Husni Abdel Wahed – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Thu, 13 Feb 2020 19:12:39 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png Husni Abdel Wahed – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Debate sobre Palestina, Israel y el rol del imperialismo (parte II) https://mst.org.ar/2019/10/09/debate-palestina-israel-rol-imperialismo-parte-ii/ Wed, 09 Oct 2019 13:58:42 +0000 https://mst.org.ar/?p=20124 Extractamos aquí los cierres de los panelistas que el 24 de setiembre participaron de la charla que comentamos en nuestra edición anterior. La dinámica del debate llevó a que explicaran sus propuestas, lo que evidenció las importantes diferencias estratégicas entre la dirigencia palestina, sus aliados y nuestro partido.

Husni Abdel Wahed, embajador palestino

Se han expresado distintas opiniones. Coincidimos con algunas y nuestra opinión difiere en algunas. Nosotros no somos partidarios de «destruir» a nadie ni nada. Pienso que tenemos que ver el futuro con ojos diferentes y no caer en el juego del imperialismo y del sionismo de destruir para reinar. Nosotros somos partidarios de la convivencia pacífica, independientemente de quién se trate. La paz se hace entre enemigos. Hoy Israel es nuestro enemigo, y pretendemos hacer la paz con Israel.

El presidente palestino sostiene que en este mundo no sobra un pueblo, sino que falta un Estado. Este Estado que falta es el de Palestina. Es cierto que Israel ha hecho todo lo posible para que no se establezca un Estado palestino. La otra alternativa, en ausencia de un Estado palestino, es un Estado para todos, como es ahora el Estado de Israel, pero que incluya al 100% de la Palestina histórica.

Entonces nuestra lucha, en caso de que no haya un Estado palestino independiente y soberano, que conviva pacíficamente con el Estado de Israel, sería un Estado para todos sus ciudadanos en igualdad de condiciones. No podemos aceptar vivir como ciudadanos de segunda, tercera o cuarta. Hoy los palestinos, sean musulmanes o cristianos, inclusive judíos, son ciudadanos de tercera o cuarta categoría. Esto es insostenible. El objetivo de la lucha, en caso de que no se logre un Estado palestino, es un Estado realmente democrático, civil y para todos.

Jorge Elbaum, Llamamiento Argentino Judío

No es usual que yo coincida totalmente con Husni, pero la verdad que me siento absolutamente identificado con su concepción y difiero con el compañero Bodart. No hay cosa más funcional a Israel que utilizar la palabra destrucción. Cuando en Israel se utiliza la palabra destrucción, se remite a un hecho verídico de la historia reciente que es la Shoah, el Holocausto, en el que murieron seis millones de judíos -por supuesto también murieron 28 millones de rusos soviéticos, 500.000 gitanos, 200.000 gays, etc. Pero en la estructura fundante, cultural, del Estado de Israel, el concepto de destrucción se asocia inmediatamente a eso. Ésa es la causa por la cual Israel es la quinta potencia militar mundial y tiene 400 bombas nucleares en el Negev. Más allá de la discusión de fondo, que por supuesto es válida, quiero decirles una cosa, yo que conozco Israel y fui 50 veces y hablo hebreo y tuve formación judía laica: lo que necesita el sionismo de derecha es escuchar la palabra destrucción.

Los militantes populares no tenemos que darles herramientas a aquellos que defienden las políticas de discriminación, belicistas y de apartheid y limpieza étnica. Pero también hay muchos socios al interior de Israel. Estamos viendo surgir esta tercera fuerza del Partido Comunista Israelí y cuatro partidos palestinos, dos laicos y dos musulmanes, que sacó 13 parlamentarios en las últimas elecciones. En una democracia mentirosa, en la que hay cinco millones de tipos que no votan, pero las políticas que decide ese parlamento, la Knesset, se les imponen con la ocupación militar.

Para entender cómo se sale, yo coincido con Husni absolutamente. Creo que la comunidad internacional, si se pone de acuerdo, sobre todo el gran mal del universo en este momento que se llama Estados Unidos, si presiona fuertemente en un acuerdo internacional para exigirle a Israel que abandone los territorios ocupados y acepte un plan de paz que implique pagar el daño y el dolor sufrido por los palestinos, se podría arreglar en cinco minutos.

Ahora, en el caso que no se pueda, porque el imperio no deja de ser imperio, entonces una solución alternativa es un país con ciudadanía de primera para todos, con voto y derechos soberanos en igualdad.

La lógica colonial no es nueva. Nosotros en Argentina hicimos lo mismo. Lo que hizo Israel con los palestinos es lo que hizo Roca en la Patagonia, y lo que hizo Estados Unidos robándoles la tierra a los pueblos originarios. Los procesos de independencia en Latinoamérica, salvando algunos ensayos de San Martín y Belgrano de querer poner un rey inca, son procesos de destrucción y limpieza étnica muy parecidos al de Israel. Los mapuches son los palestinos. Son procesos de gente que viene de afuera y arma países y fronteras. ¿Qué frontera puede pensarse entre Bolivia y La Quiaca? ¿Cuál es la diferencia etnográfica entre el pueblo de vive en Jujuy y en Bolivia?El pueblo palestino, el gitano, el argentino, son todas construcciones culturales, como el pueblo castellano, que destruyó a los vascos, gallegos y catalanes.

Alejandro Bodart, Liga Internacional Socialista

Para mí, si vamos a hablar de qué es funcional a Israel, no hay nada más funcional al enclave colonial que aceptar su existencia, como lamentablemente han hecho los dirigentes palestinos y no el pueblo, que lucha de manera heroica desde hace 70 años. Creo que pedirle a Estados Unidos que interceda en favor de los palestinos, como hemos escuchado aquí, es pedirle peras al olmo. Creo que después de toda la experiencia del ’48 para acá, pedirle al sionismo que deje de ser colonialista y racista y acepte a los palestinos como ciudadanos de primera es otro desatino completo. Creo que, si para algo sirve la historia, es para sacar conclusiones. Si algo queda claro en la región, es que la política de no enfrentamiento a Israel y búsqueda permanente de una negociación es lo que ha hecho retroceder al pueblo palestino hasta la situación actual.

Hay un fracaso estrepitoso de la política de la dirección palestina de intentar negociar con el monstruo, aceptando permanentemente sus condiciones. Claro que tenemos diferencias.

La primera claudicación fue aceptar la existencia del Estado de Israel y pensar que así se podía llegar a un acuerdo con el sionismo para que permitiera la creación de un Estado palestino en un pedacito de lo que era la Palestina histórica. Y ahora, que ya está claro que Israel no acepta ni siquiera eso -la existencia de dos Estados- y que todos los acuerdos firmados desde los ’90 hasta acá solo han permitido fortalecer a Israel, estamos ante una nueva y más peligrosa claudicación: aceptar que el único Estado en todo el territorio de la Palestina histórica sea el de Israel y suplicarles a los dirigentes sionistas que consideren a los palestinos como ciudadanos de primera, cuando toda la política del sionismo avanza en sentido contrario.

La realidad demuestra que no sólo no es posible la integración de los palestinos al Estado de Israel, sino que cada día Israel se hace más fascista, más teocrático y más expulsador de los palestinos. Justificar la existencia del Estado de Israel comparando a los palestinos con los mapuches o los catalanes, además de intentar desviar el debate, omite que tanto mapuches y catalanes por ser naciones oprimidas, despojadas de su territorio unos y sometidos por un Estado reaccionario los otros, siguen peleando desde hace siglos por recuperar lo que les corresponde, al igual que pelea el pueblo palestino, lamentablemente sin una dirección consecuente al frente, para recuperar su territorio.

Este debate no es nuevo. Nosotros venimos haciendo este debate desde hace años. Cuando se firmaron los acuerdos de Oslo en los ’90, criticamos a la dirección de la OLP por aceptar la existencia del Estado de Israel y crear la ilusión de que alguna vez habría dos Estados. Y la realidad nos está dando la razón.

¿Cuál es la salida entonces? De ninguna manera ir a pedirle a Estados Unidos ni al sionismo que se hagan buenos, como hemos escuchado aquí hoy. La salida pasa por unirse a los pueblos árabes que uno a uno se están rebelando contra la oligarquía que dirige sus países, apostar a la revolución. Porque sin la movilización de los trabajadores y los pueblos pobres de Medio Oriente, lo que va a haber es barbarie, no sólo en Palestina sino en toda la región.

Hablar de las bombas atómicas para atemorizar… Estados Unidos tiene diez mil bombas atómicas y seguimos peleando para terminar con el imperialismo. Porque cuando se levantan los pueblos no hay armamento que los detenga, como ya demostró el pueblo vietnamita. Lo que hay que hacer es ganar al pueblo, y para ganar al pueblo hay que tener una política correcta que defienda sus intereses. Y la política correcta en el mundo árabe pasa por llamar a que se levanten contra sus propios gobiernos, la mayoría pro-imperialistas y juntos enfrenten al Estado de Israel, gendarme en la región, hasta destruirlo y sobre sus cenizas construir un nuevo Estado, palestino y laico, donde puedan volver a vivir pacíficamente todos los que hoy habitan ese territorio, sin distinción de raza o religión.

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Debate sobre Palestina, Israel y el rol del imperialismo “Hay que destruir a la bestia” https://mst.org.ar/2019/09/25/debate-palestina-israel-rol-imperialismo-primera-parte-hay-destruir-bestia/ Wed, 25 Sep 2019 12:55:19 +0000 https://mst.org.ar/?p=19985 El martes 24 de septiembre se realizó una charla-debate sobre Palestina, Israel y el papel del imperialismo, con el embajador palestino Husni Abdel Wahed, Jorge Elbaum (del Llamamiento Argentino Judío) y Alejandro Bodart (coordinador de la Liga Internacional Socialista). Extractamos aquí la primera intervención de Bodart, que abrió un profundo debate.

Hay pocos hechos tan tergiversados como la historia del Estado de Israel. Las mentiras y mitos que se han ido creando se siguen repitiendo para bancar un Estado que se creó artificialmente sobre el territorio de otro pueblo, expulsándolo y haciendo limpieza étnica.
Israel se creó en 1948 por un pacto político entre el movimiento sionista y el gobierno británico que dominaba a Palestina como protectorado. Muchas de las burguesías árabes, lejos de combatir consecuentemente contra el establecimiento de Israel, terminaron siendo parte de ese pacto. Así como también la Unión Soviética, que jugó un rol nefasto, porque lo apoyó también. A las confusiones que se generaron por las mentiras del imperialismo se les sumó que la URSS, con el enorme prestigio que tenía de haber derrotado a los nazis, llegó a decir que el sionismo tenía “elementos de liberación nacional”. Esto generó una gran confusión, sobre todo en la izquierda mundial y sectores de la vanguardia.

En el marco de los pactos de Yalta y Potsdam, se permitió que se instale ese enclave que actúa a favor de los intereses del imperialismo, en una zona fundamental por su ubicación geopolítica y riqueza petrolífera.

La colonización de Palestina se planificó desde mucho antes por el movimiento sionista. Incluso se barajaron distintos lugares, como Uganda o la Patagonia, para establecer un Estado judío. Una vez que se decidieron por Palestina y obtuvieron el apoyo del imperialismo inglés, comenzaron a trasladad gente hacia allí para dar el asalto final en 1948.

El sionismo es una corriente política e ideológica que surge en el siglo XIX como respuesta consciente a la izquierdización de la comunidad judía. Porque el pueblo judío, que ha sufrido las peores consecuencias de las crisis sociales, económicas y políticas, era muy proclive a la izquierda y a solidarizarse con las luchas de los trabajadores y los pueblos. Jugaron un rol fundamental en la Revolución Rusa, por ejemplo. Por eso el sionismo buscó arrastrar a las masas judías a un proyecto colonialista, racista y de derecha con la promesa de la tierra prometida.

El mito más famoso sobre la fundación de Israel es que había una “tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”. Entonces no le iban a hacer daño a nadie, porque se suponía que los árabes eran gente que no se sabe porqué habían abandonado las zonas más ricas de la región para vivir en el desierto.

La población palestina según un censo otomano de 1878 era de 500.000 habitantes: el 87% era árabe, el 10% era cristiano y el 3% era judío. Entonces era mentira que no había nadie. Para que sea realidad que no hubiera nadie desarrollaron una política de limpieza étnica. Había mil aldeas en la Palestina histórica. Los sionistas, amparados por el imperialismo británico, llegaban a las aldeas armados hasta los dientes, juntaban a la población y los obligaban a que se vayan. Si no se querían ir, juntaban a ancianos, niños y mujeres en una plaza púbica y los liquidaban, para generar terror y que el resto de la población huyera. De esa forma expulsaron a cerca de 800.000 palestinos en 1948. Muchos terminaron en los campos de refugiados en los países vecinos, como ciudadanos de segunda. El resto se confinó en las zonas de Cisjordania y Gaza.

Y no terminó ahí, porque esta política se ha seguido aplicando de manera sistemática desde la creación de Israel hasta la fecha. Cada gobierno le ha garantizado a los colonos judíos que sigan quedándose con los pocos territorios que le quedan a los palestinos en una situación de apartheid, guetos y semicampos de concentración, llegando al colmo que han declarado que es un Estado judío y que por lo tanto ningún otro tiene derechos.

Sin embargo, el pueblo palestino no ha dejado de luchar nunca, y ese es uno de los problemas que han tenido el imperialismo y la derecha israelí para consolidar su poder. Porque sin armas, sin poder económico, sin nada, hemos visto en las intifadas como generación tras generación siguen peleando contra la ocupación.

El Estado de Israel es un Estado inventado. Es un enclave colonial, un enclave fascista, porque aplica métodos de guerra civil contra la población. Es teocrático y aliado completamente al imperialismo yanqui.

¿Cuál es el debate actual? ¿Qué hacemos con ese Estado? Durante mucho tiempo la Organización por la Liberación Palestina (OLP), la principal dirección del pueblo palestino, desconoció al Estado de Israel y llamaba a luchar por la destrucción del enclave colonial. No para crear un Estado teocrático y racista palestino, sino para retrotraerse a los tiempos donde árabes, cristianos y judíos vivían en paz como de hecho viven en otros Estados, donde está el barrio judío, el barrio musulmán y la gente no se vive matando.

En 1993 la OLP firmó los Acuerdos de Oslo, aceptando la existencia del Estado de Israel y un plan de crear un Estado Palestino en las zonas de Cisjordania y Gaza. La ONU recién reconoció a Palestina en el 2012, pero como Estado observador, porque las distintas instituciones ligadas al imperialismo han jugado permanentemente para defender el enclave israelí, que es fundamental para sus intereses en la región. Permanentemente hay conflictos que amenazan los intereses de las grandes corporaciones que son dueñas del petróleo. El imperialismo necesita ese enclave y lo apoya con uñas y dientes.

¿Son posibles dos Estados? Nosotros hemos sido muy críticos del abandono de la consigna de la destrucción del Estado de Israel. Siempre opinamos que los Acuerdos de Oslo eran ilusorios, porque estamos convencidos de que Israel no puede convivir con otro Estado porque la esencia del enclave es seguir expandiéndose y que haya una zona de apartheid cada vez más reducida. Lamentablemente, la realidad nos está dando la razón, porque los distintos gobiernos israelíes se encargan permanentemente de incumplir todo acuerdo, facilitando nuevos asentamientos coloniales y ahora decretando a Jerusalén como capital de Israel, haciendo volar por los aires los acuerdos de convivencia pacífica que había sobre la ciudad.

¿Es posible destruir el Estado de Israel? Porque es una potencia económica, política, militar, se han armado hasta los dientes. Ha derrotado al conjunto de los ejércitos árabes, aunque éstos tampoco hicieron mucho. Porque las burguesías árabes le tienen terror a la derrota revolucionaria del estado de Israel, que posiblemente motorizaría a los pueblos que se quieren sacar de encima a los jeques y la oligarquía árabes que viven en la opulencia mientras sus pueblos son pobres. Por eso nunca llevaron adelante una pelea hasta el final contra el Estado de Israel y han abandonado a Palestina.

Nosotros creemos que hoy la salida pasa por la movilización. Hoy en día el mundo árabe está conmocionado por revolución tras revolución. La primavera árabe, que intentaron liquidar con una serie de golpes de Estado, no ha muerto. En Egipto vuelve la movilización, en Sudán, Yemen y Argelia hay procesos impresionantes; toda la región esta conmovida.

Creemos que la salida es apostar a la unidad con los procesos revolucionarios que se están dando. No es fácil, pero hay que preguntarse si existe otro camino, porque la política de negociar con el monstruo solo ha permitido fortalecerlo cada vez más. No se puede negociar con gente que ha construido sobre la base del exterminio y la limpieza étnica. Es como creer que se podía negociar con el Estado nazi: la única posibilidad que hubo fue destruirlo y crear a partir de ahí una situación completamente distinta.

Nosotros defendemos la perspectiva socialista, pero en el camino al socialismo un paso fundamental es destruir ese monstruo y que surja una Palestina libre, democrática y laica. Nuestra corriente va a estar ahí como ha estado todos estos años combatiendo las falsas ideologías, apoyando al pueblo palestino contra cada una de las barbaridades que se cometen. Desde esa ubicación, creemos de que llegó la hora de patear el tablero y volver a izar la única bandera que puede lograr la paz: destruir a la bestia. Porque la paz sobre la base de una bestia que crece no es sino la paz de los cementerios.

En la próxima edición publicaremos la segunda parte, con el debate entre la defensa de un único Estado palestino versus la adaptación a Israel hasta incluso retroceder de la postura de «dos Estados».

 

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