Nahuel Moreno – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Mon, 30 Jan 2023 15:20:28 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png Nahuel Moreno – MST :: https://mst.org.ar 32 32 A 36 años de su muerte. Nahuel Moreno: nuestro homenaje https://mst.org.ar/2023/01/30/a-36-anos-de-su-muerte-nahuel-moreno-nuestro-homenaje/ Mon, 30 Jan 2023 13:57:48 +0000 https://mst.org.ar/?p=32484 Nahuel Moreno fue quien colocó la piedra fundacional de nuestra corriente histórica y, como todos los años, lo recordamos transmitiendo algunas de sus enseñanzas: un legado teórico y político de actualidad y utilidad para la construcción del partido y la Internacional.

Escribe: Guillermo Pacagnini

Moreno fue uno de los referentes trotskistas más importantes y sin dudas el principal de Latinoamérica. Reconocido hasta por sus detractores más acérrimos tuvo el mérito de ser uno de los pocos dirigentes que tomó la posta de continuar el camino de Trotsky luego de su muerte y en medio de un panorama político adverso, llegando a poner en pie una de las principales corrientes del movimiento trotskista internacional.

Dedicó su vida a la construcción del partido y la internacional, sin por ello dejar de incursionar en el ámbito académico y en la intelectualidad.

Lejos de todo culto a su figura, recalcamos las valiosas herramientas que conservan vigencia para la intervención en la rica realidad actual plagada de oportunidades para construirnos.

También nuestro homenaje se concentra en transmitir a las generaciones más jóvenes y a remarcar en el conjunto de la militancia esos pilares y cimientos, sobre los cuales reelaborando y actualizando la teoría, el programa y la organización, construimos diariamente el partido y la internacional que pueda conducir a los trabajadores a la toma del poder y comenzar a construir el socialismo en Argentina y el mundo.

Confianza en la clase trabajadora

La marca genética que Moreno le imprimió a nuestra corriente es la confianza científica en la clase obrera y la necesidad de construir el partido en su seno, interviniendo en sus luchas y siendo parte de la misma. Impulsando la más absoluta democracia obrera y ganando a los mejores dirigentes y activistas para que contribuyan a la construcción del partido.

La clase obrera, más allá de los vaivenes, desde hace décadas no deja de pelear. Ha tumbado gobiernos, ha derribado regímenes que estuvieron entronizados durante años y eso es lo que nos hace tener confianza en un mundo mejor.

Disputamos en todos los terrenos en los que se expresa la lucha de clases, pero estamos convencidos de que sólo la clase obrera movilizada puede derrotar al poder del sistema capitalista-imperialista.

Sin dudas, junto a la tradición y la moral, la confianza en la clase ha sido lo que nos ha permitido construirnos sin ceder ante fenómenos de masas que fueron polos de atracción para la vanguardia. Como la conciliación de clases que impulsaba el peronismo, el foquismo guerrillero o la creencia en que la democracia burguesa de los albores alfonsinistas iba a solucionar todos los males. Es la que nos permitió no sucumbir ante los cantos de sirena del neo reformismo, el posibilismo y las variantes kirchneristas, como lamentablemente lo hizo un sector que se reivindicaba de izquierda.

Cuando la campaña de que «el socialismo fracasó» tomó lugar, muchas corrientes de pensamiento renunciaron a reconocer a la clase obrera como sujeto de la revolución. Hoy, a partir de la crisis del modelo capitalista, el rol de la clase trabajadora se muestra con toda su fuerza siendo la materia prima fundamental para nutrir la construcción del partido. Con ese anclaje, nos posicionamos para intervenir en todos los procesos del movimiento feminista, el estudiantado, los barrios y las luchas ambientales, disputando la dirección política y sindical.

Construir el partido en el seno de las masas

Moreno dio un enorme paso al proponerse abandonar la marginalidad en la que estaba el trotskismo y construir el partido desde el interior de los procesos. Combatiendo al sectarismo y también al oportunismo, buscó permanentemente que el partido empalmara con el movimiento de masas.

Construyendo en el seno del peronismo obrero en épocas de la Resistencia, interviniendo en el ascenso post Cordobazo -en las luchas y en la apertura electoral-, desarrollando la campaña contra el pago de la deuda en tiempos de Alfonsín y explorando confluencias, siempre en función de la estrategia de construir el partido. Fue así que logró que el trotskismo se convierta en una fuerza dinámica y se corporice en una fuerte corriente mientras otros sectores oportunistas otrora fuertes, desaparecían de la historia.

Nosotros luchamos por poner en pie partidos revolucionarios con influencia de masas en nuestro país y en el resto del mundo. Apelando a las más diversas tácticas, para confluir con otros sectores y disputar en mejores condiciones, manteniendo siempre la independencia política y organizativa de nuestro partido. Reivindicamos el proyecto leninista, de partidos de acción que se templen en los combates centrales del movimiento obrero y popular. Apostamos a formar un fuerte núcleo de cuadros y militantes que sean capaces de construir una organización en la que tengan lugar miles de trabajadorxs, jóvenes y mujeres que abandonan los viejos partidos, para aportar a la lucha por un gobierno obrero y popular que encabece la construcción de una sociedad socialista.

Hoy, las condiciones objetivas son más favorables que cuando Moreno diseñó las bases de nuestra corriente, ya que, aunque el trotskismo no se haya transformado en una corriente mayoritaria en el movimiento obrero y popular, hay millones que al ver y sentir la tremenda crisis del capitalismo empiezan a recorrer el camino hacia la revolución y a mirar con simpatía hacia la izquierda revolucionaria. Lo cual abre avances de calidad en la construcción. La experiencia de sostenido desarrollo de la Liga Internacional Socialista es un claro ejemplo de ello.

El internacionalismo

Moreno marcó como el salto fundamental en nuestra historia el trabajo político internacional. Porque la suerte del movimiento obrero de un país está indisolublemente ligada a la lucha de clases a nivel mundial. Gran parte de su militancia y de la de nuestra corriente abonó a la construcción de una corriente internacional.

La práctica internacionalista nos ayuda a una mayor justeza en la orientación política en cada país. Pero, además, porque sin organización internacional, por más pequeña que sea, es imposible construir partidos nacionales y disputar realmente el poder. La revolución puede triunfar en un país, pero si no se extiende a otros puede ser derrotada por la contrarrevolución mundial.

El imperialismo tiene su organización internacional. Para triunfar, las y los trabajadores necesitamos también una organización mundial.

Moreno siempre remarcaba que el desarrollo de una internacional no era un proceso meramente evolutivo ni lineal, sino que había que apostar a que se produjeran fusiones y saltos.  Por eso no sólo fundó partidos, sino que estaba convencido en que además era necesario explorar la confluencia con otros sectores revolucionaros incluso provenientes de otras tradiciones. Una base que retomamos en el proyecto de construcción de nuestra internacional sacando conclusiones de las experiencias pasadas, planteando la necesidad de un reagrupamiento de los revolucionarios.

Por eso todas las energías que estamos colocando desde el MST en la construcción de la LIS (Liga Internacional Socialista). Su rápido desarrollo demuestra no solo las posibilidades objetivas, sino la ubicación prioritaria que tiene el internacionalismo en nuestra actividad.

Lejos del dogmatismo

La elaboración permanente con espíritu crítico y partiendo de la realidad es el otro jalón que queremos destacar del legado de Moreno. Él fue un profundo estudioso del marxismo, que no es tomarlo como un dogma y una receta sino como un método científico para ir actualizando y mejorando acorde a la realidad. Después de la muerte de Trotsky hubo hechos tremendos que el dirigente ruso no pudo conocer, como el surgimiento de revoluciones sin clase obrera ni partido revolucionario. Hubo sectores del trotskismo que opinaron que no eran revoluciones porque no entraban en el esquema que tenían. Moreno, avanzó en elaboraciones críticas en su Actualización del Programa de Transición, el estudio de las revoluciones contra las dictaduras y la ley de inversión de la causalidad, entre otras. Sin ellas sería muy difícil explicar muchos de los fenómenos que ocurrieron luego de la segunda guerra mundial.  Nosotros nos vimos en una situación análoga frente a fenómenos inmensos que sucedieron luego de su muerte, como fueron la caída del aparato mundial estalinista y ahora la crisis sistémica del capitalismo y los tremendos procesos que está desatando. Por ello apelamos a ese método de ser críticos del propio morenismo, rescatando su esencia para avanzar en nuevas elaboraciones en el terreno teórico, político y organizativo.

La vigencia de sus enseñanzas

Esas enseñanzas son puntos de referencia claves hoy que vivimos una etapa de mayores oportunidades a la que vivió Moreno. Surgen diariamente nuevos fenómenos para interpretar e intervenir. La utilización de esas herramientas nos ha permitido transitar por un camino de nuevas elaboraciones. Comenzamos un año político con enormes desafíos en la construcción del MST, de la LIS y de todos los espacios unitarios y frentes de actividad en los que actuamos, como el FIT Unidad. Transitar con la mayor energía militante este camino es el mejor homenaje que podemos hacerle a nuestro maestro. Seguiremos luchando para cambiar este mundo convencidos que lo nuestro no es utópico. Lo único utópico, ciencia ficción pura, es creer que el capitalismo va a solucionar algún problema. Por ello, el mejor homenaje a Moreno es seguir construyendo el partido, la Internacional, y seguir creyendo en la clase obrera y la movilización, y en que un mundo socialista es posible y necesario. Moreno seguramente nos diría que sigamos peleando, porque no hay nada ni nadie que nos diga que no podemos triunfar.

 

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Nahuel Moreno: nuestro homenaje, a 34 años de su muerte https://mst.org.ar/2021/01/28/nahuel-moreno-nuestro-homenaje-a-34-anos-de-su-muerte/ Thu, 28 Jan 2021 11:46:23 +0000 https://mst.org.ar/?p=29366 En un nuevo aniversario de su fallecimiento, homenajeamos a quien colocó la piedra fundacional de nuestra corriente histórica. Lo recordamos a través de algunas de sus enseñanzas. Un imprescindible legado teórico y político de rigurosa actualidad para la construcción del partido y la Internacional.

Escribe: Guillermo Pacagnini

Moreno fue uno de los referentes trotskistas más importantes y sin dudas el principal de Latinoamérica. Reconocido hasta por sus detractores más acérrimos tuvo el mérito de ser uno de los pocos dirigentes que tomó la posta de continuar el camino de Trotsky luego de su muerte y en medio de un panorama político adverso, llegando a poner en pie una de las principales corrientes del movimiento trotskista internacional.

Dedicó su vida a la construcción del partido y la actividad internacional, sin por ello dejar de incursionar en el ámbito académico y la intelectualidad.

Siempre lo homenajeamos en función de nuestra tradición: lejos de todo culto a su figura, sino recalcando algunas de las valiosas herramientas que conservan vigencia para la intervención en la rica realidad actual plagada de oportunidades para construirnos.
También nuestro homenaje se concentra en transmitir a las generaciones más jóvenes y a remarcar en el conjunto de la militancia esos pilares y cimientos, sobre los cuales reelaborando y actualizando la teoría, el programa y la organización, construimos diariamente el partido y la internacional que pueda conducir a los trabajadores a la toma del poder y comenzar a construir el socialismo en Argentina y el mundo.

Propongo una reflexión alrededor de algunas de esas enseñanzas, a mi modo de ver, esenciales por su peso decisivo en nuestra historia y por su indudable actualidad.

Confianza en la clase trabajadora

La marca genética que Moreno le imprimió a nuestra corriente es la confianza científica en la clase obrera y la necesidad de construir el partido en su seno, interviniendo en sus luchas y siendo parte de la misma. Llevando nuestra política, pero también estando dispuestos a aprender. Impulsando la más absoluta democracia obrera y ganando a los mejores dirigentes y activistas para que contribuyan a la construcción del partido.
Heredamos de Moreno esa confianza en la clase obrera. Que mientras la clase obrera luche, hay esperanzas de que el mundo cambie. Y precisamente la clase obrera más allá de los vaivenes no ha dejado de pelear desde hace décadas. Ha tumbado gobiernos, ha derribado regímenes que estuvieron entronizados durante años y eso es lo que nos hace tener confianza en un mundo mejor.

Creemos en la movilización como único camino para lograr los cambios. Disputamos en todos los terrenos en que se expresa la lucha de clases, pero estamos convencidos de que solo la clase obrera movilizada puede derrotar al poder capitalista.
Sin dudas, junto a la tradición y la moral, la confianza en la clase ha sido lo que nos ha permitido construirnos sin ceder ante fenómenos de masas que fueron polos de atracción para la vanguardia. Como la conciliación de clases que impulsaba el peronismo, el foquismo guerrillero o la creencia en que la democracia burguesa de los albores alfonsinistas iba a solucionar todos los males. Es la que nos permitió no sucumbir ante los cantos de sirena del neoreformismo, el posibilismo y las variantes kirchneristas, como lamentablemente lo hizo un sector que se reivindicaba de izquierda.

Cuando la campaña de que «el socialismo fracasó» tomó lugar, muchas corrientes de pensamiento renunciaron a reconocer a la clase obrera como sujeto de la revolución. Hoy, ante la nueva situación que vive el mundo a partir de la crisis del modelo capitalista, el renovado rol de la clase trabajadora se muestra con toda su fuerza junto a otros actores sociales, sigue siendo la materia prima fundamental para nutrir la construcción del partido. Y desde esa ubicación, con ese anclaje, intervenir en todos los procesos del movimiento feminista, el estudiantado, los barrios, las luchas ambientales, disputando la dirección política y sindical.

El camino hacia las masas

Un segundo pilar ha sido sin dudas la obsesión de Moreno por abandonar la marginalidad en la que estaba el trotskismo y construir el partido desde el interior de los procesos, combatiendo al sectarismo y también al oportunismo.

Trotsky en el Programa de Transición, polemizando con los sectarios, planteó que quien no es capaz de encontrar el camino para llegar a las masas y solo se conforma con ser un grupo, por más programa que tenga es un peso muerto para la revolución. Moreno, siguiendo ese camino, buscó permanentemente cómo aprovechar las oportunidades que brindaba la lucha de clases para que el partido empalmara con el movimiento de masas. Construyendo en el seno del peronismo obrero en épocas de la resistencia, interviniendo en el ascenso posCordobazo no sólo en las luchas sino en la apertura electoral, desarrollando la campaña contra el pago de la deuda en tiempos de Alfonsín y explorando confluencias siempre en función de la estrategia de construir el partido aprovechando las oportunidades cuando otros sectores de izquierda se refugiaban en el dogmatismo sectario. Fruto de ello es que logró que el trotskismo se convierta en una fuerza dinámica y se corporice en una fuerte corriente mientras otros sectores oportunistas otrora fuertes, desaparecían de la historia.

Hoy, ello es mucho más importante ya que hay una oportunidad descomunal. Aunque el trotskismo no se haya transformado por diversas circunstancias en corriente mayoritaria en el movimiento obrero y popular, hay millones que al ver y sentir la tremenda crisis del capitalismo empiezan a recorrer el camino hacia la revolución y a mirar con simpatía hacia la izquierda revolucionaria. Lo cual abre oportunidades en todos lados que si sabemos aprovechar, pueden significar avances de calidad en la construcción. La experiencia de la LIS es un palmario ejemplo de ello.

La pasión por construir el partido

Así como Moreno batallaba siempre para que el partido empalmara con sectores de las masas y se metiera en los procesos, siendo audaz en las tácticas y combatiendo al sectarismo, lo hacía siempre con un objetivo: construir y fortalecer el Partido. Esto ha sido también una característica central de nuestra corriente: lo opuesto al oportunismo, porque nosotros apelamos a las diversas tácticas que mencionamos para explorar la confluencia con otros sectores y disputar en mejores condiciones, lo hicimos siempre manteniendo la independencia política y organizativa de nuestro partido. Nosotros luchamos por poner en pie partidos revolucionarios con influencia de masas en nuestro país y en el resto del mundo. Reivindicamos el proyecto leninista, de partidos de acción que se templen en los combates centrales del movimiento obrero y popular. Apostamos a formar un fuerte núcleo de cuadros y militantes que sean capaces de construir una organización en la que tengan lugar miles de trabajadorxs, jóvenes y mujeres que abandonan los viejos partidos y se alejan de las propuestas del sistema, para aportar a la lucha por un gobierno obrero y popular que encabece el cambio total de la sociedad.

El internacionalismo

Sin dudas Moreno marcó como el salto fundamental en nuestra historia el trabajo político internacional. Porque la suerte del movimiento obrero de un país está indisolublemente ligada a la lucha de clases a nivel mundial, así como en una provincia está ligada a la situación nacional. Gran parte de la militancia de Moreno y de nuestra corriente abonó a la construcción de una corriente internacional. Porque nos ayuda a una mayor justeza en la política y la orientación en cada país. Pero fundamentalmente porque sin organización internacional, por más pequeña que sea, es imposible construir partidos nacionales y disputar realmente el poder.

Moreno hizo carne la premisa de Trotsky: la revolución que se inicia en un país, si no se continúa en otros, dificulta mantener las conquistas y lo más probable es que se retroceda. Por ello, al mismo tiempo que uno construye un partido en un país, es fundamental ayudar a construir partidos en todos los países del mundo. El imperialismo tiene su organización internacional. Para triunfar, las y los trabajadores necesitamos también una organización mundial. Y en función de ello valen todos los esfuerzos e inversión de recursos. Por eso, muchas veces hemos debilitado nuestra propia construcción para construir una perspectiva internacional. Moreno se jugó por construir partidos en todos los países que podía. Siempre remarcaba que los trabajadores del mundo tenemos los mismos problemas, por ello es imprescindible construir partido en todos lados.

Moreno también insistía en que no hay ninguna posibilidad de que un partido nacional, por más grande y fuerte que sea, logre el triunfo. Hoy se puede ver con más claridad que en la época en que vivió Moreno. Porque en este mundo globalizado, la única forma de triunfar, incluso en un solo país, es logrando antes tener una relación de fuerzas que nos permita tener una organización internacional poderosa.

Sobre la estrategia de construcción, Moreno siempre remarcaba que el desarrollo de una internacional no era un proceso meramente evolutivo ni lineal, sino que había que apostar a que se produjeran fusiones y saltos. Por eso no solo fue un obsesivo de fundar partidos, sino que estaba convencido en que además era necesario explorar la confluencia con otros sectores revolucionaros incluso provenientes de otras tradiciones. Cuestión que nosotros venimos encarando, desarrollando y reelaborando en nuestro trabajo internacional.

Por eso todas las energías que estamos colocando desde el MST en la construcción de la LIS (Liga Internacional Socialista). Su rápido desarrollo demuestra no solo las posibilidades objetivas, sino la ubicación prioritaria que tiene el internacionalismo en nuestra actividad.

Lejos del dogmatismo

La elaboración permanente con espíritu crítico y partiendo de la realidad es el otro jalón que queremos destacar del legado de Moreno. Él fue un profundo estudioso del marxismo, que no es tomarlo como un dogma y una receta sino como un método científico para ir actualizando y mejorando acorde a la realidad. Analizando los nuevos fenómenos con la cabeza abierta. Después de la muerte de Trotsky hubo hechos tremendos que el dirigente ruso no pudo conocer, como el surgimiento de revoluciones sin clase obrera ni partido revolucionario. Y hubo sectores del trotskismo que opinaron que no eran revoluciones porque no entraban en el esquema que tenían. Moreno, avanzó en elaboraciones críticas en su Actualización del Programa de Transición, el estudio de las revoluciones contra las dictaduras y la ley de inversión de la causalidad, entre otras. Todas son parte fundamental de nuestro bagaje teórico y tienen actualidad. Sin ellas sería muy difícil explicar muchos de los fenómenos que ocurrieron luego de la segunda guerra mundial.

Esto es muy importante porque nosotros nos vimos en una situación análoga frente a fenómenos inmensos que sucedieron luego de la muerte de Moreno. Tal vez el mayor cambio histórico fue la caída del aparato mundial estalinista y ahora la crisis sistémica del capitalismo y los tremendos procesos que está desatando. Por ello apelamos a ese método de ser críticos del propio morenismo, rescatando su esencia. Y por ello, avanzar en nuevas elaboraciones en el terreno teórico, político y organizativo.

La vigencia de esos pilares

Esas enseñanzas son puntos de referencia claves hoy que vivimos una etapa de apertura mucho mayor a la que vivió Moreno. Surgen diariamente nuevos fenómenos para interpretar e intervenir. La utilización de esos pilares al servicio de la reflexión crítica nos ha permitido transitar por un camino de nuevas elaboraciones. Convencidos de que para poder enfrentar con éxito las tareas que nos plantea la multiplicidad de oportunidades que surgen es imprescindible sacar la mayor cantidad posible de conclusiones y enseñanzas. Comenzamos un año político con enormes desafíos en la construcción del MST, de la LIS y de todos los espacios unitarios y frentes de actividad en los que actuamos, como el FIT Unidad. Transitar con la mayor energía militante este camino es el mejor homenaje que podemos hacerle a Moreno. Seguiremos luchando para cambiar este mundo convencidos que lo nuestro no es utópico. Lo único utópico, ciencia ficción pura, es creer que el capitalismo va a solucionar algún problema. Por ello, el mejor homenaje a Moreno es seguir construyendo el partido, la Internacional, y seguir creyendo en la clase obrera y la movilización, y en que un mundo socialista es posible y necesario. Moreno seguramente nos diría que sigamos peleando, porque no hay nada ni nadie que nos diga que no podemos triunfar.

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Trotsky y el desarrollo desigual y combinado https://mst.org.ar/2020/08/21/trotsky-y-el-desarrollo-desigual-y-combinado/ Fri, 21 Aug 2020 16:46:55 +0000 https://mst.org.ar/?p=26196 Dejamos este trabajo referido a uno de los aportes más importantes de León Trotsky, la Ley del Desarrollo Desigual y Combinado, que aún cobra plena vigencia e importancia científica, para el estudio, el análisis y la política de las y los revolucionarios.

Escribe: Sergio García

Se cumplen 80 años del asesinato de León Trotsky, quien fuera junto a Lenin, uno de los máximos dirigentes de la revolución rusa, primera experiencia socialista del siglo XX. Un agente stalinista acabó a traición con su vida. Tenía la orden de la burocracia soviética de liquidar al viejo líder bolchevique, para evitar que sus ideas y su peso dirigente siguieran actuando en la vida política, tras haber fundado dos años antes la Cuarta Internacional. Lograron acabar con su vida, pero 80 años después está muy claro que no frenaron el avance de sus ideas ni de la causa que signó su vida.

Como hemos expresado en otros artículos y videos publicados días atrás en nuestra web, el legado del líder revolucionario mantiene plena vigencia y no casualmente, incluso hasta nuestros días, a lo largo del mundo diversas corrientes burocráticas, reformistas y posibilistas lo atacan y difaman. Y se preocupan al ver que terminando ya la segunda década del siglo XXI, en cada rebelión y revolución que sucede, jóvenes obreros y estudiantes se interesan por las ideas trotskistas, se leen sus obras, se nuclean miles en torno a organizaciones que reivindicamos su legado histórico.

La experiencia práctica y militante a lo largo de toda su vida y el peso notable de sus ideas, ha sido y es un arma de grueso calibre contra quienes pretenden frenar la lucha contra el capitalismo en todas sus formas. No es casual que todas las alas de la burocracia y de funcionarios de gobierno de diversa índole, cuando hay procesos de lucha genuinos y surgen activistas y vanguardias que no quieren frenar la lucha y van por todo, se las intenta descalificar con frases del tipo: “parecen trotskos”, como si eso  fuera un insulto. La sola comparación, tan solo hace más visible la fuerza del trotskismo, y agreguemos del leninismo y el marxismo como tal, que no cede ni capitula y busca siempre llevar hasta el final las luchas sociales y la lucha política anti sistémica. Aunque en su ignorancia crean que la acusación de “trotskos” es un agravio, en realidad es una constatación científica y práctica; las nuevas generaciones que a lo largo del mundo luchan por causas justas y genuinas hasta el final y buscan un camino anticapitalista, reafirman la vigencia del legado del viejo León, sean conscientes o no, de este hecho.

Trotsky y sus aportes teóricos

Además de su larga y revolucionaria actividad por más de cuatro décadas, León fue un gran teórico, escritor y divulgador del marxismo, al cual le hizo, a lo largo de su vida, aportes específicos de notable importancia. Tantos que sería imposible condensarlos en un solo trabajo. Como ya nos hemos referido en artículos recientes, la teoría de la revolución permanente y el Programa de Transición son obras esenciales que reflejan su pensamiento y contribuyeron muy positivamente al movimiento revolucionario.

En el mismo sentido nos queremos referir ahora a otro aporte trascendente de Trotsky, que contribuyó a comprender más integral y científicamente, los procesos sociales y revolucionarios del siglo XX, y aún hoy es una herramienta imprescindible para comprender el proceso de crisis capitalista que vivimos y la combinación, desigual, de diversos procesos económicos y sociales. Nos referimos a su Ley del Desarrollo Desigual y Combinado. La misma fue durante décadas ignorada conscientemente por diferentes ámbitos intelectuales, académicos y políticos, afines al stalinismo del siglo XX. Sucede que esta ley, entre muchas otras cosas, ayudaba a interpretar las relaciones desiguales y combinaciones del desarrollo social, las relaciones de países adelantados y atrasados, y también las distintas tareas encadenadas que tenían la clase obrera y los revolucionarios en su lucha por el poder, partiendo de la real experiencia histórica de la Rusia revolucionaria. Y este enfoque científico molestaba al stalinismo, que inducía por entonces teorías etapistas y de colaboración de clases, nocivas para la revolución.

Contra la corriente, el trotskismo fue intentando divulgar esta ley y su relación con la teoría de la revolución permanente. En medio de estos intentos, durante décadas la ley fue desconocida por muchos sectores, aunque jugaba un rol esencial para comprender el devenir del desarrollo capitalista, sus crisis, desarrollos diferentes, las revoluciones que lo enfrentan y la relación entre las clases en pugna.

No tenemos la pretensión en este trabajo de abarcar la totalidad del tema, pero sí al menos hacer un recorrido sobre el mismo, y generar interés en nuestras y nuestros lectores, en adentrarse más a fondo apelando a otros materiales respectivos.

Sobre la importancia de analizar el desarrollo de una sociedad y las relaciones con las ideas, clases y partidos, para sacar de allí conclusiones políticas útiles para los revolucionarios, Trotsky ya había anticipado en parte estudios importantes tras la revolución de 1905, en un trabajo de 1906, donde entre muchas otras cuestiones analizaba las desigualdades del desarrollo en Rusia y su relación con países europeos más avanzados, y afirmaba: ““El pensamiento ruso se desarrolló, como la economía rusa, bajo la presión directa del pensamiento y de la economía -más avanzados- de occidente. Como a consecuencia del carácter económico natural de la economía, es decir como a consecuencia del comercio exterior muy poco desarrollado, las relaciones con los otros países tenían un carácter principalmente estatal, la influencia que Rusia debía sentir de estos países, antes de poder adoptar la forma de competencia económica directa, se manifestó más bien como una lucha encarnizada por la existencia estatal misma. La economía occidental influenció sobre la rusa por mediación del Estado. Para poder sobrevivir mejor en medio de Estados enemigos y mejor armados, Rusia estaba obligada a introducir fábricas, escuelas de navegación, libros instructivos sobre la construcción de instalaciones de fortificación, etc. Pero si el movimiento general de la economía interior no se hubiera dirigido en este sentido, si la evolución de esta economía no hubiese creado una necesidad de aplicación y generalización de los conocimientos, entonces todos los esfuerzos del Estado hubieran sido infructuosos: la economía nacional, que evolucionaba de una manera normal de la forma de economía natural a la forma de economía dinero-mercancías, solamente reaccionó a las medidas del gobierno que se correspondían con esta evolución, y solamente en la medida en que estaban de acuerdo con ella. La historia de la fábrica rusa, del sistema monetario ruso y del crédito estatal es una prueba contundente de esta interpretación de los hechos que acabamos de exponer” (1). De esta elaboración fue avanzando mucho más tras el triunfo de la revolución de 1917 y terminó condensando más claramente su visión en su gran obra “Historia de la Revolución Rusa” a inicios de la década del treinta.

Un poco de historia sobre el tema

Podemos decir que como fenómeno de estudio, el análisis de las relaciones desiguales de avance de las sociedades tiene sus antecedentes desde mucho tiempo antes. Desde muchos siglos previos se debatía sobre la desigualdad de los procesos en el desarrollo social, ya en la antigua Grecia existieron las primeras observaciones al respecto. Mucho tiempo después, Hegel se adentrará en parte en estos temas; y en el siglo XIX en sus estudios Marx y Engels fueron avanzando más profundamente. El marxista Plejanov aportaría al tema, también Parvus indagó sobre el tema e intercambio con Trotsky. También Lenin hizo referencias importantes y definiciones en igual sentido sin nunca formular, ninguno de ellos, una explicación general o una ley respectiva.  De ahí que tengamos que tomar todo el desarrollo histórico del estudio de estos conceptos pero a la vez reivindicar que fue Trotsky quien avanzó mediante la experiencia de las revoluciones rusas y la sistematización de sus análisis y conclusiones, a desarrollar una explicación profunda e integral sobre el tema como nueva ley y aporte marxista.

Volviendo sobre los antecedentes de esta temática, el propio Marx en sus escritos y estudios sobre el desarrollo de la sociedad y nuevos modos de producción, sin llegar nunca a formular una ley al respecto orillaba conclusiones en sentido similar, en su esfuerzo espectacular por comprender las desigualdades del desarrollo capitalista del siglo XVIII y XIX. En su momento analizaba a los países más avanzados y sus variadas formas productivas, su relación con modos de producción anteriores y con países de desarrollo menos avanzados. Y por dar un ejemplo, en relación a las conquistas hacía notar las desigualdades de su resultado, una nueva “fusión” y afirmaba: Todas las conquistas suponen tres posibilidades: el pueblo conquistador somete al pueblo conquistado a su propio modo de producción (es lo que los ingleses hacen en este siglo en Irlanda y parcialmente en la India); o bien deja subsistir el antiguo modo de producción y se limita a obtener un tributo (por ejemplo, los turcos y los romanos); o bien se produce una interacción de la que nace una forma nueva, una síntesis (particularmente en las conquistas romanas). En todos los casos, el modo de producción, sea el del pueblo conquistador como el del pueblo sometido, o el que resulte de la fusión de los dos, es determinante para la nueva producción que se establece”. (2)

Por otra parte, el propio Lenin se metía en tema de manera parcial y acertada, en función de comprender las etapas de la revolución rusa y las conclusiones para poder prever lo que vendría y las tareas y perspectivas de los bolcheviques. En este sentido decía en el año 1917: El hecho de que la revolución (de febrero) haya ocurrido tan rápidamente… es debido a una coyuntura histórica inusual donde estaban combinados, de una manera «altamente favorable», movimientos absolutamente distintos, intereses de clases absolutamente diferentes y tendencias políticas y sociales absolutamente opuestas» (3)

Tras esta larga serie de ensayos y aproximaciones, como parte de un estudio científico y marxista de todo el proceso de la revolución rusa, de la combinación de tareas, formas de producción, desarrollo social, clases e intereses de clases, Trotsky finalmente le da su definición más precisa a esta ley, en su “Historia de la revolución rusa” donde escribe: “Las leyes de la historia no tienen nada en común con el esquematismo pedantesco. El desarrollo desigual, que es la ley más general del proceso histórico, no se nos revela, en parte alguna, con la evidencia y la complejidad con que lo patentiza el destino de los países atrasados. Azotados por el látigo de las necesidades materiales, los países atrasados vénse obligados a avanzar a saltos. De esta ley universal del desarrollo desigual se deriva otra que, a falta de nombre más adecuado, calificaremos de ley del desarrollo combinado, aludiendo a la aproximación de las distintas etapas del camino y a la combinación de distintas fases, a la amalgama de formas arcaicas y modernas. Sin acudir a esta ley, enfocada, naturalmente, en la integridad de su contenido material, sería imposible comprender la historia de Rusia ni de ningún otro país de avance cultural rezagado, cualquiera sea su grado”.  (4)

Sobre la base de esta explicación científica se comprendía cabalmente por que, un país atrasado, con resabios feudales y con mayoría campesina, que a la vez desarrolló una moderna clase obrera trayendo los avances de la producción capitalista de otros países avanzados a sus propias ciudades, pudo condensar distintas tareas y objetivos en forma encadenada hasta el triunfo de la revolución socialista. Triunfo para el cual fue decisivo el partido bolchevique, forjado en su solidez en el enfrentamiento al zarismo y sus bárbaros métodos represivos. También en este terreno se vio una desigualdad y combinación; la monarquía zarista y un país reflejo del atraso, jugó el rol, sin quererlo, de obligar a templar al partido que con esa experiencia a cuestas, finalmente ganó  el apoyo de las masas en 1917 abriendo paso a un salto colosal hacia adelante del desarrollo de la sociedad rusa, creando el primer Estado socialista.

Agregaría Trotsky también, explicando el alto desarrollo de la organización militante en Rusia, lo siguiente: ““El retraso histórico no significa seguir simplemente las huellas de los países avanzados a una distancia  de cien o doscientos años. Más bien da lugar a una formación social combinada de muy distinto modo, y en la que los adelantos más recientes de la técnica capitalista y de su estructura están integrados en las relaciones sociales de la barbarie feudal y prefeudal, transformándolas, dominándolas y moldeando una singular relación entre las clases. Igual sucede con las ideas. Precisamente por su retraso histórico, Rusia resultó ser el único país europeo en que el marxismo como doctrina y la socialdemocracia como partido, disfrutaron de un poderoso desarrollo aún antes de la revolución burguesa; y es natural, porque el problema de la relación entre la lucha por la democracia y la lucha por el socialismo se sometió en Rusia al más profundo examen teórico”. (5)

Otras voces

Reivindicando a fondo este aporte de Trotsky, Nahuel Moreno toma en uno de sus trabajos este tema, como parte de un debate general y muy educativo sobre lógica y ciencia marxista en la década del setenta. Allí, reivindicando el descubrimiento de Trotsky diría: “para nosotros la ley del desarrollo desigual y combinado es la más importante descubierta por el marxismo y la ciencia moderna, como la teoría que unifica las leyes genéticas y estructurales. Ella nos permite darnos una nueva ley del surgimiento de lo nuevo, mucho más rica y correcta que la del salto de cantidad en cualidad. Por último, que esta ley no sólo es objetiva, sino lógica, da unidad a la lógica marxista al permitirnos estructurar las leyes genéticas con las estructurales. Por razones históricas hemos respetado el nombre que el formulador le dio a esta teoría. Es por eso que comúnmente decimos ley y no teoría como corresponde. Efectivamente, debido a que combina y unifica distintas leyes en una estructura es una teoría y no una ley. Es así como explica, entre otras, las leyes de la desaparición de lo viejo, del surgimiento de lo nuevo, las transformaciones y contradicciones internas de una estructura, la forma de ésta, etc”. (6)

Por esos mismos años, otro importante intelectual marxista, el estadounidense George Novack, escribiría un ensayo que por entonces cobraría mucha importancia, ya que contribuiría a comprender mucho mejor el tema y socializarlo entre la militancia trotskista y marxista en general, colaborando en su formación. El propio Nahuel Moreno lo reconocía así diciendo sobre el texto: “Novack ha escrito un folleto o “ensayo” de popularización de la ley del desarrollo desigual y combinado que supera largamente los modestos marcos que él mismo le impuso. “Este ensayo —comienza diciendo— tiene por objeto dar una explicación coherente y comprensiva de una de las fundamentales leyes de la historia humana”. “Esta es la primera oportunidad, que yo sepa, que se ha intentado esto”. (idem)

En ese ensayo, que recomendamos leer en su totalidad, Novack explicaría todo el recorrido de estudios y aportes parciales de diversas personalidades durante siglos y décadas, hasta llegar a la ley final de Trotsky de desarrollo desigual y combinado, y colaborando con su escrito, dando una explicación seria sobre la misma.

En su trabajo, entre muchas otras cosas Novack escribió: “la ley del desarrollo desigual y combinado es una ley científica de la más amplia aplicación en el proceso histórico. Tiene un carácter dual o, mejor dicho, es una fusión de dos leyes íntimamente relacionadas. Su primer aspecto se refiere a las distintas proporciones en el crecimiento de la vida social. El segundo, a la correlación concreta de estos factores desigualmente desarrollados en el proceso histórico…

…Cada síntesis única, que ha surgido del desarrollo desigual y combinado engendra en si misma posteriores crecimientos y cambios, los que a su vez pueden llevar a una eventual desintegración y destrucción de la síntesis. Una formación combinada amalgama elementos derivados de diferentes niveles del desarrollo social. Su estructura interna es, por lo tanto, altamente contradictoria. La oposición de sus polos constituyentes no solamente imparte inestabilidad a la formación, sino que lleva directamente a posteriores desarrollos. Más claramente que a cualquier otra formación, la lucha de los opuestos caracteriza el curso de vida de una formación combinada…

…La reciente historia de Rusia da el ejemplo más extraordinario de esta conversión de un castigo histórico en un privilegio. Al comienzo del siglo XX, Rusia era entre las grandes naciones de Europa la más atrasada. Este atraso abrazaba todos los estratos, desde el campesino abajo hasta la dinastía absolutista de los Romanov arriba. El pueblo ruso y sus nacionalidades oprimidas sufrían ambos las miserias del feudalismo decadente y del retraso del desarrollo burgués en Rusia. Sin embargo, cuando llegó el momento de la solución revolucionaria de estos problemas acumulados, este retraso demostró sus ventajas en muchos terrenos. Primero, el zarismo estaba totalmente alienado de las masas. Segundo, la burguesía era muy débil para tomar el poder en su propio nombre y mantenerlo. Tercero, el campesinado, al no recibir satisfacción de la burguesía, fue obligado a replegarse sobre la clase obrera en busca de dirección. Cuarto, la clase obrera no tenía formas de actividad petrificadas o sindicatos frenadores y burocracias políticas que la hicieran retroceder. Fue más fácil para esta joven y enérgica clase que tenía muy poco que perder y mucho que ganar, adoptar rápidamente la más avanzada teoría, el más claro programa de acción y el más alto tipo de organización partidaria. La revuelta campesina contra el feudalismo, un movimiento que en el occidente de Europa ha caracterizado el surgimiento de las revoluciones democrático-burguesas, se mezcló con la revolución proletaria contra el capitalismo, exclusiva del siglo XX. Como Trotsky señaló en la Historia de la Revolución Rusa, fue la conjunción de estas dos revoluciones diferentes lo que dio su poder expansivo al alzamiento del pueblo ruso y lo que explica la extraordinaria rapidez de su triunfo”. (7)

Novack, también correctamente destacaba la relación de los aportes de Trotsky entre la teoría de la revolución permanente y la ley del desarrollo desigual y combinado, y por eso agregaba lo siguiente: “Trotsky, el teórico, es mas celebrado por la formulación de la teoría de la Revolución Permanente. Sin embargo, su exposición de la Ley del desarrollo desigual y combinado podría ser aparejada a aquella en cuanto a su valor. No solo puso nombre a esta ley sino que también fue el primero que la expuso en su pleno significado y le dio una expresión redondeada. Estas dos contribuciones a la comprensión científica de los movimientos sociales están, de hecho, íntimamente ligadas. La concepción de Trotsky de la Revolución Permanente resultó de su estudio de las peculiaridades del desarrollo histórico ruso, a la luz de los nuevos problemas que se le presentaban al socialismo mundial en la época del imperialismo. Estos problemas eran particularmente agudos y complejos en países atrasados donde la revolución democrático-burguesa no se había dado, y planteaban la solución de sus tareas más elementales en un momento en que estaba planteada la revolución proletaria. Los frutos de sus ideas sobre esta cuestión, confirmados por el desarrollo actual de la Revolución Rusa, prepararon y estimularon su subsecuente elaboración de la ley del desarrollo desigual y combinado. Por cierto la teoría de Trotsky de la Revolución Permanente es la aplicación más fructífera de esta verdadera ley a los problemas claves de la lucha de clases internacional de nuestro tiempo-época de transición de la dominación capitalista al mundo socialista-y ofrece el más alto ejemplo de su penetrante poder”. (idem)

La vigencia de un aporte teórico

Cuando todos los días vemos la pandemia que azota a la humanidad y la crisis integral de un sistema capitalista que se venía incubando mucho antes que el Covid-19 entrara en escena, tenemos la ley del desarrollo desigual y combinado, como una herramienta que cobra plena validez y enorme magnitud, para comprender científicamente el momento que vivimos y sus perspectivas.

Puede suceder que en medio de una crisis global y con el avance de herramientas tecnológicas y audiovisuales que hacen correr las imágenes y las noticias por todo el mundo en cuestión de minutos, se tienda a naturalizar lo que vemos como supuesta realidad inmodificable. Pero lejos de esa naturalización muchas veces inducida por los grandes medios masivos de comunicación y sus gobiernos afines, o las justificaciones provenientes de corrientes reformistas y posibilistas, lo que estamos presenciando es una crisis capitalista de magnitud gigante, que condensa nuevas desigualdades y nuevas combinaciones sociales, productivas y económicas.

Las mismas solo pueden comprenderse correctamente apelando a la ley descubierta por Trotsky. O cómo entender si no que los EEUU, el país más avanzado tecnológicamente de la tierra, tenga hoy los peores niveles de contagio y muerte frente al coronavirus, y que a la vez se haya dado allí una de las mayores rebeliones sociales de los últimos tiempos.

Por otra parte, como no ver, analizando las últimas décadas, que del fracaso de un modelo burocrático stalinista, antisocialista por donde se lo mire, se hayan revertido modelos económicos sociales y restaurado el capitalismo en diversos países, lo cual fue presentado en su momento como el triunfo del capitalismo imperante y el fin de las ideas. Pero a la vez el desarrollo desigual y en tensión permanente de esos cambios, lejos de originar un triunfo y una nueva época de avance reformista, generó la combinación de la extensión del capitalismo a casi todo el mundo, con el advenimiento de un nuevo desorden mundial, el debilitamiento más extremo de la principal hegemonía imperialista y el surgimiento de nuevas capas obreras en países periféricos, más la irrupción del movimiento de mujeres con sus paros mundiales, del movimiento ambiental con acciones globales y, ahora también, de la juventud precarizada con sus paros internacionales. Es notorio este desarrollo de luchas sociales de nuevo tipo, combinadas con procesos de crisis económicas desiguales en su magnitud, entre una China ascendente y una UE en decadencia, por dar solo un ejemplo de actualidad.

Cómo no buscar un análisis más profundo utilizando esta ley, si queremos comprender los avances de China en el escenario mundial, tras integrar en su propio territorio nuevas formas de producción y tecnologías capitalistas, combinadas con altos niveles de masiva mano de obra explotada, lo cual anticipa avances de luchas sociales a futuro. La actual guerra comercial entre EEUU y China, los roces interimperialistas, los intentos de Alemania y la UE por recuperar terreno son consecuencias de los cambios desiguales en curso y, lucha de clases mediante, podrán dar lugar a nuevas combinaciones de poder.

Con la ley de Trotsky podemos comprender mejor y no sorprendernos,  cuando las masas del mundo vuelan en segundos a través de las redes sociales en comunicaciones de continente a continente, y ver que esos mismos avances hayan jugado, en forma combinada, un rol clave para desatar movilizaciones, rebeliones y revoluciones, contra gobiernos y regímenes políticos que no garantizan ni la comida elemental, ni el trabajo, ni el futuro de la juventud. Y esa juventud y una nueva generación de obreros precarizados y despojados, ponen contra las cuerdas en los lugares más dispares del mundo cada día a los capitalistas. En el desarrollo desigual del capitalismo imperialista en su etapa decadente, se puede tener una red social activa y morirse de hambre a la vez. Y la combinación de esas dos situaciones diferentes origina un salto en las luchas sociales que preanuncia nuevos cambios y fenómenos políticos y sociales.

Frente a todo esto, la construcción de organizaciones revolucionarias internacionales y nacionales adquieren plena vigencia y una nueva dimensión. También nuevas combinaciones desiguales en su experiencia y construcción. La internacionalización de la crisis capitalista y la apertura de nuevos procesos, trae aparejada nuevas relaciones entre socialistas y anticapitalistas del mundo, que antes no teníamos lazos ni una experiencia común. En este plano también es muy útil recurrir a esta ley, aunque hay sectores del propio trotskismo que no lo hacen, y creen en construcciones solo evolutivas, en copias de país en país, en desarrollos lineales.

En realidad, también para construir organizaciones revolucionarias hay que apelar y valerse de la rica realidad, que hoy, bajo un programa socialista, se pueden originar combinaciones positivas de diferentes experiencias y desarrollos. La dinámica construcción de la Liga Internacional Socialista de la cual el MST es parte, es un ejemplo positivo de este fenómeno, ya que interviniendo en los procesos más avanzados de la lucha de clases, desde diferentes países y continentes, está condensando en una organización común, experiencias y desarrollos desiguales, combinando saberes y prácticas, construyendo en común internacionalismo militante, frente a una crisis capitalista que combina grandes oportunidades a izquierda como elemento central, con una polarización social que no se detiene.

En el mundo de la pandemia y más adelante de la pospandemia, habrá nuevas combinaciones y desigualdades. El desafío es interpretarlas, comprenderlas, darnos una política y una estrategia revolucionaria, trotskista, para intervenir en esos fenómenos. En los tiempos de las revoluciones rusas, el marxismo tuvo que comprender sobre la marcha la relación entre países atrasados y adelantados, entre tareas democráticas y sociales, entre clase obrera y campesina. Y superar todo dogmatismo y reformismo, para tomar el cielo por asalto. Ellas y ellos hicieron su gran aporte desde el bolchevismo. No tendremos ahora, en medio de una crisis capitalista, menos desafíos que esos y tal vez sí, nuevas oportunidades y dificultades. Tenemos por suerte, la teoría de Trotsky que hoy nos seguirá ayudando a interpretar mejor el mundo. Y a luchar por nuestros objetivos con nuevas desigualdades y combinaciones a cuestas, con la convicción firme de creer en la revolución y el socialismo y el saber que no hay ninguna ley de la historia que diga que es imposible lograrlo.

(1) Resultados y perspectivas, León Trotsky

(2) Karl Marx   

(3) Cartas desde lejos, Lenin

(4) Historia de la revolución rusa, León Trotsky

(5) Tres concepciones de la revolución rusa, León Trotsky

(6) Lógica marxista y ciencias modernas, Nahuel Moreno

(7) La ley del desarrollo desigual y combinado de la sociedad, George Novack

 

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33° aniversario de su fallecimiento. Nahuel Moreno y la organización revolucionaria https://mst.org.ar/2020/01/23/33-aniversario-de-su-fallecimiento-nahuel-moreno-y-la-organizacion-revolucionaria/ Thu, 23 Jan 2020 13:20:53 +0000 https://mst.org.ar/?p=21115 “Lo vamos a recordar, lo vamos a recordar, al compañero Moreno construyendo el partido y la Internacional” cantan los militantes en cada homenaje al maestro de nuestra corriente trotskista y sintetizando en esas pocas palabras lo central de su legado.

Mucho se ha escrito sobre los aportes y también sobre los errores de Moreno. Pero aun los más críticos han tenido que reconocer que Nahuel construyó un gran partido revolucionario, profundamente implantado en el movimiento obrero, tanto que hasta Ubaldini mismo estaba preocupado por la inserción que en los ’80 tenía nuestra organización en los cuerpos de delegados y las comisiones internas de muchos establecimientos.

Moreno dedicó, como él mismo afirmó en una larga entrevista, el grueso de su vida y militancia a la construcción de la Internacional, la IV Internacional. Así lo reconoció, el revolucionario belga Ernest Mandel, dirigente del Secretariado Unificado (SU) de la Cuarta y quizás uno de los dirigentes trotskistas con quien más polemizó Moreno: “Con él desaparece uno de los últimos representantes del puñado de cuadros dirigentes que, después de la Segunda Guerra Mundial, mantuvieron la continuidad de la lucha de León Trotsky”.(1)

Desde sus comienzos: la necesidad del partido

El joven Hugo Miguel Bressano Capacete(2) decidió en la década del ’40 romper con los círculos intelectuales del trotskismo local, enfrentar a su maestro Liborio Justo, más conocido como “Quebracho” e irse a vivir a la barriada obrera de Villa Pobladora, en Avellaneda, con un grupo de jóvenes militantes y fundar el GOM (Grupo Obrero Marxista).

“Pero lo urgente, lo inmediato, hoy como ayer es: aproximarnos a la vanguardia proletaria y rechazar como oportunista todo intento de desviarnos de esta línea, así se presente como una tarea posible”, escribió en el folleto El partido, publicado en 1944. Debatía con aquellos que sostenían tareas previas o fórmulas que entorpecían la tarea de ligarse a las luchas obreras para empezar a construir un partido. Trazaba así una línea divisoria entre los intelectuales o propagandistas y los militantes revolucionarios.

La construcción del partido y la Internacional, las herramientas necesarias para superar la “crisis de dirección revolucionaria”, “de la humanidad”, parafraseando al Programa de Transición que Trotsky escribió en 1938, fue el combate al que dedicó su vida. En nuestro país distintos nombres, cuya historia excede las posibilidades de esta nota, marcan esa trayectoria: GOM, POR, Federación Bonaerense del PSRN, Palabra Obrera, PRT La Verdad, PST, el viejo MAS, fueron antecesores de nuestro actual MST.

Disputando con las distintas corrientes que anidaban entre los trabajadores y la vanguardia de su época: estalinistas, anarquistas, socialdemócratas, luego nacionalistas burgueses, guerrilleristas, sostuvo tozudamente la decisión de construir un partido revolucionario entre los trabajadores participando en sus luchas y en la de las clases oprimidas de nuestro país. Con un programa que alentaba la movilización permanente contra los defensores del capitalismo local y el imperialismo, creó una organización profundamente internacionalista que combinó la mayor democracia interna a la hora de debatir, con la mayor disciplina a la hora de actuar.

Contra el revisionismo

La construcción del partido fue un combate que libró junto a cientos de cuadros y miles de militantes, en el terreno de la construcción práctica de todos los días y también en el debate de las ideas. En la IV peleó contra los que renegaron de la construcción del partido y pretendieron cambiar el carácter de la Internacional.

En el Congreso de 1953, la fracción dirigida por los dirigentes Michael Pablo y Ernest Mandel decidió un entrismo “decenal” en los partidos comunistas y otras organizaciones contrarias al desarrollo de la revolución socialista, bajo el pronóstico de que se venía la Tercera Guerra Mundial y las viejas organizaciones traidoras iban a cambiar su naturaleza, abandonando así la tarea de construir el partido. Luego, terminada la táctica del “entrismo”, Mandel resignó la construcción de partidos trotskistas independientes de los viejos aparatos, al diluirlos en cuanta corriente o fenómeno “progresivo” se presentaba, se llamase castrismo, nacionalismo burgués o pequeño burgués con roces con el imperialismo.

La Internacional

Hugo siempre recalcó la necesidad para los trotskistas de ser parte de la construcción de una internacional revolucionaria y su rol irremplazable. Trotskismo es sinónimo, para el morenismo, de internacionalismo militante. La dirección internacional para Moreno, por más débil que fuese, siempre va a ser más fuerte que una dirección nacional. Y esta ha sido la batalla clave de su vida.

Dio pelea contra los “internacionalistas” de palabra, contra los modelos que como el del PO, nunca pasaron de algunos grupos menores satélites de un partido madre, o de aquellos que como el SU, terminaron armando una laxa federación sin intenciones de convertirla en un partido mundial para la acción. Protagonizó un fuerte debate incluso contra circunstanciales aliados, que como el SWP(3), acompañaron un trecho en el combate contra el liquidacionismo mandelista, pero se negaron a trabajar para construir una dirección alternativa.

Para Moreno el reagrupamiento de la IV finalizada la Segunda Guerra y su reunificación luego de la Revolución Cubana, fueron hechos muy positivos de los cuales participó activamente. En la pelea por una política internacional correcta desarrolló distintas construcciones junto a otros dirigentes trotskistas. Distintos fueron sus nombres y experiencias: SLATO, TLT, Fracción Bolchevique, CICI, la LIT-CI en sus inicios.

Nuestra corriente dejó una huella en la historia latinoamericana con el apoyo al levantamiento del Cuzco, que dirigiera el entonces militante de nuestra organización Hugo Blanco en los años ’60, fuimos parte de los fundadores del PT en Brasil en los ’80, organizamos la Brigada Simón Bolívar que combatió en la revolución nicaragüense de 1979, entre otras experiencias.

Su legado en la actualidad

Moreno murió antes de la caída del Muro de Berlín. En las tres décadas desde su deceso, muchas cosas pasaron en el mundo. Algunas confirmaron sus enseñanzas, otras demostraron lo errado de algunos de sus pronósticos. La caída del llamado “socialismo real” liberó el terreno de ese aparato contrarrevolucionario mundial, el estalinismo. Pero la falta de una alternativa revolucionaria hizo que el triunfo que significó la caída de los viejos regímenes totalitarios no pudiera avanzar hacia un socialismo con democracia obrera y el capitalismo pudo restaurarse de la mano de la casta burocrática.

Una enorme confusión se extendió por el movimiento de masas mundial, que vio al socialismo asociado a la monstruosidad burocrática y esa confusión se extendió a grandes sectores de la militancia anti-estalinista, y de la izquierda en general, incluido el trotskismo, que desarrollaron un fuerte escepticismo. El “horizontalismo”, la “no disputa del poder”, la identificación de las enseñanzas leninistas con la podredumbre estalinista, son duras piedras a sortear. Los herederos de Mandel ahora desestiman la necesidad de construir partidos revolucionarios, diluyendo a las fuerzas trotskistas dentro de “partidos anticapitalistas amplios” que han devenido en fracasos y traiciones como Podemos en España o Syriza en Grecia.

La ofensiva neoliberal de los ’90 no logró aplastar la resistencia de los trabajadores y finalmente, la enorme crisis capitalista del 2008 vino a despejar los nubarrones, derrumbando la mentira de que había capitalismo para rato. La respuesta a la avanzada superexplotadora fue la aparición de levantamientos y revoluciones. En estos meses, cruza el planeta una importante oleada de esas luchas con la juventud a la cabeza, desde Medio Oriente a Latinoamérica, pasando por la gran huelga francesa o el levantamiento hongkonés.

Desde el MST en la Liga Internacional Socialista sostenemos que la mejor manera de homenajear a nuestro maestro es sosteniendo que “lo urgente, lo inmediato, hoy como ayer es: aproximarnos a la vanguardia” de las luchas para construir con ella grandes partidos socialistas revolucionarios y la Internacional.

Gustavo Giménez

1. Mensaje de Mandel al acto de entierro de Nahuel Moreno, enero de 1987.
2. Nahuel fue el seudónimo con que lo nombró Liborio Justo y significa “tigre”.
3. Socialist Workers Party: organización del trotskismo norteamericano de aquella época.

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Aniversario de la muerte de Nahuel Moreno “Que la clase obrera se autodetermine, sea democrática y tome el poder” https://mst.org.ar/2019/01/23/aniversario-de-muerte-de-nahuel-moreno-que-clase-obrera-se-autodetermine-democratica-tome-poder/ Wed, 23 Jan 2019 18:06:33 +0000 https://mst.org.ar/?p=16769 Hace 32 años, un 25 de enero de 1987 fallecía Hugo Bressano, tal su nombre real, fundador y dirigente histórico de nuestra corriente. No hacemos ningún culto a la personalidad, le rendimos homenaje por su trayectoria revolucionaria y su legado teórico y político.

Moreno fue uno de los cuadros que luego del asesinato de Trotsky continuaron su obra, peleando por construir una dirección revolucionaria mundial para terminar con la explotación capitalista y construir el socialismo con democracia obrera. Su legado incluye valiosos aportes teórico-políticos y la construcción de partidos trotskistas en distintos países del mundo, fundamentalmente en Latinoamérica, donde su figura está presente en miles de cuadros y dirigentes que participan de las principales luchas que enfrentan a los gobiernos capitalistas y al imperialismo.
Entre sus enseñanzas se destacan el internacionalismo militante, la lucha contra el dogmatismo y la búsqueda permanente de tácticas con el fin de aprovechar las oportunidades que brinda la realidad para que el trotskismo empalme con el movimiento de masas. Uno de los principales aoprtes y méritos de Moreno es el de haber ligado al trotskismo a la clase obrera.

En la clase obrera

A principios de la década del 40 del siglo pasado el trotskismo argentino consistía en diversos grupos que centraban su actividad en largos debates teóricos en los cafés porteños. Nahuel Moreno se incorporó a uno de esos grupos a los 15 años y rápidamente comprendió que el trotskismo debía ligarse a la clase obrera como la única base de clase posible para que un partido obrero revolucionario se construyese y pudiese avanzar en su estrategia. En 1943 con un pequeño grupo de compañeras y compañeros organizó el GOM (Grupo Obrero Marxista) en cuyo documento fundacional se destacaba: “Nos empalmaremos en el movimiento obrero, acercándonos y penetrando en las organizaciones donde este se encuentre, para intervenir en todos los conflictos de clase”. Con esta hoja de ruta el grupo se volcó a apoyar la huelga del frigorífico Anglo- Ciabasa, una de las fábricas más importantes del país y se instaló en Villa Pobladora, corazón del cordón industrial de Bs. As. A partir de ese paso, la corriente morenista participó de los procesos principales de la lucha del movimiento obrero, dirigió comisiones internas y participó de la fundación de sindicatos como la Asociación Obrera Textil, construyendo la propia organización al calor de esas experiencias.
En todos los partidos que ayudó a construir en diferentes países Moreno siempre insistió con ligarse y ser parte de las luchas de la clase obrera, aprendiendo de ella y formando en esas batallas a los cuadros y dirigentes, siendo ésta una característica principal del “morenismo”

La clase obrera como vanguardia revolucionaria

En distintos momentos de la historia fueron otros los sectores que estuvieron a la vanguardia de las luchas y esto hizo que surgieran distintas teorías y debates sobre la centralidad de la clase trabajadora como sujeto social revolucionario. Desde la “desaparición de la clase obrera” hasta su “aristocratización” o “aburguesamiento” fueron puestos como argumento para buscar otros sujetos revolucionarios. El campesinado, las nacionalidades oprimidas, los movimientos anti racistas, la sociedad civil, el movimiento feminista, etc.
Moreno no tuvo ningún sectarismo con esos movimientos, por el contrario, instó a los partidos a intervenir en ellos, como en la revolución campesina del Cuzco en la década del 60 o en la revolución nicaragüense de fines de los 70 y a partir de estas experiencias fue enriqueciendo la propia teoría del partido. Sin embargo estaba convencido que la derrota del imperialismo y su reemplazo por una nueva sociedad sin explotados ni explotadores estaba ligado a que la clase trabajadora acaudillara a todos los sectores oprimidos. No había dogmatismo en este convencimiento, sino que correspondía a las relaciones sociales que desarrolla el sistema capitalista, a la posibilidad de derrotarlo y a las características de la nueva sociedad a construir. Por el rol que ocupa en la producción, por su carácter internacional, por carecer de los medios de producción y distribución y no poseer más que su fuerza de trabajo, es la única clase cuya alternativa social, el socialismo, solo es viable si es colectiva, social, y al liberarse de las cadenas de la explotación, puede liberar al conjunto de la sociedad del dominio burgués.
Justamente porque no fue la clase obrera el sujeto social, las revoluciones de la posguerra no avanzaron en su extensión internacional, ni en la democracia obrera, ni en derrota al capitalismo imperialista. Por eso más allá de la intervención en distintos procesos, siempre su centro fue construir el partido en la clase trabajadora.

Confianza en la clase

Moreno tenía plena confianza en que la clase obrera iba a pelear contra las consecuencias que la crisis capitalista desata sobre sus condiciones de vida y que en esas peleas estaba la base para construir una dirección revolucionaria derrotando a la burocracia sindical y a las direcciones reformistas. Y en esa confianza, que no es una fe religiosa sino una caracterización de la realidad, nos formó e intentamos seguir formando a los nuevos compañeros y compañeras que se acercan a la lucha por una transformación social radical.
Unos años antes de morir decía: “Debemos meternos en la cabeza que nuestra política va dirigida a convencer a la clase obrera de que debe autodeterminarse, ser democrática y tomar el poder a través de la revolución de las masas trabajadoras, dirigidas por ella. Caso contrario no llegaremos a la sociedad a la que aspiramos. Entonces, como científicos que somos, tendremos que decir que fracasamos, porque la clase en la cual nos apoyamos se demostró históricamente incapaz de tomar en sus manos el destino de la humanidad, incapaz de autodeterminarse, movilizarse e imponer el gobierno de la democracia obrera.” Y al mismo tiempo afirmaba que “ esto tiene que ver con el problema de la dirección. Y para este problema también hay dos respuestas: uno, es imposible cambiarla; y otro hay posibilidad de cambiarla. Y si hay posibilidad de cambiarla hay que luchar bárbaramente por hacer un partido que lo logre. “

Luchar con rabia para triunfar…

Hoy el capitalismo está en una crisis que tiende a profundizarse, que alimenta el surgimiento de gobiernos de derecha que alientan la barbarie. Pero al mismo tiempo el movimiento de masas responde con una gran demostración de fuerza, las direcciones tradicionales del movimiento obrero están en una crisis sin precedentes, el “posibilismo” reformista muestra todas sus limitaciones y comienzan a salir a la batalla los trabajadores y trabajadoras de Europa y EEUU. Por eso, sabiendo que es una lucha abierta y que como tal se puede ganar o perder, confiamos en el futuro socialista de la humanidad y peleamos por él con el mismo optimismo y compromiso que nos inculcó el viejo Nahuel. Porque como él decía…“el resultado depende de la lucha de clases, en la cual estamos inmersos. Y que, entonces, lo indispensable es luchar, luchar con rabia para triunfar. Porque podemos triunfar. No hay ningún Dios que haya establecido que no podemos hacerlo”

Emilio Poliak

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A 31 años de la muerte de Nahuel Moreno https://mst.org.ar/2018/01/24/31-anos-de-muerte-de-nahuel-moreno/ Wed, 24 Jan 2018 19:23:30 +0000 https://mst.org.ar/?p=11677 Como todos los años, desde las páginas de Alternativa Socialista renovamos nuestro homenaje al fundador de nuestra corriente y principal exponente del trotskismo latinoamericano.

Miguel Hugo Bressano, alias Nahuel Moreno, murió en Buenos Aires hace 31 años, un 25 de enero de 1987, pero su ejemplo sigue siendo una poderosa herramienta política para miles de compañeras y compañeros que en la Argentina, en América Latina y en todo el mundo seguimos, obstinadamente, enfrentando al sistema capitalista y peleando por el socialismo.

Troskismo a contracorriente

El asesinato de León Trostky en 1940 por parte de un agente del stalinismo significó un durísimo golpe para la corriente impulsada por quien fuera el compañero de Lenin al frente de la Revolución Rusa. Luego de largos años de persecuciones, exilios, detención y asesinato de familiares y compañeros, la mano asesina de Stalin alcanzó en México al viejo León.

La IV Internacional, recientemente fundada en 1938, nucleaba apenas a un puñado de dirigentes, con poca experiencia y desvinculados de las principales luchas del movimiento obrero de su tiempo.

Nahuel Moreno fue de los pocos dirigentes revolucionarios que comprendió este problema fundamental y, dispuesto a construir un partido trotskista para la acción, se trasladó con un pequeño grupo de cuadros desde la porteña Villa Crespo a Villa Pobladora, en Avellaneda, corazón de un poderoso movimiento obrero para tonificar a su flamante Grupo Obrero Marxista. Poco tiempo después le dio vida a Palabra Obrera, una experiencia de construcción revolucionaria en pleno auge del peronismo.

Esta decisión estratégica es quizás una de las razones de fondo de por qué, pese a la enorme influencia política del peronismo en la clase obrera argentina, y también del fortalecimiento del stalinismo a nivel mundial post derrota del nazismo, la corriente socialista liderada por Moreno logró desarrollarse, crecer y obtener una importante influencia entre los sectores de vanguardia de todo nuestro país y luego del continente.

Sin duda el otro elemento fue el internacionalismo militante, que llevó a Moreno y su corriente buscar incansablemente el relacionamiento político y organizativo con otros grupos y partidos trotskistas, a seguir los procesos de lucha a nivel internacional buscando intervenir y aprender de sus enseñanzas.

Con esos sólidos cimientos, la corriente liderada por Moreno supo ser parte de las principales luchas de la clase trabajadora sin ceder a las tendencias sectarias y ultraizquierdistas o burocráticas, oportunistas y reformistas que -en la mayoría de los casos- terminaron siendo mayoritarias entre la vanguardia del movimiento obrero y del movimiento estudiantil.

Confianza en los trabajadores y sus luchas

Como todos los homenajes, fundamentalmente los homenajes a quienes como Moreno lucharon a brazo partido por cambiar la realidad, deben ser construidos unidos a la realidad de la lucha de clases que los atraviesan en cada momento.

Nahuel Moreno tenía una profunda confianza en la clase obrera y en sus luchas, no como una cuestión de fe religiosa o dogmática, sino como la certeza de que mientras los trabajadores y trabajadoras, la juventud y los sectores populares sean capaces de autodeterminarse y salir a luchar, no está en absoluto predefinido el final de la historia.

Renovar esa confianza en estos días en que el movimiento obrero de nuestro país enfrenta una contraofensiva económica y represiva brutal, con el imperialismo y las burguesías parásitas hoy al mando político de Mauricio Macri intentando descargar la crisis en sus espaldas con la complicidad de la burocracia sindical, es una clave para resistir y parar el ajuste.

Por eso, como lo afirmaba nuestro dirigente Alejando Bodart en el homenaje realizado en el Hotel Bauen en el 30º aniversario de la muerte de Moreno: “Nosotros tenemos una confianza ciega en la clase obrera. Creemos en la movilización como único camino para lograr los cambios […] Y, por ello, las luchas de los trabajadores son nuestras propias luchas.”

Por eso hoy estamos siendo parte y acompañando a los y las trabajadoras del Hospital Posadas en su lucha contra los despidos y por la salud pública. Por eso estuvimos en la primera línea de combate contra la reforma jubilatoria en las jornadas del 14 y el 18 de diciembre. Por eso respaldamos e impulsamos todas las luchas que hoy recorrer en país en contra del modelo macrista de despidos, recortes y entrega. Por esa confianza de clase y además porque creemos que, lejos de lo que dicen los burócratas de todo pelaje, los escépticos y los operadores a sueldo del gobierno, se puede ganar.

Esa marca de nacimiento de nuestra corriente socialista revolucionaria tuvo en Nahuel Moreno su máximo exponente, que en democracia o dictadura militar, en la Argentina o en cualquier otro país, hizo de esa confianza un poderoso motor de construcción política y, al mismo tiempo, de firmeza programática y moral.

Un partido de trabajadores para la revolución y el socialismo

Moreno explicaba, pacientemente, que la estrategia fundamental de nuestro partido trotskista tiene que ver con la construcción del mismo ligado a la movilización de la clase obrera. Hoy, 31 años después de su muerte, esa sigue siendo la primera lección para todos los nuevos compañeros y compañeras que asumen el desafío de sumarse a nuestras filas.

Esa estrategia permanente tiene que ver con la potencia creadora del movimiento obrero, con su fuerza y su rol protagónico en la disputa por el cambio social y también con la necesidad de contar con una herramienta política sólida, un partido con una tradición y una moral forjadas en años de luchas y desafíos políticos, para dirigir toda esa fuerza hacia la revolución y el socialismo.

En la actualidad, mucho ha cambiado la realidad si la comparamos con la que le tocó vivir a Moreno. Sin embargo, la pelea por la dirección de la clase obrera está más vigente que nunca. Luego de décadas de confianza en los partidos políticos del régimen, fundamentalmente en el PJ en sus diferentes variantes, los trabajadores y trabajadoras están hoy huérfanos de dirección y con sus organizaciones sindicales en manos de una burocracia traidora, sometidos además a una permanente campaña ideológica de los grandes medios de comunicación, que siembran todo tipo de confusiones.

No obstante todos esos problemas, la bronca popular y las luchas no dejan de crecer. Es en esos conflictos, en las luchas de la clase, donde se generan los avances más significativos en la conciencia, donde los enemigos se ven más claramente y donde las corrientes revolucionarias exponen su política. No debe haber mejor escenario de acción para un morenista que la intervención en una lucha obrera y al calor de ella construir nuestro partido. Esa estrategia sigue guiando nuestra militancia cotidiana y ese es sin duda el mejor homenaje que podemos hacerle al fundador de nuestra corriente.

Martín Carcione

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Acto-Homenaje a Nahuel Moreno: palabras de Alejandro Bodart https://mst.org.ar/2017/02/01/acto-homenaje-nahuel-moreno-palabras-de-alejandro-bodart/ Wed, 01 Feb 2017 15:48:13 +0000 http://mst.org.ar/?p=6799 Buenas tardes compañeros, buenas tardes compañeras. El agradecimiento a todos los viejos compañeros que se han hecho presentes, a los compañeros de AGR, que creo que están dándonos un ejemplo a todos, a cada uno de los jóvenes, de los trabajadores, de la gente de los barrios que nos acompañan.

Para nosotros, es muy importante homenajear a Nahuel Moreno. Fue el fundador de nuestra corriente, uno de los pocos cuadros que luego de la muerte de Trotsky, tomó esa antorcha e hizo del trotskismo una fuerza viva, que se consustanció con la clase obrera. Podemos decir que Nahuel Moreno es uno de los fundadores del trotskismo en nuestro país y en infinidad de países de Lationamérica.

Eran momentos difíciles, porque el trotskismo era una fuerza minoritaria y atacada por el estalinismo; eran momentos en los cuales el movimiento de masas iba para otro lado, e incluso cuando giraba a la izquierda encontraba grandes aparatos que nos aislaban del movimiento de masas. La guerrilla, el peronismo; aparatos muy fuertes que se replicaban en otros países; el Partido Comunista, que era fortísimo. Sin embargo, gracias a Moreno, el trotskismo se fue fortaleciendo poco a poco y, muchos años después, podemos decir, en la Argentina, que el trotskismo es la fuerza más dinámica que existe en nuestro país dentro de la izquierda. Son cadáveres los aparatos que en aquel momento eran fuertes; nadie se acuerda ni sabe dónde está el Partido Comunista actualmente. Las experiencias del foquismo, lamentablemente, llevaron a una generación de luchadores heroicos a un camino sin salida. Muchos partidos han surgido y desaparecido, pero el trotskismo sigue firme dando las mismas peleas que dábamos allá por la década del cuarenta cuando Nahuel Moreno, con un pequeño grupo, dio los primeros pasos para construir nuestra organización.

El mundo de hoy es muy distinto del que Nahuel Moreno vivió; han pasado treinta años. Él no pudo ver algo que seguramente lo hubiera apasionado, como es la caída del aparato contrarrevolucionario mundial más importante: el estalinismo. Moreno murió unos años antes. Tampoco pudo ver cómo se fueron desmoronando prácticamente todos los partidos y regímenes que la burguesía fue construyendo después de la Segunda Guerra Mundial. Hoy prácticamente no queda nada de la socialdemocracia «todopoderosa»; no quedan esos partidos que lograron, durante décadas, contener al movimiento de masas. Hasta Estados Unidos -el exportador del bipartidismo a nivel mundial- está pasando por una crisis precisamente por la descomposición de los partidos tradicionales. Han caído dictaduras que tenían décadas. Moreno tampoco pudo ver la crisis sistémica que está atravesando al capitalismo actualmente, solo comparable con aquella crisis de principios del siglo XX, que fue la que provocó y motorizó los enormes cambios que se dieron hace casi un siglo, cambios que lograron que un tercio de la humanidad rompiera con el capitalismo.

La izquierda se conmovió por infinidad de debates, sobre todo a partir de 1989. Hubo crisis, rupturas, reacomodamientos… Qué falta nos hubiera hecho a todos que Hugo no sufriera ese ataque al corazón que a tan corta edad nos lo arrancó. Porque, seguramente, con él en vida, hubiéramos podido responder mucho mejor a los enormes desafíos que se nos plantearon. Nosotros siempre lo decimos: hay grandes personalidades, que son pocas, contadas con los dedos, cuya presencia -o ausencia- se transforma en un factor objetivo; tienen un peso tal que, cuando desaparecen, o cuando están presentes, determinan muchas veces el accionar y la intervención en la lucha de clases. Para nosotros, por ejemplo, el asesinato de Trotsky en manos del estalinismo fue un golpe que, hasta el día de hoy, todavía sufrimos. Su asesinato fue causal, entre otras cosas, de la enorme dispersión que tiene el trotskismo a nivel mundial, porque el grupo de cuadros que quedó cuando falleció Trotsky no tenía ni la experiencia, ni la capacidad, ni la inserción en el movimiento obrero que tenía el propio Trotsky, y eso lo pagamos por décadas. La muerte de Moreno, para el trotskismo latinoamericano y argentino, tuvo el mismo efecto. No se entiende la dispersión y la división de la década de los noventa sin entender lo que había pasado unos años antes cuando Moreno falleció.

Vigencia del morenismo

Hay muchos que, luego de la muerte de Moreno, para tapar sus propios errores, intentaron, después de muerto, transferirle la responsabilidad incluso de políticas que ni tuvo la oportunidad de discutir porque había ya fallecido. Otros descubrieron, tras su desaparición, errores, y algunos abandonaron el legado del morenismo. Miren, compañeros: Moreno nos enseñó que nosotros no somos ni una secta ni una iglesia; no tenemos dogmas, no tenemos problemas en reconocer errores, y el propio Moreno, permanentemente, nos lo inculcaba: el marxismo es una fuerza viva, y, por lo tanto, avanza acorde a los tiempos que se viven. Moreno nos enseñaba cómo los clásicos, que también cometían errores, no tenían ningún problema en autocriticarse a partir de sus propias experiencias.

Moreno, siendo un admirador de Trotsky, no tuvo ningún empacho en explicarnos los errores que éste último había cometido. Lenin y Trotsky no tuvieron ningún empacho en analizar y discutir algunos errores que había cometido Marx. Nosotros, por nuestra parte, no tenemos ningún problema en analizar errores o tesis que la realidad haya demostrado que no eran correctas. Y, seguramente, los jóvenes, en el transcurrir de la experiencia revolucionaria, sacarán en cuenta muchos errores que hemos cometido. Pero nosotros seguimos reivindicando los pilares que nos dejó Moreno, porque creemos que tienen una vigencia extraordinaria.

Confianza ciega en la clase obrera

Moreno nos enseñó que había que tener confianza en la clase obrera. No hay nadie que nos pueda garantizar el triunfo. Posiblemente, la humanidad termine en la barbarie. No lo sabemos. Sin embargo, el triunfo solo puede venir de la clase obrera movilizada. Es la única fuerza social que puede construir una sociedad completamente distinta a la sociedad capitalista. Por lo tanto, los que queremos cambiar el mundo, los que queremos un mundo más justo, tenemos que tener confianza en la única clase social que puede dar los cambios. No nos podemos confundir. Muchas veces nos tientan con atajos. Pero si nos mantenemos firmes y tenemos confianza en la clase obrera, vamos a poder no solo fortalecernos de los triunfos, sino también incluso saber asimilar bien las derrotas, porque la pelea por el socialismo no es un camino de rosas, no es un camino que tiene un final asegurado; es una pelea, es una lucha. Pero mientras la clase obrera pelee, hay esperanzas de que el mundo cambie. Y si hay algo que nosotros tenemos que reivindicar de la clase obrera es que no ha dejado de pelear desde hace décadas; ha tumbado gobiernos, ha tumbado regímenes, ha tumbado la dictadura y va a tumbar a los Clarines y a cuanto hijo de su madre se le ponga en el camino, y eso es lo que nos hace tener confianza en un mundo mejor.

Nosotros tenemos una confianza ciega en la clase obrera. Creemos en la movilización como único camino para lograr los cambios. Peleamos, damos peleas legislativas, queremos sacar diputados, concejales… Pero estamos convencidos de que solo la clase obrera movilizada puede derrotar al poder establecido. Y, por ello, las luchas de los trabajadores son nuestras propias luchas. La lucha de Clarín es la lucha de los compañeros, pero es nuestra lucha y la vamos a tomar como nuestra y vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que triunfe, como queremos que triunfe la lucha de los metalúrigicos de Banjo, como queremos que triunfe cada una de las luchas.

Democracia obrera

Moreno también nos enseñó que tenemos que confiar en la clase obrera y en la democracia obrera. Muchas fuerzas de izquierda que quieren cambiar el sistema, en ocasiones, caen en una desviación que ha sido liquidadora del socialismo y de la izquierda, que es intentar suplantar las decisiones de la clase obrera, no confiar en sus decisiones, no aprender a retroceder cuando la clase obrera retrocede, no tener la paciencia para avanzar cuando avanzan también los trabajadores, y muchas veces, cuando se conquista alguna posición, la clave de los revolucionarios es apoyar y desarrollar al máximo la democracia al interior de los trabajadores y armar una conciencia donde todo se resuelva por la mayoría.

En la Unión Soviética se suplantó el poder de los trabajadores, el poder de los sóviets, el poder de las organizaciones obreras por el poder del partido. Y nosotros, que somos fanáticos de la construcción de partido, porque creemos que sin partido revolucionario no se puede tomar el poder, también somos fanáticos de explicar que solo puede haber un socialismo real que inicie el camino a una sociedad distinta, si son los trabajadores los que resuelven absolutamente todo. Y el partido revolucionario, que es fundamental para tomar el poder, es también fundamental para garantizar la más amplia democracia obrera. Esto es una enseñanza para los jóvenes que ganan centros de estudiantes y, muchas veces, los suplantan, y creen que porque los dirije un partido de izquierda, ya está todo dicho. Esto lo tienen que aprender las corrientes de izquierda que muchas veces ganan posiciones en algunos sindicatos y que después hacen primar la defensa del pequeño aparatito que se gana y no practican la democracia obrera que implica, entre otras cosas, la posibilidad de que haya que retroceder.

Trotsky, siendo uno de los máximos dirigentes de la Revolución de Octubre, teniendo bajo su mando al Ejército Rojo -una influencia decisiva en los cuadros armados en Rusia- fue consultado una vez y se le preguntó: «Usted, que tenía ese poder, ¿por qué no lo utilizó para dar un golpe de Estado cuando surgió el estalinismo, y sacar así a todos a patadas, en vez de salir y permitir que Stalin hiciera el desastre que hizo?» Trotsky explicó que, si hubiera hecho eso, la humanidad hubiera perdido todo hilo de continuidad con el marxismo y con la izquierda revolucionaria; Trotsky se hubiera convertido en el propio Stalin. Trotsky creía en la revolución; quería hacer un partido, pero creía en la clase obrera movilizada. Y si la clase obrera retrocede, prefería retroceder con la clase obrera. Trotsky no quería transformarse en un burócrata para detentar el poder, aislado del movimiento de masas. Algunos camaradas de izquierda que dirigen algunas seccionales han de aprender esto, pues terminan reproduciendo los métodos de la burocracia sindical. La izquierda tiene que sacarse de encima todo lo que huela en ella a stalinismo. Hasta el propio trotskismo, lamentablemente, muchas veces tiene estos vicios. Moreno luchaba contra todo eso. Él nos inculcó que la base ha de decidir, que no se trata de ganar una asamblea con aparateadas, sino que tenemos que escuchar lo que quieren los compañeros, que para ganar hay que tener la fuerza que da el convecimiento.

Compañeros, el socialismo triunfará si triunfa la democracia obrera. Se han hecho revoluciones. Una grandiosa, la cubana. Hace poco, hubo un gran debate en torno a Cuba, porque falleció uno de los líderes de la revolución. Sin embargo, ese proceso revolucionario enorme terminará, probablemente, en el capitalismo. Cuál fue la base? Lamentablemente, el grupo de revolucionarios que tomó el poder, en vez de avanzar hacia un regímen de amplia democracia obrera, en vez de extender la revolución, terminó siendo cooptado por el estalinismo, por la concepción de que lo principal es el aparato, y que para mantener el aparato hay que mantener el partido único, porque si sos atacado por el imperialismo no podés permitirte la democracia. Miren, la muerte de la revolución y de todas las revoluciones que hemos vivido no ha sido por la fuerza del imperialismo; la revolución es tan fuerte que siempre derrotó al imperialismo. Las revoluciones han muerto y han sido traicionadas desde adentro por dirigentes que se creen iluminados y que han suplantado a la gente y han instalado una dictadura que no fue contra el capitalismo, sino que fue esencialmente contra los trabajadores y el pueblo. El trotskismo es democracia obrera o no es nada; el socialismo será socialismo con democracia o no será nada, y Moreno nos enseñó todo esto.

Internacionalismo

Moreno nos enseñó que la revolución se inicia en un país, pero si no se continúa en otros, es difícil mantener las conquistas, y lo más probable es que se retroceda. Por ello, al mismo tiempo que uno construye un partido en un país, es fundamental ayudar a construir partidos en todos los países del mundo. El imperialismo tiene organización internacional. Tiene ejércitos que ayudan de manera conjunta. Para triunfar, los trabajadores necesitamos una organización mundial. Y para una organización mundial valen todos los esfuerzos. Por eso, muchas veces hemos debilitado nuestra propia construcción para construir una perspectiva internacional. Moreno era obsesivo por construir el partido en todos los países que podía. Y, como él mismo lo dijo, incluso hubiera dado todo lo que construyó en Argentina para que triunfara la revolución brasileña, por la importancia de Brasil para todo el continente. Tenemos que entender que el mundo es uno solo. Los trabajadores del mundo tenemos los mismos problemas acá que en la China, que en Cuba, que en Estados Unidos, donde tienen los mismos problemas que todos los demás trabajadores. Debido a ello, es tan importante construir organización en todos lados.

El morenismo nos enseñó que de nada vale tener un partido nacional fuerte mientras no se impriman esfuerzos en erigir partido en otros países. Hay compañeros de la izquierda que no comprenden esto, que creen que teniendo un grupo grande en un país se soluciona todo. No hay ninguna posibilidad de que un partido nacional, por más grande y fuerte que sea, logre el triunfo, compañeros. No hay ninguna posibilidad, porque en este mundo globalizado, la única forma de triunfar, incluso en un solo país, es logrando antes tener una relación de fuerza que nos permita tener una organización internacional grande y poderosa. hoy es más importante que en la época de Moreno, porque la globalización es una realidad; las comunicaciones nos interrelacionan de un día al otro. Y esto, que parece algo básico para todos los morenistas, no es así en la izquierda mundial. Muchas veces, en la izquierda mundial, se prioriza la construcción de lo nacional y no se juntan las fuerzas para hacer triunfar procesos que a todos nos fortalecerían. Por eso, hemos de ser un grupo de revolucionarios que esté dispuesto a hacer todo lo que haga falta para que triunfen los compañeros kurdos, porque si triunfan nuestros camaradas del Kurdistán, triunfamos todos los trabajadores a nivel mundial. Tenemos que trabajar para que triunfen los trabajadores estadounidenses y le den una paliza al facho, machista y retrógrado Donald Trump, que salió a la caza de los inmigrantes y le dice a todo el mundo que son los responsables de la crisis que los propios capitalistas han producido.

Obsesión por las masas

Nosotros también somos morenistas porque Moreno nos enseñó que el problema de la izquierda no es solo el oportunismo, sino también el sectarismo. Moreno batalló permanentemente para que la izquierda, y el trotskismo en particular, rompiera con los vicios sectarios que, muchas veces, impiden que los trotskistas nos hagamos de masas, impiden que los trotskistas participemos de procesos.

En la Argentina se está provocando un crimen. Éste crimen no lo ha provocado el oportunismo. El kirchnerismo es responsable del macrismo, pero el trotskismo, al no unirse en una gran fuerza, en una gran frente, es responsable de que la izquierda revolucionaria no sea vista por el movimiento de masas como una opción de poder. Hay algunos que se confoman con sacar un diputado o un concejal más. No es esa la función del trotskismo ni de la izquierda revolucionaria. Desde ya que queremos sacar diputados, concejales. Pero eso no soluciona el problema. La tarea de los revolucionarios en Argentina y en el resto del mundo, es juntarnos todos los que opinamos más o menos lo mismo para darle batalla con la mayor fuerza posible a los mismos de siempre. Es un desastre que la izquierda esté dividida en dos frentes ahora y en tres o cuatro opciones hace un tiempo. Si la izquierda se uniera en una sola alternativa, en poco tiempo se transformaría en una alternativa de poder. Los sectarios que priorizan el aparato por sobre la necesidad de la gente terminan siendo funcionales al poder establecido

Hemos de unirnos todos para que ganen los trabajadores de Clarín; hemos de unirnos para que ganen las luchas, pero también nos tenemos que unir para dar batalla en todos los terrenos, incluso el electoral. Hay miles de formas de discutir las diferencias que tenemos, pero son más los acuerdos que las diferencias. Nosotros desafiamos a todos a discutir un programa común. Tenemos programa común de sobra para poder hacer un frente político. Pero, en el fondo, creo que muchas veces triunfa el escepticismo. No se cree que se pueda disputar el poder, no se cree en las posibilidades que tiene la izquierda revolucionara. Nosotros estamos convencidos de que hay condiciones de sobra para que la izquierda sea una condición de peso en éste país. Estamos convencidos de que la izquierda podría ser una opción frente a la crisis que se avecina en Cambiemos. Estamos convencidos de que el PJ y toda la mugre que lo rodea está en descomposición, y estamos convencidos de que la izquierda no tiene más límites que los límites que le ponemos nosotros mismos.

Por todo esto, estamos contentos de haber dado un pequeño pasito en la unidad: la conformación de Izquierda al Frente con los compañeros del Nuevo Mas es un paso al servicio de trabajar por una unidad mayor de toda la izquierda. Compañeros, no es pecado la unidad. Hoy en día, en la Argentina, el pecado de los revolucionarios es la división. El pecado de los revolucionarios no es diluir las diferencias. Tenemos diferencias. Ahora bien, frente al poder burgués, es más lo que nos une. La diferencia que nosotros tenemos con el resto de los compañeros es que no ven la oportunidad que nos estamos perdiendo.

Optimismo revolucionario

Yo creo que vale la pena luchar por un mundo mejor. El capitalismo está demostrado que solo produce hambre, misera, desocupación, racismo, machismo, contaminación, depredación, superexplotación. La izquierda es la única fuerza que tiene un programa alternativo al del capitalismo. No existe otra fuerza como la izquierda revolucionaria como para superar el capitalismo. Somos los únicos que no luchamos por el bienestar individual o de un grupo; somos los únicos que luchamos por el bienestar general. Es falso que la izquierda trabaje para achatar a todos hacia abajo. Nosotros trabajamos para que todos tengan posibilidades. Queremos que todos disfruten del mundo hermoso que tenemos, que todos tengan las mismas posibilidades. Por eso lucha la izquierda, y es posible en este mundo, si nos sacamos de encima a los zánganos que quieren acumular la riqueza en pocas manos. Hace poco salió la estadística: ocho tipos acumulan la mitad de la riqueza del planeta. Ese es el capitalismo. Si no los derrotamos, de acá a una década tendrán más del cincuenta por ciento. Y cada vez habrán más hambrientos, más miserables.

El mejor homenaje a Moreno es seguir luchando para cambiar este mundo. Y no nos dejemos engañar por la diatriba de los burgueses, de sus chupamedias, por lo que nos dicen los Clarín, La Nación, los medios hegemónicos; no nos dejemos convencer de que lo nuestro es utópico. Lo único utópico, ya fantástico, es creer que el capitalismo va a solucionar algún problema. Por lo tanto, el mejor homenaje a Moreno es seguir construyendo el partido, la Internacional, y seguir creyendo en la clase obrera y la movilización, y en que otro mundo es posible. Ese mundo posible tiene nombre y apellido, compañeros: se llama socialismo con democracia obrera. Sigamos peleando, porque no hay nada ni nadie que nos diga que no podemos triunfar. Una frase hecha: la única lucha que se pierde es la que se abandona. No abandonemos nunca, compañeros. Muramos con las botas puestas, porque vale la pena. Y Moreno es uno de los ejemplos más grandes que tenemos en este sentido. Nada más, compañeros.

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Bodart en el Acto de Moreno https://mst.org.ar/2017/02/01/bodart-en-acto-de-moreno/ Wed, 01 Feb 2017 12:59:55 +0000 http://mst.org.ar/?p=6764 A 30 años de la muerte de Nahuel Moreno Gran Acto del MST

El viernes 27 de enero realizamos en el Bauen el más grande e importante acto que en nuestro país se haya realizado en homenaje a Nahuel Moreno, al cumplirse 30 años de su muerte. Nutridas delegaciones obreras, juveniles y barriales, de Capital y el Gran Buenos Aires desbordaron la capacidad del auditorio, con el orgullo de ser morenistas.  Al acto también se acercaron compañeros de larga trayectoria en nuestra corriente como Mario Doglio, el Chino Moya, Héctor Palacios, entre otros. También una delegación de la lucha del pueblo Kurdo se hizo presente, haciendo vivo en el acto el carácter internacionalista de nuestra corriente que apoya su heroica lucha. El acto comenzó con una importante presencia obrera de trabajadores de AGR-Clarín que hicieron uso de la palabra y recolectaron para el fondo de huelga. Luego, escuchamos las palabras de Vilma Ripoll. Cerró Alejandro Bodart en nombre de la dirección del MST. Reproducimos extractos de los discursos y de las principales adhesiones.

Alejandro Bodart

“Sigamos peleando, porque no hay nada ni nadie que nos diga que no podemos triunfar” Extractos del discurso

Para nosotros es muy importante homenajear a Nahuel Moreno. Fue el fundador de nuestra corriente, uno de los pocos cuadros que luego de la muerte de Trotsky tomó esa antorcha e hizo del trotskismo una fuerza viva, que se consustanció con la clase obrera. (…) Podemos decir que Nahuel Moreno es uno de los fundadores del trotskismo en nuestro país y en infinidad de países de Latinoamérica.

(…) El mundo de hoy es muy distinto del que vivió Nahuel Moreno; han pasado treinta años. Él no pudo ver algo que seguramente lo hubiera apasionado, como es la caída del aparato contrarrevolucionario mundial más importante: el estalinismo. Moreno murió unos años antes. Tampoco pudo ver cómo se fueron desmoronando prácticamente todos los partidos y regímenes que la burguesía fue construyendo después de la Segunda Guerra Mundial. (…) Hasta Estados Unidos está pasando por una crisis precisamente por la descomposición de los partidos tradicionales. Han caído dictaduras que llevaban décadas. Hugo tampoco pudo ver la crisis sistémica que está atravesando al capitalismo actualmente, solo comparable con aquella crisis de principios del siglo XX, que fue la que provocó y motorizó los enormes cambios que se dieron hace casi un siglo, cambios que lograron que un tercio de la humanidad rompiera con el capitalismo.

Vigencia del morenismo

(…) Hay muchos que, luego de la muerte de Moreno, para tapar sus propios errores, intentaron, después de muerto, transferirle la responsabilidad incluso de políticas que ni tuvo la oportunidad de discutir porque había ya fallecido. Otros descubrieron, tras su desaparición, errores, y algunos abandonaron el legado del morenismo. Miren, compañeros: Moreno nos enseñó que nosotros no somos ni una secta ni una iglesia; no tenemos dogmas, no tenemos problemas en reconocer errores, y el propio Moreno, permanentemente, nos lo inculcaba. El marxismo es una fuerza viva, y, por lo tanto, avanza acorde a los tiempos que se viven. Moreno nos enseñaba cómo los clásicos, que también cometían errores, no tenían ningún problema en autocriticarse a partir de sus propias experiencias.

Moreno, siendo un admirador de Trotsky, no tuvo ningún empacho en explicarnos los errores que éste último había cometido. Lenin y Trotsky no tuvieron ningún empacho en analizar y discutir algunos errores que había cometido Marx. Nosotros, por nuestra parte, no tenemos ningún problema en analizar errores o tesis que la realidad haya demostrado que no eran correctas. Y, seguramente, los jóvenes, en el transcurrir de la experiencia revolucionaria, sacarán en cuenta muchos errores que hemos cometido, pero nosotros seguimos reivindicando los pilares que nos dejó Moreno, porque creemos que tienen una vigencia extraordinaria.

Confianza ciega en la clase obrera

(…) Moreno nos enseñó que había que tener confianza en la clase obrera. (…) No hay nadie que nos pueda garantizar el triunfo. Posiblemente, la humanidad termine en la barbarie. No lo sabemos. Sin embargo, el triunfo solo puede venir de la clase obrera movilizada. Es la única fuerza social que puede construir una sociedad completamente distinta a la sociedad capitalista.

(…) Nosotros tenemos una confianza ciega en la clase obrera. Creemos en la movilización como único camino para lograr los cambios. Peleamos, damos peleas legislativas, queremos sacar diputados, concejales… Pero estamos convencidos de que solo la clase obrera movilizada puede derrotar al poder establecido. Y, por ello, las luchas de los trabajadores son nuestras propias luchas. La lucha de Clarín es la lucha de los compañeros, pero es nuestra lucha y la vamos a tomar como nuestra y vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que triunfe, como queremos que triunfen cada una de las luchas.

Democracia obrera

Moreno también nos enseñó que tenemos que confiar en la clase obrera y en la democracia obrera. Muchas fuerzas de izquierda que quieren cambiar el sistema, en ocasiones, caen en una desviación que ha sido liquidadora del socialismo y de la izquierda, que es intentar suplantar las decisiones de la clase obrera, no confiar en sus decisiones, no aprender a retroceder cuando la clase obrera retrocede, no tener la paciencia para avanzar cuando los trabajadores avanzan, y muchas veces, cuando se conquista alguna posición, la clave de los revolucionarios es apoyar y desarrollar al máximo la democracia al interior de los trabajadores y armar una conciencia donde todo se resuelva por la mayoría.

(…) Esto es una enseñanza para los jóvenes que ganan centros de estudiantes y, muchas veces, los suplantan, y creen que porque los dirige un partido de izquierda, ya está todo dicho. Esto lo tienen que aprender las corrientes de izquierda que muchas veces ganan posiciones en algunos sindicatos y que después hacen primar la defensa del pequeño aparatito que se gana y no practicar la democracia obrera que implica, entre otras cosas, la posibilidad de que haya que retroceder.

Internacionalismo

(…) Moreno nos enseñó que la revolución se inicia en un país, pero si no se continúa en otros, es difícil mantener las conquistas, y lo más probable es que se retroceda. Por ello, al mismo tiempo que uno construye un partido en un país, es fundamental ayudar a construir partidos en todos los países del mundo. El imperialismo tiene organización internacional. Tienen ejércitos que ayudan de manera conjunta. Para triunfar, los trabajadores necesitamos una organización mundial.

(…) El morenismo nos enseñó que de nada vale tener un partido nacional fuerte mientras no se impriman esfuerzos en erigir partido en otros países. Hay compañeros de la izquierda que no comprenden esto, que creen que teniendo un grupo grande en un país se soluciona todo. No hay ninguna posibilidad de que un partido nacional, por más grande y fuerte que sea, logre el triunfo, compañeros. Por eso, hemos de ser un grupo de revolucionarios que está dispuesto a hacer todo lo que haga falta para que triunfen los compañeros kurdos, porque si triunfan nuestros camaradas del Kurdistán, triunfamos todos los trabajadores a nivel mundial. Tenemos que trabajar para que triunfen los trabajadores estadounidenses y le den una paliza al facho, machista y retrógrado Donald Trump.

Obsesión por las masas

(…) Nosotros también somos morenistas porque Moreno nos enseñó que el problema de la izquierda no es solo el oportunismo, sino el sectarismo. En la Argentina se está provocando un crimen. Éste crimen no lo ha provocado el oportunismo. El kirchnerismo es responsable del macrismo, pero el trotskismo, al no unirse en una gran fuerza, en un gran frente, es responsable de que la izquierda revolucionaria no sea vista por el movimiento de masas como una opción de poder.

(…) Hay algunos que se conforman con sacar un diputado o un concejal más. No es esa la función del trotskismo ni de la izquierda revolucionaria. Desde ya que queremos sacar diputados, concejales. Pero eso no soluciona el problema. La tarea de los revolucionarios en Argentina y en el resto del mundo, es juntarnos todos los que opinamos más o menos lo mismo para plantarle batalla con la mayor fuerza posible a los mismos de siempre. Si la izquierda se uniera en una sola alternativa, en poco tiempo se transformaría en una alternativa de poder. Los sectarios que priorizan el aparato por sobre la necesidad de la gente terminan siendo funcionales al poder establecido.

(…) Compañeros, no es pecado la unidad. Hoy en día, en la Argentina, el pecado de los revolucionarios es la división. El pecado de los revolucionarios no es diluir las diferencias. Tenemos diferencias. Ahora bien, frente al poder burgués, es más lo que nos une. La diferencia que nosotros tenemos con el resto de los compañeros es que no ven la oportunidad que nos estamos perdiendo.

(…) El capitalismo está demostrado que solo produce hambre, miseria, desocupación, racismo, machismo, contaminación, depredación, superexplotación. (…) No nos dejemos engañar por la diatriba de los burgueses, de sus chupamedias, por lo que nos dicen los Clarín, La Nación, los medios hegemónicos; no nos dejemos convencer de que lo nuestro es utópico. Lo único utópico, ya fantástico, es creer que el capitalismo va a solucionar algún problema. Por lo tanto, el mejor homenaje a Moreno es seguir construyendo el partido, la Internacional, y seguir creyendo en la clase obrera y la movilización, y en que otro mundo es posible. Ese mundo posible tiene nombre y apellido, compañeros: se llama socialismo con democracia obrera. Sigamos peleando, porque no hay nada ni nadie que nos diga que no podemos triunfar.

]]> A 30 años de la muerte de Nahuel Moreno. Palabras de Vilma Ripoll https://mst.org.ar/2017/02/01/30-anos-de-muerte-de-nahuel-moreno-palabras-de-vilma-ripoll/ Wed, 01 Feb 2017 12:53:14 +0000 http://mst.org.ar/?p=6832 Extractos del discurso

Quiero contar algunas cosas que me marcaron a mi como militante revolucionaria y le puede servir a los compañeros más nuevos, a los que ahora se están decidiendo a pelear contra el capitalismo, contra el machismo, contra el saqueo ambiental y por una Argentina y un mundo socialista.

(…) Cuando yo era estudiante de la Facultad de Medicina de Rosario era la década del 70. Estaban fuertes todas las corrientes guerrilleras y parecía que, con todo lo que planteaban,  que con las acciones guerrilleras y las armas se encaminaban los problemas de la lucha de clases, parecía que el camino era más corto hacia la revolución. En ese momento había que jugarse y poner todo. Y nos pasó de todo. Muchos tuvieron que ir a la cárcel, otros, como yo, tuvimos que salir del país así no más, de un día para el otro, porque estábamos marcados por los fachos o por la dictadura.

(…) Entonces a Moreno se le ocurrió, siguiendo la tradición del internacionalismo revolucionario, aprovechar para construir nuestra corriente internacional. Entonces los exiliados no nos fuimos a esconder, sino a militar por la revolución internacional. Y cada uno de nosotros, desde el lugar donde estábamos, hacíamos eso todos los días. A mí me tocó ir a Colombia. Tenía 20 años. Imagínense que fui de Rosario a Ezeiza sin conocer Buenos Aires. No había conocido ni un local. Porque cuando yo entré al partido todavía se había dado el golpe, pero ya no había locales, porque las AAA nos habían volado los más importantes y entonces el partido había tenido que pasar a la clandestinidad y cerrar los todos. Al primer local que fui fue en Colombia.

(…) A mí me parece que sepan todo lo extraordinario del partido, que a esa altura ya tenía muertos y desaparecidos, de los sacrificios que hicieron los compañeros. Muchos vendieron todo lo que tenían para poner plata para el partido para superar la situación que generó la dictadura y que pudiéramos salir como salimos, incluso más fuertes. Ahí se ve la garra del partido revolucionario.

Saludos internacionales

Gonzálo Gómez (Marea Socialista, Venezuela)

En los años en que Chávez convocó a la construcción del PSUV, nosotros dimos un paso y nos incorporamos a esa experiencia. Hoy en día ya no estamos allí. Y eso tiene que ver con que levantamos no sólo las banderas revolucionarias, anticapitalistas y antiimperialistas, sino que levantamos también las banderas antiburocráticas y democráticas, profundamente democráticas. En todo eso nos inspira también lo que nos transmitió Nahuel Moreno, contribuyendo a nuestra formación.

Pedro Fuentes (MES-PSOL, Brasil)

La tradición es indispensable y fundamental para construir sea una corriente (como es el MES), o un partido revolucionario como fue el MAS y ahora es el MST de Argentina. No existimos sin ella, sea más corta o más larga. Es la memoria acumulada de la teoría y la acción, es la praxis que fueron haciendo a lo largo del tiempo los militantes, los constructores, los dirigentes. Y la tradición tiene personas de carne y hueso, nuestros maestros con quienes dimos los primeros y muchos más pasos, y en nuestro caso el más importante es Nahuel Moreno.

Daniel Petri (La Commune, Francia)

En este día venimos a saludar calurosamente con todo nuestro afecto revolucionario, la memoria y la lucha de Nahuel Moreno. Su determinación para impulsar partidos con influencia y de carácter de masas hacia el socialismo, su voluntad de buscar en toda circunstancia el camino de las masas, incluso como tuvo que reconocerlo el propio Pierre Lambert, nos vincula muy fuertemente a la tradición que él inició.

Bloque de Anticapitalistas Movilizados, Chile

El rescate de la herencia de Nahuel Moreno constituye posicionarnos en la lucha, que día a día como militante nos compromete. El acto a 30 años de su muerte debe significar reafirmar la voluntad de los revolucionarios internacionalistas: la construcción de la organización mundial revolucionaria.

Analía Barceló. Federico Martínez y Danubio Trujillo (Rumbo Socialista, Uruguay)

Desde Uruguay, nuestro humilde saludo y reconocimiento que esperamos sirva para fortalecer los lazos del internacionalismo de nuestra corriente que sigue creciendo principalmente en América Latina. Y que es una herramienta fundamental en la construcción del socialismo a nivel mundial que tanta falta le hace a nuestros pueblos oprimidos por el imperialismo.

Anatoly Matvienko (SMOT, Bielorusia)

30 años atrás nos dejó el gran revolucionario y genial organizador del movimiento de trabajadores Nahuel Moreno. No se fue en la nada; nos dejó una gran herencia teórica y experiencia práctica de lucha revolucionaria.

Tito Prado (Movimiento por la Gran Transformación, Perú)

Esa firmeza de no desmayar nunca, de poner los intereses de la revolución por encima de lo personal es lo que marcó a más de una generación y yo creo que es lo más valioso que podemos dejar quienes venimos del morenismo a los nuevos camaradas, especialmente a los jóvenes.

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Gran Acto del MST a 30 años de la muerte de Nahuel Moreno https://mst.org.ar/2017/01/28/acto-mst-30-anos-de-muerte-de-nahuel-moreno/ Sat, 28 Jan 2017 19:23:43 +0000 http://mst.org.ar/?p=6737 Ayer realizamos en el Bauen, el más grande e importante acto que en nuestro país se realizó en homenaje a Nahuel Moreno, al cumplirse 30 años de su muerte. Desde temprana hora compañeras y compañeros de Capital y el Gran Buenos Aires fueron llegando al lugar, desbordando la capacidad del mismo, inventando filas a los costados y con parte de la concurrencia escuchando desde afuera de la puerta el acto a través del sonido. No era para menos. La fuerza, la emotividad y los cantos militantes impulsados por nuestra juventud, son parte del reflejo de una tradición política revolucionaria muy marcada en nuestro partido, orgullosos de ser morenistas, seguros de nuestra historia.

El acto comenzó con una muy importante presencia obrera de trabajadoras/es de AGR-Clarín, la emblemática lucha que levantó aplausos y canticos contra la burocracia, la patronal y el gobierno. Subieron al escenario a contar su lucha, a pedir más solidaridad y en agradecimiento al apoyo que desde el MST le estamos dando. Un acto de homenaje a Moreno, no podía menos que comenzar poniendo en el centro del escenario a la principal lucha obrera del momento, mientras nuestro partido les entregaba un aporte económico, y además la militancia aportaba a sus cajas del fondo de huelga.

Además de una muy importantes presencia de delegaciones obreras de diversos gremios, con estudiantes de todos los niveles y con trabajadoras/es de los barrios populares, al acto también se acercaron compañeros de larga trayectoria en nuestra corriente; Mario Doglio, el Chino Moya, Héctor Palacios, entre otros compañeros de décadas de militancia. También una delegación de la lucha del pueblo Kurdo se hizo presente, haciendo vivo en el acto, el carácter internacionalista de nuestra corriente que apoya su heroica lucha. A la vez, emotivos y fraternales saludos llegaron desde diversos países; Gonzalo Gómez de Marea Socialista de Venezuela, Pedro Fuentes del Mes/PSol de Brasil, Anatoly Matvienko del SMOT de Bielorrusia, Daniel Petri de La Comuna de Francia, Joaquín y Maura del BAM de Chile, Analia, Danubio y Federico de Rumbo Socialista de Uruguay, estuvieron a la distancia, compartiendo con nosotros este homenaje.

Vilma Ripoll, fue la encargada de contar los ejemplos concretos de lucha y construcción internacionalista que vivió y aprendió junto a Moreno en el exilio en Colombia; sus enseñanzas, su compromiso y su vigencia como ejemplo de sacrificio militante en la actualidad, para que las nuevas generaciones las conocieran y se puedan nutrir también de nuestra historia. Para luego terminar su discurso redoblando el pedido de apoyo para los obreros de AGR-Clarín, a quien vino acompañando todos estos días.

Finalmente, Alejandro Bodart en nombre de la dirección del MST cerró este acto. Desarrolló las principales enseñanzas que legamos de Moreno. Su continuidad histórica con el trotskismo y el leninismos, la importancia de saber avanzar y retroceder siempre junto a nuestra clase. La lucha por una estrategia revolucionaria y socialista y a la vez contra el dogmatismo, porque no hacemos de Moreno, ni de Trotski un dogma en sentido bíblico, sino que mantenemos vivo su legado y su esencia, con sentido crítico, abiertos a los cambios, siempre partiendo de la realidad. Y siempre haciendo esfuerzos militantes e internacionalistas, otro de los puntales del legado de Moreno, apasionado por las luchas y por construir organizaciones revolucionarias en distintos países del mundo.

Bodart reafirmó también lo imprescindible de la democracia obrera, como método para los sindicatos, para la construcción del partido y para la sociedad por la cual luchamos, en contraposición a quienes desde la izquierda, ordenan su actividad solo por defender pequeños aparatos. Y concluyo explicando la importancia de la unidad de la izquierda, lamentando que algunas corrientes del trotskismo se niegan a impulsarla, y reivindicando el paso unitario que hemos dado entre el MST y el MAS, conformando “IZQUIERDA AL FRENTE Por el socialismo”. Terminó convocando a seguir construyendo y fortaleciendo el MST y nuestra corriente internacional,  tras lo cual el acto finalizó con el público que colmó y desbordó el lugar, cantando, puño en alto, la internacional.

                                                                                                                      Sergio García

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