Martin Poliak – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Wed, 28 Jul 2021 20:25:31 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png Martin Poliak – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Cuba: revolución y restauración https://mst.org.ar/2021/07/28/cuba-revolucion-y-restauracion/ Wed, 28 Jul 2021 20:25:31 +0000 https://mst.org.ar/?p=30030 La Revolución Cubana comenzó como una lucha democrática contra la dictadura de Fulgencio Batista. El Movimiento 26 de julio (M26), encabezado por Fidel Castro, no tenía objetivos socialistas. Su eje era la caída de la dictadura y la formación de un gobierno provisorio que garantizase elecciones libres y la constitución democrático-burguesa de 1940.

Escribe: Martín Poliak

Presión imperialista y revolución permanente

A partir del triunfo de la revolución, el ascenso de masas obligó al M26 a tomar medidas que, sin romper los marcos capitalistas, generaron roces con EE.UU., como la baja de las tarifas telefónicas y energéticas, que eran de empresas yanquis.

EE.UU. presionó recortando el suministro de petróleo y la compra de azúcar. La respuesta de la dirección cubana fue la expropiación de 26 empresas norteamericanas (incluidas petroleras, telefónicas, eléctricas).

En enero de 1961 EE.UU. rompió relaciones diplomáticas y en abril cerca de 1.400 exilados cubanos, entrenados y armados por la CIA, desembarcan en Playa Girón, siendo derrotados en tres días. El 1 de mayo, Fidel declara el carácter socialista de la revolución.
La Revolución cubana confirmaba la Teoría de la Revolución Permanente formulada por Trotsky, que plantea que las tareas democráticas, entre ellas la reforma agraria y la independencia nacional, sólo pueden llevarse adelante avanzando en medidas socialistas. Era lo que sucedía en Cuba, pero encabezado no por una dirección marxista y revolucionaria sino por una dirección pequeño-burguesa.

Por este carácter, la dirección cubana nunca impulsó la organización democrática de las masas revolucionarias. Y si bien su subordinación al aparato stalinista no fue un proceso lineal, finalmente se terminó acoplando a él y aplicando en la isla un régimen de partido único e impidiendo la organización democrática de las masas, condición indispensable para cualquier intento de construcción socialista.

El bloqueo yanqui

La presión del imperialismo se agudizó al declararse el carácter socialista de la revolución. En enero de 1962 Cuba fue excluida de la Organización de Estados Americanos (OEA) y en febrero el presidente Kennedy ordenó el bloqueo económico total de Cuba. La Revolución era un ejemplo de que era posible derrotar al imperialismo y comenzar a construir el socialismo. Era necesario derrotarla y el bloqueo fue una de las armas utilizada para eso. A lo largo de casi 60 años le ha costado a Cuba alrededor de 900 mil millones de dólares, siendo en gran medida causante de los problemas económicos de la isla.

Las conquistas de la Revolución

A pesar del bloqueo, las medidas anticapitalistas tomadas por la dirección cubana permitieron al pequeño país importantes conquistas en poco tiempo, asegurando trabajo, salario, alimentos, vivienda, salud, educación, jubilación, cultura y deporte para su población, avances sociales que fueron reconocidos hasta por enemigos políticos de la revolución.

La «adaptación» al stalinismo

Fidel Castro y el M26 eran independientes de los Partidos Comunistas, y la Revolución triunfó contra la política stalnista de «coexistencia pacífica». El stalinismo cubano, nucleado en el Partido Socialista Popular mantuvo su apoyo a Batista hasta muy poco antes del triunfo revolucionario.

A partir del triunfo, la relación de la dirección cubana con el stalinismo fue zigzagueante, a veces de enfrentamiento y otras de adaptación.

El máximo enfrentamiento se da en 1967, cuando Fidel Castro acusa a los partidos stalinistas de oportunistas por su política de «unidades populares» y de «coexistencia pacífica» y rompe con ellos. Para romper el aislamiento, la Dirección Cubana creó la OLAS (Organización Latinoamericana de Solidaridad) con el objetivo de impulsar la lucha revolucionaria en todo el continente. El Che Guevara se aleja de la isla para llevar adelante este proyecto. Su fracaso en Bolivia acelera el giro del castrismo hacia la URSS. Su apoyo a la invasión de los tanques soviéticos a Checoeslovaquia en 1968 marca el inicio de la subordinación de la dirección castrista al aparato stalinista mundial.

Freno a la revolución latinoamericana

Como parte de su incorporación al aparato stalinista, la dirección cubana adoptó la teoría del «socialismo en un solo país» y la «coexistencia pacífica» con el imperialismo, que la llevó a actuar de freno de la revolución latinoamericana:
En 1979 triunfó la revolución nicaragüense, llevando al poder al FSLN. Se planteaba la posibilidad de romper el aislamiento y comenzar a extender la revolución. La política del castrismo fue la opuesta, llamó a «no hacer de Nicaragua una nueva Cuba, y no hacer de El Salvador una nueva Nicaragua». En vez de impulsar y apoyar la revolución centroamericana, impulsó los pactos de Contadora y de Esquípulas que salvaron al imperialismo y a sus gobiernos títeres centroamericanos.

En los ’80, Fidel manifestó su apoyo a gobiernos burgueses en momentos que enfrentaban el ascenso obrero y popular, como es el caso de Siles Suazo en Bolivia y Carlos Andrés Pérez en Venezuela.

La ola revolucionaria de inicios de este siglo que dio origen a las corrientes bolivarianas, fue una nueva oportunidad para romper el aislamiento de Cuba e impulsar el socialismo en el continente. Ni la dirección cubana ni el chavismo estuvieron dispuestos a hacerlo. Mientras en Venezuela no se avanzó en medidas anticapitalistas, Cuba acentuó sus medidas pro-capitalistas.

Gran parte de la crisis actual de la economía cubana hay que buscarla por lo tanto en esta política, seguida por la dirección castrista que contribuyó al aislamiento de Cuba evitando extender la revolución en el continente.

El camino a la restauración capitalista

Cuba llegó a la revolución con una economía muy atrasada basada en el monocultivo de azúcar. Las primeras medidas económicas permitieron grandes conquistas. Pero el atraso económico lejos de resolverse llevó a una cada vez mayor dependencia económica de la URSS.

La desintegración de la URSS en los 90 fue un duro golpe para la economía cubana, que respondió acelerando el proceso de restauración capitalista que había iniciado en los 80 a tono con las reformas pro-capitalistas en la propia URSS.

A partir del 2006, ya bajo la conducción de Raúl Castro, se profundizaron las políticas de apertura. Detrás de los halagos al «modelo chino» se acentuó el camino hacia la restauración capitalista en la isla, generando mayor desigualdad.

Las nuevas medidas, base de la movilización de julio

La pandemia de Covid agudizó los problemas económicos de Cuba, ya que redujo drásticamente el turismo, uno de los principales motores de la economía. Esto se combinó con el endurecimiento del bloqueo implementado por Trump y mantenido por Biden, y con una profunda crisis energética (producto de la crisis venezolana, que redujo el suministro petrolero).

Igual que la mayoría de los gobiernos capitalistas, el cubano respondió con un fuerte ajuste a la población. El 1° de enero de este año comenzaron a regir las medidas económicas anunciadas en diciembre pasado en el marco del plan «Tarea Ordenamiento» que entre otras medidas unificó la moneda cubana (para favorecer la inversión extranjera) produciendo una devaluación cercana al 2400%, acompañada por el recorte de «subsidios y gratuidades indebidas».

La burocracia agrava la crisis

La crisis económica de Cuba tiene responsables muy precisos. En primer lugar, el bloqueo yanqui, que se mantiene hace 62 años ocasionando pérdidas millonarias. Pero la otra responsabilidad recae exclusivamente en la dirección cubana:
En primer lugar ha sido responsable del aislamiento de Cuba por su política internacional, que lejos de apostar a extender la revolución repitió el camino stalinista del «socialismo en un solo país» y la «coexistencia pacífica».

Y en segundo lugar por la conducción burocrática de la economía y de la sociedad cubana, que se manifiesta en la falta de democracia obrera para discutir la elaboración de los planes económicos, su aplicación y su evalua­ción crítica.

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Aniversarios: Manifiesto Comunista. Un muerto que no para de nacer https://mst.org.ar/2021/02/10/aniversarios-manifiesto-comunista-un-muerto-que-no-para-de-nacer/ Wed, 10 Feb 2021 21:22:57 +0000 https://mst.org.ar/?p=29425 El 21 de febrero de 1848 se publicaba en Londres el Manifiesto Comunista. En una Europa que atravesaba una profunda crisis económica hundiendo en la miseria a millones de trabajadores y campesinos, la clase obrera daba sus primeros pasos en organización y conciencia, abrazando las ideas revolucionarias. Las clases dominantes temblaban ante el “fantasma del comunismo”. El Manifiesto le pone voz y cuerpo al fantasma, dotando a la clase obrera de un programa para enfrentar al capitalismo y luchar por el socialismo. Desde entonces ha sido uno de los textos más traducidos y editados en la historia. Y aunque más de una vez se lo haya dado por muerto o anticuado, sigue siendo una herramienta fundamental para quienes enfrentamos el capitalismo y luchamos por transformar la realidad.

Escribe: Martín Poliak

La Pandemia de COVID-19 puso al desnudo la decadencia del capitalismo. La crisis sanitaria, junto a la brutal crisis económica que atravesamos, sumada a la terrible crisis ambiental muestra que estamos ante un sistema que no tiene nada bueno que ofrecer a la humanidad más que miseria y destrucción.

Cuando el capitalismo estaba aún en su infancia, Marx y Engels captaron sus características centrales y su dinámica. De ahí que 172 años después este texto mantenga plena vigencia. Es cierto que muchas cosas han cambiado desde entonces. Pero tan cierto como eso es que en grandes pasajes, el Manifiesto parece una obra contemporánea hablándonos del mundo actual. Pensemos por ejemplo que en 1948, cuando aún no existía la palabra globalización y el capitalismo sólo estaba consolidado en algunos países europeos, ya nos describían su tendencia a expandirse por el mundo:
“La necesidad de encontrar mercados espolea a la burguesía de una punta a otra del planeta. Por todas partes anida, en todas partes construye, por doquier establece relaciones […] La burguesía al explotar el mercado mundial, da a la producción y al consumo de todos los países un sello cosmopolita […] Ya no reina aquel mercado local y nacional que se bastaba a sí mismo y donde no entraba nada fuera; ahora, la red del comercio es universal y en ella entran, unidas por vínculos de interdependencia, todas las naciones.”

A su vez, nos señalan que esta expansión capitalista viene acompañada de crisis periódicas que hunden a las masas en la miseria. Crisis como la actual no son excepciones sino una característica propia del funcionamiento capitalista. A diferencia de sociedades anteriores, en que las crisis se ocasionaban porque la humanidad aún no producía lo suficiente para satisfacer las necesidades básicas, las crisis actuales se deben a las características propias del capitalismo: la propiedad privada de los medios de producción, la anarquía en la producción y la ganancia capitalista como objetivo. Pero estas crisis, que muestran los límites del capitalismo abren a su vez la posibilidad de superarlo.

Dar vuelta todo

Marx y Engels reconocen en el Manifiesto que el capitalismo significó un avance para la humanidad porque generó un aumento de la riqueza social, lo que hace posible avanzar a un mundo más justo. Sin embargo, la estructura social y el funcionamiento capitalista son una traba para que eso se concrete: la propiedad privada de los medios de producción, la inexistencia de una planificación económica y la producción puesta al servicio de las ganancias capitalistas impiden que la sociedad continúe avanzando.

Como decía Trotsky hace 80 años, los avances científicos y tecnológicos característicos del capitalismo en vez de significar un avance para la humanidad actúan directamente en sentido contrario.

Hoy se producen en el mundo alimentos suficientes para alimentar dos veces la población mundial pero se mueren millones de hambre cada año, porque las diez multinacionales que controlan la industria alimentaria mundial privilegian sus ganancias.

Los avances de la medicina en la época de ascenso de la burguesía fueron monumentales, pero hoy son cada vez más frenados por la industria farmacéutica. La pandemia de Coronavirus puso en evidencia cómo la propiedad privada (en este caso de la salud) pone en riesgo la vida de la humanidad: investigaciones de años suspendidas por ajustes o falta de rentabilidad, una carrera por las vacunas que en vez de cooperación y trabajo en común se basa en la competencia, pensando en las futuras ganancias y no en las vidas humanas.

Lo mismo se evidencia en la destrucción del medio ambiente. Es posible hoy generar toda la energía que necesitamos con medios no contaminantes. Pero esos medios no son rentables y la industria petrolera es un bastión de la economía capitalista que la burguesía no puede abandonar. Todo lo contrario, en la medida que van agotando las reservas accesibles de petróleo desarrolla métodos de extracción más destructivos como el fracking.

En síntesis, el capitalismo es cada vez más incompatible con la vida humana, nos hunde en una creciente miseria en medio del acaparamiento por unos pocos de la riqueza más abundante de toda la historia, y esto no se puede cambiar si no es atacando los intereses de esas multinacionales, es decir, el corazón del capitalismo.

La lucha es política

Cada día vemos como los pueblos enfrentan la barbarie capitalista. El mundo está recorrido por luchas obreras, ambientales, democráticas, de género, estudiantiles. Cada una de ellas enfrenta las consecuencias a las que no lleva el capitalismo. Pero como nos alertaba el Manifiesto, “toda lucha de clases es una lucha política”.

Mientras exista el capitalismo todo lo que conseguimos con nuestra lucha por un lado, la burguesía lo recupera por otro. Si logramos un aumento de salarios, la burguesía, a través de la inflación recupera lo que perdió y nosotros perdemos lo que ganamos. La lucha de clases es política porque el objetivo de lxs trabajadorxs es avanzar de las peleas reivindicativas a la disputa por el poder. Y eso solamente es posible con la “organización de los proletarios como clase, que tanto vale decir como partido político.”

Un programa para la acción revolucionaria

Marx y Engels escribieron el Manifiesto por encargo de la Liga de los Comunistas, una de las primeras organizaciones políticas de la clase trabajadora, en la que jugaron un rol dirigente. Su esfuerzo estuvo puesto en dotar a la clase obrera de un programa sobre bases científicas.

Hoy al marxismo se lo estudia muchas veces en las universidades como una teoría social, divorciada de su carácter comprometido y revolucionario. A Marx y Engels se los presenta como teóricos académicos, y no como los militantes políticos que fueron.

Pero el Manifiesto es un programa para la acción de una organización política de la clase trabajadora. Es un llamado a las armas que mantiene plena vigencia para quienes hoy perciben la ruina a la que nos conduce el capitalismo y buscan luchar por un rumbo distinto para la humanidad.

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La vigencia de la teoría de la revolución permanente https://mst.org.ar/2020/07/22/la-vigencia-de-la-teoria-de-la-revolucion-permanente/ Wed, 22 Jul 2020 13:56:34 +0000 https://mst.org.ar/?p=25006 A 80 años del asesinato de León Trotsky (2da nota)

La teoría de la revolución permanente (TRP) es sin duda uno de los grandes aportes de Trotsky a la teoría marxista, indispensable para analizar y caracterizar las revoluciones, su mecánica y actores, así como las tareas planteadas para la clase obrera y lxs revolucionarixs. Formulada en 1929, no es resultado de una inspiración repentina, sino fruto de la experiencia histórica.

Escribe: Martín Poliak

En 1850, Marx balanceando las revoluciones europeas de 1848 escribe: “mientras la pequeño-burguesía democrática quiere poner fin a la revolución lo más rápido que pueda la tarea del proletariado es hacer la revolución permanente” hasta liquidar la sociedad de clases, para lo que debe mantener una lucha y organización independiente.

Trotsky va a enriquecer esta teoría a partir de la experiencia y las tareas que plantea la lucha de clases primero en Rusia, luego a nivel internacional.

Se trata de una teoría que avanza en su formulación a medida que avanza también la lucha de la clase obrera: de una teoría para la revolución en los países adelantados de Europa, se desarrolla incorporando a los países atrasados, para finalizar como una teoría de la revolución mundial, que incorpora también a los países coloniales o semi-coloniales.

En la Introducción a su libro La Revolución Permanente, Trotsky dice que esta teoría abarca tres ideas fundamentales:

1-Las tareas democráticas y la revolución socialista

Dice Trotsky, «En primer lugar, ésta [teoría] encierra el problema del tránsito de la revolución democrática a la socialista. No es otro, en el fondo, el origen histórico de la teoría.»

Efectivamente, la primera formulación de Trotsky hecha en 1906 buscaba responder al carácter de la revolución en un país atrasado como Rusia.

Marx había escrito en el Prólogo de El capital (1867) que los países adelantados mostraban a los países atrasados la imagen de su propio futuro. Así, la ortodoxia marxista creía que la revolución socialista sólo era posible en países como Inglaterra, Francia o Alemania. En países atrasados como Rusia se planteaba una revolución democrático-burguesa que, al estilo de la revolución francesa de 1789, derrocara el absolutismo, estableciera una república y realizara la reforma agraria, abriendo paso al desarrollo capitalista. Esa tarea le correspondía, igual que en Francia o Inglaterra, a la burguesía liberal.

La tarea de la clase obrera se limitaría entonces a acompañar a la burguesía en su lucha contra el zarismo y defenderla de la reacción. Sólo tras décadas de desarrollo capitalista habría condiciones para luchar por el socialismo. La revolución democrática y la socialista quedaban separadas en dos etapas bien diferenciadas.

Trotsky veía en esta concepción una traslación mecánica y equivocada del marxismo. Sostenía que la burguesía, como había planteado Marx, era incapaz de hacer una revolución, ni siquiera para cumplir sus propias tareas. La presencia de la clase obrera organizada la volvía temerosa y reaccionaria. A su vez, la burguesía rusa era muy débil y atada por múltiples lazos políticos y económicos a la monarquía zarista. Sólo la clase obrera, a pesar de su escaso número, era capaz de dirigir la revolución, transformando las potentes huelgas que venía desarrollando en insurrecciones contra el zarismo, y así dar cumplimiento a las tareas democráticas. La revolución de 1905, con el surgimiento del primer Soviet, confirmaba esa hipótesis.

Pero una vez en el poder, el proletariado no se limitaría a resolver las tareas democráticas, sino que abriría una dinámica revolucionaria que traspasaría los límites de la democracia burguesa y de la propiedad privada, abriendo paso a las tareas socialistas. La revolución adquiría un carácter permanente.

La revolución Rusa de 1917 fue la confirmación de la TRP. Entre febrero y octubre, los gobiernos provisionales de la burguesía liberal, apoyados por los socialistas reformistas no resolvieron ninguna de las tareas democráticas. Sólo con la conquista del poder por la clase obrera, encabezada por el Partido Bolchevique se decretó la reforma agraria, la autodeterminación de las nacionalidades oprimidas y se conquistaron los derechos democráticos, a la vez que comenzaban las tareas socialistas.

A fines de la década del 20 del siglo pasado, el stalinismo retomó la concepción etapista propia del reformismo, impregnándola en gran parte de la izquierda mundial. Desde entonces impulsó revoluciones anti feudales, anti oligárquicas o antimpe-rialistas como etapa previa indispensable a una futura revolución socialista. La consecuencia fue la participación de los Partidos Comunistas en gobiernos y alianzas con sectores de la burguesía supuestamente progresivos y la traición de grandes procesos revolucionarios.

2- Una transformación permanente

Continúa Trotsky en la Introducción: «El segundo aspecto de la teoría caracteriza ya a la revolución socialista como tal. A lo largo de un periodo de duración indefinida y de una lucha interna constante, van transformándose todas las relaciones sociales. La sociedad sufre un proceso de metamorfosis.»

Con la conquista del poder por la clase obrera se inicia una transformación interna que combina cambios pacíficos con convulsiones más o menos violentas y abarca toda la vida social: educación, cultura, familia, técnica, organización económica, etc.

De ahí la necesidad de la movilización permanente de lxs trabajadores, de impulsar sus organizaciones democráticas, alejadas de las dictaduras de Partido Único que intentaron mostrarnos como «modelo» socialista. Sólo la participación activa y democrática del conjunto de la clase trabajadora puede garantizar esta transformación.

Un debate actual

Los procesos revolucionarios en nuestro continente a fines del siglo pasado y comienzos de este, así como el fracaso de los gobiernos «progresistas» que emergieron de ellos reactualizan estos debates y confirman la vigencia de la TRP.

Las movilizaciones, revoluciones y revueltas en Venezuela, Argentina, Ecuador, Bolivia, etc, marcaron el fin de la «década neoliberal» y de sus regímenes políticos, a la vez que plantearon la posibilidad de avanzar en una salida de fondo para nuestros países.

Con diferencias de país a país, hubo avances en medidas de distribución, y en casos como Bolivia o Venezuela del control de sus recursos naturales. Los procesos constituyentes en algunos países significaron conquistas democráticas muy importantes. El imperialismo yanqui perdió terreno y hubo de conjunto cierta «independencia» y «autonomía» frente a él. Sin embargo, ninguna de estas experiencias sobrepasó el capitalismo.

Venezuela, a pesar de la declamación de un Socialismo del Siglo XXI nunca avanzó más allá de los marcos capitalistas ni superó el rentismo petrolero, cada vez más asociado a grandes trasnacionales, base del surgimiento de una boliburguesia parasitaria que vive al amparo de los millonarios negocios del petróleo y las importaciones. El resultado está a la vista:

A casi 20 años, esas experiencias terminaron en fracasos o frustraciones, las conquistas logradas se perdieron. A pesar de las excepcionales condiciones políticas y económicas (pérdida de influencia del imperialismo yanqui, precios favorables de commodities, pueblos movilizados, proceso de carácter continental) en vez de avanzar en un cambio estructural se terminó retrocediendo, y en la mayoría de ellos permitiendo al regreso al poder de variantes de derecha.

La razón del retroceso está en las limitaciones insalvables de todo proceso nacionalista que se detiene sin transformar de manera anticapitalista las relaciones sociales y económicas. No hay reforma agraria sin tocar los intereses de los grandes pooles de siembra y el agronegocio. Sin el control de la banca y del comercio exterior es imposible pensar en un desarrollo productivo soberano. Y sin tocar los intereses de las grandes trasnacionales no es posible abandonar la primarización de nuestras economías.

La experiencia de estos veinte años demuestra, tal como plantea la TRP, que la resolución íntegra de las tareas democráticas sólo puede hacerse realidad como fruto de un gobierno de la clase trabajadora a través de la revolución socialista.

3- El carácter internacional de la revolución

Sigue Trotsky, «El carácter internacional de la revolución socialista, que constituye el tercer aspecto de la teoría de la revolución permanente, es consecuencia inevitable del estado actual de la economía y de la estructura social de la humanidad […] La revolución socialista empieza dentro de las fronteras nacionales; pero no puede contenerse en ellas.»

El capitalismo es un sistema mundial, toda revolución que no se extiende y queda aislada está condenada a retroceder. Lenin y Trotsky eran conscientes de esto y por eso tras el triunfo de la revolución rusa fundaron la Tercera Internacional. Ninguna de las direcciones políticas que encabezaron revoluciones en el siglo XX repitió ese camino. Priorizaron la «coexistencia» con el imperialismo y el «socialismo en un solo país». Así, tanto en el Este de Europa como en la propia Cuba, lo que el imperialismo no pudo lograr por la vía de la agresión, lo logró a partir de la presión económica.

A partir de la combinación de estos tres aspectos, la TRP borra la distinción entre «países maduros e inmaduros» para el socialismo, transformándose en una teoría de la Revolución Mundial, en que cada revolución, es en última instancia parte de un todo internacional. Si los procesos de cambio no son cada vez más profundos hacia adentro, transformando toda la estructura económica, liquidando el estado burgués y reemplazándolo por las organizaciones democráticas de lxs trabajadorxs, si no se transforman culturalmente, educativamente; si no se producen cambios profundos y permanentes hacia adentro y hacia afuera, extendiendo la revolución, el proceso terminará retrocediendo. Es la esencia de la TRP formulada por Trotsky.

La necesidad de una dirección revolucionaria

Defensores y voceros del «progresismo» nos plantean que estas ideas son utópicas y le enfrentan un supuesto «realismo», lo que es «posible».

Emir Sader lo explica así: «La perspectiva ultraizquierdista: bonita teoría pero poco que ver con la práctica; demanda ruptura cuando no hay fuerza política suficiente. No se puede romper con el capitalismo sin la recomposición del trabajo, que se encuentra fragmentado y precarizado»

Se trata de una definición que justifica el «no se puede», detrás de argumentos sobre supuestas relaciones de fuerza desfavorables que no están ancladas en la realidad. La historia reciente muestra que hay una enorme fuerza social que enfrenta y derrota corporaciones, que frenó golpes y sabotajes, que alcanzó conquistas sociales con años de lucha.
¿No había fuerzas suficientes en Venezuela después de haber derrotado el golpe de estado, el sabotaje petrolero y el referéndum revocatorio impulsados por el imperialismo y la burguesía tradicional? ¿No había fuerzas suficientes en Bolivia luego de derrotar la arremetida secesionista de la burguesía de la «media luna»? ¿Y en Ecuador tras la derrota del golpe en octubre de 2010?

Lo que no hubo fue decisión política de las direcciones políticas que encabezaron esos procesos. Porque como dice uno de sus dirigentes, Álvaro García Linera, consideran como único horizonte posible el «pos-neoliberalismo», es decir, un capitalismo más «distributivo». Pero el capitalismo es un sistema de explotación que como afirmó Marx, se desarrolla destruyendo sus dos fuentes de riqueza, la humanidad y la naturaleza. Que asuma a veces un carácter más «salvaje» o más «civilizado» tiene que ver con sus propias necesidades de acumulación y los márgenes que le deja la lucha de clases.

Si no se enfrenta el corazón del capitalismo, se termina reproduciéndolo: por eso el PT terminó en los negociados con Odebretch, Correa impulsando el extractivismo, CFK privilegiando las relaciones con megamineras, agronegocios y acuerdos secretos con Chevrón. Y el gobierno venezolano entregando el 12% de su territorio a las trasnacionales para la extracción de minerales.

Sostenemos que hasta dónde se pueda o no avanzar, lo determina el carácter del proyecto político, si tiene un programa para hacerlo, si se apoya e impulsa la movilización popular, si utiliza cada medida para ir por más, si no tiene ningún compromiso con la corporaciones extractivas y financieras, si le da un carácter regional e internacional a esos objetivos.

Y eso está íntimamente ligado al carácter de clase de los proyectos y direcciones políticas. Si no se avanzó más es porque se trataba, en última instancia, de direcciones pequeño-burguesas o directamente burguesas, que evidentemente no estaban dispuestas a llevar hasta el final la lucha contra el capitalismo. Tal como lo afirmaron Marx, Lenin o Trotsky, sólo lxs trabajadores, organizadxs independientemente pueden llevar hasta el final la lucha por una transformación radical, socialista, sin ningún compromiso ni atadura con las grandes corporaciones.

Sólo a partir de ahí será el momento de medir las relaciones de fuerzas. Porque obviamente no se trata una lucha fácil y el resultado no está predeterminado. Como toda lucha política hay que darla, y para eso lo primero es tener la decisión política de hacerlo.

Este no es un debate académico, sino que hace a las perspectivas concretas de nuestras luchas. Como ya estamos viendo, las grandes movilizaciones revolucionarias no se detienen. Con EEUU a la cabeza, se extienden en el Líbano, Francia y Bolivia. Más temprano que tarde se retomarán en Chile, Ecuador y otros países. La brutal crisis económica mundial que atravesamos, sumada a los efectos de la pandemia de COVID-19 preparan un mundo en el que millones de trabajadorxs saldrán a las calles a evitar que la burguesía descargue el peso de la crisis sobre sus hombros. Toda la decadencia del sistema capitalista está quedando al desnudo ante los ojos de millones, la posibilidad de una perspectiva socialista, de una transformación real en beneficio de las mayorías volverá a plantearse con fuerza. Evitar que den lugar a nuevos fracasos y frustraciones pasa por construir fuertes alternativas revolucionarias en cada país y a nivel internacional, como estamos haciendo desde el MST y la LIS.

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El Plan de Alberto contra la pobreza. Hambre para hoy… y más hambre para mañana https://mst.org.ar/2020/01/23/el-plan-de-alberto-contra-la-pobreza-hambre-para-hoy-y-mas-hambre-para-manana/ Thu, 23 Jan 2020 13:52:53 +0000 https://mst.org.ar/?p=21102 La muerte por desnutrición de tres niños en Salta colocó en toda su magnitud el flagelo del hambre en nuestro país. A su vez, aceleró la oficialización por parte del gobierno de su anunciado Plan «Argentina contra el Hambre»

Según el INDEC la pobreza en nuestro país es del 35,4%, es decir, hay 14,4 millones de personas pobres. Y el 7,7% de la población vive en la indigencia. En ese marco, nadie puede permanecer indiferente. El gobierno intenta mostrarse con iniciativa, y apela a la «herencia recibida». Pero si bien es cierto que Macri elevó la pobreza, produciendo 4 millones de nuevos pobres, a razón de un millón por año, no es menos cierto que durante la década K y con tasas de crecimiento «chinas», la pobreza no bajó nunca del 20%.

Se trata de un problema estructural, por eso no alcanzan las políticas asistenciales. Ni las que implementó en su momento el FPV, ni las de Cambiemos, ni las que ahora impulsa AF. Son medidas que a lo sumo logran paliar la delicada situación de algunos sectores, pero dejan millones afuera y no resuelven el problema de fondo.

El plan de Alberto: un paliativo limitado y más precarización

El plan de AF implica una inversión de 60 mil millones de pesos, el equivalente al 1% de los vencimientos de deuda que debe afrontar este año, demasiado poco para definirlo como una prioridad.
Sus principales medidas son la implementación de una tarjeta alimentaria y el desarrollo de la «economía social».

Tarjeta Alimentar: se trata de una asignación a madres y padres con hijxs de hasta 6 años que reciben la AUH, embarazadas a partir de los tres meses y personas con discapacidad que reciben la AUH. Recibirán un monto mensual de $4000 para comprar alimentos.
Incluso como paliativo es una medida limitada, ya que deja a millones de familias vulnerables sin acceso a la misma (lxs que tienen hijxs mayores de seis años, casi el 70% de beneficiarixs de la AUH) y el monto asignado equivale a algo más de $130 diarios: ni para un kg de carne.

Economía social: Detrás del eufemismo de «economía social» se esconde la precarización del trabajo. En vez de crear empleo genuino se generaliza el trabajo precarizado a través de los planes sociales. Esta modalidad ya fue aplicada en el gobierno de CFK a través del Plan Argentina Trabaja, por el cual lxs beneficiarixs de planes sociales realizaban tareas de mantenimiento y arreglos en espacios públicos. El gobierno de AF «vuelve a las fuentes» a través del Plan «Argentina hace», e impulsando la organización de beneficiarixs de los planes en cooperativas de trabajo y producción en cinco áreas: construcción, textil, producción de alimentos, reciclado y cuidado.

Por supuesto sería un gran avance incorporar a millones de desocupadxs al trabajo y la producción. Pero el gobierno no lo hace generando puestos de trabajo genuino, sino utilizando «mano de obra precarizada»: planes sociales ya asignados. Esta política de legalización de la precarización laboral, que perjudica al conjunto de lxs trabajadorxs (ocupadxs y desocupadxs) cuenta con el lamentable aval de la flamante UTEP (Unión de Trabajadores de la Economía Popular).

Las causas del hambre

Alguna vez, CFK admitió que Argentina produce alimentos para 400 millones de personas, más de 10 veces su población. La conclusión es obvia: el flagelo del hambre no es porque falten alimentos, sino por la manera de producir, distribuir y comercializar. Y esto es consecuencia directa de un sistema en que todo, incluida la alimentación de la sociedad, está al servicio de la ganancia de unos pocos.

Por ejemplo, se exportan alimentos por millones de dólares mientras en las góndolas no los encontramos o lo hacemos a precios impagables.

Así, en un país que es productor de lácteos no hay leche en los supermercados. Producimos carne pero comer asado es un lujo porque se vende la carne a precio de exportación. Compramos el pan a precios exorbitantes porque el valor de la harina se fija por el precio en dólares del trigo.

A esto se suman la inflación, la desocupación, la precarización laboral y demás flagelos a los que nos somete el capitalismo y que deja a millones sin el derecho básico a la alimentación. Por eso no puede haber una solución real al problema del hambre sin dar vuelta la tortilla, sin atacar los problemas de raíz.

Propuestas de emergencia hacia una salida de fondo

La grave situación actual exige medidas de emergencia mientras avanzamos a una salida de fondo: acabar con un sistema que, como decía Marx «genera riqueza en un polo de la sociedad y miseria en el polo opuesto».

  1. Suspender inmediatamente los pagos de la deuda externa. No se puede terminar con el hambre si se destinan los principales recursos del país a pagar una deuda ilegítima. Como dijo Cele Fierro: «el FMI se lleva por minuto la comida de 50 mil pibes por día».
  2. Aumento de salarios, jubilaciones y planes sociales: salario mínimo que cubra la canasta familiar y 82% móvil.
  3. Creación de empleo: plan de obras públicas, prohibir despidos y suspensiones, nacionalización de empresas que cierren. Mientras, apertura de todos los programas sociales para incorporar a nuevxs beneficiarixs.
  4. Medidas antiinflacionarias: Eliminar el IVA de la canasta familiar. Precios máximos con control social. Aplicar la Ley de Abastecimiento al que incumpla. Esa ley prevé multas millonarias, clausuras e inhabilitación a quienes: «a) elevaren injustificadamente los precios o tuvieren ganancia abusiva, b) acaparen materias primas o productos, c) intermediaren innecesariamente en la distribución y comercialización, d) redujeran la producción o no la incrementen habiendo sido intimados.» Para asegurarlo, formar comités de control de precios y de abastecimiento popular.
  5. Nacionalización del comercio exterior: Así, el estado tendrá la potestad de decidir qué se usa para consumo interno y qué se puede exportar de acuerdo a las necesidades populares.

Los recursos para implementar estas medidas se pueden conseguir fácilmente: suspendiendo el pago de la deuda externa, cobrando altos impuestos a las corporaciones y a la renta financiera, y eliminando los subsidios a las privatizadas. Los socialistas del MST no vemos ningún impedimento para garantizar el acceso a la comida necesaria y sana para toda la población, junto con erradicar la pobreza. Lo se necesita es voluntad política.

¿Combatir el hambre con quienes lo provocan?

Para impulsar su plan, AF formó el Consejo Federal Argentina contra el Hambre. Junto a algunas figuras de DDHH y mediáticas encontramos presencias más que significativas:
Antonio Aracre, presidente de Syngenta (multinacional productora de semillas y agroquímicos); Funes de Rioja, de Copal (Cámara de alimentación); José Martins, de la Bolsa de Cereales, Mario Ravettino, del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina y Dardo Chiesa, de Confederación Rural Argentina.

Es decir que AF nos propone combatir el hambre con quienes lo provocan. Como dijo Cele Fierro: «Es inútil pedirles a los grandes empresarios que remarcan precios, fugan capitales y precarizan el trabajo que ahora nos ‘ayuden’ a salir de la crisis que generaron».

Con promesas no se come

Mientras el gobierno hace campaña mediática con su plan contra el hambre, los comedores que atendemos las organizaciones sociales no hemos recibido, desde la asunción de AF, la comida necesaria para sostener la magra y lastimosa economía a que nos someten los gobiernos capitalistas. Ahora nos piden que para empezar a organizarlo seamos las organizaciones las que decidamos a quienes les llega primero, ¡indignante! Como si la crisis y el hambre no afectara a todxs por igual.

Desde el MST Teresa Vive, como ya dijimos, no vamos abandonar la calle. Necesitamos la más amplia unidad de todos los movimientos sociales independientes para ganar las calles exigiendo que no falte la comida, trabajo genuino e independencia de los intendentes en los programas sociales.

Mónica Sulle y Martín Poliak, MST «Teresa Vive»

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La Constituyente de Maduro vs la Constituyente del ‘99 https://mst.org.ar/2017/07/26/constituyente-de-maduro-vs-constituyente-99/ Wed, 26 Jul 2017 18:21:02 +0000 https://mst.org.ar/?p=9380

Escribe: Martín Poliak (Militante del MST, vivió varios años en Venezuela)

La convocatoria de Maduro a una Asamblea Nacional Constituyente realizada el 1 de mayo, increíblemente fue saludada con entusiasmo por un sector de la izquierda latinoamericana. Sólo la ceguera política o la ignorancia pueden generar que alguien crea que de ese esperpento pueda surgir un cambio de rumbo o una radicalización de la Revolución Bolivariana. Por el contrario, la ANC viene a consolidar el giro autoritario que viene dando el gobierno de Maduro desde hace ya varios años, y que se manifiesta por ejemplo en:

  • La suspensión de todas las elecciones sindicales donde las listas del gobierno iban a ser derrotadas (Sidor, Ferrominera y la Federación Petrolera por nombrar las más importantes)
  • Suspensión de elecciones en las Universidades Autónomas
  • Postergación de las elecciones a gobernadores que debían realizarse en diciembre de 2016
  • Eliminación del derecho democrático al Revocatorio presidencial
  • La proscripción de partidos políticos como Marea Socialista y la desaparición, a través de una revalidación fraudulenta, de otros, consolidando al PSUV y a la MUD como únicos partidos legales en Venezuela
  • La manipulación de los poderes públicos y el ataque permanente a los que el gobierno no controla como está sucediendo con el Ministerio Público.
  • La entrega a tribunales militares de civiles detenidos en manifestaciones
  • Las persecuciones, despidos y amedrentamiento a cualquier ciudadano que realice críticas públicas al gobierno
  • La prorrogación una vez más del “estado de excepción” en todo el territorio venezolano

No ubicar la ANC en este marco es un grave error. La Constituyente fraudulenta de Maduro tiene como objetivo fundamental consolidar este autoritarismo avanzando en imponer un nuevo régimen político totalitario. Las declaraciones realizadas el 13 de julio por el vicepresidente Tareck El Aisami no dejan lugar a dudas: “Hace falta una institucionalidad muy fuerte, fortísima. Y eso lo va a permitir la Constituyente […] Esa Constituyente no es sólo para que se vaya la Fiscal, es para voltear al Ministerio Público”(https://www.youtube.com/watch?v=93iwrkPUPDI). Es decir, con la Constituyente se proponen arrasar con todo lo que no se les subordine.

  Constituyente 1999 Constituyente 2017
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Convocatoria

El 25 de abril de 1999 se convoca un Referéndum Nacional donde se le consulta al pueblo venezolano:

 

1)     ¿Convoca usted una Asamblea Nacional Constituyente con el propósito de transformar el Estado y crear un nuevo ordenamiento jurídico que permita el funcionamiento de una Democracia Social y Participativa?

 

2)     ¿Está usted de acuerdo con las bases propuestas por el Ejecutivo Nacional para la Convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente, examinadas y modificadas por el Consejo Nacional Electoral en sesión de fecha 24 de marzo de 1999 y publicada en su texto íntegro, en la Gaceta Oficial de la República de Venezuela Nº 36.669 de fecha Marzo, 25 de 1999?

 

Las bases comiciales contenían el período de duración de la ANC (6 meses) y la obligación de someter a un nuevo Referéndum el texto de la nueva Constitución

 

El Referéndum fue aprobado por el 88% (pregunta 1) y el 82% (pregunta 2)

 

No se realizó ningún Referéndum ni consulta al pueblo venezolano.

 

Las bases comiciales de la Asamblea Constituyente propuestas por el presidente Maduro y su convocatoria fueron aprobadas por el Consejo Nacional Electoral (controlado por el gobierno) y no por el pueblo venezolano.

 

No tiene período definido de duración. Por lo que podría extenderse por ejemplo un año, resultando como consecuencia la suspensión de elecciones programadas a gobernadores y alcaldes (convocadas para diciembre de 2017), y hasta las presidenciales estipuladas para el 2018.

 

 

 

Elección

El 25 de julio de 1999 se realizaron elecciones para elegir 128 constituyentes por elección directa (otros 3 se reservaron para representantes indígenas).

El Polo Patriótico obtuvo el 65% de los votos. La oposición de derecha nucleada en el Polo Democrático obtuvo el 22%. Otros partidos el 12%.

La elección, programada para el 30 de julio, se realizará sin la participación de partidos políticos.

Se elegirían 364 constituyentes territoriales y 181 divididos en 8 sectores (estudiantes, trabajadores, empresarios, indígenas, campesinos y pescadores, pensionados, personas con discapacidad y consejos comunales).

La ubicación en cada uno de los sectores fue decidida arbitrariamente por el CNE. Y, tal como denunciaron militantes del propio PSUV, las candidaturas fueron aceptadas o rechazadas por el CNE sin normas ni criterios claros.

 

 

Aprobación

Una vez redactada la nueva Constitución fue puesta a Referéndum del pueblo venezolano, que, en diciembre de 1999, con más del 80% de los votos aprobó la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

 

Aún no está claro si se someterá a Referéndum las resoluciones de la ANC. Maduro envió una modificación a las bases comiciales que exhorta a la ANC que realice una consulta, pero la ANC es plenipotenciaria y puede no aceptarlo.
 

 

Resultado

El resultado fue un proceso inédito de participación popular en la elaboración de una Constitución que, aun siendo una Constitución Capitalista, tiene muchos aspectos progresivos. Ya desde el propio proceso previo queda explícito que este proceso constituyente no avanza en derechos democráticos sino todo lo contrario. Su resultado sea muy probablemente el intento de consolidar un régimen político autoritario.

 

 

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La política de contrarreformas de Maduro https://mst.org.ar/2017/07/26/politica-de-contrarreformas-de-maduro/ Wed, 26 Jul 2017 17:52:55 +0000 https://mst.org.ar/?p=9369

Escribe: Martín Poliak

¿Cómo defender desde una posición de izquierda o humanista que las personas mueran en los hospitales por falta de insumos o medicinas? ¿Cómo justificar desde una posición anticapitalista la pulverización del salario de los trabajadores y trabajadoras? ¿Cómo seguir sosteniendo que en Venezuela estamos ante una “transición al socialismo”? ¿Cómo explicar, a lo sumo, que se trata de un gobierno progresista?

Los defensores incondicionales de Maduro encontraron la solución: el gobierno venezolano no tendría ninguna responsabilidad en la grave crisis que vive Venezuela. Todo sería obra del sabotaje orquestado por el imperialismo internacional y la derecha venezolana. Agravado además por la baja en los precios del petróleo.

Claro que esta explicación no sólo no explica nada, sino que niega un aspecto fundamental: ¿Qué política tuvo el gobierno de Maduro-Cabello para enfrentar este sabotaje?

Nuestros “intelectuales” de izquierda no pueden responder esta sencilla pregunta porque hacerlo significa dejar al descubierto la política económica reaccionaria del gobierno venezolano, su política de contrarreformas, que tiene el claro objetivo de desmontar las conquistas alcanzadas en los años anteriores.

¿Dónde están los dólares para alimentos y medicinas?

En septiembre de 2014, Marea Socialista presentó una profunda investigación titulada “Sinfonía de un desfalco a la Nación. Tocata y fuga…de capitales”. Allí se demostraba un escandaloso proceso de vaciamiento de los dólares obtenidos por la explotación de la Renta Petrolera del país durante un lapso de quince años. El resultado de ese desfalco era una fuga por el orden de los 259 mil millones de dólares.

La investigación, realizada con datos del Banco Central de Venezuela, Ministerio de Finanzas e Instituto de Estadísticas, no sólo nunca fue desmentida, sino que el propio presidente Maduro admitió el año pasado la existencia de 300 mil millones de dólares en cuentas de privados venezolanos en el exterior.

Junto con esto, otra investigación de nuestros compañeros de Marea Socialista demostraba una inconsistencia entre los ingresos y el destino de los dólares de la empresa petrolera PDVSA, del orden de MM$ 216.000.- (Autopsia de un Colapso. ¿Qué pasó con los dólares petroleros de Venezuela?)

La suma de estas cifras da un total de 475 mil millones de dólares. Para que se entienda de que estamos hablando, señalemos que, en el año 2012, el último año de “estabilidad económica” en Venezuela y el que más dólares se gastaron en importaciones, se realizaron importaciones por 56 mil millones de dólares. O sea, estamos hablando que la fuga representa casi nueve años de importaciones completas aun con un barril de petróleo a 0 (cero) dólares.

Como señalaba la investigación mencionada los mecanismos a través de los cuales se produjo este monumental desfalco fueron esencialmente de tres tipos: a) Maniobras fraudulentas con importaciones. B) Mecanismos de especulación financiera ilegal o ilegítima. c) Operaciones de deuda externa especulativas.

A pesar de esto, el gobierno se ha negado a tomar cualquier medida para sancionar a los responsables y para recuperar el dinero desfalcado. Más aun, los mecanismos que se utilizaron para realizar esa fuga no han sido modificados, por lo que la estafa continúa realizándose.

Así, por ejemplo, el gobierno de Maduro- Cabello continúa entregando a grandes empresas dólares subsidiados a 10 bolívares por dólar para importar alimentos y medicinas (sistema DIPRO), mientras mantiene otro tipo de cambio a 2600 bolívares por dólar (sistema DICOM), sin dejar de mencionar que el tipo de cambio paralelo superó ya los ocho mil bolívares. Es decir, que las empresas beneficiadas (tanto las de la burguesía tradicional, como las nuevas de la “boliburguesía”) hacen el negocio del siglo al conseguir dólares a 10, y venderlos a 2600 en el Dicom o a 8000 en el mercado paralelo, sin realizar la importación ni las medicinas ni los alimentos, ni absolutamente nada. Lo que explica en gran medida el desabastecimiento.

¿Quiénes son los beneficiados por este Desfalco?

Los que se han beneficiado a través de estos mecanismos fraudulentos son las grandes empresas trasnacionales y empresarios locales. Por ejemplo, Lorenzo Mendoza, tantas veces mencionado por Maduro como responsable de la “guerra económica” ha sido uno de los empresarios que más dólares subsidiados ha recibido. Por encima de él se encuentran los grandes laboratorios trasnacionales de medicinas y las empresas automotrices.

Coincidiendo con la investigación de Marea Socialista, la economista Oly Millán, ex ministra de Hugo Chávez, declaró en una reciente entrevista que la deuda externa soberana de Venezuela asciende a 140 millardos de dólares, y aseguró que en su mayoría se adquirió de manera ilícita por las élites corruptas del gobierno.

Sin embargo, en vez de convocar una auditoría que investigue dicha deuda el gobierno la viene pagando puntualmente en los últimos cuatro años a costa de un fuerte ajuste. Por ejemplo, reduciendo importaciones, lo que llevó que en 2016 las importaciones totales fueran apenas un tercio de las de 2014. Sacrificando alimentos, medicinas, materias primas, insumos.

Es indignante que quienes cuestionan la deuda externa en Argentina y otros países latinoamericanos callen ante esta estafa en Venezuela, “no pagar con el hambre del pueblo” consigna repetida hasta el hartazgo por la izquierda latinoamericana parece que no incluye a Venezuela.

Así “enfrenta” Maduro a la burguesía y al imperialismo

  • Bonos de PDVSA con descuento: el domingo 28 de mayo el grupo financiero Goldman Sachs, del Secretario del Tesoro de Trump, compró 2.800 millones de dólares en Bonos de PDVSA con el 61% de descuento. Goldman Sachs invirtió $ 856 millones, pero recibirá $ 3.747 millones en 2022.
  • Venta de PetroDelta: El The Wall Street Journal señalaba en octubre de 2016 que el multimillonario Oswaldo Cisneros, uno de los hombres más ricos de la tradicional burguesía venezolana, firmó un acuerdo con la estatal PDVSA para invertir US$1.000 millones en un campo petrolero controlado por el Estado.
  • Arco Minero: El 6 de agosto de 2016, Maduro suscribió contratos por 4.500 millones de dólares con empresas como la canadiense Gold Reserve (empresa que había sido expulsada de Venezuela durante el gobierno de Hugo Chávez).

Venezuela firmó también acuerdos por 5.500 millones de dólares con empresas de Canadá, Italia, China y la República Democrática del Congo, para la explotación de reservas mineras en el sur del Territorio. Entre ellas Barrick International Corporation –conocida muy bien por todxs los argentinxs-, la canadiense MPE International Inc., la italiana Bedeschi, la congolesa Afridiam y la china Yankuang Group. «Estamos hablando de una cifra de 10.000 millones de dólares (…) un proyecto de gran magnitud», anunció muy contento Nicolás Maduro.

  • Zonas Económicas Especiales: en 2014 Maduro aprueba la “Ley de regionalización integral para el desarrollo socio productivo de la patria” que implica la creación de zonas económicas donde no rigen las leyes venezolanas ni la Constitución. Son anuladas en gran parte del territorio venezolano las leyes que protegen el trabajo, la soberanía y la independencia. Tienen regímenes impositivos especiales que liberan del pago de impuestos y tributos a las empresas transnacionales que allí se radican. Y estimulo crediticio y de repatriación de ganancias en divisas por fuera de la legislación venezolana.
  • Empresas de «servicios» en la Costa Oriental del Lago y la FPO: En julio de 2016, en la XXXVIII Asamblea General Ordinaria de la Cámara Petrolera de Venezuela (CPV) el ministro para Petróleo y Minería, Eulogio Del Pino, declaró que “Debemos ir a nuevo modelo con mayoría del sector privado y eso pasa por un reconocimiento de errores: creo que lo que se hizo en el Lago de Maracaibo tuvo muchos errores, debemos reconocerlo y hemos ido a un esquema en el cual a todos aquellos empresarios, que aún quieran continuar, vamos a devolverle sus actividades” ( se trata de los empresarios expropiadas por el gobierno de Chávez en 2009, por incurrir en la práctica de «sobrefacturación» en sus operaciones). Asimismo, aseveró que en la Faja del Orinoco mantienen acuerdos con 20 empresas mixtas, en donde el 80% es del capital privado y el 20% restante de PDVSA.
  • Deuda externa: En enero del año pasado, desde el Teatro Teresa Carreño, Nicolás Maduro anunció orgullosamente que en 16 meses continuos Venezuela había cancelado 27 mil millones de dólares, «haciendo magia financiera para sostener este país». El pago puntual de esa deuda externa con claros visos de ilegitimidad, se hizo y se continúa haciendo a costa de las importaciones más necesarias para la subsistencia de la población. Por ejemplo, que en 2016 las importaciones totales fueran apenas un tercio de las de 2014. Sacrificando alimentos, medicinas, materias primas, insumos.
  • Polar:El empresario venezolano Lorenzo Mendoza, presidente de Empresas Polar y acusado por el gobierno como responsable de la “guerra económica” ha recibido durante los últimos años 5.200 millones de dólares por parte del Estado venezolano.
  • Expo Venezuela Potencia 2017: Nicolás Maduro entregó en total 19 millones de dólares y 9 millardos de bolívares en financiamiento a varias empresas privadas.

 

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Charla sobre la actualidad del proceso bolivariano con dirigentes de Marea Socialista https://mst.org.ar/2011/12/27/charla-sobre-la-actualidad-del-proceso-bolivariano-con-dirigentes-de-marea-socialista/ Wed, 28 Dec 2011 01:37:13 +0000 http://www.mst.org.ar/2011/12/27/charla-sobre-la-actualidad-del-proceso-bolivariano-con-dirigentes-de-marea-socialista/ En la tarde de ayer se realizó en las instalaciones del local central del MST una charla sobre la actualidad del proceso bolivariano y la experiencia de Marea Socialista, corriente anticapitalista autónoma que hace vida al interior del PSUV. Con la presencia de decenas de trabajadores, estudiantes, militantes sociales y profesionales, Carlos Carcione y Martín Poliak –ambos integrantes de la coordinación Nacional de Marea Socialista- explicaron los rasgos que definen la actual coyuntura política en Venezuela y las perspectivas para ese país. Carcione señaló:”En Venezuela existe una capa de burócratas del aparato estatal que pretenden secuestrar el proceso revolucionario. Sin embargo, en el movimiento de masas existe una amplia vanguardia de izquierda crítica del proceso que no hace ser optimistas. Marea Socialista se consolida como ala izquierda del proceso político y ha ganado una fuerte personalidad política en el último período”.

Poliak a su vez, desarrolló la génesis del proceso político-sindical en el complejo siderúrgico SIDOR en la Guayana que tuvo como un momento bisagra la “nacionalización en caliente” del 2008 de esa industria básica antes propiedad del capitalista argentina Paolo Rocca del grupo Techint. También se refirió a los desafíos para Marea Socialista y Alianza Sindical a partir del triunfo de la lista de este agrupamiento en las elecciones del sindicato siderúrgico y la perspectiva para la experiencia de control obrero.

Hubo muchas preguntas, debate e intercambio de opiniones. Se manifestó una profunda avidez por seguir la situación latinoamericana y mundial de lucha de clases particularmente en esta etapa de crisis capitalista global.

 

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