peronismo – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Thu, 18 Jan 2024 14:33:22 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png peronismo – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Quintela, Grabois, Moyano, Kicillof. El PJ… ¿tiene algo para aportar a los trabajadores? https://mst.org.ar/2024/01/18/quintela-grabois-moyano-kicillof-el-pj-tiene-algo-para-aportar-a-los-trabajadores/ Thu, 18 Jan 2024 14:33:22 +0000 https://mst.org.ar/?p=34816 A dos meses del balotaje presidencial, el PJ no logra reponerse del golpe que significó esa derrota a manos de un liberfacho confeso como Milei. Un retrógrado y ajustador «hecho y derecho» en las antípodas del proyecto político y social que aún dice representar el peronismo. Por eso hay movidas para renovarlo ya que, según Moyano, el PJ tendría mucho para aportar ¿Es así o llegó el momento de hacer algo nuevo, junto a la izquierda?

Escribe: Francisco Torres

Una de esas movidas se dio en La Rioja, con el encuentro entre el gobernador Quintela con Juan Grabois para enfrentar a Milei y reforzar ese llamado a sacar al PJ de su crisis, con una «mesa política» que renueve su conducción, abierta a otros sectores y al servicio de «reconstruir un proyecto humano», según Grabois.

Pero ese encuentro sufrió un baño de realismo que desnudó rápido todo el relato, al comprobarse la cruda realidad de un PJ como fuerza del régimen capitalista, explotador y represivo, que descarga la crisis en los de abajo.

Realidad mata relato

Es que ese día se levantó la policía y Quintela les cedió de manera exprés, anunciando achicar gastos y la estructura estatal para responder a la demanda de los uniformados, agitada por Martín Menem y otros liberfachos. También una moneda propia como receta fracasada para pagar sueldos con un bono o cuasimoneda y una suma fija para docentes y estatales, en vez de un verdadero aumento salarial. Es decir, ajuste puro, sin «rostro humano».

En paralelo, se dan las multisectoria-les que impulsa Kicillof en los municipios, para un armado opositor al ajuste de Milei. Pero este gobernador, que suena para un eventual futuro electoral, dispuso por decretazo un «aumento» que deja los sueldos docentes y estatales en un 60% a 70% por debajo del 221% de inflación 2023. Realidad mata relato: Milei aprieta y Kicillof descarga también la crisis en el pueblo trabajador.

En el medio, salió el camionero Pablo Moyano a cuestionar dónde están Alberto, Cristina, Máximo Kirchner y Massa. Algo que había planteado Grabois en la marcha de la CGT a Tribunales, pidiendo que la dirigencia del PJ estuviera en la calle con los trabajadores. Pero, como se decía, es difícil que el chancho vuele y tampoco hay que pedirle peras al olmo.

Es que esa derrota que agrava la crisis del PJ, expresa por arriba una amplia ruptura con este partido por abajo, de trabajadores, jóvenes y sectores populares. Nada menos que en la fuerza pilar del régimen democrático burgués en estos 80 años, encargada de ponerle freno a una alternativa revolucionaria, antiimperialista y anticapitalista.

Para buscar recomponer al PJ, sigue el pase de facturas, la demanda por la falta de liderazgos y de algún proyecto que pueda «volver a enamorar». Y que sea creíble, después del desastre de Alberto, Massa y Cristina que lograron casi un imposible: agravar los ya dramáticos indicadores que dejó Macri, al elevar la pobreza e indigencia, la inflación y precarización laboral, la deuda y la sumisión a las corporaciones y el FMI.

El fracaso del posibilismo le abre las puertas a Milei

Lejos de algún giro autocrítico o reversión de esa política para enfrentar al FMI, centraron su campaña en «lo posible» y el mal menor, contraponiendo «la derecha o los derechos» como opción binaria excluyente. Apelaron a la mística -y promesa repetida- de volver a «los años felices». A las conquistas arrancadas bajo el primer gobierno de Perón y también, aunque modestas, las concesiones que debió dar Néstor, en un contexto internacional ventajoso y de precariedad política y social, luego que De La Rúa y Cavallo salieran eyectados por el Argentinazo.

Ante el balotaje, las usinas K, de sectores progres del sindicalismo como la CTA, movimientos sociales como el de Grabois o la CCC y organismos de DDHH afines al gobierno, plantearon la dicotomía «democracia o dictadura». Y criticaron a la izquierda por no apoyar a Massa, diciendo que le haríamos el juego a esa derecha. Lo mismo nos decían en 2019, pero nunca creció tanto la ultra-derecha como pasó bajo el gobierno del PJ.
Todo eso cayó porque la «realidad mata relato». El PJ perdió y el voto real a Massa hay que verlo en aquel 22% que el justicialismo obtuvo en las PASO, con la peor elección de su historia. Los votos obtenidos luego fueron de gente que quería frenar a Milei, tapándose la nariz ante Massa y un PJ derechizado, pero sin apoyarlo.

Como los lazos del PJ con la sociedad están peor que nunca, ahora piden «esperar 4 años para ser felices de vuelta». Incluso antes habían logrado otro imposible: después de gobernar Cristina por dos mandatos, pavimentaron el triunfo de Macri y la derecha de Cambiemos.

Ahora Cristina dice que el PJ no debe apurarse a confrontar con Milei, sino esperar que impacte el ajuste y se acumule bronca para capitalizarla. Lo mismo Massa, al criticar el paro de la CGT por «apresurado». Máximo tampoco mueve a La Cámpora porque «sería hacerle el juego a Milei…».

El PJ no va más

Pero, ¿no era democracia o dictadura? Dejar hacer al tirano o monarca con el cuento de la «gobernabilidad», solo agrava la catástrofe social. Son típicos argumentos burgueses en períodos de crisis para convencer a la clase obrera y el pueblo de no luchar.
De arranque debemos enfrentar el paquetazo de ajuste, represivo y monárquico, con paro, movilización y plan de lucha hasta derrotar a Milei. Así lo planteamos el 20 y 27 de diciembre, arrancandole a la burocracia pejotista de la CGT el paro del 24, exigido con el activismo sindical y la base obrera y popular.

En ese marco, en vez de animarse a postular algo nuevo, que rompa y le de la espalda al PJ, Grabois insiste en más de lo mismo. Pese a que su gobierno le abrió la puerta y dejó crecer como nunca a la ultraderecha negacionista, antiderechos y autoritaria de Milei y Villarruel.

En una entrevista con Sylvestre por C5N, Grabois explicó su propuesta: reordenar ese espacio a partir de «crear una comisión de acción política como hizo tantas veces el Partido Justicialista, dónde estén todos» (Wado y La Cámpora, Axel y los gobernadores, los intendentes) para después armar otra «comisión de acción política» con el resto y «reorganizar al movimiento nacional y popular en Unión por la Patria».

¿Otra vez sopa? El cuento de «pelear desde adentro» no va más. Ni los llamados a renovarlo. Basta citar al General para comprobar la vía muerta de esa política para los trabajadores y sectores populares: Si quieres que algo no funcione, crea una comisión, decía Perón. Y Grabois propone crear, no una, sino dos comisiones… para contener esa ruptura con el PJ que avanza de la militancia honesta, de jóvenes y luchadores que miran a la izquierda. Quienes sí estamos en la calle y en cada lucha, donde se ve el espacio abierto para esa confluencia sindical y política que necesitamos y debemos alentar.
Por eso volvamos a Moyano, ¿el peronismo tiene para aportar? ¿puede renovarse, dónde están sus dirigentes? Massa está como empleado de dos fondos de inversión y escribe un libro, además de querer enfriar el paro de la CGT porque, si ganaba, también habría ajustado. Alberto, en Europa visitando al Papa. Cristina y Máximo, en el Calafate borrados y planteando garantizar la gobernabi-lidad a Milei, al que le abrieron la puerta y ahora dejan que haga el trabajo sucio del ajuste y autoritarismo.

Hace falta construir algo nuevo, con la izquierda

En la calle está la izquierda junto a los trabajadores, sectores medios y populares. Por eso es tiempo de hacer algo nuevo, no más de lo mismo. Porque si no, pasa lo que dice Moyano cuando insiste en reclamar al PJ que «en este momento deberían estar en la calle» porque «después es fácil, en el movimiento obrero ponemos el cuerpo, ponemos en riesgo nuestra libertad, vuelve el peronismo al gobierno y te dejan de lado. Eso ya lo vivimos», afirmó el camionero.

Es que el PJ, aún en crisis, es el principal partido de un régimen de explotación y entrega capitalista, atado al FMI y las corporaciones. Para que no «te dejen de lado», desde el MST planteamos la necesidad de otro camino: apostar y postular algo nuevo con la izquierda. En una perspectiva antiimperialista, anticapitalista y socialista como única vía de sostener aquellas banderas de justicia social, independencia económica y soberanía política.

En el FIT Unidad, si bien consolidamos el espacio político y electoral en un momento complejo, necesitamos superar las limitaciones del Frente que venimos señalando. Las que nos llevaron a ir a internas para desarrollar esa necesidad de cambio, de un nuevo proyecto político en el Frente. Que debe ser más abierto y democrático, sin hegemonismos para poder asumir ese gran desafío de hacer algo nuevo. Es nuestro compromiso, sumate.

 

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Se va Arcioni y viene «Nacho» Torres. Chubut: culminan 20 años de gobiernos peronistas https://mst.org.ar/2023/11/08/se-va-arcioni-y-viene-nacho-torres-chubut-culminan-20-anos-de-gobiernos-peronistas/ Wed, 08 Nov 2023 15:51:33 +0000 https://mst.org.ar/?p=34170 El final de ciclo del «régimen de partidos post 2001» es un fenómeno nacional y tiene su expresión en la provincia de Chubut con el fin de 20 años de peronismo. Sin duda, vamos a un país político distinto. Arcioni asumió como gobernador tras la muerte de Mario Das Neves en su tercer mandato en el año 2017. Luego, Mariano Arcioni sería electo gobernador en 2019 y en su gestión el pueblo de Chubut libró batallas muy importantes que serán las que le ponen fin a todo un ciclo político. Dos serán las luchas fundamentales que recorrerán los últimos años. La lucha de lxs trabajadores estatales por salarios y la lucha contra la instalación de la megaminería, que adquiere en esta última etapa una dimensión francamente provincial y no ya solamente cordillerana.

Escribe: Maxi Masquijo. Secretario de Prensa y Comunicación de ATECH

Son estas dos luchas obreras y populares y sus importantes precedentes las que fueron horadando el poder político del peronismo en sus distintas versiones en el poder desde 2003. Poder político que fue puesto al servicio de apuntalar y extender los negocios y las ganancias de las corporaciones del saqueo extractivista, en el subsuelo, el suelo y el mar de esta provincia patagónica. El frenazo a la demagogia más desenfrenada que le propinarán los estatales al gobierno y el régimen político de conjunto en el año 2019, con huelgas y ocupaciones de edificios públicos durante semanas, es una las más importantes experiencias de lucha y organización de la clase trabajadora en esta región. Junto al rechazo masivo a la megaminería y la pueblada de diciembre de 2021, donde las asambleas socio-ambientales en toda la provincia, pero esta vez, con epicentro en las ciudades de Trelew y Rawson, frenaron a la instalación minera en la meseta norte de la provincia. Son referencias insoslayables para el pueblo trabajador y para el gobierno que viene.

Importante destacar el crecimiento al calor de estas luchas de la influencia y desarrollo de la izquierda, particularmente nucleada en FIT-U y de nuestro MST que jugó un rol muy importante como referencia en distintos momentos y regiones de nuestra provincia. La expresión más clara es que la izquierda llegará por primera vez en la historia de nuestra provincia a ocupar una banca en la legislatura provincial, el docente Santiago Vasconcelos asumirá en este mes de diciembre la banca del FIT-U, y con la rotación le tocará el turno a nuestra compañera Oma Rocha de MST, joven militante feminista y eco-socialista de la cordillera.

Con «Nacho» Torres viene el ajuste de las corporaciones

Ahora viene el gobierno de «Nacho» Torres, gobernador electo en las elecciones provinciales del 30 de Julio. Llega al poder de la mano de Juntos por el Cambio, alianza del PRO y UCR en la provincia. Torres es la figura del PRO en la provincia y su campaña estuvo plagada de promesas y frases oportunistas que le permitieron aparecer como alternativa ante la ruptura política de magnitud con el peronismo, PJ que en su última versión fue unido con todas sus variantes, y cosechó nuevas frustraciones en el orden provincial. Torres se instala a fuerza de una descomunal campaña publicitaria personalista, presentándose como el joven de 36 años que renovará la política ante una audiencia electoral cansada de soportar un deterioro sin fin de las condiciones de vida y una degradación institucional con pocos precedentes.

Tras los carteles publicitarios que inundaron la provincia con la imagen del joven político, la coalición Juntos por el Cambio nada tiene de nuevo ni de joven. Por el contrario, son una fuerza política que expresa los intereses económicos de las corporaciones que vienen unidas al saqueo, la dependencia y el atraso, como lo son terratenientes, el complejo del aluminio, el extractivis-mo petrolero y la depredación de los recursos marítimos. Su primera y más clara alianza fue con el «peronista» y titular del Sindicato de Petroleros Privados, Jorge «Loma» Ávila. Jefe de una verdadera casta burocrática sindical y estatal (años al frente del Petrominera Chubut Sociedad del Estado), cuya incorporación como primer diputado nacional de Juntos por Cambio es el primer dato acerca de cuál será el rumbo del gobierno entrante. Léase, continuidad de prebendas y concesiones al extractivismo petrolero, símbolo de la dependencia y el saqueo de los bienes comunes de la provincia.

Ávila es el jefe de la burocracia sindical de trabajadores petroleros que llevó a cabo la represión ilegal y parapoli-cial de las docentes que se manifestaban en la ciudad de Comodoro Rivadavia en Septiembre de 2019 en la intersección de las rutas Nº 3 y 26. Por supuesto, hecho que se mantiene impune hasta la actualidad. Cuando por el contrario lo que viene creciendo en Chubut es la criminalización de la protesta social con decenas de trabajadores procesados judicialmente y con tres docentes con condenas por participar de acciones de protesta social.

Otro axioma del gobierno entrante es la continuidad del pago indiscutido de la deuda externa provincial, otro escandaloso fraude de la casta política local, que endeudó a la provincia por miles de millones de dólare, embargando también hasta el 70% de las regalías petroleras para su pago automático. El destino de esos fondos está más que claro, la corrupción, el enriquecimiento de funcionarios y gastos corrientes de la administración provincial. Ningún hospital ni rutas nuevas, nada, todo un robo al pueblo que paga con miseria, abandono y desinversión sistemática de servicios públicos como salud, con hospitales en crisis y una educación pública con escuelas destruídas y salarios por el piso de lxs trabajadores de la educación.

En estas semanas empieza a conocerse un eventual armado del gobierno y ministerios de Torres, el peronismo ya tendió sus puentes para colaborar con funcionarixs probadxs en el oportunismo y la obsecuencia hacia los poderosos. El petrolero «Loma» Ávila fue de los primeros en saltar el cerco del peronismo, pero no fue, ni será el único. La exdiputada provincial del PJ, Elba Willhuber, y actual Subsecretaria de Políticas de Género y Diversidad será la próxima ministra de Familia en el gabinete del Torres. Sin dudas que estas corridas partidarias tendrán sus correlatos en el espectro sindical de la provincia.

Torres en la interna de Juntos por el Cambio fue ambivalente, posó para la foto con Rodríguez Larreta y con Bullrich, de cara a la segunda vuelta por la presidencia, se enrola entre los aliancistas que juegan de neutrales. Lo que sí sabemos lxs trabajadores es que Torres viene a seguir jugando para el poder económico concentrado, para profundizar el saqueo extractivista. Para los de abajo, sólo vienen amenazas y la demagogia con ajustar «en la política», pero ese verso ya lo conocemos.

Las luchas actuales y las que se vienen

Durante las últimas semanas se sucedieron importantes medidas de fuerza de lxs trabajadores de la Administración Pública provincial. ATE realizó medidas de paro, ATECH, el sindicato docente, realizamos paros de 48 horas en unidad con AMET y trabajadores de la salud nucleados en SISAP. Estas luchas reclaman por salarios que están muy atrasados. Estos movimientos son un anticipo de las respuestas obreras que vendrán frente a la continuidad de las políticas de ajuste.

En las dos últimas reuniones de paritaria salarial que convocaron al conjunto de las representaciones sindicales, el gobierno provincial se fue de las mismas con un claro rechazo a sus miserables ofrecimientos. Desde la ATECH estamos presentando a todos los sindicatos, la propuesta de un paro general provincial para lograr una verdadera recomposición de los caídos salarios de los estatales.

Desde el MST en FIT-U nos preparamos para seguir desarrollando estas luchas, con nuestra política y organización desde abajo para enfrentar en mejores condiciones al gobierno patronal del PRO y la UCR con sus ministros del PJ. Para esta tarea contaremos con la importante banca lograda por la unidad de la izquierda que expresa el FIT-U.

 

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Gobierno = frustración = bronca. El pejotismo no va más https://mst.org.ar/2023/08/17/gobierno-frustracion-bronca-el-pejotismo-no-va-mas/ Thu, 17 Aug 2023 12:56:18 +0000 https://mst.org.ar/?p=33525 Del Frente para la Victoria al Frente de Todos y después a Unión por la Patria. De Néstor y Cristina Kirchner a Alberto Fernández, luego la ilusión fugaz de Wado de Pedro para terminar candidateando a Sergio Massa, otro hombre del FMI y los Estados Unidos. Pero no hay cambio de nombre ni de candidato que valga cuando se viene tan en picada. Un par de reflexiones sobre los porqué de semejante derrota, los dilemas del presente y la necesidad de romper el cerco.

Escribe: Pablo Vasco

El poder desgasta, se suele decir, porque es habitual que todo gobierno sufra cierto nivel de deterioro. Pero el tremendo zapatazo que recibió el oficialismo gobernante sacude toda su estantería:

En una elección nacional supuestamente planteada en tres tercios para las listas “presidenciables”, el conglomerado político peronista que conduce nuestro país, 16 de las 24 provincias, cientos de municipios y candidatea a Massa quedó tercero. Comparado con las PASO de 2019, el pejotismo perdió 5,7 millones de votos.

En Córdoba Unión por la Patria cayó al 8%. En Mendoza y Santa Fe bajó del 40% y 43% en 2019 al 16% y el 21% ahora respectivamente. Perdió también en Catamarca, Chaco, Formosa, Santiago del Estero y distritos históricos como La Pampa, La Rioja, San Luis y Tucumán. Axel Kicillof salva un poco las papas en el territorio bonaerense, pero en un marco en que todo está atado con alambre.

Ahora hablan de “recalibrar la campaña” y “volver a emocionar” con tal de llegar al ballotage, pero están casi sin resto. Aparte de votos que puedan venir de Guillermo Moreno u otros que no pasaron el piso, recuperar algún voto bronca requeriría alivianar así sea en algo el bolsillo popular. Pero acaban de pegarnos un sablazo al devaluar un 22% y encima toda la economía está al borde del desmadre.

Como un símbolo de lo que amaga ser una fase cuasi terminal del espacio político que se considera el kirchnerismo puro, “de paladar negro” digamos, está asimismo la derrota del candidato de Alicia Kirchner en las elecciones a la gobernación de Santa Cruz y de ella misma, que fue como candidata a senadora nacional. ¿Aroma a final de época?
Si ya el propio nombre de la alianza político-electoral alrededor del PJ se fue tornando con los años cada vez más derechoso, en paralelo el plan económico se fue endureciendo cada vez más al servicio de las imposiciones del Fondo Monetario Internacional, la deuda externa y el extractivismo de las corporaciones multinacionales y los grandes capitalistas locales.

Las consecuencias puras y duras de esa política económica en el pueblo trabajador las conocemos en carne propia. Para quienes vivimos de un salario, una jubilación, una pensión o un plan de ayuda social no hace falta explicar mucho: vamos de mal en peor. Aquella promesa de volver a asegurar la “heladera llena” terminó en que ahora esté más vacía que nunca. Se suponía que el pejotismo volvía no sólo para “para ser mejor” que su anterior gobierno K, sino sobre todo mejor respecto del ajustador Mauricio Macri, pero en realidad Alberto siguió y profundizó ese mismo camino macrista de ajuste antipopular y de entrega antinacional. Por eso no sorprende que en esta elección se expresara una ruptura masiva con quienes frustraron las expectativas de millones de trabajadores, trabajadoras, jóvenes y sectores populares y de la clase media.

Sobran razones para el enojo

Desde ya, la primera razón de la bronca es la economía. La macro y la micro. Alberto dijo que la deuda externa contraída por Macri era ilegítima y hasta inició una causa judicial. Pero, más allá de un poco de fulbito para la tribuna, pagó esa deuda taca taca, como si fuera blanca y pura. Y esa sangría monumental de la deuda trucha nos golpea en ajuste directo contra la educación y la salud públicas, la ayuda social, los planes de vivienda y los salarios de los trabajadores estatales. ¿Podía hacer otra cosa? Sí, denunciarla, suspenderla, investigarla, en vez de arrodillarse ante la estafa macrista que seguimos pagando.

La inflación que te devora el bolsillo día a día tampoco es una plaga celestial. Se puede culpar a la herencia, a la crisis mundial, a la pandemia de coronavirus, a la guerra en Ucrania, a la sequía, fenómeno. ¿Pero con las grandes empresas formadoras de precios que remarcan a lo loco, qué? ¿Con los bancos que fugan capitales, qué? ¿Con las petroleras, mineras y el agronegocio que se la llevan toda, qué? Nunca abrirles los libros para ver los costos reales. Nunca cobrarles altos impuestos, en vez de “aportes solidarios” que dan vergüenza ajena. Nunca subirles las retenciones a fondo. Nunca nacionalizar la banca y el comercio exterior. ¡Ni siquiera se animó a expropiar a los chorros de Vicentín cuando había fuerza social de sobra! Más que arrugar, gobernó para ellos y siempre a costa del laburante. ¿Cómo no iba a abrirle así el gobierno de los Fernández la puerta a la derecha si le asumió y le aplica la agenda?

Un párrafo aparte merece la burocracia sindical, esa de dirigentes millonarios de trabajadores cada vez más pobres, llena de privilegios, con métodos de patota y socias eternas de las patronales. Esos burócratas enemigos del activismo, que todavía siguen cantando que “los sindicatos son de Perón” cuando entre las bases trabajadoras hay compañeros y compañeros de todos los colores políticos. Esa burocracia de la CGT y las CTA, que dejó correr despidos, bajas del salario y pérdida de conquistas, que firma paritarias a la baja y que no llamó a un paro general ni siquiera ante la represión de Morales en Jujuy, ante las elecciones salió en bloque a respaldar a Massa candidato. Con todo su accionar de agachadas y traiciones durante estos años, también aportó lo suyo al desgaste del gobierno pejotista.

La acumulación de bronca no fue sólo por razones económicas, sino también políticas. El doble discurso se termina pagando, y caro. Por ejemplo este gobierno creó el Ministerio de la Mujer, Géneros y Diversidad como respuesta a la fuerza de la ola verde. Pero andá a preguntarle a las mujeres que sufren violencia de género si el subsidio de 60 lucas por seis meses les alcanza para romper el círculo de violencia de género y lograr autonomía. Andá a preguntarles a las personas trans si se cumple la ley de cupo laboral en el Estado. El barniz de progresismo y hasta de izquierda, ponele, se fue descascarando sin pena ni gloria. Y si hablamos de los temas ambientales, andá a preguntarles a las comunidades y asambleas en los territorios los efectos del glifosato y demás agrotóxicos, el fracking, la megaminería, los desmontes para meter soja y si el gobierno prohibió o como mínimo controló algo. ¡Al revés, en vez de acorralarlos les dio manija!

Este es también el mismo gobierno que habla de los derechos humanos, pero al mismo tiempo mantiene a los Sergio Berni, a la cana corrupta y de gatillo fácil, a la persecución contra las luchas sociales y el activismo en todo el país. Y ojo, la frustración política es tan grande que también llega incluso hasta la propia Cristina, que muchos y muchas al inicio suponían que sería la garantía de ponerle los puntos a Alberto pero terminó avalando este proyecto o hablando como si fuera ajena al gobierno y encima al final bendiciendo a Massa, el superministro de Economía amigo del FMI y los yanquis que nos deja una inflación de más del 150% anual, casi ya en la hiperinflación.

Con este gobierno del PJ y sus aliados, que al asumir hace cuatro años tenían el changüí de las expectativas populares, terminamos con medio país bajo la línea de pobreza, 7 de cada 10 pibas y pibes que comen mal, más gente viviendo en la calle, mayor desigualdad social que alimenta la marginalidad y el delito, el Fondo Monetario instalado acá controlándonos las cuentas cada tres meses y encima la cadena de la deuda eterna y la dependencia. Este combo de malaria es lo que fogoneó la bronca y la ruptura masiva que el 13 de agosto terminó no yendo a votar, votando en blanco o votando muy equivocadamente -porque votan a su verdugo- al esperpento llamado Javier Milei.

¿Adónde va Grabois?

Con casi 1.400.000 votos, un 5%, la buena elección que realizó Juan Grabois le permitió al candidato del oficialismo gobernante contener una parte del profundo y legítimo descontento social. De no presentarse, posiblemente una parte de ese caudal de votación hubiera venido hacia la izquierda. En el tablero político argentino, el dirigente de la UTEP ha recuperado un espacio de centroizquierda, del llamado progresismo, que se había asimilado y diluído en el kirchnerismo, y que al éste reducirse y derechizarse cada vez más hace rato quedaba vacante.

En su carta pública de reflexión tras las PASO, su postura la podemos sintetizar en el lema “Apoyo sí, cheque en blanco no”. Allí, como advertencia al gobierno y a Unión por la Patria, señala que “si seguimos en este rumbo, se le está poniendo una alfombra roja hacia la Casa Rosada a los que tenemos la obligación de derrotar”, refiriéndose a la derecha y en especial a Milei. Es decir, hace una lectura convergente con la nuestra sobre las razones de la derrota .

Es más, la noche de la elección Grabois fue al bunker de Massa a reafirmar su apoyo y le entregó un dossier de 23 páginas con todo un programa de gobierno en base a tres ejes: “socioeconómico, soberano estratégico y político institucional”. Y entre otras propuestas, plantea la necesidad de “medidas urgentes para el pueblo”: “aumento de salarios para trabajadores del sector privado, público y de la economía popular; una postura firme con los formadores de precios que roban el pan a los argentinos, con los bancos y financieras que cobran lo que se les da la gana; cancelar y renegociar el acuerdo con el FMI; la nacionalización del litio, y la distribución de tierras para la construcción de viviendas, para la producción de alimentos y el salario básico universal por lo menos en las provincias más pobres”. Es más: afirmó que el gobierno debería implementar ya mismo una parte ese programa para recuperar terreno de cara a octubre.

El problema es que al día siguiente de entregar y difundir ese plan, Massa le respondió a él y a todo el pueblo trabajador con una devaluación del 22% y suba de la tasa de interés en favor de los bancos. Allí esta la contradicción clave del alineamiento político de Grabois. Podemos coincidir en varias de sus propuestas, empezando por el aumento salarial, la distribución de tierras y otras, y también podemos debatir si en vez de renegociar la deuda externa con el FMI hay que dejar de pagar y echarlo soberanamente a patadas para siempre. ¿Pero cuál es el rumbo de Grabois?

Él define a su proyecto político como el de una Argentina Humana, y lo considera “una perspectiva revolucionaria porque enfrenta la lógica capitalista del individualismo consumista, la cultura del descarte y la deshumanización, la lógica depredadora del capital, la voracidad de los modernos usureros que son los sectores financieros concentrados”. Pero no hay un capitalismo humano distinto al real: el capitalismo es inhumano por naturaleza. Y aun dejando aparte el debate más ideológico, la contradicción de Grabois está en que ni Massa, ni los gobernadores, ni los intendentes ni el PJ en su conjunto tienen la más mínima voluntad política de llevar adelante ese programa o tan siquiera algunos de sus principales puntos. No lo hicieron, no lo hacen ni lo harán, porque son defensores acérrimos y confesos de este sistema capitalista que, si no lo derrotamos, nos va a llevar a la barbarie. De nada sirve pedirle peras al olmo, porque jamás las dará. Es decir, “dar la pelea por dentro” del PJ es un camino ya largamente trillado, que lleva directo a nuevas frustraciones y fracasos aún peores.

Si se es consecuente con las propuestas de cambios estructurales, si realmente se está en contra del FMI y sus condicionamientos, hay que romper de una vez por todas con el cerco del PJ que desde hace años gobierna a las órdenes del Fondo y los grandes grupos capitalistas concentrados. Ya no se trata de sapos, sino de escuerzos intragables. Y por cierto, hay que sumarse junto a la izquierda a la pelea política y en las calles contra el ajuste de cualquier gobierno que vaya a surgir en las elecciones de octubre, porque esa es la verdadera hoja de ruta que más allá de sus diferencias comparten Massa, Bullrich y el ultraderechista Milei. Si en las próximas semanas Massa no toma ninguna medida social genuina, fuegos artificiales aparte, ¿romperá Grabois con el PJ? Habrá que ver, entonces, cómo se resuelve esa contradicción.

Para hacerle frente a tanta derecha, más y mejor izquierda!

Como desarrollamos en otras páginas de este periódico, en la Argentina vamos a una mayor crisis económica y por lo tanto a muy fuertes choques sociales y políticos. Ni qué hablar si termina ganando el liberfacho Milei, con sus anticipos de alta conflictividad.
Para estar a la altura de las circunstancias que se vienen no van más las medias tintas. Ya quedó demostrado de sobra y con mal desenlace político-electoral que este gobierno pejotista le tendió “la alfombra roja a los que tenemos la obligación de derrotar”. Sólo la izquierda combativa puede pararle la mano a tanta derecha. La única garantía para enfrentar lo que se viene en las calles es alentar el voto al Frente de Izquierda Unidad, avanzar en los cambios que hacen falta para fortalecerlo y sumarse a militar en nuestras filas.

 

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Otro collar para el mismo perro. Del Frente de Todos a «Unión por la Patria» https://mst.org.ar/2023/06/21/otro-collar-para-el-mismo-perro-del-frente-de-todos-a-union-por-la-patria/ Wed, 21 Jun 2023 14:44:51 +0000 https://mst.org.ar/?p=33278 El frente oficialista ha mutado de nombre para tratar de evitar un desastre electoral, pero todo indica que no hay ningún cambio de planes.

Escribe: Nadia Burgos

Cerradas las alianzas electorales, los partidos del régimen, patronales y capitalistas siguen sin resolver cómo sortear el hartazgo que provoca la crisis social, económica y política que ellos generaron.

Juntos por el Cambio sostuvo su armado y su nombre, y se debate qué candidato es mejor para expresar su programa político y sortear el desafío de llevarlo adelante. Mientras, en el país ya tenemos coordenadas de cómo quieren avanzar, Jujuy y la nueva constitución de Morales lo demuestran, y el pueblo que resiste es una clase a lo que se tendrán que enfrentar quienes sigan ese camino de ajuste y autoritarismo.

Del otro lado de la supuesta grieta y quienes se proponen dentro de los márgenes capitalistas hacerle frente a esa derecha, está el Frente de Todos en el gobierno y cargando con una desaprobación cada vez mayor. Pero ese no es el único problema que tienen, están buscando candidatos y un nuevo armado discursivo que permita contener a los desencantados.

El frente de gobierno, peronistas, kirchneristas y massistas utilizan el argumento de “enfrentar a la derecha” para alimentar el voto por un supuesto mal menor. Estrategia engañosa que queda al desnudo si uno se adentra en el debate del armado electoral y más aún si uno ve la perspectiva de gobierno.

Lo primero que muestra esa estrategia discursiva es el tinte de derecha que tiene su nuevo nombre: Unión por la Patria. Sin dudas, la nueva denominación implica la intención de diferenciarse del fracaso del gobierno. No decimos esto livianamente. El Frente de Todos ha pagado la deuda y ha sido el garante de aplicar los planes del FMI y de profundizar el rumbo de saqueo, de especulación financiera y reprimarización de la economía en sus años de gobierno. Dijeron que volvían “mejores”, que venían a llenar la heladera, que venían a investigar la deuda y están terminando su mandato con un acuerdo espurio con el FMI, con extractivismo al palo, con 19 millones de personas bajo la línea de pobreza y con una inflación interanual del 114%. Parafraseando a Cristina, cumplieron “taca taca” todo lo que los sectores concentrados y el FMI le pidieron y lo hicieron a costa de nuestros salarios, jubilaciones, trabajo, territorios y derechos.

Atados con alambre

La crisis política se expresa con facilidad dentro del frente gobernante. Quienes dicen ubicarse en los sectores más cercanos al progresismo vociferan la necesidad de dar una vuelta de página con este gobierno y levantar un programa de supuesto capitalismo con rostro humano. Hablan de cambios generacionales, pero todo ello dentro de los márgenes del capitalismo. Así la crisis se expresa con un programa barnizado con un supuesto a lo social, con actos en días patrios y búsqueda de mística de lucha, pero con definiciones por la negativa: ni Fernández, ni Cristina van a ser candidatos.

Como expresión de la dinámica de descontento y ruptura por abajo, el Frente de Todos también lo expresa en los candidatos que se van postulando. Quienes ya se lanzaron representan sectores en disputa y reflejan la crisis del PJ, responsable del desastre de este gobierno. Incluso hay un variopinto de opiniones: Wado se presenta como vocero del kirchnerismo pero no conforma a todos, y Grabois es criticado porque solo le habla a un sector. Del lado derecho y al fondo, Massa, Tolosa Paz y Scioli expresan la real profundización de su crisis con pedidos de intervención judicial, el rechazo a la utilización de las PASO y hasta un Scioli que llegó a mencionar un posible apoyo a Bullrich.

Cada vez se evidencia más que solo los une la necesidad de responder a la exigencia de las corporaciones y el FMI, no a los reclamos de las mayorías sociales. Hoy en nuestro país los sectores más concentrados, los empresarios, los bancos, buscan quien les garantice aplicar un plan de normalización capitalista en nuestro país, que es con ajuste, represión y más extractivismo. Las diferentes vertientes del PJ se postulan para aplicar este programa apoyándose en la burocracia sindical para tratar de levantar un dique a las luchas.

Porque en definitiva lo que está en juego es quién va a poder aplicar a fondo las reformas estructurales que promueve el FMI. El cambio de nombre no solo responde al despegarse del gobierno actual, sino a reeditar una estrategia electoral que ya aplicaron, el tristemente célebre “Hay 2019”. Quienes todos estos años gobernaron abriendo la puerta a la derecha, quienes permitieron incluso que se agrande la figura de personajes nefastos como Milei, quienes apuestan a un PJ verticalista que ni siquiera permita la inclusión de minorías, con voceros y candidatos con perfil de derecha como Massa, no pueden ser salida para el pueblo trabajador. Con este “nuevo PJ”, reeditan la estrategia del mal menor que ya fracasó y que hoy padecemos.

La salida es por izquierda

Todo este debate es necesario para seguir preparándonos para los planes de gobierno, el ajuste y la represión que se van a acelerar en los próximos meses. Argentina entró en la senda latinoamericana de la lucha de clases. Cada vez más nos enfrentamos a la disyuntiva “ellos (el capitalismo) o nosotros”. Tener esto presente es una herramienta más para debatir los límites del mal menor. Estamos en un contexto de crisis mundial, los gobiernos capitalistas buscan cerrar esa crisis con un mazazo sobre la clase trabajadora y el pueblo, sobre los territorios y la naturaleza. Unión por la Patria no puede estar del lado de la clase trabajadora porque defiende este sistema desigual. Así lo expresaron durante todos estos años en su política y también lo reconocieron en sus discursos. Es esa defensa de este sistema podrido la que los impulsa cada vez más a la derecha y que va clarificando a miles que la salida y sobre todo la forma de enfrentar a la derecha es fortaleciendo a la izquierda que lucha y que tiene vocación de poder.

Desde la izquierda tenemos un desafío: fortalecer el FITU como esa herramienta y postular nuestro programa como salida a la crisis actual. Porque en definitiva están en disputa dos modelos de país: uno atado al FMI de la mano de las alianzas electorales capitalistas y patronales. Y del otro lado la izquierda, el MST y el FIT Unidad, dispuestos a dar esta pelea y profundizar el camino por una Argentina socialista. Vamos a nuevas confrontaciones sociales y, en ese camino, más sectores se desencantarán del PJ y sus coaliciones y se sentirán llamados a construir una salida con independencia de clase, junto con la izquierda. Prepararnos para la tarea de enfrentar las consecuencias del ajuste, gobierne quien gobierne, implica en primer lugar fortalecer nuestra organización y para ello te convocamos a seguir construyendo esta herramienta.

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A 50 años de la “Primavera Camporista”. Expectativas incumplidas de ayer y de hoy https://mst.org.ar/2023/03/09/a-50-anos-de-la-primavera-camporista-expectativas-incumplidas-de-ayer-y-de-hoy/ Thu, 09 Mar 2023 21:43:50 +0000 https://mst.org.ar/?p=32729 El 11 de marzo del 73, con casi el 50% de los votos, gana las elecciones Cámpora. Triunfaba el peronismo luego de 18 años de proscripción. Las expectativas eran muchas, pero existía un gran interrogante: ¿volverían la justicia social, la independencia económica y la soberanía política? La historia indicó que no, por lo cual una visión crítica de este período resulta muy relevante, más aún cuando la actualidad presenta un hilo de continuidad.

Escribe: César Latorre

El régimen dictatorial de la “Revolución Argentina” agonizaba. Había sido herido de muerte por el Cordobaz,o que se llevó puesto primero a Vasena(1) y luego a Onganía(2) y que cuestionó el plan de sometimiento al imperialismo yanqui del país. Luego de la renuncia de Onganía, asume un sector militar con la tarea a encontrar una salida política para poder terminar de someter al país al imperialismo estadounidense. Debido a la debilidad en la que había caído, la dictadura lanza un plan de apertura en donde le da aire a la CGT para intentar encauzar las demandas laborales en un contexto de importante inflación. Esto no frena las luchas. Debilitado, el gobierno pacta una salida electoral “sin proscripciones” con la UCR y el peronismo en un documento conocido como La Hora del Pueblo.

Las luchas siguieron, el Vivorazo(3) se llevó puesto a Roberto Levinston, general que había sustituido Onganía, y le sucedió el general Alejandro Agustín Lanusse, el encargado de lograr una retirada ordenada. La situación era muy delicada y las expectativas sobre un probable nuevo gobierno peronista tonificaba al movimiento de masas. Por esta razón el pacto entre la UCR, el peronismo y los milicos excluyó al propio Perón de la posibilidad de ser candidato.

“Cámpora al gobierno, Perón al poder”

La consigna sintetizaba la paradoja del régimen, la debilidad que tenía la clase dominante para lograr su voluntad sin problemas. El proceso de extranjerización del capital y el sometimiento de la Argentina al nuevo amo del mundo no era un proceso acabado. El imperialismo yanqui cedió a esta salida intermedia para ganar tiempo y seguir desarrollando su plan de consolidar su hegemonía en todo el continente. Es por eso mismo que en la asunción del propio Cámpora estuvieron el Secretario de Estado yanqui y el futuro Jefe de la CIA.

Gobernaba pero no controlaba: amnistía arrancada

Desde el día de su asunción, Cámpora tuvo que moverse al ritmo del movimiento de masas. Una de las promesas de campaña había sido la libertad a una enorme cantidad de presos políticos que habían luchado contra la dictadura. Luego de finalizado el acto de asunción se desarrolló una enorme movilización hacia el penal de devoto y otras cárceles del país para exigir que se cumpla de inmediato la amnistía. La muchedumbre fue a liberar a los presos, hubo enfrentamientos y muertos y el gobierno tuvo que decretar la amnistía.

Primavera camporista

El gobierno de Campora se caracterizó por el Pacto Socialarmado por Gelbart, ministro de economía y dirigente de la CGE. Un sector de la burguesía había creado la CGE, una gremial empresarial paralela a la tradicional UIA. El plan Gelbard y su pacto con la burocracia de la CGT consistió en un congelamiento de precios, un aumento de salarios por única vez y la suspensión de las negociaciones paritarias por 2 años. En los hechos resultó un chaleco para los trabajadores ya que los empresarios siguieron aumentando el costo de vida por infinitas vías.

En el plano de la educación hubo una adecuación a la situación del movimiento estudiantil, que había sido protagonista importante de procesos internacionales como el Mayo francés y los provincialazos en nuestro país.

Y, en el plano de la política internacional, Argentina formó parte de los llamados países no alineados (en relación al mundo bipolar de postguerra), como forma de intentar pivotear y poder vender productos agrícolas al bloque comandado por el estalinismo.

En síntesis, los trazos gruesos de la política tuvieron que ver con la presión social y el intento de contener la situación sin que desborde los marcos del sistema capitalista. Lo que no fue una decisión a partir de la presión popular fue poner en el gabinete al polizonte López Rega, alias “El Brujo”, quien fue el fundador de la triple A, bajo las órdenes del propio Perón. Había sido policía y era parte de una logia anticomunista a cargo del Ministerio de Bienestar Social.

Perón dio su veredicto públicamente.

La llamada Masacre de Ezeiza4 vino a mostrar la necesidad del establishment de imponer un claro reordenamiento de la situación política, pegándole un golpe a las expresiones más radicalizadas del peronismo y, aprovechando la circunstancia, a toda la izquierda y los luchadores, para fijar un curso claro hacia la derecha. Para ello se necesitaba del propio Perón.

El plan de renuncias y asunciones para poder convocar a nuevas elecciones fue diseñado por López Rega. La fórmula Perón-Perón asumió al final del 73, ganando con más del 60% de los votos. Una vez más, las expectativas chocaban con la realidad y Perón, en su último 1º de Mayo, ante los cantos de montoneros de “qué pasa, qué pasa general que está lleno de gorilas el gobierno popular”, lanzó su sentencia de “estúpidos imberbes”, echando a los Montoneros y la Juventud Peronista de la plaza.

Los límites del nacionalismo burgués

Este ejemplo histórico muestra cabalmente el hecho de que es imposible llegar a buen puerto sin atacar las raíces de los problemas. Para enfrentar al imperialismo hubiera sido necesaria una revolución socialista. En un enfrentamiento entre intereses antagónicos, una premisa básica es que si los que tienen un programa que está dispuesto a ir hasta las últimas consecuencias no enfrentan a una fuerza política que tenga un programa que vaya en el sentido opuesto, el resultado está cantado. Los experimentos de los llamados populismos LLAA de este siglo dan sobrada muestra de esta realidad insoslayable.

La historia se repite: primero como drama, luego como farsa

El kirchnerismo pudo cultivar entusiasmo y sueños de cambio. Así como Cámpora estaba condicionado por el ascenso de las masas, el kirchnerismo estuvo condicionado por el Argentinazo. Y así como Perón (porque la virtud de Cámpora era obedecer) puso a López Rega, Cristina puso a Alberto en la presidencia. Como en aquel momento la ilusión de volver a un mejor pasado con Alberto también estuvo presente, aunque con pretenciones bastantes menores ni soberanía política, ni independencia económica, ni justicia social sino simplemente mayor inclusión, y acá estamos. Se toleró a Alberto Fernandez, se toleró pagar la deuda con el hambre del pueblo y ahora hasta a Massa se tolera. No se los puede cambiar desde adentro. Por supuesto que en la retórica de Cámpora y la actual de Cristina hay incluso una distancia. Pero lo más importante es que hay una continuidad: dicen ser el ala izquierda del peronismo y siembran esperanzas en un proyecto político que a la larga termina garantizando los intereses del imperialismo que somete al país. La convalidación de la Deuda Externa trucha de Macri es todo un síntoma de un proyecto político en este sentido defienden un programa: garantizar la reproducción del sistema capitalista y eso es directamente incompatible con las tres banderas históricas del peronismo, e incluso ya ni siquiera es compatible con el avance de la “inclusión”

Si quieres un resultado distinto, hay que hacer algo distinto. A vos que nos lees y que ya no sentís el mismo entusiasmo, la misma confianza, que te generan dudas cada nuevo paso que dan hacia la derecha, con vos queremos construir algo superador, una organización política que realmente esté dispuesta en ir hasta el final. Hagamos una experiencia juntos.

1. Adalbert Krieger Vasena, economista que intentó aplicar una política económica de shock de corte neoliberal dictada por el imperialismo yanqui
2. Juan Carlos Onganía, militar del ejército (caballería) que encabezó el golpe de Estado autodenominado “Revolución Argentina” en 1966.
3. Como Vivorazo o segundo Cordobazo es conocida la movilización de masas que se produjo en dicha provincia el 15/03/71
4. Nombre con el que se conoció a los incidentes provocados por la derecha sindical y política peronista ante el acto por la vuelta del General, el 20 de junio de 1973.

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Peronismo de nadie y de todos. El Frente de Todos se ordena por el FMI https://mst.org.ar/2022/10/20/peronismo-de-nadie-y-de-todos-el-frente-de-todos-se-ordena-por-el-fmi/ Thu, 20 Oct 2022 21:39:20 +0000 https://mst.org.ar/?p=31806 Pasó un nuevo 17 de octubre donde 4 actos fueron la postal de un frente de gobierno fracturado. Todos los oradores reflejaron una disputa palaciega, por más cargos, por más representación para cada una de las tribus peronistas que representan. Más allá de alguna crítica soslayada sobre la actualidad, no se puso sobre la mesa una estrategia que defienda la independencia económica, la soberanía política y la justicia social. El horizonte sigue siendo el FMI, es hora de salir de esta crisis, pero por izquierda.

Escribe: Nicolás Zuttión

El «Día de la lealtad» fue una muestra de la crisis interna que atraviesa el frente de gobierno como subproducto de la crisis económica y social que detenta el país. Una situación al interior del Frente de Todos, que, si bien es una marca de nacimiento, todas las semanas tiene una nueva expresión. La multiplicidad de actos, más allá de los ejercicios de «demarcación» con alguna medida específica del gobierno, principalmente por el sector más ligado a la vicepresidenta y La Cámpora, se dio por la acalorada disputa para la conformación de las carteras ministeriales.

Tras los cambios en el gabinete que fueron introducidos por Alberto Fernández sin consultarle a sus socios, la llama interna volvió a prenderse. A tal punto que, algunos aliados del presidente como los burócratas de la CGT de Daer y Acuña se mostraron disconformes por la asunción de la menemista «Kelly» Olmos en el Ministerio de Trabajo.
Sin embargo, una definición atravesó todos los eventos del 17: la ruptura no es una opción. Discutir por la nueva distribución del loteo del Frente de Todos de cara a las elecciones del 2023 es lo permitido, romper no. Como tampoco traicionar el acuerdo firmado con el FMI en el parlamento. La correlación de fuerzas, pareciera, sólo existe para la disputa interna…

Los actos, la crisis y el adiós a las banderas

Sin ser invitado ni parte de las acciones convocadas por las variantes políticas, sindicales o piqueteras del peronismo, Alberto Fernández tuvo que montar su propio acto. La inauguración de una autopista, con la compañía de Sergio Massa y Axel Kicillof, fue todo el protagonismo de un presidente sin voz de mando.

A esa acción le siguieron:
. El acto de la cúpula de la CGT (sin Pablo Moyano), donde se lanzó la «Corriente Político Sindical Peronista»;
. El acto de los San Cayetano (Somos Barrios de Pie, la CCC y el Movimiento Evita), a excepción de Juan Grabois, donde se lanzó la candidatura a intendenta de La Matanza de Patricia «Colo» Cubría.
. Y la acción de Plaza de Mayo convocada por La Cámpora, donde también estuvieron Pablo Moyano, Hugo Yasky (CTA-T), «Cachorro» Godoy (CTA-A) y Sergio Palazzo.
El último de todos, el más convocante, reflejó una gimnasia imposible que lleva la marca de Massa y el FMI, con el apoyo cómplice de todos estos sectores. Pablo Moyano, una vez finalizado el acto, dijo: «es un acto de apoyo a nuestro gobierno, pero también con reclamos que tiene que ir resolviendo el Gobierno nacional». ¿Se reclaman a sí mismo? Este acto terminó, como los otros, reclamando más representación. Se fueron vitoreando para que Cristina Fernández de Kirchner, la segunda cabeza del gobierno (criticado) encabece la fórmula de 2023. Ante tanta disputa interna, sin romperse, parece que la hipótesis de eliminar las PASO se va esfumando y queda la competencia interna para que ordene la crisis interna.

Es hora de la izquierda

Las idas y vueltas que presentaron Máximo Kirchner y los popes de la CGT entre acto y acto, como venimos indicando, nada tiene que ver con las banderas históricas del peronismo: la independencia económica, la soberanía política y la justicia social.
Esa clave fue suplantada, la unidad fracturada se mantiene bajo una estrategia, no romper con lo establecido por el nuevo acuerdo que se firmó con el FMI para pagar la estafa macrista. Si hay lealtad, es al Fondo, la embajada de Estados Unidos y las corporaciones, más allá de alguna otra «crítica» que haya resonado por los atriles.

En este sentido, para que la economía no rinda exámenes con los burócratas de Washington cada tres meses, para que no sean los empresarios de IDEA los que definan los destinos políticos del país y para que no existan más trabajadores pobres traicionados por burócratas sindicales, es necesario postular otra propuesta estratégica.
Desde el MST en el FIT-Unidad, estamos convencidos de que es hora de fortalecer una izquierda que se postule y dispute por ser una opción de gobierno. Miles de votantes decepcionados con el Frente de Todos siguen esperando un cambio de las políticas aplicadas por Cambiemos. Esa tarea, hoy, sólo está en manos del FIT-U, única organización política capaz de levantar las históricas banderas señaladas, desde una perspectiva anticapitalista, socialista. A esta tarea, la de levantar esta opción para trabajadores privados y estatales, piqueteros y la juventud, es que los invitamos desde el MST.

 

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El PJ, el Frente de Todos y la idea de cambiarlo desde adentro. Final cantado https://mst.org.ar/2022/06/29/el-pj-el-frente-de-todos-y-la-idea-de-cambiarlo-desde-adentro-final-cantado/ Wed, 29 Jun 2022 13:59:56 +0000 https://mst.org.ar/?p=31249 Por estos días cuando los discursos están corridos a la derecha, cuando lo que rige es el acuerdo con FMI, cuando la carestía de los sectores trabajadores y populares crece, y mientras los bancos, cerealeras y distintas multinacionales siguen ganando, hay sectores al interior de la coalición de gobierno que dicen que la disputa por «el proyecto» hay que darla desde adentro. Para debatir con esa idea, que dentro del PJ no es nueva, usaremos estas líneas.

Escribe: Cele Fierro

Los inicios del peronismo

Con Perón en la Secretaría de Trabajo y Previsión, luego en la primera presidencia, se efectuaron las primeras conquistas de la clase trabajadora: desde el «estatuto del peón» al salario mínimo, además el aguinaldo, las vacaciones pagas y el descanso dominical, seguro de vida, jubilaciones, solo por nombrar algunas. Esto hizo que se asiente en un sector social: popular, las y los de abajo, los «cabecitas negras», es decir la clase trabajadora. Estos derechos conquistados se enmarcan en la justicia social que levantan como bandera. Las otras banderas, la de independencia económica y soberanía política también se enmarcan en el contexto internacional, y la situación económica excepcional que vivía el país.

Esta situación no nos puede dejar de marcar, que no solo se apoyaba en el movimiento obrero, sino que además lo institucionalizó, lo hizo dependiente del Estado, creando una burocracia para controlarlo. En un discurso ante la Bolsa de Comercio en el ’44, Perón dejó claro su proyecto: planteando a las patronales que no se tienen que oponer a la acción de la secretaría de trabajo, que el peligro no es que los trabajadores se organicen si están controlados por el gobierno, lo peligroso es que estén a merced de las ideas anticapitalistas. Que «la defensa de los intereses de los hombres de negocios, de los industriales, de los comerciantes, es la defensa misma del Estado» y además plantea que hay que «buscar una perfecta regulación entre las clases trabajadoras, medias y capitalistas, procurando una armonización perfecta de fuerzas» para dar respuesta a los problemas sociales.

Tomar estas declaraciones nos sirven para ver cuál era el proyecto de Perón ya en sus primeros años, porque ya es más notorio desde su regreso en la década del 70 que se apoya en los sectores más conservadores y reaccionarios, desplazando a los sectores del peronismo de izquierda.
Desde ese momento, hasta la actualidad siempre se mantuvo esa disputa interna.

La moneda siempre cae para el lado del capitalismo

Es imposible negar que hay distintas alas dentro del PJ, en tiempo pasado y en la actualidad. Dependiendo la situación van surgiendo nuevas, o se acomodan viejas. De Perón a Isabelita, con López Rega y la Triple A. Los 90 con las relaciones carnales con el imperialismo. Después del Argentinazo, Duhalde y la Masacre de Avellaneda. El Frente para la Victoria con un viejo conocido en la Patagonia y un ignoto, desconocido para las mayorías, que luego de acompañar en los 90 llega a Buenos Aires con discursos para contener el descontento y la movilización social. Con viento de cola las concesiones a los sectores populares y una mejora relativa para la clase trabajadora no puede dejar de mostrar que se desendeudaron pagando una deuda fraudulenta y que en su gobierno quienes se llenaron los bolsillos fueron los mismos de siempre. Durante los mandatos de Cristina se cerró el acuerdo secreto con Chevron para darle vía libre a la fractura hidráulica, creció la extensión de campo con soja lo que profundizó la utilización de agrotóxi-cos. Pero a pesar de los hechos la idea de que se puede cambiar desde adentro, persiste. Pero con claridad hay que plantear que eso no va más, porque todos defienden este sistema, por eso Cristina, cuando dice que hay que terminar con el anarcocapitalismo financiero, no habla de socialismo ni por asomo, dice que hay que hacer un capitalismo serio. Serio o no, el capitalismo es guerras, más pobreza, destrucción ambiental, recorte de derechos sociales, laborales, ambientales y de género y es eso lo que tenemos que enfrentar.

Con el PJ y el Frente de Todos no hay salida

Quienes vieron en el Frente de Todos la alternativa para terminar con el macrismo y empezar un nuevo rumbo, quienes honestamente consideraron que era la coalición para ponerle fin al sometimiento al FMI, para frenar la embestida de las corporaciones extractivistas, hoy lo cuestionan. Porque ya no es solo el discurso de que las deudas se pagan y que hay que hacerlo con la plata de quienes se la fugaron, escondiendo tras un discurso progre que aceptan el sometimiento del Fondo y pagan la estafa macrista. Ya no se puede ocultar el lobby extractivista con el discurso que hay que crecer, ese crecimiento viene por la explotación de los bienes comunes o el agronegocio, que luego va a derramar para los sectores más necesitados y así «los últimos serán los primeros» cuando el único derrame que vemos es el de veneno en nuestros suelos y ríos, petróleo en las costas y más enfermedades en las comunidades que nunca salen de la pobreza.

Hay un salto aún mayor, porque cuando quien se planta como el ala izquierda del gobierno ya cuestiona la asistencia social, golpea a las organizaciones piqueteras y se recuesta en los intendentes del conurbano y gobernadores, de progre no tiene nada. Cuando habla de un capitalismo para todos y todas, desconoce o más bien oculta que este sistema está dividido en clases sociales que una detenta el poder sobre la otra y así es explotada y oprimida, en el estadio actual imperialista, extractivista, para la amplia mayoría es destrucción, mientras que para una minoría parásita significa seguir llenando sus bolsillos. Hoy, ante la disyuntiva que se presenta para salir de la crisis, la respuesta nuevamente es apoyarse en los sectores reaccionarios, tradicionales, defensores de este sistema y de los intereses de los capitalistas. A las compañeras y compañeros de Patria Grande, MTE – UTEP, del Evita, la CCC y de los diferentes movimientos sociales y políticos que están dentro del Frente de Todos, es tiempo que estas discusiones se hagan a fondo, si se quiere terminar con la desigualdad, la exclusión y la explotación la pelea no es desde adentro, sino enfrentando a quienes nos entregan a los designios del FMI y le abren la puerta a que la derecha reaccionaria tenga lugar en nuestro país.

La izquierda: un proyecto superador

Hoy las tres banderas históricas del peronismo no las pueden flamear. Hablar de Justicia Social cuando se cuestiona la asistencia social, cuando se habla de generar trabajo, pero es precarización sin derechos básicos. Justicia social era el salario mínimo, las vacaciones pagas… ¿ahora sería un IFE? No da. Hablar de independencia económica cuando quiénes deciden son los bancos, las corporaciones, ¡tampoco da! Ni se les ocurre la nacionalización del sistema bancario o el control del comercio exterior. Y cuando dijeron que iban por la expropiación de una empresa como Vicentin para dar pasos en la soberanía alimentaria, retrocedieron al instante. Y a quien se le ocurra hablar de soberanía política cuando hay que consultar en Washington cada decisión y tiene que ser aprobada por el FMI debería caérsele la cara.

Hoy somos la izquierda, el MST y el Frente de Izquierda Unidad, quienes levantamos esas banderas y proponemos un proyecto superador que garantice la justicia social poniendo todos los resortes de la economía a funcionar en base a las necesidades sociales y no las ganancias capitalistas, generando trabajo genuino, con todos los derechos, viviendas, salud y educación. Conquistando la independencia económica echando a patadas a todas las multinacionales, estati-zando todas las empresas bajo control de sus trabajadores, reorganizando la producción donde sean las comunidades las que decidan qué se produce. Nacionalizando la banca y el comercio exterior pasando a tener el control de lo que se exporta e importa, terminando con la fuga de capitales. Y construyendo la soberanía política partiendo de romper con el Fondo, terminar con los partidos del régimen que responden a los intereses del capital y siendo las y los trabajadores con un programa anticapitalista y socialista quienes seamos los artífices de nuestro propio destino.

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¿Es posible conciliar trabajadores y capital? Cristina levanta al peronismo ante el avance de la izquierda https://mst.org.ar/2021/10/27/es-posible-conciliar-trabajadores-y-capital-cristina-levanta-al-peronismo-ante-el-avance-de-la-izquierda/ Wed, 27 Oct 2021 20:26:38 +0000 https://mst.org.ar/?p=30378 Al hablar en el acto en la exESMA, Cristina Fernández de Kirchner expresó varias preocupaciones económicas y políticas: un guiño a los empresarios para que confíen en el PJ, una defensa del capitalismo, un llamado a la gobernabilidad y críticas a la izquierda.

Escribe: Francisco Torres

Cristina mandó señales al empresariado para que apuesten al PJ como gerente del capitalismo: “Necesitamos una alianza virtuosa entre el capital y el trabajo”, afirmó. Siempre dice que los empresarios “se la llevaron en pala” durante sus gobiernos K. Ahora remarcó que “en los doce años y medio de nuestro gobierno, los balances de las empresas eran todos positivos. Y la de los alimentos, ni que hablar… La expansión y crecimiento de las empresas dan fe”. Pero dijo no entender por qué esos empresarios no apuestan al PJ.
Será por eso que afirmó que “el peronismo, le pese a quien le pese, sigue hoy más vigente que nunca”. No es lo que mostraron las PASO, pero es evidente que Cristina necesita motivar a su militancia, apelando a la mística peronista para remontar otra probable derrota. Y levanta al peronismo, ante el emergente de la izquierda.

¿Conciliar intereses antagónicos?

Además de una situación económica muy favorable que desde entonces nunca se repitió, Juan Domingo Perón y su movimiento político se sustentaron en la difusión de una mística, un relato o, como decimos desde el marxismo, en falsas conciencias o ideologías reñidas con la realidad concreta. Por ejemplo la falsa conciencia de la conciliación de clases, también denominada pacto social o acuerdo social, que CFK propone recrear.

Ella dijo que el peronismo es “una articulación entre el capital y el trabajo”, con “una idea profundamente humanista, social y cristiana”. Pero en verdad no existe conciliación posible entre clases sociales antagónicas: la burguesía y el imperialismo, por un lado, frente a la clase trabajadora y los sectores populares y oprimidos, por el otro. La realidad de cualquier laburante demuestra que son intereses bien opuestos.

Lo que resulta positivo para el patrón es negativo para el obrero y viceversa. Lo que es favorable para el obrero, como un aumento de sueldos, mejores condiciones de trabajo, reconocer las horas extras o la estabilidad laboral, son perjudiciales para el capitalista, al achicar su tasa de ganancia.

¿Triunfo del capitalismo?

A pesar de que está en crisis sistémica desde el 2008, aun en plena pandemia Cristina reivindica al capitalismo. Y hace eso cuando este sistema ya confirmó a escala planetaria que solo es miseria, negación del derecho a la salud y cinco millones de muertes para asegurar el negocio con las vacunas y los laboratorios privados.

El capitalismo implica hambre y desnutrición, contaminación, saqueo, guerras, endeudamiento y ajuste a los pueblos y trabajadores del mundo. Mientras tanto, garantiza que un puñado de capitalistas acumulen las mayores fortunas inimaginables en toda la historia. De humanista, no tiene nada. De social, menos.
Preocupada por no perder votos por izquierda, Cristina machacó igualmente con “el triunfo del capitalismo y la derrota del campo socialista”. Y dijo que “el capitalismo es el sistema de producción de bienes y servicios más eficiente, frente al modelo colectivo, socialista o comunista”.
La realidad la desmiente por completo. Según el Banco Mundial, en pandemia la pobreza pegó un salto, con 236 millones de nuevos pobres en el mundo. Entre ellos, 22 millones son de nuestra América Latina y el Caribe, según la CEPAL. Por eso crecen las alarmas y los llamados del Banco Mundial, la OCDE o UNICEF a garantizar un poco de asistencia social para evitar estallidos populares.

En la Argentina son pobres 4 de cada 10 personas y la indigencia subió al 10,7%. En el conurbano bonaerense un 45,3% de la población es pobre, en tanto que en la niñez sube al 70%. Así, en total en nuestro país hay 18,8 millones de pobres y la indigencia llega a casi 5 millones de personas. ¿Ese es el triunfo capitalista que festeja Cristina?

Expropiar a los expropiadores

Como la realidad se impone, Cristina agregó descalificaciones hacia la izquierda, al decir que queremos “expropiar todo”. Y afirmó que “el peronismo siempre respetó la propiedad privada”, cuando “la gente quiere tener su casa, sus vacaciones, un autito”. Pero no es cierto: en la izquierda no queremos sacarle nada a ningún laburante ni sector popular, como ella intentó dar a entender.

Lo que sí queremos es “expropiar todo” a los expropiadores, en palabras de Marx. Por ejemplo a esos seis grandes grupos burgueses argentinos: Galperín, Bulgheroni, Pérez Companc, Roemmers y Eurnekian, que figuran en la lista de millonarios de la revista Forbes y suman una riqueza de 19.000 millones de dólares, fortunas que no podrían gastar en todas sus vidas.

Queremos expropiar al 1% de ricos que se apropia de todo, en lo que constituye una tendencia global. Porque, a pesar de la pandemia, este año fue récord para los más ricos del mundo. Según la lista Nº 35 publicada por Forbes, el número de billonarios y multimillonarios se disparó a un total sin precedentes: 2.755, con 660 más que hace un año.

Aumentaron su riqueza en 5 billones de dólares y totalizan 13,1 billones de dólares, frente a los 8 billones de 2020. Con un récord de un nuevo multimillonario cada 17 horas y como contracara de la pobreza generalizada, el 86% de los multimillonarios son más ricos que hace un año.

Esta verdadera catástrofe social y las consecuencias que puede implicar llevaron a Cristina a pedir a la derecha macrista que ayude: “Muchachos, pinchen los globos y pónganse a pensar qué hacemos con el país porque un tercio del electorado votó a los extremos”.
Le preocupan la gobernabilidad y la “fragmentación política” que mostraron las PASO: “Si vemos los votos que reunieron las dos coaliciones principales -alertó-, sumaron un 70%. En 2019 habían reunido casi el 90% de los votos”. Que el Frente de Izquierda Unidad seamos la tercera fuerza nacional y bonaerense resulta para Cristina y el PJ un problema político para su objetivo de encorsetar la crisis y las protestas sociales que genere.

Confluir con la izquierda, gobierno de los que nunca gobernamos

La conciliación entre el capital y trabajo, como pide Cristina, es lo que nos condujo a esta catástrofe. Para que la crisis la paguen los capitalistas y el FMI, la izquierda social y política que se sumó a “pelear desde adentro” del PJ debe alejarse del Frente de Todos y confluir con el Frente de Izquierda Unidad. Es necesario ampliarlo y fortalecerlo, con más bancas legislativas y en cada lucha.

Desde el MST convocamos a los miles y miles de honestos activistas peronistas, que rescatan las conquistas sociales y las tres banderas históricas de justicia social, independencia económica y soberanía política, a poner en pie un gran movimiento político en donde la clase trabajadora no se limite a ser “columna vertebral”, sino cabeza dirigente. Los invitamos a luchar juntos por lograr un gobierno de los que nunca gobernamos: los trabajadores y el pueblo. Para avanzar a una Argentina y un mundo en clave socialista, con democracia real para las y los de abajo.

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Ante un nuevo 17 de octubre. ¿Lealtad a los trabajadores o al FMI y el gran capital? https://mst.org.ar/2021/10/13/ante-un-nuevo-17-de-octubre-lealtad-a-los-trabajadores-o-al-fmi-y-el-gran-capital/ Wed, 13 Oct 2021 22:05:52 +0000 https://mst.org.ar/?p=30312 Este 17 de octubre, la CGT y el gobierno apelan con actos a la mística del “peronismo”. Pretenden revertir la derrota electoral, pero negocian con el FMI y las patronales cómo seguir ajustando. Entonces, ¿lealtad a quién? ¿Cómo defender aquellas tres banderas? ¿Es posible la unidad de la izquierda con quienes honestamente se reivindican peronistas para salir de esta catástrofe social?

Escribe: Francisco Torres

El 17 de octubre de 1945 es uno de los hitos importantes de la Argentina contemporánea. Ese día una multitudinaria movilización obrera copó la Plaza de Mayo en medio de un paro, ante el encarcelamiento del coronel Juan D. Perón. Y su destitución en los cargos que tenía en el gobierno de facto del general Edelmiro Farrell, al concentrar Perón la vicepresidencia, el ministerio de Guerra y la secretaría de Trabajo y Previsión.

Aquella masa obrera superó a la burocracia de la CGT, garantizó el paro y marchó desde los barrios populares de la Capital, las fábricas, frigoríficos y talleres de Berisso, Ensenada, La Plata, Lanús, Avellaneda y otros distritos del conurbano. Ese “malón zoológico” como dijera la oligarquía gorila, superó a la policía y cruzó el Riachuelo para rodear la Rosada hasta que Perón fue traído y habló desde el balcón a las 23:10 para calmar los ánimos.

Esa acción de las bases obreras le mostró a los militares y las clases poseedoras toda su potencia. Según contó Perón, Farrell le dijo: “estos locos nos van a quemar la casa de gobierno. Salga al balcón y hábleles para que se vayan”. Era el susto del gobierno militar y sus cómplices burgueses, al no poder hacer nada.

Defensa de las conquistas arrancadas con lucha

Esas masas habían salido con un claro significado político: defender las conquistas arrancadas en esos años con lucha. En un marco internacional de ascenso revolucionario y aprovechando la situación económica mundial favorable para responder a sus demandas.

Se obligó a la dictadura a llamar a elecciones y meses después, Perón sería electo presidente. Surge así el peronismo o partido justicialista, el que hace importantes concesiones como la suba de salarios, jubilaciones, aguinaldo o los convenios. Pero buscando reforzar la ligazón de la organización gremial con el Estado, cooptar a sus conducciones, domesticarlas e inculcar su ideología de colaboración de clases.

Lejos de mitos del PJ que afirman que “los sindicatos son de Perón” o que la clase obrera se organizó ese día, ocurría lo contrario. Basta citar a Perón en su famoso discurso en la Bolsa de Comercio1 para ver que había gran tradición de lucha y organización antes del peronismo. Con huelgas como la de 1936 y la fuerte influencia de socialistas, comunistas y anarquistas.
Eso desvelaba a Perón que así alertó a esos patrones en la Bolsa: “Las fuerzas obreras estaban formadas en sindicatos en forma más o menos inorgánica. El personal que prestaba servicios en las fábricas, alguno estaba afiliado a los sindicatos, y otro no lo estaba; pero muchos sindicatos contaban con un 40% de dirigentes comunistas o comunizantes. A los tres meses de producirse la Revolución (se refiere al golpe de 1943), nosotros, que observamos vigilantes el panorama obrero, tropezamos con la primera amenaza, consistente en una huelga general revolucionaria”.
Esa orientación ya la había dejado clara en su discurso del 1º de Mayo de 1944: “Buscamos suprimir la lucha de clases, suplantándola por un acuerdo justo entre obreros y patrones, al amparo de la justicia que emana del Estado”. En la Bolsa lo amplió, al explicar a los capitalistas el marco internacional, la situación en España y alertarles que si la opresión a la clase obrera, “en España explicó la guerra civil. ¿Qué no se explicaría aquí si nuestras masas de criollos no fuesen todo lo buenas, obedientes y sufridas que son?”.

¿Combatiendo o sosteniendo al capital?

Les advirtió además que en Chile, Bolivia, Paraguay o Brasil “ha prendido el comunismo como viruela”. Y remarcó algo que para Perón era trágico: “el capitalismo en el mundo ha sufrido durante esta guerra un golpe decisivo… la desaparición de un gran país europeo como capitalista: Rusia”. Lo que además “engendró en nuevas doctrinas similares en otros países que fueron hacia la supresión del capitalismo”.

Finalmente en su discurso buscó calmar a los patrones que lo escuchaban: “Yo no creo que la solución de los problemas sociales esté en seguir la lucha entre el capital y el trabajo. El problema social se resuelve de una sola manera: obrando conscientemente para buscar una perfecta regulación entre las clases trabajadoras, medias y capitalistas, procurando una armonización perfecta de fuerzas, donde la riqueza no se vea perjudicada…”.

Para concluir dejando claro de qué lado estar: “Se ha dicho, señores, que soy un enemigo de los capitales, y si ustedes observan lo que les acabo de decir no encontrarán ningún defensor más decidido que yo, porque sé que la defensa de los intereses de los hombres de negocios, de los industriales, de los comerciantes, es la defensa misma del Estado”.
Como señala una interesante nota de el DiarioAR(2), el Perón librado a sus instintos era el Perón del discurso de la Bolsa de Comercio. Con su ideología de conciliación de clases que se demostró reaccionaria al tratarse de intereses opuestos, antagónicos.

El peronismo ha despertado siempre polémicas. Hoy se cuestiona incluso si este gobierno o el de Menen lo son. La derechización del gabinete de Alberto y Cristina, así como el de Kicillof, la justifican en que necesitan hacer más “peronistas” a estos gobiernos. Y ponen en el centro a los gobernadores e intendentes del PJ, responsables del ajuste.

Por aquellas tres banderas aún pendientes

Hoy hay quienes dicen “yo soy peronista, pero no de este gobierno. Ya no hay peronistas en los gobiernos”. Es entendible que lo vean así porque las banderas de justicia social, soberanía política e independencia económica hoy solo las levanta la izquierda. Lo que hace necesaria la confluencia de ese activismo y los sectores que reivindican esas banderas del peronismo, junto al Frente de Izquierda y el MST que batalla por esa amplitud, si queremos superar la catástrofe social.

Porque lejos de todo planteo antiimperialista como el “Braden o Perón” de 1945, el gobierno actual -como antes Menem o Kirchner-, negocia con los Braden de hoy: el Tesoro y la banca yanqui, y un repudiado FMI para pagarles la fraudulenta deuda que nos cargó el macrismo y anteriores gobiernos.

Hasta Cristina se reconoce “pagadora serial” de la deuda y dijo varias veces como Perón: “Éstos son malos capitalistas. Conmigo había capitalismo. No me jodan más con el capitalismo, yo soy mucho más capitalista que ellos”, comparándose con Macri. Así y más allá de todo relato, este es el derrotero histórico del PJ, con cúpulas enfeudadas o provenientes de las filas del capital.
Eso explica que, a 76 años de aquel 17 de octubre, la CGT y las CTA se alineen descaradamente con Alberto, Cristina y el PJ. Porque la crisis es tal que los privilegiados cierran filas para mantenerse, aún a costa del pueblo trabajador. Y apenas si frenan la crisis del Frente de Todos, que otra derrota puede agudizar, poniendo en cuestión su mandato.

Con esta nota queríamos aportar al debate y significado de Perón. Pero lo importante es ver si esas banderas que le dieron origen, encuentran hoy en la unidad con la izquierda un nuevo emergente y movimiento político que de salida a la crisis, en clave anticapitalista. Al servicio de los trabajadores y no de los ricachones y el imperialismo.

Desde el MST entendemos que sí, al llamar a decirle chau al FMI, a un frente de países deudores y a no pagar la deuda externa, sino la interna. Al combatir el extractivismo para decidir soberanamente sobre nuestros bienes comunes. Al luchar por impuestos progresivos y permanentes a los ricos para aumentar salarios y jubilaciones, garantizar trabajo genuino, salud, educación. Sumate con el MST en el FIT Unidad para luchar por hacerlas realidad.

1. El 25 de agosto de 1944.
2. ¿Está muriendo el peronismo?, 10 de octubre, elDiarioAR.

 

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Pactos sociales. Otra remake y van… https://mst.org.ar/2021/02/10/pactos-sociales-otra-remake-y-van/ Wed, 10 Feb 2021 21:41:19 +0000 https://mst.org.ar/?p=29431 Una vez más, como un nuevo capítulo de una serie mala remasterizada llega el anuncio de un acuerdo entre empresarios y popes sindicalistas que junto al gobierno garantizarían un futuro mejor para “el país”. Lxs trabajadorxs ya sabemos por experiencia o por intuición que nunca viene algo bueno por parte de las patronales y los traidores sindicales. Y cada vez más de lxs que han creído en el proyecto de Alberto ven como, lejos de priorizar a lxs trabajadorxs, el Frente de Todos viene gobernando para los intereses concentrados. Ahora bien, independientemente de la experiencia más reciente nunca está de más, con el objeto de analizar mejor la naturaleza del actual anunciado “Acuerdo de precios y salarios” fijar la mirada en sus precedentes históricos. Acá va una pequeña reseña de los mismos.

Fue a instancias del segundo gobierno de Perón que se anunció el primer acuerdo de este tipo. Se lo llamo “Plan de Estabilización”. Corría el año 1952 y se había acabado la época de las vacas gordas. La coyuntura económica excepcional (segunda guerra mundial, sustitución de importaciones forzada y proveedor de comida de los países beligerantes) tocaba a su fin. Las contradicciones de una industria obsoleta, con maquinaria antigua, sin soberanía energética, yavolcada a la fabricación de bienes de consumo hacían inminente tomar decisiones que se habían postergado. O se seguía con el desarrollo de las industrias básicas para el desarrollo industrial autónomo dedicadas sobre todo a la fabricación de bienes de producción o se desandaba el camino y se reprimarizaba la producción.

Para poder hacer lo primero era necesario comenzar realmente con una reforma agraria y nacionalizar los resortes fundamentales de la economía como pasos indispensables que el peronismo decidió no llevar adelante. Las consecuencias (los costos) de esta decisión se empiezan a trasladar al costo de vida de lxs trabajadorxs. En este contexto se anuncia el “Plan de Estabilización” que en síntesis significó un acuerdo en donde lxs trabajadorxs perdieron las paritarias anuales (comenzaban a ser bianuales). También se acordó en las mismas que los aumentos salariales tengan relación con la productividad en el “Congreso de la Productividad” y las patronales se comprometían a no aumentar los precios (ya lo habían hecho antes del acuerdo con creces y tampoco lo sostuvieron mucho tiempo).

El otro acuerdo de este tipo, conocido como Pacto Social, fue impulsado por el ministro José Ber Gelbard en 1974. Era la tercera presidencia de Perón. El contexto económico de este acuerdo era distinto del anterior. Si bien la economía venía de cierto repunte por circunstancias económicas internacionales apenas las mismas cambiaron la situación se vino a pique. La inflación rondaba en el 80% y las luchas obreras contra la pérdida de poder adquisitivo se sucedían por doquier. En esta oportunidad, el acuerdo implicó la rúbrica de la burocracia sindical, las patronales y el Estado. En el mismo se acordaba un congelamiento durante dos años, Como siempre las patronales se comprometían a respetar los precios (cuando antes ya los habían aumentado) que fijaba el Estado. Se suspendieron las convenciones colectivas y se conformó una comisión para evaluar cualquier “desfasaje”. Por supuesto que en menos de un año vino el desfasaje y la clase obrera quedó atada de manos, luchando contra la patronal y el acuerdo del pacto social. Incluso aun cuando muchxs trabajadorxs a fuerza de luchas en sus lugares de trabajo habían conseguido aumentos el ministerio no los homologaba y ponía infinitas trabas.
Estos dos ejemplos, en situaciones económicas distintas muestran con claridad donde terminan los acuerdos tripartitos. Lxs trabajadorxs siempre terminamos perdiendo.

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