Mariano Rosa – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Mon, 30 Mar 2026 20:53:50 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png Mariano Rosa – MST :: https://mst.org.ar 32 32 24M Todo está guardado en la memoria https://mst.org.ar/2026/03/30/24m-todo-esta-guardado-en-la-memoria/ Mon, 30 Mar 2026 20:53:47 +0000 https://mst.org.ar/?p=40033 Por Mariano Rosa

Hacía mucho que no se vivía una jornada así en Plaza de Mayo. Las imágenes son indiscutibles. La energía movilizada que nos atravesó a todos fue enorme. Una demostración de masas contra Milei y sus cómplices. Y fue nacional: de punta a punta del país gigantescas convocatorias. El dato saliente fue la unidad lograda entre el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia y la Mesa de Organismos de DD.HH. Voluntades políticas, determinación, polémicas, hipótesis y pronósticos sobre el acontecimiento de ayer. La mayoría que lo hicimos posible y la minoría (vergonzante) que fracasó peor que el año pasado en debilitarlo. Hoy es momento de un primer balance. Dejamos nuestro punto de vista como partícipes de este histórico 24 de marzo, a 50 años del golpe genocida en Argentina.

Esta fecha en el país funciona como un termómetro social. Mide el estado de ánimo de una parte gigantesca de nuestro pueblo. Si siempre fue así, este 24 superó por lejos todas las expectativas. En el epicentro del poder político nacional se manifestó como un desafío, como una afirmación de conciencia y voluntad diciendo: fue genocidio, son 30 mil y queremos que digan dónde están. La dimensión de la fuerza popular desplegada en todo el territorio confirma el acumulado de reserva democrática que existe todavía. El veredicto de las calles anticipa que el proyecto ultra-reaccionario, fascistoide de Milei y sus cómplices, tiene un obstáculo muy grande para consolidarse a mediano plazo. También es importante registrar que las movilizaciones masivas no actúan exclusivamente como mensaje hacia el polo que enfrenta, sino que a la vez son un incentivo a la voluntad de los que participan. Son un factor muy fuerte de autoconfianza, de impulso hacia adelante. Los que participamos de esta acción histórica lo vivimos así y nos fuimos con la energía renovada para encarar el desafío de una etapa compleja. La Plaza de ayer en Buenos Aires y la marea humana que cruzó el país de punta a punta suma impulso para que la oposición social a la ultraderecha retome la iniciativa. La alegría que se vivió contagiaba. La emoción arriba, en el escenario, de Adolfo, Elia, Estela, Taty y todas las Madres, Abuelas, los referentes de los organismos de DD.HH. y organizadores del acto se multiplicó en espejo.

Acto unitario en la diversidad, de las luchas y con el mensaje que había que dar

Durante casi 20 años no hubo actos unitarios los 24 de marzo. Esa realidad no fue positiva. Las organizaciones que allá por 2006-2007 nos reagrupamos en el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, lo hicimos en defensa de una posición independiente del Estado y todos los gobiernos. Resistimos la apropiación estatal de una fecha en la que seguimos reclamándole al Estado, de los diversos gobiernos que pasaron, y por eso no nos sumamos nunca a reivindicaciones oficialistas y utilizaciones electorales de esta fecha. Lo sostuvimos, lo defendimos y fue correcto hacerlo así. Pero desde que ganó Milei, y la etapa política del país cambió con la ultraderecha gobernante, nuestro partido junto a la mayoría del EMVyJ empezamos a militar por la unidad en las calles, alrededor del 24 M de todos los organismos sin perder la independencia y levantando las banderas que siempre defendimos. Ya el año pasado, logramos con la mayoría de los integrantes del EMVyJ (más de 40 organizaciones) construir junto a la Mesa de Organismos un acto potente, también enorme y preparatorio de este por los 50 años del golpe genocida. En 2026 logramos una acción superior en cantidad y calidad a la del año pasado:

  • Porque oficialmente el EMVyJ por consenso de mayoría abrumadora convocó tempranamente al acto junto a la Mesa de Organismos.
  • Porque el acto tuvo un componente de revindicación de las luchas en su escenario central, con las principales que enfrentaron a Milei: Garrahan, FATE, Discapacidad, Jubilados, Universidad, Feminismos y Diversidades, CONICET, la docencia representada por las hermanas (también docentes) de Cristian Pereyra, asesinado por un policía en Matanza; Migrantes, Estatales, etc.
  • Porque Pablo Grillo subió al escenario y registró otra vez como fotoperiodista activo el acto, gesto de resistencia y dignidad ovacionado.
  • Porque el documento elaborado de forma conjunta y leído en la Plaza fue superior al mensaje del 2025.
  • Porque el protagonismo en el escenario junto a las luchas y los nietos recuperados, fue de los organismos de DD.HH. de forma clara y meridiana.

Otra vez, los acuerdos en la Plaza se cumplieron 100 %: la representación del EMVyJ y la de la Mesa de Organismos actuaron en equipo para garantizar lo pactado. Sin maniobras, ni deslealtades.
El documento, en particular es impecable:

  • Exige la apertura de archivos desde 1974, ergo, la etapa de la Triple A y la denuncia de forma explícita.
  • Denuncia al FMI y la deuda.
  • Rechaza el DNU 70, el RIGI y el modelo extractivista.
  • Repudia la Reforma Laboral esclavista, denuncia a los senadores, diputados y gobernadores cómplices por su aprobación
  • Exige la aplicación de las leyes aprobadas en el Congreso, tales como Emergencia Pediátrica, Discapacidad y Financiamiento Universitario.
  • Defiende la Ley de Glaciares.
  • Denuncia la persecución sionista a Alejandro Bodart y Vanina Biasi, como así también el proceso judicial con doble vara contra CFK.
  • Exige a todas las centrales obreras paro y plan de lucha.
  • Se solidariza con el pueblo palestino, el cubano y el iraní con independencia de sus regímenes.

Estas y otras definiciones muy correctas, que hacen parte de banderas identitarias del EMVyJ perfilaron un mensaje político total y completamente compatible con lo que venimos levantando en las últimas dos décadas.

Semejante acontecimiento, unitario en la diversidad, de lucha, combativo e independiente fue una victoria en toda la línea de la política de frente único y consecuentemente una derrota categórica del sectarismo y el oportunismo de quiénes en minoría trataron de impedir lo que había que hacer e hicimos.

El rol lamentable de un sector de la izquierda (vergonzante)

Francamente el rol del partido de Bregman y Del Caño (PTS), el PO y a otro nivel por su tamaño más pequeño, el NMAS, fue más que lamentable. Por varias razones, también muy evidentes y algunas, rayanas en un oportunismo electoralero ya recurrente:

  • Primero, porque no aceptaron la posición mayoritaria 15 a 1 del EMVyJ respecto a la convocatoria del 24 M: operaron en la prensa (a coro con La Nación y Clarín) intentando instalar que había dos documentos y dos actos, sin el menor sentido de las proporciones, entre una acción de masas y otra marginal e intrascendente que ni sus promotores se animan a mostrar.
  • Segundo, porque volvieron a derrapar en un oportunismo vergonzoso, cuestionando por abajo el acto unitario, y a la vez, promoviendo a Bregman y otras figuras en redes y la prensa usufructuando imágenes de una acción que no convocaron, que trataron de boicotear (lo cual obviamente no les dio), pero presentándose como promotores de lo que rechazaron. El paroxismo del derrape fue Bregman en la vigilia del 23 M convocada por La Poderosa en Plaza de Mayo donde se presentó en el escenario como impulsora del acto unitario que su partido combatió al día siguiente. Directamente fake news.
  • Tercero, ellos (PTS-Bregman), el PO con Biasi (agradeciendo a Esquivel el tramo leído del documento donde la nombra, aunque el documento PO lo rechace: un cachivache todo), inventan un acto que no existió donde el protagonismo lo habrían tenido Kicillof, y la reivindicación de Rucci y otros delirios más o se habría allanado el camino a un frente electoral con el PJ .
  • Para completar el cuadro desopilante, el NMAS mendigó durante varios días a la Mesa de Organismos una pulsera para acceder al palco del acto que denunciaron como “de unidad con el peronismo y la burocracia”. Claro, los cuestionamientos son para cumplir con el sectarismo de los días de fiesta con artículos semi-ocultos que firman dirigentes internos, mientras las figuras electorales usufructúan (sea Bregman, Biasi o Castañeira) el acto contra el cual militaron.

El doble estándar típico del sectarismo que marida con el oportunismo: sectarios para el nicho, oportunistas para quedar bien con el votante progresista. Todo vergonzante.

El martes en la Plaza gravitó la unidad de los organismos de DD.HH., la masividad popular de la concurrencia y el dato, potente, de la unidad lograda en la diversidad. Ni acto electoral del peronismo, ni impronta de la burocracia sindical, ni nada de eso. Esto fue notorio para cualquier análisis de elemental honestidad. Por eso, la articulación del EMVyJ que fue protagonista en la Plaza, sale muy fortalecida con lo conseguido.

Coherencia hasta el final

En política, el sentido de oportunidad es clave, decisivo. Aprovechar las oportunidades y asumir las responsabilidades históricas que tocan a cada organización es fundamental para incidir, para pesar, para influenciar positivamente. Nosotros como partido, nuestro colectivo de DD.HH. el CADHU (Centro de Abogadas/os por los Derechos Humanos), fuimos animadores e impulsores del EMVyJ desde su origen. No lo dudamos. Pero nunca lo hicimos festejando que hubiera siempre dos actos, dos marchas los 24 de marzo. Sino asumiendo la necesidad de defender una posición independiente ante la estatización de la fecha. Pero comprendimos junto a la mayoría abrumadora del EMVyJ que era indispensable trabajar para una Plaza de unidad sin perder la fisonomía de nuestro espacio. Nunca fue unidad por la unidad. Pero menos que menos la cerrazón sectaria del que se niega a ser protagonista o las especulaciones de los que razonan en función de algún cálculo electoral. Protagonistas de la unidad en la diferencia. Este 24 de marzo le dimos un duro golpe al proyecto fascistoide que gobierna. Pero también a los que no se hacen cargo de lo que contribuyeron a que llegara o que dejan correr sin hacer mucho desde hace más de 2 años.

La política por la que batallamos (no solos, sino no se hubiera podido), sino junto a un bloque de fuerzas muy cualitativo del Encuentro es más que una táctica de circunstancias: es la concepción de una fuerza que considera que hace falta una izquierda anticapitalista, socialista, centrada en la lucha de clases pero con vocación de mayoría, de disputar centralidad e influencia política, de construir algo realmente nuevo para superar al peronismo como proyecto en todas sus variantes. Con esa coherencia, orgullosamente estuvimos donde había que estar a 50 años del golpe genocida.

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Por Gaza y todo lo que está mal https://mst.org.ar/2024/05/15/por-gaza-y-todo-lo-que-esta-mal/ Wed, 15 May 2024 13:58:20 +0000 https://mst.org.ar/?p=35402 Desde hace algunas semanas el levantamiento de la juventud estudiantil en solidaridad con Palestina con epicentro en EEUU conmueve. Ese proceso ya se extendió a más países en Europa, América Latina e incipientemente Asia. No se trata de un episodio transitorio, sino de la síntesis de una radicalización por acumulación sucesiva de cuestionamientos y contradicciones de los jóvenes en esta etapa del capitalismo. La violencia estatal, el racismo, la justicia ambiental, la lucha antipatriarcal, la precarización como forma de la vida bajo las condiciones de decadencia del sistema. El genocidio en Gaza opera como detonante humanitario y antiimperialista de esa evolución que lleva varios años. Una Intifada global del movimiento estudiantil.

Escribe: Mariano Rosa

Todo empezó en la prestigiosa Universidad de Columbia y en la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY). Allí se levantaron campamentos de estudiantes, acompañados por docentes, que fueron atacados, reprimidos y desmantelados por la Policía en más de una ocasión. Esa violencia actuó como catalizador de decenas de protestas similares en los principales campus de EEUU. Cada provocación no hace más que amplificar el movimiento en solidaridad con Palestina, contra el financiamiento y apoyo del gobierno de Biden.
Pasando los días se fueron sumando países y universidades al movimiento: el Estado Español con decenas de ocupaciones desde la Complutense hasta Valencia y el País Vasco. En Francia arrancó por la mítica Sorbona, pero se multiplicó en Alemania, Bélgica, Holanda y otros lugares. Avanzó en México, Centroamérica y llegó a Brasil, en la enorme USP de San Pablo. Ayer en una importante asamblea inter-universitaria en Santiago de Chile, se votó encaminarse en la misma dirección. Incluso incipientemente en Asia, con Japón a la cabeza, también se empieza a movilizar el estudiantado. El aniversario de la primera Nabka de 1948 este 15 de mayo va a vehiculizar acciones en tantos países que se va transformar de hecho en una jornada global juvenil contra el genocidio del Estado de Israel sobre Palestina. En nuestra propia Argentina, será el caso de iniciativas de protesta y agitación política, desde Jujuy hasta la Patagonia, pasando por la emblemática Plaza Houssay en Buenos Aires, punto de referencia estudiantil. El reclamo en el país bajo el gobierno pro-sionista militante de Milei es la ruptura de relaciones con Israel y que decanos, rectores, sindicatos, federaciones estudiantiles y centros se pronuncien en el mismo sentido. Con sus ritmos y desigualdades, la entrada en escena de la juventud por Palestina suma desprestigio y repudio mundial a la política de limpieza étnica del gobierno asesino de Netanyahu y sus cómplices en todo el globo.

Fabricantes de élites

Que el movimiento arrancara por la ocupación del campus de Columbia también es todo un dato llamativo, sintomático del proceso y preocupante para la burguesía yanqui. Se trata de una universidad top, una de las ocho escuelas de la Ivy League. Estas universidades privadas ultraprestigiosas (con enormes presupuestos e ingreso muy selectivo) sirven para formar a la élite del país, pero también son centros de investigación importantes y muy bien financiados.

En esas casas de estudio se forman cuadros que abastecen el aparato militar estadounidense, como así también los elencos ejecutivos de corporaciones y todo el ecosistema político yanqui. Los vasos comunicantes con el gran capital son numerosos. No hace mucho, la universidad de Yale aceptó 15,3 millones de dólares del ex presidente de Google para financiar el Programa Schmidt sobre Inteligencia Artificial, Tecnologías Emergentes y Energía Nacional. Según datos del Departamento de Educación, alrededor de 100 universidades estadounidenses han aceptado donaciones o contratos de Israel, por un total de 375 millones de dólares en las últimas dos décadas. Es muy potente que los estudiantes que se fueron sumando a las movilizaciones pro Palestina procedan especialmente de universidades selectas, a cuyas autoridades acusan de mantener vínculos importantes con el Departamento de Defensa estadounidense o con el ejército israelí: Columbia, Yale, Harvard, Vanderbilt, Universidad de Nueva York, MIT. A la vez, estas universidades apoyan la investigación de la industria militar y capacitan a los futuros ejecutivos de empresas tecnológicas cómplices. Que la rebelión juvenil internacional, tenga este epicentro es profundamente significativo. El movimiento estudiantil reacciona en las principales usinas científico-técnicas del imperialismo. En EEUU, en la Sorbona, en Berlín, en la Complutense de Madrid y en Barcelona. Dato de época y punto de partida del cuestionamiento de la universidad de clase pro-capitalista y neocolonial.

Un nervio sensible del bipartidismo imperialista

La coyuntura es alarmante para el poder político de las principales potencias capitalistas con este levantamiento estudiantil. De hecho, el régimen estadounidense es profundamente consciente del peligro como caja de resonancia social de lo que activó la juventud en las universidades que se supone aseguran mecanismos de reproducción del sistema: el serio cuestionamiento a uno de los pilares de consenso estratégico burgués en EEUU que consiste en sostener al Estado de Israel en su rol de gendarme regional en Medio Oriente y garantía contra la revolución de las masas árabes. Este punto de apoyo interno de política imperialista está minado después de décadas de gozar de buena salud.
Pero los jóvenes movilizados, no levantan consignas exclusiva y unilateralmente por lo que sucede en Gaza:
. Están politizados en torno a temáticas como los asesinatos en masa, el medio ambiente y el racismo.
. Es la generación que se fue configurando en las marchas contra los tiroteos en las escuelas secundarias o las huelgas por el clima en las escuelas es la que está gravitando en la toma de los campus.
. Fue víctima en 2020 del confinamiento por pandemia y las brutales políticas del gobierno de Trump durante la Covid-19.
. Participó en el movimiento Black Lives Matter, durante el cual muchos estudiantes denunciaron la complicidad de sus universidades en el racismo sistémico en EE.UU.
Es esa radicalización acumulativa la que prendió todas las alertas tempranas en el establishment imperialista, que por eso primero, presionó a las autoridades de las universidades citándolas a declarar al Senado en sesiones con amplísima cobertura mediática para repudiar la acción de Hamas del 7 de octubre y a reprimir con la policía después las primeras ocupaciones. Pero evidentemente la profundidad del malestar juvenil y la politización de miles y miles de ellos, explica que estemos ante un movimiento en ascenso desde el corazón de la bestia imperial al resto del mundo.

Yo veo al futuro repetir el pasado

Ya son repetidas no solo por el activismo, sino con estupefacción en la prensa burguesa, las referencias al movimiento de tomas estudiantiles en EEUU de 1968. De hecho, esas protestas se iniciaron también en Columbia combinando demandas antirracistas, en el contexto de la lucha por los derechos civiles y contra la guerra de Vietnam. Son muchos los análisis que coinciden en afirmar que las actuales ocupaciones tienen una dimensión que no se veía desde los 60. En 1968, el marco social era explosivo en Estados Unidos. Hacía poco que la movilización había logrado importantes triunfos por los derechos civiles (la Ley de Derechos Civiles de 1964, el derecho al voto pleno y el establecimiento de la salud pública universalen 1965) y la guerra colonial en Vietnam (cuya cifra de muertes civiles alcanzó los dos millones) exacerbando todas las tensiones sociales y políticas. En ese contexto, 1968 como el actual 2024 fue un año de elecciones presidenciales, y el también demócrata Lyndon B. Johnson como el actual Biden, siguió adelante con la guerra a pesar de los protestas y tuvo que renunciar a su reelección. Obviamente, el asesinato el 4 de abril de aquel año de Martin Luther King Jr., la principal figura del movimiento por los derechos civiles y el clima de época internacional con el Mayo Francés, terminaron de hacer explotar una revuelta que tomó carácter mundial. El escritor recientemente fallecido Paul Auster, estudiante y activista en 1968 le hace decir a uno de sus personajes en la novela 4321: «Éramos muy conscientes de lo que sucedía en el resto del mundo. Unas semanas más tarde, comenzó la huelga general en París y un cartel decía: «Columbia-París». Ecos del pasado que van pavimentando de carga explosiva este presente de lucha.

Del centro a la periferia

La vitalidad del actual movimiento estudiantil radica en la potencia que tiene en el epicentro planetario del capitalismo. Esa dinámica que multiplica la onda expansiva de las protestas desde el centro del mundo a la periferia abre una perspectiva de final incierto. Cada vez más hunde sus raíces en EEUU y recoge capilarmente empatía social de más y más franjas masivas del pueblo en ese país. Y es un año electoral. Y Biden está complicado. El estudiantado es parte fundamental de su base social como los sectores medios de los que proviene. Pero no es solo Biden el complicado. Es Macron, es el gobierno alemán, es Sánchez del PSOE en España: son el imperialismo yanqui y su espectro de alianzas en Europa, principalmente los que tambalean ante el asedio juvenil. Y se extiende geográficamente con cada provocación represiva, con cada declaración polarizante, con cada respuesta del manual anti-rebeliones que se les empieza a agotar a los que mandan. Esta gigantesca Intifada en curso de la juventud desbarata la idea de que en el mundo solo avanzan nuevas derechas emergentes. Hay otro sujeto social que rivaliza y crece. Porque Palestina no está sola. Y porque no es solo por Gaza y Palestina: es por todo lo que está mal en este mundo de barbarie. Y es ahora.

Como a los nazis y Vietnam, como nuestro Nunca Más

Causas como la de Palestina no tienen salida nacional. La historia moderna prueba que a expresiones criminales del capitalismo como la que despliega Israel sobre Gaza, se las derrota por una combinación dialéctica y virtuosa de resistencia nacional del pueblo agredido, y movilización regional y mundial de las masas solidarias con esa causa.
Al nazismo se lo barrió como resultado de esa ecuación: la valentía de los pueblos ocupados por el ejército de Hitler y la movilización antifascista internacional. Vale igualmente el ejemplo para Vietnam y la paliza que recibió la soberbia imperialista yanqui: la entereza indomable del pueblo vietnamita y las protestas mundiales, con centro en EEUU contra esa aventura imperial fueron decisivas. ara terminar con el apartheid en Sudáfrica, el movimiento contra ese régimen de atrocidad colonial fue decisivo, con la juventud como vanguardia sumado al aguante interminable del activismo afro. Porque el capitalismo no tiene fronteras en violencia imperialista, el internacionalismo activo, práctico, es indispensable para ganar.

Una intifada de la juventud

Posiblemente estamos asistiendo a la mayor operación de limpieza étnica brutal del Estado de Israel sobre territorio Palestino desde la Nabka del 15 de mayo de 1948. También, proporcionalmente, quizá estamos frente al movimiento internacional de solidaridad con el pueblo agredido más robusto y extendido desde aquella fecha. No es solo por los acampes estudiantiles de la coyuntura: en todo caso el ingreso de la juventud con esta fuerza todavía en dinámica ascendente se verá hasta dónde provoca un punto de inflexión. Pero antes de esto, hubo desde octubre del año pasado, acciones de masas en los principales países capitalistas: Nueva York y Washington, en Londres, Berlín y otras capitales europeas. Esto sin contar las acciones multitudinarias en Medio Oriente, en tensión con los propios gobiernos de la región aliados de Israel o bien pasivos ante la masacre. En Argentina el peso económico-político y superestructural del sionismo orgánico es muy grande. Y Milei, adscribe a un alineamiento militante con el genocida Netanyahu y su política de exterminio. Polariza al extremo las posiciones y tensiones. Y el peronismo en toda su amplia paleta de colores (desde Massa y CFK hasta Grabois), defeccionan en su giro a derecha, de cualquier apoyo a Palestina, que por otra parte, nunca fue muy activo. Por lo tanto, en el país, la causa mundial contra el genocidio en curso queda inexorablemente en manos de la izquierda junto a lo mejor de la juventud consciente, comprometida y sensible. Seamos parte de esta Intifada Global. Exijamos pronunciamientos de ruptura con Israel por parte de autoridades, sindicatos, federaciones y centros de estudiantes. Siempre del lado palestino de la vida. Nunca con Netanyahu, EEUU y Milei. Contra todo genocidio. Fue Nunca Más en Argentina. Que sea Nunca Más en Palestina.

La vida es otra cosa

Al final de cuentas, el sionismo como concepción política y acción concreta en el terreno militar es capitalismo sin filtro en esta etapa de decadencia civilizatoria. Es control territorial y el desplazamiento de limpieza étnico-colonial para anclar un Estado Gendarme regional de los intereses del imperialismo en Medio Oriente, una de las formas de barbarie que asume el capital hoy mismo. Entender, sensibilizarse, comprometerse y militar por la causa del pueblo palestino es hacer anticapitalismo hoy. Porque en defensa propia hace falta activar el freno de emergencia en todos los sentidos: económico frente a la agenda de expropiación de derechos de las mayorías en todo el mundo (a través de Leyes Bases o variantes). Activar ese freno en el plano ambiental para impedir un verdadero ecocidio que termine de transformar el mundo en inhabitable. Y activarlo en el campo de la política, porque frente a tanta derecha emergente caducaron todas las variantes light de reformismos de buenos modales. Se trata en definitiva de combinar la movilización nacional y global, internacionalista y local, para derrotar regímenes criminales como el de Israel, y a la vez, preparar un plan de vuelo alternativo en transición pos-capitalista al socialismo con democracia plurinacional, ambientalmente amigable con los ecosistemas, no – racista y laico. Así están las cosas. No hay margen para ser indiferentes.

 

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Panorama Político. No está dicha la última palabra https://mst.org.ar/2024/05/02/panorama-politico-no-esta-dicha-la-ultima-palabra/ Thu, 02 May 2024 13:59:23 +0000 https://mst.org.ar/?p=35320 El gobierno y aliados lograron dar un paso táctico en Diputados con la aprobación de la Ley Bases y el llamado paquete fiscal. Pero falta mucha agua por correr. Ahora viene el Senado, quizá el 15 de mayo. Sensaciones en el aire. Colaboradores explícitos y ladinos. Ausencias y presencias. Recalcular el nuevo momento. Es imprescindible pensar en clave estratégica. La necesidad de un congreso abierto del Frente de Izquierda Unidad.

Escribe: Mariano Rosa

Milei encabeza un proyecto político que se propone reformular el patrón de acumulación capitalista en Argentina, en línea con otros intentos históricos anteriores de hace 50 o 60 años. La apuesta consiste en abaratar costo laboral patronal (en la contratación, explotación y despido de trabajadores) y gasto público burgués en el sostén del Estado, limitando las erogaciones al personal burocrático indispensable y al aparato de represión de la protesta social, en esencia. Desde una semicolonia, el presidente, si quiere lograr credibilidad frente al gran capital, necesita mostrar capacidad de reestructuración de la economía, control de la calle y sostenibilidad en el tiempo de esas condiciones.

Sobre la base de una ecuación así, la tesis libertaria supone que va a incentivar la inversión privada y de allí poner en movimiento un “círculo virtuoso”. De ahí el pronóstico de la recuperación en “V” y otras previsiones más aspiracionales que científicas. Porque al final, para la concreción de esa estrategia se requiere bastante más que tacticismo parlamentario para la rosca, el cabildeo y ganar algunas votaciones en el Congreso. En realidad, diríamos, una vez más: son las relaciones de fuerza, es la calle, estúpido.

País factoría

Si enumeramos los propósitos de las dos leyes votadas en el Congreso, deberíamos decir que:

  • Ampara el blanqueo de dinero ilegal, además de perdonar a los fugadores de divisas y desgravar de impuestos a los sectores más pudientes.
  • Reinstala el impuesto al salario y estimula el empleo no registrado.
  • Perdona a evasores, facilita los despidos y promueve el trabajo ilegal.
  • Sube de hecho la edad jubilatoria para las mujeres y complica todas las condiciones para acceder a una jubilación menos que mínima.
  • Lo votado en materia energética (libre disponibilidad de capitales hasta 2038 y ninguna obligación de garantizar una cuota mínima para el consumo interno) es el paraíso de las corporaciones petroleras y gasíferas.
  • El régimen de incentivos para las grandes inversiones (RIGI) directamente revela la decisión política de transformar la Argentina en una factoría agro-minera exportadora en una especie de déjà vu del pacto Roca-Runciman en la primera Década Infame.
  • El horizonte apunta a multiplicar la renta extraordinaria de las corporaciones empresariales, especialmente el agro, la minería y el capital financiero, y reforzar el status neocolonial del país.
  • La Ley Bases y el paquete fiscal dan instrumentos para esa orientación. Por eso enfrentar y derrotar esta nueva arremetida es fundamental.

 

País jacobino

En la etapa más profunda y antifeudal de la Revolución Francesa, el ala de ese proceso que más sobresalió fueron los jacobinos, conocidos por sus posiciones de radicalidad antimonárquica y de base popular, plebeya. En el vocabulario político del marxismo -lo usaron Lenin y Trotsky, con frecuencia-, jacobinismo remite a esa naturaleza irreverente y luchadora permanente.

La virulencia del ataque del proyecto libertario sobre derechos sociales y democráticos se profundiza en relación proporcional a las respuestas de masas que va encontrando. Con la intensidad de los golpes, Milei y su ecosistema van activando ese jacobinismo característico de un pueblo con reservas acumuladas en décadas. Si uno repasa estos más de cuatro meses y medio de polarización, tiene demostraciones de fuerza de una potencia enorme por su masividad y otras por su determinación desafiante:

-El paro y la movilización del 24 de enero.
-Las acciones del 8 y 24 de Marzo.
-La Marcha Federal Universitaria del 23 de abril.

Esas cuatro acciones fueron puntos de quiebre en las relaciones de fuerza y se combinaron con la acción del 20 de diciembre de la izquierda, con la multisectorial independiente y la resistencia a la ley ómnibus frente al Congreso durante días y días. Fueron puntos altos en radicalidad que se combinaron dialécticamente y sumaron en el mismo polo anti-Milei desde las calles. Este es un límite claro que sigue teniendo la ofensiva reaccionaria del gobierno y despeja un debate: si hay o no relaciones de fuerza en las calles a favor de los de abajo. Por eso, aunque da pasos tácticos, el gobierno no logra imponer su hegemonía y alterar a su favor la pulseada entre las clases sociales.

Milei no puede solo, capítulo 1: colaboradores explícitos

El gobierno libertario no es fuerte per se, sino que más bien capitaliza debilidades ajenas de las fuerzas políticas tradicionales que pagan el costo de decepcionar a millones en los gobiernos anteriores. Sin estructura orgánica propia, sin vasos comunicantes sólidos con sectores de masas, el PRO, el bloque variopinto de Pichetto y la UCR son dadores explícitos de gobernabilidad parlamentaria. Milei tiene todavía base social con expectativas pero no los fierros que se requieren para gestionar: ni peso en el Congreso, ni gobernadores propios, ni fuerza militante que lo banque en las calles.

Por eso apela al PRO (como era sabido), a casi todo el bloque de Pichetto (incluyendo a la Coalición Cívica y Stolbizer) y la eterna UCR cómplice siempre de reaccionarios que en el mundo son y serán: desde el lamebotas De Loredo, hasta el sector de Lousteau que amagó un progresismo que no le sale e incluso los cuatro diputados del neurocientífico Manes, que se abstuvieron en una votación pareja como la que se dio.

Son la carroña de la crisis de representación política de los partidos tradicionales y, el presidente, el cuervo que fagocita esos desperdicios de la decadencia burguesa. El pueblo va registrando en la conciencia quién es quién. Procesa su experiencia material concreta con estos personajes siniestros. Y ya empiezan los escraches, no en el mundo virtual de la batalla digital, sino en el campo concreto del repudio callejero.

Milei no puede solo, capítulo 2: la colaboración ladina, el doble juego

La política capitalista y burguesa, tiene mucho de montaje y puesta en escena, de ilusiones construidas para confundir y distraer. Por eso es clave analizar la apariencia y la esencia de las cosas. El peronismo en apariencia se ubica como oposición polarizante frente a Milei a partir de rechazar en el Congreso su proyectos (aunque siempre con algunos felpudos díscolos).

Sin embargo, si uno toma de conjunto el peronismo en su expresión parlamentaria, sindical y social, encuentra ya una esencia bien distinta. Para empezar, ni durante la ley ómnibus ni ahora con este paquete aprobado en Diputados convocaron a movilizar al Congreso. Desde ya, no lo hizo la CGT, pero tampoco UxP, y apenas muy testimonialmente la UTEP de Grabois el primer día de sesiones. Sin la calle no hay chance de derrotar el plan Milei. Precisamente, la estrategia del peronismo en su amplio espectro no es enterrar el plan Milei ya que eso equivale a enterrar al propio Milei.

El peronismo rehuye toda posibilidad de hacerse cargo del gobierno después de un proceso de movilización que desaloje a un gobierno reaccionario de este calibre. La razón es de clase, programática y simple: sabe perfectamente que asumir en esas condiciones implica tener que hacer concesiones económico-sociales y democráticas al jacobinismo del movimiento de masas. Y para eso tiene que tocar privilegios de los ricos, chocar con el FMI y enfrentar a las corporaciones.

Ni por asomo evalúa ese giro. Más bien las incursiones de CFK han sido para dar señales de confiabilidad al gran capital o bien, como Grabois, para justificar la borrada de la CGT diciendo que le da vergüenza decirles lo que tienen que hacer. Impúdica justificación del rol de contención social de la burocracia sindical. El peronismo razona con la lógica no de derrotar el programa libertario entero, sino de desgastar al gobierno y en todo caso capitalizar electoralmente más adelante ese operativo. En el mientras tanto, la crisis la pagamos de mal en peor quienes no la generamos. No es por ahí.

Hay vida después del peronismo (y vale la pena)

Indudablemente ahora la tarea número uno está centrada en resistir y derrotar la ofensiva ultra-reaccionaria del gobierno de Milei. Bajado a tierra, implica preparar la batalla del Senado contra la Ley Bases exigiendo que la CGT y las CTA llamen a parar y a rodear el Congreso cuando vuelva a sesionar. Un despliegue de potencia de masas así canalizaría los cambios en el estado de ánimo popular y el agotamiento progresivo de paciencia social, pudiendo bloquear la iniciativa legislativa de Milei. Fuerza sobra para eso. No podemos dejar de insistir en la necesidad de una política de plan de lucha que centralice todas las peleas parciales contra el plan motosierra y desde abajo concentre los golpes.

Pero además, por la positiva, es crucial trazar un camino independiente de todo proyecto político tradicional desde la izquierda. En particular, de lo que se trata es de terminar con este delirio ultraderechista gobernante pero no para volver al pasado, sino para superar todo lo experimentado hasta ahora.

No se trata de ser confiables para el FMI, las corporaciones y pactar con las castas reales. Hay que partir de las necesidades elementales de la mayoría obrera, juvenil y popular:
. Aumento general de salarios, jubilaciones, programas sociales y becas de estudio.
. Congelamiento de precios y alquileres, aplicando sanciones a los remarcadores, desde multas hasta expropiación.
. Prohibir los despidos y suspensiones.
. Reducir la jornada laboral y repartir todo el trabajo disponible con salarios equivalentes a la canasta familiar.
. Suspensión unilateral del pago de la deuda externa y redireccionamiento de esos recursos a obra pública masiva.
. Estatizar la banca y el comercio exterior.
. Reforma impositiva integral: anular el IVA y el impuesto al salario, gravar duramente las grandes fortunas.
. Prohibir el agronegocio, la megaminería y el fracking: reconversión de la matriz productiva y laboral.
Efectivamente, hay otra salida más allá del peronismo, sin pedir permiso al capital.
Una izquierda que se haga cargo
Con este nuevo gobierno se reafirmaron atributos de la izquierda en el reconocimiento de amplísimos sectores sociales: que siempre está, pone el cuerpo, es coherente y no se vende. Ese activo ya lo tenemos.

Lo fundamental frente al espacio vacante de oposición que deja el peronismo entre trabajadores, juventudes y pueblo empobrecido, es que la izquierda asuma esa responsabilidad y articule política convocante para ser alternativa con peso real.
Lo primero es abrir el Frente de Izquierda Unidad para nuclear y darle un canal de expresión al descontento existente. Y con eso, transformar la bronca en propuesta política.
Planteamos que el FIT-U convoque a un gran Congreso Abierto que tienda puentes hacia miles de activistas gremiales sin expectativas en los burócratas de sus sindicatos ni en el PJ o los miles de precarizados, sin sindicatos ni organización. También convocar a lo mejor de la vanguardia estudiantil que viene de protagonizar la Marcha Federal. A colectivos y agrupaciones sociales. A intelectuales críticos. A la militancia socioambiental, de género y de derechos humanos. A todos y todas una convocatoria abierta desde el FIT-U. Sería un suceso enorme en su valor anticipatorio.

Nuestra fuerza llevaría a ese congreso la propuesta que venimos levantando como orientación hace tiempo: que el FIT Unidad evolucione de frente electoral a movimiento político unitario. No estamos proponiendo un partido único; es otra cosa. Imaginamos un movimiento como confluencia de tendencias, que interactúan con parámetros democráticos, pero que le dan organicidad a muchísimos independientes que votan a la izquierda o sectores que se replantean que el peronismo no va más.

Un movimiento así organizaría a decenas de miles de activistas en todo el país, y fortalecería la emergencia de una fuerza alternativa que intervenga cotidianamente y que vaya ganando influencia política cada vez con más peso en la realidad. La izquierda por la que luchamos se tiene que hacer cargo de la responsabilidad y oportunidad que afronta. Es ahora sí o sí.

 

 

 

 

 

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Panorama político ¿Se termina el impasse? https://mst.org.ar/2024/04/10/panorama-politico-se-termina-el-impasse/ Wed, 10 Apr 2024 13:59:48 +0000 https://mst.org.ar/?p=35220 El discurso del presidente Milei el 1° de marzo trazó agenda. Después del naufragio de la Ley Ómnibus, el elenco gobernante retomó la iniciativa. El peronismo hizo mutis por el foro pasado el paro del 24 de enero. La estrategia de thatcherismo tardío y la respiración larga del programa libertariano. Síntomas de cambio de tendencia. La meteorología del humor social y sus umbrales de tolerancia. ¿Hay vida después del peronismo?

Escribe: Mariano Rosa

El JP Morgan es posiblemente el banco más grande de EEUU. Hace pocos días, difundió un informe con un pronóstico recontra optimista del futuro cercano de la economía argentina:

La economía va a rebotar a full en 2025.
Aunque este año el nivel de actividad va a caer 3,6% y aunque los precios minoristas crecerán 200% punta a punta, el año que viene, contrasta.
En doce meses la inflación va a caer al 40 % anual y el PBI describe la famosa V y supera el 5 %.
Los hooligans mileístas se emocionan con este dossier. Ahora bien, una referencia apenas de prontuario del “JP” y sus incursiones recientes en territorio nacional, y una reflexión de contraste:

No es nuevo que esta entidad, insignia del capital financiero, opere acciones de lobby para apreciar artificialmente activos de un país, para reclutar capitales y después vender, desarmar posiciones y migrar. Ya se sabe: el capital ficticio es internacionalista. Sin fronteras, finalmente. Esa bicicleta los Morgan Boys la pedalearon en tiempos de Macri, de carry trade y plata dulce.
Una última observación, que casi deviene en ley: si el mundo parasitario de las finanzas festeja, seguro el terreno bien concreto, de la vida de la gente de a pie, padece angustia.
Así las cosas por acá. Así los contrastes del multiverso libertario.

Black Mirror, industria nacional

Argentina es una semicolonia capitalista, aunque con un desarrollo desigual y combinado en el plano industrial. De hecho, no es exactamente igual que el promedio latinoamericano en su matriz productiva:

Tiene 12 terminales automotrices, producción de satélites, polos siderúrgicos.
INVAP y CNEA desarrollan tecnología nuclear, y una aerolínea de bandera que representa el 70 % del transporte nacional y el 30 % internacional – Brasil es mucho más importante, y no tiene eso.

Ahora bien: Milei viene a liquidar lo que queda de industria local, desmantelar eso, o reducirlo a su más mínima expresión para cristalizar un modelo duro, de base agrominera – exportadora, exclusivamente. Esa es la estrategia. Hay algo de involución histórico / económica, a un tipo de integración mundial, como eslabón parecido al país del pacto Roca-Runciman. Por ahí va la cosa.

No son casuales las referencias embelesadas a la oligarquía doble apellido del siglo XIX con ínfulas parisinas.

Para ese plan, de respiración larga, hay un punto de apoyo fuerte en la gran burguesía agraria que describió en los últimos 40 años una trayectoria económica en sentido opuesto a lo que había hecho en la década del 30 del siglo XX:

Desindustrializó su capital y lo ancló en el campo, pooles de siembra mediante y agronegocio triunfal.

Esta especie de solución final reprimarizadora definitiva, que encarna la estrategia de Milei, viene a intentar completar lo que no pudieron Onganía, la dictadura genocida, Menem o Macri.

Ese plan supone un nivel de pulverización de fuerzas productivas, que puede disparar la pobreza que mide el Observatorio Social de la UCA del casi 60% actual a casi el 80% en un lapso brevísimo de tiempo.

Por eso, hay algo de distopía argenta en todo esto. No de Netflix, sino de la realidad.

Hood Robin

Estos primeros cuatro meses de gobierno, concentraron medidas de agresión social que implican un experimento reaccionario muy audaz, cuyo propósito es profundizar y cristalizar, neutralizando cualquier reacción popular que revierta el rumbo:

Todos los indicadores económicas tienen puntos de contacto con variables de la pandemia.
El shock de expropiación salarial, de jubilaciones y programas sociales con la inflación planificada desde arriba, impacta.

La enorme devaluación aseguró un flujo de transferencia de recursos hacia los sectores más concentrados del capital: bancos, pooles y corporaciones mineras.
La liberación desbocada de precios por decreto está pauperizando a los sectores medios.
Se generalizan los despidos y suspensiones.

Como si todo lo anterior no fuera suficiente, un brote histórico de dengue se da en este contexto, con negativa a adoptar una política pública activa con fumigaciones, distribución masiva de repelentes y vacunas.

Todavía faltan los tarifazos en servicios de agua, luz y gas, que va a tensionar la economía doméstica y comprometer la continuidad de miles de comercios y Pymes. El desplome de ese entramado anticipa un tendal.

Por lo tanto, a este ritmo, más que dinámica en V la perspectiva es pasar de estanflación a recesión y de ahí en tres meses una depresión económica de proporciones.
En suma: abaratamiento del costo laboral para los capitalistas, engorde del ejército industrial de reserva y recesión con inflación.

A la inversa del héroe medieval que le robaba a los ricos para distribuir entre los pobres, Milei y su banda saquean al revés.

Vivir por encimade las posibilidades

Para estabilizarse y lograr una reestructuración general del capitalismo en el país y del sistema político, el gobierno de Milei requiere entre otras condiciones una fundamental: alterar las relaciones sociales de fuerza a su favor.
En esa dirección, apunta la llamada batalla cultural, que es una guerra ideológico – política por el sentido común de masas:

La remarcación de precios de corporaciones con posición monopólica es sinceramiento.
Alterar los patrones de acumulación de capital a favor del 1% es ordenar la macro.
La carga impositiva sobre los más ricos, son distorsiones que desalientan la inversión.
La inversión social en educación, salud, cultura, servicios públicos son privilegios populistas, gasto.
En definitiva, el sentido común que lucha por imponer el gobierno libertario es tener derechos sociales como mayoría trabajadora es vivir por encima de nuestras posibilidades.

No es lugar por lugar

Dice Steven Forti, en “Extrema Derecha 2.0” que hay una línea de las nuevas derechas que es la agitación permanente sobre los sectores que se propone combatir, dividir o neutralizar, que consiste en una especie de provocación sistemática estresante y saturante. La orientación de desplegar un plan general de ataque múltiple, y abrir muchas ventanas de conflicto al mismo tiempo, genera dos dinámicas:

Intensifica la polarización y define dos trincheras claras, nítidas.
Si el polo atacado no tiene cohesión político-sindical, de programa y proyecto, la respuesta es fragmentaria y dispersa.
La línea Milei de provocación saturante como iniciativa definida a partir del 1° de marzo abrió una coyuntura de respuestas lugar por lugar de sectores del movimiento obrero, los movimientos sociales, la cultura o la clase media, que desgasta, dilapida fuerzas y no mueve definitivamente la aguja a favor de los de abajo de la correlación general de fuerzas.
Por un lado, los estatales, por otro la UOM, por su lado camioneros, el INCAA y el cine con lo suyo, ahora la comunidad universitaria y más tarde el movimiento piquetero. Así, ganaron la pulseada histórica Thatcher en Inglaterra e incluso Menem en Argentina, en su primer tramo: no es por ahí. El aprendizaje histórico es crucial, en esta etapa que nos toca encarar.

¿Adónde están que no se ven?

La apuesta a todo o nada del gobierno libertario, conecta dialécticamente, con una debilidad estructural que exhibe el sistema político que operó pos-2001:

Por un lado, se fagocitó la base social del PRO.
Por otra parte, capitaliza la experiencia decepcionante con el último peronismo en el gobierno.
En este último caso, además, juega una carta de chantaje ya que sabe que no hay recambio en el campo de la política tradicional hoy y que, en todo caso, el peronismo sindical y político, no tiene como estrategia hacerse cargo del conflicto social y proyectarlo en movilización porque sabe que Milei no cuenta con musculatura para bancar mucho y por lo tanto, una salida de crisis anticipada obligaría a asumir un gobierno que necesariamente debería hacer concesiones económicas y políticas. Y eso, en una etapa de viento de frente de la economía mundial y regional, solo sería posible tocando intereses y privilegios de minoría: no pagar deuda al FMI, impuesto a las grandes fortunas y variantes de ese carácter. El peronismo en todas sus alas, se define como un proyecto garante del statu quo capitalista, ni más ni menos. Eso explica la especulación aberrante de su cúpula dirigencial (incluyendo a CFK) que hacen evaluaciones electorales pensando en el ahora lejano 2025. Que Milei se desgaste intentando aplicar su programa, y que la paciencia social se canalice en las urnas. Una canallada política que condena como variante al peronismo en todas sus expresiones. Esta clarificación, es clave.

Síntomas de fin de impasse

Hay un interrogante que se repite en el análisis político y que gravita en la conversación pública que es “¿hasta dónde llega la tolerancia social a semejante experimento de ajuste?”.

Es indudable que razones y deterioro material existen de sobra para apalancar una potente reacción obrera y popular. Sin embargo, hay mediaciones entre la experiencia y la conciencia, no hay determinismos mecánicos en esa inter-acción. Sin embargo, hay un conjunto de puntos de referencia muy importantes para tomar en cuenta:

La degradación de salarios, jubilaciones y programas sociales es un catalizador potente.
Hay una agenda de luchas, parciales, pero importantes: la UOM todavía no cerró ningún acuerdo, Camioneros amenaza con medidas de fuerza si no le homologan el acuerdo paritario, el INCAA y sector audiovisual pelean, como Télam y otros sectores. Hay desgaste, predisposición a pelear.

La comunidad universitaria acaba de votar junto al CONICET una Marcha Federal Educativa para el 23 de abril. Desde los rectores en el CIN, pasando por toda la superestructura sindical y estudiantil del sector convocan contra la asfixia presupuestaria. Puede ser el punto de inflexión que marque el ingreso en el escenario de ese actor social, y en particular del movimiento estudiantil, que siempre opera como caja de resonancia y anticipa tendencias más soterradas en el estado de ánimo de masas. Atentos a esto.
Atravesando todo este panorama, y con la economía con su perspectiva incierta, está el debate parlamentario de la nueva “Ley Bases” cuyo borrador acaba de ingresar en el Congreso y que implica volver a la carga (en otra escala, sin la pretensión ridículamente fundacional de la Ley Ómnibus), pero con facultades especiales y otros instrumentos de legalización del ajuste en curso. Y el cabildeo de la CGT inclusive hasta el último día previo a su Consejo Directivo de este 11/4 donde anunciarían medidas de fuerza. Está por verse qué decide esa burocracia. Pero hay clima en el ambiente de un cambio de tendencia a favor de un choque frontal (otra vez) con el gobierno libertario.

Es el paro general y el plan de lucha (estúpido)

Es indiscutible que hay fuerza social y vitalidad para organizar una resistencia centralizada nacional al plan Milei de conjunto. La tarea de exigir que la CGT y la CTA convoquen no solamente a alguna medida aislada de catarsis colectiva, sino a un plan serio, discutido en asambleas de base y tomado desde abajo, es crucial. De vida o muerte en esta disputa.
Por lo tanto, resuelva lo que resuelva la CGT en su naturaleza de clase y estrategia como parte del peronismo, no será lo que hace falta para ganarle la pulseada al proyecto gobernante.
En simultáneo, hay por lo menos tres tareas combinada, que son centrales:

Apoyar todas las luchas, para que triunfen.

Potenciar la Coordinación Multisectorial Independiente, como polo articulador de la izquierda, el sindicalismo combativo, los movimientos sociales, de la cultura, asambleas barriales y otros sectores. Es decisivo para robustecer un reagrupamiento de frente único ante las defecciones del peronismo y la burocracia sindical. Eso incluye convocar a un 1° de mayo unitario de todos los que luchan en Plaza de Mayo, bajo el formato Encuentro o lo que se decida.

Y finalmente, un planteo que hace a la salida por izquierda en el plano político. Estratégicamente, superar al peronismo en esta etapa histórica es el desafío. El Frente de Izquierda Unidad tiene que llamar a un Gran Congreso Abierto para canalizar positivamente el desencanto con el peronismo de miles de activistas, junto a la militancia y simpatizantes de izquierda. Al mismo tiempo, nuestro partido el MST, levanta una propuesta reiterada: el FIT-U tiene que evolucionar a movimiento político para actuar en el proceso de lucha de clase sistemáticamente.
Porque efectivamente es enterrar el plan Milei, la tarea, y superar la experiencia del falso progresismo por izquierda de una buena vez.
Porque hay vida después del peronismo. Claro que sí. Y es socialista hacia un gobierno de los que nunca gobernamos.

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Panorama Político. Entre el palacio y la calle https://mst.org.ar/2024/01/18/panorama-politico-entre-el-palacio-y-la-calle/ Thu, 18 Jan 2024 12:59:31 +0000 https://mst.org.ar/?p=34793 La coyuntura argentina atraviesa días de definiciones. El plan de guerra reaccionario del gobierno de Milei está a prueba. Expresa la estrategia talibán de resetear la matriz de la economía capitalista y las reglas del sistema político en un sentido antiobrero y autoritario. Un horizonte de estabilización que requiere un cambio global en las relaciones de fuerza sociales. Lo trascendente de las próximas semanas va a ser la política al margen del ajedrez del cabildeo parlamentario: todo se define en el ring de boxeo de las calles. El paro nacional como punto de quiebre hacia un nuevo momento del país.

Escribe: Mariano Rosa

El de Milei posiblemente sea el 4° o 5° intento histórico de una reestructuración capitalista a fondo del país. Con Onganía, arrancaron los intentos en la década del 60. Los «azos» (de Córdoba, Rosario y Tucumán) de finales de esa década enterraron el proyecto de ese general con ínfulas prusianas. Después, fue la dictadura genocida que avanzó una parte importante con el mecanismo neocolonial de la deuda eterna y un industricidio de proporciones. Pero, el desenlace del experimento tuvo un altísimo costo para la burguesía: las fuerzas armadas tuvieron que huir del gobierno corridas por la movilización popular. Así, los golpes militares como recurso de «desempate» de equilibrios inestables en la lucha de clases, quedaron inhabilitados. Después, el menemismo, terapia de shock hiperinflacionaria mediante, desmanteló casi todo el patrimonio estatal y reforzó el estrangulamiento del FMI. Esa aventura cortoplacista de capitalismo de timba terminó en el 2001 con una rebelión social que hundió al bipartidismo tradicional. Macri fue el 4° intento, también fracasado. Aunque contó con el sindicalismo burocrático y el peronismo como dadores voluntarios de gobernabilidad, tampoco pudo. Si terminó su mandato fue porque operó la ambulancia del PJ que contuvo el estado de malestar y logró desviarlo por el canal de las elecciones. La originalidad de Milei consiste en que se propone hacer sin golpe militar (porque no puede), sin hegemonía en el control de la botonera parlamentaria (porque no la tiene), sin sostén sindical, ni fuerza orgánica callejera, lo que todos los otros intentos capitalistas fracasaron contando con esos recursos de los que carece la banda talibán libertaria. De movida, ya podemos arriesgar un primer pronóstico: ni el DNU ni la Ley Ómnibus pasan el filtro de la rosca parlamentaria tal como fueron presentados. Y todavía falta la prueba de fuego del paro nacional del 24 de enero y la movilización multitudinaria (seguramente) de ese día.

El palacio que mira la calle

La narrativa del poder tratando de construir un sentido común mayoritario, instrumental a sus intereses de clase, es una maniobra que tiene la misma edad que Maquiavelo. Lo que quiero decir, en definitiva, es que Milei y su entorno, bravuconean que se juegan a todo o nada, pero en la vida real del cabildeo parlamentario, el DNU está en el freezer de la Justicia y la Ley Ómnibus (LO), puede pasar al recinto y aprobarse si se reescribe en muchos de sus términos. Si el gobierno nacional se cree su propio relato fake o no, ya es materia de otro análisis. Lo concreto es que el oficialismo tomó la decisión de barajar y dar de nuevo con el objetivo de mínima de lograr la aprobación del corazón «fiscal» de la LO, a saber, el ajuste estructural en el gasto del Estado como centro: con despidos, desmantelamiento de ministerios, programas sociales, dere-chos de largo aliento y privatizaciones. ¿El propósito? Por un lado, liberar recursos para pagar deuda externa y por otro, habilitar nichos de negocios capitalistas privados. Pero el nuevo gobierno no expresa al conjunto de los capitalistas, sino a su fracción más poderosa, monopólica y parasitaria: el complejo agro-minero exportador, las corporaciones y los bancos. De allí, que aparecieron los roces con la casta que necesita de aliada imprescindible: detrás de las llamadas «economías regionales» que reaccionaron ante la imposición o suba de retenciones, hay capitalistas locales, provinciales, expresados en el Congreso por senadores y diputados (incluso) de los bloques colaboracionistas de La Libertad Avanza. En el despacho del presidente de la Cámara de Diputados, la mesa «política» del oficialismo con el PRO, la UCR y el variopinto bloque que encabeza Pichetto, se discuten intereses inter-capitalistas. No de la clase trabajadora, los sectores medios y el pueblo pobre. Por lo tanto, más allá del vértigo del espectáculo mediático concentrado en ese toma y daca de rumores y secretismo, los intereses sociales de la mayoría que vive de su salario se definen en el ring de boxeo de la lucha de clases. Lo saben gobierno y colaboradores. Por eso, trabajan contra-reloj para intentar sesionar en diputados, como mínimo, antes del paro del 24. Saben que la calle asediando el palacio puede depararles sorpresas.

Hacia un punto de quiebre

Massa lo calificó de «apresurado». Cristina sintonizó diciendo que había que «esperar». Después del discurso de asunción de Milei, ya con coordenadas muy claras de hacia dónde se proponía apuntar, la CGT planteó «cuidar la gobernabilidad y dialogar». Después, ya anunciado el DNU, se filtró una declaración de Pablo Moyano, el ala «dura» de la central obrera en la que anticipaba que «en enero y febrero» los trabajadores estaban de vacaciones. ¿Y entonces? ¿Cómo se explica la convocatoria a un paro con movilización? Evidentemente se combinaron varios factores:
.Lógicamente, la ofensiva sostenida por el gobierrno, sin margen de negociación para la burocracia sindical, los acorraló.

.Pero más todavía, pesaron los factores de la calle: la acción multisectorial convocada por la izquierda el 20 de diciembre, que desafió el Protocolo de Bullrich y llegó a Plaza de Mayo. La determinación de esa acción política, abrió una ventana de confianza en otros sectores sociales que se expresaron un potente cacerolazo durante la noche de ese mismo día e inauguraron el proceso de las asambleas barriales, que se contabilizan por más de cien ya a estas alturas en CABA, Conurbano y el interior de la provincia de Buenos Aires.
.Un elemento más: para ganar tiempo y descomprimir, la CGT eligió el camino de la judicialización como respuesta al ataque del gobierno nacional. Para eso, convocó el 27 de diciembre una concentración más bien formal y limitada a los llamados «cuerpos orgánicos» (comisiones directivas y delegados). Pero, una parte de las bases obreras desobedeció y sin paro, se movilizó a Tribunales y agitó la consigna de «paro general» reiteradas veces.

La CGT, su conducción burocrática, tomó la decisión que menos quería: paro con movilización el 24 de enero. Claro que sí, con el objetivo doble de «presionar» para negociar «retoques» a la LO y descomprimir un estado de ánimo recalentado en la base del movimiento obrero golpeado por la inflación, la caída de ingresos y la amenaza de más penurias.

Hasta tirarlos: el DNU, la Ley Ómnibus y el Protocolo

Al 24 se llega con un clima de alta tensión en proceso de ascenso. El malhumor social se extiende. Los sectores que votaron a Milei, no por convicción ideológica, sino por decepción y enojo con el gobierno peronista anterior, están procesando una dura experiencia en carne propia: el ajuste les está llegando violentamente y vienen nuevos capítulos en febrero-marzo: tarifazos, coletazos en precios del aumento de las naftas, y el salto en la canasta de escolaridad. El gobierno, que mantiene un apoyo social importante, entró en dinámica de sangría gradual de adhesiones. Es cierto, que no hay acciones de protesta de desborde generalizado en el movimiento obrero. El paro, va a concentrar esa energía contenida. Pero hay, aunque todavía localizadas e incipientes, luchas en desarrollo y otras en curso:

  • El reclamo del colectivo cultural, encabezado por Unidxs por la Cultura, de alcance nacional y con una vitalidad potente, que no controla ninguna burocracia.
  • El proceso de las asambleas barriales, todavía embrionaria, pero en desarrollo sobre todo en el AMBA y el interior de la provincia de Buenos Aires.
  • La lucha contra los despidos en el Estado, que tiene la traba de la conducción de UPCN que directamente paraliza cualquier protesta, y de la propia ATE, que fragmenta, divide personal de planta de contratado y siembra escepticismo con acciones testimoniales. Sin embargo, hay un activo ahí y el desafío de robustecer un polo, con la convergencia de las agrupaciones, delegados/as y actvisitas combativos del sector, en la Multicolor, empezando por CABA.

Y claramente, la batalla que se viene: la lucha salarial contra el ajuste inflacionario brutal.
Esa paleta de protestas, más allá de sus desigualdades, como así también los masivos contingentes del movimiento obrero que intervengan en el paro y movilización del 24, si es contundente y multitudinario, va a tonificar a todos esos sectores y presionar sobre las conducciones sindicales para darle continuidad al plan de lucha. La tarea prioritaria de la izquierda, el sindicalismo combativo, las asambleas barriales, el colectivo de resistencia cultural y los movimientos sociales, es cohesionar la unidad multisectorial e independiente, que intervendrá en el paro del 24 con columna propia pero que tiene como desafío encarar la próxima etapa de la lucha en curso más ofensivamente que nunca. Hay fuerza social para ganar.

El día después de mañana: que la resistencia en las calles tenga expresión política.
En paralelo a la tarea de organizar desde abajo en cada sindicato, proceso de lucha o sector donde nos toque activar la participación en la coyuntura de la medida de fuerza convocada, hay que concentrar energía también en una necesidad dialécticamente conectada. Evidentemente, Milei expresó a derecha y con todas las distorsiones del caso, una aguda crisis de representación política de los partidos tradicionales, y especialmente del peronismo como referencia de la clase obrera y los sectores populares. Por eso no se pueden soslayar todas las «tesis» indiscutiblemente fracasadas que se fueron probando en los últimos años:

  • La idea de administrar el capitalismo con sentido progresista y social, para redistribuir. Se demostró que, al cambiar el viento de la economía mundial, una matriz extranjerizada y dependiente como la de la economía argentina no tiene margen para hacer ninguna concesión salvo que se toquen los intereses capitalistas de pooles, corporaciones, bancos y cortar con el saqueo del FMI. Y eso no se logra en ninguna mesa de negociación ni con coexistencias pacíficas con el gran capital: es poniendo en tensión y movimiento la fuerza orgánica de la clase obrera y el pueblo para respaldar cambios de reglas sistémicas.
  • También fracasó la tesis de administrar el ajuste como gestores «de centro» o «moderados» del capital, ganándose su confiabilidad. Arrancó en el segundo gobierno de CFK, era el intento frente a Macri con Scioli y fue el naufragio de Alberto-Cristina y Massa. La resultante fue una transferencia continua de riqueza hacia los núcleos del gran empresariado y la degradación del nivel de vida de amplísimas capas sociales. Desmoralización, escepticismo y enojo despolitizado que capitalizó el delirio libertario.

Una más: en la última elección, el espacio encabezado por Juan Grabois, desplegó un discurso crítico de Alberto y su gestión, de Massa y su perfil, del FMI, de los sectores concentrados de la economía, pero con la concepción de dar la pelea por adentro del peronismo para regenerarlo, reconvertirlo y encauzarlo hacia una salida que ahora sí, priorice a los «de abajo» en los marcos de un capitalismo con rostro humano (por enésima vez). Esa tesis, que no es ni nueva, ni original, prepara las condiciones de una nueva frustración.

Los capitalistas, con Milei, actúan en función de una conclusión que asimilaron: para normalizar el capitalismo en un sentido favorable a ampliar los márgenes de rentabilidad empresarial, no hay medias tintas posibles. Hay que reestructurar la economía, suprimiendo derechos laborales y sociales, para abaratar costo patronal y ampliar los márgenes de ganancia. Y, además, imponer orden autoritario para liquidar la protesta, para lo cual se requiere alterar las relaciones de fuerza derrotando la resistencia obrera-popular.

Llegó el momento de que en el campo de las y los que resistimos el plan de guerra capitalista encabezado por Milei saquemos a favor de nuestros propios intereses de clase la misma conclusión que la minoría que gobierna: no van más las medias tintas. Hace falta un cambio estructural para reorganizar sobre nuevas bases la economía, las relaciones sociales y el sistema político. Con sentido anticapitalista y sí, socialista con una democracia verdaderamente desde abajo.

Esa es nuestra moraleja política como aporte al período (intenso y apasionante) del día después de mañana, pasado el paro del próximo 24 de enero. No perdamos un segundo más.

 

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Panorama socioambiental. El ecosocialismo como brújula estratégica https://mst.org.ar/2023/11/08/panorama-socioambiental-el-ecosocialismo-como-brujula-estrategica/ Wed, 08 Nov 2023 15:18:53 +0000 https://mst.org.ar/?p=34164 El 2023 está cerrando con una agenda ambiental intensa y cargada de desafíos. Del agropower a la ilusión offshore. Vaca Muerta a diez años a la vista. La trampa del litio en la narrativa del capitalismo verde. Las falsas polémicas del relato extractivo. La resistencia que se va cristalizando en organización desde abajo. Una contribución de análisis, programa y orientación desde anticapitalismo en clave ecológica.

Escribe: Mariano Rosa

El bloque social dominante de poder en nuestro país hace ya varias décadas que discute matices tácticos, contingentes, pero en el contexto de un conjunto de nudos estratégicos de consenso pleno:

El modelo capitalista neo-colonial supone una inserción en el mundo como proveedor de commodities.

Mercantilización de la naturaleza en todas las formas que proponga el extractivismo: desde el agronegocio al fracking, de la megaminería al litio, y de la explotación marítima offshore a la cementación urbana con fines de valoración especulativa.

La ecuación básica supone sostener esa matriz de tipo dependiente, una industria de ensamble con alta dependencia de la importación y un ciclo demandante de dólares asociado al pago de la deuda externa construida en la dictadura genocida, validada y amplificada por todos los gobiernos posteriores.

Esos puntos de referencia, esos consensos básicos del capitalismo argentino, atraviesan de forma transversal toda la propuesta programática de la política tradicional. En todo caso, el debate radica en los ritmos de ecualización de los desequilibrios coyunturales, dado que la dependencia de las tendencias económicas mundiales es absoluta, el mediano plazo no existe como horizonte temporal: la matriz capitalista neocolonial, define un tipo de política tradicional esencialmente cortoplacista. Es inevitable: no se controlan las variables de la botonera económica, las definiciones no se adoptan en Argentina, por lo tanto, la soberanía hipotecada condiciona todo. Este es el marco para entender la desesperación compartida por el agronegocio, la exploración offshore, la megaminería, el litio como ilusión o Vaca Muerta como promesa que no fue (ni de autosuficiencia energética, ni de inversión directa a gran escala). El único capitalismo que existe en estas condiciones es el extractivista y neocolonial.

Disputa global y mundo petrodependiente: guerras, pandemias y genocidios

Obviamente, el panorama de Argentina se inscribe en un planeta polarizado por el principal conflicto geopolítico de esta etapa: la disputa global por la hegemonía capitalista entre EEUU y China, y sus aliados satélites. Ese mundo, de un capitalismo que no logra remontar la caída tendencial de la tasa de retorno desde 2008, que exclusivamente conoce como mecanismo para ese propósito el reforzamiento de la explotación laboral, de todas las opresiones con fines económicos y la mercantilización de la naturaleza. Ese modelo incompatible con la vida en paz, con los derechos básicos, con la salud de los pueblos, también lo es con los ecosistemas. La pandemia de COVID fue posiblemente la primera devolución de gentilezas de una naturaleza reactiva a la intervención ecocida del capital. Y la racionalidad de la ganancia, que organiza la economía y las relaciones sociales, bajo el capitalismo explica en su barbarie, que en un mundo alertado por la ciencia hace décadas sobre la necesidad de abandonar la petrodependencia no para de expandir las fronteras más aberrantes de ese vector de energía:

La guerra en Ucrania disparó los precios del petróleo y el gas.

La incursión genocida de Israel sobre Palestina y la amenaza de expansión regional del conflicto, también hace escalar el mercado fósil.

Y ya se sabe que, bajo las condiciones de este sistema, de racionalidad inhumana de la minoría propietaria, el aumento del precio relativo de un insumo incentiva la concentración de capital en esa rama. Por lo tanto, en ese cuadro, se explica la ofensiva pro-fracking, pro-offshore y pro-fósil en toda la línea sobre nuestro país y todas las reservas conocidas y sospechadas de hidrocarburos.
Mundo polarizado. Mundo de pandemias, guerras y genocidios. Capital ecocida y las claves de la época.

Ecología política anticapitalista, es decir: ecosocialismo

No toca una fase del capitalismo donde los márgenes para posiciones reformistas son inexistentes. La aparición de esperpentos ultraderechistas como Milei, son programáticamente el deseo reprimido de toda la clase dominante. Del otro lado, crece la sensibilidad y conciencia socioambiental en clave antisistémica, ya superando la infancia política de la culpa individual. Cada vez más confluyen en la experiencia práctica de los pueblos las demandas de justicia social y ambiental. Esa antinomia falsa de la narrativa de la política y el sindicalismo tradicionales: o trabajo o naturaleza. O desarrollo en los términos del capitalismo extractivo o desigualdad y pobreza. Todo humo. Toda construcción ideológica para alimentar un sentido común alineado y confundido. Resignado a una agenda parcial y limitada de derechos. Mienten con todo su aparato estatal y mediático. Manipulan, lo intentan. Pero hay un camino alternativo, y tiene al anticapitalismo como punto de partida por necesidad inevitable, no como un a priori teórico abstracto:
Trabajar menos, para trabajar todos con derechos e ingreso suficiente. Cuestiona la ganancia empresaria, sí o sí.

Transición energética justa. Renovables y limpias, con base en otra matriz de consumo de energía: transporte público ampliado, estatal, gratuito y con control social. Otra vez, la cuestión de la propiedad privada como umbral a superar.

Comida suficiente, saludable y accesible. Es decir: chau agrotóxicos, transgénicos y pooles. Reforma agraria y repoblamiento rural con planificación democrática de la producción y comercialización. Expropiación del latifundio moderno. Anticapitalismo, otra vez.

Y entonces, el debate se desplaza a la cuestión del poder político: sin un empoderamiento pleno de la clase que trabaja, del pueblo marginado, de los de abajo, no hay reorientación, cambio de reglas y otro rumbo para el país, la región y el planeta. La revolución entonces, con su vector socioambiental, no es una utopía infantil: es una necesidad urgente.

Plan de vuelo made in Argentina

Decíamos en el arranque que el horizonte se presenta tenso y cargado de desafíos. En lo inmediato, todo el proceso de resistencia a la agenda offshore es central. De allí los Atlanticazos como bandera y el fortalecimiento de esa coordinación positiva. Mientras escribimos esta nota, nos siguen llegando testimonios del exitoso 4 de noviembre en Madryn. Otro paso adelante.

Además, el próximo 12 de noviembre, la escala la hacemos en Córdoba: San Marcos Sud, y el Festival Ambiental tan parido desde esa ruralidad que resiste que ya emociona de solo ver cómo va creciendo. A estar ahí, a multiplicar, a abrazar esa iniciativa, obviamente.
Nunca como ahora fue tan urgente la campaña Fuera Mekorot contra la empresa estatal sionista y mercantilizadora del agua reclutada por el kirchnerismo de la mano de Wado de Pedro. El monitoreo que fingen en el corredor minero cordillerano es una exploración de mercado para privatizar el agua. Hay que echar a estos cómplices de genocidio y la desposesión del pueblo palestino de Argentina y de toda la región. Más que nunca, una obligación política y de conciencia.

A la vez, y sin disociar de todo lo anterior, tenemos en el Noroeste un llamado a la revolución permanente: el litio en las condiciones de esta matriz capitalista para la transición del norte capitalista dejando el pasivo ambiental en nuestro sur pobre y depredado, con la administración de este personal político de las corporaciones, no se puede tocar. En esto, junto a las comunidades, por otro jujeñazo, hay que tener contra toda ilusión productivista una posición firme en esta coyuntura.

Y de conjunto, con todo el movimiento socioambiental en su variada paleta de matices, el 4 de diciembre se impone construir una Jornada Nacional Anti-Extractivista que siga sumando voluntades y combatiendo las usinas del capital en sus narrativas de mal-desarrollo: causa de injusticia social y ambiental, a la vez.
Es por acá. Resistir, organizar y proponer alternativa en clave estratégica ecosocialista.

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Elecciones en CABA. Con la implosión de JxC vamos a un cogobierno de Jorge Macri y los fachos de Milei https://mst.org.ar/2023/10/26/elecciones-en-caba-con-la-implosion-de-jxc-vamos-a-un-cogobierno-de-jorge-macri-y-los-fachos-de-milei/ Thu, 26 Oct 2023 12:56:41 +0000 https://mst.org.ar/?p=33972 Con la deserción de Santoro se terminó la elección porteña. El primo de Mauricio es el nuevo Jefe de Gobierno. La crisis de JxC tiene previsibles repercusiones en el mapa de poder en la Ciudad. El peronismo vuelve a dejar claro que es oposición funcional a la derecha. Los desafíos para el Frente de Izquierda y la flamante banca de Cele Fierro. El polo reaccionario en la Legislatura del PRO y la banda libertaria.

Escribe: Mariano Rosa

El panorama general del 22 de octubre se dio previsible. Macri consolidó su distancia y quedó al borde del balotaje. El peronismo creció un poco y Marra terminó siendo un bluff con un guarismo bastante parecido a las PASO. El resultado nacional de las PASO, con un Milei ganador sorpresivamente, desplazó el eje gravitacional de la atención política a la elección presidencial. Ese dato objetivo, sumado a una serie de cambios improvisados del sistema electoral poco difundidos e informados a la población en general, favoreció un clima de cierto statu quo capitalizó la derecha gobernante. Sin embargo, pese a ese panorama de cierta chatura en la elección local, se instalaron en la agenda una serie de temas muy importantes de los cuales todas las fuerzas capitalistas tuvieron que dar cuenta de alguna manera:

  • El drama social de los alquileres.
  • El lobby inmobiliario, la especulación y la obscenidad impune del Código Urbanístico.
  • El abandono social de las comunas del Sur.
  • La discriminación a la enfermería profesional.
  • Las vacantes que faltan en la escuela pública.
  • La salud mental y su vaciamiento.
  • El subte como parte de las deficiencias del transporte público en CABA.

Todas las fuerzas políticas tuvieron que hacer referencia a estos ejes problemáticos de la población trabajadora y los sectores medios en la Ciudad. Son banderas que la izquierda instaló, con su compromiso previo ligado al reclamo popular en cada uno de esos rubros, y lógicamente, en campaña transformadas esas causas en propuesta de medidas anticapitalistas y socialistas. Ese mérito es un activo que nos asiste como fuerza militante al Frente de Izquierda.

De hecho, en el tramo de las PASO al 22 de octubre, el candidato radical-peronista, Santoro, tomó esos temas intentando aparecer ubicado hacia la izquierda para consolidar y concentrar esa base social. Impostado, todo impostado, pero revelador de que son preocupaciones de la agenda popular y social.

La implosión nacional de JxC y sus consecuencias en CABA

Sin embargo, aunque la derecha oficialista parecía consolidar posiciones con el resultado electoral porteño, ahora con el estallido de JxC el escenario aparece incierto y las tendencias centrífugas en el esquema de poder local se van a acelerar.
Por lo tanto, más allá de las invocaciones a la responsabilidad del primo Jorge a sus aliados (tal como trascendió que hizo en una crítica reunión de gabinete), la mayoría automática no está asegurada y si es así, se aceleran dos movimientos simultáneos:
La dispersión del acuerdo monolítico actual con la UCR, la Coalición Cívica y el PS.
Todo perfila un casi inexorable co-gobierno de Jorge Macri con los liberfachos.
Esto significa entonces, por un lado, que el macrismo no cuente con la Legislatura-Escribanía a disposición, y ese agrietamiento de facciones políticas tradicionales en la superestructura porteña lo lleve a recostarse en un nuevo pacto: ahora con los fachitos de Milei-Marra que van a contar con nueve bancas en el próximo período. Sin embargo, las consecuencias de este rearme del puzzle capitalino no se mide solo matemáticamente en poroteo legislativo: el nuevo pacto implica un corrimiento más a la ultra-derecha del gobierno porteño. Este cuadro posible plantea desafíos en esa balcanización de los bloques de las fuerzas tradicionales, para la agenda de los trabajadores y la juventud, con la izquierda como canal político de la movilización y organización popular de los reclamos cancelados en la Legislatura actual. Veremos los ritmos de este proceso, pero la dinámica tendencial es inevitablemente de crisis para el oficialismo local.
Crónica de una deserción anunciada

La historia del peronismo en CABA es una serie con capítulos de repetidas claudicaciones al establishment derechista:

De 2007 a 2015 (por lo menos), con un macrismo que no tenía mayoría legislativa propia, el peronismo le votó cada año a Mauricio Macri los presupuestos de la Ciudad. Estamos hablando de los planes de gobierno anuales de la derecha porteña.

De 2015 a 2023, la derecha ya con mayoría propia (consolidada a partir de acumular relación de fuerzas precisamente por el pacto PRO-K que instaló como denuncia pública nuestro entonces diputado, Alejandro Bodart) ubicó al peronismo en un rol distinto, pero igualmente funcional: sus sindicatos dejaron correr toda la política de miseria y precarización salarial, sin mover un dedo. Los roles de SUTECBA y UTE hablan por sí solos, e incluso ATE o la conducción mayoritaria del Subte, que no pasaron en lo esencial, de discursos críticos, pero poca acción consecuente de lucha. Por supuesto: en el recinto, en minoría, igualmente le votaron leyes nefastas a Larreta de negocios con lo público y nunca se pararon de manos para reparar injusticias como la exclusión de la enfermería de la Carrera Profesional.

Pero, en la previa al inicio de la campaña electoral, parecía que sí, surgía un ala crítica con Ofelia Fernández y La Cámpora, con Gómez Alcorta, que amenazaron con listas internas en las PASO contra el candidato de Massa y el aparato del PJ, Santoro. Puro humo todo: a cambio de dejar correr la candidatura de Grabois, para bloquear una migración de votos al FIT-Unidad (digamos todo), en CABA, Ofelia y cía. también defeccionaron e hicieron mutis por el foro.

Por eso, lo de Santoro abandonando el balotaje no es una decisión que descalza de una trayectoria: el peronismo porteño es la deserción política como identidad. En campaña hubo alegatos contra el lobby, a favor de las vacantes e incluso por salud, y enfermería en particular. ¿Van a acompañar las posiciones e iniciativas del FITU que impulse Cele Fierro a partir del 10 D? En fin: aunque el beneficio de la duda siempre pueda existir, en política, las trayectorias son decisivas para pronosticar comportamientos. Y el prontuario de los dirigentes del peronismo porteño está identificado con el pacto, el arrugue y las defecciones. Moraleja profunda para sus muchos y honestos votantes verdaderamente progresistas y de izquierda: no es por ahí.

La CABA, un punto de apoyo para un Frente de Izquierda protagonista

La izquierda en CABA consolida un bastión. Más de 90 mil votos en la categoría de Legisladores y una instalación fuerte en barrios, estructuras obreras y la juventud. La campaña en equipo de Cele Fierro con Vanina Biasi fue potente y sobresalió. Con el ingreso de Cele en la Legislatura, se suma una voz contundente a favor de la agenda que recogemos del reclamo social y las injusticias del modelo de Ciudad – Empresa, como lo venimos ya haciendo con Vanesa Gagliardi, nuestra compañera diputada actual del MST-FIT Unidad. Y a la vez, una tarea urgente para la bancada que encabeza Cele: la acción extra-parlamentaria para ser la diputada de la docencia combativa, de la salud en lucha, de los barrios populares, del movimiento de mujeres y disidencias, una diputada por el programa ecosocialista y los DDHH contra toda provocación negacionista. La banca conquistada a fuerza de militancia a pulmón rivalizando contra poderosos aparatos de dos Estados (el local y el nacional) ahora tiene que reforzar el fortalecimiento de posiciones orgánicas y militantes en sindicatos, centros de estudiantes y bastiones barriales. Porque el país y la Ciudad a la que vamos va a plantear esa oportunidad y responsabilidad para la intervención desde la izquierda. Y a la vez, hacer de la acción del FIT-Unidad en CABA una vidriera nacional, también en otro sentido: traccionado la acción política de nuestra coalición para que supere su estadio meramente electoral y sea protagonista del proceso de lucha de calles (y clases) en el corazón del poder capitalista de Argentina.

 

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Panorama político. El terremoto electoral en 10 reflexiones https://mst.org.ar/2023/08/17/panorama-politico-el-terremoto-electoral-en-10-reflexiones/ Thu, 17 Aug 2023 12:58:05 +0000 https://mst.org.ar/?p=33519 Escribe: Mariano Rosa

1) Derechización electoral

Las elecciones del último domingo dieron como resultado el triunfo sorpresivo de Javier Milei, outsider derechista, protofascista, con más del 30 % de los votos y ganando 16 de las 24 provincias. Los dos grandes derrotados del último domingo fueron el gobierno nacional que quedó en tercer lugar, en su peor elección histórica como peronismo y perdiendo cerca de 20 puntos porcentuales respecto al 2019. Y a la vez, JxC, que se ubicó en segundo lugar, perdió más de 5 % respecto al 2019 y quedó muy lejos de los 40 puntos del 2021. Lo primero entonces, es que el triunfo de Milei sumado a la victoria de Patricia Bullrich en su propia interna representa con casi el 50 % de los votos entre ambos un giro electoral a la derecha. A lo cual hay que sumar el ausentismo de 2 millones de votantes respecto a la última presidencial, más el millón 200 mil votos en blanco y los 300 mil anulados. Se exhibió así la crisis aguda de las fuerzas políticas que vienen gobernando en los últimos años el país y se abre como perspectiva un panorama altamente convulsionado ante la posibilidad de que terminen ganando la presidencia algunos de esos personajes e intenten aplicar sus programas de guerra contra el movimiento de masas.

A eventuales ataques directos desde arriba, la acumulación de fuerza y experiencia de lucha existente en nuestro país, se manifestará seguramente con mucha intensidad polarizando en la lucha de clases (y de calle) el choque frontal de intereses sociales antagónicos. En concreto: se coloca en el horizonte la posibilidad de una crisis de las características del 2001 en términos de la irrupción masiva del pueblo en las calles.

2) El voto a Milei tiene motivaciones contradictorias.

Por un lado, expresa de forma bien profunda el hartazgo social con el gobierno actual, pero también con la reciente experiencia del macrismo. Ambos gobiernos empeoraron las condiciones materiales de vida y no ofrecieron ninguna expectativa de mejora en lo inmediato. Como agravante de coyuntura, la semana previa a las elecciones estuvo cruzada por el crimen de Morena en Lanús y el asesinato en condiciones de represión de Facundo Molares en el Obelisco. Todo ese clima enrarecido, en lo económico y social, y cierta sensación de caos reinante, tributó también a Milei y en menor medida a Bullrich. Ese componente de bronca refleja también despolitización (especialmente en sectores de la juventud pobre), y se canaliza a través de una figura ultra-reaccionaria, pro-capitalista y anti-pobre.

Al mismo tiempo, el otro componente del voto a Milei es de una base fascistoide, muy de derecha que adhiere a las posiciones anti-piquete-ras, macartistas, anti-abortistas y privatizadoras en el plano económico. Esta vertiente, está envalentonada a partir de un clima construido en los últimos años, por un apalancamiento fuerte en los medios (que corrió la agenda política dominante a derecha), por el rol contenedor de la burocracia sindical (con algunas concesiones parciales, sobre todo en el sector del movimiento obrero registrado y con mejores salarios) que pese a haber habido luchas importantes (docentes, Jujuy, choferes, piqueteros), evitó un desborde generalizado y una irrupción masiva que inclinara la cancha.

3) El peronismo en terapia intensiva.

El golpe recibido por el peronismo es muy profundo, y en una elección de tercios, salió tercero. En ese panorama, aparece en dinámica de fase terminal la crisis del kirchnerismo como proyecto dinámico, con el corolario final de la derrota en Santa Cruz, en las elecciones para gobernador. De alguna manera, era esperable una ruptura muy grande con un gobierno que desilusionó por completo después de la experiencia del macrismo y que lleva como su «mejor opción» al ministro de economía del 120/130 % de inflación anual. En ese cuadro, hay que anotar el rol asumido y cumplido de forma bastante exitosa por la lista de Grabois, como dique de contención al interior de la coalición gobernante del descontento con el rumbo general del gobierno y la perspectiva de Massa. Con casi un millón y medio de votos, logró evitar que eventualmente esa franja migrara a la izquierda. A la vez, emerge como potencial factor de reagrupamiento de una centroizquierda en el país, en el espacio vacante dejado por el retroceso y derechización del kirchnerismo. Hay que seguir su evolución, partiendo ahora de explicar su rol: en el búnker del domingo Grabois ratificó su voto a Massa en octubre e insistió con su programa «a izquierda» y al día siguiente, la respuesta de Massa fue devaluación del 22 % y suba con consecuencias recesivas de la tasa de interés a favor de los bancos.

4) Juntos por el Cambio también recibió un golpe.

Juntos por el Cambio, por su parte, sale golpeado y con horizonte incierto de las PASO. Lejos del 40 % en 2021 que lo ubicaba en dinámica de capitalizador del fracaso del peronismo, no fue el principal destinario del voto bronca y castigo que, en definitiva, también los incluyó en una posición lógicamente distinta al oficialismo actual. Larreta recibió una paliza en la interna de esta coalición, y perdió todo: la interna nacional y la interna en su distrito a manos de Macri. Patricia Bullrich y Macri, son los ganadores de ese espacio, aunque no tienen un camino fácil hacia octubre para meterse en el balotaje.

5) La elección del Frente de Izquierda – Unidad: resistir el vendaval y seguir discutiendo los límites de orientación.

En este cuadro general, la elección del FIT-Unidad tiene dos caras: la primera es que no retrocede como espacio y mantiene casi en el mismo porcentaje la elección del 2019 (2,83% en 2019 y 2,65% ahora), aunque en votos sí declina un poco. Pero en líneas generales mantenerse, habla de un espacio conquistado que no se lo lleva puesto el vendaval de la «bronca». Y, por lo tanto, es un punto de partida para un anclaje valioso con sus cerca de 650 mil votos a escala nacional, teniendo algunos de los mejores resultados nacionales en el AMBA, corazón estratégico del país. Pero, dialécticamente, también corresponde marcar que el FIT-U por sus propias limitaciones (más allá de datos objetivos), no logra interpelar desde la izquierda el fenómeno de ruptura con las dos coaliciones burguesas mayoritarias y que el giro es a derecha. Insistimos: más allá de las condiciones objetivas (no hay una irrupción del movimiento de masas en las calles, hubo un «apagón mediático» a la izquierda y el «factor Grabois»), es un hecho que el carácter meramente electoral del FIT-U impidió previamente a la elección una presencia, rol y acumulación política que se reflejase después en el proceso electoral ganando una parte del voto descontento más allá del caudal conquistado. Estos elementos combinados, hacen a nuestra explicación del resultado de la izquierda en esa combinación dialéctica y refuerza nuestro planteo de modificar la orientación y perfil del frente que levantamos desde que nuestro ingreso a la coalición en 2019.

6) La interna del FIT-Unidad y el debate de dos modelos

En ese contexto general, el resultado de la interna del FIT-Unidad se inscribe dentro de lo esperable. El nivel de instalación electoral de las figuras del PTS, su actividad partidaria y de aparato prioritariamente centrada en la conquista de votos desde hace más de un año hizo que tuviera una ventaja sobre la fórmula de nuestra lista acordada entre el MST y el PO. Hicimos una intensa y aguerrida campaña militante en todo el país, desplegamos una potente actividad en 22 provincias, y valoramos el mensaje que dejamos planteado: hay un debate de modelo y concepción en el FIT-Unidad respecto a su rol, al carácter del mismo y a su orientación. Reivindicamos esa siembra y también, el método asambleario con el que se conformó el acuerdo de nuestra lista de confluencia con el Partido Obrero, como así también con otras organizaciones políticas y sociales que integraron candidaturas en este armado. La lógica del campo electoral, y en particular la atención concentrada en la figura de los candidatos presidenciales, opera como un efecto arrastre que no contrarrestan otras referencias ni el peso militante e implantación territorial. De hecho, la lista de Bregman-Del Caño ganó la interna en provincias donde no tienen militantes. Además, donde el efecto arrastre de la candidatura presidencial no jugó, sino el campo de disputa mano a mano distrital, como en CABA, la unidad MST-PO obtuvo el 65 % de los votos en la interna del domingo pasado y consagró la fórmula Biasi-Cele Fierro.

7) Una voz que se fortalece en el FIT-Unidad.

Nuestro partido está atravesando la lucha electoral de un año de ajetreado calendario de urnas, fortaleciendo su posición como tendencia y personalidad propia al interior de la coalición. La conquista de bancas para que jueguen como palanca de actividad extra-parlamentaria y contribuya al desarrollo político, es parte del saldo y la proyección de nuevas figuras en todo el país y la consolidación de las principales referencias del MST: Alejandro Bodart en la provincia de Buenos Aires, Vilma Ripoll como integrante de la fórmula presidencial y por supuesto, el logro particular de ganar la interna en CABA que proyecta a Cele Fierro a ingresar a la Legislatura. Pero también se fortaleció nuestra posición a partir de ganar la interna en Salta, y consolidarnos como primer partido de la izquierda en esa provincia. Y claro, sumar el alcance de la reelección de Luciana Echevarría en la Legislatura de Córdoba y el ingreso con una banca al Concejo de la capital. Sumar que reelegimos a Priscila Ottón en el Concejo de Neuquén y vamos a participar de la rotación de un diputado provincial, también logramos la continuidad como concejala de Betina Rivero en Palpalá y vamos a contar con diputado provincial con Leo Rivero en Jujuy también. Y hace pocas semanas del logro de asegurar nuestro ingreso a la Legislatura de Chubut además de potenciar la figura provincial de Emilse Saavedra en esa región patagónica. A todo esto, habría que agregar el primer domingo de setiembre, cuando disputaremos el ingreso al Concejo Deliberante de Bariloche que sería la primera representación de izquierda en la historia de esa emblemática ciudad. Ocupar esas bancas con sentido revolucionario y de izquierda es estratégico.

8) El camino a octubre arrancó con devaluación, aumento de tasas y un salto inflacionario.

En relación a la perspectiva hacia octubre el camino es totalmente incierto. Por un lado, Milei parece haber fijado un «piso» en ese 30 % y tiene condiciones de seguir creciendo, y aparece como una opción altamente probable hacia el balotaje. Todas las variables de la economía están en desequilibrio y además del tributo al acuerdo con el FMI de la devaluación y aumento de tasas de interés, la burguesía preventivamente sigue presionando el dólar hacia arriba y la inflación va a dos dígitos mensuales. Se sufre una transferencia de ingresos de los asalariados y el pueblo de conjunto a la minoría capitalista que sigue lucrando en la crisis. Todo este cuadro intensifica la polarización que ya anticipa el clima de balotaje. Por su lado, el peronismo se juega a desconocer a Bullrich y polarizar con Milei, traccionando votos de Larreta, como así también el voto «malmenorista» útil, que, con la existencia de Milei, se fortalece. La ganadora de la interna de JxC tiene un panorama más complejo, al no ser la principal receptora del voto bronca y anti-peronista, pareciera que le va costar traccionar franjas hacia octubre, ya que si se corre más a derecha pierde votos de Larreta con Massa y si se corre al centro, pierde con Milei que aparece como un voto sólido de ganador. El signo de la coyuntura es de desorientación de los de arriba.

9) Fortalecer el Frente de Izquierda en las urnas y en la calle.

Nuestro planteo político es que el FIT – Unidad tiene que ser implacablemente anti-libertario. No regalarle a nadie esa bandera y menos que menos al progresismo derechizado con Massa. Y mientras desenmascaramos a Milei, dialécticamente explicamos que su ascenso es el resultado del fracaso del peronismo, y que la única fuerza contra el ajuste del FMI y la represión de Massa o los fascistoides, es la izquierda. Tenemos que hacer pedagogía política para presentar las consecuencias de un eventual gobierno ultra-reaccionario, en términos de pérdida de los derechos que todavía sostenemos, cuestionamiento de las libertades democráticas y seguramente, un enfrentamiento directo contra una declaración de guerra anti-obrera y anti-popular como la de Milei. La garantía de voto útil como activo para enfrentar lo que se viene en las calles, es fortalecer a la izquierda. Más que preocuparse, hay que organizarse y activar.

10) Revulsivo social, incentivo político: hacer algo es militar.

Las claves del próximo período en este país, van a pasar necesariamente por dos cuestiones centrales:
. Por un lado, si independientemente de quién gane la elección presidencial, ante el escenario de ajuste y represión, en co-gobierno con el FMI, hay una respuesta callejera del movimiento obrero y los sectores populares. Es decir: si más allá de las urnas, habla la calle.
. Por otro lado, el segundo factor va a ser cuánto podamos avanzar en el fortalecimiento político y orgánico de una alternativa revolucionaria que avance en su implantación en más lugares de trabajo, facultades, profesorados, colegios y barriadas. Expandir esa capilaridad social con militancia socialista que contribuya a la organización popular, es más crucial que nunca.
Por esto, nuestra campaña militante hacia octubre en todo el país tiene un eje que es luchar por fortalecer electoralmente al FIT-Unidad, pero en paralelo y más todavía, es lograr sumar más y más militantes a la tarea de prepararnos para lo que se viene al otro día del escrutinio. Socialmente el cimbronazo sorpresivo de las PASO, instaló un estado de deliberación política grandioso, positivo. Hay avidez por explicarse, por entender, y angustia y ganas de hacer. Por eso, nuestros locales en todo el país los sindicatos amigos, las facultades, nuestros comedores y merenderos, las plazas, todo tiene que servir para impulsar charlas, reuniones abiertas, encuentros o asambleas para discutir todo esto. Y fundamentalmente, para concretar una necesidad: más organización y militancia.

 

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Gobierno = frustración = bronca. El pejotismo no va más https://mst.org.ar/2023/08/17/gobierno-frustracion-bronca-el-pejotismo-no-va-mas/ Thu, 17 Aug 2023 12:56:18 +0000 https://mst.org.ar/?p=33525 Del Frente para la Victoria al Frente de Todos y después a Unión por la Patria. De Néstor y Cristina Kirchner a Alberto Fernández, luego la ilusión fugaz de Wado de Pedro para terminar candidateando a Sergio Massa, otro hombre del FMI y los Estados Unidos. Pero no hay cambio de nombre ni de candidato que valga cuando se viene tan en picada. Un par de reflexiones sobre los porqué de semejante derrota, los dilemas del presente y la necesidad de romper el cerco.

Escribe: Pablo Vasco

El poder desgasta, se suele decir, porque es habitual que todo gobierno sufra cierto nivel de deterioro. Pero el tremendo zapatazo que recibió el oficialismo gobernante sacude toda su estantería:

En una elección nacional supuestamente planteada en tres tercios para las listas “presidenciables”, el conglomerado político peronista que conduce nuestro país, 16 de las 24 provincias, cientos de municipios y candidatea a Massa quedó tercero. Comparado con las PASO de 2019, el pejotismo perdió 5,7 millones de votos.

En Córdoba Unión por la Patria cayó al 8%. En Mendoza y Santa Fe bajó del 40% y 43% en 2019 al 16% y el 21% ahora respectivamente. Perdió también en Catamarca, Chaco, Formosa, Santiago del Estero y distritos históricos como La Pampa, La Rioja, San Luis y Tucumán. Axel Kicillof salva un poco las papas en el territorio bonaerense, pero en un marco en que todo está atado con alambre.

Ahora hablan de “recalibrar la campaña” y “volver a emocionar” con tal de llegar al ballotage, pero están casi sin resto. Aparte de votos que puedan venir de Guillermo Moreno u otros que no pasaron el piso, recuperar algún voto bronca requeriría alivianar así sea en algo el bolsillo popular. Pero acaban de pegarnos un sablazo al devaluar un 22% y encima toda la economía está al borde del desmadre.

Como un símbolo de lo que amaga ser una fase cuasi terminal del espacio político que se considera el kirchnerismo puro, “de paladar negro” digamos, está asimismo la derrota del candidato de Alicia Kirchner en las elecciones a la gobernación de Santa Cruz y de ella misma, que fue como candidata a senadora nacional. ¿Aroma a final de época?
Si ya el propio nombre de la alianza político-electoral alrededor del PJ se fue tornando con los años cada vez más derechoso, en paralelo el plan económico se fue endureciendo cada vez más al servicio de las imposiciones del Fondo Monetario Internacional, la deuda externa y el extractivismo de las corporaciones multinacionales y los grandes capitalistas locales.

Las consecuencias puras y duras de esa política económica en el pueblo trabajador las conocemos en carne propia. Para quienes vivimos de un salario, una jubilación, una pensión o un plan de ayuda social no hace falta explicar mucho: vamos de mal en peor. Aquella promesa de volver a asegurar la “heladera llena” terminó en que ahora esté más vacía que nunca. Se suponía que el pejotismo volvía no sólo para “para ser mejor” que su anterior gobierno K, sino sobre todo mejor respecto del ajustador Mauricio Macri, pero en realidad Alberto siguió y profundizó ese mismo camino macrista de ajuste antipopular y de entrega antinacional. Por eso no sorprende que en esta elección se expresara una ruptura masiva con quienes frustraron las expectativas de millones de trabajadores, trabajadoras, jóvenes y sectores populares y de la clase media.

Sobran razones para el enojo

Desde ya, la primera razón de la bronca es la economía. La macro y la micro. Alberto dijo que la deuda externa contraída por Macri era ilegítima y hasta inició una causa judicial. Pero, más allá de un poco de fulbito para la tribuna, pagó esa deuda taca taca, como si fuera blanca y pura. Y esa sangría monumental de la deuda trucha nos golpea en ajuste directo contra la educación y la salud públicas, la ayuda social, los planes de vivienda y los salarios de los trabajadores estatales. ¿Podía hacer otra cosa? Sí, denunciarla, suspenderla, investigarla, en vez de arrodillarse ante la estafa macrista que seguimos pagando.

La inflación que te devora el bolsillo día a día tampoco es una plaga celestial. Se puede culpar a la herencia, a la crisis mundial, a la pandemia de coronavirus, a la guerra en Ucrania, a la sequía, fenómeno. ¿Pero con las grandes empresas formadoras de precios que remarcan a lo loco, qué? ¿Con los bancos que fugan capitales, qué? ¿Con las petroleras, mineras y el agronegocio que se la llevan toda, qué? Nunca abrirles los libros para ver los costos reales. Nunca cobrarles altos impuestos, en vez de “aportes solidarios” que dan vergüenza ajena. Nunca subirles las retenciones a fondo. Nunca nacionalizar la banca y el comercio exterior. ¡Ni siquiera se animó a expropiar a los chorros de Vicentín cuando había fuerza social de sobra! Más que arrugar, gobernó para ellos y siempre a costa del laburante. ¿Cómo no iba a abrirle así el gobierno de los Fernández la puerta a la derecha si le asumió y le aplica la agenda?

Un párrafo aparte merece la burocracia sindical, esa de dirigentes millonarios de trabajadores cada vez más pobres, llena de privilegios, con métodos de patota y socias eternas de las patronales. Esos burócratas enemigos del activismo, que todavía siguen cantando que “los sindicatos son de Perón” cuando entre las bases trabajadoras hay compañeros y compañeros de todos los colores políticos. Esa burocracia de la CGT y las CTA, que dejó correr despidos, bajas del salario y pérdida de conquistas, que firma paritarias a la baja y que no llamó a un paro general ni siquiera ante la represión de Morales en Jujuy, ante las elecciones salió en bloque a respaldar a Massa candidato. Con todo su accionar de agachadas y traiciones durante estos años, también aportó lo suyo al desgaste del gobierno pejotista.

La acumulación de bronca no fue sólo por razones económicas, sino también políticas. El doble discurso se termina pagando, y caro. Por ejemplo este gobierno creó el Ministerio de la Mujer, Géneros y Diversidad como respuesta a la fuerza de la ola verde. Pero andá a preguntarle a las mujeres que sufren violencia de género si el subsidio de 60 lucas por seis meses les alcanza para romper el círculo de violencia de género y lograr autonomía. Andá a preguntarles a las personas trans si se cumple la ley de cupo laboral en el Estado. El barniz de progresismo y hasta de izquierda, ponele, se fue descascarando sin pena ni gloria. Y si hablamos de los temas ambientales, andá a preguntarles a las comunidades y asambleas en los territorios los efectos del glifosato y demás agrotóxicos, el fracking, la megaminería, los desmontes para meter soja y si el gobierno prohibió o como mínimo controló algo. ¡Al revés, en vez de acorralarlos les dio manija!

Este es también el mismo gobierno que habla de los derechos humanos, pero al mismo tiempo mantiene a los Sergio Berni, a la cana corrupta y de gatillo fácil, a la persecución contra las luchas sociales y el activismo en todo el país. Y ojo, la frustración política es tan grande que también llega incluso hasta la propia Cristina, que muchos y muchas al inicio suponían que sería la garantía de ponerle los puntos a Alberto pero terminó avalando este proyecto o hablando como si fuera ajena al gobierno y encima al final bendiciendo a Massa, el superministro de Economía amigo del FMI y los yanquis que nos deja una inflación de más del 150% anual, casi ya en la hiperinflación.

Con este gobierno del PJ y sus aliados, que al asumir hace cuatro años tenían el changüí de las expectativas populares, terminamos con medio país bajo la línea de pobreza, 7 de cada 10 pibas y pibes que comen mal, más gente viviendo en la calle, mayor desigualdad social que alimenta la marginalidad y el delito, el Fondo Monetario instalado acá controlándonos las cuentas cada tres meses y encima la cadena de la deuda eterna y la dependencia. Este combo de malaria es lo que fogoneó la bronca y la ruptura masiva que el 13 de agosto terminó no yendo a votar, votando en blanco o votando muy equivocadamente -porque votan a su verdugo- al esperpento llamado Javier Milei.

¿Adónde va Grabois?

Con casi 1.400.000 votos, un 5%, la buena elección que realizó Juan Grabois le permitió al candidato del oficialismo gobernante contener una parte del profundo y legítimo descontento social. De no presentarse, posiblemente una parte de ese caudal de votación hubiera venido hacia la izquierda. En el tablero político argentino, el dirigente de la UTEP ha recuperado un espacio de centroizquierda, del llamado progresismo, que se había asimilado y diluído en el kirchnerismo, y que al éste reducirse y derechizarse cada vez más hace rato quedaba vacante.

En su carta pública de reflexión tras las PASO, su postura la podemos sintetizar en el lema “Apoyo sí, cheque en blanco no”. Allí, como advertencia al gobierno y a Unión por la Patria, señala que “si seguimos en este rumbo, se le está poniendo una alfombra roja hacia la Casa Rosada a los que tenemos la obligación de derrotar”, refiriéndose a la derecha y en especial a Milei. Es decir, hace una lectura convergente con la nuestra sobre las razones de la derrota .

Es más, la noche de la elección Grabois fue al bunker de Massa a reafirmar su apoyo y le entregó un dossier de 23 páginas con todo un programa de gobierno en base a tres ejes: “socioeconómico, soberano estratégico y político institucional”. Y entre otras propuestas, plantea la necesidad de “medidas urgentes para el pueblo”: “aumento de salarios para trabajadores del sector privado, público y de la economía popular; una postura firme con los formadores de precios que roban el pan a los argentinos, con los bancos y financieras que cobran lo que se les da la gana; cancelar y renegociar el acuerdo con el FMI; la nacionalización del litio, y la distribución de tierras para la construcción de viviendas, para la producción de alimentos y el salario básico universal por lo menos en las provincias más pobres”. Es más: afirmó que el gobierno debería implementar ya mismo una parte ese programa para recuperar terreno de cara a octubre.

El problema es que al día siguiente de entregar y difundir ese plan, Massa le respondió a él y a todo el pueblo trabajador con una devaluación del 22% y suba de la tasa de interés en favor de los bancos. Allí esta la contradicción clave del alineamiento político de Grabois. Podemos coincidir en varias de sus propuestas, empezando por el aumento salarial, la distribución de tierras y otras, y también podemos debatir si en vez de renegociar la deuda externa con el FMI hay que dejar de pagar y echarlo soberanamente a patadas para siempre. ¿Pero cuál es el rumbo de Grabois?

Él define a su proyecto político como el de una Argentina Humana, y lo considera “una perspectiva revolucionaria porque enfrenta la lógica capitalista del individualismo consumista, la cultura del descarte y la deshumanización, la lógica depredadora del capital, la voracidad de los modernos usureros que son los sectores financieros concentrados”. Pero no hay un capitalismo humano distinto al real: el capitalismo es inhumano por naturaleza. Y aun dejando aparte el debate más ideológico, la contradicción de Grabois está en que ni Massa, ni los gobernadores, ni los intendentes ni el PJ en su conjunto tienen la más mínima voluntad política de llevar adelante ese programa o tan siquiera algunos de sus principales puntos. No lo hicieron, no lo hacen ni lo harán, porque son defensores acérrimos y confesos de este sistema capitalista que, si no lo derrotamos, nos va a llevar a la barbarie. De nada sirve pedirle peras al olmo, porque jamás las dará. Es decir, “dar la pelea por dentro” del PJ es un camino ya largamente trillado, que lleva directo a nuevas frustraciones y fracasos aún peores.

Si se es consecuente con las propuestas de cambios estructurales, si realmente se está en contra del FMI y sus condicionamientos, hay que romper de una vez por todas con el cerco del PJ que desde hace años gobierna a las órdenes del Fondo y los grandes grupos capitalistas concentrados. Ya no se trata de sapos, sino de escuerzos intragables. Y por cierto, hay que sumarse junto a la izquierda a la pelea política y en las calles contra el ajuste de cualquier gobierno que vaya a surgir en las elecciones de octubre, porque esa es la verdadera hoja de ruta que más allá de sus diferencias comparten Massa, Bullrich y el ultraderechista Milei. Si en las próximas semanas Massa no toma ninguna medida social genuina, fuegos artificiales aparte, ¿romperá Grabois con el PJ? Habrá que ver, entonces, cómo se resuelve esa contradicción.

Para hacerle frente a tanta derecha, más y mejor izquierda!

Como desarrollamos en otras páginas de este periódico, en la Argentina vamos a una mayor crisis económica y por lo tanto a muy fuertes choques sociales y políticos. Ni qué hablar si termina ganando el liberfacho Milei, con sus anticipos de alta conflictividad.
Para estar a la altura de las circunstancias que se vienen no van más las medias tintas. Ya quedó demostrado de sobra y con mal desenlace político-electoral que este gobierno pejotista le tendió “la alfombra roja a los que tenemos la obligación de derrotar”. Sólo la izquierda combativa puede pararle la mano a tanta derecha. La única garantía para enfrentar lo que se viene en las calles es alentar el voto al Frente de Izquierda Unidad, avanzar en los cambios que hacen falta para fortalecerlo y sumarse a militar en nuestras filas.

 

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Panorama Político Nacional. Bajo el signo de la incertidumbre https://mst.org.ar/2023/04/19/panorama-politico-nacional-bajo-el-signo-de-la-incertidumbre/ Wed, 19 Apr 2023 13:59:34 +0000 https://mst.org.ar/?p=32918 La coyuntura que atraviesa la Argentina presenta elementos novedosos en el plano del mapa político. Los cimbronazos del régimen de coaliciones que polarizaron en los últimos 15 años el país es un dato central. La evolución del fenómeno Milei y su perspectiva. La debacle del capitalismo nacional como base material del estado de ánimo social y la crisis de expectativas a escala de masas como factor gravitante. En este cuadro global, presentamos los desafíos para la izquierda revolucionaria y el FIT Unidad en la próxima etapa.

Escribe: Mariano Rosa

La situación en nuestro país empieza a mostrar algunos de los rasgos más marcados del panorama mundial y latinoamericano. Las tendencias globales y regionales, se acentúan más allá de las lógicas particularidades nacionales. Si tuviéramos que sintetizar los elementos de mayor peso, en el cuadro actual podríamos enumerar varios.

Salto en la crisis económica estructural. Tiene a esta altura una naturaleza crónica, sin posibilidades de salida reformista, ni moderada, por la «ancha avenida del medio del capitalismo». Este modelo requiere un shock de medidas burguesas anti-obreras, para su estabilización. Cambios reaccionarios estructurales. La imposibilidad de lograrlo para los de arriba, por ahora, provoca preocupación estratégica en la burguesía.

Las irrupciones desde abajo en el proceso de lucha de clases. No hay un desborde generalizado en las luchas obreras, populares o juveniles: las conducciones burocráticas del movimiento obrero, en particular, bloquean esa posibilidad. Pero el episodio de los choferes de La Matanza, instala un tipo de irrupción de protestas desde la base, que de forma localizada desbordan, y muestran radicalidad, odio al régimen, a los empresarios, crisis con el sindicalismo traidor y aparece el «que se vayan todos». Y otra vez la clase obrera muestra su carácter de sujeto clave: dos días de protesta, gravitaron más que cualquier sector social en la coyuntura global. Hace al análisis, a la orientación y a la política de conjunto para la izquierda.

Escalada de crisis en el régimen político. Después del 2001 y la implosión del bipartidismo tradicional, aparece primero con el kirchnerismo y después con el PRO y JxC, un nuevo dispositivo burgués que son las «coaliciones»: un régimen de coaliciones. Sin posibilidades de hegemonía de partidos, hay un reagrupamiento de lo que fue quedando de los partidos tradicionales pos-2001, y se vertebraron así coaliciones mayoritarias. Las dos, están muy mal. La que gobierna, tiene un mal pronóstico electoral, la principal opositora, no procesa sus tensiones de orientación para lo que se viene, y está «perdiendo aceite». Y aparece, por primera vez, con fuerza después del 2001, un esquema de «tercios» con Milei y la corriente libertaria tallando en la situación.
Irritabilidad de masas. No para de crecer la temperatura social. El estado de ánimo es de irritación se alimenta de las condiciones materiales (pobreza, inflación, y crisis de expectativa). En un año donde el termómetro de ese estado anímico son las elecciones, aparece Milei como el fenómeno catalizador más dinámico, como expresión del «voto bronca».

Derechización de la agenda política capitalista. Se profundiza el giro a derecha del perfil y programa de las fuerzas políticas del régimen. Estratégicamente, son portadoras de un mandato de la gran burguesía (las corporaciones, bancos, pooles) y el imperialismo: plan de guerra contra la clase obrera y el pueblo, para bajar el precio del salario, ajustar el gasto social y erradicar derechos. Por abajo, hay sectores sociales que, en algunas franjas por falta de salida clara y potente por izquierda, sintonizan confusamente con la retórica de la «anti-política» o los seduce la prédica «dolarizadora» de Milei, que se asocia a la estabilidad antiinflacionaria. Son transiciones confusas y en disputa, típicas de períodos de crisis aguda. Hace parte de una polarización, que tiene dinámicamente del otro lado, un factor de fuerza acumulada en el movimiento de masas que le pone límites al plan de guerra estratégico de los capitalistas. En esta tensión y su desenlace, no electoral, sino en la lucha de clases se juega la perspectiva de la próxima etapa en el país.

En definitiva, la tendencia dominante como es la incertidumbre en todos los terrenos, por la inestabilidad económica, por los límites que le pone al plan burgués la relación de fuerzas, por el desgaste de las coaliciones mayoritarias y por la acción del movimiento de masas. Entonces, lo central es elaborar escenarios hipotéticos para definir el campo de acción posible desde la izquierda. El FIT Unidad, que tuvo electoralmente el domingo pasado una primera prueba en Neuquén, Río Negro y Trelew, mostró que hay un espacio conquistado de representación política, todavía pequeño pero importante como acumulación para lo que se viene. Las bancas en la Legislatura de Neuquén y en el Concejo Deliberante de la decisiva Capital de esa provincia, los resultados en Río Negro (en especial el 6 % en Bariloche, que pone al FIT Unidad en carrera por ingresar un Concejal por primera vez en la historia de esa ciudad), son puntos de referencia importantes. Cada banca como puesto de lucha política contra todo el régimen y desde allí, el fortalecimiento de la acción independiente de la clase trabajadora, las mujeres, la juventud y el pueblo pobre, son conquistas que tenemos que aprovechar para fortalecer orgánicamente la implantación, para empezar desde nuestro MST en lugares de trabajo, estudio, barrios y movimientos sociales.

La decadencia del capitalismo argento

La economía capitalista argentina fue perfilando en los últimos años una especie de consenso burgués estratégico alrededor de varios elementos o rasgos. Digamos lo que, con retórica más progresista o más derechista, todas las corrientes políticas tradicionales de peso sostienen como horizonte:
Ajuste por inflación. Las devaluaciones «recomendadas» por el FMI la aceleran y ponen la situación al límite. Ese mecanismo, sumado al comportamiento parasitario de los grandes formadores de precios, colocan la inflación en dinámica de espiral.

Regresividad social. Así le llaman algunos economistas y sociólogos a la naturaleza de un capitalismo que concentra riqueza social en el vértice más empinado de la burguesía y aplana el ingreso de la clase trabajadora. Como nunca en los últimos 80 años, una parte significativa de la masa asalariada registrada, está por debajo de los indicadores de pobreza. La composición de la clase obrera ocupada hoy tiene un tercio registrado en blanco, un tercio precarizado bajo formas de contrato temporales y otro tercio en la informalidad. Las condiciones de vida de las y los trabajadores caen en picada mes a mes y eso está incubando tensiones fuertísimas.

Desigualdad social estructural. 40% de pobres (era 4% en 1975). 10% de indigencia. Esos números suben al 55% si lo medimos en el segmento de los niños menores de 14 años. Ese panorama crónico es lapidario. En simultáneo, la política de transferencia de recursos a la gran burguesía se reforzó con la administración de Massa en el peor momento social del país: el dólar «soja» 1 y 2, costó casi 700 mil millones de pesos. El capitalismo modelo «argento» es Hood Robin: expropia a los pobres, para transferir a los ricos.

Reprimarización como matriz productiva. En este punto, todas las fracciones de la burguesía están de acuerdo. Lo denunciamos como extractivismo, es decir, apelar como «modelo» de inserción en la división capitalista del trabajo mundial, el abastecimiento de bienes comunes o recursos naturales, como commodities: soja, Vaca Muerta, litio, las vías navegables. El saqueo neocolonial como estrategia. Una especie de «pacto Roca-Runciman» versión siglo XXI.

Con ese encuadre general, la foto de la economía actual tiene todas las variables para el infarto. La hoja de ruta del FMI, de ajuste para pagar deuda -que es la base del fracaso del FdT, esa subordinación de arranque-, está licuando todo el capital político del oficialismo. Y está esmerilando fuertemene, la candidatura «natural» de Massa porque no logra serenar la situación y suma contradicciones. Hay pánico o como mínimo una fuerte preocupación de los capitalistas porque saben que, para una estabilización de mediano plazo, hay un shock estructural, que no pasa sin un choque de planetas en las calles. La línea imperialista es la de empujar a Massa a que haga todo el trabajo sucio ahora para allanar el camino a un próximo gobierno que no tenga todo por hacer de arranque.

Crisis de expectativa y el tercero en discordia: puesta al día del régimen político

Las fuerzas políticas capitalistas mayoritarias viven un inédito estado «deliberativo». La base es la crisis de hegemonía que se manifiesta no solo en el FdT sino también en JxC. El oficialismo sufre una sangría de base electoral porque el balance de los votantes parte de la economía y es un desastre. Y la ruta que profundizan es el libreto del co-gobierno con el FMI. Entonces, en un mar de incertezas, pareciera el dato más fuerte una derrota contundente del oficialismo a nivel nacional. Por eso, el operativo «clamor» por CFK, por eso las dudas de si va o no como candidata. Todo es posible, de contragolpe y emergencia. El episodio «choferes – Berni» encendió las luces de alarma en el campamento frentetodista: la crisis política escaló al punto de abrir interrogantes sobre el futuro electoral en la provincia de Buenos Aires, hasta ahora, «refugio» del kirchnerismo en su operativo «repliegue» ante una eventual derrota en las presidenciales. Ahora, está todo en cuestión.
En JxC que aparecía como el depositario lógico del descontento, el triunfador por default, hay problemas, no hay ninguna unidad política y eso lo empiezan a pagar en las encuestas. Para empezar, la disputa de las fracciones Macri-Bullrich vs. Larreta-UCR-Carrió, tiene que ver no tanto con la estrategia de clase, sino con los ritmos de aplicación de ese programa: el shock que proponen Macri-Bullrich, tiene los límites de las relaciones de fuerza sociales que aparecen una y otra vez. Entonces, hay sectores de la burguesía detrás de cada «ala táctica» de JxC que apuestan a orientaciones distintas. Larreta no es menos reaccionario, pero parece leer distinto las chances de poder aplicar un programa de shock frontal contra los trabajadores y el pueblo. En ese panorama, aparece Milei capitalizando la bronca, el descontento y la crisis de expectativas con las coaliciones mayoritarias hasta ahora. Es el «tercero en discordia» del campo político de los capitalistas.

El factor Milei

Para empezar, como análisis, el dato sobre Milei es que capitaliza confusamente bronca, aunque también refleja elementos de derechización de sectores sociales. Hay dos conceptos insignia que agita hasta el cansancio: «casta» y «dolariza-ción». La primera, remite y canaliza la bronca. Es así. Pero, la segunda, «dolarización» sensibiliza en el imaginario social una medida programática que se asocia mayoritariamente a la estabilidad. El dólar es ahorro, es la moneda que más vale, es lo que en el discurso político aparece siempre como «lo más preciado y que hay que buscar». Es decir: canaliza un estado de ánimo, y una aspiración a la estabilidad que no es químicamente pura, pero que come de la desilusión de la base electoral menos politizada del FdT y también, de sectores medios que ya hicieron una experiencia con JxC. Obviamente, suma con la retórica anti-política de casta, a sectores de la juventud no politizados. Eso, también es dato duro.

Sin embargo, Milei no es la apuesta prioritaria de la gran burguesía para un recambio electoral. Lo apalancaron mediáticamente al principio, para forzar un corrimiento de la agenda a derecha, instalar tópicos, temas «tabú», pero ahora los preocupa. Saben que lo que dice que va a hacer Milei puede terminar en un descalabro social en las calles: hay reservas de lucha acumuladas en el pueblo de nuestro país, hay una implantación de la izquierda en diversos sectores del movimiento de masas, que provocarían un choque frontal con un ataque directo como el que amenaza el «liberfacho». Dicho todo esto, como en toda crisis por definición, hay imponderables, no podemos descartar que Milei llegue a un ballotage e incluso gane. En la debacle del régimen político y el capitalismo, todo es posible. Lo que sí es para nosotros otra definición, es que eventualmente un gobierno de Milei sería estación transitoria de la bronca acumulada, ya que las aspiraciones económicas o sociales, que incluso pueden llevar a votarlo, no tienen ninguna chance de ser resueltas por un programa de capitalismo de guerra como el de este personaje bizarro.

Jugando con fuego: tendencias por la base en el proceso de lucha de clases

Es indudable que, en un año con semejante calendario de elecciones, hay una mediación lógica entre la conciencia y el estado de ánimo colectivo, y las acciones directas. De hecho, por la crisis de las coaliciones nacionales que no aseguran ganar, los feudos provinciales fueron definiendo sus propios calendarios para asegurarse la continuidad de privilegios e impunidad. A la vez, esa ruta de elecciones, tiene el propósito de canalizar por esa vía las tendencias sociales: que sea el voto el que defina, con todo lo distorsivo que tiene, y no las calles. Para reforzar ese dispositivo, de «castigar votando», y no luchando, está la burocracia sindical que enterró la posibilidad de huelga general y acciones unificadas del movimiento obrero, que es el que puede arrastrar al conjunto de los sectores agredidos por el ajuste capitalista. Sin embargo, evidentemente, la profundidad de las heridas económicas, los sufrimientos y el enojo, no esperan ni elecciones, ni huelgas generales para expresarse cuando encuentran un canal. La irrupción de los choferes de La Matanza lo mostró, pero antes habían sido los cortes de vecinos frente al colapso de EDESUR en medio de la ola de calor, o la autoorga-nización barrial que quemó bunkers de droga en Rosario, o la acción de la enfermería en CABA, de los Centros de Salud barriales con huelga y movilización por un recorte salarial. A esto, habría que sumarle luchas provinciales importantes con el mismo carácter de «irrupciones». Son síntomas anticipatorios del país al que vamos. Son tendencias que incuban perspectivas de futuro próximo. Quizá no es lo más probable una escalada general antes de las PASO, pero cuidado: una derrota contundente del oficialismo, una situación de descontrol en la economía puede terminar en cualquier escenario. Y eventualmente, el gobierno que asuma a derecha, intentando aplicar doctrina de «shock», puede abrir un escenario a «lo Francia». Hay acumulación en nuestro pueblo para eso. Este tránsito preparatorio entonces, plantea para la izquierda revolucionaria, ser primera línea en cada lucha, por su triunfo, coordinación con otras y a la vez, para contribuir a que lo mejor de ese activismo milite por una salida anticapitalista y socialista, como levantamos desde el MST en el FIT Unidad. Por el triunfo de cada reclamo justo y el desarrollo político-militante de una izquierda que se prepare para las batallas decisivas que se vienen. Con esa orientación, la prioridad estratégica pasa por las acciones y peleas de la clase obrera.

Los desafíos para una izquierda con vocación de mayorías

Todo el contexto que fuimos presentando en este artículo desemboca en el tema de los temas: la política y orientación para fortalecer el FIT Unidad, desde nuestro MST. Para empezar, responder en todos los terrenos: la lucha de clases, como prioridad, estando al pie del cañón en cada reclamo para que gane, y a la vez, siempre con el objetivo de fortalecer la implantación orgánica y militante en cada proceso de reclamo, y la influencia general de la izquierda a través de nuestro partido.

Por otro lado, esa coordenada tiene que incluir de forma combinada la lucha electoral en un escenario que todavía no termina de estar del todo claro. Pensamos en un tipo de campaña política que refuerce la confrontación ideológica contra las expresiones de la derecha que se preparan para gobernar. A la vez que explicamos la base del fracaso del FdT para interactuar con sectores de su base más progresista e incluso autopercibida de izquierda. No por casualidad, aparece la candidatura de Grabois en el paisaje del FdT: la muy vieja –y fracasada- tesis de «dar la pelea por adentro»-, y renunciar a las medidas de cambios estructurales que hacen falta, por un programa de tibio posibilismo. Es un intento por contener en el redil de ese armado a los sectores más críticos y desencantados del rumbo conservador y aplicador del ajuste del FMI del oficialismo. De allí las imputaciones de bajo nivel del amigo del papa al «trotskismo que no tiene vocación de poder». Ladra ese Sancho, porque este trotskismo al que ataca –pobremente-, se ve que viene cabalgando.

Tenemos que encarar un aprovechamiento revolucionario de la actividad electoral, llegando a miles con nuestras propuestas y planteos de fondo, presentando a nuestros principales voceros nacionales, Cele Fierro y Alejandro Bodart (precandidatos a presidenta y vice, por el MST) y Vilma Ripoll, como así también a las figuras provinciales que cuenta nuestra fuerza: la diputada Luciana Echevarría en Córdoba, Nadia Burgos, la principal referente de la izquierda en Entre Ríos, Jimena Sosa en Santa Fe, la flamante concejala Priscilla Ottón en Neuquén, y tantas otras en el conjunto de todo nuestro desarrollo nacional. Porque, aunque está por verse el resultado electoral global que podamos tener –y eso, al final es aleatorio-, está claro que la izquierda revolucionaria tiene arraigo en sectores importantes del movimiento de masas en Argentina. Desde nuestra visión, carga con la tarea de acumular fuerza política orgánica e influencia general con posiciones bien anticapitalistas y socialistas, ya que la etapa que se viene, más allá de lo electoral, se va a definir en nuestro campo más favorable: la lucha de clases.

Al interior del FIT Unidad existen polémicas, diferencias y matices importantes sobre la base de un programa y principios muy sólidos que le dan fundamento a la coalición. Nuestro partido insiste permanentemente en la necesidad de darle otro vuelo, otro volumen y una naturaleza al frente, que supere lo electoral: insistimos con poner en pie un movimiento político unitario anticapitalista y socialista, que pueda intervenir en común en el proceso político general, en el movimiento obrero, la juventud y la lucha de clases. Que puede combinar unidad de programa y principios, con diversidad de tendencias a su interior, que debatamos, decidamos y procesemos toda la acción de ese armado de forma democrática, por la base, dando canales de participación a miles de activistas que hoy tienen al FIT Unidad casi exclusivamente, como opción electoral.

Este debate no es secundario: la preparación de una alternativa que aspire a ganar influencia de masas, y tallar en la situación general, requiere provocar cambios con audacia en el carácter de la coalición que conformamos. Vamos a seguir llevando al amplio espectro de los simpatizantes y votantes del frente este punto de vista, como así también, a sectores de la base desencantada del FdT.

Un FIT Unidad sin hegemonismos forzados, que defina la representación de sus voceros públicos, a partir del desarrollo orgánico, militante, extensión nacional e implantación de cada fuerza, además de la presencia pública o en redes sociales de algunas figuras. Lo anterior incluye, nuestra reivindicación del rol como actor social de peso en los barrios más populares del movimiento piquetero independiente, ante cierta subestimación negacionista que existe en algunas organizaciones del frente. La integralidad de esos factores hace a la influencia y fuerza real de cada partido. Así lo ve el MST.

Por eso, sería trascendente y necesario, impulsar una instancia abierta de debate desde el FIT-U para abordar el conjunto de estas cuestiones que hacen a la estrategia, como así también las tareas presentes para encarar en frente único. Un encuentro de deliberación democrática, de choque fraternal de opiniones, para una síntesis superadora.
Y en lo inmediato, tenemos una convocatoria común muy importante. El 1° de mayo, día internacional de lucha de la clase obrera, nos volvemos a encontrar en Plaza de Mayo y en todas las plazas del país. Para que la izquierda anticapitalista, socialista e internacionalista, construya tribunas para denunciar el plan de guerra capitalista en curso, para que se expresen las principales luchas obreras y populares del país, y para presentar los términos de una salida para los abajo en este país.

 

 

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