Masacre de la Plata – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Fri, 04 Sep 2020 19:02:17 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png Masacre de la Plata – MST :: https://mst.org.ar 32 32 45 años de la masacre de La Plata / La vida por la revolución https://mst.org.ar/2020/09/04/la-vida-por-la-revolucion/ Fri, 04 Sep 2020 17:40:12 +0000 https://mst.org.ar/?p=26968 A 45 años de la Masacre de La Plata, el asesinato a manos de las bandas fascistas de Roberto Loscertales, Adriana Zaldúa, Ana María Guzner Lorenzo, Hugo Frigerio, Lidia Agostini, Oscar Lucatti, Dicky Povedano y Patricia Claverie.

Juan Bonatto

Hace 45 años el Partido Socialista de los Trabajadores, PST, sufría uno de sus golpes más duros, entre el 4 y 5 de septiembre del 75, ocho compañeros y compañeras fueron asesinados en La Plata.

Los responsables de este hecho fueron las bandas fascistas que actuaban en ese momento contra lo mejor de la vanguardia obrera y juvenil. La triple A (Alianza Anticomunista Argentina) y la CNU (Concentración Nacional Universitaria) surgidas en el seno del peronismo y la burocracia sindical, y alentadas por el gobierno peronista no sólo atacaban a la izquierda marxista sino también a sectores que se ubicaban más a la izquierda dentro del mismo peronismo.

Adriana Zaldua

En la madrugada del 4 de septiembre de 1975 cinco militantes del PST se subieron a un auto para ir una actividad. Roberto Loscertales, el “laucha”, de 31 años era dirigente de la regional La Plata. Ex dirigente del Centro de Estudiantes de Ingeniería, se había proletarizado y en ese momento era obrero naval, además de haber jugado al fútbol en La Pampa, su tierra natal. Adriana Zaldúa, platense,  trabajadora del Ministerio de Obras Públicas, era dirigente del Centro de Estudiantes de Arquitectura, activista muy reconocida con sus escasos 22 años; Ana María Guzner Lorenzo, de 36 años, ex delegada de la Asociación de Trabajadores de la Universidad de La Plata (ATULP) despedida por la “Misión Ivanissevich”; Lidia Cristina Agostini, también platense, recibida a los 23 años de odontóloga, profesión que ejercía en un dispensario Municipal con sus 24 años, y Hugo Frigerio, empleado y delegado gremial en el Ministerio de Obras Públicas, donde fue parte de la comisión directiva de la Asociación del Personal de Obras Públicas, quien a sus 30 años era un reconocido dirigente sindical y había sido candidato a concejal. Todos jóvenes militantes socialistas.

Roberto Loscertales

Esa noche se dirigían a la fábrica Petroquímica Sudamericana, que luego sería Mafissa, a llevar el dinero recaudado en facultades y trabajos para el fondo de huelga, ya que los trabajadores se encontraban en conflicto con esa patronal negrera de la familia Curi. Nunca llegaron. Fueron interceptados por un grupo parapolicial. Sus cuerpos torturados aparecieron esa mañana en el camino a La Balandra, una zona rural costera pegada a La Plata y dónde las bandas fascistas de la Triple A y la CNU solían dejar los cadáveres de sus víctimas. Adriana tenía más de 70 balazos de itaka, al Laucha lo velaron a cajón cerrado por como lo habían dejado.

Hugo Frigerio

Apenas enterados de que los habían levantado, los compañeros de la regional se pusieron en movimiento para dar con ellos, entre otras acciones fueron a buscar respuestas a la gobernación, ni el gobernador Calabró, en ese momento, ni ningún ministro estaban en la ciudad, que desde hacía tiempo era una zona liberada para los grupos parapoliciales que actuaban bajo el ala del gobierno peronista provincial y nacional.

Se puso en marcha los mecanismos de denuncia de la desaparición de los compañeros y se salió a buscar la solidaridad obrera. En ese marco, Oscar Lucatti que era trabajador y delegado de Obras Públicas y tenía 25 años junto con Enrique Carlos “Dicky” Povedano de 24 años, nacido en General Roca, miembro de la Comisión Interna de la Delegación de Previsión Social de la Nación en donde trabajaba, además de ser estudiante de Ciencias Económicas y miembro de la dirección regional del PST y Patricia Claverie, de la Juventud Socialista, estudiante de Zoología en la Facultad de Ciencias Naturales y trabajadora del Senado provincial, nacida en Bahía Blanca y de 21 años salieron del local ubicado en 54 entre 8 y 9, a dos cuadras de la Legislatura y tres de la Gobernación, para ir a Obras Públicas cuyos trabajadores habían decidido un paro por los crímenes de los  compañeros, a volantear y seguir trabajando la solidaridad obrera y el repudio a los brutales asesinatos del día anterior. Fueron interceptados a media cuadra del local partidario, en pleno centro platense. Sus cuerpos aparecieron acribillados en las afueras de La Plata.

Ana María Guzner Lorenzo

La situación en la capital provincial no era ajena a la del resto del país, pero su concentración obrera y estudiantil fomentaba la actividad política, las luchas obreras se sucedían en respuesta a una crisis económica que golpeaba al país y se descargaba sobre las espaldas de los laburantes. El Rodrigazo, reventaba los salarios y la derecha peronista se cristalizaba en el poder con Isabel y López Rega, pero en contrapartida la clase obrera, pese a la retirada cómplice de la burocracia, reaccionaba y llevaba adelante luchas ejemplares  como la histórica huelga de Villa Constitución. Una clase obrera que venía de ser parte del Cordobazo.

En un contexto internacional marcado por la derrota de los yankees en Vietnam, el ascenso del movimiento feminista y por la emancipación de la mujer, el Mayo Francés, la Revolución Cubana, se desarrollaba en el país una clase obrera que empezaba a hacer la experiencia con nuevas direcciones clasistas y revolucionarias. Algo que la burguesía no pensaba permitir.

Lidia Agostini

El capitalismo crujía, la crisis económica era enfrentada con luchas a lo largo de todo el mundo, y la respuesta era proporcional a esa combatividad obrera y juvenil,  la represión se descargaba con toda la furia y en Latinoamérica empezaba a agitar sus alas el siniestro Plan Cóndor y se comenzaban a suceder las dictaduras. Videla asumía como jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, preparando el terreno para la sangrienta dictadura que encabezaría a partir de marzo del 76 y de la cual serían partícipes los miembros de las bandas fascistas y parapoliciales que ahora atacaban a la vanguardia obrera. De la misma manera que el PJ y la UCR entre otros partidos patronales, aportarían sus cuadros a esa dictadura cívico militar, eclesiástica y empresarial.

La “masacre de La Plata” no era el primer golpe que sufría nuestro partido, meses antes tres compañeros eran asesinados en la “masacre de Pacheco”, César Robles dirigente nacional sufría igual suerte entre muchos otros asesinatos y atentados que incluían la voladura de más de 14 locales a lo largo del país. Había un ensañamiento particular con la corriente, que intervenía en todas las luchas y denunciaba tanto a la burguesía como a la burocracia y las bandas fachas que actuaban a su sombra y la del gobierno peronista. Aunque también eran golpeados otros sectores del campo popular como muestran el asesinato de Silvio Frondizi del grupo Praxis, o el “pelado” Ortega Peña, de la izquierda peronista.

Patricia Claverie

El partido actuaba en una semiclandestinidad acorde a la situación política y represiva reinante, el gobierno peronista ya había largado el decreto de aniquilación de la subversión, con firma entre otros de Carlos Ruckauf y Antonio Cafiero y existía desde fines del 74 un estado de sitio contra el que se militaba por la plena vigencia de las libertades democráticas.

Pero también librábamos una dura batalla contra los sectores guerrilleristas, que al calor del proceso de Cuba y Centroamérica tomaban esta táctica y la llevaban a un plano estratégico, trasladando mecánicamente al país las formas de intervención armada, produciendo atentados y secuestros principalmente contra las fuerzas represivas y enemigos políticos, pero sin llevar ese debate a las bases, a las asambleas, las comisiones obreras y demás espacios de coordinación. Sustituían a los trabajadores y decidían por ellos. Este accionar, como un boomerang, tenía siempre un contraataque por parte o de las fuerzas de seguridad o de las bandas fascistas, y muchos de ellos se descargaban sobre la vanguardia obrera o los partidos que actuábamos en la superficie, que teníamos delegados combativos, que agitábamos entre los obreros y jóvenes tratando de ganar influencia de masas y construir un partido para la toma del poder.

Oscar Lucatti

A lo largo y ancho del país teníamos compañeros y compañeras detenidas, éramos marcados por la patronal y el gobierno, perseguidos por las fuerzas represivas y las bandas parapoliciales, pero eso no impedía que se siguiera militando, con la alegría revolucionaria y la convicción de estar cambiando el mundo.

Las y los compañeros caídos en la masacre de La Plata sabían los peligros que implicaba militar en una partido revolucionario, eran conscientes de lo que arriesgaban, porque era la realidad que los rodeaba, porque ya habían visto caer acribillados a muchos de sus compañeros y compañeras, porque enfrentaban a los fascistas mirándolos a la cara en las asambleas, en las calles, en cada lucha y discusión que se daba en las fábricas, lugares de laburo, Facultades y colegios. Pero eso no los detuvo, su voluntad de conquistar un mundo nuevo, sin opresores ni oprimidos, un mundo socialista, su fervor por lograr la revolución que trajera ese nuevo futuro vencía los lógicos temores, las dudas y las tentaciones de una vida cómoda e indolente.

Hoy, a 45 años de esos cobardes asesinatos, desde el MST y la LIS reivindicamos la lucha de esas y esos compañeros, de los cuales nos sabemos hermanos, seguimos levantando sus banderas en cada combate, en cada acción que nos acerca ese horizonte socialista. Seguimos buscando junto a sus familiares y amigos la verdad y la justicia sobre sus crímenes  y el castigo a sus asesinos y a todos los responsables políticos y materiales, y cómo hace 45 años a los responsables de ese gobierno capitalista y a sus herederos y reivindicadores, a los que hoy se paran a la derecha del mundo, a los que siguen defendiendo a los patrones y sus alcahuetes, a los que nos niegan nuestros derechos y se ufanan de las desigualdades, a las fuerzas represivas que defienden cual perros el statu quo y la riqueza de sus amos y a los medios cómplices que siguen siendo cuidadosamente selectivos a la hora de condenar violencias, a todos ellos les decimos: Los compañeros fueron asesinados para que otros titubeemos. Se equivocaron. Ellos cayeron para que nuestro dolor, nuestra rabia y nuestro odio de clase nos haga más fuertes. Compañeros caídos: ¡hasta el socialismo siempre!

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A 44 años de la Masacre de La Plata: Adriana, Hugo, Roberto, Ana, Lidia, Oscar, Dicky y Patricia, ¡presentes! https://mst.org.ar/2019/09/05/44-anos-de-masacre-de-plata-adriana-hugo-roberto-ana-lidia-oscar-dicky-patricia-presentes/ Thu, 05 Sep 2019 12:28:03 +0000 https://mst.org.ar/?p=19640  

El 4 y 5 de septiembre se cumplen 44 años de un trágico hecho para nuestra corriente y la clase trabajadora, conocido como la “Masacre de La Plata”, cuando en 1975 secuestran, torturan y asesinan a 8 compañeres del PST, antecesor del MST, que se habían solidarizado con el conflicto de Petroquímica Sudamericana (Mafissa). Estas muertes brutales aún siguen impunes. Por eso queremos renovar nuestro homenaje a las compañeras y compañeros asesinados y, a la vez, ratificar nuestro compromiso en seguir luchando por el castigo a los culpables.

En el año 1975, en el marco de distintas luchas obreras, estaban en conflicto trabajadores de la fábrica Petroquímica Sudamericana, hoy Mafissa, ubicada en Olmos en La Plata. Nuestro partido, en ese momento PST, apoyaba el conflicto y realizaba tareas de solidaridad con los laburantes.

Fue así que, el día 4 de setiembre, cinco compañeres van a entregar volantes en la madrugada y llevarles dinero para el fondo de huelga a la puerta de la fábrica. Roberto “El Laucha” Loscertales, era dirigente estudiantil y miembro de la dirección regional del partido, junto con Adriana Zaldúa, Hugo Frigerio, Ana María Guzner Lorenzo y Lidia Agostini fueron levantados por bandas fascistas: La Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) y la CNU (Concentración Nacional Universitaria) que eran organizaciones fachas, de la derecha peronista que actuaban al amparo del gobierno de Isabel Perón y el PJ.

En pleno centro de La Plata y con total impunidad, los llevaron primero a una dependencia policial, donde le dan tal golpiza y tortura al Laucha, que lo desfiguran. Después los llevan a La Balandra donde son acribillados. Tal era la carga de odio de clase, represivo y fascista, con un ensañamiento terrible por ser mujer, que contra Adrianita le descargaron hasta 79 balazos que fueron contabilizados en su cuerpo acribillado.

El Partido que ya atravesaba por una situación de semi clandestinidad, reacciona de inmediato y organiza la solidaridad y repudio. Por eso al otro día 5, salen compañeros a recorrer los laburos, oficinas, ministerios y facultades. En particular en el entonces ministerio de Obras Públicas, donde se hizo un paro en repudio, al ser el lugar donde trabajaban Frigerio y Zaldúa. Ese día, la misma banda facha, secuestró a otros tres compañeres: Oscar Lucatti, Carlos «Dicky» Povedano y Patricia Claverie, cuyos cuerpos aparecerían después acribillados también.

La situación política era extremadamente compleja. En La Plata había prácticamente una zona liberada. El gobernador Calabró (hombre de la derecha sindical peronista puesto para desplazar a Bidegain y los sectores de izquierda peronista que habían ocupado lugares tras el triunfo de Cámpora) y sus ministros ni siquiera estaban en la ciudad.

Esto se evidenció también en la respuesta a tan tremendo crimen. Un año y medio antes, nuestra corriente fue sacudida por la llamada “Masacre de Pacheco”, uno de los primeros golpes de los grupos fascistas contra la clase obrera, que perseguían, alentados por el propio Perón, y apuntaban a disciplinar a sangre y fuego a trabajadores y jóvenes que estaban en pleno ascenso y movilización.

Ante ese hecho la respuesta de amplísimos sectores fue contundente, en el marco de otras reacciones del movimiento obrero al ajuste como el “Rodrigazo”. Pero ahora la burguesía estaba dispuesta a avanzar contra todo el ascenso obrero y, a la represión legal, sumó a estas bandas parapoliciales que actuaban no sólo con el amparo del gobierno peronista, sino incluso en colaboración con las fuerzas de seguridad.

De hecho muchos de ellos se incorporaron a los grupos de tareas de la dictadura genocida. Una mano grande le darían también las direcciones burocráticas sindicales, que retrajeron todas las luchas e incluso aportaron mano de obra para los grupos como la Triple A, CNU, CdeO y demás. Era la respuesta a la creciente organización de la clase obrera, que se alzaba junto a la juventud en todo el mundo y en particular en Latinoamérica y nuestro país.

Estos hechos, que golpearon a nuestra corriente y a varias organizaciones de izquierda y el campo popular se encuentran prácticamente todas impunes. Salvo un juicio en Mar del Plata y el juicio que se llevó a cabo contra dos asesinos en La Plata, que fueron condenados (Carlos “el Indio” Castillo y Juan José “el Pipi” Pomares), la justicia no ha avanzado.

Esta impunidad se mantiene porque empezar a destapar estas ollas podría abrir una caja de pandora de responsabilidades que incluye al Partido Justicialista, los radicales, la burocracia sindical (como Moyano y Gerardo Martínez entre otros), los empresarios, la justicia y las fuerzas represivas estatales.

Esta impunidad es parte de la continuidad que el Estado burgués necesita para reprimir y disciplinar al movimiento obrero y la juventud. Por eso sigue presente, más allá de los regímenes dictatoriales o democráticos. Pero la pelea contra la impunidad, por el juicio y castigo a todos los culpables, está abierta.

Este pueblo demostró en el ‘83 que se sacó de encima a la dictadura genocida, con un terrible proceso de movilizaciones protagonizando una verdadera revolución democrática. Y lo sigue demostrando ante cada hecho que nos sacude, como vimos en la lucha contra el 2×1, en las movilizaciones por justicia para Santiago Maldonado y Rafael Nahuel. O en estos trece años de movilización, a lo largo y ancho del país por Jorge Julio López o contra el Gatillo Fácil.

Y por supuesto, como hace 44 años, lxs compañerxs están presentes en cada lucha obrera. Por eso este 5 de septiembre nos encontramos en las calles con un paro nacional docente repudiando la represión a docentes de Chubut, a manos de una patota del sindicato de petroleros y bajo la vista gorda policial. Y en La Plata también, junto a Vilma Ripoll en representación del MST en el Frente de Izquierda-Unidad y de dirigentes como Alejandro Bodart y Cele Fierro, luchando por el desprocesamiento y la libertad inmediata y efectiva de los choferes de la Línea Este, quienes fueron detenidos arbitrariamente hace cinco meses por luchar contra los despidos, por sus malas condiciones laborales y mejoras en el servicio de transporte.

Por eso, decimos con el puño en alto: Compañeres del PST: Adriana, Hugo, Roberto, Ana, Lidia, Oscar, Dicky y Patricia, ¡presentes! ¡Hasta el socialismo siempre!

MST La Plata, Berisso y Ensenada

en el Frente de Izquierda-Unidad

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44 años, Masacre de La Plata / Ripoll (FIT-MST): “Al bancar a los choferes, recordamos a 8 militantes del PST asesinados por apoyar una lucha” https://mst.org.ar/2019/09/04/44-anos-masacre-de-plata-ripoll-fit-mst-al-bancar-choferes-recordamos-8-militantes-pst-asesinados-apoyar-lucha/ Wed, 04 Sep 2019 19:24:45 +0000 https://mst.org.ar/?p=19631  

El 4 y 5 de septiembre se cumplen 44 años de la llamada “Masacre de La Plata”, cuando en 1975 secuestran, torturan y asesinan a 8 compañeres del PST, antecesor del MST, que se habían solidarizado con el conflicto de Petroquímica Sudamericana (Mafissa). Vilma Ripoll, candidata a senadora por el MST en el FIT-Unidad, señaló: “Al bancar a los ex choferes de la Línea Este procesados por luchar, recordamos a nuestros ocho compañeres del PTS asesinados por apoyar una lucha y cuyas brutales muertes siguen impunes”.

Ripoll agregó: “El día 4, Roberto ‘El Laucha’ Loscertales, Adriana Zaldúa, Hugo Frigerio, Ana María Guzner Lorenzo y Lidia Agostini habían llevado dinero al fondo de huelga en puerta de fábrica, pero son levantados por la Triple A y la CNU, organizaciones fascistas al amparo del gobierno de Isabel Perón y el PJ. Los llevaron a una dependencia policial y luego a La Balandra donde son acribillados. Al otro día, Oscar Lucatti, Carlos ‘Dicky’ Povedano y Patricia Claverie también son secuestrados por esa banda fascista y acribillados. Este jueves 5 marcharemos por el desprocesamiento de los ex choferes de la Este, en una fecha especial para nuestra corriente. Luchando como lo hicieron nuestros compañeres, hoy lo hacemos igual. Así rendimos el mejor homenaje y nuestro compromiso de seguir la lucha por el castigo a los culpables.

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43 años de la «Masacre de la Plata» Homenaje a una vida de lucha junto a los trabajadores https://mst.org.ar/2018/09/12/43-anos-de-masacre-de-plata-homenaje-vida-de-lucha-trabajadores/ Wed, 12 Sep 2018 16:45:50 +0000 https://mst.org.ar/?p=15307 Es imprescindible, en cualquier homenaje y sobretodo en este caso, comenzar por desarrollar los hechos que marcan a fuego una fecha en el calendario vivo de las luchas por conquistar un mundo diferente, más bello y libre, socialista.

Digamos entonces que el 4 y 5 de septiembre de 1975 la triple A nos dió un golpe que aún hoy nos duele profundo. Ocho militantes, jóvenes, trabajadores, compañeros, fueron torturados y asesinados en La Plata, 43 años después de ese terror, siguen vivos en cada lucha.

La masacre

Roberto «Laucha» Loscertales, Adriana Zaldúa, Hugo Frigerio, Lidia Agostini y Ana María Guzner Lorenzo llevaban el fondo de huelga que habían recolectado, junto a otros compañeros del PST (Partido Socialista de los Trabajadores) para los trabajadores de Petroquímica Sudamericana (hoy Mafissa) que mantenían una dura lucha.
En pleno centro de la ciudad de La Plata, un comando de la Triple A los secuestra y, luego de llevarlos a una comisaría, los terminan fusilando en «La Balandra» un predio en Berisso.
Golpeado por el horror sufrido, pero sin perder el sentido de por qué se cometía, el Partido responde recorriendo los lugares de trabajo, facultades y oficinas púbicas para denunciar el salvaje asesinato.
Tres compañeros más son secuestrados durante una de esas recorridas, saliendo del local partidario: Oscar Lucatti, Carlos «Dicky» Povedano y Patricia Claverie aparecen, horas después, también fusilados.
Esta «Masacre de La Plata» expone con claridad las dicotomías de la etapa, por un lado la solidaridad, el compañerismo, la lucha por los derechos de los trabajadores, la empecinada obsesión de querer cambiar el mundo. Por el otro, la barbarie. Una barbarie que empezó a gestarse al interior del Partido que, como se repetirá muchas veces en el futuro, había prometido la «justicia social, la independencia económica y la soberanía política» y solo entregaba represión y muerte, al servicio de los intereses del capital. Pocos meses faltaban para el Golpe del 76, pero las bandas fascistas, los comandos sindicales y estudiantiles actuaban impunemente a la sombra del gobierno peronista.
Con la firme convicción de la causa justa, con la apasionada confianza en la clase obrera y con una red de compañeros insertos en sus luchas, la militancia del PST las enfrentaba coherentemente. A muchos de ellos, esa coherencia, les llevó la vida.
Pero este no es un homenaje por su muerte, sino por su vida, por su legado, por su tradición, nuestra tradición.

La tradición, un arma cargada de futuro

Todos los testimonios sobre los compañeros asesinados en La Plata están cruzados por un hilo conductor, distintas personalidades, edades y ocupaciones, todos revolucionarios militantes, que no solo se atrevieron a enfrentar la creciente represión sino que polemizaron fuerte con las tendencias que se imponían en la vanguardia por aquellos años, las organizaciones guerrilleras.
Formados en una tradición que el Morenismo supo imponer en los orígenes del Troskismo autóctono, no hay posibilidades de construir un partido de la clase obrera sin ser parte de sus luchas, de su vida cotidiana y también de sus derrotas.
Esa tradición, sostenida con la fuerza militante de varias generaciones, en distintas etapas políticas es lo que hace que hoy, el trostkismo se encuentre entre las tendencias más influyentes de la izquierda en nuestro país, mientras otras corrientes se hayan asimilado al régimen democrático burgués o simplemente hayan desaparecido.
Ese anclaje estuvo y está combinado dialécticamente con la posibilidad de responder a las expresiones más avanzadas de la vanguardia, dialogar con ella e intentar tender puentes entre esta y el desarrollo de una dirección revolucionaria en el seno de la propia clase obrera.
En aquellos años, cuando las luces y sombras de la revolución cubana y la potente figura del Che se extendía por el continente, un puñado de cuadros y varios cientos de militantes tuvieron el coraje de sostener una perspectiva que defendía la conquista de la dirección política de la clase obrera y no su remplazo, la disputa con las tendencias burocráticas y fascistas en el terreno mismo de los sindicatos, universidades y colegios.
Esa potencia buscaba derrotar a los asesinos a sueldo del Capital, que veían en un grupo de trabajadores y estudiantes solidarios y abnegados, el germen de una máquina capaz de derrotarlos. No se podían comprar, no se podían convencer, no se detenían ante los golpes, la eliminación física fue el camino elegido entonces, pero ni esa medida pudo apagar la llama, aunque si provocó una masacre que aún hoy muestra sus consecuencias, sobretodo en el nivel de conciencia política de nuestra clase, la burocratización extrema de las organizaciones sindicales, etc.
Las formas políticas han cambiado, la etapa que atravesamos es muy diferente, sin embargo, quienes sostenemos la pelea por transformar radicalmente nuestra sociedad, contamos con un arma fundamental para reponernos a las dificultades y ser optimistas, aún en las peores coyunturas: esa enorme tradición de lucha obrera y socialista.

Nuestro mejor homenaje, luchar con rabia hasta triunfar

43 años pasaron de esos crímenes y muchos más desde que la corriente que orgullosamente continuamos dió sus primeros pasos en su construcción. Las nuevas generaciones que sostenemos las banderas del socialismo y la revolución enfrentamos nuevos desafíos políticos, vivimos en tiempos de crisis mundiales, de revoluciones feministas y disidentes, de postales frecuentes de la barbarie capitalista.
Tenemos un desafío que nos convoca, no se trata de poner flores en una tumba o simplemente entonar algún himno solemne, sino dejar todo por la utopía de la revolución socialista. Siendo cada día más y mejores revolucionarixs, redoblando nuestra participación en las luchas obreras, encontrar en esas luchas los espacios para transmitir nuestras ideas, ser dignxs de la confianza de nuestra clase y saber que no elegimos un camino sencillo, que pasaremos muchas pruebas, algunas muy duras, pero es en ese camino en el que lograremos templar una herramienta que finalmente triunfe.
Frente al posibilismo y la «post verdad» o la alternativa liberal capitalista, reivindicamos la pelea por el socialismo, por una vida que merezca ser vivida, donde la muerte no representa más que un momento más y no sea utilizada como el punto final sangriento impuesto por una clase miserable y decadente.
Por eso este homenaje es a la vida y militancia de aquellos compañeros que hace 43 años, miraron al horror a los ojos y, seguramente con miedo y mucho dolor, supieron que a pesar de morir, vivirían en la herramienta que supieron construir. Este es un homenaje a sus risas, a sus intervenciones en las asambleas, a sus errores y dudas, a su profunda humanidad, a su última actividad juntos apoyando una lucha justa de nuestra clase.
Desde las barricadas del presente les gritamos, con el puño en alto ¡Hasta el socialismo siempre!

Martín Carcione

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A 42 años, nuestro homenaje. La Masacre de La Plata https://mst.org.ar/2017/09/13/42-anos-homenaje-masacre-de-plata/ Wed, 13 Sep 2017 22:25:59 +0000 https://mst.org.ar/?p=10052 El 4 y 5 de septiembre se cumplieron 42 años de un trágico hecho para nuestra corriente y el movimiento obrero, llamado «La Masacre de La Plata». Vaya nuestro homenaje a los compañeros y compañeras asesinados y nuestro compromiso de la lucha por el castigo a los responsables.

En 1975, entre otros conflictos obreros, los trabajadores de la fábrica Petroquímica Sudamericana, hoy Mafissa, ubicada en Olmos, en las afueras de La Plata se encontraban en conflicto. Nuestra corriente, que en ese momento se llamaba PST, apoyaba el conflicto y realizaba tareas de solidaridad con los laburantes. En ese marco, cinco compañeros que iban a volantear en la madrugada del cuatro de setiembre y llevar dinero al fondo de huelga a la puerta de la fábrica, Roberto «El Laucha» Loscertales, dirigente estudiantil y miembro de la dirección regional, Adriana Zaldúa, Hugo Frigerio, Ana María Guzner Lorenzo y Lidia Agostini fueron levantados por un grupo de la Triple A, organización fascista de la derecha peronista que actuaba al amparo del gobierno justicialista de Isabel Perón. Fueron llevados a una dependencia policial, todo en pleno centro platense. Allí al Laucha le dieron tan duro que lo desfiguraron. Fueron llevados a La Balandra donde fueron acribillados. A Adriana Zaldúa se le contabilizaron 79 balazos.
Rápidamente el partido, que ya se encontraba en una situación de semi clandestinidad, reaccionó organizando la solidaridad y el repudio a tan terrible hecho. Al día siguiente, el 5, otros compañeros salían a recorrer los laburos, ministerios y facultades. Particularmente Obras Públicas donde trabajaban Frigerio y Zaldúa y donde luego se realizó un paro en repudio. Ese día, tres compañeros más fueron secuestrados por la misma banda facha: Oscar Lucatti, Carlos «Dicky» Povedano y Patricia Claverie. Sus cuerpos también aparecieron acribillados.
La situación política era extremadamente compleja. En La Plata había prácticamente una zona liberada. El gobernador Calabró (hombre de la derecha sindical peronista puesto para desplazar a Bidegain y los sectores de izquierda peronista que habían ocupado lugares tras el triunfo de Cámpora) y sus ministros ni siquiera estaban en la ciudad. Esto se evidenció también en la respuesta a tan tremendo crimen. Un año y medio antes, nuestra corriente fue sacudida por la Masacre de Pacheco, uno de los primeros golpes de los grupos fascistas contra la clase obrera, que perseguían, alentados por el propio Perón, disciplinar a sangre y fuego a los trabajadores y jóvenes que estaban en pleno ascenso y movilización. Ante ese hecho la respuesta de amplísimos sectores fue contundente, en el marco de otras reacciones del movimiento obrero al ajuste como el Rodrigazo. Pero ahora la burguesía estaba dispuesta a avanzar contra todo el ascenso obrero, y a la represión legal sumó a estas bandas parapoliciales que actuaban no sólo con el amparo del gobierno peronista, sino incluso en colaboración con las fuerzas de seguridad. De hecho muchos de ellos se incorporaron a los grupos de tareas de la dictadura genocida. Una mano grande fue la que dieron las direcciones burocráticas sindicales, que retrajeron todas las luchas e incluso aportaron mano de obra para los grupos como la Triple A, CdeO, CNU y demás. Era la respuesta a la creciente organización de la clase obrera, que se alzaba junto a la juventud en todo el mundo y en particular en Latinoamérica y nuestro país.
Estos hechos que golpearon a nuestra corriente y a varias organizaciones de izquierda y el campo popular se encuentran prácticamente todas impunes. Salvo un juicio en Mar del Plata y un juicio que actualmente se lleva a cabo contra dos asesinos (el Indio Castillo y el Pipi Pomares) en La Plata la justicia no ha avanzado. Esta impunidad se mantiene porque empezar a destapar estas ollas podría abrir una caja de pandora de responsabilidades que incluye al Partido Justicialista, los radicales, la burocracia sindical (como Moyano y Gerardo Martínez entre otros), los empresarios, la justicia y las fuerzas represivas estatales.
Esta impunidad es parte de la continuidad que el Estado burgués necesita para reprimir y disciplinar al movimiento obrero y la juventud, por eso más allá de los regímenes dictatoriales o democráticos sigue presente. Pero la pelea está abierta. Este pueblo demostró en el 83 que se sacó de encima la dictadura genocida con un terrible proceso de movilizaciones protagonizando una verdadera revolución democrática. Y lo sigue demostrando ante cada hecho que nos sacude, como vimos ante el 2X1, en las movilizaciones por la aparición con vida de Santiago Maldonado, o en estos once años de movilización a lo largo y ancho del país por Jorge Julio López.
Te invitamos a sumarte con nosotros en esta pelea contra la impunidad, y al igual que hicieron lxs compañerxs dar la batalla por un mundo sin desigualdades, sin la opresión del hombre por el hombre, un mundo nuevo, un mundo socialista. Compañeros del PST: ¡presentes! ¡Hasta el socialismo siempre!

Juan Bonatto, Secretario de DDHH AJB Dep. La Plata

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Homenaje a 37 años de la Masacre de La Plata https://mst.org.ar/2012/09/03/homenaje-a-37-anos-de-la-masacre-de-la-plata/ Tue, 04 Sep 2012 00:57:39 +0000 http://www.mst.org.ar/2012/09/03/homenaje-a-37-anos-de-la-masacre-de-la-plata/ Miércoles 5 Setiembre – 18hs, Sede ATE (calle 8 entre 55 y 56)

Este 4 y 5 de septiembre se cumple un nuevo aniversario de lo que se llamó “La masacre de La Plata”, cuando en 1975 las bandas fascistas de la Triple A nos arrebataron a 8 compañeros del PST (Partido Socialista de los Trabajadores).

Ellos eran Adriana Zaldúa, Roberto “Laucha” Loscertales, Lidia Agostini, Carlos “Dicky” Povedano, Oscar Lucatti, Hugo Frigerio, Ana María Guzner Lorenzo, y Patricia Claverie. Fueron secuestrados cuando realizaban tareas de solidaridad con la huelga de los obreros de Petroquímica Sudamericana (Hilandería Olmos, hoy MAFISSA).

Hubo muchos luchadores de distintas corrientes políticas y sindicales combativas que fueron asesinados por la siniestra triple A. Empezaron con Rodolfo Ortega Peña en 1974 y siguieron con la dictadura militar. Estuvieron a su servicio como antes lo habían estado con el gobierno constitucional del PJ.

Nuestra ciudad también tuvo su alta cuota de sangre. Ahí están los asesinatos de Juan Jáuregui, los Chávez, Pierini, Maccor y tantos otros. Como Juan Carlos Scafide, de la Comisión Interna de Propulsora Siderúrgica y del PST, asesinado por la Triple A, meses después de aquella masacre.

Son importantes los homenajes, pero también es fundamental investigar y castigar a los culpables. En ese sentido, en estos 9 años, tanto los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner como los anteriores, han querido instalar que la represión comienza con el golpe militar del ’76; dejando en el olvido la antesala de ese infierno que fueron las bandas fascistas como la Triple A, la CNU y otros grupos de ultraderecha que, durante el gobierno del PJ, se llevaron a más de 2.000 compañeros. Nosotros pretendemos una memoria entera y no parte de ella. Y como no hay memoria sin justicia ni justicia sin memoria buscaremos impulsar las causas que terminen castigando a todos los asesinos y sus cómplices que todavía andan sueltos.

Por eso queremos que este acto sea el puntapié inicial para conformar un espacio amplio con familiares; víctimas, organismos de DD.HH., organizaciones gremiales, sociales y políticas que estén dispuestas a reconstruir esta otra parte de la memoria para contribuir a la investigación judicial y castigar a todos los culpables de los crímenes cometidos con aquellos luchadores populares.

Creemos muy importante mantener viva la memoria de los compañeros caídos y por eso los invitamos a participar del acto-homenaje que realizaremos el próximo miércoles 5 de septiembre a las 18hs en el salón de ATE (calle 8 e/55 y 56). Acto en el que hablará, entre otros, Alejandro Bodart, diputado porteño y dirigente del MST (en Movimiento Proyecto Sur) y Marta Jáuregui, familiar de víctimas de la Triple A. En esa fecha y con los ocho militantes del PST que vamos a recordar, pretendemos simbolizar a los que cayeron en aquellos días, especialmente en La Plata, una de las ciudades más golpeadas del país.

CONVOCAN Y ADHIEREN: Bocha Lucatti, Marta Jáuregui, Mabel Formigo y Celia Pereyra (familiares de víctimas de la Triple A) / José Rusconi y Alicia Cap (ex–detenidos PST) / Guillermo García (MST), Juan Bonatto (MST y miembro de HIJOS La Plata / Cacho Bonato, “Dawen” Almeida, Alfredo Peñalva (ex militantes PST), Sergio Escobar (ex militante PST y de Astillero Río Santiago) / Miriam Cánchero (familiar de víctima de la represión) / Raúl Ortale (ex militante PST y representante Partido Proyecto Sur), Francisco Torres, MST (Movimiento Socialista de los Trabajadores), Partido Proyecto Sur, Movimiento Proyecto Sur La Plata / Frente Popular Darío Santillán / CTA La Plata – Ensenada / HIJOS La Plata / Alejandro Goñiz, Sec. Gremial ATULP / Carlos Guanciarossa (Sec. Gral.) y Agrupación Enrique Mosconi FeTERA–CTA / Andresa Martínez Delegada Gral. ATE Policlínico San Martín / María Laura Martínez, Delegada Gral. ATE Hosp. Zonal Sbarra ex Casa Cuna / Esther Vignoli, Directora del CIE (Centro de Investigación Educativa) de La Plata / Vilma Ripoll (MST), Marcelo Parrilli (abogado) y Raúl Barbiero (apoderado MST) querellantes en causa Triple A

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