historia – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Wed, 14 Oct 2020 16:59:01 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png historia – MST :: https://mst.org.ar 32 32 ¿Combatiendo o complaciendo al capital? https://mst.org.ar/2020/10/14/combatiendo-o-complaciendo-al-capital/ Wed, 14 Oct 2020 16:59:01 +0000 https://mst.org.ar/?p=29015 El levantamiento obrero y popular del 17 de octubre dio origen a un gobierno nacionalista burgués que, reflejando los intereses de una parte de la oligarquía nativa con negocios con Inglaterra, enfrentó la colonización yanqui apoyándose en la movilización del joven movimiento obrero de pos guerra.

Escribe: Gustavo Giménez

Las medidas “nacionalistas” del peronismo no tuvieron el objetivo de romper con el capitalismo, de ahí su fragilidad. Fueron además utilizadas por el aparato estatal, a través de la burguesía “cupera”, para realizar fuertes negocios para la nueva burguesía peronista. Sin embargo, jugaron un rol contradictorio, ya que frenaron durante años la penetración del que surgió de la Segunda Guerra, como el imperialismo dominante, el imperialismo yanqui.

La estatización de la clase obrera

La resistencia a la penetración yanqui obligó a Perón y su grupo de coroneles (el GOU) a tener que buscar una apoyatura lo suficientemente sólida como para enfrentar semejante arremetida. No bastaba con el apoyo que le daban sectores del ejército, la policía, la Iglesia y el sector patronal que prefería continuar sus negocios con el imperialismo inglés en plena decadencia. Lúcidamente Perón basó su apoyatura política en el movimiento obrero industrial.

Múltiples concesiones, algunas de carácter histórico, recibió un proletariado nuevo, venido del campo, expulsado por una larga crisis agraria. Algunos autores señalan que dos medidas lanzadas desde el gobierno de Farrell, a instancias de Perón, fueron claves para ganar la elección de febrero de 1946: el aguinaldo y las vacaciones pagas.

El bloqueo yanqui a productos necesarios para fortalecer la industria y la negativa del gobierno de Perón a buscar fuentes alternativas en los países socialistas, originó que el crecimiento industrial se diera en forma distorsionada, sobre la base del aumento de la mano de obra y no sobre la renovación de maquinaria. Este desarrollo de la industria (menor que el de países vecinos que sí contaron con la maquinaria y técnica estadounidense) originó un importante mercado interno, con gran poder de compra, gracias a los buenos salarios obtenidos por los trabajadores. Tan buenos que, en esos años la carne vendida para el mercado interno superó a las remesas al exterior.

En términos globales, la distribución de la renta nacional fue la más favorable a los asalariados de todos los tiempos. Laura S. Golbert y Hugo Rapoport, en su cuadro de “Distribución del ingreso interno”, muestran que el porcentaje de la remuneración del trabajo va in crescendo de un 44,1 % del ingreso total versus un 55,9 de los patrones en el año 1943, hasta llegar a un 56,4% a favor de los trabajadores frente a un 43,6% de la patronal en el año 1954. (1)

Estas conquistas obreras acompañaron un fuerte proceso de sindicalización masiva, en el cual fueron desplazadas las viejas conducciones traidoras del PC y PS, se generó una fuerte CGT oficialista, totalmente controlada por al aparato del estado peronista. Así el Secretario de Trabajo, Juan D. Perón, delineaba esta estrategia en su discurso frente a la Bolsa de Comercio del 25 de agosto de 1944: “Las masas obreras que no han sido organizadas presentan un panorama peligroso”, “la Secretaría de Trabajo y Previsión persigue (…) la posibilidad de evitar el cataclismo social (…) El capitalismo en el mundo ha sufrido durante la guerra un golpe decisivo”. Para Perón, Chile tenía el comunismo en acción, en Bolivia “a los indios de las minas parece que les ha prendido el comunismo como viruela”, Paraguay y Brasil podrían caer en lo mismo.

Para luego señalar que no encontrarían mejor defensor que él: “porqué sé que los intereses de los hombres de negocios, de los industriales, de los comerciantes, es la misma defensa del Estado” y aclaraba que “con nosotros funcionará la Confederación General del Trabajo y no tenderemos ningún inconveniente, cuando queramos que los gremios equis o zeta procedan bien…” .(2)

Las nacionalizaciones y el IAPI

Una serie de nacionalizaciones marcaron la impronta de estos años. Entre ellas podemos citar la estatización del Banco Central y la nacionalización de los depósitos bancarios, de los ferrocarriles y servicios públicos, la creación de una flota mercante. En muchos casos pagando compensaciones indebidas, como fue el pago a los ingleses de los ferrocarriles, pero que no liquidan su carácter progresivo.

El Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI) cumplió un rol contradictorio. Por un lado, al monopolizar el comercio exterior y negociar cupos de exportación e importación enriqueció a un sector burgués ligado al estado peronista, y además subvencionó el comercio de carnes con Inglaterra. Por otro, al descender los precios agropecuarios en el mundo, apuntaló al mercado interno comprando cosechas a pérdida y sosteniendo el consumo.

De Perón a Isabel, Menem y los Kirchner

Las medidas nacionalistas y las concesiones al movimiento obrero duraron hasta que la crisis económica empezó a dilapidar las “reservas de oro” del Banco Central. Las exportaciones en la Guerra de Corea de 1952 estiraron el desarrollo de la crisis, pero hacia el año 1954 era notorio la baja en los aumentos salariales, y la firma con los yanquis de los contratos petroleros de La California. Desgastado el gobierno, el imperialismo vio la oportunidad de colocar uno que le respondiera directamente y lo logró con el golpe de 1955.

Con la vuelta de Perón en 1973, su gobierno con Isabelita de vice y el brujo López Rega en el Ministerio de Acción Social, tuvo el objetivo de imponer un Pacto Social que frenara las crecientes luchas obreras. Para ello contaba con la burocracia sindical y no dudo en echar de la Plaza de Mayo a los “imberbes” de la JP defensores de la “Patria Socialista” y montar las bandas de la Triple A para intentar amordazar al activismo obrero anti burocrático.

La continuidad fue el gobierno peronista-liberal de Carlos Saúl. El que en vez del discurso antiimperialista prefirió las “relaciones carnales”, el que privatizó las empresas públicas y despidió a miles de estatales para acomodarse a la ola neo liberal con su ministro Cavallo al frente. Todo con la inestimable colaboración de los muchachos de la CGT.
La crisis que sacudió el país en el 2001 colapsó todo el sistema político tradicional. Obligó a una moratoria parcial del pago de la deuda al gobierno de Rodríguez Saá, la cual fue renegociada y pagada por los gobiernos K, en la friolera de 195.000 millones de dólares, como se ufana Cristina.

Corren otros vientos

Los sectores “nacionales” de la burguesía en que se apoyó el primer peronismo ya no existen, y no hay ninguna posibilidad de aumentar la participación de los trabajadores y sectores populares en la renta nacional sin afectar seriamente los intereses capitalistas.

Los gobiernos de los K arrancaron con dos ventajas económicas: una extracción enorme de plusvalía producto de la pesificación asimétrica y los precios más altos de las materias primas en el mercado mundial en décadas. Salvo algunas concesiones asistenciales y mejoras momentáneas en el consumo, no cambio el nivel de vida de los trabajadores, al contrario, aumento enormemente la desigualdad social. No se utilizó la enorme masa de capitales ingresados para industrializar al país. Las empresas de servicios siguieron siendo privadas y hasta las “nacionalizaciones” fueron truchas, como la compra del 51% de las acciones de la sociedad anónima YPF.

Lejos de proponerse nacionalizar la banca para frenar la fuga de divisas, son enormes los compromisos de pago de deuda que el gobierno de los Fernández – Fernández se prepara a “honrar”, al contrario de la acción del IAPI está el recule de la “nacionalización” de Vicentín y dan vueltas para sancionar un miserable “impuesto a los ricos” en medio de la grave crisis que atraviesa el país. Y el salario… bien gracias. Según el último informe de los trabajadores del INDEC se necesitan $72.000 para cubrir la canasta básica de una familia tipo.
¡Qué utopía la de los que creen que con Cristina y el PJ se realizarán las banderas de la “Soberanía Política, Independencia Económica y Justicia Social” que proclamaba el primer gobierno peronista!

1. Citado por N. Moreno en “Método para la interpretación de la historia argentina”.
2. Citado por Milcíades Peña en “Historia del Pueblo Argentino”.

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La Revolución China https://mst.org.ar/2020/10/01/la-revolucion-china/ Thu, 01 Oct 2020 11:32:02 +0000 https://mst.org.ar/?p=28449 El 1° de octubre de 1949 se proclamó la República Popular China. Luego de largas luchas el Partido Comunista dirigido por Mao Tze Tung y asentado en un numeroso ejército campesino tomaba el poder. A pocos años del final de la segunda guerra mundial, la revolución en el país más poblado de la tierra rompía el equilibrio imperialista  acordado en Yalta y Potsdam, alimentaba los procesos revolucionarios en los países coloniales y semicoloniales y generaba importantes debates por las características del proceso: una revolución campesina a través de la guerra de guerrillas.

Escribe: Emilio Poliak

A principios del siglo XX China era un imperio con una historia de  5000 años que se encontraba en franca decadencia, habiendo sufrido la penetración de los imperialismos británico, japonés, francés y  norteamericano que dominaban diferentes partes  de su  territorio. En 1911 se produce un levantamiento encabezado el  partido nacionalista, el Kuomintang dirigido por Sun Yat-sen, que derroca al último emperador. La débil burguesía china no resuelve ninguno de los principales problemas del país: ni logró la independencia nacional, ni promovió una reforma agraria que saque de la miseria a los cientos de millones de campesinos que constituían la nación. El país quedó además dividido en regiones controladas por los llamados “Señores de la Guerra” que se apoyaban en diferentes potencias imperialistas.

Hacia fines de la primera guerra mundial se desarrolla un nuevo proceso revolucionario. El 4 de mayo de 1919 se produce un levantamiento de estudiantes y profesores al que  pronto se sumaría adquiriendo  un papel predominante la clase obrera junto a  sectores del campesinado. El movimiento de mayo tuvo un carácter antiimperialista contra las consecuencias del tratado de Versalles que imponía a China nuevas concesiones a las potencias imperialistas. El levantamiento  llevó nuevamente al poder al  Kuomintang, pero al calor del proceso revolucionario comenzaría  a formarse y desarrollarse el Partido Comunista.  A diferencia de los PC europeos que surgieron  a partir de las rupturas de las alas revolucionarias de los Partidos Socialistas, en China se funda recién en 1921 impulsado por un profesor llamado Chen Tu-hsiu y unas pocas decenas de militantes influenciados por la Revolución Rusa y la creación de la Tercera Internacional. Sin embargo su influencia aumentaría rápidamente  a partir del vuelco a la organización de cientos de miles de obreros en sindicatos.  En el marco del proceso iniciado en 1919 se multiplican las huelgas, tomas de fábricas, insurrecciones y el PCCH  aumenta su influencia y su número de militantes.

 La revolución del 25/27

La Internacional Comunista, ya controlada por Stalin, había vuelto  a desempolvar una concepción  que la Revolución Rusa había sepultado: la revolución por etapas. Así, se afirmaba que en China se trataba  de llevar adelante una revolución democrática burguesa y por lo tanto le correspondía al partido burgués nacionalista encabezarla. Esta orientación no sólo repetía la de los mencheviques rusos de apoyar a la burguesía, sino que exigía al Partido Comunista chino ingresar al Kuomintang -conducido por Chiang Kai-shek tras la muerte de Sun Yat Sen- acatando su disciplina política y organizativa. Aunque Chen se resiste y polemiza con esa orientación termina aceptando las directivas de la Internacional. Las consecuencias de esta línea serían catastróficas.

En 1925 se produce una insurrección en Cantón, en el ´26 en Shangai, todas dirigidas por el PC. El 21 de marzo de 1927 hay una nueva insurrección en Shangai, la ciudad más industrial de China: se paralizan todas las fábricas, se forman barricadas, se toma el arsenal creando batallones obreros y la ciudad queda en manos de los comunistas. Sin embargo, guiado  por la orientación estalinista, el PC abre las puertas para la entrada del ejército de Chiang Kai-shek, que desata una matanza que termina con más de 50 mil comunistas asesinados. Tras la derrota en Shangai, las directivas de la Internacional pegan un giro ultraizquierdista impulsando una insurrección sin preparación ni análisis de la relación de fuerzas en Cantón, que termina en otra masacre. La revolución China, que era seguida con suma atención por los internacionalistas como una posibilidad para romper el aislamiento en el que había quedado Rusia luego de la derrota de la revolución europea, termina en una masacre que deja al joven PCCH al borde de la extinción.

La larga Marcha

La derrota de la revolución y las masacres de Shangai y Cantón reducen al mínimo al Partido Comunista. Sólo queda en pie un sector que encabezado por Mao Tse Tung se había desarrollado entre los campesinos pobres, despojados de tierras o con pequeñas parcelas  que no llegaban a producir lo necesario para no morir de hambre frente a los impuestos de terratenientes, capitalistas agrícolas y campesinos ricos. Ante la huida de las ciudades, este sector se refugia en las zonas rurales y se desarrolla allí impulsando la revolución agraria y comenzando la  conformación de un ejército de base campesina, el Ejército Rojo que luego se llamaría Ejército Popular de Liberación. En 1931 Mao crea la república Soviética de Juchi, que abarcaba una parte importante del territorio en la zona sur del país. El Kuomintang desató entonces una ofensiva contra las comunistas que en 1934 terminó obligando a  las fuerzas maoístas a huir hacia el norte en lo que se conoció como la “larga Marcha”; recorriendo  a pie 12 mil kilómetros durante un año hasta alcanzar el norte de la provincia de Shenshi, donde se estableció la base que permitió la supervivencia de lo que quedaba del partido y del Ejército Rojo. Para esta altura se terminó de consolidar un cambio cualitativo en el carácter del PCCH, que –manteniendo el nombre- ya no era el partido de la clase obrera fundado en la década del ´20 sino el partido de la guerra campesina y aunque políticamente adopta la teoría y política estalinista, organizativamente se mantiene independiente de Moscú. La Gran Marcha se desarrolla en el marco de una nueva situación. En 1931 los japoneses invadieron Manchuria y en 1937 ocuparon el 70% del territorio, buscando transformar a China en una colonia propia. La resistencia de las masas -fundamentalmente campesinas- al imperialismo japonés combinó  la revolución agraria con una guerra de liberación que se desarrolló a través de la guerra de guerrillas. El PCCH se metió de lleno en ese proceso, comenzando a recuperarse y  ganando nuevas posiciones.

Al finalizar la segunda guerra mundial, con el imperialismo japonés derrotado, el Ejército Popular de Mao contaba con un millón de combatientes y controlaba varias comunas y zonas liberadas que abarcaban a cerca de 100 millones de habitantes. Pero el PCCH sigue entonces la política estalinista de impulsar gobiernos de unidad nacional en lugar de la lucha por gobiernos obreros, como  había sucedido en Francia, Italia y Grecia. Se plantea nuevamente que las tereas en China correspondían a las de la revolución democrática, como lo expresaba el propio Mao: “Tomado en su conjunto, el movimiento revolucionario chino dirigido por el Partido Comunista de China abarca dos etapas: la revolución democrática y la socialista. Se trata de dos procesos revolucionarios esencialmente diferentes, y sólo después de consumado el primero se puede emprender el segundo. La revolución democrática es la preparación necesaria para la revolución socialista y la revolución socialista es la dirección inevitable para el desarrollo de la revolución democrática. El objetivo final por el que luchan todos los comunistas es la instauración completa de la sociedad socialista y de la comunista.”[1] Entre 1945 y 1946 se llevan adelante reuniones entre el Kuomintang y el PCCH –con el patrocinio del general norteamericano  Marshall- que concluyen en un acuerdo para establecer un gobierno de coalición, la reconstrucción del país, la convocatoria de una Asamblea Constituyente y la unificación de las fuerzas armadas.

La guerra civil y la toma del poder

Sin embargo Chiang Kai sek, que tenía un ejército más numeroso que el de Mao, se había quedado con gran parte del armamento japonés y tenía el apoyo norteamericano  rompió  el acuerdo y a mediados de julio de 1946 comenzó los  ataques para recuperar las zonas controladas por el Ejército Popular de Liberación.  Mao tardó semanas en decidir cómo responder. Finalmente, ante el peligro de una masacre similar a la del ´27 por un lado y a la presión de los campesinos  que seguían llevando adelante la  lucha contra los terratenientes  por el otro, se decidió a enfrentar al Kuomintang, dando  inicio a la guerra civil. La fuerza del ejército de Mao se sostenía en el apoyo de los campesinos que masivamente se levantaron apoyando la revolución agraria, provocando la  derrota del Kuomintang y la huida de  Chiang Kai Sek hacia Taiwán bajo la protección norteamericana. El 1 de octubre de 1949, frente a la plaza de Tiananmen  -en Pekín- Mao proclamó la República Popular China.

Un elemento determinante para el  triunfo revolucionario fue la situación mundial de posguerra. Desde el triunfo del Ejército Rojo de la URSS en Stalingrado no sólo comenzaron las derrotas del ejército nazi, sino un ascenso revolucionario inmenso. Las masas europeas terminaron derrotando a los regímenes fascistas y con las armas en su poder estaban a tiro de la toma del poder en Italia, Francia y Grecia. La política del estalinismo, que llamó a construir gobiernos de unidad con la burguesía para reconstruir Europa frenó esa posibilidad, sin embargo la prioridad del imperialismo norteamericano estaba puesta en contener el ascenso de la clase obrera europea y en su reconstrucción, a la que destinó miles de millones de dólares. Hacer frente a la revolución en Asia no le resultaba fácil en ese contexto y las tropas yanquis asentadas en China no estaban dispuestas a comenzar una nueva guerra, esta vez contra el Ejército Popular chino.

China y la Teoría de la Revolución Permanente

La revolución China, por sus características,  abrió debates en toda la izquierda mundial. El hecho de que se hubiera producido en un país semicolonial y con el campesinado como protagonista llevó a que aparecieran todo tipo de teorías cuestionando el rol de la clase obrera -fundamentalmente de los países industrializados- como sujeto social de la revolución, haciendo una generalización de la experiencia china con el planteo de que la revolución sólo era posible en los países semicoloniales, encabezadas por el campesinado y a través del método de la guerrilla. Dentro del trotskismo se ponía en cuestión cómo analizarla desde el punto de vista de la Teoría de la Revolución Permanente (TRP). En principio es importante destacar que ya Lenin y Trotsky habían señalado que a partir del surgimiento del imperialismo, todos los fenómenos políticos y económicos había que analizarlos desde el punto de vista de la revolución mundial, no nacional. Es decir, si bien los países más industrializados pueden estar en mejores condiciones para  llegar al socialismo, la cadena del sistema capitalista puede romperse por el eslabón más débil, como ya había ocurrido en el caso de Rusia. La TRP afirmaba que en los países atrasados o semicoloniales, donde la burguesía no había llevado adelante las tareas de la revolución democrática como la independencia nacional y la reforma agraria, éstas sólo podían resolverse a través del gobierno de la clase obrera apoyada en el campesinado comenzando al mismo tiempo a realizar las tareas socialistas. Para ello era indispensable la dirección de un partido marxista revolucionario, es decir un partido cuyo programa es la revolución socialista para establecer la  democracia obrera y que toma cada revolución nacional como una parte de  la lucha por la  revolución mundial y no como un fin en sí mismo.   La revolución China, por un lado reafirmaba la teoría al demostrar que la reforma agraria y la independencia nacional fueron  posibles sólo rompiendo con la burguesía, pero al mismo tiempo ponía en cuestión el papel de la clase obrera como sujeto social y el de  un partido marxista revolucionario como sujeto político. La revolución había sido encabezada por el campesinado y por un partido estalinista, con su concepción de socialismo nacional.

Sin embargo, el Programa de Transición escrito por Trotsky en 1938  no descartaba “la posibilidad teórica de que bajo la influencia de una combinación muy excepcional (guerra, derrota, crack financiero, ofensiva revolucionaria de las masas, etc…)Los partidos pequeño burgueses sin excepción a los stalinistas, pueden llegar más lejos de lo que ellos quisieran en el camino de una ruptura con la burguesía.”[2] La revolución China, como luego la Cubana, ponían esta hipótesis poco probable como un hecho de la realidad. A pesar de que el programa de Mao era el de la revolución democrática y un gobierno de unidad nacional, el ascenso campesino por un lado y la presión del imperialismo y el Kuomintang por otro, lo llevaron a emprender la guerra civil que terminó con el PCCH en el poder. El estallido de la guerra de Corea en 1950, que colocó a las fuerzas armadas norteamericanas en la frontera de China llevó al  gobierno de Mao a terminar  de liquidar los restos de la burguesía nacional, aliada al imperialismo. Algo similar ocurriría años después en Cuba. El Programa de Transición aclaraba que “En cualquier caso una cosa está fuera de dudas: aún en el caso de que esa variante poco probable llegara a realizarse en alguna parte y un “gobierno obrero y campesino” – en el sentido indicado más arriba- llegara a constituirse, no representaría más que un corto episodio en el camino de la verdadera dictadura del proletariado.”[3] Esto debido a que sin la dirección del proletariado era imposible establecer un régimen de democracia obrera, y por otro lado sin una dirección que tome la revolución nacional como parte de la revolución internacional, las conquistas obtenidas tenderían a retroceder tarde o temprano. A diferencia de los bolcheviques, que al calor de su triunfo revolucionario fundaron la III Internacional, el maoísmo no desarrolló una política de extensión de la revolución. Por el contrario, ni siquiera impulsó una  federación con los Estados Obreros existentes. La expropiación de la burguesía posibilitó un mejoramiento cualitativo de las condiciones de vida del pueblo chino logrando lo que no se había logrado en siglos: la unidad nacional, la independencia del imperialismo y la erradicación del hambre. Sin embargo las limitaciones que le impuso la dirección –en el sentido señalado anteriormente-  marcarían las profundas contradicciones del proceso.

La Revolución Cultural

Desde el punto de vista del régimen político, en China se estableció un régimen dictatorial de partido único dominado por una oligarquía burocrática, monolítico y sin democracia interna. La estructura de partido-ejército se trasladó al régimen y  el culto a la personalidad de Mao fue un rasgo fundamental del mismo. La visión nacionalista y la dirección burocrática llevaron a contradicciones cada vez más importantes. El “gran salto adelante”, una política orientada a producir acero en cada comuna del país terminó en  un rotundo fracaso que se tradujo en verdaderas hambrunas para el pueblo chino. Este  fracaso desató una disputa entre distintos sectores de la burocracia gobernante y al mismo tiempo la movilización de jóvenes y trabajadores contra el aparato. En ese marco Mao -desacreditado al interior del PC por los resultados de su política- anunció el comienzo de la Revolución Cultural,  llamando a la movilización de las masas para derrotar a través de la lucha de clases a la burocracia partidaria a la que  acusaba de restauracionista. La respuesta fue una movilización masiva y el surgimiento de los “guardias rojos” formados por millones de jóvenes y trabajadores. Este proceso despertó enormes simpatías y expectativas en gran parte de la vanguardia mundial, sobre todo de la juventud, que veían la posibilidad del surgimiento de  una nueva fuerza revolucionaria opuesta al estalinismo. Pronto quedaría en claro que el objetivo de Mao no iba más allá de eliminar a los sectores opositores. Una vez logrado esto y  ante un movimiento que podía escaparse de su control, Mao dio por finalizada la Revolución Cultural, frenando la movilización y desarmando a los guardias rojos, mucho de los cuales fueron enviados a trabajar al campo. A comienzos de la década del ´70 comenzaría una apertura hacia el capitalismo, en un  primer momento más política que económica,  restableciendo las relaciones diplomáticas con el imperialismo yanqui. El presidente norteamericano Nixon  fue recibido en 1971, mientras se desataba la ofensiva yanqui en plena guerra de Vietnam. Luego de la muerte de  Mao -en 1976- su sucesor Deng Xiaoping  comenzaría  la apertura económica con la instalación de las zonas económicas especiales.

El pronóstico de Trotsky para la URSSS a mediados de la década del ´30 , en el sentido de que la propia burocracia se haría restauracionista si no había una revolución política que, manteniendo las bases económicas del Estado Obrero retomara un camino de democracia obrera , alcanzaba también a  China.

En 1989, como parte de las grandes movilizaciones que tiraron abajo el Muro de Berlín y a los regímenes estalinistas en Europa del Este estalló  una rebelión también  en China. Protagonizada por la juventud que reclamaba derechos democráticos  fue reprimida salvajemente en la masacre de la Plaza Tiananmen. Liquidada la rebelión,  la dirección burocrática del PCCH aceleró el proceso de restauración capitalista.

La transformación en potencia imperialista

En poco tiempo, China se convirtió en una potencia capitalista que es actualmente la segunda economía del mundo y disputa la hegemonía imperialista con EEUU. Dos claves  que explican esa transformación tienen que ver con el surgimiento de una nueva clase obrera con niveles de superexplotación comparables a los del siglo XIX por un lado y la derrota del pueblo chino en el ´89 por el otro. A partir del aplastamiento de la rebelión de Tiananmen, las reformas iniciadas en los ´ 80 se profundizaron, acelerado camino de  restauración capitalista. Se privatizaron y cerraron  empresas estatales y se desarrolló un proceso de migración interna del campo a las ciudades que fue alimentando el crecimiento de una nueva clase obrera que se incorporó al mercado laboral prácticamente sin derechos y con salarios muy por debajo de  los del resto del mundo capitalista. Esto explica en parte el crecimiento de una economía que pasó por distintas fases desde la restauración: “de  ´fábrica del mundo´ a plantearse el desafío de inversión en infraestructura global más grande de la historia con el Cinturón y la Nueva Ruta de la Seda, y el plan Made in China 2025 que se propone lograr  autonomía en el diseño, ingeniería y producción propia de partes y componentes para completar su cadena industrial. De la producción de bienes de baja calidad y precio a estar a la vanguardia en tecnología 5G y amenazar con alcanzar el predominio estadounidense en Inteligencia Artificial (AI). De recibir masivas inversiones extranjeras a convertirse en exportador de capitales.  De relacionarse con el mundo de las finanzas globales, más o menos ilegalmente, a través de los territorios de Hong Kong y Macao cuando aún eran colonias, a ser un actor de primer orden por derecho propio en ese campo.”[4]

En este proceso se formó una nueva clase burguesa dominada por los llamados “príncipes rojos” hijos de los jerarcas del Partido Comunista, asociados con el capital internacional Chino de Hong Kong y Taiwán.  Controlada estrechamente, al igual que el capital corporativo occidental por las altas esferas del gobierno.

De la China de 1949 sólo queda el  régimen dictatorial dirigido por el Partido Comunista, ya no como conductor de la revolución agraria sino de la expansión imperialista. Las voces que desde la izquierda ubican a China como un imperialismo más progresivo en el marco de la guerra comercial con EEUU omiten, conscientemente  o no, el carácter capitalista del país asiático y que su desarrollo imperialista implica la semicolonización y superexplotación de la clase obrera y los pueblos del mundo. “Aún hay en China muchas formas de propiedad. Además de la cada vez más amenazada propiedad comunitaria de la tierra, hay sectores estratégicos como banca, comunicaciones y energía que  siguen en parte, en manos del Estado, aunque se avance en la venta de paquetes accionarios de algunas de ellas. Hay también un sector de economía mixta o de asociaciones entre capitales internacionales y capitales locales, y otros respaldados por el Estado tanto nacional como de los gobiernos locales, con límites no muy claros. Pero, aunque se ha iniciado un proceso de descentralización de la planificación cediendo espacio a los gobiernos locales para desarrollar sus planes propios, el control del Estado nacional es estricto. Los gigantescos cambios que se han producido en tan breve periodo de tiempo explican la diversidad de las formas de propiedad y de relaciones sociales que aún sobreviven, sin embargo lo esencial es que se ha completado la contrarrevolución burguesa. Opera a nivel del país la ley del Valor, la extracción del excedente de valor a partir de la explotación o sobreexplotación del trabajo asalariado, y se ha producido la formación de las clases sociales esenciales para la existencia de un capitalismo de características imperialistas” [5]

El desarrollo industrial significó también la constitución de una nueva y joven clase obrera que supera los 300 millones de habitantes y  que ha ido consiguiendo algunas conquistas.  En el marco de la crisis capitalista –que también sacude a China- tarde o temprano  será parte del ascenso obrero y popular que recorre el mundo abriendo nuevas perspectivas para la lucha por el socialismo revolucionario, con democracia obrera e internacionalista.

 

Notas

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Nivel Inicial, pandemia y deuda con las infancias https://mst.org.ar/2020/09/29/nivel-inicial-pandemia-y-deuda-con-las-infancias/ Tue, 29 Sep 2020 11:30:43 +0000 https://mst.org.ar/?p=28302 El sistema educativo está colapsado desde mucho antes de que se declare la pandemia mundial por Covid-19 y la cuarentena del 16 de marzo. En Argentina, la educación pública y en mayor medida el nivel inicial no contempla las necesidades de las infancias vulnerando, el derecho de lxs niñxs a recibir una mirada integral despojándonos de todo adultocentrismo.

La historia del nivel

Los paradigmas en torno a las infancias y la educación de nivel inicial fueron cambiando, hubo una transformación en las concepciones a lo largo de la historia. En sus inicios, la influencia de Froebel (1782- 1852) -pedagogo alemán y creador de la educación preescolar- para el concepto de jardín de infancia fue crucial. Su método se basaba en las necesidades de la infancia como juego, placer y movimiento manifestado en la danza y la educación física, el contacto con la naturaleza y la expresión creativa. En 1837 fundó el primer “Instituto para el juego y el cuidado de niños pequeños” en la ciudad de Bad Blankeburg, Alemania, posteriormente denominado Kindergarten[1] y su lema era “respetar la actividad creadora del niño en un clima de libertad y en contacto con la naturaleza”.

El concepto pronto se propagó en Alemania y  en otros países, posteriormente en Inglaterra en 1851, en Estados Unidos en 1856 y llegó a Argentina alrededor de 1870 de la mano de Domingo F. Sarmiento, recién arribado de Estados Unidos con las “65 valientes” -como llamaba a las maestras de Jardines de Infantes y primaria que convocó- y a quienes encomendó la tarea capacitar y enseñar, sentando las bases de los primeros jardines de infantes de nuestro país.

El 8 de abril de 1937 fue fundado el primer Instituto Superior de Educación Inicial dependiente de la Ciudad de Buenos Aires, nombrado en homenaje de una de las “65 valientes”, Sara Chamberlain de Eccleston, que fue a su vez, uno de los institutos de formación docente especializados en Nivel Inicial más importantes.

Pero no sólo Sarmiento fue parte de esta nueva concepción de las infancias. Una gran influencia y promotora del mismo fue Juana Manso, quien consideraba el método froebeliano como un método enriquecedor y que traería un nuevo paradigma a la educación de les niñes. Otros de los grande aportes de Juana, fue batallar para desterrar los castigos corporales de las escuelas y defendía a les niñes, pero especialmente a las niñas. A su vez, proponía cambios de avanzada para su época, como la emancipación moral, el derecho a instruirse y la emancipación económica a través del trabajo.

Esta nueva concepción viene a cambiar los espacios destinados hasta el momento para las niñeces en Argentina, ya que previo a la política de Sarmiento, las primeras instituciones para las infancias fueron creadas para atender el abandono y orfandad y surgen en la época colonial, eran instituciones de encierro orientadas a preservar las costumbres y valores de la sociedad de ese momento.

En ese entonces el abandono y los casos de infanticidio eran aceptados y dentro de las justificaciones para ese accionar se encontraba la pobreza, pero a su vez se escondían causas tales como nacimientos de hijes ilegítimos de miembros de las clases más favorecidas y madres solteras.  Como respuesta la Iglesia Católica construyó un sistema denominado “el torno” en virtud del cual se recibía niñes abandonades, garantizando la reserva y anonimato de quien les dejara allí.

A fines del siglo XVIII de manera paulatina se dio un cambio en la percepción hacia les niñes y conforme a la necesidad productiva surgen las guarderías para que las familias puedan dejar a sus hijes mientras trabajan, éste espacio no tiene intención de enseñar, sino un fin mas similar al de un depósito.

Alrededor de 1779, en Buenos Aires, el virrey Vértiz funda la «Casa de Niños Expósitos», destinada a niñes abandonades, con función meramente asistencial. Con el tiempo, pasó a depender de la Hermandad de la Santa Caridad porque el virreinato no reservaba los fondos para mantenerla.

Pero el proceso pedagógico siempre está atado al proceso político y productivo, por eso el camino no estuvo libre de cambios, alrededor de 1899 el Congreso, por razones «de presupuesto» se redujeron las partidas destinadas a la creación de Jardines Infantes. Aun así el Profesorado de Kindergarten siguió en pie hasta 1905 cuando Leopoldo Lugones mediante un decreto logra su clausura y lo convierte en un Normal para maestras de Primaria.

Esta situación sigue y se profundiza con el devenir de los distintos gobiernos, la excepción a esta dinámica se da con la sanción ley N° 5096 durante la primera presidencia de Perón, conocida como “Ley Simini”, que le otorgó al Jardín de Infantes la una jerarquía y el valor pedagógico que no se le había reconocido en nuestro sistema educativo, lamentablemente es una experiencia trunca pues en 1951 esta ley es derogada y reemplazada por la ley N° 5650, que exime de obligatoriedad al nivel inicial y pasa a ser voluntario.

Durante la dictadura militar genocida entre el 1976 y 1983, el nivel inicial -como la educación en general- sufrió fuertes censuras y prohibiciones; a su vez, la transferencia de la educación de la esfera pública a la privada y la descentralización por parte del Estado Nacional al Provincial, situación que marcó un retroceso enorme desde el punto de vista presupuestario. En el 83´ llegamos hasta la caída de la dictadura, gracias a las movilizaciones y la lucha popular. Entre 1984 y 1988 Raúl Alfonsín convoca al 2° Congreso Pedagógico Nacional y se pone en escena un proyecto educativo y de país que nada tenía que ver con las necesidades y urgencias del nivel, las conclusiones de dicho congreso presentadas por el Alfonsinismo, sentarán las bases para la “Ley Federal” del sancionada por el gobierno de Carlos Saúl Menem que consolidó la descentralización de la educación y que arrastró a la atomización del sistema educativo nacional en distintos “subsistemas”. En 2006 llega la reforma del Kirchenrismo a esa norma, con algunos puntos discursivos progresivos, pero esencialmente sosteniendo la descentralización que desfinanció y deterioró seriamente la escuela pública.

¿Y en la actualidad?

A partir de este recontó histórico queda demostrado que el sistema educativo argentino estaba colapsado, desfinanciado y vapuleado desde hace décadas gracias a los gobiernos de todos los colores políticos.

Con la llegada del CoVid-19 y la cuarentena esto se profundizó aun más, y con mayor medida en el nivel inicial, un nivel tan necesario como cualquier otro pero desplazado, bastardeado, descalificado, no solamente por los gobiernos desde sus discursos o políticas para con las infancias y les trabajadores de la educación como ya hemos enumerado, sino también, lamentablemente, muchas veces por las familias e incluso por otres docentes de los distintos eslabones del sistema educativo que nos consideran inferiores por «estar» con niñes pequeñes y desde esa perspectiva lo que realizamos no es considerado trabajo, sino, que solo jugamos, cantamos, cortamos y pegamos goma eva, cambiamos pañales, damos de comer, en otras palabras nos dedicamos a “entretener” y cuidar un rato a les niñes.

Pero nuestra tarea es mucho más que eso, porque participamos del desarrollo humano desde sus primeras etapas que y los primeros años de vida son determinantes a la hora de formar el carácter de la persona. Y sí, por supuesto jugamos porque es a través del juego las personas aprendemos, nos vinculamos y comenzamos a comprender el mundo que nos rodea. Crear, imaginar, pensar, abrir fronteras. También cantamos porque es un derecho de las infancias expresarse y conocer los diferentes lenguajes artísticos expresivos, acompañamos para el desarrollo de la autonomía desde la palabra, la mirada, el cuerpo, con el contacto estrecho que nos brinda un beso, una caricia, un abrazo. Nuestra labor como docentes, va mas allá del dictado de contenidos curriculares como se cree tiene que ser, nosotres enseñamos y aprendemos de múltiples maneras contemplando a las personas de manera integral, consciente y considerándoles sujetes de derechos.

Es por eso que en medio del aislamiento por el coronavirus se nos hace imposible llevar a cabo de manera eficaz nuestra tarea, llevándonos a un esfuerzo descomunal, a la precarización, e incertidumbre, en otras palabras a hacer malabares. A eso también se le suma que mas allá que toda la docencia es una carrera que está especialmente “feminizada” es aún más categórico en inicial, por ende las educadoras no sólo trabajamos de manera virtual y precarizada sino que a esto se le suman las tareas del hogar y de cuidado que este sistema machista y patriarcal nos impone.

Pese a que nos quieran inculcar lo contrario esta situación del nivel no fue siempre así,  durante la revolución rusa, la conquista de derechos y el avance sobre la igualdad de género, resultó una serie de reformulaciones sobre la educación, y dentro de ella la educación inicial. La medida más importante fue la creación de muchas guarderías, en lugares de trabajo y espacios colectivos, instalando el cuidado y la educación de las infancias como una tarea colectiva, ya que hasta el momento la responsabilidad era exclusiva de la familia, esto pudo llevarse a cabo gracias a la organización y la lucha política, socavando y destruyendo el sistema capitalista de raíz y conformando una nueva estructura social sin explotados ni explotadores.

Medidas…medias

Podemos escuchar con frecuencia que el gobierno de Alberto Fernández se pronuncia en defensa de las infancias, habla de “chiques” y que durante la cuarentena se reúne con organismos como UNICEF, pero poco podemos ver de sus políticas de manera concreta, hasta el momento las medidas que tomaron no solo son insuficientes, sino que nada tienen que ver con pensar de manera integral y contemplando las niñeces y mucho menos a les docentes. Es por eso que podemos ver que las condiciones en las que trabajamos les educadores, -y no solo durante la pandemia- son pésimas: los salarios de miseria, las escuelas destruidas, recortes en los presupuestos, docentes con mas niñes a cargo de lo permitido o considerado prudente, por la salud mental y por la atención el cuidado que podemos ofrecer.

Para terminar con todo esto te invitamos a organizarte junto con nosotres y de esa manera poder fortalecer el MST en el FIT-UNIDAD e impulsar con fuerza un congreso nacional pedagógico que comprenda las voces de todos los actores que integramos la comunidad educativa.

Eliana Maidana.

[1] Traducción: Jardín de niños

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ADEMUNT…los orígenes https://mst.org.ar/2020/09/28/ademuntlos-origenes/ Mon, 28 Sep 2020 11:00:35 +0000 https://mst.org.ar/?p=28241 Escriben: Omar Ángel Escobar y Ángel Paliza – ex presidentes de ADEMUNT

La Asociación de Docentes de Escuelas de Enseñanza Media (hoy llamadas escuelas experimentales) tiene sus orígenes en un periodo anterior a la creación de la ADIUNT, a fines de la década de 1960, entre los años 1967 y 1968.

Recordamos a este periodo como época de grandes convulsiones en el mundo, en Latinoamérica, y consecuentemente también en Tucumán y especialmente el ámbito universitario. En 1966 había sido designado Rector de la universidad el Ing. Eugenio Flavio Virla (Rector entre los años 1966/ 70), la actuación en esta primera etapa de ADEMUNT se extendió durante las gestiones de los rectores Ing. Rafael Paz (interventor 1970/72) Lic. Héctor Ciapuscio (interventor 1972/73) Dr. Raúl H. Barber, Interventor 1973/74) Dr. Pedro Amadeo Heredia (interventor 1974/75) Dr. Roberto Torino (interventor 1975/76) Dr. Juan José Pons (interventor 1976).

El golpe militar en 1976 dejo en suspenso toda actividad gremial en las escuelas, hasta que se reanudaron en 1984, año en que el nuestra institución se reorganizó. Es por eso que debemos dividir la historia del Gremio de las Escuelas de la U.N.T. en dos períodos: a) Previo al golpe militar de 1976 y b) Posterior a su reconstitución en el año 1984 durante la presidencia de Raúl Alfonsín.-

Si bien las primeras reuniones constitutivas van a tener lugar en el Instituto Técnico (General Paz 920), ADEMUNT recién va a obtener su Personería Jurídica en el año 1973, mediante decreto firmado por entonces gobernador Amado Juri.

La Asociación no fue la primera organización gremial en el ámbito universitario de Tucumán, ya que reconoce antecedentes en ADYFIL la organización gremial de la Facultad de Filosofía y Letras , donde algunos de sus miembros también eran docentes de las escuelas que entonces dependían de las facultades y no del rectorado ; entre ellos se recuerda a los profesores Francisco Cuenya, Eduardo Astudillo y Raúl Mansilla que fundan un Centro de Egresados en la década de 1950/60 y que van a ser los promotores de la creación de ADEMUNT, aunque nunca integraron su Comisión Directiva.-

Ya los docentes habían tenido un contacto informal en las JORNADAS INTER UNIVERSITARIAS DE LAS ESCUELAS MEDIAS EN EL AÑO 1964, lo cual fue generando la idea de que era necesario reunir a los docentes de las escuelas dependientes de universidades en organizaciones que defendieran sus intereses comunes.-

Como ya expresáramos, las primeras reuniones informales se realizaron en el edificio de Instituto Técnico dependiente por ese entonces de la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología de la UNT y entre sus organizadores podemos mencionar a la Prof. Ana María Juárez de Cruz Prat (beby) Carlota Daffner de Rey, Marta Herrera de Borigen y Oscar Aguirre. El primer presidente de ADEMUNT fue el profesor de literatura Oscar Aguirre.

Por aquellos tiempos las escuelas hoy llamadas experimentales dependían de distintas facultades: El Instituto Técnico dependía de la facultad de Ciencias Exactas y Tecnología, la Escuela Sarmiento y el Gymnasium universitario dependían de la Facultad de Filosofía y Letras las Escuela de Agricultura y Sacarotecnia dependía de la Facultad de Agronomía y la Escuela de Bellas Artes y la Escuela de música (Instituto Superior de Música de la UNT), dependían de la Facultad de Artes. Traigo a colación a este detalle, porque los primeros problemas que tuvieron que afrontar los creadores de ADEMUNT fueron los relacionados con el tema presupuestario, ya que cada Escuela contaba con un presupuesto que no dependía del rectorado, sino de cada Facultad. Es así como algunas Escuelas podían contar con más recursos para su funcionamiento que otras. ADEMUNT comenzó luchando por la equidad en la distribución presupuestaria de las Escuelas.

Esta situación de dependencia de las Escuelas con relación a las Facultades se va a extender hasta el año 1997 en el que se crea el Consejo de Escuelas Experimentales (CEE), cuya primera reunión formal va a tener lugar en el mes de octubre de 1998.

El consejo de Escuelas Experimentales va a depender directamente del rectorado  en esa época el Rector de la U.N.T. era el CPN. Héctor Ostengo (1994/98).

El Consejo de Escuelas experimentales originalmente estaba integrado por un Director designado en forma directa por el rector de la UNT, los Directores de las Escuelas que por eso época eran 6 (todavía no se había creado el Instituto Técnico de Aguilares y la recientemente incorporada Escuela de Educación Vial), y un representante docente regular por cada una de las Escuelas, elegido por el voto directo de los docentes regulares. Con posterioridad se va a incorporar la representación estudiantil con un representante elegido por el voto directo de los estudiantes de cada una de las Escuelas.

Otro problema al que se tuvieron que enfrentar los creadores de ADEMUNT fue el tema de la Titularización de los docentes Interinos. Ya se hablaba hacia principios de la década de los 70 de la dificultad que generaba el hecho de que haya gran cantidad de docentes interinos cuyos cargos no habían sido concursados durante años, sin que ninguna autoridad hubiera tomado la decisión de llamar a concurso los cargos cubiertos interinamente. Resultaba verdaderamente injusto de acuerdo a los criterios sustentados por los entonces miembros de la Comisión Directiva, el hecho que haya docentes revistando con 10 o más años en condición de interinos (por no haber sido concursados sus cargos), y que luego de  todo ese tiempo pudieran correr el riesgo de perder su fuente de ingresos en un concurso totalmente aleatorio. Evidentemente la falta de Concursos resultaba imputable exclusivamente a la empleadora, es decir, a la U.N.T.

Sin embargo la regularización de los docentes interinos no va a producir frutos en el periodo previo a la dictadura militar de Videla, y mucho menos durante las gestiones de los Rectores designados a dedo por los militares, ya que los docentes continuaron siendo interinos hasta el año 1986,  en donde ADEMUNT ya reconstituido en 1984 va a conseguir que se dicte la Resolución 1953/86 del 12 de diciembre de 1986 en donde se resuelve “aprobar por única vez y en forma excepcional las confirmaciones de los profesores de los establecimientos secundarios de la UNT que propongan los respectivos Consejos Directivos de las Facultades de las cuales dependen los mismos, y en el caso de la Facultad de Artes los que proponga el Honorable Consejo Superior a través de su Comisión de Enseñanza y Disciplina con la opinión del Consejo Asesor de dicha Facultad”.

También se establecía en la citada Resolución, que para poder acceder a la titularización, los profesores debían tener como mínimo 3 años de antigüedad en el cargo, salvo en el caso de la Escuela y Liceo Vocacional Sarmiento, en donde no se acumularían en niveles distintos. Se requería título universitario, salvo Maestros de Enseñanza Práctica, Preceptores, Ayudantes de Clases Prácticas, materias optativas y docencia artística.

En el caso de los profesores de cátedra que no tuvieran título universitario se valoraría los antecedentes y meritos que acreditaran en el curriculum vitae. La resolución 1953/86 llevaba la firma del doctor Gustavo Jiménez Lascano secretario de Asuntos Académicos de la UNT y del Ing. Roberto Herrera decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología a cargo del rectorado de la UNT en ese momento.

Entre los fundamentos que se exponen en los considerandos de la citada  Resolución se menciona: “Que la confirmación de los docentes interinos de los mencionados establecimientos es un problema que hace lustros se viene difiriendo, no obstante las oportunas gestiones de los organismos citados precedentemente (entre los organismos se mencionan al Consejo de Enseñanza Media y  también ADEMUNT)”.

“Que tal situación vulnera el derecho del trabajador docente contemplado por la Constitución, el Estatuto del Docente, y de algún modo el Estatuto Universitario según el cual el interinato solo puede extenderse durante un año”.

“Que la falta de interinidad permite que los establecimientos de la UNT cumplan con sus objetivos de Escuelas Experimentales y pilotos al obstaculizar la realización de planes, proyectivos y la estimulación de sus docentes, dificultando su inserción y proyección en el medio entre otras consideraciones, respecto a la necesidad de contar con una planta estable entre los docentes de una Escuela.”

Estos precisamente eran los argumentos esgrimidos por ADEMUNT en su reclamo, que fueron, receptados satisfactoriamente por las autoridades de ese momento.-

Probablemente llame la atención que en la mencionada Resolución se haga referencia a un Consejo de Enseñanza Media, cuando ya hemos dicho que la creación formal del consejo de Escuelas Experimentales se remonta al año 1997 y comienza funcionar en el año 1998, es decir que al momento en que se dicta el Decreto de Titularización o Confirmación todavía no estaba funcionando.

La explicación es que el Consejo de Enseñanza Media era un organismo que funcionaba a instancia de las Escuelas ya desde el año 1984 y que estaba integrado por los Directores de las seis escuelas de esa época y un representante docente elegido por el voto directo de sus pares en cada una de ellas, además de representantes estudiantiles elegidos en forma directa.

El Consejo de Escuelas Medias no tenia poder de decisión sobre ningún tema, y aunque era un organismo meramente consultivo, su funcionamiento era mucho más democrático que el que luego iba a constituir el Consejo de Escuelas Experimentas dependientes del rectorado, ya que para representar a los docentes no era necesario tener título universitario ( lo que no solo permitía la elección de Preceptores y Maestros de Enseñanza Práctica como representantes de los docentes, sino que además el Director del Consejo era elegido por el voto directo de sus miembros y podía ser un Director de Escuela o un docente indistintamente, a tal punto que las primeras autoridades del Consejo de Escuelas Medias de la U.N.T fueron dos docentes, uno de ellos representante gremial   ( Director Ángel Paliza y Secretario Coco Ruiz.)

Luego, constituido el Consejo de Escuelas Experimentales (1997), los directores designados por el Rector iban a ser en orden cronológico: María Esther Ferreira (Fac. de Filosofía y Letras), Ana María Juárez de Cruz Prat (Filosofía y Letras y Esc. Sarmiento) Dra. Estela Asís de Rojo (Esc. Sarmiento), Ing. Edgardo Omar Grasso  (Esc. De Agricultura y Sacarotecnia) Lic. Mariana Gil de Azar (Esc. Sarmiento) y Lic. Juan Pablo Gómez (Instituto Técnico de la UNT).

La primera Comisión Directiva de ADEMUNT

La primera Comisión Directiva de ADEMUNT cuya conformación se remonta a los años 1967/68 estuvo presidida por el Prof. Oscar Aguirre (Instituto Técnico), y tuvo importantes logros como el reconocimiento y la obtención de la Personera Jurídica (para el gremio) en el año 1973 aunque quedo inconcluso el objetivo de regularización de los docentes interinos que recién se iba a conseguir 16 años más tarde por la razones ya expuestas ut supra.-

Esa Comisión, además del profesor Aguirre, iba a estar constituida por la Arquitecta Carlota Daffner de Rey (Música), Ana María Juárez de Cruz Prat (Esc. Sarmiento), Marta Herrera de Borigen (Esc. Sarmiento) y otros representantes de las escuelas.-

El profesor Ing. Omar Ángel Escobar, uno de los presidentes de ADEMUNT en este segundo periodo que mencionamos, recuerda lo siguiente:

“Ingrese   en el Instituto Técnico como Profesor en Agosto de 1988.  En agosto de 2000 fui elegido como delegado gremial de ADEMUNT. Recuerdo dos características fundamentales de este gremio, las cuales eran una tradición; Comisión Directiva y afiliados con fuerte personalidad combativa por obtener derechos y beneficios para los docentes, y un fuerte arraigo democrático. Todas las decisiones se resolvían en asambleas, decisiones que se acataban por la inmensa mayoría de los docentes, hayan estado o no, concuerden o no con las posturas asumidas. La asamblea fue el órgano máximo del Gremio”.

 “La década del 1989/1999 durante el gobierno de Carlos Saúl Menem fue un período oscuro para toda la educación y no estuvieron exentas las Universidades y por ende las escuelas preuniversitarias que cabían en ellas. Este gobierno pro FMI y entregador de todo el patrimonio productivo argentino, privatizó las Empresas Estatales como Ferrocarriles, YPF, Telefonía, GAS, etc. Como consecuencia de esto transfirió las Escuelas Nacionales al ámbito de las provincias, las escuelas Preuniversitarias correrían el mismo destino, avanzando además con Privatizar Universidades”.

“La lucha por la defensa de la Educación Estatal y Gratuita y la no transferencia de las escuelas Preuniversitarias a las provincias fueron las grandes banderas que guiaron las luchas, como así también las mejoras salariales y condiciones de trabajo”.

 “Tucumán corría con ventajas sobre el resto del país, puesto que ya teníamos una entidad gremial combativa y democrática, organización que carecían el resto de las escuelas preuniversitarias nacionales. Los docentes estaban afiliados a las organizaciones tradicionales como UDA, AMET o CTERA, o a las filiales provinciales de éstas. No existían los gremios propios de las escuelas preuniversitarias”.

“Existía una pujante organización de docentes universitarios, CONADU, que fue creciendo a medida que crecía la resistencia al Plan de Menem, con distintas organizaciones provinciales que se formaron al calor de las luchas. Hacia el año 2004 o 2005 se dio la necesidad de nacionalizar el gremio, motivo por lo cual desde ADEMUNT nos pusimos en contacto con incipientes organizaciones de otras provincias y organizamos un encuentro Nacional de Docentes de Escuelas Preuniversitarias, en la localidad de El Zanjón, Santiago del Estero, sede de la Escuela Agro técnica de la Universidad de Santiago del Estero. Asistieron entre otras, las provincias de Salta, Tucumán, Santiago, La Pampa, Jujuy, Santa Fe y Mendoza. El debate fue muy rico y crucial plantando dos alternativas de hierro, crear un Gremio Preuniversitario Nacional (reflotar FEDEMUNT) o incorporarnos con plenos derechos a CONADU que venía teniendo mucho protagonismo a nivel nacional. A pesar de que algunos optaban por un gremio propio nacional, se resolvió por el criterio de ADEMUNT de incorporarnos a CONADU, propiciando así la Unidad nacional de la Docencia Universitaria y Preuniversitaria generando más fuerza a nuestra lucha que de hecho era Nacional.         En el siguiente congreso Nacional de CONADU realizado en la ciudad de Mendoza, nos presentamos en sociedad solicitando al Congreso de CONADU nuestra incorporación, la cual se materializó con la creación de la Secretaría de Preuniversitarios, la cual se mantiene hasta ahora”.

“Debo aclarar que simultáneamente a esta idea veníamos propiciando la Unidad también en Tucumán, solicitando la incorporación a la organización Docente Universitaria local FEDIUNT, en la cual participamos como gremio adherente”.

 “Muchos fueron los logros de ADEMUNT. Una de las luchas más importante fue por percibir el pago de las horas que se trabajaban extra-aulas, corrección de pruebas y exámenes, preparación de clases y material de estudio, etc. Conseguimos en Tucumán esa reivindicación con el pago de horas Extra Aúlicas y luego se llamaron Horas de Labor Pedagógica. Luego salieron a luchar el Colegio Nacional y el Pellegrini de la UBA, logrando que Menem dictara un decreto presidencial, el 763, para justificar éstas horas.

 Este tipo de lucha fue muy importante ya que se fue nacionalizando y terminó muchos años más tarde con el concepto que hoy se conoce como Horas de Incentivo Docente o Incentivo Docente, que se abona en forma generalizada a la docencia Primaria y Secundaria a nivel nacional”.

“También por iniciativa de ADEMUNT se formó el actual Consejo de Escuelas Experimentales, partiendo de su antecesor Consejo de Escuelas Medias.             La idea fue generar una Unidad Académica de Preuniversitarios para unificar los criterios de los derechos docentes, como Reglamento de ingreso a la docencia, Reglamento de Concursos, Licencias, funciones de los Cargos (MEP, ATTP, etc.) que no existían o no se aplicaban en nuestras escuelas, quedando a criterios discrecionales de los Directores de las mismas. Los docentes estábamos en una situación laboral precaria y sujeta, muchas veces, a los humores de los cuerpos directivos”. 

La reorganización

En el segundo periodo que se abre en el año 1984 durante el gobierno de Raúl Alfonsín, el gremio a instancias de los antiguos promotores como Ana María  Juárez de Cruz Prat y Oscar Aguirre se reorganiza siendo su primer presidente el Profesor Ángel Paliza. Cabe hacer notar que conforme a sus Estatutos, ADEMUNT no tenía Secretaria General sino Presidencia y además contaba con Secretaria de Finanzas  y Secretaria de Actas, además de un Vocal por cada una de las Escuelas, que como ya manifestamos por esa época eran seis.-

Todos los cargos duraban 2 años, y según los estatutos eran renovables por periodos consecutivos, es así como el Profesor Paliza fue presidente de ADEMUNT en los periodos 1984/1986, 1986/1988, 1988/1990, luego se incorporaría a la presidencia el Ing. Omar Ángel Escobar.

También recordamos que fueron presidentes de ADEMUNT en distintos periodos los profesores CPN. José Sánchez y el Prof. José Luis Imain, siendo el último hasta la incorporación de ADEMUNT como seccional Pre Universitarios de ADIUNT (por esa época FEDIUNT), el Prof. Raúl Mira.

La primera Comisión Directiva de este segundo periodo estuvo integrada además del Presidente Ángel Paliza, Miguel Díaz como secretario, Rodolfo Valentín Carugatti como tesorero, Ernesto Núñez, Hugo Escalante, Marta Ternavasio, y Josefina de Bossi como vocales.-

Fue una época muy rica en experiencias y luchas diversas. Tuvo importantes protagonistas (no solo los Presidentes del Gremio, también los vocales y los delegados de las Escuelas). En las distintas Comisiones Directivas se pueden mencionar tan solo a modo de ejemplo a la Prof. Estela Asís de Rojo (quien luego seria directora del Consejo de las Escuela Experimentales), varias veces Secretaria de ADEMUNT, el MEP Rodolfo Valentín Carugatti, el Prof. Ernesto Núñez, el Preceptor Miguel Diaz ( quien también fue Secretario en repetidas oportunidades) la docente Marta Ternavasio, la docente Lucia Aguirre de Driemel, la Prof. Liliana Alderete de Gríngola, la Prof. María Del Valle Córdoba la docente Cecilia Catuara, la Prof. Adela Noriega, la Prof. Graciela Noé de Guillén, Manolo Soria, Estela Prado, Gustavo Pelli, Carlos María Martínez, Marcela Estrada, María de la Paz Rodríguez , Judith Laskowski, Graciela Paz, Silvia Albuixech, entre muchos otros que contribuyeron a la grandeza de nuestro gremio.-

Durante este periodo la actividad de ADEMUNT fue intensa, no solo en el ámbito universitario sino fuera de él. Quizá las principales preocupaciones cuando asumimos la primera Comisión Directiva reorganizada, fueron no solo el rescate del expediente que nos otorgaba la Personería Jurídica (que había sido archivado durante el gobierno militar), sino fundamentalmente la estabilidad de los docentes de las Escuelas que permanecían interinos, muchos de ellos ingresados en esa condición desde antes del gobierno militar. Fue así como luego de entrevistarnos  con los entonces rectores Prof. Luis E Salinas (interventor) Ing. Eugenio Flavio Virla (interventor) conseguimos que se nos reconociera el derecho a ser regulares, y finalmente obtuvimos esa condición mediante la resolución numero 1953/986 a la que hicimos referencia anteriormente.

Posteriormente se obtuvo una  nueva confirmación definitiva mediante la resolución 214/93 que comprendía a los docentes incluidos en la resolución 1953 y 2102/86 y agregaba a los Docentes que a la fecha de vigencia de la 214/93 revistaban con carácter de interinos con 3 años o más de antigüedad .

Desde esa fecha no hubo más titularizaciones de docentes interinos aunque si hubo varias resoluciones que regularizaban mediante evaluaciones previas a docentes interinos con 5 años más de antigüedad por periodos limitados a 5 años como la res. 1196, y su modificatoria 1560/96.

Como ya dijimos en el año 1997 se crea el CEE y la primera reunión se inicia en Octubre de 1998. Ya las Escuelas habían pasado a depender del rectorado, por lo tanto los planteos Gremiales fueron redirigidos al CEE, y cuando no se obtenía solución en ese ámbito, ya que se trataba de un órgano meramente consultivo, nuestros planteos Gremiales salariales y de todo tipo iban a ser dirigidos al Rector y por su intermedio al Honorable Consejo Superior de la Universidad.

Cumpliendo esa función Gremial recordamos haber tenido entrevistas con el rector Dr. Rodolfo Martin Campero (1993/94), con el rector CPN Héctor Ostengo (1994/1998) con el Rector Dr. Cesar Catalán (1998/2002), fundamentalmente por cuestiones salariales, de estabilidad de los Docentes y el reclamo de recursos para el funcionamiento de las Escuelas. Más adelante se iban a trasladar estos reclamos por intermedio de la ADIUNT cuando ADEMUNT se convierte en la Seccional de Preuniversitarios.-

Durante la gestión del rector Campero hubo una importante movilización de la Escuelas por la cuestión salarial con paro, e incluso con sentadas y cortes de calle frente a los establecimientos, todos decididos en asamblea democrática de docentes y con el apoyo de centros de estudiantes  que culminaron con clases publicas en las calles y frente a algunos de los establecimientos educativos.

Como la UNT no obtuvo partidas del gobierno nacional (Menem) para responder a los requerimientos de los trabajadores, el Rector Campero dicto una resolución por la que la UNT con fondos propios (en esa época los tenían) otorgo a los docentes un plus que equivalía al 30% de su salario por labores desarrolladas fuera del ámbito escolar, lo que se denomino HLP (Horas de Labor Pedagógicas). Posteriormente las HLP fueron absorbidas por incrementos salariales obtenidos por el conjunto de la docencia universitaria, aunque de alguna manera reaparecieron a través del Fondo Incentivo Docente.-

En lo que se refiere al reclamo por regularización de interinos, se sucedieron diferentes resoluciones rectorales, pero que ya no la otorgaban con carácter definitivo sino por plazo limitado y con prórroga. Podemos mencionar la res. 3363/2000, 292/2007, 677/2008 ( evaluación académica) 1125/2012 (regularización con prorroga por 2 periodos de 5 años pendientes de evaluación y con la posibilidad de aumentar hasta 15 horas de cátedra cuando el docente se despeñara en la misma asignatura aun que tuviera menos antigüedad que la requerida (5 años).

Por último está la resolución 1125/2012 fue absorbida por la entrada en vigencia del Convenio Colectivo del Trabajo para Universidades Nacionales, el cual en sus disposiciones transitorias (art. 73 y concordantes que también se aplica a los docentes pre universitarios fija el régimen definitivo de incorporación y mantenimiento de los cargos en todo el ámbito de la docencia universitaria y pre universitaria.

Pero no todas las iniciativas de ADEMUNT tuvieron un final feliz,  ya que quizá el objetivo más sentido desde nuestra gestión hasta el día de hoy no ha sido resuelto y que fue precisamente la propuesta realizada de REFORMA DEL ESTATUTO UNIVERSITARIO, con el objeto de incorporar al Consejo de Escuelas Experimentales como una UNIDAD ACADEMICA MAS DENTRO DE AMBITO UNIVERSITARIO.

Esta iniciativa tuvo ingreso en mesa de entradas de la UNT durante la gestión del rector CPN. Mario Marigliano, y lleva mi firma en el carácter de presidente de ADEMUNT con fecha 5 de Diciembre del 2001 (Expte 1020/2001), cuestión que nunca se resolvió y que luego va a ser tomada por la ADIUNT he incorporada como proyecto en la Asamblea Universitaria constituida en el año 2014 y que prácticamente a dejado de funcionar.

Entre los argumentos que se en la reforma no solamente se hace referencia a la importancia de las escuelas en el ámbito de la universidad, sino que además para esa fecha ya nucleaban en el conjunto de las seis Escuelas entre 500 y 600 docentes y alrededor de 4000 alumnos (en la actualidad con la incorporación del Instituto Técnico de Aguilares y de la Escuela de Educación Vial prácticamente se duplican esas cifras ) de convertirse en unidad académica las escuelas podrían elegir democráticamente las autoridades del CEE y tener una mayor independencia con respecto al rectorado inclusive la forma de designación de las autoridades de las mismas.-

En lo que se refiere a la disolución de ADEMUNT registramos 2 etapas: la primera cuando un sector encabezado por el Prof. José Luis Imain quien por entonces era el Presidente del gremio, resuelve reconvertirlo en una nueva organización gremial, GDIUNT (Gremio de los Docentes e Investigadores de la U.N.T.) organización que se incorporaría primero a la CONADU (sin hache) y luego rompen con la misma para integrar la FEDUN.

No todos los docentes iban a estar de acuerdo con la conformación de un nuevo gremio, tampoco con la incorporación a Federaciones nacionales de docentes universitarios que no existían en el ámbito de la U.N.T., lo cual generó un importante debate y finalmente la fractura en el seno de ADEMUNT.-

Los que quedamos integrando la organización original nos encontrábamos frente a un problema de funcionamiento de gravedad: ADEMUNT no tenía Personería Gremial (solo Jurídica), ni siquiera el “paraguas sindical” de alguna Federación Nacional, lo que nos colocaba en situación de “vulnerabilidad” frente a las medidas de fuerza que tomábamos, razón por la cual la Asamblea del gremio resolvió la incorporación en calidad de observadores en la entonces FEDIUNT durante la gestión del Prof. Luis Bonano como Secretario General, y lego incorporarnos en forma definitiva como Seccional de Preuniversitarios de FEDIUNT durante la gestión de la Prof. Mercedes Leal como Secretaria General de la por entonces Federación de Docentes e Investigadores de la U.N.T., con una representación calificada acorde con la importancia de las Escuelas en el ámbito universitario. Tres vocales fue la representación definitiva en la que luego iba a ser la ADIUNT.-

Lo demás es historia reciente.-

]]> Les Invisibles https://mst.org.ar/2020/09/13/les-invisibles/ Sun, 13 Sep 2020 22:16:42 +0000 https://mst.org.ar/?p=27488 La vida de las mujeres en situación de calle en el país de la Piaf

Los acontecimientos más cercanos de Francia nos remiten a un ícono que desplazó durante largos meses a la propia torre Eiffel. Los chalecos amarillos se extendieron como un emblema de todos los luchadores del mundo durante el 2018. Y es que aquella sentencia en boca del común de la gente respecto de la vida despreocupada y holgada de los trabajadores de los países llamados centrales, de Europa o Estados Unidos cayó y sigue cayendo demostrando que bajo el sistema capitalista en el mundo, nadie se salva. Tarde o temprano la angurria lógica de la ganancia impone sus lineamientos políticos en cualquier punto del planeta. Esta voracidad arrasa con la dignidad, los derechos conquistados, la vida, el medio ambiente. En el marco de un entramado económico que no da respuestas a la humanidad en tanto que desnuda su crisis profunda y estructural, en la superficie se expresa con las políticas de los gobiernos. Todas en contra de las clases trabajadoras y populares, hablen en inglés, francés, castellano, árabe o chino.

Cuando el cine se propone reflejar algo de  esta realidad suele dar muy buenos productos. Luis Julien Petit es un director francés que acaba de estrenar un film de esos que hay que detenerse a disfrutar y con un plus, el de entrarle por la puerta de atrás a una cotidianeidad dura y en general velada para la industria del séptimo arte.

Les invisibles está catalogada como una comedia, por los giros graciosos dentro de la atmósfera de los que no tienen nada que perder, porque ya lo han perdido casi todo. Pero también es una historia que muestra la crueldad del sistema expulsor, machista, racista, patriarcal y la siempre formalidad de gobiernos que de avanzados y progresistas sólo el relato y el nombre.

Ellas, las descartadas

La situación de calle no es privativa de las veredas latinoamericanas, y en este film un grupo de asistentes sociales y voluntarias intentan dar albergue a un colectivo de mujeres que marginadas de sus vidas pasadas deambulan por la ciudad con bolsas y carritos. El lugar tiene que seguir ciertas normativas administrativas y metas que de no cumplirse será cerrado. La idea es que se “reinserten” en la sociedad productiva y que vuelvan a tener independencia económica hasta poder sostenerse. Fácil la solución de los departamentos de asistencia, sean de donde sean y sobre todo en estados de los llamados “benefactores”, mote que deviene de otras épocas, allá lejos y hace tiempo cuando el capitalismo tenía alguna migaja para tirar a las masas, circunstancia inexistente al día de hoy. Las mujeres acuden al lugar por las mañanas para higienizarse, conseguir ropas, algún corte de cabello. Y antes del anochecer deben retirarse. Sí, no tienen dónde dormir ya que una de las reglas les impide el pernocte, pero las normas son las normas “por el bien de ellas”. Por supuesto terminan habitando unas carpas montadas detrás de unos edificios que, claro, serán también desalojadas.

En una entrevista realizada por la agencia de noticias EFE, el director comenta que su objetivo era mostrar lo que se intenta ocultar por indiferencia y naturalización. Basó su guión en las líneas del libro de Claire Lajeunie «Sur la route des invisibles, femmes dans la rue», quien se pasó meses viviendo con mujeres en esta situación.

Las actrices que encarnan los personajes son mujeres que han pasado por estas circunstancias en la vida real. Un trabajo excepcional que le demandó Louis un tiempo de coexistencia con ellas, para conocerlas y a sus historias. Decir que para protegerlas les recomendó que usaran seudónimos. Sólo dejar por acá que se estén atentos al personaje de Chantal.

Algunas preguntas que se abren al debate acerca de hasta dónde se pueden modificar el estado de cosas en profesiones como la docente, la de las asistentes sociales. Qué es, finalmente la sororidad, qué significa ser “útil” socialmente.

Si la Piaf viviese, creo que les hubiera hecho un tema especialmente dedicado. Por esas cosas de la identificación.

Para no perderla y verla en familia o con amigues.

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Teorías conspirativas, crisis y política https://mst.org.ar/2020/09/05/teorias-conspirativas-crisis-y-politica/ Sun, 06 Sep 2020 00:02:14 +0000 https://mst.org.ar/?p=27022 En los últimos años, ha surgido una nueva corriente de seguidores de teorías de conspiración, impulsada por la facilidad con que se las encuentra en internet y la difusión que obtienen en las plataformas como blogs, foros, youtube o twitter.

Las principales teorías que circulan por internet nos cuentan de un “plan mundial” de dominación, del “nuevo orden mundial”, de “reuniones del club de bilderberg” y otras formas de control mundial. Pero ¿de dónde surgen todas estas teorías?

Hace más de un siglo, en la Rusia zarista, se editó por primera vez “Los Protocolos de los Sabios de Sion”. El autor Mathieu Golovinski, mostraba en su libro la existencia de un plan de los judíos para controlar todas las esferas de la sociedad y gobernar a toda la humanidad. En 1921 se demostró que este libro era una copia del libro “Diálogo en los infiernos entre Maquiavelo y Montesquieu”, publicado por Maurice Joly en 1864. Maurice joly, anti-bonapartista, aspiraba exponer que Napoleón III y sus seguidores conspiraban para apropiarse Francia. Investigaciones recientes superponiendo ambos libros demostraron que Golovinski se limitó a reemplazar «Francia» por «el mundo» y «Napoleón III» por «los judíos. Así de escandaloso el plagio.

El libro fue pergeñado y difundido por Pierre Rachkovski, un agente de la policía secreta zarista, para justificar los linchamientos multitudinarios que los judíos recibían. El antisemitismo de este libro tenía como objetivo también demonizar a los partidos revolucionarios de obreros que surgían en esa época de decadencia del imperio ruso, que estaban compuestos por trabajadores e intelectuales de origen judío. La fecha de su publicación en 1902 no tenía nada de casual, ya que se estaba dando el acrecentamiento del desarrollo industrial y la organización de las masas obreras que surgieron de este, y que exigían mejores condiciones laborales y mejoras en su calidad de vida, movilizándose así en contra del régimen del zar Nicolás II y desembocando en la revolución de 1905. Estos movimientos y reclamos fueron objetivos a derrotar por parte de la policía secreta del régimen zarista, aterrada por perder su poder. Así, en medio de un régimen decadente y en crisis, surge el germen de las teorías conspirativas actuales sobre el dominio mundial por parte de un selecto grupo tras las sombras.

Esas ideas volvieron a surgir en medio de un régimen en crisis, como fue la República de Weimar, un régimen político imperialista impuesto por los ganadores de la Primera Guerra Mundial, en el que la clase trabajadora alemana fue la que se llevó la peor parte, además de que ya venía devastada después de la guerra imperialista. Esta crisis desencadena la revolución de 1918 que termina fracasando. La crisis continuó creando mayor descontento social en Alemania. Con el surgimiento de Adolf Hitler y el partido nazi, inspirados en este libro, el régimen fascista se encarga de encontrar un chivo expiatorio a la crisis, culpando a los judíos y también persiguiendo a los comunistas diseminando las ideas escritas en la antigua Rusia sobre la conspiración, desatando una de las peores atrocidades cometidas por el fascismo y la humanidad decadente y barbárica: el holocausto.

Ya no es un régimen político acabado como el de los Zares, ni las imposiciones imperialistas de austeridad que terminaron el fascismo; hoy, es el sistema capitalista en su conjunto el que está en crisis, y los principales defensores  de este sistema decadente, las derechas nacionalistas, vuelven a estas ideas que partieron de una falsificación para justificar el linchamiento de judíos y obreros revolucionarios.

En la sociedad actual en la que vivimos, donde la post-verdad y las fake news han entrado fuertemente en la escena política, estas teorías sin fundamentos han tomado fuerza y prevalecen en sectores sociales y variantes políticas, posicionadas como anti-políticas y que dicen estar por fuera del régimen político tradicional, estas teorías carentes de rigurosidad científica tienen terreno fértil. Así es como surge la teoría de que el virus del Covid-19 tiene por objetivo el colapso económico, y que la solución es una vacuna que nos rastreara a todos lados; o “el plan karegi” de mezcla de “razas” para crear humanos dóciles y obedientes que trabajaran por menos salarios; o la teoría del dominio mundial por parte del magnate judio George Soros.

La realidad concreta es que vivimos en un sistema decadente de producción anárquica que destruye el planeta dando origen a estos virus pandémicos. Un sistema en el que los imperialismos destruyen países en Medio Oriente para obtener sus recursos, obligando a sus pobladores a mudarse a otros países y cobrar miserias a beneficio de empresarios y bancos que desde la crisis económica de 2008 no logran recuperar su tasa de ganancias.

El verdadero mal no está oculto ni se esconde, está a vista de todos y es el sistema capitalista y la burguesía, que destruye el planeta talando y quemando árboles, dinamitando montañas, llenando de petróleo los océanos, precarizando trabajadores en todo el planeta, con el fin de mantener altas sus ganancias.

En esta crisis hay que tomar partido por enfrentar el verdadero poder que domina el mundo, la burguesía, y los planes de austeridad de las derechas nacionalistas, racistas y misóginas que quieren mantener el status quo de destrucción y explotación imperante.

Emanuel Oliva y Gabriela Perri

]]> Sacco y Vanzetti: pruebas de la tenacidad característica de la clase obrera https://mst.org.ar/2020/08/23/sacco-y-vanzetti-pruebas-de-la-tenacidad-caracteristica-de-la-clase-obrera/ Sun, 23 Aug 2020 12:38:59 +0000 https://mst.org.ar/?p=26285 “El enemigo nos quiere muertos y nos tendrá muertos para defender el privilegio y la tiranía, para humillaros, para acobardaos, para venceros, destruiros y encadenar los pueblos al carro de la esclavitud (…) Y este mismo enemigo clava sus mismos tentáculos en la carne de los pueblos de la tierra, prepara el más grande militarismo del mundo y se apresta a esclavizar la humanidad entera. Hay que aplastarle la cabeza”.

                                                     Bartolomeo Vanzetti

El 23 de agosto de 1927 Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti fueron ejecutados en la silla eléctrica en el Estado de Massachusetts por el presunto asesinato de dos personas (un cajero de una fábrica de zapatos y un guardia de seguridad) y el robo de 15.776,51 US$, que jamás fue probado.

¿Quiénes eran y qué encierra este caso emblemático que sigue siendo noticia aún después de 93 años?

Nicola Sacco (1891- 1927) era un zapatero nacido en Torremaggiore, Italia, que llegó a EEUU a los 17 años.

Bartolomeo Vanzetti (1888-1927) pescador, nacido en VillaFallet, Italia, que emigró a los 20 años.

Ambos eran seguidores de Luigi Galleani: reconocido anarquista, también inmigrante italiano; promotor de sabotajes; y mentor de atentados con bombas de fabricación casera en EEUU. También editor durante 15 años del periódico escrito en su lengua natal “Cronaca Sovversiva” (crónica subversiva). Se decía que “al momento de escucharlo quedabas dispuesto a dispararle al primer policía que vieras”. Fue deportado en 1919 debido a la Ley de Residencia, destinada a deportar sin juicio previo a inmigrantes sospechados de tener opiniones anarquistas. Del mismo tenor era la Ley de Residencia argentina o Ley Cané promulgada en 1902 a pedido de la Unión Industrial Argentina y derogada en 1958.

¿Cuál era el clima que se vivía en aquellos momentos en EEUU?

La Revolución Rusa que había triunfado 3 años antes, había esparcido la esperanza de que otra vida era posible para la clase obrera. 1919 fue un año de grandes huelgas, en gran parte por las cifras de accidentes laborales, que ascendian a 25000 al año.

 La burguesía temblaba ante la posibilidad de que la chispa revolucionarias se propagara y la clase obrera se levantara contra sus opresores. Asi fue como la xenofobia, otra pata del sistema, cobró cada vez mayor protagonismo.

Los anarquistas italianos estaban organizados: lanzaban panfletos, iban armados y fabricaban bombas caseras que luego plantaban en lugares estratégicos. Por ello estaban en la mira del gobierno, eran peligrosos y había que exterminarlos. La policía fue la herramienta que permitió el disciplinamiento que la clase dominante necesitaba. Un caso emblematico de persecusion politica fue el de Andrea Salcedo, tipógrafo italiano, arrestado sin cargo en Nueva York por el FBI, torturado para obtener información sobre sus compañeros anarquistas. Apareció muerto frente al edificio del Ministerio de Justicia de Nueva York. Por supuesto, el gobierno alegó que se había tratado de un suicidio. No solo en Argentina o america latina el gobierno encubre los asesinatos de sus fuerzas represivas.

El 5 de mayo de 1920 en Buffalo Sacco y Vanzetti son arrestados por un policía que buscaba a otra persona. Se los interrogó acerca de sus actividades políticas:

Policia: ¿Eres ciudadano?

Sacco: No.

Policía: ¿Eres comunista?

Sacco: No.

Policía: ¿Eres anarquista?

Sacco: No.

Policía: ¿Crees en nuestro gobierno?

Sacco: Si, aunque algunas cuestiones me gustarian de una manera diferente.

Mintió porque sabía muy bien que la justicia le sería negada y serían deportados. No había conexión entre los crímenes y el movimiento anarquista pero surgió la hipótesis de que robaban para financiar el armado de bombas.

Los juicios

Uno por hurto, el segundo por asesinato; ambos tendenciosos y plagados de irregularidades. El juez Webster Thayer estaba más interesado en la ideología de los imputados que en su participación en los hechos. Dirigiéndose al jurado y señalando a Vanzetti dijo “este hombre aunque no haya en realidad cometido ninguno de los crímenes   que se le atribuyen, es sin dudas culpable, porque es un enemigo de las instituciones”. Con semejante pronunciamiento nos damos una idea de la seriedad. Pero hay más. Mucho más.

El 15 de abril, día del crimen, Sacco estuvo en el consulado italiano solicitando información para obtener el pasaporte. El funcionario que lo atendió lo recordaba perfectamente y aportó pruebas a su favor, que fueron desestimadas. Vanzetti había estado vendiendo pescado en el puerto. Dieciseis personas testificaron que ese día le habían comprado anguilas. Ningun testimonio fue considerado “creíble”. Un testigo que trabajaba en una fábrica de calzado vinculada a la que había sido robada, dijo no reconocer a Sacco y Vanzetti como autores del crimen. Fue amedrentado para que los identificara como culpables, porque de otro modo no mantendría su puesto de trabajo. Las balas homicidas no coincidieron con las de las armas de los acusados.

En tres horas de deliberación, tiempo record, el jurado los encuentra culpables.

En los años siguientes se presentaron seis solicitudes de apelación bien fundamentadas. El juez Thayer las denegó a todas. En 1925 un convicto portugués reconoce haber participado como apoyo en el asalto, exculpando así a Sacco y Vanzetti. La sentencia no es revisada, y este otro es condenado a muerte el mismo día y en la misma cárcel que Sacco y Vanzetti.

El caso tuvo repercusión mundial. Hubo protestas masivas, huelgas y actos en muchas ciudades exigiendo justicia. Infinidad de telegramas fueron enviados al Gobernador de Massachusetts, solicitándole clemencia. Era el único con poder para parar la ejecución.

El 8 de abril de 1927, acabado el tiempo de apelaciones, fueron condenados a la silla eléctrica.

La ejecución

La noche del 22 de agosto miles de manifestantes se congregaron en Charlestown, en la casa de la muerte, pero una multitud de policías se encargó de mantenerlos lejos de la prisión. Ametralladoras en las azoteas y reflectores, “cuidaban” e iluminaban la escena.

 Pasadas las 12 de la noche fue ejecutado Sacco, despidiendose con un “¡Viva la anarquía!” y luego Vanzetti, que no permitió que lo sentaran a la fuerza y mirando a los allí presentes dijo enérgicamente: “Quiero decirles que soy inocente. Nunca he cometido un crimen, pecados sí, pero nunca un crimen. Somos inocentes. Buenas noches señores, ¡Viva la anarquía!”

En el funeral hubo cientos de coronas, con una destacada por decir “Aspettando l’ora di vendetta” (esperando la hora de la venganza).

Un paquete bomba dirigido al gobernador Fuller fue retenido en la oficina de correo; explotaron bombas en el metro de Nueva York; en una iglesia de Filadelfia; otra destruyó el frente de la del verdugo y en 1932, el juez Thayer sufrió un atentado del que salió ileso, pero ya no pudo vivir sin custodia. Un año más tarde murió de una embolia cerebral.

Pocos hechos de este calibre tuvieron una repercusión semejante. Los trabajadores del mundo repudiaron el asesinato y se manifestaron de a cientos de miles en el mundo. Argentina no fue la excepción. Hubo un paro general convocado por las centrales obreras, con petardos sonando durante todo el día, enfrentamientos con la policía y un tranvía incendiado.  Se organizó una gran protesta que fue duramente reprimida por la policía.

Severino di Giovani escribe ese día para el periódico anarquista “Culmine”:

“…A su violencia opongamos la nuestra. A la silla eléctrica la bomba. A cambio de Sacco y Vanzetti que nos mataron sádicamente, persigámoslos en todo lugar y que sufran y sufran en carne propia su delito negro y monstruoso. Es hora de llevar a los hechos todo aquello que prometimos miles y miles de veces para esta casta de verdugos. ¡Por nuestra dignidad, por nuestra dignidad!”

Ingrid Fernández

 

 

                        

]]> Centenario de la Revolución Rusa 12º nota: El ascenso bochevique https://mst.org.ar/2017/10/10/centenario-de-revolucion-rusa-12o-nota-ascenso-bochevique/ Tue, 10 Oct 2017 19:20:54 +0000 https://mst.org.ar/?p=10800 Entre agosto y octubre de 1917, los bolcheviques pasaron de la clandestinidad al poder. Analizamos al camino hacia la insurrección de octubre.

Los bolcheviques eran un partido minoritario en la izquierda rusa tras la revolución de febrero que derrocó al zar. Los socialistas moderados del Partido Socialrevolucionario (SR) y los mencheviques tenían la mayoría de los diputados y la conducción de los soviets de obreros y soldados que surgieron en Petrogrado y se expandieron por toda Rusia.
En julio, tras encabezar un levantamiento de los obreros y soldados más radicalizados de la capital, fueron reprimidos por el Gobierno Provisional. Lenin, acusado de ser espía alemán, tuvo que huir a Finlandia, mientras otros dirigentes, incluyendo a Trotsky fueron encarcelados, y el partido fue ilegalizado. Dos meses después los bolcheviques ganaban la mayoría en los soviets de Petrogrado y Moscú, extendían su influencia al interior del país y comenzaban a preparar la toma del poder. ¿Cómo lograron semejante recuperación en tan poco tiempo?

Los SR y mencheviques estaban presos de una contradicción. Las masas que los veían como sus dirigentes habian echado al zar para acabar con la guerra y la escacez, pero ellos primero apoyaron, después integraron, y finalmente encabezaron el Gobierno Provisional que no tenía la menor intención de romper los compromisos que tenía con los Aliados en la guerra. Los bolcheviques, en cambio, insistían en cumplir con los reclamos de la revolución, y planteaban que los soviets tomaran el poder para poder garantizarlos.
La idea de un gobierno de los soviets creció en la misma medida que la desilusión con los SR y mencheviques. Como escribió el historiador Alexander Rabinowitch, «(En septiembre) el humor de las masas no era específicamente bolchevique en el sentido de que reflejara un deseo de un gobierno bolchevique… A los soldados, marineros y obreros de Petrogrado les atraía más que nunca el objetivo de crear un gobierno soviético, uniendo a todas las fuerzas soviéticas. Y para ellos los bolcheviques representaban el poder soviético, la democracia soviética».

Dos hechos precipitaron el ascenso bolchevique: el intento de golpe de estado facista del general Kornilov y la represion del levantamiento de campesinos.
Los SR eran los representantes tradicionales de los campesinos, y aunque venían prometiendo una reforma agraria desde febrero, se fue evidenciando rápidamente que el gobierno no tenía intención alguna de efectuarla. La paciencia de los campesinos se agotó cuando comenzó la cosecha y estalló la revolución agraria, con masivas tomas de tierras. Kerensky, dirigente SR, ordenó una brutal represión para defender la propiedad de la burguesía terrateniente. Los bolcheviques, que habían comenzado a construir lazos con el campesinado a partir de su trabajo con los soldados en las guarniciones en Petrogrado y el frente -ya que la mayoría de los soldados provenían del campo- surgieron como único aliado de los campesinos, adpotando su reclamo por la reforma agraria.
El golpe de Kornilov en agosto fue instigado por el propio presidente Kerensky para reprimir a los soviets y asegurar el poder del Gobierno Provisional. Cuando se dio cuenta que Kornilov también derrocaría al propio gobierno para instaurar una dictadura militar, acudió al soviet, que tuvo que recurrir a los bolcheviques, que ya gozaban de un apoyo mayoritario en la capital.

Liberados de la carcel y la clandestinidad, los bolcheviques encabezaron el Comité Militar Revolucionario que derrotó el golpe de Kornilov y expuso a Kerensky y su intento de aplastar los soviets.
En septiembre los bolcheviques lograron la mayoría de los soviets en Petrogrado, donde Trotsky fue electo presidente, y Moscú. Mientras tanto, el Gobierno Provisional entraba en su crisis de parálisis más aguda, el partido SR se dividía en dos, con un ala rompiendo hacia posiciones cercanas a los bolcheviques, y el partido menchevique se desarticulaba con deserciones de miles de afiliados hacia las filas bolcheviques.
Lenin, desde Finlandia, comenzó a plantear con creciente insistencia que el momento para voltear al gobierno de Kerensky y tomar el poder había llegado. La mayoría de la dirección bolchevique, sin embargo, temía una repetición de las jornadas de julio, y se opuso a la postura de Lenin, llegando incluso a quemar una de sus cartas.

Pero Lenin estaba convencido que la situación había cambiado. En una de sus cartas exclamo: «Camaradas, miren al rededor, vean lo que sucede en el campo, vean lo que sucede en el ejército, y verán que los campesinos y los soldados ya no pueden tolerar la situación… Vayan a las guarniciones, vayan a las unidades cosacas, vayan a los trabajadores y explíquenles la verdad. Si el poder pasa a manos de los soviets… habrá un gobierno de obreros y campesinos en Rusia; este inmediatamente, sin perder un sólo día, ofrecerá la paz a todos los pueblos en guerra… si el poder pasa a manos de los soviets, las haciendas de los terratenientes serán declaradas propiedad inalienable de todo el pueblo».
La discusión es ardua, Zinoviev y Kamenev se oponen a la insurrección que propone Lenin, sosteniendo que hay que hay que seguir reclamandole una asamblea constituyente al gobierno; Trotsky aprueba la insurrección, pero opina que debe ser decidida en el congreso nacional de soviets que se celebraría semanas después; Lenin asevera que no se puede esperar y llega a amenazar con dimitir del Comité Central por considerarse censurado por el mismo. Finalmente, el 10 de octubre decide viajar clandestinamente a Petrogrado para discutir el asunto en persona. Afeitado y con peluca, llega a una reunión que duraría largas horas y terminaría aprobando en inicio de los preparativos para la insurrección 10 votos a 2.

Lenin acertó en la necesidad de preparar la insurrección, pero se equivocó en desestimar la forma en que debía darse. De haber sido llevado adelante desde el partido sin la legitimidad del congreso nacional de soviets, la insurrección de octubre no habría gozado del apoyo masivo que tuvo. Fue el régimen centralista-democrático del Partido Bolchevique, y su relación orgánica con la clase obrera, lo que le permitió llegar a las conclusiones y políticas que hicieron posible el surgiemiento del primer Estado obrero de la historia.

Federico Moreno

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La revolución de febrero de 1917 https://mst.org.ar/2017/03/02/revolucion-de-febrero-de-1917/ Thu, 02 Mar 2017 17:59:48 +0000 http://mst.org.ar/?p=7095 En conmemoración del centenario de la Revolución Rusa, continuamos publicando una serie de artículos para resaltar sus principales hechos, debates y enseñanzas. Esta tercera entrega abarca la revolución de febrero que derrocó al zarismo.

El primer paro internacional de la historia lo han convocado las mujeres. Va a sacudir el mundo este 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora. En la misma fecha, cien años atrás, estalló la Revolución Rusa. No casualmente, fueron las mujeres las que prendieron la mecha, también en esa ocasión.

La antesala de la revolución

La primera revolución rusa fue derrotada por la represión zarista en 1905 y sobrevino un largo período de reacción y persecución. Pero la monarquía no resolvió ninguno de los problemas que habían desencadenado la revuelta. Incluso se volvió atrás con las reformas que había concedido y que podrían haber descomprimido la tensión social. El zar no cumplió con la promesa de otorgar una constitución y, aunque permitió elecciones para elegir una Duma -parlamento consultivo-, la disolvió cada vez que no le agradaron sus resoluciones.
El período de reacción comenzó a descongelarse en 1911, con un resurgimiento de la lucha obrera. Un boom económico aumentó la fuerza de trabajo industrial de 1,8 millones en 1910 a 2,5 millones en 1914. La relativa escasez de mano de obra, combinada con las miserables condiciones de trabajo, ayudaron a encender la disposición de lucha de los trabajadores. En 1910 hubo 222 huelgas que involucraron a 46.000 trabajadores. El año siguiente se duplicaron las cifras. En 1912 el gobierno reprimió una huelga en Siberia matando a 172 mineros y, en respuesta, más de 500.000 de trabajadores fueron al paro en toda Rusia. Las huelgas aumentaron exponencialmente hasta 1914, y su carácter político fue cada vez más pronunciado.

La Guerra Mundial

La Primera Guerra Mundial fue un terrible subproducto del capitalismo. La cara “progresiva” y “civilizadora” de la revolución industrial se derrumbó, revelando la decadencia y barbarie del imperialismo. El debut histórico de las armas industriales en la guerra de trincheras fue abominable. En la batalla de Verdún, por ejemplo, se disparó un promedio de 100 obuses por minuto durante cinco meses, murió un millón de soldados y al final las líneas de batalla estaban casi en el mismo sitio.
La guerra exacerbó todas las contradicciones sociales del imperio ruso. Enfrentados a la superioridad industrial de Alemaria, los generales rusos tiraron con lo que más tenían: millones y millones de soldados campesinos, de los cuales murieron dos millones y medio. La guerra también provocó un colapso de la economía rusa. La inflación se disparó y un desabastecimiento de las necesidades más elementales golpeó a las ciudades. Esperar largas horas en colas para comprar pan a precios «controlados» se transformó en rutina diaria para millones, y el abastecimiento de pan se tornó un punto neurálgico del humor social. En el campo, la partida de millones de hombres hacia el frente de guerra y las requisas del gobierno zarista para alimentar al ejército hundieron en la desesperación al campesinado pobre. Las demandas centrales de la Revolución Rusa, “paz, pan y tierra”, surgieron directamente de la guerra mundial.

Un nuevo despertar

Al inicio de la guerra, la propaganda nacionalista oficial caló profundo en la conciencia de las masas obreras y campesinas. El ascenso huelguístico se enfrió y primó el «sacrificio patriótico» para garantizar la producción para el esfuerzo bélico. Pero aquella máxima marxista de que “la experiencia determina la conciencia” resultó inexorable. Con el mismo ritmo destructivo que la guerra deterioró sus condiciones de vida, los trabajadores y campesinos se volvieron contra la guerra y contra el gobierno.
El año 1917 comenzó con una serie de huelgas y manifestaciones en conmemoración del Domingo Sangriento -la masacre que había detonado la revolución de 1905. El proceso de movilización se extendió, exigiendo controles de precios, aumentos salariales y otras demandas. Hacia febrero la tensión social, especialmente en la capital rusa, Petrogrado, estaba al límite.
Un informe policial advierte que la clase obrera está “al borde de la desesperación, la más mínima explosión, por más trivial que sea su pretexto, provocaría una revuelta incontrolable. La imposibilidad de comprar bienes, la frustración de esperar en colas, la mortalidad que crece por las pobres condiciones de vida, el frío y la humedad por la falta de carbón, han creado una situación en la que la mayoría de los trabajadores están predispuestos a participar en los salvajes excesos de los saqueos.”
Los revolucionarios se habían reconstituido y recuperado de los años de reacción, al mismo rítmo que las masas habían retomado las calles y las huelgas. Pero incluso los bolcheviques más radicales buscaban evitar una confrontación directa con el poder. No veían condiciones lo suficientemente maduras para una acción radical masiva, y temían otro 1905. Las trabajadoras textiles de Petrogrado opinaron distinto.

Las mujeres encienden la mecha

“El 23 de febrero (8 de marzo en nuestro calendario) era el Día Internacional de la Mujer. Los círculos socialdemócratas habían planificado reuniones, discursos, volantes. A nadie se le hubiera ocurrido que ese sería el primer día de la revolución. Ni una organización llamó a realizar huelgas ese día.” (León Trotsky, Historia de la Revolución Rusa)
De hecho Kayurov, dirigente bolchevique del distrito Vyborg -la región de Petrogrado que concentraba las mayores fábricas y barrios obreros de la ciudad- intentó disuadir a las obreras textiles que, sin embargo, pararon y marcharon exigiendo pan. A regañadientes, Kayurov y los bolcheviques de Vyborg se sumaron. Para esa noche 90.000 obreros estaban en huelga. Al día siguiente, la mitad de los trabajadores de Petrogrado pararon. “La consigna ‘pan’ quedó rápidamente ahogada por otras consignas más ruidosas: ‘abajo la autocracia!’, ‘abajo la guerra’.” (ídem)
Lo que siguió fue una aguda desintegración de las fuerzas represivas del gobierno zarista. Un militante bolchevique describió una escena -de tantas parecidas- en la que una multitud llegó a un cordón de soldados que pretendía frenar el paso de la marcha:
“Las puntas de las bayonetas se apoyaban sobre los pechos de la primera linea de manifestantes. Atrás se escuchaban canciones revolucionarias, adelante había confusión. Mujeres con lágrimas en sus ojos le gritaban a los soldados: ‘camaradas, levanten sus bayonetas, súmense a nosotros’. Los soldados se conmovían, se miraban entre ellos. Luego una bayoneta se levanta lentamente por encima de los hombros de los manifestantes. Hay un aplauso estruenduoso. La muchedumbre triunfante recibe a sus hermanos de capa gris. Los soldados se mesclan libremente con los manifestantes.” (Lionel Kochan, Rusia en Revolución)
El gobierno sacó a reprimir a su tropa de elite, la caballería cosaca. Pero estos también se negaron a dispararle a las multitudes. Sin romper sus filas permitían que la gente pasara entre las patas de sus caballos, fingiendo no darse cuenta.
El 27 de febrero un batallón de reserva estacionado en Petrogrado se amotinó, mató a su comandante y se sumó a las manifestaciones obreras y populares. Tres días después la guarnición de Petrogrado entera -170.000 soldados- se había amotinado. A los pocos días, el 2 de marzo, abdicó el zar.

Federico Moreno

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El movimiento revolucionario ruso https://mst.org.ar/2017/02/15/movimiento-revolucionario-ruso/ Wed, 15 Feb 2017 20:07:18 +0000 http://mst.org.ar/?p=6964 En conmemoración del centenario de la Revolución Rusa de 1917, Alternativa Socialista publicará una serie de artículos a lo largo del año, resaltando sus principales hechos, debates y enseñanzas. En esta segunda entrega, nos ocupamos del surgimiento del movimiento revolucionario ruso, de los populistas a los bolcheviques.

La Revolución Francesa que catapultó a la burguesía al poder en Europa no llegó a Rusia. De hecho, la monarquía rusa encabezó la Santa Alianza que impuso la restauración monárquica después de la derrota de Napoleón en Waterloo. Las secuelas de aquella revolución que sacudieron Europa en 1830 y 1848 tampoco afectaron al imperio ruso. En Europa occidental la burguesía propulsaba la segunda revolución industrial y transformaba los viejos regímenes absolutistas en republicas y monarquías constitucionales funcionales al desarrollo económico y político capitalista. Mientras tanto, en Rusia el absolutismo y las relaciones económicas feudales perduraban.
La industria moderna llegó tarde a Rusia, pero llegó en su forma más avanzada. Un par de ciudades concentraban las fábricas más grandes y avanzadas del mundo, rodeadas por un mar de cientos de millones de campesinos atados a la tierra y gobernados por una tiranía medieval. Este desarrollo desigual y combinado de la economía tuvo su correlato en el plano ideológico. La ideas de la revolución burguesa llegaron tarde y combinadas con ideologías más modernas. El marxismo, que se desarrolló en base a la crítica del capitalismo europeo, tuvo en la Rusia atrasada una interpretación particular que marcó el desarrollo del movimiento revolucionario ruso.

El populismo campesino

La primera corriente revolucionaria de peso en Rusia fue el movimiento narodniki, o populista. Tomaron de Marx su denuncia del capitalismo y dictaron que Rusia podía directamente saltear la sociedad capitalista y construir el socialismo una vez que derrocaran al zarismo. El mir, la tradicional comuna campesina rusa, sería la base de la nueva sociadad socialista. Por ende, su estrategia revolucionaria era la de incitar a la rebelión campesina. La principal organización populista, Zemlya i Volya (Tierra y Libertad) fracasó en su mayor intento por encender al campesinado en 1874. El vuelco masivo de militantes al campo no logró convencer a los campesinos y terminó con 4000 de ellos arrestados.
La conclusión que sacaron fue que si los campesinos no estaban dispuestos, los revolucionarios tendrían que actuar por su propia cuenta. Viraron hacia el terrorismo individual. El hermano mayor de Lenin fue ejecutado en uno de los intentos frustrados de asesinar al zar, pero en 1881 lograron el cometido, matando al zar Alejandro II. El resultado no fue el levantamiento popular que esperaban, sino una reacción que aplastó a las organizaciones revolucionarias y fortaleció a la autocracia.

El «padre» del marxismo ruso

Estos fracasos llevaron al revolucionario Gueorgui Plejánov a romper con Zelmya i Volya. En 1883 fundó el Grupo por la Emancipación del Trabajo y sentó las bases ideológicas y estratégicas del marxismo ruso. Plejánov planteó que, por el atraso económico de Rusia, el objetivo inmediato de la revolución sería instalar una democracia burguesa, pero que la debilidad de la burguesía rusa impedía que esta persiguiera ese fin consisten-temente, por lo cual la joven clase obrera tendría un rol central. «El movimiento revolucionatio en Rusia triunfará como movimiento de la clase obrera, o nunca triunfará», escribió en 1889.
Durante una década el Grupo por la Emancipación del Trabajo dirigió desde el exilio una red de grupos de estudio marxistas. El joven Vladimir Ilich Uliánov (Lenin) se sumó a uno de ellos cuando se mudó a San Petersburgo en 1893, en el momento en el que la organización dió un giro hacia la agitación en el seno de la clase obrera.
El vuelco de los marxistas estudiosos encontró terreno fértil en las fábricas, donde empalmaron con la incipiente organización sindical, que fue rápida y masiva en esos años. A la par del avance de los trabajadores en sus luchas, se desarrolló una corriente «economisista» entre los marxistas. Impactados por el éxito de la organización obrera en pos de sus reivindicaciones económicas (salario, jornada laboral, condiciones de trabajo), los «economisistas» limitaban el alcance de la lucha obrera a las demandas específicas de los trabajadores, relegando la lucha política contra el zarismo a la burguesía liberal.
Lenin combatió esta corriente. Para él, lejos de adaptarse al nivel más bajo de conciencia, la tarea de los revolucionarios era conectar la lucha política con cada conflicto específico y local: «La conciencia de clase no es una conciencia política genuina si los trabajadores no aprenden a responder a toda clase de tiranía, opresión, violencia y abuso, sin importar la clase afectada -si no aprenden, además, a responder desde un punto de vista socialdemócrata y ningún otro.» En la época «socialdemocracia» era sinónimode «marxismo revolucionario».

La chispa se enciende

En marzo de 1898 se intentó unificar a los grupos socialistas dispersos por el imperio ruso en un partido nacional. El congreso que se celebró fundó formalmente el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR), pero pocos días despúes ocho de los nueve delegados que habían participado fueron arrestados.
A partir de 1900, desde el exilio, Lenin y Plejanov, junto a un puñado de dirigentes más, fundaron el periódico Iskra (Chispa) para intentar mantener una línea política unificada entre los grupos socialistas que militaban clandestinamente en las fábricas rusas. Para Lenin, ese periódico era fundamental como base del tipo de partido revolucionario que hacía falta. El fracaso del congreso fundacional del POSDR lo había terminado de convencer de que sin una organización centralizada y disciplinada, conducida por militantes revolucionarios profesionales, no sería posible siquiera encarar seriamente una lucha contra el zarismo.

Bolcheviques y mencheviques

La discusión sobre la orientación que debía tomar el movimiento revolucionario colisionó en el segundo congreso del POSDR de 1903. Este se dividió entre bolcheviques (la mayoría) y mencheviques (la minoría) en torno al primer punto del estatuto que definía quiénes se considerían miembros del partido. Los mencheviques planteaban que se aceptara como miembro a todo aquel que coincida con la política del partido, un esquema funcional a una orientación más centrada en las reivindicaciones inmediatas de los trabajadores que en una lucha política contra el régimen. Lenin logró una mayoría para su propuesta de un partido que cuente entre sus miembros a aquellos que no solo acuerden con la política del partido, sino que además militen activamente.
Hasta 1905, la ruptura se limitaba a la dirección que trabajaba en el exilio. Los grupos que militaban en la clandestinidad no entendían la importancia del asunto, y muchos dirigentes -Trotsky incluido- se ubicaron por fuera de ambas fracciones y trabajaron en pos de la reunificación.
Pero el balance de la revolución de 1905, después de su derrota, reveló el trasfondo político de la división. Los bolcheviques sacaron la conclusión de que la proxima insurrección tendría que ser mejor organizada, preparada y armada, para darle un golpe definitivo al absolutismo. Los mencheviques opinaron que la revolución había fracasado por un radicalismo excesivo que espantó a la burguesía liberal, sin la cual no se podría construir la democracia post-zarista.
Estas dos corrientes del movimiento revolucionario ruso se fueron templando y consolidando durante los años de reacción post-1905 y la guerra mundial. En 1917 sus estrategias, junto a la del Partido Social-revolucionario -una versión moderada de los populistas del siglo anterior- se pondrían a prueba de fuego.

Federico Moreno

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