pj – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Fri, 14 Jun 2024 21:20:48 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png pj – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Una falacia ¿La alternativa a Milei puede ser alguna variante del pj? https://mst.org.ar/2024/06/14/una-falacia-la-alternativa-a-milei-puede-ser-alguna-variante-del-pj/ Fri, 14 Jun 2024 21:20:48 +0000 https://mst.org.ar/?p=35620 El polo contra las políticas de Milei es importante. Desde que asumió hubieron distintas expresiones de movilización obrera y popular masivas que lo pusieron de manifiesto. Y no solo eso, sino que condicionaron su avance. Además, la profundización del ajuste y sus consecuencias sociales alimentan de manera constante el descontento hacia las políticas del gobierno. Frente a esta realidad, el peronismo lógicamente reintenta, en medio de internas y crisis, postularse; pero ¿hacia dónde va este proyecto?

Escribe: César Latorre

Luego del golpe de haber perdido las elecciones tras unificarse sobre la figura de Massa (no sin turbulencias internas y mucho desencanto) el peronismo entró en una dinámica de letargo político. Los balances internos sobre el por qué de la derrota, incluso en territorios y sectores tradicionalmente del PJ, pesaron sobre la militancia. En ese momento, habían salido a responsabilizar a la gente por su voto y evitar de esta manera un análisis de por qué sectores populares y de trabajadores les dieron la espalda. De esta manera también se incentivaba una desmoralización.

Sin embargo, la velocidad de los hechos y la rápida respuesta popular con la marcha del 20 de diciembre y los cacerolazos esa misma noche pusieron en tela de juicio esta quimera política.

Silencio y negociación

Durante el primer momento del gobierno liberfacho los principales referentes del peronismo no tuvieron posicionamientos públicos. Massa directamente desapareció de la escena. El silencio de Cristina Kirchner sorprendía a más de uno de los propios. Kicillof tampoco sobresalía con algún posicionamiento claro frente al gobierno de Milei, aunque fue en los primeros tiempos quien hizo alguna que otra declaración. Los que sí hablaron fueron los dirigentes sindicales del PJ, sobre todo los de la CGT que llamaron a “dejar caminar al gobierno” y a dialogar con él. Más allá que luego la presión social por abajo y el ataque del gobierno los llevó a convocar al paro general del 24E (dicho sea de paso, tanto Massa y Cristina salieron a decir que el mismo era apresurado). Pero la realidad es que la CGT expresaba una política de negociación que se mantiene hasta el día de hoy con claridad. De hecho, no llaman al paro, ni a movilizar institucionalmente el día de tratamiento de la ley bases en el Senado, fue (una vez más) a cambio de fondos para las obras sociales como reflejó El Destape1. Y, si bien mucha de la militancia de base o los sectores simpatizantes del peronismo progresista no se referencian en la CGT y tienen muchas críticas hacia Daer, es bueno recordar que el mismo Grabois llamó a esperar los tiempos de las centrales sindicales. O, también, justificó la ausencia de la CGT durante el tratamiento en diputados de la Ley Bases bajo el argumento de que jugaron un rol en la resistencia en los primeros momentos y que estaban estigmatizados.

La marcha universitaria y la ruptura del silencio

La marcha universitaria marcó un nuevo momento en el deterioro del gobierno con el conjunto de la sociedad. La masiva marcha fue el catalizador del descontento social que venía acumulándose por el deterioro de la situación económica y por el ataque a ciertos consensos sociales de mucho peso. En este marco Cristina dio un discurso días después de la masiva marcha en Quilmes, tratando de capitalizar ese descontento. Después de meses de silencio, retóricamente se posicionó de nuevo. Esta aparición y la dinámica que abría profundizó la interna del pj entre distintas alas.

Larroque, alfil indiscutido del Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, salió a atacar al kirchnerismo y, en especial, a Máximo. El ex camporista defiende a Axel que “evitó la catástrofe electoral”, y lo señala como quien “tiene un rol de ordenador natural porque dirige la provincia más grande del país”2. También abrió un poco el debate del balance diciendo que es necesario ver los errores del peronismo para encarar la etapa que viene. Etapa que no es otra que llegar en mejores condiciones a la elección 2025, como le manifestó su preocupación a Tenenbaum respecto al pronóstico de este último sobre el escenario electoral: “Sí, está claro ese escenario que vos planteás (35%, 40% de votos) del año que viene. Siempre y cuando consolidemos la unidad”3. Lógica que pinta la estrategia de todo el peronismo y que justamente es parte del problema y no de la solución.

La misma estrategia que nos trajo hasta acá

Todos recordamos la consigna de “hay 2019”. En ese momento no había que seguir desestabilizando a Macri y llegar a las elecciones para verse triunfadores. Elecciones en las cuales Cristina eligió a Alberto Fernandez como el futuro presidente. La lógica había sido parecida cuando se eligió a Scioli (actual funcionario del gobierno libertario) para enfrentar a Macri. La misma con la que se eligió a Massa para enfrentar a Milei, bajo la misma preocupación de consolidar la unidad. Y acá está el centro de la cuestión: ¿la estrategia es llegar bien a las elecciones o pelear ahora para que no pase el plan de Milei?

Que se debilite sí; pero que caiga el plan no

Es la síntesis de la política de todas las alas del peronismo. Desde Grabois hasta Daer y Massa. Tienen matices en grados y a partir de en qué ala se estructura todo el movimiento. La esencia es que no están haciendo todo lo que está a su alcance para poder tirar abajo el nefasto plan de Milei. Y mientras no lo hacen lo dejan correr, posibilitando su estabilización política, con el saldo que eso significa para las y los trabajadores. El cálculo electoral y la defensa de sus privilegios es lo que los ordena.

En oportunidad de la crisis de Macri en el 2017, quien escribe estas líneas tuvo oportunidad de conocer el pensamiento de un dirigente sindical peronista que, ante el reclamo de un nuevo paro, contestaba “¿Estás loco? si cae, se nos complica a todos y tenemos una crisis como el 2001 en donde la gente la pasa muy mal”. Así estamos ahora, con una agonía que viene ya de varios gobiernos de pasarla mal y que ahora está pegando un salto cualitativo de orden general.

Además, esta lógica de no enfrentar hasta el final el plan del gobierno termina dándole una fortaleza que no tiene, porque si se le diera continuidad a la movilización y los dirigentes se pusieran a la cabeza de una resistencia seria, el gobierno estaría liquidado. Para comprobarlo solo hace falta ver cómo, a pesar de la falta de un serio plan de lucha, la movilización ha condicionado al gobierno, que no está pudiendo llevar su plan en los tiempos y ritmos en los que hubiera querido.

Kueider y Espínola ¿traición o algo más?

Desde ayer al conocerse el resultado final de la votación más voces se sumaron a señalar como traidores a los dos Senadores de Unión por la Patria que votaron a favor de la Ley Bases. Se habla de principios rotos y traición a la patria, pero yendo al fondo de la cuestión también salta el mismo problema que analizamos más arriba: en nombre de la unidad cada vez se lleva a las cabezas de lista a peores personajes y luego pasa esto. Scioli en el gobierno, Alberto huido a otro país, Massa laburando para multinacionales, Daer en Suiza, mientras no llaman a parar ni a movilizar contra la reforma laboral, y estos dos votando la ley. Como dice el viejo refrán: “la culpa no es del chancho, sino de quien le da de comer”

Necesitamos un nuevo movimiento político desde la izquierda

El PJ no es la alternativa a Milei, en ninguna de sus variantes. Por estas razones desde la izquierda tenemos un desafío enorme y tenemos que revolucionarnos a nosotros mismos también, para poder ofrecer una alternativa que enamore a millones. En ese sentido, no nos conformamos con un FIT Unidad limitado a lo electoral, es por eso mismo que insistimos en la necesidad de dar pasos para poder intervenir de manera coordinada en la lucha de clases y postularse a fondo convocando a los activistas de todas las luchas sociales y políticas. Hay que abrir esa discusión convocando a un congreso abierto del Frente para, sobre la base del programa del FITU, discutir los problemas de alternativa política en nuestro país. Desde el MST propondríamos en ese congreso que se conforme un movimiento político de izquierda para dar pasos positivos en este sentido.

1. Nota titulada: La CGT abrió negociación con el Gobierno por los fondos de las obras sociales con un asesor en las sombras. El destape 4/6/24
2 Nota titulada: Larroque disparó al interior de la Cámpora y recalcó las diferencias entre Máximo y Kicillof. Cronos, 13/6/24
3. Nota titulada: Larroque habló de un posible triunfo del peronismo en el 2025: “Ese escenario está claro si consolidamos la unidad”. Infobae, 11/6/24

 

]]>
Todos peleados, hasta Máximo y Kicillof. El PJ no es salida ni con elección interna https://mst.org.ar/2024/05/15/todos-peleados-hasta-maximo-y-kicillof-el-pj-no-es-salida-ni-con-eleccion-interna/ Wed, 15 May 2024 19:55:05 +0000 https://mst.org.ar/?p=35425 El PJ no logra recuperarse de la derrota sufrida a manos de un exponente de la ultraderecha vernácula como Milei. Peleados y sin conducción, con la disputa bonaerense entre Máximo, Cristina y Kicillof. Para safar llaman a elecciones internas para el 17 de noviembre. Pero ¿hay salida en reorganizar al PJ o necesitamos hacer algo nuevo, con la izquierda y los luchadores?

Escribe: Francisco Torres

Antes de asumir, Milei tenía en el Congreso solo un bloque de dos diputados nacionales, electos un par de años antes, quienes hoy son el presidente y la vice del país ¿Cómo fue esto posible? El desastre del gobierno anterior con Massa, Alberto y Cristina que dijeron volver “para ser mejores”, pero hundieron el país en la pobreza y atado a la estafa de la deuda con el FMI, les allanó el camino y terminó abriendo la puerta al rejunte de librefachos y derechozos de todo pelaje.

Apalancado por la corporación mediática y los grupos capitalistas que hoy facturan en su gobierno, Milei pudo captar el voto de una importante franja de desencantados con Macri, pero también con el gobierno del PJ, al que no se quiere volver. Se asentó en el cuento de que el ajuste lo pagaría la casta.

Pero como aflora el malestar, expresado en movilizaciones multitudinarias que no se veían hace mucho, con un parazo nacional el 9 de mayo, el segundo en estos meses y el más grande en décadas, hasta Cristina al homenajear al padre Mujica, se preguntó “¿cómo puede ser posible que haya gente que apoya estas cosas?”.

Claro que lo dijo sin esbozar alguna reflexión autocrítica ni asumir responsabilidad en que, luego de sus dos presidencias, ganara Macri. Y que después de gobernar con Alberto y Massa, ganara Milei. Así solo suma a la idea difundida por el PJ de que la responsabilidad estaría en la gente. Cuando es la dirigencia del PJ la que sepultó aquello de “combatir al capital” y arrió las banderas peronistas de justicia social, independencia económica y soberanía política.

El PJ se transformó en un pilar del régimen de alternancia, en esta democracia burguesa para ricos, al servicio del FMI y el saqueo. Más allá de diferencias en los ritmos, métodos, formas y sectores de poder a quienes aspiran responder.

Argentinazo, crisis del PJ y fragmentación política

Por la crisis de representación y la fragmentación política luego del 2001, se pasó del bipartidismo PJ-UCR a la alternancia de dos coaliciones de partidos. Y asistamos al intento de un nuevo realineamiento, después de liquidarse Juntos por el Cambio, así como las transformaciones del PJ en sus alianzas, ya como Frente para la Victoria, luego Unidad Ciudadana y ahora Unión por la Patria.

Al sostenerse como puntal del capitalismo semicolonial y decadente al que llevaron el país en las cuatro décadas de retorno democrático, y defraudar a millones, los últimos gobiernos del PJ terminan derrotados por variantes de derecha y ultraderecha, al haber aplicado esa agenda derechosa.

Ese fracaso, que millones viven como estafa, no se resuelve con “hacer docencia” como dice Cristina, prometiendo que “las cosas van a cambiar”, para acumular la bronca con Milei y capitalizarlo en el 2025. Ni como dice Pablo Moyano, al prometer ahora que movilizarán al Senado para que “de una vez por todas se caiga” la Ley Bases, sin reconocer que ni la CGT ni las CTA ni los gremios y movimientos sociales que responden al PJ movieron para impedirlo cuando se votó en Diputados.

Con una media sanción que Milei logró gracias al voto cómplice del PRO, la UCR, Pichetto, Stolbizer, Carrió y gobernadores provinciales, pero también del PJ como Llaryora de Córdoba, Sáenz de Salta y Jaldo de Tucumán. Con mayor complicidad ante ese “nuevo estatuto de coloniaje, versión siglo XXI” que denunció Cristina por el RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversores) que pudo aprobarse gracias al voto cómplice de 6 diputados del PJ de Catamarca y San Juan.

Tampoco se resuelve con política de Grabois de justificar a la podrida burocracia de la CGT al no movilizar cuando se votó la Ley Bases en Diputados. No se trata de “hacer escandaletes y discutir quién es más combativo” como dice Grabois, sino que ese día -como dijo en sus redes-, fue “otra jornada infame en la historia argentina. Ganaron las corporaciones transnacionales, ganaron las elites privilegiadas, perdieron las mayorías populares”.

Un desastre que ocurrió porque la bancada del PJ hacía “encendidos” discursos contra la Ley Bases dentro del Congreso, pero no movieron nada afuera en las calles. La CGT y las CTA se negaron a parar y movilizar para rodear el Congreso, con un millón de personas como está planteado. Tampoco movió el Frente Patria Grande de Grabois y la resistencia quedó en manos de la izquierda, una vez más.

Rodear el Congreso cuando la Ley Bases se trate en el Senado

Ahora ante la presión social y para lavar culpas, hasta el PJ nacional resolvió movilizar cuando la trate el Senado. Pero si llevamos más de 5 meses del ajuste brutal de Milei y el FMI junto a los distintos gobernadores, es por responsabilidad del PJ y las burocracias sindicales que le responden. Porque no buscan derrotarlo a Milei y su ajuste, sino desgastarlo para capitalizar electoralmente después.

Es que el peronismo es también capitalista, por eso Cristina insiste en responder al imaginario que los asocia con la “izquierda” o el “socialismo”. Repitiendo la falacia de un supuesto capitalismo de “rostro humano”, cuando solo trae miseria, ajuste, represión, guerra y saqueo.

Lo hace dentro de un PJ sacudido por la interna entre La Cámpora y Kicillof, con CFK haciendo un acto en junto a Mayra Mendoza para dejar claro que banca a su hijo. Al que Kicillof tildó de “vago que se esconde en la pollera de Cristina”. Mientras Máximo critica a los intendentes que se alinean con el gobernador en su lanzamiento del Frente Patria y Futuro, diciendo que “se agarran de Néstor y Cristina para ganar intendencias y después la desconocen”.

En definitva, el PJ no va más, es una bolsa de gatos que ya ni se reproducen como decía el General para justificar las internas. En el último congreso nacional realizado en marzo, solo pudieron aceptar la “licencia” de Alberto Fernández como presidente. Fue tan pobre la concurrencia, con apenas la mitad de los congresales y tantas las internas, que no pudieron resolver siquiera quiénes integrarían la Comisión de Acción Política.

En medio de esa crisis y descomposición, Insfrán insiste en sumar a los que están fuera, como el PJ cordobés, Pichetto, Guillermo Moreno o un Berni que se fotografía con Scioli en Bariloche y lo defiende como “compañero”. Aspiran a que vuelvan al redil para lograr un PJ más competitivo de cara al 2025. Pero nada bueno vendrá para la clase trabajadora y el pueblo de ese rejunte de quienes solo quieren mantener sus privilegios y gobernar para los de arriba y el Fondo.

Es la hora de lo nuevo, junto a la izquierda

Debemos luchar por salir del gobierno de Milei, pero sin volver hacia atrás, sin caer en nuevas y reiteradas frustraciones. Porque el PJ no va más ni tampoco va más la política de “tragar sapos” y dar pelea desde adentro con la excusa de “acumular” para “enfrentar a la derecha”.

Porque al PJ lo conduce la derecha. Antes con Menem, al que Milei reivindica como el mejor presidente. Y más reciente con el “dedo” de Cristina que ungió a Alberto Fernández como presidente y luego al ajustador Massa, amigo de la Embajada yanqui.
En ese marco la actual disputa entre Máximo y Kicillof no es de proyecto, sino de “lapicera”. Por ver quién la maneja para ubicar más “tropa propia” en las listas de 2025, pensando en las generales de 2027.

No disputan por cómo luchar mejor para decir: basta de Milei, su ajuste, entrega y represión. Por eso Kicillof ajusta a las maestras, enfermeras, estatales y profesionales de la salud, argumentando que “no hay plata” porque se la niega el gobierno nacional.

Con los miles de luchadores, jóvenes y trabajadores decepcionados con el PJ, que ponen el cuerpo en las calles contra el gobierno liberfacho, activistas sociambientales, de género y la diversidad, intelectuales e independientes de izquierda, proponemos convocar a un gran Congreso Abierto del Frente de Izquierda Unidad. Un evento democrático y de lucha, que organice a decenas de miles para plantar una alternativa que solo la izquierda puede abrir e impulsar.

 

]]>
Ante el ajuste liberfacho Kicillof, ¿la alternativa opositora? https://mst.org.ar/2024/03/13/ante-el-ajuste-liberfacho-kicillof-la-alternativa-opositora/ Wed, 13 Mar 2024 20:16:24 +0000 https://mst.org.ar/?p=35140 Transitamos los 100 días del gobierno liberfacho con su ajustazo superlativo para cumplir con el FMI y los ricachones. La burocracia peronista de la CGT y las CTA asegura la sobrevida del saqueo a los bolsillos populares, al ausentarse o negarse a unir las luchas. Otro ausente es el PJ; ni pisan la calle. En ese páramo opositor aparece Kicillof. Pero, ¿es alternativa a Milei o llegó la hora de un nuevo movimiento político con la izquierda?

Escribe: Francisco Torres

El PJ sigue sin reponerse de la derrota ante Milei ni de su responsabilidad por abrirle la puerta a este pérfido gobierno liberfacho. Cada vez queda más claro que, sin el desastre de Alberto, Massa, Cristina y el PJ, no era posible que ganaran dos ultraderechistas como Milei y Villarruel y que pasara algo nunca visto: que en un par de años estos personajes y únicos diputados en el Congreso saltaran a presidente y vice. Conservan cierto apoyo porque parte de la población se espanta de solo pensar en volver a caer en la estafa que significó el último gobierno para millones.

Iban a “volver para ser mejores”

Pero en realidad, del 54% de inflación que dejó Macri en 2019, el PJ entregó su gobierno con un 214% anual, siendo la mayor escalada de precios desde la hiperinflación en los 90. La pobreza también saltó del 35,5% en 2019 al 44,7% en 2023, con 6 de cada 10 pibes (62,9%) sin cubrir sus necesidades básicas.

Más las jubilaciones de miseria, la entrega de recursos, el extractivismo, licuar reservas, fuga de capitales y reconocer al FMI la estafa de la deuda para pagarla sin chistar. Eso y más hicieron. Fue el caldo de cultivo donde se cocinó este guiso indigesto que resultó Milei, el que apela a esa “herencia” para pedir sacrificios al pueblo, mientras enriquece a un puñado de capitalistas, al FMI y a la casta que lo rodea.

En ese contexto, los socialistas del MST nunca nos confundimos; dijimos que Massa y el libertario no eran lo mismo. Por eso no llamamos a votar en blanco y sí a votar contra Milei, sin dar ningún apoyo al candidato del PJ ni tampoco a “tragar sapos” como dijo Grabois con la progresía K, de las CTA, la CCC y referentes de DDHH alineados con aquel gobierno. Ya que alertamos que ajustarían también, más allá de diferencias en los ritmos y formas.

Eso explica que el PJ se ausente de la lucha callejera, centrando en los cabildeos parlamentarios o los pasillos de la justicia contra los siniestros DNU o la derrotada Ley Ómnibus con la que quieren volver. Se niegan a mover millones para ganar las calles y terminar de derrotar a esta ultraderecha como está planteado.

Por eso Cristina guardó silencio y, cuando “habló”, ratificó ese rumbo de no confrontación, planteó “discutir seriamente” un plan de reforma laboral, limitar el derecho de huelga como en educación y habilitar privatizaciones con el “modelo” YPF. Sin llamar a enterrar el protocolo anti protestas de Bullrich.

Es decir, darle sobrevida a este interregno libertario para que garantice el orden y “normalidad” burguesa de un capitalismo al que Cristina sigue defendiendo como el mejor sistema. Pese al hambre, las guerras, el saqueo y destrucción al que somete a la humanidad y el planeta.

La burocracia y el PJ, ausentes y con aplazo en la calle

La dirigencia del PJ especula con volver a ser gobierno y administrar la reconfiguración capitalista del país que resulte del plan Milei. Que tiene apoyo empresario, del FMI y el imperialismo. Lo hce con una línea que deja correr algunos paros sectoriales, marchas o protestas ante la bronca de la base obrera y popular, para intentar descomprimir esa caldera social y reforzar su capacidad de negociación ante Milei.

Una política que dilata el conflicto y desangra a los trabajadores, sectores medios y populares, con gobernadores del PJ que también ajustan, más allá de que Kicillof intente ser una voz discordante, al estar en cuestión el futuro del PJ como variante “opositora” y de alternancia en el régimen democrático burgués que administra este capitalismo semicolonial y decadente al que trajeron el país.

En esta disputa por quién encabece la reconstrucción del PJ, tanto nacional como provincial, hay más actores. Grabois insiste en no sacar los pies del plato, impulsando una imaginaria “comisión política” del PJ con Quintela, el gobernador riojano más preocupado hoy en capear la crisis provincial. Hasta Moreno que ni superó las PASO, se tira flores con Pichetto, excandidato a vice de Macri y operador histórico de los Kirchner. Esta derecha en la diáspora del PJ se plantea un “modelo capitalista, de aliento al trabajo y a la producción”. Es decir, más de lo mismo y peor.

Milei aprieta, Kicillof critica, pero aplica el ajuste

Yendo al gobernador bonaerense y más allá de su efusivo discurso, Kicillof ajusta y recorta a los comedores escolares y escuelas de jornada extendida; en infraestructura escolar y hospitalaria; en las prestaciones del IOMA (obra social) o la falta de insumos y medicamentos; así como en salarios de docentes, estatales y salud muy por detrás de la inflación.

Culpa de todo a Milei y dice no tener plata, pero el viernes 1° su gobierno pagó 360 millones dólares por intereses de la deuda. Al cambio oficial, esos casi $ 290.000 millones que Kicillof pagó a los bonistas buitres de la deuda, suman más que todo el presupuesto anual de 4 ministerios y 2 programas de salud. Equivalen a los presupuestos del Ministerio de Desarrollo de la Comunidad; de Trabajo; Hábitat y Desarrollo Urbano, de las Mujeres, Géneros y Diversidad; más el Fondo Provincial de Salud y el Programa Materno Infantil.
Además, en septiembre vencen otros U$S 350 millones que Kicillof piensa “honrar”, cuando esa masa de recursos permitiría aumentar un 60% el presupuesto en salud, que nunca se recuperó. Por lo que persiste la crisis estructural que se evidenció ante el dengue.

A su vez, mientras con su ministro de Hacienda se jacta de que la Provincia aportó el 39,4% de las exportaciones del país por U$S 26.298 millones (casi 22 billones de pesos), que equivalen a tres años del presupuesto total de la Provincia concentrado en algunas corporaciones y empresarios, Kicillof apenas les pide un pago adelantado y por única vez de Ingresos Brutos. Un escándalo.

De igual forma mantiene intacta la concentración en manos de 1.300 familias de un tercio de las tierras bonaerenses, y recauda por el inmobiliario rural solo el 0.2% los impuestos provinciales. Por eso, junto al revalúo fiscal de tantas propiedades subvaluadas, urge revertir la matriz impositiva regresiva, donde grandes empresarios y oligarcas del campo impusieron un tope en la ley tributaria, con Juntos por el Cambio y el visto bueno del PJ.
En definitiva y más allá de los discursos, Kicillof no es la alternativa opositora que el pueblo trabajador necesita. Esa derrota del PJ frente a Milei expresa en parte una ruptura con ese partido de trabajadores, jóvenes y sectores sociales; en uno de los partidos clave del régimen democrático burgués de estas últimas ocho décadas, que apunta a obturar una alternativa política real para la clase trabajadora y el pueblo, revolucionaria, antiimperialista y anticapitalista.

Animarnos a cambiar y abonar a un nuevo movimiento político

Dejar avanzar al pretendido autócrata bajo el argumento de la “gobernabilidad” agudiza el sufrimiento social. Es la tesis a la que echa mano la burguesía para convencer de no luchar. Con dirigentes como Grabois que insisten en la vía muerta de “acumular” y “dar pelea desde adentro” del PJ. Solo al servicio de encorsetar la creciente ruptura de activistas y jóvenes que miran y empiezan a actuar con la izquierda.

Consecuentes entre el decir y el hacer, frente a ese páramo opositor a los liberfachos, logramos tallar en las calles desde el MST y el Frente de Izquierda Unidad. Con protagonismo junto al sindicalismo combativo, los movimientos sociales, asambleas barriales, la cultura y los DDHH, el movimiento socioambiental y la vital ola verde que se expresó este 8M.

Es momento de animarse a cambiar, postular algo nuevo con la izquierda y darle la espalda al PJ, responsable de que crezca como nunca esta ultraderecha. Abonemos a un nuevo movimiento político con quienes estamos en cada lucha, donde resulta palpable ese espacio para avanzar en la necesaria confluencia social, sindical y política para alcanzar las transformaciones de fondo, en perspectiva socialista, con amplia democracia de bases.

]]>
De necesidad y urgencia El PJ no va más. Es la hora de algo nuevo https://mst.org.ar/2024/02/08/de-necesidad-y-urgencia-el-pj-no-va-mas-es-la-hora-de-algo-nuevo/ Thu, 08 Feb 2024 20:51:40 +0000 https://mst.org.ar/?p=34926 Durante el proceso que terminó con la derrota de la Ley Ómnibus, el PJ tuvo un rol deslucido en el Palacio y ausente en las afueras. Sigue defraudando a quienes confiaron en que iban a retomar las banderas históricas y planea con más fuerza la necesidad de construir una fuerte alternativa desde la izquierda.

Escribe: Nicolás Zuttión

La llegada de Milei al poder tuvo múltiples lecturas. Pero ningún análisis serio deja de lado la cuota de responsabilidad, muy alta, del gobierno anterior. El mandato de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner fue una gestión clave para degradar aún más los salarios, mantener la crisis inflacionaria, legalizar la deuda macrista con el FMI y profundizar aún más el estado de miseria de áreas como la salud y educación pública. Todos puntos que sirvieron para alimentar la bronca que funcionó de base para que La Libertad Avanza gane las elecciones de 2023.

Pero no todo termina allí. El peronismo, en sus múltiples formas se ha hecho fanático del “pragmatismo”. Forma decorosa de justificar sus posiciones en favor de una institucionalidad al servicio de los que más tienen. Este comportamiento político, en el marco del debate de la Ley Ómnibus, echó luz sobre lo que es capaz de hacer este movimiento. Nuevas “traiciones” y adhesiones para colaborar con un neoliberalismo recargado.

Traición a la tucumana

El día en que las comisiones tenían que votar un dictamen para llevar a las sesiones, Milei no contaba con los números necesarios para dar con un dictamen de mayoría. Más allá de los acuerdos que supo y sabe tejer con la oposición del “nuevo centro”, apareció en escena el PJ. Como un bombero, sin que el poroteo cierre, en aquella jornada el tucumano Agustín Fernández apareció para poner la firma. Acto seguido, él junto a Gladys Medina y Elia Fernández de Mansilla rompieron con el bloque de Unión por la Patria y formaron el bloque “Independencia”.

De fondo, fue una tarea encomendada por el gobernador de su provincia, Osvaldo Jaldo, un histórico del PJ, quien había negociado con el gobierno anarco-capitalista para resguardar los privilegios patronales de sus pagos. Como el propio gobernador lo dijo: “Nadie nos obligó, ni nos apretó, mucho menos presionó por todo esto”. Fue una tranza para asegurar a los empresarios locales evitar la derogación de la Ley de Azúcar, la quita de retenciones a la exportación del citrus y mejorar la posición de los ingenios sucroalcoholeros en el biocombustible.

Este hecho, nobleza obliga, le valió a Jaldo el saludo del hijo del genocida Bussi. Ricardo en sus redes le agradeció diciendo: “¡Bienvenido Osvaldo Jaldo a las Fuerzas del Cielo!”. Para completar su “traición” y sumarla a la larga lista de decepciones de las bases de una fuerza que siempre termina siendo para los propios algo distinto a lo que promete, el bloque Independencia sumó sus tres votos para la aprobación en general de la Ley Ómnibus el viernes de febrero.

De las traiciones a las adhesiones

Javier Milei desde su llegada a la Rosada, por falta de personal, ha hecho uso de varios peronistas que venían del gobierno pasado. Podemos mencionar que Guillermo Francos, representante ante el BID del gobierno de Alberto Fernández, hoy ocupa el cargo de ministro del Interior. Así en varias filas más.

Pero la nueva perla de estos días fue la suma de un histórico. Daniel Scioli, el ex-gobernador y presidenciable escogido por CFK para dar la pelea electoral de 2015, se sumó al gobierno como secretario de Turismo, Ambiente y Deporte. Quien al llegar al cargo y escuchar las primeras críticas dijo: “¿Está mal querer ayudar? Tomo esta etapa con un gran compromiso. Tengo fe que el país va a salir adelante. Quiero colaborar y ayudar con mi experiencia”. Ninguna novedad que este hijo del menemismo, que alguna vez quiso posar como “rival” de la derecha, tenga capacidades para colaborar en un gobierno como el actual.

Sin ser adhesiones explícitas, pero sí comprometidos en dar “gobernabilidad” un grupo de gobernadores juega tras bambalinas a ayudar a Milei. El caso emblemático es el del gobernador de Córdoba Martín Llaryora quien, más allá de la rosca y negociaciones, espetó que la Ley tiene que salir. Una corriente de opinión de un peronismo provinciano, pero que impregna en el movimiento.

Inmovilismo permanente

Mientras el país gobernado por las fuerzas del cielo desciende al infierno de una crisis económica monumental, gran parte de la dirigencia peronista sigue totalmente inmóvil. El caso emblemático es el de CFK, quien siquiera ha emitido una palabra de lo que está ocurriendo el país. Una postura cómplice de quien fue capaz de cumplir todo el protocolo en la asunción presidencial de Milei, el mismo que le había negado a Macri.

Este silencio se desparrama como línea política en general del bloque de Unión por la Patria. Más allá de las quejas y su voto negativo a la aprobación en general de la ley, poco se ha escuchado de su posición sobre el carácter antidemocrático, represivo y punitivista de esta avanzada libertaria. Más allá del circo parlamentario, por ejemplo, nadie critica a fondo el protocolo de Bullrich ni el capítulo represivo de la Ley Ómnibus y el DNU que sube las penas y criminaliza la protesta.

El formato institucionalista del PJ en todas sus variantes hace que las alas más “progresistas” del frente, como Grabois, traten de “vanguardistas” (en la tele) a las asambleas vecinales, Unidxs por la Cultura, organismos de DDHH y todas las organizaciones sociales y políticas de la multisectorial independiente que han marchado a Congreso y enfrentado la represión para que no salga el paquete legislativo de Milei.
No dicen, no hacen, pero infligen miedo para que sus bases no actúen. Forma en la que también el peronismo sindical, el de la CGT y las CTA, se comporta para no continuar un plan de lucha luego del pasado 24 de enero. Jornada en la que, a pesar de haber sido una convocatoria timorata, se demostró que sobra fuerza para enfrentar al gobierno.

Hay que hacer algo distinto, por izquierda

Todos los nuevos refritos del peronismo, en sus distintas versiones, no han conducido más que a constantes fracasos. Las banderas de la soberanía política, independencia económica y la justicia social, sólo se han reducido a relato que nadie quiere llevar a la práctica. La razón reside en que manejarse en los marcos de este capitalismo decadente y querer darle un rostro humano no es una opción.

Desde la izquierda, quienes tomamos estas banderas, pero queremos ir por más, insistimos que es hora de construir algo nuevo, diferente. Que ataque de raíz todos los problemas que aquejan a los trabajadores con una perspectiva anticapitalista, socialista. Para eso te invitamos a sumarte al MST en el Frente de Izquierda Unidad, para pelear por un modelo de organización al servicio del combate contra este proyecto de gobierno de Milei. Que no diga que hay que esperar a las elecciones o ser “responsables”, en beneficio de los capitalistas y en desmedro de nuestros bolsillos. Es ahora y hay que organizarse.

 

]]>
Quintela, Grabois, Moyano, Kicillof. El PJ… ¿tiene algo para aportar a los trabajadores? https://mst.org.ar/2024/01/18/quintela-grabois-moyano-kicillof-el-pj-tiene-algo-para-aportar-a-los-trabajadores/ Thu, 18 Jan 2024 14:33:22 +0000 https://mst.org.ar/?p=34816 A dos meses del balotaje presidencial, el PJ no logra reponerse del golpe que significó esa derrota a manos de un liberfacho confeso como Milei. Un retrógrado y ajustador «hecho y derecho» en las antípodas del proyecto político y social que aún dice representar el peronismo. Por eso hay movidas para renovarlo ya que, según Moyano, el PJ tendría mucho para aportar ¿Es así o llegó el momento de hacer algo nuevo, junto a la izquierda?

Escribe: Francisco Torres

Una de esas movidas se dio en La Rioja, con el encuentro entre el gobernador Quintela con Juan Grabois para enfrentar a Milei y reforzar ese llamado a sacar al PJ de su crisis, con una «mesa política» que renueve su conducción, abierta a otros sectores y al servicio de «reconstruir un proyecto humano», según Grabois.

Pero ese encuentro sufrió un baño de realismo que desnudó rápido todo el relato, al comprobarse la cruda realidad de un PJ como fuerza del régimen capitalista, explotador y represivo, que descarga la crisis en los de abajo.

Realidad mata relato

Es que ese día se levantó la policía y Quintela les cedió de manera exprés, anunciando achicar gastos y la estructura estatal para responder a la demanda de los uniformados, agitada por Martín Menem y otros liberfachos. También una moneda propia como receta fracasada para pagar sueldos con un bono o cuasimoneda y una suma fija para docentes y estatales, en vez de un verdadero aumento salarial. Es decir, ajuste puro, sin «rostro humano».

En paralelo, se dan las multisectoria-les que impulsa Kicillof en los municipios, para un armado opositor al ajuste de Milei. Pero este gobernador, que suena para un eventual futuro electoral, dispuso por decretazo un «aumento» que deja los sueldos docentes y estatales en un 60% a 70% por debajo del 221% de inflación 2023. Realidad mata relato: Milei aprieta y Kicillof descarga también la crisis en el pueblo trabajador.

En el medio, salió el camionero Pablo Moyano a cuestionar dónde están Alberto, Cristina, Máximo Kirchner y Massa. Algo que había planteado Grabois en la marcha de la CGT a Tribunales, pidiendo que la dirigencia del PJ estuviera en la calle con los trabajadores. Pero, como se decía, es difícil que el chancho vuele y tampoco hay que pedirle peras al olmo.

Es que esa derrota que agrava la crisis del PJ, expresa por arriba una amplia ruptura con este partido por abajo, de trabajadores, jóvenes y sectores populares. Nada menos que en la fuerza pilar del régimen democrático burgués en estos 80 años, encargada de ponerle freno a una alternativa revolucionaria, antiimperialista y anticapitalista.

Para buscar recomponer al PJ, sigue el pase de facturas, la demanda por la falta de liderazgos y de algún proyecto que pueda «volver a enamorar». Y que sea creíble, después del desastre de Alberto, Massa y Cristina que lograron casi un imposible: agravar los ya dramáticos indicadores que dejó Macri, al elevar la pobreza e indigencia, la inflación y precarización laboral, la deuda y la sumisión a las corporaciones y el FMI.

El fracaso del posibilismo le abre las puertas a Milei

Lejos de algún giro autocrítico o reversión de esa política para enfrentar al FMI, centraron su campaña en «lo posible» y el mal menor, contraponiendo «la derecha o los derechos» como opción binaria excluyente. Apelaron a la mística -y promesa repetida- de volver a «los años felices». A las conquistas arrancadas bajo el primer gobierno de Perón y también, aunque modestas, las concesiones que debió dar Néstor, en un contexto internacional ventajoso y de precariedad política y social, luego que De La Rúa y Cavallo salieran eyectados por el Argentinazo.

Ante el balotaje, las usinas K, de sectores progres del sindicalismo como la CTA, movimientos sociales como el de Grabois o la CCC y organismos de DDHH afines al gobierno, plantearon la dicotomía «democracia o dictadura». Y criticaron a la izquierda por no apoyar a Massa, diciendo que le haríamos el juego a esa derecha. Lo mismo nos decían en 2019, pero nunca creció tanto la ultra-derecha como pasó bajo el gobierno del PJ.
Todo eso cayó porque la «realidad mata relato». El PJ perdió y el voto real a Massa hay que verlo en aquel 22% que el justicialismo obtuvo en las PASO, con la peor elección de su historia. Los votos obtenidos luego fueron de gente que quería frenar a Milei, tapándose la nariz ante Massa y un PJ derechizado, pero sin apoyarlo.

Como los lazos del PJ con la sociedad están peor que nunca, ahora piden «esperar 4 años para ser felices de vuelta». Incluso antes habían logrado otro imposible: después de gobernar Cristina por dos mandatos, pavimentaron el triunfo de Macri y la derecha de Cambiemos.

Ahora Cristina dice que el PJ no debe apurarse a confrontar con Milei, sino esperar que impacte el ajuste y se acumule bronca para capitalizarla. Lo mismo Massa, al criticar el paro de la CGT por «apresurado». Máximo tampoco mueve a La Cámpora porque «sería hacerle el juego a Milei…».

El PJ no va más

Pero, ¿no era democracia o dictadura? Dejar hacer al tirano o monarca con el cuento de la «gobernabilidad», solo agrava la catástrofe social. Son típicos argumentos burgueses en períodos de crisis para convencer a la clase obrera y el pueblo de no luchar.
De arranque debemos enfrentar el paquetazo de ajuste, represivo y monárquico, con paro, movilización y plan de lucha hasta derrotar a Milei. Así lo planteamos el 20 y 27 de diciembre, arrancandole a la burocracia pejotista de la CGT el paro del 24, exigido con el activismo sindical y la base obrera y popular.

En ese marco, en vez de animarse a postular algo nuevo, que rompa y le de la espalda al PJ, Grabois insiste en más de lo mismo. Pese a que su gobierno le abrió la puerta y dejó crecer como nunca a la ultraderecha negacionista, antiderechos y autoritaria de Milei y Villarruel.

En una entrevista con Sylvestre por C5N, Grabois explicó su propuesta: reordenar ese espacio a partir de «crear una comisión de acción política como hizo tantas veces el Partido Justicialista, dónde estén todos» (Wado y La Cámpora, Axel y los gobernadores, los intendentes) para después armar otra «comisión de acción política» con el resto y «reorganizar al movimiento nacional y popular en Unión por la Patria».

¿Otra vez sopa? El cuento de «pelear desde adentro» no va más. Ni los llamados a renovarlo. Basta citar al General para comprobar la vía muerta de esa política para los trabajadores y sectores populares: Si quieres que algo no funcione, crea una comisión, decía Perón. Y Grabois propone crear, no una, sino dos comisiones… para contener esa ruptura con el PJ que avanza de la militancia honesta, de jóvenes y luchadores que miran a la izquierda. Quienes sí estamos en la calle y en cada lucha, donde se ve el espacio abierto para esa confluencia sindical y política que necesitamos y debemos alentar.
Por eso volvamos a Moyano, ¿el peronismo tiene para aportar? ¿puede renovarse, dónde están sus dirigentes? Massa está como empleado de dos fondos de inversión y escribe un libro, además de querer enfriar el paro de la CGT porque, si ganaba, también habría ajustado. Alberto, en Europa visitando al Papa. Cristina y Máximo, en el Calafate borrados y planteando garantizar la gobernabi-lidad a Milei, al que le abrieron la puerta y ahora dejan que haga el trabajo sucio del ajuste y autoritarismo.

Hace falta construir algo nuevo, con la izquierda

En la calle está la izquierda junto a los trabajadores, sectores medios y populares. Por eso es tiempo de hacer algo nuevo, no más de lo mismo. Porque si no, pasa lo que dice Moyano cuando insiste en reclamar al PJ que «en este momento deberían estar en la calle» porque «después es fácil, en el movimiento obrero ponemos el cuerpo, ponemos en riesgo nuestra libertad, vuelve el peronismo al gobierno y te dejan de lado. Eso ya lo vivimos», afirmó el camionero.

Es que el PJ, aún en crisis, es el principal partido de un régimen de explotación y entrega capitalista, atado al FMI y las corporaciones. Para que no «te dejen de lado», desde el MST planteamos la necesidad de otro camino: apostar y postular algo nuevo con la izquierda. En una perspectiva antiimperialista, anticapitalista y socialista como única vía de sostener aquellas banderas de justicia social, independencia económica y soberanía política.

En el FIT Unidad, si bien consolidamos el espacio político y electoral en un momento complejo, necesitamos superar las limitaciones del Frente que venimos señalando. Las que nos llevaron a ir a internas para desarrollar esa necesidad de cambio, de un nuevo proyecto político en el Frente. Que debe ser más abierto y democrático, sin hegemonismos para poder asumir ese gran desafío de hacer algo nuevo. Es nuestro compromiso, sumate.

 

]]>
Un balance necesario para pararnos ante lo que se viene https://mst.org.ar/2023/11/23/un-balance-necesario-para-pararnos-ante-lo-que-se-viene/ Thu, 23 Nov 2023 20:38:18 +0000 https://mst.org.ar/?p=34342 El resultado del balotaje abre un nuevo momento en nuestro país. El primer análisis que tenemos que hacer es porqué se dió el triunfo contundente de La Libertad Avanza, y esta conclusión nos tiene que permitir debatir con los miles de trabajadores y jóvenes que se preguntan qué hacer ante la ultraderecha. Fortalecer la organización y la lucha, para enfrentar juntos las políticas reaccionarias de Milei y Macri, y cimentar las bases para una alternativa política más grande, por fuera de las viejas estructuras de la política tradicional que nos trajeron hasta acá, para que no se repitan los mismos errores. 

Escribe: Guillermo Pacagnini

Para hacer un análisis integral del ascenso de la ultraderecha al gobierno, no podemos dejar de nombrar que Milei contó, estos últimos años con un apoyo mediático importante, empezando ya en 2018 como el economista con más tiempo en el aire, cuestión que continúo hasta la actualidad. Para sorpresa de muchos, en 2021 hizo una buena elección, conquistando bancas en el Congreso. Ya en este año electoral, luego de haberse armado en gran parte de los distritos en las elecciones adelantadas, apoyado en la estructuras de la vieja política, tuvo su candidatura a presidente. Fue el más votado en las PASO, todo un dato, quedó segundo en las generales, y hacia el ballotage, contó además con el apoyo de Bullrich y Macri.

Con este recorrido, lo que se logró consolidar es un voto de la derecha más rancia de nuestro país, pero ganaron por mucho más que ese sector. Ganó el voto de muchos jóvenes y laburantes que no vieron que tenían ningún derecho que defender, y encontraron en la propuesta de la dolarización, respuesta a la inflación y precarización social y laboral, como así también en el discurso anti casta política, la respuesta a la corrupción y los privilegios de una minoría.

Que llegue ese discurso, esas propuestas, es producto del peso de las condiciones materiales con necesidades insatisfechas y derechos no garantizados, y una gran frustración con un gobierno que lo prometió y traicionó. Recordemos que prometió heladera llena, que volvieron para ser mejores, que los últimos iban a ser los primeros, y podemos seguir con las frases, pero la realidad es que nada de eso se hizo y además, tomó la agenda a la derecha y lo nacional y popular fueron anuncios y políticas insuficientes.

Promesas, frustraciones y fracaso

El gobierno que convalidó la estafa macrista y se arrodilló ante los pedidos del FMI, avanzó con legislación y proyectos extractivistas en todo el territorio, fue el que concretó la campaña de estigmatización a los movimientos sociales y recortó las partidas en el medio de la crisis social y económica. Es quien al servicio de las patronales, las corporaciones y el Fondo, dejó que las y los trabajadores, activos y jubilados, tengan salarios inferiores a la canasta familiar. Es el que creó el Ministerio de género, mujeres y diversidad para institucio-nalizar la marea verde, pero es un ministerio de cartón pintado. Y es la fuerza política que desgastó las banderas de la lucha por los derechos humanos, abriendo paso a los negacionistas pro dictadura. En estos ejemplos, y solo por poner algunos, se encuentra el descontento que canalizó Milei y La Libertad Avanza.

Por supuesto que hay preocupación, temor y bronca en amplios sectores, fundamentalmente del activismo, pero para poder transformar en organización para enfrentar las políticas reaccionarias que quieran implementar tenemos que sacar conclusiones de fondo. ¿Por qué creció la derecha bajo el gobierno peronista? ¿Qué responsabilidades tiene? ¿Cuál es la salida alternativa?

Lo cierto, es que está lleno de ejemplos que muestran cómo el PJ le fue pavimentando el camino a la derecha. Si hacemos un poco de memoria, desde 2011, el pacto PRO-K porteño fortaleció a Macri para llegar a presidente en 2015. De igual modo, desde 2021 el gobierno nacional del PJ alentó a Milei para dividir por derecha a la oposición de JxC y de paso derechizar toda la agenda política. De movida, los empresarios peronistas Vila y Manzano, dueños de A24, le dieron a Milei pantalla permanente. Massa mismo lo recibía en su despacho, como reconoció en el debate presidencial. Y hay más vínculos. El mileísta Ramiro Marra fue asesor de Marco Lavagna y llegó a diputado porteño por la lista de Lavagna, Roberto esta vez. Y vienen del massismo varios candidatos de Milei a intendente en el conurbano bonaerense, cuyas listas ayudó a armar el PJ. Se frustraron las expectativas populares y eso terminó alimentando al monstruo.

Lo cierto, es que ese aparato giró a la derecha. Y no es por los que ahora, a pocas horas del triunfo de Milei, como figuras del PJ o de la burocracia sindical, se están preparando para pactar. Es por lo que hicieron hasta acá. Es un partido abiertamente defensor del sistema capitalista, que engendra y profundiza la desigualdad social.

Construir organización desde otras bases

No va más la idea de que se puede disputar por dentro, esta idea de que es lo menos malo. Porque eso nos trajo hasta acá, del mal menor llegaron a defender a Massa como presidente, el mismo Massa que acuerda con el Fondo, el mismo Massa que ajusta, el mismo Massa que defiende al Estado genocida de Israel. El malmenorismo nos trajo hasta acá. Es el fracaso del peronismo, y esa vieja estructura solo será cuna de nuevas frustraciones.

Por eso a las y los trabajadores, a la juventud que entiende que la resignación y el miedo no son opción, a los que saben que hay que salir a pelear por lo que es nuestro, que vengan y lo construyan junto con la izquierda. Porque lo que hace falta es algo más grande, con todo este activismo militante, pero tiene que ser desde la izquierda, porque no se puede defender la justicia social, la independencia económica y la soberanía política con quienes nos empobrecen y son serviles al imperialismo y las corporaciones. Es con la izquierda, que siempre defendimos y lo seguiremos haciendo, enfrentando a quien tengamos que enfrentar, por  los derechos de los trabajadores, por lo público, por verdaderas condiciones de vida digna.

 

 

 

 

]]>
El PJ bajo el comando de Massa. Un triunfo que no cambia su dinámica de crisis https://mst.org.ar/2023/10/26/el-pj-bajo-el-comando-de-massa-un-triunfo-que-no-cambia-su-dinamica-de-crisis/ Thu, 26 Oct 2023 14:28:52 +0000 https://mst.org.ar/?p=33982 Muchos editorialistas salieron a decir que al peronismo se le da por muerto, pero siempre logra resurgir. Es una visión unilateral e impresionista. La realidad es que la recuperación de votos que lo coloca primero y en el balotaje no soluciona su crisis estructural y lo que surge de un PJ conducido por Massa. Lejos de ser la justicia social, la independencia económica y la soberanía política viene una nueva configuración con un perfil de mayor entrega, sometimiento y ajuste exigido por el FMI.

Escribe: César Latorre

Es cierto que hubo un crecimiento de votos para el PJ desde las PASO, sobre todo en el AMBA. Esa realidad se da sobre la base de una reacción contra Milei, además de las concesiones materiales que, aunque insuficientes, tuvieron su peso en medio de una situación económica insoportable. Lo cual, no está de más decirlo, es una política de giro desesperado, no una orientación permanente.

Con la nariz tapada, tragando el sapo ante el cuco

El actual candidato del PJ, conocido amigo de la embajada yanqui, no producía ningún entusiasmo, ni siquiera en sus filas. El desastre que se vive en el país tampoco les daba muchas esperanzas. En la gente y hasta en la militancia del PJ fue una sorpresa esta votación.

Es evidente entonces que la campaña desplegada y el peso del espanto ante un liberfacho como Milei hizo posible este “milagro” y que el ministro de economía y candidato presidencial pudiera ganar, en medio de la caída dramática en el nivel de vida de la clase trabajadora y los sectores populares.

Hubo una definición del voto teniendo más en cuenta la perspectiva futura que lo inmediato. Es decir, un voto más político que económico. Asentado en las reservas democráticas de millones que optaron por ponerle un freno al proyecto ultraderechista de Milei. Con la contradicción de beneficiar a Massa, que ajusta con el FMI y es aliado del gobierno de EEUU.

La votación al PJ en el país

La mayor performance general se debió al aumento en los votantes totales, al pasar del 69% de asistencia, con 24 millones en las PASO, al 77% con 27.1 millones ahora, sobre todo en el AMBA. Respecto de las PASO, el aumento de la votación del PJ fue del 6% en términos relativos y eso le sirvió para salir primero, logrando un total de 9.6 millones de votos.

Sin embargo, esta remontada está lejos del caudal de votos conseguidos por el PJ en la elección presidencial del 2019, escalando a 12.9 millones de votos. Esa pérdida de más de 3.3 millones de votos entre el 2019 y ahora es un síntoma de la situación de la coalición gobernante, su desgaste y crisis estructural. Lo que permite afirmar que no volverá a ser lo mismo.

Y en la provincia de Buenos Aires

En el distrito más poblado y que concentra el 37% del padrón nacional, la remontada respecto a las PASO fue mayor que en el resto del país. Tal envión le permitió al PJ recuperar 12 intendencias que estaban en manos de Juntos por el Cambio, coalición que ganó en 23 municipios menos que hace dos meses y es la gran derrotada de la elección, en crisis terminal. Además de derrotar a la fuerza de Milei en Bahía Blanca, que en las PASO había tenido al candidato más votado.

Pero, si bien la elección bonaerense es mejor que en el resto del país, también acá tuvo un fuerte retroceso en relación a la performance que había tenido en el 2019. De los 5.3 millones de votos que logró el PJ en 2019, bajó ahora a 4.3 millones de votos, lo que implica una pérdida de un millón de votos, casi un cuarto de sus votos en 4 años. Considerando esta situación, es notorio el problema que acarrea el PJ-Unión por la Patria con estos resultados en el corazón político del país y donde conserva su base social más histórica.

La necesidad de una izquierda con peso de masas

La realidad es que hay un desplome revertido parcial y circunstancialmente por una situación muy particular de causas que explican este triunfo como decíamos más arriba. A lo dicho se debe agregar un factor más: la ausencia de una alternativa de la izquierda revolucionaria con peso de masas.

El problema de por qué el FIT Unidad, si bien consolidó su espacio en un panorama complejo, no pudo capitalizar la crisis del PJ. Ello tiene que ver con varias limitaciones del frente que venimos señalando críticamente desde el MST. Que nos llevaron a ir a internas en las PASO para desarrollar la necesidad de un cambio, de un nuevo proyecto político para el Frente.

No obstante eso, el aumento en votos del FIT Unidad en el AMBA, esos mismos lugares en donde el PJ tuvo su mayor remontada, son un anticipo de esta dinámica, donde pesó más un voto político que económico. Es decir, en medio de una presión tremenda por el voto útil a Massa contra Milei, el FITU no solo mantiene sino que aumenta su caudal de votos en la categoría a presidente y más aún en la de diputados. Eso nos permite sumar un diputado nacional en la Provincia, cosa que no parecía lo más probable. Y que por el MST asumirá la banca rotativa Fernando Sacarelo, referente de Jubilados de Izquierda.

Incluso en la Ciudad de Buenos Aires, donde cambió la modalidad del voto con dos boletas separadas, y la cantidad de voto en blanco fue mayor al promedio en el país, mantuvimos nuestros votos y logramos conquistar una banca con Cele Fierro.

Massa encabeza un PJ derechizado

La elección confirma que la falta de una alternativa de la izquierda revolucionaria, con peso de masas, resulta un elemento de importancia determinante para consolidar una fuerza que termine de enterrar a un PJ que defrauda, ajusta con el FMI y el gobierno yanqui, sin sostener ni una de sus banderas históricas.

En este contexto, el cambio al interior de la coalición gobernante permite adelantar varios de los cambios estructurales que se vienen. Primero, el sector que ahora comanda el PJ tiene a un hombre de la embajada yanqui y de los sectores más conservadores del PJ y la burguesía. Segundo, la política que viene es la “unidad” con sectores reaccionarios de la UCR como Morales y de la diáspora de Juntos por el Cambio.

Tercero, el kirchnerismo ha retrocedido como proyecto. Cristina misma, por su defección en el último período ha perdido peso y Máximo también salió golpeado y relegado. Son los que impusieron al corrupto de Insaurralde como Jefe de Gabinete provincial. Kicillof que aparece como referencia, lo es en este marco de esta crisis y subordinado al proyecto Massa. Así el kirchnerismo sale eyectado del centro de las decisiones y pierde peso decisivo al interior del PJ. Llega a su fin el intento de mantener el barniz progresista que el PJ esgrimió en la etapa anterior.

El país que se viene y el Frente de Izquierda que hace falta

Si en noviembre ganase Milei, es claro que intentará poner a funcionar la motosierra de ajuste y recorte de derechos, a ritmo acelerado. Pero en la hipótesis de que ganara Massa, tendrá la tarea de seguir profundizando el ajuste del Fondo y llevar adelante las reformas estructurales que demanda el imperialismo.

Más allá de estar maquillados en sus ritmos y formas. Porque incluso en un escenario complicado, que los obligó a tomar medidas parciales, hacia los sectores populares, amenazó a docentes y estatales de terminar con los paros, de poner el “presentismo” para coartar la protesta y publicita la perspectiva de aumentar el aparato represivo, entre otras cosas.

Massa va a cumplir a raja tabla con las imposiciones del FMI contra la población. Va a intentar avanzar con la reforma laboral, de la mano de la burocracia sindical, para complacer a los capitalistas. Va a ajustar el “gasto” social en educación y salud pública; va a continuar con la desindustrialización y reprimarización de la economía en una clara orientación extractivista contaminante.

Por eso insistimos: más allá de quién salga presidente, seguro tendremos que enfrentar en las calles a cualquier gobierno. Porque, más allá de los matices, intentarán aplicar un ajuste contra nuestros intereses. Y en ese camino, fortalecer una alternativa revolucionaria de y para la clase trabajadora y el pueblo, que logre cambiar el paradigma de país para salir de esta espiral regresiva, haciendo que el ajuste lo paguen los de arriba.

 

]]>
Massa propone. La unidad nacional… hasta con Milei https://mst.org.ar/2023/10/11/massa-propone-la-unidad-nacional-hasta-con-milei/ Wed, 11 Oct 2023 18:21:50 +0000 https://mst.org.ar/?p=33857 En los últimos capítulos de la campaña electoral el ministro candidato Sergio Massa, viene proponiendo que de ser electo presidente formará un gobierno de «unidad nacional». Primero se mostró con Morales y los gobernadores del norte, luego afirmó que invitaría hasta a los libertarios. Mientras hace campaña para captar «el voto útil» con el verso de enfrentar a la derecha ¡convoca a la derecha para gobernar! Desde el MST en el FITU convocamos, en cambio, a la unidad de los trabajadores para derrotar el ajustazo que prometen y a votar por el Frente de Izquierda al servicio de una verdadera alternativa para los de abajo.

Escribe: Gustavo Giménez

Primero se escuchó su propuesta en el acto institucional en el cual congregó a los gobernadores del norte del país. Allí, entre otros, estaban el gobernador radical represor de Jujuy Gerardo Morales, Gustavo Sáenz, el encargado de aplicar una ley anti piquetes a los docentes en lucha en Salta y Valdés, gobernador radical de Corrientes. Patricia Bullrich, preocupada por que el ministro candidato le birlará algún gobernador radical en crisis con su coalición electoral, le salió al cruce a «ventajita» Massa.

Pero el ministro candidato no se amilanó y en los dos debates electorales volvió a reiterar su propuesta de gobierno de unidad nacional. Convocará y «nadie puede sorprenderse» porque vean en su gobierno «a sindicalistas o a empresarios, a trabajadores o a comerciantes, porque vean a sectores liberales, radicales o del PRO». Para confundir sobre su maniobra, ante las críticas de la izquierda, precisó que no llamaba a los partidos sino a dirigentes individuales provenientes de ellos, «ojalá haya dirigentes de izquierda que se quieran comprometer con la agenda feminista, ojalá haya dirigentes liberales que tengan vocación de trabajar en el superávit fiscal que vamos a construir, ojalá tengamos dirigentes radicales que quieran acompañarnos en una mejor construcción de educación y justicia». Que quiere rodearse de los mejores.

Como muchas de las innovadoras propuestas del ministro, cabe preguntarse por qué, si hace casi cuatro años que es una de las figuras claves de este gobierno y desde hace uno que –en acuerdo con Cristina y Alberto- es el hombre con más poder dentro del mismo, no lo hizo antes. Señala, intentando despegarse de sus responsabilidades actuales como hace en torno al desastre económico que estamos viviendo, que la propuesta será «para cuando él sea gobierno».

Con todo, la reiterada propuesta del candidato de Unión por la Patria no es una idea original del mismo. Cabe recordar que Cristina vino agitando, en varias de sus apariciones, la idea de un gran acuerdo nacional para dar respuesta a la profunda crisis que atraviesa el país. El embajador yanqui, Marc Stanley, amigo del candidato de Unión por la Patria, también ha sido un importante impulsor de la propuesta, cuando en épocas pre electorales se reunía con los distintos referentes de los partidos hoy en disputa, para plantearles que tenían que llegar a un acuerdo para poder explotar unidos las enormes riquezas naturales que nuestro país podía ofrecer al mundo (y a las multinacionales yanquis). También el derrotado Horacio Rodríguez Larreta hablaba de un gobierno que se apoye «en un marco de coincidencias más amplio que el que se necesita para ganar una elección». Massa ya viene con el sostenimiento explícito de la burocracia sindical, con la CGT a la cabeza y de sectores del empresaria-do, pero dada su debilidad política y el ajuste que necesita aplicar, se ha lanzado a plantear un acuerdo con lo peor de la vieja polpitica. Sin embargo, proponer una unidad con dirigentes con los que aparece electoralmente enfrentado, no es extraña. Veamos algunos temas centrales:

· Acuerdo con el FMI: con Juntos por el Cambio, el gobierno peronista ya tuvo un gran acuerdo nacional, fue cuando estando en la oposición, le convalidaron este crédito a Macri que denuncian como fraudulento cuando le votaron el Presupuesto 2018 y ahora, cuando en el gobierno aceptaron renegociarlo. Aceptando su validez, contaron con el apoyo de sus adversarios macristas en esta clave de la tremenda hipoteca que pesa sobre el país. Con Milei no hay ninguna diferencia ya que este ha declarado que propone realizar más ajustes que los que el Fondo exige.

· Fuerte ajuste en los presupuestos del Estado: el FMI exige metas de fuerte ajuste fiscal. Los liberales de La Libertad Avanza quieren privatizar todo. Los de Patricia, con Melconian a la cabeza, quieren despedir un cuarto de los empleados estatales y dicen que ellos tienen fuerza política para hacerlo. Massa contrasta ante tanto entusiasmo ajustador explícito diciendo que va a defender al Estado, mientras con una inflación de 125% anual, viene recortando brutalmente el poder adquisitivo de las jubilaciones, los planes sociales y los sueldos estatales y acaba de mandar al Congreso un Proyecto de Presupuesto 2024 que baja el déficit estatal al 0,9% del PBI.

· Relación con los grandes empresarios: Mientras Milei es un exejecuti-vo de Eurnekian y las grandes corporaciones -un gatito mimoso del poder económico- Juntos por el Cambio los tuvo de ministros en el gobierno de Macri y 900 de ellos acaban de ovacionar a Patricia en el coloquio de IDEA. Todos saben que Massa es el hombre de este gobierno con mejores relaciones -y negocios- con el gobierno y las multinacionales yanquis y los grandes empresarios locales. Muchos de sus mejores amigos controlan, por ejemplo, Edenor o son los únicos proveedores de AYSA, administrada por Malena Galmarini, su socia y esposa.

· Modelo de desarrollo económico: los cuatro candidatos patronales (incluyendo también a Schiaretti) coinciden en un modelo primario extractivista para juntar dólares para pagar la deuda externa. Acumular divisas para las reservas es un discurso común, aunque el ministro candidato prefiere hablar de «exportar trabajo argentino». Todos acuerdan en la propuesta de IDEA, de impulsar el agro negocio, la mega minería contaminante, la explotación hidrocarburífera por fracking u off shore, la economía del conocimiento for export o el turismo para traer extranjeros con muchos dólares.

· Flexibilidad laboral y reforma previsional: Mientras que el liber facho y Patricia hablan de liquidar conquistas históricas como las indemnizaciones por despidos, este gobierno que se ufana de crear empleo, con la complicidad de la dirigencia sindical ultra traidora, registra el récord de informalidad laboral y un 30% de los trabajadores por debajo de la línea de pobreza. Los de la Libertad Avanza quieren volver a las AFJP y JxC habla de reforma previsional para ajustar presupuestos. Massa viene reduciendo mes a mes el ya magrísimo poder adquisitivo de jubilaciones y pensiones, y le pegó un sacudón al Fondo de Sustentabilidad del ANSES al extraerle los bonos que se cotizaban en dólares.

Y podríamos seguir enumerando una larga lista de acuerdos. Tantos que cabe preguntarse dónde quedó la «grieta» que tanto agitaban los medios de comunicación más importantes.
Los fuertes ajustes que se anuncian para después de las elecciones, que la derecha propagandea y que Massa convalida en su proyecto de Presupuesto 2024, necesitarán de una fuerte «unidad nacional» para enfrentar la segura reacción de los trabajadores y sectores populares que no van a aceptar, voten a quien voten, que les bajen aún más los salarios y jubilaciones y se liquiden conquistas históricas.

Esa «unidad nacional» ya tuvo su expresión en Jujuy. La aprobación de una reforma constitucional anti democrática que entrega el litio y los bienes comunes de la provincia a las multinacionales, arrasando los derechos de los pueblos originarios y el conjunto del pueblo jujeño, pretende liquidar derechos democráticos básicos consagrados en la Constitución Nacional, como el derecho a la protesta. Su aprobación fue posible gracias al voto conjunto de los radicales en el gobierno y del PJ en la oposición. Una colaboración que siguió la huella del ministro candidato que supo brindarle a Morales al vice gobernador Carlos Haquim, que lo acompañó en sus dos gobernaciones.

Muchos dirigentes del kirchne-rismo que se reclaman progresistas, con Grabois a la cabeza, llaman a votar críticamente a Massa para «que no gane la derecha». Acusan a la izquierda de permitir que esta triunfe eventualmente ya que pondríamos en peligro la unidad del voto popular. Cabría preguntarles cómo van a evitar que gane la derecha, si Massa ya está aplicando un programa de derecha y de ganar piensa cogobernar con ella.
Usan el mismo argumento que utilizaron para votar a Alberto Fernández sin reparar que ser parte de un gobierno que aplica un programa a favor del FMI, las corporaciones y los grandes empresarios, mientras se liquidan los salarios e ingresos populares, es lo que ha permitido que la derecha se fortalezca y resurjan fachos que reivindican el genocidio como Javier Milei.

Como en Jujuy, lo único que puede frenar a la derecha es la movilización de los trabajadores y el pueblo en lucha. Para que esa pelea y la que seguramente se desatará en nuestro país triunfe hace falta otra unidad nacional. A la unidad de los partidos y dirigentes que defienden los intereses de los patrones y las multinacionales, hace falta contraponerle la unidad en la lucha de la clase trabajadora. Al servicio de esta unidad necesaria, cada paso que demos en obtener la coordinación para que triunfen las luchas en curso y surjan direcciones combativas nos hará más fuertes. También en la disputa electoral cada diputado que obtenga el Frente de Izquierda Unidad será una importante herramienta para esa tarea.

Unidad nacional: Una vieja receta peronista donde pierden los trabajadores

Para el desprevenido, la propuesta de que todos los argentinos empujemos juntos para levantar a este rico país, aprovechar sus enormes recursos humanos y naturales para vivir mejor, mucho mejor de lo que vivimos actualmente, aparece como una propuesta casi lógica. Milei nos habla de un futuro de super potencia, Patricia de ordenar nuestros esfuerzos, Massa de que lo mejor que tenemos son «los argentinos».

Omiten, en sus cuentos de hadas, un detalle: en el capitalismo decadente y salvaje que está metido nuestro país, mientras que la mayoría de los argentinos que vivimos de nuestro trabajo estamos cada vez peor, hay un selecto grupo de connacionales que cada vez se enriquece más a costa de la super explotación de los trabajadores y de la depredación y saqueo de nuestros bienes comunes.

Si bien el llamado a la unidad nacional no ha sido exclusivo del peronismo –hasta los milicos genocidas hablaron de la unidad nacional para combatir a la subversión-, es el autodenominado movimiento nacional y popular el que más ha usado este llamamiento y este recurso. Esto es así por una razón sencilla, detrás de la unidad nacional se esconde un llamado a la colaboración de clases. A que los trabajadores nos subordinemos a un acuerdo con nuestros explotadores tras la ilusión de que podemos tener los mismos intereses.

Estos acuerdos de unidad con los distintos sectores en que está dividida la clase patronal argentina han tenido distintos nombres en nuestra historia reciente. Surgen cuando la debilidad de la clase capitalista y sus representantes los obliga a amucharse, dejar parte de sus diferencias y disputas en el reparto de las ganancias que extraen de nuestro trabajo, para centrarse en tener acuerdos más sólidos para enfrentar situaciones de crisis.
En nuestra historia reciente podemos encontrar al GAN (Gran Acuerdo Nacional) inventado por el ex presidente militar Agustín Lanusse para, con la colaboración del PJ y la UCR centralmente, preparar la transición de la llamada Revolución Argentina a un proceso electoral que superara la enorme crisis desatada en el país después del Cordobazo y muchos otros azos provinciales, que terminaron con el proyecto político de los militares de aquellos años.

El nuevo gobierno peronista, con Cámpora primero y con la fórmula Perón – Perón después hizo también un llamado a la unidad nacional bajo la forma de un Pacto Social entre la dirigencia sindical peronista y los empresarios, destinado a frenar y contener la enorme presión huelguísta de millones de trabajadores que bregaban por mejores condiciones salariales y de trabajo.

Con la crisis terminal de la última dictadura genocida del Proceso de Reorganización Nacional luego de la traición y derrota en la lucha por la recuperación de las Islas Malvinas, la Multipartidaria fue un instrumento impulsado por el viejo caudillo radical Ricardo Balbín y la dirigencia del PJ en 1981, con el objetivo de negociar una salida política controlada con el gobierno Militar. Se convirtió en un instrumento indispensable para evitar que el débil gobierno militar de Bignone saltará por los aires y se pudiera llegar, con muchos sobresaltos, a la salida electoral de 1983.

La complicidad del peronismo que, en la figura de Antonio Cafiero, constituyó un apoyo clave para que Alfonsín le diera la espalda a la movilización de centenas de miles de argentinos contra el levantamiento militar de Campo de Mayo en la Semana Santa de 1987 o el pacto entre Alfonsín con Menem para dar vía libre a reformas reaccionarias en nuestra Constitución en 1994, fueron distintas expresiones de estos pactos o acuerdos de unidad nacional.

La enorme crisis política desatada por el Argentinazo del 2001 y su consigna emblema «que se vayan todos», dañó enormemente o hirió de muerte a los actores protagonistas de los viejos pactos de unidad. Los milicos ya habían quedado descartados por la derrota de la dictadura y pese a los esfuerzos de Milei por rehabilitarlos siguen siendo cuestionados por la memoria del pueblo argentino. La caída del gobierno de De la Rúa hundió a la centenaria UCR, una de las patas del bipartidismo de los años ’80 y ’90.
El PJ que sobrevivió, un tanto maltrecho, de la mano de su variante kirchnerista y los caudillos provinciales, ha perdido millones de votos y puede perder las próximas elecciones de la mano del outsider Javier Milei. Este último, subido en millones de votos, puede ser el gobierno más débil del periodo y su fortaleza dependerá, en última instancia, en si puede derrotar, aunque sea parcialmente, a las luchas que enfrentarán su plan ajustador.
Es por eso que el planteo de Massa trasciende su utilización como maniobra o promesa electoral. Por eso Cristina habló de acuerdo nacional, el embajador yanqui también. Es una necesidad de los sostenedores de este régimen capitalista para afrontar la grave crisis en curso y enfrentar a los que se resistan a su plan de ajuste y entrega para cumplir con el FMI.

Por eso estamos en contra de esta unidad nacional de la derecha. Nuestra unidad es la de los trabajadores y sectores en lucha de nuestro pueblo, y la búsqueda más que nunca, de la mayor unidad de toda la izquierda política y social fortaleciendo al FIT Unidad para enfrentarlos y dar una salida obrera y popular a la crisis.

Unidad Nacional,Sergio Massa,PJ,Gustavo Giménez

]]>
Insaurralde y Chocolate, privilegios y podredumbre. Al yate de la corrupción se suben todos https://mst.org.ar/2023/10/11/insaurralde-y-chocolate-privilegios-y-podredumbre-al-yate-de-la-corrupcion-se-suben-todos/ Wed, 11 Oct 2023 13:55:39 +0000 https://mst.org.ar/?p=33848 Insaurralde no era un político de segunda, aunque hiciera cosas de cuarta. Junto a «Chocolate» Rigau resultó un combo explosivo para una sociedad crispada por la crisis. No son manzanas en un cajón, sino actores de una práctica de privilegios e impunidad que los liberfachos aprovechan en su falsa predica anticasta. Terminar con la corrupción es posible, sin relato ni consignas vacías.

Escribe: Francisco Torres

Martín Insaurralde no es cualquiera, sino el exJefe de Gabinete de Kicillof en la mayor provincia argentina, lo que agravaba su responsabilidad. No debe quedar impune, porque si bien renunció, las explicaciones sobre el origen de su oscuro patrimonio siguen pendientes. Y nada condice con su sueldo de funcionario ni declaraciones juradas.

Cristina y Máximo Kirchner lo pusieron al tope del gabinete bonaerense, aunque ahora no se hacen cargo de haberlo apadrinado y asegurarle zonas de poder y negocios en la estructura provincial. En particular, al darle el control del juego con el manejo del Instituto de Lotería y Casinos, el Tribunal de Cuentas o la presidencia de la Cámara de Diputados, una gran caja negra de la partidocracia tradicional.

Ese escándalo y el de «Chocolate» saturaron la escasa tolerancia de un pueblo que sufre los alarmantes índices de pobreza y marginalidad que se confirmaron unos días antes, mientras esa misma dirigencia política, junto a la empresarial, sindical, judicial y de los grandes medios, se da la gran vida a costillas de la gente.

Manzanas de una corruptela intrínseca al sistema

No son manzanas podridas, aisladas en un cajón. Sino exponentes de un tradicional y aceitado engranaje de un podrido y explotador régimen patronal que tiene a la corrupción como elemento estructural e inherente de todo el sistema capitalista decadente.
Muestra a su vez el nivel de descomposición al que llegó el PJ y su vertiente kirchnerista, que agonizan ante el castigo electoral por ser la fuerza que ajusta de la mano del FMI, la embajada yanqui y las corporaciones que se «la llevan en pala», a costa del hambre del pueblo.

Pero esa descomposición y corruptela no se limita al PJ, sino que abarca a toda la partidocracia tradicional, desde los partidos que integran Unión por la Patria y Juntos por el Cambio, a Milei como empleado de los ricachones chupasangres, (quien se rodea de personajes nefastos como Luis Barrionuevo, el que reconoció que «la plata no se hace trabajando»). Mientras, van saltando denuncias de corrupción y de ser parte de la casta que repudian en las listas liberfachas de varios distritos.

Esa corrupción estructural alcanza también a la justicia clasista, funcional a los ricos. La que debería investigar, pero es parte de la impunidad junto a las fuerzas de (in)seguridad. Corrupción que arranca con las corporaciones, los grandes y medianos empresarios, oligarcas del campo y banqueros, los mayores coimeros, junto a los bonistas buitres y demás usureros de la deuda con el FMI.

También alcanza a los burócratas vendidos de la CGT y los gremios, que viven de las cometas que le tiran las patronales privadas o el Estado burgués a cambio de entregar conquistas y enchalecar a la clase trabajadora.

Al igual que las jerarquías eclesiásticas, tanto católica como los privilegiados de las demás iglesias, que siempre claman «paz» y «resignación» cuando el pueblo trabajador lucha. O los dueños de la corporación mediática que reproduce las mentiras y falsas conciencias al servicio de este sistema basado en la explotación y el saqueo, donde juegan a «cambiar» algo sin que nada cambie.

Cachetazo a millones que ofende en lo profundo

Si el affaire Insaurralde se trató de una «operación» como dejaron entrever algunos, si fue un «vuelto» de sectores del juego, resulta secundario. Porque su ostentación lujuriosa de poder y privilegios, con la certeza de impunidad, la exhibió con impudicia.

Fue insaurralde quien contrató el yate «bandido», que podría ser de Omar Galdurralde, el jefe de Lotería y hombre de confianza del exintendente de Lomas. Fue Insaurralde quien llevó a la modelo Clerici, su actual pareja, hizo costosísimos regalos, y aseguró esos días de viaje, despilfarro y placer en las costas de Marbella, mientras que el pueblo de la provincia que gobernaba no llegar a fin de mes, cuando 6 de cada 10 pibes bonaerenses están bajo la pobreza y muchos en la indigencia por las políticas de estos personajes, como parte de la partidocracia del sistema.

En ese contexto que duele y asquea, lo que todos se preguntan es de dónde sacó la plata para darse esa vida fastuosa. Con la impunidad del uso y abuso de poder de quien se piensa intocable, sin importarle las consecuencias, ya que descuenta que podría hacer lo que quiera.

La repulsión, hartazgo y condena social se potenció por el momento en que decidió hacer su viajecito. En medio de tremenda crisis, lo que podría verse como una «avivada», despertó una ola de repudio que aún se extiende. Un terremoto político que le costó su cargo, su candidatura a primer concejal por Lomas, distrito que controló durante tres gestiones, y probablemente su carrera política. Además, está por verse si no le cuesta al PJ la gobernación de la provincia donde querrían refugiarse kirchneris-tas, funcionarios y exponentes de un PJ derrotado.

Al revulsivo escándalo por el yate de Insaurralde con Sofía Clerici, se le suma el que saltó con la detención de Julio «Chocolate» Rigau, cuando sacaba dinero de un cajero en La Plata de las tarjetas de 48 empleados de la Cámara de Diputados. La que maneja otro delfín de Insaurralde: Federico Otermín.

Otro hecho que muestra el uso de dineros públicos para beneficio personal de algún puntero o de políticos de arriba, y desnuda un sistema perverso que se la deja picando para la prédica oportunista de Milei. Al darle letra para su campaña contra la casta, como responsable de la catástrofe social que asola al país, pero en verdad por culpa de la clase empresarial para la que trabajan estos políticos corruptos, poniendo lo público al servicio del lucro capitalista y cobrar sí abultadas coimas por ello.

Instituciones burguesas y apropiación de fondos públicos

La detención de «Chocolate» evidenció los mecanismos para desviar fondos públicos, donde están comprometidas las autoridades del PJ y de Juntos por el Cambio, que comparten la dirección de la Legislatura, ya que se necesitan sus firmas para nombrar personal y autorizar gastos, por lo que hay complicidad.

Si bien «Chocolate» es del PJ y fue candidato a concejal en La Plata, en la causa consta que el «personal» por el que retiraba fondos tiene mucha antigüedad en fuerzas como el ex Frente para la Victoria, Cambiemos y el Frente Renovador de Massa. La Cámara de Apelaciones de La Plata anuló la causa de forma exprés para que no salte nada más. Lo que es otra prueba de que habrá ninguna investigación de parte de jueces y fiscales que responden al PJ y Juntos por el Cambio. Para eso proponemos una CONADEP de la corrupción como desarrollamos en nuestras propuestas.

Solo desde el Frente de Izquierda denunciamos que la Legislatura no funciona, con distintas presentaciones, pedidos de informes a Otermín y el reclamo de una sesión especial por estos casos. Denunciamos que no hay sesiones, son pocas las reuniones de comisiones y hubo una sola sesión ordinaria este año en una bochornosa parálisis. Además de denunciar la discrecionalidad y connivencia con la que se manejan los fondos de una legislatura que aprueba su presupuesto a libro cerrado y sin balance.

Insaurralde y Chocolate expresan toda una práctica corrupta y de impunidad intolerable. Por esa vía también el PJ es funcional a esta derecha, además de ajustar para el FMI y las corporaciones, con medidas represivas y pérdida de conquistas, su utilización de los derechos humanos. Con estos inmundos privilegios, le dan también de comer a esa derecha retrógrada de la que hablan.

Para terminar con esta casta de funcionarios que trabajan para el gran poder económico, sirviendo a su clase social, llamamos a construir con el MST una alternativa junto al Frente de Izquierda. Con propuestas como las que desarrollamos en estas páginas y medidas de lucha ante este sistema capitalista corrupto y explotador. Por otra sociedad, justa, soberana, igualitaria y enmancipada, conducida por la clase obrera y los sectores populares y oprimidos.

 

]]>
Gobierno = frustración = bronca. El pejotismo no va más https://mst.org.ar/2023/08/17/gobierno-frustracion-bronca-el-pejotismo-no-va-mas/ Thu, 17 Aug 2023 12:56:18 +0000 https://mst.org.ar/?p=33525 Del Frente para la Victoria al Frente de Todos y después a Unión por la Patria. De Néstor y Cristina Kirchner a Alberto Fernández, luego la ilusión fugaz de Wado de Pedro para terminar candidateando a Sergio Massa, otro hombre del FMI y los Estados Unidos. Pero no hay cambio de nombre ni de candidato que valga cuando se viene tan en picada. Un par de reflexiones sobre los porqué de semejante derrota, los dilemas del presente y la necesidad de romper el cerco.

Escribe: Pablo Vasco

El poder desgasta, se suele decir, porque es habitual que todo gobierno sufra cierto nivel de deterioro. Pero el tremendo zapatazo que recibió el oficialismo gobernante sacude toda su estantería:

En una elección nacional supuestamente planteada en tres tercios para las listas “presidenciables”, el conglomerado político peronista que conduce nuestro país, 16 de las 24 provincias, cientos de municipios y candidatea a Massa quedó tercero. Comparado con las PASO de 2019, el pejotismo perdió 5,7 millones de votos.

En Córdoba Unión por la Patria cayó al 8%. En Mendoza y Santa Fe bajó del 40% y 43% en 2019 al 16% y el 21% ahora respectivamente. Perdió también en Catamarca, Chaco, Formosa, Santiago del Estero y distritos históricos como La Pampa, La Rioja, San Luis y Tucumán. Axel Kicillof salva un poco las papas en el territorio bonaerense, pero en un marco en que todo está atado con alambre.

Ahora hablan de “recalibrar la campaña” y “volver a emocionar” con tal de llegar al ballotage, pero están casi sin resto. Aparte de votos que puedan venir de Guillermo Moreno u otros que no pasaron el piso, recuperar algún voto bronca requeriría alivianar así sea en algo el bolsillo popular. Pero acaban de pegarnos un sablazo al devaluar un 22% y encima toda la economía está al borde del desmadre.

Como un símbolo de lo que amaga ser una fase cuasi terminal del espacio político que se considera el kirchnerismo puro, “de paladar negro” digamos, está asimismo la derrota del candidato de Alicia Kirchner en las elecciones a la gobernación de Santa Cruz y de ella misma, que fue como candidata a senadora nacional. ¿Aroma a final de época?
Si ya el propio nombre de la alianza político-electoral alrededor del PJ se fue tornando con los años cada vez más derechoso, en paralelo el plan económico se fue endureciendo cada vez más al servicio de las imposiciones del Fondo Monetario Internacional, la deuda externa y el extractivismo de las corporaciones multinacionales y los grandes capitalistas locales.

Las consecuencias puras y duras de esa política económica en el pueblo trabajador las conocemos en carne propia. Para quienes vivimos de un salario, una jubilación, una pensión o un plan de ayuda social no hace falta explicar mucho: vamos de mal en peor. Aquella promesa de volver a asegurar la “heladera llena” terminó en que ahora esté más vacía que nunca. Se suponía que el pejotismo volvía no sólo para “para ser mejor” que su anterior gobierno K, sino sobre todo mejor respecto del ajustador Mauricio Macri, pero en realidad Alberto siguió y profundizó ese mismo camino macrista de ajuste antipopular y de entrega antinacional. Por eso no sorprende que en esta elección se expresara una ruptura masiva con quienes frustraron las expectativas de millones de trabajadores, trabajadoras, jóvenes y sectores populares y de la clase media.

Sobran razones para el enojo

Desde ya, la primera razón de la bronca es la economía. La macro y la micro. Alberto dijo que la deuda externa contraída por Macri era ilegítima y hasta inició una causa judicial. Pero, más allá de un poco de fulbito para la tribuna, pagó esa deuda taca taca, como si fuera blanca y pura. Y esa sangría monumental de la deuda trucha nos golpea en ajuste directo contra la educación y la salud públicas, la ayuda social, los planes de vivienda y los salarios de los trabajadores estatales. ¿Podía hacer otra cosa? Sí, denunciarla, suspenderla, investigarla, en vez de arrodillarse ante la estafa macrista que seguimos pagando.

La inflación que te devora el bolsillo día a día tampoco es una plaga celestial. Se puede culpar a la herencia, a la crisis mundial, a la pandemia de coronavirus, a la guerra en Ucrania, a la sequía, fenómeno. ¿Pero con las grandes empresas formadoras de precios que remarcan a lo loco, qué? ¿Con los bancos que fugan capitales, qué? ¿Con las petroleras, mineras y el agronegocio que se la llevan toda, qué? Nunca abrirles los libros para ver los costos reales. Nunca cobrarles altos impuestos, en vez de “aportes solidarios” que dan vergüenza ajena. Nunca subirles las retenciones a fondo. Nunca nacionalizar la banca y el comercio exterior. ¡Ni siquiera se animó a expropiar a los chorros de Vicentín cuando había fuerza social de sobra! Más que arrugar, gobernó para ellos y siempre a costa del laburante. ¿Cómo no iba a abrirle así el gobierno de los Fernández la puerta a la derecha si le asumió y le aplica la agenda?

Un párrafo aparte merece la burocracia sindical, esa de dirigentes millonarios de trabajadores cada vez más pobres, llena de privilegios, con métodos de patota y socias eternas de las patronales. Esos burócratas enemigos del activismo, que todavía siguen cantando que “los sindicatos son de Perón” cuando entre las bases trabajadoras hay compañeros y compañeros de todos los colores políticos. Esa burocracia de la CGT y las CTA, que dejó correr despidos, bajas del salario y pérdida de conquistas, que firma paritarias a la baja y que no llamó a un paro general ni siquiera ante la represión de Morales en Jujuy, ante las elecciones salió en bloque a respaldar a Massa candidato. Con todo su accionar de agachadas y traiciones durante estos años, también aportó lo suyo al desgaste del gobierno pejotista.

La acumulación de bronca no fue sólo por razones económicas, sino también políticas. El doble discurso se termina pagando, y caro. Por ejemplo este gobierno creó el Ministerio de la Mujer, Géneros y Diversidad como respuesta a la fuerza de la ola verde. Pero andá a preguntarle a las mujeres que sufren violencia de género si el subsidio de 60 lucas por seis meses les alcanza para romper el círculo de violencia de género y lograr autonomía. Andá a preguntarles a las personas trans si se cumple la ley de cupo laboral en el Estado. El barniz de progresismo y hasta de izquierda, ponele, se fue descascarando sin pena ni gloria. Y si hablamos de los temas ambientales, andá a preguntarles a las comunidades y asambleas en los territorios los efectos del glifosato y demás agrotóxicos, el fracking, la megaminería, los desmontes para meter soja y si el gobierno prohibió o como mínimo controló algo. ¡Al revés, en vez de acorralarlos les dio manija!

Este es también el mismo gobierno que habla de los derechos humanos, pero al mismo tiempo mantiene a los Sergio Berni, a la cana corrupta y de gatillo fácil, a la persecución contra las luchas sociales y el activismo en todo el país. Y ojo, la frustración política es tan grande que también llega incluso hasta la propia Cristina, que muchos y muchas al inicio suponían que sería la garantía de ponerle los puntos a Alberto pero terminó avalando este proyecto o hablando como si fuera ajena al gobierno y encima al final bendiciendo a Massa, el superministro de Economía amigo del FMI y los yanquis que nos deja una inflación de más del 150% anual, casi ya en la hiperinflación.

Con este gobierno del PJ y sus aliados, que al asumir hace cuatro años tenían el changüí de las expectativas populares, terminamos con medio país bajo la línea de pobreza, 7 de cada 10 pibas y pibes que comen mal, más gente viviendo en la calle, mayor desigualdad social que alimenta la marginalidad y el delito, el Fondo Monetario instalado acá controlándonos las cuentas cada tres meses y encima la cadena de la deuda eterna y la dependencia. Este combo de malaria es lo que fogoneó la bronca y la ruptura masiva que el 13 de agosto terminó no yendo a votar, votando en blanco o votando muy equivocadamente -porque votan a su verdugo- al esperpento llamado Javier Milei.

¿Adónde va Grabois?

Con casi 1.400.000 votos, un 5%, la buena elección que realizó Juan Grabois le permitió al candidato del oficialismo gobernante contener una parte del profundo y legítimo descontento social. De no presentarse, posiblemente una parte de ese caudal de votación hubiera venido hacia la izquierda. En el tablero político argentino, el dirigente de la UTEP ha recuperado un espacio de centroizquierda, del llamado progresismo, que se había asimilado y diluído en el kirchnerismo, y que al éste reducirse y derechizarse cada vez más hace rato quedaba vacante.

En su carta pública de reflexión tras las PASO, su postura la podemos sintetizar en el lema “Apoyo sí, cheque en blanco no”. Allí, como advertencia al gobierno y a Unión por la Patria, señala que “si seguimos en este rumbo, se le está poniendo una alfombra roja hacia la Casa Rosada a los que tenemos la obligación de derrotar”, refiriéndose a la derecha y en especial a Milei. Es decir, hace una lectura convergente con la nuestra sobre las razones de la derrota .

Es más, la noche de la elección Grabois fue al bunker de Massa a reafirmar su apoyo y le entregó un dossier de 23 páginas con todo un programa de gobierno en base a tres ejes: “socioeconómico, soberano estratégico y político institucional”. Y entre otras propuestas, plantea la necesidad de “medidas urgentes para el pueblo”: “aumento de salarios para trabajadores del sector privado, público y de la economía popular; una postura firme con los formadores de precios que roban el pan a los argentinos, con los bancos y financieras que cobran lo que se les da la gana; cancelar y renegociar el acuerdo con el FMI; la nacionalización del litio, y la distribución de tierras para la construcción de viviendas, para la producción de alimentos y el salario básico universal por lo menos en las provincias más pobres”. Es más: afirmó que el gobierno debería implementar ya mismo una parte ese programa para recuperar terreno de cara a octubre.

El problema es que al día siguiente de entregar y difundir ese plan, Massa le respondió a él y a todo el pueblo trabajador con una devaluación del 22% y suba de la tasa de interés en favor de los bancos. Allí esta la contradicción clave del alineamiento político de Grabois. Podemos coincidir en varias de sus propuestas, empezando por el aumento salarial, la distribución de tierras y otras, y también podemos debatir si en vez de renegociar la deuda externa con el FMI hay que dejar de pagar y echarlo soberanamente a patadas para siempre. ¿Pero cuál es el rumbo de Grabois?

Él define a su proyecto político como el de una Argentina Humana, y lo considera “una perspectiva revolucionaria porque enfrenta la lógica capitalista del individualismo consumista, la cultura del descarte y la deshumanización, la lógica depredadora del capital, la voracidad de los modernos usureros que son los sectores financieros concentrados”. Pero no hay un capitalismo humano distinto al real: el capitalismo es inhumano por naturaleza. Y aun dejando aparte el debate más ideológico, la contradicción de Grabois está en que ni Massa, ni los gobernadores, ni los intendentes ni el PJ en su conjunto tienen la más mínima voluntad política de llevar adelante ese programa o tan siquiera algunos de sus principales puntos. No lo hicieron, no lo hacen ni lo harán, porque son defensores acérrimos y confesos de este sistema capitalista que, si no lo derrotamos, nos va a llevar a la barbarie. De nada sirve pedirle peras al olmo, porque jamás las dará. Es decir, “dar la pelea por dentro” del PJ es un camino ya largamente trillado, que lleva directo a nuevas frustraciones y fracasos aún peores.

Si se es consecuente con las propuestas de cambios estructurales, si realmente se está en contra del FMI y sus condicionamientos, hay que romper de una vez por todas con el cerco del PJ que desde hace años gobierna a las órdenes del Fondo y los grandes grupos capitalistas concentrados. Ya no se trata de sapos, sino de escuerzos intragables. Y por cierto, hay que sumarse junto a la izquierda a la pelea política y en las calles contra el ajuste de cualquier gobierno que vaya a surgir en las elecciones de octubre, porque esa es la verdadera hoja de ruta que más allá de sus diferencias comparten Massa, Bullrich y el ultraderechista Milei. Si en las próximas semanas Massa no toma ninguna medida social genuina, fuegos artificiales aparte, ¿romperá Grabois con el PJ? Habrá que ver, entonces, cómo se resuelve esa contradicción.

Para hacerle frente a tanta derecha, más y mejor izquierda!

Como desarrollamos en otras páginas de este periódico, en la Argentina vamos a una mayor crisis económica y por lo tanto a muy fuertes choques sociales y políticos. Ni qué hablar si termina ganando el liberfacho Milei, con sus anticipos de alta conflictividad.
Para estar a la altura de las circunstancias que se vienen no van más las medias tintas. Ya quedó demostrado de sobra y con mal desenlace político-electoral que este gobierno pejotista le tendió “la alfombra roja a los que tenemos la obligación de derrotar”. Sólo la izquierda combativa puede pararle la mano a tanta derecha. La única garantía para enfrentar lo que se viene en las calles es alentar el voto al Frente de Izquierda Unidad, avanzar en los cambios que hacen falta para fortalecerlo y sumarse a militar en nuestras filas.

 

]]>