npa – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Mon, 30 Jan 2023 15:30:55 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png npa – MST :: https://mst.org.ar 32 32 La debacle del NPA y el reagrupamiento de los revolucionarios https://mst.org.ar/2023/01/30/la-debacle-del-npa-y-el-reagrupamiento-de-los-revolucionarios/ Mon, 30 Jan 2023 13:56:29 +0000 https://mst.org.ar/?p=32487 El 11 de diciembre pasado en un congreso nacional fraccionado en dos bloques se concretó la última división -de una larga lista- del Nuevo Partido Anticapitalista francés. Luego de una enfermedad terminal que comenzó a los pocos años de su fundación, con esta última división termina de morir lo poco que quedaba del proyecto original, que en su momento fue una experiencia seguida con interés y expectativas por la izquierda mundial. Se abre una nueva etapa para los revolucionarios, llena de desafíos y oportunidades.

Escribe: Alejandro Bodart, secretario gral. del MST argentino y miembro del Comité Ejecutivo de la Liga Internacional Socialista

La iniciativa de construir el NPA y su conducción estuvo primero en manos de la Liga Comunista Revolucionaria y, luego de su disolución, en las de los cuadros provenientes de dicha corriente, afiliados al Secretariado Unificado – IV Internacional, comúnmente identificada como mandelista por seguir los lineamientos de su fundador, Ernest Mandel, ya fallecido.

Si bien como en toda crisis existen múltiples causas que se concatenan, esto no exonera de la responsabilidad central del desbarranque a la dirección de la ex LCR, mayoritaria en el NPA, y a la orientación que impuso desde un inicio. Se impone entonces sacar algunas conclusiones y al servicio de ello va este intento de aproximación a un balance.

La LCR

Esta organización se fundó formalmente al calor de las jornadas revolucionarias de Mayo del 68 y fue durante décadas una de las corrientes identificadas con el trotskismo de más peso en la realidad francesa y la usina ideológica de su organización internacional, el SU.
Desde antes de la muerte de su fundador en 1995 y los debates sobre el futuro de la revolución que se abrieron en la izquierda mundial con la desaparición de la Unión Soviética se comenzó a incubar una crisis y fraccionamiento en su dirección, que en cierta medida se intentó contener años después con la fundación del NPA, aunque sólo se logró postergarla por poco tiempo.

Aprovechando el crecimiento de su joven y carismática figura, el cartero Olivier Bensancenot, que en las elecciones presidenciales de 2002 y 2007 cosechó 1.200.000 y 1.500.000 votos respectivamente, la LCR lanzó en 2008 el llamado a construir un nuevo partido amplio y abierto tanto a individuos como a organizaciones anticapitalistas. El llamado tuvo una repercusión enorme. Después de unos pocos meses de preparación, el 8 de febrero de 2009 nacía el NPA, en un congreso fundacional que contabilizó más de 9.000 miembros y una extensión que cubría prácticamente toda Francia.

La alegría duraría poco

Como todos los partidos amplios de izquierda que surgieron sobre el final del siglo XX y principios del XXI(1) y que en parte inspiraron a los dirigentes de la LCR, además de sus limitaciones programáticas, su éxito, desarrollo o fracaso siempre estuvo ligado a su desempeño electoral.

A los pocos meses de su fundación, en las elecciones europeas de 2009, la lista del NPA logró un importante 4,68 % de los votos. Pero las expectativas que se habían creado en la mayoría de su militancia, sobre todo en los sectores independientes y en gran parte de las «personalidades» que se habían sumado se vieron frustradas porque no se logró elegir diputados. Al mismo tiempo, se había dado la ruptura por izquierda de Jean-Luc Mélenchon con el Partido Socialista, quien rápidamente se trasformó en un competidor dinámico por el mismo espacio electoral.

Un año después, Besancenot anunció que no sería candidato en la elección presidencial de 2012, terminando de desmoronar las ilusiones electorales que aún quedaban en los sectores más «amplios» del nuevo partido. Se abrió una crisis de tal magnitud, que en 2011 desencadenaría la ruptura de una parte significativa de los dirigentes, cuadros y militantes que provenían de la LCR y la diáspora en pocos meses de cerca de 6.000 militantes. La crisis latente de la vieja dirección mandelista terminaba así de estallar, llevándose puesto al nuevo partido. Los dirigentes rupturistas por derecha se sumaron con armas y bagajes al proyecto de colaboración de clases de Mélenchon.
Así, lo que había comenzado con grandes ilusiones, terminaba dos años después en un fracaso evidente.

Oportunidad perdida

Además de la responsabilidad del ala derecha de la ex LCR en la crisis de 2011, la responsabilidad del resto de la dirección mandelista del NPA fue innegable.

a) En primer lugar, nunca combatieron seriamente a sus viejos camaradas, a quienes les entregaron una cifra millonaria de las finanzas partidarias cuando rompieron y con los que todavía, años después, comparten el mismo proyecto internacional. De haberlos enfrentado de manera consecuente, el daño hubiera sido cualitativamente menor. No lo hicieron porque nunca consideraron como estratégicas las diferencias que los separaban.

b) Subestimaron a Mélenchon y no tuvieron una política para desenmascarar su proyecto reformista, con el que años después están intentando confluir.

c) Justificaron, en vez de rechazar, la decisión de Besancenot de renunciar a ser candidato a presidente en 2012, lo que terminó de hundir al NPA y le allanó el camino a Mélenchon para transformarse en la principal referencia de la «nueva izquierda». Este error garrafal a su vez evidenció el carácter laxo de las jóvenes generaciones que estaban tomando las riendas de la organización.

A pesar de este golpe demoledor, no todo estaba perdido. Los cerca de 3.000 militantes que para el 2012 aún adherían al NPA y habían resistido la presión reformista eran una acumulación muy importante que podía permitir, en un proceso, comenzar a revertir la crisis. Pero para ello era necesario aceptar el fracaso del proyecto original y darse una política y orientación destinadas a construir un fuerte partido revolucionario de vanguardia, en donde pudieran convivir democráticamente las distintas corrientes que se habían ido constituyendo a su interior. Esto implicaba desplegar una orientación pegada a las luchas obreras -siempre presentes- y combatir al reformismo desde un posicionamiento de clase y revolucionario. Algo que la dirección mayoritaria no estaba dispuesta a hacer. En consecuencia, la sangría de militantes continuó y la crisis se hizo crónica. El fraccionamiento entre una mayoría centrista cristalizada y el resto de las corrientes internas que se ubicaron políticamente a su izquierda, algunas sectarias, se haría cada vez más pronunciado.

Una estrategia revisionista

La dirección de la ex LCR hacía muchos años que había abandonado la estrategia de construir partido revolucionario, reemplazándola por la construcción de un partido amplio, con centro en lo electoral y un programa ambiguo de reformas radicales donde convivieran reformistas y revolucionarios. Esta es la razón que los llevó a disolver la Liga y apostar todas sus energías a la construcción del NPA. Cuando ese proyecto colapsó y los pocos sectores reformistas que se habían sumado se evaporaron, se quedó sin estrategia.
Mientras la mayoría entraba más y más en crisis, provocando la parálisis de la organización, las pequeñas corrientes que habían entrado al NPA con el objetivo de fortalecerse se dedicaron a construirse. Lamentablemente, por diferencia de proyectos, estos grupos no pudieron acordar una estrategia en común para disputar y ganar la dirección.

La corriente a la que pertenezco nunca tuvo una actitud sectaria hacia los agrupamientos anticapitalistas amplios que surgieron en diversos países y se transformaron en su momento en referencias de franjas de masas. De hecho, apoyamos con entusiasmo la fundación del NPA, seguimos con interés las experiencias de Syriza y Podemos en sus primeros años y fuimos cofundadores del PSOL. Pero nunca nos confundimos. Todas estas formaciones para nosotros han tenido una importancia táctica y más temprano que tarde estaban condenadas a retroceder. La estrategia para nosotros sigue siendo la construcción de partidos revolucionarios y por eso la participación en estas experiencias las hemos evaluado en función de si ayudaba o no a ese objetivo.

La LCR y su corriente internacional en su momento, impactados negativamente por los cambios que se produjeron en el mundo en los 90, cayeron en un profundo escepticismo que los llevó a elaborar un equivocado trípode teórico -nueva época, nuevo programa, nuevo partido- que está detrás de todos los errores políticos y de orientación que cometerían en los años subsiguientes, no solo en Francia con el NPA sino a nivel internacional en cada país donde su corriente intervino.

En un artículo que escribí en 2018 sobre el balance del Congreso Mundial del Secretariado Unificado de la IV, y que invito a leer(2), me detuve a explicar lo nefasta que ha sido para dicha corriente la orientación que se desprendió de esa fórmula: cómo la época de la revolución socialista se había cerrado, el programa de transición ya no tenía sentido y tampoco la construcción de partidos leninistas.

Fracasado el partido amplio que intentaron construir y opuestos a reorientarse hacia la construcción de un partido revolucionario, iniciaron el camino para sumar los restos del NPA a la centroizquierda de la LFI de Mélenchon. Como chocaron con una feroz resistencia del resto de las corrientes internas, era cuestión de tiempo que se decidieran a romper con todas ellas para lograr este nuevo objetivo. Esto y no otra cosa es lo que acaba de suceder en el reciente congreso de diciembre.

Se impone un reagrupamiento revolucionario

En el congreso estuvieron representados alrededor de 1.500 militantes. La plataforma oficialista logró un 48,3% de los votos, la plataforma de izquierda, que nosotros acompañamos, un 45,6%, y una tercera lista centrista el 6%. El último día, el oficialismo no concurrió. Tras el congreso, el oficialismo3 y el ala izquierda4 elaboraron sendos comunicados que en su momento publicamos en nuestra web.

La dinámica que ha tomado el sector mandelista puede apreciarse en las recientes declaraciones de Philippe Poutou, su principal vocero: «No reivindico más el trotskismo. Es marxismo, pero de una época muy particular que corresponde a la lucha antistalinista. Hoy ya no estamos más en eso en absoluto…» (Libération, 7/1/23).

Por su parte, los camaradas de la plataforma de izquierda, que han decidido seguir unificados, han elegido una dirección común y vienen participando fuertemente en las luchas que se están desarrollando, acaban de sacar el siguiente documento público:
«El último congreso del NPA, en diciembre de 2022, fue la ocasión para que la mayoría de la dirección saliente organizara la división del partido, sin haberla sometido a votación de todos los congresales porque estaba claro que esa votación les sería desfavorable. Así que ahora hay dos NPA en el panorama político, de tamaño similar. Lamentamos esta fragmentación y debilitamiento de las fuerzas revolucionarias contra los que seguimos luchando sin haber podido evitarlo.

«La escisión del NPA queda así marcada por la división política entre, por una parte, la orientación hacia alianzas con la NUPES en el terreno electoral, con Philippe Poutou y Olivier Besancenot; por otra, la orientación hacia un Polo de las y los revolucionarios, con militantes presentes en las luchas del mundo del trabajo, y un NPA-Juventud que agrupa a varios centenares de miembros.

«En una reciente entrevista a Libération, Philippe Poutou lanzó la fórmula ‘nuestra obsesión no es el NPA’, confirmando la opción que había hecho pública la primera noche del congreso en la emisión de BFM-TV, de ‘trabajar con la FI’, dándose como objetivo listas conjuntas para las elecciones. Por nuestra parte, las y los militantes del NPA que nos opusimos a esta orientación hacia la NUPES y nos agrupamos en torno a la plataforma ‘Actualidad y urgencia de la revolución’, mantenemos, por el contrario, la obsesión de un NPA que mantenga el rumbo de la extrema izquierda, un NPA militante capaz de llevar a cabo una política de unidad de acción, incluso con otras organizaciones, sin abandonar la construcción de un partido obrero comunista que no dejará de surgir a través del reagrupamiento de las y los revolucionarios en favor de las grandes luchas sociales que nos esperan».

La principal y más numerosa corriente de este NPA de izquierda es L’Étincelle, con presencia en gremios del transporte, automóvil, educación, salud y es la conducción de la Juventud del NPA. Con esta corriente coincidimos en la postura sobre Ucrania y en el planteo que realizan sobre la necesidad de un reagrupa-miento de los revolucionarios a escala nacional e internacional. La otra es Anticapitalismo y Revolución (AetR), más bien volcada a la actividad sindical. Una tercera corriente más pequeña es Democracia Revolucionaria (DR) y también hay militantes no alineados.

Responder a las luchas de los trabajadores y reagrupar a la izquierda revolucionaria son las tareas más importantes que tienen por delante los revolucionarios franceses. A este proceso que han iniciado los compañeros y compañeras de la Plataforma de Izquierda del NPA deberían sumarse sin sectarismo ni autoproclamación los camaradas de la CCR, que rompió con el NPA en junio de 2021 tras lanzar un candidato presidencial propio, lo que dio pretexto a la mayoría mandelista para iniciar su giro burocrático de expulsiones y así debilitar al ala izquierda para que no lograra una mayoría clara en el partido.

Si este proceso avanza, están dadas todas las condiciones para poner en pie un gran partido revolucionario en Francia. La situación objetiva está madura para el surgimiento de una verdadera y poderosa alternativa de extrema izquierda. Esta es una nueva oportunidad que es necesario no desaprovechar. Desde la LIS estamos comprometidos con esta perspectiva.

1 En 1999 surgió el Bloque de izquierda en Portugal, en 2004 se fundó el PSOL en Brasil y Syriza en Grecia, y en 2007 se constituyó Die Linke en Alemania. Unos años después, en 2014 surgiría Podemos en España. Antes de éstos se había dado el nacimiento de Refundación Comunista en Italia y de la Alianza Roja y Verde en Dinamarca.
2 https://lis-isl.org/2018/03/10/nuestra-opinion-sobre-el-congreso-mundial-de-la-cuarta-internacional-su/
3 https://lis-isl.org/2022/12/11/npa-declaracion-del-sector-que-se-retiro-del-congreso/
4 https://lis-isl.org/2022/12/11/francia-declaracion-del-congreso-del-npa/

 

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Cruces en la izquierda y extrema izquierda. Francia: invierno frío, clima social y político caliente https://mst.org.ar/2022/12/21/cruces-en-la-izquierda-y-extrema-izquierda-francia-invierno-frio-clima-social-y-politico-caliente/ Wed, 21 Dec 2022 19:25:38 +0000 https://mst.org.ar/?p=32265 El domingo 18 de diciembre, día internacional de los migrantes, en una mañana helada con seis grados bajo cero, con varios miles de personas arrancó la marcha que recorrió casi 40 cuadras desde Porte de la Chapelle hasta Place de la République. Es parte de las luchas que hay en Francia, en una situación social y política que se recalienta.

Las consignas fueron la regularización ya de todo inmigrante «sin papeles» y el repudio al proyecto de ley de Darmanin, el reaccionario ministro del Interior de Macron, que pretende endurecer aún más los requisitos y facilitar las expulsiones. Sólo excluirían a ciertos oficios «en tensión», según se necesite personal de gastronomía, construcción, limpieza, logística o cuidado infantil, tareas duras y mal pagas casi siempre a cargo de trabajadorxs inmigrantes. Una reforma antidemocrática, utilitaria para los capitalistas y que niega la igualdad de derechos.

Al frente de la marcha iban las asociaciones de migrantes, incluidos trabajadores organizados en las centrales sindicales CGT y SUD, y luego colectivos sociales, de derechos humanos y la izquierda trotskista. Del reformismo parlamentarista, la NUPES(1) que lidera Mélenchon, apenas se vio algún banderín. Hubo un grupo de Lutte Ouvriére, pero no así de la CCR(2), que si bien estaba de congreso no envió ni siquiera una delegación testimonial. Y en cuanto al NPA(3), que el pasado fin de semana se dividió, el sector de izquierda revolucionaria aportó la columna más numerosa y combativa de toda la marcha, cinco veces mayor a la del sector que busca unirse con Mélenchon.

Cruces en la izquierda y extrema izquierda

De los 9.000 militantes que reagrupó en 2009 cuando se fundó, ahora, en su quinto congreso, del que participé como invitado del MST y la LIS, el NPA se redujo a unos 2.000 militantes formales y sólo 1.500 reales. El sector mandelista dirigente (plataforma B), que plantea la unidad con el reformismo y para eso pretende poner fin a la democracia interna del partido, sacó el 48,5% de los votos. La oposición de izquierda (plataforma C), que agrupa a tres fracciones, logró el 45,3%. Y un tercer sector (plataforma A), afín a la B, sacó un 6,2%.

Al segundo día de los tres previstos del congreso, el sector B abandonó la sala para no volver, provocando así la ruptura del partido. Es un impacto político, porque junto a LO el NPA fue una de las dos principales fuerzas del trotskismo francés, que a su vez siempre fue una referencia internacional.

Esta profunda crisis nos permite sacar tres primeras conclusiones centrales:

1. Si la CCR en vez de irse por su cuenta se hubiera quedado en el NPA junto a las otras corrientes de izquierda para disputar una orientación política combativa, en este congreso el sector revolucionario ganaba claramente la dirección. Pero el CCR eligió un rumbo sectario y autoproclamatorio, cuyo reciente congreso lamentablemente parece reafirmar.

2. El sector mandelista, que mantiene a las figuras públicas de Poutou y Besancenot, sigue en retroceso como resultado de aplicar en Francia y en otros países la política equivocada del Secretariado Unificado: «partidos amplios» eternos, seguidismo al reformismo bajo el pretexto de ser la «izquierda de la izquierda» y abandono de la construcción del partido revolucionario y la intervención en la lucha de clases. Por ejemplo, un tercio de sus votos fueron por mail, de compañerxs que en realidad ya no militan.

3. El ala izquierda, que en orden de importancia agrupa a las corrientes La Chispa, Anticapitalismo y Revolución y Democracia Revolucionaria, así como a militantes independientes, y que por ahora sigue disputando la legitimidad del NPA, se encuentra ante el gran desafío político-organizativo de constituir una nueva organización revolucionaria, ni oportunista ni sectaria. Para esa tarea hay sin duda espacio entre la vanguardia obrera y juvenil, abierta a las ideas revolucionarias. Los militantes de la LIS en Francia somos parte de este reagrupamiento a través de lxs compañerxs de La Chispa, corriente que además de su inserción sindical dirige la Juventud del NPA.

Por otro lado, en la Francia Insumisa hay una fuerte crisis interna. Ya sufrió algún desgaste con la reciente suspensión parlamentaria y juicio al diputado Quetennens, ex vocero y ex coordinador del bloque, por violencia de género. Ahora se agregan problemas mayores, con fuertes críticas por la notoria falta de democracia interna. Sin estructura militante real, la FI es un armado de figuras tipo movimiento cuyo caudillo es Mélenchon.

Días atrás se reunió la «asamblea representativa», integrada por la coordinación de espacios, los dirigentes locales y un centenar de militantes a razón de uno/a por cada departamento elegidos/as… ¡por sorteo! Un esquema fácil de manipular. Varias figuras fueron relegadas a un «consejo político» sólo consultivo, en una purga de hecho, pero todo lo decide la coordinación que controla Mélenchon. Estos métodos burocráticos causan descontento entre militantes y simpatizantes que tenían expectativas en él. Como vemos, mal momento político eligió para ir detrás de FI el sector mandelista del NPA…

La caldera junta presión

En Francia el invierno viene frío, pero la temperatura social y política crece. El gobierno de Macron subió con baja votación y se apoya en una coalición bastante inestable, la extrema derecha de Marine Le Pen se fortaleció, la FI también con la polarización electoral en las presidenciales pero acumula problemas, y no se descarta una disolución del parlamento y elecciones legislativas anticipadas.

En cuanto a la lucha de clases, en estos meses previos ya hubo fuertes huelgas y movilizaciones salariales de los trabajadores de las refinerías petroleras, ferroviarios y choferes, centrales nucleares, salud pública y varias empresas privadas; también marchas feministas y acciones directas de colectivos ambientalistas.

A la bronca por los bajos salarios y la suba de tarifas del transporte, electricidad y alimentos se suma el plan de Macron de avanzar como sea con su anti-reforma jubilatoria para elevar a 65 años la edad de retiro y/o a 37,5 los años de aportes. Por presión de las bases, todas las centrales sindicales y estudiantiles prevén medidas de fuerza si se concreta. Macron anunciará los detalles el 10 de enero, justo cuando comienza una huelga salarial en la RATP, la empresa pública de transporte de París y su conurbano(4)…

Como bien señala el editorial del ala revolucionaria del NPA: «Si los fondos jubilatorios están realmente en tan mal estado, hay una solución sencilla: ¡un déficit del 5% se cubre de inmediato con un aumento de los salarios, y por tanto de los aportes, del 5%! Si los salarios subieran lo que necesitamos hoy, es decir al menos 400 euros, no habría más problema de ‘déficit’. Y eso también resolvería algunos otros problemas, ¡nuestro fin de mes, por ejemplo!

«Esto obviamente no es una opción para el gobierno. Pero se acuerda de la movilización de 2019 que le había dificultado aprobar la vieja reforma jubilatoria antes de la crisis del Covid. Entonces simula consultar con las direcciones sindicales, que se precipitaron a la mesa incluso antes de intentar movilizar.

«No obstante, todas y todos sabemos que no hay nada que esperar de estas ‘concertaciones’ y ‘diálogo social’. El gobierno de Macron sabe muy bien lo que hace: actuar por cuenta de los capitalistas, como lo hizo siempre. Nuestro campo no necesita ‘concertaciones’: es movilización, paros, todas y todos juntos, como lo hicimos en diciembre de 2019. Esto es lo que, desde ahora, debemos impulsar»(5).

1 Nueva Unión Popular Ecológica y Social: FI, PS, PC, Verdes y grupos menores.
2 Corriente Comunista Revolucionaria, sección francesa de la Fracción Trotskista internacional que dirige el PTS argentino. Era parte del NPA hasta que rompió en junio de 2021 al presentar un candidato presidencial propio.
3 Nuevo Partido Anticapítalista.
4 Incluye el subte, colectivos, trenes interurbanos (RER) y tranvías.
5 https://www.convergencesrevolutionnaires.org/Reforme-des-retraites-la-vie-devant-soi-a-bosser?navthem=1

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4º Congreso Nacional del NPA https://mst.org.ar/2018/02/22/4o-congreso-nacional-npa/ Thu, 22 Feb 2018 18:56:57 +0000 https://mst.org.ar/?p=11962 Las sesiones congresales del Nuevo Partido Anticapitalista francés se desarrollaron del 2 al 4 de febrero. Aquí reflejamos algunos de los principales debates y nuestras opiniones.

Durante tres días los delegados intercambiaron posiciones sobre el balance, la orientación y la política a llevar adelante. Nuestro partido, el MST, participó como invitado junto a delegaciones del PSTU de Brasil y del MAS de Portugal. Llegaron saludos del Grupo Revolución Socialista antillano y del MAIS brasileño.

Una conducción en crisis

En el congreso se presentaron siete plataformas organizadas para el debate: U, V, Z, W, T, X e Y.
Algunos de los puntos centrales de polémica fueron: ¿cómo posicionarse ante los gobiernos reformistas?, ¿qué política desplegar hacia Francia Insumisa?, la orientación hacia las luchas de los trabajadores y estudiantes, el movimiento de mujeres e inmigrantes, la conformación de un Frente Social y cómo organizar al partido sindical y políticamente.
El NPA viene retrocediendo año a año en cantidad de militantes y ha perdido la simpatía que había despertado su creación en amplios sectores del pueblo trabajador y la juventud. Por eso el debate sobre las causas que motivaron esta realidad fue un punto importante.
La conducción arrastra una crisis que se profundizó en el anterior congreso, realizado en 2015, ya que ninguna de las plataformas que se presentaron en dicha oportunidad logró una mayoría clara. La primera minoría recayó en aquel momento en uno de los dos sectores en los que se dividió la vieja dirección de la ex LCR, Liga Comunista Revolucionaria, referenciada internacionalmente en el Secretariado Unificado.
En la conferencia nacional del NPA realizada en 2016, los compañeros del SU, que siguieron divididos en dos plataformas, perdieron la mayoría a manos de un reagrupamiento de toda la izquierda del partido.
En este congreso, la plataforma U (reunificación de los dos sectores de la vieja dirección de la LCR) defendió el balance y la política desarrollada y reivindicó la campaña a presidente por Philippe Poutou como un mérito centralmente propio. Argumentaron que el NPA se achicó reflejando el atraso en la conciencia de los trabajadores, una relación de fuerzas desfavorable y fuertes elementos de degradación social. Polemizó fuertemente con las tendencias críticas, acusándolas de amalgamar falsamente sus posiciones en el afán de debatir fraccionalmente.

La oposición, dividida

En este congreso, los sectores que unidos habían ganado la última conferencia se dividieron en seis plataformas: V, Z, W, T, X e Y.
Hubo delegados que llamaron a recuperar la unidad. Algunos caracterizaron las diferencias que los separan como mínimas, otros como muy grandes, sin que se llegara a una síntesis al respecto.
Desde la oposición se criticó el apoyo a los gobiernos de Syriza (Grecia), Bloque de Izquierda (Portugal), PT (Brasil) y Podemos (Madrid) y se hizo eje en la necesidad de delimitar posiciones con los agrupamientos reformistas. La intervención en la lucha de clases también fue motivo de polémicas. La delimitación se ubicó en el centro de los planteos de este sector.

Impasse

Aunque la crisis del NPA no se resolvió, el hecho de que se haya debatido sin la ruptura del partido es positivo. Recordemos que la crisis motivó distintas separaciones a lo largo del tiempo, como fueron las de GA (Gauche Anticapitaliste) en torno al apoyo o no a la candidatura de Mélenchon y la de nuestros compañeros de La Commune, para tomar sólo dos ejemplos.
La fuerte polarización en el debate dejó poco espacio para la reflexión y la elaboración colectiva, que siempre es más rica que las parcialidades y además abre camino a la posibilidad de sintetizar posiciones y salir a militar unificados.
Al mismo tiempo, la existencia de siete tendencias y un final con tres declaraciones, sin que las votaciones fundamentales hayan tenido una mayoría absoluta, implica un impasse con futuro incierto.

Cambiar la dinámica y el rumbo

En medio de este cuadro complejo, delegados ferroviarios, trabajadores de la salud, dirigentes estudiantiles, activistas del movimiento de mujeres, jóvenes y luchadores por los derechos de los inmigrantes, incluso más allá de las plataformas que integraban, expresaron su voluntad de lograr una organización y una política en común para intervenir en la lucha de clases y hacer una experiencia que ponga por delante las coincidencias por sobre las divergencias. Esto demuestra que hay reservas para luchar por un cambio de rumbo.
La lucha de los estudiantes contra la selección para el ingreso a la universidad que propicia el gobierno derechista de Emmanuel Macron; la movilización de los trabajadores contra la reforma laboral, los despidos, los bajos salarios y la precariedad; los reclamos contra la privatización de servicios ferroviarios, el achicamiento de los Archivos Nacionales y el ataque a los estatales, y las acciones contra la represión y los abusos a los inmigrantes y el próximo Paro Internacional de Mujeres del 8M, requieren de un partido de izquierda fuerte y arraigado en el movimiento de masas.
Está por delante la gran tarea de volver a transformar al NPA en un polo de reagrupamiento de todas las expresiones de la izquierda francesa, que lo recoloque como alternativa sindical y política reconocida por amplios sectores de vanguardia y del movimiento de masas.
Para fortalecer la disputa contra los viejos dirigentes sindicales y políticos se necesita un partido con la más amplia democracia interna para debatir y organizarse; a la par de la más férrea unidad que permita pegar como un solo puño, haciendo una experiencia que priorice los acuerdos por encima de las diferencias.
Es necesario explorar todas las posibilidades que permitan sacar al NPA de la crisis, recorriendo un camino internacionalista, anticapitalista, alejado tanto del oportunismo como del sectarismo y, fundamentalmente, impulsando la movilización y las luchas de los trabajadores y el pueblo como hacen nuestros compañeros de La Commune.

Rubén Tzanoff


1. El frente de centroizquierda que lidera Jean-Luc Mélenchon.
2. Izquierda anticapitalista, en francés.

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Solidaridad del NPA de Francia con Vilma Ripoll https://mst.org.ar/2011/10/19/solidaridad-del-npa-de-francia-con-vilma-ripoll/ Wed, 19 Oct 2011 23:12:28 +0000 http://www.mst.org.ar/2011/10/19/solidaridad-del-npa-de-francia-con-vilma-ripoll/ París, 19 de octubre de 2011

A la compañera Vilma Ripoll y a los compañeros del MST

Estimados compañeros:

Acabamos de tomar conocimiento del procesamiento y embargo por 120.000 pesos de la compañera Vilma Ripoll por el “delito” de llevar su solidaridad a la lucha de los obreros de Kraft-Terrabusi.

El capitalismo nos ha hundido en la más profunda crisis de la historia, y sabe que su única salida es obligar a los trabajadores a pagar los platos rotos. En este programa que aplican a nivel mundial, es inaceptable la existencia tanto de una clase obrera que lucha y que se organiza de manera independiente de la vieja burocracia sindical y del gobierno, como de dirigentes políticos que se solidarizan y pelean a su lado. Necesitan aislar los conflictos sociales y quebrar los mínimos lazos de solidaridad. Esa es la razón de este ataque contra Vilma Ripoll.

El NPA une su voz a la de los trabajadores y a la de los militantes del MST en Argentina para decir que aquí como allá los trabajadores nos negamos a pagar la crisis capitalista y para expresar nuestra profunda solidaridad y apoyo a la compañera Ripoll y a los trabajadores de Kraft-Terrabusi.

Reciban un fraternal abrazo,

En representación del NPA:

Alain Krivine (Miembro del CPN)

Myriam Martin (Miembro del CE y representante del NPA)

Christine Poupin (Miembro del CE y representante del NPA)

Philippe Poutou (Candidato a presidente del NPA)

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