Juan Domingo Perón – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Wed, 13 Oct 2021 22:05:52 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png Juan Domingo Perón – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Ante un nuevo 17 de octubre. ¿Lealtad a los trabajadores o al FMI y el gran capital? https://mst.org.ar/2021/10/13/ante-un-nuevo-17-de-octubre-lealtad-a-los-trabajadores-o-al-fmi-y-el-gran-capital/ Wed, 13 Oct 2021 22:05:52 +0000 https://mst.org.ar/?p=30312 Este 17 de octubre, la CGT y el gobierno apelan con actos a la mística del “peronismo”. Pretenden revertir la derrota electoral, pero negocian con el FMI y las patronales cómo seguir ajustando. Entonces, ¿lealtad a quién? ¿Cómo defender aquellas tres banderas? ¿Es posible la unidad de la izquierda con quienes honestamente se reivindican peronistas para salir de esta catástrofe social?

Escribe: Francisco Torres

El 17 de octubre de 1945 es uno de los hitos importantes de la Argentina contemporánea. Ese día una multitudinaria movilización obrera copó la Plaza de Mayo en medio de un paro, ante el encarcelamiento del coronel Juan D. Perón. Y su destitución en los cargos que tenía en el gobierno de facto del general Edelmiro Farrell, al concentrar Perón la vicepresidencia, el ministerio de Guerra y la secretaría de Trabajo y Previsión.

Aquella masa obrera superó a la burocracia de la CGT, garantizó el paro y marchó desde los barrios populares de la Capital, las fábricas, frigoríficos y talleres de Berisso, Ensenada, La Plata, Lanús, Avellaneda y otros distritos del conurbano. Ese “malón zoológico” como dijera la oligarquía gorila, superó a la policía y cruzó el Riachuelo para rodear la Rosada hasta que Perón fue traído y habló desde el balcón a las 23:10 para calmar los ánimos.

Esa acción de las bases obreras le mostró a los militares y las clases poseedoras toda su potencia. Según contó Perón, Farrell le dijo: “estos locos nos van a quemar la casa de gobierno. Salga al balcón y hábleles para que se vayan”. Era el susto del gobierno militar y sus cómplices burgueses, al no poder hacer nada.

Defensa de las conquistas arrancadas con lucha

Esas masas habían salido con un claro significado político: defender las conquistas arrancadas en esos años con lucha. En un marco internacional de ascenso revolucionario y aprovechando la situación económica mundial favorable para responder a sus demandas.

Se obligó a la dictadura a llamar a elecciones y meses después, Perón sería electo presidente. Surge así el peronismo o partido justicialista, el que hace importantes concesiones como la suba de salarios, jubilaciones, aguinaldo o los convenios. Pero buscando reforzar la ligazón de la organización gremial con el Estado, cooptar a sus conducciones, domesticarlas e inculcar su ideología de colaboración de clases.

Lejos de mitos del PJ que afirman que “los sindicatos son de Perón” o que la clase obrera se organizó ese día, ocurría lo contrario. Basta citar a Perón en su famoso discurso en la Bolsa de Comercio1 para ver que había gran tradición de lucha y organización antes del peronismo. Con huelgas como la de 1936 y la fuerte influencia de socialistas, comunistas y anarquistas.
Eso desvelaba a Perón que así alertó a esos patrones en la Bolsa: “Las fuerzas obreras estaban formadas en sindicatos en forma más o menos inorgánica. El personal que prestaba servicios en las fábricas, alguno estaba afiliado a los sindicatos, y otro no lo estaba; pero muchos sindicatos contaban con un 40% de dirigentes comunistas o comunizantes. A los tres meses de producirse la Revolución (se refiere al golpe de 1943), nosotros, que observamos vigilantes el panorama obrero, tropezamos con la primera amenaza, consistente en una huelga general revolucionaria”.
Esa orientación ya la había dejado clara en su discurso del 1º de Mayo de 1944: “Buscamos suprimir la lucha de clases, suplantándola por un acuerdo justo entre obreros y patrones, al amparo de la justicia que emana del Estado”. En la Bolsa lo amplió, al explicar a los capitalistas el marco internacional, la situación en España y alertarles que si la opresión a la clase obrera, “en España explicó la guerra civil. ¿Qué no se explicaría aquí si nuestras masas de criollos no fuesen todo lo buenas, obedientes y sufridas que son?”.

¿Combatiendo o sosteniendo al capital?

Les advirtió además que en Chile, Bolivia, Paraguay o Brasil “ha prendido el comunismo como viruela”. Y remarcó algo que para Perón era trágico: “el capitalismo en el mundo ha sufrido durante esta guerra un golpe decisivo… la desaparición de un gran país europeo como capitalista: Rusia”. Lo que además “engendró en nuevas doctrinas similares en otros países que fueron hacia la supresión del capitalismo”.

Finalmente en su discurso buscó calmar a los patrones que lo escuchaban: “Yo no creo que la solución de los problemas sociales esté en seguir la lucha entre el capital y el trabajo. El problema social se resuelve de una sola manera: obrando conscientemente para buscar una perfecta regulación entre las clases trabajadoras, medias y capitalistas, procurando una armonización perfecta de fuerzas, donde la riqueza no se vea perjudicada…”.

Para concluir dejando claro de qué lado estar: “Se ha dicho, señores, que soy un enemigo de los capitales, y si ustedes observan lo que les acabo de decir no encontrarán ningún defensor más decidido que yo, porque sé que la defensa de los intereses de los hombres de negocios, de los industriales, de los comerciantes, es la defensa misma del Estado”.
Como señala una interesante nota de el DiarioAR(2), el Perón librado a sus instintos era el Perón del discurso de la Bolsa de Comercio. Con su ideología de conciliación de clases que se demostró reaccionaria al tratarse de intereses opuestos, antagónicos.

El peronismo ha despertado siempre polémicas. Hoy se cuestiona incluso si este gobierno o el de Menen lo son. La derechización del gabinete de Alberto y Cristina, así como el de Kicillof, la justifican en que necesitan hacer más “peronistas” a estos gobiernos. Y ponen en el centro a los gobernadores e intendentes del PJ, responsables del ajuste.

Por aquellas tres banderas aún pendientes

Hoy hay quienes dicen “yo soy peronista, pero no de este gobierno. Ya no hay peronistas en los gobiernos”. Es entendible que lo vean así porque las banderas de justicia social, soberanía política e independencia económica hoy solo las levanta la izquierda. Lo que hace necesaria la confluencia de ese activismo y los sectores que reivindican esas banderas del peronismo, junto al Frente de Izquierda y el MST que batalla por esa amplitud, si queremos superar la catástrofe social.

Porque lejos de todo planteo antiimperialista como el “Braden o Perón” de 1945, el gobierno actual -como antes Menem o Kirchner-, negocia con los Braden de hoy: el Tesoro y la banca yanqui, y un repudiado FMI para pagarles la fraudulenta deuda que nos cargó el macrismo y anteriores gobiernos.

Hasta Cristina se reconoce “pagadora serial” de la deuda y dijo varias veces como Perón: “Éstos son malos capitalistas. Conmigo había capitalismo. No me jodan más con el capitalismo, yo soy mucho más capitalista que ellos”, comparándose con Macri. Así y más allá de todo relato, este es el derrotero histórico del PJ, con cúpulas enfeudadas o provenientes de las filas del capital.
Eso explica que, a 76 años de aquel 17 de octubre, la CGT y las CTA se alineen descaradamente con Alberto, Cristina y el PJ. Porque la crisis es tal que los privilegiados cierran filas para mantenerse, aún a costa del pueblo trabajador. Y apenas si frenan la crisis del Frente de Todos, que otra derrota puede agudizar, poniendo en cuestión su mandato.

Con esta nota queríamos aportar al debate y significado de Perón. Pero lo importante es ver si esas banderas que le dieron origen, encuentran hoy en la unidad con la izquierda un nuevo emergente y movimiento político que de salida a la crisis, en clave anticapitalista. Al servicio de los trabajadores y no de los ricachones y el imperialismo.

Desde el MST entendemos que sí, al llamar a decirle chau al FMI, a un frente de países deudores y a no pagar la deuda externa, sino la interna. Al combatir el extractivismo para decidir soberanamente sobre nuestros bienes comunes. Al luchar por impuestos progresivos y permanentes a los ricos para aumentar salarios y jubilaciones, garantizar trabajo genuino, salud, educación. Sumate con el MST en el FIT Unidad para luchar por hacerlas realidad.

1. El 25 de agosto de 1944.
2. ¿Está muriendo el peronismo?, 10 de octubre, elDiarioAR.

 

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Creada por el gobierno de Perón. La Triple A, antesala de la dictadura https://mst.org.ar/2021/03/10/creada-por-el-gobierno-de-peron-la-triple-a-antesala-de-la-dictadura/ Wed, 10 Mar 2021 22:13:55 +0000 https://mst.org.ar/?p=29535 La Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) fue una banda fascista que operó durante el tercer gobierno peronista. Obró como antesala de la dictadura porque hubo una planificación desde el Estado que incluyó «zonas liberadas» para exterminar a parte de lo mejor de los luchadores obreros, estudiantiles, populares y dirigentes de la izquierda de aquella época. Fueron más de 1.500 asesinatos, 600 desapariciones y centenares de atentados. El PST, nuestro partido antecesor, sufrió en carne propia este accionar con 16 muertos, al igual que cientos de compañeros de otras organizaciones.

La Triple A fue la expresión más cruda de una política reaccionaria que incluyó un progresivo recorte de las libertades democráticas durante el gobierno peronista, listas negras, intervención universitaria, patotas sindicales, la Juventud Sindical Peronista, la CNU, el Comando de Organización de la JP y otras bandas conexas. Los decretos de «exterminio» en 1975 habilitaron la utilización del Ejército en la represión que luego pegó un salto con la dictadura.

Los gobiernos que se sucedieron en estos 38 años de democracia burguesa se negaron explícitamente a investigar hasta el final a la Triple A. La información que se obtuvo y divulgó ha sido mérito de periodistas (1) y sectores de derechos humanos y de izquierda, que se movilizaron y desnudaron sus organigramas y entrelazamiento con la policía, la burocracia y el aparato del estado. Producto de ello algunos de sus miembros pasaron por la cárcel, pero ninguno recibió el castigo que correspondía.

El manto de impunidad apunta a encubrir a sus responsables políticos: el PJ, la dirigencia de la CGT y, sobre todo, el mismísimo General Perón, ideólogo y creador de esta herramienta represiva. Cada vez que el tema se ventiló en los juzgados, la causa terminó cajoneada.

Como entre 2007 y 2008, en vida de Kirchner, cuyo discurso estaba barnizado con las banderas de los derechos humanos, se incriminó a Isabel Perón y parecía que se iba a poder avanzar. Pero el gobierno pactó con la burocracia y el aparato pejotista y luego de empapelar las paredes con la leyenda «No jodan con Perón», todo quedó en la nada.

La responsabilidad del General

La literatura y las investigaciones realizadas suman suficiente evidencia de la responsabilidad de Perón y la intervención orgánica del PJ en la génesis y el accionar de la banda criminal.

Pese a que suele afirmarse que la Triple A comenzó a actuar después de la muerte del General, la cronología criminal lo desmiente. Tampoco es real que la responsabilidad política se agote en el ministro López Rega o a lo sumo en Isabel Perón. Cuando «el Brujo» fue tumbado por una huelga general, se encontró un arsenal en su Ministerio de Bienestar Social. Sería infantil suponer que Perón desconociera tamaña parafernalia. La teoría del «cerco» sanitario tendido alrededor de Perón fue sostenida por sectores de la izquierda peronista hasta que el propio general los llamó «imberbes» y los echó de la Plaza de Mayo.

La propuesta de Perón de crear un somatén -grupo paramilitar catalán que luego daría origen a las falanges franquistas- está bien descripta en El presidente que no fue, libro de Miguel Bonasso. Lo mismo la masacre de Ezeiza, cuyo responsable el teniente coronel Osinde fue designado por el propio Perón y confirmado de inmediato como responsable de las relaciones militares, trabajando en colaboración con López Rega.

Tal vez la muestra más palmaria del dedo de Perón en la génesis de la AAA, es la llamada «Orden secreta». Cinco días después del asesinato del burócrata José Ignacio Rucci, secretario de la CGT, en octubre de 1973 el Consejo Superior Peronista bajo la batuta del entonces presidente Perón genera su «Documento reservado», luego conocido como «Orden secreta». En una reunión con gobernadores, burócratas sindicales y funcionarios, habilita a las patotas a que actúen contra «los marxistas» y define que hay que «impedir por cualquier medio» la proliferación de las corrientes políticas y gremiales clasistas.

La confluencia de elementos de las fuerzas policiales y de seguridad, militantes de organizaciones peronistas de derecha como el CNU y el C de O y de las patotas armadas de los sindicatos están en el origen de la Triple A. Van gestando un comando central, financiado, armado y dirigido desde el Ministerio de Bienestar Social por López Rega, con el visto bueno de las patronales que quería «limpiar» de activistas sus empresas.
Estas bandas empiezan a accionar en común y a subordinarse a las Fuerzas Armadas. Dos ejemplos de ello son el llamado Operativo Independencia en Tucumán y la operación conjunta contra la heroica huelga de 60 días en Villa Constitución. Así los sectores operativos de la Triple A terminan integrados totalmente a los «grupos de tareas» de la dictadura, compartiendo el objetivo común de liquidar a una generación de luchadores obreros y populares.

Socios en la impunidad

El pacto de silencio para preservar la responsabilidad de Perón y de burócratas sindicales y dirigentes políticos aún en actividad, no sólo involucra al PJ y su Movimiento Nacional Peronista. La UCR, cuyo líder de la época Ricardo Balbín, denunciaba al activismo combativo como «guerrilla industrial», y demás sectores de derecha acuerdan en sostener la impunidad. Y por supuesto la burocracia sindical de todo pelaje.

Si realmente existiera voluntad política de avanzar se podrían reactivar los procesos para esclarecer toda la verdad sobre la Triple A y castigar a todos los responsables. Esclareciendo de una vez las responsabilidades políticas de la creación de la AAA, las listas de implicados, quiénes dieron las órdenes y quiénes las ejecutaron. Y se debería disponer la inmediata apertura de todos los archivos de la época, tanto de la ex SIDE como de los servicios de inteligencia policiales y militares, así como de los ministerios y sindicatos. Haciendo públicas todas las «órdenes secretas» dictadas entonces.

 

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