partido obrero – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Wed, 24 Aug 2022 22:49:00 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png partido obrero – MST :: https://mst.org.ar 32 32 ¿Regular los agrotóxicos? Polémica con el Partido Obrero https://mst.org.ar/2022/08/24/regular-los-agrotoxicos-polemica-con-el-partido-obrero/ Wed, 24 Aug 2022 22:49:00 +0000 https://mst.org.ar/?p=31563 El día 19 de agosto se llevó a cabo una exitosa Audiencia Pública en defensa del Ambiente convocada por el Frente de Izquierda Unidad en la legislatura bonaerense. El debate entre las fuerzas del FIT-U desarrollado de manera previa y durante el evento confirmó que el productivismo de izquierda sigue vigente en el equivocado proyecto de ley del Partido Obrero para regular los agrotóxicos. Aquí desarrollamos nuestra polémica con los compañeros, como un humilde aporte a los debates en el activismo socioambiental.

Escribe: Leonel Acosta

Fue Guillermo Kane, legislador bonaerense del Partido Obrero, quien durante la Audiencia presentó el proyecto de ley diciendo: «Un tema central que queremos colocar en la agenda es el de los agrotóxicos y el glifosato (…) el avance enorme de la producción sojera hace que crezca más rápidamente el ritmo del cáncer y enfermedades respiratorias en el campo que en la ciudad (…) el impacto directo del glifosato y los otros agrotóxicos llevan a este salto (…) nosotros con el ingeniero Stebani elaboramos un proyecto presentado que plantea un límite tajante al uso en zonas pobladas y cómo avanzamos a que dejen de usarse directamente los agrotóxicos como el glifosato»1.

El proyecto del que habló Kane fue presentado originalmente en el año 20182 y la única modificación, tras cuatro años, es la incorporación de un nuevo artículo «transicional» que analizaremos más abajo.

¿Reforma o prohibición?

El articulado cuenta con más de 3140 palabras y 51 artículos, pero jamás se mencionan los términos agrotóxico, agroecología, transgénico o glifosato. Esencialmente propone la regulación, no la prohibición del uso de agrotóxicos, aumentando las zonas de restricción de fumigaciones aéreas y terrestres, estableciendo multas al incumplimiento y creando un órgano de control con mayoría del poder político de turno.

Según los fundamentos se busca la protección de la salud humana y los ecosistemas «… optimizando el manejo y utilización de agroquímicos y plaguicidas tratando de evitar la contaminación…»; el «… uso racional de agroquímicos, fertilizantes y otros plaguicidas, tendiente a minimizar los riesgos y los efectos ya comprobados, de los mismos sobre la salud…»; «Regulando y ordenando la aplicación de estos productos, estableciendo zonas de restricción …». (todas las negritas son nuestras).

La equivocada política se vale de mitos del agronegocio para justificarse. Por ejemplo afirma que el daño producido por los agrotóxicos se debería, entre otras, a la «incorrecta aplicación», revalidando el mito de las BPA o Buenas Prácticas Agrarias que le restan responsabilidad a la industria química. Asimismo, repite el mito de la superioridad de los agrotóxicos, afirmando que es «…ineludible su aplicación por parte del productor agropecuario, en tanto son susceptibles de incrementar la producción…».

Lo que llama poderosamente la atención es que el PO cierra su nota sobre la marcha contra Monsanto-Bayer-Syngenta de este año, con la consigna «Basta de agronegocios contaminantes, transgénicos y agrotóxicos»3. Incluso firmaron el documento político de la concentración en el Congreso, donde claramente se expresa: «Queremos la prohibición de todos los agrotóxicos cuyo carácter dañino ya ha sido demostrado, y financiamiento estatal para el desarrollo de prácticas alternativas. Rechazamos este modelo del agronegocio que se basa en tres pilares: sus transgénicos y la siembra directa, la propiedad concentrada de la tierra, y el agua, tierra, aires y alimentos envenenados».

¿Por qué el PO pide por el fin de los agrotóxicos en las marchas y en su web pero no lo hace en la legislatura? ¿Será incoherencia u oportunismo?

Arriba decíamos que la única incorporación al proyecto presentado en 2018 se corresponde a un artículo de «transición», como calificó Kane. Se trata del Artículo 8° que reza «El ejecutivo (…) Promoverá progresivamente el uso de otras formas de agricultura y restricciones progresivas hasta terminar completamente con el uso de productos agrícolas tóxicos…». Por sí mismo el planteo de regular y no prohibir los agrotóxicos es equivocado. Pero PO no abandona allí su posición reformista, sino que delega confianza en el gobierno capitalista para avanzar en el «uso de otras formas de agricultura» y en «restricciones progresivas» a los agrotóxicos, todo ello en un indeterminado futuro.

Drácula cuidando el banco de sangre

Esta ¿ingenua? confianza de PO en el gobierno se eleva a la ridícula potencia cuando el Artículo 4° propone la creación de una «Comisión de Control de la Utilización de Agroquímicos y Plaguicidas» como autoridad de aplicación. Si la ley entrara en vigencia mañana, la composición sería de dos representantes del poder ejecutivo, veintidós por las universidades -a sabiendas que éstas se encuentran dirigidas por una casta privilegiada y vinculada a negocios público/privados- y ocho por los bloques de la Legislatura -de los cuáles seis son de partidos tradicionales-. A su vez, se propone la participación de vecinos de las localidades afectadas y de organizaciones ambientalistas, sin indicar cantidad ni criterios. La ambigüedad de PO deja en manos del gobierno la reglamentación de la participación popular.

No se puede reformar el agronegocio

Hace unos años el PO pasó a ser conocido como la izquierda que defendía la megaminería bajo control obrero4. Aquella penosa posición y éste equivocado proyecto se conectan por el razonamiento productivista de izquierda que ve a los avances tecnológicos del capitalismo como neutrales, cuyo carácter -productivo o destructivo- se lo asignaría la clase social que los dirige. Lo que no tiene en cuenta el PO es que el capitalismo en su fase decadente desarrolla fuerzas destructivas para mantener el régimen de propiedad e impide el desarrollo de las fuerzas productivas (impide la agroecología, las energías limpias y hasta la liberación de patentes). Por lo tanto, una sociedad que aspire a superar al capitalismo debe desmantelar el extractivismo, como matriz de producción innecesaria socialmente y abrir paso una planificada democráticamente en base a las necesidades. Este rumbo implica reemplazar la propiedad y democracia capitalistas por un régimen social de la clase trabajadora y sectores oprimidos.

Una actitud ecosocialista en el parlamento

Ante la catástrofe ecológica actual es necesario un cambio de raíz que demanda la fuerza histórica de una revolución triunfante. El quiebre que necesitamos no se decretará en ninguna legislatura, sino en las calles. Hasta ese momento, la tarea de lxs (eco) socialistas en el parlamento es multiplicar la influencia de las ideas anticapitalistas y revolucionarias, educando en la desconfianza a todas las instituciones de este sistema, desenmascarando su carácter reaccionario. Dos ejemplos de este accionar son el proyecto de ley presentado por nuestra diputada Luciana Echevarría5 que, entre otras medidas, prohíbe agrotóxicos y transgénicos. Y nuestra propuesta de creación de la Comisión de Control de Políticas Ambientales6 depositando nuestra confianza únicamente en el pueblo trabajador organizado, jamás en el Estado capitalista.

Ojalá esta polémica sirva para profundizar el debate en el movimiento socioambiental y para el abandono de las posiciones productivistas en la izquierda.
Para conocer más acerca del ecosocialismo y nuestra estrategia ante la crisis ecológica y climática, te invitamos a sumarte al 1° Foro Socioambiental Internacional el 10 y 11 de septiembre.

1 Discurso completo en el canal de YouTube de Periodismo de Izquierda.
2 Expediente 3330/18-19 de la H. Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires.
3 21M: movilización internacional contra Monsanto. Prensaobrera.com 19-05-22
4 «Polémica en la izquierda. Desechar el productivismo», 05/10/2016 en www.mst.org.ar
5 Emergencia ambiental -Proyecto de Ley N° 31.045 en www.lucianaechevarria.com.ar
6 Proyecto de Ley N° 31.551 en www.lucianaechevarria.com.ar

 

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Sobre los Congresos de PTS y PO. Que el FIT-U cambie y mejore no estuvo en debate. Las elecciones sí https://mst.org.ar/2022/06/29/sobre-los-congresos-de-pts-y-po-que-el-fit-u-cambie-y-mejore-no-estuvo-en-debate-las-elecciones-si/ Wed, 29 Jun 2022 13:58:33 +0000 https://mst.org.ar/?p=31252 Escribe: Sergio García

El desarrollo de la crisis política y social en el país sigue su curso. Mientras todas las fuerzas burguesas debaten cómo posicionarse hacia las elecciones 2023, también en la izquierda anticapitalista y socialista hay debates en curso. Se acaban de realizar los Congresos del PTS y de PO y esas dos fuerzas del FITU siguen sin plantearse tareas claves para un salto del peso de la izquierda y nuestro frente. Evitan dar un debate crucial sobre el carácter del FIT-U y así van de posiciones electoralistas a una visión unilateral sobre el trabajo popular y piquetero. Dejamos opiniones y propuestas.

A esta altura del mandato del gobierno del Frente de Todos, no cabe duda que navega entre el fracaso y la decepción. El entusiasmo inicial de trabajadoras y trabajadores que quisieron con su voto sacarse de encima a Macri, se fue diluyendo al compás del ajuste y el acuerdo con el Fondo que privilegió el gobierno peronista, al mejor estilo macrista.
Tan evidente es el descreimiento, que la vicepresidenta, para no salpicarse con el costo del ajuste de su gobierno, hace las veces de principal opositora al presidente que designó. Aunque no impide que el albertismo siga avanzando en la ruta fijada con el Fondo, y ahora CFK busca recostarse sobre gobernadores e intendentes para recuperar peso político en su interna. Al final del camino, el aparato tradicional ordena.

Es en este contexto de crisis por arriba y descontento por abajo con el peronismo, con la posibilidad cierta de que ese proceso que ya se inició en las grandes barriadas del Gran Buenos Aires se intensifique, que en la izquierda revolucionaria tenemos el desafío de acertar en las tareas y propuestas a llevar adelante. Sin embargo, los Congresos de PTS y PO no estuvieron a la altura de esta necesidad. Navegaron sobre la base de las mismas recetas que limitan al FIT-U, ahondadas con nuevos elementos de electoralismo y autoproclamación.

Congreso del PTS

En el caso de las y los compañeros del PTS, es donde más con claridad se nota un sesgado curso de presión electoral, que lo lleva a publicitar desde hace días como centro y principal resolución adoptada, las precandidaturas presidenciales de Myriam Bregman y Alejandro Vilca y de Del Caño en Bs As, catorce meses antes de las PASO del año próximo.

Este lanzamiento, efectuado sin mediar ningún debate colectivo sobre el tema al interior del FIT-U, refleja tan solo las necesidades propias del PTS y sus urgencias de ingresar a destiempo al debate electoral, ante la notoria falta de protagonismo en los genuinos procesos de la lucha de clases como docentes de San Juan y La Rioja, salud en Río Negro, el plan de lucha del SUTNA y en las grandes movilizaciones de la lucha del movimiento de desocupados.

Los compañeros acompañan su apuro electoral con una alta dosis de autopro-clamación, al decir en una de sus notas en La Izquierda Diario; «Lo que ya es una conquista es el gran peso del PTS y del FITU en la escena política nacional, donde nuestro espacio es una voz ineludible ante cada debate». Pero sucede que hoy el FIT-U y menos el PTS, aparecen como voz ineludible. Somos un frente importante y positivo que valoramos y defendemos que tiene su espacio político conquistado, pero a la vez tiene déficits notorios que nos limitan. Mientras todo el aparato mediático del sistema despliega una campaña para que todo se cocine entre el Frente de Todos, Juntos por el Cambio y los libertarios. Así nuestro frente, que apareció como tercera fuerza nacional en las elecciones pasadas, hoy aparece rezagado en esa disputa política, mientras tampoco tiene estrategia común en la lucha de clases. En vez de tomar nota de todo esto y definir políticas y orientaciones para superar esa situación, el PTS se contenta con adelantar candidaturas y autoproclamarse, sin hacer ni una sola propuesta hacia el conjunto del FIT-U ni hacia los miles de simpatizantes de nuestro frente, ni hacia la base trabajadora y de la juventud que viene descontenta con el gobierno. Solo de manera propagandística convoca a construir «un gran partido revolucionario» que sería el propio. Su realidad actual, de poca inserción obrera y popular y notoria baja en sus niveles de movilización, son consecuencia de este curso donde lo electoral prima y ordena.

Congreso de PO

Por su parte los compañeros del Partido Obrero han sacado un artículo criticando duramente al PTS por haberse lanzado con candidaturas presidenciales. Y más allá de varias consideraciones correctas sobre el tema, como su crítica a la mala ubicación política del PTS ante el debate boleta única, en los hechos en su Congreso PO votó dos vocerías nacionales, Romina del Pla y Gabriel Solano y la de Pitrola en Bs As, lo cual es otro lanzamiento electoral, adornado bajo una campaña nacional con el eje político por un «Movimiento popular bajo banderas socialistas».

El contenido político de la campaña es a la vez equivocado, centrando el eje político de lo resuelto en profundizar una desviación política que parte de sobredimensionar el peso del movimiento piquetero y pretender transformarlo en el eje estratégico del proceso de revolución. Como siempre decimos, la lucha del movimiento de desocupados de la cual somos protagonistas es muy importante y juega un rol muy positivo. Pero no hace falta perder la brújula pretendiendo que ese proceso ocupe un lugar que solo la clase obrera ocupada tiene, en unidad con el movimiento de desocupados y la juventud. La misma brújula pierde PO en el plano internacional a falta de un internacionalismo consciente y militante, que no le permite ni comprender que pasa en Ucrania ni plantearse ser parte activa de la brigada que viaje en pocos días a Nicaragua.

Volviendo sobre la lucha piquetera, nos encontramos en medio de un debate con dos políticas incorrectas; la de PO que ubica equivocadamente al movimiento piquetero por encima del rol estratégico de la clase obrera ocupada; y la del PTS que ignora al movimiento piquetero real y no tiene idea de cómo construirse en las barriadas populares, al tener una política abstencionista y propagandista de una lucha nacida en los grandes bastiones populares.

De eso no se habla

Lo que sí tuvieron de común los dos Congresos, es que en ninguno se debatieron ni resolvieron medidas para fortalecer al FIT-U, ni propuestas para que de conjunto nuestro frente mejore y avance. Orientados por sus propias urgencias y visiones parciales, no salieron de esos eventos propuestas positivas a considerar, ni se debatió sobre varios temas claves para el futuro.

Recordemos que desde el MST en el FIT Unidad propusimos y proponemos que el FIT-U se transforme en algo mucho más profundo que un frente electoral. Que para eso conformemos un gran movimiento político, un partido común de corrientes organizadas que se reúna semanalmente, que debata todos los hechos políticos para buscar darle respuestas comunes. Que debata la intervención en la lucha de clases y en la pelea por la dirección en la clase obrera, los sectores populares y en la juventud.

Además, propusimos y proponemos lanzar una campaña nacional común, con todas y todos los principales referentes, la organización de actos y eventos en todo el país para difundir el programa y el proyecto del FIT-U. Y seguimos proponiendo una campaña común contra Milei y los liberfachos, para demostrar que solo la izquierda anticapitalista y socialista es alternativa al desastre a donde nos llevaron primero el macrismo y ahora el Frente de Todos.

Para fortalecer al FIT-U también proponemos que todo el frente unido, con eje en nuestro programa de fondo, convoque a referentes de la izquierda social, ambiental y de DDHH, a intelectuales y otros sectores que simpatizando con nuestras posiciones bien podrían aportar mucho más, si les abriéramos canales de participación. Todo lo cual sería a favor de agrandar y enriquecer nuestro frente y nuestras posibilidades de llegar con más fuerza sobre millones de trabajadores y la juventud.

Como se ve en las publicaciones posteriores a los dos Congresos, ninguna de estas cosas que son decisivas para un avance del FIT-U las quieren hacer, ni PTS ni PO. Así las cosas, desde ambos eventos se propuso más de lo mismo, en una versión acelerada de prematuro lanzamiento electoral.

Insistimos una vez más en superar esta realidad con un profundo y fraternal debate al interior de nuestro frente. E invitamos a las y los simpatizantes, amigos y votantes del Frente de Izquierda a ser parte del mismo. Seguiremos insistiendo en un camino revolucionario y superador del limitado formato actual del FIT-U. Mientras tanto, en el plano electoral y en el momento que corresponda, tendremos que abordar de conjunto cuales son las mejores candidaturas y los equilibrios y relaciones de fuerza para la integración de las listas. En ese momento pondremos a disposición del FIT-U las candidaturas de Cele Fierro, Alejandro Bodart y de una gran cantidad de compañeras y compañeros a lo largo de todo el país. Y propondremos realizar un debate democrático y la convocatoria a instancias de la militancia para debatir y resolver listas comunes. Y si no se logra un acuerdo, que vayamos a las PASO donde cada quien exponga sus ideas y candidatos, y luego todos juntos demos pelea contra los partidos del sistema en las elecciones generales.

 

 

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Polémica con el PO. La política hacia la burocracia y la preparación del paro nacional https://mst.org.ar/2022/06/16/polemica-con-el-po-la-politica-hacia-la-burocracia-y-la-preparacion-del-paro-nacional/ Thu, 16 Jun 2022 19:50:13 +0000 https://mst.org.ar/?p=31209 En Periodismo de Izquierda con el título “Cartas y reuniones con la burocracia. Así no se construye el paro ni la unidad” (7/6), polemizamos con la equivocada “campaña” por el paro que promueve el PO. Días después, vino la respuesta (“Dime de qué te jactas…” PO web 10/6) en la que, chicanas aparte, el PO ratifica su línea. No se trata de un debate secundario. Hace a un aspecto central de cómo debe intervenir la izquierda revolucionaria en el movimiento obrero.

Escribe: Guillermo Pacagnini

Sin dudas la grave situación del movimiento obrero y popular amerita la convocatoria a un paro y un plan de lucha nacional. Como señalamos en la nota, la burocracia es la responsable fundamental de que no haya un paro nacional desde hace años; ni siquiera una acción que responda a las necesidades obreras, sus reclamos y organización. Pese a ello, están creciendo los conflictos en salud, docentes, el neumático, entre otros, que suman a la caldera social alimentada desde hace semanas por un potente plan de lucha piquetero. Y, más allá de las desigualdades, hay un común denominador: donde no hay una dirección combativa que lo encabece (como en la salud de Río Negro o el Sutna), empiezan a darse fenómenos de desborde y autoorganización, como sucede en los docentes de San Juan y también en La Rioja. No es generalizado aún, pero marca una tendencia frente a una burocracia que, por su integración a los gobiernos, evita que estas luchas confluyan y se genere una dinámica de paro general y facilita que actúen los factores objetivos contrarrestantes que, aunque el PO los ignore, existen y hay que tenerlos en cuenta a la hora de definir una política integral.

Sobre la política hacia la burocracia

Lo correcto es denunciar el rol traidor de la burocracia y exigirle que levante los reclamos de la base y realice acciones. Además, según la etapa de la lucha de clases y cómo se ubique la burocracia, varía la proporción de los componentes de esta fórmula algebraica. Pero, en función de debilitarla, hacer avanzar la movilización y al nuevo activismo, siempre hay que denunciar y exigir.

El PO históricamente ha tenido una orientación unilateral y elabora sus políticas desligadas de la caracterización de la coyuntura y la ubicación de las direcciones traidoras.
Durante décadas se negó a la exigencia y nos criticaba cuando lo hacíamos desde nuestra corriente. Ahora ha pegado un giro copernicano y, casi sin denuncia y de manera acrítica, reclama el paro y… “un congreso de delegados mandatados, ocupados y desocupados” y siembra expectativas en lograrlo con entrevistas a la CGT y a la CTA (la de Godoy, parece que la de Yasky no entra en sus cálculos).

Cuando hubo sectores burocráticos que pasaron a la oposición y articularon movilizaciones, como en 2010 cuando se dividió la CTA, el PO mantuvo una postura sectaria y abstencionista. Nuestra corriente sindical intervino en ese proceso con una política y organización independiente y clasista, disputando el activismo que tenía expectativas en la naciente CTA-A, en sus debates, congresos y movilizaciones con materiales públicos y políticas alternativas. El PO se negó a intervenir en este proceso de unidad de acción y debilitó la posibilidad de articular un polo clasista y antiburocrático a su interior.

Pero cuando la burocracia de los grandes sindicatos y las centrales está integrada al gobierno, lleva años de inacción absoluta y lxs trabajadorxs que luchan se empiezan a autodeterminar y a organizarse de manera independiente, el PO le lava la cara sembrando expectativas en que va a lanzar un paro y a organizar el famoso congreso de ocupados y desocupados. Lejos de “exculpar a la CGT”, como dice el PO, la denunciamos, llamamos a impulsar la organización por abajo y, en ese marco le reclamamos el paro y el plan de lucha.

En su afán polémico y para encubrir su política, el PO recurre a la mentira. Diciendo que nos “subordinamos” a la burocracia al “ingresar a la directiva de CICOP por el oficialismo dominado por el PCR”. Todo falso. Su marginalidad absoluta en el gremio de la salud lo lleva a desconocer (digamos) nuestro rol fundacional y el carácter independiente, combativo y democrático de la CICOP.

Sobre el paro y la unidad

El PO ha hecho de la “campaña por el paro” su leitmotiv del momento. Ya dijimos que agitar el paro es correcto y ayuda a instalar su necesidad. Pero transformar esa política en el eje central junto a las “entrevistas” con la burocracia, se transforma en un atajo propagandístico que no sirve para la construcción del paro. El PO vende humo al decir que ya lo instalaron, que han “colocado al paro activo nacional en la realidad de todo el movimiento obrero, brindando un camino de salida…”. No solo es autoproclamatorio y exagerado, sino equivocado, porque desarma al activismo sobre las tareas que hay que realizar para instalar en sectores importantes del movimiento obrero y sobre todo los que están luchando la denuncia y el reclamo del paro y para prepararlo desde abajo.

También el PO pone como centro al movimiento piquetero para reclamar el paro. Esto es doblemente equivocado ahora que hay un proceso muy importante de lucha barrial y de los desocupados superior al de los sectores obreros en conflicto. Y su articulación con la clase trabajadora y los sectores de lucha potenciaría no solo la pelea de ambos sectores, sino la preparación y la exigencia del paro nacional. Por eso cuando demandamos una política activa de unidad de ocupados y desocupados, comenzando por articular entre el Plenario del Sindicalismo Combativo y la Unidad Piquetera, responden en su nota que “pretendemos que la UP actúe como apéndice del PSC”.

La disputa política no es solo electoral

Una vez más, el PO separa la lucha social de la política. Dicen en su nota: que “nos desvivimos” porque la Unidad Piquetera actúe como apéndice “fundamentalmente del FIT-U…” y que ello es “…de claro corte electoralista”. Hace tiempo que venimos polemizando con esta concepción equivocada que retrasa no solo el desarrollo de la lucha sino el proceso de recambio por una nueva dirección. Por los límites de la lucha sindical y social para lograr el trabajo genuino, el salario acorde a la canasta real y, en definitiva, un plan alternativo obrero y popular que apunte a liquidar el modelo capitalista. Elevar la lucha sindical y social al plano político es imprescindible para que avancen los procesos del movimiento obrero. La unidad de los luchadores y la izquierda se concreta en fortalecer al FIT-U y llevar esta unidad a la lucha de clases y el movimiento obrero. Este debate dista de ser “faccional” como esgrime el PO en su nota. Ni la lucha política no se reduce a lo electoral, como escriben.

Es el PO quien se viene oponiendo a que los temas sindicales y piqueteros se debatan en la Mesa del FIT-U. Un contrasentido ya que los partidos del FIT-U somos los impulsores fundamentales del PSC y de la dirección de varios sindicatos combativos, y una política en común haría avanzar estos procesos. Por ejemplo, para disputar hacia el paro nacional. Si esta articulación se concretara se fortalecería al FIT-U, al activismo clasista y a todas las luchas del movimiento obrero. Separar esta pelea y estas instancias debilita la disputa por una nueva dirección tanto sindical como política. En realidad, separar al FIT Unidad de los procesos de lucha y organización de lxs trabajadorxs y su vanguardia es una concepción no solo sindicalista sino electoralista como la que insiste en implementar el PO.

Reivindicamos el debate en el campo de la izquierda revolucionaria y el sindicalismo combativo. Fraternal, sin chicanas ni tergiversaciones. Para nosotros es vital avanzar en la unidad sindical, social y política para apoyar luchas y al activismo combativo, impulsar asambleas y reuniones de delegados, para preparar y reclamar el paro nacional y el plan de lucha que se necesita. Para estas tareas es clave impulsar la coordinación genuina por lugar y nacionalmente fortalecer y ampliar el PSC, no un congreso organizado por la CGT. Es impulsar con fuerza la lucha del movimiento piquetero independiente, unirla a la lucha de la clase obrera ocupada y unirla a la lucha política junto al FIT-U.

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El FIT-U y la estrategia de la izquierda. Un debate con PO https://mst.org.ar/2022/05/19/el-fit-u-y-la-estrategia-de-la-izquierda-un-debate-con-po/ Thu, 19 May 2022 13:58:22 +0000 https://mst.org.ar/?p=31091 En el reciente acto del Frente de Izquierda Unidad el 1° de Mayo, y en materiales escritos y publicados hacia su próximo Congreso, los compañeros de PO desarrollan sus posiciones y a la vez polemizan, tergiversando el debate, con supuestas posiciones del MST. Abordamos en este material nuestras diferencias de método, de política y de estrategia con PO. Y reiteramos nuestras propuestas socialistas y anticapitalistas para que el FIT-U deje de ser solo un frente electoral y en verdad de un salto positivo a la altura de los desafíos que tenemos.

Escribe: Sergio García

Debatir a fondo entre organizaciones de izquierda, más cuando somos parte de un mismo frente, no solo no tiene nada de malo, sino que es una tarea de mucha importancia, clave para clarificar acuerdos y diferencias, para ajustar la política, precisar propuestas y ver si del choque de opiniones pueden surgir en algunos temas, superaciones comunes. El problema está, cuando en vez de debatir posiciones a fondo, se utiliza el método de inventar, tergiversar o directamente mentir sobre las posiciones en debate.

Lamentablemente, en el debate sobre hacia dónde debe avanzar el FIT-U este método de cambiar las posiciones del otro, es el que usan los compañeros de PO. Lo consideramos muy equivocado, pero no casual. En la historia del Partido Obrero siempre han tenido ese método proveniente de la escuela de Altamira. Evidentemente, la dirección actual de PO rompió con su mentor, pero no con sus malas enseñanzas.

El debate real, sobre el cual PO no hace referencia, es que nuestro partido viene proponiendo insistente y públicamente, en una serie de propuestas para que el Frente de Izquierda Unidad se transforme en algo mucho más fuerte y sólido, con nuestro programa anticapitalista y socialista y hacia el objetivo de fortalecer la lucha por el gobierno de las y los trabajadores y el socialismo.

Sin embargo, los compañeros de PO insisten en evitar ese debate y lo cambian por un debate ficticio sobre la centroizquierda. Por ejemplo, en su discurso en el 1° de Mayo, Gabriel Solano dice; “Recién Alejandro (Bodart) decía que tenemos que escucharnos. Obviamente el punto de partida es escucharnos si no no podemos hablar. Pero la función que yo entiendo que tiene que tener la izquierda es mostrar la capacidad para fusionarse y movilizar el pueblo contra los agentes del capital y su Estado. No lo vamos a solucionar con una ampliación hacia la centroizquierda; no pasa por ahí, porque si lo hiciésemos, y hasta si llegara a dar resultado, dejaríamos de ser el Frente de Izquierda, seríamos otra cosa”.

En el mismo sentido, en su texto de informe a su XXVIII Congreso publicado en Prensa Obrera, dicen que: “Los planteos expuestos por el MST fueron claramente de disolución del FIT-U como bloque político independiente en favor de un frente de colaboración de clases con sectores del centroizquierdismo. A quienes se oponen a esta disolución el MST les achaca el sambenito de “sectarios”. El mal resultado recogido en los principales distritos del país no implica que el MST borre estos planteos, sino que buscará llevarlos adelante por otras vías. Su participación de igual modo en el espacio de la Moratoria de la Deuda y en el FIT-U muestra que tienen huevos puestos en distintas canastas. Para el PO es central explicar el carácter de estas divergencias para evitar que la inevitable lucha de tendencias derive en el liquidacionismo o la desmoralización”.

Cómo puede verse, para no contestar las propuestas reales que estamos proponiendo, PO se limita a mentir sobre lo que proponemos e intentar enchalecar al MST cómo un supuesto propulsor de una ampliación hacia la centroizquierda, algo que no hemos propuesto en ningún lado. PO utiliza la nociva lógica del “miente, miente que algo quedará”. Pero cómo dice otra frase popular, “la mentira tiene patas cortas”. Así que vamos a colocar nuevamente, una a una las verdaderas propuestas que tenemos, llevamos al FIT-U y explicamos públicamente en cada acto como en el reciente 1° de Mayo, y sobre las cuales hasta hoy PO no quiere debatir, porque lleva adelante otra política en el FIT-U, que no escapa al electoralismo, al separar la lucha social y de clases con la lucha política.

Que el FIT-U deje de ser sólo un frente electoral

Algo esencial que proponemos, es que nuestro frente supere los marcos de ser solo un frente electoral. Lo consideramos decisivo y entre quienes somos anticapitalistas y socialistas, debería ser obvio el querer permanentemente avanzar en acuerdos más profundos. Sin embargo, hasta ahora no encontramos respuestas positivas ni de PO ni del resto de los partidos del FIT-U, que privilegian el mantener cierto status quo en el formato del frente. Lo consideramos un grave error político.

Si de verdad queremos dar un salto en la fuerza, solidez e implantación del FIT-U la tarea es lograr una construcción política que permita que nuestro frente debata todos los temas políticos y de la lucha de clases y social, e intervenga con una política común sobre los mismos.

Por eso proponemos avanzar a conformar un gran movimiento político común, o un partido de corrientes o tendencias, que actúe como un partido unificado debatiendo todo para actuar juntos ante cada hecho, y a la vez, que permita que cada corriente mantenga su organización interna, no tenga que disolverse.

Bajado a tierra, queremos que el FIT-U se reúna todas las semanas, tenga su dirección o coordinación nacional. Sus temarios debatan la situación política, las luchas en curso, los temas sindicales, sociales, de la juventud o ambientales. Que en cada caso se debata como intervenir en común y, lógicamente, dónde no hay acuerdo, como por ejemplo en el movimiento piquetero, cada cual desarrolla su política. Pero la primera tarea es que se discuta y se intente llegar a acuerdos, porque así actuaríamos mucho más fuerte como polo de izquierda, por ejemplo, al interior de los sindicatos contra la burocracia.

Nosotros creemos en la construcción de partidos revolucionarios como estrategia fundamental para la revolución socialista, por eso construimos el MST y somos parte de la construcción de la LIS en el plano internacional. Hoy no hay condiciones para un partido revolucionario común entre los partidos del FIT-U porque hay desacuerdos importantes. Pero entre esta realidad y el ser solo un frente electoral, puede haber formatos de frente que sean un avance más profundo, que, sin llegar a ser un partido revolucionario común, sea algo muy superior a lo que tenemos actualmente. Por eso proponemos avanzar a un formato y funcionamiento distinto, que entre otras cosas permitiría hacer experiencias comunes más a fondo y explorar hasta dónde podemos avanzar en sentido socialista y revolucionario.

Unir al FIT-U en la lucha de clases y el movimiento obrero

Si hoy no sucede esto, es porque PO en particular es quien más se opone, por ejemplo, a que los temas sindicales se debatan en la Mesa del FIT-U alegando que son los sindicatos quienes tienen que decidir y no el FIT-U. Pero nadie plantea reemplazar a los sindicatos ni imponerles nada, la propuesta es muy sencilla y necesaria; que los partidos del FIT-U que somos los principales impulsores del PSC y de la dirección de algunos sindicatos y seccionales recuperadas, debatamos ante cada intervención sindical de importancia, para ver si tenemos acuerdos para llevar en común a esos ámbitos. Hacer esto fortalecería al FIT-U, al movimiento sindical clasista y antiburocrático y a la lucha de las y los trabajadores en general; y no hacerlo debilita todos los procesos.

Detrás de la negativa de PO lo que hay en realidad es una lógica electoralista, de separar a nuestro frente por un lado y a las luchas y sindicatos por otro. Y esa lógica tan equivocada es la que debilita la lucha en el movimiento obrero. Por dar un ejemplo reciente que en la última reunión de la Mesa Nacional del FIT-U hicimos notar, es que ante las importantes elecciones docentes de SUTEBA no hubo ni un solo debate en el FIT-U ni una política común de nuestras corrientes sindicales al interior de las listas Multicolor, más bien todo lo contrario. PO actúo en común con corrientes centristas hostiles al FIT-U y desde ese acuerdo trabajó contra los otros tres partidos del FIT-U. Eso es lo que no va más, esas actitudes que parten de no querer que estas cosas se debatan en el FIT-U, para después querer hegemonizar con actitudes burocráticas y sectarias. En este mismo ejemplo, lamentablemente para la lucha docente y para la vanguardia, ahora se retrocedió perdiendo varias seccionales y PO en particular es quien más retrocede. Sacar conclusiones y reflexionar sobre todo esto se hace hoy más necesario.

El FIT-U puede ser más que nuestros cuatros partidos

Esta es otra propuesta que creemos vital, porque hoy el FIT-U se encuentra restringido a los cuatro partidos que lo conformamos. Este formato de frente es una base esencial, que le da una base militante grande y un programa y proyecto claro, pero no puede ser un formato rígido e inamovible, que impida el aporte y la participación de miles que no son parte de nuestros partidos.

Como frente tenemos que dar canales de participación, no dar la imagen de un frente cerrado. Hay valiosas y valiosos compañeros que quieren participar, que fortalecerían nuestro frente si les diéramos un lugar. Precisamente superar el formato de frente electoral significa no ver a nuestros simpatizantes y amigos solo como votantes, sino cómo sujetos activos, que tienen opiniones, ideas, propuestas que pueden fortalecer al FIT-U. Que tanto más fuerte seríamos si abriéramos reuniones o plenarios abiertos para independientes que apoyan al FIT-U.

Lo mismo con sectores de la intelectualidad de izquierda, con referentes sociales, de DDHH, ambientales, de género. Cuantos hay que son simpatizantes o votantes del FIT-U y sin embargo no discutimos nunca ninguna propuesta para que tengan un lugar activo en nuestro frente. Podríamos pensar convocar foros temáticos con personalidades de cada tema, incorporarlos en sus opiniones ante debates de importancia, generar ámbitos entre la dirección del FIT-U y estas personalidades y referentes. Pensar mejor como abrir nuestras listas a referentes que potencien nuestra llegada a nuevos sectores de trabajadores y jóvenes que se van alejando de los viejos partidos.

Estas y otras propuestas se podrían llevar adelante. Pero precisamente, al no ser hoy el FIT-U un frente que actúa permanentemente en común y debatiendo todo, nunca se discuten estas posibilidades políticas ni se piensan en estas cuestiones. Eso hay que cambiar de raíz.

Que se amplíe y convoque sobre la base de nuestro programa

Y junto a todo esto, siempre hay que pensar qué posibilidades reales hay de ampliar el FIT-U. Lamentablemente PO reduce este debate a decir una burda falacia; que nosotros queremos ampliar para hacer un frente de centroizquierda. Como ya dijimos, esa no es nuestra propuesta, por lo cual nuevamente convocamos a PO a debatir lo que está en debate, no inventos ni maniobras.

La crisis política que hay en el país genera gran descontento en la base social del gobierno, en miles de trabajadores y jóvenes desencantados. Posiblemente muchos de ellos apoyarán al FIT-U si nos ven postulándonos políticamente con fuerza. Pero también puede haber referentes sociales o agrupamientos que se muevan a izquierda ¿Qué hacemos con ellos? ¿Ninguna propuesta va a tener el FIT-U? En el propio movimiento piquetero hay agrupaciones que votan al FIT-U y se movilizan con nosotros ¿Nada les vamos a proponer? A otras fuerzas de izquierda anticapitalista que hoy están fuera de nuestro frente; ¿tampoco tenemos nada para proponerle?

Este es el debate real, que no tiene nada que ver con la centroizquierda, sino con el hecho de que al ser nosotros el frente de unidad de la izquierda, la principal fuerza política de izquierda, tenemos la responsabilidad y la oportunidad de ir por mucho más, de convocar, de hacer más fuerte un polo de izquierda anticapitalista y socialista.

Por eso lo peor en este tema es ser formales, rutinarios, temerosos en términos políticos. Si las cuatro fuerzas del FIT-U en común somos claramente la principal fuerza militante y política, si tenemos un claro programa anticapitalista y socialista y la estrategia de un gobierno de las y los trabajadores; con toda esta potencialidad política y militante; ¿por qué tener miedo de convocar, de incorporar otros sectores, de aceptar y debatir otras ideas y propuestas que vengan?

En el fondo de este debate, lo que tenemos no es una propuesta de ampliar a la centroizquierda por parte nuestra, sino una visión electoralista de PO, al negarse a darle al FIT-U ningún carácter permanente, profundo y de intervención común en todos los planos de la lucha de clases y política. Eso refleja una concepción más cercana al reformismo y más lejana de una propuesta revolucionaria, en todo caso es esa posición de PO la que más favorece a la centroizquierda al no querer atraer hacia el FIT-U nuevos sectores, y no las propuestas anticapitalistas y socialistas que hacemos desde el MST para fortalecer de verdad al FIT Unidad.

Sobre otros debates de actualidad: movimiento piquetero y sujeto social

Cómo parte de su debate precongresal y en los eventos del FIT-U PO insiste en la importancia del movimiento piquetero. No tenemos duda de que es un actor importante en estos momentos y por eso somos una de las principales organizaciones del sector, actuando en frente único con el Polo y otras organizaciones, algo que tenemos que seguir haciendo en común y reflejando lo mejor de esta experiencia al interior de nuestro frente. A diferencia del PTS e IS que no tienen ninguna política sobre este fenómeno y solo definiciones propagandistas y sectarias.

Pero hay un debate más de fondo dónde PO se equivoca, como ya lo hizo después de 2001, cuando pretendía darle al movimiento piquetero un carácter de sujeto social central para el desarrollo del proceso revolucionario argentino. Nosotros creemos que hay que impulsar con fuerza la lucha del movimiento piquetero independiente, unirla a la lucha de la clase obrera ocupada y hacerla parte de la lucha política junto al FIT-U, algo que PO omite dentro del frene único piquetero, renegando siempre de la unidad política y el accionar del FIT-U. Pero además seguimos creyendo que el sujeto central de la revolución es la clase obrera ocupada, y por eso no se puede perder esto de vista, aunque muy positivamente hoy haya miles de trabajadoras y trabajadores desocupados organizados en nuestros trabajos barriales y populares, y una parte de ellos incorporados ya como militantes de nuestros partidos. La estrategia de una fuerza revolucionaria es intervenir integralmente en todos los sectores y fenómenos positivos que da la realidad, pero sin perder la definición marxista que define quien es el actor social estratégico en la estructura de la sociedad capitalista. Cuando PO dice que la clave es avanzar en los barrios como en las elecciones pasadas, reduce la estrategia solo al desarrollo de una parte de las posibilidades de avance que tenemos, y sobre todo pierde el norte de las prioridades estratégicas, que nunca deben perderse.

Una última cuestión

Para terminar, hacemos notar que en el texto de PO que citamos al inicio, los compañeros también tergiversan el balance de la última interna del FIT-U, intentando mostrar que el MST tuvo malos resultados. Les recordamos que los datos son algo muy concreto; el MST obtuvo alrededor del 30% de los votos nacionales del FIT-U enfrentando a otra lista de tres partidos. Eso coloca al MST como una realidad muy visible dentro de nuestro frente. Además, en los distritos fundamentales PO fue detrás de las candidaturas del PTS, por su debilidad necesitó hacer eso para no medirse y acompañar desde atrás la lista encabezada por otra fuerza del FIT-U. Esa es la realidad electoral de cada uno, que en todo caso tendrá que debatirse hacia las próximas elecciones.

Allí también tendremos que encarar un debate sobre cómo articular nuestro frente en el plano electoral, qué parámetros tomar para que haya listas bien representativas que fortalezcan la lucha política en las elecciones. Dejar de privilegiar, como PO viene haciendo en común con el PTS, un método electoralista de tomar solo en cuenta acuerdos de años atrás, o reducir el debate a algunas encuestas o focus group. Se trata de tomar realmente la integralidad de cada fuerza, su peso político, su inserción social, gremial, estudiantil, barrial, su capacidad de movilización, algo clave para un proyecto revolucionario. Abrirnos también a utilizar métodos democráticos y asamblearios que pueden impulsarse para ver la realidad y las relaciones de fuerza, o incluso si fuera necesario organizar nosotros como frente, internas abiertas en todo el país. Sobre todo esto, tendremos que debatir previo a las elecciones.

Mientras tanto salgamos con fuerza a postular a nuestro frente. Volvemos a insistir en la necesidad de lanzar nuevas campañas políticas comunes, giras nacionales de los principales referentes, actos en todo el país, apoyo común a las luchas en curso, y un enfrentamiento desde el FIT-U en todos los planos a los libertarios y antipiqueteros, a los Milei y todos los liberfachos que quieren crecer. Organicemos miles y miles desde la izquierda contra ese proyecto reaccionario y postulemos el nuestro frente a la juventud y millones de trabajadoras y trabajadores.

 

 

 

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Ucrania: el PO le cede a Putin, en otra muestra de nacional-trotskismo https://mst.org.ar/2022/05/04/ucrania-el-po-le-cede-a-putin-en-otra-muestra-de-nacional-trotskismo/ Wed, 04 May 2022 21:35:09 +0000 https://mst.org.ar/?p=31077 Escribe: Nicolás Zuttión

En el acto del 1° de Mayo en Plaza de Mayo, el debate sobre la guerra Rusia-Ucrania estuvo presente. Izquierda Socialista minimiza la injerencia imperialista de la OTAN y el PTS omite todo apoyo a la legítima resistencia del pueblo ucraniano ante la invasión de las tropas rusa, creemos erradas ambas posturas. Sin embargo, la mayor equivocación la comete el Partido Obrero. Su dirigente Gabriel Solano reafirmó una política pro-campista, es decir funcional al imperialismo ruso que lidera Putin.

“Los bandos que se enfrentan en esta guerra son todos reaccionarios”, lanzó Solano. Desde ya, lo es la imperialista OTAN. El problema es que el PO define al gobierno de Putin como apenas “restauracionista”. Error: hace rato que en Rusia se restauró el capitalismo, sus empresas actúan en todo el mundo, es la segunda potencia militar del planeta y encima busca expandirse y controlar a los países de la ex URSS, ahora invadiendo a Ucrania. O sea, Rusia es imperialista.

Compartimos obviamente su denuncia al plan de ampliar la OTAN sobre Europa del Este, así como también el refuerzo en los presupuestos militares que hacen las potencias imperialistas occidentales. Pero el PO invierte las cargas del actual conflicto bélico. El rol de la OTAN no obvia la co-responsabilidad del imperialismo ruso y su nefasto ataque militar expansionista. Además, nazismo hay en muchos países y a nadie se le ocurre justificar una invasión militar a otro país por eso, como hace Putin. No es hoy “el pueblo ucraniano usado como carne de cañón” quien invade Rusia, sino que es el ejército de esa potencia quien avasalla el derecho democrático del pueblo de Ucrania a su autodeterminación.

La postura campista del PO es reaccionaria hacia esa lucha por la autodeterminación nacional, principio que Lenin y Trotsky defendieron y aplicaron siempre desde la Rusia bolchevique hacia Ucrania. Ese grave error es otra expresión del arraigado nacional-trotskismo del PO, que desde la Argentina, a miles de kilómetros, desconoce la realidad concreta de lo que sucede, carente de toda visión internacionalista. Mientras que el verdadero trotskismo es siempre sinónimo de internacionalismo, la mirada unilateral y nacional de Solano y del PO conserva la marca de origen de su antiguo dirigente Jorge Altamira. Y es para tapar esa gruesa falencia que encima Solano lanza calumnias absurdas, como que el MST pretende ampliar el FIT Unidad hacia la centroizquierda.

Pero pueblo, gobierno y Estado son categorías diferentes para discernir la política revolucionaria de cualquier marxista y más aún del trotskismo. Por eso, comprender estos elementos básicos de la realidad y alentar la resistencia del pueblo trabajador ucraniano no es tampoco, como mal denuncia Solano, estar a favor de Zelensky. Ni nuestros compañeros de la Liga Socialista Ucraniana y del sindicato independiente Zjist Pratsi (Defensa del Trabajo), ni el MST ni toda la Liga Internacional Socialista, tenemos la más mínima confianza en ese gobierno ucraniano ajustador, sirviente de la OTAN, el FMI y el imperialismo occidental. Al revés: lo denunciamos.

Una política revolucionaria hacia el actual conflicto debe integrar el repudio a Putin y su invasión, a la OTAN y su extensión, y el apoyo a la resistencia del pueblo ucraniano y su derecho a decidir su propio destino. Esto es parte de un programa de transición por un gobierno de los trabajadores y el socialismo en Ucrania, hacia una Federación Libre de Repúblicas Socialistas en todo el territorio de la ex URSS y toda Europa. Lamentablemente, la postura campista y nacional-trotskista del PO le capitula a Putin y al imperialismo ruso.

 

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Polémica con PO. De imperialismos que no, de nacionaltrotskismo que sí y otras yerbas https://mst.org.ar/2022/03/10/polemica-con-po-de-imperialismos-que-no-de-nacionaltrotskismo-que-si-y-otras-yerbas/ Thu, 10 Mar 2022 19:53:09 +0000 https://mst.org.ar/?p=30830 Casi la única coincidencia, más bien obvia, con PO sobre la situación en Ucrania, es que es un proceso que divide aguas en la izquierda mundial. A partir de ahí, tenemos visiones distintas sobre la naturaleza del conflicto, el carácter de Rusia y por defecto, la política de los socialistas revolucionarios para la región. De nuestra parte, polemizamos, a partir de la elaboración internacional de la LIS, con implantación militante en Ucrania a través de dirigentes obreros de sindicatos independientes y la Liga Socialista Ucraniana.

Escribe: Mariano Rosa

La posición del Partido Obrero sobre este tema tiene los siguientes puntos a resaltar, para nosotros totalmente equivocados y que lo desliza hacia una posición semi-campista de apoyo a Putin, objetivamente:

Cataloga como inter-imperialista la guerra en Ucrania. Esto significa que Rusia como potencia ataca a Ucrania, que en definitiva “es” la OTAN.
Denuncia, por lo tanto, en primer lugar, a la OTAN, no a Putin y su invasión.
Caracteriza a Putin como “burócrata restauracionista” y no como gobierno burgués e imperialista.
De todo lo anterior, la tarea para las masas ucranianas sería luchar por la derrota militar de Ucrania, ergo, el triunfo militar de Putin.

Las cuatro afirmaciones nos parecen equivocadas, y efectivamente tienen como deriva una posición que, de hecho, embellece a Putin frente a la OTAN, en lugar de construir desde las necesidades inmediatas de las masas ucranianas una posición independiente de todo campo imperialista o burgués. Es decir: una tercera posición socialista, revolucionaria, obrera e internacionalista.

¿Ucrania imperialista? El punto de partida de una política revolucionaria

Por supuesto: la definición del carácter de la guerra en curso es decisivo para la ubicación de los revolucionarios. El PO insiste en definir que Ucrania desde 2014 en adelante, después del Euro-Maidán, que PO caracteriza como “golpe”, todo lo que vino fue la consumación de una especie de protectorado de la OTAN y que, en definitiva, Ucrania como país y su gobierno, son la OTAN. En la realidad existe una paleta de matices importantes para definir concretamente una situación dada. Es lógico que, a la distancia (desde Argentina), y sin tener implantación obrera y militante en la zona, una fuerza nacional pueda caer en unilateralidades. Pero la realidad es que Ucrania es una semicolonia (lo era ya en 2014 con Yanukovich, al que PO de hecho presenta como “progresivo”), y su gobierno es burgués pro-imperialista, de un país (repito) semicolonial. Por lo tanto, el carácter de la invasión rusa, como país imperialista (en otro artículo se explica ese aspecto), es la agresión de un país capitalista más fuerte con aspiraciones expansionistas-imperiales, sobre un país semicolonial en condiciones de inferioridad. Sin partir de este punto, toda la política se distorsiona y no hay ninguna chance para los socialistas revolucionarios de dialogar con las masas ucranianas. No estamos frente a un debate académico o abstracto sin consecuencias prácticas. Para la clase obrera y las masas pobres de Ucrania, las bombas y los blindados rusos son muy concretos, las bajas civiles también y, por lo tanto, si el punto de partida no es ponernos de su lado para respaldar el rechazo a la invasión de Putin, francamente no hay nada más que hablar. De hecho, si no es esa posición, entonces la contraria sería promover el triunfo de la invasión imperialista que vendría a significar un “mal menor” frente a la OTAN. Directamente absurdo para la experiencia directa del pueblo trabajador ucraniano. Efectivamente, el rol de Zelensky en el conflicto, quedarse y presumir de gran “líder nacional”, siembra profunda confusión en el pueblo de Ucrania. Pero, para mejor combatirlo, duramente y desde ahora, lo primero es partir del rechazo a la invasión, por el retiro de las tropas rusas. No resulta fácil imaginarse a nuestros camaradas ucranianos, al frente de refugios anti-misiles en Kiev, explicando que en realidad no son los tanques rusos el peligro inmediato, sino la OTAN, que por otra parte no tiene bases militares en Ucrania, ni quiere intervenir militarmente, sino que apoya a un gobierno pro-imperialista como en muchos países del mundo. Por lo tanto, la posición de PO en Ucrania significa lisa y llanamente, ser pro-Putin.

Con las masas ucranianas, contra la invasión imperialista y denunciando a la OTAN

Lo desafiante, difícil, pero elemental para el internacionalismo militante, es construir una posición independiente de todos los campos imperialistas y burgueses que intervienen. Esto, claro, partiendo de las necesidades inmediatas de la clase obrera y el pueblo pobre del país agredido. Y a la vez, claro, se trata de levantar esa posición sin ninguna confianza en el gobierno de Zelensky, ni mucho menos en la OTAN, respecto de la cual solo cabe exigir el retiro total de Europa del Este. Sin embargo, el llamado al “derrotismo revolucionario”, que sería la línea de PO para Ucrania, supone bregar (en esto la política tiene consecuencias), por el triunfo de Putin. Entonces: ¿pone en mejores condiciones al movimiento de masas ucraniano para luchar contra la OTAN y por una salida independiente de clase el triunfo de Putin? ¿Cuáles serían los beneficios progresivos de un sometimiento a Rusia? En realidad, el pueblo de Ucrania hoy no lucha por el gobierno de la OTAN en su país, su enemigo inmediato es otro imperialismo: el ruso, por otro lado, histórico como factor gravitante en su “espacio vital” (desde el Zarismo, pasando por Stalin, hasta hoy). Por lo tanto, ser los mejores militantes para lograr el retiro de las tropas rusas, como aspiración y necesidad inmediata-concreta de las masas de Ucrania, pone a los socialistas en mejores condiciones de autoridad para desplegar todo el programa transicional para la región: contra la OTAN, por la autodeterminación de las regiones del sureste del país (sin tropas de Putin, ni de la OTAN), y luchar por un gobierno obrero y una federación de repúblicas socialistas y democráticas de todo el Este.

La LIS en el conflicto, la LIS en el mundo

Desde el minuto cero, de hecho desde antes del inicio de la invasión, la Liga Internacional Socialista elaboró una política integral que respondió a todos los debates en curso:

La amenaza de Putin
El carácter pro-OTAN del gobierno de Zelensky
El rol hipócrita de la OTAN, facilitador de la ofensiva de Putin
El conflicto con las regiones del sureste del país

Nuestro llamado, desde el principio, a poner en pie un movimiento internacional que rechace la invasión, que apoye al pueblo de Ucrania, que desenmascare a la OTAN y que levante una posición independiente, revolucionaria e internacionalista. Tenemos el orgullo de contar con valientes dirigentes obreros y militantes en Ucrania, en Bielorrusia y en Rusia, que levantan de un lado y otro de las fronteras nacionales las mismas banderas del internacionalismo militante. Nuestras camaradas en Bielorrusia estuvieron en la primera línea de la rebelión contra Lukashenko, en cuya salvaje represión colaboró Putin. En Rusia, el activismo de la LIS promueve protestas contra su propio gobierno imperialista, incluso sufriendo la cárcel por esa coherencia. Y en todo el mundo impulsamos acciones unitarias a embajadas y consulados, promoviendo en sindicatos, centros de estudiantes y movimientos sociales la movilización por estas causas. Este es el sentido concreto del internacionalismo que practicamos desde la LIS, y
el MST, su sección argentina.

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Una posición equivocada del PO que debilita al FIT-U https://mst.org.ar/2020/08/19/una-posicion-equivocada-del-po-que-debilita-al-fit-u/ Wed, 19 Aug 2020 13:59:31 +0000 https://mst.org.ar/?p=26030 Escribe: Sergio García

Como parte del debate desarrollado en la mesa del FIT-U, en el plenario del sindicalismo combativo y en los balances públicos posteriores, se hizo referencia a la propuesta del MST de que el FIT-U y la izquierda seamos parte, junto al sindicalismo combativo, de la convocatoria a una gran jornada de lucha unitaria. Los compañeros de PO rechazan esto y argumentan que es «electoralismo». Es un profundo error de PO. Dejamos nuestra opinión.

Desde el MST venimos insistiendo en la necesidad política de que nuestro frente aparezca con fuerza en el escenario nacional, como una potente tercera voz y alternativa frente a la derecha y al gobierno, y ayudando a que surja una gran acción nacional de todos los sectores en lucha. Una poderosa convocatoria unitaria, autoconvocada del sindicalismo combativo y la izquierda, los movimientos piqueteros, de DDHH, el movimiento de mujeres y la juventud. Sería una gran iniciativa donde el FIT-U sería impulsor, como corresponde a una fuerza política que quiere ser alternativa frente a millones de trabajadores, sectores populares y la juventud. La acción del 17A de la derecha que intentó aparecer cómo la única opción al gobierno reactualiza este debate, ya que una vez más desde la izquierda no aparecimos con fuerza en el primer plano político nacional.

Sobre este tema, en el balance público del Partido Obrero tras el plenario del sindicalismo combativo se dice lo siguiente: «Un sector de los participantes planteó que la jornada nacional convocada por los sindicatos clasistas debía ser convocada en común por la izquierda, concretamente el FIT-U (…) La Coordinadora Sindical Clasista la rechazó desde una posición política histórica del trotskismo. Los sindicatos recuperados agrupan a la masa de sus afiliados y tienen precisamente la virtud de agrupar al conjunto de la rama que representan y luchar con la masa de los compañeros cuando hay disposición para ello. Pero porque representan a la totalidad de los afiliados, no pueden convocar como brazos de la izquierda que es a ojos vista minoritaria todavía en la base del movimiento obrero (…) Por otro lado su contenido es profundamente electoralista (…) De nada sirve una sustitución que no corresponde del papel de los sindicatos clasistas que deben tomar en sus manos la lucha, y colocar al PSC como canal de organización de los trabajadores que en todos los gremios chocan todos los días con la entrega de la burocracia sindical, pero que están muy lejos de haber adherido a las posturas de la izquierda en plano político».(1)

Las definiciones expresadas son equivocadas y lejos están de pretender ser «la posición histórica del trotskismo». En realidad son enunciaciones emparentadas al economicismo de principio de siglo XX y al sindicalismo que actúa en sindicatos para impedir el avance de la izquierda. Suena un poco insólito que una fuerza política que integra el FIT-U y se define trotskista diga que es equivocado que la izquierda y el FIT-U convoquen a la lucha junto a los sindicatos y otros sectores sociales. Parece increíble, pero es real.

Una forma electoralista de razonar

Tanto en el texto citado, en intervenciones del plenario y en la mesa del FIT-U, PO nos dice que proponer que la «izquierda» convoque es «electoralismo». En realidad la sola mención del tema muestra lo contrario; los compañeros de PO tienen una visión signada por lo electoral, por eso su razonamiento parte de creer que la palabra «izquierda» y «elecciones» son dos conceptos unidos, cuando no es así.

Nuestra propuesta es muy clara: proponemos que la izquierda y el FIT-U sean parte fundamental de la convocatoria a una jornada de lucha unitaria junto al sindicalismo combativo. No tiene eso nada que ver con electoralismo. Y tiene mucho que ver con la necesidad política de postular al FIT-U y de intentar que supere el limitado horizonte electoral. Algo que nunca va a suceder, sino somos protagonistas de las luchas centrales, si no actuamos juntos en la lucha de clases, sino damos pelea política en todos los ámbitos y sectores sociales. Nuestra propuesta es de lucha, es revolucionaria, de clase y está al servicio de que la izquierda y nuestro frente en particular, aparezcamos disputando políticamente en todos lados, incluido en la calle. Al negarse a esto, es PO quien expresa una política electoralista, colocando a la izquierda en el limitado rol de actuar solo en el plano electoral e impidiendo que aparezcamos protagonizando, en forma unitaria, la lucha hoy. Porque según PO los que luchan son otros, los sindicatos y afiliados en general. Algo que además de equivocado es irreal, ya que hay muchas luchas que se dan por fuera de los sindicatos, que en general en nuestro país, dejan mucho que desear.

Como parte del mismo error PO agrega: «pretender poner a los candidatos del FIT al frente de una movilización a la que se convoca a las organizaciones de trabajadores como telón de fondo es electoralista y de aparato». Compañeros, dejen de analizar todo a través de un prisma electoral y de candidatos. Proponemos que el FIT-U con todas y todos sus referentes seamos parte de una jornada de lucha unitaria, sin ir delante ni detrás de nadie, siendo actores claves en su impulso, como debe ser el rol de los partidos y referentes de la izquierda socialista y anticapitalista, es nuestro deber estar en las luchas, impulsarlas, ayudar a coordinarlas. Dejen de creer que los dirigentes de izquierda son solo «candidatos» que nada tienen que ver con las jornadas de lucha. Sería importante para tener una estrategia revolucionaria y no electoral.

Ceder por partida doble

La falsa concepción que tienen los compañeros en los hechos conduce a dos formas de ceder posiciones, en lo político y en lo sindical. Una sobre el gobierno, ya que se obstaculiza desde el propio seno de nuestro frente, que aparezcamos con fuerza en el escenario político nacional. Cuando el aparato político del gobierno le dice a sus bases que «hacen lo que pueden» que afuera «solo está la derecha», lo único positivo sería que la izquierda desmienta eso apareciendo con fuerza. Al no hacerlo le facilitamos al gobierno sus falsos argumentos por la vía de auto-invisibilizarnos. La negativa de PO a postular de verdad al FIT-U tiene la consecuencia de favorecer la posición del gobierno y permitir que la derecha sea vista como la única oposición.

A la vez PO dice sobre los sindicatos: «porque representan a la totalidad de los afiliados, no pueden convocar como brazos de la izquierda que es a ojos vista minoritaria todavía en la base del movimiento obrero». Con ese argumento se le capitula a las direcciones burocráticas y se cede a la conciencia de las capas más atrasadas de nuestra clase. Desde ya que un sindicato agrupa a todos, pero hacemos tan solo una pregunta: ¿por qué eso impediría que llevemos las propuestas de la izquierda a la base? ¿En donde el trotskismo enseñó que no hay que llevar nuestras convocatorias y tratar de convencer a los trabajadores? Esa posición es una deformación equivocada, sindicalista y de no disputa política, un error de PO que retrasa la posibilidad de que la izquierda avance.

La izquierda revolucionaria en la clase obrera

PO dice que lo sindical y lo político son cosas separadas y que eso representa la «política histórica del trotskismo». No es así. Hay enorme cantidad de ejemplos históricos y escritos que lo desmienten. Recordamos que Trotsky en los debates sindicales sobre cómo ganar influencia decía: «el criterio principal es la influencia general del partido sobre la clase obrera, que se mide por la circulación de la prensa comunista, la concurrencia a actos del partido, el número de votos obtenidos en las elecciones y, lo que es especialmente importante, el número de obreros y obreras que responden activamente a los llamamientos del partido a la lucha».(2) La posición de Trotsky era la de poner al partido y a la izquierda a la vanguardia del llamado a luchar no le daba un rol electoral, sino que de daba «especial importancia» a ver cuántos responden nuestros llamamientos.

Y a la vez agregaba: «Los que en principio contraponen autonomía sindical a dirección del Partido Comunista están contraponiendo –quiéranlo o no– al sector proletario más atrasado con la vanguardia de la clase obrera… La ideología de la independencia sindical no tiene nada en común con las ideas y sentimientos del proletariado como clase. Si el partido, mediante su dirección, es capaz de garantizar una política correcta, clara y firme en los sindicatos, a ningún obrero se le ocurrirá rebelarse contra la dirección del partido. Lo prueba la experiencia histórica de los bolcheviques… La tarea principal de un verdadero partido del proletariado consiste en ponerse a la cabeza de las masas trabajadoras, organizadas o no en los sindicatos» (ídem).

Para finalizar, recordamos también que hablando sobre el Frente Único, Trotsky decía lo siguiente: «Es precisamente en el curso de la lucha que el conjunto de las masas debe aprender por experiencia que nosotros luchamos mejor que los demás, que vemos mejor, que somos más audaces y resueltos. De esta forma, nos acercamos cada vez más a la conquista del Frente Único revolucionario (…) El Partido puede ganar influencia en la vida de los sindicatos si sus militantes trabajan en los sindicatos y llevan ahí el punto de vista del Partido».(3)

Compañeros de PO; es hora terminar el inmovilismo político y dejar de lado las visiones sindicalistas que vienen impidiendo que salgamos en común a postular con fuerza a nuestro frente en la vida política y en la luchas. No puede haber una división artificial entre lo político y lo sindical, sino una estrategia única que debe aplicarse sin demora y con fuerza hacia una gran jornada del sindicalismo combativo, la izquierda y otros sectores en lucha. Esa es nuestra propuesta.

(1) Prensa Obrera, 14/8.
(2) Comunismo y sindicalismo, León Trotsky.
(3) Las tácticas del Frente Único, León Trotsky.

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Debate con el PO y la Coordinadora Sindical Clasista. La izquierda ante el movimiento obrero https://mst.org.ar/2020/08/19/debate-con-el-po-y-la-coordinadora-sindical-clasista-la-izquierda-ante-el-movimiento-obrero/ Wed, 19 Aug 2020 13:58:00 +0000 https://mst.org.ar/?p=26033 La discusión sobre qué jornada de lucha convocar, colocó nuevamente un debate que ya es recurrente con el PO y la CSC: cómo debe intervenir la izquierda revolucionaria en los sindicatos. La visión regresiva y sindicalista del PO no ayuda a fortalecer el FIT Unidad y tampoco el Plenario del Sindicalismo Combativo para que se desarrolle como un polo de referencia para disputar la dirección.

Escribe: Guillermo Pacagnini. Dirigente del MST y de la Mesa Nacional del PSC

La intervención de varios dirigentes de la CSC(1) así como el balance publicado en Prensa Obrera(2), fueron harto elocuentes respecto de esta concepción economicista y abstencionista, planteando no solamente que es equivocado unir al sindicalismo combativo y la izquierda en una acción, sino que lo correcto es la separación de la izquierda de la pelea en los sindicatos.

Para Romina del Plá, una acción conjunta del sindicalismo combativo y la izquierda sería «un conglomerado indeterminado». Para Ileana Celotto, que tildó de «electoralista» nuestra propuesta, hay que trazar una línea divisoria: «el FITU deberá hacer por su lado su convocatoria política, pero en los sindicatos aquí reunidos tenemos la responsabilidad de impulsar la lucha para frenar… a la burguesía fondomonetarista». O sea, se hace política aparte y en las elecciones, y a la burguesía se la enfrenta… con la lucha sindical. Para el dirigente santacruceño Miguel Del Plá el abstencionismo está a la orden del día: no hay ninguna pelea que dar en los sindicatos porque «la izquierda siempre está… somos todos militantes de izquierda… las banderas de izquierda no faltan nunca en las marchas». Además diluir a la izquierda aclaró que su rol se debe limitar a «participar acompañando» a las organizaciones sindicales.

Para Chiquito Belliboni «el gobierno de los trabajadores se va a dar sobre la base de la profundización de la lucha de clases, no de que difundamos que somos de izquierda por la fábrica…eso servirá para una elección… pero no va a servir de ninguna manera para impulsar el desarrollo de la lucha de clases…no lo tenemos planteado como necesidad para el desarrollo de la clase obrera…».

En síntesis, el PO tiene una lógica común: postular a la izquierda en el movimiento obrero y sus organismos siempre es hacer política electoral. La izquierda debe subordinarse a los sindicatos como si la organización gremial fuese la expresión mayor de la conciencia y las demandas estratégicas de la clase trabajadora para su emancipación.

Lucha sindical y lucha política: nuevo viejo debate

La postura de PO nos lleva a reeditar debates transitados en los albores del desarrollo de la clase obrera: los trabajadores deben limitarse a lucha económica en los sindicatos; el sindicalismo y la política deberían marchar por carriles separados; la política para los políticos y el sindicalismo para los obreros. Un debate en la historia del movimiento revolucionario primero con el oportunismo anarquista, luego con el reformismo socialista. La Primera Internacional ya había sentenciado que predicarles la abstención política a los obreros era «arrojarlos a los brazos de la política burguesa».(3) También Lenin le dedicó una buena parte del Qué hacer a advertir sobre la lucha sindical y la lucha política, sobre el carácter político que hay que imprimirle a la lucha económica.
Asimismo la III Internacional marcó con claridad cuál debe ser la estrategia de los revolucionarios en los sindicatos: «es importante que los comunistas de todos los países formen parte de los sindicatos para convertirlos en órganos conscientes para la liquidación del régimen capitalista y el triunfo del comunismo (…) Sólo de esta forma será posible apartar de los sindicatos a sus líderes oportunistas, poner a los comunistas en la dirección y hacer de estas organizaciones un arma de la lucha revolucionaria por el comunismo (…)».

Contrariamente a lo que opina el PO, Lenin nos decía que la lucha económica del proletariado se transforma en lucha política, mucho más rápidamente en esta época de decadencia capitalista. Y que los revolucionarios «deben tender a realizar, en la medida de lo posible, una unión perfecta entre los sindicatos y el partido comunista, subordinándolos a este último, vanguardia de la revolución».(4)

En nuestro país la historia del movimiento obrero demostró también una ley de hierro: la indisoluble unidad entre el desarrollo de la dirección sindical con los recambios en su dirección política. Y la necesidad de los revolucionarios de disputar esa dirección. Las corrientes anarquistas primero, socialistas reformistas luego, no estuvieron a la altura. Menos el PC que con sus traiciones a las luchas obreras posibilitaron que se entronicen el peronismo y su burocracia sindical. Y justamente en nuestro país fueron el peronismo y su burocracia sindical quienes instituyeron esa nefasta premisa de que “no se hace política en los sindicatos”, para instaurar la cultura del pensamiento único.

Las corrientes centristas o del «clasismo» de los setenta, también educaron a la clase en que no había que hacer política y terminaron, frustrando a camadas enteras de activistas y entregando a direcciones burguesas como el peronismo la dirección del movimiento obrero y abortando los procesos de recambio sindical.

Por eso, esta postura del PO tiende a repetir estas experiencias que llevaron a un callejón sin salida a valiosas camadas de activistas. No se pueden reproducir argumentos similares a los de la burocracia del PJ, que apela al atraso político de la clase para frenar todo avance de la izquierda. Eso no ayuda en nada al sindicalismo combativo y a la pelea por una nueva dirección clasista y combativa.

La posición histórica del trotskismo

Daniel Sierra, en el balance escrito del PO, remata diciendo que: «La Coordinadora Sindical Clasista la rechazó desde una posición política histórica del trotskismo. (…) porque representan a la totalidad de los afiliados, no pueden convocar como brazos de la izquierda que es a ojos vista minoritaria todavía en la base del movimiento obrero… Justificando que «los gremios chocan todos los días con la entrega de la burocracia sindical, pero que están muy lejos de haber adherido a las posturas de la izquierda en plano político».

Sin embargo, Trotsky aconseja lo contrario. En primer lugar, recordando que los sindicatos en esta época de decadencia, tienen muy limitado su rol de promover las luchas económicas que ostentaban en la etapa de desarrollo capitalista. «Los sindicatos actualmente no pueden ser simplemente los órganos democráticos que eran en la época del capitalismo libre y ya no pueden ser políticamente neutrales, o sea limitarse a servir a las necesidades cotidianas de la clase obrera. Ya no pueden ser anarquistas, es decir que ya no pueden ignorar la influencia decisiva del estado en la vida del pueblo y de las clases. Ya no pueden ser reformistas, porque las condiciones objetivas no dan cabida a ninguna reforma seria y duradera. Los sindicatos de nuestro tiempo pueden servir como herramientas secundarias del capitalismo imperialista para la subordinación y adoctrinamiento de los obreros y para frenar la revolución, o bien convertirse, por el contrario, en las herramientas del movimiento revolucionario del proletariado. La neutralidad de los sindicatos es total e irreversiblemente cosa del pasado. Ha desaparecido junto con la libre democracia burguesa.(5)

El PO diluye el rol de la izquierda que simplemente «siempre está», y, también en las antípodas de lo planteado por Trotsky, lo supeditan a las supuestas orgánicas de sindicatos del PSC. De esta manera no solo se abstienen y reniegan de la disputa para que la izquierda revolucionaria dirija efectivamente los sindicatos recuperados. También implica la renuncia a la pelea estratégica por un gobierno de trabajadores que no es meramente sindical, ni requiere de una etapa previa de pelea económica.

Una vez más… ¿Qué hacer?

Pelear por una política correcta de la izquierda en el movimiento obrero es clave para impulsar una alternativa política, para disputar la dirección y desarrollar los sindicatos como órganos de poder. Revisar la historia del movimiento revolucionario y desoír los consejos de Trotsky, debilitan a la izquierda y al PSC, al dejarle el terreno libre al peronismo en sus variantes u otras ideologías que son funcionales a la burocracia y las direcciones burguesas.

Sin dudas intervenir en la vida interna de un sindicato es en función de disputar su dirección. Por eso, además de las propuestas inmediatas o salariales, hay que llevar y disputar por el programa y además hay que pelear contra las tendencias más atrasadas y no cederles como propone PO. Por supuesto que partimos del hecho de que en los sindicatos hay todo tipo de sectores y opiniones políticas, eso no se puede negar. Por el contrario implica la necesidad de democratizar su vida interna, cambiar sus estatutos y permitir que todas las corrientes reales se expresen proporcionalmente al apoyo que tienen en la base, en la dirección del sindicato y en todos sus organismos. Así sí se defiende la democracia obrera. Y no creyendo que respetamos a la base y su diversidad de opiniones, por no llevarles y proponerles que apoyen las propuestas de la izquierda.

Hacer política, lejos de «aparatear», como difunden las corrientes pequeñoburguesas o burocráticas, es fundamental para desarrollar la lucha hasta el final, dando una perspectiva desde el programa y desde la organización revolucionaria. En ese sentido no se puede enfrentar a las corrientes burocráticas cuya campaña preferencial contra la izquierda es decir que «viene a hacer política», reproduciendo sus métodos y argumentos. Eso desarma por completo al activismo que quiere enfrentar y derrotar a la burocracia.

Ganar la mayoría de la conducción formal de un sindicato, no significa que automáticamente se coronan con el rótulo de clasistas, como opina el PO. Es un paso importante, pero es una primera fase, la de «recuperación». Para avanzar hay que disputar, ganar para la izquierda, su programa y acciones a esos organismos. Y ganarlos para un modelo sindical democrático. Hacer lo opuesto, adaptarse al aparato, cederle a lo más atrasado para «cuidar» el coto de caza y reproducir los vicios del viejo sindicalismo es funcional a la burocracia y a las direcciones variopintas de turno del peronismo o de las corrientes reformistas.

Estos debates son fundamentales. Porque si el Plenario del Sindicalismo Combativo, que hoy es predominantemente un frente único de las tendencias de la izquierda clasista, no pelea ni siquiera en los pocos organismos sindicales que hoy adhieren y les cede a las tendencias centristas y burocráticas que actúan a su interior, va a ser muy difícil ganar nuevos sindicatos y avanzar hacia un polo de reagrupamiento antiburocrático que pueda disputar.

Asimismo, el PSC lejos de una postura apolítica, es bueno que colabore, como uno de los objetivos, en fortalecer desde su peso sindical al Frente de Izquierda Unidad en el terreno político. Son tareas combinadas y relacionadas, no separadas y antagónicas. La izquierda y el sindicalismo combativo deben postularse en confluencia, en un gran polo alternativo, como una tercera opción que enfrente al gobierno del PJ y a la derecha.

(1) Desgrabaciones de dirigentes de la Coordinadora Sindical Clasista (PO) en el Plenario del sindicalismo combativo online del 12/8/20.
(2) Prensa Obrera 14/8/20.
(3) Conferencia de la I Internacional, Londres, 1871.
(4) Tesis del 2do congreso de la III Internacional,1920.
(5) Trotsky, Los sindicatos en la época de transición, 1938.

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Sobre la crisis en el Partido Obrero https://mst.org.ar/2019/07/04/crisis-en-partido-obrero/ Thu, 04 Jul 2019 21:52:46 +0000 https://mst.org.ar/?p=18853 Desde hace días ha tomado estado público la crisis y ruptura de PO. Adelantamos una primera opinión al respecto.

Un primer dato es que no es la única en el movimiento trotskista, ya que vivimos un período donde se están manifestando en distintos países, crisis importantes de distintas organizaciones, como reflejo de las malas respuestas políticas y metodológicas que sus direcciones están dando, ante los problemas y diferencias planteados. Pronto escribiremos en profundidad sobre estas cuestiones.

En varios de esos ejemplos los debates electorales, equivocadamente, han sido motivo de estas crisis. El caso de PO también tiene que ver con esto, ya que es evidente que los debates de Altamira con la mayoría actual vienen sucediendo desde la derrota de PO en la interna del FIT de 2015 y su corrimiento desde entonces como principal figura política de PO. Es evidente que este hecho es esencial y luego se suman toda una serie de debates, pero está muy claro que una ruptura y crisis de semejante magnitud no puede explicarse por diferencias en torno a la consigna “fuera Macri” o a la utilización de “asamblea constituyente”. La crisis se da por otras razones, donde la disputa por la dirección y la política electoral tienen el peso central; lo cual refleja algún tipo de malformación al interior de PO, para que un problema electoral, es decir táctico y nada estratégico, termine ocasionando semejante crisis. También es una gran debilidad que además se haga todo el debate sin un marco internacionalista y en un debate tan solo de carácter nacional, lo cual nunca es bueno.

En relación a la cuestión metodológica, lo que estamos presenciando lo consideramos equivocado y distinto a las mejores tradiciones del bolchevismo. No es la primera vez que PO recurre a esta metodología para tratar las diferencias, solo que ahora lo padece su fundador y otros dirigentes de muchos años en la organización. No puede obviarse que el propio Altamira tiene una gran responsabilidad en esto; ya que es quien educó a nuevas generaciones en este funcionamiento y es quien además, de algún modo, tampoco parece respetar organismos y decisiones mayoritarias.

De nuestra parte creemos en otro método. Cuando surgen fuertes debates políticos en una organización, no hay que mezclarlos con difamaciones, ni con cuestionamientos morales, sino haciendo profundamente el debate político, como hacían el Partido Bolchevique (dirigido por Lenin y Trotsky) que debatían de todo y a fondo.

Y a la vez hay que hacer esto, sabiendo que el centralismo democrático es clave para un partido revolucionario y funciona de una manera en tiempos normales, pero tiene adaptaciones necesarias ante casos anormales o excepcionales. Hay que buscar la manera de garantizar que la mayoría pueda llevar adelante lo resuelto porque ese es su derecho como mayoría, solo que también la minoría tiene que poder expresarse, incluso hacer una experiencia si así lo solicita.

En la historia del MST hemos tenido ejemplos de fuertes debates, en los cuales hemos garantizado la opinión dentro de nuestra prensa e incluso que haya un período con dos periódicos públicos, aunque finalmente la minoría de entonces no quiso participar del Congreso y decidió hacer otra organización. Esto muestra que aunque a veces no se pueda evitar una división si las diferencias son muchas y se mantienen, igualmente haber permitido que las mismas se expresen es lo más democrático y educativo, y en última instancia clarifica el debate político.

Para que esto suceda, el derecho de la mayoría siempre es poder llevar adelante lo votado precisamente en mayoría, y a la vez también es su rol tratar de ser dirección de todos y dar garantías democráticas. El rol de la minoría es comenzar por entender que es minoría, cuestión que donde priman los personalismos y otros rasgos bonapartistas como en este caso, evidentemente no se cumple. En el caso de esta crisis de PO, nos parece que ni mayoría ni minoría asumen correctamente estas cuestiones y todo es ataque público sin solución alguna, por eso su crisis ha llegado tan lejos.

En el marco de dar una primera y sencilla opinión sobre este tema, y como estamos desde el FIT Unidad en medio de una pelea político electoral contra los partidos patronales, esperamos que los distintos sectores de PO, que son parte del frente y todos dicen apoyar a esta unidad de la izquierda, así lo sigan haciendo y aportando a la campaña, tratando que su debate interno no perjudique más el frente que hemos constituido con tanto esfuerzo y que es una conquista de miles de trabajadores que así lo esperaban.

Enrique Silva

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Altamira, contra el lenguaje inclusivo (y el feminismo) https://mst.org.ar/2018/11/07/altamira-lenguaje-inclusivo-y-feminismo/ Wed, 07 Nov 2018 16:36:26 +0000 https://mst.org.ar/?p=15972 En un video del 18 de octubre de la serie «Altamira Responde», al histórico dirigente del PO -partido integrante del FIT- le preguntan sobre el lenguaje inclusivo y si hay relación entre los cambios sociales y la forma del lenguaje. Aquí cuestionamos su equivocada respuesta.

«Indudablemente –responde Altamira, los cambios sociales y la forma del lenguaje están interrelacionados». Pero en vez de abordar la evidente relación entre el lenguaje inclusivo y la ola feminista que cruza la Argentina y el mundo, compara: «Nosotros hablamos un castellano que no es el de España. Y en América Latina nos diferenciamos unos países de otros… En la Argentina mismo no tenemos un mismo lenguaje.» Es decir, ajeno a la poderosa marea verde, encara el tema como una lección de geografía de primaria.
A continuación, Altamira reduce el lenguaje inclusivo a una mera cuestión gramatical: «Si yo en lugar de decir ‘los’ o ‘las’ digo ‘les’, hago una modificación gramatical. Eso todavía no es un lenguaje… Ahí hay que preguntarse si vale la pena, si no nos complica demasiado la vida…»
A diferencia de lo que dice Altamira, el lenguaje inclusivo es bastante más que «le cambio una letra a un artículo». Es repensar, deconstruir y reconstruir cada palabra, cada frase, para evitar todo rasgo patriarcal. Pero aun si nos limitamos al tema artículos, el dirigente del PO todavía no comprende que el masculino como plural universal (herencia del castellano formal que defienden la Real Academia Española y el ministro macrista de Educación) invisibiliza a los demás géneros. ¡Y claro que «vale la pena» el cambio!

Cambiar el lenguaje y la realidad

Altamira dice: «Lo curioso de esta ‘teoría del lenguaje inclusivo’ es que en lugar de pretender cambiar la realidad quieren cambiar la forma de hablar, como si el hecho de cambiar la forma de hablar cambia la realidad… Es cosmético.»
Primero, no conocemos ninguna «teoría» del lenguaje inclusivo. Pero además, por ser una expresión de la ola feminista, el lenguaje inclusivo forma parte de una demanda social mucho más profunda y progresiva que sí va por cambios en la realidad. Es parte de la pelea por el aborto legal, por la ESI, contra la cis-heteronorma y el binarismo, por separar Iglesia y Estado, por la igualdad de género en todos los planos, luchas concretas que en buena medida cuestionan a las instituciones y al propio sistema capitalista y patriarcal.
Llamar «cosmético» al lenguaje inclusivo es una descalificación injusta y sectaria. Los pañuelos verdes y naranjas tampoco son «cosméticos», sino símbolos de convicciones ideológicas y políticas muy profundas. En general, la vanguardia juvenil que se moviliza no se conforma con cambios «cosméticos»: ¡quiere cambiar el lenguaje y también la realidad!
«Me doy cuenta que es un acto de rebeldía -sigue Altamira. Alguien que dice no me siento incluido, me joden la vida, me discriminan, me acosan y me rebelo. Pero una cosa es la rebelión, más o menos lúcida, pero el cambio de la gramática no cambia ese fenómeno.» Otra vez no, Altamira. Nadie dice «no me siento incluido», con «o», precisamente porque les excluides somos las mujeres y las disidencias.

Feminismo y anticapitalismo

«Uno puede decir que el Manifiesto Comunista es un texto machista, porque llama a terminar con la explotación del hombre por el hombre. ¿Y la mujer? ¿Cómo sería si tomamos el lenguaje inclusivo? Y hablo en serio, no estoy ironizando a nadie. Tenemos que decir por la abolición de la ‘explotación de los hombres y las mujeres por parte de los hombres y las mujeres’. Porque las mujeres también integran la clase capitalista. Ahora, todo eso no lo entendería nadie.»
El que no entiende es usted, Altamira. Así como el movimiento de mujeres y su lucha contra la violencia machista logró popularizar desde hace varios años la palabra femicidio, hoy comprensible para cualquiera, ahora la oleada feminista y disidente busca extender el lenguaje inclusivo como parte de la batalla global antipatriar-cal y antisistema.
Luego el dirigente del PO elucu-bra: «Imaginémonos que cambiemos todas las denominaciones. Al tirar abajo la expresión que usa el Manifiesto Comunista tiramos la idea que desarrolla, la lucha de clases y todo lo demás, y por arte de magia hemos abolido… la existencia de clases antagónicas, lo cual es un operativo catastrófico para la clase obrera… Es decir, no vamos a ningún lado con una expresión de rebeldía que no ha comprendido la raíz de la opresión y los métodos políticos para intervenir en la lucha contra esta opresión.»
Si el lenguaje inclusivo fuera «un operativo catastrófico para la clase obrera» habría que combatirlo. Pero la verdad es muy otra: al calor de sus luchas y su «rebeldía», la nueva generación feminista y disidente está avanzando en su conciencia. Muches ya «han comprendido la raíz de la opresión» y «los métodos políticos» para enfrentarla y otres están más cerca de hacerlo.
A su vez, la idea esencial del Manifiesto Comunista, escrito por Marx y Engels en 1848, no es la expresión «explotación del hombre por el hombre», sino el concepto de la explotación de una clase social por otra. Lo «catastrófico», Altamira, a 170 años del Manifiesto, es no diferenciar la forma, que puede cambiar, del contenido, que mantiene plena vigencia.

No al etapismo dogmático

Al final del video, Altamira reconoce que «en toda rebeldía está la simiente de una salida». El problema es que durante toda su larga «respuesta» no sólo demoniza el lenguaje inclusivo y omite por completo el ascenso feminista, sino que confunde el término inclusión y, lo principal, desnuda la errada concepción etapista del PO.
«La opresión de la mujer forma parte, bajo el capitalismo, de esta estructura capitalista, dice Altamira. Entonces hay que pensar en abolir todas las formas de explotación, y la forma capitalista es la esencial, para luego poder abrirle paso a (abolir) todas las formas de opresión… Hay que cambiar la realidad antes que el lenguaje… ¿Queremos ser inclusivos en la sociedad capitalista o terminar con ella? Porque la inclusión en una sociedad explotadora es la inclusión como explotado… Esto es un contrasentido.»
El «contrasentido» es creer que cuando una joven feminista usa lenguaje inclusivo es porque quiere ser incluida en el capitalismo opresor. O que cuando un desocupado reclama empleo, es porque quiere ser incluido en la explotación asalariada. Ni siquiera es lógica formal, sino una burda tergiversación.
Pero lo peor de todo es el esquema antidialéctico de Altamira y el PO: «Cambiar la realidad antes que el lenguaje»… «Abolir todas las formas de explotación y luego todas las formas de opresión»…
¿Qué antes ni qué luego? ¡No hay etapas separadas, una anticapitalista ahora y otra antipatriarcal para un futuro incierto! Luchamos contra la explotación y la opresión al mismo tiempo, porque capitalismo y patriarcado son inseparables. Es más: el gobierno revolucionario de Lenin y Trotsky, incluso después de la toma del poder en octubre de 1917, durante el año 1918 decretó antes la separación de la Iglesia del Estado (enero) que las primeras expropiaciones de empresas (junio) y antes el Código de Familia con la igualdad de la mujer (setiembre) que la nacionalización de la banca (diciembre).
Con ese mismo encuadre, y sabiendo que erradicar definitivamente el patriarcado requiere derrotar su sostén estructural e institucional que es el sistema capitalista, nosotres asumimos la lucha feminista y disidente -una de cuyas expresiones es el lenguaje inclusivo- como parte inseparable del combate anticapitalista.

Pablo Vasco, Libre Diversidad-MST

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