le – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Thu, 15 Jun 2017 21:17:46 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png le – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Ante la tramposa consulta popular de Mestre/ Luciana Echevarría: “Mestre se hace el democrático cuando le conviene” https://mst.org.ar/2017/06/15/tramposa-consulta-popular-de-mestre-luciana-echevarria-mestre-se-democratico-le-conviene/ Thu, 15 Jun 2017 21:17:46 +0000 http://mst.org.ar/?p=8808 Luciana Echevarría, referente del MST en Izquierda al Frente, se refirió a la consulta popular impulsada por Mestre: “Mestre que es tal vez el intendente más autoritario de los últimos años, que transformó el Consejo Deliberante en su escribanía personal, ahora quiere hacer una consulta popular tramposa, para profundizar la privatización de la municipalidad, con el único objetivo de hacer campaña electoral.” 

“Lo que queda claro es que el intendente se hace el democrático cuando le conviene. Miles nos preguntamos por qué no nos consultó ante cada uno de los boletazos que impuso reprimiendo a los vecinos, o cuando privatizó Tamse y Crece, podría preguntarnos si estamos de acuerdo en vivir en una Venecia de aguas servidas. Para el MST e Izquierda al Frente defender lo público es la primera  prioridad y si verdaderamente quiere democratizar el municipio, Mestre debería echar a sus amigos empresarios y poner los servicios públicos bajo control social”, finalizó Echevarría.

 

]]>
Francia: Ni Macron, ni Le Pen https://mst.org.ar/2017/05/05/francia-ni-macron-ni-le-pen/ Fri, 05 May 2017 11:59:11 +0000 http://mst.org.ar/?p=8259 El domingo 7 de mayo se realizará la segunda vuelta de las elecciones francesas. Competirán el neoliberal Macron y la ultra derechista Le Pen. El voto a Macron no frenará al ascenso de Le Pen, todo lo contrario. El candidato de Francia Insumisa Jean-Luc  Mélenchon, la izquierda, distintos sectores sociales y gremiales llaman a no votar por ninguno de los dos. Una campaña que incidirá con fuerza en el futuro de las luchas en el país galo y en la tercera vuelta legislativa del mes de junio.

Cuando culminó el debate televisivo entre Emmanuel Macron de En Marcha! y Marine Le Pen del Frente Nacional, muchos medios le dieron “ganador” al neo liberal Macron que, con su “estilo profesoral”, habría puesto en evidencia a la xenófoba “de barricada” Marie Le Pen. En una campaña interesada, no tanto a frenar a Le Pen, ya que Macron tendría la victoria asegurada, sino a meter miedo para que no prospere la posición de la izquierda francesa de votar en blanco o abstenerse.

Es que una fuerte votación en blanco o por la abstención, debilitaría la legitimidad del próximo gobierno, destinado a continuar el fuerte plan de ajuste que Hollande y la burguesía francesa vienen implementando sobre los trabajadores y el pueblo francés. Si tomáramos los porcentajes de los votantes inscriptos, Macron representa solo al 18% y Marine Le Pen al 16%, por lo que un porcentaje importante de abstención o voto en blanco le restaría base social al próximo gobierno.

Otras miradas menos interesadas sobre el resultado del debate señalan que, más allá de tal o cual ganador circunstancial, los dos perdieron. Distintas encuestas están señalando una fuerte inclinación, al voto en blanco o nulo, que “…revela el hastío que despiertan Macron y Le Pen. Si en la primera vuelta se contaron 10,6 millones de abstencionistas más 1 millón de votos en blanco o nulos, una apabullante cifra de alrededor de 14 millones de franceses no votarán o elegirán el voto en blanco o nulo en la decisiva segunda vuelta.” (nuevatribuna.es, 04/057/2017)

Y no es para menos en una Francia convulsionada por el hundimiento de sus tradicionales partidos: la socialdemocracia del presidente Hollande y los republicanos de Fillon, Sarcozy, Juppe, etc., que por primera vez en décadas no lograron entrar en el ballotage, dejando lugar a dos “outsiders” como llaman a los candidatos de En Marcha! y del Frente Nacional.

La otra preocupación de la burguesía francesa sobre el resultado de la campaña “Ni Macron, ni Le Pen” es que favorecería el crecimiento de la izquierda en las próximas legislativas del 11 y 18 de junio, apuntalando el desarrollo de un dirigente como Jean-Luc Mélenchon, que con su “Francia Insumisa”, a pesar de las limitaciones de su programa que no plantea una clara salida anti capitalista, obtuvo el 19,6 % de la votación en la primera ronda, expresando una importante radicalización del electorado y constituyendo quizás el fenómeno político más importante de estas elecciones presidenciales.

La campaña contra Macron y Le Pen

Mélenchon que de entrada llamo a votar contra Le Pen, realizó una encuesta entre sus partidarios sobre la postura a tomar en la segunda vuelta. Y pese a la fuerte presión que existe por el “voto útil” a Macron, el resultado fue categórico: de 240.000 personas (más de dos tercios de los inscriptos con derecho a voto), el 66% se pronunció por el voto blanco, nulo o la abstención. Mélenchon recibió a partir de esta definición un durísimo ataque de todo el establishment. En ese sentido nuestros compañeros de La Comuna de Francia señalan: “…Como es sabido, no tenemos ninguna simpatía hacia Mélenchon. Pero no aullaremos con los lobos que lo fustigan y lo insultan por el simple hecho de no llamar a votar por Macron”

En igual sentido se pronunciaron los ex candidatos presidenciales Philippe Poutou del NPA (Nuevo Partido Anticapitalista) y Nathalie Arthaud de Lutte Ouvriére (Lucha Obrera). Hasta ERC Norte (la sección francesa de Izquierda Republicana de Cataluña) hace campaña contra Macron y Le Pen.

Esta pelea tuvo un capítulo importante en las movilizaciones del 1º de mayo en Francia. Mientras que los decenas de miles que desfilaron con la CGT, Fuerza Obrera, la Federación Sindical Unitaria y Sud,  se manifestaron contra Le Pen y se negaron a pronunciarse a favor de Macron. En el acto convocado por los sindicatos que apoyan a Macron apenas concurrieron varios cientos de manifestantes.

Votar a Macron termina fortaleciendo a la ultraderecha

Lejos de enfrentar o detener a la ultraderecha, el voto por Macron lo único que hará es alimentarla. Porque la creciente polarización que se vive en Francia, es el resultado de años de política de ajuste por parte de los socialdemócratas y los republicanos. De ese desencanto y de  la falta de alternativas de izquierda anti capitalistas de masas, se nutrió Le Pen. Macron, ex banquero y fiel representante del establishment, ha sido ministro de economía de Hollande, el gobierno que está implementando la reforma laboral más anti obrera en décadas.

Como relatan los compañeros franceses de La Comuna, ya en el 2002 millones de franceses votaron a Chirac (republicano) contra Jean-Marie Le Pen  (el padre de Marine). Chirac puso a Sarkosy como ministro del interior y recortó las jubilaciones, los beneficios sociales, atacó a los inmigrantes, “…Y ahora, el programa de Macron es peor que todo lo que Chirac, Sarkozy y Hollande pudieron hacer. Eso le permite a Le Pen utilizar como espantapájaros a Macron, que hoy es el mejor agente electoral del FN.”(…)”…El voto a Macron no es una vacuna contra el FN sino, al contrario, el veneno que nutre esa especie de tumor maligno que es el FN. Si Le Pen avanza se debe a la campaña calamitosa de Macron y su programa de destrucción social que le abre la vía al fascismo.”

Lo grande de la situación es que la experiencia y las luchas de la clase obrera francesa están generando un fenómeno de radicalización a la izquierda que no solo puede derrotar a los fachos sino a todo el repodrido régimen político de la V República.

Gustavo Giménez

 

]]>
Huelga General en Brasil: La clase obrera le dio un duro golpe a Temer https://mst.org.ar/2017/04/30/huelga-en-brasil-clase-obrera-le-duro-golpe-temer/ Sun, 30 Apr 2017 23:57:58 +0000 http://mst.org.ar/?p=8184 El pasado viernes 28 de abril, la clase obrera brasilera protagonizó una huelga general calificada de “histórica”. Hacía 21 años que el país no se tenía un paro general, el último fue contra el gobierno de Fernando Enrique Cardozo, aunque los compañeros de Brasil la comparan por su magnitud con la huelga de 1986 contra la hiperinflación, en la que abandonaron sus tareas más de 35 millones de trabajadores.

Pese al intento del gobierno de minimizar el impacto del paro, con su ministro de Justicia Osmar Serraglio acusando (como en la Argentina) al paro de transporte del elevado ausentismo, o a la “acción de pequeños grupos”, la fuerza de la medida fue contundente. Otros, como el alcalde de San Pablo, el presidenciable del PSDB,  Joao Doria, no pudieron ocultar su odio de clase al calificar de “vagos” y “perezosos” a los huelguistas.

Lo cierto es que la huelga se hizo sentir en 24 capitales de los estados, como Porto Alegre, Recife, Bahía, Fortaleza o Manaos. El paro tuvo un amplio espectro de simpatía y acatamiento, abarcando a las 9 centrales obreras (entre ellas a la CUT, Fuerza Sindical, UGT y CSB, etc.), a los principales sindicatos del país (metalúrgicos, bancarios, transportes, empleados públicos, docentes, petroleros), a las organizaciones sociales, a la izquierda brasilera y también a muchos obispos de la Iglesia Católica y representantes de la Iglesia evangélica que apoyaron la protesta. También tuvo amplia repercusión en el comercio minorista.

En San Pablo, que con sus 18 millones de habitantes, es la capital económica del país, fue fuerte el paro de transporte y hubo numerosos piquetes en los principales accesos. Pero además el paro se sintió en las fábricas, en las escuelas primarias, escuelas secundarias y en las universidades, tanto en la educación estatal como privada.

Muchos medios se refirieron a que su extensión superaba la “burbuja del Fuera Temer”, con lo que señalaban que fueron parte de la medida muchos sectores que habían estado a favor del “impeachment” que destituyó a Dilma Rousseff y que ahora reaccionaban contra las medidas de Temer, al cual una encuesta reciente ubica con tan solo el 4% de aceptación pública, constituyendo unos de los gobiernos más antipopulares de la historia de Brasil.

Temer se refugió en Brasilia, quizás escapando del escrache que le tenían preparado en su domicilio en San Pablo, y tuvo que apelar a la policía militar para proteger los edificios públicos. Hubo represión y 16 integrantes el MTST (Movimiento de Trabajadores Sin Techo) detenidos en la capital paulista. En Río de Janeiro la policía reprimió a los manifestantes en horas de la tarde.

Pese a la intención de la burocracia sindical de acotar la fuerza de la medida y que la gente se quedase en la casa, hubo numerosos piquetes, muchos empujados por la izquierda. Según la prensa hubo más de 200 concentraciones en distintas ciudades, entre las que pueden destacarse 150 mil en Belo Horizonte, 70 mil en la plaza Largo de Batata en San Pablo y 50 mil en Río de Janeiro.

La reacción obrera a un brutal plan de ajuste

Con la excusa de “crear puestos de trabajo” para una economía en recesión que ha perdido en los últimos dos años más del 7% del PBI, cuya desocupación ronda ya el 13,7%  con 14 millones de personas sin trabajo (hace solo dos años era del 10%), el gobierno de Temer, apoyado por la mayoría de la gran burguesía brasilera, ha decidido descargar la crisis sobre la espalda de sus trabajadores.

Las durísimas medidas de ajuste del gobierno contra los trabajadores significarán, de poder concretarse, la pérdida de conquistas obtenidas décadas atrás. Ya se aprobó la “ley de externalización” que permite la tercerización de todas las operaciones de las empresas; la Cámara de Diputados le dio media sanción a un proyecto de reforma laboral que reforma 100 artículos de ley de trabajo de 1943 en favor de los empresarios, hace primar la negociaciones particulares de cada sector entre los empresarios y los trabajadores por encima de los beneficios de la ley de trabajo, permite la extensión de la jornada hasta 12 hs., la división en tres cuotas de las vacaciones y el trabajo insalubre para las embarazadas, entre otras draconianas medidas.

Remata este ataque la intención de hacer una reforma previsional, para la cual se debe reformar la Constitución, con el objetivo de elevar la edad jubilatoria a 65 años y a ¡49 años de aportes, los necesarios para poder obtener una jubilación completa!

La clase obrera en el centro de la escena

Si la movilización de las mujeres del 8M y la movilización de los trabajadores del 15M fueron los rounds previos a este paro, en esta ocasión la pelea contra el gobierno de Temer y sus reformas ha pegado un gran salto, con un peso pesado como es la clase obrera brasilera en el centro de la escena. Un salto que fue posible gracias al desborde de las tradicionales conducciones sindicales, que empezando por la CUT, que apoya la estrategia electoral de Lula como centro, y de Fuerza Sindical que apoyó el impeachment, no querían llegar a esta medida.

El plan del gobierno está gravemente herido. Pese a sus declaraciones negacionistas sobre el alcance de la medida, en los próximos días se podrá apreciar cómo continúa y acusa el golpe de esta gran demostración de fuerza de los trabajadores de Brasil. Lo que si podemos señalar, como lo hace es su reciente artículo Bernardo Correa del MES-PSOL, que “…la huelga general del 28 de abril abre un nuevo ciclo en las luchas en Brasil…” y “…se ha podido sentir el clima de las grandes Jornadas de Junio de 2013, pero con la presencia de la clase obrera organizada, como no se ha visto en aquél momento….”.

A lo que podría agregarse, que dado el peso de Brasil en el subcontinente, esta acción va a repercutir favorablemente en el curso de las luchas que los trabajadores y los pueblos latinoamericanos estamos dando contra los planes de ajuste de los gobiernos de turno.

Como señalan los compañeros brasileros, la presencia del MES PSOL en los piquetes fue muy importante. Sus principales dirigentes y parlamentarios, como la ex candidata a la presidencia de la República, la compañera Luciana Genro, desde las 3 a.m. de la mañana estuvieron al frente de la pelea.

Justamente, la izquierda de Brasil tiene la responsabilidad de aprovechar, pegada a las enormes luchas que se están dando y se avecinan en el país continente, la oportunidad para construir una nueva dirección sindical que tanto necesitan los trabajadores para ganar la lucha en curso. Y en ese camino, y dado la crisis terminal del viejo régimen político arrinconado por las luchas y las denuncias de corrupción del Lava Jato, está planteada la formación de una alternativa política de masas, que desarrolle una salida anti capitalista a la crisis.

Gustavo Giménez

]]>