indigencia – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Wed, 28 Apr 2021 21:40:45 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png indigencia – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Crisis capitalista. ¿Pobreza estructural o saqueo permanente? https://mst.org.ar/2021/04/28/crisis-capitalista-pobreza-estructural-o-saqueo-permanente/ Wed, 28 Apr 2021 21:40:39 +0000 https://mst.org.ar/?p=29704 Durante el último medio siglo se desarrolla en el país un proceso en el que la pobreza, en términos de números oficiales, se multiplicó por 10. Pasó del 5% a mediados de los 70 del siglo pasado a cerca del 50% de la población, según la medición del INDEC, en abril de 2021. En una curva creciente que solo se recuperó parcialmente luego de dos momentos de crisis profunda en esas casi 5 décadas. Al tiempo que esto sucedía, se produjo también un crecimiento exponencial de las ganancias de los principales grupos económicos nacionales y extranjeros.

Escribe: Carlos Carcione

Corporaciones y Bancos, nuevos y viejos actores, avanzaron en la concentración de la riqueza llevando la desigualdad a niveles históricos. Entre tanto, los sectores más neoliberales y de derecha sostienen que la razón de esta verdadera pandemia para millones hay que buscarla en un estado que gasta en exceso y en una estructura impositiva que no alienta la inversión. Los llamados progresistas se proponen como objetivo una mejoría gradual del nivel de vida de las masas populares pero sin tocar los intereses fundamentales de los grupos económicos concentrados, por el contrario ceden a sus reclamos. ¿Cuál es, en verdad, la causa de este crecimiento sostenido y consolidado de la pobreza? ¿Es un problema estructural, o hace parte de una política? ¿Qué relación hay entre la pobreza y el aumento de la riqueza?

Eliminación de derechos laborales, precarización del trabajo y desocupación creciente
Además de iniciar el ciclo de endeudamiento más fraudulento del que el país no ha podido salir desde hace 50 años, la dictadura militar que tomó el gobierno en 1976, llevó adelante un primer paso de liquidación de derechos laborales, durante esos años fueron ilegalizados sindicatos, eliminadas conquistas históricas, comenzó el ciclo de reducción del salario en términos reales y el proceso de precarización que se profundizaría, sobre todo, a partir del menemismo. Así, una masa laboral que durante años gozó de pleno empleo y que en las décadas anteriores había mantenido relativamente el poder adquisitivo del salario, lo que le permitía tener una perspectiva de progreso social, sufrió con el Golpe un ataque directo y el desmantelamiento de derechos.

Este proceso fue completado por el menemismo, que además, de profundizar la precarización y la liquidación de derechos, inauguró una década de desocupación que se ubicó alrededor del 20%, con picos cercanos al 30%. Son millones los que nunca más volvieron a encontrar un trabajo formal. Complementariamente esta política de contrarrevolución económica y para cumplir con el FMI, la dupla Menem y Cavallo, apoyada por los aparatos de la cúpula peronista y radical, entregaron el manejo de la moneda nacional, pusieron el Banco Central en manos de los acreedores y entregaron al capital privado empresas fundamentales que se mantenían como propiedad estatal. Entre ellas estaban algunas de las principales del mundo en su rama, como por ejemplo YPF, la primera petrolera estatal del mundo y decenas de empresas más.

Desde entonces, no ha cesado de crecer la precarización del trabajo y se ha consolidado un sector de millones de trabajadores informales que entran en estadísticas manipuladas encubriendo el nivel de desocupación y semi ocupación real, y que no tienen ninguno de los derechos laborales básicos.

Este proceso acompañó y facilitó la caída de los salarios reales que, en términos históricos, comparados con el principio de este ciclo, no se han recuperado ni en los mejores momentos a los niveles que tenían en la pasada década del 70.

Junto con estas políticas, que en más o en menos han llevado adelante todos los gobiernos posteriores a la dictadura, llegando al extremo de que hasta para trabajar para el estado se dan largos periodos de contratación precaria bajo la forma de monotributos, es decir «emprendedores» individuales y no trabajadores asalariados.

Todas estas modalidades significan claramente un aumento de la explotación del trabajo a favor del capital por la vía que sea. Estos mecanismos consolidan la desprotección y la pobreza haciéndola «estructural», es decir sistémica.

Pero al mismo tiempo, la reducción de los presupuestos de educación y salud públicas y la eliminación masiva de los planes de vivienda social cambiándolos por un modelo especulativo de créditos que no tienen ninguna relación con el salario, atentan también contra la movilidad ascendente que tenían los trabajadores hace décadas.
En síntesis, salarios devaluados, trabajo precarizado, desocupación en niveles altísimos y reducción drástica de derechos, son la base del crecimiento de la pobreza y de que esta se haya convertido en «estructural».

La otra cara, concentración de la riqueza

En este mismo periodo se produjo una extraordinaria concentración y aumento de la riqueza en cada vez menos manos. Un ejemplo reciente de esta concentración y crecimiento de la riqueza se conoció en la publicación Forbes. En el relevamiento anual que esta publicación realiza sobre los más ricos del mundo, se pudo conocer que en pleno año de pandemia el empresario argentino Marcos Galperín de Mercado Libre triplicó su fortuna, pasando de 2.000 millones de dólares a 6.000 millones. En la lista hay varios otros conocidos como los hermanos Roca; o Bulgheroni el titular Pan American Energy; o Gregorio Pérez Companc o Alberto Roemmers dueño del laboratorio que tiene su apellido.
Pero esta acumulación no se produjo de un día para el otro y tampoco es fruto del trabajo personal de esos empresarios. Esa riqueza fue construida en base al aumento de la explotación del trabajo que provocó la pobreza estructural que analizamos más arriba. Y también de la expoliación del país.

La mayoría de estos multimillonarios se benefician de prebendas del Estado, por ejemplo: durante la dictadura a todos ellos excepto a Galperín les fue estatizada su deuda en dólares haciéndose responsable el país de esa deuda. Ya con el menemismo dieron otro salto en su acumulación participando y quedándose, a precio de gallina flaca, con participaciones sustantivas en el desguace y privatización de las empresas públicas. Durante el kirchnerismo recibieron un flujo de subsidios enorme al ritmo del crecimiento de los precios internacionales de las materias primas.

Las ventajas que a este selecto grupo les otorgó el macrismo son recientes, subsidios, eliminación de impuestos y retenciones, dolarización de las tarifas de servicios y un suministro inagotable de dólares para la fuga, en los que el país quedó comprometido con el préstamo más grande de la historia del FMI. Cuando no estafaban directamente al país como Vicentin con el Banco Nación.

El actual gobierno continúa este rumbo. Subsidios, incentivos con reducción de retenciones, un «aporte solidario» que no están pagando los megamillonarios del país, y herramientas especulativas que les permiten continuar convirtiendo sus pesos en dólares sin limitaciones para la fuga.

No es pobreza «estructural» es saqueo permanente

Cortar este medio siglo de pauperización creciente del pueblo trabajador y vaciamiento del país, solo puede hacerse con políticas contrarias a las aplicadas hasta ahora por todos los gobiernos burgueses que siguieron a la dictadura.

Un salario mínimo igual a la canasta básica. La eliminación de la precariza-ción y la flexibilización laboral. El reparto del trabajo entre todos los que están en condiciones de trabajar y la inversión estatal en planes de viviendas, hospitales, escuelas e infraestructura para atender las necesidades básicas de todos y al mismo tiempo generar empleo genuino.

Al mismo tiempo que tomar medidas de independencia económica como el no pago de la deuda y la re-estatización de las empresas estratégicas con control social. De esta medida se podría iniciar un camino de liquidación de la pobreza en el país. En síntesis, la pobreza no es «estructural» es producto del capitalismo, lo que venimos sufriendo es un saqueo.

 

 

 

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Según el SIEMPRO. La mitad de la población es pobre https://mst.org.ar/2021/02/24/segun-el-siempro-la-mitad-de-la-poblacion-es-pobre/ Wed, 24 Feb 2021 21:56:56 +0000 https://mst.org.ar/?p=29484 En los últimos días se conoció un informe del Sistema de Información, Evaluación y Monitoreo de Programas Sociales (SIEMPRO) dependiente de la Presidencia de la Nación, que estableció que el 47% de la población es pobre. La otra cara de la noticia fue la impresionante movilización de organizaciones sociales y trabajadores desocupados, entre ellas nuestro MST “Teresa Vive”, que el pasado jueves 18/02 marchó desde el Puente Pueyrredón al Ministerio de Desarrollo Social.

Escribe: Gustavo Giménez

La nueva medición indica que la pobreza abarca a más de 21 millones de argentinos y ubica al 55% de los niños dentro de este cuadro de miseria. La cifra refleja un fenómeno estructural, ahora agravado por la falta de respuestas en pandemia: el enorme empobrecimiento de la población de nuestro país y la creciente desigualdad social, de la cual este y los anteriores gobiernos son responsables.

El estudio perfecciona las “canastas” de pobreza e indigencia que se fijaban por el límite de ingresos. El nuevo enfoque “multidimensional” no toma solo el nivel de los mismos, sino un universo más completo que abarca la vivienda, el hábitat y servicios básicos, acceso a la educación, trabajo, salud y protección social.

Ya las cifras del INDEC resultaban parciales. Luego de conocerse el aumento de la inflación de enero del 4%, el organismo informó que una familia tipo necesitaba superar los $56.459 para no ser considerada pobre y $23.722 para no ser indigente. Sin embargo, los trabajadores de ATE INDEC informaban a fines de enero que una familia necesitaba de $82.086 para no ser considerada pobre. ¡Menuda diferencia!

Mientras esto trascurre, se terminaron los IFE, se cambiaron los ATP que recibían las pequeñas empresas por Repros menores, se bajó el presupuesto de salud, los planes sociales están congelados y cada vez restringen más la comida a los comedores populares… buenos modales, para cumplir las pautas que exige el FMI.

Ahora Fernández, luego de diversas reuniones, monta el Consejo Económico y Social, con gobernadores, empresarios, sindicalistas amigos, funcionarios, organizaciones sociales cuyos dirigentes son funcionarios, la Iglesia, etc., para, entre otros objetivos, llegar a un “acuerdo de precios y salarios que contenga la actual escalada inflacionaria”. Y, además, que los salarios le “ganen” a la inflación en algún puntito, para lo cual no deberían exceder del 30%.

Al contrario de esto, la economía tiene una inflación proyectada anual de más del 50%, los salarios llevan más de un 20% de retraso en los últimos tres años y gran parte de los especialistas son bastante escépticos frente al prometido rebote luego de la pérdida de alrededor del 10% del PBI en el último año, que ha provocado un importante descenso de la población económicamente activa.

Se calcula que la desocupación alcanzaría cerca de un 30% si no hubiera bajado el nivel de actividad. Incluso se habla de la posibilidad cierta de una nueva e importante ola de despidos en las empresas privadas con la excusa de la reducción de subsidios de que los son objeto, los que se sumarían a las bajas de más del 18% producidas en el trabajo informal(1).

Lo que en realidad se está preparando, con la complicidad de las dirigencias cegetistas y ceteistas, es un nuevo sacudón en la cual otros millones de trabajadores caerán aún más en la pobreza, la miseria y la pérdida del empleo.

El modelo y la pobreza estructural

La pandemia agravó una debacle de la economía argentina que en el último gobierno de Macri se manifestaba en una dura recesión, una inflación del 50% y un endeudamiento record. Sin embargo, la debacle macrista y la actual crisis pandémica administrada por el Frente para Todos son la expresión contemporánea de una larga crisis del modelo productivo argentino. En 1974, hace 47 años, la pobreza era del 8% y la desocupación del 2,7%. ¿Cuáles fueron las causas que llevaron al desastre actual?

La Argentina que en 1930 era la sexta economía capitalista del mundo basó su desarrollo, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, en un trípode integrado por los frigoríficos, la exportación agrícola y los ferrocarriles. Las constantes migraciones de trabajadores que poblaron nuestro territorio, con mucho esfuerzo, pudieron elevar su nivel de vida, mientras nuestra oligarquía se enriquecía.

Reflejando los intereses de un sector de la burguesía argentina que resistía la penetración yanqui, Perón continuó con este modelo agroexportador, apoyado en un movimiento obrero nuevo, basado en la extensión de la industria liviana, sin desarrollar la industria pesada.

La penetración imperialista impidió el desarrollo de una economía que despegara del viejo modelo exportador de materias primas e importador de productos industriales. La dictadura militar del golpe de 1976 produjo un salto en la entrega del país al imperialismo, generando una deuda externa fraudulenta histórica, que aún seguimos pagando. Para ello debió derrotar las luchas de los trabajadores que la vuelta de Perón en 1973 no pudo contener luego del proceso abierto por el Cordobazo en 1969.

Con vaivenes, de acuerdo al curso de la economía mundial, los distintos presidentes de la democracia mantuvieron este modelo. Alfonsín arrancó con 22% de pobreza y terminó con el 38% y una hiperinflación. Además, llevó los U$S 40.000 millones de deuda externa de los militares a U$S 55.000 millones. Menem, en los 90, luego de algunos años de recuperación de la hiper heredada, y de haber privatizado las empresas de servicio para pagar la deuda (que llegó a U$S 146.000 millones al final de su mandato), paso de un 30% de pobreza en 1992 al 40% con el que se fue en 1999 (según el recálculo del Cedlas de la UNLP). Desde mediados de la década del 90, las luchas de los trabajadores obligaron a la creación de miles de planes trabajar.

De la Rúa dejó el gobierno expulsado por el Argentinazo del diciembre del 2001, con una pobreza que alcanzaba al 46% de la población, una deuda externa impagable luego del “Blindaje” y “el Megacange” de Cavallo. Duhalde recibió el país con un 66% de pobreza, que llegó a un 62% cuando asumió Kirchner en 2003. El ex presidente tuvo que implementar dos millones de planes Jefes y Jefas de hogar para intentar contener la crisis social y la revuelta que esta trajo consigo.

Los gobiernos de los Néstor Kirchner y Cristina Fernández tuvieron una enorme oportunidad para, con el enorme e histórico ingreso de capitales productos de los precios de los comodities que exportaba el país, cambiar la matriz productiva. Lamentablemente, si bien hubo alguna recuperación industrial, esta se hizo sobre la base de la ocupación de mano de obra ociosa de la infraestructura instalada, sin cambios cualitativos en la misma, aprovechando además los bajos niveles salariales que la “pesificación asimétrica” generó. La salida de la recesión permitió una recuperación de los índices salariales y sociales, no sin pelea por las mejoras, pero la pobreza nunca bajó de un “núcleo duro” de más del 25%, aún en los mejores momentos. Cristina entregó el gobierno con más de un 30% de pobres.

Para generar trabajo y terminar con la pobreza hay que cambiar el modelo

La crisis de la economía mundial capitalista, la recesión argentina, agravada por la pandemia, están llevando al país a un nuevo estallido, más fuerte aún que otras crisis económico políticas, como la de 1981-1982, 1989 y 2001. El gobierno y su flamante Consejo Económico Social van a intentar que el costo de la crisis la paguemos los trabajadores y sectores populares. Debemos enfrentarlos e impedírselos.

Es necesario un programa de emergencia que partiendo de un aumento general de salarios, jubilaciones y planes sociales que cubran la canasta familiar, fije precios máximos y aplique la ley de abastecimiento ante las maniobras de los grandes monopolios empresarios.

Sobre esa base hay que cambiar la actual matriz económica productiva, desarrollando un programa impositivo progresivo sobre la base de impuestos a las grandes empresas, lanzando un plan de infraestructura y viviendas populares para generar millones de puestos de trabajo, con una profunda reforma agraria que expropie a los terratenientes y grandes capitalistas del campo y lo repueble con agricultores y un modelo ecológico, nacionalizando la banca y el comercio exterior.

Recientemente el ministro Guzmán en una entrevista con Marcelo Bonelli, luego de que el periodista afirmara que gran parte de la deuda contraída por Macri se había fugado, señaló que con ese dinero “se podría haber reconstruido toda la infraestructura del país”. Al revés del ministro, queremos dejar de pagarla y utilizar esos recursos para que haya trabajo para todos y se termine con la pobreza en nuestro país.

1. Art. “El desempleo sería del 29% si no fuera por la brutal caída de la población activa”, publicado en Economía y Política del 24/09/2020.

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La pobreza alcanzó a 18 millones de personas y llegó al 40,1% https://mst.org.ar/2020/10/01/la-pobreza-alcanzo-a-18-millones-de-personas-y-llego-al-401/ Thu, 01 Oct 2020 19:51:24 +0000 https://mst.org.ar/?p=28487 Escribe: Nicolás Zuttión

Ayer se dio a conocer el nuevo informe del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) “Incidencia de la pobreza y la indigencia”[1] donde se reflejó en el primer semestre del presente año un incremento de 5,5 puntos porcentuales de forma interanual. Del 35,4% al 40,1%. Por otra parte, la indigencia creció 2,5% llegando ahora al 10,5% y alcanzando a 2,9 millones de personas. Un panorama oscuro que la nueva ley de presupuestos se inclina por profundizar aún más.

Son 2 millones más de nuevos pobres, en comparación a seis meses atrás, si se proyecta el cálculo oficial a la totalidad del país.

Si se mira el informe del INDEC en lo que respecta a la discriminación etárea, es la juventud la que resulta más afectada por el avance de la pobreza. El 56,3% de los menores de 15 años se encuentran bajo la línea de la pobreza. En cuanto al rango que va de los 15 a 29 años, el nivel es del 49,6%.

En un análisis de tipo geográfico las localidades más afectadas según el nuevo estudio, destacan a Concordia, ciudad de Entre Ríos, con un 52,2% de pobreza y a Gran Buenos Aires con el 47,5%.

¿2001? no, 2020

Todos los indicadores económicos que se van publicando mes a mes, arrojan un panorama muy similar a los de la crisis vivida en el 2001. La economía totalmente deteriorada y este nivel de pobreza, son reflejo de la retracción trimestral del PBI en un 19% y la desocupación que se ubicó en el 13,1%.

La pobreza alcanzada esta vez es mayor a la registrada en el año 2005, donde fue similar el deterioro del tejido social. Sin embargo, el Jefe de gabinete Santiago Cafiero, denunció que estos números se alcanzan por “la crisis del macrismo”. Vale recordar que el actual gobierno no ha hecho absolutamente nada para detener la orientación de crisis permanente. Fue el Frente de Todos el que aceptó terminar pagando USD 17 mil millones más para acordar con los tenedores privados, en vez de utilizar ese presupuesto para atender al flagelo referido. La misma política continúa si se observa que se sigue negociando con el FMI, mientras se piensa reducir el gasto social para el 2021.

Las declaraciones de Cafiero con respecto a los nuevos datos del INDEC: “la pobreza nos duele” y “este es un gobierno que tiene mucha sensibilidad” parecen ser de un cinismo total por parte de una fuerza política que no para de cederle a las corporaciones industriales y financieras.

Inversión de prioridades

Decir que 1 de cada 10 argentinos es indigente o 4 de cada 10 es pobre, es una alarma mayúscula para preparar la resistencia necesaria por un modelo diferente al actual. Sabiendo que las intenciones del gobierno de Alberto Fernández van a ser continuar por este camino, sólo con el rumor de la rebaja de retenciones al agropower alcanza como muestra.

Por esto es necesario construir herramientas políticas, como el MST en el FIT – Unidad, para dar batalla por un programa económico que rompa con la lógica del empobrecimiento masivo de los trabajadores y los sectores populares. Fondos para revertir la situación hay, sólo resta invertir las prioridades. Una economía al servicio de aquellos que se encuentran sin un hogar, como la familias de Guernica, de quienes piden por sueldos dignos para vivir o que se contemplen los presupuestos de salud y educación para garantizar derechos elementales, es la que hay que implantar para salir del laberinto actual.

[1] https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/eph_pobreza_01_200703093514.pdf

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