gobierno nacional – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Fri, 06 Feb 2026 12:40:08 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png gobierno nacional – MST :: https://mst.org.ar 32 32 De la motosierra al tarot: la ultraderecha y su odio a la ciencia El caso argentino https://mst.org.ar/2025/11/16/de-la-motosierra-al-tarot-la-ultraderecha-y-su-odio-a-la-ciencia-el-caso-argentino/ Sun, 16 Nov 2025 12:35:00 +0000 https://mst.org.ar/?p=39907 Por Raúl Gómez

Hay épocas en las que la ciencia parece una obviedad: vacunas que salvan millones de vidas; satélites que miran la Tierra para proteger bosques, mares y ciudades; universidades que forman médicos, ingenieras, matemáticos. Y hay épocas —como esta— en las que lo obvio vuelve a ser controversial.

En los últimos años, una constelación de fuerzas políticas de ultraderecha ha escalado al gobierno en varios países. Su proyecto comparte rasgos ideológicos y de estilo: un discurso anti estatista agresivo, el desprecio por el pluralismo, la politización de los datos y, de manera cada vez más explícita, la hostilidad hacia la ciencia y la comunidad científica. Argentina, con Javier Milei como presidente, se ha vuelto un caso de estudio urgente: en menos de dos años, el sistema científico nacional ha sufrido un ajuste sin precedentes y una campaña simbólica que equipara la investigación con “gasto inútil” o “curro”. El blanco predilecto, por su visibilidad y densidad humana, es el CONICET.

Este ensayo propone una tesis sencilla: el anticientificismo no es un accidente folclórico de ciertas derechas radicales, ni una extravagancia aislada de algún influencer que duda del alunizaje. Es parte constitutiva de un programa que necesita deslegitimar la producción pública de conocimiento para consolidar un orden político más autoritario, un modelo económico de desregulación extrema al servicio de la concentración de la riqueza y la superexplotación. Donde la evidencia estorba, se cambia la evidencia; donde los datos molestan, se silencian; donde los científicos advierten, se los ridiculiza, precariza o directamente se los expulsa. Esto ocurre a escala global —con Brasil y Estados Unidos como ejemplos elocuentes— y hoy se manifiesta con crudeza en la Argentina.

Un patrón global: gobernar contra los datos

Antes de mirar el caso argentino, conviene advertir el patrón de comportamiento de la ultraderecha en el gobierno. En 2019, Jair Bolsonaro despidió al director del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil, Ricardo Galvão, después de que el organismo difundiera datos de deforestación en la Amazonía que contrariaban la narrativa oficial. La destitución fue la culminación de un choque frontal: el presidente tildó de “mentirosos” los registros satelitales; la respuesta del científico defendiendo la integridad del INPE le costó el cargo. No fue un hecho aislado: durante el bolsonarismo se desplazó a más técnicos y se buscó desactivar áreas clave para el monitoreo ambiental. El caso fue documentado por medios científicos y generalistas de reputación global (1).

En Estados Unidos, el primer gobierno de Donald Trump ya había sentado un precedente de interferencia política en agencias científicas, debilitando regulaciones ambientales y presionando a organismos como la EPA (Agencia de Protección Ambiental) y los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades), especialmente durante la pandemia. Investigaciones académicas y reportes de organizaciones como la Union of Concerned Scientists describieron cómo se bloqueó a voceros científicos, se reescribieron informes y se postergaron decisiones regulatorias contrarias a intereses de los empresarios aliados. En su segundo mandato, el problema se intensificó con maniobras para manipular o suprimir estadísticas oficiales y desplazar a funcionarias/os técnicos, confirmando la pulsión de “gobernar contra los datos” (2).

Europa no es ajena a los ataques a la ciencia. La literatura académica y el periodismo especializado han documentado el escepticismo o la abierta hostilidad de partidos de la derecha radical hacia la acción climática y el financiamiento de la investigación, con intentos de recortar miles de millones de euros en programas científicos. La racionalidad económica disfrazada de “eficiencia” convive con una guerra cultural contra el consenso científico y por ende la tradición del pensamiento crítico (3).

En Argentino el libreto se repite con acentos locales: (a) degradación institucional (ministerios a secretarías, agencias intervenidas), (b) demolición presupuestaria y precarización laboral, (c) colonización de cargos técnicos con perfiles ideológicos leales, (d) producción de un clima cultural hostil a la ciencia (“casta académica”, “ñoquis de la ciencia”), y (e) promoción y tolerancia de las teorías conspirativas y seudociencias que degradan el valor del conocimiento experto: Todo este combo no es casualidad: es EL Método de acción política y cultural de las ultraderechas (4).

Argentina: el “cientificidio” como política de Estado

Desde diciembre de 2023, el sistema científico argentino experimenta un ataque casi sin precedentes. El Ministerio de Ciencia y Tecnología fue degradado a una Secretaría; el presupuesto real se contrajo con fuerza; se paralizaron ingresos a carreras de investigador y personal de apoyo; y se redujeron becas doctorales y posdoctorales. Diversos relevamientos periodísticos, gremiales y académicos convergen en el diagnóstico: la inversión cayó a niveles históricamente bajos, se perdieron miles de puestos, y la fuga de cerebros se aceleró (5)

Según un análisis de Chequeado, entre 2023 y 2025 el empleo en el sistema científico se contrajo fuertemente y el CONICET registró miles de bajas de becas e integrantes, con parálisis o demoras en ingresos y una merma profunda del poder adquisitivo. Organizaciones del sistema alertaron sobre reducciones en las convocatorias de becas doctorales y posdoctorales respecto de lo comprometido en años previos. Al mismo tiempo, notas y comunicados del propio CONICET y de su conducción convivieron con promesas de “normalización” que nunca alcanzaron a revertir el ajuste estructural (6).
Lo más grave no es solo contable. Detrás de cada porcentaje hay proyectos truncos, equipos desarticulados, tesis sin dirección, equipamiento que se oxida, y, sobre todo, un mensaje político: “no los queremos”. El País recogió testimonios de jóvenes científicas/os que emigran o planean hacerlo, ante la erosión material y simbólica del trabajo científico. La palabra “cientificidio” dejó de ser hipérbole para muchas y muchos (5).

A este guion económico se le suma un frente cultural y simbólico que funciona como el lubricante del ajuste: la banalización del conocimiento experto, el enaltecimiento del “sentido común” como verdad autosuficiente, la sospecha sistemática sobre universidades, investigadores y becarios. Allí es donde el anticientificismo —en su versión conspirativa y en su versión “cool”— se vuelve herramienta política.

Del terraplanismo a la Comisión de Ciencia

Puede sonar anecdótico, pero no lo es: en mayo de 2024, la diputada oficialista Lilia Lemoine fue designada secretaria primera de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados. La designación desató una polémica por la difusión previa de contenidos donde la legisladora coqueteaba con el terraplanismo, ponía en duda la llegada del hombre a la Luna y amplificaba desinformación sobre vacunas. El dato relevante no es si “cree” o no cree sinceramente esas teorías —ella dijo luego que eran “pilotos” de un programa—, sino el mensaje institucional: quien ha promovido públicamente teorías anticientíficas ocupa una función de conducción en la comisión que debería fortalecer la ciencia. El episodio fue documentado por la prensa y chequeado por verificadores locales.

Este tipo de nombramientos no ocurren en el vacío. Son performativos: colocan a la ciencia en posición defensiva, desplazan el eje del debate, legitiman el “todo vale” epistemológico. En lugar de discutir cómo financiar grandes equipos, laboratorios o redes de datos abiertos, se discute si la Antártida “es un muro de hielo”. La degradación del estándar de debate público es, en sí misma, una forma de recorte.

Pseudociencia, mística y poder: tarot, constelaciones y profecías

El anti cientificismo contemporáneo no se limita a la negación de evidencias. A menudo viene acompañado de un resurgimiento de prácticas seudocientíficas y espiritualidades pop que colonizan el discurso político. Argentina ofrece ejemplos llamativos.

Por un lado, proliferan notas y rumores sobre afinidades de figuras del oficialismo con terapias alternativas o místicas. Se ha publicado que Karina Milei, la influyente hermana del presidente, Secretaria General de la Presidencia y hoy denunciada por coimas, se interesó por actividades de “constelaciones familiares con caballos” durante una visita a Mendoza, una derivación de las constelaciones familiares que apela a explicaciones pseudopsicológicas sin evidencia seria, y a un supuesto “campo” esotérico. Se trata de coberturas periodísticas —algunas especulativas— que muestran la atención que despierta la mezcla de poder y mística en la alta política. Aun tomando con cautela los titulares, muestran una atmósfera cultural compatible con el desplazamiento de la ciencia del centro del tablero.

Otra perla que el oficialismo intentó insertar en el collar de la pseudociencia fue la presentación por parte de la astróloga Ludovica Squirru de su libro “Horóscopo Chino 2026: Caballo de Fuego” en el Planetario Galileo Galilei. Esta iniciativa, impulsada por el Ministerio de Cultura de la Ciudad Autónoma de la Ciudad de Buenos Aires, fue duramente criticada por la Asociación Argentina de Astronomía y fue finalmente suspendida. (9)

Por otro lado, está el magnetismo de las profecías. La fascinación del entorno presidencial con las “psicografías” de Benjamín Solari Parravicini, el “Nostradamus argentino”, ha sido reportada por la prensa internacional, incluyendo el rol que cumplen esas visiones en la épica estética y simbólica del mileísmo. Se han señalado conexiones iconográficas (la “cruz orlada”) y referencias a “misiones históricas” de líderes predestinados. De nuevo: más allá de la fe privada, el problema es cuando este imaginario coloniza la política pública y desplaza la deliberación basada en evidencia hacia la mística del destino.

A la par de estas derivas, emergen otras seudociencias con enorme tracción social: astrología, tarot, bioneuroemoción, “biodescodificación”, constelaciones familiares, terapias “cuánticas”, etc. Muchas de ellas son inofensivas como entretenimiento o prácticas espirituales personales; se vuelven peligrosas cuando sustituyen a la medicina, colonizan políticas públicas o legitiman explicaciones deterministas, estigmatizantes o culpabilizadoras (“tu cáncer es una emoción no resuelta”, “tu pobreza es un bloqueo energético”). Lo preocupante no es que existan —han existido siempre— sino que se las promueva desde el poder, se las equipare o contraponga a ciencia, o se las use para ridiculizar la demanda de políticas basadas en evidencia.

¿Por qué la ultraderecha radical necesita pelearse con la ciencia?

Hay razones estructurales. Las ciencias —en particular las ambientales, las sociales y la salud pública— suelen señalar externalidades, límites, riesgos y costos de la desregulación absoluta. La ciencia molesta cuando demuestra que la contaminación enferma, que los bosques se queman más, que las desigualdades se heredan, que las epidemias requieren coordinación estatal, que la violencia se agrava con discursos de odio, que las crisis económicas son un deriva de la estructura del sistema capitalista. Naomi Oreskes y otros autores han argumentado que la hostilidad conservadora hacia la ciencia está, en parte, anclada en la orientación a la super explotación que necesita del rechazo a la regulación del mercado: si la evidencia implica reglas comunes, estándares y fiscalización, entonces desacreditar a quien produce esa evidencia es una forma de desactivar cualquier control.

Pero hay también razones tácticas. La ultraderecha contemporánea ha perfeccionado una política de la emoción y del conflicto identitario. En ese marco, la figura de la/el científica/o —con su lenguaje técnico, su cautela inferencial, su énfasis en la incertidumbre cuantificada— se vuelve un enemigo ideal: elitista, “soberbio”, sospechoso de “bajar línea”. Además, las universidades nacionales y los organismos de ciencia concentran sindicatos, centro de estudiantes, redes internacionales y capital simbólico de prestigio: desarticularlos reduce contrapesos al poder.

Finalmente, hay razones instrumentales. Debilitar la infraestructura de datos y evaluación permite gobernar sin controles. Si no hay series confiables, si se expulsan a quienes producen indicadores y se colonizan los organismos técnicos, la discusión pública se hace maleable. Brasil y Estados Unidos exhibieron esta tentación: negar los satélites que miden la deforestación, reescribir fichas técnicas, silenciar a epidemiólogos. Argentina la conoce bien: cuando las universidades denuncian subejecución y caída real del presupuesto, se intenta alterar el mapa de la discusión —se cambian criterios, se estigmatiza, se posterga— más que proveer evidencia alternativa consistente.

El caso CONICET: anatomía de un ataque

El CONICET es el corazón del sistema de ciencia y tecnología argentino: más de 30.000 personas entre investigadores/as, becarios/as y personal de apoyo; presencia federal con cientos de institutos; producción científica reconocida internacionalmente. Por eso es objetivo estratégico cuando se busca reconfigurar el sentido común sobre el rol del Estado.

Las herramientas del ataque fueron múltiples:

  • Degradación institucional y presupuestaria. La pérdida real de recursos desde 2023 se combinó con la degradación ministerial, la parálisis de compras, la imposibilidad de mantener equipos e infraestructura, y la caída de salarios muy por debajo de la inflación. Proyecciones para 2025 estimaron mínimos históricos (en torno a 0,15% del PBI), y organismos como la Agencia I+D+i fueron reestructurados para concentrar decisiones en pocas manos. El impacto: freno y cancelación de proyectos, fuga de talento y pérdida de capacidades críticas.
  • Parálisis de carreras y becas. El ingreso a la Carrera del Investigador Científico (CIC) y a la Carrera del Personal de Apoyo sufrió postergaciones y demoras; las convocatorias de becas doctorales/posdoctorales se redujeron respecto de lo comprometido; y hubo miles de bajas de becas e integrantes por despidos, renuncias y jubilaciones sin reemplazo. Los gremios hablaron de “cientificidio”; la prensa registró protestas, paros y vigilias.
  • Hostigamiento simbólico y relativismo epistémico. La designación de perfiles con historial de promoción de desinformación científica en espacios de conducción legislativa, o la presencia de figuras con inclinaciones místicas en el entorno presidencial, funcionan como señales de que la evidencia empírica es prescindible.
  • Tentaciones de “limpieza temática”. Informes recientes señalaron intentos (finalmente rechazados) de excluir áreas completas —como Ciencias Sociales— de ingresos a carrera, bajo el prejuicio de “inutilidad” o “ideología”. La idea de “ordenar” la ciencia por decreto, según utilidad imaginada a corto plazo, es otra marca de época.

No es casual que, al mismo tiempo, se construya una caricatura del científico “ñoqui”. La difamación cumple una doble función: justifica el recorte (“¿para qué mantener tantos ‘investigadores’?”) y desmoraliza a la comunidad (“si protestan, es porque pierden privilegios”). A fuerza de slogan, se intenta tapar una realidad sencilla: sin financiamiento estable, sin carreras previsibles y sin universidades fuertes, no hay país innovador posible.

Foto. Ariel Esposito
Foto: Ariel Esposito

Terraplanismo y compañía: no es un chiste

Durante años, el terraplanismo fue un meme. Pero su aparición en boca de dirigentes, como si fuera una provocación simpática, normaliza un núcleo corrosivo: la equivalencia entre opinión y evidencia. A esa familia pertenecen el negacionismo climático, los antivacunas y la proliferación de terapias “alternativas” que prometen curaciones milagrosas. El problema no es la duda —toda ciencia buena duda— sino la sustitución de métodos de validación por carisma, likes o fe.

Que una diputada que impulsó teorías conspirativas sea autoridad en Ciencia del Congreso no es “solo” un error de casting: es una declaración de principios de la coalición gobernante sobre el valor de la ciencia en la deliberación pública. Chequeado documentó con precisión las afirmaciones falsas difundidas por Lilia Lemoine, mientras que la comunicación oficial de Diputados confirma su designación. Ese contraste —verificador vs. boletín— encapsula el drama.

Algo similar ocurre con el avance de prácticas como las constelaciones familiares, el tarot o terapias “cuánticas” en la esfera pública. Nadie propone prohibir espiritualidades privadas. El punto es político: cuando la cúpula del poder se rodea de místicas, profecías y rituales, cuando el marketing político incorpora profetas, cuando la estética del “destino” reemplaza a la planificación, el costo no es estético; es institucional. Se debilita el estándar de prueba, se desalienta la evaluación de políticas, se habilita la discrecionalidad.

¿Qué se pierde cuando se destruye la ciencia pública?

Se pierde soberanía. Un país que no produce conocimiento depende de agendas, tecnologías y patentes ajenas. Se pierde productividad futura: la investigación básica que hoy parece “inútil” suele ser la que, mañana, habilita sectores enteros (biotecnología, IA, materiales, transición energética). Se pierde resiliencia social: sin universidades robustas y redes científicas, las crisis —sanitarias, ambientales, económicas— pegan más fuerte.

Se pierde también una cultura democrática. La ciencia pública no es una torre de marfil; es un tejido de prácticas que forman ciudadanía crítica: aprender a distinguir evidencia, a debatir con reglas, a reconocer la incertidumbre sin caer en el relativismo. Por eso, autoritarismos nuevos y viejos desconfían de la ciencia: porque su cultura interna —revisión por pares, datos abiertos, reputación ganada— es el reverso de la arbitrariedad.

El vaciamiento de los sistemas científicos sustentado en el discurso anticientífico no es un daño colateral, sino una condición para imponer modelos económicos regresivos, de superexplotación, extractivistas y autoritarios. Sin pensamiento crítico ni producción soberana de conocimiento, se consolida el ideal neoliberal: un Estado mínimo para los pueblos, pero omnipresente para garantizar ganancias a las corporaciones mediante la liquidación de las libertades democráticas.

Epílogo: defender la razón común

A veces se caricaturiza este debate como una pelea entre “racionales” y “irracionales”. No es eso. Se trata de defender una razón común: la idea de que, en una comunidad política, resolvemos desacuerdos con reglas compartidas para evaluar afirmaciones sobre el mundo.

La ciencia —pública, plural, con errores y autocorrecciones— es una de esas reglas. No se le pide infalibilidad, se le pide método. Por eso, cuando la ultraderecha erosiona la ciencia —recortando presupuestos, colonizando instituciones, promoviendo teorías disparatadas o reemplazando planificación por profecías— no solo ataca a una “casta de científicos”: ataca el mecanismo que tenemos para que la verdad no dependa de quién grita más fuerte. Es un ataque a la construcción colectiva del conocimiento.

Un síntoma más del deterioro político y cultural que golpea a nuestro país en manos de la ultraderecha, donde el negacionismo, la ignorancia y la desinformación ganan terreno con la complicidad de los medios de comunicación hegemónicos.

Nuestro país tiene con qué. Tiene tradición de ciencia pública, redes internacionales, una comunidad joven con hambre de contribuir, y ciudadanía que ha defendido universidades y hospitales.

Salir del pantano requiere reconstruir presupuestos, pero también reconstruir el prestigio cultural de la evidencia. Pero es imprescindible tener claro que la profundidad del ataque que encabeza el gobierno ultraderechista de Milei exige una respuesta a la altura. Una resistencia firme, con capacidad de movilización sostenida, pero también con una perspectiva de programa político que unifique a quienes luchan contra el ajuste.

Mientras tanto, es crucial documentar, denunciar, explicar, organizarse y luchar. Porque el anti cientificismo no retrocede por sí solo: se le gana con movilización, con política y la más amplia unidad de acción de los que defendemos la ciencia pública, los derechos, las libertades democráticas y un proyecto de país para el 99%.

Fuentes y referencias

  1. Brasil y el conflicto INPE–Bolsonaro (deforestación): Science (AAAS), The Guardian, Scientific American y Eos (AGU) documentan la remoción de Ricardo Galvão tras difundir datos de deforestación satelital y el clima de hostilidad oficial hacia el monitoreo científico. science.orgThe GuardianScientific AmericanEos
  2. EE. UU. — Interferencia política con agencias científicas: revisión académica (PMC/NIH) sobre la guerra política contra la ciencia en la administración Trump; Union of Concerned Scientists sobre interferencia en CDC durante COVID-19; cobertura reciente sobre manipulación de datos y desplazamiento de funcionarias técnicas. PMCThe Union of Concerned ScientistsThe Washington Post
  3. Derecha radical y ciencia en Europa: Nature y análisis de think tanks documentan recortes propuestos a investigación y escepticismo hacia políticas climáticas. NatureE3G
  4. Explicación teórica sobre conservadurismo y anticiencia: ensayo de Naomi Oreskes en Daedalus (Academia Estadounidense de Artes y Ciencias). amacad.orgdirect.mit.edu
  5. Sistema científico argentino bajo Milei (presupuesto, empleo, fuga): reportes de El País y Chequeado; crónicas de protestas; diagnósticos de redes científicas. El País+1Chequeadoinfobae
  6. CONICET — conducción y decisiones: designación de Daniel Salamone (sitio oficial CONICET) y controversias sobre orientación de ingresos. conicet.gov.arPausa
  7. Comisión de Ciencia del Congreso — designación de Lilia Lemoine y desinformación previa: comunicación oficial de Diputados, cobertura de medios nacionales y verificación de Chequeado sobre teorías conspirativas difundidas por la legisladora. diputados.gob.arCámara de Diputados de la NacióninfobaeChequeado
  8. Mística y poder — profecías de Parravicini y entorno presidencial: cobertura de El País sobre el influjo simbólico de las “psicografías” en el mileísmo. El País
  9. Pseudociencia en el círculo de poder — constelaciones con caballos: notas periodísticas sobre el interés atribuido a Karina Milei en prácticas de constelaciones con equinos durante actividades en Mendoza. (Cobertura a tratar con cautela; se citan como indicio del clima cultural, no como política pública oficial). MDZ Online+1El Editor Mendoza
  10. Tras la polémica en redes, se canceló la presentación del libro de Ludovica Squirru en el Planetario canceló la presentación del libro de Ludovica Squirru en el Planetario. https://www.lanacion.com.ar/cultura/tras-la-polemica-en-redes-se-cancelo-la-presentacion-del-libro-de-ludovica-squirru-en-el-planetario-nid02102025/

Nota sobre metodología: Este es un artículo de opinión con apoyo en fuentes abiertas y literatura académica. Para afirmaciones fácticas (recortes, designaciones, hechos puntuales) se remitió a fuentes primarias (comunicados oficiales, verificadores) o medios de alta reputación. Para fenómenos culturales (pseudociencias, espiritualidades) se usaron coberturas periodísticas representativas, explicitando cuando el carácter es especulativo o de “trascendido”.

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Panorama Político. Razones de una votación ajustada. Perspectivas de mayor confrontación https://mst.org.ar/2024/06/14/panorama-politico-razones-de-una-votacion-ajustada-perspectivas-de-mayor-confrontacion/ Fri, 14 Jun 2024 12:59:33 +0000 https://mst.org.ar/?p=35585 Escribe: Sergio García

La votación a favor de la ley bases, así sea por un desempate de Victoria Villarruel, le devolvió al gobierno algo del oxígeno que necesitaba. Los mercados financieros que ubicaban el riesgo país para arriba y las acciones y bonos argentinos para abajo cambiaron de tendencia, al menos por ahora. Negar que el gobierno logró por primera vez dentro del Congreso su propósito sería equivocado. Podemos decir que una vez que diputados confirme la ley bases y el paquete fiscal, el gobierno se encontrará con las primeras herramientas legales para seguir con su macabro plan. Es un hecho que no hay que ocultar, ni sobredimensionar.Un ejercicio necesario para comprender el momento actual y la relación logro-límites del gobierno es analizar como un todo y en dinámica lo sucedido estos seis meses. El verdadero alcance político de las votaciones de ayer no se reduce a una foto de un día, y a un momento particular. Hay que ver todo el proceso en su dimensión para comprender el hoy y el mañana. Así como decimos que la ley finalmente se votó, también decimos que la misma es nefasta en su contenido y notoriamente inferior a los planes iniciales de Milei. Y algo importante, más allá de los cambios, modificaciones y retiro de puntos que a continuación abordaremos, hay que destacar que dentro del Parlamento fracasó la política de Milei de ir por todo y no negociar nada. Esa política se dio contra la pared y no por casualidad ascendió en el gobierno Guillermo Francos, que representa el ala negociadora, emblema de la vieja política y funcionario convencido que no había ninguna posibilidad ni relación de fuerza para ir por todo, que era muy necesario ir dejando partes importantes en el camino. Eso fue lo que sucedió.

Ley ómnibus, ley bases y el mundo de lo posible

Si seguimos la hoja de ruta política que se inició en diciembre veremos con toda claridad la siguiente secuencia: ley ómnibus de más de 600 artículos y posterior caída de esa ley. Reanimación tras la derrota anunciando una ley bases y un Pacto de Mayo que no sucedió, se atrasó el debate de ley bases y pasó con mucha pena y nada de gloria el 25 de Mayo en Córdoba. Tuvo que iniciar nuevas negociaciones y hubo un retiro por parte del gobierno de algunos puntos de la ley bases para ganar votos en el Senado. Al no alcanzar con todo esto, en la propia sesión del Senado su debilidad se evidenció en el retiro de varios puntos muy sensibles: varias privatizaciones importantes, retiro del capítulo previsional que tenía ataques a las jubilaciones y a la moratoria, obligación de no poder eliminar organismos de cultura, CNEA, INTI, entre otros. Y obligatoriedad de tener que mantener el nivel presupuestario en ciencia con cierta movilidad. Nada de esto cambia el hecho de que la ley votada es siniestra, con reforma laboral antiobrera, entrega a las grandes corporaciones y facultades extraordinarias en algunos temas a un Presidente que hace campaña diciendo que es un topo que destruye el Estado desde adentro. A ese siniestro personaje le dan más poder. Lo votado y lo que no pudieron votar, configuran la realidad contradictoria que vive el gobierno.

Si pudiéramos resumir lo acontecido valdría el ejemplo histórico de victoria pírrica, la cual marca con altísimo costo un paso adelante en una batalla, en este caso del poder gobernante. Que se rearma para intentar capitalizar ese paso, sacarle provecho y relacionarlo además con los datos inflacionarios que dan este mes, a causa de una profunda recesión, el más bajo en dos años. Pero a la vez quedó muy lejos de la magnitud de leyes que necesitaba para todos los cambios estructurales que se plantea. Y quedó más erosionado socialmente, con mayores niveles de descontento y franjas crecientes de votantes propios más críticos a su gestión. Sin que su caída sea pronunciada y manteniéndose una fuerte polarización, el resultado de esta contienda indica que Milei avanzó en lo que pudo y hasta donde le permitió su propia debilidad, no en lo que quería y necesitaba. A partir de esa situación vendrán nuevas batallas. Ya veremos su resultado.

Cueva de bandidos de la casta

Sí, pensaste bien. Estamos hablando del Senado. Esa oligárquica y privilegiada institución política que hace parte de un régimen anquilosado que no tiene nada progresivo. Lamentablemente, en esta ocasión la aprobación o rechazo de una ley quedó en manos de este cuerpo en nada confiable, como nuevamente quedó demostrado. La realidad de una institución en descomposición política siempre está por encima de cálculos de números para una votación.

Para llegar al resultado final de empate y desempate se pasó por episodios y situaciones típicas de lo peor de las castas políticas burguesas. Vimos al negociador del gobierno supuestamente «anticasta» repartir negocios con senadores de varias provincias. También chantajear a otros y en un deja vu de la famosa Ley Banelco, esta vez ingresaron el expediente de la senadora Lucila Crexell para la Unesco con un salario de alrededor 15 mil dólares por mes. Senadora que, «casualmente», terminó votando a favor de la Ley Bases. De ese nivel de podredumbre política hablamos.

Entre los opositores a la ley no faltaron tampoco muestras de cinismo y de una hipocresía en los hechos cómplice de Milei. Hubo senadores peronistas hoy fuera de Unión por la Patria votando a favor, demostrando una vez más que el PJ siempre tiene algo para aportar negativamente. También vimos a dos senadores por Santa Cruz públicamente llamando a no dar quórum primero y votando en contra en la votación. Solo que esos mismos senadores, extrañamente se ausentaron en la votación del capítulo sobre facultades extraordinarias para Milei. votación que, tampoco por casualidad, ganó el gobierno.

Y un párrafo aparte merece el senador Martín Lousteau, quien busca hacer las veces de senador radical responsable, revestido de progre en ocasiones y de sensato en otras. Con esa misma supuesta racionalidad explicó que iba a dar quórum porque hay que dar el debate. Una capitulación a Milei de principio a fin. Porque su ausencia o presencia en ese momento particular, hacia caer la sesión o no. Y decidió hacerse presente en un favor político impagable al gobierno. Después se opuso a la ley y buscó diferenciarse para la tribuna, en términos futbolísticos.

Represión planificada y régimen autoritario

Las imágenes brutales contra periodistas, jubilados, diputados y manifestantes en general, además de ser muy repudiables merecen ser analizadas en toda su dimensión. No fueron aisladas, ni excesos. Vimos la expresión en el terreno de la calle de una política reaccionaria muy profunda y planificada. Política que se manifiesta desde el inicio del gobierno de Milei, con protocolo antipiquetes y provocaciones permanentes.
Bullrich comanda la implementación del accionar represivo, pero no hablamos de una iniciativa individual, es una política de Estado. La misma hace confluir diferentes aspectos como la represión concreta a manifestaciones con gases, palos y balas de goma. Combinando esto con infiltrados y personal de seguridad camuflado de civiles, y provocaciones permanentes sobre las primeras filas de manifestantes.

Todo esto va de la mano de la presentación de nuevas leyes represivas nacionales y provinciales e intentos de cambios del código penal para avalar todo su accionar represivo. De hecho es buscar un régimen político distinto y mucho más antidemocrático, donde directamente prohibian manifestaciones y el derecho a huelga, que no por casualidad estaba dentro de la Ley Ómnibus y la Ley Bases inicial, aunque luego no pudieron sostener esa propuesta. No es casual que tras la movilización y las detenciones, operen demoras en dejar ver a los detenidos, en que abogados puedan acceder a todo lo que legalmente les corresponde. Con jueces y fiscales que acusan a cualquiera por sedición, incitación a la violencia, perturbación del orden, dictando prisión preventiva y otras aberraciones legales al servicio de un plan represivo.

Acompañando todo este giro por demás reaccionario está el rol de grandes medios de comunicación que utilizan su poder mediático para avalar mentiras y difundir una versión inventada sobre cada hecho. Así de repente titulan mensajes del tipo «la violencia no pudo frenar la ley» algo completamente opuesto a lo que sucedió. Fue el Estado con sus fuerzas de seguridad quien aplico una violencia brutal contra manifestantes, precisamente para vaciar la Plaza y que se pueda aprobar la ley. Es la misma violencia de ese Estado que a través del gobierno envió en solo seis meses a varios millones de personas a la pobreza e indigencia y ocultó millones de kilos de alimentos.

Enorme movilización, pese a todo

La jornada del 12 de junio merece un destaque particular; con una gran cantidad de trabajadores y jóvenes que se hicieron presentes en Plaza Congreso, colmando ese emblemático lugar y abarcando las calles hacia la 9 de Julio. Si bien no tuvo la dimensión de la histórica Marcha Universitaria o de la concentración en el primer paro nacional de fines de enero, fue sin duda muy numerosa, expresando el malestar social creciente y las ganas de la población de hacerse sentir. Fuertes columnas de trabajadores, sectores en lucha, jóvenes, jubilados, movimientos sociales, asambleas y también gente suelta que llegó en la medida que muchos iban saliendo de sus lugares de trabajo. Una combinación de sectores que logró mostrar una Plaza llena con sus calles aledañas tomadas, pese al intento del gobierno por ocultar esa potente movilización obrera y popular. Tuvo además importantes acciones en gran parte de las ciudades del país.

Si algo la hace todavía más importante es que la movilización de miles se garantizó pese a todas las direcciones mayoritarias del mundo sindical, social y político. La no convocatoria por parte de la CGT a un paro nacional que profundizara la lucha y alentara la movilización fue un obstáculo que miles superaron para ir a la lucha contra la ley bases. Esa central mayoritaria ni siquiera convocó a marchar de conjunto y solo lo hicieron una parte de sus gremios, los cuales emprendieron la salida de la Plaza con bastante anticipación. Alrededor de las 15hs la locutora invitó a ir desconcentrando, cerrando el círculo de un accionar lamentable por parte de los dirigentes sindicales, en primer lugar los traidores que no convocaron a movilizar contra una ley que incluía una reforma laboral. Y en segundo lugar quienes sí convocaron, pero retaceando la permanencia en la Plaza cuando era necesario extender la presencia todo lo más posible. La propia Patricia Bullrich, siniestro personaje fascistoide, decidió emprender su operativo represivo un rato después que muchas columnas estaban retirándose, siguiendo los consejos de la locución de gremios cegetistas y de sus aliados.

El peronismo es un todo en debacle

La vieja y burocrática CGT jugó un rol lamentable. Ubiquemos esa cuestión en el plano político y desplegándola en su integralidad. No se trata de un accionar casual. Hace parte de un todo que es la política nociva del peronismo frente a Milei. Una política que todos sus voceros se encargan de explicar públicamente: quieren que Milei siga, se vaya desgastando y en todo caso ganarle en futuras elecciones. No quieren derrotar a Milei ahora ni que caiga su plan.

Porque esa es su política, han venido dejando correr el ajuste. Dentro del Congreso permitiendo en diferentes ocasiones que los libertarios tengan presidencias de comisiones que no les corresponden o dejando pasar un tiempo valioso para presionar por sesiones en temas de urgencia. La no convocatoria a un paro nacional de la CGT se inscribe en esa política. La dirección burocrática de la CGT no escuchó a las bases que piden un plan de lucha. Se la pasaron explicando por televisión que iban al Congreso a reunirse con senadores y que en particular articulaban con Unión por la Patria. Pero estos senadores peronistas tampoco le pidieron a la CGT que acompañe la sesión con un paro nacional, porque unos y otros, desde su lugar, impulsan una línea de no confrontación hasta el final. Una línea de denuncia que no quiere derribar el plan Milei, solo desgastarlo. Y al aplicar esa línea le terminan dando oxígeno permitiendo que avance con el ajuste. El propio Massa le explicó a un medio masivo de comunicación que hay que dejar que Milei aplique y se demuestre que eso va a andar mal. Mientras tanto, millones caen en la pobreza y la indigencia y ahora una ley nefasta logra aprobarse. De esto hablamos cuando decimos que el peronismo como estructura política no va más, sus tesis políticas son caducas, sus orientaciones nocivas. Y sus trabajadoras, trabajadores y jóvenes que honestamente quieren enfrentar y derrotar a Milei, necesitan una nueva alternativa política. Seguir insistiendo dentro de la estructura del PJ es un camino de ida hacia una nueva frustración.

La izquierda sí se ve

Al igual que ante otras jornadas de lucha de meses pasados, nuevamente la izquierda política y social apareció con destaque, contrastando con el papel decadente de la vieja burocracia sindical. Volvimos a presenciar el hecho positivo de una coordinación multisectorial independiente, que se reúne, debate y organiza, con lógicas dificultades y diferencias en su seno, priorizando la mantención de ese espacio y la activación de iniciativas comunes. La conclusión posible es la importancia de darle continuidad a ese espacio en la nueva etapa que se abre tras la votación de esta ley.

No es menor a la vez resaltar que en el plano político la izquierda y en particular el Frente de Izquierda Unidad ocupan un valioso espacio, que no es mayoritario y bien pudiera crecer mucho más. Tiene un lugar conquistado a defender y desde donde partir a futuro para nuevos desafíos.

Alrededor del debate en el Senado y en estos meses contra Milei, el FIT-U fue la única coalición de unidad de la izquierda que coherentemente enfrentó al gobierno en la calle y dentro del Parlamento. También frente a gobiernos aliados de Milei como Macri en CABA, donde nuestra compañera Cele Fierro en Legislatura da pelea contra sus políticas. La izquierda desde nuestro frente hace mucho, pero tiene el límite de ser solo un frente electoral y perder la posibilidad de avanzar mucho más, de hacer mucho más. Tener una estrategia de fondo para agrupar a miles, canalizar la bronca en organización política y prepararse a futuro como alternativa de poder. Seguimos insistiendo en nuestra propuesta de realizar un gran Congreso Abierto del FIT-U que convoque desde nuestro programa anticapitalista y socialista y se anime a debatir colectivamente estas cuestiones que hacen a una estrategia contra Milei y más allá de él.

Lo que viene es más tensión y luchas sociales

El gobierno logra una votación que le es importante y a la vez no significa que haya salido de la crisis económica y política que atraviesa este momento, la cual se combina con un fuerte deterioro de los índices sociales. El dato inflacionario del mes es una foto de un momento recesivo, de caída abrupta de la producción y el consumo, pérdidas de empleo y subempleo, malvivir de millones de familias. Ningún análisis serio preanuncia bonanza económica y recuperación. Podrán tener una ley votada pero no tendrán paz social, el deterioro de la vida de millones alimenta las luchas presentes y futuras.

En el Senado acaba de ser derrotada ajustadamente una oposición política inútil, pero esa derrota no se traslada directamente sobre la población. Estamos convencidos de que el desgaste del gobierno es palpable. Las escenas de compra de votos y represión salvaje alimentan la bronca y realzan el descontento social. Las luchas por salarios dignos, alimentos, educación y salud pública, contra los tarifazos y por jubilaciones que dejen vivir van a continuar. Muy posiblemente, luego de unos días de reacomodo social y reflexión sobre lo que acontece, van a crecer y expresarse todavía más.

Nos preparamos para eso. El gobierno también. Saben perfectamente que no tienen un cheque en blanco y que una ley no garantiza ninguna tranquilidad a mediano plazo. Vienen meses de mayores tensiones sociales, entre ascenso sostenido y represión planificada, descontento social creciente y aplicación del ajuste. La confrontación es clara y el resultado está por verse. Tenemos que organizarnos desde abajo en cada lugar de trabajo, de estudio y barrio popular. Hay fuerza social para frenarlos y derrotarlos.

En momentos como este que cierran una etapa de lucha específica contra una ley, es esencial comprender que nada termina. Estamos ingresando a un nuevo momento de la pelea, a otras batallas que irán transcurriendo por otros carriles. Batallas que daremos a fondo, en cada lucha social que apoyamos e impulsamos y en el terreno político también, de manera prioritaria y estratégica.

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Milei en el Luna, contra el socialismo https://mst.org.ar/2024/05/29/milei-en-el-luna-contra-el-socialismo/ Wed, 29 May 2024 20:07:53 +0000 https://mst.org.ar/?p=35529 Como es un figuretti y le fracasó su presentación en la Feria del Libro por temor al público, al volver de España montó un show en el Luna Park: saltó, cantó y luego presentó su libro. Su estilo, más que bizarro. Su contenido, acusar al socialismo de todos los males del mundo. Aquí, una primera opinión.

Escribe: Pablo Vasco

Mucha gente fue llevada en micros. Algunos fueron «a ver al meme». Muchos se iban después de la música, cuando Milei empezó su discurso. En el público, estuvieron desde el poderoso empresario sionista Eduardo Elsztain hasta el gorila concheto «Bertie» Benegas Lynch y la ahora evangélica Amalia «Yuyito» González. Faltó el jefe de gabinete Nicolás Posse, luego eyectado de su cargo por el fracaso de la Ley Bases. Después se supo el jugoso contrato con la empresa de seguridad privada de Martín Menem por 38.000 dólares, o sea más de 45 palos. Sumale el alquiler del estadio, los equipos de luz y sonido, los micros, el enorme operativo de la Federal… ¿Lo garpó con «la nuestra» o con «la de la casta»? A falta de pan, un circo total.

Apenas salió y el nuevo libro de Milei ya tiene demandas por plagio. Se copió diez pasajes del libro Demanda por dinero: teoría, evidencia, resultados, de profesores de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Y también se copió párrafos enteros de un trabajo de investigadores del CONICET, uno de los organismos estatales que él ataca: Teorías económicas sobre el mercado de trabajo II: neoclásicos y nuevos keynesianos6. A su vez, el sitio Chequeado.com verificó 10 frases del libro: cuatro son verdad, una exagerada, otra discutible, dos falsas y las otras dos insostenibles7…

Capitalismo, socialismo y la trampa neoclásica

Bajo ese título, en el libro Milei recopila varios de sus discursos y agrega dos partes: una sobre las diversas escuelas de teoría económica y su «batalla cultural», y otra sobre macroeconomía inter-temporal, o sea, la economía como un todo y a largo plazo. Aquí rebatimos algunas de sus ideas centrales:
. «Los fallos de mercado no existen». Según Milei, «el monopolio es malo cuando el que está en el medio es el Estado… En la medida que oferta y demanda difieran, se van modificando los precios hasta que encuentre el equilibrio. Si en el medio aparece el Estado interfiriendo sobre la propiedad privada eso genera un ruido en el precio y por ende, el mercado se descoordina y entonces las cosas empiezan a funcionar mal.»
Acá hay dos mentiras en una. El monopolio que domina determinado mercado impone los precios y lo hace con aval del Estado burgués, porque éste defiende los intereses de la clase capitalista. También es falso que la oferta y la demanda regulen los precios: la inflación sigue subiendo aunque baje el consumo. A veces hay roces entre burgueses nacionales y extranjeros, como pasa ahora con el RIGI. Pero todos apoyan el ajuste y la reforma laboral antiobrera, porque ningún capitalista actúa en beneficio del pueblo trabajador.

La otra mentira, más oculta, es que Milei siempre critica al «Estado» o a su «interferencia», porque defiende a la institución estatal clave: el aparato represivo policial y militar, sin el cual la clase burguesa no podría sostener su dominación.
. «Cómo enfrentar al socialismo del siglo XXI y la estrategia que fueron construyendo en base a Gramsci, con la lógica del grupo que se llamaba Foro de San Pablo y ahora Grupo Puebla. Esos enemigos que tratan de voltear a este gobierno porque quieren que sigan el socialismo y la miseria.»8

Es doblemente falso que el Foro de San Pablo ayer y el Grupo Puebla hoy busquen que «siga el socialismo». Primero, porque socialismo en estos países no hubo. Y segundo, porque sus miembros (Cristina, Evo, Lula, Petro, Boric, etc.) defienden todos el llamado capitalismo humanizado, que distribuya un poco -cada vez menos- pero capitalismo al fin. Tampoco «tratan de voltear a este gobierno», sino al revés: con su fracaso le abrieron la puerta, ahora pactan, sostienen su gobernabilidad y a lo sumo se proponen como recambio a futuro.

Capitalismo versus socialismo

Milei mezcla y llama socialismo o colectivismo a todo lo que no sea su ultraliberalismo, otra gran mentira. En el Luna, hasta dijo que «quien inventó la doctrina del fascismo» fue «un señor nefasto de izquierda llamado Mussolini»…

Cuando Milei defiende la propiedad privada, no se refiere a tu casa particular, sino a la propiedad de los medios de producción. O sea, a las fábricas, tierras y bancos mediante las cuales en este sistema capitalista la burguesía explota a la clase trabajadora, le saca plusvalía y así acumula sus ganancias. Nuestra propuesta de socialismo con democracia se opone de raíz al capitalismo. Y no tiene nada que ver con el llamado socialismo real totalitario de las burocracias como la URSS estalinista o Cuba ni con los regímenes capitalistas autoritarios de Venezuela y Nicaragua. A trazo grueso, nuestro modelo de socialismo incluye los siguientes ejes:

. A nivel económico, los grandes medios de producción pasarían a ser de propiedad colectiva vía su expropiación bajo control obrero. Se produciría no para la ganancia individual, sino para el bienestar común. Esto incluye nacionalizar bajo control social la gran industria, la banca y el comercio exterior; no pagar la deuda externa al FMI y demás usureros; reestatizar las empresas privatizadas; la reforma agraria y una planificación democrática de toda la economía según las necesidades sociales. Salarios y jubilaciones actualizados según la inflación. No al extractivismo y reemplazar el modelo energético petro-dependiente por energías limpias y renovables, en una relación armónica con la naturaleza.

. A nivel político, un gobierno de las y los trabajadores y el pueblo anularía el Senado y todos los privilegios políticos. Habría una cámara única de diputados con proporción nacional según los votos, revocabilidad si no cumplen, sueldos como el de una docente y obligación de usar lo público. Los jueces y fiscales serían electos por voto popular, con mandato limitado y no vitalicio. Disolver la actual policía represiva y corrupta, y crear una nueva seguridad comunitaria, preventiva, con control vecinal y elección del comisario por voto popular. Como política exterior romperíamos con la dependencia del imperialismo y seríamos solidarios con las luchas de los pueblos del mundo.

. A nivel social, garantía del acceso a la salud y la educación pública en todo sus niveles, gratuitas y de calidad. Acortar la jornada laboral a seis horas, sin rebaja salarial, para crear nuevos puestos de trabajo y poder gozar del tiempo libre. Un plan de shock de inclusión laboral y educativa juvenil, para que no sean mano de obra de los narcos y el delito. Libertad y democracia sindical, con consulta a las bases y sin burócratas: dos mandatos y vuelta al trabajo. Medios públicos, con acceso de todas las organizaciones populares. Separación total de Iglesia y Estado, anular los subsidios a las entidades religiosas. Ampliar los derechos de las mujeres y diversidades, empezando por aplicar la ESI en todas las escuelas. Total libertad a la investigación científica y la creación artística y cultural, con apoyo estatal. Por una ética de la solidaridad, no del individualismo.

En fin, frente a la crisis y decadencia del capitalismo, proponemos como salida una sociedad socialista, democrática, libre e igualitaria, sin explotación ni opresión.
Sí, Milei. Como bien dice Panic Show, el tema de La Renga que destrozaste en tu show, vos sos «el rey de un mundo perdido»: el mundo del capitalismo, que sólo tiene para ofrecer más hambre y ajuste, guerras, destrucción ambiental y barbarie.

6 https://noticias.perfil.com/noticias/politica/las-pruebas-del-plagio-de-javier-milei-que-adorni-nego.phtml
7 https://chequeado.com/ultimas-noticias/chequeos-a-frases-del-libro-de-javier-milei-capitalismo-socialismo-y-la-trampa-neoclasica/
8https://www.casarosada.gob.ar/informacion/discursos/50509-palabras-del-presidente-de-la-nacion-javier-milei-en-la-presentacion-de-su-libro-en-el-luna-park

 

Algunos de los párrafos que plagió Milei.

 

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Milei, en Europa Viva 24. Ultraderecha globalizada https://mst.org.ar/2024/05/29/milei-en-europa-viva-24-ultraderecha-globalizada/ Wed, 29 May 2024 13:59:46 +0000 https://mst.org.ar/?p=35494 Del 17 al 19 de mayo, en el Palacio Vistalegre, en Madrid, hubo un encuentro europeo de la ultraderecha, con invitados sudacas. Allí estuvo Javier Milei, que se autopostula como un líder de proyección mundial. Algunas reflexiones sobre el evento y los desafíos para las corrientes revolucionarias.

Escribe: Pablo Vasco

El anfitrión de «Europa Viva 24» fue Santiago Abascal, líder del partido ultraderechista español Vox, que intenta mejorar ante las elecciones parlamentarias europeas del 6 al 9 de junio. Es que en la elección de 2019 Vox sacó un 15%, en las de 2023 bajó al 12,4% y ahora las encuestas le dan un 9%. Así podría quedar tercero, ya que el descontento con el gobierno socialdemócrata de Pedro Sánchez viene en favor del Partido Popular, la derecha clásica. Vox y otros partidos similares integran el Partido de los Conservadores y Refor-mistas Europeos (ERC)1.

El evento empezó el 17, con un acto juvenil. El 18, discursos y paneles. Y el 19 los discursos de los dirigentes, que cerró Abascal. Los nombres de los paneles (Voces de libertad contra la izquierda criminal, Una alternativa conservadora a la inmigración ilegal, etc.) confirman la tónica: enemigos de la izquierda y de todo progresismo, los inmigrantes, las mujeres y personas LGBT+, y adalides del capitalismo neoliberal más salvaje, todo para «defender los valores occidentales»2.

Entre los invitados estuvieron la francesa Marine Le Pen (Rassemblement National), el ex primer ministro y banquero polaco Mateusz Morawiecki y el chileno José Kast (Partido Republicano). En modo virtual hablaron la primera ministra italiana Giorgia Meloni (Fratelli d’Italia) y su par húngaro, Viktor Orbán, el gobierno más fascista del continente. También asistió Amichai Chikli, ministro de la Diáspora de Israel, muy cómodo entre participantes que apoyan todos al Estado sionista genocida.

Milei se proyecta al mundo…

Con música épica, y anunciado como «el presidente que va a devolver a Argentina al lugar que merece», el liberfacho no se quiso perder esta vidriera. Y, como presidente asumido hace poco, su presencia les oxigenaba las campañas electorales a los ultrade-rechistas del Viejo Continente.

Milei insistió con su «batalla cultural» contra «el asedio del maldito y cancerígeno socialismo» y su «defensa de la vida, la libertad y la propiedad privada» capitalista. Atacó los derechos de género, ambientales y de la inmigración, y sin vergüenza culpó del hambre en Argentina… ¡al socialismo!

Como aludió a la «mujer corrupta» del presidente español Sánchez, desató un escandalete diplomático con ese país y hasta recibió críticas de la Unión Europea. Milei auguró que «las hazañas que nuestro gobierno realice en Argentina serán testimonio y prédica del paradigma capitalista de libre empresa». Y, entre tanta mentira, reconoció: «estamos haciendo el ajuste más grande y abrupto de la historia humana».

Ya antes de este foro Milei festejó que la revista yanqui Time lo pusiera en tapa. Omitió que la nota ve posible que «se le esté acabando el tiempo antes de que su apoyo popular se desmorone», que «desde su asunción… congeló los proyectos de obras públicas, devaluó el peso más de un 50% y anunció planes para despedir a más de 70 mil empleados públicos» y que «si bien Milei prometió que la ‘casta política’ sería la más afectada, sus medidas de austeridad han golpeado a los argentinos comunes y corrientes».3

Extrema derecha: por qué crece y cómo enfrentarla

Como bien lo planteaba Alejandro Bodart, coordinador de la LIS, en su cierre del punto internacional aprobado en el XIII congreso del MST: «No podemos ser necios y no darnos cuenta de que lograron cierta base social, que tiene que ver con que los partidos tradicionales de derecha, e incluso las nuevas izquierdas que surgieron, no solucionaron ningún problema, sino que, precisamente por la crisis del capitalismo, al no tomar medidas anticapitalistas, ninguno pudo mantenerse. Incluso entraron en crisis y han caído, y eso le abrió la puerta a estas expresiones de derecha, junto con que un sector de la burguesía y del imperialismo, para aplicar sus planes, necesita de expresiones dispuestas a ir hasta el final e incluso provocar cambios en los regímenes en donde la democracia burguesa le sirvió durante un tiempo pero ya no. Por eso están apalancadas por sectores muy importantes»…

«Ahora bien, no han logrado todavía derrotar a la clase obrera. Por eso nosotros no tenemos una visión escéptica ni nos entregamos a la idea de que ‘bueno, está la derecha, escondámonos’. Tampoco bancamos la política de aquellos que, frente a la derecha, nos plantean que la salida es el frentepopulismo y que la izquierda se tiene que subsumir detrás de sectores de la burguesía y de la burocracia -que no tienen ese proyecto-, pero que son los fracasados que intentaron gobernar los países sin provocar ningún cambio»…
«Y ojo, estamos a favor de la unidad en la calle, en la movilización… No somos sectarios en la movilización, pero mantenemos la independencia política. Porque si los revolucionarios perdemos la independencia política, no hay salida para la humanidad. Porque la única forma de que la humanidad frene este desastre es que surja una dirección revolucionaria, independiente de todos los sectores burgueses y burocráticos. Y para eso hay que mantenerse firmes y disputarle a la vanguardia, y explicarle que no es ésa la salida.»4

En suma, unidad de acción para enfrentar y derrotar con la movilización a estas derechas y ultraderechas, e independencia política respecto de todo sector burgués para seguir luchando por una salida de clase y socialista.

Organizarse también a nivel internacional

El encuentro muestra que la extrema derecha de Europa y otros países se organiza. Desde ya, no es la única entidad internacional de la clase capitalista, sus sectores y gobiernos: hay entes económicos, como el FMI, el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE); militares como la OTAN, hegemonizada por el imperialismo de EE.UU.; las que agrupan a Estados, como la ONU; y políticas, de la socialdemocracia, la derecha y ésta de ultra-derecha.

Por eso, las y los luchadores de todo el mundo también necesitamos fortalecer nuestra propia organización política a nivel internacional. Y no sólo entre las corrientes trotskistas, que reivindicamos la necesidad de una revolución socialista en cada país y en el mundo, sino con todas las corrientes y militantes revolucionarios.

En ese sentido, creemos que no sirven agrupamientos como el Secretariado Unificado, que descree de la revolución y se arrima a la centroizquierda, ni corrientes que giran en torno a un partido-madre, como la Fracción Trotskista. Desde la Liga Internacional Socialista proponemos un modelo de construcción distinto, que sobre bases políticas principistas permita reagrupar a las y los marxistas revolucionarios, y en el que se pueda trabajar con diferencias y matices.

Como planteaba Bodart en el texto ya citado: «Esa elaboración la tenemos que hacer sobre la base de reagruparnos con otros, porque es muy difícil una elaboración completa de la realidad desde cada uno de los pequeños sectores que provenimos de una u otra corriente. Y esto tiene que ver con el proyecto de la LIS, para lograr una elaboración más completa, sabiendo incluso que podemos volver a equivocarnos, es fundamental el roce, el choque con otras corrientes, con otros compañeros que vienen de otras experiencias, que se han construido en otras realidades… Yo creo que es fundamental el contacto con las otras corrientes del marxismo y del trotskismo que se han ido formando desde otros puntos de vista. Por eso el proyecto de la LIS no es solamente juntar por juntar: es porque creemos que es la única forma de intentar resolver el problema de dirección, que es el problema más agudo que tenemos, pero que no lo vamos a resolver ni desde acá ni desde allá, sino en un proceso de confluencia, de debate, de escucharnos.»5

1 Además de ERC, en el Parlamento Europeo hay otro bloque de ultraderecha llamado Identidad y Democracia (ID).
2 https://lis-isl.org/2024/05/21/europa-derechas-elecciones-y-el-liberfacho-que-se-colo/
3 https://www.pagina12.com.ar/739109-javier-milei-en-la-tapa-de-la-revista-time-dolarizacion-bata
4 https://lis-isl.org/2024/04/10/xiii-congreso-del-mst-punto-internacional-apertura-y-cierre-de-alejandro-bodart/
5 Ídem nota 1.

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Panorama Político. Crisis libertaria y tensiones sociales. El show no puede continuar https://mst.org.ar/2024/05/29/panorama-politico-crisis-libertaria-y-tensiones-sociales-el-show-no-puede-continuar/ Wed, 29 May 2024 13:58:29 +0000 https://mst.org.ar/?p=35498 «La gente no llega a fin de mes, presidente» le expresó un periodista en Córdoba a la salida de su exposición en la Rural. «Si la gente no llegara a fin de mes, ya se hubiera muerto», contestó Javier Milei. Desagradable e hiriente con quien la pasa mal fue la respuesta frente a la situación desesperante que viven millones de familias trabajadoras.

Escribe: Sergio García

Es el mismo presidente que comanda un gobierno pescado infraganti con más de cinco millones de kilos de comida sin entregar a los que menos tienen. Lisa y llanamente, a la espera de que se pudran, prefiriendo ese destino infame antes de dársela a los comedores populares, maltratados hace años y directamente desabastecidos desde hace seis meses con la asunción del gobierno libertario.

La crisis alimentaria se hizo tan evidente que ni las masivas campañas mediáticas de hostigamiento y criminalización generalizada hacia los movimientos sociales, pudieron tapar que la falta de comida es hoy un problema de Estado con un gobierno que desatiende en forma planificada toda ayuda social por mínima que sea. Ni esta justicia clasista y cuestionable pudo evitar involucrarse y decir «entreguen los alimentos». Marcando así en la jornada de este lunes una situación insostenible, imposible de obviar para el poder judicial de este Estado capitalista decadente. El hambre, en un país con tantas riquezas, es un crimen social inaceptable.

Derrumbe económico y recuperación lejana

Mientras se suceden diferentes manifestaciones a las puertas de los galpones donde la comida está bloqueada, la recesión económica comienza a hacer estragos. No se encuentra a la vuelta de la esquina, desde hace un tiempo pega de frente con todas sus consecuencias. Los despidos directos son una de las caras nocivas de la debacle económica. Las suspensiones, licencias obligadas, falta de changas en los barrios populares, los cierres de comercios y caída abrupta del consumo son otras caras de un mismo flagelo contra las mayorías.

Acompañando la crisis alimentaria y la recesión económica en curso, navega entre la población otro problema a esta altura estructural de un modelo económico al servicio de una minoría parasitaria: el salario de millones que no alcanza para llegar a fin de mes, ni alcanza siquiera a cubrir necesidades básicas muchos días antes. No es casual que en los lugares de trabajo esa presión salarial se transforme en reclamos, protestas, a veces paros sectoriales y semanas atrás con un contundente paro nacional.

En medio de la recesión, la inflación, luego de muchos meses para arriba, bajó unos puntos. No es ningún éxito libertario, es la consecuencia de la parálisis económica y caída del consumo. Las familias trabajadoras y sectores medios compran muchas menos cosas porque no tienen con qué dinero hacerlo. Esa es la causal de una inflación debajo de un dígito, aunque todavía sigue golpeando el bolsillo popular que corre atrás de la suba de precios. Prueba de esto es la recientemente informada quita de subsidios y por consiguiente aumentos de gas a sectores medios y bajos, a la par que ese mismo gas, en medio del frío, falta en escuelas y otros lugares.

El gobierno de Milei esperaba que una inflación en retroceso significara un apoyo social en avance y una recuperación económica pronta. La realidad es bastante más compleja. Ningún dato serio vislumbra en el futuro próximo una recuperación de la economía, que según cifras diversas, viene cayendo sostenidamente desde hace meses. Bajo estas circunstancias críticas, no hay apoyo social sostenido, y sí hay mucha incertidumbre y malhumor social. El termómetro social está en aumento, progresivamente sube, desigual, todavía no en rojo de alerta, pero sí con una Misiones que anticipa el calentamiento social que puede repetirse en otras provincias. Si lejana aparece la recuperación económica, no descartemos que más cerca aparezca una movilización masiva que vuelva a tensionar toda la situación y a encender alarmas en el gobierno y el régimen que lo sustenta.

Un show decadente sin final feliz

En medio de semejante crisis, a sabiendas de que el país mantiene su polarización social y política, un gobierno que viene en baja optó días atrás por simular mayor fortaleza desde el emblemático Luna Park. Un evento que, recital desafinado mediante, intentó darles ánimo a los suyos y mostrar desde los medios de comunicación una consistencia que no es tal. Es verdad que fue un primer intento de motorizar a parte de su base social para que lo acompañe públicamente. Como también es verdad que unos pocos miles en un estadio cerrado no se pueden contrastar ni de cerca con las jornadas masivas ocupando las calles en la histórica movilización por la educación o el estruendoso silencio en las calles del paro nacional del nueve de mayo.

El show tampoco pudo evitar la crisis en las alturas que terminó extirpando de su seno al Jefe de Gabinete Nicolás Posse y definir la ascendencia de Guillermo Franco, «viejo lobo de mar de la política» según lo definió un medio tradicional. Emblema putrefacto de la casta tradicional, lo definimos nosotros, quien en su primera declaración dijo que Milei «no entiende la política». Así estamos. Se fue Posse entre denuncias de espionaje interno, también su ladero y responsable de la AFI Silvestre Sívori y desfilan las renuncias en el ministerio de capital inhumano de Pettovello. Milei habla de relanzar su gobierno y dice que «todo el gabinete está bajo análisis». Una reflexión calculada para evitar decir que el fracaso de su equipo lo obliga a cambiar, sin alegrías mediantes. Hasta Clarín a través del periodista Van der Kooy escribió sobre la crisis de gabinete y los cambios efectuados: «Revela, entre un montón de cosas, la admisión presidencial que la expectativa social que aún conserva no podría mantenerse mucho tiempo anclada únicamente en el descenso inflacionario».

Desacuerdos de mayo, runflas de junio

A esta altura de la crisis, la secuencia de hechos se sucede a tal velocidad que a veces cuesta comprender su magnitud. Nuestra tarea no es quedarnos con lo visible en la superficie, es indagar en la profundidad de los fenómenos y problemas políticos. Y una de esas cuestiones, si de derroteros se trata, es la caída abrupta del renombrado Pacto de Mayo, la principal iniciativa política que el gobierno sacó de la galera cuando se hundía su Ley Ómnibus en el Congreso. Muy lejos de la frase de Milei haciéndose el despreocupado «si no es en mayo, será en junio o julio», la realidad política no es un problema de tal o cuál mes. Es una cuestión de falta de homogeneidad política y solidez de proyecto.

De eso adolece hoy Milei, combinado con un decreciente apoyo popular que todavía no alcanza niveles marcados, aunque sí una lenta pero constante baja de la comprensión social que meses atrás tenía por ser un gobierno reciente. La paciencia se agota en paralelo al agotamiento del salario de la población. Ni más rápido ni más lento. En general, como la historia demuestra, las tensiones sociales crecen cuando la mesa popular está vacía. Dicen que la fe mueve montañas. Lo que es seguro es que no paga impuestos, ni remedios, ni el alquiler. Y se va sintiendo en el ambiente un clima de ir alcanzando el límite social, un hasta acá llegamos, así no se aguanta más. Es el sentir expresado por la docencia de Misiones y compartido por millones en el país, es esa maestra de cara al micrófono de un canal de TV diciendo «el sueldo no me alcanza para vivir». De eso se trata la situación que se está incubando.

Todo ese malestar social, comprensible y en aumento, condiciona la vida política dentro del Parlamento. Hizo trizas el Pacto de Mayo y ayudó a empantanar la Ley Bases. Nadie en la vieja política quiere verse en el espejo de Misiones ni en el lugar reciente de legisladores siendo escrachados en bares y comercios por vecinos en furia. Aun así, el gobierno insiste con sacar la ley y siempre encuentra algunas manos amigas en la llamada oposición dialoguista. Y en un círculo rojo, que pese a disputas y críticas, empuja para que de una vez por todas salga alguna ley que ordene, aunque sea parcialmente, las cosas. No está claro si los números le darán al gobierno, está frente a un debate muy ajustado donde, de arranque, no puede mantener el texto que vino desde diputados. Tiene sí o sí que modificar varias cuestiones y eso devuelve el tema para atrás, a otro debate en diputados, más allá de si logra una votación en general, la cual incluso todavía hoy no es segura de lograr. La Ley Bases encuentra un horizonte de incertidumbre y cambios en sus artículos de por sí ya recortados en comparación a la fallecida Ley Ómnibus. Impedido de un triunfo claro y con sectores patronales criticando al RIGI y desacuerdos en variados temas, el gobierno reza por obtener al menos una ley modificada y arrancar así un nuevo momento político. Las fuerzas del cielo no dan para mucho más y Milei lo sabe.

Rodear el Congreso, frenar al Senado, terminar con todo

Apoyados en el descontento social creciente y en las fisuras que ese proceso nacido abajo genera en las alturas, nuestra tarea es impulsar la mayor movilización posible hacia el Congreso el día que el Senado trate esta nefasta ley. Hay condiciones de generar una masiva y unitaria movilización que tensione la jornada y cuestione toda esa sesión. El descontento por abajo es tal que mueve los cimientos de un peronismo muy en crisis y disputas internas, que del inmovilismo se movió a comenzar a convocar a Congreso para el día que se trate la ley. Deberían hacerlo a fondo, ampliamente y sin vueltas. Si queremos que la ley no pase, la CGT debería movilizar a todos sus gremios en el marco de un paro y un cese de tareas total que garantice a miles y miles en la Plaza. Menos que eso es funcional al gobierno.

Esa propuesta es la que debatimos y decidimos en el Encuentro de luchadores y la izquierda que realizamos con miles de participantes el sábado 25 de mayo en Plaza Congreso. Con ese mandato vamos a recorrer lugares de trabajo, de estudio y barrios populares. En un país polarizado, la dinámica en la calle la expresan miles de trabajadores y la juventud que enfrentan al gobierno. Ese capital humano y social hay que hacer sentir frente al Congreso en una disputa política clave y abierta en su resultado.

El show decadente que estamos presenciamos no puede continuar. No hay tarea más justa y necesaria que terminar con este plan económico y gobierno liberfacho que liquida el presente y el futuro de la clase trabajadora, de los sectores populares y medios y de la juventud. Darle tiempo no tiene nada de democrático y mucho de suicidio colectivo. Cuando se atacan las conquistas sociales y democráticas de todo un pueblo, cuando se pretenden entregar todos nuestros bienes comunes y los resortes estratégicos de la economía y la producción a un puñado de grandes corporaciones capitalistas, lo único que no está permitido es quedarse callados e inmóviles. Hay que salir a la calle todas las veces que sea necesario y frenar este curso reaccionario. El momento y la necesidad es ahora.

Para que la izquierda sea opción

La urgencia de una enorme movilización social es la urgencia de que gane peso en franjas de masas una alternativa política distinta a todas las que han gobernado trayéndonos hacia esta realidad tristemente inigualable. Y lo distinto y alternativo, solo puede venir desde y junto a la izquierda. Como integrantes del Frente de Izquierda Unidad no miramos para otro lado ante ese desafío, no obviamos la responsabilidad que tenemos, ni compartimos el conformismo pesimista y electoralista de quienes no se proponen hacer de nuestro frente una herramienta muy superior a lo que es actualmente. El valor positivo que tiene el FIT-U hay que aprovecharlo para ir por mucho más.

Hoy, cuando miles de trabajadores y jóvenes luchan y quieren ser protagonistas de todo lo que viene, nuestra tarea es colaborar para que se organicen políticamente y aporten a un salto en la ubicación de la izquierda. Nuestra propuesta de convocar a un enorme Congreso Abierto del Frente de Izquierda es un instrumento para esos objetivos políticos más que necesarios. Queremos poner en movimiento políticamente a miles como una palanca que impulse a la izquierda anticapitalista y socialista a transformarse en una verdadera alternativa de poder. Pelear por menos que eso es una capitulación al status quo que debemos derribar.

 

 

 

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Panorama Político. Luchas sociales, tensiones y crisis en el horizonte https://mst.org.ar/2024/05/15/panorama-politico-luchas-sociales-tensiones-y-crisis-en-el-horizonte/ Wed, 15 May 2024 13:59:54 +0000 https://mst.org.ar/?p=35397 Escribe: Sergio García

Pronto llegaremos a medio año de gobierno de Javier Milei y podríamos decir que su proyecto navega en medio de notorias crisis. No lo decimos en modo fatalista ni preanunciando un final para mañana. Ni tampoco hablar de crisis recurrentes de sus planes políticos significa que su ajuste no avance cuando es evidente que ataca cada día a la clase trabajadora, a las y los jubilados, a los que menos tienen y también a la clase media.

Hablar de una crisis que se profundiza y de incertidumbre sobre el alcance de sus planes tampoco implica creer que cambiará de rumbo frente a los problemas. Ni que él mismo detenga su impronta represiva en función de un cambio de régimen hacia uno más autoritario. Todo eso existe y sigue adelante. De hecho, los allanamientos a comedores populares y referentes sociales son una muestra clara de la intencionalidad del gobierno de criminalizar a los que menos tienen, atacar a la izquierda e intentar desviar la atención quitando de foco el aumento de la pobreza creciente de la cual es responsable directo.
Si hablamos de un país y un gobierno más en crisis que hace unos meses, es porque en el marco de su proyecto y de la continuidad y aplicación de su ajuste y plan represivo, surge evidente que trastabilla. Aunque parezcan procesos y situaciones diferentes, la realidad es que hay un mismo contexto económico, político y social que determina a la vez el naufragio del Pacto de Mayo y la ofensiva contra los movimientos sociales. Es un mismo país y una misma situación dialéctica, compleja y contradictoria, de la cual a su vez tenemos que comprender y tratar de percibir su perspectiva más probable.

Economía en el suelo y apertura para pocos

Llegar a fin de mes se ha convertido en una odisea superada no por muchos y cada vez por menos. La relación entre inflación y salarios es cada vez más distante. Aunque el gobierno intenta mostrar que la inflación está en baja, solo puede hacerlo en comparación a lo muy alta que estaba los meses anteriores. Pero hasta medios oficialistas reconocen que aun así, los aumentos siguen siendo considerables y golpean el poder adquisitivo de millones dando como resultado concreto un aumento indudable del malestar social.

En ese contexto económico-social se evidencia que el gobierno y sus voceros mediáticos argumentan que esa baja inflacionaria es el anticipo de una recuperación y estabilización económica. A eso apuestan en una combinación de corte abrupto del gasto social del Estado afectando la vida de millones, con un intento de hacer ley la mayor apertura económica al servicio de grandes corporaciones internacionales, más extendida y profunda que otras realizadas en nuestro país y en países vecinos. El RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones) es la arquitectura legal más colonialista y funesta, casi un país convertido en paraíso fiscal, tanto que ha logrado que hasta sectores importantes del empresariado local, por intereses propios, se opongan a su implementación tal cual está redactada en la Ley Bases.

Por lo pronto el gobierno aspira a que el descontento social no crezca, la inflación baje unos puntos más, la ley sea votada e ingresen luego dólares frescos, todo lo cual le permita ganar tiempo al servicio de afianzar y no perder su base social y lograr que de las tensiones actuales se pase a meses de mayor normalidad económica. Desde ya, que esto suceda es tan solo una posibilidad, no tan clara ni menos aún segura. Si tuviera éxito el gobierno en la macabra combinación de ajuste, represión, apertura económica y baja de la conflictividad social ingresaríamos a situaciones más que complejas para la mayoría de la población, mientras el imperialismo y el círculo rojo más concentrado sostienen a Milei para que avance en cambios estructurales a favor de los capitalistas y en un régimen político represivo que lo sostenga realmente.

¿Podrán hacerlo? Hay muchas más dudas que certezas al respecto. Entramos en un contexto recesivo de la economía con caída abrupta del consumo, despidos, desplome de la actividad industrial y de la producción y aumento notorio de la pobreza. La inflación que vista en forma aislada bajó algunos puntos, lo hace sobre la base de ese desastre económico evidente y sentido cada vez más por millones de personas. Cuando vemos el peso que el gobierno le da a los operativos represivos, allanamientos y la cantidad de horas que sus medios afines le dedican al tema, se refleja una muestra del evidente rumbo que necesitan y de la urgencia por tapar la crisis económica y social que no se detiene.

De un momento a otro

En este país del ultraderechista Milei, de Bullrich, los dos Caputo y Sturzenegger, en última instancia la realidad se vuelve al final inocultable. Como mínimo hablamos de la realidad de la relación gobierno-sociedad que viene mostrando cambios innegables. Cambios que no se dan a favor del gobierno, se expresan en una tendencia desfavorable que mueve el piso del proyecto oficial.

Pasó casi medio año desde la asunción de Milei y hay fortalezas que han quedado muy lejos y tal vez no regresen. Su ofensiva inicial, su apoyo sólido desde todo el gran empresariado, su mayoría y apoyo social marcado frente a cada discurso anticasta, todo eso está hoy en baja. ¿Desapareció? Para nada, sigue ahí, el gobierno mantiene apoyos dentro y fuera del país. Solo que en la población se marca un desgaste, una merma de la ilusión. Cuando los grandes medios alentaban la idea de apoyar, esperar, dar tiempo, no poner palos en la rueda, encontraban un público más comprensivo meses atrás. Cuando el dinero no alcanza mes a mes, la compresión, la paciencia y la esperanza se van disipando. Se corre el velo de los discursos y los tuits masivos y se percibe insoportable la realidad económica. Las fuerzas del cielo no garantizan la comida cada día ni el pago de impuestos y remedios. Y entonces se aceleran las fuerzas de la calle, las que construyen un nuevo momento en el país, muy distinto a ese comienzo de gestión de Milei, perdido en el recuerdo de sus más cercanos allegados.

Desde que el gobierno asumió identificamos diferentes momentos. Ya habíamos analizado en anteriores trabajos el quiebre que evidenció el paro general de fines de enero, como el comienzo de un ascenso más sostenido, el ingreso de la clase trabajadora en escena, como un antes y un después que llamó la atención del gobierno, a tal punto que no por casualidad semanas después hizo derrumbar su reaccionaria y ambiciosa Ley Ómnibus. Desde entonces hasta mediados de abril el gobierno fue andando entre avances y golpes, entre algunos pasos adelante en su ajuste perverso y caídas políticas que lo frenaban.
Pero el contexto de crisis económica profunda que marcábamos fue metiendo al país en un momento nuevo, más crítico y con señales más profundas. A la clase trabajadora, motor central de todo ascenso social, se le sumó un movimiento de jóvenes, sectores medios y familias populares en defensa de la universidad pública. Tan potente e histórico en su caudal de movilización que golpeó por primera vez a parte de la base social de Milei que salió a la calle no en defensa del líder libertario y sí en defensa de su futuro y su educación.

Esas jornadas alentaron el malestar social, oxigenaron las luchas en curso, animaron a quienes creían que no se podía derrotar al gobierno, les quitaron argumentos a direcciones burocráticas siempre proclives a buscar excusas para no luchar. Y le hicieron imposible a la dirección de la CGT levantar el paro del 9 de mayo. Muy por el contrario, ese paro que llegó a regañadientes, aislado y tardío se convirtió en el paro nacional más contundente de las últimas décadas, como bien lo reconocieron incluso medios de comunicación masivos de los grandes capitalistas. El poder de la clase obrera se hizo sentir acompañado por un apoyo social de otros sectores sociales que de una u otra forma se sumaron como parte de ese paro.

Sin Pacto de Mayo ¿Con qué Ley Bases?

Entrando a la segunda mitad de mayo, no deberíamos olvidar dos ejemplos prácticos. El primero es que Milei dijo al inicio de su mandato que antes de fines de enero quería la Ley Ómnibus votada. Y el segundo es que hace dos meses dijo que el 25 de Mayo firmarían el pacto ya con todas las leyes votadas. La primera afirmación nunca sucedió. La segunda se encamina a tener la misma suerte.

Al día de hoy, aunque en un país tan dinámico todo puede cambiar a velocidad, en principio se está cayendo el acto oficial de Pacto de Mayo. El propio Milei declaró este martes que tal vez sea en junio o en julio, cuando se pueda. Es decir, una constatación de que hoy no puede, aunque quiera.

Y la Ley Bases, de por sí mucho más reducida en su integralidad que la Ley Ómnibus, tampoco se encuentra con certezas para su votación. Pasó de la media sanción en diputados a un empantanamiento que, al momento de escribir este artículo, ni siquiera tiene fecha de dictamen en comisiones para ir al Senado. Por más que dicha ley ataca derechos sociales y obreros, privatiza empresas, concede blanqueos de capitales y reafirma un horizonte de liberalización de la economía al servicio de una minoría parasitaria de capitalistas, igualmente ingresó en un punto de crisis incluso con representantes políticos de sectores patronales.

Se vienen manifestando problemas por arriba, a razón de que este proyecto de ley incorporó un RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) con un sinfín de favores a las grandes corporaciones extranjeras que se animen a invertir en el país. Tendrán ganancias extraordinarias y facilidades para hacer lo que quieran y no pagarán por nada instaurando un régimen de inversiones de coloniaje. También se demora el debate del paquete fiscal por diferencias en torno al tema pago de ganancias que sufrirán miles de trabajadores. Pero en el fondo si la ley está en crisis y demorada se debe al contexto de deterioro político del gobierno, esa realidad de menos apoyo social y más cuestionamientos ingresa por los poros del Parlamento. El Senado no merece ninguna confianza ni sus integrantes tampoco pero las dudas y debates internos reflejan la crisis en curso. No significa esto que al final no pueda una ajustada mayoría votar a favor de la ley del gobierno. Eso sí puede suceder, aunque aparece en el horizonte político la variante más probable de que la ley tenga que modificarse y entonces volver a diputados. Es decir que aunque en alguna de las próximas semanas se suceda una votación general a favor, ya todo el contexto es complejo y crítico.

Por lo pronto una tarea concreta es organizarnos en cada lugar de trabajo, estudio y barrio popular para movilizar a Congreso el día que finalmente se trate ley en el Senado. Haciendo votar esa convocatoria en todo lugar donde se pueda y exigiéndole a la CGT y demás centrales y sindicatos que paren y movilicen masivamente ese día. Y coordinando desde la izquierda y todos los sectores en lucha una fuerte presencia política y social. Avanzando en la lucha todo lo que se pueda ese día, sin perder de vista igualmente que la pelea es mucho más larga y que no termina en la votación de una ley. Es una disputa de clase que hace parte de una lucha de fondo contra todo el plan de Milei, que tendrá avances y retrocesos en el marco de un pronóstico abierto, de un país polarizado y de un ascenso obrero y popular que cada vez se hace sentir más fuerte y va poniendo cada vez más incómodo al gobierno y a todo su proyecto. Que si bien sigue avanzando con su ajuste al mismo tiempo sufre el hecho evidente de no poder avanzar tal cual quisiera. Son los límites que un proyecto de ultraderecha tiene por la fuerte oposición social que genera y que nadie puede obviar. Milei tampoco.

El Frente de Izquierda y sus tareas

La crisis de años y el fracaso de los viejos partidos, en particular del peronismo en el poder, auspiciaron la emergencia de fuerzas de ultraderecha que al llegar al gobierno rápidamente se enfrentan con fuerte resistencia de la clase trabajadora y la juventud, nuevas experiencias en la calle y en su desarrollo dan margen para un espacio político abierto y un posible salto de la izquierda. No caben dudas que existe un desafío y una oportunidad para la izquierda.

Esa oportunidad se expresa por abajo, en gremios y facultades, en colegios y barrios populares, en el movimiento en defensa de la cultura y en las asambleas barriales allí donde las mismas se mantienen activas. Con el peso social y político que la izquierda tiene impulsamos la convocatoria a un gran Encuentro de luchadores como lugar de intercambio, organización y coordinación de miles frente a las tareas que se vienen.
Y el Frente de Izquierda como tal enfrenta un gran desafío. La realidad pasada de fracaso del PJ en el gobierno abre un mayor espacio político. El Frente de Izquierda es una conquista unitaria que paralelamente tiene problemas a corregir en forma urgente, si queremos avanzar. Las perspectivas abiertas nos colocan en la tarea de luchar contra el gobierno en las calles con la más amplia unidad sin sectarismo, exigiendo a la CGT una huelga general y un plan de lucha hasta derrotarlo.

El gobierno se debilita y a la vez el peronismo vive una de sus peores crisis. Es hora que desde la izquierda anticapitalista y socialista nos juguemos a ser opción de poder. Para avanzar en ese objetivo estamos proponiendo que el Frente de Izquierda convoque a un Gran Congreso Abierto, que bien puede ser un fuerte hecho político con miles de militantes y simpatizantes colmando Plaza de Mayo o un gran estadio. Abramos canales de participación, debate y protagonismo colectivo entre quienes estamos luchando en la calle. Organicemos políticamente a miles de trabajadores y jóvenes. No podemos intentar menos que eso. Te invitamos desde el MST en el FIT Unidad a intentar este camino.

 

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Panorama Político. No está dicha la última palabra https://mst.org.ar/2024/05/02/panorama-politico-no-esta-dicha-la-ultima-palabra/ Thu, 02 May 2024 13:59:23 +0000 https://mst.org.ar/?p=35320 El gobierno y aliados lograron dar un paso táctico en Diputados con la aprobación de la Ley Bases y el llamado paquete fiscal. Pero falta mucha agua por correr. Ahora viene el Senado, quizá el 15 de mayo. Sensaciones en el aire. Colaboradores explícitos y ladinos. Ausencias y presencias. Recalcular el nuevo momento. Es imprescindible pensar en clave estratégica. La necesidad de un congreso abierto del Frente de Izquierda Unidad.

Escribe: Mariano Rosa

Milei encabeza un proyecto político que se propone reformular el patrón de acumulación capitalista en Argentina, en línea con otros intentos históricos anteriores de hace 50 o 60 años. La apuesta consiste en abaratar costo laboral patronal (en la contratación, explotación y despido de trabajadores) y gasto público burgués en el sostén del Estado, limitando las erogaciones al personal burocrático indispensable y al aparato de represión de la protesta social, en esencia. Desde una semicolonia, el presidente, si quiere lograr credibilidad frente al gran capital, necesita mostrar capacidad de reestructuración de la economía, control de la calle y sostenibilidad en el tiempo de esas condiciones.

Sobre la base de una ecuación así, la tesis libertaria supone que va a incentivar la inversión privada y de allí poner en movimiento un “círculo virtuoso”. De ahí el pronóstico de la recuperación en “V” y otras previsiones más aspiracionales que científicas. Porque al final, para la concreción de esa estrategia se requiere bastante más que tacticismo parlamentario para la rosca, el cabildeo y ganar algunas votaciones en el Congreso. En realidad, diríamos, una vez más: son las relaciones de fuerza, es la calle, estúpido.

País factoría

Si enumeramos los propósitos de las dos leyes votadas en el Congreso, deberíamos decir que:

  • Ampara el blanqueo de dinero ilegal, además de perdonar a los fugadores de divisas y desgravar de impuestos a los sectores más pudientes.
  • Reinstala el impuesto al salario y estimula el empleo no registrado.
  • Perdona a evasores, facilita los despidos y promueve el trabajo ilegal.
  • Sube de hecho la edad jubilatoria para las mujeres y complica todas las condiciones para acceder a una jubilación menos que mínima.
  • Lo votado en materia energética (libre disponibilidad de capitales hasta 2038 y ninguna obligación de garantizar una cuota mínima para el consumo interno) es el paraíso de las corporaciones petroleras y gasíferas.
  • El régimen de incentivos para las grandes inversiones (RIGI) directamente revela la decisión política de transformar la Argentina en una factoría agro-minera exportadora en una especie de déjà vu del pacto Roca-Runciman en la primera Década Infame.
  • El horizonte apunta a multiplicar la renta extraordinaria de las corporaciones empresariales, especialmente el agro, la minería y el capital financiero, y reforzar el status neocolonial del país.
  • La Ley Bases y el paquete fiscal dan instrumentos para esa orientación. Por eso enfrentar y derrotar esta nueva arremetida es fundamental.

 

País jacobino

En la etapa más profunda y antifeudal de la Revolución Francesa, el ala de ese proceso que más sobresalió fueron los jacobinos, conocidos por sus posiciones de radicalidad antimonárquica y de base popular, plebeya. En el vocabulario político del marxismo -lo usaron Lenin y Trotsky, con frecuencia-, jacobinismo remite a esa naturaleza irreverente y luchadora permanente.

La virulencia del ataque del proyecto libertario sobre derechos sociales y democráticos se profundiza en relación proporcional a las respuestas de masas que va encontrando. Con la intensidad de los golpes, Milei y su ecosistema van activando ese jacobinismo característico de un pueblo con reservas acumuladas en décadas. Si uno repasa estos más de cuatro meses y medio de polarización, tiene demostraciones de fuerza de una potencia enorme por su masividad y otras por su determinación desafiante:

-El paro y la movilización del 24 de enero.
-Las acciones del 8 y 24 de Marzo.
-La Marcha Federal Universitaria del 23 de abril.

Esas cuatro acciones fueron puntos de quiebre en las relaciones de fuerza y se combinaron con la acción del 20 de diciembre de la izquierda, con la multisectorial independiente y la resistencia a la ley ómnibus frente al Congreso durante días y días. Fueron puntos altos en radicalidad que se combinaron dialécticamente y sumaron en el mismo polo anti-Milei desde las calles. Este es un límite claro que sigue teniendo la ofensiva reaccionaria del gobierno y despeja un debate: si hay o no relaciones de fuerza en las calles a favor de los de abajo. Por eso, aunque da pasos tácticos, el gobierno no logra imponer su hegemonía y alterar a su favor la pulseada entre las clases sociales.

Milei no puede solo, capítulo 1: colaboradores explícitos

El gobierno libertario no es fuerte per se, sino que más bien capitaliza debilidades ajenas de las fuerzas políticas tradicionales que pagan el costo de decepcionar a millones en los gobiernos anteriores. Sin estructura orgánica propia, sin vasos comunicantes sólidos con sectores de masas, el PRO, el bloque variopinto de Pichetto y la UCR son dadores explícitos de gobernabilidad parlamentaria. Milei tiene todavía base social con expectativas pero no los fierros que se requieren para gestionar: ni peso en el Congreso, ni gobernadores propios, ni fuerza militante que lo banque en las calles.

Por eso apela al PRO (como era sabido), a casi todo el bloque de Pichetto (incluyendo a la Coalición Cívica y Stolbizer) y la eterna UCR cómplice siempre de reaccionarios que en el mundo son y serán: desde el lamebotas De Loredo, hasta el sector de Lousteau que amagó un progresismo que no le sale e incluso los cuatro diputados del neurocientífico Manes, que se abstuvieron en una votación pareja como la que se dio.

Son la carroña de la crisis de representación política de los partidos tradicionales y, el presidente, el cuervo que fagocita esos desperdicios de la decadencia burguesa. El pueblo va registrando en la conciencia quién es quién. Procesa su experiencia material concreta con estos personajes siniestros. Y ya empiezan los escraches, no en el mundo virtual de la batalla digital, sino en el campo concreto del repudio callejero.

Milei no puede solo, capítulo 2: la colaboración ladina, el doble juego

La política capitalista y burguesa, tiene mucho de montaje y puesta en escena, de ilusiones construidas para confundir y distraer. Por eso es clave analizar la apariencia y la esencia de las cosas. El peronismo en apariencia se ubica como oposición polarizante frente a Milei a partir de rechazar en el Congreso su proyectos (aunque siempre con algunos felpudos díscolos).

Sin embargo, si uno toma de conjunto el peronismo en su expresión parlamentaria, sindical y social, encuentra ya una esencia bien distinta. Para empezar, ni durante la ley ómnibus ni ahora con este paquete aprobado en Diputados convocaron a movilizar al Congreso. Desde ya, no lo hizo la CGT, pero tampoco UxP, y apenas muy testimonialmente la UTEP de Grabois el primer día de sesiones. Sin la calle no hay chance de derrotar el plan Milei. Precisamente, la estrategia del peronismo en su amplio espectro no es enterrar el plan Milei ya que eso equivale a enterrar al propio Milei.

El peronismo rehuye toda posibilidad de hacerse cargo del gobierno después de un proceso de movilización que desaloje a un gobierno reaccionario de este calibre. La razón es de clase, programática y simple: sabe perfectamente que asumir en esas condiciones implica tener que hacer concesiones económico-sociales y democráticas al jacobinismo del movimiento de masas. Y para eso tiene que tocar privilegios de los ricos, chocar con el FMI y enfrentar a las corporaciones.

Ni por asomo evalúa ese giro. Más bien las incursiones de CFK han sido para dar señales de confiabilidad al gran capital o bien, como Grabois, para justificar la borrada de la CGT diciendo que le da vergüenza decirles lo que tienen que hacer. Impúdica justificación del rol de contención social de la burocracia sindical. El peronismo razona con la lógica no de derrotar el programa libertario entero, sino de desgastar al gobierno y en todo caso capitalizar electoralmente más adelante ese operativo. En el mientras tanto, la crisis la pagamos de mal en peor quienes no la generamos. No es por ahí.

Hay vida después del peronismo (y vale la pena)

Indudablemente ahora la tarea número uno está centrada en resistir y derrotar la ofensiva ultra-reaccionaria del gobierno de Milei. Bajado a tierra, implica preparar la batalla del Senado contra la Ley Bases exigiendo que la CGT y las CTA llamen a parar y a rodear el Congreso cuando vuelva a sesionar. Un despliegue de potencia de masas así canalizaría los cambios en el estado de ánimo popular y el agotamiento progresivo de paciencia social, pudiendo bloquear la iniciativa legislativa de Milei. Fuerza sobra para eso. No podemos dejar de insistir en la necesidad de una política de plan de lucha que centralice todas las peleas parciales contra el plan motosierra y desde abajo concentre los golpes.

Pero además, por la positiva, es crucial trazar un camino independiente de todo proyecto político tradicional desde la izquierda. En particular, de lo que se trata es de terminar con este delirio ultraderechista gobernante pero no para volver al pasado, sino para superar todo lo experimentado hasta ahora.

No se trata de ser confiables para el FMI, las corporaciones y pactar con las castas reales. Hay que partir de las necesidades elementales de la mayoría obrera, juvenil y popular:
. Aumento general de salarios, jubilaciones, programas sociales y becas de estudio.
. Congelamiento de precios y alquileres, aplicando sanciones a los remarcadores, desde multas hasta expropiación.
. Prohibir los despidos y suspensiones.
. Reducir la jornada laboral y repartir todo el trabajo disponible con salarios equivalentes a la canasta familiar.
. Suspensión unilateral del pago de la deuda externa y redireccionamiento de esos recursos a obra pública masiva.
. Estatizar la banca y el comercio exterior.
. Reforma impositiva integral: anular el IVA y el impuesto al salario, gravar duramente las grandes fortunas.
. Prohibir el agronegocio, la megaminería y el fracking: reconversión de la matriz productiva y laboral.
Efectivamente, hay otra salida más allá del peronismo, sin pedir permiso al capital.
Una izquierda que se haga cargo
Con este nuevo gobierno se reafirmaron atributos de la izquierda en el reconocimiento de amplísimos sectores sociales: que siempre está, pone el cuerpo, es coherente y no se vende. Ese activo ya lo tenemos.

Lo fundamental frente al espacio vacante de oposición que deja el peronismo entre trabajadores, juventudes y pueblo empobrecido, es que la izquierda asuma esa responsabilidad y articule política convocante para ser alternativa con peso real.
Lo primero es abrir el Frente de Izquierda Unidad para nuclear y darle un canal de expresión al descontento existente. Y con eso, transformar la bronca en propuesta política.
Planteamos que el FIT-U convoque a un gran Congreso Abierto que tienda puentes hacia miles de activistas gremiales sin expectativas en los burócratas de sus sindicatos ni en el PJ o los miles de precarizados, sin sindicatos ni organización. También convocar a lo mejor de la vanguardia estudiantil que viene de protagonizar la Marcha Federal. A colectivos y agrupaciones sociales. A intelectuales críticos. A la militancia socioambiental, de género y de derechos humanos. A todos y todas una convocatoria abierta desde el FIT-U. Sería un suceso enorme en su valor anticipatorio.

Nuestra fuerza llevaría a ese congreso la propuesta que venimos levantando como orientación hace tiempo: que el FIT Unidad evolucione de frente electoral a movimiento político unitario. No estamos proponiendo un partido único; es otra cosa. Imaginamos un movimiento como confluencia de tendencias, que interactúan con parámetros democráticos, pero que le dan organicidad a muchísimos independientes que votan a la izquierda o sectores que se replantean que el peronismo no va más.

Un movimiento así organizaría a decenas de miles de activistas en todo el país, y fortalecería la emergencia de una fuerza alternativa que intervenga cotidianamente y que vaya ganando influencia política cada vez con más peso en la realidad. La izquierda por la que luchamos se tiene que hacer cargo de la responsabilidad y oportunidad que afronta. Es ahora sí o sí.

 

 

 

 

 

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Panorama político ¿Se termina el impasse? https://mst.org.ar/2024/04/10/panorama-politico-se-termina-el-impasse/ Wed, 10 Apr 2024 13:59:48 +0000 https://mst.org.ar/?p=35220 El discurso del presidente Milei el 1° de marzo trazó agenda. Después del naufragio de la Ley Ómnibus, el elenco gobernante retomó la iniciativa. El peronismo hizo mutis por el foro pasado el paro del 24 de enero. La estrategia de thatcherismo tardío y la respiración larga del programa libertariano. Síntomas de cambio de tendencia. La meteorología del humor social y sus umbrales de tolerancia. ¿Hay vida después del peronismo?

Escribe: Mariano Rosa

El JP Morgan es posiblemente el banco más grande de EEUU. Hace pocos días, difundió un informe con un pronóstico recontra optimista del futuro cercano de la economía argentina:

La economía va a rebotar a full en 2025.
Aunque este año el nivel de actividad va a caer 3,6% y aunque los precios minoristas crecerán 200% punta a punta, el año que viene, contrasta.
En doce meses la inflación va a caer al 40 % anual y el PBI describe la famosa V y supera el 5 %.
Los hooligans mileístas se emocionan con este dossier. Ahora bien, una referencia apenas de prontuario del “JP” y sus incursiones recientes en territorio nacional, y una reflexión de contraste:

No es nuevo que esta entidad, insignia del capital financiero, opere acciones de lobby para apreciar artificialmente activos de un país, para reclutar capitales y después vender, desarmar posiciones y migrar. Ya se sabe: el capital ficticio es internacionalista. Sin fronteras, finalmente. Esa bicicleta los Morgan Boys la pedalearon en tiempos de Macri, de carry trade y plata dulce.
Una última observación, que casi deviene en ley: si el mundo parasitario de las finanzas festeja, seguro el terreno bien concreto, de la vida de la gente de a pie, padece angustia.
Así las cosas por acá. Así los contrastes del multiverso libertario.

Black Mirror, industria nacional

Argentina es una semicolonia capitalista, aunque con un desarrollo desigual y combinado en el plano industrial. De hecho, no es exactamente igual que el promedio latinoamericano en su matriz productiva:

Tiene 12 terminales automotrices, producción de satélites, polos siderúrgicos.
INVAP y CNEA desarrollan tecnología nuclear, y una aerolínea de bandera que representa el 70 % del transporte nacional y el 30 % internacional – Brasil es mucho más importante, y no tiene eso.

Ahora bien: Milei viene a liquidar lo que queda de industria local, desmantelar eso, o reducirlo a su más mínima expresión para cristalizar un modelo duro, de base agrominera – exportadora, exclusivamente. Esa es la estrategia. Hay algo de involución histórico / económica, a un tipo de integración mundial, como eslabón parecido al país del pacto Roca-Runciman. Por ahí va la cosa.

No son casuales las referencias embelesadas a la oligarquía doble apellido del siglo XIX con ínfulas parisinas.

Para ese plan, de respiración larga, hay un punto de apoyo fuerte en la gran burguesía agraria que describió en los últimos 40 años una trayectoria económica en sentido opuesto a lo que había hecho en la década del 30 del siglo XX:

Desindustrializó su capital y lo ancló en el campo, pooles de siembra mediante y agronegocio triunfal.

Esta especie de solución final reprimarizadora definitiva, que encarna la estrategia de Milei, viene a intentar completar lo que no pudieron Onganía, la dictadura genocida, Menem o Macri.

Ese plan supone un nivel de pulverización de fuerzas productivas, que puede disparar la pobreza que mide el Observatorio Social de la UCA del casi 60% actual a casi el 80% en un lapso brevísimo de tiempo.

Por eso, hay algo de distopía argenta en todo esto. No de Netflix, sino de la realidad.

Hood Robin

Estos primeros cuatro meses de gobierno, concentraron medidas de agresión social que implican un experimento reaccionario muy audaz, cuyo propósito es profundizar y cristalizar, neutralizando cualquier reacción popular que revierta el rumbo:

Todos los indicadores económicas tienen puntos de contacto con variables de la pandemia.
El shock de expropiación salarial, de jubilaciones y programas sociales con la inflación planificada desde arriba, impacta.

La enorme devaluación aseguró un flujo de transferencia de recursos hacia los sectores más concentrados del capital: bancos, pooles y corporaciones mineras.
La liberación desbocada de precios por decreto está pauperizando a los sectores medios.
Se generalizan los despidos y suspensiones.

Como si todo lo anterior no fuera suficiente, un brote histórico de dengue se da en este contexto, con negativa a adoptar una política pública activa con fumigaciones, distribución masiva de repelentes y vacunas.

Todavía faltan los tarifazos en servicios de agua, luz y gas, que va a tensionar la economía doméstica y comprometer la continuidad de miles de comercios y Pymes. El desplome de ese entramado anticipa un tendal.

Por lo tanto, a este ritmo, más que dinámica en V la perspectiva es pasar de estanflación a recesión y de ahí en tres meses una depresión económica de proporciones.
En suma: abaratamiento del costo laboral para los capitalistas, engorde del ejército industrial de reserva y recesión con inflación.

A la inversa del héroe medieval que le robaba a los ricos para distribuir entre los pobres, Milei y su banda saquean al revés.

Vivir por encimade las posibilidades

Para estabilizarse y lograr una reestructuración general del capitalismo en el país y del sistema político, el gobierno de Milei requiere entre otras condiciones una fundamental: alterar las relaciones sociales de fuerza a su favor.
En esa dirección, apunta la llamada batalla cultural, que es una guerra ideológico – política por el sentido común de masas:

La remarcación de precios de corporaciones con posición monopólica es sinceramiento.
Alterar los patrones de acumulación de capital a favor del 1% es ordenar la macro.
La carga impositiva sobre los más ricos, son distorsiones que desalientan la inversión.
La inversión social en educación, salud, cultura, servicios públicos son privilegios populistas, gasto.
En definitiva, el sentido común que lucha por imponer el gobierno libertario es tener derechos sociales como mayoría trabajadora es vivir por encima de nuestras posibilidades.

No es lugar por lugar

Dice Steven Forti, en “Extrema Derecha 2.0” que hay una línea de las nuevas derechas que es la agitación permanente sobre los sectores que se propone combatir, dividir o neutralizar, que consiste en una especie de provocación sistemática estresante y saturante. La orientación de desplegar un plan general de ataque múltiple, y abrir muchas ventanas de conflicto al mismo tiempo, genera dos dinámicas:

Intensifica la polarización y define dos trincheras claras, nítidas.
Si el polo atacado no tiene cohesión político-sindical, de programa y proyecto, la respuesta es fragmentaria y dispersa.
La línea Milei de provocación saturante como iniciativa definida a partir del 1° de marzo abrió una coyuntura de respuestas lugar por lugar de sectores del movimiento obrero, los movimientos sociales, la cultura o la clase media, que desgasta, dilapida fuerzas y no mueve definitivamente la aguja a favor de los de abajo de la correlación general de fuerzas.
Por un lado, los estatales, por otro la UOM, por su lado camioneros, el INCAA y el cine con lo suyo, ahora la comunidad universitaria y más tarde el movimiento piquetero. Así, ganaron la pulseada histórica Thatcher en Inglaterra e incluso Menem en Argentina, en su primer tramo: no es por ahí. El aprendizaje histórico es crucial, en esta etapa que nos toca encarar.

¿Adónde están que no se ven?

La apuesta a todo o nada del gobierno libertario, conecta dialécticamente, con una debilidad estructural que exhibe el sistema político que operó pos-2001:

Por un lado, se fagocitó la base social del PRO.
Por otra parte, capitaliza la experiencia decepcionante con el último peronismo en el gobierno.
En este último caso, además, juega una carta de chantaje ya que sabe que no hay recambio en el campo de la política tradicional hoy y que, en todo caso, el peronismo sindical y político, no tiene como estrategia hacerse cargo del conflicto social y proyectarlo en movilización porque sabe que Milei no cuenta con musculatura para bancar mucho y por lo tanto, una salida de crisis anticipada obligaría a asumir un gobierno que necesariamente debería hacer concesiones económicas y políticas. Y eso, en una etapa de viento de frente de la economía mundial y regional, solo sería posible tocando intereses y privilegios de minoría: no pagar deuda al FMI, impuesto a las grandes fortunas y variantes de ese carácter. El peronismo en todas sus alas, se define como un proyecto garante del statu quo capitalista, ni más ni menos. Eso explica la especulación aberrante de su cúpula dirigencial (incluyendo a CFK) que hacen evaluaciones electorales pensando en el ahora lejano 2025. Que Milei se desgaste intentando aplicar su programa, y que la paciencia social se canalice en las urnas. Una canallada política que condena como variante al peronismo en todas sus expresiones. Esta clarificación, es clave.

Síntomas de fin de impasse

Hay un interrogante que se repite en el análisis político y que gravita en la conversación pública que es “¿hasta dónde llega la tolerancia social a semejante experimento de ajuste?”.

Es indudable que razones y deterioro material existen de sobra para apalancar una potente reacción obrera y popular. Sin embargo, hay mediaciones entre la experiencia y la conciencia, no hay determinismos mecánicos en esa inter-acción. Sin embargo, hay un conjunto de puntos de referencia muy importantes para tomar en cuenta:

La degradación de salarios, jubilaciones y programas sociales es un catalizador potente.
Hay una agenda de luchas, parciales, pero importantes: la UOM todavía no cerró ningún acuerdo, Camioneros amenaza con medidas de fuerza si no le homologan el acuerdo paritario, el INCAA y sector audiovisual pelean, como Télam y otros sectores. Hay desgaste, predisposición a pelear.

La comunidad universitaria acaba de votar junto al CONICET una Marcha Federal Educativa para el 23 de abril. Desde los rectores en el CIN, pasando por toda la superestructura sindical y estudiantil del sector convocan contra la asfixia presupuestaria. Puede ser el punto de inflexión que marque el ingreso en el escenario de ese actor social, y en particular del movimiento estudiantil, que siempre opera como caja de resonancia y anticipa tendencias más soterradas en el estado de ánimo de masas. Atentos a esto.
Atravesando todo este panorama, y con la economía con su perspectiva incierta, está el debate parlamentario de la nueva “Ley Bases” cuyo borrador acaba de ingresar en el Congreso y que implica volver a la carga (en otra escala, sin la pretensión ridículamente fundacional de la Ley Ómnibus), pero con facultades especiales y otros instrumentos de legalización del ajuste en curso. Y el cabildeo de la CGT inclusive hasta el último día previo a su Consejo Directivo de este 11/4 donde anunciarían medidas de fuerza. Está por verse qué decide esa burocracia. Pero hay clima en el ambiente de un cambio de tendencia a favor de un choque frontal (otra vez) con el gobierno libertario.

Es el paro general y el plan de lucha (estúpido)

Es indiscutible que hay fuerza social y vitalidad para organizar una resistencia centralizada nacional al plan Milei de conjunto. La tarea de exigir que la CGT y la CTA convoquen no solamente a alguna medida aislada de catarsis colectiva, sino a un plan serio, discutido en asambleas de base y tomado desde abajo, es crucial. De vida o muerte en esta disputa.
Por lo tanto, resuelva lo que resuelva la CGT en su naturaleza de clase y estrategia como parte del peronismo, no será lo que hace falta para ganarle la pulseada al proyecto gobernante.
En simultáneo, hay por lo menos tres tareas combinada, que son centrales:

Apoyar todas las luchas, para que triunfen.

Potenciar la Coordinación Multisectorial Independiente, como polo articulador de la izquierda, el sindicalismo combativo, los movimientos sociales, de la cultura, asambleas barriales y otros sectores. Es decisivo para robustecer un reagrupamiento de frente único ante las defecciones del peronismo y la burocracia sindical. Eso incluye convocar a un 1° de mayo unitario de todos los que luchan en Plaza de Mayo, bajo el formato Encuentro o lo que se decida.

Y finalmente, un planteo que hace a la salida por izquierda en el plano político. Estratégicamente, superar al peronismo en esta etapa histórica es el desafío. El Frente de Izquierda Unidad tiene que llamar a un Gran Congreso Abierto para canalizar positivamente el desencanto con el peronismo de miles de activistas, junto a la militancia y simpatizantes de izquierda. Al mismo tiempo, nuestro partido el MST, levanta una propuesta reiterada: el FIT-U tiene que evolucionar a movimiento político para actuar en el proceso de lucha de clase sistemáticamente.
Porque efectivamente es enterrar el plan Milei, la tarea, y superar la experiencia del falso progresismo por izquierda de una buena vez.
Porque hay vida después del peronismo. Claro que sí. Y es socialista hacia un gobierno de los que nunca gobernamos.

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Milei y los gobernadores. Pacto de Mayo: más ajuste y más dependencia https://mst.org.ar/2024/03/13/milei-y-los-gobernadores-pacto-de-mayo-mas-ajuste-y-mas-dependencia/ Wed, 13 Mar 2024 13:59:47 +0000 https://mst.org.ar/?p=35116 En mayo de 1810 tuvo lugar la revolución contra la corona española y la formación del primer gobierno patrio. Javier Milei titula con esa fecha simbólica el pacto de 10 puntos programáticos que propone y está negociando con los gobernadores para firmarlo el 25 de Mayo en Córdoba. Un primer tramo de los acuerdos sería su nueva “ley de bases”, en versión más corta de la ley ómnibus -con superpoderes- que pretende llevar al Congreso tras el fracaso de su proyecto original. Pero no estamos frente a un pacto de liberación y progreso, sino de ajuste brutal contra el pueblo trabajador y mayor entrega al capital concentrado y al imperialismo.

Escribe: Pablo Vasco

A su vez Juan Grabois promueve un “contra-pacto”, seguramente con reclamos sociales que podemos compartir. Pero su error político de fondo es que insiste en seguir adentro del corral del PJ, partido sostén de este capitalismo de ajuste y sometimiento al FMI; sostén también de la burocracia sindical y cuyo último gobierno asumió la agenda de la derecha, defraudó al pueblo y así le abrió la puerta a la ultraderecha. Explicamos aquí qué significan en concreto los 10 puntos del Pacto de Mayo de Milei, también las propuestas de Cristina Fernández de Kirchner en su reciente documento económico, y comparamos ambas con nuestras propuestas sobre los diez temas en cuestión.

El viernes 8 de marzo se realizó la primera reunión del gobierno nacional con los gobernadores. Mientras que de estos últimos no faltó ninguno, Milei ni siquiera pasó a saludar y asistieron su ministro del Interior Guillermo Francos y su jefe de gabinete Nicolás Posse. Varios de los gobernadores rechazaron que se reponga el Impuesto a las Ganancias a la cuarta categoría. Es que aunque recibirían unos mangos por coparticipación, no quieren pagar el costo político de semejante medida que afectaría a un millón y medio de trabajadores.

La pretensión de Milei es que antes de convocar a una segunda reunión con los gobernadores éstos ordenen a sus diputados aprobarle la ley ómnibus “corta” que mandará en estos días al Congreso, cuya nueva versión tendría unos 190 artículos. Como ese proyecto oficial también incluirá privatizaciones y superpoderes, parece un precio político bastante alto a cambio de reunirse días después con su majestad rumbo a un pacto todavía muy verde. Desde ya, cuando se trate esta, “ley mini-ómnibus”, igualmente nefasta habrá que movilizar otra vez al Congreso para rechazar su aprobación.

De pactos y contrapactos

Un pacto es un tratado entre dos o más partes que se comprometen a cumplir lo estipulado. En general, se llevan a cabo cuando hay divergencias o enfrentamientos, a fin de superarlos. Obviamente, pueden tener éxito o fracasar. Los pactos pueden tener un carácter internacional, como el pacto de no agresión Hitler-Stalin en 1939; institucional, como el Pacto Federal entre Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe en 1831 contra la Liga Unitaria; político, como el Pacto de Olivos UCR-PJ en 1993 que acordó la reforma constitucional de 1994; social, como el de 1973 entre el gobierno peronista, la CGT y la cámara patronal1, o temático, como el Pacto de San José de Costa Rica en 1969, sobre derechos humanos.

En caso de que este Pacto de Mayo prospere, sería un pacto institucional-político, ya que es entre la Nación y todas las provincias del país, que a su vez tienen gobiernos de distinto signo político. Resulta evidente que Milei ha tenido que atenuar ese estilo de confrontación permanente que gusta a sus bases y, por consejo del FMI, el Papa y todo el establishment burgués, buscar algún tipo de acuerdo que ayude a sostener la gobernabilidad capitalista. Los gobernadores, siempre dispuestos.

De puntos y contrapuntos

Ofrecemos a continuación a nuestro público lector un cuadro comparativo realizado a partir de las 10 propuestas de Milei para su Pacto de Mayo, las posturas al respecto de Cristina -que más que pacto con los gobernadores prefiere “la construcción de un sistema de acuerdo parlamentario”- y las del MST en el Frente de Izquierda Unidad. Este Pacto es una hoja de ruta de tareas capitalistas pendientes de profundizar o comenzar. Líneas más, líneas menos, todos los partidos políticos patronales coinciden en ellas. Otra cosa es si les conviene políticamente o no firmarlo.

Como socialistas, las propuestas nuestras que reseñamos aquí se oponen frontalmente a las de Milei y La Libertad Avanza. Responden a cada uno de los diez temas específicos planteados y forman parte de nuestro programa integral por cambios de fondo, que abarca varios otros aspectos económicos, sociales y políticos. En igual sentido, la plataforma del FIT Unidad contiene 25 puntos desarrollados. El camino para llevar ese programa adelante es la movilización obrera y popular para derrotar este sistema capitalista y lograr un gobierno de las y los trabajadores y el socialismo.

 

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Todo lo sólido se desvanece en el aire https://mst.org.ar/2024/02/29/todo-lo-solido-se-desvanece-en-el-aire/ Thu, 29 Feb 2024 13:59:42 +0000 https://mst.org.ar/?p=35015 Este 1° de marzo posiblemente sea una nueva bisagra en la situación nacional. El presidente Milei va al Congreso a la apertura del año legislativo. Se especula que va a presentar su hoja ruta para el 2024, recalculando después del naufragio de la Ley Ómnibus. El gobierno libertario sobreactúa determinación, pero se apoya en una base social y electoral, heterogénea, endeble y que no se expresa orgánicamente en las calles. Crisis de representación y hegemonías en transición. Síntomas de descomposición capitalista. En definitiva: todo lo sólido se desvanece en el aire.

Escribe: Mariano Rosa

La frase, ya seguramente muchos saben, es del Manifiesto Comunista. Marx y Engels, los fundadores del socialismo como ciencia, analizan la dinámica del capitalismo y dicen que lo tritura todo: lo sólido y lo sagrado. La definición aplica perfectamente al contexto del gobierno libertario que tiene algo de descomposición social y política, de expresión de crisis estructural del capitalismo en Argentina.

Ecualizando más todavía el análisis, el presidente y su ecosistema, son emergentes de una crisis de representación política: la forma en que la minoría social dominante bajo el capitalismo organiza la construcción de sentido, las expectativas sociales, articula el consenso que garantiza estabilidad relativa para sus negocios. Todo eso, está enclenque. Es la relación de la mayoría de la población con los partidos y burocracias tradicionales, es la fase de la llamada posverdad que cuestiona la legitimidad de los medios masivos de comunicación y se hacen norma, el estado de malestar social. Posiblemente, Milei esté reflejando una fase de agotamiento del régimen de dos coaliciones mayoritarias electorales, surgidas como reagrupamiento defensivo de fracciones del peronismo y el radicalismo tradicional después del 2001, sumando al engendro PRO. Asistimos al pasaje polarizado entre el agotamiento de ese esquema pos-Argentinazo y un horizonte incierto económico-social-político. Vamos a enunciar hipótesis.

Despejando interrogantes

Cuando se conoció el resultado del ballotage, se abrieron inmediatamente una serie de interrogantes sobre el nuevo gobierno que la realidad fue respondiendo.
Por un lado, su programa. Quedó claro el propósito de resetear a derecha el modelo capitalista e imponer otro régimen político, no fascista, sino autoritario y todo con el objetivo de cambiar las relaciones de fuerza para imponer una especie de contra-revolución en la economía y sostener ese statu quo para asegurar negocios en el mediano plazo. Terapia de shock, de arranque, no gradualismo, para el tan meneado plan de estabilización.

Otro signo de pregunta, se colocaba sobre la consistencia de su adhesión electoral. Advertimos que su base social era heterogénea, que contaba un activo ideológico duro, pero que tenía un componente de votobronquismo permeable a la experiencia material de la economía. Esa vertiente del voto decepcionado con el peronismo de Alberto-CFK-Massa, empezó a migrar políticamente hacia la oposición social al gobierno como producto del salto en la carestía de vida. Es decir: mantiene un piso todavía alto (entre 35 y 40 % de sostén), pero centrifugó un tercio del apoyo reclutado hace apenas 2 meses.

Un tercer aspecto de la radiografía inicial del gobierno, tiene que ver con las relaciones de fuerzas entre las clases y su expresión callejera. Hasta el momento, la iniciativa en el espacio público, la tiene el polo que resiste la ofensiva libertaria. Se aduce que en realidad se trata de una nueva cultura política que combate desde el algoritmo de las redes sociales y batalla culturalmente en los medios masivos de comunicación. No nos engañemos: sin respaldo orgánico en las calles, no hay proyecto reaccionario que logre estabilidad para sus medidas, salvo que derrote físicamente con el aparato represivo estatal la resistencia obrera y popular. No hay margen histórico en esta etapa para una escalada sangrienta así. Por lo tanto, registrar que en las calles la fuerza social anti-Milei tiene vitalidad superior al oficialismo, es clave para saber que estamos a tiempo para derrotarlo.

Nuevo plan de vuelo libertario

Lógicamente, como todo poder político, también el gobierno libertario necesita construir un horizonte de expectativa después del golpe recibido con el entierro de la Ley Ómnibus, sumado al cuestionamiento al DNU y el Protocolo desafiado en las calles y en el terreno judicial. La narrativa de este nuevo momento de relanzamiento oficialista, tiene dos tesis y un objetivo.

La tesis del rebote y la V. El presagio libertario en materia económica para alentar expectativa plantea que la economía después de caer durante los próximos 2 o 3 meses, con el sinceramiento de precios y la eliminación del cepo al dólar va a rebotar desde el subsuelo y describir un repunte general. Más que un pronóstico, es una manifestación (ideológica) aspiracional. En realidad, después de licuar salarios y ampliar márgenes de rentabilidad, multiplicar masa de desocupados y pobres (que presiona a la baja el salario), abaratando el costo de la fuerza laboral para las corporaciones, podría darse que los remarcadores de precios moderen su comportamiento, retroceda un poco el ritmo inflacionario y recupere algo la economía en las variables macro: actividad (por eliminación del cepo e ingreso de dólares e inversión productiva), recaudación y consumo. Si sucede en el segundo semestre, la línea oficialista es alentar desde esos datos la perspectiva de una recuperación mayor. Está por verse si ocurre que los capitalistas con poder monopólico admitan moderar los aumentos de precios, si aumenta la tasa de inversión productiva y si todo eso se da sin una agudización de la conflictividad social. Son muchos los planetas que deberían alinearse, francamente.

La tesis de la casta del Congreso. En paralelo a lo anterior, la orientación se completa con la línea de denunciar el obstruccionismo de la casta parlamentaria, que habría sido la responsable de bloquear la Ley Ómnibus. Y, por tanto, sobre el pilar de datos de recuperación económica a partir de bajar la inflación hacer eje en la batalla cultural 2025 por barrer del Congreso al centro político (UCR, Pichetto y cía), fagocitarse el PRO, y ganar musculatura propia. Así se resume la hoja de ruta de Milei.

Todo ese esquema, sin embargo, tiene condiciones de posibilidad siempre y cuando, la respuesta en las calles del polo que resiste el plan de guerra libertario lo permita. En definitiva: la lucha de clases va a tener la última palabra.

El experimento libertario no es argentinidad al palo

La Libertad Avanza, no es una particularidad argentina, más allá de que pueda tener rasgos identitarios nacionales. En realidad, la crisis polifónica del capitalismo (económica, social, política, militar, socioambiental, migratoria) que expresa la decadencia civilizatoria del modo de producción actual, da margen al surgimiento de fenómenos outsider de la política tradicional en distintas regiones del mundo ante el desbarranque de los bipartidismos tradicionales o las fuerzas estables de la democracia burguesa. Es la anormalidad emergente de una sociedad senil.

Como respuesta de supervivencia, el capital despliega su agenda beligerante: reestructurar la economía bajando costos de producción para las corporaciones, achicar el gasto estatal en servicios sociales y bonapartización de la democracia, endurecimiento autoritario del sistema político. Ambos movimientos actúan en pinza: la receta económica anti-popular se combina con un dispositivo de fuerza represiva, para contener la respuesta de masas.

Pero esa fórmula incentiva la polarización y acrecienta la inestabilidad. En ese cuadro general, de desorden y hegemonía imperialista en disputa, lo impensado se vuelva regla: crisis, guerras, pandemias, ecocidio y revoluciones. La naturaleza de un final de época históricamente hablando.

No hay tres sin cuatro

El de Milei es el 4° intento histórico de reestructurar la matriz capitalista del país, siempre a tono con las tendencias mundiales que fueron imponiendo las fracciones dominantes de la burguesía en distintas etapas de los últimos 50 años.

Primero, fue la dictadura genocida, en el giro global de los 70 del siglo pasado del imperialismo mundial: desindustrializar, reprimarizar y apertura de la economía con dependencia política atada al mecanismo de la deuda externa. Ese ensayo fascistoide, terminó con un costo altísimo para el gran capital: una verdadera revolución democrática se llevó puesta la dictadura e inhabilitó como opción de poder político el golpismo militar hasta ahora.

Después, vino el menemismo, en la década del 90 con la caída del Muro de Berlín como contexto y ofensiva imperialista en todos los planos, con la privatización de las empresas estatales y el desguace de todo un entramado de patrimonio social acumulado por generaciones. Achique estatal y apertura a nicho de valoración capitalista. Ficción de equivalencia monetaria con el dólar (convertibilidad) y salto en la pobreza estructural. Esta segunda temporada de experimento reaccionario terminó en la crisis del 2001 y el Argentinazo.

Finalmente, la experiencia del macrismo, en el contexto de la agenda mundial de reformas estructurales (laboral, previsional, fiscal) que intentó un nuevo reseteo económico-político, pero fracasó aunque no terminó barrido por la movilización. Zafó gracias al operativo salvataje del peronismo que evitó el naufragio de esa derecha, para capitalizar el descontento electoralmente en 2019. El acuerdo Macri-Milei, fue clave en el ballotage de 2023. Es decir: darle sobrevida al macrismo tuvo consecuencias recientes. Moraleja para el progresismo y su vocación de custodia del régimen burgués.

Milei, como 4° intento histórico, ahora sin moderación y con terapia de shock, cuenta con un recurso de chantaje con el que extorsiona (por ahora) al poder económico que lo mira (con regocijo por los objetivos, pero con preocupación por las turbulencias sociales) y a toda la superestructura político-sindical del país. El gran capital, no cuenta con plan B a la vista ante un eventual desmoronamiento del gobierno libertario. Ese dato, también opera.

Desenlace abierto: potencialidades y límites

Un elemento sobresaliente de la coyuntura que cambió después del paro del 24 de enero (sobre todo por la movilización nacional de ese día), es que existe fuerza social y reserva acumulada para enfrentar y derrotar el plan Milei. Desde el 20/12 con la izquierda desafiando el Protocolo, hasta la positiva desobediencia obrera que superó la convocatoria conservadora de la CGT el 27/12 a Tribunales y el surgimiento de dos fenómenos de autoorganización social: la resistencia del campo cultural en todo el país (con expresiones en no menos de 80 ciudades) y el movimiento asambleario barrial, con epicentro en CABA y el Conurbano, con ramificaciones en el interior de la provincia de Buenos Aires. Estas expresiones de vitalidad en las calles, no mostraron un techo objetivo, sino más bien lo opuesto.

El problema a resolver, radica en el bloqueo consciente y la contención regimentadora del peronismo sindical, social y político:

La CGT como factor insustituible para movilizar y asegurar la intervención del movimiento obrero organizado, no le dio continuidad al paro del 24/1 y está en la línea de apoyar respuestas lugar por lugar a la agresión libertaria. El pánico al desborde y a la movilización permanente que coloque la perspectiva de un vacío de poder activa toda su naturaleza pro-burguesa y burocrática.

Los movimientos sociales, ligados al espacio de peronismo, especialmente la UTEP referenciada en Juan Grabois, pese al ataque criminal del gobierno derechista, se niega a un frente único sostenido en las calles que derrote esa masacre social que congeló la ayuda a comedores, licúa los programas de asistencia y ahora anunció el final del Potenciar Trabajo.

Y finalmente, el peronismo en política, con el documento público de CFK tendiendo puentes a derecha, con definiciones estratégicas a favor de empresas mixtas con capital privado, actualización de la legislación laboral y un guiño indiscutible al punitivismo. Explicitación programática capitalista y a derecha, y silencio total respecto a la movilización popular y el Protocolo de Bullrich.
El peronismo es un Caballo de Troya al interior del pueblo que resiste.

Desde abajo y a la izquierda

El panorama general, le impone responsabilidades a la izquierda en Argentina. Porque su inserción social y presencia cuando la política se juega en el ring de boxeo de la calle, no se corresponde simétricamente con su peso electoral. Viene siendo un factor gravitante la articulación que vertebró la izquierda política con el sindicalismo combativo, los movimientos sociales, asambleas, la resistencia cultural, los organismos de DDHH y el activismo socioambiental desde que asumió Milei.

Ese camino es clave: se requiere una izquierda protagonista, que contribuya a lograr confluencias positivas en el terreno de la movilización, no para algún operativo desgaste con fines de especulación electoral sino para unificar todas las fuerzas disponibles en la lucha de clases (y calle).

Una izquierda articuladora de componentes diversos, en coordinación multisectorial independiente de todo programa capitalista en la versión que sea, pero con la aspiración (y astucia) de ampliar la convocatoria en la unidad de acción a todo el que manifieste vocación de enfrentar el plan Milei.

Una izquierda capaz de proyectar en programa y fuerza militante, una alternativa real con capacidad de influencia masiva sobre trabajadores, juventudes y pueblo. Porque en la movilización, activamos para derrotar la ofensiva reaccionaria del gobierno actual, pero preparamos una plataforma anticapitalista, de democracia real desde abajo y en transición a un modelo socialista a partir del poder político de un gobierno de las y los que, hasta ahora, nunca gobernamos en Argentina. Para acumular fuerza consciente, orgánica y política, se requiere más militancia voluntaria, jugada y comprometida a fondo. Nuestro partido trabaja con esa estrategia de lograr cambios estructurales, es decir, revolucionarios. Tenemos que ser muchos y muchas más para ese proyecto. Esa es la convocatoria que hacemos.

 

 

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