Malvinas Argentinas – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Wed, 05 Apr 2023 15:28:10 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png Malvinas Argentinas – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Malvinas, a 41 años. Presente en la memoria y en la lucha antiimperialista https://mst.org.ar/2023/04/05/malvinas-a-41-anos-presente-en-la-memoria-y-en-la-lucha-antiimperialista/ Wed, 05 Apr 2023 15:28:10 +0000 https://mst.org.ar/?p=32887 Atravesamos un nuevo aniversario de la recuperación momentánea de Malvinas. Pasaron 41 años de una causa nacional que está más vigente que nunca. Desde la canción más impactante del Mundial hasta el debate sobre las causas, las responsabilidades y la necesidad de recuperar esa parte del territorio argentino, cruzaron las discusiones de este nuevo aniversario. Terminada la guerra o incluso desde antes de la capitulación de la dictadura, se presentó un debate ideológico que todavía continua. Este debate es sobre el carácter y el balance de la política sobre la guerra y atraviesa estas cuatro décadas. Pero es más amplio.

Escribe: Carlos Carcione

El debate sobre la guerra, su justeza y si se podía ganar, no es una discusión solamente histórica. Es también una disputa ideológica sobre si es posible o necesaria la conquista de la independencia nacional que está inconclusa, en la medida que gran parte de las decisiones sobre los bienes, las condiciones de vida del pueblo trabajador, el proyecto de país, y la soberanía sobre esa parte del territorio nacional y otros, estén condicionadas por la intervención y la dominación imperialista ya sea política o económica.

El hecho de que la recuperación de las islas fuera (mal) planificada y ejecutada como una aventura irresponsable por la dictadura militar no le quita el signo de guerra justa. La prueba pasada por las direcciones políticas burguesas, empresariales y de la burocracia sindical durante la misma demostró no solo la cobardía de esas cúpulas sino también su subordinación a las metrópolis. Por otra parte, el cauce revolucionario en el que se expresó el movimiento de masas del país con enormes movilizaciones antiimperialistas y que despertó la simpatía y solidaridad de varios pueblos hermanos resultaró en la cara opuesta a aquellas direcciones.

Lo mismo ocurrió con la valentía y la decisión heroica de los jóvenes soldados argentinos, mal armados, pésimamente avituallados y miserablemente alimentados y maltratados durante el conflicto, que contrastó con la actitud pusilánime con el enemigo inglés y represora con la tropa propia por parte de los mandos.

Los mismos que en el 82 se escudaron en la existencia de la dictadura militar para repudiar la recuperación de las Malvinas o que entonces se silenciaron o levantaron una posición pacifista que en definitiva llevaba a la derrota, son los que en estos cuarenta años emprendieron una política de Desmalvinización. Es decir, de no reivindicar la justeza de la guerra y los derechos soberanos argentinos. Los nombres de estos actores hay que mencionarlos una y otra vez para que les quede marcado a fuego. El radicalismo y Alfonsín1 con su caracterización de la recuperación como Camión Atmosférico, el peronismo y su silencio cómplice del imperialismo en ese entonces y subordinado a este durante estos años incluyendo el actual gobierno de los Fernández, la socialdemocracia y su alianza explicita con Inglaterra, el Partido Comunista y su posición pacifista encubridora de una capitulación y el Papa como agente directo del triunfo inglés. En este ambiente solo destaca como una izquierda revolucionaria consecuentemente antimperialista el PST2, antecesor en ese entonces de nuestro MST.

El carácter de la guerra

Escudados en la dictadura, la mayoría de los partidos y dirigentes del sistema y lamentablemente una parte importante de la intelectualidad progresista adoptaron una posición funcional al imperialismo inglés que aún conservan. El PST tomaba la siguiente definición que Trotsky había expresado en una entrevista con el dirigente obrero argentino Mateo Fosa en 1938: “En Brasil reina ahora un régimen semifascista (1938) que todo revolucionario no puede ver más que con odio. Supongamos que mañana Inglaterra entra en un conflicto militar con Brasil. En ese caso estaré del lado del Brasil “fascista” contra la Inglaterra “democrática”. ¿Por qué? Porque el conflicto entre ellos no será una cuestión de democracia o fascismo. Porque si Inglaterra saliera victoriosa pondría a otro fascista en Río de Janeiro y colocaría doble cadenas a Brasil. Si Brasil fuera victorioso, daría un poderoso impulso a la conciencia nacional y democrática del país y conduciría al derrocamiento de la dictadura… La derrota de Inglaterra daría un golpe al imperialismo británico y un impulso al movimiento revolucionario del proletariado británico… Bajo todas las máscaras uno debe saber cómo distinguir a los explotadores, los esclavistas y saqueadores”.

La capitulación y movilización revolucionaria que derivó en la caída de la junta militar y la apertura democrática demostraron la justeza de esta caracterización y pronóstico. Los que desde la izquierda escogieron la posición pacifista como el PC, colaboraron con la derrota.

Los otros enclaves

Pero Malvinas o el caso emblemático, aunque de proporciones completamente distintas en la actualidad al del Lago Escondido en manos de Lewis, no son los únicos enclaves que sostiene el imperialismo en nuestro territorio. Desde el punto de vista político quedó demostrado la subordinación a Estados Unidos en la reciente visita de Alberto Fernández3a ese país, mientras que la sumisión y mantenimiento del acuerdo con el FMI cada vez más oneroso para el país y nuestro pueblo es otra clara muestra de colonización política y económica.

Por otra parte, las principales ramas económicas concentradas en el saqueo económico, la mayoría de ellas con métodos extractivistas, también son controladas por capitales imperialistas. El Agronegocio, el capital financiero, la producción de energía, incluso la principal vía navegable de país el río Paraná en la llamada Hidrovía, monopolizan la extracción de granos, la producción de la agroindustria y su exportación, lo mismo que la gran minería a cielo abierto y los nuevos proyectos de litio y gran parte de la exportación, todo esto es controlado por diversas empresas multinacionales. Es decir, no solo la ocupación del territorio de Malvinas, sino además el saqueo de nuestros bienes comunes y del trabajo de generaciones.

La lucha por la independencia nacional y la recuperación de Malvinas es indivisible

Lejos de cualquier medida práctica, la “democracia” argentina, o para decirlo más claro el régimen de los partidos políticos de la burguesía, definen un rumbo “diplomático” para la recuperación de las islas. Pero se obtiene un resultado estéril. Tanto el gobierno de Alberto y el Frente de Todos en la actualidad, como todos los gobiernos anteriores desde la caída de la dictadura, es apenas un camino burocrático que muere en los recintos de la ONU, donde la declaración por la descolonización de esa parte de nuestro territorio se vota cada año por mayoría, pero solo sirve para obtener títulos periodísticos.

Mientras tanto la garantía de mantener el ilegítimo e ilegal acuerdo con el FMI como política de Estado desangra los recursos, los bienes y las vidas de nuestra gente. Al mismo tiempo que los enclaves económicos que describíamos más arriba reciben privilegios de todo tipo. Facilidades para exportar, tipos de cambio subsidiados, legitimación para la fuga de capitales, regímenes especiales para la inversión en el saqueo, exenciones impositivas y la lista prerrogativas sigue. Esta separación artificial lo único que consigue es enmascarar la entrega del territorio por un lado y la entrega económica y política por otro.
Por eso la política de recuperación de las islas de estos gobiernos es inútil. Hace falta un plan integral político y económico de independencia nacional que complete la lucha que comenzó en 1810 y que aún está inconclusa. La energía popular para lograrlo existe, pero para que esta lucha triunfe deben gobernar los que nunca gobernaron, los trabajadores y la izquierda.

1. https://periodismodeizquierda.com/a-41-anos-de-malvinas-alberto-se-declara-aliado-absoluto-de-eeuu/
2. https://periodismodeizquierda.com/diferentes-posturas-frente-a-la-guerra-el-pst-una-politica-principista/
3. https://periodismodeizquierda.com/a-41-anos-de-malvinas-alberto-se-declara-aliado-absoluto-de-eeuu/

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Diferentes posturas frente a la guerra. El PST: una política principista https://mst.org.ar/2022/04/06/diferentes-posturas-frente-a-la-guerra-el-pst-una-politica-principista/ Wed, 06 Apr 2022 21:28:31 +0000 https://mst.org.ar/?p=30976 Escribe: Carlos Carcione

En algo más de dos meses del año 1982 quedó a la vista la enorme voluntad antiimperialista del movimiento de masas, el cinismo de las direcciones políticas burguesas, la cobardía y brutalidad de los jefes militares, el heroísmo de la juventud plebeya argentina en armas y lo que trataremos en este artículo: la actuación de la izquierda. Especialmente del único partido que tuvo una política revolucionaria consecuente frente a la guerra, el Partido Socialista de los Trabajadores (PST).

La guerra fue una prueba de fuego también para la izquierda. El país se conmocionó. La dictadura que había comenzado a hacer agua con la crisis económica de 1980 y por la reacción de lucha de sectores del movimiento obrero y popular, se vio impactada por la movilización obrera del 30 de marzo de 1982, en la que hubo duros enfrentamientos entre las columnas de trabajadores y la represión, que dejaron un trabajador muerto. Se pasó de la resistencia defensiva a los militares, al ascenso obrero contra el gobierno, hasta que se abrió, con la recuperación de las islas, una enorme movilización nacional antiimperialista en días. Este cambio brusco en la realidad puso a la izquierda a probar sus apoyos teóricos, sus análisis y políticas.

Causa justa y antiimperialista

La primera definición acertada del PST fue la que ordenaba el debate: la recuperación de las Islas Malvinas era una causa justa y antiimperialista. Y esto es así independientemente de que la cúpula de las fuerzas armadas que conducían la dictadura pretendiera utilizar la acción militar para eludir la crisis que amenazaba con ponerla en jaque. El PST sin llamar a confiar en ese régimen genocida, se asentó en una definición de Trotsky, quién en una conversación con el dirigente obrero argentino Mateo Fosa hacía una definición de una situación similar, aunque hipotética. Si el Brasil semifascista de la dictadura de finales de los años 30 entraba en guerra con el Imperio Británico, según el fundador del Ejército Rojo, no habría ninguna duda en colocarse del lado del Brasil “fascista” pero dependiente contra la “democrática”, pero imperialista Inglaterra. Apoyado en esta definición el partido ordenó su política. Esquemáticamente, estudiando los materiales de la época del PST, se puede concluir que su política giró alrededor de un claro eje antiimperialista.

La exigencia de desconocimiento de la deuda externa con los agresores, de la expropiación de los bienes imperialistas en el país como empresas, corporaciones, fabricas, bancos, etcétera. La organización desde las fábricas, empresas y sindicatos de la clase trabajadora para facilitar las donaciones de todo tipo, y reclamar el armamento de los obreros, y una participación activa de la CGT en la organización de la movilización obrera. Lo mismo que reclamaba la democratización de la vida y la sociedad en el país. En sus periódicos de la época que se distribuían en ese momento semi clandestinamente, plantea por ejemplo la necesidad de la legalización y actuación democrática de los partidos, sindicatos y otras organizaciones de masas.

Movilización para ganar la guerra

Al mismo tiempo, proponía aquellas medidas para debilitar económicamente al imperialismo, y denunciaba medidas económicas de la dictadura como una propuesta del ministro de Economía Aleman que planteaba en plena guerra la privatización de gran parte de las empresas estatales como por ejemplo Segba (la eléctrica después descuartizada por Menem) y el asombroso caso de pagar la deuda externa en medio de la guerra con los organismos internacionales y acreedores imperialistas. E intentaba avanzar en la democratización a caballo del proceso antiimperialista desatado en el país. Desarrolló una política de que fueran la clase obrera y los sectores populares los que encabezaran la movilización nacional para ganar la guerra. Así informaba cómo mientras patronales imperialistas como Renault suspendían a miles de trabajadores, esos mismos trabajadores hacían millonarias colectas para apoyar la lucha y al mismo tiempo que exigía duros castigos para esas corporaciones llamaba a emular a esos obreros.

Otra parte importante del PST y de la corriente internacional a la que pertenecía, desarrolló una campaña de solidaridad internacional que tenía una base de masas importantes en países como Perú, Venezuela y otros de América Latina, que consistía en acompañar las movilizaciones que se estaban desarrollando en esos países y difundir las conductas ejemplares de militantes revolucionarios de esos países que se anotaban como voluntarios para combatir contra Inglaterra en la guerra. Por otra parte, también llamaba a reclamar al gobierno a que exigiera ayuda militar a la URSS, cuba y otros países de lo que entonces era el movimiento de países del tercer mundo.
Así el PST desarrolló una política y propuso un método consecuentemente revolucionario para ganar la guerra.

El PC y el Papa

En una gran concentración, realizada el 11 de junio de 1982, el Papa aprovechó su ascendiente sobre una parte importante de la población para imponer su visión de rechazo a la recuperación de las Malvinas. Enmascarada bajo una reivindicación supuesta de la Paz, Juan Pablo II llamo terminar rápidamente el conflicto. Lo que sucedió 3 días después, cuando el gobernador militar de las Islas Mario Benjamín Menéndez, se rindió miserablemente al comando inglés.

Frente a este hecho también el PST puede reivindicar haber desarrollado una política correcta. Hizo una importante campaña de agitación llamando a no participar de la concentración denunciando su carácter pro imperialista. Denunciando así mismo la capitulación del antecesor del actual Partido Obrero, que participó de esa misa de la rendición, con el insólito argumento de “cambiarle el contenido”.
Pero el engaño del pacifismo no lo usó solamente el Papa, fue la política oficial del Partido Comunista Argentino durante todo el conflicto armado. Llegando a plantear que la solución la encuentre las Naciones Unidas, lo que de hecho significaba devolver las islas a los ingleses.

La capitulación desencadenó una revolución

Al contrario de la opinión de otros sectores de la izquierda como el sociólogo Matías Maielo de La Izquierda Diario que sostiene en el final de un largo artículo que la caída de la dictadura no provocó ningún cambio en el país y que prácticamente fue una transición pactada entre los militares y los partidos burgueses, la realidad es que la caída de la dictadura fue provocada por una reacción enorme del movimiento de masas que cuando se conoció la capitulación obligó de manera revolucionaria a la renuncia de Galtieri, el comandante que cumplía el rol de presidente, y del conjunto de la Junta Militar, dejando por 15 días el poder político del país en el aire.

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Desde Alfonsín hasta los Fernández. Desmalvinizar: una política de Estado https://mst.org.ar/2022/04/06/desde-alfonsin-hasta-los-fernandez-desmalvinizar-una-politica-de-estado/ Wed, 06 Apr 2022 21:21:33 +0000 https://mst.org.ar/?p=30978 La desmalvinización nació de la propia dictadura que llevó a la derrota y siguió con los gobiernos de la democracia para ricos. Buscan circunscribir la guerra a un episodio aislado y descontextualizarla de sus antecedentes, del reclamo de soberanía y de la lucha antiimperialista. Y, sobre todo, demostrar que es imposible enfrentar al imperio.

Escribe: Guillermo Pacagnini

La guerra de 1982 sacudió tanto la matriz de dominación imperial en la región que no solo preocupó en su momento a los piratas ingleses, el presidente yanqui Reagan y el Papa, la ONU, la OEA y los gobiernos cipayos que se sucedieron hasta hoy trataron de desmontar la energía antiimperialista.

Para desmalvinizar utilizaron varios argumentos, como apelar a la condena social a la dictadura genocida (homolo-gándola al combate contra el enclave inglés) o difundir que «gracias a la derrota se fueron los militares». Pero la verdad es otra: las libertades democráticas conquistadas con la caída de la dictadura no vinieron de la mano de Thatcher y su ejército gurka. Fue la movilización de los trabajadores y el pueblo la que volteó a Galtieri e hirió de muerte al régimen del «proceso».

Se podía haber derrotado a los piratas

La política de desmalvinizar supone varios objetivos. El principal incluye desde desterrar la premisa de que es posible enfrentar militarmente al imperialismo, hasta convencer de que nunca más debemos intentar acciones contra la dominación imperialista. El informe Rattenbach (1) y los documentos desclasificados luego son categóricos: la guerra se podía haber ganado. La derrota no fue una profecía autocumplida emanada de enfrentar al imperio. La guerra se perdió a consecuencia de una conducción desastrosa que actuó como un ejército de ocupación y represión y no de defensa nacional a lo que se sumaron groseros errores de estrategia militar. No hubo comando único, cada fuerza actuó por su lado manteniendo el feudalismo militar que sostuvieron durante toda la dictadura: cada fuerza armada manejaba una parte del país como si fuera de su propiedad y esto siguió durante la guerra.

Se invadió en el momento militar equivocado y se confió en el apoyo de EEUU que no dudó en apoyar a su socio pirata. Y se creyó que los ingleses no iban a atacar y por ende no se organizó la defensa de las islas recuperadas. La investigación ratifica que no se prepararon para la guerra. La junta estaba convencida de que no habría guerra. El documento dice «Menéndez (el gobernador militar enviado por Galtieri) otorgó una mayor importancia a las tareas de gobierno que a la conducción militar, no previó un dispositivo de defensa, ni régimen logístico, no ensayó acciones conjuntas, no agrupó a todos los medios aéreos bajo un comando único». Hasta tal punto que, teniendo todo el tiempo necesario para hacerlo, no extendieron ni mejoraron las instalaciones y la pista del aeropuerto de las Malvinas. Por eso no pudieron operar los aviones desde las islas. Un desastre.
Y, por supuesto, Galtieri intentó manipular al pueblo que comenzó a movilizarse, en lugar de sumar esa energía desplegada para fortalecer el combate.

Anestesiar la conciencia antiimperialista al servicio de la entrega

Desmalvinizar significa también preservar la estructura fundamental de las FF.AA. pese a la ineptitud demostrada en la guerra, reforzando su carácter de fuerza represiva y debilitando -según las órdenes imperialistas- toda política de defensa nacional. El desmanelamiento del misil Cóndor o de empresas de producción militar en tiempos de Menem y por expresa orden del imperialismo yanqui, son evidencias claras de esta política.

Desmalvinizar implica también ratificar el Sistema Interamericano de Defensa, la OEA, el TIAR y demás pactos políticos, militares y económicos que nos atan a los yanquis y demás expresiones imperialistas. En plena eclosión de la lucha por los derechos humanos, Alfonsín mandó generales argentinos a la Conferencia de Ejércitos Americanos en 1985. En el ’86, la Conferencia Naval Interamericana se reunió en Mar del Plata y empujó a que Argentina vuelva a participar de los ejercicios conjuntos con la armada yanqui UNITAS, o sea junto a quienes ayudaron a hundir el Crucero General Belgrano. Menem, con las «relaciones carnales», profundizó la desmalvinización y ratificó los tratados de desarme y liquidación de la defensa nacional. Los K, con su barniz nac&pop avanzaron en la entrega del petróleo y la plataforma submarina. Macri volvió a las relaciones carnales etrechó lazos con el gobierno inglés y realizó todo tipo de concesiones. Durante el gobierno de Alberto y CFK se realizaron actos, homenajes, hasta retórica de «malvinizar», pero nunca se superó el doble discurso.

Porque sin dudas la otra cara de la desmalvinización es la entrega, línea seguida por los gobiernos de la UCR, el PJ, la Alianza, los K, Macri y los Fernández. Macri firmó el pacto de coloniaje más cipayo con el FMI. Y este gobierno lo convalidó, aumentó la hipoteca del país y el Fondo cogobierna de hecho. Todos pagaron deuda externa fraudulenta, mantuvieron las privatizaciones y preservaron las ganancias de los dueños de decenas de «malvinas» enclavadas en el territorio continental: estancias, pools de siembra, fábricas, bancos.
Miles y miles de hectáreas de tierras compradas por capitales piratas, empresas como British Petroleum, propietaria del 60% de Pan American Energy la principal operadora del yacimiento Cerro Dragón (el mayor del país), Shell (angloholandesa), Cadbury, Unilever o el banco HSBC entre otras, se llenan los bolsillos desde hace años girando sus multimillonarias ganancias a sus casas matrices, fortaleciendo de esta forma las posiciones económicas y políticas de los capitalistas ingleses y sus socios.

Todos los gobiernos aseguraron que por «medios diplomáticos» se lograría todo, mientras seguían con la entrega. En realidad, el país sólo cosecha desastres. Cuando la Thatcher volvió a extender el dominio británico sobre aguas argentinas, los supuestos «países amigos» demostraron ser amigos de los piratas.
Y también desmalvinizar significa no reconocer los derechos de los ex combatientes y mandarlos al olvido.

Remalvinizar y luchar por la segunda independencia

No debemos darles ninguna garantía a los piratas ni renunciar a priori a ninguna medida soberana, sea militar, económica o política. Las Malvinas fueron usurpadas y mantenidas como enclave imperialista. Los «éxitos» diplomáticos sólo consiguieron extender el control sobre aguas territoriales y mayor saqueo de recursos naturales. La expropiación de los bienes ingleses y la suspensión del pago de deuda a la banca británica y a sus socios, son un paso necesario en la pelea antiimperialista. Remalvinizar es mantener la memoria, difundir la verdad y el reclamo de justicia. Y redoblar la lucha por la soberanía argentina en Malvinas como parte de la pelea por la segunda y definitiva independencia de nuestro país y de Latinoamérica en marcha hacia el socialismo.

(1) La crisis tremenda de la dictadura producida luego de la derrota y por la movilización popular llevó a la conformación de la «Comisión de Análisis y Evaluación de las responsabilidades en la Guerra del Atlántico Sur». La misma produjo un despacho conocido como «Informe Rattenbach» por el nombre del general retirado que presidió la comisión.

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Ex combatientes: siguen con sus justos reclamos https://mst.org.ar/2022/04/06/ex-combatientes-siguen-con-sus-justos-reclamos/ Wed, 06 Apr 2022 13:48:01 +0000 https://mst.org.ar/?p=30968 Los que pelearon en Malvinas, que dejó 649 compañeros caídos en combate, son calificados como “héroes” por la propaganda oficial pero han sido ninguneados por todos los gobiernos. Los logros que obtuvieron y el reconocimiento alcanzado son debido a la pelea que sus centros de ex combatientes libraron. Cuarenta años después, como lo mostró la reciente represión que sufrieron en la sede del PAMI, siguen luchando por sus derechos.

Escribe: Gustavo Giménez

Ni bien terminada la guerra, luego de varias paradas y antes de ver a sus familiares, debieron firmar en Campo de Mayo, un acta compromiso por el cual debían guardar silencio y no contar lo vivido en la guerra. La negación de lo sucedido en Malvinas continuó con los gobiernos “democráticos”.

El ex combatiente, Omar Jesús Romero(1) relata: “hubo un ocultamiento desde el principio y la campaña de ‘desmalvinización’ que arrancó con el alfonsinismo, siguió con el menemismo. No pudieron ocultar más por el proceso de organización de los ex combatientes y la enorme simpatía de la gente. Fue muy duro. Incluso los que conseguimos trabajo nos encontramos segregados. Muchos ex combatientes, para poder subsistir salían a vender revistas, como Malvinizar, en subtes y trenes.”

Muchos años para conseguir una pensión

Como nos cuenta Romero: “para poder conseguir una pensión se tardaron, en nuestro caso, casi 16 años. Cobrábamos una miseria, $ 300 en la época de Menem. Ahora es de tres jubilaciones mínimas, algo que se logró después de un acampe en el gobierno de Néstor Kirchner en el 2004. Se fueron consiguiendo, además, subsidios provinciales de distinto monto.”

El “reconocimiento histórico” que está exigiendo la Federación Nacional de ex Combatientes “es el reconocimiento para que le paguen a todos los ex combatientes en todos los años que no les pagaron desde que terminó la guerra”, nos informa Omar. Según un cálculo de la Confederación de Combatientes, entre haberes mensuales y aguinaldos no pagados, se adeudan 130 meses de pensión, a los que deben sumarse en el reclamo judicial, las actualizaciones e intereses que la ANSES debería pagarles. Un cálculo aproximado estima la deuda en 12 millones de pesos por veterano.

En relación a las jubilaciones: “la ley aprobada indicaba que, con 10 años de aportes y 53 años de edad, los ex combatientes podrían jubilarse con un mínimo de dos jubilaciones mínimas. Macri vetó este monto y quedó en una sola jubilación mínima. Además, recién ahora están saliendo muchos reconocimientos por discapacidad para acceder a las pensiones. Salen a cuenta gotas”, relata Romero.
Otro reclamo, en el ámbito de cada provincia, es que, siguiendo el caso de Santa Fe, los subsidios sean heredables por el conyugue en caso de fallecimiento del ex combatiente.

Un pobre acceso a la Salud

El pasado 16 de marzo, una concentración de ex combatientes frente a la sede del PAMI central, que dirige la funcionaria K Luana Volnovich, fue reprimida por la policía que custodiaba el lugar. Reclamaban que se cumpla la resolución 191, vigente desde la presidencia de Kirchner, por la que tienen acceso a atención gratuita. Les cobran por las prestaciones co-seguros y hace ya dos años en que el deterioro es constante, con una muy baja calidad de las mismas en muchos lugares del interior del país. Denuncian que, para autorizar prestaciones, entre ellas para enfermedades crónicas o graves, dan “miles de vueltas” y exigen una tarjeta electrónica que agilice este trámite. Con 650 ex combatientes que se suicidaron es evidente que la atención psicológica es muy deficiente. Reclamaban, además, la cobertura de 100 vacantes dejadas por ex combatientes por fallecimiento o jubilación, se cubran con sus compañeros o hijos.

Según la agencia Télam, la Federación plantea “la ‘gran deuda’ que tiene el Estado Nacional, desde hace muchos años está vinculada al ámbito de la salud”. En la pandemia se produjeron muchas muertes “por negligencia, por falta de atención, no por simple Covid. La mayoría tuvo que recurrir al hospital ya que no tuvo una respuesta de nuestra obra social”

Miles siguen reclamando su reconocimiento

En 1990 sólo se reconocieron a los ex conscriptos que libraron combate en las islas. Luego, se incorporó a los embarcados dentro de las 200 millas. Años después, al personal de cuadros y los retirados. Quedó pendiente un reclamo de 9.500 soldados desplegados en el Teatro de Operaciones del Atlántico Sur, que incluía las bases del litoral costero en apoyo a las fuerzas combatientes, los que incluso, participaron en combates contra incursiones inglesas en el continente, que dejaron un saldo de 17 muertos argentinos. Un decreto de Alfonsín del año 88 los sacó de todo reconocimiento.

Impunidad de estaqueadores y responsables de la derrota

Las torturas aplicadas a los soldados en Malvinas por parte de jefes, oficiales o suboficiales, siguen impunes después de 40 años. La Corte tiene paralizada la causa. Según denuncia el Cecim (Centro de ex combatientes) de La Plata: “con el 10 por ciento de la prueba que hay en este expediente, que cuenta los relatos de las víctimas y documentos oficiales que respaldan aquello que soldados torturados han expuesto, tendríamos a los victimarios condenados”.

Mucho menos se avanzó más allá de la condena de la Junta Militar encabezada por Galtieri, con la formación de una Comisión Investigadora Independiente que, avanzando sobre lo investigado, en el oculto por muchos años informe Rattenbach, determine la responsabilidad del conjunto de todos los jefes militares en la conducción de la guerra, como en la realización de delitos de “lesa humanidad”. La Corte se niega a considerar estos delitos como de lesa humanidad, por lo cual pueden considerarse prescriptos.

1. Omar Jesús Romero es un ex combatiente, militante del MST, al que acabamos de publicar un extenso reportaje titulado “La guerra se podía ganar” en la web de Periodismo de Izquierda.

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A 36 años de Malvinas La izquierda y la guerra contra los piratas https://mst.org.ar/2018/04/04/36-anos-de-malvinas-izquierda-guerra-piratas/ Wed, 04 Apr 2018 22:35:49 +0000 https://mst.org.ar/?p=12580 Pasaron tres décadas y media desde la guerra y se siguen realizando necesarios debates. Reflejamos en esta nota la política del PST (Partido Socialista de los Trabajadores), antecesor del MST, y algunos de esos debates.

La Guerra de Malvinas es una herida que permanece abierta pese a los años y la política para «desmalvinizar» de todos los gobiernos posteriores: Alfonsín, Menem, De la Rúa, Duhalde y ahora el liberal Macri. Los gobiernos K apelaron a un «doble discurso». Mientras hablaban de la soberanía y los derechos nacionales no aplicaron una línea de la ley que, aprobada por el Congreso, sancionaba una larga lista de empresas con negocios en las Islas Malvinas, ni tocaron nada esencial de los intereses británicos y los pactos políticos que nos atan con el imperialismo.
La Guerra de Malvinas fue también una de las luchas antiimperialistas más profundas que libró nuestro pueblo en las últimas décadas. Desarrolló una enorme movilización que, seguida con simpatía por los pueblos latinoamericanos, cuestionó el poder político y militar de las grandes potencias, al que tuvo la oportunidad de derrotar a condición de tener una dirección capaz de ir hasta el final y terminó liquidando a la dictadura más sangrienta de toda nuestra historia.

Recordando aquellos años

Cuando el 14 de junio de 1982 caía Puerto Argentino, una gran ola de dolor, rabia e indignación recorrió el país. La multitudinaria manifestación de repudio que, al día siguiente, enfrentó a la represión policial en Plaza de Mayo tuvo en sus cantos una definición clara del giro que había tomado la situación: «No sirven para la paz, no sirven para la guerra, los milicos asesinos no sirven para una mierda» y remataban «se va a acabar, se va a acabar, la dictadura militar».
La ocupación de Malvinas surgió como una maniobra de una dictadura apretada por un grave deterioro de sus planes económicos, la ruptura de gran parte de su base social y la ascendente resistencia obrera y popular que tuvo en las movilizaciones del 30 de marzo de 1982, su inmediato precedente.
Galtieri y la cúpula militar intentaron huir hacia adelante y apostaron a que sus «socios» mayores yanquis los apoyen y faciliten una negociación con los ingleses, que extendiera el tiempo de vida de la dictadura.
Cuando la ilusión de un acuerdo negociado daba paso al avance de la guerra y la abierta colaboración del imperialismo con la flota pirata británica, resolución 502(1) de las Naciones Unidas mediante, la conducción militar imposibilitada de rendirse abiertamente, peleó la guerra que nunca quiso con una mano atada a la espalda.
En tanto el conjunto de la burguesía argentina y de sus representantes políticos del PJ y la UCR, refugiados tras un discurso «pacifista» y devenidos en «demócratas» luego de haber apoyado a la dictadura desde sus inicios, reclamaban un curso abiertamente derrotista.

Las políticas de la izquierda

En la edición de Palabra Socialista N° 30, publicada inmediatamente después de la toma de puerto Stanley por las tropas argentinas, el PST sentaba una posición clara: «(…) estamos contra Inglaterra -pese a que tiene un régimen democrático burgués- y del lado de Argentina _pese a la nefasta dictadura que la gobierna (…) Si hay guerra los socialistas estaremos por el triunfo del ejército argentino -aunque al principio lo mande Galtieri- y por la derrota del británico».
A partir de estas definiciones desarrollaba un programa, que sin depositar ninguna confianza en el gobierno de la dictadura, estaba destinado a organizar y desarrollar la más amplia respuesta del movimiento de masas, empezando por exigir plenas libertades democráticas, tomar todas las medidas económicas que afecten los intereses imperiales como dejar de pagar la deuda externa y expropiar a las empresas británicas, la exigencia a la CGT que se ponga al frente de la movilización antiimperialista y aceptar y fomentar la solidaridad de los pueblos latinoamericanos y del mundo para golpear al frente imperialista, entre otras medidas.
En una posición contraria se encontraba el Partido Comunista, una corriente que integra el frente kirchnerista desde hace años. El PC, en nombre de la paz mundial recomendaba: «Hay que negociar en las Naciones Unidas preservando nuestra soberanía en las islas y rechazando todo intento de instalar bases militares en ellas» (folleto de la FJC «A los afiliados. Ante la emergencia actual: comprender, explicar y actuar»).
En esta misma línea el dirigente del PC Athos Fava, en la edición N° 62 de Qué Pasa se oponía por completo a la toma de las islas por el gobierno argentino señalando que un gobierno democrático hubiera conseguido lo mismo por medios pacíficos: «Se ha discutido y censurado, con razón, dentro y fuera del país, el método empleado: la ocupación por medio de la fuerza (…)»
La política «democrática» y «pacifista» del Partido Comunista argentino en tiempos de choque armado contra la flota pirata, no tenía nada de antiimpe-rialista. Reflejaba las necesidades del estalinismo mundial de mantener el status quo pactado con el imperialismo y para el cual la ocupación por la fuerza era un muy «mal ejemplo» para el resto de los pueblos oprimidos, como es el caso del pueblo irlandés.
La otra grave capitulación de esos años fue el llamado de Política Obrera (antecesor del Partido Obrero actual) a concurrir a los actos del Papa para cambiarles el contenido, cuando Juan Pablo II arribó a la Argentina, luego de su viaje a Gran Bretaña, para bregar por la paz y aceitar la rendición de los militares argentinos frente a la inminente caída de Puerto Argentino.
Curiosamente la dirección de PO caracterizaba correctamente las intenciones contrarrevolucionarias de la gira papal. Sin embargo en Política Obrera Nº 330 del 12/06/82 sostenían que: «Los obreros conscientes deben esforzarse ante esta situación por integrar gruesas columnas que concurran a las movilizaciones que promueve el Papa, con carteles que planteen la salida incondicional de la flota británica y que repudien todo planteo de paz con el agresor imperialista. No hay que olvidar que el sentimiento de paz tiene en los trabajadores un contenido diferente al de la capitulación que proponen la iglesia y la burguesía…»
Pasados los años aún cuesta imaginar a un abnegado grupo de militantes en medio de una movilización masiva, convocada por la Iglesia y apoyada por el PJ, la UCR, todos los partidos patronales, la burocracia sindical y el PC, para bendecir la entrega y traición de Galtieri y la Junta Militar, intentando cambiarle el contenido y engrosando en los hechos la movilización de la derrota. Nuestro PST llamó en cambio a no concurrir a los actos del Papa denunciando que, por su contenido derrotista, se ubicaba en la trinchera imperialista y venía a jugar un papel central en negociar la rendición de nuestro país.

Gustavo Giménez

Macri muestra las tumbas, mientras sigue entregando la soberanía argentina

Hace pocos días, en una nueva maniobra de marketing, el gobierno macrista llevó a familiares de 90 soldados caídos a conocer las tumbas donde reposan sus restos en las islas tras la identificación de los ADN.
Respetamos profundamente el dolor de los familiares. Pero nos indigna que uno de los gobiernos más entreguistas y proimperialistas, que acuerda con los piratas nuevas concesiones que favorecen su usurpación sobre las islas, manipula, para encubrir su política, esa situación dolorosa de los familiares, tan ninguneados por los sucesivos gobiernos.
A pedido del imperio británico Macri se comprometió a suspender las sanciones a la explotación ilegal de hidrocarburos y pesca en el mar Argentino que rodea Malvinas. Y el acuerdo que firmó con el Reino Unido en 2016 plantea una «coordinación en el áres de Seguridad y Defensa» sin decir palabra sobre la base militar con 2.000 soldados que dicho imperio mantiene en nuestras islas.

 

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A 35 años de la Guerra de Malvinas Exigimos Memoria, Verdad, Justicia y Soberanía https://mst.org.ar/2017/03/31/35-anos-de-guerra-de-malvinas-exigimos-memoria-verdad-justicia-soberania/ Fri, 31 Mar 2017 23:35:34 +0000 http://mst.org.ar/?p=7700 Con este lema central, los compañeros de la Mesa de Coincidencias de Malvinas y de la Asociación Combatientes de Malvinas por los Derechos Humanos (ACOMADEH) convocan a un acto popular el domingo 2 de abril a las 16 horas en la Plaza de Mayo, día en que se cumple el 35º aniversario del inicio de la guerra con Gran Bretaña. La convocatoria también expresa “patria sí, colonia no”, “la soberanía no se negocia” y “fuera ingleses de Malvinas”, todas banderas que compartimos a fondo.

  • Memoria, en primerísimo lugar, para recordar y rendirles el homenaje que se merecen a todos nuestros soldados que dieron sus vidas en la defensa de las Islas. Ellos cayeron bajo el fuego enemigo del imperialismo británico, que contó con el apoyo de su par norteamericano y que todavía sigue ocupando nuestras Islas.
  • Verdad, para rechazar y marcar a fuego los intentos desmalvinizadores que llevaron adelante los sucesivos gobiernos nacionales después de la caída de la dictadura militar, desde Raúl Alfonsín, que llamó “carro atmosférico” a la Guerra de Malvinas, hasta el día de hoy con el entreguismo de Mauricio Macri y su canciller Malcorra.
  • Justicia, para que el gobierno dé respuesta a las necesidades de los ex combatientes, ya que la desidia del Estado durante todos estos años ha llevado a muchos de ellos a la depresión e incluso al suicidio. Justicia también para exigir el juicio y castigo a todos los delitos cometidos por la conducción militar durante la guerra.
  • Soberanía, porque es preciso resistir la ocupación pirata por todos los medios hasta recuperar las Islas. Y porque ante un gobierno como el de Macri, felpudo de los imperios y que profundiza la entrega del petróleo y la pesca a empresas británicas en nuestras aguas de Malvinas, debemos reafirmar más que nunca la soberanía argentina.

En cuanto a la identificación de los soldados argentinos enterrados en Malvinas que aún no se conocen, respetamos el derecho de los familiares que así quieran hacerlo. Al mismo tiempo, denunciamos que para Gran Bretaña dicha identificación es sólo un paso en su estrategia de retornar dichos restos al continente y de ese modo vaciar lo más posible las Islas de presencia argentina. Este tema se vincula, sin duda, a las polémicas sobre la propia guerra.

¿Aventura dictatorial o guerra justa?

Aparte de los partidos y voceros del sistema, que como son serviles al imperialismo descalifican deliberadamente la Guerra de Malvinas, algunos sectores de derechos humanos y de la izquierda la cuestionan por considerarla una mera aventura de la dictadura militar.

Esa postura anti-guerra toma un aspecto de la realidad: que el conflicto armado lo condujo la misma dictadura que impuso el genocidio. Pero olvida el hecho esencial: que fue un enfrentamiento bélico entre un país semicolonial atacado y una potencia imperial usurpadora de territorio, que nos declaró la guerra. La recuperación de las islas por la Argentina era un abierto desafío al orden colonialista e imperialista global. Por esa razón objetiva nosotros, entonces como PST, y ahora como MST, la consideramos una causa justa, antiimperialista, más allá de quién la dirigió circunstancialmente. Salvando las distancias, es lo que sucede en tantos conflictos sindicales o sociales: que a veces estén dirigidos por conducciones burocráticas o traidoras no niega que sean reclamos legítimos.

Lo primero a recordar es que el 30 de marzo de 1982, apenas tres días antes del desembarco argentino en Malvinas, una poderosa huelga general con movilización, convocada por la CGT, conmovió al país. Ese día el pueblo salió a la calle con fuerza. Nosotros movilizamos y alzamos nuestras banderas del PST, escondidas durante años. Hubo represión y duros enfrentamientos con la policía. El centro porteño era un caos. Se quemaron colectivos. Recuerdo que desde las obras en construcción, los obreros le tiraban ladrillazos a los carros policiales. Y cuando la cana nos corría, los negocios abrían sus puertas para refugiarnos. Las marcas de las balas de goma que recibí en la sien hicieron que al otro día, en la Facultad de Medicina de la UBA, donde estudiaba en ese entonces, todos mis compañeros me felicitaran a viva voz, casi en una asamblea espontánea. Es decir, había una enorme bronca popular contra la dictadura y una enorme simpatía con las luchas.

Ese paro general activo fue el punto más alto de una resistencia obrera y popular, iniciada varios años atrás por las Madres de Plaza de Mayo, que venía ampliándose a nuevos sectores y ganando fuerza contra una Junta Militar cada vez más desgastada. Ante ese torrente antidictatorial imparable que se les venía encima, los milicos intentaron desviarlo y mandaron tropas a recuperar Malvinas. No planificaron la operación, menos aún para ganar, y encima creían que Norteamérica no intervendría en el conflicto…

Le erraron mal. Margaret Thatcher mandó a Malvinas una poderosa flota a atacarnos, con el apoyo logístico yanqui y la bendición del Papa Juan Pablo II. El heroísmo de los soldados y pilotos argentinos contrastó con la impotencia de las cúpulas militares. No tomaron ninguna medida contra los bancos, empresas y estancias británicas en nuestro país. Tampoco apelaron a la solidaridad, las armas y los voluntarios que nos ofrecieron Perú, Cuba y otros países hermanos. Tampoco dieron libertades democráticas al pueblo. Y terminaron capitulando sin pena ni gloria.

Al igual que el PJ y la UCR, el PC planteaba la “paz” funcional a los británicos. El PO convocó y fue a la marcha del Papa, que también vino al país a pregonar la “paz” para favorecer a Gran Bretaña. A diferencia de todos ellos, y ubicando la lucha antidictatorial en el nuevo marco planteado por la guerra, desde el PST propusimos un programa de medidas opuesto por el vértice al de la Junta Militar, un programa para derrotar al imperio usurpador: embargar a los capitales ingleses y norteamericanos, promover el armamento popular y aceptar el apoyo militar de otros países, dar plenas libertades de organización y movilización a los trabajadores y el pueblo. Es más: como miles de personas, los troskos del PST nos anotamos de voluntarios para ir a Malvinas como combatientes, enfermeros o lo que hiciera falta.

Traición, caída y después

La Guerra de Malvinas abrió una grieta tremenda en la situación del país, que el movimiento de masas aprovechó. Pasando por encima de los cálculos de la dictadura hubo un vuelco masivo a las calles, con legítimo entusiasmo patriótico en el sentido antiimperialista. Con rapidez el protagonismo popular fue recuperando espacios públicos prohibidos hasta ese momento. En el PST pasamos de la actividad clandestina a impulsar pronunciamientos y reuniones abiertas en los lugares de trabajo, de estudio y los barrios.

Por ejemplo en mi facultad, donde en la puerta la policía te pedía documentos todos los días y el centro de estudiantes era clandestino, a partir de la guerra instalamos tres mesas del centro en pleno hall de entrada para juntar ropa, donantes de sangre, dinero y cartas para los soldados. Impensado hasta unos pocos días antes, también hicimos reuniones públicas, conseguimos carteleras para las agrupaciones estudiantiles y hasta llegamos a hacer una gran asamblea en el Aula Magna sin que las autoridades ni la policía pudieran impedirlo. Nuestro partido potenció su presencia con volantes, periódicos y pintadas.

El 14 de junio de 1982, el general Menéndez se rindió. Al día siguiente, cuando se supo la noticia, la bronca nos hizo ir naturalmente hacia la Plaza de Mayo, a la misma plaza en la que dos meses antes miles habían vivado no al genocida Galtieri sino la recuperación de Malvinas. El 15 al caer la tarde iban llegando de a grupos, desbordando a la policía. Y llenos de bronca y dolor, surgían uno tras otro los cánticos, varios de ellos lanzados por nosotros: “No sirven para la paz, no sirven para la guerra, los milicos asesinos no sirven para una mierda”, “Los pibes murieron, los jefes los vendieron” y, ya con total convicción, “se va a acabar, se va a acabar, la dictadura militar”. Imposible olvidarme de aquella jornada…

Y la dictadura genocida se acabó nomás. Mejor dicho, la acabamos. Después de la traición en Malvinas, la marea obrera y popular que se había manifestado en el paro general del 30 de marzo volvió con fuerza redoblada contra los milicos. Dos días después de la movilización cayeron Galtieri y la Junta. Asumió entonces el general Bignone, ya en la cuenta regresiva del gobierno militar, y pactó con la Multipartidaria las elecciones generales que se harían en octubre de 1983. Ya nada fue como antes y el pueblo, de hecho, ganó en las calles sus derechos. Pero ésa ya es otra historia.

Lo cierto es que la peor dictadura cívico-militar que asoló nuestro país fue volteada por la movilización revolucionaria y democrática de los trabajadores y el pueblo, movilización en la que la bandera de Malvinas no sólo se alzó de manera genuina sino que aceleró los tiempos. A 35 años de aquella gesta, seguimos levantando esas banderas.

Pablo Vasco

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Macri: basta de entregar la soberanía en Malvinas https://mst.org.ar/2017/01/04/macri-basta-de-entregar-soberania-en-malvinas/ Wed, 04 Jan 2017 15:47:27 +0000 http://mst.org.ar/?p=6258 Con esa consigna principal, el martes 3 de enero, al cumplirse 184 años de la usurpación británica de nuestras Islas Malvinas, varias organizaciones de ex combatientes realizaron en la Plaza de Mayo una ronda y un acto unitario por la soberanía.

Fueron convocantes la ACOMADEH (Asociación Combatientes de Malvinas por los Derechos Humanos), el CECIM (Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas, La Plata), el CEVECIM (Centro de Veteranos de Guerra, Berisso) y soldados ex combatientes de Lomas de Zamora, que integran la MECOMA (Mesa de Coincidencias Malvinas). Asimismo, participaron ex combatientes de otros distritos.

Como bien lo señala la convocatoria, “a partir de la llegada a la presidencia de la Nación de Mauricio Macri se evidencia una política que nos aleja del camino hacia la recuperación de nuestro ejercicio soberano en el Atlántico Sur, que se manifiesta en los acuerdos firmados el pasado 13 de septiembre entre la cancillería argentina y británica donde el PEN promueve violar la Constitución Nacional y leyes vigentes que protegen a los argentinos de las explotaciones ilegales de hidrocarburos y pesca, facilitándoles cada vez más la usurpación.”

Más de 500 personas participamos de la ronda a la Pirámide de Mayo y del acto unitario. Gustavo Pirich, el referente de ACOMADEH, homenajeó a los ex combatientes caídos en Malvinas, reafirmó la reivindicación de la soberanía argentina en las Islas, cuestionó duramente la política macrista y definió a esta acción como un primer paso de una lucha que debe continuar. Luego el titular del CECIM criticó las políticas de entrega, que incluyen el retroceso de los satélites nacionales ARSAT I y II o el plan de instalar bases militares norteamericanas en Ushuaia e Iguazú.

Los intentos de desmalvinización no son nuevos. Alfonsín calificó a la Guerra de Malvinas de “carro atmosférico”. Con Menem hubo “relaciones carnales” e incluyó a nuestro país como aliado extra OTAN, la alianza militar imperialista yanqui-europea. Pese a su “relato” soberano, el gobierno del FPV permitió el avance del saqueo petrolero y pesquero pirata en los mares que rodean Malvinas. Ahora Macri y su canciller Malcorra profundizan la entrega, por ejemplo con el reciente acuerdo de vuelos a las Islas que excluye a nuestra aerolínea de bandera y al aceptar excluir el tema Malvinas de los foros internacionales y restringirlo sólo a la “negociación bilateral”.

En estos mismos días, el colmo del entreguismo macrista fue un aviso oficial del Ministerio de Desarrollo Social donde figura un mapa de nuestro país pero sin las Malvinas. Por más que hayan culpado del papelón al “departamento de diseño” ministerial, la responsabilidad política es de la ministra macrista Stanley, que casualmente se apellida como el nombre británico de Puerto Argentino.

Al acto “por Memoria, Verdad, Justicia y Soberanía”, los ex combatientes de Malvinas invitaron ampliamente a todas las organizaciones sociales y políticas. Lamentablemente, no todas respondieron. Por el MST en Izquierda al frente asistió Vilma Ripoll y un grupo de compañeros con banderas y pancartas, y Alejandro Bodart hizo llegar su adhesión solidaria. También estuvo presente el “Chino” Heberling, del Nuevo MAS, así como gente de ATE, La Dignidad, Patria Grande y La Cámpora. En cambio el FIT, ausente sin aviso en esta legítima convocatoria antiimperialista.

Pablo Vasco

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“De la Sota y Arzani se tiran la pelota, pero le estiran la mano a Monsanto” https://mst.org.ar/2014/03/12/de-sota-arzani-se-tiran-pelota-le-estiran-mano-monsanto/ Wed, 12 Mar 2014 15:33:59 +0000 http://mst.org.ar/?p=6433 Mañana 18hs la Asamblea Malvinas Lucha por la Vida convoca a una movilización a Casa de Gobierno provincial, a la que acompañará la dirigente nacional de izquierda Vilma Ripoll y la referente local Luciana Echeverria del MST-Nueva Izquierda. Ripoll señaló: “Juan Manuel de la Sota y Daniel Arzani se tiran la pelota pero son lo mismo, por atrás le estiran la mano a Monsanto y reprimen al pueblo de Malvinas. Exigimos que se respete el fallo y reconozca el estudio negativo de impacto ambiental”.

Ripoll agregó: “Cristina Kirchner, socia de las multinacionales, con la excusa de la crisis energética hace negocios millonarios con el Chevron, con la megaminería, y en Cordoba con Monsanto. Seguiremos peleando por un modelo productivo alternativo al servicio de las necesidades del pueblo y no las empresas donde exista el derecho a ser consultados sobre los recursos naturales”.

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El gobierno se vio obligado a rechazar el estudio de impacto ambiental de Monsanto https://mst.org.ar/2014/02/10/gobierno-se-vio-obligado-rechazar-estudio-de-impacto-ambiental-de-monsanto/ Mon, 10 Feb 2014 15:21:04 +0000 http://mst.org.ar/?p=6423 Luciana Echevarría, referente del MST declaró: “Como miembros de la Asamblea de vecinos ‘Malvinas Lucha por la Vida’celebramos el rechazo del estudio de impacto ambiental por parte de la provincia a esta multinacional”. Tras un año y medio de lucha, movilizaciones y acampe, estamos logrando derrotar el plan de profundización de saqueo y contaminación de Monsanto, Cristina y De la Sota, indicó.

“Este anuncio es una batalla ganada, pero necesitamos una decisión política por parte del gobernador De La Sota para ponerle un freno definitivo. Por esto mismo, mas que un nuevo estudio de impacto ambiental le solicitamos al gobernador que rechace, de una vez por todas, la instalación de Monsanto en Malvinas Argentinas” agregó Echevarría.

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Luciana Echevarria: Un gran paso para los vecinos de Malvinas https://mst.org.ar/2014/01/08/luciana-echevarria-paso-vecinos-de-malvinas/ Wed, 08 Jan 2014 15:17:49 +0000 http://mst.org.ar/?p=6421 Luciana Echevarria, referente del MST-Nueva Izquierda expresó luego de la lectura del fallo de la justicia en relación a Monsanto “Este es un gran paso para los que hace más de un año y medio venimos dando la pelea contra esta empresa saqueadora, contaminante y asesina. Este fallo nos demuestra que con organización y lucha se pueden vencer los gigantes, en ese sentido seguiremos, el corto pero arduo camino que nos queda debemos enfrentarlo más juntos que nunca. La audiencia pública y el estudio de impacto ambiental, que hace el propio Monsanto, no son garantía de nada. Seguiremos, exigiendo con más fuerza que den la consulta popular vinculante, para que la voz de los vecinos de Malvinas sea escuchada y respetada, juntos tenemos que arrancarle la decisión política de echar a Monsanto a sus grandes defensores: el Kirchnerismo, el PJ y la UCR. Porque sabemos que otro modelo, que esté pensado para las necesidades de la gente y no para que las grandes empresas se lleven enormes ganancias, a costa de la salud del pueblo, es posible”.

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