León Trotsky – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Wed, 21 Jun 2023 14:33:00 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png León Trotsky – MST :: https://mst.org.ar 32 32 16 de junio. Falleció Esteban “Sieva” Volkov custodio de la obra de León Trotsky https://mst.org.ar/2023/06/21/16-de-junio-fallecio-esteban-sieva-volkov-custodio-de-la-obra-de-leon-trotsky/ Wed, 21 Jun 2023 12:55:43 +0000 https://mst.org.ar/?p=33273 A los 97 años, en la ciudad de México donde residía, murió Esteban Sieva VolKov, nieto del gran revolucionario León Trotsky.

Escribe: Gustavo Giménez

Con sus largos años, Sieva era el último familiar directo del dirigente de la revolución rusa vivo y había dedicado una gran parte de su vida a proteger la casa de Trotsky en su último destino en Coyoacán que luego transformada en museo en 1990 gracias a sus esfuerzos. Una labor que lo mantuvo en contacto con muchos cuadros dirigentes y militantes del trotskismo a nivel internacional y le permitió desarrollar una labor de propaganda sobre el legado del gran revolucionario.

Esteban Volkov, quien pudo presenciar los dos atentados que sufrió León Trotsky, el último de los cuales, protagonizado por el agente de la GPU, Ramón Mercader, terminó con su vida el 21 de agosto de 1940, fue un sobreviviente de la familia de uno de los revolucionarios más grandes del siglo XX, cuyos integrantes pagaron con persecución y sus vidas su “crimen” de compartir las ideas bolcheviques por las que luchaba Trotsky, o incluso, aunque no tuvieran militancia política, pertenecer a su línea familiar directa.

Una vida cruzada desde la niñez por la persecución estalinista

Esnesto Volkov es hijo de Zinaida Bronstein, la hija mayor nacida del primer matrimonio de Trotsky. Este último apelativo lo tomó Lyev Davidovich Bronstein de su carcelero en la Siberia. Su primer compañera, Aleksandra Lvovna Sokolóvskaya, con la que compartió el exilio en su juventud y tuvo dos hijas, Zinaida y Nina, falleció en 1938, en los campos de concentración en el periodo de las Grandes Purgas.

Vsevolod (el nombre ruso de Sieva) nació el 7 de marzo de 1926 en Yalta, en la península de Crimea en la Unión Soviética. Su padre, Platon Volkov, fue un importante miembro de la Oposición de Izquierda trotskista que sufrió la deportación a Siberia para ser luego fusilado en 1936, luego de su arresto el año anterior. A su madre, Zinaida se le permitió abandonar la URSS junto a su pequeño hijo para visitar a Trotsky en su exilio en la isla Pinkipo, cerca de la costa de Estambul en donde se encontraba exiliado.

Según cuentan sus amigos cercanos, fueron muy borrosos en la memoria de Sieva los recuerdos de su padre. Su mamá se suicidó en Berlín, donde había viajado para someterse a un tratamiento médico en enero de 1933. El año anterior Stalin había clausurado la nacionalidad soviética de Trotsky y de todos sus familiares, colocando a Zina, afectada por una cruda enfermedad, en una situación de indefensión en una Alemania donde el nazismo se encontraba en pleno ascenso.

León Davidovich escribió, en aquellos años, una carta al Comité Central del Partido Comunista de la URSS, haciéndolos responsables por el deceso de Zina y también de la muerte de su otra hija Nina, en 1928, como consecuencia de la persecución desatada contra él y su familia.

En ella podían leerse las terribles circunstancias del reencuentro, luego de grandes esfuerzos con su hijo Sieva y el trágico desenlace: “no había estado con su madre siquiera una semana cuando la policía del general Schleicher, de común acuerdo con los agentes estalinistas, resolvió expulsar a mi hija de Berlín. ¿A dónde? ¿A Turquía? ¿A la isla de Prinkipo? Pero el niño debía ir a la escuela. Mi hija tenía necesariamente que recibir atención médica permanente y condiciones de trabajo y una vida familiar normales. Este nuevo golpe superó la capacidad de resistencia de la enferma. El 5 de enero se asfixió con gas. Tenía treinta años”.

Esteban Volkov pasó luego un largo periodo en un internado en Berlín hasta que, en 1935, su tío e hijo de Trotsky, León Sedov, se lo llevó con él a Paris, donde debió refugiase al entronarse Hitler en el poder de Alemania. En Paris Sedov dirigía las tareas de la Oposición de Izquierda, hasta que fue envenenado por agentes estalinistas en la convalecencia de una operación a la que debió someterse. Luego de un litigio con la compañera de Sedov por la tenencia legal de Sieva, este finalmente viaja a México en agosto de 1939, donde Trotsky y su segunda pareja, Natalia Sedova estaban exiliados, reuniéndose así, nuevamente, con su abuelo materno.

Coyoacán

Según relatan los que tuvieron contacto con la vida cotidiana de Esteban Volkov, durante un tiempo, la estadía en esta localidad fue un lugar tranquilo, donde Sieva pudo disfrutar de las alegrías de la vida familiar. En realidad, fue en aquellos terribles años, solo un descanso en medio de una nueva tragedia, los dos intentos de asesinato de su abuelo que, al nieto de Trotsky le tocó presenciar como testigo directo.

El primero consistió en una asonada de una banda para militar, organizada por el conocido pintor y dirigente estalinista mexicano David Alfaro Siqueiros. Los integrantes de la operación asesina lograron penetrar en la villa donde vivía Trotsky y dispararon ráfagas de ametralladora contra su dormitorio sin poder alcánzar ni a él, ni a su compañera Natalia. En una habitación contigua dormía Sieva, quien fue herido levemente por una de esas ráfagas.

Así relata Trotsky ese episodio: “Cuando se acalló el tiroteo oímos a nuestro nieto que gritaba en la habitación de al lado: ‘¡Abuelo!’ La voz del niño sonando en la oscuridad es el recuerdo más trágico que tengo de esa noche. El niño, luego de que los primeros tiros cruzaron diagonalmente su lecho (como lo demuestran las marcas que quedaron en la puerta y la pared), se tiró debajo de la cama. Uno de los asaltantes, aparentemente llevado por el pánico, tiró al lecho, la bala atravesó el colchón, golpeó a nuestro nieto en el pulgar y se clavó en el suelo. Los asaltantes tiraron dos bombas incendiarias y abandonaron la habitación. Gritando ‘¡abuelo!’, los siguió hasta el patio, dejando tras de él una estela de sangre y, bajo el tiroteo, se metió en la habitación de uno de los guardias.”
Semanas después, el segundo atentado, esta vez tuvo éxito. Un agente de la GPU, Ramón Mercader, quién había entablado una relación de pareja con una de las secretarias del viejo León, logró ser tomado como una persona de confianza en el círculo íntimo del revolucionario. Con esa licencia y la excusa de poner un artículo suyo a consideración de Trotsky, logró infiltrar un piolet (una pica usada en alpinismo) con que golpeó duramente su cabeza, provocándole la muerte.

Sieva regresaba del colegio cuando presenció la escena posterior con su abuelo sangrando abundantemente por la grave herida y aún con las fuerzas suficientes para indicar que retiraran al niño del lugar, mientras se esforzaba por mantenerse de pie.

El legado de Sieva Volkov

Esteban permaneció en México el resto de su vida. Mantuvo una estrecha relación con su abuela adoptiva, Natalia, hasta su muerte en 1962. Se recibió de ingeniero, donde destacó como parte del equipo que inventó la píldora anti-conceptiva, se casó y tuvo cuatro hijas.
En nuestro subcontinente latinoamericano viejos militantes trotskistas recuerdan su actividad como integrante el tribunal moral internacional que absolvió al militante Juan Pablo Bacherer, de las calumnias vertidas por Guillermo Lora, dirigente del POR en Bolivia, contra su persona.

Es que Sieva, a pesar de no militar en ninguna de las corrientes en que está dividido el trotskismo, fue respetado por su compromiso y los principios morales por los que su abuelo y su familia toda, dieron su vida.

Durante su niñez y adolescencia fue con su familia víctima de la persecución de la GPU. Después de más de 80 años del asesinato de su abuelo, cuando Sieva tenía apenas 14 años, se convirtió en el último sobreviviente de una familia donde su padre, madre, tío, abuela materna y abuelo, fueron asesinados por la barbarie totalitaria que copó la dirección del Partido Comunista. En sus esfuerzos por mantener intacta la villa en la Avenida Viena en Coyoacán, cumplió un importante rol por defender el legado revolucionario de su abuelo frente a las calumnias y degradación estalinista.

Como parte de aquellos que luchamos contra la depredación capitalista, que hunde a la humanidad en la mayor explotación de la historia y degrada la vida en el planeta al límite de su sobrevivencia, como parte de los que sacamos fuerzas y optimismo todos los días, de las luchas incansables de la clase obrera y los pueblos oprimidos. Dos frases, de muchos artículos escritos en torno a su fallecimiento, sirven para cerrar estas modestas líneas. La primera, dedicada a Sieva, nos identifica: “los seguidores de Trotsky tienen una partícula del futuro de la humanidad”, la otra, resume nuestro homenaje: “acaba de morir otra parte de la historia bolchevique. Que la Revolución te acompañe, camarada”.

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A 82 años del asesinato de León Trotsky. La vigencia de su legado https://mst.org.ar/2022/08/24/a-82-anos-del-asesinato-de-leon-trotsky-la-vigencia-de-su-legado/ Wed, 24 Aug 2022 22:18:51 +0000 https://mst.org.ar/?p=31551 El 20 de agosto de 1940, el agente estalinista Ramón Mercader hundió un piolet en la cabeza del viejo dirigente ruso, que murió al día siguiente producto de las heridas. Con ese asesinato, Stalin eliminaba al último dirigente vivo del Partido Bolchevique que había encabezado la revolución de octubre de 1917, al más consecuente opositor a la burocracia que se había apoderado del Estado Obrero y el PC. Era quien encarnaba el hilo de continuidad de la tradición revolucionaria de décadas de lucha del marxismo y la clase obrera.

Escribe: Emilio Poliak

La derrota del ascenso revolucionario que recorrió Europa luego del triunfo de la Revolución Rusa, junto a la devastación producida por una guerra civil de casi tres años en un país atrasado como Rusia habían facilitado el ascenso de la burocracia al poder. El estalinismo no sólo significó el reemplazo del poder obrero y campesino por el de la burocracia, con una dictadura despiadada basada en asesinatos, persecuciones y campos de concentración, sino también el abandono de los principios del marxismo.

Para imponer como ideología dominante en la izquierda mundial la teoría del socialismo en un solo país, el campismo, los frentes populares con la burguesía o la coexistencia pacífica con el imperialismo, que significaba en definitiva el abandono de la lucha por la revolución socialista internacional y la democracia obrera, el estalinismo tenía necesariamente que eliminar toda la tradición construida en décadas de lucha de la clase obrera desde Marx hasta Lenin y la propia experiencia de la Revolución Rusa. Ese fue el significado del asesinato de Trotsky.

Su muerte, y la desaparición de muchos de sus seguidores durante la segunda guerra mundial a manos del estalinismo o del nazismo, por un lado, y el prestigio alcanzado por Stalin por la derrota de los nazis en manos del Ejército Rojo por el otro, facilitaron que esas ideas se transformen en las dominantes en la izquierda mundial. La caída del Muro de Berlín y del «socialismo real» en el este europeo significaron la derrota del estalinismo como aparato mundial, sin embargo, sus concepciones políticas continuaron teniendo un peso considerable tanto en las organizaciones provenientes de los viejos Partidos Comunistas como en muchas de las nuevas surgidas en los últimos años, que han abandonado la lucha por el socialismo en favor de una estrategia de reformas (cada vez más tibias) al capitalismo.

La esencia de sus enseñanzas

En el momento de su muerte, Trotsky estaba abocado a la tarea que él mismo definió como la más importante de su vida: la construcción de la IV Internacional. La veía indispensable para poner en pie una dirección que pudiera encabezar el nuevo ascenso que vendría, pero fundamentalmente para salvaguardar esa tradición histórica, que de otra manera se hubiera perdido para siempre. abandonada por la socialdemocracia primero, y por el estalinismo más tarde. La construcción de la IV Internacional logró, aunque con un grupo reducido de cuadros y dirigentes, salvar esa tradición. Hoy que el capitalismo muestra toda su decadencia, no es casual que vuelva a hablase de Trotsky y que la historia de su vida sea éxito editorial.

En una entrevista de la década del 80, el fundador de nuestra corriente Nahuel Moreno decía «no podemos hacer un culto, como se ha hecho de Mao o de Stalin. Ser trotskista hoy día no significa estar de acuerdo con todo lo que escribió o lo que dijo Trotsky, sino saber hacerle críticas o superarlo, igual que a Marx, que, a Engels o Lenin, porque el marxismo pretende ser científico y la ciencia enseña que no hay verdades absolutas. Eso es lo primero, ser trotskista es ser crítico, incluso del propio trotskismo.»

Somos trotskistas porque sus principales elaboraciones mantienen plena vigencia para llevar adelante la lucha por terminar con este sistema de explotación y construir un mundo que las mayorías populares podamos disfrutar.

«Sin revolución social en un próximo período histórico, la civilización humana está bajo amenaza de ser arrasada por una catástrofe»

Esta frase, en el inicio del Programa de Transición hacía referencia a la inminencia de una nueva guerra mundial, que efectivamente estalló unos meses después. Sin embargo, es un análisis que mantiene toda su actualidad. El sistema capitalista está arrastrando a la humanidad a una catástrofe de proporciones inimaginables. Una nueva guerra que amenaza transformarse en mundial, pandemias, una destrucción ambiental que pone en riesgo la vida en el planeta tal como la conocemos, el aumento de la miseria y la perspectiva de hambrunas generalizadas mientras el 1% de la población mundial acrecienta sus ganancias en miles de millones de dólares. Sin terminar con este sistema capitalista no habrá solución para las necesidades urgentes de las masas.

El trotskismo es hoy la única corriente a nivel mundial que sigue defendiendo esta perspectiva, mientras la socialdemocracia se ha transformado en un administrador más del capital, y los nuevos reformismos y progresismos siguen la misma senda, como se puede apreciar en Chile con el FA y el PC, en Colombia con Petro, en Brasil con el PT y en Argentina donde sectores de izquierda son parte del gobierno burgués del Frente de Todos.
Parafraseando al Viejo, todos ellos se han transformado en los «doctores democráticos del capitalismo. Los trotskistas luchamos para ser sus enterradores revolucionarios».
«Llega un momento en que se torna principal obstáculo para la victoria este hábito de considerar más poderoso al adversario»

El argumento de estos sectores posibilistas es que no existe relación de fuerzas para un cambio de sistema. Por lo tanto, a lo máximo que puede aspirarse es a obtener algunas mejoras dentro de los marcos del capitalismo. Justifican de esa manera su falta de voluntad para impulsar los cambios de fondo que hacen falta. La realidad, sin embargo, muestra que hay una intensificación de la lucha de clases (motor de la historia) que en los últimos años ha desatado rebeliones y verdaderas revoluciones en todo el planeta, desde Chile, Colombia o Ecuador en Latinoamérica, hasta el Líbano, Sri Lanka y EEUU en 2020. Es decir, lo que falta no es relación de fuerzas sino direcciones que estén dispuestas a llevar hasta el final esas luchas. Una conclusión fundamental de todo el proceso histórico del último siglo y medio es que la clase obrera debe construir su propia organización política, independiente de todos los sectores burgueses para organizar a la vanguardia del pueblo trabajador y llevar esta pelea hasta el final. Como decíamos, existen rebeliones, revueltas y revoluciones que seguirán estallando por la necesidad del sistema capitalista de ajustar aún más a las masas y la disposición de éstas a luchar en defensa de las condiciones de vida. Pero «sin una organización dirigente la energía de las masas se disiparía, como se disipa el vapor no contenido en una caldera.» Por eso la gran tarea es construir esa organización dirigente.

Para una pelea internacional, una herramienta internacional

La construcción de esa organización no puede circunscribirse a un solo país. En un mundo dominado por las trasnacionales no hay ninguna posibilidad de derrotar al sistema capitalista si no es desarrollando la movilización y la organización en todo el planeta, «la edificación socialista no puede alcanzar su coronamiento más que sobre el plano internacional.» Toda revolución que no se extiende y queda aislada está condenada a retroceder. Lenin y Trotsky eran conscientes de esto y por eso tras el triunfo de la Revolución Rusa fundaron la Tercera Internacional. Ninguna de las direcciones políticas que encabezaron revoluciones en el siglo XX repitió ese camino. Priorizaron la «coexistencia» con el imperialismo y el «socialismo en un solo país». Así, tanto en el Este de Europa como en la propia Cuba, lo que el imperialismo no pudo lograr por la vía de la agresión, lo logró a partir de la presión económica. Sin embargo, la construcción de una dirección internacional de la clase obrera no es una tarea para después de la toma del poder en algún país. Es una necesidad presente para responder correctamente a una realidad mundial convulsionada, para impulsar campañas de solidaridad, para recuperar la conciencia internacionalista enterrada por la socialdemocracia y el estalinismo. Por eso nuestra tarea prioritaria es el desarrollo de la Liga Internacional Socialista.

Sin democracia obrera no hay socialismo

Tal vez uno de los mayores favores que hizo el estalinismo a la burguesía fue instalar en la conciencia de millones que el socialismo es sinónimo de dictadura de partido único, totalitarismo, represión y una economía burocráticamente planificada.
Es el mismo favor que hacen actualmente gobiernos como las dictaduras de Maduro en Venezuela o de Ortega-Murillo en Nicaragua, que hablan en nombre del socialismo, pero ejercen una dictadura estalinista al servicio de mantener la estructura capitalista en sus países.

El socialismo no tiene nada que ver con eso. Para Marx, Lenin y Trotsky el socialismo no es sólo un sistema económico sino el gobierno de la clase trabajadora organizada democráticamente y la planificación democrática de la economía al servicio de las necesidades obreras y populares. Seguimos defendiendo esa concepción por la que Trotsky peleó hasta el final de sus días. Sin democracia obrera no hay socialismo.

Sectarismo no es trotskismo

Muchas veces, y sobre todo cuando las corrientes e ideas trotskistas adquieren cierta relevancia, los enemigos de la revolución acusan al trotskismo de sectario. Sin embargo, si alguien dio la batalla contra el sectarismo en el movimiento revolucionario y dentro de sus propias filas fue el propio Trotsky. No sólo en la lucha de clases, donde impulsó el Frente Único Obrero para derrotar al fascismo y la pelea dentro de los sindicatos de masas contra las tendencias ultraizquierdistas que planeaban hacer sindicatos rojos. En la propia construcción de partidos dio una batalla por alejarse del sectarismo. En el Programa de Transición planteaba «El que no busca ni encuentra el camino del movimiento de masas no es combatiente sino un peso muerto para el partido. Un programa no se crea para las redacciones, las salas de lectura o los centros de discusión, sino para la acción revolucionaria de millones de hombres. La premisa necesaria de los éxitos revolucionarios es la depuración de la IV Internacional del sectarismo y de los sectarios incorregibles.» En varias ocasiones aconsejó a distintos grupos pegarse y buscar un puente hacia las masas que iban girando a la izquierda con una variedad de tácticas, seguía el consejo de Lenin de ser firme en los principios, pero flexibles en las tácticas. Este sigue siendo un debate importante dentro del trotskismo. Quienes militamos y construimos el MST en el FIT Unidad estamos convencidos que en momentos donde miles se decepcionan del Frente de Todos y donde existe una amplia vanguardia obrera, juvenil, ambiental, feminista, que se acerca a posiciones como las que aquí desarrollamos es necesario encontrar esos puentes que permitan construir una herramienta política con influencia de masas que se transforme en una verdadera alternativa de poder para derrotar a las variantes del sistema y construir una Argentina y un mundo socialista, donde las inmensas riquezas que produce el pueblo trabajador estén al servicio de las necesidades sociales y no de la ganancia de un puñado de capitalistas.

A los lectores de AS, a aquellas personas con quienes compartimos las luchas cotidianas, los invitamos a conocer más la obra y la vida de Trotsky. Aportes como la «Ley del desarrollo desigual y combinado», la «Teoría de la Revolución Permanente» o el «Programa de Transición» son fundamentales para poder intervenir en las luchas con una perspectiva de transformación social. Al mismo tiempo, los invitamos a activar juntos y construir en unidad esa herramienta fundamental que necesitamos los trabajadores y los sectores populares.

 

 

 

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¿Trotskos? https://mst.org.ar/2021/08/28/trotskos/ Sat, 28 Aug 2021 13:55:43 +0000 https://mst.org.ar/?p=30114 Hace poquitos días, el 21 de agosto, se cumplieron 81 años del asesinato de León Trotsky. Muchos nuevos militantes trabajadores, pero también activistas juveniles, de los movimientos sociales, preguntan qué quiere decir “ser trotsko”. Y entonces, vamos a aprovechar la recordación de este crimen político para dar información sobre las ideas y la vida de este referente del socialismo y la revolución obrera. Empecemos.

Escribe: Mariano Rosa

El año pasado, incluso, cuando se cumplieron 80 años de su crimen, el gobierno de Putin financió una serie en Netflix para desacreditar un poco burdamente su biografía. Durante las últimas semanas, los llamados “libertarios”, instalaron conceptos tales como comunismo o socialismo, marxismo, propiedad privada, libertad, Estado. Todos de una u otra manera (más allá del sentido y uso abusivo del delirante de Milei) remiten a revolución, izquierda y a él, a Trotsky. Y entonces, lo mejor es empezar por el principio y la data básica para ubicar al personaje. Se lo conoce como el “gran revolucionario ruso”, pero en realidad nació en Ucrania en 1879. Trotsky no era su nombre real, sino un seudónimo para ocultar su identidad y zafar de la represión policial del régimen de los zares, algo así como los emperadores de Rusia en aquel momento. Su nombre real fue León Davidovich Bronstein. Fue papá de 4 hijos y sus dos compañeras de vida, fueron también socialistas: Alejandra y Natalia. Con Lenin, fueron los dirigentes centrales de la más extraordinaria revolución triunfante de la historia: la revolución rusa de 1917 que construyó y condujo el primer Estado gobernado por la clase trabajadora. Ese proceso enorme marcó una nueva época y mostró que efectivamente los que movemos el mundo podemos gobernar todo: la economía y la política. De un plumazo se derrumbaron todos los mitos con los cuales los patrones, sus partidos y sindicalistas amigos nos quieren convencer que no podemos, que no somos capaces. A través de su historia política, vamos a presentar las claves de una visión del mundo que tiene más vigencia que nunca ahora.

Los que mueven todo se autoorganizan y pueden

En 1905 en Rusia hubo una primera gran explosión revolucionaria. Los trabajadores de las principales ciudades del país se lanzaron a la huelga contra el gobierno de los zares. Protestaban contra una guerra absurda, por salarios y ante la represión policial, la conciencia escaló y el planteo ya fue contra el propio gobierno y todo el régimen político. Lo extraordinario de esta primera gran revolución rusa, fue que la clase obrera creó nuevas organizaciones propias: los llamados soviets, que quiere decir consejos o asambleas en ruso. Esos organismos que coordinaban a la clase obrera de distintas fábricas y barrios, se transforman en verdaderos parlamentos donde todo se decidía democráticamente y donde los mandatos eran revocables en cualquier momento por las bases. Eran verdaderas palancas de aprendizaje político independiente de los trabajadores, y a la vez, muy superiores a los sindicatos ya que los soviets decidían sobre todo lo público: eran un poder alternativo al de los capitalistas y los dueños de la tierra. Un doble poder obrero, que competía por el rumbo general del país y por la organización social. Impresionante. Un joven Trotsky de 26 años fue elegido como presidente del soviet de Petrogrado, la capital industrial de Rusia. Y aunque esta experiencia no se nacionalizó y fue reprimida, corrió la frontera de lo posible para los de abajo.

El poder de los que nunca gobernaron

Es importante marcar un factor decisivo para que la experiencia de 1905 no volviera a frustrarse. En 1917 otra vez las masas trabajadoras irrumpen, protestan, hacen huelgas, se organizan y reactivan los soviets surgidos 12 años antes. Y esta vez se multiplican por todo el enorme imperio ruso y se extienden a los campesinos pobres, e incluso a los cuarteles de soldados en el ejército. Pero lo central para que esta vez la revolución triunfara fue la unidad de Trotsky con Lenin, y el ingreso al partido Bolchevique: los socialistas más revolucionarios de la izquierda rusa. Trotsky entendió que para tomar el poder, consolidarlo, reorganizar toda la economía y extender la revolución obrera y socialista, se requería un fuerte partido militante de la clase trabajadora. La síntesis de Lenin y Trotsky permitió tomar el poder en octubre de 1917 y a partir de ese momento empezar una experiencia inédita: el gobierno obrero y de campesinos pobres, que erradicó la gran propiedad privada de bancos, fábricas y latifundios, y planificó toda la economía al servicio de la mayoría. La educación y la salud fueron prioridad, como así también los derechos democráticos en su más amplia expresión.

La revolución es permanente, socialista e internacional

Fundó con Lenin una potente organización internacional de lucha por la revolución socialista y el gobierno de trabajadores en todos los países. En ese momento la organización internacional existente (la llamada “Segunda”) se había distorsionado y el capitalismo la había burocratizado y domesticado a sus dirigentes, transformados en reformistas y burócratas. La construcción de una nueva organización internacional (la “Tercera”), al contar con el impulso de la triunfante revolución rusa, logró una expansión e influencia enorme en más de 100 países en pocos años y ayudó a construir organizaciones revolucionarias en todo el mundo. Sin embargo, la inexperiencia de los jóvenes partidos surgidos en ese período hizo fracasar varias oportunidades de revolución, principalmente en Alemania retomó la iniciativa el capitalismo y logró aislar al Estado Obrero en Rusia. Este panorama, las consecuencias de una guerra civil provocada por la invasión de 14 ejércitos de potencias capitalistas que trataron de derrocar al gobierno de Lenin, Trotsky y los bolcheviques, generaró cansancio y desmoralización en el pueblo. Sumado a eso, la crisis económica y la prematura muerte por un ACV de Lenin, generaron una situación favorable al surgimiento de una tendencia política conservadora y burocrática en la revolución y el partido bolchevique: el estalinismo, la corriente liderada por Stalin, acérrimo enemigo de Trotsky y sus ideas que van quedando aislados también. Stalin y sus seguidores oponen a las ideas de Trotsky de retomar la lucha por expandir la revolución internacional y fortalecer la democracia interna del partido, la ideología reaccionaria del “socialismo en un solo país” y la de pactar con el imperialismo todo lo posible, sin combatirlo implacablemente. Se va consolidando una verdadera burocracia en el partido y en el país que lograr encarcelar a Trotsky, reprimir a sus militantes y finalmente, mandarlo a asesinar en su exilio en México el 21 de agosto de 1940.

Más trotskos que nunca

Toda esta información histórica está muy simplificada. Daría para contar mucho más y es realmente apasionante. Tenemos en nuestra propia editorial “La Montaña” una infinidad de material de lectura muy bueno para aprovechar. Pero, por fuera de lo histórico, la vigencia del trotskismo es incuestionable:

La lucha anticapitalista, por un gobierno de trabajadores que reorganice todo de abajo hacia arriba: la economía, el sistema político, las relaciones entre los pueblos del mundo. Recontra vigente.
Las ideas socialistas adaptadas al siglo XXI y superando todas las frustradas experiencias burocráticas o edulcoradas del siglo pasado: un socialismo con democracia, con amplias libertades para la clase obrera, la juventud y el pueblo pobre. Sin burócratas en los sindicatos o en el partido revolucionario.
La construcción de una verdadera organización política internacional para luchar por partidos con influencia masiva en la clase obrera de todos los países para tomar el poder, y cambiar todo lo que haga falta.
Cómo no vamos a ser trotskos, si es en defensa propia. Con el MST en el Frente de Izquierda acá en Argentina. Con la Liga Internacional Socialista, en todo el planeta.

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Rusia, octubre de 1917. Cuando los trabajadores tomaron el poder https://mst.org.ar/2020/10/28/rusia-octubre-de-1917-cuando-los-trabajadores-tomaron-el-poder/ Wed, 28 Oct 2020 18:25:11 +0000 https://mst.org.ar/?p=29087 Se cumple un nuevo aniversario del triunfo de la revolución rusa, de la instauración del gobierno de los soviets de obreros, campesinos y soldados, del triunfo del partido bolchevique, del proceso revolucionario que dio origen a la III Internacional.

Escribe: Gustavo Giménez

Lenin y Trotsky, cada uno con su aporte, completaron la estrategia indispensable para el triunfo revolucionario de octubre del ’17, de la cual, la revolución de 1905 fue un verdadero ensayo general.

El primero, enfrentando a los que sostenían que la revolución contra la autocracia zarista iba a ser dirigida por la raquítica y servil burguesía rusa, repitiendo un esquema que no se condecía con la realidad del país. Lenin estaba convencido de que los trabajadores junto a los campesinos eran los únicos capaces de lograr el cambio de la Rusia atrasada y feudal. Más allá de que no supo, en un comienzo, establecer los términos de esta alianza entre los explotados, fue el arquitecto de la herramienta indispensable para la toma del poder, el partido bolchevique.

Trotsky, el presidente del Soviet de Petrogrado en el 1905 y luego en el 1917, aunque no acompañó al comienzo la estrategia partidaria de Lenin, comprendió tempranamente el carácter socialista de la revolución dada la crisis del capitalismo que la guerra del ’14 planteó. Sólo un gobierno de los trabajadores podía terminar con la matanza en la guerra interimperialista, el hambre y la estructura feudal de la Rusia zarista. Sentó las bases teóricas que luego abrazó Lenin en sus Tesis de Abril.

Se rompió el eslabón más débil de la cadena imperialista 1

En febrero, cae el Zar luego de un levantamiento que arrancó con una movilización de obreras textiles. Dos gobiernos conviven durante pocos meses: el de la revolución, expresado en los soviets obreros y campesinos y; el de la burguesía liberal y los partidos reformistas, el gobierno provisional. La voluntad de cumplir los compromisos con los “aliados”, de continuar la guerra, expresada por el ministro liberal Muliukov, ocasionó en abril fuertes movilizaciones de rechazo y la primera crisis del gobierno provisional.

Desde entonces, la bronca no deja de crecer en fábricas y cuarteles, hasta que el 3 de julio se producen multitudinarias manifestaciones armadas en Petrogrado. Los bolcheviques las apoyan intentando, a su vez, frenar un prematuro asalto al poder, dado que todavía el interior del país y la mayoría campesina no estaban preparados para ello y confiaban en el gobierno de Kerensky.

La respuesta a las “jornadas de julio” fue una represión feroz sobre los bolcheviques, cuyos locales fueron allanados, sus imprentas cerradas y sus principales dirigentes perseguidos y presos, acusados de ser “agentes alemanes”. Pero la contrarrevolución necesitaba algo más fuerte que el debilitado gobierno de Kerensky y, por eso, la burguesía rusa apoyó el levantamiento del general Kornilov en agosto.

Fueron los trabajadores y soldados dirigidos por Lenin los que derrotaron el golpe. Esto catapultó a los bolcheviques a la dirección de los soviets y, con el estallido de la revolución en el campo, preparó las condiciones para la toma del poder.

La revolución internacional

Tanto Lenin como Trotsky concibieron a la revolución en su país como un eslabón de la revolución socialista en del mundo, y no dudaron en poner todo su potencial al servicio de construir una organización obrera revolucionaria internacional.
Pensaban que la Rusia revolucionaria no podría sostenerse sin el triunfo de la revolución en los centros del proletariado europeo y las naciones más importantes el mundo. Por eso, fundaron en 1919, en medio de la guerra civil contra los “blancos” y catorce ejércitos mercenarios, la organización revolucionaria más extendida y potente que conoció la historia, la III Internacional.

La contrarrevolución y los posibilistas

Lenin, a pesar de su autoridad política, tuvo que dar fuertes batallas políticas al interior del partido. En abril del ’17, cuando regresó a Rusia, enfrentó a la dirección bolchevique que tenía una línea de apoyo crítico al gobierno provisional y se negaba a la preparación para la toma del poder por parte de los organismos soviéticos. En octubre, dos de los principales dirigentes, Kámenev y Zinóviev, se opusieron a la insurrección en forma pública y fueron separados del partido y luego reintegrados, cuando se autocriticaron de sus posiciones.

Estas vacilaciones son propias de los momentos de definiciones de gran crisis social y política. Pero luego surgió un posibilismo estructural, el de una casta contrarrevolucionaria que, dirigida por Stalin, logró desplazar a la vieja guardia revolucionaria que acaudilló la revolución.
Años de guerra imperialista, una guerra civil y condiciones de grave miseria, por el bloqueo imperialista, agotaron las fuerzas del pueblo ruso. La clase obrera estaba dispersa, producto de las graves condiciones que paralizaron la industria. La tan esperada revolución internacional sufría fuertes derrotas, como la pérdida de la revolución alemana del ’19 al ’23 o, la derrota (gracias a la conducción estalinista) de la revolución china del ’27.

Dadas las riquezas naturales y la extensión de la URSS, ¿por qué seguir con la “revolución permanente” que planteaba Trotsky, si era mejor dedicarse a construir el “socialismo en un solo país”? ¿Para qué alentar el desarrollo de una internacional revolucionaria, cuando lo que hacía falta es una agencia de defensa de los intereses de Rusia? (Léase de su camarilla gobernante).

Este posibilismo solo pudo sostenerse sobre la base de un régimen totalitario. Tras décadas de parasitar y destruir las bases no capitalistas de la economía y las conquistas que dejó la revolución, esa deformación mal llamada “socialismo real” fue derrotada por las propias masas trabajadoras de Rusia y los países del este. Un triunfo que tuvo un aspecto contradictorio ya que, al no existir una alternativa revolucionaria, el término “socialismo” quedó pegado a la aberración estalinista en la conciencia de millones. Durante años, la idea de que “otro mundo es posible” bajo el capitalismo, ha minado, de la mano de los nuevos y viejos reformistas, la mente de los pueblos

La revolución y los posibilistas del siglo XXI

Vivimos tiempos en que el enfrentamiento entre la revolución y la contrarrevolución se hace más agudo. Atrás quedaron el estado de bienestar europeo, el sueño americano, el ascenso social de algunos sectores de trabajadores y clases medias mientras se superexplotaba a los trabajadores y pueblos de las colonias. El panorama mundial, agravado por la pandemia, muestra un ataque brutal a todas las conquistas sociales para calmar la sed de ganancias de un capitalismo cada vez más en crisis.

Los ataques al salario, a las jubilaciones, a los derechos laborales, a los planes sociales, a la educación y salud públicas, los ajustes capitalistas, son aplicados tanto por gobiernos neo liberales, como por gobiernos que se reclaman populares y hasta “socialistas”. Los trabajadores y los pueblos responden retomando el camino de luchas que la pandemia puso en un breve impase. La conciencia socialista surge en la juventud del amo imperial y el descontento se expresa también, en forma distorsionada, en la derrota electoral de formaciones autoproclamadas de derecha.

Entonces, la “táctica” posibilista del momento es apoyar al demócrata Biden contra el fascista Trump, o unirse con los barones del PJ para derrotar a Macri, o apoyar al candidato economista liberal de Evo contra la derecha de Áñez, o mirar para otro lado con las aberraciones de la burocracia de Maduro u Ortega, o embellecer a la nefasta burocracia china, para enfrentar al imperialismo yanqui.

Lo cierto es que no hay ninguna posibilidad de enfrentar la miseria y la degradación ambiental, de parar el giro represivo contra los pueblos, las minorías oprimidas, los migrantes, las mujeres, las disidencias… sin derrotar al sistema capitalista imperialista y a sus gobiernos e instituciones.

Aquellos que no valoran la enorme energía que los pueblos están demostrando, desde las movilizaciones por “black lives matter” hasta las del heroico pueblo chileno, pasando por el levantamiento bielorruso, descartan la única posibilidad que tiene la humanidad en tiempos de catástrofe: dar vuelta todo. Utilizar sus enormes recursos para terminar con la degradación y decadencia capitalista y construir una sociedad igualitaria; que utilice todos los recursos de la técnica y de la ciencia al servicio de la humanidad. Una sociedad sin opresión, explotación y miseria, una sociedad socialista. Las enseñanzas de la revolución de octubre son indispensables para esta enorme pelea en curso.

1. Conocida frase de Lenin.

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André Breton y el re-encanto del mundo https://mst.org.ar/2020/09/28/andre-breton-y-el-re-encanto-del-mundo/ Tue, 29 Sep 2020 00:50:32 +0000 https://mst.org.ar/?p=28273 Hoy se cumplen 58 años del fallecimiento del escritor, poeta, y defensor de lo imaginario. André Breton nació en Tinchebray, Francia, el 19 de febrero de 1896. En su juventud se unió al movimiento dadaísta y militó activamente durante algunos años.

Durante la Primera Guerra Mundial, por su trabajo en hospitales psiquiátricos, inspirado en las iniciativas terapéuticas del psicoanálisis en la posguerra, se convirtió en un entusiasta lector de las teorías de Sigmund Freud.

A los 25 años, desarrolló junto a Philippe Soupault, la escritura automatizada un método que consiste en redactar luego de varios días sin dormir y permitía llegar a los límites del lenguaje y de la experimentación literaria.

En 1922 incómodo en el Dadaísmo, decide romper por considerarlo conservador y establece la estética del surrealismo, una práctica que consigna el automatismo psíquico como herramienta de expresión artística, en busca de generar un “pensamiento y conocimiento libre”.

La aspiración utópica y revolucionaria de ‘cambiar la vida’

El surrealismo era, en sus propias palabras, “Un movimiento de revuelta del espíritu y una tentativa eminentemente subversiva de re-encanto del mundo, es decir de restablecer en el corazón de la vida humana los momentos ‘encantados’ borrados por la civilización burguesa: la poesía, la pasión, el amor-loco, la imaginación, la magia, el mito, lo maravilloso, el sueño, la revuelta, la utopía.” (1)

El espacio fue creciendo en el marco de la bancarrota cultural que significaba la posguerra y el impacto a nivel planetario de la gloriosa revolución de octubre. Con integrantes que venían del dadaísmo y combatieron desde sus inicios con las tendencias mercantiles del arte.

A su interior, también tuvo discusiones ideológicas en relación a posicionamientos políticos explícitos. A los 31 años, Breton se afilió al PCF y género la reedición del Manifiesto cómo: “El surrealismo al servicio de la revolución” en discusión con un sector encabezado por Dalí que sostenía que debía ser apolítico.

Los fines programáticos extremadamente cortos

Esto marca la dinámica de resistencia que empezaba a imponerse entre los artistas que integraban el surrealismo, un sello del ascenso de la lucha de clases que caracterizaba los años 20 y su primera experiencia política es la afiliación al Partido Comunista Francés (PCF) en 1927.

La imposición de censura, el ahogamiento de arte, y la persecución de artistas que intentaban denunciar las atrocidades de la burocracia estalinista, y las decrépitas instituciones culturales soviéticas fueron alejando a Bretón de los intentos por confluir con el comunismo. En el año 1934 se opone a la expulsión de Trotsky de Francia, rompe definitivamente con el PCF, y empieza sus acercamientos con el líder de la revolución rusa.

La situación material del autor, por no adherir al realismo soviético y por su inclaudicable lucha por no ser un escriba de la reacción lo llevan a buscar un puesto educativo en el exterior. El jefe incuestionado del movimiento surrealista elige México, en una explícita simpatía por la IV Internacional.

El arte y la revolución

Los intentos de reagrupar a los artistas y la indispensable lucha contra el estalinismo y la reacción burguesa llevan a Trotsky y a Breton a redactar el Manifiesto por un arte revolucionario independiente. Firmado de manera táctica por el muralista Diego Rivera, debido a que para el dirigente bolchevique un escrito sobre arte solo debía ser firmado por artistas.

En él se abordó una perspectiva digna de la IV internacional, categórica con la reacción burguesa y firme en su denuncia a la traición de la revolución, un escrito que brega por un arte que no sea para adornar la realidad capitalista, pero tampoco como forma de imposición o propaganda stalinista.

El arte, para Breton debía ser totalmente libre, salvo cuando este se levantaba contra la revolución proletaria. La discusión con Trotsky lo lleva al puerto de la libertad total, entendiendo que su libertad tiene un papel fundamental para la revolución y es por eso que el manifiesto propone “la independencia del arte -para la revolución: la revolución- para la liberación definitiva del arte”.

Anabella Dalinger

  • Discurso pronunciado por André Breton en un mitin del PCI (Partido Comunista Internacionalista de Francia) el 11 de noviembre de 1938, en Quatrième Internationale n° 14/15, noviembre-diciembre de 1938.
  • Manifiesto por un arte revolucionario independiente

]]> Panel del FIT-Unidad a 80 años del asesinato de Trotsky Nuestra estrategia y conclusiones políticas https://mst.org.ar/2020/09/02/panel-del-fit-unidad-a-80-anos-del-asesinato-de-trotsky-nuestra-estrategia-y-conclusiones-politicas/ Wed, 02 Sep 2020 19:23:07 +0000 https://mst.org.ar/?p=26862 El 21 de agosto se realizó el panel organizado por el FIT Unidad en homenaje a León Trotsky, a 80 años de su asesinato. El intenso intercambio, además de marcar acuerdos, reabrió polémicas pasadas y contuvo importantes debates presentes de estrategia, táctica y formas de construcción. Dejamos nuestra valoración y conclusiones políticas.

Sergio García

Vivimos en un mundo de fuerte crisis capitalista, donde es muy saludable que las nuevas generaciones tengan hoy, para disgusto de aparatos burgueses, reformistas y burocráticos, mucho interés en conocer el legado de León Trotsky y las posiciones y actividades del trotskismo actual, a las cuales se suman muchas compañeras y compañeros en nuestro país y en muchos otros. En ese sentido es muy valorable que el FIT Unidad haya realizado este evento, que podamos tener un frente común y una presencia importante en la vida política y social del país. El trotskismo es una realidad y tiene vigencia y perspectiva.

En este marco la existencia del FIT-U y las ponencias en el evento realizado, confirmaron que hay un marco político y programático común que contiene a nuestras organizaciones y además constataron que tan fuertes debates no han impedido que sigamos actuando en común en otros planos y acciones. Eso es indudable y es lo que permite que, de una u otra forma, podamos intentar mejorar cualitativamente nuestro frente, que es lo que evidentemente hace falta.

Sobre esta base de acuerdos se desarrollaron y marcaron importantes debates, matices y diferencias, que lejos de esconder hay que precisar y seguir debatiendo a fondo. Los compañeros del PTS, PO e IS han escrito fuertes polémicas de balance contra las posiciones del MST y entre ellos mismos. Este artículo aborda todas estas polémicas y aporta en ese sentido, como ya lo hizo en profundidad nuestro compañero Alejandro Bodart en sus exposiciones en dicho evento.

Internacionalismo, política y métodos

El compañero Christian Castillo, del PTS y la Fracción Trotskista, realizó un balance del evento donde polemiza con varias de nuestras posiciones, solo con varias confusiones importantes, por lo cual sostiene una política equivocada.
En el plano de los métodos y políticas de construcción internacional, a lo largo de toda la Conferencia Latinoamericana como del panel sobre Trotsky, ninguno de los partidos del FIT-U pudieron contestar correctamente nuestro planteo de construir organizaciones internacionales sin métodos nacional trotskistas y sin actuar como un “partido madre” desde Argentina. El PTS en su balance posterior, profundiza su incomprensión al respecto. Castillo dice: “el MST también sostiene una postura organizativista, de que el problema es no ser “partidos madres” y “respetar las distintas tradiciones”. Pero cualquiera que conozca la tradición de los bolcheviques en la Tercera Internacional verá que no actuaban de esa manera sino que discutían abierta y acaloradamente las políticas de los partidos comunistas en los Congresos y reuniones” (1).

Evidentemente la cita demuestra que los compañeros olvidan un pequeño detalle: la dirección bolchevique venía de dirigir la primera revolución socialista triunfante y de haber fundado la Tercera Internacional, su prestigio y experiencia le permitían actuar de una manera determinada. Desde ya que nosotros no invalidamos que haya que discutir a fondo y opinar sobre todo lo que pasa en otros países, eso es algo obvio. Pero partimos de comprender que para hacer una gran internacional, donde nadie tiene la experiencia de haber dirigido una revolución, tiene mucho peso el trabajo común, el respeto por las experiencias, ideas y tradiciones de cada sector y el no imponerle a nadie las opiniones desde Argentina. Pareciera que los compañeros del PTS no toman en cuenta esa diferencia sustancial con los bolcheviques, o en todo caso, creerán tener ese mismo nivel de prestigio para actuar igual que ellos, lo cual sería algo muy por fuera de la realidad de una corriente internacional muy pequeña, que no ha pasado todavía ninguna prueba importante de la lucha de clases.

Por eso insistimos en que no hay ningún criterio meramente organizativo de nuestra parte, sino profundamente político: solo se puede hacer una gran internacional revolucionaria en base a un profundo programa socialista y anticapitalista. Utilizando un método de construcción de respeto a otras organizaciones y tradiciones que compartan ese programa y aporten sus experiencias, y en un funcionamiento que permita incluso diferencias parciales, sin que nadie pretenda imponer una supuesta autoridad sobre todas las cosas. Si la construcción internacional se reduce a grupos que copien lo hecho desde Argentina, no va a haber grandes avances en este plano. Con el método y la política que proponemos se puede avanzar mucho más. No es casual, por dar un ejemplo práctico, que la LIS en poco tiempo ya tenga organizaciones y cuadros en países y continentes muy diversos, en un grado de desarrollo muy alentador y superior a otras experiencias del trotskismo de nuestros días.

A la vez sí compartimos con el PTS que no se puede construir en base a uno o dos puntos mínimos o generales. Desde ya hace falta un programa socialista profundo, de hecho en la LIS tenemos una declaración política de ese carácter que ponemos a disposición (2). Lo que no compartimos con el PTS que, detrás de eso, su manejo de “centrismo” es equivocado. Siempre existen corrientes centristas, oscilantes. Nuestra crítica es que los compañeros de la Fracción Trotskista, que integra el PTS, parten de la concepción de que ellos serían los únicos revolucionarios y el resto de organizaciones del trotskismo serían centristas en el mejor de los casos. Y eso es una definición equivocada, profundamente autoproclamatoria e irreal. Esa concepción también los lleva, en forma sectaria, a construir solo grupos afines al PTS argentino, sin abrirse a buscar saltos, confluencias o trabajo común con otras organizaciones. Mientras con esa definición intentan aparecer como “los revolucionarios”, frente a otros que no lo serían, en su accionar práctico más bien actúan muchas veces con una notoria propensión a impactarse por tendencias académicas, por el estado de ánimo de sectores medios, o a impresionarse por ejemplo por lograr una amplia difusión de ideas, cuando eso en sí mismo no soluciona problemas estratégicos, es tan solo un medio importante que sin trabajo político sólido y leninista en las bases no logra cambios cualitativos.

El mismo error comete al analizar la historia del morenismo, a la cual denominan parte “del trotskismo de Yalta” como recuerda Castillo en su nuevo texto, porque supuestamente “no presentó alternativa revolucionaria”. Es una definición que se da contra la pared en segundos, porque no hubo ninguna corriente que construyera tantos partidos revolucionarios y disputara como alternativa, que la orientada por Moreno contra todo tipo de direcciones burocráticas y reformistas. ¿Quiere eso decir que Moreno no se equivocó en nada? ¿Qué no tuvo errores? Claro que no. No tenemos una visión dogmática del morenismo, como equivocadamente la tiene IS. Somos críticos y autocríticos y sobre todo, creemos en comprender la realidad, en actualizar elaboraciones y en no quedar atados a repetir definiciones de otras etapas y situaciones. Pero lo hacemos sobre la base de reivindicar una historia que fue muy rica y muy superior a ninguna otra en nuestro continente.

Confusiones sobre táctica que debilitan la estrategia

Por otra parte, hablando de táctica y estrategia, tanto en el panel como en su texto último, en realidad Castillo confirma que su organización no comprende correctamente la relación entre ambas cuestiones ni la política histórica del leninismo y el trotskismo al respecto. Por eso mezcla ejemplos a destiempo lo cual invalida toda la polémica. Habla del gobierno de Chávez, de Trotsky y el POUM; de los frentes populares y de Podemos y Syriza, de Proyecto Sur, del PSOL y el NPA, revuelve todo como una gran ensalada y de ahí saca la conclusión que solo es correcto participar donde lo hace o lo intenta hacer el PTS. Una forma muy curiosa de razonar.

Por ejemplo, insistir en que Pino Solanas es funcionario del gobierno hoy, no sirve para nada. El debate es otro; en el 2011, cuando Solanas levantaba un programa antiimperialista que incluía el no pago de la deuda y la nacionalización de nuestros recursos estratégicos entre otros puntos importantes; ¿estaba bien tener una política y táctica sobre ese fenómeno que recibía el apoyo incluso de parte importante de la base electoral de la izquierda? Nosotros creemos que era correcto y, a diferencia de lo que plantea Castillo, nos fortalecimos en ese momento con esa táctica, y cuando tuvimos que romper con la misma lo hicimos sin ningún problema, precisamente porque era una táctica. Por eso jamás dejamos de ser el MST, siempre fuimos una organización independiente e incluso dentro de la Legislatura tuvimos siempre un bloque propio. Es decir tuvimos táctica y estrategia. A lo cual agregamos que frente a las cinco correctas causas antiimperialistas que levantaba Proyecto Sur, nosotros en nuestros materiales de difusión agregábamos una sexta causa; por el socialismo y el gobierno de los trabajadores, como puede verse en materiales de esos años.

Dicho esto, tampoco compartimos la conclusión de Castillo cuando dice: “el MST se tuvo que integrar el año pasado al Frente de Izquierda (algo que, insistimos, celebramos) después de intentar atajos varios que no le dieron resultado”. No es así compañeros. El MST le propuso un acuerdo al FIT, como puede comprobarse en cartas, artículos y reuniones solicitadas, desde muchos años antes. Solo que subidos a una fuerte autoproclamación, siempre el FIT rechazó nuestra propuesta. Solo cambió esto cuando, a causa de no tener políticas más ofensivas y tácticas, el FIT comenzó a retroceder electoralmente en provincias importantes como Córdoba y Santa Fe, mientras el MST comenzó a avanzar en ambas y en forma muy destacada en Córdoba obteniendo un cargo legislativo y desarrollando una figura que hoy aparece como la más visible y en avance de la izquierda. Mientras seguíamos actuando fuerte en el movimiento obrero, feminista, disidente, ambiental y de la juventud, y esos avances bien podían reflejarse también en las elecciones nacionales siguientes. Fue en esta situación, que se abrieron las puertas del acuerdo positivo que hoy tenemos y valoramos. No por ningún fracaso previo del MST, sino por la constatación del FIT que no podía ignorar más a otro actor político importante de la izquierda.

Lo cual es exactamente al revés del balance del panel publicado en Prensa Obrera, donde se dice que esas tácticas defendidas por el MST “lo llevaron a una eclosión partidaria” (3). Sin embargo nuestro MST ingresó al FIT-U sin ninguna eclosión y siendo uno de los partidos más extendidos nacionalmente. Extraño balance el presentado por los compañeros de PO, que precisamente vienen de una reciente ruptura (eclosión) interna, como un subproducto de errores políticos naciones e internacionales y un método poco feliz de resolver sus diferencias.

La misma nota de PO también nos acusa diciendo: “El MST da un paso más y, sin desistir de las zancadillas que aplica regularmente contra la izquierda en los frentes obreros, propone la disolución del FIT-U en un “partido de tendencias”. Poco entiende evidentemente el Partido Obrero. Nuestra propuesta es para superar el estadío electoral del FIT-U para que avance a un acuerdo más profundo y más útil en la lucha de clases. En vez de continuar actuando cada uno por su lado, o como PO en la salud de Córdoba, donde actúa directamente en acuerdo con sectores burocráticos contra el MST y la izquierda. Un partido común, de tendencias, sería un avance, permitiría por ejemplo discutir mejor esas cuestiones obreras y buscar acuerdos.

Volviendo sobre ejemplos internacionales, también el PTS, en una extraña explicación, dice que haber tenido una táctica sobre Proyecto Sur estuvo mal, pero estuvo bien tener una táctica sobre el NPA como hicieron ellos, en el momento que según su propio texto: “expresaba en la dirección de la antigua Liga Comunista Revolucionaria (LCR) un giro a derecha de esta hacia un partido “anticapitalista” sin definición estratégica”. O también para el PTS es correcto reconocer ahora en el mismo texto de Castillo, que dos veces su corriente pidió el ingreso al PSOL de Brasil, un partido amplio que siempre tuvo alas y sectores no revolucionarios con mucho peso a su interior en los dos momentos en los que pidió el ingreso. Como puede verse, el PTS balancea los hechos con diferentes varas, según le convenga. Y eso no es un método marxista correcto, ni tampoco un ejemplo genuino de trotskismo.

Una confusión similar demuestra cuando habla en su texto del Frente Popular, de Trotsky de Nin, haciendo una falsa polémica, muy fuera de la realidad de este debate. El problema de nuevo es la incomprensión de los fenómenos por parte del PTS y sus formulaciones generales fuera de tiempo y lugar. Siguiendo su ejemplo de España, le recordamos que en su surgimiento Podemos no reflejaba el “Frente Popular” sino el proceso de los jóvenes indignados de España que era muy progresivo en medio de la crisis capitalista de 2008, en oposición a todos los partidos burgueses y reformistas como el PS y el PC. De nuevo preguntamos, en ese momento; ¿era correcto tener una táctica sobre Podemos? Nosotros decimos que sí, que no hacerlo era de un sectarismo muy profundo. De la misma manera, como es una táctica, cuando con el correr de los años la dirección de Podemos fue girando a derecha había que denunciarlo y llamar a conformar otra cosa, como hacen nuestros compañeros del SOL (LIS) de España desde hace mucho tiempo. Nuevamente insistimos que en cuestiones de táctica y política revolucionaria, comprender los distintos momentos es muy importante para poder intervenir correctamente en los fenómenos reales, en los momentos que expresan, aunque sea parcialmente, una franja de la población que busca por izquierda y nos abre a los revolucionarios una oportunidad política.

Para concluir el debate sobre este tema, agregamos que las críticas de IS a nuestra táctica sobre Proyecto Sur son directamente increíbles. Su corriente participa hoy del Frente Amplio peruano que tiene un programa muy centroizquierdista. Y en nuestro país dice defender la historia del morenismo, pero parece olvidarse que la misma está recorrida por diversas tácticas, entrismos y otras variantes. IS debate con cierta “amnesia selectiva”.

Venezuela y el chavismo

En este tema, tanto PO, como el PTS e IS manifestaron críticas a la política de nuestra corriente. En particular IS fue insistente en criticar y sobre todo en tergiversar los hechos. Como ya planteamos en el propio panel, falsear la realidad y acomodarla según convenga, no es un método de un partido serio. De ahí que seguir diciendo que integramos el gobierno de Chávez solo confirma un bajo nivel de debate político. Es tan burda la acusación que hasta en su posterior balance tienen que escribir que: “más allá si lo hicieron desde adentro o de afuera” (4). No compañeros, no es “más allá”. Estar adentro o afuera de un gobierno, son precisamente dos ubicaciones muy diferentes. Y los hechos pasados no se pueden cambiar y son muy claros: nuestra corriente no fue parte del gobierno de Venezuela.

Lo que si tuvimos, como marxistas y trotskistas, es una política estratégica y tácticas para intervenir, no sobre un gobierno burgués como cualquier otro, como dice IS, sino sobre el principal proceso revolucionario que vivió por entonces el continente. Que tuvo un emergente político surgido de los sectores bajos del ejército, de familia de clase media, un dirigente que representaba un proyecto nacionalista de izquierda que tuvo el apoyo casi total de la clase obrera y la vanguardia de izquierda venezolana. Ese pequeño hecho de la realidad no toma en cuenta IS. Y nuestra política y táctica entrista fue, desde las organizaciones políticas y sociales del proceso vivo, jugarnos a organizar una corriente independiente y revolucionaria al calor del ascenso y la lucha de clases, y disputando contra la política oficial chavista y nacionalista de no ruptura con el sistema capitalista. Por esa política y esa táctica en lo mejor del proceso a través de Marea Socialista logramos importantes avances, y sufrimos hasta hoy enormes críticas y persecuciones por parte del gobierno. Aunque ahora, lógicamente, todas las organizaciones anticapitalistas y socialistas venezolanas viven una coyuntura más difícil por el cambio en la situación. Y en esta dificultad, así como años atrás el grupo de la UIT-CI no comprendió el proceso, ahora también en ocasiones se pierde políticamente y termina por momentos demasiado pegado al sindicalismo de la derecha venezolana.

En el caso de IS, Mercedes Petit, además de distorsionar el debate sobre Venezuela, insólitamente intentó retomar, quince años después, los supuestos motivos de la ruptura que protagonizaron, cuando surge muy evidente que en su momento se negaron a algo tan elemental como el no aceptar la realidad de ser una minoría. El solo hecho que haya vuelto sobre el tema, con renovadas falacias tantos años después, muestra cierta necesidad de justificar el pasado más que pensar en aportar a futuro. En última instancia, para nosotros no es algo casual sino causal. Hay una larga lista de compañeros provenientes de la vieja dirección del MAS, que tras cometer enormes y gruesos errores oportunistas y movimientistas tras la muerte de Moreno, tuvieron gran responsabilidad en la destrucción de un proyecto trotskista que por entonces era de lo más importante. De semejante fracaso, en lugar de sacar sanas conclusiones y aportar aceptando la necesidad de construcción de una nueva dirección, como correspondía en el MST, se fueron aferrando de una u otra forma a distintas desviaciones políticas intentando sostener ubicaciones, sin por supuesto lograr detener la construcción de nuestro partido que siguió adelante. En su caso se resguardaron en el dogmatismo, el rutinarismo y a una fuerte dosis de tergiversaciones de los hechos. El traer de nuevo “la ruptura de la UIT-CI” tanto tiempo después a un debate que giraba sobre otros temas de actualidad, es tan solo un capítulo más de un nocivo método que ha sido y es artífice de fracasos. Positivo sería que alguna vez reflexionaran a fondo sobre todo esto.

Conclusiones finales

Como decíamos al inicio, todo el debate entre fuerzas de izquierda que nos reclamamos trotskistas y reinvidicamos el legado de Trotsky y Lenin, siempre tiene un condimento positivo, permite debatir, precisar acuerdos y lógicamente también diferencias. Constata realidades innegables, como el marcado nacional trotskismo en el caso de PO que persiste en un modelo de construcción esencialmente nacional y autoproclamatorio, y que su panelista, el compañero Rafael Santos, no pudo ocultar. Esas concepciones equivocadas, actúan también en la coyuntura de nuestro país y se complementan con un fuerte rasgo sindicalista que viene obstaculizando la necesidad de postular políticamente y en el plano de las luchas al FIT Unidad. Lo cual representa una profunda desviación electoralista, que pretende ubicar al FIT Unidad, tan solo en un rol electoral ajeno a las luchas en curso.

Paralelo a todos estos debates, que seguramente se seguirán desarrollando en diferentes escritos y próximos eventos, de nuestra parte creemos haber dejado muy claro el conjunto de nuestras posiciones estratégicas. El fuerte avance de la LIS en el plano internacional y la realidad cada vez más extendida nacionalmente del MST como partido revolucionario, son muestras innegables de una realidad política y militante. No significa que al igual que todas las organizaciones, no pasemos por mejores y peores momentos, ni que dejemos de tener una visión siempre crítica y autocrítica, para poder mejorar, avanzar, precisar políticas y tácticas en el marco de una estrategia clara. Eso también es muy necesario en la formación de una organización revolucionaria.

Desde esa concepción vamos a seguir aportando a la lucha contra el capitalismo y todos sus agentes burgueses, reformistas, y burocráticos, reivindicando más que nunca el legado de León Trotsky. Y seguiremos planteando nuestras propuestas políticas, como un aporte a la construcción del FIT Unidad, que tiene mucho por mejorar y por cambiar, si quiere intervenir, el tiempo que viene, mucho más fuerte y sólidamente en la situación política y social que se avecina. Si lográramos que de estos debates el FIT-U avance, podríamos hacer un buen aporte a la experiencia internacional del trotskismo en esta etapa de nueva crisis capitalista.

(1) Un debate relevante, Castillo; 27/08/2020; en La izquierda diario.
(2) Resolución política de la Conferencia Internacional de la LIS de agosto, 10/08/2020; en www.lis-isl.org.
(3) Los debates de la mesa sobre León Trotsky del Frente de Izquierda y de los Trabajadores –Unidad
(4) El MST apoyó al chavismo y a sus gobiernos, El Socialista, periódico de IS.

]]> Debate del FIT Unidad en homenaje a León Trotsky  https://mst.org.ar/2020/09/02/debate-del-fit-unidad-en-homenaje-a-leon-trotsky/ Wed, 02 Sep 2020 13:56:38 +0000 https://mst.org.ar/?p=26839 El 21/8 se realizó un panel de debate online organizado por el FIT-Unidad en homenaje a León Trotsky al cumplirse 80 años de su asesinato. El evento tuvo el objetivo de reivindicar su obra y legado y también de intercambiar y debatir sobre la actualidad de la política, las tareas y la estrategia revolucionarias. En el panel participaron compañeras y compañeros de los cuatro partidos que integramos el FIT-Unidad (MST-PTS-PO-IS) y el conjunto de sus intervenciones pueden verse en los respectivos videos que difundimos en vivo y aún pueden encontrarse en nuestro Facebook del MST. Para conocimiento de nuestros lectores, transcribimos las intervenciones de apertura y cierre que realizó Alejandro Bodart en nombre del MST y la Liga Internacional Socialista (LIS).

Hola compañeros, compañeras. Nos encontramos todos los que venimos de varias jornadas de debate esta vez para homenajear a León Trotsky a 80 años de su asesinato. El aporte de Trotsky a la causa de la Revolución ha sido enorme. Toda su vida y obra sin duda lo sitúa junto a Marx, junto a Engels y junto a Lenin como uno de los más grandes revolucionarios de la historia. Gracias a él, el marxismo revolucionario pudo sobrevivir a la noche negra que significó el estalinismo. Y todavía hoy, toda su obra, toda la experiencia de más de un siglo de luchas de la clase obrera que logró transmitirnos, nos ha permitido guiar la actuación de los revolucionarios en el mundo entero.

Yo no voy a aburrirlos detallando cada momento de su vida, de su obra, de su enorme trayectoria, de los aportes más destacados, porque desde hace semanas, todos lo que estamos acá venimos desarrollando todo esto en nuestras organizaciones, en nuestras publicaciones, hemos tenido charlas, otros debates, mañana por ejemplo algunos vamos a tener actos internacionales. Y seguramente saldrán nuevas publicaciones de este debate.

Creo que tenemos que aprovechar el poco tiempo que tenemos. El mejor homenaje a Trotsky es discutir las visiones que tenemos cada uno de lo que pasó después de su muerte. ¿Qué es lo que ha pasado con el trotskismo desde ese momento hasta nuestros días? Y respondemos algunos interrogantes muy importantes. ¿Por qué, si Trotsky nos dejó cimientos de granito, el trotskismo se dividió en múltiples expresiones? ¿Por qué ninguna organización Internacional de la que nos hemos reclamado del trotskismo logró tener peso de masas? Y desde ya, ¿por qué no logramos tomar el poder en algún país? Algo que nos pregunta muchas veces la vanguardia, que incluso reconoce la certeza de muchos de nuestros planteamientos.

Evidentemente existen, y han existido causas objetivas que no podemos negar, pero también han existido desviaciones revisionistas y errores garrafales por parte de la dirección que quedó al frente de la cuarta internacional, muerto Trotsky, y también de los que intentamos agarrar la posta de Trotsky a lo largo de todos estos años. La crisis de dirección de la cuarta fue el inicio de la dispersión, pero luego se profundizó con los años. Se han cometido más errores y habido más divisiones, incluso en el período más inmediato se han dado una gran cantidad de divisiones, de rupturas, de crisis en nuestras organizaciones.

A lo largo de todos estos años, de todos estos 80 años, se han perdido oportunidades extraordinarias, por ejemplo, en la revolución boliviana del 52, que podría haber cambiado la historia del trotskismo. Las jóvenes generaciones tienen que estudiar lo que pasó ahí, es muy importante que saquen conclusiones.

Surgió el oportunismo como una corriente muy arraigada en las filas de la Cuarta, la adaptación y seguidismo a cualquier dirección no revolucionaria que estuviera al frente de una revolución o de un proceso de masas, así se le claudicó al estalinismo en determinados momentos, al castrismo, al sandinismo, al que incluso sectores del trotskismo apoyaron cuando nos expulsó, a los que venimos de la corriente morenista, que quisimos pasar de la lectura de los libros a la práctica y aplicar la revolución permanente, intentando profundizar la revolución en Nicaragua.

Ahora también surgió la contracara del oportunismo, que es el sectarismo en nuestras filas, que parte de aislarse de los procesos tal cual son, de abstenerse de no tener política y tácticas adecuadas si las direcciones que están al frente de procesos de masas son reformistas, frente populistas o nacionalistas. Esto también provocó la pérdida de muchas oportunidades.

En los 90 podríamos agregar que tomó fuerza el escepticismo, que llevó a muchos a abandonar la lucha por el socialismo y la construcción del partido revolucionario, y a otros a descreer de que sea posible construir organizaciones de masas, negándose a tener políticas audaces frente a los nuevos fenómenos que se han ido desarrollando.

En algunas organizaciones se cristalizó el nacional trotskismo, que parte de la idea equivocada de creerse que desde un partido nacional se puede ganar influencia de masas de manera evolutiva y en algún momento tomar el poder y sostenerse sin ser parte de una organización internacional.

Los que siguieron dando la pelea por construir una organización mundial de los revolucionarios, lo hicieron separados del resto. A partir de un partido más o menos desarrollado, que construye la política para el mundo entero y grupos menores a su alrededor que son copias del partido madre.

Los fracasos de todos estos experimentos a lo largo de estos 80 años, la mayoría cubiertos de métodos burocráticos para evitar la discusión de los errores, llevaron a crisis y divisiones. En casi ningún lado pudo haber recambio de direcciones sin provocar estallidos de nuestras organizaciones, porque prácticamente los dirigentes se consideraban intocables.

Todo esto, la combinación de todos estos problemas o de algunos es lo que explica que hoy a 80 años de la muerte de León Trotsky, el trotskismo siga siendo una minoría. Que en vez de reagruparse cada vez se divida más.

Hoy, la realidad nos comienza a dar nuevamente oportunidades, que solo podremos aprovechar si nos atrevemos a cambiar, a revolucionarnos a nosotros mismos, a no tenerle miedo al cambio. Trotsky se equivocó en relación al partido que proponía Lenin, pero se animó a cambiar y desde ese momento fue el mejor bolchevique. Lenin estaba equivocado sobre la dinámica de la revolución en Rusia, pero no tuvo ningún problema en aceptar la teoría de la Revolución Permanente de Trotsky para que triunfe la revolución. Un revolucionario no puede tener miedo a los cambios, porque si no hubiera cambios no habría revolución.

Compañeros del Partido Obrero, nosotros consideramos francamente que tienen que cambiar la concepción nacional trotskista que los ha llevado a no poder construir una importante organización internacional estos años. Tienen que cambiar y dejar de generalizar desde Argentina políticas para todo el mundo, recetar lo que hay que hacer en otros países, cuando muchas veces esas recetas no se pueden usar ni siquiera en Argentina.

Su negativa completa a disputar en organizaciones anticapitalistas amplias como el PSoL o el NPA, solo por dar dos ejemplos muy discutidos por ustedes, en parte explican por qué nunca se han podido desarrollar en Brasil ni en Francia. No se puede construir un partido desde afuera de los procesos progresivos de reagrupamiento de la vanguardia y disputarle la dirección al reformismo absteniéndose y dando consejos desde la vereda de enfrente. No hay crecimiento evolutivo para nuestros partidos, no se puede construir partidos con influencia de masas ganando de uno en uno, sin discutir políticas audaces para intervenir en los procesos más dinámicos.

Tampoco creemos que se puede dirigir el movimiento obrero sin dar batallas políticas a su interior. No se dividen los organismos de masas llevando la política de la izquierda revolucionaria. Se dividen los organismos cuando no se practica la democracia obrera, cuando no se apela a la base para que decida, cuando se reproducen vicios que son heredados de la propia burocracia en las organizaciones que nosotros dirigimos. Pero si negamos la disputa política, si no llevamos todos los planteos políticos a la clase obrera, es imposible ganar a la clase obrera para la política revolucionaria.

Compañeros del PTS, es imposible construir una internacional que se transforme en un polo y reconstruir la Cuarta a partir de las elaboraciones de un solo partido y una corriente internacional que gira permanentemente en torno a un partido madre, y que además se considera el único sujeto revolucionario y considera a todo el resto del mundo como centristas. Ustedes ni nadie tienen la autoridad, nosotros tampoco la tenemos, que tuvieron los Bolcheviques y Lenin y Trotsky para reagrupar a los revolucionarios. Moreno para nosotros, Nahuel Moreno, fue el único en la posguerra que, salvando las distancias, más se acercó a ser un dirigente integral pero, lamentablemente murió demasiado joven. Por eso compañeros tenemos que discutir que el modelo internacional de partido madre ya se ha demostrado un fracaso, pero no sólo para ustedes, para todos los que hemos intentado en determinado momento de nuestras vidas intentar que funcione.

Miren compañeros, la única forma de unir realmente a los revolucionarios, es en primer lugar aceptar que hay otros y construir otro modelo de internacional, donde puedan existir organizaciones trotskistas que provienen de distintas tradiciones, donde se pueda convivir fraternalmente en base a principios comunes, pero también con diferencias parciales. Donde prime el polo democrático y no el centralismo, porque vuelvo a insistir, nadie tiene autoridad para imponer absolutamente nada. Donde se trabaje para construir una dirección superadora de las actuales, esto no tiene nada de laxo como hemos visto que han escrito, pero sí tiene un 100% de realidad.

Hoy en día, sólo así vamos a poder transformarnos en una organización fuerte, en un polo a nivel internacional, sólo así vamos a poder recomponer las fuerzas de la Cuarta, reorganizarla, volver a ponerla en la primera fila. Tenemos que discutir cómo dejamos de ser pequeños grupos, pequeños agrupamientos internacionales, no conformarnos con lo que somos hoy. Si no discutimos claramente todo lo que fracasó, para abrirnos a probar nuevas experiencias, nuevos modelos que nos permitan empalmar con otros revolucionarios. El mundo está lleno de revolucionarios compañeros y compañeras, pero nos hemos formado por separado, hay cuadros, dirigentes, aportes teóricos que provienen de distintas corrientes, que tenemos que unir, en primer lugar, aceptando que tenemos que convivir en un sistema de iguales. Donde nadie tiene que seguir a otro con confianza ciega, porque la confianza sólo se logra a partir de dirigir procesos del movimiento de masas. Lenin y Trotsky no fueron los dirigentes que posibilitaron la construcción de la tercera porque sí. Lo fueron porque dirigieron revoluciones, y si nosotros no discutimos cómo hacer para unirnos, los que no hemos dirigido prácticamente nada, para ver si en algún momento podemos disputar el poder, para hacer una internacional de masas, nunca vamos a ganar la confianza necesaria para ir por más en este mundo tan convulsionado y lleno de oportunidades.

Compañeros/as, después de mucho tiempo, nosotros estamos haciendo una experiencia para intentar unir a los revolucionarios. Es la experiencia que estamos haciendo en la LIS, queremos discutirla, estamos abiertos.

Ahora nos hemos puesto de acuerdo con ustedes compañeros del PTS en que hace falta tener políticas para algunos agrupamientos amplios, por eso no me voy a detener en eso. Sí me quiero detener en algo que discrepamos: la política que había que tener frente a fenómenos más difusos, como Proyecto Sur o el frente Cívico en su momento. Discrepamos porque en países como los nuestros, donde no hay tradición socialdemócrata ni comunista, sino que sufrimos el cáncer del Peronismo, del nacionalismo burgués -algo que pasa en muchos países- tenemos que estar abiertos a utilizar determinadas tácticas cuando, en momentos muy puntuales, algunos personajes del peronismo, pequeño burgueses, no burgueses como se dijo por ahí, se caen de las ramas y provocan fenómenos políticos de masas. Negarnos a tener política ante estos procesos, es negarnos a disputar la dirección del movimiento de masas. No podemos discutir estos fenómenos con el diario del lunes, sobre cuál fue la evolución posterior de Pino Solanas. Miren, todos los agrupamientos que estamos discutiendo, absolutamente todos, incluyendo el NPA, el PSOL y agrupamientos anticapitalistas amplios que conocemos son efímeros En alguno momento del camino siempre giran a la derecha, cada vez más a la derecha y algún momento explotan, entran en crisis y desaparecen. El problema es qué política tenemos cuando agrupan a la vanguardia y franjas de masas los siguen con simpatía, cuando producen fenómenos de masas. Negarnos a tener política frente a ellos es negarnos a disputar, es negar la esencia de trotskismo, es querer ser siempre una pequeña secta, un pequeño grupo y tenerle miedo a disputar las masas para disputar el poder, para pegar saltos en nuestra construcción. Nosotros reivindicamos el entrismo al PSUV como en su momento reivindicamos el entrismo al PT, como creemos que había que hacer entrismo en el período de auge de Syriza, incluso de Podemos, son tácticas que toman lo mejor del Trotskismo.

Pero bueno, miren me queda poco tiempo, queremos hacer una propuesta. Sabemos incluso que no vamos a tener acuerdo de arranque, pero hay compañeros que propusieron por ejemplo en su momento hacer un partido único de la izquierda en Argentina, nosotros creemos que no está planteado para nada. Pero sí podríamos abrirnos a discutir un proyecto de un partido con tendencias. A transformar el FITU en un partido de tendencias donde nadie perdiera absolutamente nada de su independencia política ni organizativa, pero pudiéramos actuar en común no sólo electoralmente sino en la lucha de clases y resolver democráticamente los distintos posicionamientos, eso nos permitiría pegar un salto.

También les queremos decir con claridad que tenemos que aprender a discutir las diferencias políticas que tenemos sin chicanas. Miren, yo con esto termino, a nosotros prácticamente por discutir una política para los pequeños productores no han puesto al lado de la sociedad rural, por discutir una política hacia fenómenos como el de Pino en su momento, nos han planteado que habíamos dejado de ser revolucionarios, de ser trotskistas, que íbamos a desaparecer. Seguimos siendo Trotskistas, estamos acá con ustedes, estamos más vivos que nunca, nacional e internacionalmente. Ahora bien, tenemos que aprender a discutir, por ejemplo, hace pocos días el PO cometió un error garrafal en la legislatura del Chaco, y hace un tiempo también cometió un error garrafal en la legislatura de Córdoba, pero no por eso decimos que el Partido Obrero se transformó en el PJ o marcha de la mano del PJ como dicen algunos. En la legislatura de la ciudad de Buenos Aires se viene de cometer un error enorme por parte del PO y del PTS, pero nosotros no vamos decir que los compañeros son Sionistas. En el parlamento nacional creemos que fue equivocado votar las leyes de los Cayetanos, pero no por eso vamos a decir que nuestros diputados nacionales, porque nos ponemos la camiseta, son de la Iglesia. Ojo, hay presiones, tenemos que discutir por qué pasan estas cosas. Porque la democracia burguesa tiene armas tremendas, pero tenemos que aprender a discutir entre camaradas e incluso los errores que se pueden cometer, sin caer en una lógica que nos lo impida, impidiendo con chicanas el debate político.

Si logramos hacer eso vamos a avanzar, y vamos a lograr cambiar algunas de las concepciones que tenemos arraigadas, porque nadie tiene la verdad revelada, ni nadie tiene la autoridad que se logra dirigiendo procesos y no vamos a dirigir procesos si no cambiamos, si no somos autocríticos de lo que venimos haciendo, si no nos animamos a tener tácticas audaces para intervenir siempre y cuando mantengamos la estrategia de la construcción del partido revolucionario. Nada más, espero que podamos abrirnos la cabeza entre todos, escucharnos. Nosotros por ejemplo queremos escuchar, porque estamos convencidos que, si nos escuchamos, por lo menos un poquito, todo este debate no va a ser en vano ni va a servir solamente para que reafirmemos cosas y actuemos como sordos. Nada más. Muchas gracias.

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Entrevista a Bodart: estrategia de la izquierda y debates en el trotskismo https://mst.org.ar/2020/08/29/entrevista-a-bodart-estrategia-de-la-izquierda-y-debates-en-el-trotskismo/ Sat, 29 Aug 2020 21:20:38 +0000 https://mst.org.ar/?p=26670 Socializamos con todas y todos nuestros lectores, la entrevista  que le realizaran a Alejandro Bodart, dirigente del MST y coordinador de la LIS, en su programa «Panorama Internacional» del pasado jueves, tras haber participado en el panel del FIT Unidad a 80 años del asesinato de León Trotsky. Dejamos el video de la entrevista y la desgrabación de la misma.  

Ariana: Después de ver la charla debate sobre Trotsky con el resto de referentes del FIT  Unidad, varias compañeres de la juventud me hicieron llegar varias preguntas para hacerle a Alejandro, que estuvo presente en la charla. Hola Alejandro.

Alejandro: Hola ¿Cómo te va Ariana? Un gustazo.

Ariana: Gracias. Bueno, compañeros, me han preguntado cuál es el balance que haces de esa actividad.

Alejandro: Bueno, todo debate siempre tiene muchas cosas positivas. Toda la conferencia desde el principio hasta esta  de Trotsky fue muy positiva, porque nos permite, por un lado, precisar qué puntos de acuerdo tenemos, aunque también nos ha permitido ver que tenemos muchas diferencias con los compañeros del FIT Unidad. Yo lo que espero es que, a partir de estos debates, sobre todo la base de las distintas organizaciones, tengan más elementos para profundizar en una serie de temas, por lo menos esa es la intensión nuestra y vamos a intentar que esto se lleve adelante, por ejemplo, en nuestro partido con nuestra juventud. Por eso, cuando me propusiste hacer esta charla alrededor de preguntas, acepté, porque creo que para esto sirve este debate, motorizar temas y que entre todos podamos seguir desarrollándolos.

Ariana: El PTS acusó a Nahuel Moreno de ser etapista y no llevar adelante la teoría de la revolución permanente. ¿Vos qué opinas?

Alejandro: Bueno, esa afirmación es mentira. La dirección actual del PTS, sus cuadros principales, provienen de la corriente morenista. Cuando se van del viejo MAS y de la vieja LIT, se van acusando a la dirección que había quedado al frente de la organización de haber abandonado el Morenismo. Con los años para reafirmarse, terminaron armando toda una argumentación para separarse de su corriente histórica e inventaron un poquito este tema de que Moreno era etapista, de que tenía una supuesta teoría de la revolución democrática donde por un primer período habría que pelear por la democracia y separado de la pelea por el socialismo. Son todas cosas falsas.

Hay ejemplos históricos prácticos que valen más que mil palabras. En Nicaragua, vos sos nicaragüense, la única corriente del trotskismo que frente a la revolución nicaragüense -en 1979- fue a combatir y a pelear para que allí se llevara a la práctica la teoría de la revolución permanente, que no se congelara la revolución una vez caído Somoza, sino que continuará y se tomarán medidas para que los campesinos, los trabajadores, se autoorganicen y llevar adelante un programa anticapitalista, fuimos nosotros. Incluso hubo sectores del trotskismo que lamentablemente cuando por hacer esto la dirección sandinista, que era una dirección etapista que cada vez estuvo más influenciada por el estalinismo y que no quería profundizar la revolución, nos expulsó terminaron apoyando a la dirección sandinista, como es el caso del mandelismo, o también como es el caso de calumnias contra nosotros que en ese momento hizo, por ejemplo, Altamira y todo esto esta documentado.

Entonces acusar al morenismo, que es la única corriente que llevó adelante en la práctica la disputa por la continuidad de la revolución y que después incluso denunció al castrismo por frenar la revolución centroamericana, ya que Castro llamo a que Nicaragua no fuera otra Cuba y el Salvador otra Nicaragua. O sea, nosotros fuimos los abanderados de la revolución permanente.

Lo que Moreno hizo, y es de lo que se toma esta gente, es describir cómo fueron los procesos que se dieron en muchos países, incluso en Latinoamérica, donde había muchas dictaduras, donde los procesos hicieron que en un primer momento las masas se movilizaran para tirar abajo las dictaduras. Y lamentablemente, no hubo una continuidad socialista en la movilización, sino que actuaron las direcciones para contener ese odio y esa movilización y canalizarlo hacia la democracia burguesa, algo que también pasó, por ejemplo, en la URSS. Cuando cae el régimen estalinista, lamentablemente no se va automáticamente hacia un régimen de democracia obrera, sino que lamentablemente por la ausencia de direcciones revolucionarias, tanto en los países donde cayeron dictaduras y se fue a democracia burguesa como ahí donde el imperialismo terminó influenciando y llevando a esos procesos a cualquier lado. Ese es un hecho de la realidad. Ahora nuestra política siempre fue combatir a esas direcciones y tratar de construir partidos precisamente para dar la batalla, para ser abanderados de la pelea contra las dictaduras, pero al mismo tiempo ser abanderados en la pelea para que no se congele la revolución y para que siga avanzando hacia el socialismo.

Pero hay otra prueba, también muy importante para demostrar que nuestra corriente, lejos de ser etapista, ha sido la abanderada de la revolución permanente y que ha sido la construcción de partidos. Porque, ¿qué es la teoría de la revolución permanente? Además de que la revolución avance en los países y no se quede en medidas democráticas, sino que avance a medidas sociales, económicas y que avance en el plano internacional, porque si no se retrocede, plantea que si no hay partidos revolucionarios al frente de las movilizaciones para llevar esas tareas hasta el final, también la revolución se estanca. Y esto es lo que ha pasado después de la Segunda Guerra Mundial en todos aquellos países que por una serie de condiciones terminaron expropiando la burguesía. Pero al no haber dirección revolucionaria, los procesos se estancaron y después terminaron en la reversión y la vuelta al capitalismo. ¿Y cuál ha sido la corriente que más construyó partidos y organizaciones en todo ese período histórico, donde Moreno se fue consolidando como dirigente internacional?: el morenismo. Frente a muchos que cacarean, pero no han podido construir absolutamente nada. Creo que esa es otra demostración práctica de que el morenismo fue lo más avanzado que surgió después de la Segunda Guerra Mundial.

Por supuesto, hace más de 30 años que murió Moreno. No podemos hacer un culto a la personalidad, ni ser dogmáticos, ni creer que respondió a todo bien porque tuvo equivocaciones, como también las tuvo Trotsky. Ahora, pero qué es una corriente que dejó bases muy importantes para que los revolucionarios podamos seguir construyendo organizaciones revolucionarias y disputando al capitalismo, creo que negarlo, como hace el PTS, lo único que hace es debilitarlos a ellos porque les quita herramientas que podrían utilizar para avanzar teórica y políticamente en su construcción.

Ariana: Totalmente Alejandro, gracias por esta aclaración sobre la Revolución Permanente. Ahora, volviendo al debate, se habló mucho sobre táctica y estrategia y también sobre cuándo es lícito participar de agrupamientos amplios y cuando no lo es. ¿Vos qué pensas?

Alejandro: Está relacionado un poco con la pregunta que hicimos recién, porque ¿cuál es la estrategia de los revolucionarios en este mundo tan convulsionado? y las estrategias que se podría hacer permanentes para lograr cambiar las cosas. Una es el impulso a la movilización, porque sólo la movilización permite provocar cambios no sólo en la relación de fuerza entre las clases, sino también a nivel de la conciencia y la otra es la construcción de partido, que es la forma en que se expresan los avances en la conciencia, en la construcción de organizaciones revolucionarias. Esas son las dos estrategias permanentes que tiene el trotskismo.

Para medir una táctica lo que hay que hacer es discutir y ver si esa táctica ayuda a impulsar la movilización y ayuda a construir el partido. O sea, evidentemente una táctica que desmovilice o que debilite al partido es una táctica muy mala. Pero si permite estas dos cosas es una táctica lícita. Por ejemplo, es imposible construir nuestros partidos de manera evolucionista, es decir, ganando hoy uno y mañana otro. Hay que hacerlo porque esa es una tarea permanente. Pero el partido se construye a saltos, porque en situaciones revolucionarias o prevolucionarias se producen rupturas en los aparatos, pegan salto en la conciencia franjas de la vanguardia de masas y hay que tener política para poder empalmar con ellos.

En muchos lugares, por la debilidad de la dirección revolucionaria, surgen agrupamientos amplios, incluso con direcciones reformistas al frente, como hemos visto, por ejemplo, después del 2001. En muchos lugares con un programa supuestamente anticapitalista y en otros lados con un programa supuestamente antiimperialista, que agrupan a la vanguardia. Muchos se transforman en fenómenos de masas, mientras que los revolucionarios nos vemos aislados. Si los revolucionarios, en vez de intervenir en esos procesos, se aíslan, se ponen en la vereda de enfrente y no participan, en vez de disputarles la dirección a los reformistas se la regalan en bandeja y eso no fortalece la construcción del Partido Revolucionario.

Por el opuesto, si uno interviene con fuerza, si los revolucionarios intervienen en esos procesos, es posible construirse. Es posible impulsar la movilización y debilitar a los reformistas que siempre van a terminar en un punto del camino, revirtiendo esos procesos y girando cada vez más a la derecha. Podemos discutir Brasil. ¿Porque el morenismo como corriente histórica es la única que se fortaleció en Brasil? y hoy podemos discutir lo que queramos, ha habido divisiones, pero todas las fuerzas importantes de la izquierda revolucionaria provienen del morenismo. ¿Y porque una corriente como el Partido Obrero nunca pudo hacer nada en Brasil, pese a que intentó varias veces hacerlo? Por su sectarismo. El morenismo tuvo política primero para el surgimiento del PT, donde hizo entrismo. Después fue un actor fundamental para la construcción del PSOL, cuando el PT giro a la derecha desde el gobierno y empezó a ajustar a los trabajadores. Y hoy el morenismo sigue dando pelea, y nuestra corriente como una de ellas, junto a otros compañeros dentro del bloque de izquierda en el PSOL. Tener tácticas sirve para eso.

Por supuesto, el morenismo es una corriente ya muy difusa porque hace mucho tiempo que nos dispersamos. Hay corrientes sectarias que provienen del morenismo y confusas como Izquierda Socialista, que acá nos critica por Proyecto Sur, donde nosotros salimos fortalecidos de estas dos estrategias, pero, por ejemplo, va a Perú y hace cualquier cosa por un cargo. O se niega a tener política para lo que está pasando en Estados Unidos, lo que pasó en Grecia en su momento, para lo que está pasando en Francia, para muchos agrupamientos que en determinado momento se transforman en progresivos, aunque sabemos que rápidamente pueden ir hacia la derecha. Ahora, en ese momento hay que tratar de aprovecharlos para intervenir y construirnos.

Un compañero preguntó ¿Bueno, entonces usted está buscando algo más amplio que el FIT-U? No, nosotros creemos que en Argentina el FIT-U es un agrupamiento amplio. Es más, nosotros creemos que habría que avanzar a hacerlo más amplio. Pero hay que discutir en otros países como intervenir y no negarnos a que hay realidades como en los Estados Unidos, por ejemplo, donde está el DSA y hay gente por fuera del DSA, donde tenemos que discutir qué políticas tenemos de desarrollar. En Europa está el NPA que, hay que discutir porque, está pasando por una crisis.

Acá estuvo lo de Pino Solanas y me quiero detener y con esto termino. Pino Solanas, en su momento, cuando levantó el programa de Proyecto Sur, tenía una serie de puntos programáticos que ayudaron a la movilización. Por ejemplo, instalaron en la Argentina la problemática ambiental. Ese programa ayudó a la movilización en Andalgalá, en muchos lugares del país que empezaron a tomar la cuestión ambiental, a levantarse y a lograr triunfos. Por ejemplo, ayudó a instalar el tema de la deuda desde sus películas. En el problema del fracking fue el impulsor en un primer momento de mostrar que por esa vía se estaba destruyendo completamente el planeta. Se instalaron una serie de causas muy importantes, aunque por supuesto, el programa era acotado, no era anticapitalista, era antiimperialista. Por eso sabíamos que en un punto del camino nos íbamos a separar. Ahora nosotros salimos muy fortalecidos, porque cuando Pino Solanas, como todo agrupamiento amplio, empezó a girar, nosotros nos quedamos con mucho de lo que habíamos conformado y gracias a eso nos construimos nacionalmente como partido. Pasó lo mismo con otros fenómenos, como el juezismo en su primera etapa en Córdoba. Y nos hemos logrado fortalecer en muchos países aplicando tácticas sin perder nunca la estrategia que es construir Partido Revolucionario. Esa es la estrategia. Podemos participar de muchos frentes y en algunos lugares no hay posibilidad de frente alguno. Lo que siempre sigue presente es la necesidad de construir un partido revolucionario impulsando la movilización y no creyendo en el parlamentarismo como salida para los problemas.

Ariana: Bien, Alejandro, sin duda es un debate muy importante el que acabas de hacer, que hay que ver siempre a la luz de los hechos. Ahora me gustaría preguntarte ¿cuál es la caracterización que vos haces con relación a estos temas sobre las distintas posiciones del resto de fuerzas del FIT-U?

Alejandro: Bueno, creo que los compañeros, ya expliqué un poco en el debate, también lo expliqué en el acto que hicimos desde la LIS y lo vengo explicando permanentemente y lo seguiré explicando, hay un problema. El trotskismo después de la muerte de Trotsky, no pudo superar el vacío que dejó por la experiencia que tenía Trotsky, por su prestigio y la confianza que daba al haber dirigido la revolución triunfante de los trabajadores en Rusia y creado el primer Estado obrero. La dirección que quedó a su muerte no estaba probada y  cometió distintos errores.

A lo largo de esta larga marcha, porque hace ochenta años que falleció Trotsky, por eso estamos haciendo los homenajes, se han ido consolidando posturas sectarias. Yo creo que en el FIT-U hay de todo, posiciones sectarias y oportunistas. Porque ojo, que el sectarismo y el oportunismo no son dos cosas opuestas, sino que son dos caras de una misma moneda. Porque cuando vos sos sectario y no le queres disputar la dirección en un proceso vivo de la lucha de clase a una dirección porque es mala, fea y no es revolucionaria, también sos oportunista porque le dejas que haga lo que quiera.

Entonces sectarismo, oportunismo, dogmatismo. Por ejemplo, Izquierda Socialista es una corriente profundamente dogmática, conservadora. Y ojo, algunos de sus dirigentes cuando muere Moreno, que a otro nivel dejó también un vacío enorme, era la dirección que quedó al frente de nuestros partidos y que en tres años se dedicaron a través de errores garrafales, a liquidar absolutamente todo. Cuando intentaron crear algo, crearon las famosas tesis del 90, que son una oda al oportunismo y al abandono completo del marxismo. Esos mismos dirigentes después de eso se hicieron dogmáticos, conservadores y prácticamente no se puede discutir nada porque ya todo está escrito. Cuando la realidad muestra la necesidad permanentemente de elaborar. Hay sectarismo, hay oportunismo, hay dogmatismo, hay escepticismo, porque no se tiene confianza en que se puedan cambiar las cosas y hacer cosas grandes. Por eso se refugian en cosas más pequeñas. Pero bueno, es parte de la realidad del trotskismo.

Nosotros queremos discutir con los compañeros porque creemos que, a partir del debate, de la discusión, de la participación de los cuadros, de los militantes, se pueden producir cambios incluso en estos compañeros, porque si no, si uno negara la posibilidad de cambio negaría la posibilidad de la revolución. Porque ¿quiénes van a hacer la revolución? Los mismos que a lo mejor hoy votan equivocadamente al PJ, Incluso algunos que pueden llegar a votar a Macri. Mañana un hecho de la lucha de clases puede hacer que cambien y que terminen detrás de la bandera de la izquierda revolucionaria. Así se han hecho las revoluciones, porque si no hubiera cambio, el mundo sería estático. Y ¿cómo no vamos a creer que pueden cambiar también los compañeros? Incluso nosotros mismos, porque nosotros no nos creemos los dueños de la verdad y en los debates también se puede demostrar que algunas cosas nuestras han sido equivocadas y podemos discutir. Te digo por ejemplo un caso. Nosotros creemos que en el campo tuvimos razón en que había que tener una posición que no era la del gobierno de apoyar la resolución 125, ni tampoco podíamos ser neutrales, porque detrás del supuesto ataque a las grandes corporaciones, los pooles de siembra, el gobierno atacaba esencialmente a los pequeños productores, que son los que no tienen espalda como para soportar un impuesto igualitario.

Ahora, nosotros estamos abiertos a discutir si en el marco de una política correcta, que había que defender a los pequeños productores porque son la clase media del campo y no va a haber revolución si los socialistas revolucionarios y la clase obrera no tienen política para la clase media de la ciudad y del campo, para arrastrarla para este lado, porque si no, lo que pasó fue que se fue todo con la derecha y por eso tenemos los problemas y la polarización que tenemos hoy. En ese marco nosotros estamos abiertos a discutir si no cometimos algunos errores tácticos. Por ejemplo, ¿fue correcto haber ido a una marcha donde también se sumó la Sociedad Rural? Nosotros estamos abiertos a discutir. Lo que sí vamos a defender es que tuvimos una política revolucionaria de intentar disputarle a la derecha los pequeños productores para que no se lo lleven y lo utilicen de carne de cañón para los futuros golpes en este país. La derecha logró capitalizar ese proceso. Si la izquierda hubiera actuado junta con una política principista para armar otro bloque distinto al del gobierno, distinto al de la derecha, a lo mejor podríamos haber ganado un sector.

Ariana: Alejandro me parecen muy claras las definiciones que acabas de presentar. Da para mucho debate, pero estamos llegando al final de esta entrevista y quisiera preguntarte por qué presentaste una propuesta de hacer del FIT-U un partido de tendencias, nos podés explicar mejor de qué se trata.

Alejandro: Sí, yo creo que en el FIT-U  hay cierto estancamiento. Es evidente que ha perdido el dinamismo que tuvo en sus primeros años y que logró impactar y transformarse en una novedad para la vanguardia, que hizo que muchos compañeros se entusiasmaran con la perspectiva de que surgiera una potente fuerza, no solo electoral, sino militante, que se trasladara a las luchas. Eso no ha ido pasando, se ha ido estancando. Incluso hay cierto retroceso en el plano electoral y nunca se pudo superar y avanzar del plano electoral hacia algo más, que dispute más globalmente la dirección. Yo sé que es polémico, no hay acuerdo hoy para aplicarlo dentro del FIT-U, pero creo que hay que abrirse a pensar que una salida para darle dinamismo sería transformar al FIT-U en un partido de tendencias. Donde nadie se disolviera, todos podrían mantener perfectamente su organización, su independencia, pero ser parte de un mismo partido que no sólo discutiera y disputara electoralmente, sino discutiera cómo intervenir en la lucha de clase, en el movimiento estudiantil, en la juventud, en el movimiento de mujeres, que tuviera mecanismos democráticos que hoy no tiene el FIT-U y que permitiera que gente que no es de ninguno de los partidos pueda militar y pueda organizarse dentro de un partido con tendencias. Incluso incorporar a nuevos sectores sería un salto fenomenal.

Algunos dicen bueno, pero en los partidos de tendencias se consolida un sector reformista, por ejemplo, en el PSOL, o en el NPA, donde participan casi todas las fuerzas del FITU. Ojo, acá seriamos todos trotskistas, ese peligro no existiría, a lo sumo lo que habría sería un debate entre organizaciones revolucionarias, que es bueno, porque nosotros no defendemos el modelo de partido y pensamiento único. Ya tenemos la experiencia de partido único -en la ex URSS- y sabemos cómo terminó. Lo que defendemos es que siempre haya libertad de debate y de discusión. Un partido de tendencias nos permitiría ser mucho más fuertes. Y le podría dar al FIT-U una iniciativa que ha perdido para salir nuevamente a disputar. Porque fijémonos hoy: hay dos polos y no aparece un tercer polo desde la izquierda. Está la derecha  con banderazo y un gobierno medio mortadela que cada vez pierde más la manija. Ahora, si saliéramos con fuerza como un tercer polo, nuevamente podríamos tener el dinamismo que se necesita para darle un avance muy grande a la herramienta que hace falta.

Ojo, nosotros somos conscientes que esto no sería lo mismo que un partido revolucionario. Digo, porque hay algunos compañeros que se confunden en el debate. Hasta escuchamos decir al dirigente del PTS que el NPA, que es un partido de tendencias, se podría transformar en un partido revolucionario. Nosotros no creemos eso, no creemos que ningún agrupamiento amplio pueda terminar en eso, porque para un partido revolucionario hace falta un programa revolucionario y un régimen de centralismo democrático. Esto no tendría centralismo democrático, porque somos tendencias distintas, etc., pero sí sería un avance. Y desde ahí podríamos entre todos debatir. Y bueno, el movimiento de masas decidiría qué partido tiene razón a través del mecanismo democrático en cada momento. Y eso sería un avance fenomenal, porque en el único país donde lo podríamos aplicar es acá. Esta experiencia, ese tipo de partido después podría a lo mejor iluminar a otros, aunque nosotros no somos vendedores de recetas para todo el mundo. Pero sí podría ser un ejemplo que podrían seguir en otros lugares.

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Trotsky y el desarrollo desigual y combinado https://mst.org.ar/2020/08/21/trotsky-y-el-desarrollo-desigual-y-combinado/ Fri, 21 Aug 2020 16:46:55 +0000 https://mst.org.ar/?p=26196 Dejamos este trabajo referido a uno de los aportes más importantes de León Trotsky, la Ley del Desarrollo Desigual y Combinado, que aún cobra plena vigencia e importancia científica, para el estudio, el análisis y la política de las y los revolucionarios.

Escribe: Sergio García

Se cumplen 80 años del asesinato de León Trotsky, quien fuera junto a Lenin, uno de los máximos dirigentes de la revolución rusa, primera experiencia socialista del siglo XX. Un agente stalinista acabó a traición con su vida. Tenía la orden de la burocracia soviética de liquidar al viejo líder bolchevique, para evitar que sus ideas y su peso dirigente siguieran actuando en la vida política, tras haber fundado dos años antes la Cuarta Internacional. Lograron acabar con su vida, pero 80 años después está muy claro que no frenaron el avance de sus ideas ni de la causa que signó su vida.

Como hemos expresado en otros artículos y videos publicados días atrás en nuestra web, el legado del líder revolucionario mantiene plena vigencia y no casualmente, incluso hasta nuestros días, a lo largo del mundo diversas corrientes burocráticas, reformistas y posibilistas lo atacan y difaman. Y se preocupan al ver que terminando ya la segunda década del siglo XXI, en cada rebelión y revolución que sucede, jóvenes obreros y estudiantes se interesan por las ideas trotskistas, se leen sus obras, se nuclean miles en torno a organizaciones que reivindicamos su legado histórico.

La experiencia práctica y militante a lo largo de toda su vida y el peso notable de sus ideas, ha sido y es un arma de grueso calibre contra quienes pretenden frenar la lucha contra el capitalismo en todas sus formas. No es casual que todas las alas de la burocracia y de funcionarios de gobierno de diversa índole, cuando hay procesos de lucha genuinos y surgen activistas y vanguardias que no quieren frenar la lucha y van por todo, se las intenta descalificar con frases del tipo: “parecen trotskos”, como si eso  fuera un insulto. La sola comparación, tan solo hace más visible la fuerza del trotskismo, y agreguemos del leninismo y el marxismo como tal, que no cede ni capitula y busca siempre llevar hasta el final las luchas sociales y la lucha política anti sistémica. Aunque en su ignorancia crean que la acusación de “trotskos” es un agravio, en realidad es una constatación científica y práctica; las nuevas generaciones que a lo largo del mundo luchan por causas justas y genuinas hasta el final y buscan un camino anticapitalista, reafirman la vigencia del legado del viejo León, sean conscientes o no, de este hecho.

Trotsky y sus aportes teóricos

Además de su larga y revolucionaria actividad por más de cuatro décadas, León fue un gran teórico, escritor y divulgador del marxismo, al cual le hizo, a lo largo de su vida, aportes específicos de notable importancia. Tantos que sería imposible condensarlos en un solo trabajo. Como ya nos hemos referido en artículos recientes, la teoría de la revolución permanente y el Programa de Transición son obras esenciales que reflejan su pensamiento y contribuyeron muy positivamente al movimiento revolucionario.

En el mismo sentido nos queremos referir ahora a otro aporte trascendente de Trotsky, que contribuyó a comprender más integral y científicamente, los procesos sociales y revolucionarios del siglo XX, y aún hoy es una herramienta imprescindible para comprender el proceso de crisis capitalista que vivimos y la combinación, desigual, de diversos procesos económicos y sociales. Nos referimos a su Ley del Desarrollo Desigual y Combinado. La misma fue durante décadas ignorada conscientemente por diferentes ámbitos intelectuales, académicos y políticos, afines al stalinismo del siglo XX. Sucede que esta ley, entre muchas otras cosas, ayudaba a interpretar las relaciones desiguales y combinaciones del desarrollo social, las relaciones de países adelantados y atrasados, y también las distintas tareas encadenadas que tenían la clase obrera y los revolucionarios en su lucha por el poder, partiendo de la real experiencia histórica de la Rusia revolucionaria. Y este enfoque científico molestaba al stalinismo, que inducía por entonces teorías etapistas y de colaboración de clases, nocivas para la revolución.

Contra la corriente, el trotskismo fue intentando divulgar esta ley y su relación con la teoría de la revolución permanente. En medio de estos intentos, durante décadas la ley fue desconocida por muchos sectores, aunque jugaba un rol esencial para comprender el devenir del desarrollo capitalista, sus crisis, desarrollos diferentes, las revoluciones que lo enfrentan y la relación entre las clases en pugna.

No tenemos la pretensión en este trabajo de abarcar la totalidad del tema, pero sí al menos hacer un recorrido sobre el mismo, y generar interés en nuestras y nuestros lectores, en adentrarse más a fondo apelando a otros materiales respectivos.

Sobre la importancia de analizar el desarrollo de una sociedad y las relaciones con las ideas, clases y partidos, para sacar de allí conclusiones políticas útiles para los revolucionarios, Trotsky ya había anticipado en parte estudios importantes tras la revolución de 1905, en un trabajo de 1906, donde entre muchas otras cuestiones analizaba las desigualdades del desarrollo en Rusia y su relación con países europeos más avanzados, y afirmaba: ““El pensamiento ruso se desarrolló, como la economía rusa, bajo la presión directa del pensamiento y de la economía -más avanzados- de occidente. Como a consecuencia del carácter económico natural de la economía, es decir como a consecuencia del comercio exterior muy poco desarrollado, las relaciones con los otros países tenían un carácter principalmente estatal, la influencia que Rusia debía sentir de estos países, antes de poder adoptar la forma de competencia económica directa, se manifestó más bien como una lucha encarnizada por la existencia estatal misma. La economía occidental influenció sobre la rusa por mediación del Estado. Para poder sobrevivir mejor en medio de Estados enemigos y mejor armados, Rusia estaba obligada a introducir fábricas, escuelas de navegación, libros instructivos sobre la construcción de instalaciones de fortificación, etc. Pero si el movimiento general de la economía interior no se hubiera dirigido en este sentido, si la evolución de esta economía no hubiese creado una necesidad de aplicación y generalización de los conocimientos, entonces todos los esfuerzos del Estado hubieran sido infructuosos: la economía nacional, que evolucionaba de una manera normal de la forma de economía natural a la forma de economía dinero-mercancías, solamente reaccionó a las medidas del gobierno que se correspondían con esta evolución, y solamente en la medida en que estaban de acuerdo con ella. La historia de la fábrica rusa, del sistema monetario ruso y del crédito estatal es una prueba contundente de esta interpretación de los hechos que acabamos de exponer” (1). De esta elaboración fue avanzando mucho más tras el triunfo de la revolución de 1917 y terminó condensando más claramente su visión en su gran obra “Historia de la Revolución Rusa” a inicios de la década del treinta.

Un poco de historia sobre el tema

Podemos decir que como fenómeno de estudio, el análisis de las relaciones desiguales de avance de las sociedades tiene sus antecedentes desde mucho tiempo antes. Desde muchos siglos previos se debatía sobre la desigualdad de los procesos en el desarrollo social, ya en la antigua Grecia existieron las primeras observaciones al respecto. Mucho tiempo después, Hegel se adentrará en parte en estos temas; y en el siglo XIX en sus estudios Marx y Engels fueron avanzando más profundamente. El marxista Plejanov aportaría al tema, también Parvus indagó sobre el tema e intercambio con Trotsky. También Lenin hizo referencias importantes y definiciones en igual sentido sin nunca formular, ninguno de ellos, una explicación general o una ley respectiva.  De ahí que tengamos que tomar todo el desarrollo histórico del estudio de estos conceptos pero a la vez reivindicar que fue Trotsky quien avanzó mediante la experiencia de las revoluciones rusas y la sistematización de sus análisis y conclusiones, a desarrollar una explicación profunda e integral sobre el tema como nueva ley y aporte marxista.

Volviendo sobre los antecedentes de esta temática, el propio Marx en sus escritos y estudios sobre el desarrollo de la sociedad y nuevos modos de producción, sin llegar nunca a formular una ley al respecto orillaba conclusiones en sentido similar, en su esfuerzo espectacular por comprender las desigualdades del desarrollo capitalista del siglo XVIII y XIX. En su momento analizaba a los países más avanzados y sus variadas formas productivas, su relación con modos de producción anteriores y con países de desarrollo menos avanzados. Y por dar un ejemplo, en relación a las conquistas hacía notar las desigualdades de su resultado, una nueva “fusión” y afirmaba: Todas las conquistas suponen tres posibilidades: el pueblo conquistador somete al pueblo conquistado a su propio modo de producción (es lo que los ingleses hacen en este siglo en Irlanda y parcialmente en la India); o bien deja subsistir el antiguo modo de producción y se limita a obtener un tributo (por ejemplo, los turcos y los romanos); o bien se produce una interacción de la que nace una forma nueva, una síntesis (particularmente en las conquistas romanas). En todos los casos, el modo de producción, sea el del pueblo conquistador como el del pueblo sometido, o el que resulte de la fusión de los dos, es determinante para la nueva producción que se establece”. (2)

Por otra parte, el propio Lenin se metía en tema de manera parcial y acertada, en función de comprender las etapas de la revolución rusa y las conclusiones para poder prever lo que vendría y las tareas y perspectivas de los bolcheviques. En este sentido decía en el año 1917: El hecho de que la revolución (de febrero) haya ocurrido tan rápidamente… es debido a una coyuntura histórica inusual donde estaban combinados, de una manera «altamente favorable», movimientos absolutamente distintos, intereses de clases absolutamente diferentes y tendencias políticas y sociales absolutamente opuestas» (3)

Tras esta larga serie de ensayos y aproximaciones, como parte de un estudio científico y marxista de todo el proceso de la revolución rusa, de la combinación de tareas, formas de producción, desarrollo social, clases e intereses de clases, Trotsky finalmente le da su definición más precisa a esta ley, en su “Historia de la revolución rusa” donde escribe: “Las leyes de la historia no tienen nada en común con el esquematismo pedantesco. El desarrollo desigual, que es la ley más general del proceso histórico, no se nos revela, en parte alguna, con la evidencia y la complejidad con que lo patentiza el destino de los países atrasados. Azotados por el látigo de las necesidades materiales, los países atrasados vénse obligados a avanzar a saltos. De esta ley universal del desarrollo desigual se deriva otra que, a falta de nombre más adecuado, calificaremos de ley del desarrollo combinado, aludiendo a la aproximación de las distintas etapas del camino y a la combinación de distintas fases, a la amalgama de formas arcaicas y modernas. Sin acudir a esta ley, enfocada, naturalmente, en la integridad de su contenido material, sería imposible comprender la historia de Rusia ni de ningún otro país de avance cultural rezagado, cualquiera sea su grado”.  (4)

Sobre la base de esta explicación científica se comprendía cabalmente por que, un país atrasado, con resabios feudales y con mayoría campesina, que a la vez desarrolló una moderna clase obrera trayendo los avances de la producción capitalista de otros países avanzados a sus propias ciudades, pudo condensar distintas tareas y objetivos en forma encadenada hasta el triunfo de la revolución socialista. Triunfo para el cual fue decisivo el partido bolchevique, forjado en su solidez en el enfrentamiento al zarismo y sus bárbaros métodos represivos. También en este terreno se vio una desigualdad y combinación; la monarquía zarista y un país reflejo del atraso, jugó el rol, sin quererlo, de obligar a templar al partido que con esa experiencia a cuestas, finalmente ganó  el apoyo de las masas en 1917 abriendo paso a un salto colosal hacia adelante del desarrollo de la sociedad rusa, creando el primer Estado socialista.

Agregaría Trotsky también, explicando el alto desarrollo de la organización militante en Rusia, lo siguiente: ““El retraso histórico no significa seguir simplemente las huellas de los países avanzados a una distancia  de cien o doscientos años. Más bien da lugar a una formación social combinada de muy distinto modo, y en la que los adelantos más recientes de la técnica capitalista y de su estructura están integrados en las relaciones sociales de la barbarie feudal y prefeudal, transformándolas, dominándolas y moldeando una singular relación entre las clases. Igual sucede con las ideas. Precisamente por su retraso histórico, Rusia resultó ser el único país europeo en que el marxismo como doctrina y la socialdemocracia como partido, disfrutaron de un poderoso desarrollo aún antes de la revolución burguesa; y es natural, porque el problema de la relación entre la lucha por la democracia y la lucha por el socialismo se sometió en Rusia al más profundo examen teórico”. (5)

Otras voces

Reivindicando a fondo este aporte de Trotsky, Nahuel Moreno toma en uno de sus trabajos este tema, como parte de un debate general y muy educativo sobre lógica y ciencia marxista en la década del setenta. Allí, reivindicando el descubrimiento de Trotsky diría: “para nosotros la ley del desarrollo desigual y combinado es la más importante descubierta por el marxismo y la ciencia moderna, como la teoría que unifica las leyes genéticas y estructurales. Ella nos permite darnos una nueva ley del surgimiento de lo nuevo, mucho más rica y correcta que la del salto de cantidad en cualidad. Por último, que esta ley no sólo es objetiva, sino lógica, da unidad a la lógica marxista al permitirnos estructurar las leyes genéticas con las estructurales. Por razones históricas hemos respetado el nombre que el formulador le dio a esta teoría. Es por eso que comúnmente decimos ley y no teoría como corresponde. Efectivamente, debido a que combina y unifica distintas leyes en una estructura es una teoría y no una ley. Es así como explica, entre otras, las leyes de la desaparición de lo viejo, del surgimiento de lo nuevo, las transformaciones y contradicciones internas de una estructura, la forma de ésta, etc”. (6)

Por esos mismos años, otro importante intelectual marxista, el estadounidense George Novack, escribiría un ensayo que por entonces cobraría mucha importancia, ya que contribuiría a comprender mucho mejor el tema y socializarlo entre la militancia trotskista y marxista en general, colaborando en su formación. El propio Nahuel Moreno lo reconocía así diciendo sobre el texto: “Novack ha escrito un folleto o “ensayo” de popularización de la ley del desarrollo desigual y combinado que supera largamente los modestos marcos que él mismo le impuso. “Este ensayo —comienza diciendo— tiene por objeto dar una explicación coherente y comprensiva de una de las fundamentales leyes de la historia humana”. “Esta es la primera oportunidad, que yo sepa, que se ha intentado esto”. (idem)

En ese ensayo, que recomendamos leer en su totalidad, Novack explicaría todo el recorrido de estudios y aportes parciales de diversas personalidades durante siglos y décadas, hasta llegar a la ley final de Trotsky de desarrollo desigual y combinado, y colaborando con su escrito, dando una explicación seria sobre la misma.

En su trabajo, entre muchas otras cosas Novack escribió: “la ley del desarrollo desigual y combinado es una ley científica de la más amplia aplicación en el proceso histórico. Tiene un carácter dual o, mejor dicho, es una fusión de dos leyes íntimamente relacionadas. Su primer aspecto se refiere a las distintas proporciones en el crecimiento de la vida social. El segundo, a la correlación concreta de estos factores desigualmente desarrollados en el proceso histórico…

…Cada síntesis única, que ha surgido del desarrollo desigual y combinado engendra en si misma posteriores crecimientos y cambios, los que a su vez pueden llevar a una eventual desintegración y destrucción de la síntesis. Una formación combinada amalgama elementos derivados de diferentes niveles del desarrollo social. Su estructura interna es, por lo tanto, altamente contradictoria. La oposición de sus polos constituyentes no solamente imparte inestabilidad a la formación, sino que lleva directamente a posteriores desarrollos. Más claramente que a cualquier otra formación, la lucha de los opuestos caracteriza el curso de vida de una formación combinada…

…La reciente historia de Rusia da el ejemplo más extraordinario de esta conversión de un castigo histórico en un privilegio. Al comienzo del siglo XX, Rusia era entre las grandes naciones de Europa la más atrasada. Este atraso abrazaba todos los estratos, desde el campesino abajo hasta la dinastía absolutista de los Romanov arriba. El pueblo ruso y sus nacionalidades oprimidas sufrían ambos las miserias del feudalismo decadente y del retraso del desarrollo burgués en Rusia. Sin embargo, cuando llegó el momento de la solución revolucionaria de estos problemas acumulados, este retraso demostró sus ventajas en muchos terrenos. Primero, el zarismo estaba totalmente alienado de las masas. Segundo, la burguesía era muy débil para tomar el poder en su propio nombre y mantenerlo. Tercero, el campesinado, al no recibir satisfacción de la burguesía, fue obligado a replegarse sobre la clase obrera en busca de dirección. Cuarto, la clase obrera no tenía formas de actividad petrificadas o sindicatos frenadores y burocracias políticas que la hicieran retroceder. Fue más fácil para esta joven y enérgica clase que tenía muy poco que perder y mucho que ganar, adoptar rápidamente la más avanzada teoría, el más claro programa de acción y el más alto tipo de organización partidaria. La revuelta campesina contra el feudalismo, un movimiento que en el occidente de Europa ha caracterizado el surgimiento de las revoluciones democrático-burguesas, se mezcló con la revolución proletaria contra el capitalismo, exclusiva del siglo XX. Como Trotsky señaló en la Historia de la Revolución Rusa, fue la conjunción de estas dos revoluciones diferentes lo que dio su poder expansivo al alzamiento del pueblo ruso y lo que explica la extraordinaria rapidez de su triunfo”. (7)

Novack, también correctamente destacaba la relación de los aportes de Trotsky entre la teoría de la revolución permanente y la ley del desarrollo desigual y combinado, y por eso agregaba lo siguiente: “Trotsky, el teórico, es mas celebrado por la formulación de la teoría de la Revolución Permanente. Sin embargo, su exposición de la Ley del desarrollo desigual y combinado podría ser aparejada a aquella en cuanto a su valor. No solo puso nombre a esta ley sino que también fue el primero que la expuso en su pleno significado y le dio una expresión redondeada. Estas dos contribuciones a la comprensión científica de los movimientos sociales están, de hecho, íntimamente ligadas. La concepción de Trotsky de la Revolución Permanente resultó de su estudio de las peculiaridades del desarrollo histórico ruso, a la luz de los nuevos problemas que se le presentaban al socialismo mundial en la época del imperialismo. Estos problemas eran particularmente agudos y complejos en países atrasados donde la revolución democrático-burguesa no se había dado, y planteaban la solución de sus tareas más elementales en un momento en que estaba planteada la revolución proletaria. Los frutos de sus ideas sobre esta cuestión, confirmados por el desarrollo actual de la Revolución Rusa, prepararon y estimularon su subsecuente elaboración de la ley del desarrollo desigual y combinado. Por cierto la teoría de Trotsky de la Revolución Permanente es la aplicación más fructífera de esta verdadera ley a los problemas claves de la lucha de clases internacional de nuestro tiempo-época de transición de la dominación capitalista al mundo socialista-y ofrece el más alto ejemplo de su penetrante poder”. (idem)

La vigencia de un aporte teórico

Cuando todos los días vemos la pandemia que azota a la humanidad y la crisis integral de un sistema capitalista que se venía incubando mucho antes que el Covid-19 entrara en escena, tenemos la ley del desarrollo desigual y combinado, como una herramienta que cobra plena validez y enorme magnitud, para comprender científicamente el momento que vivimos y sus perspectivas.

Puede suceder que en medio de una crisis global y con el avance de herramientas tecnológicas y audiovisuales que hacen correr las imágenes y las noticias por todo el mundo en cuestión de minutos, se tienda a naturalizar lo que vemos como supuesta realidad inmodificable. Pero lejos de esa naturalización muchas veces inducida por los grandes medios masivos de comunicación y sus gobiernos afines, o las justificaciones provenientes de corrientes reformistas y posibilistas, lo que estamos presenciando es una crisis capitalista de magnitud gigante, que condensa nuevas desigualdades y nuevas combinaciones sociales, productivas y económicas.

Las mismas solo pueden comprenderse correctamente apelando a la ley descubierta por Trotsky. O cómo entender si no que los EEUU, el país más avanzado tecnológicamente de la tierra, tenga hoy los peores niveles de contagio y muerte frente al coronavirus, y que a la vez se haya dado allí una de las mayores rebeliones sociales de los últimos tiempos.

Por otra parte, como no ver, analizando las últimas décadas, que del fracaso de un modelo burocrático stalinista, antisocialista por donde se lo mire, se hayan revertido modelos económicos sociales y restaurado el capitalismo en diversos países, lo cual fue presentado en su momento como el triunfo del capitalismo imperante y el fin de las ideas. Pero a la vez el desarrollo desigual y en tensión permanente de esos cambios, lejos de originar un triunfo y una nueva época de avance reformista, generó la combinación de la extensión del capitalismo a casi todo el mundo, con el advenimiento de un nuevo desorden mundial, el debilitamiento más extremo de la principal hegemonía imperialista y el surgimiento de nuevas capas obreras en países periféricos, más la irrupción del movimiento de mujeres con sus paros mundiales, del movimiento ambiental con acciones globales y, ahora también, de la juventud precarizada con sus paros internacionales. Es notorio este desarrollo de luchas sociales de nuevo tipo, combinadas con procesos de crisis económicas desiguales en su magnitud, entre una China ascendente y una UE en decadencia, por dar solo un ejemplo de actualidad.

Cómo no buscar un análisis más profundo utilizando esta ley, si queremos comprender los avances de China en el escenario mundial, tras integrar en su propio territorio nuevas formas de producción y tecnologías capitalistas, combinadas con altos niveles de masiva mano de obra explotada, lo cual anticipa avances de luchas sociales a futuro. La actual guerra comercial entre EEUU y China, los roces interimperialistas, los intentos de Alemania y la UE por recuperar terreno son consecuencias de los cambios desiguales en curso y, lucha de clases mediante, podrán dar lugar a nuevas combinaciones de poder.

Con la ley de Trotsky podemos comprender mejor y no sorprendernos,  cuando las masas del mundo vuelan en segundos a través de las redes sociales en comunicaciones de continente a continente, y ver que esos mismos avances hayan jugado, en forma combinada, un rol clave para desatar movilizaciones, rebeliones y revoluciones, contra gobiernos y regímenes políticos que no garantizan ni la comida elemental, ni el trabajo, ni el futuro de la juventud. Y esa juventud y una nueva generación de obreros precarizados y despojados, ponen contra las cuerdas en los lugares más dispares del mundo cada día a los capitalistas. En el desarrollo desigual del capitalismo imperialista en su etapa decadente, se puede tener una red social activa y morirse de hambre a la vez. Y la combinación de esas dos situaciones diferentes origina un salto en las luchas sociales que preanuncia nuevos cambios y fenómenos políticos y sociales.

Frente a todo esto, la construcción de organizaciones revolucionarias internacionales y nacionales adquieren plena vigencia y una nueva dimensión. También nuevas combinaciones desiguales en su experiencia y construcción. La internacionalización de la crisis capitalista y la apertura de nuevos procesos, trae aparejada nuevas relaciones entre socialistas y anticapitalistas del mundo, que antes no teníamos lazos ni una experiencia común. En este plano también es muy útil recurrir a esta ley, aunque hay sectores del propio trotskismo que no lo hacen, y creen en construcciones solo evolutivas, en copias de país en país, en desarrollos lineales.

En realidad, también para construir organizaciones revolucionarias hay que apelar y valerse de la rica realidad, que hoy, bajo un programa socialista, se pueden originar combinaciones positivas de diferentes experiencias y desarrollos. La dinámica construcción de la Liga Internacional Socialista de la cual el MST es parte, es un ejemplo positivo de este fenómeno, ya que interviniendo en los procesos más avanzados de la lucha de clases, desde diferentes países y continentes, está condensando en una organización común, experiencias y desarrollos desiguales, combinando saberes y prácticas, construyendo en común internacionalismo militante, frente a una crisis capitalista que combina grandes oportunidades a izquierda como elemento central, con una polarización social que no se detiene.

En el mundo de la pandemia y más adelante de la pospandemia, habrá nuevas combinaciones y desigualdades. El desafío es interpretarlas, comprenderlas, darnos una política y una estrategia revolucionaria, trotskista, para intervenir en esos fenómenos. En los tiempos de las revoluciones rusas, el marxismo tuvo que comprender sobre la marcha la relación entre países atrasados y adelantados, entre tareas democráticas y sociales, entre clase obrera y campesina. Y superar todo dogmatismo y reformismo, para tomar el cielo por asalto. Ellas y ellos hicieron su gran aporte desde el bolchevismo. No tendremos ahora, en medio de una crisis capitalista, menos desafíos que esos y tal vez sí, nuevas oportunidades y dificultades. Tenemos por suerte, la teoría de Trotsky que hoy nos seguirá ayudando a interpretar mejor el mundo. Y a luchar por nuestros objetivos con nuevas desigualdades y combinaciones a cuestas, con la convicción firme de creer en la revolución y el socialismo y el saber que no hay ninguna ley de la historia que diga que es imposible lograrlo.

(1) Resultados y perspectivas, León Trotsky

(2) Karl Marx   

(3) Cartas desde lejos, Lenin

(4) Historia de la revolución rusa, León Trotsky

(5) Tres concepciones de la revolución rusa, León Trotsky

(6) Lógica marxista y ciencias modernas, Nahuel Moreno

(7) La ley del desarrollo desigual y combinado de la sociedad, George Novack

 

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Bodart: «el trotskismo es la izquierda con vigencia y perspectiva» https://mst.org.ar/2020/08/20/bodart-el-trotskismo-es-la-izquierda-con-vigencia-y-perspectiva/ Thu, 20 Aug 2020 21:29:39 +0000 https://mst.org.ar/?p=26150 La izquierda debate a 80 años del asesinato de León Trotsky

El trotskismo en Argentina y el mundo, es la izquierda con vigencia y perspectiva

El dirigente del MST – FIT Unidad, diputado (MC) y Coordinador de la Liga Internacional Socialista, Alejandro Bodart, cerrará mañana viernes 21 el panel de debate online que el Frente de Izquierda – Unidad organiza a las 18.30hs, a propósito de cumplirse 80 años del asesinato en México de León Trotsky.

Al respecto, Bodart opinó: “Ante un mundo convulsionado por la pandemia y la crisis del capitalismo, con rebeliones enormes como en EEUU, Bielorrusia, Líbano y el año pasado en América Latina, la izquierda con vigencia y perspectiva es el trotskismo. Esto sucede en el mundo y también en nuestro país, porque somos la expresión de la izquierda que no se asimila al poder de turno, lucha por todos los derechos sociales y a la vez se plantea avanzar en unidad como alternativa para millones”.

Bodart, agregó: “El trotskismo es una corriente política, militante, que existe en todo el mundo y levanta banderas de una actualidad impresionante: contra toda forma de explotación y opresión; contra toda burocracia sindical, política y de todo tipo; y frente a los nacionalismos reaccionarios, con una visión que por encima de las fronteras une a la clase obrera, la juventud y los pueblos pobres. En Argentina, luchamos porque sea protagonista y una tercera opción, frente a la falsa polarización entre derecha y oficialismo. Y a escala mundial, en la primera línea de las rebeliones más candentes que cuestionan al capitalismo”.

Eventos de homenaje a León Trotsky

Viernes 21 de agosto, a las 18:30 hs, el FIT-Unidad organiza un debate online “Legado y vigencia de Trotsky”, con participación de dirigentes de los cuatro partidos del frente.

Sábado 22 de agosto, a las 18 hs, la Liga Internacional Socialista, de la cual el MST es su sección Argentina, organiza un acto internacional junto a referentes de más de 30 países, también online por los 80 años del asesinato de Trotsky.

Ambos eventos pueden seguirse por el facebook live del MST y la LIS

 

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