patentes – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Thu, 10 Jun 2021 01:10:06 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png patentes – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Vacunas: ¿producción “nacional” o pública y soberana? https://mst.org.ar/2021/06/09/vacunas-produccion-nacional-o-publica-y-soberana/ Wed, 09 Jun 2021 13:56:45 +0000 https://mst.org.ar/?p=29834 Con la segunda ola haciendo estragos en distintas ciudades y distritos y ocupando el primer lugar en muertes por millón de habitantes, las críticas al gobierno por su mal manejo de la pandemia arrecian desde todos los ángulos. Al ser la vacunación la única forma de poder frenarla, Alberto y los suyos salieron desesperadamente a conseguir vacunas en el mundo primero. También a anunciar la producción nacional por parte del laboratorio Richmond de la Sputnik V como si se tratara de un logro casi revolucionario. Nuestra opinión al respecto es opuesta a los planteos del gobierno.
¿Sería útil? ¿Para qué objetivos? Dejamos nuestras propuestas.

Escribe: Gerardo Uceda

La segunda ola pega fuerte en nuestro país, los contagiados ya son 4 millones y más de 80 mil las muertes. La gravedad sanitaria medida por la cantidad de muertes diarias por millón de habitantes ubican a la Argentina en un triste primer lugar con más del 16, superior inclusive a la de países que todos aceptábamos como los más golpeados por la pandemia como Brasil e India. Para completar el cuadro de situación digamos también que éstas muertes corresponden a gente unos 20 años más joven que los afectados por la primera ola que afectaba principalmente a mayores de 70 años.

Con todos estos datos a la vista es entendible que las críticas al gobierno de Alberto Fernández arrecien desde todos los sectores. Sobre todo, desde la derecha de Juntos por el Cambio y con un claro objetivo electoral critican que a esta situación se llegó a pesar de cuarentenas y restricciones y sobre todo hacen de la falta de acuerdo con Pfizer su caballito de batalla para golpearlo. Desde el MST y la izquierda también somos absolutamente críticos del manejo de la pandemia por parte del gobierno, aunque por razones opuestas a las del PRO, que desarrollaremos más adelante.

Desde la Casa Rosada salieron a defenderse a como dé lugar. Sabiendo que no hay otra forma de frenar el avance de los contagios que no sea a través de la vacunación, salieron a asegurar la llegada de millones de dosis desde Rusia, a través del fondo Covax de la OMS y se esperanzan en que de una vez por todas AstraZeneca mande las cantidades de dosis prometidas. Aunque sabedores de que esto solo no alcanza para cambiar una situación actual en donde menos del 7% de la población ha recibido el esquema completo de dos dosis, y prima la desconfianza y el malhumor, apuntan todas las fichas a lo que denominan la producción nacional de la Sputnik V en el laboratorio Richmond.

Posibilismo albertista y ganancias privadas

La lógica de anunciar como un logro del progresismo, casi revolucionario, la producción de vacunas por parte del laboratorio Richmond del empresario Figueras, se inscribe en la misma que le hace decir al presidente que sueña con “un capitalismo donde todos ganen”, esto es en un contrasentido: no hay capitalismo donde ganemos todos sino unos pocos y está muy lejos de ser una cruzada revolucionaria que Richmond de Figueras o mAbxience de Sigman produzcan vacunas aquí bajo las reglas del capitalismo imperialista mundial.
Dejemos de lado las chicanas de Juntos por el Cambio sobre si Figueras está casado con una ex senadora K y que esto pone un manto de dudas sobre corrupción en este acuerdo (podríamos citar decenas de empresarios ligados al PRO que hicieron su agosto bajo el gobierno de Macri). Vayamos al fondo de la cuestión.

Fue el propio Figueras dueño del laboratorio Richmond quien se encargó de hacer algunas precisiones con respecto a la producción de la vacuna Sputnik en el país, y de las vacunas más en general en una entrevista otorgada al diario Perfil. Entre otras cosas, allí reconoció muy suelto de cuerpo algo que venimos denunciando desde el MST y la izquierda desde hace meses y son las súper ganancias de las multinacionales farmacéuticas, en medio de la crisis mundial por la pandemia. Figueras dijo que las vacunas hoy cuestan en promedio 10 dólares, sostuvo “una vacuna no puede costar más de uno o dos dólares la dosis a futuro, cuando esto se normalice”, es decir reconoció que a través de las patentes los laboratorios pueden multiplicar el precio por 5 o 10 veces, más claro agua. También remarcó por qué quiere producirlas él aquí, y es porque cuando bajen su precio el costo de traslado será mayor a la ganancia de las farmacéuticas, por eso él se propone como un eslabón más en la cadena de producción capitalista. Y por supuesto que también cuida su propia ganancia, no sólo a través de la venta de dosis (sostuvo que producirá 500 mil dosis semanales) sino que el sólo anuncio de la producción elevó el precio de sus acciones de bolsa en un 32%, un negocio redondo. Como vemos, al igual que en el caso de Sigman, nada tiene esto de progresismo ni revolucionario, Alberto como buen gerente del capitalismo pone todos los recursos del Estado a disposición de la ganancia de estos dos laboratorios, bajo el slogan de campaña de la producción Nacional de vacunas.

Críticas y propuestas desde la izquierda

Primero dejemos sentado que, a pesar de todas las objeciones y calificativos de utópicos que nos propinaron cuando propusimos hace meses, que se invirtiera todo lo necesario y se expropiaran los laboratorios en capacidad de producción de vacunas en el país para poder producirlas en la escala necesaria para prevenir el avance de esta ola que hoy ya nos tapa, teníamos razón. A menos de 4-5 meses de haber hecho estas propuestas primero con el de Sigman y luego con Richmond y otros, el gobierno se rearmó en su doble discurso y confirma que las vacunas se pueden y de hecho se van a producir en la Argentina a razón de unas 2 millones de dosis mensuales en uno sólo de los laboratorios. Cuántas muertes y enfermos graves se podrían haber evitado si en vez de cuidar el negocio capitalista el presidente hubiese realmente optado por la salud de la gente como tantas veces dijo.

Nosotros insistimos una vez más en que en el tema vacunas es imposible avanzar y resolver la pandemia bajo los estrechos márgenes del Capital. Por eso proponemos en primer lugar la anulación de las patentes que protegen las superganancias de las farmacéuticas, también la inversión para desarrollar toda la tecnología necesaria para conseguir que más laboratorios puedan producir los caldos de vacunas, los principios activos terminados y el fraccionado y envasado en la cantidad necesaria para lograr que la totalidad de los 45 millones de argentinos sea vacunado en cuestión de meses. Y en lo inmediato proponemos la expropiación tanto de mAbxience como de Richmond por ser considerados de utilidad pública. Esa y no la de Alberto es la única verdadera producción pública y nacional de vacunas.

Es a su vez la única que puede garantizar la continuidad de la producción y las modificaciones que deban sufrir las vacunas, conforme avance la pandemia con sus nuevas olas, cepas mutantes y aparición de nuevas generaciones de individuos susceptibles. Dejar esto en manos del capitalismo, cuyo único objetivo es la ganancia (como lo dejó muy claro el propio Figueras) es realmente utópico.

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La pandemia no da tregua. Cómo evitar el colapso https://mst.org.ar/2021/04/28/la-pandemia-no-da-tregua-como-evitar-el-colapso/ Wed, 28 Apr 2021 13:57:38 +0000 https://mst.org.ar/?p=29678 A casi un año y medio del primer caso de Covid-19 en el mundo, la pandemia sigue avanzando con su secuela de contagios, muertes y mayor crisis económica. En nuestro país el ingreso con todo de la segunda ola amenaza con el colapso del sistema de salud. Las restricciones impuestas por del gobierno de Alberto Fernández no alcanzan. Peor aún en CABA y provincias gobernadas por la derecha, que no quieren aplicar casi ninguna restricción. Aunque se peleen, en el fondo ambos priorizan los intereses capitalistas de mantener abierta la economía aún a costa de la vida de millones.

Escribe: Gerardo Uceda

Pasó casi un año y medio desde diciembre de 2019 en que se detectó el primer caso de Coronavirus en Wuhan, China. Desde entonces la pandemia no ha dado tregua, una primera ola que devastó a Europa, para luego centrarse en los EEUU y después Brasil, dos países donde el accionar criminal de sus presidentes elevó el número de contagios y muertes mucho más allá de lo previsible. Hoy el epicentro mundial está en India con más de 300 mil casos en un día y su salud colapsada.

Los datos contradicen las previsiones falsamente optimistas salidas de las usinas de información capitalistas, que auguraban allá por fines del 2020 una relativa pronta solución a la pandemia por la vía de la vacunación, lo que permitiría a su vez la recuperación de la actividad económica y salir de la crisis en que el Coronavirus los había metido. La realidad no verifica esos pronósticos, la aparición de nuevas variantes más contagiosas (la de la India entre ellas), la escasez casi absoluta de vacunas acaparadas por los países más ricos y la política de todos los gobiernos del mundo, en mayor o menor medida, de forzar la libre circulación y el normal desenvolvimiento de “la economía” han llevado a que la pandemia hoy siga desarrollándose y amenazando al mundo entero.

Es el propio sistema capitalista, con su lógica centrada únicamente en la ganancia de unos pocos lo que, paradójicamente, ha perpetuado los efectos de la pandemia y amenaza a la humanidad. Dejando de lado el peligro de la producción capitalista de alimentos que estaría a la base de su inicio, la pandemia se renueva periódicamente a través de segundas y terceras olas por los intentos de volver a permitir una circulación normal de gente y abrir la economía. Estas aperturas encuentran a miles de millones sin ser vacunados porque las escasas vacunas son producidas en escasa cantidad por 8-10 laboratorios a los que el sistema les protege enormes ganancias a través de las patentes.

Para cerrar este perverso ciclo las pocas vacunas que se producen son acaparadas por un 10-20% de los países más poderosos, mientras el resto sufre de una escasez casi absoluta, lo que a su vez promueve la aparición de nuevas cepas mutantes, muchas de las cuales ponen en discusión la eficacia de las vacunas actuales.

La Argentina no es la excepción

Con la multiplicación de casos verificada desde finales de marzo, exponencial en este mes de abril, Argentina entró de lleno en una segunda ola que amenaza con ser peor que la primera y hace peligrar a todo el sistema de Salud. Los contagios superan los 20 mil diarios, la mortalidad ha alcanzado picos superiores a 500 por día y nadie se atreve a arriesgar hasta dónde pueden llegar ni en qué momento empezarían a bajar.

Como pasó en el 2020 esta segunda ola comenzó principalmente en el AMBA, para rápidamente ir comprometiendo las principales ciudades y provincias y cada vez son más los distritos considerados de alto riesgo, donde los contagios se multiplican día a día y las consultas en guardias y las internaciones están desbordando la capacidad de los hospitales. En las unidades de terapia intensiva la ocupación llega al 90-95 y hasta el 100 en muchos casos Lo que, de no tomarse medidas drásticas, nos pone al borde del colapso del sistema, y que se tenga que optar por la atención de uno u otro paciente porque no hay capacidad para la atención de todos.

El riesgo de colapso se incrementa por las características que adquirió esta segunda ola afectando a gente más joven que la anterior, con menor mortalidad, pero mayor tiempo de estada en Terapia, lo que sobresatura aún más las camas. La posibilidad de circulación comunitaria de las nuevas cepas más contagiosas y probablemente más virulentas o de mayor severidad también hacen prever un mayor estrés del sistema. Al contrario de lo que dijo el presidente que habló de “relajamiento del sistema de salud”, lo que hay es sobrecarga de trabajo, ya que a los enfermos de Covid se le suma ahora toda la patología cuya demanda estuvo contenida el año pasado y ya no puede esperar más, ésa y no otra es la situación que enfrentamos hoy todo el equipo de salud.

Frente a la catástrofe que se avecina, el gobierno nacional tomó algunas medidas restrictivas tardías y absolutamente insuficientes para frenarla, con restricciones horarias para juntadas en ambientes privados, y un tardío cierre de las escuelas que ni siquiera tiene alcance nacional, ya que no se cumple en muchos de los distritos de alto riesgo. Ni hablar de la política de la derecha asociada a Cambiemos, que sigue siendo tan criminal como al principio de la pandemia cuando primero militaron la anticuarentena y luego se transformaron en antivacunas, para hoy pretender ser los líderes del cuidado de la educación de los niños exigiendo una presencialidad, de la que no pueden garantizar los más mínimos protocolos. Más allá de los fines electorales de las peleas entre Gobierno y oposición, ambos tienen en común la defensa de los intereses y la ganancia de los empresarios a costa de la vida de la gente, aunque tengan matices en cómo aplicar las medidas.

El plan integral del MST y la izquierda

Desde hace meses que veníamos alertando que el improvisado y relajado era el Gobierno, que sin que hubieran bajado de miles los casos diarios abrió indiscriminadamente la economía, las vacaciones y las clases sin protocolos adecuados, culpando a la gente por el crecimiento de los casos. Desde el MST en el FIT-U sostenemos que las medidas tomadas son insuficientes y muy parciales por lo que lo más probable es que no logren contener el crecimiento de los casos y ni el colapso de la salud. Se necesita un plan integral como el que venimos proponiendo y reclamando.

Fase 1 temporaria con apoyo social. Cerrar actividades y restringir drásticamente la circulación en medios de transporte. Vuelta a Fase 1 en los distritos de mayor riesgo epidemiológico. Y en los otros cerrar todas las actividades que no sean esenciales, como fábricas automotrices que hoy tienen turnos enteros contagiados porque para preservar sus ventas obligaban a sus empleados a ir aún enfermos. Cerrar toda la administración pública no indispensable, al igual que todo comercio no esencial. Pero no se pueden repetir los errores de la cuarentena del año pasado, que se fue desgranando no sólo por la presión de los capitalistas sino porque la gente ya no aguantaba la disyuntiva entre morir de hambre o por Covid. Hay que otorgar un subsidio o IFE universal o para todos los que no tienen sueldo fijo de por lo menos.

$ 60.000 mensuales. Hay que prohibir por ley despidos y suspensiones penalizando a las empresas que no cumplan. Y aumento general de salario equivalente a la canasta familiar actualizado por inflación.

Multiplicar Testeos comunitarios. Para que las restricciones sean periódicas y focalizadas, hay que multiplicar de manera cualitativa los testeos para poder seguir el ritmo y localización del contagio en forma certera y científica.

Sistema único de salud. Universal, estatal y gratuito. Bajo control de los trabajadores de la salud y la población. Es la única manera de poder reforzar y coordinar la atención de esta segunda ola. Basta de peleas entre CABA y la provincia por el porcentaje de camas UTI ocupadas y si son de provincia los que se atienden en ciudad, todas las vidas valen por igual. La única manera de contar con los recursos humanos y de infraestructura y obtener la coordinación necesaria es con un sistema único. Hay que reforzar la dotación del equipo de salud y pasar a planta a todo el personal contratado, convocar, nombrar a todo el personal que hoy está por fuera del sistema para que sumen su trabajo a la atención de la pandemia. Hay que aumentar de manera sustancial los sueldos del personal de salud para evitar el poliempleo que lleva al desgaste y la posibilidad de mayores contagios. Finalmente, el SUS permitiría la distribución equitativa de las inversiones en insumos y equipamiento necesarias para atender a esta nueva ola, partiendo de un drástico aumento presupuestario.

Vacunas para todxs. Necesitamos multiplicar rápidamente la vacunación en forma masiva para que el virus encuentre cada vez más gente inmunizada. Para ello liberar las patentes, incautar las vacunas de Garín y proceder a un programa de producción pública masiva.

Hay plata, el gobierno tiene que ponerla ya. Los recursos para todo esto que proponemos sobran, si dejamos de pagar los miles de millones de dólares que Guzmán y Alberto negocian pagar este año al FMI y el Club de París. Si usamos los miles de millones que ingresarán extras por el aumento del precio de la soja. Y si de verdad imponemos un impuesto a las grandes fortunas y corporaciones que sea permanente y progresivo, no como el amague de Máximo del que nadie ya se acuerda, que con su “aporte solidario y por única vez” a los ricos no recaudó ni un peso.

Vacunas para todxs

Como decimos en la otra nota de esta página, la segunda ola avanza a ritmo sostenido, se aproxima el temido frío y el porcentaje de personas inmunizadas es muy bajo. Al día de escribir este artículo según datos oficiales del ministerio de Salud, se han distribuido 8,7 millones de dosis, 6,45 millones recibieron al menos una dosis y solo 877 mil están realmente inmunizadas con las dos dosis comprobadas como efectivas. Pero si vamos más a fondo, el horizonte actual es de pesimismo, el ritmo de vacunación en Argentina es irregular y bajo. Se difieren las segundas dosis (excepto las que aplicarán de la China Sinopharm) por más de 3 meses por no haber suficiente cantidad. Faltan más de 8 millones de personas en riesgo por vacunar. Y aun considerando los mejores días de vacunación actual se tardaría más de un año (mediados del 2022), para lograr la famosa “inmunidad de rebaño” con un 60% inmunizado. En fin, para llegar al invierno con las personas en riesgo inmunizadas, deberíamos duplicar y triplicar el ritmo de vacunación.
Es cierto que en el mundo hay una escasez absoluta de vacunas, con sólo 1.000 millones de dosis administradas, lo que en teoría podría corresponder a un 7% de la población mundial inmunizada. Pero no es así y hay grandes desigualdades, donde los países ricos han vacunado entre el 20 y el 30% de su población, sus ritmos de vacunación se incrementan a diario y acaparan la compra de millones de dosis para sí. Lo que lleva a que países periféricos y pobres como el nuestro no tengamos vacunas o nos lleguen a cuentagotas.

Las causas de esta escasez mundial y desigualdades, están en la base del sistema de producción y distribución capitalista. Donde a la fecha, después de meses de haberse descubierto las “fórmulas” para producirlas, sólo hay 9 grandes laboratorios que las producen a nivel mundial, protegidas sus ganancias a través del sistema de patentes, que les permite cobrar cada dosis alrededor de 9 euros, cuando su costo de producción es 10 veces menor. Además, en el mundo existe capacidad instalada para escalar 100 veces este ritmo de producción. En cuanto a las desigualdades de la distribución es más aberrante aún, ya que países como Canadá o Inglaterra compraron dosis para 4-6 veces el total de sus poblaciones, o como EEUU que prohíbe a sus grandes laboratorios productores como Pfizer y Moderna las exportaciones hasta tanto garantizar vacunar a sus habitantes y se da la paradoja que vacunas elaboradas en nuestro país por el laboratorio mAbxience, salen del país para envasarlas en México y terminar inmunizando europeos, un desmadre.
Por otra parte, ya está saldada la discusión y cuestionamientos que nos hicieron a la izquierda cuando propusimos la producción integral nacional de vacunas. El anuncio hace pocos días de que la Sputnik V.I.D.A. se produciría íntegramente en la Argentina por el laboratorio Richmond, fue un reconocimiento liso y llano que teníamos razón. Podríamos agregar que hay otras universidades y centros del país que están desarrollando la tecnología para producir vacunas en el corto y mediano plazo. Pero el problema de fondo es que, si no se cambia la lógica del posibilismo capitalista de Alberto y el FdT, seguiremos pendientes que Astra-Zeneca cumpla en enviarnos los millones prometidos que no llegan o que sometidos al riesgo que Europa pague más por la Sputnik y se suspendan los envíos o lo que se produzca aquí en Richmond la envíen para allá como está pasando con la de Oxford que fabrica aquí mAbxience.

Expropiar y anular las patentes

La única manera realmente posible, de lograr multiplicar los ritmos de vacunación y asegurar una cantidad suficiente para vacunar a todos y cada uno de los argentinos pasa por declarar de utilidad pública a los laboratorios como mAbxience y Richmond y expropiarlos para que produzcan para el país los cientos de millones de dosis anuales que están en condiciones de producir. El argumento que da Hugo Sigman, de que él no es el dueño de la fórmula y por lo tanto no puede producirla no resiste ningún análisis medianamente serio. De lo que se trata precisamente es de lograr la anulación completa de todas las patentes que protegen supuestamente la propiedad intelectual de las vacunas, que no es en realidad más que un eufemismo para la nombrar la protección de superganancias.

Y tanto es que se podría hacer que, no sólo nosotros, hay más de 100 países a nivel mundial que lo están exigiendo a la OMC (Organización Mundial de Comercio) y hasta Alemania amenazó con hacerlo en su momento cuando veía comprometida la entrega de vacunas para su país. O más aún, es la propia OMC la que contempla esta posibilidad en su resolución del año 1994, para casos extraordinarios y de necesidad mundial. Bien, esta pandemia es lo más extraordinario y riesgoso que le haya pasado a la humanidad en los últimos 100 años.

Si se avanzara en la expropiación de los laboratorios productores y en la anulación de patentes se lograría no sólo escalar la producción a lo necesario para nuestro país, sino también podrían exportarse vacunas y abastecer a otros países pobres de la región que las necesitan imperiosamente, ya que en el país hay otros laboratorios además de los dos mencionados en capacidad de producir vacunas en el corto plazo. También sería un estímulo y ejemplo para que otros países del mundo avanzaran en el mismo sentido. Y finalmente ante la producción masiva a bajo costo por parte de cientos de laboratorios liberados del peso de las patentes, llevaría a que los 9 laboratorios que hoy la producen tengan que bajar el precio de sus vacunas. El resultado final sería la producción de miles de millones de vacunas a un costo muy inferior al actual, lo que aliviaría las arcas de gobiernos pobres y se beneficiaría toda la humanidad, mientras las grandes farmacéuticas sólo relegarían una proporción de sus superganancias.

Si Alberto quiere realmente solucionar la provisión de vacunas y así lograr la inmunización masiva de los habitantes del país, debe abandonar el doble discurso, aparentemente progre del posibilismo K y avanzar en medidas como esta que proponemos desde el MST y FIT Unidad.

 

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Vacunas en Argentina. Producir se puede, pero no quieren https://mst.org.ar/2021/04/14/vacunas-en-argentina-producir-se-puede-pero-no-quieren/ Wed, 14 Apr 2021 13:59:04 +0000 https://mst.org.ar/?p=29612 La escasez marcada de vacunas y el crecimiento en los contagios, obligó a que funcionarios del gobierno tengan que responder a nuestro planteo sobre la producción pública nacional y la eliminación de las patentes para multiplicar la misma. Nosotros sostenemos que es posible, pero el gobierno no quiere porque defiende los negocios capitalistas.

Escribe: Gerardo Uceda

El reclamo de acelerar los ritmos de vacunación es masivo. No se trata de una sensación o humor particular de la población, es un dato irrefutable. Según el sitio oficial «Monitor Público de Vacunación» del Ministerio de Salud, hay distribuidas hasta el domingo 4/4/21 5.893.445 dosis. Y vacunados con una sola dosis hay 3.567.150, es decir que el 8% de la población recibió una sola dosis. Sin embargo, el principal problema es que menos de 700 mil personas (1,6% de la población) han recibido las dos dosis para la inmunización efectiva probada en los estudios. Los problemas persistirán y se agravarán en el invierno, por la segunda ola y por los contagios con variantes mutantes que ya circulan en el país y son más virulentas. Desde el propio gobierno surgen propuestas, aun sin aval científico, como vacunar con una sola dosis, o separar más de 3 meses entre dosis o aplicar vacunas diferentes. Todo sea para no contradecir las reglas del mercado que indican que las vacunas sólo las pueden producir los 8-10 laboratorios que las patentaron, aunque eso signifique que hoy a principios del cuarto mes del año, el 30-40% de los agentes de salud (estatales y privados) aún no esté vacunado, tampoco la mayoría de los docentes y, menos del 20-25% de los mayores de 65 años. Entonces, por la presión de la gente a ser vacunada y porque prevén un panorama similar o peor, es que en los últimos días desde el gobierno se vieron forzados a pronunciarse sobre el planteo de la izquierda sobre la producción completa a nivel de vacunas. Lo cual indudablemente nos permitiría acelerar los ritmos de vacunación y garantizar millones de dosis para nuestro país en los próximos meses.

Por supuesto que desde el gobierno la primera e inmediata respuesta fue salir a negar que se pueda, e intentaron ridiculizar nuestra posición. Lo mismo hicieron cuando fuimos los primeros en exigir testeos masivos, diciendo primero que no eran útiles, ni necesarios, para finalmente reconocer que no tenían dólares para comprar los suficientes y terminar aceptando que eran imprescindibles, aunque ya tarde. También, se niegan a la unificación del fragmentado sistema de salud para contar con todos los recursos humanos y de infraestructura de manera coordinada y bajo control del estado. Las razones son siempre las mismas, esgrimir la falta de plata o proteger algún negocio capitalista.
En el caso de la producción de vacunas pasa lo mismo. Sus argumentos terminan demostrando que el posibilis-mo de Alberto termina haciendo imposible cualquier medida necesaria para enfrentar la pandemia.

¡Mienten! Es posible la producción pública nacional

Las vacunas se podrían hacer íntegramente en el país, pero se niegan.
El 14 de agosto de 2020, hace ya más de siete meses, el gobierno presentaba con bombos y platillos que un laboratorio nacional, mAbxience, estaría en condiciones de elaborar entre 150 y 250 millones de vacunas en un año, según anunció su dueño Claudio Sigman.

Es decir, sabiendo desde entonces que podríamos disponer de dosis suficientes de la vacuna de Oxford para vacunar a toda la población, el gobierno no actuó en consecuencia para garantizarlo. Eligieron someterse a la política del imperialismo, que dispuso que la vacuna se produjese aquí, pero se envasara en México. A sabiendas que el capitalismo siempre actúa igual dividiendo la producción, lo que le garantiza primero su autoabastecimiento. Fue por eso que hace unas semanas saltó a la luz que se habían encontrado 30 millones de vacunas en Italia, pero cuyo destino era la vacunación en Inglaterra. No es nuevo que los imperialismos acaparen riquezas, armamento y todo lo necesario para garantizar contener a sus pueblos en función de asegurar sus ganancias y hegemonía. Esto es lo que ha llevado a que, hoy ante la pandemia más grande del siglo EEUU, por ejemplo, acumule el 40% de los individuos efectiva y completamente inmunizados en el mundo. O que, Canadá acapare dosis suficientes para vacunar cinco veces a su población.

El gobierno y sus socios nos dicen que no hay en el país frasquitos para envasar las vacunas. Esto muestra no solo la imprevisión y falta de voluntad política para lograr una producción propia e independiente de los intereses imperialistas, es también una falacia. La verdad es lo opuesto a lo que dicen.

El 75% de la producción mundial de estos frascos de vidrio inerte de borosilicato (que garantiza la indemnidad del contenido biológico envasado) está en manos de tres empresas imperialistas, Schott de Alemania, Corning de Estados Unidos y Nipro Pharma Corporation de Japón. Todas tienen filiales en Argentina desde hace años y con capacidad de producción. Y esto es así, porque la Argentina es un país que dispone no sólo de la arena necesaria para la fabricación del vidrio sino que también tiene minas de boratos en Salta (informe del CONICET de 2012), imprescindibles para la fabricación de viales de vidrio inerte precisamente para la producción de estos viales y frascos.

Sólo la alemana Schott garantiza producir 2 mil millones de frascos en un año en el mundo. Schott está en Argentina desde 2009, en 2011 certificó normas ISO y está en capacidad de producir en el país 300 millones de frascos. Pero además hay otras fábricas en Munro y en CABA, dedicadas a lo mismo.

En estos siete meses, como mínimo, se podrían haber instrumentado las medidas necesarias para su producción integral en el país. Si no se hizo, fue por la decisión política de aceptar el juego capitalista y no enfrentarlo.
Lo mismo podríamos decir de la tecnología para la división y dosificación. En la Argentina hay varios laboratorios (Sidus, Bago, Richmond) que ya disponen de esta tecnología y producen todo tipo de vacunas. Incluso se ha señalado que Richmond podría producir la Sputnik V en la Argentina.

Avanzar con la anulación de las patentes

Con el FIT Unidad presentamos un proyecto de ley para declarar de utilidad pública el Laboratorio de Sigman y movilizamos a su planta de Garín, como parte de la pelea por vacunas para todxs.

También, aunque a los posibilistas del gobierno les pese, los socialistas del MST decimos que no nos alcanza con garantizar la producción y disponibilidad de vacunas para nuestro país. Es necesario enfrentar la estrategia de acaparamiento de los países ricos, que al final resulta en escasez absoluta del bien más preciado y esencial que hoy tiene la humanidad.
Por eso decimos que para lograr que todos los países del mundo, sean ricos o pobres, dispongan de la cantidad suficiente de vacunas es necesario avanzar en la anulación de las patentes que protegen a las grandes farmacéuticas en detrimento de la salud de los pueblos del mundo. Si se anularan las patentes a nivel mundial se multiplicaría por 100 la producción mundial. Y no solo los socialistas del MST lo proponemos: más de 100 países lo han propuesto a la OMC y hasta Alemania lo sostuvo ante la escasez que afrontaba el principal país de Europa.

 

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Sin vacunas para todxs. Se viene la segunda ola https://mst.org.ar/2021/03/25/sin-vacunas-para-todxs-se-viene-la-segunda-ola/ Thu, 25 Mar 2021 13:59:20 +0000 https://mst.org.ar/?p=29557 Los casos de Covid-19, que venían transitando una alta meseta, comenzaron a crecer. La ministra y los asesores del presidente hablan de que la segunda ola es inevitable. Más que nunca necesitamos un cambio de rumbo en la política sanitaria y social.

Escribe: Gerardo Uceda

Alberto Fernández ya reconoció que afrontaremos la nueva contingencia con una escasez marcada de vacunas, encima con el riesgo de nuevas cepas mutantes de países vecinos y que no nos queda otra que el autocuidado. Perolas empresas de turismo se encargaron de asegurar que no haya restricciones para la Semana Santa. Y la política aperturista en general seguirá sin cambios sustanciales. Resulta más imprescindible que nunca anular las patentes sobre las vacunas para multiplicar su producción y destinar todos los dólares y recursos económicos al servicio de afrontar ésta segunda ola.

Desde hace más de un mes que los contagios vienen aumentando de manera paulatina, a nivel nacional el aumento ronda el 11% en forma semanal, en algunas provincias como Mendoza, Santa Fe y Tucumán llega al 20%. Es por eso que los asesores del presidente y la propia ministra Vizzotti ya salen a advertir que la segunda ola sería inevitable. La marea aún no subió en ese sentido, mas la ocupación de camas ronda el 59% en la zona metropolitana y hay provincias como Neuquén y Rio Negro que están en el 80%.

Con más de 8 mil casos diarios y 150 muertes la discusión no se limita a si la ola llegará en 4 semanas como opinan unos o en 2-3 meses según otros. Está también el problema de las variantes mutantes como la del Reino Unido y la de Brasil que son más contagiosas aún y que podrían escapar a la inmunidad otorgada por las vacunas y aumentar incluso la mortalidad, superando, según algunas proyecciones, los 80 mil fallecimientos. Otro problema oculto por el gobierno es que está aumentado el índice de positividad de los testeos, que pasó del 12% a más del 20% en muchas provincias. Ello indica claramente que, aunque digan estar preocupados, siguen testeando menos de lo necesario, cuando se ha demostrado que la capacidad de hacerlo masivamente fue, junto con los aislamientos parciales y programados, la medida más eficaz para evitar la propagación masiva de casos en varias regiones del mundo.

Pero sin dudas el problema más grave que tenemos es que afrontamos este nuevo brote de contagios sin vacunas. Han llegado muy pocas con respecto a las promesas del gobierno de hace unos meses. Encima el ritmo de vacunación es bajo y estamos a años luz de lograr una inmunidad comunitaria en pocos meses como se requeriría.

Con todo esto el gobierno, presionado por el empresariado, no quiere aplicar ninguna medida de confinamiento. Solo reduciría algo los vuelos desde el exterior, pero de los países más comprometidos como Brasil y Chile o Inglaterra. Pero se cuida de decir que no se limitará el turismo interno, en claro guiño para las empresas del sector que quieren tener una apertura total sin limitación alguna. Y lo mismo vale para el resto de las actividades comerciales e industriales. Es que los empresarios y la derecha agitan a los cuatro vientos que de haber cierres se hundiría nuevamente la economía, justo ahora que empezaron a recuperar algo sus ganancias.

La presencialidad en las escuelas no sólo conlleva el riesgo del aumento de los contagios a través de los niños y jóvenes que aumentan los contagios dentro de la comunidad docente y sus familias aún sin vacunas disponibles, por la falta de protocolos como exigen les trabajadores de la educación. También y fundamentalmente vienen fomentando la circulación comunitaria en el resto de la población al aumentar la actividad callejera y el movimiento de gente en el transporte público.

¿Nos tapará la ola?

Ya insistimos muchas veces desde estas páginas que la Argentina afrontaría la segunda ola desde una situación distinta a la europea. Aquí los casos nunca llegaron a bajar significativamente, sino que se mantuvieron en una meseta alta y desde allí podemos pegar el salto que nadie acierta a decir cuán grave pueda ser, aunque todos hablan de la posibilidad de que sea peor que la primera oleada. Tampoco el sistema de salud se reforzó de manera adecuada, sin nombramientos significativos de personal de salud, sin sistema único y sin una política de multiplicación de los testeos que permitiera identificar los sitios de circulación del virus.

El aumento sostenido de las últimas semanas sin dudas tiene que ver con la apertura de la circulación durante las vacaciones, como lo demuestran los casos de contingentes enteros de contagiados volviendo de Bariloche o Cancún ante un gobierno que se hacía el sorprendido por esto. Hoy la situación se ha complicado aún más con la aparición y circulación de cepas mutantes sobre todo en Brasil donde la cepa Manaos está haciendo estragos con miles de muertes diarias en el país vecino, con grandes posibilidades de que ingrese al país si no se toman medidas contundentes.

La cercanía del invierno con el aumento de actividades en espacios cerrados y otros factores que predisponen al contagio es otro factor que debe alertarnos.

Sin vacunas para afrontarla

En su última y deslucida cadena nacional el presidente Alberto Fernández se limitó a hacer un repaso de todas las cosas que ya sabíamos y que hemos comentado ya. Que se venía la segunda ola, que no hay vacunas, pero que no cerrará la economía y entonces no queda otra que apostar al autocuidado de la gente para tratar de aminorar el impacto.

Lejos de las previsiones y anuncios del gobierno a fin del año pasado, donde se pregonaban acuerdos de compra de millones de dosis con 3 farmacéuticas y que la producción local de la vacuna de Oxford nos daría prioridad en stock y distribución. En ese entonces el gobierno aseguraba que millones estarían vacunados en los primeros 3 meses del año, pero la realidad es muy otra. Según datos oficiales poco más de 600 mil personas han recibido las dos dosis, lo que apenas alcanza a cubrir al personal de salud. Y aunque el ritmo de vacunación es muy bajo lo peor es que tampoco llegan nuevas dosis en la cantidad necesaria. Lo mismo está pasando a nivel mundial, donde la producción de vacunas no cubre las necesidades y lo que prima es la lógica capitalista del sistema, donde los países más poderosos compran y acaparan dosis y generan una gran desigualdad con los países más pobres y periféricos como el nuestro.

Por eso lo más probable es que bajo las condiciones actuales de producción y distribución de vacunas continuaremos muchos meses con un déficit casi absoluto de vacunas y esta segunda ola nos encuentre con sólo una pequeña porción de la población inmunizada. Las consecuencias son serias: sobrecarga del sistema de salud y una mayor exposición al riesgo de la población.

Cómo enfrentar la segunda ola

Ya hemos escrito mucho sobre nuestras propuestas de salida. Por eso sintetizaremos en 4 ejes básicos que necesitamos reclamar con la movilización.

La primera es multiplicar la disponibilidad de vacunas. Para ello es absolutamente imprescindible anular las patentes que protegen la producción de las mismas por parte de los grandes laboratorios. La anulación de las patentes permitiría no sólo multiplicar centenares de veces la producción actual a nivel mundial y en nuestro país también, sino que bajarían los costos y eso facilitaría la importación y llegada a los países más pobres. La producción pública y masiva para asegurar vacunas para todxs es posible y urgente.

La segunda es fortalecer el sistema de salud, con un plan inmediato de nombramientos de personal en planta y con salarios acordes a la canasta familiar y mayor equipamiento e infraestructura. Y dar pasos firmes hacia un sistema único de salud estatal bajo control social, donde se impida el negocio de las privatizadas con la salud en pandemia.

En tercer lugar, hay que multiplicar los testeos de manera que se puedan localizar los nuevos focos con las nuevas cepas y mediante asilamientos focalizados se pueda contener el avance de la segunda ola que se avecina.

Cuarto y no menos importante es obtener los recursos para financiar estas medidas. El no pago soberano de la deuda externa y la ruptura con el FMI es perentoria. No puede seguir derivándose un solo dólar al pago de una deuda fraudulenta mientras en nuestro país faltan vacunas, testeos y personal de salud entre otras tantas cosas para enfrentar la pandemia. Un impuesto verdadero y sostenido a las rentas y grandes fortunas es la otra medida para que no haya excusa a la hora de invertir y privilegiar la salud del pueblo trabajador.

 

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Con multinacionales y gobiernos capitalistas. Pandemia: sin solución a la vista https://mst.org.ar/2021/03/10/con-multinacionales-y-gobiernos-capitalistas-pandemia-sin-solucion-a-la-vista/ Wed, 10 Mar 2021 13:55:38 +0000 https://mst.org.ar/?p=29516 Pasó más de un año del inicio de la más grave pandemia que azotara al mundo contemporáneo, llegaron las vacunas, pero la solución sigue estando lejos. La responsabilidad está a la vista: la conducción sanitaria de los gobiernos capitalistas y las vacunas como negocio de las multinacionales.

Escribe: Gerardo Uceda

La pandemia fue el detonante y factor agravante de una crisis económica y social sin precedentes en el sistema capitalista mundial. La contagiosidad y virulencia de la Covid-19 dejó sobradas evidencias de las falencias de los sistemas de salud que se vieron colapsados aún en los países más ricos y poderosos del mundo. Las esperanzas puestas en que las vacunas acabaran rápidamente con los contagios y permitieran la recuperación de la economía mundo hoy son puestas en dudas, mientras segundas y terceras olas de contagios van de la mano de nuevas cepas del virus. La escasa producción de vacunas por parte de los seis grandes laboratorios (gráfico 1) han puesto sobre el tapete la necesidad de anular las patentes como única manera de lograr una inmunización masiva de la población mundial, como forma de controlarla.

La pandemia por Covid-19 lleva más de un año y por su contagiosidad, velocidad de propagación y virulencia se convirtió rápidamente en una de las peores en la historia de la humanidad. Influyeron en esto la globalización de la economía y la rapidez de las comunicaciones entre los distintos continentes. Precisamente esto fue lo que hizo que la crisis y parálisis económica mundial potenciada por el coronavirus se desarrollara también de manera supersónica.

La enfermedad puso en evidencia todas las falencias y miserias del sistema capitalista en cuanto a la protección de la salud como bien común. Desde el desmantelamiento de laboratorios que estudiaban el virus por no ser rentables, la salud pública teniendo que soportar la carga del total de enfermos porque los efectores privados se lavaban las manos, hasta la comprobación de la carencia de camas en unidades de cuidado intensivo en países como Italia y España, achicadas en las últimas décadas por falta de presupuesto. Lo mismo podríamos decir en cuanto al personal de salud que enfrentó al virus con escasez numérica y falta de elementos de protección personal. Así los enfermos y muertos de la primera oleada europea se multiplicaron más allá de lo esperado. Cuando los casos llegaron a nuestro país, a pesar de estar mejor informados y del uso del recurso de la cuarentena, los errores cometidos por el gobierno llevaron a que hoy superemos los 2 millones de infectados y los 50 mil muertos, con una alta tasa de infección diaria que supera los 5 y 6 mil casos.

La actual situación en el mundo

Actualmente la pandemia sigue evidenciando la anarquía del sistema capitalista. Impelidos por la necesidad de recomponer sus negocios y ganancias, las grandes corporaciones promovieron en el mundo la apertura prematura y descontrolada de negocios y transportes lo que llevó a segundas y terceras olas en países como los europeos que habían logrado un buen control de la primera oleada. En otros como EEUU y Brasil el rol criminal de sus gobiernos que desde el principio se negaron a ningún tipo de aislamiento, llevó a millones de muertes evitables.

La esperanza puesta en las vacunas y que con éstas rápidamente se pudiera controlar la pandemia, es cada vez más relativizada por especialistas y hace que las expectativas de recuperación o normalización de la economía se alejen y, ya se hable de 2022 como el año en que se podría alcanzar ese objetivo. La culpa nuevamente es del Sistema, en primer lugar, porque los países más poderosos del mundo empezando por EEUU y la UE se apresuraron a comprar y acaparar dosis de vacunas 4 y 5 veces superiores a sus poblaciones, creyendo que así solucionarían el problema. Pero la escasa escala de producción de los 6 grandes fabricantes actuales (Pfizer, Astra-Zeneca, Moderna, Sinopharm, Gamaleya y Sinovac) no alcanza a cubrir las necesidades de inmunización requeridas por los gobiernos. En otros casos son las trabas burocráticas y errores de logística, como en Europa, que no consigue ritmos de vacunación aceptables y quedan lejos de países como Chile que ya vacunó más del 20% de su población. Mientras que los 10 países más ricos de la tierra han comprado una enorme cantidad de vacunas, a los países más pobres las dosis no les llegan o lo hacen de manera mucho menor, por no hablar de Africa que recién se espera que le lleguen las vacunas en 2023, lo cual convertiría al segundo continente más poblado del mundo en un reservorio del virus y laboratorio natural de mutaciones por los próximos años, pudiendo hacer estériles todos los intentos de inmunizar a las poblaciones de los países ricos con las vacunas actuales.

Pero el virus también hace de las suyas y de las muchas mutaciones que va teniendo en su repique, entre distintos contagios, tres son particularmente peligrosas. Son las llamadas mutaciones de Sudáfrica, Manaos y Reino Unido las cuales podrían escapar a la inmunización provista por las vacunas actuales, ser más contagiosas e inducir a una enfermedad más grave que la original. Y si queremos complicar más aún el panorama, digamos que los expertos están alertando que la vacunación sola, si no es acompañada de medidas de distanciamiento y protección puede también inducir a mutaciones llamadas «superpotentes» dado que desde el vamos eludirían el control inmune de las personas, tal como estaría observándose en Brasil, donde se combina la vacunación con la política criminal e irresponsable de Bolsonaro de promover el contacto entre la gente para motorizar la economía.

Anular las patentes para controlar la pandemia

Desde el principio dijimos que la anulación de las patentes de propiedad de las vacunas era la única manera de lograr una producción a gran escala mundial para poder inmunizar a más de 6 mil millones de personas de manera rápida. Así lo consideraron varios gobiernos como el de Costa Rica primero, Sudáfrica e India después y últimamente, también van en el mismo sentido las declaraciones de Alemania ante la Unión Europea.

Sobran las razones para ello, desde la simple matemática que nos indica que multiplicando los laboratorios productores obviamente se multiplicarían las dosis fabricadas, hasta los humanitarios que no debieran dejar lugar a dudas de que la salud de la población del planeta es más importante que las ganancias de unas pocas corporaciones. La propia OMC en 1994 dejó en claro que ante situaciones extraordinarias se pueden anular las patentes y la pandemia es, la más extraordinaria de las situaciones que le ha tocado vivir a la humanidad en más de 100 años.

Han pasado meses desde la aprobación de las vacunas y salvo Israel que ha logrado vacunar casi al 70% de su población (por supuesto marginando a los palestinos), el resto de los países del mundo está muy por detrás con el propio EEUU rondando el 20%, Reino Unido el 29% y la UE 6,8%. Otra paradoja de este capitalismo, mostrando una vez más que siempre es salvaje, es que países superproductores como China e India (el mayor productor de vacunas a nivel mundial) no llegan al 3% de su población vacunada al igual que Rusia productora de la Sputnik.

Como dijimos antes, si no escalamos la producción de vacunas para llegar rápido a todo el mundo por igual, sin distinción entre países pobres y ricos el panorama posible es el de vacunación lenta, seguida de rebrotes frecuentes con cepas cada vez más resistentes a las vacunas, generando la necesidad de nuevas vacunas y así un círculo vicioso del cual nos cueste años salir. La defensa irracional de las ganancias de las corporaciones farmacéuticas que llevan adelante los países ricos va contra toda lógica sanitaria y conspira contra la resolución de la pandemia que ellos dicen querer controlar.

Argentina: para lograr vacunas para todxs. Sistema único de salud y anulación de patentes

Argentina como otros países se encuentra en una situación compleja en términos de contagios, ya que, si bien el pico máximo de la primera ola se dio entre agosto y setiembre de 2020, a posteriori y a pesar de cuarentenas y verano mediante los casos nunca llegaron a bajar de manera significativa como sí lo hicieron en Europa, China o Australia. Nos avecinamos a un nuevo invierno, donde por cuestiones estacionales, sumados a la apertura de negocios, transportes y economía en general hacen prever una escalada de contagios, conocida como segunda ola. Pero en nuestro caso la afrontamos con un personal de salud agotado y estresado, con escasos recursos de infraestructura, con un 50-55% de ocupación de camas de terapia intensiva en estos momentos. Es imprescindible cambiar rápidamente el rumbo, hay que disponer ya de todos los recursos económicos para poder hacer frente a esta probable segunda ola, mediante la conformación de un Sistema único de Salud estatal, universal y gratuito, declarando de utilidad pública el privado y con la contratación de todo el personal necesario para evitar el poliempleo, y al servicio de la pandemia. Salud debe contar con todos los recursos económicos disponibles por el Estado, ni un dólar más debe salir a pagar la deuda externa al FMI y sus socios y las grandes fortunas y ganancias deben tributar realmente a tal efecto.

En cuanto a las vacunas el gobierno debe abandonar el doble discurso y se debe transparentar en serio la vacunación. El control social de los programas debe estar a cargo del equipo de salud y los usuarios, participando en los comités de crisis a todos los niveles. La realidad no admite dilaciones: anuncia millones de dosis cuando, la realidad mostrada en sus propias páginas del Monitor Público de Vacunación argentina.gov.ar muestran que a la primera semana de marzo recién unas 340.000 personas del personal de salud (incluyendo a los amigos del gobierno) habrían recibido las dos dosis y cerca de 1,2 millones recién tendría la primera dosis. De manera que estamos muy por detrás en el ranking de países vacunados, no llegando al 0,8% de las personas con el esquema completo. Al cierre de esta edición, Argentina ha descendido al puesto 58°, con 34.761 dosis por millón de habitantes.

Además de vacunar sin privilegios hay que vacunar a todas y todos. Para colmo el gobierno, sigue cediendo a la presión de los empresarios que pugnan por habilitar todos los sectores de la economía que aún tienen restricciones. Ello obliga a redoblar los planes de vacunación y se impone avanzar en la anulación de las patentes de las vacunas para poder empezar a fabricarlas en el país, donde existen decenas de laboratorios privados y públicos con capacidad de hacerlo si disponen de la fórmula. Ya hemos dicho que con las promesas de compra a los fabricantes actuales no alcanza. Alberto Fernández dijo que para junio habrían llegado 25 millones de dosis de Sputnik y la realidad es que a marzo sólo llegaron unas 700.000. A lo que se sumarían 1 millón de Sinofarm chinas (que no están autorizadas por ANMAT para adultos mayores de 59 años) y alrededor de 580.000 de la de Oxford llegadas a fines de febrero. Como se ve, más allá de haberse incrementado las dosis de vacunas es absolutamente insuficiente para avanzar en la inmunidad colectiva que corte la pandemia.

Si no se avanza en estos cambios, el panorama no se va a corregir con la velocidad que se necesita y con una segunda ola en ciernes. Además, la presión de los países centrales, como dijimos antes, se hará cada vez más fuerte para vacunar a su propia gente. Por eso mismo la anulación de las patentes es la única medida justa y necesaria, como ya están proponiendo otros cien países en todo el mundo, con la oposición férrea de las corporaciones farmacéuticas y los países imperialistas en las que se asientan. Necesitamos la mayor unidad de acción para reclamar la anulación de las patentes y el sistema único de salud. La LIS (Liga Internacional Socialista) se ha pronunciado (leer en lis-isl.org), así como el FIT Unidad en nuestro país (ver en periodismodeizquierda.com). Desde el MST llamamos a realizar una fuerte campaña.

 

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Plan de vacunación en crisis. Pagando patentes no se puede combatir la pandemia https://mst.org.ar/2021/02/10/plan-de-vacunacion-en-crisis-pagando-patentes-no-se-puede-combatir-la-pandemia/ Wed, 10 Feb 2021 13:58:17 +0000 https://mst.org.ar/?p=29401 La pandemia por Covid-19 no sólo produjo la más grande crisis económica mundial del capitalismo. Puso también al descubierto muchas de las miserias del sistema. Falla en los sistemas de salud, con años de desinversión desde investigación, infraestructura hospitalaria y personal. Y ahora, salta a la luz la lucha por las patentes de las vacunas, central en las ganancias de los grandes grupos farmacéuticos, que ven en la pandemia, el miedo, la enfermedad y la muerte una enorme oportunidad para hacer negocio.

Escribe: Gerardo Uceda

Casi desde su inicio, la pandemia por Covid-19 se perfiló como el detonante de dos crisis simultáneas, la lógica y más o menos esperada crisis sanitaria y la otra no tan esperada crisis económica. Pero el transcurrir de los primeros meses del 2020 dejó en evidencia que ambas tomarían dimensiones históricas. En lo sanitario puso en evidencia que el sistema capitalista aún en los países más avanzados y ricos del mundo atravesaba una crisis crónica, que se manifestaba en años de desinversión en salud, desde abandono de líneas de investigación que podrían haber adelantado conocimiento sobre el coronavirus, hasta cosas más concretas como falta de personal de salud e infraestructura hospitalaria en sectores críticos, por citar algunos ejemplos. En el otro extremo la crisis económica desencadenada se perfila como la más importante en la historia del capitalismo mundial en todos sus siglos de existencia, con parálisis de economías, transportes, millones de trabajadores perdiendo sus trabajos, empresas fundidas y una recuperación que está lejos de avizorarse.

Es en este contexto que se puede entender la disputa y hasta la pelea de los grandes grupos farmacéuticos y los gobiernos imperialistas por obtener una cura de la enfermedad. A sabiendas de que quien lo lograse podría obtener ganancias fabulosas y extraordinarias por encima de sus competidores. Mientras aún se testean distintas alternativas terapéuticas, estuvo siempre claro que el objetivo primario para controlar primero y erradicar después el Covid-19 era la obtención de una vacuna eficaz y segura para prevenir la infección. Y muchísimos laboratorios de distintos países, sobre todo los más ricos, se largaron en una desenfrenada carrera para obtener la vacuna. Como siempre en el capitalismo, la razón primera no fue la salud de la población mundial, ni siquiera el evitar la profundización de la crisis económica en general, los movía el afán de la ganancia pura y llana. En tiempo récord, menos de un año, ya hay en el mundo más de diez vacunas con grandes posibilidades de ser exitosas, 4 o 5 de ellas ya cuentan con estudios clínicos que prueban su eficacia.

Pero el problema en vez de empezar a resolverse se podría decir que recién comienza aquí. En las últimas semanas, de la mano de la lentitud con que va la producción de vacunas y por ende la imposibilidad de una vacunación masiva, acorde a las expectativas generadas, ha generado una crisis importantísima, sobre todo en la Unión Europea donde Alemania, el país rector y más rico de la misma, no puede explicarle a su pueblo la lentitud con la que se está vacunando, frente a una Inglaterra del Brexit con casi el 15% de su población vacunada. A tal punto que se citó a una cumbre urgente para tratar este tema en donde se planteó algo totalmente insólito y temido para el capitalismo, la posibilidad de la expropiación de las patentes o la concesión obligatoria de licencias para las vacunas. Veamos de qué se trata en realidad todo esto.

El curro de las patentes farmacéuticas

Por definición una patente farmacéutica es “el conjunto de derechos de exclusividad concedidos por un Estado (en general imperialista) al invento de un nuevo producto o tecnología farmacéutica, susceptible de ser explotado comercialmente, por un periodo limitado de tiempo (en general 5-10 años) a cambio de la divulgación de la invención”.

Traducido sería que los Estados imperialistas les garantizan a sus empresas que por años tendrán la exclusividad de la fabricación, distribución y venta de un medicamento o vacuna, sobre los que las empresas ponen los precios que ellos quieren, sin que nadie les pueda competir. O sea, una superganancia asegurada. Si bien las patentes industriales y en especial farmacéuticas existen desde hace muchos años, fue en la década de los ’90 que, guiados por el miedo a que la globalización y la velocidad de intercambio de conocimientos por internet les afectara sus ganancias, se reforzaron y endurecieron todos los términos y derechos referidos a las patentes. Todos los más poderosos gobiernos capitalistas del mundo estuvieron de acuerdo en proteger a sus empresas nacionales y multinacionales para preservarles sus ganancias. Pero no pudieron dejar de reconocer en los papeles que ante circunstancias excepcionales este derecho casi supremo de las empresas podría afectarse y así las patentes podrían ser expropiadas (es decir, los estados pedirle la fórmula y la forma de fabricación al inventor y divulgarla a otras empresas o al propio Estado para su fabricación mediante pago) o conceder la licencia de fabricación por un plazo determinado también para su fabricación por otras.

La pandemia con su grave doble crisis, hizo que desde el principio aparecieran algunas voces desde el propio capitalismo en este sentido, en mayo del 2020 el presidente de Costa Rica hizo una primera propuesta, que dado el alcance y el riesgo humanitario por el Covid -19 existiera la obligación de compartir soluciones, datos y tecnología para la lucha contra el coronavirus, ya se encendieron las primeras alarmas y sólo 40 países lo apoyaron. Pero la crisis sin soluciones de fondo siguió avanzando y Sudáfrica y la India ahora propondrán ante la OMC (Organización Mundial del Comercio) la exención de patentes para todas las herramientas médicas para tratar el Covid-19. Esto trajo aparejado un gran revuelo y todas las grandes farmacéuticas salieron al cruce, diciendo que “era falso y peligroso decir que las patentes o la propiedad intelectual son una barrera a la colaboración y producción de vacunas” como dijo el CEO de Pfizer a nivel mundial.

La crisis pega un salto

Pero no es hasta hace un par de semanas que la discusión toma estado público y aparece en los grandes medios de comunicación mundial. La razón es sencilla, le tocó sufrir las consecuencias a Alemania, el país más rico de la Unión Europea. Es que tuvieron que cerrar escuelas y comercios mientras la vacunación llega a cuentagotas por falta de producción. Y entonces las críticas arreciaron sobre Angela Merkel y su gobierno y son ellos ahora los impulsores de una iniciativa que va en el sentido de la expropiación de las patentes de las vacunas, obviamente con el firme rechazo y pataleo de todos los grandes laboratorios empezando por el propio Biongen alemán, pasando por Astra-Zeneca, Moderna y Pfizer, pero también incluyendo a los Estados de Rusia y China, también productores de vacunas que no quieren perderse las ganancias.

Es que las expectativas y propaganda que se hizo de la rápida obtención y disponibilidad de vacunas no condice con la realidad, ni siquiera en los países más avanzados del mundo. Sólo unos pocos países alcanzan niveles de vacunación más o menos aceptables como Israel que ya vacunó al 60% de su población, pero con una vacuna que no está del todo probada, EEUU que alcanza al 10% y Reino Unido con un 15% siendo el detonante de la crisis alemana. Muy por detrás están todos los países europeos y ni qué hablar del resto de los países del mundo, donde la disponibilidad de vacunas dependerá del dinero que tengan para comprarlas, de modo que los más pobres países de África y América Latina por ejemplo podrían estar en situación de no vacunar masivamente hasta más de 2 años, si se tiene en cuenta que los cálculos más optimistas para la poderosa Europa hablan de 6-9 meses para poder cubrir a su población.

 

 

El futuro peligra por la ambición capitalista

Pero el planteo del CEO de Pfizer en defensa de las patentes, y por ende la preservación de sus ganancias, choca con algo mucho más grave y profundo que los reclamos de Sudáfrica, India o incluso Alemania, que buscan asegurarse las dosis necesarias en tiempo y forma para sus poblaciones y así poder volver más rápido a un normal funcionamiento económico. Lo que está en juego, dada la magnitud de esta pandemia, es la salud mundial, donde queden países o continentes enteros sin vacunarse eficazmente, con enfermos y muertos de manera crónica y la posibilidad que en ellos existan mutaciones virales que resulten resistentes a las vacunas hoy disponibles y así generar un ciclo vicioso que haga peligrar en el futuro la salud mundial, incluida la de los países capitalistas avanzados. Y todo esto justificado solamente por la ambición de ganancia de las empresas farmacéuticas.

Anular las patentes ya

Desde Alternativa Salud y el MST en el FITU siempre hemos sostenido que la salud es un derecho inalienable, superior a cualquier ganancia privada. Por ello, para nosotros el conocimiento médico, sus avances, sus logros en cuanto a terapéutica, prevención o métodos de diagnóstico, deben ser propiedad intelectual de la humanidad y no pueden estar protegidos por ninguna patente ni ningún otro mecanismo que le asegure a ningún sector ganancias extraordinarias y exclusividad de producción. Y decimos esto para todo tipo de enfermedades desde el cáncer hasta el sida, desde la Malaria hasta las enfermedades cardiovasculares. Estamos en contra del aprovechamiento de la salud y la enfermedad como un negocio capitalista.

Pero en el caso de la pandemia por Coronavirus, la eliminación de todo tipo de patentes y resguardos de ganancias están de sobra justificados. A tal punto que lo empezó a plantear la OMS e incluso funcionarios de los países imperialistas como Alemania, que no ven salida si no hay una modificación en ese sentido.

En primer lugar, por la magnitud y envergadura de esta pandemia que pone en riesgo la salud, la vida y la subsistencia económica de miles de millones de personas a nivel mundial. En segundo lugar, porque es falso que las empresas hayan arriesgado capital e invertido años de investigación, como aluden, para asegurarse exclusividad. Es conocido por todos que fueron los Estados quienes aportaron por adelantado el dinero para su desarrollo, y las universidades públicas las que aportaron los conocimientos.
Especialmente en el caso de las vacunas rusas y chinas, donde la investigación y desarrollo se hizo en organismos estatales y se han transformado para el pesar de las farmacéuticas en poderosos competidores a la hora de vender vacunas en el mundo. De allí las críticas exageradas hacia ellas.

Por eso no sólo estamos a favor de la anulación de las patentes, sino que vamos más allá y decimos que hay que levantar de inmediato todas las restricciones al acceso al conocimiento médico con respecto a la prevención (vacunas), y tratamiento (sean curativos o de sostén) conformando una gran base de datos colaborativa a nivel mundial de los avances, conocimientos y experiencia para acelerar la cura del Covid-19.

Junto a esto exigimos una reconversión productiva mundial que garantice la producción y distribución a todos los países del mundo de los elementos de protección necesarios para la atención de pacientes. Sostenemos que es necesaria la unificación bajo control estatal de todos los subsistemas de salud públicos, privados y mixtos para garantizar la atención igualitaria de enfermos, avanzando a un sistema único universal. Solo con medidas de este tipo se podrá controlar y seguramente poner fin a esta pandemia. No existe justificación fundada en la ganancia del capital que pueda anteponerse a derecho a la salud de la población mundial.

 

 

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Subte: es falso que no haya otra alternativa que el impuestazo https://mst.org.ar/2012/12/18/subte-es-falso-haya-otra-alternativa-el-impuestazo/ Tue, 18 Dec 2012 19:44:12 +0000 http://www.mst.org.ar/?p=2234

El diputado Alejandro Bodart (MST-Proyecto Sur) refutó hoy a los diputados del PRO que acusan a la oposición de no ofrecer opciones para financiar el subte: “Es falso que no haya otra alternativa que el impuestazo a las naftas, peajes y patentes: yo propon
go anular las millonarias exenciones fiscales a sectores empresarios. Así habría plata de sobra para el subte.”

Bodart agregó: “De los tres proyectos en debate, el del PRO es privatista y el consensuado también porque deja que decida Macri. Por eso mañana sostendremos nuestro proyecto para reestatizar el subte bajo el control de sus usuarios y trabajadores.”

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