nicolas maduro – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Tue, 22 May 2018 22:01:43 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png nicolas maduro – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Balance de Marea Socialista sobre las Presidenciales en Venezuela https://mst.org.ar/2018/05/22/balance-de-marea-socialista-presidenciales-20-de-mayo-en-venezuela/ Tue, 22 May 2018 22:01:00 +0000 https://mst.org.ar/?p=13765 Caracas, mayo 21

Los resultados electorales en Venezuela dan como ganador a Nicolás Maduro (PSUV) por un 67,8 % de los votos, con un volumen de 6.190.612 votos a favor (de acuerdo con el 2do Boletín Electoral del CNE).

Fue derrotado el principal contrincante, Henry Falcón, que representa a sectores de derecha y de centro, partidarios de la participación -pues otra parte de la derecha opositora se abstuvo- ya que alcanzó un 21 %, con  1.917.036 votos, lo que marca una diferencia del 46 % de los votos entre uno y otro.

Falcón, un ex-chavista que se pasó hace muchos años a la oposición, fue el candidato abanderado por Avanzada Progresista, Movimiento al Socialismo (MAS), de corte socialdemócrata,  y Copei, de filiación social-cristiana.

Un tercer candidato, el pastor evangélico Bertucci, obtuvo el 10,8 %, con 988.761 votos.

El único candidato de izquierda no madurista, Reinaldo Quijada, de UPP89, apoyado por Marea Socialista obtuvo el 0,39 %, con 36.246 votos.

Entre todos los candidatos distintos a Maduro, éstos suman aproximadamente un 32 % de los votos.

Pero el hecho más destacado es el 54 % de abstención, que históricamente nunca pasó del 30 %. Sólo votó un 46 % del electorado,  9 millones 261.839 electores. Hubo 1,9% (176.210) de votos nulos.

La participación en la elección presidencial del 20 de mayo fue la más baja desde 1958, aún con las proyecciones del CNE de que podría quedar en el 48% al terminar los escrutinios.

El volumen de la abstención cambia la interpretación de los resultados completamente.

Porque, si sumamos los votos contrarios a Maduro con la abstención, tomando en cuenta la población total de electores y no sólo los que votaron, podemos observar que un 68 % de los electores no votó por Maduro y que entre los votantes contrarios más los que se abstuvieron, abarcan a casi dos tercios del electorado, que no apoya al presidente electo: 14 de los 20 milones que componen la población electoral.

Gran parte de los partidos de la oposición de derecha, antes integrados en la MUD, tuvo una posición abstencionista y de desconocimiento del proceso electoral.

Esta posición fue alentada por el gobierno de Trump y por el llamado Grupo de Lima, que congrega a los gobiernos más reaccionarios de América Latina. Sin embargo, esto no quiere decir que la actitud abstencionista de gran parte de los electores implique un seguimiento de las directrices de la derecha, sino que expresa el descontento y malestar general con el gobierno de Nicolás Maduro y la falta de una alternativa clara anticapitalista y de ruptura.

Una parte de la abstención es habitual y por lo general ha estado entre el 20 y el 25 %, pero al menos un 30 % de esa abstención pudiera ser calificada como “abstención consciente” o “militante”, sea cual sea su signo, pudiendo abarcar inclinaciones hacia la derecha o posiciones conocidas como el “chavismo crítico”.

La altísima abstención y la suma de los votos contrarios, convierten al gobierno del presidente Maduro en el gobierno de una minoría, y hacen que su victoria electoral tenga, contradictoriamente, elementos de una derrota politica. Porque, en realidad, refleja un retroceso y pérdida de respaldo de la población respecto a votaciones anteriores, con una disminución muy notable de la participación que tiene una significación negativa respecto al gobierno y al sistema electoral.

Pero, también se produjo, en muy poco tiempo, un descenso considerable respecto a los resultados de las también cuestionadas elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente, que se eligió en julio de 2017 sin la participación de la oposición y en la que los votos informados por el CNE fueron superiores a los 8 millones. De ahí que la pregunta sea: ¿Qué se hicieron y dónde están los demás votos favorables al gobierno?

Sin entrar a cuestionar los resultados numéricos de estas elecciones presidenciales, es necesario señalar las denuncias relacionadas con todo el proceso pre-electoral y en el desarrollo mismo de los comicios, donde fueron evidentes numerosos y distintos tipos de irregularidades y abusos como: ventajismo, manipulación arbitraria y sorpresiva del calendario electoral y sus pasos, peculado de uso de los recursos y medios del Estado, coacción y amenazas, utilización clientelar de las políticas de distribución de beneficios sociales, presión sobre los empleados del Estado, control social con instrumentos como el Carnet de la Patria, bonos de recompensa por el voto, instalación de puntos de control del voto oficialista en las inmediaciones de los centros electorales, votos asistidos (violando el derecho al voto secreto), entre muchos otros ilícitos electorales. Hay, entonces, una gran cantidad de votos forzados, que no expresan el libre ejercicio decisorio de los electores.

De manera que, aunque Nicolás Maduro haya sido reelecto y objetivamente se mantenga en el gobierno, para un nuevo período presidencial fijado hasta el 2025, esto sucede con una reducción sustancial de su caudal de votos y de su base social, dado que la gran mayoría de la población votó en su contra o se mantuvo al margen de las elecciones, enviando de esta manera una señal de rechazo al gobierno y el regimen de conjunto.

No obstante, cuenta con un nicho, anclado en el aparato del Estado (funcionarios públicos), en movimientos sociales burocratizados y clentelizados, y en sectores muy pobres de la población que dependen de los subsidios estatales para sobrevivir en la crisis o temen perder lo que aún queda de las conquistas más importantes de la revolución bolivariana en tiempos de Chávez (por ejemplo, las viviendas populares). Estos sectores también manifiestan cierto grado de descontento, pero aún así continúan votando por el gobierno de Maduro y el PSUV, además de temerle a una vuelta de la derecha tradicional.

De manera que Maduro no solo viene retrocesiendo en el terreno electoral desde su ascension, sino que ya no cuenta con la mayoría de la población a pesar de haber logrado la mayoría relativa de los votos; su triunfo tiene “sabor a poco”, y lo central de la votación ha sido el predominio de la abstención, relacionada en buena medida con la ausencia de una alternativa o referencia política atractiva para quienes han apoyado la revolución de Chávez y hoy experimentan decepción frente a Maduro, o para aquellos que rechazan a Maduro y a la derecha tradicional, pero no ven una opción con posibilidades de hacerse gobierno.

Lo que también queda claro, es que la oposición de derecha tradicional ( hay quienes consideran que el Gobierno-PSUV ya es otra derecha) está en crisis, dividida en sus tácticas para enfrentar al gobierno de Maduro-PSUV, ya que una parte (liderada por Falcón) asumió ante las elecciones una actitud más conciliadora, mientras que la otra  tiene una línea conspirativa-insurreccional-golpista, a la sombra de los Estados Unidos y los gobiernos más derechistas de América Latina. Esta fracción de la derecha venezolana, que estuvo nucleada en la ex MUD ahora está principalmente en el Frente Amplio, con algunos factores procedentes del chavismo, contrarios a Maduro, partidarios de lo que llaman “unidad nacional contra la dictadura”).

El pronóstico de este escenario, respecto al Gobierno-PSUV es que éste acentuará su autoritarismo, dando paso a una conducta cada vez más contrarrevolucionaria de su dirección política burocrática y degenerada. Sin embargo esto no descarta que en el juego de “el garrote y la zanahoria” los actores políticos puedan procurar salidas negociadas o alguna forma de “transición” pactada en caso de perderse por completo la gobernabilidad.

La falta de respuesta que den soluciones frente a la crisis economica ( hiper inflacion) el autoritarismo, la perdida de libertades, el incrmento de la represion y persecuciones a activistas populares podría llevarnos a una situación proclive al incremento de las protestas y las luchas, al no poder el gobierno dar salida real a la terrible situación de penurias que atraviesa el pueblo venezolano desde hace varios años por las nefastas políticas del “madurismo” y por el acoso de una derecha digitada por Washington que no renuncia a procurar la administración directa del Estado por la vieja burguesía y por los intereses del Norte. También sabemos que las presiones del imperialismo van a ser mayores.

En este marco, la alianza electoral de Marea Socialista con el voto para Reinaldo Quijada (UPP89) ha sido una táctica defensiva para intentar una mayor proyección y condiciones más favorables de construcción, apuntando a poder levantar desde nuestra fuerza, en primer lugar una opción independiente de la burocracia y de la burguesía, que pudiese canalizar lo que se fue desde la izquierda o el chavismo crítico hacia Falcón o hacia la abstención inorgánica, y  en segundo termino estar mejor posicionados para el impulso de la construcción de una nueva referencia política alternativa que pueda tener a Marea Socialista como principal promotor.

En ese sentido,la perpectivas mas probable es a mayor crisis inestabilidad y resistencias del  movimiento de masas, una mayor tension social en la cual debemos participar para al calor de las luchas grandes y pequeñas que seguramente continuaran y se iran incrementando, seguir avanzando en la construccion y desarrollo de MS, altiempo que seguimos en  la busquedas de nuevos sectores organico o no que esten dispuestos a sumarse a la tarea de construir una referencia politica anticapitalista que de una verdadera salida de fondo a los trabajadores y el pueblo Venezolano.

Gonzalo Gomez–Sergio Vargas
EON Marea Socialista

 

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Venezuela después de la Constituyente ¿Y ahora qué? https://mst.org.ar/2017/08/02/venezuela-despues-de-constituyente-y-que/ Wed, 02 Aug 2017 18:47:19 +0000 https://mst.org.ar/?p=9467 Finalmente se votó para la Constituyente de Maduro. Lo que era previsible sucedió. En medio de jornadas previas de acciones de la derecha de la MUD -que no compartimos ni apoyamos- se llegó a la votación del domingo. El Consejo Nacional Electoral afín al gobierno, anunció que votaron más de ocho millones de personas. El anuncio no sorprende; le dieron los resultados que al gobierno le sentara mejor. Por su parte la MUD miente en sentido contrario hablando de una votación casi inexistente el domingo y exagerando la que ellos tuvieron en el plebiscito. Unos y otros inventan números para tratar de demostrar quien hizo votar más gente. En su guerra de números falaces dejan de lado la realidad.
La jornada del domingo mostró a un gobierno debilitado, que a la vez mantiene un aparato estatal y cierta base de apoyo, aunque es sorprendente el grado de desproporción e irrealidad del anuncio del CNE. Si comparamos los números oficiales, implica que a Maduro lo apoyó el domingo más gente o igual que a Chávez en 2012, o que Maduro recuperó cerca dos millones y medio de votos desde su última elección de 2015 donde fue derrotado. ¿Alguien honesta y objetivamente puede creer estos números, cuando el gobierno perdió tan evidente apoyo social?
La realidad de la votación está lejos de los números del CNE y también de las mentiras de la MUD. El gran ganador del domingo fue la abstención, una clara mayoría incluso en los barrios populares, no votó. Fue un mensaje silencioso de millones, que expresaron una vez más su descontento creciente. Como si nada, el gobierno salió a decir que fue la más alta votación en muchos años, y asentado en esa falacia se prepara para avanzar en sus planes de mayores restricciones democráticas y mayor entrega del país.

No a la injerencia extranjera

Queriendo aprovechar el desastre visible del gobierno, Trump desde EEUU y los gobiernos aliados de la región salieron a cuestionar buscando un trampolín para sus planes. Nos oponemos a toda su estrategia y su política que serían más que nocivas para el pueblo venezolano. Rechazamos las amenazas, las sanciones y todo lo que venga del norte o de sus organismos internacionales cómplices. Es el pueblo venezolano quien debe resolver su futuro y no un imperio decadente ni sus gobiernos secuaces y ajustadores como el de Macri o Temer.
También rechazamos la política y acciones de la MUD. Como bien explican nuestros compañeros venezolanos de Marea Socialista: «el elitismo manifiesto de la cúpula de la MUD y su apuesta descarada por un foquismo violento y por la injerencia gringa, dejó sin posibilidades de conquistar un triunfo democrático a los que sincera pero equivocadamente los siguieron, arriesgaron sus vidas e incluso las perdieron, creyendo que así se lograría un cambio progresivo». El enfrentamiento a sus propósitos es un punto nodal de una política de izquierda y revolucionaria en Venezuela. Denunciamos sus planes y no apoyamos sus operaciones, como equivocadamente hizo un sector de la izquierda en Venezuela, cuya corriente integra el FIT en nuestro país; fueron parte del tramposo plebiscito y del paro convocado por la MUD días atrás, colocándose en el campo de la derecha.

Hacia un régimen más antidemocrático

Este viernes está previsto que la Constituyente se instale. Desde su convocatoria todo el proceso es antidemocrático: no hubo consulta al pueblo vía referéndum como marca la constitución bolivariana, no hubo reglas claras ni libertad real de participación, no se saben los alcances de la Constituyente ni se pondrán a votación sus resultados, como sí se hiciera con Chávez.
¿Viene con la Constituyente una mejor Venezuela, más derechos sociales, más libertades democráticas? No. Esta constituyente no es para dar un salto progresivo hacia delante sino para consolidar un proceso de contrarreformas económicas de entrega y menos libertades políticas para garantizarse la continuidad como administradores del negocio petrolero. Viene el intento de consolidar un modelo antipopular y una mayor regimentación y quita de derechos políticos y sociales, más hostigamiento a la oposición de izquierda, al chavismo crítico y a genuinos referentes sociales a quienes se acusa al mejor estilo stalinista de ser «agentes de la CIA».

La izquierda y Maduro

Este plan regresivo tienen Maduro y Diosdado. Cuando se los apoya, se apoya ese plan. De ahí que llame la atención que algunos sectores de izquierda sigan jugando el rol de voceros dóciles del madurismo. Leer ahora a referentes o intelectuales repitiendo «en Venezuela votaron más de ocho millones», «el pueblo relegitimó al gobierno», «revive la revolución bolivariana», genera una mezcla de vergüenza ajena e indignación. Cuanta falta de independencia intelectual, cuanta adaptación a un aparato burgués stalinizado y enriquecido desde un estado petrolero.
La realidad se evidencia en la calle, en videos, audios, imágenes y reportes independientes que muestran el desastre cotidiano del gobierno y la pérdida notoria de apoyo social, la cual volví a presenciar estas semanas estando en Caracas. Frente a la decadencia de un gobierno que rompió con lo mejor del movimiento bolivariano y frente a los planes de la MUD, el objetivo necesario es construir un tercer espacio desde las propias raíces del proceso bolivariano. Son miles y miles los que no votaron el domingo y no se sienten representados ni por la MUD ni por el gobierno. Correctamente a ellos se dirigieron nuestros compañeros de Marea Socialista el 31 de julio, cuando escriben en su carta abierta: «Hay un tercer sector que ha ido tomando fuerza en los últimos meses, ha ido creciendo, y que fue formando su personalidad y empieza a aparecer como una nueva referencia política por fuera de estos dos campos. Y que, de hecho, se convirtió en un fenómeno político, es el que en la prensa local e internacional ha llamado primero «chavismo crítico», y que ahora intentan etiquetar como «chavismo no madurista». Este sector incluye a militantes y grupos de izquierda o democráticos que quizás por no provenir del chavismo han sido invisibilizados por los medios. A una parte sustantiva de este sector, es que nos dirigimos, incluyendo a su parte de izquierda, crítica, autónoma y que mantiene los sueños emancipadores que surcaron la primera década del Siglo XXI en nuestro país y en América latina, que es capaz de enfrentar sin temores el balance crítico necesario del proceso bolivariano y de Chávez».

A los que se empezaron a organizar contra la burocratización brutal que llevo a la cúpula del PSUV y sus «aliados» del GPP a poner un signo igual entre el partido y el Estado. A los que dieron un paso para enfrentar el decreto del Arco Minero del Orinoco, y deciden luchar contra la entrega expresada en las Zonas Económicas Especiales y la ampliación de la frontera extractivista, la profundización de la primarización del país y la sumisión al capital financiero… A aquellos que repudian que se continúe pagando una deuda externa ilegitima a costa del hambre y la salud del pueblo. A los que están cansados de la impunidad de las cúpulas y del desfalco corrupto a la nación. A los que rechazan la injerencia extranjera porque mantienen los sueños bolivarianos de luchar por una nueva independencia. A los que se ubican en el terreno de una izquierda nueva, crítica de su propio legado, que señala y busca propuestas para superar la gravedad de la crisis civilizatoria a la que nos ha llevado el sistema del capital. A los que luchan contra la opresión de género, la segregación racial, la opresión cultural y material sobre los pueblos originarios, la destrucción de la naturaleza y la vida, y la explotación del trabajo.
«Somos muchos, pero hemos estado separados por largo tiempo. Han intentado, muchas veces con éxito, inocularnos desconfianza para mantenernos divididos. Cada uno a nuestro turno hemos sido retaliados, perseguidos y acusados de traidores y agentes de la CIA o de hacerle el juego a la derecha. Pero todo tiene un límite y cada uno de nosotros fue encontrando el suyo… hoy estamos llamando a poner en pie otra iniciativa. Una de alcance más integral y estratégico… Se trata de construir un movimiento de izquierda, democrático, plural, inclusivo de las corrientes del pensamiento y la acción emancipatoria. Con respeto a las identidades particulares y en la búsqueda de avanzar desde la articulación en la lucha a la construcción de una nueva síntesis de elaboración y acción política.»

Sergio García

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Los debates con la izquierda madurista https://mst.org.ar/2017/07/26/debates-izquierda-madurista/ Wed, 26 Jul 2017 18:11:24 +0000 https://mst.org.ar/?p=9374 Escribe: Sergio García

En el ámbito internacional se cruzan diversas visiones. Hay un sector atado a concepciones sectarias que nunca comprendió que el surgimiento del movimiento bolivariano tenía elementos positivos porque era la expresión de un proceso revolucionario que llevó al gobierno un proyecto nacionalista-antiimperialista que era acompañado por el movimiento de masas y debíamos ser parte de ese proceso político y social, manteniendo una política anticapitalista, socialista e independiente para desarrollar nuestras propuestas y nuestra crítica. Parte de estos sectores que integran el FIT en nuestro país y tienen un pequeño grupo en Venezuela, ahora se pasaron al otro lado siendo parte del plebiscito y el paro convocado por la derecha, en otro grave error político.

Por fuera de esos sectores, hoy el debate se da con otra parte de la izquierda que comete otro tipo de error; no ven que hay un cambio cualitativo, una regresión, y defiende al gobierno de Maduro que ya no es nacionalista antiimperialista, porque mutó en forma regresiva más hacia derecha en lo económico social, y a un curso muy antidemocrático en su régimen político. Lo que hace Maduro no está emparentado con la izquierda; hay ajuste, entrega y represión. Y eso desmoralizó y alejó a miles de chavistas que ya no apoyan al gobierno. La derecha actúa en ese contexto servido en bandeja por el gobierno.

En defensa de Maduro sale el arco político proveniente de los viejos partidos comunistas y sus corrientes ideológicas afines. En Argentina Atilio Borón es su principal portavoz de una declaración internacional (2). Justifican un gobierno que es antipopular por donde se lo mire. Que estos sectores tengan esta posición no es de extrañar, están ligados por intereses directos, en muchos casos económicos y otras conveniencias al gobierno de Maduro y al de Cuba, que transita la apertura al capitalismo internacional. También sectores de la centroizquierda acompañan esta declaración.

Lamentablemente, algunos intelectuales marxistas, incluso provenientes del trotskismo avalan esta posición de defensa de un gobierno capitalista en su contenido de clase, regresivo en su dinámica y neo stalinista en su régimen político. Y lo hacen basado en una serie de afirmaciones por completo incorrectas, como las escritas por  el compañero y economista Claudio Katz (3), que entre otras cosas dice:

“Actualmente Maduro dirige sus cañones contra la brutalidad derechista y no contra el pueblo”. No es así. Maduro aplica medidas económicas, sociales y políticas contra el pueblo, y las relata como una lucha contra la derecha. Un economista marxista debiera considerar al pago de la inmoral deuda externa, al desfalco y entrega de dólares a la burguesía, a la entrega de los recursos estratégicos a corporaciones como “medidas y cañones contra el pueblo”. Además de que la represión cotidiana no es a las cúpulas de la derecha, sino a parte de la población, sean opositores de derecha o de izquierda, todos están perseguidos, atacados, echados de sus trabajos. Los principales dirigentes del chavismo crítico son acusados injustamente de ser “agentes de la CIA”. ¿No se considera a eso tampoco un ataque contra el pueblo?

También plantea: “El choque entre Maduro y Capriles-López se asemeja a la confrontación de Allende con Pinochet, de Perón con Lonardi o más recientemente de Dilma con Temer”. De nuevo está equivocado. El enfrentamiento en Venezuela es por el control y comercialización de la renta petrolera en acuerdo con las transnacionales imperialistas. Es decir para fines de entrega en ambos casos y, a diferencia del 2002 en Venezuela donde había un golpe contra medidas parcialmente progresivas, ahora hay un enfrentamiento distinto, la MUD para conducir ellos el millonario negocio petrolero, y Maduro para seguir haciéndolo él y sus castas convertidas en burguesas al calor de ese negocio. Basta recordar que es el gobierno que está haciendo regresar a Venezuela las empresas capitalistas que fueron expulsadas por Chávez. Y sin olvidar que la liberación de Leopoldo López, verdadero instigador de muerte, es una capitulación a la derecha que muestra que Maduro negocia permanente con ellos. La comparación con Brasil es equivocada y a la vez una capitulación al PT y a Dilma, quienes se negaron todo el tiempo a convocar a elecciones generales para que el pueblo decida y así sí, frenar a la derecha.

Otra definición muy incorrecta es la siguiente: “Sería un terrible error sumarse a elecciones concebidas para preparar un cementerio de chavistas. A Maduro le exigen realizar comicios en un clima de guerra civil que ningún gobierno suele aceptar”. Aquí la subordinación a la estrategia antidemocrática de Maduro es completa. Nunca la izquierda puede avanzar dando menos democracia que el régimen democrático burgués, sino superándolo. Sin ir muy lejos en los ejemplos, Chávez frente a intentos de golpes y revocatorios siempre avaló las elecciones y fue a la disputa. Además, en Venezuela no hay elecciones a nada desde el 2015 y no había ninguna guerra civil, ni tampoco hay organismos genuinos de las masas que jueguen un rol superior o positivo. Por eso recordamos que sin participación y decisión popular no hay ningún proyecto que pueda considerarse de izquierda. La suspensión de todas las elecciones es una política reaccionaria del madurismo, no tiene nada de progresivo y conduce a un callejón sin salida de carácter antipopular. Es una política que además le hace el juego a la derecha, porque le da a la MUD el principal argumento frente a la sociedad y contra la izquierda en general.

Por último, Katz hace una comparación irreal: “la revolución bolchevique no sólo enseñó a registrar el trasfondo social, los conflictos de clase y los intereses en juego. Indicó también un camino para superar la hipocresía del liberalismo burgués y confirmó que los actos de fuerza contra la reacción, forman parte de la confrontación con la barbarie derechista”. Es una comparación que pierde criterios de clase y confunde las distintas etapas de la experiencia del siglo XX. Los bolcheviques encabezaban una revolución obrera y popular que avanzaba en expropiar a la burguesía; Maduro representa una burocracia enquistada en un estado rentista, convertida en clase burguesa al amparo de esos negocios. Y este gobierno no se asemeja en nada a los orígenes de la revolución rusa y sí mucho a su etapa de degeneración stalinista. Por eso la violencia que ejerce no es revolucionaria sino reaccionaria, es contra el pueblo en general que pasa hambre, falta de remedios, de trabajo, de seguridad social. Y que, si sale a protestar más allá de los intereses de la derecha, es acusado y perseguido sin miramientos. Maduro expresa lo peor de la violencia estatal stalinista.

Como síntesis de este debate con diversos sectores, podríamos agregar que un error muy usual en sectores de la izquierda que apoyan a Maduro, es la comparación de la situación actual con el golpe de estado contra Chávez de 2002, que marcaba una serie de años de avances de medidas sociales por un lado (Ley Hidrocarburos, de Pesca, Ley de Tierras, lucha contra la tecnocracia de PDVSA) y golpe, sabotajes y pedidos de referéndum revocatorio por otro para frenar los avances parciales logrados con la constitución del 99. Algunos creen que la Venezuela actual es una continuación de esa situación, como si ningún hilo se hubiera cortado entre 2002 y 2017.

En realidad, no hay comparación entre un momento y el otro, un análisis correcto tiene que comenzar por ver dialécticamente todo el proceso y ver que ya hubo cambios cualitativos. Hoy es el gobierno el que liquida los aspectos mejores de la constitución bolivariana para profundizar la entrega de la soberanía a las trasnacionales, a través del Arco Minero del Orinoco (AMO), la Faja Petrolífera del Orinoco (FPO) y los 15 “motores productivos”. Por esta razón, no es casualidad que incluso parte de la base chavista participe de las protestas o las vea con cierta simpatía o comprensión, todo como parte del creciente descontento social.

La situación que hoy vive Venezuela no encaja en la superficial mirada de aquellos que creen que de un lado está la derecha y del otro el pueblo. No es así. Gran parte del pueblo, su mayoría clara no está más con el gobierno. Y en ese marco actúa la derecha que lógicamente quiere aprovechar la situación. Y la mejor manera de enfrentar sus planes es reconocer la ruptura de millones con el gobierno y las causas que lo originaron, en lugar de ver a Maduro como una pobre víctima, cuando es el primer responsable de lo que pasa.

COMPARACIÓN 2002 – 2017

  2002-2004 2017
 

 

 

 

 

 

 

Medidas Económicas

El gobierno de Hugo Chávez aprueba “las 49 leyes” que implican una serie de avances progresivos para el pueblo y contra los empresarios y terratenientes. Entre otras:

ü  Ley Orgánica de Hidrocarburos

ü  Ley de Pesca

ü  Ley Especial de Asociaciones Cooperativas

ü  Ley General de Puertos

ü  Ley de Tierras y Desarrollo Agrario

Junto con eso avanza en la lucha contra la “meritocracia” instalada en PDVSA (empresa petrolera estatal)

 

El gobierno de Nicolás Maduro, impulsa como centro de su política económica los llamados “los 15 Motores para la Nueva Economía Productiva”.

Su proyecto “estrella” es el Arco Minero del Orinoco, un símbolo de la adaptación del gobierno al capital financiero internacional, que implica la entrega del 12% del territorio venezolano a 150 corporaciones transnacionales de 36 países, para la explotación minera a cielo abierto.

Junto con esto avanza la incorporación de empresas trasnacionales en la explotación petrolera de la Faja Petrolífera del Orinoco.

 

 

Posición frente a la Constitución Bolivariana

La oposición desconoce la Constitución Bolivariana aprobada en diciembre de 2009 por un Referéndum.

Pedro Carmona Estanga, presidente de la confederación de empresarios Fedecámaras, quien asume la presidencia luego del Golpe de Estado del 11 de abril de 2002, decreta como primera medida la derogación de la Constitución y la disolución de los poderes públicos.

 

Es el propio gobierno de Maduro el que violenta la constitución bolivariana.

La elección ilegítima de los poderes públicos, la suspensión de todas las elecciones (sindicales, estudiantiles, regionales). La suspensión del derecho constitucional al Referéndum Revocatorio, son muestra de ello.

Para imponer su nuevo proyecto económico la Constitución de 1999 es un obstáculo. De ahí que uno de los objetivos de la Asamblea Constituyente convocada sea modificar la Constitución para incorporar un supuesto “sistema económico post-petrolero” a tono con los 15 motores productivos.

 

 

 

 

 

 

Base Social

Sin duda el Golpe y el Sabotaje del 2002-2003, impulsado por el Imperialismo y la burguesía tradicional venezolana (los “amos del valle”) tuvieron como base social a los sectores más acomodados de la sociedad venezolana.

 

Aunque la cúpula de la oposición derechista nucleada en la MUD impulse acciones contra el gobierno, y aunque sin duda actúan en ella grupos fascistas, es evidente que el repudio a Maduro abarca gran parte de la base social del chavismo.

Como demostramos en otro artículo, gran parte del repudio proviene de personalidades y organizaciones que han sido parte del proceso bolivariano. Una reciente encuesta publicada por Vanessa Davis (ex directora del oficialista Correo del Orinoco) muestra que hay más chavistas descontentos, que chavistas “maduristas”

 

 

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La política de contrarreformas de Maduro https://mst.org.ar/2017/07/26/politica-de-contrarreformas-de-maduro/ Wed, 26 Jul 2017 17:52:55 +0000 https://mst.org.ar/?p=9369

Escribe: Martín Poliak

¿Cómo defender desde una posición de izquierda o humanista que las personas mueran en los hospitales por falta de insumos o medicinas? ¿Cómo justificar desde una posición anticapitalista la pulverización del salario de los trabajadores y trabajadoras? ¿Cómo seguir sosteniendo que en Venezuela estamos ante una “transición al socialismo”? ¿Cómo explicar, a lo sumo, que se trata de un gobierno progresista?

Los defensores incondicionales de Maduro encontraron la solución: el gobierno venezolano no tendría ninguna responsabilidad en la grave crisis que vive Venezuela. Todo sería obra del sabotaje orquestado por el imperialismo internacional y la derecha venezolana. Agravado además por la baja en los precios del petróleo.

Claro que esta explicación no sólo no explica nada, sino que niega un aspecto fundamental: ¿Qué política tuvo el gobierno de Maduro-Cabello para enfrentar este sabotaje?

Nuestros “intelectuales” de izquierda no pueden responder esta sencilla pregunta porque hacerlo significa dejar al descubierto la política económica reaccionaria del gobierno venezolano, su política de contrarreformas, que tiene el claro objetivo de desmontar las conquistas alcanzadas en los años anteriores.

¿Dónde están los dólares para alimentos y medicinas?

En septiembre de 2014, Marea Socialista presentó una profunda investigación titulada “Sinfonía de un desfalco a la Nación. Tocata y fuga…de capitales”. Allí se demostraba un escandaloso proceso de vaciamiento de los dólares obtenidos por la explotación de la Renta Petrolera del país durante un lapso de quince años. El resultado de ese desfalco era una fuga por el orden de los 259 mil millones de dólares.

La investigación, realizada con datos del Banco Central de Venezuela, Ministerio de Finanzas e Instituto de Estadísticas, no sólo nunca fue desmentida, sino que el propio presidente Maduro admitió el año pasado la existencia de 300 mil millones de dólares en cuentas de privados venezolanos en el exterior.

Junto con esto, otra investigación de nuestros compañeros de Marea Socialista demostraba una inconsistencia entre los ingresos y el destino de los dólares de la empresa petrolera PDVSA, del orden de MM$ 216.000.- (Autopsia de un Colapso. ¿Qué pasó con los dólares petroleros de Venezuela?)

La suma de estas cifras da un total de 475 mil millones de dólares. Para que se entienda de que estamos hablando, señalemos que, en el año 2012, el último año de “estabilidad económica” en Venezuela y el que más dólares se gastaron en importaciones, se realizaron importaciones por 56 mil millones de dólares. O sea, estamos hablando que la fuga representa casi nueve años de importaciones completas aun con un barril de petróleo a 0 (cero) dólares.

Como señalaba la investigación mencionada los mecanismos a través de los cuales se produjo este monumental desfalco fueron esencialmente de tres tipos: a) Maniobras fraudulentas con importaciones. B) Mecanismos de especulación financiera ilegal o ilegítima. c) Operaciones de deuda externa especulativas.

A pesar de esto, el gobierno se ha negado a tomar cualquier medida para sancionar a los responsables y para recuperar el dinero desfalcado. Más aun, los mecanismos que se utilizaron para realizar esa fuga no han sido modificados, por lo que la estafa continúa realizándose.

Así, por ejemplo, el gobierno de Maduro- Cabello continúa entregando a grandes empresas dólares subsidiados a 10 bolívares por dólar para importar alimentos y medicinas (sistema DIPRO), mientras mantiene otro tipo de cambio a 2600 bolívares por dólar (sistema DICOM), sin dejar de mencionar que el tipo de cambio paralelo superó ya los ocho mil bolívares. Es decir, que las empresas beneficiadas (tanto las de la burguesía tradicional, como las nuevas de la “boliburguesía”) hacen el negocio del siglo al conseguir dólares a 10, y venderlos a 2600 en el Dicom o a 8000 en el mercado paralelo, sin realizar la importación ni las medicinas ni los alimentos, ni absolutamente nada. Lo que explica en gran medida el desabastecimiento.

¿Quiénes son los beneficiados por este Desfalco?

Los que se han beneficiado a través de estos mecanismos fraudulentos son las grandes empresas trasnacionales y empresarios locales. Por ejemplo, Lorenzo Mendoza, tantas veces mencionado por Maduro como responsable de la “guerra económica” ha sido uno de los empresarios que más dólares subsidiados ha recibido. Por encima de él se encuentran los grandes laboratorios trasnacionales de medicinas y las empresas automotrices.

Coincidiendo con la investigación de Marea Socialista, la economista Oly Millán, ex ministra de Hugo Chávez, declaró en una reciente entrevista que la deuda externa soberana de Venezuela asciende a 140 millardos de dólares, y aseguró que en su mayoría se adquirió de manera ilícita por las élites corruptas del gobierno.

Sin embargo, en vez de convocar una auditoría que investigue dicha deuda el gobierno la viene pagando puntualmente en los últimos cuatro años a costa de un fuerte ajuste. Por ejemplo, reduciendo importaciones, lo que llevó que en 2016 las importaciones totales fueran apenas un tercio de las de 2014. Sacrificando alimentos, medicinas, materias primas, insumos.

Es indignante que quienes cuestionan la deuda externa en Argentina y otros países latinoamericanos callen ante esta estafa en Venezuela, “no pagar con el hambre del pueblo” consigna repetida hasta el hartazgo por la izquierda latinoamericana parece que no incluye a Venezuela.

Así “enfrenta” Maduro a la burguesía y al imperialismo

  • Bonos de PDVSA con descuento: el domingo 28 de mayo el grupo financiero Goldman Sachs, del Secretario del Tesoro de Trump, compró 2.800 millones de dólares en Bonos de PDVSA con el 61% de descuento. Goldman Sachs invirtió $ 856 millones, pero recibirá $ 3.747 millones en 2022.
  • Venta de PetroDelta: El The Wall Street Journal señalaba en octubre de 2016 que el multimillonario Oswaldo Cisneros, uno de los hombres más ricos de la tradicional burguesía venezolana, firmó un acuerdo con la estatal PDVSA para invertir US$1.000 millones en un campo petrolero controlado por el Estado.
  • Arco Minero: El 6 de agosto de 2016, Maduro suscribió contratos por 4.500 millones de dólares con empresas como la canadiense Gold Reserve (empresa que había sido expulsada de Venezuela durante el gobierno de Hugo Chávez).

Venezuela firmó también acuerdos por 5.500 millones de dólares con empresas de Canadá, Italia, China y la República Democrática del Congo, para la explotación de reservas mineras en el sur del Territorio. Entre ellas Barrick International Corporation –conocida muy bien por todxs los argentinxs-, la canadiense MPE International Inc., la italiana Bedeschi, la congolesa Afridiam y la china Yankuang Group. «Estamos hablando de una cifra de 10.000 millones de dólares (…) un proyecto de gran magnitud», anunció muy contento Nicolás Maduro.

  • Zonas Económicas Especiales: en 2014 Maduro aprueba la “Ley de regionalización integral para el desarrollo socio productivo de la patria” que implica la creación de zonas económicas donde no rigen las leyes venezolanas ni la Constitución. Son anuladas en gran parte del territorio venezolano las leyes que protegen el trabajo, la soberanía y la independencia. Tienen regímenes impositivos especiales que liberan del pago de impuestos y tributos a las empresas transnacionales que allí se radican. Y estimulo crediticio y de repatriación de ganancias en divisas por fuera de la legislación venezolana.
  • Empresas de «servicios» en la Costa Oriental del Lago y la FPO: En julio de 2016, en la XXXVIII Asamblea General Ordinaria de la Cámara Petrolera de Venezuela (CPV) el ministro para Petróleo y Minería, Eulogio Del Pino, declaró que “Debemos ir a nuevo modelo con mayoría del sector privado y eso pasa por un reconocimiento de errores: creo que lo que se hizo en el Lago de Maracaibo tuvo muchos errores, debemos reconocerlo y hemos ido a un esquema en el cual a todos aquellos empresarios, que aún quieran continuar, vamos a devolverle sus actividades” ( se trata de los empresarios expropiadas por el gobierno de Chávez en 2009, por incurrir en la práctica de «sobrefacturación» en sus operaciones). Asimismo, aseveró que en la Faja del Orinoco mantienen acuerdos con 20 empresas mixtas, en donde el 80% es del capital privado y el 20% restante de PDVSA.
  • Deuda externa: En enero del año pasado, desde el Teatro Teresa Carreño, Nicolás Maduro anunció orgullosamente que en 16 meses continuos Venezuela había cancelado 27 mil millones de dólares, «haciendo magia financiera para sostener este país». El pago puntual de esa deuda externa con claros visos de ilegitimidad, se hizo y se continúa haciendo a costa de las importaciones más necesarias para la subsistencia de la población. Por ejemplo, que en 2016 las importaciones totales fueran apenas un tercio de las de 2014. Sacrificando alimentos, medicinas, materias primas, insumos.
  • Polar:El empresario venezolano Lorenzo Mendoza, presidente de Empresas Polar y acusado por el gobierno como responsable de la “guerra económica” ha recibido durante los últimos años 5.200 millones de dólares por parte del Estado venezolano.
  • Expo Venezuela Potencia 2017: Nicolás Maduro entregó en total 19 millones de dólares y 9 millardos de bolívares en financiamiento a varias empresas privadas.

 

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