nacionalización – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Wed, 21 Sep 2022 21:06:26 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png nacionalización – MST :: https://mst.org.ar 32 32 De que se trata nacionalizar el sistema bancario https://mst.org.ar/2022/09/21/de-que-se-trata-nacionalizar-el-sistema-bancario/ Wed, 21 Sep 2022 21:06:26 +0000 https://mst.org.ar/?p=31675 La actual estructura de la banca argentina favorece la usura y la especulación de los buitres financieros. Va contra el desarrollo del país y el bienestar de su población trabajadora, por eso es imprescindible nacionalizarla.

Escribe: Gustavo Giménez

La última crisis bancaria y cambiaria, responsable de la rotación de tres ministros de economía en pocas semanas, que primero amenazó con un default del sistema financiero y luego llevó el dólar a las nubes y nuestros salarios al piso, hizo que recordáramos a Bertolt Brecht. Este conocido poeta y dramaturgo del siglo XX, vivió muchas crisis capitalistas de su época, pero no tuvo posibilidades de presenciar como el cuarto banco de inversión norteamericano, el Lehman Brothers, se hacía añicos como parte de una crisis del capitalismo de la cual todavía no nos hemos recuperado. El artista alemán había sentenciado: «peor que robar un banco es fundarlo».

Los liberales defienden la desre-gulación financiera, Milei quiere liquidar el Banco Central para que no exista directamente ninguna regulación, el kirchnerismo cacarea contra el sistema financiero, aunque sigue manteniendo, a lo largo de todos sus gobiernos, la ley de Entidades Financieras impuesta por la Dictadura. La mayoría de los argentinos, en cambio, tienen claro cuál es el verdadero rol de los bancos. Bastaría recordar como 20 años atrás, con el nefasto «corralito» del resucitado Domingo Cavallo, se robaban los ahorros de miles y los giraban al exterior, para evitarnos muchas explicaciones técnicas.

La crisis terminal que atraviesa la economía argentina, en la que, a traves de la usura internacional y nacional, los capitalistas han degradado los ingresos de la población mientras «crece» la economía, para pagar una fraudulenta deuda externa, ha colocado el tema de la nacionalización del sistema bancario en el debate. Recientemente, Macri justificó ese enorme crédito por U$S 45.000 millones, del que no vimos un dólar, en la necesidad de «pagarles a los bancos comerciales que se querían ir porque tenían miedo de que volviera el kirchnerismo». Esta medida, junto a la nacionalización del comercio exterior y la ruptura con el FMI y los buitres internacionales, es una tarea imprescindible para el desarrollo de un plan económico alternativo, obrero y popular.

Un sistema monopólico al servicio de la especulación

Los bancos son una pieza clave dentro del sistema de explotación capitalista. Su derrumbe fue evitado en la crisis mundial del 2008, la que estalló con la caída de las hipotecas «sub prime», por un multi millonario salvataje de los Estados capitalistas centrales que, rescataron a los responsables del desastre, antes que a cualquier otro sector de la economía. Sin ir tan atrás y sólo para tomar un ejemplo reciente, en nuestro país, cuyo sistema bancario se ha achicado luego del desastre del 2001, el crédito privado representa apenas del 14% del PBI, contra 28% de Uruguay, 35% de México o 62% de Brasil. Sin embargo, en medio de la pandemia en el 2020, cuando la economía se retraía una décima del producto, la banca argentina ganaba U$S 4.400 millones.

Como relata el doctor en Economía Aplicada, Guillermo Oglietti, recientemente citado por Página 12(1): «El capital que invierten es mayormente de los depositantes, no de los accionistas. Tampoco toman muchos riesgos porque invierten en activos seguros y siempre que hay una crisis bancaria salen los Estados a respaldar». Según este especialista «la fuga de capitales» es «un evento que no podría suceder sin la complicidad de la banca». Así «escasean las divisas» y se generan «expectativas de devaluación e inflación», que carcomen nuestros ingresos.

Los bancos obtienen su ganancia de varias funciones. Por un lado. pueden «emitir moneda». Así lo explica el economista independiente Héctor Giuliano al referirse al mecanismo de «multiplicador bancario» o «sistema de encaje fraccionario». Este sistema parte de tomar depósitos a determinado interés y prestarlos a un interés más alto. En general los bancos prestan más dinero del que poseen, que de acuerdo a la legislación argentina deben conservar en un 20% como encaje y garantía obligatoria. Los préstamos en general no son devengados en efectivo, sino que son recirculados a través del sistema bancario para pagar otras obligaciones o inversiones de los tomadores (comprar una casa, un auto, pagar una deuda, etc.). Por lo tanto, el dinero que circula, en su mayoría pasa de banco en banco, por lo que estos pueden realizar operaciones por mucho más dinero del que tiene en su poder.

La otra gran función es la intermediación financiera especulativa, que ha crecido cada vez más en el volumen de sus negocios. En Argentina, las tasas de interés son de las más altas del mundo. Ahora, con el nuevo ajuste del Banco Central, llegan al 107% de tasa efectiva anual, cambiando su anterior relación con la inflación y siendo claramente positivas, como lo exigió el FMI. Estas tasas favorecen con todo el negocio del «carry trade», que es una fuente de especulación permanente de los fondos de inversión, más conocidos como «fondos buitres».

Este mecanismo es utilizado por los fondos que traen dólares para especular. Si la tasa de interés se mueve, como en la Argentina, más arriba que el ritmo de devaluación del peso, cambian los dólares, los invierten en las altísimas tasas argentinas, presionan constantemente para que estas tasas aumenten, y cuando el negocio no les conviene vuelven a sacar muchos más dólares que los que trajeron.

Esto sucedió en la última corrida que se llevó puesto a Guzmán. El origen de esta corrida fue descripto como la venta de bonos inesperada de Enarsa -gran parte de la deuda pública está en manos del mismo Estado- para hacerse de los dólares necesarios para comprar energía, lo que habría hecho bajar el precio de los bonos emitidos.

Pero lo cierto es que los fondos de inversión Templeton y Pimco, que habían quedado en el mercado argentino con altas posiciones desde la época de Macri, presionaron para salir del país. El Banco Central tuvo que emitir 1,1 billón de pesos y colocarlos en Leliqs para frenar esta corrida sobre la deuda en pesos. Luego las presiones se trasladaron al mercado cambiario, presionando el dólar a la suba, aprovechando la falta de reservas líquidas del Banco Central. La plata que salió del sistema argentino, lo pagamos todos vía el aumento exponencial de los precios y la alta inflación de estos meses.

El cumplimiento del acuerdo con el FMI nos exige metas que facilitan todo este tipo de maniobras. Por un lado, se ponen límites estrictos para la emisión monetaria, por el otro, el Estado tiene que pagar intereses de los bonos en moneda extranjera pactados con los acreedores privados y los organismos de crédito, y además, facilitar los dólares para importaciones y deudas de las empresas en el extranjero. La imposibilidad de financiarse con crédito internacional por las altas tasas que devienen de un riesgo país altísimo, hace que el endeudamiento público en pesos, tanto en la deuda cuasi fiscal del Banco Central como el de los bonos del Tesoro, crezca de manera exponencial. El acumulado de Leliqs, por ejemplo. pasó en pocos años de 1 billón de pesos, a la cifra, que crece cada vez a mayor velocidad, de 7,5 billones de pesos actuales, aumentando la deuda pública alrededor de U$S 50.000 millones.

Los bancos que son los que tienen en sus carteras estos bonos del Banco Central o del Tesoro, son intermediarios necesarios de este sistema, y aunque pueden argumentar que solo cobran comisiones menores de las transacciones, en realidad actúan como socios necesarios de los grandes fondos de inversión, haciendo diferencias millonarias en este circuito especulativo. Así cuando el crédito destinado a la vivienda, a una inversión de un taller o de una pequeña empresa, es carísimo, la especulación se lleva todo el negocio.

La ley de Entidades Financieras de Martínez de Hoz sigue vigente

Una de las claves de los cambios que realizó la dictadura en la estructura del país, para abrirla con todo a las necesidades de los grandes monopolios imperialistas, fue esta norma legal que no ha sido modificada en sus lineamientos centrales, por ningún gobierno hasta el presente. Sólo se le realizaron reformas parciales que no alteraron su esencia desreguladora, concentradora y privatizadora del capital bancario.

La ley fue complementada con la descentralización de los depósitos, que estaban en poder del Banco Central. Los bancos quedaron así con la potestad de fijar las tasas de interés y de aprovechar el sistema de renta «exponencial», al capitalizar intereses sobre capital más intereses ya devengados. Esta gran diferencia se expresa en la relación entre la tasa nominal (TNA) y la tasa efectiva anual (TEA) -actualmente 75% y 107% respectivamente-. Las tasas pasaron de ser negativas, facilitando el crédito, pasaron a ser positivas.

La desregulación de la cuenta capital, cuando no tuvo restricciones, permitió la salida directa de capitales al exterior. Se liquidó la banca de inversión en la producción y se cambió el negocio tradicional bancario de intermediación financiera entre depósitos y créditos por un sistema orientado a la especulación financiera. Todo para remodelar la economía argentina reduciendo al máximo el modelo industrial de sustitución de importaciones, por la importación de manufacturas industriales de las metrópolis y la dependencia de nuestra economía al endeudamiento externo.

Como hemos señalado, los bancos son uno de los instrumentos necesarios de la fuga, o de la «salida» de capitales (como se lo llama eufemísticamente cuando la partida es legal). Hay distintas especulaciones sobre esta «creación de activos externos» cuando la salida es legal o la fuga es directa. Algunos especialistas estiman que hay un PBI entero fugado al exterior. No está muy lejos la fuga que hicieron los bancos en el 2001, cuando en pocas semanas sacaron del país U$S 30.000 millones, precipitando la crisis de esos años.
Por eso, algunas propuestas progresistas como la del economista Oglietti, de aumentarles el impuesto a las ganancias del mísero 15,7% actual al 42% que tributa el sector financiero en Bolivia, para recaudar «ingresos equivalentes de casi 2 mil millones de dólares adicionales anuales» y en una década «lograr que la banca pague el 50% de la deuda» con el FMI, encierran una insalvable contradicción.

Tras la justa intención de hacer pagar una parte de lo que nos roban estos buitres, tiene la misma lógica de plantear reformas progres dentro de un sistema regresivo que es sostenido por todas las fuerzas que integran el Frente de Todos y la derecha argentina. Empezando por el enorme fraude que significó reconocer y pagar, con el sacrificio de millones de argentinos, ese robo que es el crédito Stand By contraído por el gobierno de Macri. Además, cualquier recurso que se le pueda extraer a estos ladrones tiene que ir a trabajo, salario, salud y educación del pueblo argentino.

Nacionalizar la banca

Por eso los socialistas del MST en el FITU, profundizando el camino de una reforma parcial, pero muy progresiva, del gobierno de Perón en 1946, cuando nacionalizó los depósitos bancarios, planteamos la nacionalización lisa y llana de toda la banca del país, sin ningún tipo de indemnización.

Hace falta un cambio estructural del sistema bancario. En los años que transitamos, el capital especulativo se agiganta cada vez más en el mundo. Esto es consecuencia de una crisis sistémica del capitalismo, que busca mecanismos fuera del sistema productivo que compensen su caída tendencial de la tasa de ganancia. Una banca totalmente nacional, como parte de un cambio integral de la política económica, contribuirá a revertir un modelo cuya matriz de explotación de nuestro pueblo y entrega de nuestros recursos soberanos, encuentra en el sistema bancario actual una herramienta central de sojuzgamiento del país al capital internacional.

Una banca nacionalizada, administrada por sus trabajadores y con control social, cortaría de cuajo con la actual especulación financiera y la fuga de capitales, redirigiendo el crédito y las divisas que acumule el país, como consecuencia de la ruptura con el FMI y la nacionalización del comercio exterior, a la inversión pública. La nacionalización, será parte de un plan económico alternativo, totalmente distinto al que viene aplicando Massa, con la anuencia de Cristina y Alberto, la bendición del FMI y el Tesoro yanqui. El sistema bancario estatal estará al servicio de impulsar y desarrollar nuestra economía, para responder a las necesidades de mejores salarios, trabajo, vivienda, salud y educación para toda la población trabajadora del país.

La nacionalización de los depósitos bancarios de 1946

Existen distintas experiencias en la historia contemporánea de nacionalización de la banca o medidas similares. En la revolución rusa se expropió toda la banca privada, también en distintas economías capitalistas para dar respuesta a graves crisis financieras, como fue la nacionalización mexicana en 1982. Vamos a detenernos en un ejemplo local, la nacionalización de los depósitos que realizó el gobierno de Perón durante su primer año de mandato.

El 24 de abril de 1946, fue la fecha en que se llevó a cabo la nacionalización de los depósitos bancarios, lo que permitió un control financiero del Estado, que hasta entonces estaba en manos de bancos extranjeros. A partir de esa norma, los bancos no pudieron disponer de los depósitos ni utilizarlos para especulaciones financieras, créditos blandos a empresas monopólicas o facilitar operaciones de fuga de capitales. Todo debía pasar por la autorización del Banco Central que había sido nacionalizado por un decreto de Farrell, unas semanas antes.

El Banco Central podía, entonces, orientar los depósitos al desarrollo de actividades productivas nacionales, favoreciendo el crecimiento de la industria y la realización obras de infraestructura, como a las actividades destinadas a mejorar la asistencia del Estado a la población trabajadora. Esta conquista, como todas las que surgieron en las primeras presidencias de Perón, fue paulatinamente desmantelada hasta llegar a la ley de Entidades Financieras de la dictadura militar de 1976.

Llama la atención el camino opuesto elegido, a tan sólo unos pocos años del discurso de CFK en la presentación de «Sinceramente», en agosto de 2019, en el cual, la actual vice presidenta señalaba: «creo que Alberto tuvo la centralidad de colocar precisamente en el centro del debate lo que es el corazón de este modelo, que es un modelo de especulación donde ganan los bancos y fuera de ellos pierden todos los demás»; «no puede sobrevivir ninguna sociedad donde se paguen tasas del 60, del 70, del 80% porque revientan las pymes, revientan los comercios, finalmente termina reventando todo.» Ahora, su presidente del Banco Central, acaba de lanzar tasas del 107% anual. Otro relato para lo colección y van…

(1) Artículo «Ganan el doble, pero tributan por la mitad», publicado el 21/03/2022.

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Carta abierta por un Sistema Único de Salud https://mst.org.ar/2020/04/16/carta-abierta-por-un-sistema-unico-de-salud/ Thu, 16 Apr 2020 15:45:10 +0000 https://mst.org.ar/?p=22539 La humanidad se enfrenta a una pandemia que se extiende con horizonte todavía incierto. En la Argentina se empiezan a acelerar y multiplicar los casos. Todavía no hemos empezado a transitar lo más agudo de esta crisis. Es por eso que aún estamos a tiempo de articular los cambios necesarios para responder de la mejor manera.

En nuestro país existe un sistema de salud tripartito, que es descoordinado, anárquico y con tendencias excluyentes. Las políticas de ajuste de las últimas décadas vienen debilitando el sector público de salud en beneficio del sector privado. Nos dicen que  la salud debe primar sobre la economía, pero los hechos muestran lo opuesto.

El sistema público, además del creciente desfinanciamiento, también sufrió la fragmentación a partir de la provincialización y municipalización de hospitales y centros de salud, incrementando la desigualdad y la falta de políticas centralizadas. Y la desjerarquización del equipo de salud, con salarios devaluados y condiciones laborales de alta exposición al riesgo.

El sector de obras sociales está quebrado, con prestaciones cada vez más deficientes y aranceladas con coseguros, transformándose en un botín de negociación entre los gobiernos y la burocracia sindical con la plata de los trabajadores. Esta situación hace que un trabajador además de los aportes por obra social, los impuestos que de manera indirecta financian el sistema público, deba tener que hacer un tercer desembolso para poder recibir atención sanitaria.

La situación del sistema privado es la opuesta. En muchos casos recibe subsidios directos, también se beneficia de la formación académica en el sector público de profesionales y técnicos de la salud. Y, además, usufructúa la atención de las obras sociales que tercerizan su servicio en éste. En las últimas décadas constituyen uno de los sectores que más ganancia obtuvo. Sin embargo, en los primeros momentos de la crisis sanitaria, exigieron subsidios al Estado para seguir reteniendo su tasa de ganancia.

Esta evolución en el sistema tripartido de salud argentino hizo que se fortaleciera el sistema privado en detrimento del resto. Y que el sistema público esté sumido en una profunda crisis, sostenido solo a expensas del esfuerzo, la salud y la lucha de sus trabajadores. (1)

La necesidad de revertir esta situación avanzando hacia un sistema único de salud viene siendo necesaria desde ya hace mucho tiempo. Pero hoy, frente a la pandemia, se torna urgente. La necesidad de declarar de utilidad pública la capacidad instalada y todos los recursos del sistema de salud privado, nacionalizarlo y sumarlo a un único sistema estatal, gratuito e igualitario, es vital. Junto a otras medidas como un shock de inversión presupuestaria, necesitamos sumar la infraestructura, el equipamiento y los insumos vitales usufructuados por los privados, para enfrentar la pandemia. (2)

Venimos sosteniendo que con la cuarentena no alcanza. Rechazamos la salida prematura de la misma por presiones de las corporaciones. Y reafirmamos la necesidad de un plan de emergencia que avance hacia un sistema único de salud.

Es por ello que desde un núcleo importante de trabajadores y profesionales de la salud creemos que es hora de tomar estas medidas para priorizar de verdad la salud. El mundo en crisis nos demuestra el fracaso de los sistemas privados y mixtos. Hoy por hoy la unificación del sistema de salud se convierte en una medida elemental para sobrellevar la pandemia, democráticamente conducido por un comité de crisis integrado por los trabajadores de la salud y sus organizaciones representativas.

Nos encontramos frente a esta disyuntiva: ¿Las ganancias de unos pocos pueden ser más importantes que la salud de la población? Todavía estamos a tiempo de enfrentar en mejores condiciones la pandemia.

Adherí con tu firma al petitorio: Un solo sistema de salud y trabajar con protección

Los abajo firmantes, adherimos al reclamo por los siguientes derechos para las/los trabajadores de la salud y el conjunto de la clase trabajadora de todo nuestro país frente a la pandemia de COVID19:

  • EPP (Elementos de Protección Personal) para todxs lxs trabajadorxs
  • Licencias para todxs lxs grupxs de riesgo sin descuentos
  • Conservación de todos los derechos laborales
  • Testeos para todo el equipo de salud y controles regulares (extensivo a toda la clase trabajadora)
  • Reconocimiento salarial
  • Por un sistema único de salud

(1)El sector público forma el 80% del recurso humano en salud, atiende casi a la mitad de la población y el 80% de las emergencias, pero solo tiene el 2,7% del PBI y representa solo el 28% del «gasto» total en salud.
(2)El 60% de los establecimientos del país son privados y un porcentaje mayor aún de las camas de cuidados intensivos también, así como absorbe el 57% del recurso humano. Es imperioso sumar la totalidad de estos recursos, que hoy atiende a no más del 10% de la población, a un sistema único estatal para todxs.

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La horrible máscara del saqueo. El nuevo ajuste de Macri y el FMI https://mst.org.ar/2018/09/12/horrible-mascara-saqueo-ajuste-de-macri-fmi/ Wed, 12 Sep 2018 13:59:33 +0000 https://mst.org.ar/?p=15272 Hace pocos días, en paralelo con otra mega devaluación del dólar, Macri anunció más medidas de ajuste, con reducción de ministerios, despidos, cierre de programas y nuevas metas para reducir el déficit a 0% en el próximo año.

Tal es la magnitud del ajuste que se necesita y exige el FMI, que pretenden volver a las retenciones a las exportaciones de soja, minería y cereales, lo que va a contramano de toda la política económica del Cambiemos de los orígenes.

Dos vías para el ajuste

Esquemáticamente podemos decir que la nueva cara del ajuste tiene dos vías. Una es valerse de la devaluación del peso con el dólar a $ 40: Con esto pretenden invertir la balanza de turismo, que perdía U$S 1.000 millones anuales y que ahora podrían hacerse positiva por el ingreso de dólares de turistas extranjeros; bajar el costo laboral argentino (incluido el estatal) reducido en términos nominales en dólares un 53% en lo que va de 2018 (bajando el salario promedio de U$S 600 a menos de U$S 300), favorecer a los sectores exportadores (a los que les piden «un esfuerzo patriótico» que en realidad son migajas y que a pesar de esta superganancia no quieren pagar) para que con esta entrada de dólares supervaluados a las arcas del Estado le permitirían hacer frente a gastos en pesos devaluados. Y la otra vía es el ajuste directo, con el cierre de ministerios, programas, echadas como ya estamos viendo con los trabajadores de Agroindustria, para acelerar la reducción del déficit a 0% según exigencias del FMI.
Todo este plan está contemplado en el Presupuesto 2019 que los gobernadores del PJ acordaron con el gobierno.

Saqueo a los bolsillos populares

Todos coinciden que el dólar a $ 40 está sobrevaluado un 30%, lo que quiere decir no sólo que hay desconfianza en los grandes compradores sino que todo nos saldrá al pueblo, un 30% más que la propia devaluación. La desconfianza hizo que en este año se fugaran ya U$S 20.000 millones y más de U$S 50.000 desde que asumió Macri, que las empresas multinacionales, que son el 75% de la facturación de las más grandes del país se llevaron en estos años más de U$S 14.000 millones. Y mientras los capitales de inversión genuina no vienen, sí llegan los golondrinas que hacen su agosto con las Lebacs y otras letras al 60% de interés que luego venden y cambian por dólares y los vuelven a fugar.
Todo este festival obsceno lo pagamos los trabajadores y el pueblo con nuestro empobrecimiento y despidos. Pero la desconfianza, las corridas del dólar y la devaluación del peso tiene otros grandes beneficiarios: Son los grandes grupos agroexportadores y megamineros, que en 6 meses pasaron a ser 53% más ricos, esos a los que Macri les sacó las retenciones o se las bajó desde principios de su mandato. Y ahora cuando hasta el propio FMI les «sugiere» que les apliquen retenciones, ponen el grito en el cielo, si bien lo que barajan cobrarles es una migaja de $ 4 por dólar! (el propio Clarín publicó que si les retuvieran un 10%, el ingreso anual al estado sería de $ 210.000 millones, es decir el total del nuevo ajuste que están planteando) Es escandaloso, les aumentan sus ganancias en más del doble y ni siquiera se proponen sacarles un 10% de esa nueva ganancia!

Para pagar la deuda usurera

La consecuencia inmediata de este festival de los ricos y poderosos, es la brutal inflación, que superará el 6% para septiembre y más del 40% anual como mínimo. Eso ha llevado a un gravísimo descenso del poder adquisitivo del salario y la lógica caída del consumo interno que supera récords todos los meses, aproximándose peligrosamente a los niveles previos al 2001.
Por último el ajuste directo, como dijimos, no para nunca. Ahora eliminaron ministerios (curiosamente mantienen los que tienen que ver con la represión como Defensa, Seguridad y Justicia y eliminan los que tienen que ver con la función social como Trabajo, Salud, Ciencia y Técnica y Cultura). Es iluso creer que pretendan bajar el gasto vía la eliminación de sueldos y gastos de ministerios, de lo que se trata en realidad es ajustar en trabajadores mediante despidos y bajar millonarias partidas en programas, como están denunciando las Sociedades Médicas Científicas, que bajarían programas de SIDA, vacunas, prevención, etc.
Es decir toda la recaudación al servicio de pagar los más de U$S 75.000 millones que deben pagarse de Deuda Externa este año, beneficiar a las grandes corporaciones nacionales e internacionales y para el pueblo devaluación, inflación, ajuste, despidos y pérdida de conquistas sociales.

Cinco medidas para salir de la crisis

Millones creemos que Macri y su plan se tienen que ir ya. Pero muchos que están sacando una conclusión tan o más importante: que no podemos dejar que lo cambien por otro más o menos parecido, que haciendo algunas reformas parciales y tirando unas migajas como hicieron los K en el 2003, termine dentro de unos años en una crisis peor todavía. Por eso necesitamos un plan opuesto por el vértice a éste, que combine medidas de urgencia con otras de fondo para que de una vez por todas la crisis la paguen los de arriba y los de afuera, que son los que las generan pero siempre ganan.

1)Romper con el FMI y no pagar la deuda: Todo este monumental ajuste está al servicio de pagar los intereses y capital de una deuda trucha, ilegítima e ilegal, que se incrementó más de U$S 100.000 millones en estos años, a los que hay que agregarle los U$S 50.000 millones pedidos al FMI, que exige cada vez más. Sólo este próximo año hay que pagar cerca de U$S 75.000 millones de capital e intereses. Con esa fabulosa cifra se podrían construir más de un millón de viviendas, cientos de hospitales, aumentar los salarios, jubilaciones y planes sociales para recuperar lo perdido por la inflación y con actualización trimestral. Asimismo hay que prohibir los despidos por ley y aumentar el presupuesto de educación en todos sus niveles.

2) Ajustar a los de arriba: Basta de ajustar al pueblo con inflación, tarifazos y despidos. Si queremos salir de la crisis tenemos que ir a buscar la plata a donde realmente está: en las corporaciones nacionales e internacionales, que ganan fortunas remarcando los precios como el de la harina, los combustibles y miles de productos más, con márgenes de ganancia que superan el 198% como los hipermercados. Hay que hacer una verdadera reforma tributaria progresiva, para que paguen fuertes impuestos los que más tienen. Son unas 500 empresas (en su mayoría multinacionales) las que concentran el 75% de la facturación anual del país.

3) Nacionalizar la banca y el comercio exterior: Desde su origen, esta crisis se caracterizó por la especulación, el saqueo y la fuga de capitales. Son 10 ó 20 grupos los que compran más de U$S 2 millones diarios para hacer disparar el dólar y que luego cuando acaparan los derivan a sus casas matrices en los EE.UU. o directamente los fugan a paraísos fiscales, porque Macri y los suyos se lo permiten. Así el dólar está sobrevaluado un 30% de sus niveles históricos y nosotros pagamos las consecuencias. Para evitarlo, hay que nacionalizar toda la banca (son ellos los intermediarios de la fuga de capitales) y el comercio exterior, que es el que les permite las maniobras de sobre- y subfacturación de exportaciones y la no liquidación de los granos. Con esta sola medida hoy tendríamos U$S 53.000 millones más desde que Cambiemos asumió el gobierno.

4) Anular los tarifazos y reestatizar los servicios públicos bajo control social. No hay otra. Tenemos los combustibles, el gas y la luz entre los más caros de la región y siguen subiendo sin fin porque Macri los dolarizó. Si bien tenemos petróleo y gas, lo pagamos más caro que Chile que lo importa todo. Esto es porque el precio no está fijado al servicio de las necesidades de la población, sino de garantizar las ganancias de las empresas privatizadas. Por eso en estos años sus balances arrojan ganancias fabulosas y siguen sin invertir. Para acabar con esta fiesta de las privatizadas hace falta que las reestaticemos bajo el control de sus trabajadores y usuarios, para que las tarifas y la producción estén al servicio de la demanda del pueblo.

5) Acabar con la Inflación, control popular de precios: Hay que atacar a fondo la inflación que carcome el salario y hunde a millones en la pobreza e indigencia. No alcanza para nada con los 500 productos de «precios cuidados» que quiere poner el gobierno. Ya nadie discute que la inflación tiene como principales componente la devaluación y el dólar por un lado y la especulación de los grandes formadores de precios por otro. Y no los aumentos salariales, como siempre argumentaban los plumíferos de la burguesía. Para combatir la inflación no sólo hay que poner un férreo control de precios, sino avanzar con la aplicación y vigencia plena de la Ley de Abastecimiento, para que se castigue con pena de cárcel a los que acaparen o sobreremarquen e incluso la expropiación de sus empresas en caso que se nieguen o reincidan.

Gerardo Uceda

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