantener a las privatizadas. Los gobiernos kirchneristas subsidiaron sus ganancias, el macrismo les habilita tarifazos, Crisitina y Kicillof aseguran que, de volver al gobierno, volverían a mantener a estas empresas.

Solo la izquierda propone la única solución de fondo, para garantizar un servicio accesible, seguro y de calidad, que es reestatizarlas y ponerlas bajo el control de los trabajadores y usuarios.

Federico Moreno

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Brasil: Con la juventud brasileña, contra Bolsonaro https://mst.org.ar/2019/06/05/brasil-juventud-brasilena-bolsonaro/ Wed, 05 Jun 2019 15:13:42 +0000 https://mst.org.ar/?p=18432 Bolsonaro visita a Macri mientras le espera una huelga general en casa. La solidaridad de la Liga Internacional Socialista con los estudiantes y trabajadores brasileños. Por una salida anticapitalista y socialista en Brasil y en Argentina.

El jueves 6 de junio el presidente proto-fascista de Brasil, Jair Bolsonaro visitará la Argentina por primera vez. El objetivo del viaje es acercar posiciones con Macri sobre una estrategia común para avanzar hacia un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. Aunque también viene a apoyar, de una manera nada disimulada, a su socio argentino de cara a las elecciones presidenciales.

«La Argentina y Brasil no pueden volver a la corrupción del pasado. Contamos con el pueblo argentino para elegir bien su presidente en octubre,» dijo en una reciente entrevista.

Aunque asumió hace apenas cinco meses, Bolsonaro ha demorado poco en sintonizarse con su par argentino. La economía que prometió dinamizar retrocede, no logra que sus medidas fundamentales avancen en el Congreso, ha perdido base social y popularidad a un ritmo sin precedentes, y enfrenta masivas movilizaciones de resistencia contra su agenda reaccionaria.

El ascenso más reciente lo provocó su recorte del presupuesto educativo en un 30%. El 15 de mayo una huelga educativa inundó las calles de 200 ciudades brasileñas con más 2 millones de manifestantes. Una nueva manifestación el 30 de mayo recorrió el país y preparó el terreno para la huelga general convocada para el 14 de junio.

El proceso de movilización tiene a la cabeza a la juventud brasileña, que desde el 2013 viene jugando un rol de vanguardia en las luchas de resistencia a los paquetes de ajuste que los últimos tres gobiernos intentaron aplicar sobre los trabajadores y el pueblo, y que ahora enfrenta este ataque directo a la educación.

En Argentina y a lo largo y ancho del mundo, los jóvenes enfrentamos un ataque semejante a nuestra educación, impulsado por el FMI y la burguesía imperialista. Nos oponemos a los efectos más agudos de los planes globales del FMI, que buscan recuperar la ganancia capitalista con una mayor explotación de los trabajadores, y atentan contra nuestro futuro, hundiéndonos en la precarización, la desocupación y la marginalización.

Por estos motivos, la conferencia fundacional de la Liga Internacional Socialista (LIS), realizada en Barcelona del 24 al 26 de mayo, aprobó una resolución en apoyo a la lucha educativa en Brasil, en la que nos comprometemos a:

  1. Impulsar acciones de apoyo a los estudiantes brasileros en lucha; con campañas de agitación en las calles y universidades, fotos y videos en las redes sociales, y protestas frente a las embajadas brasileras, en la medida de lo posible.
  2. Recolectar pronunciamientos de dirigentes estudiantiles y personalidades en apoyo al movimiento estudiantil brasilero.
  3. Realizar propaganda de nuestras posiciones sobre este proceso en la vanguardia, a través de conversatorios y otras iniciativas.

El jueves 6 estaremos en las calles de Buenos Aires, repudiando la presencia y la política de Bolsonaro, y apoyando la lucha de los estudiantes, los trabajadores y el pueblo de Brasil por sacarse de encima a este nefasto personaje.

De la lucha contra Bolsonaro en Brasil y contra Macri en Argentina, surge un debate político y estratégico. La indignación masiva contra estos gobernantes lleva a muchos a la conclusión de que cualquier cosa que los reemplace sería mejor. El PJ acá y el PT allá buscan colocarse como la alternativa con mayores chances de sacarlos. Pero no debemos olvidar que fueron ellos quienes comenzaron los ajustes, descepcionaron, le abrieron la puerta a Macri y Bolsonaro, y ahora aseguran que, de recuperar el gobierno, continuarían las políticas dictadas por el FMI.

Por eso es problemático que un sector de la izquierda se acople a frentes «anti-Macri» y «anti-Bolsonaro» con esas fuerzas capitalistas del régimen. En Brasil, el PSOL, que desde el primer gobierno de Lula construyó la principal alternativa a izquierda del régimen, está en la puerta de un viraje en este sentido. Su dirección acaba de votar buscar alianzas amplias incluyendo y priorizando el PT.

Nuestra organización brasileña, Alternativa Socialista, junto a otros grupos que integran el PSOL, publicaron una carta a la dirección del partido expresando su desacuerdo con esa decisión, y peleará por evitar ese rumbo equivocado.

Al igual que en la Argentina, lo que hace falta en Brasil para enfrentar y sacar a Bolsonaro, es una alternativa unitaria de la izquierda anticapitalista y socialista, en base a un programa de ruptura con el FMI y medidas para que la crisis la paguen los capitalistas, no los trabajadores y el pueblo.

Federico Moreno

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Debates sobre la FUBA y el movimiento estudiantil https://mst.org.ar/2018/11/21/debates-fuba-movimiento-estudiantil/ Wed, 21 Nov 2018 21:26:13 +0000 https://mst.org.ar/?p=16151 La Federación Universitaria de Buenos Aires nuclea a todxs lxs estudiantes de los 13 Centros de Estudiantes de la UBA. Es una de las más relevantes de América Latina por el peso del estudiantado en nuestro país y la región y por su historia de luchas. Hoy atraviesa una virtual parálisis y crisis, y manifiesta la real correlación de fuerzas en la base del movimiento estudiantil. La injerencia de Cambiemos y su burocracia estudiantil. Controversia política en la izquierda. Nuestra visión.

Se ha abierto un debate en la izquierda en torno al próximo congreso de la Fuba y la propuesta formulada por PO de conformar una lista común con sectores de centroizquierda y vinculados al kirchnerismo para mantener la conducción de ese organismo. Desde la Juventud Socialista del MST, somos categóricos y ubicamos como una prioridad política en la coyuntura, barrer de nuestros Centros y Federaciones a las agrupaciones estudiantiles del gobierno macrista y los partidos patronales. Para ello, no descartamos a priori, acuerdos tácticos totalmente lícitos con aliados circunstanciales. Obviamente, con las garantías políticas básicas de una delimitación programática clara, con un contenido en política anti-ajuste y anti-FMI, y con un horizonte ya estratégico: implementar una reorientación global de la Fuba y revertir la dinámica que llevó a que el macrismo avanzara en los últimos años y nos encontremos en esta situación.

¿Cómo llegamos a esto? Partir del balance.

La izquierda le arrebató la conducción de la FUBA a la Franja Morada (UCR) en 2001, al calor del Argentinazo. Organizó un formidable y combativo movimiento estudiantil y encabezó importantes luchas, como la de la democratización en 2006, o por condiciones edilicias en 2008. Pero en los últimos años, en los que PO y La Mella (Patria Grande) ocuparon la presidencia, aquella dinámica se perdió. Primó la desmovilización y el rutinarismo, se redujeron los espacios de participación y organización colectiva. Así, para las nuevas camadas de estudiantes, la Fuba se limitó a ser la fotocopiadora de apuntes del CBC; o para los que activan en algún espacio de militancia, un sello desde el que PO y Patria Grande avalan alguna que otra declaración o acción particular de sus fuerzas.
El repliegue, por razones de tipo subjetivo y político, llegó a un punto tal que cuando el movimiento estudiantil estalló en 2016 contra el intento macrista de recortar presupuesto, la Fuba no jugó ningún rol dirigente ni articulador. Marcharon miles de estudiantes de cada facultad y sin embargo ni los Centros independientes, ni la Fuba fueron referencia. Este debilitamiento de las herramientas gremiales ante el estudiantado, no fue gratuito. En los últimos años, Franja Morada, rebautizada Nuevo Espacio y pintada de naranja, fue recuperando terreno, al punto de conformar un bloque de delegados a la Fuba superior al de la izquierda. PO y Patria Grande, lamentablemente, afrontaron el escollo de manera burocrática, evitando que se realice el Congreso para renovar autoridades durante los últimos 5 años, y sin atacar los problemas de fondo que, previsiblemente, se agravaron en dinámica de círculo vicioso.

El PTS, en la Fuba como en Medicina: abstención e infantilismo

Ante esta realidad, el PTS levanta una posición sectaria, abstencionista e indiferente ante la posibilidad de que el gobierno de Macri, las camarillas y la burocracia estudiantil de Cambiemos, se consolide en la Fuba. Repite una línea que consiste en sabotear lo que no controla y sirve como plataforma de auto-promoción (electoral en general) de su propia fuerza. Incluso, milita para perjudicar en la disputa con otros competidores de izquierda, al conjunto del movimiento estudiantil en este caso. Recordemos que el PTS se autoexcluyó del triunfo más importante de esta ronda político-electoral en la UBA que fue la elección en Medicina. Y que incluso no solo retiró con vergüenza mal disimulada su lista, sino que se abstuvo de llamar a votar al frente que encabezamos PO y el MST, más otro importante sector de agrupaciones de izquierda y activismo independiente.
En concreto, para invalidar todo debate táctico, y diluir lo particular coyuntural en lo abstracto general, despliega la típica operación ya denunciada por Lenin en la “Enfermedad infantil del comunismo”: tomar un aspecto de la realidad –el más conveniente para justificar su abstención testimonial e inútil- y presentarla como “toda” la realidad. Así, polemiza con abundancia de citas de Trotsky y otros clásicos, apelando a las asambleas de base y la democratización de la Fuba, con una exigencia a PO que, sin embargo, en el único Centro que le toca conducir al PTS (Filo), no practica para nada. Muy al contrario, controla de forma cerrada, excluyente y con métodos burócraticos. Pero claro, ese es “su Centro”, por lo tanto, quizá el PTS con su sola presencia mayoritaria le imprime una naturaleza –acá sí- revolucionaria y, por lo tanto, no hacen falta ni tantas asambleas, ni tantas reformas estatutarias, ni tanta apertura y cambios como reclama para la Fuba. Insistimos, en esto el PTS es marxista de manual. Pero no de Carlos, sino de Groucho, por aquello de si “no te gustan mis principios, tengo otros”.

¿Cómo salir de las dos Fubas?

El fortalecimiento del macrismo estudiantil en la UBA (Nuevo Espacio es dirigido por la UCR de CABA que integra Cambiemos), llegó a su punto más alto el año pasado. Los resultados de las elecciones a Centro de Estudiantes de entonces, le permitieron conformar un frente que, junto a los peronistas de la UES (entonces conducción de Sociales), agrupó la mitad de los delegados de la Federación. Con eso, y la maniobra fraudulenta, en la que se adjudicaron dos delegados más, convocaron un Congreso y se proclamaron la nueva conducción. Aunque las autoridades universitarias reconocieron a esa Fuba y desplegaron una fuerte campaña mediática macartista, no revirtieron las relaciones de fuerza a su favor por la base.
Las elecciones de este año, que acaban de terminar, reflejaron cambios políticos y un retroceso de las fuerzas derechistas. Con el emblema del Centro de Medicina que le arrebatamos con un frente muy amplio y programático a la juventud de Cambiemos, de conjunto Nuevo Espacio y la UES retrocedieron en delegados como refracción de su rol anti-movilización docente-estudiantil en la confrontación contra el ajuste nacional. La derecha perdió los Centros de Medicina, Agro y Sociales, esta última a manos de un frente que hegemoniza el kirchnerismo. Sin embargo, aunque ya no reúne suficientes delegados para garantizar un fraude creíble, Nuevo Espacio y sus aliados sí mantienen más delegados de los que reunimos las fuerzas de izquierda y La Mella. Es decir, su hubiera Congreso, ganaría el frente de Cambiemos, a no ser que los delegados de la izquierda –que somos mayoría en la oposición al macrismo- y las fuerzas referenciadas en el kirchnerismo estudiantil en su variopinta expresión, confluyéramos en una lista.
Sin embargo, en estos términos, son claves algunos parámetros:

Convocar a un Congreso de apuro, sin estudiantes en las aulas y sin un intenso proceso de agitación política y movilización de la vanguardia estudiantil no sirve.
Nuestra propuesta es barrer de la Fuba a la juventud de Cambiemos, pero al servicio de otra orientación y política. Para eso, proponemos movilizar el activismo y las fuerzas de izquierda para un acuerdo programático y un compromiso estratégico para transformar la Fuba, incluyendo un proceso de reorganización constituyente con participación estudiantil.
Sobre estos puntos de referencia en nuestra opinión, está planteado el debate. Queremos desalojar a Cambiemos de la conducción de los organismos de representación estudiantil, pero no vamos a contribuir a restaurar las condiciones políticas que nos llevaron a esta encerrona. En esa perspectiva, se ubica nuestra posición en la UBA por una razón estratégica y principista: la conducción de organismos como la Fuba no son un fin en sí mismos, sino un recurso como palanca para la autoorganización y movilización política contra las fuerzas capitalistas que gobiernan como enemigos principales de las masas. Con ese marco nos construimos como fuerza militante en facultades, profesorados y colegios.

Federico Moreno

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La nueva ofensiva de Israel https://mst.org.ar/2018/08/01/ofensiva-de-israel/ Wed, 01 Aug 2018 22:23:10 +0000 https://mst.org.ar/?p=14828 El 29 de julio fue liberada Ahed Tamimi, la adolescente palestina que le propinó una cachetada a un soldado israelí en un video que se viralizó en las redes sociales. Su familia y vecinos del pueblo cisjordano de Nabi Saleh celebraron y reafirmaron su compromiso con la lucha por una Palestina libre, como hicimos millones más desde lejos.
La liberación de Ahed, después de pasar ocho meses en una prisión israelí, demuestra la tenacidad de la resistencia palestina ante la ofensiva militar y política del Estado de Israel. Las fuerzas sionistas han matado más de 150 palestinos en Gaza en lo que va del año, disparando con francotiradores a manifestantes desarmados y lanzando tres ataques aéreos sólo en las últimas dos semanas.
Mientras tanto, el 19 de julio, el Knesset (parlamento israelí) aprobó la nefasta y repudiada ley de “Estado-nación” que define a Israel como el “Estado nacional del pueblo judío”, reservando el derecho a la autodeterminación exclusivamente a los judíos. La ley también establece al hebreo como única lengua oficial (antes el árabe también lo era), define “de interés nacional” a los asentamientos ilegales de comunidades exclusivamente judías y confirma a la ciudad de Jerusalén como capital de Israel.
La ley oficializa el estatus de segunda clase que ya padecen los árabes israelíes -el 20% de la población de Israel y más de la mitad de los habitantes incluyendo los territorios ocupados- e institucionaliza su discriminación. El autor de la ley, Avi Dichter, se encargó de aclarar cualquier duda: “Hemos aprobado esta ley fundamental para impedir la mínima voluntad o tentativa de transformar el Estado de Israel en una nación para todos sus ciudadanos”.
Israel se ha oficializado como Estado racista de apartheid, despejando toda ilusión de su supuesta democracia, generando controversia incluso entre muchos sionistas en Israel e internacionalmente.
Esta ley no es un rayo en cielo despejado. En los últimos dos años, la derecha israelí ha dado nuevo impulso a la construcción de asentamientos, destruido varias aldeas de baduinos palestinos, expandido su ocupación de Israel, intensificado su sitio de Gaza e iniciado un proyecto para cerrar todas las instituciones de educación superior palestinas. El reconocimiento de Trump a Jeruselén como capital de Israel a fines del año pasado, contra todos los tratados internacionales que garantizaban que la ciudad de los sitios sagrados de tres religiones se mantendría compartida, fue el hecho inmediatamente precedente de la aprobación de la ley “Estado-nación”.
Pero la resistencia palestina también se ha reanimado en el último período. En el primer viernes de la Gran Marcha del Retorno, más de 30.000 palestinos de Gaza marcharon hacia la frontera con Israel, intentando ejercer su derecho a volver a los pueblos de los que sus familias fueron expulsadas en 1948. A pesar de que los francotiradores y el fuego de artillería pesada se llevan vidas en cada ocasión, los palestinos llevan 18 semanas repitiendo la movilización cada viernes.
Su obstinada resistencia alienta al movimiento internacional -del cuál orgullosamente somos parte- por una Palestina libre, laica y no racista. Con ese norte estamos llamados a intensificar la campaña internacional de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) contra el Estado de Israel que impulsamos desde el MST y Anticapitalistas en Red, junto a numerosas otras organizaciones en el mundo.

Federico Moreno

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Israel: Un Estado genocida, racista y enclave colonial https://mst.org.ar/2018/08/01/israel-genocida-racista-enclave-colonial/ Wed, 01 Aug 2018 21:33:15 +0000 https://mst.org.ar/?p=14806 El Estado de Israel fue fundado y se mantiene en base a la expulsión masiva, el genocidio y la opresión del pueblo palestino. La única posibilidad de acabar con las décadas de guerra y miseria que genera en la zona es su destrucción y reemplazo por una Palestina única, laica y no racista.

La reciente aprobación en el parlamento israelí de la ley de “Estado-nación” provocó controversia en el mundo entero, ya que confirma de manera explícita el carácter racista y apartheid del Estado de Israel, reservando el derecho de auto-determinación dentro de sus fronteras exclusivamente a los judíos. Sin embargo, Israel porta este rasgo desde su fundación.

El falso mesías sionista

El sionismo surgió como corriente política e ideológica en Europa central y oriental a fines del siglo XIX, como respuesta reaccionaria al antisemitismo de los gobiernos europeos. Y arranca por aceptar la idea racista de que los judíos no pueden convivir con otros pueblos y necesitan su propio Estado. El principal fundador del sionismo Theodor Herzl afirmaba en 1895:
“En París… conseguí una actitud más abierta hacia el antisemitismo, el cual empecé a entender y perdonar históricamente. Sobre todo, reconocí la futilidad de intentar combatir el antisemitismo.”
En 1897 Herzl y otros fundaron la Organización Mundial Sionista para impulsar la creación de una “patria reconocida internacionalmente y legalmente asegurada en Palestina”. El problema que encontraron era que sus ideas eran marginales en la comunidad judía internacional. Los judíos llevaban generaciones viviendo en sus países y no tenían interés alguno en mudarse a una tierra lejana y desconocida.
Las ideas socialistas, por ejemplo, estaban mucho más extendidas en la comunidad judía. Las organizaciones judías socialistas organizaban a decenas de miles de trabajadores para luchar contra el antisemitismo y a favor de la unidad de la clase obrera contra sus explotadores.

Gendarme del imperialismo

Los sionistas tuvieron claridad desde el comienzo que su única esperanza para lograr su objetivo era conseguir el apoyo de uno de los poderes imperialistas que estaban entonces dividiéndose el mundo en una carrera colonialista. Buscaron el apoyo de los monarcas antisemitas de Alemania, Rusia y el Imperio Otomano. Pero el salto cualitativo fue cuando, en 1917, el gobierno británico se interesó en tener un Estado en Medio Oriente que le debiera su existencia a su apoyo militar.
Desde la declaración de Balfour de ese año, el gobierno británico incentivó le emigración y colonización judía en Palestina, entonces un protectorado suyo. Los sionistas no tuvieron ningún prurito en transformarse en el aliado incondicional del imperialismo en la zona, rol que han seguido cumpliendo fielmente, aunque después de la Segunda Guerra pasara Estados Unidos a desplazar al Reino Unido como sponsor y director del enclave imperialista.
Y sin embargo, el apoyo imperial no fue suficiente para provocar una emigración masiva a Palestina. Sólo los horrores del Holocausto nazi lograron esto, con la ayuda de Estados Unidos y otros países que cerraron sus puertas a los millones de inmigrantes judíos que buscaron asilo allí antes de terminar en Palestina.

La colonización de Palestina

Al final de la Segunda Guerra, como parte de los acuerdos de Yalta y Postdam, Estados Unidos, junto al Reino Unido y la Unión Soviética de Stalin, decidieron formar dos estados en Palestina. Aunque los judíos representaban el 31% de la población, se les otorgó el 54% de las tierras fértiles. En 1948 se fundó el Estado de Israel, y pronto se evidenció que incluso esa repartición era poco más que una pantalla para la colonización de Palestina.
El primer jefe de estado de Israel, David Ben-Gurión, no tenía dudas: “no hay espacio para los dos pueblos en este país. No lograremos nuestro objetivo de ser un pueblo independiente con la presencia de los árabes en este pequeño país. La única solución es una Palestina, o como mínimo una Palestina occidental, sin árabes. Y no hay otra forma que traspasarlos desde aquí a los países vecinos, traspasarlos a todos. Ni un pueblo, ni una tribu, debe quedarse”.
Un documento sionista del momento, el “Informe Koening” avizoró de qué manera se llevaría adelante el “traspaso” de palestinos que pretendía Ben-Gurión: “Debemos usar el terror, el asesinato, la intimidación, la confiscación de tierras y el bloqueo de todos los servicios sociales para deshacer a Galilea de su población árabe”.
En 1948 esta política se aplicó sin miramientos. Los sionistas ocuparon tres cuartas partes de la tierra -preanunciando desde el día uno que no respetarían los acuerdos internacionales- y expulsaron a punta de fusil a cerca de un millón de palestinos, masacrando pueblos enteros en el camino.
Desde entonces, generaciones de palestinos han vivido en condiciones infrahumanas en campos de refugiados en el Líbano, Jordania y Siria. Muchos aún conservan las llaves de sus casas. Los que quedaron en los territorios palestinos han sido victimas de ataques, ocupación militar, bloqueo económico, bombardeos indiscriminados, segregación y desplazamiento constantes. Y los que han quedado dentro de los límites del Estado de Israel han sido reducidos a ciudadanos de segunda clase, discriminados y oprimidos, ahora incluso legalmente.

Resistencia palestina

La política colonial de Israel ha sido constante. La guerra del Suez de 1956, la guerra de los siete días en 1967 y la invasión del Líbano en 1982 le sirvieron para avanzar más sobre los territorios palestinos y establecer una ocupación militar permanente que perdura hasta hoy. Este avance ha sido impulsado también por una política permanente de establecimiento de colonias ilegales en tierras palestinas que luego son conectadas a Israel por caminos exclusivos para judíos, particionando el territorio palestino en innumerables enclaves aislados, al igual que los pueblos negros en la Sudáfrica del apartheid.
Pero a cada paso han tenido que enfrentar una tenaz y heroica resistencia del pueblo palestino. La primera intifada (levantamiento) estalló en 1987, obligó a Israel a entablar negociaciones y reconocer a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) como semi-Estado de una parte de los territorios palestinos. Sin embargo, en las mismas negociaciones, que concluyeron con los Acuerdos de Oslo, la dirección histórica de la Organización por la Liberación de Palestina abandonó su reclamo contra el Estado de Israel, y aceptó la creación de dos Estados. De conjunto, el acuerdo desmovilizó al pueblo palestino permitió que Israel siguiera avanzando.
La segunda intifada estalló en el 2000 y duró cinco años. La vacilación de la OLP permitió que se impusiera nuevamente Israel, aislando definitivamente a Gaza, que es desde entonces una gran prisión a cielo abierto. El desilusionamiento con el nacionalismo árabe de la OLP permitió el ascenso del islamismo, cuya principal organización palestina Hamas, ganó las elecciones de la ANP en 2006. Sin embargo el carácter burgués y reaccionario de la dirección islamista los llevó también a claudicar ante una nueva ofensiva israelí.
En los últimos meses, con un Estado de Israel envalentonado con el traslado de su capital a Jerusalén y la aprobación de la ley de “Estado-nación”, el pueblo palestino está dando una nueva muestra de su inquebrantable valor. Cada viernes, hace 18 semanas miles realizan la Gran Marcha de Retorno desde Gaza hacia la frontera con Israel, enfrentando una feroz represión que se ha cobrado por lo menos 154 vidas hasta el 28 de julio.
Toda la historia del Estado de Israel, así como la de la resistencia palestina, nos lleva a reafirmar nuestra convicción de que no hay salida posible más que la destrucción del Estado genocida, colonial y racista de Israel, y la conformación de una Palestina libre, laica y no racista con iguales derechos para todos.

Federico Moreno

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Polarización en Estados Unidos https://mst.org.ar/2018/07/18/polarizacion-en-unidos/ Wed, 18 Jul 2018 20:36:25 +0000 https://mst.org.ar/?p=14695 Trump parece haberse acomodado en el rol de presidente; está a la ofensiva y rebalsa confianza. Algunos de sus triunfos más importantes de los últimos tiempos se los ha otorgado la Corte Suprema, que aprobó la tercera versión de su ley que prohíbe la entrada al país a las poblaciones enteras de varios países con mayoría musulmana. La Corte también emitió un dictamen profundamente antiobrero en el caso Janus v. AFSCME. Por último, el juez supremo Anthony Kennedy anunció su retiro, lo cual le permite a Trump nominar un reemplazo y asegurar una firme mayoría conservadora en la Corte. Aunque Kennedy era conservador, se posicionaba consistentemente a favor de los derechos de género, por lo cual ahora se abre la posibilidad de que se revierta incluso el fallo Roe v. Wade de 1973, que sostiene la legalidad del aborto en Estados Unidos.
El presidente también se viene mostrado fuerte en el plano internacional, recientemente abandonando la cumbre del G7, encabezando la histórica y mediática reunión con el líder norcoreano Kim Jong-un, y desafiando a los propios servicios de inteligencia yanquis en su reciente visita a Putin.
Tal vez su más atroz muestra de fuerza fue la separación de familias y el encarcelamiento de niños en la frontera con México. Aunque en esta tal vez «se le fue la mano» y recibió duras críticas incluso del establishment republicano, lo cierto es que medidas como esta y las arriba mencionadas, en combinación con la timidez de la oposición demócrata, le han permitido consolidar y fortalecer una base social reaccionaria.
La expresión más cabal de esto es la marcha que sectores fascistas están organizando en Washington D.C. para el aniversario de la protesta en Charlottsville del año pasado en la cual un facho atropelló a un grupo de manifestantes, matando a Heather Heyer.
Sin embargo, esa base social, aunque envalentonada, es minoritaria, por lo cual todo indica que los demócratas recuperarán la mayoría en el Congreso en las elecciones legislativas de noviembre, y, de no cambiar la dinámica, ganarían la Casa Blanca en 2020. Además, cada medida que logra imponer Trump por arriba actúa como revulsivo en millones de personas, incrementando la bronca en amplias franjas de la población y generando una radicalización hacia el otro lado del espectro político.
La primera oleada de huelgas, en largas décadas, sacudió el país, de la mano de los docentes de West Virginia, Kentucky, Oklahoma y Arizona. Organizadas desde abajo, desbordando las oxidadas burocracias sindicales, estas huelgas ganaron importantes conquistas, se fueron contagiando de un estado a otro, le demostraron a millones el poder de la clase trabajadora organizada, y tienen el potencial de provocar un verdadero renacer del movimiento obrero estadounidense.
La masividad de la campaña de denuncias de abusos sexuales #MeToo refleja que la revolución de género que recorre el mundo y que generó la movilización más grande de la historia de Estados Unidos, tiene importantes reservas para enfrentar a Trump y la derecha reaccionaria.
A su vez, el proceso político de ruptura por izquierda del establishment que la campaña de Bernie Sanders reveló, ha continuado su curso y logra nuevos hitos. En junio, Alexandria Ocacio-Cortez, una socialista latina del Bronx, le ganó la primaria demócrata al jefe partidario que estaba destinado a convertirse en presidente de la cámara baja del Congreso. Varias candidaturas socialistas más, dentro y fuera de las primarias demócratas, desafiará el establishment evidenciando los comienzos de un verdadero movimiento socialista, confuso pero dinámico, desarrollándose en el corazón del imperio.
La política estadounidense atraviesa una creciente polarización y va hacia una agudización de las confrontaciones en todos los terrenos de la lucha de clases.

Federico Moreno

 

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EE.UU. La estrategia Trump https://mst.org.ar/2018/06/21/ee-uu-estrategia-trump/ Thu, 21 Jun 2018 20:01:14 +0000 https://mst.org.ar/?p=14273 Las imágenes que han recorrido el mundo de niños separados de sus padres, enjaulados en centros de detención fronterizos, constituyen la más reciente postal del barbarismo de los EE.UU. de Trump. También son parte de la estrategia global del imperialismo yanqui.

Desde que empezó el plan “Tolerancia Cero” a principios de mayo, 2.300 niños han sido separados de sus padres en la frontera de EE.UU. con México. Los adultos son deportados a México y los menores encerrados en jaulas dentro de verdaderos campos de concentración, improvisados en carpas gigantes y supermercados abandonados. Las imágenes son revulsivas, indignantes. El escándalo es tal, que ha provocado una ola de repudio mundial. Incluso varias voces de la propia derecha republicana, entre ellas la de Laura Bush -la esposa del ex presidente- han repudiado la crueldad de esta medida.

La doctrina Trump

No es la primera vez que Trump parece quedar aislado, sosteniendo una política demasiado reaccionaria para el propio establishment de Washington. Sus propuestas del muro fronterizo, de prohibir la entrada al país de todos los musulmanes o de expulsar a todos los inmigrantes indocumentados fueron rechazadas o ridiculizadas por todo el arco político, salvo la ultraderecha nacionalista. Alimentan la percepción de Trump como un loco a cargo de un gobierno sin estrategia.
Pero, aunque Trump se guíe poco por los protocolos, sus políticas, incluso las que aparentan ser más irracionales, son parte de una estrategia bien pensada por los sectores burgueses -referenciados en la derecha nacionalista y una parte del Partido Republicano- que conforman su gobierno. Esta se plasma en el documento de “Estrategia de Seguridad Nacional” que el gobierno publicó junto al de “Estrategia de Defensa Nacional” a comienzos de este año.
El documento parte de las premisas de que EE.UU. ha retrocedido en su posicionamiento mundial política, militar y económicamente desde los fracasos de las guerras de Afganistán e Irak y la crisis de 2008, y que la orientación de capitanear el libre comercio neoliberal a través de organismos multinacionales y acuerdos de libre comercio ya no benefician al capital estadounidense. De ahí traza una estrategia que apunta a fortalecer la posición de EE.UU. en relación al poder geopolítico y el reparto de la plusvalía mundial.

Represión y xenofobia

En primer lugar, el documento plantea profundizar la guerra contra los inmigrantes. Ya Obama se había convertido en el presidente que más inmigrantes deportó. Trump intensificó esta política, extendiendo las deportaciones a muchos inmigrantes que llevan años, vidas enteras, en el país. Miles han sido arrestados en redadas sorpresivas, deportados directamente y separados de sus familias. La política del muro fronterizo y las restricciones de ingreso a musulmanes son parte de esta política.
Las atrocidades que estamos viendo en la frontera estos días van en el mismo sentido. Por supuesto el objetivo real no es impedir el ingreso de inmigrantes, que son una fuente de mano de obra barata indispensable para el capitalismo yanqui, sino mantener a los once millones de indocumentados en un estado de terror permanente poco propicio a reclamar por sus derechos.

Ganancia y explotación

En segundo lugar, el gobierno busca aumentar la proporción de la plusvalía que genera el capitalismo a escala mundial -en 1960 EE.UU. concentraba el 40% del PBI mundial, hoy se ha reducido al 22%. Toda la demagogia de la campaña de Trump de recuperar puestos de trabajo industrial tiene que ver con la necesidad de generar más plusvalía y concentrar más capitales en el país. En pos de este fin, Trump impuso el mayor recorte impositivo de la historia para las corporaciones, profundizó la desregulación de la economía, extendió el fracking y comenzó a implementar tarifas a productos clave como el aluminio y el acero, principalmente contra China, pero también perjudicando viejos aliados como la Unión Europea -lo cual generó un cortocircuito en la reciente reunión del G7.
De la mano de esto, vino un ataque global a la clase trabajadora. El recorte impositivo elimina muchos impuestos corporativos permanentemente, incluyendo el que financia parte importante del Obamacare, lo cual dejaría a unas 13 millones de personas sin cobertura de salud en los próximos 10 años. A su vez, se estima que la mayoría de los trabajadores terminarán pagando más impuestos en los próximos años.
A su vez, hay un renovado ataque a los derechos sindicales. Tras el avance, en los últimos años, de leyes de “derecho a trabajar” que liquidan el poder de la negociación colectiva, en muchos estados, ahora la Corte Suprema está evaluando un caso que haría los propio con los trabajadores estatales a nivel nacional.

“Primero América”

En tercer lugar figura el giro geopolítico de Trump, de la “guerra contra el terrorismo” hacia la contención y confrontación con poderes rivales, China y Rusia, locales como Irán o “amenazas” como Corea del Norte. Junto con esto es el abandono o renegociación en términos más favorables a EE.UU. de los tratados de libre comercio y los organismos multinacionales. Malinterpretado por algunos como un nuevo proteccionismo, toda esta política no es más que una búsqueda de una mejor manera de defender y extender el poder del capital imperialista yanqui.

La resistencia

Sin embargo, Trump no ha logrado todo lo que pretendía y enfrenta una resistencia activa a cada paso. Las movilizaciones de mujeres cuando asumió y nuevamente este año han sido las manifestaciones más grandes en la historia de EE.UU. Las inesperadas movilizaciones en los aeropuertos el año pasado lograron un nivel de presión tal que la Justicia tuvo que frenar la prohibición de ingreso al país de musulmanes. La movilización también logró quebrar el bloque republicano en el Congreso, evitando su intento por liquidar Obamacare y Medicaid -el programa público de salud para los sectores más empobrecidos. Masivas movilizaciones en Boston, California y otros lugares frenaron el efímero surgimiento de grupos fascistas.
En los últimos meses hemos visto un resurgir de la lucha obrera, con grandes huelgas docentes en estados dominados por la derecha republicana, que han logrado triunfos importantes. Estos días también hubo movilizaciones a los centros de detención fronterizos y a las oficinas de las autoridades migratorias. Y el 30 de junio se está organizando un movilización nacional con epicentro en Washington D.C. contra esta nueva barbaridad de Trump.
Trump es el presidente menos popular de la historia norteamericana. Y todas las encuestas indican que este año va a sufrir una derrota aplastante en las elecciones legislativas, a manos de los demócratas. El desafío de la izquierda y los movimientos de resistencia será no perder de vista que ha sido la lucha independiente la que ha logrado ponerle cierto freno a Trump, no los millonarios demócratas que quieren reemplazarlo para defender los mismos intereses capitalistas. Y que queda por delante la formación de una alternativa independiente de los trabajadores y el pueblo.

Federico Moreno

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Marxismo. 170 años del Manifiesto Comunista https://mst.org.ar/2018/06/06/marxismo-170-anos-manifiesto-comunista/ Wed, 06 Jun 2018 21:10:24 +0000 https://mst.org.ar/?p=14098 Nuestra editorial La Montaña ha publicado recientemente una nueva edición del Manifiesto Comunista. Desde Anticapitalistas en Red estamos impulsando una campaña internacional en ocasión del aniversario 170 de su primera publicación.

¿Por qué un folleto escrito a mediados del siglo XIX tiene tanto peso en la política del mundo actual? Una primera respuesta es que el Manifiesto Comunista describe un mundo que aún podemos reconocer. Es innegable que ha cambiado mucho desde 1848, pero todavía vivimos en la “sociedad burguesa” que describen y critican Marx y Engels. La crisis mundial que estalló en 2008 y que aún atravesamos parece presagiada por las advertencias del Manifiesto, de que la expansión capitalista viene acompañada de crisis periódicas que hunden a las masas en la miseria.

Un documento de asombrosa actualidad

Tal vez por haberlo analizado en su infancia, es que Marx y Engels lograron capturar las características esenciales y la dinámica central del capitalismo. De hecho, si algo asombra al leer el Manifiesto, es que parece describir la sociedad actual, incluso más que la del siglo XIX:

“Espoleada por la necesidad de dar cada vez mayor salida a sus productos, la burguesía recorre el mundo entero. Necesita anidar en todas partes, establecerse en todas partes, crear vínculos en todas partes… Obliga a todas las naciones, si no quieren sucumbir, a adoptar el modo burgués de producción, las constriñe a introducir la llamada civilización, es decir, a hacerse burguesas. En una palabra: se forja un mundo a su imagen y semejanza.”
Cuando se publicó el Manifiesto, sólo unos pocos países de Europa tenían un desarrollo industrial avanzado. Sin embargo al leer estas líneas, pareciera ilustrar la llamada “globalización” capitalista del siglo XXI.
A muchos les puede asombrar que el Manifiesto comienza su análisis de la burguesía alabando el papel revolucionario que jugó en la historia. Le atribuye al capitalismo el entierro del oscurantismo y el estancamiento de las sociedades anteriores, y el desarrollo sin precedentes de la fuerzas productivas, de la creación de una riqueza material tan abundante que acabó con la escasez que había acechado a la humanidad hasta entonces. Se trataba de la abundancia que haría objetivamente posible una sociedad de iguales:
“La burguesía, con su dominio de clase, que cuenta apenas con un siglo de existencia, ha creado fuerzas productivas más abundantes y más grandiosas que todas las generaciones pasadas juntas.”

El materialismo histórico

Pero el Manifiesto también describe al capitalismo como una sociedad de clases más, que concentra el poder y la riqueza en pocas manos, hunde a millones en la pobreza y la miseria, y transforma la vida en una rutina odiosa que le impide a la mayoría desarrollar su potencial. El desarrollo anárquico del capitalismo también lo hace incurrir en frecuentes y destructivas crisis, y conduce a la competencia entre Estados, la confrontación y la guerra. La única solución a estos problemas es la abolición del capitalismo y su reemplazo por un sistema en el que la mayoría de la población controle los recursos económicos democráticamente. Es decir, el comunismo.
Así el Manifiesto ubica al capitalismo en la historia, y expone a su vez, uno de los mayores aportes del marxismo: su concepción materialista de la historia, o materialismo histórico. Se trata de la primera teoría científica sobre la sociedad humana. Según ella, la actividad humana fundamental es la producción de los medios de subsistencia. La manera en la que se organice la producción social va a determinar las estructuras sociales, políticas, culturales, etc. El Manifiesto comienza afirmando que “la historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días, es la historia de las luchas de clases”. Cada sociedad ha desarrollado las fuerzas productivas hasta cierto punto, en el que éstas entran en conflicto con las relaciones de dominación de esa sociedad, momento en el cuál una clase subalterna está llamada a conducir una revolución contra el orden imperante y construir una nueva sociedad. Sin embargo este desenlace, advierte el Manifiesto, no es inevitable. Lo dirime la lucha de clases y termina con “la transformación revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de las clases beligerantes” y un retroceso de la humanidad.

El proletariado como sujeto revolucionario

El Manifiesto señala a la clase obrera moderna como el sujeto revolucionario capaz de destruir el capitalismo y construir una nueva sociedad. Ese poder surge de su ubicación clave en la economía, su capacidad de frenar la producción y de arrastrar tras de sí a otros sectores sociales. Esa clase -el proletariado asalariado- que era un fenómeno nuevo, surgido en un puñado de ciudades cuando se publicó el Manifiesto, hoy comprende a la mayoría de la población mundial. Previendo esa dinámica, Marx y Engels plantearon que la revolución proletaria no crearía una nueva sociedad de clases, sino que, al liberarse, el proletariado liberaría al conjunto de la humanidad, sentando las bases de una sociedad igualitaria.
También son enfáticos en el carácter mundial del sistema capitalista, y el necesario carácter internacionalista de la lucha revolucionaria del proletariado. El llamado final del Manifiesto “¡Proletarios de todos los países uníos!” no es una consigna moral abstracta, sino un llamado concreto a la organización política internacional.

Un programa político

Marx y Engels afirman que la emancipación del proletariado será obra del propio proletariado. Pero son igualmente claros en que la revolución no es posible sin la intervención activa de los revolucionarios conscientes. Estos revolucionarios comunistas “destacan y hacen valer los intereses comunes a todo el proletariado, independientemente de la nacionalidad” y “representan siempre los intereses del movimiento en su conjunto”. La crisis capitalista es inevitable, el triunfo de la revolución no. El capitalismo puede terminar en el “hundimiento de las clases beligerantes”. Sólo la intervención de los revolucionarios organizados -el sector más resuelto (del movimiento proletario)- puede lograr un desenlace positivo de la lucha de clases.
Marx y Engels escribieron el Manifiesto para la fundación de la Liga de los Comunistas, una de las primeras organizaciones políticas de la clase trabajadora, en cuya fundación jugaron un rol dirigente. Hoy al marxismo se lo estudia en las universidades como una teoría social, divorciada de su carácter comprometida y revolucionaria. A Marx y Engels se los presenta como teóricos académicos, y no como los militantes políticos que fueron. Al propio Manifiesto se lo estudia como un audaz paper analítico.
Pero el Manifiesto es algo completamente distinto. Es un programa para la acción de una organización política de la clase trabajadora. Es un llamado a las armas que mantiene plena vigencia para quienes hoy perciben la ruina a la que nos conduce el capitalismo y buscan luchar por un rumbo distinto para la humanidad.
Ese es el Manifiesto que reivindicamos desde el MST y Anticapitalistas en Red, desde donde impulsamos una campaña internacional por su 170 aniversario, al servicio del cual ponemos la nueva edición del libro que ha publicado la editorial La Montaña.

Federico Moreno

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