Ginés González García – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Sat, 20 Feb 2021 15:00:10 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png Ginés González García – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Chau Ginés. Hay que cambiar la política, no solo el ministro https://mst.org.ar/2021/02/20/chau-gines-hay-que-cambiar-la-politica-no-solo-el-ministro/ Sat, 20 Feb 2021 15:00:10 +0000 https://mst.org.ar/?p=29450 Escribe: Sergio García

Se acaba de conocer que el presidente le pidió la renuncia a Ginés González García ante la evidencia de un “vacunatorio VIP” en la propia sede del Ministerio. Un ministro que hace largo rato viene siendo cuestionado por sus reiteradas declaraciones fuera de foco y por el evidente fracaso de la política sanitaria del gobierno

La indignante bravuconada del periodista Verbitsky en El Destape -que le hizo honor al nombre de la radio, por cierto- no es otra cosa que una muestra de impunidad de los amigos del poder. Hoy también saltaron Valdez y Taiana, pero antes llovieron las denuncias de intendentes, concejales y militantes de diversas fracciones del frente gobernante que, pese a ser gravísimo el cuadro de faltante de vacunas, fueron beneficiarios de un pinchazo fuera de libreto.

Es difícil de creer que el presidente no conozca de estas prácticas. El problema es que la buchoneada de Verbitsky hizo más evidente un escándalo que venía creciendo día a día. Con el fusible de Ginés, pretenden cortar una crisis que excede esta corruptela antisanitaria que trafica vacunas que les corresponden a los grupos de riesgo y a los trabajadores esenciales.

Párrafo aparte merece el oportunismo hipócrita de Juntos por el Cambio y toda la oposición de derecha, aperturistas anticuarentena de la primera hora y luego actores principales de una campaña contraria a las vacunas, que pretenden sacar ventaja de la crisis.

No acertó un solo pronóstico

Más allá del repudiable episodio de vacunar a los amigos, la salida de Ginés es el epílogo de un año de fracasos en el combate a la pandemia. No acertó en ninguno de sus pronósticos y sus medidas, como parte del gobierno, hicieron que hoy tengamos más de 50.000 muertos y sigamos en los primeros lugares del ranking mundial de contagios mientras nos encontramos muy lejos- por debajo del puesto 50- en cantidad de vacunados.

La lista de errores, idas y vueltas durante toda la pandemia lo hicieron caer en descrédito. Incluso varias veces desde el propio gobierno debieron contradecirlo y desautorizarlo para amortiguar el costo político de sus acciones u omisiones.

En enero de 2020 lanzó su ya célebre y temeraria afirmación: “No hay ninguna posibilidad que el coronavirus llegue a la Argentina”. Luego dijo “que no llegaría en verano” y enseguida que “estaba mucho más preocupado por el dengue que por el coronavirus”. A pocos días ya tuvo que admitir que “lo había sorprendido la rápida llegada del virus”. Este primer error llevó a no cerrar los aeropuertos, no aislar inmediatamente a quienes ingresaban de zonas afectadas y así entraron miles de personas contagiadas.

La segunda célebre pifiada fue sobre el pico de la curva y el famoso aplanamiento que fue libreto preferencial del propio presidente en aquellas clases magistrales ya pasadas de moda. La evolución claramente fue desfavorable y hoy estamos cursando un rebrote y esperando una muy probable segunda ola.

Ante la evidente decisión política del gobierno de exponer a la población al riesgo de contagio y en particular al equipo de salud que soportó enfermos y fallecidos sobre sus espaldas para evitar el colapso del sistema, fue Ginés también quien salió a trasferir la responsabilidad a la gente. Sustituyendo las políticas colectivas por la responsabilidad individual.

El fracaso de una política

La apertura prematura de la cuarentena cediendo a los empresarios y la falta de apuntalamiento con medidas económicas y sociales que salvaguarden el trabajo y el salario fueron la causa indisimulada de la evolución de la pandemia.

La negativa a testear de manera programada y masiva fue sistemática a pesar de la evidencia mundial en su favor y el reclamo que hicimos público desde la izquierda. Ginés pasó de la ridícula postura de negar su utilidad y hasta criticar con sarcasmo a quienes lo impulsábamos, hasta sostener que los testeos se estaban realizando normalmente, cuando los números mostraban una tasa de testeo varias veces inferior a la media mundial.

No se hizo ningún cambio sustancial en el sistema de salud. También desde la izquierda reclamamos que se pusieran todos los recursos del país a disposición para atacar la pandemia. Esto significaba instituir un sistema único de salud estatal, universal y gratuito, bajo control de los trabajadores de la salud y la comunidad, para disponer de todas las camas y personal necesarios (recordemos que el muy parcial intento de “coordinación” de Ginés con los empresarios de la salud privada duró unos minutos, para ser desautorizado tanto por los privados como por el mismo presidente).

No hubo cobertura social para sostener una cuarentena, pero en contraste hubo un festival de subsidios y créditos para los empresarios de la industria y el comercio.

No alcanza con el cambio de ministro, hay que cambiar la política

Al momento de escribir esta nota, no sabemos si se mantiene total o parcialmente el gabinete del ministro saliente. Posiblemente opten por una figura con empatía mediática como Carla Vizzotti. Pero no se trata de un mero cambio cosmético o de descomprimir la crisis abierta. Está claro que, además de las evidencias que planteamos respecto del fracaso sanitario, hay una crisis con las vacunas. Más allá de la repudiable actitud de favorecer a los amigos, la realidad es que hay que dar un giro de 180 grados en una política sanitaria que nunca puso en primer lugar la salud popular, sino que viene priorizando las ganancias de los empresarios.

Se necesita un plan de vacunación universal, gratuita y obligatoria. La única oportunidad que tenemos para controlar la pandemia en nuestro país y el mundo es vacunar masivamente a más del 70% de la población para así lograr una verdadera inmunidad comunitaria que garantice bajar drásticamente la circulación viral y luego mantener un programa de inmunización para los próximos años. Esto se debe hacer con todas las vacunas disponibles. Para ello el gobierno debe garantizar los recursos económicos y la logística de vacunación para lograrlo. Con la plata de la deuda y un verdadero impuesto a la riqueza y las rentas, repudiando las patentes con las que lucran las multinacionales farmacéuticas; como también iniciando un programa cooperativo de producción y distribución, se podrá avanzar en ese sentido.

]]>
El Ministerio de Salud como oportunidad de negocios entre amigos https://mst.org.ar/2020/08/19/el-ministerio-de-salud-como-oportunidad-de-negocios-entre-amigos/ Wed, 19 Aug 2020 22:27:43 +0000 https://mst.org.ar/?p=26085 Para muestra basta un botón. Ante reiteradas denuncias mediáticas sobre negocios entre amigos y socios comerciales del ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, nos hacemos eco de cómo los funcionarios públicos se enriquecen ellos y sus amigos a costa de negocios con dinero público, o sea, nuestro dinero.
Para entender la cuestión: de acuerdo a su declaración jurada, el ministro de Salud tiene participación accionaria en tres empresas a las que se vinculan sus amigos y ahora funcionarios públicos. Estos últimos, a su vez, son socios de otras empresas privadas que hacen negocios con el Estado, llamativamente (o tal vez todo lo contrario) en el área de la salud pública. Las denuncias, basadas en las declaraciones juradas y registros públicos de los denunciados, se refieren a negocios millonarios en la última década con empresas privadas en las que el ministro, sus socios y allegados a su entorno privado se vinculan entre sí e incluyen la construcción y obras en una docena de hospitales públicos en varias provincias, cuatro de ellos de alta complejidad.
Adicionalmente, parte del modus operandi de la clase política es adjudicar cargos públicos a dedo, inclusive a personas no preparadas. Este también es el caso del ministro de Salud que nombró a amigos y socios comerciales que no daban la talla, a través de autorizaciones excepcionales.
Para ponerle el cascabel al gato, de acuerdo a su Declaración Jurada, Ginés González García posee actualmente acciones en tres empresas; en una de ellas, según los registros de la Anses, sus empleados vienen cobrando el beneficio estatal de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP).
Al igual que durante el gobierno de Macri, los casos de amiguismo, privilegios, nepotismo y tráfico de influencias que se traducen en la obtención de dinero público de modo espurio ocurren regularmente en el actual gobierno de Alberto Fernández y son inherentes al Estado capitalista mientras gobiernen partidos que representan los intereses de la burguesía y no los de la mayoría, les trabajadores.
Después de todo, que sea fundador y uno de los pilares de la universidad privada ISALUD y agente del Banco Mundial, ya no sorprende.

Tomás Vázquez

]]>
De fracaso en fracaso. Ginés se tiene que ir https://mst.org.ar/2020/07/27/de-fracaso-en-fracaso-gines-se-tiene-que-ir/ Mon, 27 Jul 2020 04:23:47 +0000 https://mst.org.ar/?p=25165 Escriben: Gerardo Uceda y Guillermo Pacagnini

El editor de Página 12, bien podría encontrarse hoy arrepentido de haber titulado una nota a página completa el 7/12/19: “Ginés González García, el hombre que sabe todo sobre salud”. En sólo siete meses el ministro ha acumulado sobrados méritos para desmentir tal afirmación. Engrosando el prontuario antisanitario del cual podríamos hablar mucho quienes hemos padecido las políticas de sus anteriores gestiones bonaerense y nacional.
La lista de errores, dichos y desdichos durante toda la pandemia, lo hicieron caer en el descrédito de muchos. Incluso desde el propio gobierno de Alberto Fernández tuvieron varias veces que contradecirlo y desautorizarlo para intentar zafar del costo político de sus acciones u omisiones.

A cuatro meses de haberse instaurado la cuarentena en todo el país, con un salto en la circulación comunitaria del virus, récord de contagios y riesgo cierto de colapso del sistema de salud, se hace necesario un balance serio. Blanco sobre negro y despojado de los fanatismos de la derecha anticuarentena y del exitismo de los aplaudidores del frente gobernante.

Nosotros planteamos que Ginés y su equipo se tienen que ir, no sólo por la larga lista de desacertados pronósticos, imposible de enumerar en este artículo, sino porque implicaron decisiones equivocadas que costaron muchos contagios y vidas. También porque les dio argumentos de sobra a la derecha reaccionaria y al establishment que los utiliza para avanzar con su política de priorizar salvar la economía (de los ricos, por cierto) por sobre las vidas humanas.

Reclamar que se vaya Ginés apunta a un profundo cambio, un giro completo en la orientación integral con la que se viene encarando la pandemia. Que cuestiona globalmente a la troika de la pandemia –Alberto, Kiciloff y Larreta- que, puesta en escena mediante, encabezan una política que expone al riesgo a les trabajadores y sectores populares. El balance de Ginés es el del Frente de Todos.

Pronósticos: no pegó una

Ginés no se ha revelado precisamente como un profeta de la ciencia. A modo ilustrativo, aquí van solo algunos de sus célebres desaciertos.
El 23 de enero Ginés lanzó la primera afirmación temeraria y equivocada: “No hay ninguna posibilidad que el coronavirus llegue a la Argentina”. Luego dijo “que no llegaría en verano» y enseguida «que estaba mucho más preocupado por el dengue que por el coronavirus”. A pocos días ya tuvo que admitir que “lo había sorprendido la rápida llegada del virus”. Sus defensores lo justificaban diciendo que los médicos de todo el mundo se habían equivocado en los pronósticos. Claro, pero un ministro no debe ser un médico más. Ya se sabía que el virus afectaba a personas asintomáticas que habían trasladado el virus desde China a decenas de países vía los viajes en avión; también de la alta contagiosidad del virus. Entonces, si hoy la gente viaja por todo el mundo y se contagia y a su vez contagia a otros, ¿por qué no habría “ninguna posibilidad” de llegar a nuestro país? Este primer error llevó a no cerrar los aeropuertos, no aislar inmediatamente a todos los que ingresaban de zonas afectadas y así entraron miles de personas contagiadas.

Otro de los hitos de equivocaciones y rectificaciones fue sobre el pico de la curva: que sería a fines de abril, luego mayo y después junio. Lo cierto es que el tan mentado aplanamiento de la curva fue cediendo por la liberación de la cuarentena y dejó paso a un pronunciado empinamiento de la misma, que hizo pasar de unos pocos centenares de casos diarios a superar rápidamente la barrera de los 3.000 y ahora los 5.000 diarios. Previamente a esta evolución desfavorable, se le ocurrió anunciar que ya habíamos alcanzado el pico y que empezaría a bajar y por eso era lógico empezar a flexibilizar la cuarentena. Coincidiendo en realidad, con las necesidades de los empresarios de abrir ramas de producción y servicios aún a costa de multiplicar los contagios.
No han sido simples errores de pronóstico médico-sanitario, sino decisiones políticas al servicio de mantener las ganancias, no la salud. Que se vertebraron en cinco medidas que explican la preocupante evolución actual de la pandemia.

Medidas: cinco mazazos a la salud pública

1-Prematura y progresiva apertura de la cuarentena: A pesar del éxito inicial de la cuarentena estricta de los primeros días, rápidamente y en contra del consejo de científicos, trabajadores de la salud y la izquierda, se pasó a flexibilizarla, abriendo fábricas y negocios que no eran imprescindibles, sin un mínimo conocimiento sobre las zonas y barrios donde había circulación viral. Error que se demostró catastrófico el viernes negro del pago a jubilados y planes en la provincia que originó días después un repunte en los casos que nunca más pudo ser aplanado. La misma lógica fue seguida en las provincias, donde la apertura prematura de las cuarentenas multiplicó los casos y pone en riesgo el sistema de salud como en el Chaco, Córdoba o Rio Negro y ahora con Mendoza y Jujuy muy complicados.

2-Negativa a testear: Desde el principio se negaron a hacer testeos programados masivos a pesar de la evidencia mundial en su favor y el reclamo que hicimos público desde la izquierda. Pasaron desde la postura ridícula de negar su utilidad hasta sostener que se estaban realizando y tenían disponibilidad de test, cuando los números mostraban una tasa de testeo 10 veces inferior a otros países. Lo peor es que en los pocos lugares que se aplicó un testeo superior dieron resultados que ellos mismos publicaban. Al día de hoy con su cuarentena cuasi ficticia siguen siendo insuficientes y tardíos. Y con una tasa superior al 43%, lejos, muy lejos de la cifra ideal que debe ubicarse por debajo del 10%. En realidad, nunca se implementaron porque requería inversión mayor a la que estaban dispuestos, en equipamiento, personal, investigación y en la compra de los kits ya existentes en el mercado.

3-Ningún cambio en el sistema de salud: También desde la izquierda reclamamos que se pusieran todos los recursos del país a disposición para atacar la pandemia. Esto significaba en primer lugar instituir un Sistema Único de Salud estatal, universal y gratuito, bajo control de los trabajadores de la salud y la comunidad, para disponer de todas las camas y personal necesarios (recordemos que el muy parcial intento de “coordinación” de Ginés con los empresarios de la salud privada duró unos minutos, para ser desautorizado tanto por los privados como por el mismo presidente). Lejos de declararse de utilidad pública la capacidad instalada del sector privado y mucho menos de nacionalizarlo para integrarlo al sistema único, se lo financia desde el estado. Una vergüenza. También habría que haber nombrado más personal de salud con aumento salarial acorde a la emergencia, que permitiese hacer turnos rotatorios de atención y evitar el poliempleo que es causa de propagación de casos. Por supuesto que tampoco se reconvirtió la industria verdaderamente esencial, para sustituir importaciones de insumos y distribuirlos gratuitamente; por ello se multiplicaron las denuncias de falta de EPP e insumos. Nosotros lo reclamamos: nacionalizar y poner toda la industria farmacéutica y general al servicio de producir los elementos y medicamentos necesarios para la atención de los enfermos, triplicar el presupuesto de ciencia y técnica para acelerar la investigación de iniciativas válidas de tratamiento como las transfusiones de plasma de recuperados o su producción a través de suero equino. Al no hacer nada de esto y ante el aumento exponencial de los casos hay peligro cierto de colapso del sistema, sobre todo en el AMBA.

4-Sin cobertura social para sostener una cuarentena real: En contraste con los subsidios y créditos recibidos a granel por los empresarios de la industria y el comercio concentrado, la ayuda para les trabajadores y sectores populares fue ínfima, a tal punto que la secretaria encargada de la asistencia social a comedores y sectores marginados a 7 meses ha ejecutado sólo el 15% de su presupuesto (datos otorgados por el propio gobierno) o con los miserables IFE de $ 10.000 cada uno o dos meses que no cubren ni un cuarto de la canasta. Al no haber cobertura universal para desocupados y para los trabajadores informales o dejar correr suspensiones y despidos, perversamente se empujaba a la gente a salir y exponerse al contagio. Se obligó a la población a salir por la compuerta que abrió el propio gobierno (que es quien fue rompiendo la cuarentena) para poder sobrevivir. Mientras tanto desplegaron una campaña mediática donde sostenían hipócritamente “que nos están cuidando”. Y ahora, con el propio Ginés a la cabeza, le pasan la responsabilidad a la gente, así el que no se cuida es un irresponsable pasible de ser multado, reprimido o encarcelado, sobre todo si es pobre.

5-Una vez más: sus ganancias, no la salud. Así como faltó este plan integral de medidas para combatir la pandemia, también brilló por su ausencia la inversión de recursos para financiarlo. Se utilizó la lógica capitalista de salvar a las patronales transfiriendo recursos como los ATP o con exenciones impositivas, permitiendo sus actividades no esenciales a expensas de la vida de les trabajadores y legalizando la baja del costo laboral con despidos, suspensiones y rebajas salariales, con aval de la burocracia de todo pelaje.
Y el famoso impuesto a los ricos sigue cajoneado y se aprestan a pagar U$S 68.000 millones de una deuda que el propio presidente en campaña declaraba como inmoral y fraudulenta. Esa cifra es 40 veces más de lo que hasta hoy se ha emitido en billetes para afrontar la crisis. Son los ricos y poderosos quienes deben afrontar los costos de esta doble crisis con una verdadera reforma impositiva progresiva que grave sus fortunas y rentas. Y declarando el no pago soberano de la deuda.

El cambio es de modelo

Queda claro que, amén de las previsiones desacertadas, lo que ocurrió no fueron errores. Fue la aplicación concreta de una política sanitaria que nunca puso en primer lugar a la salud, sino que priorizó siempre las ganancias de los empresarios y descargó sus efectos sobre los trabajadores y sectores populares. A modo de balance, suficiente para que Ginés se vaya y para implementar un cambio radical en el modelo a aplicar. Para enfrentar de verdad a la pandemia y priorizar la vida, necesitamos medidas socialistas, como las que hemos venido proponiendo desde el MST y del FIT Unidad, muchas de ellas coincidentes con los reclamos de sectores sanitarios y sindicales combativos, opuestas por el vértice a las que se están tomando. Todavía estamos a tiempo. De movilizarnos por estas medidas. Y de reflexionar que necesitamos una alternativa política diferente a la de ese doble discurso que prometía modificar las cosas y termina siendo más (o peor) de lo mismo.

]]>