israel – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Wed, 15 May 2024 19:28:41 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png israel – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Por Gaza y todo lo que está mal https://mst.org.ar/2024/05/15/por-gaza-y-todo-lo-que-esta-mal/ Wed, 15 May 2024 13:58:20 +0000 https://mst.org.ar/?p=35402 Desde hace algunas semanas el levantamiento de la juventud estudiantil en solidaridad con Palestina con epicentro en EEUU conmueve. Ese proceso ya se extendió a más países en Europa, América Latina e incipientemente Asia. No se trata de un episodio transitorio, sino de la síntesis de una radicalización por acumulación sucesiva de cuestionamientos y contradicciones de los jóvenes en esta etapa del capitalismo. La violencia estatal, el racismo, la justicia ambiental, la lucha antipatriarcal, la precarización como forma de la vida bajo las condiciones de decadencia del sistema. El genocidio en Gaza opera como detonante humanitario y antiimperialista de esa evolución que lleva varios años. Una Intifada global del movimiento estudiantil.

Escribe: Mariano Rosa

Todo empezó en la prestigiosa Universidad de Columbia y en la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY). Allí se levantaron campamentos de estudiantes, acompañados por docentes, que fueron atacados, reprimidos y desmantelados por la Policía en más de una ocasión. Esa violencia actuó como catalizador de decenas de protestas similares en los principales campus de EEUU. Cada provocación no hace más que amplificar el movimiento en solidaridad con Palestina, contra el financiamiento y apoyo del gobierno de Biden.
Pasando los días se fueron sumando países y universidades al movimiento: el Estado Español con decenas de ocupaciones desde la Complutense hasta Valencia y el País Vasco. En Francia arrancó por la mítica Sorbona, pero se multiplicó en Alemania, Bélgica, Holanda y otros lugares. Avanzó en México, Centroamérica y llegó a Brasil, en la enorme USP de San Pablo. Ayer en una importante asamblea inter-universitaria en Santiago de Chile, se votó encaminarse en la misma dirección. Incluso incipientemente en Asia, con Japón a la cabeza, también se empieza a movilizar el estudiantado. El aniversario de la primera Nabka de 1948 este 15 de mayo va a vehiculizar acciones en tantos países que se va transformar de hecho en una jornada global juvenil contra el genocidio del Estado de Israel sobre Palestina. En nuestra propia Argentina, será el caso de iniciativas de protesta y agitación política, desde Jujuy hasta la Patagonia, pasando por la emblemática Plaza Houssay en Buenos Aires, punto de referencia estudiantil. El reclamo en el país bajo el gobierno pro-sionista militante de Milei es la ruptura de relaciones con Israel y que decanos, rectores, sindicatos, federaciones estudiantiles y centros se pronuncien en el mismo sentido. Con sus ritmos y desigualdades, la entrada en escena de la juventud por Palestina suma desprestigio y repudio mundial a la política de limpieza étnica del gobierno asesino de Netanyahu y sus cómplices en todo el globo.

Fabricantes de élites

Que el movimiento arrancara por la ocupación del campus de Columbia también es todo un dato llamativo, sintomático del proceso y preocupante para la burguesía yanqui. Se trata de una universidad top, una de las ocho escuelas de la Ivy League. Estas universidades privadas ultraprestigiosas (con enormes presupuestos e ingreso muy selectivo) sirven para formar a la élite del país, pero también son centros de investigación importantes y muy bien financiados.

En esas casas de estudio se forman cuadros que abastecen el aparato militar estadounidense, como así también los elencos ejecutivos de corporaciones y todo el ecosistema político yanqui. Los vasos comunicantes con el gran capital son numerosos. No hace mucho, la universidad de Yale aceptó 15,3 millones de dólares del ex presidente de Google para financiar el Programa Schmidt sobre Inteligencia Artificial, Tecnologías Emergentes y Energía Nacional. Según datos del Departamento de Educación, alrededor de 100 universidades estadounidenses han aceptado donaciones o contratos de Israel, por un total de 375 millones de dólares en las últimas dos décadas. Es muy potente que los estudiantes que se fueron sumando a las movilizaciones pro Palestina procedan especialmente de universidades selectas, a cuyas autoridades acusan de mantener vínculos importantes con el Departamento de Defensa estadounidense o con el ejército israelí: Columbia, Yale, Harvard, Vanderbilt, Universidad de Nueva York, MIT. A la vez, estas universidades apoyan la investigación de la industria militar y capacitan a los futuros ejecutivos de empresas tecnológicas cómplices. Que la rebelión juvenil internacional, tenga este epicentro es profundamente significativo. El movimiento estudiantil reacciona en las principales usinas científico-técnicas del imperialismo. En EEUU, en la Sorbona, en Berlín, en la Complutense de Madrid y en Barcelona. Dato de época y punto de partida del cuestionamiento de la universidad de clase pro-capitalista y neocolonial.

Un nervio sensible del bipartidismo imperialista

La coyuntura es alarmante para el poder político de las principales potencias capitalistas con este levantamiento estudiantil. De hecho, el régimen estadounidense es profundamente consciente del peligro como caja de resonancia social de lo que activó la juventud en las universidades que se supone aseguran mecanismos de reproducción del sistema: el serio cuestionamiento a uno de los pilares de consenso estratégico burgués en EEUU que consiste en sostener al Estado de Israel en su rol de gendarme regional en Medio Oriente y garantía contra la revolución de las masas árabes. Este punto de apoyo interno de política imperialista está minado después de décadas de gozar de buena salud.
Pero los jóvenes movilizados, no levantan consignas exclusiva y unilateralmente por lo que sucede en Gaza:
. Están politizados en torno a temáticas como los asesinatos en masa, el medio ambiente y el racismo.
. Es la generación que se fue configurando en las marchas contra los tiroteos en las escuelas secundarias o las huelgas por el clima en las escuelas es la que está gravitando en la toma de los campus.
. Fue víctima en 2020 del confinamiento por pandemia y las brutales políticas del gobierno de Trump durante la Covid-19.
. Participó en el movimiento Black Lives Matter, durante el cual muchos estudiantes denunciaron la complicidad de sus universidades en el racismo sistémico en EE.UU.
Es esa radicalización acumulativa la que prendió todas las alertas tempranas en el establishment imperialista, que por eso primero, presionó a las autoridades de las universidades citándolas a declarar al Senado en sesiones con amplísima cobertura mediática para repudiar la acción de Hamas del 7 de octubre y a reprimir con la policía después las primeras ocupaciones. Pero evidentemente la profundidad del malestar juvenil y la politización de miles y miles de ellos, explica que estemos ante un movimiento en ascenso desde el corazón de la bestia imperial al resto del mundo.

Yo veo al futuro repetir el pasado

Ya son repetidas no solo por el activismo, sino con estupefacción en la prensa burguesa, las referencias al movimiento de tomas estudiantiles en EEUU de 1968. De hecho, esas protestas se iniciaron también en Columbia combinando demandas antirracistas, en el contexto de la lucha por los derechos civiles y contra la guerra de Vietnam. Son muchos los análisis que coinciden en afirmar que las actuales ocupaciones tienen una dimensión que no se veía desde los 60. En 1968, el marco social era explosivo en Estados Unidos. Hacía poco que la movilización había logrado importantes triunfos por los derechos civiles (la Ley de Derechos Civiles de 1964, el derecho al voto pleno y el establecimiento de la salud pública universalen 1965) y la guerra colonial en Vietnam (cuya cifra de muertes civiles alcanzó los dos millones) exacerbando todas las tensiones sociales y políticas. En ese contexto, 1968 como el actual 2024 fue un año de elecciones presidenciales, y el también demócrata Lyndon B. Johnson como el actual Biden, siguió adelante con la guerra a pesar de los protestas y tuvo que renunciar a su reelección. Obviamente, el asesinato el 4 de abril de aquel año de Martin Luther King Jr., la principal figura del movimiento por los derechos civiles y el clima de época internacional con el Mayo Francés, terminaron de hacer explotar una revuelta que tomó carácter mundial. El escritor recientemente fallecido Paul Auster, estudiante y activista en 1968 le hace decir a uno de sus personajes en la novela 4321: «Éramos muy conscientes de lo que sucedía en el resto del mundo. Unas semanas más tarde, comenzó la huelga general en París y un cartel decía: «Columbia-París». Ecos del pasado que van pavimentando de carga explosiva este presente de lucha.

Del centro a la periferia

La vitalidad del actual movimiento estudiantil radica en la potencia que tiene en el epicentro planetario del capitalismo. Esa dinámica que multiplica la onda expansiva de las protestas desde el centro del mundo a la periferia abre una perspectiva de final incierto. Cada vez más hunde sus raíces en EEUU y recoge capilarmente empatía social de más y más franjas masivas del pueblo en ese país. Y es un año electoral. Y Biden está complicado. El estudiantado es parte fundamental de su base social como los sectores medios de los que proviene. Pero no es solo Biden el complicado. Es Macron, es el gobierno alemán, es Sánchez del PSOE en España: son el imperialismo yanqui y su espectro de alianzas en Europa, principalmente los que tambalean ante el asedio juvenil. Y se extiende geográficamente con cada provocación represiva, con cada declaración polarizante, con cada respuesta del manual anti-rebeliones que se les empieza a agotar a los que mandan. Esta gigantesca Intifada en curso de la juventud desbarata la idea de que en el mundo solo avanzan nuevas derechas emergentes. Hay otro sujeto social que rivaliza y crece. Porque Palestina no está sola. Y porque no es solo por Gaza y Palestina: es por todo lo que está mal en este mundo de barbarie. Y es ahora.

Como a los nazis y Vietnam, como nuestro Nunca Más

Causas como la de Palestina no tienen salida nacional. La historia moderna prueba que a expresiones criminales del capitalismo como la que despliega Israel sobre Gaza, se las derrota por una combinación dialéctica y virtuosa de resistencia nacional del pueblo agredido, y movilización regional y mundial de las masas solidarias con esa causa.
Al nazismo se lo barrió como resultado de esa ecuación: la valentía de los pueblos ocupados por el ejército de Hitler y la movilización antifascista internacional. Vale igualmente el ejemplo para Vietnam y la paliza que recibió la soberbia imperialista yanqui: la entereza indomable del pueblo vietnamita y las protestas mundiales, con centro en EEUU contra esa aventura imperial fueron decisivas. ara terminar con el apartheid en Sudáfrica, el movimiento contra ese régimen de atrocidad colonial fue decisivo, con la juventud como vanguardia sumado al aguante interminable del activismo afro. Porque el capitalismo no tiene fronteras en violencia imperialista, el internacionalismo activo, práctico, es indispensable para ganar.

Una intifada de la juventud

Posiblemente estamos asistiendo a la mayor operación de limpieza étnica brutal del Estado de Israel sobre territorio Palestino desde la Nabka del 15 de mayo de 1948. También, proporcionalmente, quizá estamos frente al movimiento internacional de solidaridad con el pueblo agredido más robusto y extendido desde aquella fecha. No es solo por los acampes estudiantiles de la coyuntura: en todo caso el ingreso de la juventud con esta fuerza todavía en dinámica ascendente se verá hasta dónde provoca un punto de inflexión. Pero antes de esto, hubo desde octubre del año pasado, acciones de masas en los principales países capitalistas: Nueva York y Washington, en Londres, Berlín y otras capitales europeas. Esto sin contar las acciones multitudinarias en Medio Oriente, en tensión con los propios gobiernos de la región aliados de Israel o bien pasivos ante la masacre. En Argentina el peso económico-político y superestructural del sionismo orgánico es muy grande. Y Milei, adscribe a un alineamiento militante con el genocida Netanyahu y su política de exterminio. Polariza al extremo las posiciones y tensiones. Y el peronismo en toda su amplia paleta de colores (desde Massa y CFK hasta Grabois), defeccionan en su giro a derecha, de cualquier apoyo a Palestina, que por otra parte, nunca fue muy activo. Por lo tanto, en el país, la causa mundial contra el genocidio en curso queda inexorablemente en manos de la izquierda junto a lo mejor de la juventud consciente, comprometida y sensible. Seamos parte de esta Intifada Global. Exijamos pronunciamientos de ruptura con Israel por parte de autoridades, sindicatos, federaciones y centros de estudiantes. Siempre del lado palestino de la vida. Nunca con Netanyahu, EEUU y Milei. Contra todo genocidio. Fue Nunca Más en Argentina. Que sea Nunca Más en Palestina.

La vida es otra cosa

Al final de cuentas, el sionismo como concepción política y acción concreta en el terreno militar es capitalismo sin filtro en esta etapa de decadencia civilizatoria. Es control territorial y el desplazamiento de limpieza étnico-colonial para anclar un Estado Gendarme regional de los intereses del imperialismo en Medio Oriente, una de las formas de barbarie que asume el capital hoy mismo. Entender, sensibilizarse, comprometerse y militar por la causa del pueblo palestino es hacer anticapitalismo hoy. Porque en defensa propia hace falta activar el freno de emergencia en todos los sentidos: económico frente a la agenda de expropiación de derechos de las mayorías en todo el mundo (a través de Leyes Bases o variantes). Activar ese freno en el plano ambiental para impedir un verdadero ecocidio que termine de transformar el mundo en inhabitable. Y activarlo en el campo de la política, porque frente a tanta derecha emergente caducaron todas las variantes light de reformismos de buenos modales. Se trata en definitiva de combinar la movilización nacional y global, internacionalista y local, para derrotar regímenes criminales como el de Israel, y a la vez, preparar un plan de vuelo alternativo en transición pos-capitalista al socialismo con democracia plurinacional, ambientalmente amigable con los ecosistemas, no – racista y laico. Así están las cosas. No hay margen para ser indiferentes.

 

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Medio Oriente. Vergonzoso apoyo de Milei al genocidio israelí https://mst.org.ar/2024/02/08/medio-oriente-vergonzoso-apoyo-de-milei-al-genocidio-israeli/ Thu, 08 Feb 2024 19:36:10 +0000 https://mst.org.ar/?p=34910 El norteamericano Blinken está de gira por la región a fin de buscar una nueva tregua en medio de los ataques genocidas de Israel y un salto en la tensión regional. Mientras el régimen fascista sufre mayor presión internacional para frenar la masacre, Javier Milei fue a darle su apoyo. ¡No en nuestro nombre!

Escribe: Gustavo Giménez

No hay registro en la historia argentina reciente del apoyo abierto de un presidente a un gobierno que está causando un genocidio.

Apoyar la matanza bajo el eufemismo de apoyar «el derecho a la defensa» se completa por su anuncio de declarar por decreto al Hamas como organización terrorista. Pese a las grandes diferencias políticas que tenemos con la conducción de ese partido islamista, rechazamos de plano esa decisión. También el traslado de la embajada argentina a Jerusalén, violando el derecho del pueblo palestino y las disposiciones internacionales en contrario.

A Milei lo recibieron los sionistas como a un rock star, mientras crecen a diario las cifras de la masacre sin pausa de la población de Gaza. Ya llegan a 27.800 las víctimas mortales, la mayoría niños, mujeres y ancianos. Y hay que sumar casi 7.000 cadáveres enterrados bajo los escombros y unos 70.000 heridos.

Dos tercios de la población gazatí fue compelida por las tropas de ocupación a abandonar sus hogares huyendo de bombas y misiles, para luego soportar masacres en los territorios «seguros» atacados con la excusa de perseguir a Hamas. De unos 2,3 millones de habitantes, los organismos internacionales calculan que 1,1 millón sobrevive en condiciones extremas, sin alimentos, agua potable, medicinas ni lo mínimo para sobrevivir.
Según las noticias, la avanzada de la tropa sionista, que centra su actuación en la ciudad sureña de Khan Yunis, se prepararía para atacar Rafah, la ciudad palestina limítrofe con Egipto, a donde huyeron decenas de miles de familias. A la vez, una denuncia israelí contra 12 de los 30.000 asistentes sociales de la ayuda humanitaria de la ONU (UNRWA) sirvió para que países y potencias amigas de Israel corten el vital financiamiento a este órgano que asiste a seis millones de refugiados.

Resistencia, choques regionales y polarización política

A 123 días del inicio del ataque sionista, el ejército israelí no logra quebrar la resistencia palestina ni recuperar los 136 rehenes que quedan a manos de ésta. El retome de control por milicias palestinas de zonas que la tropa sionista abandonó, la muerte de 24 soldados israelíes cuando una bomba antitanque, lanzada por la milicia palestina, impactó sobre los explosivos que manipulaban para demoler un barrio cercano a la frontera, son una muestra de esto.

A los combates al interior de la Franja se agrega una seguidilla de enfrentamientos armados en la región.

Hubo cruce de disparos entre Israel y la milicia libanesa de Hezbollah y un sostenido ataque de los rebeldes hutiés de Yemen a los buques que transitan por el Mar Rojo. La brutal respuesta de la aviación yanqui y británica contra las bases de lanzamiento hutíes no lograron impedir que la mitad del tráfico internacional que pasa por el canal de Suez se desvíe a otra larga y costosa ruta segura.

Al otro lado, los yanquis soportaron el ataque de drones de milicias iraquíes a su base jordana Torre 22, con la muerte de tres soldados y un tendal de heridos. Respondieron con una andanada de bombardeos en Irak y Siria, que pese a causar decenas de muertos no paran la acción de las milicias anti-norteamericanas, que ya llevan más de 170 ataques desde el inicio de la agresión sionista a Gaza.

En este marco el Secretario de Estado yanqui, en reuniones con los mandatarios de Arabia Saudita, Egipto, Qatar e Israel, pretende lograr una tregua. La dirección de Hamas habría aceptado un acuerdo que implica el canje de prisioneros, más un alto el fuego total que, en tres etapas, termine definitivamente con la agresión militar israelí. Netanyahu y su gabinete de ultraderecha se niegan a esta última cláusula de la propuesta de la conducción gazatí.

Aislamiento internacional y polarización política

En estos días, un reflejo de la presión de la movilización internacional fue el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de la ONU ante una acusación de Sudáfrica a Israel por genocidio. Según la CIJ, «Israel ha cometido, está cometiendo y corre el riesgo de seguir cometiendo actos genocidas contra el pueblo palestino en Gaza» y le exige medidas al Estado sionista, que desconoce el fallo.

Pese a sus limitaciones, como no exigir un inmediato alto el fuego, y sin tener ninguna confianza en un organismo imperialista, su fallo refleja la enorme ola de solidaridad con Palestina.

En las últimas semanas, entre otras, nutridas movilizaciones cruzaron España e Italia el 20 de enero en el aniversario del Holocausto, el 13 la marcha nacional en Washington, la declaración de la ciudad de Chicago contra el genocidio y la convocatoria de la CGT, la IAC y la Intersindical catalanas a un paro solidario de dos horas el 7 de febrero.

El régimen sionista no las tiene todas consigo. El 3 de febrero miles de israelitas, convocados por las familias de los que aún siguen rehenes en Gaza, se movilizaron para exigir a Netanyahu que traiga a sus familiares con vida. Es que la furia asesina del primer ministro y su gobierno es la responsable de que 31 de ellos hayan muerto en medio de los brutales bombardeos y el resto puede correr una suerte similar.

Netanyahu continúa y extiende la guerra porque si la para puede terminar preso. Así lo estimó en un reportaje a La Nación(1) el conocido político palestino Mustafa Barghouti(2): según él, la política del primer ministro ultraderechista israelí es el exterminio y deportación de la población de Gaza.

En igual sentido, la web Viento Sur señala que se estaría aplicando el Plan Definitivo o doctrina Smotrich. Para ese «diputado de extrema derecha -en la actualidad ministro de Finanzas de Israel y máxima autoridad en Cisjordania-, la contradicción consustancial entre las aspiraciones nacionales» entre los que actualmente usurpan el territorio y el pueblo palestino «no permite ningún tipo de compromiso, ni reconciliación, ni partición.»(3)

Solidaridad internacional para derrotar al fascismo

La búsqueda de una tregua por parte de Blinken responde al temor a que el conflicto desate un enfrentamiento militar regional. Tanto Hezbollah como el gobierno iraní han manifestado no querer entrar en guerra con Israel y EE.UU. Y es vergonzosa la política de los gobiernos árabes, que lloran lágrimas de cocodrilo por Palestina pero, como bien acusa Barghouti, «son pasivos». Y la trama de acción y reacción que se desarrolla en la región puede hacer que los actuales enfrentamientos parciales terminen en un conflicto a escala en alguno de los frentes abiertos.

La pelea por Palestina libre nos incumbe a todos los que en todo el mundo luchamos contra el fascismo, los regímenes autoritarios y las leyes cada vez más contrarias a los más elementales derechos humanos y democráticos, que el imperialismo y sus gobiernos títeres pretenden imponer para aplicar sus planes de ajuste y entrega.

El viaje de Milei a Israel, cuando muchos de los más importantes apoyadores de ese Estado genocida se cuidan de no aparecer en la foto con los asesinos, son dos caras de una misma política.

Mientras alentamos la más amplia unidad de acción para lograr un alto el fuego inmediato y cese la masacre, los socialistas del MST, sección argentina de la LIS, sostenemos que no habrá solución definitiva sin destruir ese enclave imperialista genocida que es el Estado de Israel y construir con todos los que quieran habitar esos territorios una Palestina única, democrática, laica, no racista y socialista, en el marco de la revolución en todo Medio Oriente.

1 Mustafa Barghouti: ‘Netanyahu quiere seguir la guerra porque sabe que si la detiene va a ir a la cárcel’, La Nación 05/02/2024.
2 Mustafa Barghouti es hermano de Marwan Barghouti, dirigente palestino preso desde 2004, que es considerado como un Nelson Mandela local.
3 «Israel-Palestina. La opinión pública israelí ha adoptado la ‘doctrina Smotrich’», Viento Sur 02/02/2024.

Encuentro internacionalista en Milán

Los días 17 y 18 de febrero se realizará un 2º Encuentro internacional de la extrema izquierda en Milán, Italia. Esta iniciativa, surgida de la izquierda italiana, ha logrado generar un espacio muy positivo de reunión y debate sobre la dinámica situación mundial entre distintas organizaciones nacionales e internacionales que nos reivindicamos anticapitalistas. Este nuevo encuentro tiene como disparador los “Puntos cruciales de las luchas entre potencias: de Ucrania a Taiwán, de África a Medio Oriente. Por una respuesta de clase.” En nombre de la Liga Internacional Socialista participarán nuestros compañeros Alejandro Bodart y Rubén Tzanoff. Posteriormente Bodart, coordinador de la LIS, participará de una serie de reuniones y conferencias en Portugal, España, Grecia y del congreso de nuestra organización hermana La Lucha, en Pakistán.

 

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Más que nunca, solidaridad con Palestina https://mst.org.ar/2024/01/18/mas-que-nunca-solidaridad-con-palestina/ Thu, 18 Jan 2024 15:08:53 +0000 https://mst.org.ar/?p=34841 A poco más de cien días de iniciado el conflicto armado, desde el 7 de octubre pasado a la fecha en que cerramos esta edición el balance en vidas es de casi 24.000 muertos y unos 7.000 desaparecidos palestinos bajo los escombros versus 1.200 muertos y 240 rehenes israelíes, cien de ellos ya liberados. Con semejantes cifras, nadie puede hablar en serio de una “guerra”. Se trata de un verdadero genocidio, frente al cual debemos mantener toda la solidaridad militante con el pueblo palestino y el repudio a la matanza que viene llevando adelante el Estado sionista de Israel comandado por el ultraderechista Netanyahu.

La otra cifra del horror es que del total de víctimas palestinas, más de 12.000 son niños y niñas. Al mismo tiempo, las lluvias invernales que ahora caen sobre la región han inundado los precarios campamentos en donde apenas sobrevive medio millón de personas desplazadas hacia el sur de la Franja de Gaza por los bombardeos israelíes. Y durante las dos primeras semanas de enero, apenas 7 de las 29 misiones planificadas para entregar alimentos, medicinas, agua y otros suministros vitales llegaron a sus destinos al norte de Wadi Gaza. En total, las fuerzas militares israelíes impidieron el arribo del 75% de las misiones humanitarias destinadas a socorrer a la población gazatí. En estos días, Quatar media un envío de medicamentos para los rehenes israelíes a cambio de garantizar que remedios e insumos lleguen a los hospitales de Gaza.

Entretanto, la dirigencia política y militar israelí debate sobre cómo seguir cuando finalicen sus operaciones armadas. Aparte de algunos voceros de la ultraderecha más fascista que hasta proponen lanzar una bomba atómica, oscilan entre mantener un control militar aún más estricto o expulsar a los palestinos del norte de Gaza y ocuparlo para siempre con colonos sionistas. Según una reciente misión de expertos de la ONU, más que inseguridad alimentaria ya una parte de la población gazatí está en situación de hambruna, sin agua potable y por ende con su vida en riesgo. Y pensar que en el mundo todavía hay quienes se oponen a llamar esto limpieza étnica al mejor estilo nazi…

El enfrentamiento armado no se restringe a la Franja de Gaza. Los militares, la policía y los colonos sionistas mantienen también una ofensiva permanente contra los palestinos en la otra porción en que está dividido su cada vez más reducido territorio: Cisjordania. Además han bombardeado campamentos de refugiados palestinos en el sur del Líbano, en donde tiene presencia Hezbollah. Encima, como los rebeldes hutíes que habitan en el sur de Yemen son solidarios con el pueblo palestino, la semana pasada EE.UU. y Gran Bretaña lanzaron bombas también allí, en una escalada que amenaza con extender el conflicto en la región.

A nivel global, las potencias imperialistas mantienen su apoyo a Israel, empezando por EE.UU. Aun así, el gobierno de Biden intenta contener de algún modo las ambiciones de Israel temiendo un descontrol que incendie todo el Medio Oriente. Es que Netanyahu, cuya continuidad al frente del gobierno israelí es dudosa tras el fin de los enfrentamientos armados, en una huida hacia adelante no cesa en su brutal ofensiva antipalestina. Las protestas que crecen en Tel Aviv apoyan los ataques a Gaza, pero lo acusan de despreocuparse por los rehenes israelíes.

Otro flanco problemático se le ha abierto al Estado de Israel, ya que a la ruptura de relaciones diplomáticas y comerciales resuelta por Bolivia y unos pocos países más se le ha sumado la reciente acusación formal de genocidio presentada por el gobierno de Sudáfrica ante la Corte Penal Internacional, a la que están adhiriendo varios países. Esto no deja de contrastar con la actitud funcional a Israel por parte de los gobiernos árabes, que más allá de algunas quejas públicas no han tomado medidas concretas y efectivas en respaldo a Palestina y desalientan y hasta han llegado a prohibir las manifestaciones solidarias en sus países.

De todos modos, la principal expresión de solidaridad a nivel internacional son las grandes manifestaciones que se vienen desplegando en favor del pueblo palestino y contra el genocidio que comete Israel, en una magnitud nunca vista antes. Esto se da con mayor masividad en varios países de Europa y en EE.UU., incluso en sectores de la comunidad judía con la consigna “No en nuestro nombre”. Decenas de miles de jóvenes, trabajadores y sectores populares se movilizan semana tras semana, porque se está desnudado la mentira sionista de presentar a Israel como la víctima cuando en realidad es el victimario. Desde el MST, como sección argentina de la Liga Internacional Socialista, y además siendo Milei un defensor incondicional de Israel, llamamos a que también aquí redoblemos ese necesario apoyo.

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¡Fuera Mekorot! Radiografía de los responsables del apartheid del agua en Palestina https://mst.org.ar/2023/11/23/fuera-mekorot-radiografia-de-los-responsables-del-apartheid-del-agua-en-palestina/ Thu, 23 Nov 2023 21:25:28 +0000 https://mst.org.ar/?p=34362 Durante las últimas semanas la Franja de Gaza ha sido un escenario de catástrofe. Bombardeos, miles de asesinados, entre ellos mayormente mujeres y niños, desnudan la política criminal del Estado sionista de Israel. Más allá de lo enumerado, el panorama se completa con otros crímenes de lesa humanidad, como el apartheid del agua con Mekorot en el centro de esta tortura generalizada a todos los gazatíes. Una empresa que se expande en el mundo practicando una nueva forma de colonialismo extractivista. En Argentina ya está, ahora la tenemos que echar.

Escribe: Nicolás Zuttión

En gran parte de las redes sociales y los medios que combaten la propaganda sionista, circularon fotos y videos en donde niños festejaban la temporada de lluvia que, en el medio del genocidio, llegó a la Franja de Gaza. Esta algarabía, en medio del terror desatado por parte del ejército israelí, se entiende por otro de los crímenes de guerra que comete el sionismo, pero que a la vez es una práctica que lleva largo tiempo: el apartheid del agua. Bajo el auspicio de la empresa Mekorot, el gobierno de Benjamín Netanyahu controla y niega el acceso al agua dulce a gran parte de la población palestina. Más allá de las denuncias que recaen sobre la firma por distintos organismos mundiales, Mekorot avanza en el mundo con su lobby y, desde hace un tiempo, llegó a nuestro país.
En este artículo queremos hacer una radiografía de la misma, contando qué hace en su lugar de origen, qué intenta hacer en el mundo y cuáles son sus planes en Argentina.

Mekorot, su nacimiento

La compañía estatal israelí, Mekorot Israel National Water Co., conocida como Mekorot a secas, tuvo su origen en el año 1937. Sus primeros pasos fueron en forma de consultora, que luego devino a firma estatal en 1948 cuando se fundó el Estado artificial de Israel en territorio palestino. Una herramienta planificada desde el minuto cero para conjugarse con la política expansionista y de limpieza étnica que el sionismo comenzó con la Nakba y que continúa hasta hoy en día.

Con el pasar de los años desde su fundación, mientras Israel avanzaba sobre territorio ajeno, Mekorot funcionó como un engranaje más de la política de apartheid, en este caso del acceso al agua. En noviembre de 1967, una vez ocupados los territorios lindantes con la orilla occidental del río Jordán, el ejército de Israel promulgó una Orden Militar, la número 158, en donde estableció que la población palestina se encontraba prohibida de realizar nuevas obras para el abastecimiento de agua dulce sin previo permiso de las fuerzas sionistas. Desde allí, hasta ahora, la empresa estatal israelí es quien se hizo de la potestad para la extracción de agua o la construcción de nueva infraestructura hídrica en toda la zona.

El concepto de apartheid del agua es así literalmente ya que la población palestina, desde el momento aludido, ha quedado sin posibilidad de realizar alguna obra, como la instalación de bombas, perforar pozos o lo que fuese para tener acceso al agua.
De esta manera, jugando con la necesidad del pueblo palestino y teniendo el control completo del suministro del agua, Mekorot se abrió paso a un mercado sobre este bien común. Pero, como es de público conocimiento, las ventas que Mekorot realiza a las empresas de suministro de agua palestinas están mediadas por la política del Estado sionista. Así obliga en muchos casos a la población de Cisjordania a tener que acceder al agua por medio de un mercado paralelo, en negro, donde el precio es sumamente elevado. Y, además, a sabiendas de la situación de que el suministro de agua en Gaza se encuentra contaminado entre un 90 y 95%, Mekorot se niega a dar suministro a la población.
En síntesis, como es obvio, Mekorot a la par de que los colonos y el Estado de Israel se fueron haciendo de las casas y territorios de los palestinos, fue avanzando sobre un bien común como lo es el agua, teniendo en su poder el 80% del agua potable de Israel y el 70% del abastecimiento de agua.

Un repudio internacional

Esta empresa del sionismo, más allá de contar con su aparato de lobby mundial, ha sido denunciada en diversas oportunidades por diferentes organismos internacionales. En la ONU existen dos informes que demuestran estos crímenes. Uno que data de 2013 y otro de 2014. En el primero se denuncia a Mekorot, junto a Mehadrin -empresa dedicada a la agroindustria- que fueron las responsables de secar pozos enteros en el Valle del Jordán. Además de hacer que casi el 90% de los recursos hídricos sólo sean de uso israelí. Y en el informe de un año posterior se denuncia a la empresa por hacerse del control del agua de la Ribera Occidental y negar directamente el suministro y acceso a la población palestina de la zona.

Una política criminal. Mientras la OMS recomienda que el uso de agua por persona sea de 100 litros diarios, Mekorot apenas admite 70 litros por persona para la población palestina. A la par, según los informes de la ONU que mencionamos, los colonos de Israel detentan un uso que quintuplica lo recomendado por la OMS.
Otra demostración de la colonización que Israel lleva a cabo en Palestina, en este caso por medio de la empresa de agua.

Una expansión internacional que llegó a Argentina

Todo lo dicho se conjuga con un avance internacional de la empresa que también alienta el negocio extractivista. Hoy ya se expandió por gran parte del mundo y con mucho interés ha desembarcado en América Latina. En nuestro país es particular, Wado De Pedro fue quien le abrió las puertas en el marco de una negociación patrocinada por el Consejo Federal de Inversiones (CFI) y que involucra a diez provincias (Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Río Negro, Formosa, Santa Cruz, Santa Fe, Santiago del Estero y Chubut). La mayoría de las provincias dedicadas a la actividad de la megaminería, que se sabe es necesario tener control sobre las cuencas hídricas para la concreción de esta práctica contaminante.

Además, el avance en estos acuerdos, que por ahora son catalogados de “asistencia técnica y asesoramiento”, no es más que una mira a largo plazo por parte de Mekorot para avanzar aún más en la mercantilización del agua. Profundizar esta relación, con el prontuario de esta empresa ligada al genocidio palestino, no es más que rifar nuestra soberanía y profundizar un modelo de saqueo y contaminación al servicio de una matriz económica reprimarizada. En síntesis, mantener el Plan Maestro, como han denominado a la relación comercial con Mekorot que implica a las provincias mencionadas, es otorgarle el control de uno de los recursos más estratégicos a una empresa israelí que es denunciada a nivel mundial por restringir el suministro de agua a comunidades enteras.

Fuera Mekorot

Como en otras oportunidades hay una avanzada sobre el agua. Mekorot es una herramienta internacional, ligada al imperialismo de Estados Unidos, para privatizar los recursos hídricos y garantizar el acceso al agua para el complejo extractivista de las megamineras y la extracción de litio.
En este punto, desde La Libertad Avanza, fuerza del presidente electo Javier Milei, pasando por todas las fuerzas tradicionales, hasta el PJ, coinciden en la orientación como lo hacen con la defensa del Estado sionista de Israel en medio de la masacre que está cometiendo con la población de la Franja de Gaza.
Es tarea de los revolucionarios, como lo planteamos desde el MST en el FIT-Unidad y la Red Ecosocialista, romper relaciones con Israel y, también, cancelar cualquier acuerdo firmado con Mekorot y echar a la empresa de nuestro país. Ningún apartheid del agua puede pisar nuestro territorio, sigamos fortaleciendo la lucha en defensa de nuestros bienes comunes contra la avanzada extractivista.

1. La traducción de Mekorot, palabra de origen hebreo, es «fuente».

 

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Mentiras, presiones, querellas. No a la campaña sionista de censura https://mst.org.ar/2023/11/23/mentiras-presiones-querellas-no-a-la-campana-sionista-de-censura/ Thu, 23 Nov 2023 13:57:19 +0000 https://mst.org.ar/?p=34333 Todo criminal busca ocultar o justificar su crimen. El sionismo no es la excepción. En todo el mundo intenta silenciar cualquier expresión de repudio a su genocidio antipalestino. Como parte de la solidaridad con Palestina, hay que enfrentar esa campaña totalitaria.

Escribe: Pablo Vasco, CADHU-MST

Un ejemplo de ese accionar antidemocrático del sionismo fue cancelarle las reservas en los hoteles Faena y Alvear de Buenos Aires al reconocido músico británico Roger Waters. Ante esa ofensiva, sindicatos estatales le ofrecieron alojamiento y nuestras diputadas Cele Fierro y Vanesa Gagliardi presentaron en la Legislatura porteña un texto en solidaridad con él. Pero hubo más: la sionista Delegación de Asociaciones Israelitas en Argentina (DAIA) pidió a la justicia que directamente cancele el recital por supuesto antisemitismo. Y la fiscal que “monitoreó” las declaraciones públicas de  Waters es Andrea Scanga, la misma que actúa a favor de la DAIA en su mentirosa denuncia contra nuestro compañero Alejandro Bodart.

De todos modos, en los dos recitales vibrantes y masivos que realizó en el Monumental, Waters reiteró su apoyo a Palestina y a los derechos humanos. El público no solamente lo ovacionó, sino que también cantó y saltó contra Milei. En las entradas al estadio, en gazebos con banderas palestinas, compañeros del MST volantearon y juntaron firmas para que el gobierno nacional rompa relaciones con Israel.
Ofensiva en todo el mundo
En los Estados Unidos, por ejemplo, días atrás la Cámara baja aprobó por 234 a 188 votos una moción de censura a la diputada demócrata Rashida Tlaib, de origen palestino, quien afirmó: “No seré silenciada y no dejaré que distorsionen mis palabras… La idea de que criticar al gobierno de Israel es antisemita sienta un precedente muy peligroso, y está siendo utilizado para silenciar a diversas voces que defienden los derechos humanos”. Y, entre otros casos, a la actriz Susan Sarandon su agencia representante le cesó el contrato por criticar a Israel.

La conocida activista ambientalista sueca Greta Thunberg, que condenó la masacre israelí en Gaza, también fue censurada por ese gobierno. El ministro israelí de Educación eliminó toda referencia a ella en los planes de estudio. Y la semana pasada, en un acto en Ámsterdam, tras haber Greta invitado a hablar a una mujer palestina, un hombre trató de quitarle el micrófono.

Además, se han prohibido actos por Palestina en países como Alemania y Francia, donde también amenazaron con sacarle la personería al Colectivo Palestina Vencerá y le suspendieron las cuentas de Instagram y Twitter al Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) que publica el periódico Révolutionnaires! Y según la ministra del Interior británica, “ondear la bandera palestina puede no ser legal en determinadas situaciones”. Aun así, como ocurre en numerosos países del mundo, las marchas por Palestina son masivas.
Enfrentarlos también acá
Ante el ataque sionista, el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia (EMVJ) difundió una clara postura: “Esta campaña, que hipócritamente pretende igualar antisionismo a antisemitismo, ha cobrado particular virulencia en la Universidad de Buenos Aires, con calumnias de falsos ataques y amedrentamientos de parte de quienes defienden al pueblo palestino, más vandalizaciones de espacios en la Universidad. Esto también ocurre en las universidades de General Sarmiento, Cuyo, Entre Ríos, San Juan y otras del país. A su vez hay un ataque concentrado contra  dirigentes y militantes de las fuerzas de izquierda -del PO, el MST e Izquierda Socialista en facultades de la UBA y en el Profesorado Joaquín V. González- y contra sindicatos combativos como Ademys o Amsafe Rosario, en el intento de acallar las voces que denuncian la barbarie sionista cada vez con más fuerza, tanto en Argentina como en el mundo.

“Dicha campaña se suma a la detención de Cristian Díaz desde hace meses; las amenazas a Myriam Bregman, Vanina Biasi, Cele Fierro, Néstor Pitrola y Gabriel Solano tras el debate presidencial, antes a Juan Carlos Giordano y Luciana Echevarría, así como el juicio de la DAIA contra Alejandro Bodart, en todos los casos por su apoyo al pueblo palestino.”1
Así es. Enfrentar la censura sionista requiere la mayor unidad de acción posible en defensa de la libertad de expresión, que es un derecho humano fundamental, y, al mismo tiempo, denunciar que el Estado de Israel se victimiza y utiliza cínicamente el Holocausto nazi de ayer para tapar su genocidio antipalestino de hoy.
1. Ver texto completo en https://periodismodeizquierda.com/emvyj-basta-de-amenazas-sionistas-a-la-solidaridad-con-el-pueblo-palestino/
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Ataque sionista al pueblo palestino. Genocidio, resistencia y tregua https://mst.org.ar/2023/11/23/ataque-sionista-al-pueblo-palestino-genocidio-resistencia-y-tregua/ Thu, 23 Nov 2023 13:56:48 +0000 https://mst.org.ar/?p=34336 En las últimas horas se conoció una tregua de cuatro días pactada entre el gobierno israelí y Hamas para el intercambio de rehenes israelíes en manos de la organización gazatí por palestinos prisioneros del régimen sionista. Este breve alto el fuego, conseguido a través de la mediación de Egipto y Qatar, es producto de la heroica resistencia y la solidaridad internacional.

Escribe: Gustavo Giménez

La tregua, que tendrá efecto a partir del jueves 23/11 a las 8 GMT, se realizará con el objetivo de facilitar el intercambio de prisioneros. Los palestinos liberarán a 50 rehenes, niños menores y mujeres, en tandas durante cuatro días, y el gendarme israelí hará lo propio con 150 prisioneros palestinos. Como parte del acuerdo, no habrá movimiento de tropas ni blindados israelíes al interior de la Franja, ni circulación aérea de aviones y drones. Se facilitará además la entrada de 300 camiones de ayuda humanitaria por día, permitiendo el ingreso de combustible tan necesario para el restablecimiento de la electricidad y los servicios más elementales.

Luego de 46 días de ataques asesinos a la Franja de Gaza, con bombardeos genocidas e invasiones terrestres, este momentáneo alto al fuego tuerce la que parecía una firme decisión del gobierno de Netanyahu de no frenar el curso de su escalada bélica contra la población palestina. Lo acordado tiene limitaciones: los palestinos que por los bombardeos tuvieron que irse hacia el sur de la Franja no podrán regresar a sus hogares en el norte e Israel no canjea prisioneros acusados de atacar a israelíes. Aunque ambos contendientes afirman que seguirán sus acciones, el cese momentáneo del ataque sionista es un logro de la resistencia palestina y de la solidaridad mundial con ella.

En sentido contrario a mensajes conciliadores, como que podría extenderse la tregua si el Hamas liberara 10 rehenes israelíes cada día, lo cierto es que el gabinete de guerra sigue con sus bombardeos y ataques hasta último momento, aunque se haya pactado la tregua para el próximo jueves. Este miércoles un nuevo bombardeo se cobró 50 víctimas de una misma familia en el campo de refugiados de Jabalia, otros entre la población civil del campo de refugiados de Nuseirat, en el centro de la Franja, a lo que debemos sumar el bombardeo al campo de refugiados de Tulkarem en la Cisjordania ocupada, lo cual totaliza alrededor de 100 los muertos palestinos en las últimas 24 horas previas a la tregua.
La escalada sionista ya ha matado «un total de 14,128 personas, incluyendo más de 5,840 niños/as, han perdido la vida como consecuencia de los intensos bombardeos. Además, más de 6,800 personas, entre ellas al menos 4,500 menores, permanecen desaparecidas bajo los escombros, sumiendo a la población en una crisis humanitaria sin precedentes».1
Los ataques israelíes han sembrado un enorme rastro de destrucción que ha dejado a la mayoría de los hospitales fuera de funcionamiento –esta semana los soldados ocupantes desalojaron el Complejo Médico Al Shifa, dejando a decenas de bebés prematuros en una situación desesperada-. El bombardeo demoledor ha destruido total o parcialmente a 83 mezquitas, 3 iglesias, 100 edificios gubernamentales, 266 escuelas, 67 instalaciones de agencias de la ONU, afectando parte de la infraestructura critica de la Franja.

En la Cisjordania, en la cual se han producido fuertes enfrentamientos en el campo de Jenín, 218 palestinos han perdido la vida a manos del ejército israelí desde el pasado 7 de octubre. Una de las víctimas predilectas del ataque sionista ha sido el periodismo, ya han muerto 60 periodistas. Los últimos dos han sido asesinados en el Líbano, en un ataque programado. También murieron por los bombardeos 108 trabajadores de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA).

Pese a semejante devastación y genocidio, el ejército sionista no ha podido obtener victorias militares categóricas contra la resistencia de las milicias palestinas que, con mucho menos potencia de fuego, han infligido bajas en las tropas sionistas. Acciones de carácter guerrillero, apoyadas en el conocimiento del terreno y una red de túneles que no pueden ser liquidados sustancialmente en forma exterior, con bombas que penetran el concreto hasta 30 metros y otros aparatos sofisticados de detención, han resistido el avance israelí.

Pese a la continua propaganda sionista de que sus tropas dominan el norte de la Franja y la ciudad de Gaza, los cierto es que su ejército encuentra una fuerte resistencia, se habla de que han perdido 30 tanques Merkava de última generación y están las declaraciones de la periodista israelí censurada que dice haber visto docenas de cadáveres de soldados en el hospital de Tel Aviv.

Pese a la traición de las burguesías árabes y a las declaraciones del líder de Hezbollah libanés, que actúa en unidad con Irán, acerca de que no quiere involucrarse en una guerra prolongada con Israel, el conflicto amenaza extenderse regionalmente. En la semana se produjo el secuestro de un navío israelí en el Mar Rojo a manos de los rebeldes Utiés de Yemen y EEUU ha sufrido bombardeos sobre una base militar en Siria, obligándolo a responder al ataque. Esto se suma al intercambio de disparos en la frontera con el Líbano.

Las razones del cambio israelí y el alto el fuego

Distintos hechos confluyen para facilitar este acuerdo. Por un lado, la enorme y heroica resistencia palestina que, pese al genocidio de la población civil no ha dado el brazo a torcer, por el otro la enorme movilización de solidaridad internacional con Palestina, que actúa sobre los gobiernos y presiona sus posiciones.

Se contabilizan en 77 los países de la región árabe, América, Europa y Asia en los que se han desarrollado movilizaciones de solidaridad. El pasado sábado 11 de noviembre la nota la dio el pueblo británico, donde una movilización calculada en un millón de personas venció fácilmente las prohibiciones y amenazas del gobierno imperial. En nuestro país distintas acciones de solidaridad y en los últimos días las declaraciones del músico Roger Waters han enfrentado las amenazas sionistas.

Son cada vez más gobiernos los que exigen el fin del genocidio: a la ruptura de relaciones de Bolivia y el retiro de embajadores de varios países, esta semana se han sumado duras declaraciones de los países integrantes de los BRICS. EEUU, que es el principal sostén político y militar del gobierno israelí, ha jugado un rol importante para que se concrete esta tregua.

Según informan los medios, Netanya-hu que viene sufriendo una importante presión de los familiares de los rehenes para que concrete el acuerdo en marcha y cese el fuego, soporta un fuerte descontento de los partidos de ultra derecha que integran su coalición gubernamental, que ven un grave error en esta tregua momentánea.

Algunos analistas, como Zoran Kusavac de AlJazzera, sostienen que además se le estarían acabando las bombas y misiles inteligentes a Israel y necesita reaprovisionarse con EEUU: «hay informes fiables que escapan a la red del secreto militar de que la Fuerza Aérea Israelí (IAF) se está quedando sin bombas inteligentes», «sólo le quedan existencias para 10 días» 2.

Los medios especulan que la realización de esta tregua podría estirarse, dando origen a un alto el fuego más prolongado, frenando la ofensiva actual y dando aire a los sectores que, como EEUU y las burguesías árabes, que buscan una solución política al conflicto en un acuerdo con la ANP y distintos gobiernos de la zona, para evitar que el actual conflicto se profundice y pueda extenderse convirtiéndose en una guerra regional.

En todo caso, más allá de las variantes tácticas del imperialismo, la resistencia palestina está pasando una dura prueba que de sostenerse puede generarle una derrota política al gobierno del asesino Netanyahu, a sus secuaces sionistas y a toda la estrategia imperialista en la región ¡Más que nunca la solidaridad internacional debe rodear a este heroico y sacrificado pueblo palestino!

1 «El acceso restringido a la ayuda humanitaria se utiliza como arma de guerra contra la población de la Franja», Kaosenlared 22/11/2023.
2 «Análisis: Cómo podría beneficiarse Israel de una pausa en la guerra de Gaza», ALJAZZERA 21/11/2023.

 

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¿Una crisis en la estrategia norteamericana? Gaza: genocidio y resistencia https://mst.org.ar/2023/11/08/una-crisis-en-la-estrategia-norteamericana-gaza-genocidio-y-resistencia/ Wed, 08 Nov 2023 15:38:31 +0000 https://mst.org.ar/?p=34168 Mientras llueven misiles y bombas sobre la población civil de Gaza, el genocidio emprendido por el Estado sionista la ha convertido en un cementerio de niños. Pero el avance del ejército israelí se ve dificultado por una tenaz resistencia palestina, crecen las movilizaciones solidarias en todo el mundo y aparecen grietas entre la línea de Netanyahu de invadir como sea y la búsqueda de Blinken de una salida política con apoyo de los gobiernos árabes.

Escribe: Gustavo Giménez

Cada día de bombardeo israelí se cobra decenas, cientos de víctimas. Según el Ministerio de Salud de Gaza, las víctimas ya superan las 10.000, más del 70% mujeres, niños y ancianos. Las imágenes desgarradoras de cuerpos destrozados siguen recorriendo el mundo, mientras el mando israelí justifica las matanzas como algo necesario para destruir a Hamas. Entre otros ataques, el bombardeo al campo de refugiados de Yabaliyia fue calificado por la Oficina de Derechos Humanos de la ONU como crimen de guerra y desató un fuerte repudio internacional.

El mundo asiste a un genocidio ejecutado bajo el pretexto del “derecho a la defensa” de Israel. A esa matanza se suma el bloqueo de servicios elementales: agua, electricidad, alimentos, combustibles, medicinas. Luego de una fuerte presión internacional se logró que ingrese apenas una novena parte de los camiones habituales por el paso de Rafah, en la frontera con Egipto. Los sionistas impiden que entre combustible y los médicos palestinos deben operar y amputar sin luz ni anestesia.

La invasión y la resistencia

Según el alto mando militar sionista, la penetración de los tanques y tropas ya habría dividido a la Franja en dos y se preparan para entrar a la brevedad en la ciudad de Gaza, principal foco de resistencia. Hay encarnizados combates entre el ejército israelí y las milicias palestinas, con un alto número de bajas muy superior a las cifras oficiales.

El ejército sionista avanzó en zonas menos pobladas y tiene muchas dificultades para enfrentar a la resistencia palestina, que se atrinchera en una red de túneles extendida por toda la ciudad, sin gran costo de bajas en su tropa en el combate cuerpo a cuerpo. Por momentos la ofensiva israelí parece estancada, de modo que acentúa el bombardeo aéreo indiscriminado produciendo un verdadero genocidio entre la población civil palestina.

Su política es quebrar a la Franja en dos, exigiendo el éxodo de toda la población del norte hacia el sur. Pero si bien logró que buena parte de la población se mueva, su éxito es parcial ya que se estima que 700.000 habitantes de la ciudad de Gaza no han migrado, carentes de recursos y lugares adonde refugiarse. Ningún lugar de la Franja escapa al bombardeo, ni siquiera las caravanas de refugiados que van al sur como ordenó Israel.

Solidaridad internacional y crisis en la estrategia imperialista

A un mes de desatado el conflicto, a las marchas de miles en muchas ciudades, inclusive de judíos antisionistas como en EE.UU., al boicot a embarques de armas para Israel, se suman los retiros de embajadores de varios países y condenas internaciones contra las masacres.

Una polémica se ha instalado entre el gobierno israelí que lidera el ultraderechista Netanyahu y el Secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, de gira por la región. El primero se niega a hacer una pausa humanitaria, como ahora pretenden los yanquis como parte de su plan para morigerar la carnicería sobre la población civil y buscar una salida política. El enviado norteamericano ha incluido en su gira una reunión con la Autoridad Nacional Palestina (ANP) de Cisjordania y con el canciller de Turquía, entre otros.

Así, mientras la dirigencia israelí avanza en su estrategia de expulsar a los 2,3 millones de palestinos de la Franja hacia Egipto -que se niega a recibirlos-, un paso provisorio sería reducir su parte norte al mínimo posible y retomar el control militar del resto del territorio. El ministro ultrasionista Amichai Eliyahu, que propuso lanzar una bomba atómica en Gaza, fue “suspendido”.

Como parte de la ofensiva total israelí, en Cisjordania avanzan los colonos ilegales, expulsan comunidades palestinas y crecen los enfrentamientos. Ya van 150 palestinos muertos en esos territorios desde comienzos de año. Además Israel ha expulsado a distintos puntos de la Franja a 3.000 trabajadores gazatíes con visa laboral, tras ser apresados y brutalmente torturados. Y ha detenido, bajo el pretexto de “alentar actos terrorista”, a la conocida activista palestina Ahed Tamimi.

Netanyahu, aun cuestionado por su descuido ante el ataque del Hamas, ha optado por profundizar la escalada. Sectores de oposición se expresan en las calles contra él, sobre todo por negarse a negociar por los rehenes, pero hasta ahora es mayor el respaldo a los bombardeos con el argumento que “no hay otra forma de destruir a Hamas”.

Los yanquis, aunque aumentan a 14.000 millones de dólares su ayuda militar anual de 4.000, debaten otra estrategia. Temen que la agresión israelí derive en una guerra regional, involucrando al Líbano y otros países, y que las tropas israelíes se empantanen en Gaza si no logran quebrar la resistencia palestina rápidamente, como pretende la dirigencia sionista.

Por eso EE.UU. reflota la tramposa política de “dos Estados”, que el régimen sionista sólo usó antes para ganar tiempo pero nunca estuvo dispuesto a concretar porque su plan es “el gran Israel”, barriendo por completo del mapa a Palestina. EE.UU. ensaya negociaciones con la ANP y varios gobiernos árabes en aras de un gobierno conjunto en la Franja, una vez destruido Hamas, con alguna cobertura de la ONU. Pero para ninguno de sus interlocutores es una política fácil de digerir mientras sigan lloviendo las bombas sionistas sobre los palestinos.

Rodear de solidaridad a la resistencia palestina

En los últimos días hubo enormes movilizaciones en Washington con unas 100.000 personas, 60.000 en la Plaza de la República en Paris, otras decenas de miles en los Países Bajos, en Estambul y Ankara en Turquía, miles en Barcelona. En Latinoamérica fueron muy importantes las marchas en Chile, Brasil, México, Venezuela y Argentina. En Yakarta, Indonesia, decenas de miles desfilaron ante la embajada norteamericana y en Turquía los manifestantes repudiaron la visita de Blinken.

La heroica resistencia palestina, más la creciente ola de solidaridad a nivel mundial, pueden ser la llave para frenar el genocidio sionista, obligar a Israel a retirar sus tropas de Gaza, cesar el bombardeo y bloqueo asesinos, y así empezar a crear las condiciones para reconstruir la Franja, mientras a la vez se pelea para que caiga el gobierno de Netanyahu por la presión interna e internacional.

Hasta ahora el papel de los gobiernos y dirigencias árabes es vergonzoso. No sólo de aquellos como Jordania o Egipto, que hace años han reconocido al enclave imperialista de Israel, sino incluso de aquellos como Qatar, Irán o el Hezbollah libanés, que han apoyado formalmente a la causa palestina. Ni hablar de las potencias imeprialistas “democráticas”, que lloran lágrimas de cocodrilo por las pibas y pibes asesinados pero que siguen apoyando financiera y militarmente a Israel y penalizando a quienes se movilizan en apoyo al pueblo palestino.

Por eso la fuerza y extensión de la solidaridad internacional con la resistencia es un factor clave de esta pelea. Más que nunca es fundamental unir esfuerzos y salir a las calles para que cese el bombardeo y el bloqueo sionista, se retiren las tropas y pueda emerger una Palestina libre, democrática, laica y socialista como parte de la revolución de los pueblos árabes de la región contra ese engendro imperialista, el Estado genocida de Israel.

 

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Exigencia al gobierno nacional. Romper relaciones con Israel, ahora https://mst.org.ar/2023/11/08/exigencia-al-gobierno-nacional-romper-relaciones-con-israel-ahora/ Wed, 08 Nov 2023 12:58:06 +0000 https://mst.org.ar/?p=34148 Cada día que pasa, las imágenes muestran la brutalidad que lleva adelante el Estado de Israel contra el pueblo palestino. Es imperioso que desde todo el mundo ayudemos a poner fin a esa masacre, reclamando medidas concretas que sean una señal política de condena al genocidio. Por eso aquí explicamos nuestra propuesta de exigir al gobierno nacional que rompa relaciones con Israel, para aislar y debilitar a ese Estado genocida.

Escribe: Cele Fierro, diputada electa en CABA

En el marco de una ocupación colonial que lleva ya más de 75 años a manos del Estado sionista israelí, el ataque de Hamas del 7 de octubre fue la excusa perfecta para profundizar la violencia contra el pueblo palestino. Así lo denunciamos desde el primer minuto. Con el correr de los días se suman nuevas voces y las calles en los distintos países del mundo se colman en apoyo a la resistencia palestina y por el fin del genocidio que perpetra Israel.

Pero estas acciones masivas no encuentran eco en los jefes de Estado. Al revés: en su mayoría son cómplices de la política de ocupación y limpieza étnica que impone el sionismo desde 1948. Y otros miran para otro lado, cómplices del genocidio por omisión.

Relaciones Argentina-Israel

Desde el 48, los representantes argentinos apoyaron el ingreso de Israel a las Naciones Unidas. A inicios del 49 Perón, con su Decreto 3.668, reconoció al Estado de Israel y en mayo entabló relaciones diplomáticas con el gobierno del primer ministro David Ben-Gurión.

En estas casi ocho décadas, las relaciones siguieron. En 2017, bajo el gobierno de Macri, el israelí Netanyahu fue el primer jefe de gobierno que visitó nuestro país. Al cumplirse 70 años de vínculo, en un acto en Cancillería el entonces canciller Jorge Faurie dijo que «argentinos e israelíes estamos vinculados por un lazo histórico y por valores que defendemos: la libertad, la democracia y, sobre todo, el diálogo entre los diferentes pueblos y el diálogo entre las diferentes religiones».

«Libertad, democracia y diálogo entre los distintos pueblos y religiones» decía, mientras Israel mantenía su apartheid racista antipalestino. Gobierno tras gobierno, siguieron los lazos con Israel. El primer viaje al exterior de Alberto Fernández como presidente fue a Israel. Y este gobierno, sobre todo su ministro de Interior Wado de Pedro, impulsó los acuerdos de diez provincias con la empresa estatal israelí de aguas Mekorot, denunciada por la ONU por negar el agua al pueblo palestino y secar el río Jordán.

En 2010, Argentina e Israel firmaron un memorándum sobre cooperación en temas de defensa. En 2015, el gobierno K contrató en Israel la reparación de 74 viejos tanques TAM. En 2018, se le compró a Israel un software de vigilancia informática. Y este año se le compró un nuevo modelo de munición merodeadora, un dron-misil. Es decir, las relaciones son diplomáticas, políticas, comerciales y militares. Y los dos candidatos al balotaje proponen mantener y profundizar ese camino de relaciones carnales con el Estado sionista.

El gobierno y todo el arco político tradicional, con el sionismo

Las relaciones de sometimiento al imperialismo yanqui son la base de la política de apoyo al sionismo por parte del gobierno nacional y todos los partidos patronales. Los que se emban-deran en la «defensa de los derechos humanos» tienen doble vara: condenan el ataque de Hamas, pero no les sale ni una palabra de repudio a la masacre que día a día lleva el gobierno de Netanyahu contra miles de niños, niñas y todo el pueblo palestino.
Para colmo, cuestionan una tibia declaración de la Cancillería argentina, que al estilo de la «teoría de los dos demonios» critica la acción de Hamas y también los bombardeos israelíes a Gaza. Hubo un revuelo bárbaro en el gobierno. En el programa de Majul, Massa dijo que le pareció «horrible» la declaración. No nos sorprende: es el mismo Massa que días antes se reunió con la DAIA y hasta prometió incluir a Hamas y otras organizaciones en el listado de terroristas.

Bolivia, Chile, Colombia y otros países toman medidas contra el sionismo

Ante las atrocidades que comete Israel en Gaza, la semana pasada el gobierno de Bolivia rompió relaciones diplomáticas con dicho Estado y los gobiernos de Chile, Colombia, Turquía, Honduras, Jordania y Bahréin llamaron «a consulta» a sus embajadores. Esta semana se sumó Sudáfrfica, que retiró de Israel a su embajador y toda su misión diplomática. Estas definiciones por parte de gobiernos de distinto signo político confirman que se pueden tomar medidas y el gobierno argentino debería seguir ese ejemplo.
.El gobierno de Luis Arce, a través de un comunicado de su cancillería, expresó que Bolivia «ha tomado la determinación de romper relaciones diplomáticas con el Estado de Israel en repudio y condena a la agresiva y desproporcionada ofensiva militar israelí que se realiza en la Franja de Gaza».

. El presidente chileno Gabriel Boric, por «las inaceptables violaciones del derecho internacional humanitario en que ha incurrido Israel en la Franja de Gaza, como gobierno de Chile hemos resuelto llamar en consultas a Santiago al embajador de Chile en Israel, Jorge Carvajal. Chile condena enérgicamente y observa con gran preocupación que dichas operaciones militares -que a estas alturas de su desarrollo comportan un castigo colectivo a la población civil palestina en Gaza- no respetan normas fundamentales del derecho internacional, como lo demuestran las más de ocho mil víctimas civiles, en su mayoría mujeres y niños».

. En igual sentido fue la resolución del gobierno colombiano de Gustavo Petro, que llamó de regreso a su embajador y en sus redes sociales expresó: «Se llama genocidio, lo hacen para sacar el pueblo palestino de Gaza y apropiársela. El jefe del Estado que hace este genocidio es un criminal contra la humanidad. Sus aliados no pueden hablar de democracia».

¡Qué lejos que está de estas decisiones el accionar del gobierno nacional! Romper relaciones con Israel es una exigencia válida, que de no cumplirse desenmascara el rol pro-sionista del gobierno de Unión por la Patria.

Exigir la ruptura de relaciones

Como venimos haciendo desde el inicio, con marchas y concentraciones unitarias por el fin del genocidio contra las niñeces y el pueblo palestino, creemos necesario sumar la exigencia al gobierno nacional de ruptura inmediata de relaciones con Israel.

Quienes defendemos como propia la causa palestina, sin ningún tipo de especulación política, a pesar de los ataques y persecución del sionismo, tenemos que desarrollar una fuerte campaña por la ruptura de relaciones. Tenemos que exigir esta medida que es un posicionamiento político claro y concreto, que denuncia la masacre que lleva adelante Israel. Con la excusa de la defensa de su población contra «grupos terroristas», Israel profundiza su política racista de limpieza étnica y plantea a la actual incursión militar como definitiva. Pretende apropiarse de todo el territorio palestino o de buena parte de Gaza y seguir instalando a sus colonos para mantener este Estado artificial, implantado al servicio del imperialismo como un enclave político y militar en el Oriente Medio.

Nuestra propuesta es clara. Además de denunciar al Estado sionista, tenemos que apoyar la campaña «BDS» de Boicot, Desinversión y Sanción a las empresas israelies, como así también desarrollar una amplia movilización a la Cancillería o a Plaza de Mayo para exigir la ruptura de relaciones con Israel y también del acuerdo con Mekorot.

Estamos en mejores condiciones para juntar voluntades para exigir la ruptura de relaciones. Las imágenes del horror que vive el pueblo palestino, sobre todo en la Franja de Gaza pero también en Cisjordania, no dejan dudas sobre la necesidad de esta medida. El gobierno nacional tiene que dejar de ser cómplice de este genocidio.

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Algunos debates sobre el conflicto de medio oriente. Hay que contar la verdadera historia https://mst.org.ar/2023/10/11/algunos-debates-sobre-el-conflicto-de-medio-oriente-hay-que-contar-la-verdadera-historia/ Wed, 11 Oct 2023 18:38:53 +0000 https://mst.org.ar/?p=33863 El conflicto de Medio Oriente ha pegado un salto de calidad. La acción armada de Hamas dista de ser el origen del mismo, pese a la campaña en curso para justificar una nueva y mayor masacre del estado sionista sobre el pueblo palestino.

Escribe: Guillermo Pacagnini

Hace 75 años, escudada en la Resolución 181 de la ONU que propuso dividir el territorio de Palestina en dos Estados, uno árabe y otro judío, el sionismo declaró la fundación del Estado de Israel. Lo hizo a sangre y fuego, arrasando 500 aldeas, expulsando a más de 10.000 palestinos, apropiándose de sus tierras y desatando una persecución contra millones de árabes que vivían y viven en esos territorios. Allí comenzó el genocidio que llega hasta nuestros días. Con un territorio palestino, el famoso “otro Estado” cada vez más reducido, cercado, controlado. Con incursiones seriadas y asesinatos que no respetan infancias ni población civil. Y con una resistencia del heroico pueblo palestino que nunca dejó de luchar contra este terrorismo de Estado.

Los orígenes del Estado opresor

Según la partición emanada de la Resolución 181, 500.000 judíos se quedarían con el 55% del territorio, contra un 44% para 1.100.000 palestinos. En ese momento, los judíos controlaban apenas un 7% del territorio en disputa. Cuando el 14 de mayo de 1948 se formaliza el Estado de Israel, ya 300.000 palestinos habían sido expulsados de sus hogares por los militares sionistas, en lo que se conoce como la Nakba. Con las expulsiones subsiguientes, suman más de 5 millones los palestinos refugiados y sus territorios cada vez se fueron reduciendo. El rol de los gobiernos burgueses árabes fue lamentable ya que privilegiaron sus intereses y terminaron pactando con el sionismo. El rey Abdullah de Transjordania -luego Jordania- pactó con la dirigente israelí Golda Meyr quedarse con Cisjordania y Jerusalén Este, y el rey Faruk de Egipto se quedó con la Franja de Gaza. El Estado palestino nunca llegó a constituirse.

Un enclave imperialista

El ejército israelí es uno de los más equipados, incluyendo armamento nuclear. Financiado y fomentado por el imperialismo yanqui con un claro objetivo en la región: actuar de gendarme de sus intereses en la región y frenar un proceso de revolución árabe en desarrollo. Durante décadas sirvió a los intereses imperialistas. Invadió Egipto, desató la Guerra de los Seis días, apropiándose de la franja de Gaza y Cisjordania, entre otros territorios. Bombardeó campamentos palestinos, invadió el Líbano, entre otras “proezas” al servicio de EEUU. Con miles de muertos a su paso, fueron permanentes las intervenciones armadas del Estado de Israel que confirman su rol como gendarme del imperialismo en Medio Oriente. Ante ellas, se tornan insostenibles las argumentaciones, hoy nuevamente esgrimidas, del “derecho a la legítima defensa”.

La falacia de los dos Estados

Ante el conflicto actual, el presidente yanqui Biden y todo el imperialismo se alinearon con Israel. La prensa hegemónica, los gobiernos “progresistas”… todos pintan el conflicto como un Estado que ejerce su derecho a defensa versus una organización terrorista. Desconocen una historia de colonización y apartheid, equiparan a opresores y oprimidos a un Estado armado hasta los dientes, con un pueblo que vive en la extrema pobreza y en un cada vez más pequeño territorio. Como en nuestro país con la teoría de los dos demonios que ahora reflota Milei, igualan al terrorismo de Estado con las acciones de Hamas que, más allá de diferir claramente con su ideología fundamentalista religiosa y sus métodos, expresan la acumulación de bronca y la movilización de miles de jóvenes y un pueblo harto por la situación de vejamen y represión constante Terrorismo de Estado hay uno solo: el de Israel.
La supuesta solución de dos Estados, uno israelí y otro palestino, que coexistan en paz impulsada desde la época de los acuerdos de Oslo, se ha demostrado como una completa falacia e inviable. Es una falacia porque solo con observar los cambios en el mapa desde que se fundó Israel podemos verificar cómo ha ido avanzando Israel sobre los exiguos territorios palestinos. Hoy cercados, aislados, con su espacio aéreo, provisión de agua, electricidad, alimentos y medicamentos bajo control de Israel. Con la cobertura político-militar de EEUU y la OTAN, Israel incumplió más de 30 resoluciones de la ONU y jamás respetó frontera alguna. Gaza es un verdadero campo de concentración, un ghetto de refugiados, una cárcel a cielo abierto. Cisjordania está cada vez más fragmentada y sometida a un verdadero apartheid, supremacismo, racismo contra la población árabe condenado por las Naciones Unidas, y ambas franjas cercadas por muros y controles militares israelíes. A ello debe sumarse un proceso expulsatorio de los palestinos de Jerusalén Este, pretendiendo sustituirlos por colonos sionistas. Este es el problema de origen que generó la escalada actual.

La gota que rebasó el vaso

En los últimos años, se agravó la situación con la sanción de las llamadas leyes fundamentales de carácter racista que rigen el Estado de Israel. Más aun luego de la asunción del gobierno ultraderechista de Netanyahu, aliado a los partidos religiosos, que promovió una reforma judicial reaccionaria rechazada por importantes movilizaciones. Si desde su constitución Israel es un Estado teocrático, la “patria judía”, expulsó a los palestinos nativos, en 2018 se aprobó una ley básica, de rango constitucional, que define a Israel como el Estado nacional del pueblo judío, impone el hebreo como único idioma oficial -prohibiendo el árabe en tal carácter-, reconoce el derecho a la autodeterminación sólo a los judíos y lo considera de interés nacional, alentando los asentamientos sionistas ilegales en áreas palestinas. Además, reafirma como capital israelí a la totalidad de Jerusalén. Así cercenaron el histórico criterio de la ONU de considerar palestina la zona Este de la ciudad compartida. De esta manera legalizaron la política sionista de limpieza étnica antipalestina y antiárabe que dura hasta hoy. Solo en 2023, hasta el estallido del conflicto actual, se acumularon casi 200 muertos palestinos.

La resistencia palestina

Esta situación de opresión, racismo, colonización creciente, masacres sistemáticas, ha tenido como contrapartida una heroica y legítima resistencia del pueblo palestino, desde el mismo momento de su expulsión de la Palestina original, de la fundación del Estado sionista, a lo largo de más de siete décadas. El mantenimiento de la bota opresora sobre una población hacinada en territorios cada vez más pequeños, asediada permenentemente, ha generado movilizaciones, las Intifadas y toda forma de resistencia a los ataques y la colonización. Lamentablemente la dirección histórica, la OLP (Organización para la Liberación de Palestrina), terminó pactando con el sionismo y los gobiernos burgueses árabes, más allá de sus contradicciones con el Estado israelí, defienden sus intereses aislando a los palestinos. Las masas palestinas en una pelea muy desigual, vienen resistiendo, pese a la orfandad de una dirección revolucionaria consecuente. En este marco, los grupos guerrilleros como Hamas, han terminado canalizado esa bronca. Lamentablemente son direcciones fundamentalistas religiosas, con métodos ajenos a los revolucionarios de impulsar la movilización permanente y la organización democrática de la resistencia. Pero, más allá de estas limitaciones y diferencias con estas direcciones, no puede haber lugar a la confusión. Explotó la bronca contenida. Y los revolucionarios y todos lo que se reclamen democráticos tienen que apoyar al pueblo palestino.

Parar la agresión sionista y luchar por una Palestina libre

Hoy el Estado sionista, con total hipocresía, “declaró la guerra” y desató una nueva masacre sobre el pueblo palestino, con miles de muertos. Condenada por la propia ONU, como otras tantas veces, el Estado terrorista la desconoce y sigue adelante. Hay que parar esta agresión con la mayor unidad de acción en las calles. Es la primera y clara tarea para los luchadores, la izquierda y los sectores que se reclaman democráticos.
Pero la pelea debe seguir por una solución de fondo, que no es la paz de los cementerios ni la utopía que supone una solución pacífica manteniendo el statu quo actual.
Se ha demostrado que es imposible “democratizar” el Estado de Israel. Ningún pueblo que oprime a otro es libre ni democrático No puede haber paz, cuando existe un Estado que es opresor por su propia génesis y naturaleza. La lucha por la liberación efectiva de Palestina y el retorno de todos los refugiados a sus territorios ancestrales implica la pelea por un Estado donde convivan democráticamente árabes y judíos. Por ello peleamos por una Palestina única, laica, democrática, no racista y socialista. Porque desde el MST y la Liga Internacional Socialista, entendemos que esta lucha por la autodeterminación del pueblo palestino y la recuperación de su nación independiente, con su capital en Jerusalem, es un paso de transición en el marco de una estrategia revolucionaria regional contra el imperialismo y el capitalismo: una federación libre y socialista de todo Medio Oriente.

 

 

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Solidaridad con las masas palestinas. Por una Palestina única, laica, democrática y socialista https://mst.org.ar/2023/10/11/solidaridad-con-las-masas-palestinas-por-una-palestina-unica-laica-democratica-y-socialista/ Wed, 11 Oct 2023 13:57:23 +0000 https://mst.org.ar/?p=33842 En la mañana de éste sábado 7 de octubre, Hamas disparó miles de misiles contra Israel e irrumpió en los pueblos y ciudades israelíes alrededor de la Franja de Gaza con numerosos comandos armados, atacando bases militares y tomando soldados y civiles rehenes.
El pueblo palestino, harto de años de opresión genocida, respondió con entusiasmo, movilizándose masivamente y miles de jóvenes se sumaron espontáneamente al asalto de los alambrados y muros de la vergüenza que rodean Gaza.

La respuesta de Israel fue un bombardeo inmediato contra objetivos civiles en Gaza, incluyendo hospitales, y una declaración de Netanyahu aseverando que están en guerra y que los palestinos sufrirán un ataque sin precedentes. El jefe del ejército sionista anunció bombardeos masivos y pide cínicamente que la población civil abandone Gaza a sabiendas de que los más de 2 millones de habitantes que allí se encuentran no tienen dónde ir ni posibilidades de traspasar el cerco impuesto por el Estado sionista de Israel.

Desde su fundación a sangre y fuego en 1948, el Estado de Israel ha sido un enclave imperialista colonial. Ha perpetrado un genocidio y limpieza étnica sobre la pobación palestina, que ha sido obligada a abandonar masivamente su tierra, a exiliarse en países vecinos y a vivir como ciudadanos de segunda en el apartheid de Cisjordania y como reclusos en el enorme campo de concentración que es la Franja de Gaza.

Israel ha ignorado cada resolución de las Naciones Unidas, continuando y profundizando cada vez más su extensión colonial con asentamientos ilegales en los cada vez más reducidos espacios palestinos, provocando, atacando y masacrando a la población civil.
En los últimos años, el Estado israelí ha girado considerablemente aún más a la derecha e intensificado su accionar genocida. No solo ha legalizado la tortura, sino también institucionalizado el apartheid y su plan de limpieza étnica con una ley que definió a Israel como un Estado judío, limitó la autodeterminación exclusivamente a los judíos, eliminó el árabe como lengua oficial, declaró “de interés nacional” los asentamientos ilegales, trasladó su capital a Jerusalén y se la apropió enteramente, contrariando los tratados de paz que determinaban a la ciudad como compartida con Palestina y prohibía que se estableciera la capital de uno u otro allí.

Desde que Netanyahu asumió su tercer mandato como primer ministro en diciembre de 2022, ha habido una nueva escalada en los ataques israelíes. Se legalizaron nuevos asentamientos y planificaron decenas de miles de viviendas y nuevas colonias, se impuso la pena de muerte para “terroristas” palestinos, definición que incluye hasta a quien lance una piedra a un tanque, y aumentaron los bombardeos que han causado más de 200 muertes de civiles palestinos en lo que iba de este año, entre ellos ancianos, mujeres y niños.

Entre los ataques que más indignación han generado en la población, junto a la escalada de violencia en las colonias ilegales, están las reiteradas redadas de la mezquita Al Aqsa en Jerusalén, la última en abril de este año, con policías israelíes entrando a los tiros a la mezquita, y golpeando y arrestando gente indiscriminadamente.

En todo este accionar del sionismo hay que buscar las causas de lo que ha sucedido ahora, con un saldo lamentable de cientos de muertos y miles de heridos. Aunque expresamos nuestro dolor por la pérdida de vidas de israelíes comunes y corrientes, también aclaramos que las pérdidas sufridas por los palestinos a manos del Estado sionista de Israel durante las últimas décadas son incomparablemente mayores, y la supuesta comunidad internacional, particularmente el imperialismo occidental, ha mantenido silencio al respecto. La violencia de los oprimidos no puede juzgarse con los mismos estándares que la violencia del opresor, en este caso Israel, que es un Estado con poderío nuclear, armado hasta los dientes por Estados Unidos.

Con Hamas y el fundamentalismo islámico en general, que consideramos una ideología completamente reaccionaria y producto del propio imperialismo, nos separan diferencias irreconciliables, pero nuestro apoyo al pueblo palestino para resistir contra su opresor, el Estado racista, genocida y colonial de Israel es incondicional. Todo pueblo oprimido tiene derecho a defenderse y luchar por recuperar lo que le han arrebatado. Y es un deber, no solo de los que somos socialistas revolucionarios, sino de todos aquellos que aman la libertad y defienden el derechos de los pueblos a autodeterminarse, apoyar al pueblo palestino.

Israel cuenta con el explícito apoyo financiero, militar y diplomático de EE.UU, todo el imperialismo occidental y el silencio cómplice de las potencias, como Rusia y China, y también de gran parte de las burguesías árabes y gobiernos pro imperialistas del mundo. De manera similar, potencias regionales como Irán, que oprimen a su propio pueblo en casa, defienden sus propios intereses y no son amigos del pueblo palestino. La llamada Autoridad Palestina también está corrompida hasta la médula y desempeña un papel colaboracionista. La principal víctima de este proceso que atraviesa 70 años es el pueblo palestino. Pero no está solo, ya que cuenta con la simpatía de millones de trabajadores y jóvenes en todo Medio Oriente y el mundo entero.

Luego de tantos años, queda demostrado que no habrá paz posible mientras siga existiendo la opresión de todo un pueblo a manos de un Estado opresor y terrorista creado artificialmente por el imperialismo. La paz vendrá de la derrota del opresor y la construcción de una Palestina única, laica, democrática y socialista en el marco de una federación voluntaria de repúblicas socialistas de todo el Medio Oriente.

Después de que el Estado sionista pueda reorientarse tras el ataque sorpresa, que refleja el mayor fracaso militar y de inteligencia de Israel en décadas, intensificará sus ataques contra Gaza, otras regiones y aumentará su opresión hacia las masas palestinas. El conflicto armado, relativamente limitado en ese momento, también puede escalar hasta convertirse en otra guerra regional. El deber de las masas trabajadoras y de los revolucionarios, no sólo en la región árabe sino en todo el mundo, es agitar en las calles, lugares de trabajo, redes sociales y otros lugares contra la opresión y ocupación israelí de las tierras palestinas, y obligar al Estado sionista respaldado por los imperialistas a retirarse.

Desde la Liga Internacional Socialista (LIS) llamamos a la más amplia movilización internacional en defensa y solidaridad con el pueblo palestino contra la nueva matanza que se avecina y hasta terminar con el apartheid que sufren desde hace décadas.
7/10/23

Comité Ejecutivo de la Liga Internacional Socialista

*Publicado en la web de la Liga Internacional Socialista https://lis-isl.org/

Marchamos en apoyo al pueblo palestino

Convocada por el Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino, la izquierda y otras organizaciones políticas, sociales y de la comunidad palestina, se realizó una movilización hacia la Embajada de Israel. Al grito de “Estado sionista, vos sos el terrorista”, una nutrida columna avanzó hacia la sede diplomática vallada y acordonada por la guardia de infantería policial. En nombre del MST en el FIT Unidad y transmitiendo un saludo de la Liga Internacional Socialista, habló Guillermo Pacagnini.

 

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