Imperialismo – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Thu, 10 Mar 2022 19:12:29 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png Imperialismo – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Sobre Putin y el imperialismo ruso. Algunos debates https://mst.org.ar/2022/03/09/sobre-putin-y-el-imperialismo-ruso-algunos-debates/ Wed, 09 Mar 2022 13:58:03 +0000 https://mst.org.ar/?p=30816 La guerra en Ucrania trajo nuevos debates. La necesidad imperiosa de enfrentar la estrategia expansionista de EEUU y la OTAN es un hecho evidente. Aunque a la vez, tener claro esto no alcanza para comprender lo que pasa en Ucrania y el este europeo. Y menos aún, para entender la dinámica de Rusia y por qué no refleja un campo progresivo, sino otro poder imperialista en ascenso, ahora invadiendo Ucrania y atacando su población. Abordamos estos debates de actualidad.

Escribe: Sergio García

El intelectual brasilero Emir Sader, escribió para Pagina 12: «La tercera década del nuevo siglo proyecta así una nueva forma de guerra fría…Comparado con la fuerza que tuvo en la primera guerra fría, ya sea en el campo político, económico, tecnológico y hasta militar, Estados Unidos es flagrantemente más débil. En la crisis de Ucrania, incluso la superioridad militar de EEUU resultó ser relativa, ya que la iniciativa y la audacia de Rusia neutralizaron su capacidad de acción…El siglo XXI seguirá siendo un siglo de disputa entre el declive de la hegemonía norteamericana y el ascenso de fuerzas favorables a un mundo multipolar».

De esta forma, Sader da cuenta de un mundo donde hay un solo campo imperialista, el comandado por EEUU, y enfrente solo existe un campo positivo, comandado por China y Rusia, que quieren un mundo multipolar. De ahí desprende que hay que apoyar a estos últimos.

Siguiendo la misma lógica, Atilio Borón, que al igual que Sader representa una voz campista que le da a Rusia un rol progresivo, dice en torno a la guerra de Ucrania que es «una tragedia que podría haberse evitado y ante la cual no hay neutralidad posible. Hay un bando agresor: Estados Unidos y la OTAN, y otro agredido, Rusia. En esto no puede haber confusión alguna».

Podríamos seguir citando textos similares de intelectuales campistas que se apoyan en la sana necesidad de enfrentar a EEUU y la OTAN para dejar correr un no-sano apoyo a Putin y el régimen expansionista ruso; responsable directo no solo de la invasión y masacres en Ucrania, sino de acciones semejantes en varios países. Y de una permanente represión interna en Rusia, donde encabeza un régimen capitalista reaccionario y bonapartista.

Rusia, historia y presente

Cómo militantes socialistas, defensores de las mejores enseñanzas del leninismo y el trotskismo, nada tenemos que ver con las posiciones alentadas por la prensa proimperialista y sus ideólogos, que buscan aprovechar la invasión de Putin a Ucrania, para generar un sentimiento antiruso, emparentándolo indirectamente como sinónimo de anti-izquierda, anticomunista. Somos defensores de la historia revolucionaria de la Rusia Soviética, que expresó en su momento lo más avanzando con la clase obrera en el poder, iniciando un cambio de época en la historia de la humanidad. Precisamente esa gesta revolucionaria llegó para cortar la decadencia del imperio opresor zarista y todas sus visiones granrusas, chouvinistas y de «cárcel de los pueblos», como en su momento denunciara Lenin. Las mismas pretensiones imperiales y opresoras que hoy, en otro contexto y otro tiempo, vuelven a aparecer en toda su dimensión. Opresión que en su momento Stalin también había impulsado como jefe político de la burocracia que luego se transformó en restauracionista. La historia de Rusia tiene una esencia casi permanente de políticas y acciones imperiales sobre todos los pueblos de la región, comportamiento que no fue así, tan solo en el breve período de los años de auge de la revolución rusa conducida por Lenin, Trotsky y los bolcheviques.

Llegados a un nuevo milenio, lo que hace años sucede al interior de Rusia, y como extensión de esa realidad sucede en su política exterior, nada tiene que ver con esa tradición progresiva y revolucionaria del bolchevismo. Tras la caída del contrarrevolucionario aparato stalinista y el avance del proceso de restauración, Rusia se fue convirtiendo en una nueva potencia capitalista, que, tras un primer momento de retroceso marcado en los 90 y comienzos de la década del 2000, en los últimos quince años viene dando pasos para recuperar peso regional y reinsertarse en la disputa mundial, ahora como potencia capitalista. Y aprovechando tras la crisis global de 2008, el debilitamiento del imperialismo yanqui y el europeo.

Quienes desde una posición antiimperialista contra EEUU, a la vez ocultan el rol regresivo y reaccionario de Rusia en el escenario mundial, tapan conscientemente que el régimen ruso bajo Putin viene cometiendo atrocidades en diversos países, a la vez que avanza en su influencia militar, económica y política en toda su zona de influencia, y a un ritmo menor, pero de avance, en diversos continentes del mundo.

Que tenemos que enfrentar los planes de EEUU como principal potencia imperialista no está en debate, lógicamente hay que hacerlo siempre como tarea central. El debate es otro. Y es que nada dicen los defensores de Putin que, en el último año, las acciones del gobierno ruso y su poder militar, fueron claves para reprimir las revueltas populares y masivas en Bielorrusia y en Kazajistán, que tuvieron enormes y progresivas rebeliones populares contra planes de ajuste, y sus gobiernos tuvieron el apoyo de Putin para frenar las revueltas. Nada dicen tampoco de su anterior incursión en Siria, en apoyo a una dictadura sangrienta de décadas, jugando el ejército ruso un rol clave para frenar la primavera árabe en tan importante país del Oriente Medio. O sus incursiones contra el pueblo checheno o la propia Ucrania años atrás. O sus actuales amistades y acuerdos con Israel, los Talibanes, con derechistas europeos y, últimamente, hasta con Bolsonaro.

Ahora, actuando en opuesto a lo mejor de la tradición rusa y leninista que fue vanguardia en otorgarle al pueblo ucraniano su derecho a la autodeterminación, el poderoso ejército ruso bajo Putin invade, destruye, mata civiles y pretende conducir a su antojo el destino de un país semicolonial. Sin embargo, para los campistas, Rusia es la víctima, al decir de Borón «no puede haber confusión alguna». Pero no se trata de confusiones sino de engaños conscientes. Porque nunca puede ser positivo para enfrentar a una potencia imperialista como EEUU y a la OTAN, apoyar y justificar a otras potencias con planes y acciones imperialistas en curso.

Rusia, también imperialista

Esta es una definición que niegan los intelectuales reformistas y campistas que ven al mundo como si hubiera solo dos campos; uno imperialista y malo y un bloque multipolar bueno y positivo. Ya hemos explicado el rol regresivo que Rusia jugó todos estos años en todos los países donde intervino política y militarmente, en función de fortalecer sus objetivos como potencia y atacar derechos sociales y democráticos de pueblos enteros, dentro y fuera de sus fronteras.

Pero también en la izquierda anticapitalista y socialista hay debates y matices o diferencias al respecto. En todo el mundo la izquierda debate sobre qué es Rusia y qué rol juega. Por ejemplo en nuestro país, al interior del Frente de Izquierda Unidad, hay compañeros que no consideran que Rusia sea una potencia imperialista. Por ejemplo los compañeros del PTS denuncian a Rusia en su ataque a Ucrania, pero a la vez no la consideran imperialista. Y sin esta definición, más temprano o más tarde, se conduce a errores políticos de importancia, porque nunca se tiene la misma política para una potencia imperialista que para un país que no es.

De hecho, el PTS y su organización internacional arrancó sus opiniones en este conflicto con esta consigna en su declaración; «Abajo la escalada guerrerista de EEUU y la OTAN en el Este de Europa. Ni intervención imperialista ni injerencia militar rusa en Ucrania». Allí le da un rol imperialista solo a EEUU y a Rusia tan solo el de tener «injerencia militar». Pero días después de esa declaración fue Rusia quien invadió y bombardeó a un país semicolonial. Con el correr de los días ante la realidad evidente, fue modificando más correctamente su posición, partiendo de denunciar la invasión rusa y junto con eso denunciar también a la OTAN y sus planes, aunque sigue sin definir como imperialista a Rusia. Esos vaivenes, se deben precisamente a que no tienen una definición clara de que es realmente Rusia en el contexto actual. Algo esencial para no ceder a las presiones de posiciones campistas.

Para explicar que no es imperialista, los compañeros publican en La Izquierda Diario un texto de hace tres años de Stansfield Smith, quien da una serie de datos económicos y financieros para sustentar que Rusia no es imperialista. Sin embargo, todo el texto y los datos, muchos de ellos reales aunque en algunos casos desactualizados, son parcialidades combinadas con conclusiones esquemáticas, ajenas al desarrollo desigual y combinado de una potencia imperialista en ascenso, y ajena a la intervención concreta de Rusia en la realidad regional y mundial. Lenin lógicamente hizo definiciones sobre que era el imperialismo cuando había un cambio de época, cuando el sistema en su conjunto se transformó en un capitalismo imperialista. De ahí que, manteniendo esos parámetros, no se los puede tomar como un esquema fuera de la realidad, más de cien años después.
Por ejemplo, con datos en frio y esquemas, se pretende decir que Rusia no es imperialista porque está muy por detrás de EEUU, China o Alemania en materia de inversiones, en el peso de las grandes empresas rusas entre las más grandes del mundo y en el retraso en exportaciones de capitales. Sin embargo, eso no demuestra que no sea imperialista, en todo caso demuestra que no es el imperialismo más importante ni menos aún el hegemónico. Explica que hay desigualdades incluso entre distintos imperialismos en sus diferentes grados de desarrollo. Los datos muestran que hay algunos que aún en su debilidad son más dominantes y otros vienen desde una ubicación inferior, buscando ganarse un lugar, en un mundo convulsionado y de crisis sistémica del modelo capitalista-imperialista. La realidad demuestra también que Rusia es un imperialismo en desarrollo, con elementos desiguales y un tipo distinto de imperialismo, porque actúa bajo un modelo de Capitalismo de Estado, distinto al imperialismo de occidente.

Realidad, dinámica y desarrollo desigual

Así como es verdad que el marxismo dio una serie de condiciones económicas-financieras-militares para definir al imperialismo, las mismas no pueden tomarse como esquemas ni como sumas y restas de cada rubro, sino viendo la realidad y la dinámica. Una potencia imperialista tiene desigualdades en su desarrollo, puede estar más retrasada en exportación de capitales, pero estar muy avanzada en su accionar y poderío militar, e influencia de zonas muy importantes del mundo. Puede no tener las principales corporaciones y trust, pero teniendo algunas importantes ostentar planes expansionistas apoyados en riquezas naturales de envergadura, que la colocan en una posición de superioridad, incluso sobre otros países imperialistas.

Estamos en un nuevo milenio y en una nueva situación internacional, y en lugar de esquemas hay que utilizar la ley del desarrollo desigual y combinado de Trotsky, que es mucho más útil para comprender cómo una potencia que aún es más débil en rubros económicos y financieros, tiene hoy a EEUU, Alemania, Francia e Inglaterra, sin decidirse a intervenir en forma directa con sus tropas en el campo de batalla, por la incertidumbre que abriría dar ese paso.

A la vez, no se puede definir a Rusia por fuera de la realidad. Si no es un imperio expandiendo sus planes y su fuerza; ¿por qué el mundo reconoce que tiene en vilo a todo un continente con países imperialistas adentro? ¿O acaso alguien cree que los pueblos de toda su región no lo perciben como una fuerza imperialista, si permanentemente los azota, amenaza, anexiona, interviene o directamente invade?
¿Puede afirmarse a la vez, que Rusia tiene capacidad de cortar gran parte del suministro de gas y energía a Europa y a Alemania en particular, pero decir que no tiene ningún peso importante en la economía mundial?
Rusia puede invadir y enviar tropas, armas y mercenarios a los últimos cinco o seis conflictos de envergadura en Europa y Medio Oriente, ¿y no es ese accionar una característica central de una potencia imperialista?
Tan evidente es la realidad, que aun negándose a definir a Rusia como imperialista; el compañero Matias Maiello del PTS tiene que terminar escribiendo en su último artículo que; «hoy es un país capitalista, que si bien no es imperialista en el sentido preciso del término (en tanto y en cuanto no cuenta con proyección internacional significativa de sus monopolios y exportación de capitales; exporta esencialmente gas, petróleo y commodities; etc.) actúa como una suerte de «imperialismo militar» en su zona de influencia».

El autor no puede obviar el rol y la capacidad militar como un tema central de la caracterización de una potencia imperialista, y recordemos que Rusia es uno de los países con más cabezas nucleares y ocupa el segundo lugar en exportación de armas, detrás de EEUU. Sin olvidar algo ejemplificador sobre la posición actual de Rusia: es miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas con derecho a veto. Solo cinco países tienen esa condición de vetar cualquier resolución, y los otros cuatro son imperialistas; EEUU, Reino Unido; Francia y China. Raro que Rusia no lo sea.

Pero junto con eso, el texto de Stansfield Smith citado por La Izquierda Diario, no toma en cuenta la dinámica de Rusia y todo lo que avanzó los últimos años en el plano del comercio, las exportaciones, la influencia e intervenciones políticas en varios continentes, mientras el imperialismo europeo fue retrocediendo.

Por ejemplo, su capacidad energética, es parte de su plan de avance imperialista, y no un dato desconectado y parcial. Como bien dice un estudio reciente «Rusia es una gran potencia energética, pues posee una quinta parte de las reservas de gas natural del mundo y la octava parte del petróleo, y es líder en el mercado europeo, ya que casi el 40% del gas que importan los países de Europa es ruso. Las enormes reservas de gas y petróleo, y las conexiones de los oleo- y gasoductos que atraviesan varias fronteras de los países de Eurasia, son la base esencial del poder de Rusia. Los fundamentos de la geopolítica rusa de energía consisten en usar los recursos energéticos como instrumento de política exterior para aumentar su influencia política, sus ganancias económicas y su capacidad de coacción sobre los países vecinos y sus clientes».

A la vez Rusia viene avanzando los últimos años en sus intervenciones, negocios e influencia política en Latinoamérica y en África, en esta última, donde potencias europeas vienen en retroceso constante. Aquí Rusia se vale de un circuito de seguridad privada, el Grupo Wagner, comandadas por un millonario ligado a Putin, que actúa a las órdenes del Estado ruso. Y en Latinoamérica, aunque bastante por detrás de EEUU y de China, hace años Rusia viene dando pasos en acuerdo comerciales diversos, con centros en planes energéticos y venta de armas. Podríamos continuar con más datos, pero no es nuestra intención demostrar que Rusia supera a las principales potencias imperialistas en materia económica o comercial, porque no es así, en su desigual desarrollo tiene retrasos evidentes. Pero sí es bueno ver que viene avanzando en estos rubros de gran importancia, mientras en el plano de acciones militares y en política geoestratégica, se ubica por encima de otros imperialismos como el europeo, que refleja una marcada debilidad. Es decir que su rol político y militar central, acompañados por puntos fuertes y debilidades, es un rol imperialista en todo el este europeo y Oriente Medio, y a la búsqueda de intentar extender ese accionar a otras regiones del mundo, como socio de China.

En resumidas cuentas, en la izquierda tenemos la obligación de interpretar a fondo el mundo que vivimos, caracterizar correctamente a todos los actores en pugna, comprender la dinámica de las disputas interimperialistas y no tomar partido por ninguna potencia imperialista más allá de su grado de desarrollo, sino alentar políticas y acciones independientes, anticapitalistas y socialistas. Que en el caso específico del conflicto actual, se ordenan por el rechazo a la guerra, fuera Putin y las tropas rusas de Ucrania; solidaridad con la clase obrera y el pueblo ucraniano; fuera la OTAN del este europeo.

 

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Trump ¿Nobel de la Paz? https://mst.org.ar/2020/09/11/trump-nobel-de-la-paz/ Fri, 11 Sep 2020 17:14:15 +0000 https://mst.org.ar/?p=27380 Por segunda vez consecutiva el legislador noruego, Christian Tybring-Gjedde, del Partido del Progreso, nomina a Trump candidato. Ambos comparten su odio por los inmigrantes y promueven un capitalismo ultraliberal.

No es fake news, Trump vuelve a estar entre los elegidos para el premio Nobel de la Paz que se entregará en 2021, en pocos minutos los memes y el repudio se hizo viral. El enorme rechazo que generó en millones de jóvenes que un racista y pro bélico sea premiado en nombre de la paz entre los pueblos, no tiene precedentes.

La postulación al premio la realizó, Christian Tybring-Gjedde, un adherente de  las políticas antiinmigrantes y racistas, actualmente es legislador noruego. La justificación es el papel de mediador que ha jugado Trump entre el acuerdo alcanzado entre Israel y Emiratos Árabes Unidos, que será firmado en los próximos días. Otra de las similitudes que ambos protofascistas comparten es la defensa de estado genocida de Israel y los crímenes del sionismo sobre el pueblo palestino. En las redes sociales expresó “Ahora es de esperar que el Comité Nobel sea capaz de considerar lo que Trump ha logrado internacionalmente y que no tropiece con los prejuicios establecidos contra el Presidente de los Estados Unidos”. Además sostuvo que: “…ha intentado crear la paz entre las naciones más que la mayoría de los nominados”.

Recordemos que Trump viene de convocar en sus actos electorales a referentes de las agrupaciones políticas que reivindican la supremacía blanca, y que ha promovido un enorme apoyo al gobierno israelí de Netanyahu trasladando la embajada estadounidense a Jerusalén, lo cual generó un enorme malestar en la población palestina y el mundo entero.

Un provocador del odio racial y liberal  

Es por eso que la nominación de Trump, además de bizarra, merece el repudio total a quienes la justifican y la avalan. El organismo internacional de premiar a noveles luchadores de la paz debería rápidamente retractarse si sus intenciones son genuinas, pero los hechos de la realidad exponen que sus intereses son antagónicos a la paz entre los pueblos del mundo entero.

El gobierno de Trump desde hace año viene incentivando una confrontación bélica con China, la llamada guerra comercial tuvo puntos álgidos y no se descartan mayores provocaciones entre ambos. Recientemente dejó de financiar a la OMS en un claro mensaje de confrontación con el régimen autoritario chino, pero que en plena pandemia mundial aceleró las hipótesis conspirativas y anticuarentena.

En el plano interno ha celebrado la represión de la Guardia Nacional contra el movimiento Black Lives Matter y sigue insistiendo en la construcción de un enorme muro en la frontera con México para “frenar la inmigración ilegal y dar fuerza su política de “tolerancia 0 con la inmigración”. En el mes de junio había publicado en sus cuentas oficiales de redes sociales un video con canticos supremacistas blanco y que luego tuvo que borrar. Todos elementos que exponen su carácter de protofascista y la necesidad de que colectivamente lo tiremos al basurero de la historia universal.

Por último, cabe mencionar que los Premios de la Paz pocas veces premiaron a personalidades dedicadas a llevar adelante un real esfuerzo universal por el cese de la violencia. Desde hace años las nominaciones resultan ser un verdadero escándalo y rozan lo bizarro. Por ejemplo en 1973 fue premiado Henry Alfred Kissenger, político estadounidense dedicado a las relaciones internacionales, un instigador del golpe militar de Pinochet sobre el gobierno democrático de Allende y que ayudó a terminar la guerra de Vietnam para evitar más desprestigios que por salvar vidas. En el año 2009 fue Barack Obama con un gran cinismo, el apodado “señor de los drones”, por financiar y avalar la mayor cantidad de bombardeos por aviones no tripulados en Medio Oriente, obtuvo el premio.

Gaston Baldomir

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Trotsky y el desarrollo desigual y combinado https://mst.org.ar/2020/08/21/trotsky-y-el-desarrollo-desigual-y-combinado/ Fri, 21 Aug 2020 16:46:55 +0000 https://mst.org.ar/?p=26196 Dejamos este trabajo referido a uno de los aportes más importantes de León Trotsky, la Ley del Desarrollo Desigual y Combinado, que aún cobra plena vigencia e importancia científica, para el estudio, el análisis y la política de las y los revolucionarios.

Escribe: Sergio García

Se cumplen 80 años del asesinato de León Trotsky, quien fuera junto a Lenin, uno de los máximos dirigentes de la revolución rusa, primera experiencia socialista del siglo XX. Un agente stalinista acabó a traición con su vida. Tenía la orden de la burocracia soviética de liquidar al viejo líder bolchevique, para evitar que sus ideas y su peso dirigente siguieran actuando en la vida política, tras haber fundado dos años antes la Cuarta Internacional. Lograron acabar con su vida, pero 80 años después está muy claro que no frenaron el avance de sus ideas ni de la causa que signó su vida.

Como hemos expresado en otros artículos y videos publicados días atrás en nuestra web, el legado del líder revolucionario mantiene plena vigencia y no casualmente, incluso hasta nuestros días, a lo largo del mundo diversas corrientes burocráticas, reformistas y posibilistas lo atacan y difaman. Y se preocupan al ver que terminando ya la segunda década del siglo XXI, en cada rebelión y revolución que sucede, jóvenes obreros y estudiantes se interesan por las ideas trotskistas, se leen sus obras, se nuclean miles en torno a organizaciones que reivindicamos su legado histórico.

La experiencia práctica y militante a lo largo de toda su vida y el peso notable de sus ideas, ha sido y es un arma de grueso calibre contra quienes pretenden frenar la lucha contra el capitalismo en todas sus formas. No es casual que todas las alas de la burocracia y de funcionarios de gobierno de diversa índole, cuando hay procesos de lucha genuinos y surgen activistas y vanguardias que no quieren frenar la lucha y van por todo, se las intenta descalificar con frases del tipo: “parecen trotskos”, como si eso  fuera un insulto. La sola comparación, tan solo hace más visible la fuerza del trotskismo, y agreguemos del leninismo y el marxismo como tal, que no cede ni capitula y busca siempre llevar hasta el final las luchas sociales y la lucha política anti sistémica. Aunque en su ignorancia crean que la acusación de “trotskos” es un agravio, en realidad es una constatación científica y práctica; las nuevas generaciones que a lo largo del mundo luchan por causas justas y genuinas hasta el final y buscan un camino anticapitalista, reafirman la vigencia del legado del viejo León, sean conscientes o no, de este hecho.

Trotsky y sus aportes teóricos

Además de su larga y revolucionaria actividad por más de cuatro décadas, León fue un gran teórico, escritor y divulgador del marxismo, al cual le hizo, a lo largo de su vida, aportes específicos de notable importancia. Tantos que sería imposible condensarlos en un solo trabajo. Como ya nos hemos referido en artículos recientes, la teoría de la revolución permanente y el Programa de Transición son obras esenciales que reflejan su pensamiento y contribuyeron muy positivamente al movimiento revolucionario.

En el mismo sentido nos queremos referir ahora a otro aporte trascendente de Trotsky, que contribuyó a comprender más integral y científicamente, los procesos sociales y revolucionarios del siglo XX, y aún hoy es una herramienta imprescindible para comprender el proceso de crisis capitalista que vivimos y la combinación, desigual, de diversos procesos económicos y sociales. Nos referimos a su Ley del Desarrollo Desigual y Combinado. La misma fue durante décadas ignorada conscientemente por diferentes ámbitos intelectuales, académicos y políticos, afines al stalinismo del siglo XX. Sucede que esta ley, entre muchas otras cosas, ayudaba a interpretar las relaciones desiguales y combinaciones del desarrollo social, las relaciones de países adelantados y atrasados, y también las distintas tareas encadenadas que tenían la clase obrera y los revolucionarios en su lucha por el poder, partiendo de la real experiencia histórica de la Rusia revolucionaria. Y este enfoque científico molestaba al stalinismo, que inducía por entonces teorías etapistas y de colaboración de clases, nocivas para la revolución.

Contra la corriente, el trotskismo fue intentando divulgar esta ley y su relación con la teoría de la revolución permanente. En medio de estos intentos, durante décadas la ley fue desconocida por muchos sectores, aunque jugaba un rol esencial para comprender el devenir del desarrollo capitalista, sus crisis, desarrollos diferentes, las revoluciones que lo enfrentan y la relación entre las clases en pugna.

No tenemos la pretensión en este trabajo de abarcar la totalidad del tema, pero sí al menos hacer un recorrido sobre el mismo, y generar interés en nuestras y nuestros lectores, en adentrarse más a fondo apelando a otros materiales respectivos.

Sobre la importancia de analizar el desarrollo de una sociedad y las relaciones con las ideas, clases y partidos, para sacar de allí conclusiones políticas útiles para los revolucionarios, Trotsky ya había anticipado en parte estudios importantes tras la revolución de 1905, en un trabajo de 1906, donde entre muchas otras cuestiones analizaba las desigualdades del desarrollo en Rusia y su relación con países europeos más avanzados, y afirmaba: ““El pensamiento ruso se desarrolló, como la economía rusa, bajo la presión directa del pensamiento y de la economía -más avanzados- de occidente. Como a consecuencia del carácter económico natural de la economía, es decir como a consecuencia del comercio exterior muy poco desarrollado, las relaciones con los otros países tenían un carácter principalmente estatal, la influencia que Rusia debía sentir de estos países, antes de poder adoptar la forma de competencia económica directa, se manifestó más bien como una lucha encarnizada por la existencia estatal misma. La economía occidental influenció sobre la rusa por mediación del Estado. Para poder sobrevivir mejor en medio de Estados enemigos y mejor armados, Rusia estaba obligada a introducir fábricas, escuelas de navegación, libros instructivos sobre la construcción de instalaciones de fortificación, etc. Pero si el movimiento general de la economía interior no se hubiera dirigido en este sentido, si la evolución de esta economía no hubiese creado una necesidad de aplicación y generalización de los conocimientos, entonces todos los esfuerzos del Estado hubieran sido infructuosos: la economía nacional, que evolucionaba de una manera normal de la forma de economía natural a la forma de economía dinero-mercancías, solamente reaccionó a las medidas del gobierno que se correspondían con esta evolución, y solamente en la medida en que estaban de acuerdo con ella. La historia de la fábrica rusa, del sistema monetario ruso y del crédito estatal es una prueba contundente de esta interpretación de los hechos que acabamos de exponer” (1). De esta elaboración fue avanzando mucho más tras el triunfo de la revolución de 1917 y terminó condensando más claramente su visión en su gran obra “Historia de la Revolución Rusa” a inicios de la década del treinta.

Un poco de historia sobre el tema

Podemos decir que como fenómeno de estudio, el análisis de las relaciones desiguales de avance de las sociedades tiene sus antecedentes desde mucho tiempo antes. Desde muchos siglos previos se debatía sobre la desigualdad de los procesos en el desarrollo social, ya en la antigua Grecia existieron las primeras observaciones al respecto. Mucho tiempo después, Hegel se adentrará en parte en estos temas; y en el siglo XIX en sus estudios Marx y Engels fueron avanzando más profundamente. El marxista Plejanov aportaría al tema, también Parvus indagó sobre el tema e intercambio con Trotsky. También Lenin hizo referencias importantes y definiciones en igual sentido sin nunca formular, ninguno de ellos, una explicación general o una ley respectiva.  De ahí que tengamos que tomar todo el desarrollo histórico del estudio de estos conceptos pero a la vez reivindicar que fue Trotsky quien avanzó mediante la experiencia de las revoluciones rusas y la sistematización de sus análisis y conclusiones, a desarrollar una explicación profunda e integral sobre el tema como nueva ley y aporte marxista.

Volviendo sobre los antecedentes de esta temática, el propio Marx en sus escritos y estudios sobre el desarrollo de la sociedad y nuevos modos de producción, sin llegar nunca a formular una ley al respecto orillaba conclusiones en sentido similar, en su esfuerzo espectacular por comprender las desigualdades del desarrollo capitalista del siglo XVIII y XIX. En su momento analizaba a los países más avanzados y sus variadas formas productivas, su relación con modos de producción anteriores y con países de desarrollo menos avanzados. Y por dar un ejemplo, en relación a las conquistas hacía notar las desigualdades de su resultado, una nueva “fusión” y afirmaba: Todas las conquistas suponen tres posibilidades: el pueblo conquistador somete al pueblo conquistado a su propio modo de producción (es lo que los ingleses hacen en este siglo en Irlanda y parcialmente en la India); o bien deja subsistir el antiguo modo de producción y se limita a obtener un tributo (por ejemplo, los turcos y los romanos); o bien se produce una interacción de la que nace una forma nueva, una síntesis (particularmente en las conquistas romanas). En todos los casos, el modo de producción, sea el del pueblo conquistador como el del pueblo sometido, o el que resulte de la fusión de los dos, es determinante para la nueva producción que se establece”. (2)

Por otra parte, el propio Lenin se metía en tema de manera parcial y acertada, en función de comprender las etapas de la revolución rusa y las conclusiones para poder prever lo que vendría y las tareas y perspectivas de los bolcheviques. En este sentido decía en el año 1917: El hecho de que la revolución (de febrero) haya ocurrido tan rápidamente… es debido a una coyuntura histórica inusual donde estaban combinados, de una manera «altamente favorable», movimientos absolutamente distintos, intereses de clases absolutamente diferentes y tendencias políticas y sociales absolutamente opuestas» (3)

Tras esta larga serie de ensayos y aproximaciones, como parte de un estudio científico y marxista de todo el proceso de la revolución rusa, de la combinación de tareas, formas de producción, desarrollo social, clases e intereses de clases, Trotsky finalmente le da su definición más precisa a esta ley, en su “Historia de la revolución rusa” donde escribe: “Las leyes de la historia no tienen nada en común con el esquematismo pedantesco. El desarrollo desigual, que es la ley más general del proceso histórico, no se nos revela, en parte alguna, con la evidencia y la complejidad con que lo patentiza el destino de los países atrasados. Azotados por el látigo de las necesidades materiales, los países atrasados vénse obligados a avanzar a saltos. De esta ley universal del desarrollo desigual se deriva otra que, a falta de nombre más adecuado, calificaremos de ley del desarrollo combinado, aludiendo a la aproximación de las distintas etapas del camino y a la combinación de distintas fases, a la amalgama de formas arcaicas y modernas. Sin acudir a esta ley, enfocada, naturalmente, en la integridad de su contenido material, sería imposible comprender la historia de Rusia ni de ningún otro país de avance cultural rezagado, cualquiera sea su grado”.  (4)

Sobre la base de esta explicación científica se comprendía cabalmente por que, un país atrasado, con resabios feudales y con mayoría campesina, que a la vez desarrolló una moderna clase obrera trayendo los avances de la producción capitalista de otros países avanzados a sus propias ciudades, pudo condensar distintas tareas y objetivos en forma encadenada hasta el triunfo de la revolución socialista. Triunfo para el cual fue decisivo el partido bolchevique, forjado en su solidez en el enfrentamiento al zarismo y sus bárbaros métodos represivos. También en este terreno se vio una desigualdad y combinación; la monarquía zarista y un país reflejo del atraso, jugó el rol, sin quererlo, de obligar a templar al partido que con esa experiencia a cuestas, finalmente ganó  el apoyo de las masas en 1917 abriendo paso a un salto colosal hacia adelante del desarrollo de la sociedad rusa, creando el primer Estado socialista.

Agregaría Trotsky también, explicando el alto desarrollo de la organización militante en Rusia, lo siguiente: ““El retraso histórico no significa seguir simplemente las huellas de los países avanzados a una distancia  de cien o doscientos años. Más bien da lugar a una formación social combinada de muy distinto modo, y en la que los adelantos más recientes de la técnica capitalista y de su estructura están integrados en las relaciones sociales de la barbarie feudal y prefeudal, transformándolas, dominándolas y moldeando una singular relación entre las clases. Igual sucede con las ideas. Precisamente por su retraso histórico, Rusia resultó ser el único país europeo en que el marxismo como doctrina y la socialdemocracia como partido, disfrutaron de un poderoso desarrollo aún antes de la revolución burguesa; y es natural, porque el problema de la relación entre la lucha por la democracia y la lucha por el socialismo se sometió en Rusia al más profundo examen teórico”. (5)

Otras voces

Reivindicando a fondo este aporte de Trotsky, Nahuel Moreno toma en uno de sus trabajos este tema, como parte de un debate general y muy educativo sobre lógica y ciencia marxista en la década del setenta. Allí, reivindicando el descubrimiento de Trotsky diría: “para nosotros la ley del desarrollo desigual y combinado es la más importante descubierta por el marxismo y la ciencia moderna, como la teoría que unifica las leyes genéticas y estructurales. Ella nos permite darnos una nueva ley del surgimiento de lo nuevo, mucho más rica y correcta que la del salto de cantidad en cualidad. Por último, que esta ley no sólo es objetiva, sino lógica, da unidad a la lógica marxista al permitirnos estructurar las leyes genéticas con las estructurales. Por razones históricas hemos respetado el nombre que el formulador le dio a esta teoría. Es por eso que comúnmente decimos ley y no teoría como corresponde. Efectivamente, debido a que combina y unifica distintas leyes en una estructura es una teoría y no una ley. Es así como explica, entre otras, las leyes de la desaparición de lo viejo, del surgimiento de lo nuevo, las transformaciones y contradicciones internas de una estructura, la forma de ésta, etc”. (6)

Por esos mismos años, otro importante intelectual marxista, el estadounidense George Novack, escribiría un ensayo que por entonces cobraría mucha importancia, ya que contribuiría a comprender mucho mejor el tema y socializarlo entre la militancia trotskista y marxista en general, colaborando en su formación. El propio Nahuel Moreno lo reconocía así diciendo sobre el texto: “Novack ha escrito un folleto o “ensayo” de popularización de la ley del desarrollo desigual y combinado que supera largamente los modestos marcos que él mismo le impuso. “Este ensayo —comienza diciendo— tiene por objeto dar una explicación coherente y comprensiva de una de las fundamentales leyes de la historia humana”. “Esta es la primera oportunidad, que yo sepa, que se ha intentado esto”. (idem)

En ese ensayo, que recomendamos leer en su totalidad, Novack explicaría todo el recorrido de estudios y aportes parciales de diversas personalidades durante siglos y décadas, hasta llegar a la ley final de Trotsky de desarrollo desigual y combinado, y colaborando con su escrito, dando una explicación seria sobre la misma.

En su trabajo, entre muchas otras cosas Novack escribió: “la ley del desarrollo desigual y combinado es una ley científica de la más amplia aplicación en el proceso histórico. Tiene un carácter dual o, mejor dicho, es una fusión de dos leyes íntimamente relacionadas. Su primer aspecto se refiere a las distintas proporciones en el crecimiento de la vida social. El segundo, a la correlación concreta de estos factores desigualmente desarrollados en el proceso histórico…

…Cada síntesis única, que ha surgido del desarrollo desigual y combinado engendra en si misma posteriores crecimientos y cambios, los que a su vez pueden llevar a una eventual desintegración y destrucción de la síntesis. Una formación combinada amalgama elementos derivados de diferentes niveles del desarrollo social. Su estructura interna es, por lo tanto, altamente contradictoria. La oposición de sus polos constituyentes no solamente imparte inestabilidad a la formación, sino que lleva directamente a posteriores desarrollos. Más claramente que a cualquier otra formación, la lucha de los opuestos caracteriza el curso de vida de una formación combinada…

…La reciente historia de Rusia da el ejemplo más extraordinario de esta conversión de un castigo histórico en un privilegio. Al comienzo del siglo XX, Rusia era entre las grandes naciones de Europa la más atrasada. Este atraso abrazaba todos los estratos, desde el campesino abajo hasta la dinastía absolutista de los Romanov arriba. El pueblo ruso y sus nacionalidades oprimidas sufrían ambos las miserias del feudalismo decadente y del retraso del desarrollo burgués en Rusia. Sin embargo, cuando llegó el momento de la solución revolucionaria de estos problemas acumulados, este retraso demostró sus ventajas en muchos terrenos. Primero, el zarismo estaba totalmente alienado de las masas. Segundo, la burguesía era muy débil para tomar el poder en su propio nombre y mantenerlo. Tercero, el campesinado, al no recibir satisfacción de la burguesía, fue obligado a replegarse sobre la clase obrera en busca de dirección. Cuarto, la clase obrera no tenía formas de actividad petrificadas o sindicatos frenadores y burocracias políticas que la hicieran retroceder. Fue más fácil para esta joven y enérgica clase que tenía muy poco que perder y mucho que ganar, adoptar rápidamente la más avanzada teoría, el más claro programa de acción y el más alto tipo de organización partidaria. La revuelta campesina contra el feudalismo, un movimiento que en el occidente de Europa ha caracterizado el surgimiento de las revoluciones democrático-burguesas, se mezcló con la revolución proletaria contra el capitalismo, exclusiva del siglo XX. Como Trotsky señaló en la Historia de la Revolución Rusa, fue la conjunción de estas dos revoluciones diferentes lo que dio su poder expansivo al alzamiento del pueblo ruso y lo que explica la extraordinaria rapidez de su triunfo”. (7)

Novack, también correctamente destacaba la relación de los aportes de Trotsky entre la teoría de la revolución permanente y la ley del desarrollo desigual y combinado, y por eso agregaba lo siguiente: “Trotsky, el teórico, es mas celebrado por la formulación de la teoría de la Revolución Permanente. Sin embargo, su exposición de la Ley del desarrollo desigual y combinado podría ser aparejada a aquella en cuanto a su valor. No solo puso nombre a esta ley sino que también fue el primero que la expuso en su pleno significado y le dio una expresión redondeada. Estas dos contribuciones a la comprensión científica de los movimientos sociales están, de hecho, íntimamente ligadas. La concepción de Trotsky de la Revolución Permanente resultó de su estudio de las peculiaridades del desarrollo histórico ruso, a la luz de los nuevos problemas que se le presentaban al socialismo mundial en la época del imperialismo. Estos problemas eran particularmente agudos y complejos en países atrasados donde la revolución democrático-burguesa no se había dado, y planteaban la solución de sus tareas más elementales en un momento en que estaba planteada la revolución proletaria. Los frutos de sus ideas sobre esta cuestión, confirmados por el desarrollo actual de la Revolución Rusa, prepararon y estimularon su subsecuente elaboración de la ley del desarrollo desigual y combinado. Por cierto la teoría de Trotsky de la Revolución Permanente es la aplicación más fructífera de esta verdadera ley a los problemas claves de la lucha de clases internacional de nuestro tiempo-época de transición de la dominación capitalista al mundo socialista-y ofrece el más alto ejemplo de su penetrante poder”. (idem)

La vigencia de un aporte teórico

Cuando todos los días vemos la pandemia que azota a la humanidad y la crisis integral de un sistema capitalista que se venía incubando mucho antes que el Covid-19 entrara en escena, tenemos la ley del desarrollo desigual y combinado, como una herramienta que cobra plena validez y enorme magnitud, para comprender científicamente el momento que vivimos y sus perspectivas.

Puede suceder que en medio de una crisis global y con el avance de herramientas tecnológicas y audiovisuales que hacen correr las imágenes y las noticias por todo el mundo en cuestión de minutos, se tienda a naturalizar lo que vemos como supuesta realidad inmodificable. Pero lejos de esa naturalización muchas veces inducida por los grandes medios masivos de comunicación y sus gobiernos afines, o las justificaciones provenientes de corrientes reformistas y posibilistas, lo que estamos presenciando es una crisis capitalista de magnitud gigante, que condensa nuevas desigualdades y nuevas combinaciones sociales, productivas y económicas.

Las mismas solo pueden comprenderse correctamente apelando a la ley descubierta por Trotsky. O cómo entender si no que los EEUU, el país más avanzado tecnológicamente de la tierra, tenga hoy los peores niveles de contagio y muerte frente al coronavirus, y que a la vez se haya dado allí una de las mayores rebeliones sociales de los últimos tiempos.

Por otra parte, como no ver, analizando las últimas décadas, que del fracaso de un modelo burocrático stalinista, antisocialista por donde se lo mire, se hayan revertido modelos económicos sociales y restaurado el capitalismo en diversos países, lo cual fue presentado en su momento como el triunfo del capitalismo imperante y el fin de las ideas. Pero a la vez el desarrollo desigual y en tensión permanente de esos cambios, lejos de originar un triunfo y una nueva época de avance reformista, generó la combinación de la extensión del capitalismo a casi todo el mundo, con el advenimiento de un nuevo desorden mundial, el debilitamiento más extremo de la principal hegemonía imperialista y el surgimiento de nuevas capas obreras en países periféricos, más la irrupción del movimiento de mujeres con sus paros mundiales, del movimiento ambiental con acciones globales y, ahora también, de la juventud precarizada con sus paros internacionales. Es notorio este desarrollo de luchas sociales de nuevo tipo, combinadas con procesos de crisis económicas desiguales en su magnitud, entre una China ascendente y una UE en decadencia, por dar solo un ejemplo de actualidad.

Cómo no buscar un análisis más profundo utilizando esta ley, si queremos comprender los avances de China en el escenario mundial, tras integrar en su propio territorio nuevas formas de producción y tecnologías capitalistas, combinadas con altos niveles de masiva mano de obra explotada, lo cual anticipa avances de luchas sociales a futuro. La actual guerra comercial entre EEUU y China, los roces interimperialistas, los intentos de Alemania y la UE por recuperar terreno son consecuencias de los cambios desiguales en curso y, lucha de clases mediante, podrán dar lugar a nuevas combinaciones de poder.

Con la ley de Trotsky podemos comprender mejor y no sorprendernos,  cuando las masas del mundo vuelan en segundos a través de las redes sociales en comunicaciones de continente a continente, y ver que esos mismos avances hayan jugado, en forma combinada, un rol clave para desatar movilizaciones, rebeliones y revoluciones, contra gobiernos y regímenes políticos que no garantizan ni la comida elemental, ni el trabajo, ni el futuro de la juventud. Y esa juventud y una nueva generación de obreros precarizados y despojados, ponen contra las cuerdas en los lugares más dispares del mundo cada día a los capitalistas. En el desarrollo desigual del capitalismo imperialista en su etapa decadente, se puede tener una red social activa y morirse de hambre a la vez. Y la combinación de esas dos situaciones diferentes origina un salto en las luchas sociales que preanuncia nuevos cambios y fenómenos políticos y sociales.

Frente a todo esto, la construcción de organizaciones revolucionarias internacionales y nacionales adquieren plena vigencia y una nueva dimensión. También nuevas combinaciones desiguales en su experiencia y construcción. La internacionalización de la crisis capitalista y la apertura de nuevos procesos, trae aparejada nuevas relaciones entre socialistas y anticapitalistas del mundo, que antes no teníamos lazos ni una experiencia común. En este plano también es muy útil recurrir a esta ley, aunque hay sectores del propio trotskismo que no lo hacen, y creen en construcciones solo evolutivas, en copias de país en país, en desarrollos lineales.

En realidad, también para construir organizaciones revolucionarias hay que apelar y valerse de la rica realidad, que hoy, bajo un programa socialista, se pueden originar combinaciones positivas de diferentes experiencias y desarrollos. La dinámica construcción de la Liga Internacional Socialista de la cual el MST es parte, es un ejemplo positivo de este fenómeno, ya que interviniendo en los procesos más avanzados de la lucha de clases, desde diferentes países y continentes, está condensando en una organización común, experiencias y desarrollos desiguales, combinando saberes y prácticas, construyendo en común internacionalismo militante, frente a una crisis capitalista que combina grandes oportunidades a izquierda como elemento central, con una polarización social que no se detiene.

En el mundo de la pandemia y más adelante de la pospandemia, habrá nuevas combinaciones y desigualdades. El desafío es interpretarlas, comprenderlas, darnos una política y una estrategia revolucionaria, trotskista, para intervenir en esos fenómenos. En los tiempos de las revoluciones rusas, el marxismo tuvo que comprender sobre la marcha la relación entre países atrasados y adelantados, entre tareas democráticas y sociales, entre clase obrera y campesina. Y superar todo dogmatismo y reformismo, para tomar el cielo por asalto. Ellas y ellos hicieron su gran aporte desde el bolchevismo. No tendremos ahora, en medio de una crisis capitalista, menos desafíos que esos y tal vez sí, nuevas oportunidades y dificultades. Tenemos por suerte, la teoría de Trotsky que hoy nos seguirá ayudando a interpretar mejor el mundo. Y a luchar por nuestros objetivos con nuevas desigualdades y combinaciones a cuestas, con la convicción firme de creer en la revolución y el socialismo y el saber que no hay ninguna ley de la historia que diga que es imposible lograrlo.

(1) Resultados y perspectivas, León Trotsky

(2) Karl Marx   

(3) Cartas desde lejos, Lenin

(4) Historia de la revolución rusa, León Trotsky

(5) Tres concepciones de la revolución rusa, León Trotsky

(6) Lógica marxista y ciencias modernas, Nahuel Moreno

(7) La ley del desarrollo desigual y combinado de la sociedad, George Novack

 

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Siria: Bombardeo imperialista y guerra contrarrevolucionaria https://mst.org.ar/2018/04/18/siria-bombardeo-imperialista-guerra-contrarrevolucionaria/ Wed, 18 Apr 2018 21:30:46 +0000 https://mst.org.ar/?p=13417 El ataque a Damasco y Homs con misiles lanzados por navíos y aviones yanquis, franceses y británicos ha producido una repulsa mundial, que se suma al horror que causaron las imágenes de los bombardeos del régimen sirio sobre la población civil de Gouta Oriental.

El viernes 14 con la excusa de destruir laboratorios y almacenaje de armamento químico, Trump anunciaba al mundo un ataque de respuesta al “animal” de Al Assad, que una semana antes habría bombardeado con armas químicas a la ciudad de Duma, causando 70 víctimas mortales, entre las que se vieron imágenes de muchos niños pequeños, y cientos de heridos.
Como señalamos en la declaración que desde el MST en Izquierda al Frente emitimos el sábado 15, la agresión imperialista es inadmisible y llamamos a movilizarse para enfrentarla. No tiene el objetivo “humanitario” de frenar el empleo de armas químicas, sino la de posicionarse en esta guerra civil, al servicio de disputar parte del reparto de Siria, los intereses de las petroleras y de las multinacionales imperialistas. Como parte de una disputa mayor sobre el control del Medio Oriente.
Si bien Putin y el gobierno sirio han desmentido el ataque químico, a partir de la caída de Allepo, el régimen no ha parado en reconquistar territorio perdido utilizando los métodos más brutales: ataca ferozmente a la población civil, que en Gouta ya contabilizaba 1.400 muertos y más de 150.000 desplazados, para luego pactar un “corredor humanitario” de evacuación y, una vez vaciada la zona de población no combatiente, entrar a sangre y fuego para liquidar las milicias opositoras.

Una guerra contrarrevolucionaria contra la primavera siria

La guerra civil se inició en el 2011, luego que la “primavera árabe” impactara en este país. La respuesta de Al Assad fue reprimir violentamente las manifestaciones pacíficas, encarcelando, torturando o masacrando a los opositores, lo que derivó en una guerra civil para enfrentar la ferocidad del régimen.
En el 2012, la oposición ocupaba la mayor parte del territorio y tenía al régimen contra las cuerdas, lo que motivó la intervención de potencias regionales y gobiernos imperialistas con el objetivo de evitar que se consolidara una dirección democrática del movimiento, y de aprovechar la oportunidad para disputar áreas de influencia.
Mientras Irán, la milicia libanesa del Hezbollah y Rusia apoyaron militarmente al genocida Al Assad, por el otro lado Arabia Saudita, Qatar y Turquía, con la mirada cómplice de EEUU y las potencias de la OTAN, alentaron a distintas facciones yihadistas, entre las cuales terminó fortaleciéndose el ISIS. El Estado Islámico tomó vuelo propio, desplazando a otras facciones opositoras a las cuales combatió, en particular a los comités surgidos de la revolución democrática, para luego extender su accionar a una ola de atentados en las metrópolis imperialistas.
Esto obligó a EEUU a intervenir para pararlos, con el aval de las potencias de la OTAN, el gobierno iraki, el régimen sirio y Putin. En una alianza militar táctica con las tropas kurdas, los combatió en Siria y en Irak, hasta reducirlos a una mínima expresión. Los bombardeos yanquis tampoco escatimaron “daños colaterales”, suman más de 5000 sus víctimas civiles.
A su vez, Turquía, que es miembro de la OTAN, dejando de lado viejas peleas con Al Assad, y sumándose a una alianza táctica con Rusia e Irán, ha avanzado sobre Afrín en el Norte de Siria, combatiendo a las tropas kurdas, que son su enemigo estratégico fundamental, y ahora lo está haciendo sobre la región de Rojaba.

Una guerra contra el pueblo sirio y la revolución árabe

La guerra civil se ha transformado en una guerra de rapiña. Su víctima es el pueblo sirio, que ya lleva la escalofriante cifra de más de 500.000 muertos, doce millones de desplazados de sus hogares, sobre 22 millones de habitantes, y más de seis millones de refugiados en países vecinos o en migración hacia Europa.
Los EEUU quedaron desplazados del país, donde solo conservan 2.000 soldados que hace pocos días el propio Trump amenazó con retirar. Con el ISIS en caja, Al Assad garantizando la paz de los cementerios y Erdogan combatiendo a la revuelta kurda, parecía que los yanquis se retiraban tácticamente de una zona controlada por distintas fuerzas contrarrevolucionarias, para luego ser parte de una negociación que cambiara al régimen actual.

Los últimos capítulos de la contienda

Según señalan distintos analistas, el anuncio de Trump de la retirada de sus tropas de Siria, habría envalentonado al régimen que no terminaba de controlar la región de Gouta Oriental.
En esta zona en el año 2013 se descargó el primer gran ataque químico de Al Assad, que dejó 1.500 muertos, miles de heridos y precipitó una crisis internacional que se cerró gracias a un acuerdo con Rusia para que desmantele el arsenal químico del régimen. Desde entonces se han denunciado decenas de ataques más sin que los yanquis o las Naciones Unidas hayan intervenido.
Pese a las disputas, las relaciones entre los militares yanquis y los rusos han sido de colaboración: en la guerra contra el ISIS, y también en el cuidado de no cruzarse en acciones militares que los enfrenten directamente. Por ejemplo, los rusos fueron avisados previamente del último bombardeo del 2017 a la base aérea siria de Shayrat (Homs), como respuesta al ataque químico sobre la población de JanSheijun. Ahora también fueron avisados. Si a esto le sumamos los días que Trump estuvo anunciado su ataque, se le dio tiempo al régimen para prepararse.
Es importante tener en cuenta esto, ya que pese a que se han destacado las fuertes declaraciones de Putin y el embajador ruso en EEUU, y se ha señalado este momento como uno de los de mayor tensión desde la “guerra fría”, las potencias mantienen un acuerdo tácito para enfrentar a los levantamientos del pueblo árabe por sus derechos democráticos y reclamos nacionales.

Guerras, revoluciones, crisis y disputas inter imperialistas

La crisis capitalista imperialista ha debilitado la tradicional hegemonía de los yanquis en el control del mundo, generando una mayor disputa expresada en guerras comerciales, pero también en la agudización de conflictos armados regionales. Y aunque los EEUU no tienen competidor para su poderío militar global, en la crisis siria, en el conflicto yemení, en la pelea entre la teocracia iraní y la nobleza saudí, se expresan con todo estas contradicciones.
Contradicciones que tienen como telón de fondo el choque entre la revolución y la contrarrevolución, como muestra descarnadamente la creciente participación israelí en la guerra siria mientras masacra a los palestinos en Gaza.
En este marco, Trump y sus “halcones” han cambiado la política de Obama de negociar y pactar con distintas direcciones reaccionarias como la burguesía iraní, después de sus infructuosas experiencias en las invasiones de Afganistán e Irak.
Trump y la coalición imperialista son cómplices de las masacres producidas contra el pueblo sirio. Su objetivo es posicionarse mejor en defensa de sus intereses imperiales y de paso generar un hecho político que compense las graves crisis que atraviesan en la arena política local, como son los problemas del mandatario yanqui frente al avance de las investigaciones de las maniobras rusas en las elecciones que lo consagraron presidente, la enorme huelga ferroviaria que cuestiona a Macron, o las crisis devenidas del Brexit en Gran Bretaña.
Solo si el pueblo sirio recupera su derecho a la autodeteminación expulsando a las tropas imperialistas y a las distintas potencias regionales que intervienen en la guerra siria, se podrá lograr la paz que este pueblo anhela, derrocar al régimen genocida de Al Assad y encontrar una salida democrática para la crisis de este sufrido país del Medio Oriente.

Gustavo Giménez

 

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La OMC en Argentina: La agenda de la dependencia https://mst.org.ar/2017/12/06/omc-en-argentina-agenda-de-dependencia/ Wed, 06 Dec 2017 17:40:16 +0000 https://mst.org.ar/?p=11215 Macri asumió la semana pasada la presidencia pro tempore del G20. En su presentación frente a los representantes de los 19 países miembros presumió de estadista diciendo “que Argentina se ubica en un lugar de relevancia frente al mundo, porque generamos confianza”. Y por supuesto, como mensaje clave insistió con “las oportunidades de inversión en el país” .

Ya explicamos en un artículo anterior algo de la historia y rol planetario de la Organización Mundial del Comercio. Ahora queremos hablar del significado de que este evento se haga en Argentina en particular y en esta coyuntura. Es notorio que existe una línea internacional del imperialismo para recuperar tasa de rentabilidad y remontar la crisis sistémica que arrancó en 2008 y todavía se desenvuelve. Al tramo inicial de sorpresa e improvisación por el impacto de la crisis, al salvataje a los apurones del sistema financiero le siguieron los planes de austeridad para pagar la factura del blindaje a los bancos en base a la confiscación de derechos. Desde el 2014/2015 la orientación de las corporaciones consiste en desplegar cambios en las condiciones de valorización capitalista achatando el precio de la fuerza de trabajo, recortando gasto estatal -para reorientar divisas al ciclo del endeudamiento externo- y profundizar en la periferia de las potencias capitalistas el acceso a commodities más baratos, expandiendo el agronegocio, la megaminería y el fracking. Tomado el mundo como mercado para el capital, los países son cadenas de valor que se integran a ese esquema. La apuesta estratégica de la burguesía neocolonial que gobierna Argentina es ofrecer condiciones de rentabilidad atractivas al gran capital bajo el formato de Tratados de Libre Comercio –TLC. Ese es el cuadro para contextualizar el paquete de reformas estructurales que impulsa Cambiemos en simultáneo con lo que ocurre en Brasil y otros países de la región.

Radiografía del neocolonialismo / Historia reciente

Existe un debate político en Argentina y a escala continental. Se trata de la idea de que las fracciones más derechistas de la burguesía que ahora gobiernan en varios países, vinieron a interrumpir un proceso de desarrollo independiente y antiimperialista que protagonizaba el progresismo de la década pasada. Sin embargo, la realidad es que la matriz dependiente de la economía de la región se consolidó en la década pasada. Claro, gobiernos como el de Macri se juegan a profundizar cualitativamente esa orientación, sin concesiones, sin mediaciones de ningún tipo. Nuestro propósito consiste en enfrentar la ofensiva capitalista de la etapa actual con la mayor unidad de acción en las calles, pero a la vez clarificar el rol también neocolonial del llamado progresismo en la etapa anterior.
Para evitar especulaciones abstractas, vamos a plantear algunos indicadores de la presencia dominante del capital imperialista como articulador económico de la estructura productiva del país.
Según la prensa especializada, tomando hasta 2015 el ranking de las 1000 empresas líderes en Argentina, tenemos los siguientes datos:

  • En la rama aceitera y de los cereales, la yanqui Cargill y la francesa LDC, son hegemónicas.
  • En alimentación prevalecen la francesa Danone, la suiza Nestlé, con las norteamericana Kraft y Pepsico (todas junto a la nacional Arcor).
  • Grandes supermercados, el segundo es Carrefour (Francia).
  • En la química por lejos, la primera es Dow (EEUU) y en el rubro bancos, al Nación le siguen en volumen de depósitos y operaciones el HSBC (anglo-hongkonés) y el Santander (España).
  • Ni hablar del mercado de semillas, industria “nacional” por excelencia…lideran Monsanto (EEUU) y la suiza Syngenta.

Esta enumeración podría ocupar varias páginas y corroboraría lo mismo: la matriz subordinada de nuestro país se profundiza con Cambiemos, pero no nació en 2015. Se trata de los límites del progresismo capitalista y de la falsa ideología de la presunta burguesía nacional. Pura fábula, operación política para distraer la energía de lucha y cambio social de los pueblos.

Programa y estrategia / Hoja de ruta socialista

Es fundamental desde el anticapitalismo y la izquierda internacionalista oponer a la orientación de las corporaciones una hoja de ruta alternativa, transicional y socialista para toda América Latina. Esto supone retomar tareas de emancipación nacional, de soberanía básica, que la cobardía burguesa sepultó en los siglos XIX y XX, y que el progresismo presunto de la década pasada tampoco puso en agenda: reforma agraria, estado laico, suspensión del pago de la deuda externa, nacionalización del comercio exterior, estatización del sistema financiero, anulación de todos los pactos de subordinación neocolonial, la recuperación de Malvinas. La agenda primaria de una perspectiva antiimperialista y soberana.
Para esa estrategia es crucial el internacionalismo socialista, con la centralidad de la clase obrera movilizada, autoorganizada y articulando un bloque social con todos los sectores populares agredidos por el imperialismo. La confrontación con las corporaciones implica una dinámica de ruptura con los pilares del capitalismo en la región, asentado en el sometimiendo colonial. Estas causas plantean la cooperación solidaria de los pueblos, la complementariedad latinoamericanista: frente de países deudores, para romper con el FMI y el Banco Mundial; soberanía alimentaria, para orientar la producción en el campo hacia el derecho básico a la alimentación suficiente, accesible y saludable; estatizar todo el circuito energético para trazar una transición hacia otra matriz, basada en renovables y limpias. Industrializar nuestros países incorporando tecnología con sentido social, de necesidades mayoritarias, no para reemplazar trabajadorxs y garantizar rentabilidad. Democratización profunda de todo el sistema político secuestrado por castas de privilegiados y corruptos, que gerencian intereses capitalistas contra las mayorías. Democratización de toda la economía, bajo control directo de lxs trabajadorxs del campo y la ciudad. Quebrar las bases materiales del patriarcado, socializando las tareas de cuidado e igualando derechos para todos los géneros e identidades. Pluriculturalidad y derecho a la autodeterminación. Pensar en definitiva, una América Latina que retome una estrategia de federación de repúblicas socialistas, autodeterminadas, en cooperación libre y democrática. Esa es nuestra agenda. Para ese horizonte construimos organizaciones de lucha, anticapitalistas y socialistas de escala internacional y en cada país. Ahora, en lo inmediato contra la OMC en Argentina y los TLC del capitalismo imperialista.

Mariano Rosa

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Nuevas sanciones económicas contra Corea del Norte. Trump tensa peligrosamente la cuerda https://mst.org.ar/2017/09/13/sanciones-economicas-corea-norte-trump-tensa-peligrosamente-cuerda/ Wed, 13 Sep 2017 22:35:24 +0000 https://mst.org.ar/?p=10057 Un nuevo capítulo de la crisis entre el imperialismo yanqui y el gobierno coreano  se desarrolla tras las nuevas sanciones económicas aprobadas por el Consejo de Seguridad de la ONU.

A las maniobras militares conjuntas entre una poderosa armada yanqui y las fuerzas navales de su aliado Corea del Sur en el Mar del Japón, el régimen norcoreano viene respondiendo con el despliegue de un poderoso armamento misilístico y nuclear que, a su vez, origina que las potencias imperialistas redoblen la apuesta contra el régimen de Kim Jong-un, con el objetivo de obligarlo a “desarmarse”.
Los últimos capítulos de esta escalada fueron el lanzamiento por parte de Corea del Norte de un misil de mediano alcance que sobrevoló Japón para caer en el Pacífico, a 2.700 km de su lugar de lanzamiento y la detonación subterránea, el domingo 3 de setiembre, de una bomba de 100 kilotones, que superando en ocho veces la potencia de la bomba de Hiroshima, abrió una discusión entre los especialistas sobre si es verdad que el régimen coreano ya tiene la bomba de hidrógeno, de enorme poder destructivo.
La respuesta de lado del imperialismo fue incrementar mucho más su presencia militar en una región estratégica a la que tiene asignada la mayor armada del mundo. Venciendo las tibias resistencias del nuevo gobierno de Corea del Sur, se ha desplegado por completo la batería anti misiles THAAD, que cuestiona el equilibrio militar estratégico en la región, ya que sus radares pueden monitorear todos los movimientos rusos y chinos.
A esto se suma la aprobación de la venta de material militar sofisticado a Corea del Sur y Japón, que empieza a transitar el camino de revisar el impedimento constitucional para desarrollar armamento ofensivo, y el despliegue de bombas nucleares en Corea del Sur, que habían sido retiradas en la década del 90 como producto de una acuerdo con las dos Coreas.
Las recientes sanciones económicas aprobadas en el Consejo de Seguridad vuelven a tensar la cuerda. Consisten en la prohibición de recibir exportaciones textiles coreanas y la limitación en un 30% del suministro de petróleo al país. Sanciones importantes, que han originado una dura respuesta de los funcionarios norcoreanos, pero que la mayoría de los analistas dudan de que vayan a detener sus planes de rearme.
Lo que pretendían los yanquis, ingleses, franceses y los que buscan ahogar por todos los medios al pueblo norcoreano, era un bloqueo total, persiguiendo meter a la nación asiática en una crisis similar a la que se produjo en la década del 90, cuando la crisis de la Unión Soviética la dejó sin asistencia. En esos años una hambruna total llevó a la muerte de tres millones (en un país de veinticinco millones) de norcoreanos por hambre. Estas sanciones no pasaron por el veto de China y Rusia, que aceptaron a subir la presión, pero exigen una salida negociada para la crisis.

La crisis capitalista y la presión militar

El aumento constante del militarismo yanqui, de la mano de Trump, es parte de una política agresiva de la principal nación del planeta, que busca aumentar la presión sobre las distintas regiones del mundo para obtener una mayor cuota de plusvalía para paliar su crisis.
Detrás de Corea del Norte está China. El coloso asiático abastece a Corea del Norte con el 90% de los alimentos y combustibles que consume. Es a su vez el país con el que comercia el 80 % de sus exportaciones e importaciones Corea del Norte. La presión de Trump sobre China no ha cesado desde que asumió la presidencia, entre otras cosas porque el balance comercial es favorable al gobierno de Beiging en 347.000 millones de dólares, en momentos que la economía estadounidense tuvo un déficit comercial de 502.300 millones de dólares en el 2016.
El régimen coreano, tradicional aliado de los chinos, le ha servido al gigante asiático de una suerte de estado tapón en la región para enfrentar la dominación yanqui y su expansión hacia el mar de China. Es un viejo régimen estalinista, con características de una férrea dictadura de carácter dinástico, que viene introduciendo reformas capitalistas desde la década del 90. Basa su poder en un desproporcionado desarrollo de la industria militar para un país con un pueblo muy pobre, típico de los regímenes que montados en una revolución, lejos de desarrollarla, necesitan invertir un enorme presupuesto para defender sus privilegios de casta parasitaria de los recursos del país de la agresión externa.
Las concesiones chinas a las presiones yanquis sobre Corea del Norte, intentan que la soga no le llegue al cuello a su aliado en la región y evitar que el conflicto se desmadre. Detrás de este escenario se desarrolla una disputa comercial importante, por un lado China lanza una estrategia comercial agresiva, la llamada “ruta de la seda”. Algo similar intentan los rusos, como relata Marcelo Cantelmi en su editorial de Clarín del sábado 09/09: “El líder del Kremlin, Vladimir Putin, apuntó a esa trama esta semana en Vladivostok, durante el Foro Económico Oriental que organiza su gobierno para atraer inversiones al Lejano Oriente” (…) “Sostuvo que el camino a seguir va en dirección opuesta al que impone Occidente. En lugar de aislar a la dictadura de Pyongyang se debería volcar una masiva corriente de inversiones extendiendo gasoductos, líneas eléctricas y sistemas ferroviarios desde Rusia y entre las dos Coreas”

Fuera las tropas y el armamento yanqui de Corea

El imperialismo trata de utilizar estas características dictatoriales del régimen coreano para justificar su agresión. Como lo hicieron Thatcher y las potencias “democráticas” para justificar el envió de la armada imperial británica en la Guerra de Malvinas, denunciando los horrores de la dictadura de Galtieri. O como lo hacen hoy al bombardear impunemente al pueblo sirio, con la excusa de que están peleando contra el genocida de Al Assad.
Los discursos y la impronta imperial de Trump no lo ayudan mucho a que este mensaje sea creíble y su engaño tiene cada vez menos fuerzas, en medio de una crisis de “credibilidad” de los viejos partidos y formaciones tradicionales.
Los socialistas revolucionarios como siempre, más allá de las totales diferencias que tenemos con el régimen de Kim Jong-un, estamos incondicionalmente en la vereda del pueblo coreano contra la agresión imperial. Una agresión que es funcional a Trump y su discurso guerrerista, y también, en la medida en que no se transforme en un enfrentamiento abierto, a la política militarista y bonapartista de la dictadura norcoreana. Sólo ejerciendo en forma plena su derecho a  la autodeterminación es que el pueblo podrá terminar con la dictadura sangrienta de la burocracia norcoreana y decidir el curso que debe tomar su país.
Corea del Norte tiene derecho a armarse en su defensa. El peligro de una conflagración nuclear no viene de que un país independiente pueda acceder al exclusivo “club nuclear” que dominan EEUU y las grandes potencias, sino justamente de la prepotencia imperial y su agresión hacia los pueblos que no domina. Más que nunca hace falta enfrentar entonces la prepotencia de Trump y su armada imperial, exigir el retiro de todas las tropas y armamento yanqui de la península coreana y el fin de toda sanción económica contra la nación de Corea del Norte.

Gustavo Giménez

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Atentados de ISIS: Manchester, Bagdad, Kabul, Londres https://mst.org.ar/2017/06/07/atentados-de-isis-manchester-bagdad-kabul-londres/ Wed, 07 Jun 2017 19:07:55 +0000 http://mst.org.ar/?p=8692 El mundo nuevamente se conmueve por una seguidilla de atentados terroristas reivindicados  por ISIS. Repudiamos las matanzas, pero nos detenemos en sus causas y la utilización política por parte del imperialismo.

El sábado 3 de junio tres hombres a bordo de una van cruzaron el Puente de Londres atropellando a varios peatones, antes de descender y recorrer el centro londinense acuchillando a quienes encontraron a su paso. Mataron a siete personas antes de ser muertos por la policía. Tres días después, un hombre en Melbourne, Australia asesinó a otro y secuestró a una mujer, que luego fue rescatada. Ambos ataques fueron reivindicados por el Estado Islámico (ISIS).
Poco más de una semana antes, el 23 de mayo, otro atentado de ISIS había conmovido al Reino Unido cuando una explosión a la salida de un concierto dejó 22 muertos en Manchester. Estas atrocidades merecen el más contundente repudio de la sociedad, pero también ameritan un análisis más profundo sobre las causas que motorizan el terrorismo, y sobre la utilización política que los gobiernos imperialistas hacen del mismo.

El terrorismo «útil»

El gobierno conservador de Theresa May viene piloteando la mayor crisis que ha atravezado el Reino Unido en décadas y aplicando una política de ajuste que ha erosionado su nivel de aprovación a tal punto que tuvo que llamar a elecciones anticipadas para este 8 de junio, en medio del proceso de desvinculación de la Unión Europea denominado «Brexit». Los atentados, con la ayuda de los medios hegemómicos, permitieron que el eje de la discusión electoral girara del ajuste económico que padecen millones de trabajadores británicos hacia la seguridad frente a la amenaza terrorista.
El terrorismo le sirve de «cortina de humo» a políticos como May para tapar los problemas que la gente sufre fruto de las políticas de su gobierno. Pero además le sirve para avanzar con políticas represivas. Utilizando el miedo generado por los atentados y agigantándolo, May ha militarizado las calles británicas. En los últimos años, Reino Unido, Francia, EE.UU. y muchos países más han recortado amplias libertades democráticas en nombre de defender a la población del terrorismo.

También somos Kabul y Bagdad

Las cobardes masacres de inocentes provocan la solidaridad de millones de personas en todo el mundo. Pero los medios hegemónicos no transmiten de la misma manera unos y otros atentados. Pocos días después del atentado en Manchester, dos explosiones quitaron la vida a 27 personas en la capital iraquí de Bagdad. Al día siguiente un camión bomba causó 90 muertos en Kabul, la capital de Afganistán. Estas masacres, perpetradas también por ISIS, no se vieron en ningún titular. Cuatro días después, siete muertos en Londres ocupan las portadas de todos los diarios y portales durante días.
Para los medios hegemónicos las vidas europeas no valen lo mismo que las vidas afganas o iraquíes. Esto es porque a los gobiernos imperialistas para quienes trabajan les sirve identificar a los árabes y musulmanes en general con los terroristas, no con las victimas del terrorismo. De esa manera alientan la xenofobia que sirve para que los trabajadores ingleses, o franceses o estadounidenses, vean a los inmigrantes como enemigos que pueden ser culpados de cualquier mal.
En realidad, los extremistas reaccionarios y facistas como ISIS son minoritarios en el mundo árabe y musulmán. Y son las poblaciones musulmanas las que más sufren su barbarie y sus atentados. De hecho, del total de víctimas de atentados terroristas en lo que va de 2017, sólo el 10% fueron en Europa y América. El 90% de las muertes se produjeron en Asia y África. Pero si los trabajadores europeos se sintieran identificados con la mayoría de la población árabe y musulmana que padese las atrocidades de ISIS al igual, y peor que ellos, se comenzarían a preguntar por qué, entonces, sucede esto.

Las bombas engendran terroristas

Aunque minoritaria, la base social que tienen grupos islámicos extremistas como ISIS es real. No podrían existir de otra manera. ¿Qué hace que alguien se quiera sumar, o apoye, a un grupo que perpetre semejantes atrocidades? La respuesta se encuentra en otras atrocidades, tan brutales y más extendidas que las de ISIS. Bombas y tropas yanquis, inglesas, francesas, rusas, han matado a millones de personas en Irak, Afganistán, Siria y toda la región durante décadas. Millones y millones han perdido padres, hijos, parejas, hermanos, amigos, han perdido sus casas y sus pertenencias, han sido desplazados.
El odio que tienen millones de personas hacia el imperialismo y sus socios locales que gobiernan sus países es el combustible del terrorismo. Facistas como ISIS explotan ese odio y lo dirigen hacia el asesinato de gente que nada tiene que ver con los gobiernos y corporaciones responsables de la destrucción de Medio Oriente. No por eso es menos real y justo ese odio. Por eso los socialistas debemos, además de repudiar los atentados, señalar sus causas de fondo y luchar por atacarlas. ¡Fuera imperialistas de Medio Oriente!

Federico Moreno

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1º de Mayo en Obelisco / Bodart: “Macri nos entrega a Trump por unos limones” https://mst.org.ar/2017/04/28/1o-de-mayo-en-obelisco-bodart-macri-entrega-trump-limones/ Fri, 28 Apr 2017 19:54:32 +0000 http://mst.org.ar/?p=8162 El dirigente Alejandro Bodart (MST), quien el 1º de Mayo hablará en el acto de Izquierda al Frente en el Obelisco, hoy señaló: “Macri nos entrega a Trump y a las corporaciones por unos limones, en una nueva versión de las relaciones carnales del menemismo. Su única receta es imponer más despidos, bajos salarios, saqueo y palos a las protestas sociales. Por eso el 1º vamos a lanzar la campaña electoral reafirmando nuestras banderas antiimperialistas y anticapitalistas.” En el acto del Obelisco, que será a las 15, también hablarán Vilma Ripoll y Manuela Castañeira.
Bodart, quien encabezará la lista de diputados nacionales por Capital, agregó: “La solución a la crisis de nuestro país no es este gobierno derechista de Macri y los CEOs pero tampoco ‘volver’ al modelo K, que no es otra cosa que ajuste, corrupción e incluso represión como lamentablemente lo vemos hoy en Santa Cruz. Para nosotros primero están los trabajadores, las mujeres y los jóvenes, no los ricos ni los corruptos.”
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¡Basta de intervención imperialista en Siria! https://mst.org.ar/2017/04/12/basta-de-intervencion-imperialista-en-siria/ Wed, 12 Apr 2017 16:34:22 +0000 http://mst.org.ar/?p=7926 El pasado 4 de abril un ataque de la aviación siria utilizando gas sarín, causaba ochenta y seis víctimas civiles en la ciudad de
Khan Sheikhun. Dos días después 59 misiles Tomahawk lanzados por la armada yanqui destruían las instalaciones de la base
aérea de la que partió el ataque químico. Dos hechos que abrieron una grave crisis internacional.

El sirio es un pueblo que con la «primavera árabe» comenzó una gran lucha democrática y que se vio rápidamente sumergido en una guerra civil en la que intervienen distintas potencias imperialistas y poderes regionales, cuyo único objetivo es evitar que su revolución triunfe y disputarse el control sobre amplias zonas del país en guerra.
Antes de producirse esta masacre, con la excusa de combatir al ISIS, Al Assad había logrado una inédita confluencia de fuerzas, muchas de las cuales le eran adversas hasta hace pocos meses. Es que el dictador sirio contaba con el apoyo original de Rusia, Irán y el Hezbollah fundamentalmente. EEUU, la Unión Europea y Turquía, apoyaban a distintas facciones de su oposición, con el objetivo de presionarlo para que abandonase el poder y lograr una salida de recambio dentro del régimen. Ahora, todos apoyan a Al Assad, permitiendo sus ataques militares a todas las fracciones opositoras.
Envalentonado luego de haber recu-perado de manos rebeldes uno de los bastiones de la lucha contra su gobierno, la ciudad de Aleppo, Al Assad decidió volver a utilizar el armamento químico contra la población de Khan Sheikhun, en una zona rebelde que no es dominada ni por el ISIS, ni por el frente Al Nusra (el Al Qaeda de Siria), en una jugada que busca desmoralizar a sus opositores y demostrar su impunidad.
Hasta el día de hoy tanto el gobierno sirio como su aliado ruso niegan su participación en la masacre, arguyendo que Al Nusra o el ISIS, tendrían también armamento químico. Lo cierto es que ninguna de estas formaciones tiene aviación desde la cual realizar el ataque. Ya Al Assad había perpetrado otra masacre con armamento químico en la zona de Gouta en el año 2013. En esa oportunidad, Obama amenazó con bombardear Siria, y no lo hizo luego de acordar con Rusia y otras naciones, para que la ONU inspeccionara y Al Assad destruya su arsenal químico. Hoy es muy claro el rol encubridor de la ONU que no hizo nada (más que meras declaraciones y sanciones menores), para evitar que el asesino conservara parte de su letal arsenal.
Trump, que había criticado aquel intento de Obama de bombardear a Al Assad, con la política que luego fue llamada «America first», optó en un primer momento por apoyar la política de Putin, y dejar correr al dictador. Ya el gobierno turco, tradicional enemigo del gobierno sirio, había cambiado su política. Declarando su apoyo a Al Assad invadió, con la excusa de combatir al ISIS, las regiones al sur de su frontera en disputa con las tropas kurdas.

El giro en la política de Trump

Fue el primer ataque militar norteamericano en 6 años de guerra civil contra el régimen sirio. No fue sorpresivo. Se hizo luego de avisar a Rusia (y a Al Assad) de su inminencia y significó un cambio muy importante en el anterior discurso de Trump.
Gran parte del imperialismo cerró filas detrás del ataque: desde Hillary Clinton y los demócratas, la plana mayor de los republicanos, la mayoría de los gobiernos europeos, una gran parte de los Macri y compañía latinoamericanos, salieron a sostener la acción, realizada en el mismo momento que Trump estaba negociando con el presidente chino Xi Jinping (sostenedor del régimen de Al Assad). Solo unos pocos trumpistas de la primera hora quedaron en orsay.
Muchos sostienen que esta intervención militar directa yanqui, a la que debemos sumar el envío de una flota a las costas de Corea del Norte, significa un cambio cualitativo en su estrategia política, ya que sus ataques militares directos eran sobre regiones más marginales, como la guerra civil yemení o en el ataque al ISIS en Mosul.
El cambio se produce en un momento en el cual la administración Trump está dejando lugar a los sectores más representativos del establishment yanqui, encabezados por su yerno, Jared Kushner hijo de una familia demócrata multimillonaria, desplazando así, a los sectores más «ultras» como el asesor  Steve Bannon, recientemente separado del Consejo de Seguridad Nacional. El ataque en Siria fue la primera «victoria» de un gobierno que viene de tumbo en tumbo desde que asumió hace más de 100 días.

Una lucha encarnizada entre la revolución y la contrarrevolución

El cambio de táctica de Trump no puede explicarse por un «arranque humanitario». La región está lejos de ser controlada y estabilizada. La catástrofe humanitaria sigue arrojando a Europa y el mundo una carga cada vez más grande de refugiados, de una guerra civil que ya se ha cobrado casi 400.000 víctimas. La Unión Europea ya les cerró sus fronteras y Trump lanzó sus poco populares decretos anti migrantes.
Han logrado reducir la influencia y los bastiones del ISIS en la región y le han propinado un golpe importante a la rebelión. Pero existen una gran cantidad de regiones rebeldes no controladas por Al Assad y la revolución kurda es una amenaza tanto para Al Assad como para los planes del presidente turco Erdogan, que tiene 20 millones de kurdos dentro de sus fronteras que se oponen a sus planes hegemónicos y fascistoides.
Los bombardeos yanquis, los rusos, como los de las distintas potencias europeas, han jugado un rol nefasto para la lucha del pueblo sirio. Cuando en el 2012 la rebelión contra Al Assad estaba en su apogeo y el régimen estaba contra las cuerdas, la intervención del Hezbollah y el régimen iraní primero y el ruso después, lograron evitar su debacle.
La crisis mundial, en la cual los intentos contrarrevolucionarios no logran aplastar definitivamente a los procesos de lucha y consolidarse, están empujando a los yanquis a la intervención militar directa en forma creciente. A Trump lo obliga a cambiar su discurso y salir a representar claramente las políticas del establishment que gobierna EEUU. Y en ese proceso se aumentan peligrosamente los roces y disputas inter imperialistas.
La primera reacción rusa fue mandar una fragata misilística a proteger a Al Assad y romper su protocolo de avisos previos de las incursiones aéreas que tenía con EEUU. Amenazar con nuevos bombardeos contra las zonas dominadas aún por la oposición a Al Assad y declarar junto a Irán y el Hezbollah, que responderán a otro ataque norteamericano.
En la reciente reunión del G7 la crisis siria fue un tema central de análisis entre las grandes potencias y el Secretario de relaciones exteriores yanqui, Rex Tillerson, viaja a Rusia con la misión de convencer a Putin, para que le suelte la mano a su aliado Al Assad. Algo improbable, más cuando el giro de Trump no aparece ligado a un plan de fondo para contener el proceso en curso.

Por la autodeterminación del pueblo sirio

No hay manera de terminar con los genocidas como el gobernante sirio, de terminar de expulsar a esos engendros fascistas como el ISIS, si no es respetando la autodeterminación del pueblo de Siria. Solo él podrá resolver de manera triunfante su revolución democrática y terminar con las masacres cada vez más feroces de miles y miles de inocentes. Es por eso que, más que nunca, los que estamos por la libertad, el respeto a la autodeterminación y la independencia de los pueblos de los imperios y sus gobernantes genocidas aliados, debemos pelear porque se termine la intervención imperialista en la región y así el pueblo sirio y de Medio Oriente pueda tener las manos libres, para derrotar a todos sus dictadores y agentes de la contrarrevolución capitalista de sus países.
¡Basta de bombardeos y tropas imperialistas en Siria y Medio Oriente!
¡Fuera el genocida Al Assad!
¡En defensa de la autodeterminación y la lucha democrática del pueblo sirio!

Gustavo Giménez

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Trump y el mundo. ¿Hacia dónde vamos? https://mst.org.ar/2017/02/15/trump-mundo-hacia-donde-vamos/ Wed, 15 Feb 2017 18:30:25 +0000 http://mst.org.ar/?p=6950 Desde que asumió la presidencia de la principal potencia, se abrieron interrogantes ¿Qué hará? ¿Hasta dónde llegará con sus reaccionarios planteos? ¿Hay cambios en curso? ¿Cuáles? ¿Qué quiere y qué puede o no hacer? En un proceso todavía incierto, abordamos algunos temas e hipótesis en debate.

Xenófobo, racista, misógino. Sarcástico y lengua larga se mueve por twitter y ante la prensa como si fuera dueño del mundo. Amenaza países a diario y agita volver al «sueño americano». Hasta aquí hablamos de él, que sueña con EE.UU. arrodillando al mundo. La realidad, en cambio, le es mucho más compleja; millones de mujeres le hicieron vivir, a un día de asumir, su primera pesadilla. Semanas después ante su intento de veto migratorio sufrió un repudio masivo y un revés judicial y tuvo que retroceder. Solo dos primeros síntomas de lo que le espera.
Por sus discursos y primeras medidas, se le llama aislacionista, proteccionista y antiglobalización. Aunque lógicamente hay elementos de esto, no es así la realidad concreta. Como todo, depende de cuál es la esencia de lo que quiera definirse. Trump habla de proteger los intereses de los estadounidenses ¿Lo lleva eso a encerrarse en sus fronteras, a olvidarse de su rol imperial? ¿O es un discurso confrontativo que busca renegociar acuerdos que favorezcan las ganancias de los capitalistas yanquis y su propio poder global? En principio creemos esto último.

2008: fecha necesaria para entender el mundo

Lógicamente, el trasfondo de todo es la crisis del capitalismo global y de todos los imperialismos, comenzando por el yanqui. Nada de lo que sucede puede comprenderse por fuera de esta realidad que emergió a inicios de 2008 y que evidenció la crisis del capitalismo globalizado. Trump no salió de la nada; es un subproducto de la crisis económica y política de esta crisis global, del régimen estadounidense, del descontento social, de las divisiones por arriba de la burguesía imperialista, de la inestabilidad internacional generada por el cambio de etapa global que aún transitamos.
Desde 2008 el mundo transita una etapa de carácter revolucionario signada por la crisis sistémica, donde las masas del mundo luchan a diario, a veces con triunfos y otras no. Con desigualdades, revueltas y revoluciones, combinada con una contrarrevolución económica permanente que golpea sobre las masas. En este mundo, en este interregno que ya lleva nueve años surgió Trump, el Brexit, como también el ascenso de mujeres, las revoluciones árabes y su pico regresivo en Siria, la crisis pronunciada de la Unión Europea, la revolución de Rojava y el Kurdistán, el masivo ascenso mexicano, las enormes revueltas anticorrupción en Rumania y otros fenómenos nuevos. En este mundo, marcado por la polarización social como elemento central, hay sectores políticos de derecha que actúan cada vez más, y hay respuestas permanentes de las masas.
De ahí que Trump no tenga un camino de rosas hacia la concreción de sus planes reaccionarios, sino mucha resistencia social que irá en ascenso y problemas políticos y económicos en su horizonte. La decadencia de la principal potencia se ve a todas las luces, lo cual no es sinónimo de abandono pacífico de ese rol imperialista. Aun en su crisis profunda intentará avanzar sobre nuevas bases, muestra sus dientes y recibe respuestas y repudio social. La realidad de la lucha de clases en su país y a nivel internacional marcará su futuro. Nada se resolverá en poco tiempo; iremos viendo cambios y nuevas situaciones.

Disputas con China y rumbos posibles

Volviendo sobre el escenario actual, Trump rápidamente disparó munición verbal contra China, su principal competidor. Durante varios días se habló incluso de guerra y armas nucleares. Dos semanas después, Trump decía en una carta que le envió al presidente chino Xi Jimping que pretende «Una relación constructiva que beneficie tanto a Estados Unidos como a China». Como muestra de un claro intento de generar una nueva relación con China, aunque más conveniente para EEUU, tratando de obligar a su adversario y socio a trabajar sobre nuevas reglas.
Para pararse por encima de China, también se apoya en acuerdos con Japón, otra potencia en crisis, y se acerca a Rusia para a su vez alejarla de China. Trump podrá lograr o no en su disputa con China recolocarse mejor, pero lo que no vemos es que le regale parte del mundo al gigante asiático, sin disputarlo comercial y militarmente. Dialécticamente tampoco romperá relaciones con quien tiene los mayores acuerdos comerciales y deudas recíprocas millonarias. Lógicamente, en las disputas enmarcadas en un mundo inestable, todo puede irse de las manos, de ahí que los escenarios de guerra, al menos a nivel regional, son una realidad.
Tanto con relación a China, a otras potencias y con las propias corporaciones estadounidenses, se pone de manifiesto el debate sobre globalización o proteccionismo. Un ejemplo de esto es el llamado a las grandes corporaciones a que vuelvan a producir dentro de los EEUU, cuestión que salvo en algunos casos, en términos generales está por verse, y nos animamos a decir que son de escasas posibilidades, ya que muchas empresas sacan sus jugosas ganancias precisamente por trabajar, con mano de obra barata en otros países donde además tienen facilidades impositivas. De ahí que una posibilidad es que más que proteccionismo a ultranza, se termine construyendo una nueva arquitectura económica sin salirse del todo del modelo de globalización, pero tratando de promover cambios importantes que no perjudiquen más a EE.UU. Volvemos a repetir que hablamos de hipótesis, no de hechos consumados. Todo está por verse.

Independencia de todos los imperios

Lo que está claro es que transitamos un momento de cambios. Nada será igual a lo visto los años y décadas anteriores. Se están reconfigurando nuevos esquemas económicos, nuevas alianzas políticas entre las potencias hegemónicas y nuevas relaciones de fuerzas entre las mismas. En ese andamiaje en construcción EEUU en primer lugar y China, serán los dos principales protagonistas, con Rusia ganando de a poco más peso y con la Unión Europea en la peor crisis de su historia, mientras Gran Bretaña y Japón intentan nuevos acuerdos con EE.UU.
En ese contexto la política socialista y revolucionaria parte de oponernos a todos los planes de Trump, apoyando los alentadores procesos de movilización y repudio social, tanto dentro de EE.UU. como a nivel internacional, y apoyando el interesante proceso de organización política independiente dentro de EE.UU. Además, sabiendo que Latinoamérica sufrirá sus ataques económicos de saqueo y mayor dependencia, impulsamos la lucha frontal contra Trump y contra los gobiernos regionales garantes de los ajustes. Pero también nos oponemos a las políticas y estrategias de los otros imperios como China, Rusia o la UE. No hay en esto campos progresivos, ni imperialismos malos o buenos. Hay una lucha interimperialista por el control mundial a la cual enfrentamos de conjunto. El saqueo se llama saqueo, lo planifiquen en Washington, Beijing, Berlín o Moscú.
Nuestro llamado es a la más amplia unidad de acción en las calles y en las luchas, con la convicción de que el movimiento de masas se mueve y que en el marco de la polarización social creciente vendrán confrontaciones de magnitud. Y llamamos a la construcción de alternativas unitarias de izquierda que le disputen a los partidos del régimen y el sistema en todos los terrenos. La conformación de Izquierda al Frente en nuestro país es un aporte en esta tarea.

Sergio García

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