Liga Internacional de los Trabajadores – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Thu, 10 Feb 2022 15:48:20 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png Liga Internacional de los Trabajadores – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Declaración de la Liga Internacional Socialista (LIS) Ucrania https://mst.org.ar/2022/02/10/declaracion-de-la-liga-internacional-socialista-lis-ucrania/ Thu, 10 Feb 2022 15:48:20 +0000 https://mst.org.ar/?p=30742 ¡No a la agresión del imperialismo ruso a Ucrania!
¡Fuera la OTAN y EE.UU. del este europeo!
¡Basta de guerras al servicio de los imperialistas!

1. Nuevamente, el continente europeo está bajo la amenaza de una guerra a gran escala. Apenas empezó a caer en el olvido la guerra sangrienta en el territorio de la antigua Yugoslavia, las contradicciones Inter imperialistas y las ansias de expansión vuelven a poner a Europa al borde del abismo.
2. El debilitamiento de la hegemonía imperialista de EE.UU. está abriendo paso a un mundo completamente distinto. Rusia como nueva potencia imperialista está tratando de recuperar parte de lo perdido en los 90 y posicionarse hacia el futuro como socio prioritario del pujante imperialismo chino. El imperialismo estadounidense por su parte, con Biden como presidente es cada vez más agresivo y bajo la consigna de que “América ha vuelto” está intentando recomponerse.
3. La expansión continua de la OTAN para rodear a Rusia, su presencia cada vez mayor en el Mar Negro, la acumulación militar de EE.UU. en Grecia a partir del Acuerdo de Defensa conjunto, la venta de armas de alta tecnología a Ucrania por parte de Gran Bretaña y Turquía y la provocación que significa la intención por parte del imperialismo occidental de incorporar a Ucrania a la OTAN alimentan la posibilidad de un desenlace sangriento en la región.
4. El imperialismo ruso por su parte, que viene de lograr un éxito significativo en la carrera por los últimos sistemas de armas, ha designado el territorio de la antigua Unión Soviética como una esfera de sus “intereses vitales”. Una mezcla de temor por el deterioro de los regímenes amigos en su zona de influencia y el avance de la OTAN por un lado y sus aspiraciones expansionistas por el otro lo están llevando a una intervención cada vez más activa sobre sus vecinos. Más recientemente, las tropas de la CSTO bajo el liderazgo del ejército ruso llevaron a cabo un acto de agresión contra el pueblo de Kazajistán, aprovechando el pánico del régimen autoritario-burocrático frente a los trabajadores que se rebelaron contra el deterioro de su nivel de vida y la falta de libertades democráticas. Antes de eso, el imperialismo ruso también desempeñó un papel clave en la represión de las protestas sociales del pueblo bielorruso contra la cínica falsificación de las elecciones presidenciales de 2020 por parte del régimen autoritario-burocrático de Lukashenko. La piedra de tropiezo para el establecimiento del control completo y total del imperialismo ruso sobre el territorio de la antigua URSS viene siendo Ucrania. La intención de EE.UU. de incorporarla a la OTAN es una provocación que ha reforzado las intenciones de Rusia.
5. La Ucrania burguesa, débil en comparación con el poderío militar ruso y extremadamente dependiente tanto de los grupos oligárquicos internos como del apoyo externo del imperialismo occidental, en opinión de los líderes del Kremlin, sería un bocado que podría tomar sin mucha dificultad. Aunque el reforzamiento en el terreno militar que está llevando adelante la OTAN en las últimas semanas lo está haciendo dudar sobre los posibles resultados y abre la posibilidad de un acuerdo.
6. Las expectativas excesivamente optimistas que a nuestro juicio ha venido teniendo la élite del Kremlin se basan en una serie de factores. Entre ellos, en primer lugar, la dependencia cada vez mayor de los países de la Unión Europea del suministro de gas ruso. El rechazo de los países de la UE a su propia generación de carbón y la eliminación gradual del sector de la energía nuclear objetivamente ha hecho que muchos países clave de la UE dependan de Rusia y su Gazprom. Alemania ya se niega a proporcionar su espacio aéreo para el suministro de armas defensivas a Ucrania para “no enojar a Rusia” y han creído que esta tendencia sería la dominante. Sin embargo, en la medida que la presión de EE.UU. aumenta, el resto de las potencias europeas comienzan a alinearse con la Casa Blanca.
7. También debe señalarse que las autoridades burguesas de Ucrania han estado aplicando durante muchos años una dura política antisocial y neoliberal, que llevo a la mayoría del pueblo trabajador a una situación de extrema pobreza. En tal situación, el llamamiento de las autoridades ucranianas a los sentimientos patrióticos de los ciudadanos de Ucrania y los llamamientos a luchar contra la amenaza de la ocupación rusa siguen encontrando una resistencia bastante oculta. Pero está presente y más masivamente en el sur y el este de Ucrania, donde el imperialismo ruso está tratando de crear una base para sí mismo, utilizando demagógicamente el lema “protección de la población de habla rusa”. Por supuesto, aquí no estamos hablando de ninguna “protección de la población de habla rusa”, sino solo de un pretexto para la implementación de la agresión imperialista contra Ucrania.
8. Desafortunadamente, muchos segmentos del movimiento de izquierda de la ex Unión Soviética han sido influenciados por narrativas rusas que llaman a los trabajadores a luchar exclusivamente contra “su capitalismo” e ignorar la agresión imperialista rusa externa. Sin embargo, este llamado es solo una manipulación en manos de la burguesía imperialista rusa. La experiencia de los internacionalistas de la “Izquierda de Zimmerwald” en 1915 muestra muy claramente que el llamado a los socialistas de cada uno de los países beligerantes a concentrar su lucha contra su propia burguesía estaba dirigido precisamente a los socialistas de los países imperialistas. Mecanicistamente, un llamado similar a los socialistas ucranianos significa en la práctica y cínicamente llamarlos a ignorar la agresión imperialista rusa y abandonar cualquier intento de resistirla.
9. ¡La Liga Internacional Socialista llama a los trabajadores del mundo y en especial a la clase obrera rusa a oponerse a la ocupación de Ucrania que impulsa su gobierno y a evitar que esta se convierta en un campo de batalla de las potencias imperialistas! Somos muy conscientes de que Ucrania se ha convertido en un rehén en el juego y la competencia de los principales imperialismos del mundo. Entendemos perfectamente todo el cinismo y la mezquindad del imperialismo estadounidense y occidental, que ahora juegan a los “defensores de Ucrania” ante la comunidad internacional, temiendo perder su control decisivo sobre la economía de un país débil y dependiente del capitalismo periférico. Somos muy conscientes de que ambos campos imperialistas no defienden los intereses del pueblo ucraniano, sino exclusivamente sus propios intereses geopolíticos. La clase obrera de Ucrania no debe hacerse ilusiones sobre estos imperialismos “amigos” y sus verdaderas intenciones y exigir el retiro de la OTAN de todo el este europeo.
10. Sólo un giro socialista de izquierda radical en la política ucraniana y mundial dará a los trabajadores de todos los países las condiciones previas para obtener el control de su propio destino. En condiciones donde el capitalismo mundial persista en su fase imperialista, las amenazas de expansión militar externa persistirán y se multiplicarán. Pero ahora las tareas más urgentes pasan por enfrentar una posible invasión de Rusia a Ucrania y que esta se convierta en una nueva guerra sangrienta al servicio de los intereses imperialistas.

Nuestras consignas socialistas del momento actual:

• ¡No a la agresión imperialista rusa contra Ucrania!
• ¡Fuera la OTAN y el imperialismo occidental del este europeo!
• ¡Retirada inmediata de las tropas rusas de las regiones de Donetsk y Luhansk de Ucrania, así como de Crimea, para abrir paso a un proceso de autodeterminación de esas regiones!
• Trabajadores rusos: ¡únanse resueltamente a la lucha internacional para prevenir la agresión imperialista contra Ucrania y enfrentar a su propio gobierno!
• Trabajadores ucranianos: ¡únanse para enfrentar las agresiones de Rusia y sacarse de encima a los capitalistas títeres del imperialismo norteamericano que los gobiernan!
• ¡Reforcemos la solidaridad internacional de la clase obrera de todo el mundo con los hermanos y hermanas ucranianos de la clase proletaria! ¡Rechacemos el derramamiento de sangre proletaria al servicio de los imperialistas!

29/1/22

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Juan Sánchez, del Grupo de Trabajadores Socialistas. «En Colombia estamos ante una nueva situación» https://mst.org.ar/2021/06/23/juan-sanchez-del-grupo-de-trabajadores-socialistas-en-colombia-estamos-ante-una-nueva-situacion/ Wed, 23 Jun 2021 13:58:59 +0000 https://mst.org.ar/?p=29885 Desde Impulso Socialista, sección colombiana de la Liga Internacional Socialista (LIS) entrevistamos al compañero Juan Sánchez, directivo de la Asociación Sindical de Profesores Universitarios (ASPU) e integrante del Grupo de Trabajadores Socialistas. Con les camaradas del GTS venimos realizando un trabajo coordinado para intervenir en el proceso abierto en nuestro país y explorando las posibilidades de avanzar hacia un reagrupamiento político de los revolucionarios.

Se ha producido un cambio histórico, ¿cómo caracterizan la situación que se ha abierto en Colombia?

Antes de responder a la pregunta, una observación sobre la introducción a ella. Podría suscribir que se ha producido un cambio histórico, pero, inmediatamente después, hay que precisar cuál es el marco del mismo y con respecto a qué lo catalogamos como histórico.
Si nos referimos a la extensión, profundidad, radicalidad del proceso de movilización y protesta que arrancó el 28 de abril pasado, con la convocatoria al Paro Nacional, sin la menor duda hay un cambio cualitativo, histórico, respecto a la dinámica de luchas de las últimas cinco décadas. Habría que retroceder hasta 1977, al Paro Cívico Nacional del 14 de septiembre, para encontrar un hecho similar. Pero el proceso que arranca el 28 de abril fue muy distinto al del paro de 1977. Se dio en un país que es radicalmente distinto, en el cual en esas cinco décadas se dieron procesos muy profundos de transformaciones económicas, sociales y políticas.

El proceso que estalla el 28 de abril de 2021 expresa ese nuevo país. La economía colombiana está determinada por los procesos económicos internacionales; existen millones de pobladores urbanos pauperizados por la crisis económica que se incrementó hasta niveles sin precedentes por la pandemia; se tiene el cuarto desempleo juvenil del mundo (33.3%, superado solo por Costa Rica, España, y Grecia). A diferencia del país de 1977, tendríamos que afirmar que Colombia se sincronizó con el conjunto de los procesos políticos, de lucha y movilización de millones en el mundo y que eso, en sí mismo, es un cambio histórico.

Ahora, si nos referimos a lo que, hasta ahora, ha logrado el movimiento de masas, mirado en una perspectiva «histórica», habría que decir que aún ese cambio no se ha producido; se vislumbra, hay elementos que permiten avizorarlo, pero aún no se ha concretado. Para ejemplificar, desde 1957 -es decir, 65 años- nunca en Colombia la lucha del movimiento de masas ha logrado derribar un gobierno; asunto bastante frecuente en el vecindario (Ecuador, Bolivia, Perú, por nombrar solo algunos). Ni qué hablar del régimen político. Los elementos fundamentales del reaccionario régimen político colombiano -un régimen al cual no hay que dudar en catalogar de asesino- se han mantenido durante décadas. La tarea «histórica» de derribar por la vía de la lucha y movilización directa de millones de explotados y oprimidos a ese régimen político aún está planteada.

Las movilizaciones desde el 28 de abril, en un momento dado, colocaron contra las cuerdas al gobierno de Duque; cuya caída hubiese significado una fenomenal crisis (histórica) de ese régimen. Sin embargo, la unidad del conjunto de la burguesía y el respaldo vergonzante de las fuerzas que se reclaman como democráticas (léase la oposición de Petro y otros partidos denominados alternativos) condujo a que ni siquiera la tarea de tumbar al gobierno se haya podido concretar. Petro y esas fuerzas, en forma abierta y pública, ante la exigencia que comenzaba a ganar fuerza de masas de ¡Abajo Duque!, señalaron que Duque debía mantenerse hasta el 7 de agosto de 2022.
Ahora, su pregunta es cómo caracterizar la situación que se ha abierto en Colombia. Nunca una caracterización da cuenta de todos los elementos y dinámicas que están en juego en una realidad; menos en una realidad tan compleja como la colombiana. Pero las caracterizaciones son importantes porque dar un marco que permite ubicarse.
No haré una disquisición sobre las diversas situaciones que define la terminología clásica, marxista. No viene al caso. Para lo que interesa se puede afirmar que el movimiento que se ha desarrollado desde el 28 de abril -y que más allá de sus vaivenes o reflujos temporales continuará expresándose en el futuro- modificó en forma tajante la correlación de fuerzas entre las clases en el país.

Si bien la terminología clásica define la situación a partir de correlación de fuerzas entre las clases directamente antagónicas (burguesía y proletariado) y el proletariado colombiano (desde sus organizaciones de base, desde las fábricas, con el paro de la producción) no fue ni es aún un factor decisivo en las movilizaciones y acciones de lucha, sí se puede afirmar que, por la masividad, profundidad y extensión del movimiento se ha abierto una nueva situación. En el paro y sus masivas movilizaciones participaron en forma dispersa enormes masas trabajadoras no organizadas, centenares de miles de jóvenes desempleados de familias de trabajadoras, y fue visto con simpatía por toda la población. Se ha producido, por tanto, una modificación sustancial, cualitativa, de la correlación de fuerzas. Estamos, por tanto, ante una nueva situación. Podremos discutir su nombre, describirla, precisar sus elementos, pero hay una nueva realidad a ese nivel. ¿Cuánto dure? ¿Se profundizará rápidamente? No lo sabemos; eso está por verse.

Algunos señalan la situación actual en Colombia como pre-revolucionaria; es decir, previa o al borde de una situación revolucionaria. Si definimos la situación revolucionaria como aquella en la cual existen posibilidades reales de que el proletariado (acaudillando a millones de explotados y oprimidos) tome el poder a nivel nacional y, desde un gobierno obrero y popular (o como se le denomine) inicie un programa de transformaciones económicas y sociales de índole socialista, estamos aún lejos de ese momento. ¿Por qué? Porque para ello es necesario, casi que imprescindible, que exista un partido político que levante ese programa y que sea dirección efectiva de la lucha de millones contra el sistema capitalista (nacional y mundial). Y ese partido, hoy por hoy, no existe en Colombia.

Las luchas, masivas, heroicas, que involucran a miles o millones, por sí mismas no generan ese partido. Esas luchas abren y amplían la posibilidad de avanzar en su construcción. Pero mientras ello se dé, entonces, nos debatiríamos en medio de situaciones pre-revolucionarias crónicas, con flujos y reflujos, avances y retrocesos.
A un mes y medio del estallido, ¿cómo ven la situación actual y las tareas que están planteadas?

Al día de hoy no dudo en afirmar que el ciclo de movilizaciones masivas, de enfrentamientos radicales con las fuerzas represivas del régimen, de bloqueos de carreteras y vías urbanas, con participación decisiva de franjas juveniles populares, ha concluido temporalmente, aunque sigan ocurriendo choques esporádicos. No podemos descartar que vuelva a estallar súbitamente otra protesta, pronto o tarde, con carácter nacional o local. El conjunto de la situación económica y social tiene todos los elementos necesarios para que la movilización se pueda reavivar muy rápidamente. Cualquier medida del gobierno, cualquier atropello de las fuerzas represivas puede desatar nuevos y radicales estallidos.

Pero veamos un poco, ¿por qué concluyó el ciclo, sin que podamos afirmar que se ha cerrado el proceso? En primer lugar, y decisivo, por ausencia de una dirección que tuviese capacidad e interés efectivo en dar continuidad al movimiento y desarrollase un plan para profundizarlo. Ya señalé la posición de los partidos de oposición parlamentaria. Esos partidos dominan políticamente en la cúpula de la dirección sindical, del Comité Nacional de Paro (CNP). Esa dirección, aun cuando no representaba a todo el movimiento, sí influía decisivamente. Fijaba los días de manifestaciones masivas (en general los miércoles), aunque no era plan de esa dirección desatar un movimiento de las dimensiones que se produjo. Solo querían una movilización controlada el día 28 de abril, movilización que «se les salió de las manos». Entraron rápidamente a suplicar al gobierno la instalación de una mesa de negociación. El gobierno se resistió inicialmente pero luego, en una acción en la que combinaba intensa represión (con decenas de muertos, centenares de heridos y desaparecidos, agresiones sexuales a manifestantes, etc.) con negociaciones separadas, comenzó a desgastar y debilitar al movimiento.

Hace pocos días el Comité Nacional de Paro anunció que no convocará nuevas manifestaciones y que el pliego de peticiones presentado al gobierno será convertido en proyectos de ley para llevar al Parlamento a partir del 20 de julio próximo. La Federación Colombiana de Educadores (Fecode), que fue la única organización sindical que durante el mes de mayo mantuvo una declaratoria de paro, ha orientado a sus bases a retornar a la actividad académica normal. Entretanto se propone negociar con el gobierno, separadamente, su propio pliego de peticiones.

¿Las tareas planteadas? Diría que la decisiva y fundamental es lograr que la energía, combatividad y radicalidad demostrada por miles de jóvenes, que fueron la «primera línea» del movimiento, se traduzca, en este momento de descenso temporal del nivel de movilización, en un profundo y masivo proceso de reflexión política. Ese proceso podría sentar las bases para que los nuevos episodios de lucha y movilización generalizada, que seguro se producirán, tengan una mayor claridad en sus objetivos, estructuras de dirección democráticas y representativas de los distintos sectores en lucha y, de ser posible, lo cual sería un enorme logro, una centralización nacional de una dirección que, con representatividad, se postule como dirección alterna a la actual dirección burocrática y la obligue a modificar sus orientaciones.

Es urgente, igualmente, plantear en forma abierta la lucha por una nueva dirección política y sindical para los trabajadores. Los sectores clasistas y revolucionarios, minoritarios en este momento, deben enfrentar consecuentemente la batalla por derrotar, desde las bases, a la cúpula burocrática que domina al aparato sindical. Pero esa batalla solo se puede dar, con posibilidades de éxito, rompiendo con la política reformista, conciliadora y capituladora al régimen y al gobierno que domina al interior de esas direcciones.

¿Cómo ha sido el proceso de organización de masas? ¿Qué opinión tienen de la Asamblea Nacional Popular?

De conjunto, las masas obreras y populares colombianas no tienen sólidos niveles de organización. Entre los trabajadores solo una pequeña fracción (4.5% aproximadamente) está sindicalizada. En la clase obrera industrial el porcentaje es mínimo. La enorme mayoría de los obreros están contratados en forma temporal y, por temor a que no se renueven sus contratos, no se vincula a los sindicatos.

El proceso de movilización que se desarrolló con el paro del 21 de noviembre de 2019 -menos fuerte y menos extenso que el actual- mostró algunos embriones de organización en sectores populares; fundamentalmente entre la juventud. A partir del 28 de abril de 2021, en distintas ciudades (Cali en forma muy especial), se comenzaron a conformar las llamadas Asambleas Populares. De desarrollarse ese proceso, aún incipiente, podría lograrse una estructura organizativa que de mayor capacidad y fortaleza a futuros movimientos. Pero todo ello, insisto, está determinado por la orientación política mayoritaria que allí gane mayoría. Sin una perspectiva política cualquier proceso organizativo, valioso e importante sin duda, puede terminar incluso frenando el movimiento.

Para una compresión del proceso de la Asamblea Nacional Popular, desarrollada entre los días 6 y 8 de junio, remito a dos textos que están publicados en www.eltrabajadorsocialista.org sitio en internet del Grupo de Trabajadores Socialistas. El primero, una Declaración común de tres organizaciones trotskistas (el GTS, Democracia Directa e Impulso Socialista); el segundo, un análisis de los resultados de la Asamblea, artículo escrito por Armando Barrera.

Pero, a manera de síntesis, se podría señalar: la Asamblea Nacional Popular fue un esfuerzo válido, ya en un momento de descenso del movimiento (más de un mes después de su inicio), por agrupar fuerzas que cuestionaban la dirección burocrática del Comité Nacional de Paro y han intentado postularse como una opción de dirección.

¿Cómo ven las posibilidades de un polo fuerte de la izquierda revolucionaria?

Si entendemos por «izquierda revolucionaria» a quienes defendemos un programa anticapitalista, tenemos que señalar que somos, de conjunto, bastante débiles en Colombia. Lograr un «polo» entre ellos, por lo menos un accionar unificado en algunos terrenos, podría ser un paso adelante. La realidad presiona en el sentido de unir las fuerzas de los revolucionarios. Eso sería un paso adelante, siempre y cuando, esa unidad se logre sobre sólidas bases de principios y con métodos correctos en la vida interna de las organizaciones.

Existe una franja de organizaciones relativamente amplia, con influencia importante en algunos sectores, que no están totalmente integradas a la oposición parlamentaria abiertamente reformista, que se diferencian en algo de ella, pero no avanzan a levantar un programa por la toma del poder por los trabajadores, contra el capitalismo, por el socialismo. Son organizaciones que solo llegan hasta proponer la lucha contra el modelo neoliberal; por un modelo de «capitalismo humano» como el que defiende Gustavo Petro, principal representante de la oposición parlamentaria reformista.

Con estas organizaciones lo que está planteado es actuar en común impulsando la lucha y movilización de los trabajadores, logrando que en las organizaciones de masas las decisiones se adopten de forma democrática. La realidad y el proceso de lucha puede llevar a individuos (o sectores) de esas organizaciones a comprender que es en vano la lucha por reformar el capitalismo. Solo un conjunto de radicales medidas anticapitalistas, aplicadas por un gobierno de los trabajadores, puede comenzar a solucionar los problemas y necesidades que día tras día agobian a millones y millones de explotados y oprimidos, en el país y el mundo.

¿Quieres agregar algo más?

Quisiera resaltar la importancia decisiva que tuvo y tiene la solidaridad internacional para contener en algo la brutal arremetida represiva del régimen y el gobierno de Iván Duque contra el pueblo colombiano. Esas manifestaciones ante las embajadas y consulados, las declaraciones de defensores de derechos humanos, la exigencia de que cese la represión, no solo son un respaldo moral: son una fuerza política objetiva en la batalla por contener la mano de un régimen y gobierno asesino. Hago el llamado a que esta actitud solidaria se mantenga en todos los países, pues la lucha continúa.

Campaña internacional de la LIS. Colombia: solidaridad con la rebelión y repudio al terrorismo de Estado

Desde la coordinación de la Liga Internacional Socialista junto a nuestra sección colombiana, Impulso Socialista, iniciamos una campaña en apoyo a la lucha del pueblo de Colombia y en repudio al terrorismo de Estado.
Hasta hoy, el gobierno genocida de Duque asesinó a 48 jóvenes, desapareció a otros 129, hirió y detuvo a varios miles, y amparó la violencia sexual por parte de las fuerzas represivas y paramilitares.
Exigimos el castigo a todos los responsables de dichos crímenes de lesa humanidad. Colaborá difundiendo en las redes sociales un video o una foto tuya con este flyer.

Alejandro Bodart, en Colombia

Desde hace varios días nuestro compañero Alejandro Bodart, coordinador de la LIS y secretario general del MST en el FIT Unidad, se encuentra en Colombia desarrollando una intensa gira militante por varias ciudades.
Invitado por las compañeras y compañeros de Impulso Socialista, la sección colombiana de la LIS, Bodart está participando de una serie de eventos y reuniones políticas de la izquierda, sindicales y de movimientos sociales.

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