Litio – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Fri, 12 May 2023 23:07:51 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png Litio – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Cristina, otra lobista del litio  https://mst.org.ar/2023/05/03/cristina-otra-lobista-del-litio/ Wed, 03 May 2023 13:55:46 +0000 https://mst.org.ar/?p=33002 Boric no es modelo de nada, nunca. El 27 de abril la vicepresidenta rompió el silencio y dio un discurso para su militancia donde reivindicó el modo de producción capitalista y se metió en el debate sobre el litio: “Chile acaba de presentar el plan estratégico del litio. Tenemos que debatir si lo vamos a declarar recurso estratégico y conformar una asociación con privados y las provincias para manejar el recurso”. Entre los debates que rodean al litio está el planteo de su nacionalización. La vicepresidenta toma el ejemplo chileno para usarlo como orientación del camino a seguir. Desde ya, los bienes comunes nunca deberían ser privados porque son comunes y estratégicos para la vida. Es inevitable preguntarnos ¿nacionalizar para producir qué? La nacionalización en manos de ecocidas y contaminadores ¿es una salida? En esta etapa del capitalismo decadente, la burguesía con proyectos de desarrollo nacional está extinguida. La clase política tradicional responde a los intereses externos y tiene lazos orgánicos con el capital productivo y financiero al que nadie votó pero que aún así gobierna. ¿Acaso YPF “nacionalizada” trajo beneficios sociales? ¿Es nacional y popular con una orientación social justa? Pues no. Es una empresa mixta (símil a lo que Boric propone en Chile) con fines de lucro asociada con Chevron para saquear Vaca Muerta y con Shell y Equinor para depredar la Costa Atlántica o comercializar (como YPF Agro) agrotóxicos al servicio del monocultivo y los pools de siembra. Que la gestión de este bien sea nacional o privado, no cambia el ecocidio que provoca, no resuelve el problema de la crisis energética, es ganancia para pocos y problemas para todos. Sin acceso a la información, sin democracia directa y vinculante y sin la planificación de los trabajadores y quienes viven en los territorios: EL LITIO NO SE TOCA.

Valor de uso o valor de cambio. Como es sabido la extracción de litio tiene múltiples fines, pero la demanda irracional del último periodo tiene como destino la industria de automóviles eléctricos que son consumidos principalmente por la Unión Europea, EEUU y China, potencias que tejen todo tipo de estrategias para apropiarse de litio: los TLC, acuerdos bilaterales y hasta el ingreso de tropas del Comando Norteamericano Sur disfrazados de “investigadores”. A diferencia de las alternativas del transporte público eficiente, con planes de movilidad al centro del trabajo, con la reorganización de los horarios laborales y la limitación del uso individual, la electromovilidad es una falsa solución a la crisis climática que solo beneficia a las economías más contaminantes del planeta y reproduce un mismo modo de consumo artificial. En este marco, el debate en torno al valor de uso social que pueda tener el litio queda absolutamente postergado. No podemos legitimar posturas que se disfrazan de “agregar valor”, a los mecanismos más destructivos y contaminantes. El capital y el Estado utilizan el discurso de la transición energética para confundir conscientemente el valor de uso social con el valor de cambio privado.

“No hay soluciones milagrosas, no nos va a salvar ni Vaca Muerta, ni el litio. Sí el trabajo, el desarrollo y la redistribución de los ingresos”. Este discurso es cierto pero lo que no dice la vicepresidenta es que desde la última dictadura la matriz productiva del país tiene una tendencia ascendente hacia la re-primarización económica. Ningún gobierno fue ajeno a esto, mucho menos el de Néstor y Cristina, quienes ampliaron aún más la frontera sojera, dieron luz verde a Barrick Gold en la cordillera y firmaron el acuerdo secreto con Chevron en un remate de la soberanía nacional. Para realizar lo que Cristina propone, hay que hacer el camino inverso al que tomó. Abandonar la matriz neocolonial agro-minera-petrolera exportadora atacando el capital financiero que convierte nuestros bienes comunes en commodities y mutando hacia la industrialización con el desarrollo del ferrocarril, construyendo un sistema de transporte público, colectivo y limpio y un plan de viviendas y reurbanización social. Orientar la producción hacia las necesidades sociales y no las del capital. Poniendo al trabajador y las comunidades en el centro. Ni el precio extraordinario del litio nos salvará si la economía sigue atada a los designios del FMI y a una clase política antiobrera, ecocida, patriarcal y racista.

¿Nacionalizar el extractivismo? La propuesta del presidente chileno, que reivindica Cristina, no es la nacionalización total, sino prever asociaciones estatales con empresas privadas para la exploración y producción. Codelco será la empresa estatal encargada de negociar la participación estatal en los contratos con las dos empresas que extraen el litio en el Salar de Atacama: SQM (contrato hasta 2030) y Albermale (2043). Las mismas tienen contratos de arrendamiento de las tierras con CORFO (Corporación de Fomento de la Producción), institución que administra el Litio. La pregunta del millón es…¿Con quién fue debatida la Estrategia Nacional del Litio? A las comunidades aledañas a los salares no se las convocó a nada. Sin embargo, sobran las reuniones del progresista Boric con los lobistas de las corporaciones de electromovilidad, interesados en expandir la explotación del litio. La lógica de participación en Argentina no es distinta, la democracia es una ficción cuando se trata de garantizar derechos básicos. Los pueblos se encuentran en completa desigualdad con las corporaciones. Alberto hace poco volvió a insistir con la zonificación minera en Chubut, en Añelo (Neuquén) se llevó adelante una audiencia pública sin público, ilegal e ilegítima para llevar adelante sin licencia social el Oleoducto y Puerto petrolero en el Golfo San Matías, también en nombre de la soberanía y transición. En la Puna los estudios de impacto ambiental son vergonzosos, el Acuerdo Escazú del que tantas olas hace el gobierno es ficción absoluta, ni información, ni participación, ni protección a ningún defensor de los territorios. El litio no se debe tocar en Argentina, ni en formato estatal, ni mixto ni privado. Primero, que se respete el derecho a decidir de los pueblos que enfrentan estos proyectos que amenazan sus formas de vida. Segundo, invocamos el principio precautorio y la ley general de ambiente con consulta popular vinculante. Tercero, que se abra un debate plurinacional en lugares de trabajo, universidades, colegios y terciarios sobre la transición post fósil para debatir y definir la necesidad de planificar la economía para producir menos, mejor y crecer en calidad de vida; para sustituir este régimen de propiedad por uno social, acabar con la obsolescencia programada… En fin, hablamos de cuestionarlo todo para revolucionar toda la estructura económica, social y el Estado, por uno obrero, ecosocialista y de las mayorías.

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Litio. El mito salvador de una economía quebrada https://mst.org.ar/2023/04/05/litio-el-mito-salvador-de-una-economia-quebrada/ Wed, 05 Apr 2023 14:40:04 +0000 https://mst.org.ar/?p=32871

Escribe: Jessi Gentile, Red Ecocosociaslista – MST

El litio es el elemento número tres de la tabla periódica, hablamos del metal más liviano, es electropositivo, su función es clave para acumular y almacenar energía en baterías, a diferencia del sol, el viento o el petróleo no es una fuente de energía sino de almacenamiento.

En relación al oro que fue descubierto en el 4000 a.c, el litio es un metal muy joven, descubierto en Suiza en 1800 y en nuestra Puna en 1920, aún no tiene el historial de guerra y conquistas que el oro, sin embargo, hoy le da carga a los dispositivos que son indispensables en nuestra vida, computadoras, celulares, tablets etc.

La batería del celular fue desarrollada en 1980 y en 1991 la empresa Sony la empezó a comercializar porque facilitaba tener una batería de muy bajo peso, pero con mucha capacidad energética, transformando al litio en el rey de la eficiencia.

Su uso habitual era para tratamientos de farmacología, en vidrios, cerámicos, como absorbente de CO2 en los submarinos, pero su uso explosivo fue con la batería.

En la actualidad un celular contiene menos de 1 gr de litio, un auto Tesla 6 kg, equivalente a 17.000 celulares. Este dato se refleja en la demanda y explotación del litio en la Puna. Si se pretendiese transformar todo el parque automotor de un país a batería de litio, estaríamos hablando de la extinción de nuestros salares, del agua y las comunidades que lo habitan.

No es transición energética, es ecocidio extractivista

El litio no se encuentra en esa condición de metal en la naturaleza, a diferencia de lo que ocurre con el oro, la plata o el cobre. El litio se puede obtener de ciertas rocas a través de la megaminería a cielo abierto con lixiviación sulfúrica, y su máxima explotación radica en Australia.

La otra fuente son los salares de altura, como Uyuni en Bolivia, Atacama en Chile o el salar del Hombre Muerto en Catamarca, el de Olaroz en Jujuy y en la Puna salteña.
Los salares son perforados entre 1.000 y 3.000 metros de profundidad hasta llegar a las napas con salmueras (ríos subterráneos) extrayendo con bombas y depositando el agua en enormes piletones de grandes extensiones, como tres mil veces la cancha de River. Durante 18 meses se evapora el agua al sol, es decir se pierde el agua que es de las comunidades y luego precipitan las sales para obtener el cloruro de litio y luego el carbonato de litio.

Argentina, Chile y Bolivia; el verdadero triángulo de las Bermudas 

El ranking de los países con las mayores reservas del mundo lo lidera Bolivia, con 21 millones de toneladas de litio; le siguen Argentina (19 millones); Chile (9,8 millones); Estados Unidos (9,1 millones) y cierra el top cinco Australia (7,3 millones). Hay más litio en Sudamérica que en Australia, aunque en éste último es más fácil extraerlo, es también más más caro, cuesta 9.000 dólares una tonelada y en Sudamérica 3.500. Algunos dirán que la diferencia de costo tiene que ver con el método de extracción ya que en roca se requiere de más tecnología y energía que la evaporación al sol, que es gratis. Aunque hay que agregar que nuestro país es amigable con las corporaciones extranjeras ofreciéndoles un país con regulación cero, con dependencia y carencia de dólares, con mano de obra precarizada y con endeudamiento externo. Además, desde 1994 la Constitución establece que los bienes comunes son de las provincias, (¡como si la hidrogeología conociera de fronteras!) lo que implica dejar a conveniencia de cada élite provincial la «negociación» de nuestros bienes con corporaciones mafiosas que manejan presupuestos más grandes que los PBI del NOA.

En los tres países latinoamericanos.  la exploración y explotación son muy distintas, aunque las consecuencias son las mismas: crisis hídrica en ecosistemas áridos, extinción de los humedales con su respectiva flora y fauna, despojo de comunidades y desocupación.

En Bolivia la explotación la hace el Estado y se asocia con privados para darle valor agregado una vez que obtiene el recurso. En Chile con el legado privatista de minerales y agua, el litio fue declarado estratégico y lo concesiona CORFO (Corporación de Fomento de la Producción) a dos empresas privadas que extraen el metal hace más de 40 años, pagando el 40% de regalías y obligadas a vender el 25% del litio en el país.

En nuestro país dos empresas están extrayendo litio aunque hay decenas de proyectos en danzas, Sales de Jujuy-Orocobre -Toyota y Livent que está en Catamarca desde los 90. Entre las dos producen unas 35.000 toneladas anuales de las 459.000 toneladas de Carbonato de Litio Equivalente que se producen en el mundo entero.

Argentina exporta el 100% como commodity a muy bajo valor y bajo el escandaloso código minero menemista, el cual impone que la regalía provincial es del 3% pero al valor de boca de mina, o sea al valor de la salmuera. Es decir, de 380 millones de dólares de recaudación los Estados cipayos se quedan con menos del 3% y los pasivos ambientales, mientras las corporaciones se quedan con las ganancias. A esto se suma el escándalo de corrupción por evasión impositiva de Livent que estaba exportando a 4.000 dólares la tonelada cuando el valor de mercado en ese momento era de 9.000 dólares.

Desde la invasión de Rusia a Ucrania la tonelada de carbonato de litio aumentó a 70.000 dólares y la proyección es que para los próximos 10 años la demanda supere a la oferta. Negocios para el triángulo de impunidad de poder político, judicial y corporativo, despojo para las mayorías sociales.

Entender el colapso y organizar la respuesta 

La ecuación que milita sin grieta la clase política es que la crisis se supera pagando al FMI y aumentando las exportaciones, una fantasía cruel que están pagando con hambre, miseria y desocupación, en un nuevo ciclo de saqueo, las mayorías sociales. La frontera extractivista del modelo primario exportador se sigue expandiendo a costa de destruir humedales, bosques, salares, contaminando y secando ríos, entregando el mar y destruyendo nuestros principales ecosistemas. La inflación camina al 120% cuando termine el año, se acaba de conocer que asciende a 18 millones de pobres la población argentina y que el porcentaje de niñez (menores de 15 años) alcanza la vergonzosa cifra del 54.2%. Con 20 millones de trabajadores ocupados de los cuales el 45,3% está precarizado.

Mientras más exportamos y más divisas entran, más pagamos y más nos empobrecen. La deuda sigue ascendiendo, llegando hoy a $396.540 millones de dólares.
El país está quebrado y es criminal seguir insistiendo con fórmulas caducas que nos han traído hasta este colapso. Rechazamos toda forma de apropiación en manos de esta lógica capitalista, corporativa y de sus gestores políticos. El modelo de producción hay que cambiarlo invirtiendo la ecuación, produciendo en función de lo que necesita la población y no la ganancia privada. No se pueden gestionar los territorios como si estuviéramos en 1880, no tiene precio la cuenca hídrica de los salares, sobre el curso del agua se organizan la vida de las comunidades y los animales. El saqueo está secando todo.

El falso progresismo y la derecha más rancia tienen puntos solidarios cuando se trata de exprimir nuestros territorios a base de contaminación y represión. Son todos negacionistas de la crisis climática pero entusiastas pagadores al FMI.

La transición post fósil no es un debate, es una urgencia evidente, pero tiene que ser sobre la base de la planificación democrática de la economía, con los trabajadores y las comunidades dentro y requiere una perspectiva internacional de complementariedad productiva y colaboración. Cambiando el régimen social de propiedad. Al mismo tiempo terminar con la obsoles-cencia programada que produce dispositivos eléctricos de corta durabilidad, es un patrón de acumulación insostenible. Al consumo fomentado de forma artificial hay que reemplazarlo por el derecho a la información pública real científica, para una re-educación consciente. Para esta perspectiva antisistémica y ecosocialista tenemos que organizarnos y en simultáneo seguir planteando que se aplique el principio precautorio, que establece que toda modalidad productiva que pueda impactar negativamente debe ser suspendida, como así también la ley general de ambiente que nos asiste como razón, incluso legal y de democracia básica. Que promuevan por ejemplo la consulta popular vinculante, para que sean los pueblos los que decidan, como ocurrió en Esquel hace 20 años contra la mega-minería.

 

 

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