progresismo – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Wed, 30 Nov 2022 21:34:56 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png progresismo – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Progresismo del centro. Ante la política del acuerdo, la izquierda como alternativa https://mst.org.ar/2022/11/30/progresismo-del-centro-ante-la-politica-del-acuerdo-la-izquierda-como-alternativa/ Wed, 30 Nov 2022 13:58:23 +0000 https://mst.org.ar/?p=32118 Pasaron dos semanas del último acto en donde Cristina Fernández de Kirchner cortó el listón para comenzar la carrera electoral, aunque sin definir todavía si será o no candidata a presidenta, como coreaba y pedía una parte del estadio. Un discurso que manifestó resignación e imposibilidad para cambiar el rumbo actual traslució el fracaso del Frente de Todos. ¿La solución planteada? Un acuerdo en las alturas, con la derecha, bajo el lema de “Pacto democrático”. El FMI no se toca y a la pobreza se la combate ¿con la gendarmería? La fuerza de la esperanza no puede venir con la garantía de todos los males: el capitalismo argento de carácter decrépito que día a día empuja más trabajadores a la pobreza. La izquierda como alternativa a esta crisis permanente.

Escribe: Nicolás Zuttión

El 17 de noviembre, en el Estadio Diego Armando Maradona de La Plata, Cristina Fernández de Kirchner (CFK) aportó una gran cantidad de definiciones políticas que delinean el devenir del “progresismo” que integra el Frente de Todos. Inundados por internas que existen entre las diferentes tribus que componen la coalición gobernante, la vice intentó esbozar una nueva hoja de ruta. Más allá del punto de partida en cuanto al debate electoral, que presenta cientos de hipótesis sobre quién va a encabezar el peronismo, CFK alentó un programa político de centro, más a la derecha que el que condensó la consigna “Hay 2019”.

Miles de votantes genuinos de aquel experimento electoral que buscaban sacar al macrismo del gobierno para obtener otra cosa en términos políticos, económicos y sociales, hoy se ven defraudados. Con la idea de unir para ganar, CFK pergeñó un frente con Sergio Massa y Alberto Fernández para ganarle a la derecha, con la derecha del peronismo. Los resultados de este gobierno, que hasta la propia Cristina denunció en su última aparición, buscando desenmarcarse de su propia creación, hoy dan un giro de 180°.
La nueva estrategia del “progresismo”, de este progresismo a dos velocidades, como lo denomina Álvaro García Linera, está atada a un acuerdo con lo que buscaban “erradicar” la derecha. Hoy, “La fuerza de la esperanza”, su lema central, no es ni más ni menos que con un acuerdo o “pacto democrático” con lo peor de la política local.

Pacto de orden

Tras el intento de homicidio que Sabag Montiel quiso perpetrar sobre Cristina Fernández, el sector liderado por la vicepresidenta ha tratado de imponer una idea de “unidad nacional” para enfrentar a la “noche negra” que se avecina, de la mano de la extrema derecha. Sin dudas que es innegable la existencia de este sector político que, mayormente, está representado por Milei y su partido Libertad Avanza, como así también es un dato certero el crecimiento de estas variantes en las encuestas que se vienen realizando, aunque todavía por detrás de Juntos por el Cambio, el principal armado político de la oposición de derecha.

De todas maneras, la presencia de las mismas se debe, principalmente, por el propio fraude electoral del Frente de Todos. Este, claramente, sin infundir falsas apreciaciones de lo que es ese espacio, se presentó como algo antagónico al macrismo. Pero, una vez más, CFK busca combatir a la derecha con palabras, pero alentarla con acciones.

Así como su último discurso tuvo centros hacia la UCR, su hijo, Máximo Kirchner, no se ha cansado de tirar indirectas al Jefe de Gobierno de CABA, Horacio Rodríguez Larreta, para que se “independice de Macri”. Otro de sus alfiles, Eduardo “Wado” de Pedro, también trabaja full time en reuniones con gobernadores variopintos y empresarios del círculo rojo. Esto no quiere decir que las listas electorales muestren unificaciones entre los actores mencionados, pero sí acuerdos. Fue la propia Cristina en su acto quien dijo: “es necesario acordar políticas, los condicionamientos son tan profundos que van a requerir que todos los argentinos tiremos para el mismo lado. Si no el país será difícil para cualquiera”.
En síntesis, para enfrentar a la derecha Cristina quiere sobrepasar los límites del 2019 y pactar con la propia derecha que ella considera “democrática”. Aquella que, como es sabido, se niega a reconocer a los y las enfermeras como profesionales y, además, tiene un alto hándicap de represión. Una nueva forma de malmenorismo que, como ya vimos, va a extender los plazos de la democracia capitalista con la que no se cura, no se educa ni se come.

Los acuerdos son políticos y económicos

“La Argentina que recibimos en el 2001 es muy diferente a la que dejamos en el 2015, allí empezó un tobogán del cual no salimos”. Esta fue otra de las frases lanzadas por CFK en su acto buscando, como ya dijimos, desmarcarse del ajuste en curso que reforzó un fenómeno en el país: el de los trabajadores con salarios de pobreza. Sin embargo, más allá de que intente alguna pirueta, un día antes de su discurso se votó, en el Senado que preside, el presupuesto que acordaron con el FMI.

CFK también dejó en claro que no hay otro camino más que el de los recortes. Sus palabras textuales indicaron que: “muchas veces se han tenido que tomar decisiones por el condicionamiento brutal que recibió el gobierno después por el Fondo Monetario a la Argentina”. En un mismo sentido, en el acto de la UOM, CFK había vuelto a bendecir a Massa por cómo “administraba consecuencias”.

La orientación económica que está llevando a cabo este gobierno, no es algo que se piense en cambiar por parte del progresismo de aquí en adelante. Es el principal fraude que han cometido con sus votantes. La inflación descontrolada, la entrega total al FMI legalizando la deuda ilegal e ilegítima del macrismo y el deterioro permanente de los salarios, es la orientación a cumplir.

Es con este gobierno que la masa salarial pasó a significar un monto menor que el excedente del capital. Del 51,8% que los salarios significaban en la renta nacional durante 2016, hoy sólo representan el 43,1%. Estas grandes transferencias se explican con medidas como el “dólar soja”; con la nueva versión se le asignará la friolera de $130.000 millones a uno de los sectores que más ha ganado.

Parafraseando a Máximo, otra vez estamos arrodillados, sin embargo, el silencio es lo que prima por parte de su espacio. Y, como el que calla otorga, se sabe que hay acompañamiento a estas recetas del superministro.

Lo nuevo es la izquierda

Entre otras de las menciones que se hizo en el acto CFK quiso presentar a su espacio como lo “nuevo”, lo novedoso en la política. Defender a un sistema irracional y subordinado por la ganancia de un puñado de empresarios y banqueros no tiene nada de nuevo. Es la intención de perpetuar un sistema en decadencia, que alienta una contrarrevolución económica permanente, causando que miles y miles de familias trabajadoras pierdan derechos de forma constante.

Tampoco es novedoso, como también alentó la vicepresidenta, querer resolver las consecuencias de la pobreza con la militarización de los barrios. “¿Por qué no podemos hacer lo mismo, desplegar miles de gendarmes en Provincia de Buenos Aires, en vez de tenerlos en la Patagonia, nadie sabe haciendo qué?”. La salida del ajuste, como lo propone la propia derecha, es por vía de la represión con una fuerza represiva responsable de los asesinatos de Maldonado y Rafael Nahuel, como así también la constante persecución y hostigamiento al pueblo mapuche.

No hay nada de nuevo en un espacio político que hasta entregó las banderas de la soberanía política y la independencia económica, aceptando el rumbo marcado por el FMI.
Desde el MST en el FIT-Unidad entendemos que la decepción provocada por el Frente de Todos y la nueva orientación derechista del progresismo no puede quedarse encerrada sin tener la posibilidad de desplegar la fuerza militante para cambiar y erradicar las políticas neoliberales de nuestro país. Por eso, invitamos a todos y todas a transformar su decepción en voluntad para emprender otro camino con una nueva estrategia política. Una estrategia de izquierda, antiimperialista, anticapitalista y socialista.

Es necesario fortalecer a la izquierda, reconociendo sus límites y trabajando para superarlos, con un proyecto que vuelva al FIT-Unidad un gran movimiento político unitario, con libertad de tendencias o corrientes internas, y que avance como polo de atracción, buscando ser una referencia para las luchas de los trabajadores, la juventud y demás espacios que se desarrollan y sabemos que se van a profundizar. En fin, trabajando para que la izquierda sea opción de gobierno ante tanta variante de derecha.

A todo militante que está convencido en luchar por la construcción de un país y un mundo más justo, donde la realidad no sea una verdad absoluta que haya que aceptarla o resignarse ante ella, te invitamos a dar esta pelea en el MST. Son posibles y necesarios los cambios de fondo. Romper con el FMI no es una utopía, sino una urgencia para que la vida vuelva a ser digna para las mayorías trabajadoras y populares. También es necesario dejar de estar atados a un modelo productivo como el del agronegocio que nos envenena y, encima, nos saquea nuestros recursos con la complicidad de los gobiernos. Existen formas de terminar con esos atropellos: hay que declarar la nacionalización de la banca y el comercio exterior, para definir qué, cuándo y en qué cantidades comercializar lo producido en nuestro suelo.

Claro que no es una pelea sencilla, pero no por eso es imposible. Sumate a luchar por un gobierno de las y los trabajadores. Para dar juntos estas peleas, te invitamos a sumarte al MST en el Frente de Izquierda Unidad.

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Debates Progresismo: ¿cuál es el límite? https://mst.org.ar/2020/11/11/debates-progresismo-cual-es-el-limite/ Wed, 11 Nov 2020 18:07:56 +0000 https://mst.org.ar/?p=29133 Con este artículo apuntamos a abrir un debate con aquellos militantes de distintas organizaciones políticas (Patria Grande, La Dignidad y la Corriente Clasista Combativa, entre otras), que en el afán de desplazar al gobierno de Mauricio Macri apostaron a integrarse en el Frente de Todos. A casi un año de esa decisión política, y con la represión desatada en Guernica, queremos polemizar con una decisión que, para nuestro espacio, carece de horizonte estratégico por la lucha de un país con perspectivas disímiles a las que promovía la gestión de Cambiemos.

Escribe: Nicolás Zuttión

Cerrando casi el primer año del gobierno de Alberto Fernández, las hipótesis que realizamos sobre el carácter de su gobierno antes de que asuma se van confirmando. El corrimiento cada vez más a derecha de parte quienes ganaron las elecciones con el envión de una bronca reinante contra el gobierno macrista, abre discusiones para aquellas organizaciones que optaron formar parte del Frente de Todos como herramienta para combatir al neoliberalismo.
“Dar la pelea desde dentro”, “primero sacar a Macri y después pelear contra los sectores más reaccionarios del PJ”, fueron algunos de los argumentos esgrimidos para validar una táctica que, si se miran las políticas tomadas por el gobierno actual, tuvo un resultado nulo.

La única verdad es la realidad

La forma de evaluar a un gobierno y hacer consideraciones sobre su carácter nos lleva a revisar las medidas tomadas hasta el momento para esbozar una crítica fundada. Pasando revista por el mandato de Alberto nos encontramos que antes de la pandemia, sin previa discusión parlamentaria, realizó un ataque hacia los ingresos de los jubilados que ya habían recibido un golpe previo producto de la reforma macrista. Seguido a esto, ya con la pandemia presente, y con la necesidad de invertir fondos para mejorar la infraestructura hospitalaria nacional, se cerró el acuerdo con los bonistas aumentando desde la primera a la última oferta U$S 16.500 millones, sobre una deuda de carácter espurio y fraudulento que sólo continúa el saqueo.

Volviendo a la crisis desatada por la presencia del coronavirus, el gobierno tampoco afectó los intereses de las clínicas privadas. Nunca se decidió en unificar el sistema de salud en uno de carácter público ni tampoco asegurarles a los trabajadores garantías laborales y salariales a pesar de encontrarse en la primera línea de esta batalla.
Si Santiago Maldonado y Rafael Nahuel fueron los casos emblemáticos con los que el macrismo quiso pisotear los derechos humanos en nuestro país, la desaparición seguida de muerte de Facundo Astudillo Castro es el sinónimo de la gestión de turno. Contrariamente a desarrollar una investigación que vaya contra los responsables del caso, Fernández y Kicillof optaron por resguardar la salud política de Berni y el aparato represivo de la Bonaerense, responsables ambos del crimen institucional llevado a cabo.

Existen más causas que ilustran la valoración del proyecto político que conduce Fernández y secunda Cristina Kirchner. Obvio que no todos van a ser abordados, pero es imposible no aludir a su última acción comparable a la de un mandato de la ex – ministro Patricia Bullrich. Nos referimos a la represión descarada utilizada en Guernica para desalojar miles de familias que no tienen hogar, para resguardar los intereses de una sociedad anónima llamada Bellaco S.A., autoproclamada titular de las tierras, pero con precedentes oscuros que indican que la posesión de las mismas se hizo a través de un negociado con la última dictadura genocida.

Entonces podemos concluir que la lucha al interior del Frente de Todos no dio resultados o, más bien, se demuestra que era la táctica equivocada para ir hacia un proyecto político que resguarde los intereses de la mayoría.

¿Cómo enfrentar a la derecha?

Debates que recorren el mundo y nuestro continente, también se dan a nivel local. Las discusiones acerca de con qué herramientas enfrentar a la derecha, son temas corrientes en el progresismo y la izquierda argentina. Con el transcurrir de este año lo que ha quedado en claro es que el Frente de Todos, por lo dicho anteriormente, no es la salida.
Confrontar con los sectores más concentrados parte de efectuar medidas que supriman los privilegios de las clases dominantes, no cesiones constantes que las envalentonan. En ese sentido es totalmente repudiable el accionar de Alberto con el caso Vicentín. De agitar la estatización, pasó a cederle a una empresa que estafó al Estado embaucando las arcas del Banco Nación.

Otro punto es la alianza con el sector clerical. Como bien dijo Cristina cuando estaba en campaña electoral, el Frente de Todos es un espacio multicolor, de verdes y celestes. Pero queda claro que en esa mezcla el celeste se impone a tal punto que la pelea por el aborto queda totalmente relegada posponiendo indefinidas veces el tratamiento de un derecho que se necesita urgente, ya que los abortos clandestinos son una de las mayores causantes de muertes de mujeres en Argentina.

El remate para demostrar los límites del proyecto de la coalición gobernante se ve en la continuación del sometimiento al imperialismo. La relación con el FMI sigue intacta como si siguiera en el ejecutivo el gobierno anterior. En vez de solucionar la pobreza creciente que ya alcanzó casi un 41%, Fernández y su ministro Guzmán corren tras Kristalina Georgieva para poder llegar a un acuerdo de pago. La primera muestra de voluntad se ve en el presupuesto 2021 de hambre donde se ajusta en salud, educación y asistencia social.

Accionando así el Frente de Todos sólo ha entregado la calle a los banderazos reaccionarios que alienta un sector de Cambiemos. Por eso, queda a la luz que la forma de batallar con la derecha se explicita con voluntad política que afecte sus intereses, por ejemplo, aplicando un verdadero impuesto a las grandes fortunas (y no cajoneando una iniciativa que, para quien escribe, es totalmente insuficiente), además de impulsar la movilización como respaldo de las mismas.

¿Qué hacer?

Entendemos que esa pregunta es la planteada por aquellos que se esperanzaron en dar la batalla al interior del frente que gobierna, para poder ir hacia un rumbo opuesto al actual. Pero la escalada represiva, la intensificación del modelo extractivista, sustanciada en acuerdos como el que se quiere llevar adelante con China para la instalación de mega factorías de cerdos, la profundización del neocolonialismo con el FMI, marcan un límite político que es riesgoso cruzar.

En síntesis, con los elementos enumerados hay suficiente ilustración. Permanecer dentro del proyecto comandado por el binomio de Fernández, es avalar en silencio un plan de gobierno antipopular, de ajuste, que cede al círculo rojo del país, apoyado por la burocracia sindical y la iglesia, pero administrado de forma “políticamente correcta” por el progresismo.

El camino correcto es romper ya con el frente oficialista. Un cambio de orientación para apostar a la unidad de acción con los sectores combativos del sindicalismo, la vanguardia socio-ambiental, las organizaciones feministas y la izquierda organizada en el FIT-Unidad. A aquellos militantes honestos de las organizaciones mencionadas, es que invitamos a una reflexión profunda para dar un giro político que signifique apostar por la pelea de los sectores en lucha por un verdadero cambio de modelo.

Un poco de historia (y memoria)

En los años 70 la tesis de “pelearla desde adentro” o “primero contra el enemigo principal” estaba muy en boga. El Frente Justicialista para la Liberación (FREJULI), si bien era una clara formación de alianza de clases tal como lo es hoy el Frente de Todos, desplegó en la campaña la mística peronista de combatir el capital, hablaba de socialismo nacional y con Perón en vida, Cámpora, los Montoneros y las fracciones de la “izquierda” peronista, lo hicieron atractivo para una mayoría clara de la juventud y franjas de masas que querían cambiar.

Sin embargo, apenas asumido, comenzaron a sucederse medidas que no estaban en el libreto electoral y, por mucho menos que lo que está sucediendo hoy con el gobierno de Fernández, rompieron públicamente muchos sectores. En las narices de Perón, renunciaron todos los diputados pertenecientes a la Juventud Peronista, rechazando una reforma al Código Penal promovida por el propio Jefe del movimiento. Y Ortega Peña, formó un monobloque radicalizado que rompería definitivamente con el PJ de entonces. Ese paso, esa dignidad y ese nuevo rumbo, lo pagó con su vida poco después a manos de la Triple A. A modo de ejemplo y de llamado a la reflexión: la teoría de la contradicción principal, lleva inexorablemente al oportunismo y a las direcciones que la practican a transformarse en partícipes necesarios de políticas antiobreras y antipopulares.

Guillermo Pacagnini

 

 

 

 

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Editorial de Cele Fierro: Vicentin y la impotencia del progresismo https://mst.org.ar/2020/08/05/editorial-de-cele-fierro-vicentin-y-la-impotencia-del-progresismo/ Wed, 05 Aug 2020 12:19:49 +0000 https://mst.org.ar/?p=25479 Dejamos a continuación, para conocimiento de todas y todos nuestros lectores, el video de la editorial que realizó anoche Cele Fierro, en su programa “Dar Vuelta Todo” que se emite todos los martes a las 20hs por las cuentas de Facebook y Youtube del MST en el FIT Unidad. También te dejamos la versión desgrabada de esta editorial política.

#DarVueltaTodo | Vicentin: la impotencia del progresismo

Vicentin: la impotencia del progresismo ?Entre decretos que anulan decretos, amagues de expropiaciones, salvataje a empresarios, vemos cómo los límites del progresismo ceden -una vez más- ante otro miserable. En la editorial de #DarVueltaTodo, lo debatimos ?? Recordá! Todos los martes a las 20 hs, no te pierdas #DarVueltaTodo por las cuentas de Facebook y YouTube del MST Movimiento Socialista de los Trabajadores

Posted by Cele Fierro on Wednesday, August 5, 2020

Ganó Vicentín por la impotencia del progresismo. En la ultima semana volvió a ser noticia Vicentín, ya que el presidente saco un nuevo decreto para anular el decreto que proponía la intervención de esta empresa estafadora. Quiero proponerles una reflexión, para que este hecho no quede como un acto administrativo más. Porque no lo es. Es una metáfora de una concepción, un proyecto, una política. Repasemos un poco.

Vicentín, una de las empresas lideres en el sector agroexportador, ganó con todos los gobiernos. Gano con Néstor, ganó con Cristina, ganó con Macri. Y en el ultimo período del macrismo, se zarpó. Recibió prestamos millonarios de fondos del Estado completamente injustificados, podríamos decir obsceno hasta para la propia lógica capitalista. Cuando se conoció el fraude y la empresa se declaró en quiebra, hubo reclamos de sus propios trabajadores y el Estado planteó una intervención. Una intervención que no fue. Y ahí empieza la metáfora que nosotros planteamos como “La impotencia del Progresismo”.

Se pasó de una conferencia de prensa sobreactuada donde presentaban la intervención y la expropiación, a un “ni loco nos metemos con la propiedad privada”. Después, un proyecto “superador”, que era el del reaccionario Perotti. De ahí, se empezaron a escuchar los cacerolazos, los banderazos y la enorme iniciativa mediática que tuvo la derecha, en defensa de Vicentín. Fue en ese momento en el que empezó el retroceso. El ir cada vez mas atrás, y llegó el decreto. Deróguese la intervención. ¿Pero porque sucede esto? Nos parece importante poder charlar justamente, porque se da marcha atrás. ¿Es como plantean que no hay fuerza para enfrentar a la derecha? ¿Es que no están las condiciones dadas para enfrentar a estos sectores económicos? ¿O es como dice Grabois o Santoro, que tener iniciativas en contra de ellos es hacerle el juego?

Quiero serles franca. El caso Vicentín, muestra los limites del progresismo. Su techo bajito. Porque muestra esta impotencia para dar respuesta a las crisis como la que estamos viviendo ahora, en el medio del COVID. El progresismo, es decir este proyecto que se plantea como un capitalismo distributivo, el capitalismo antineoliberal, es para tiempos cortos, excepcionales, donde hay una relación directa con la situación económica a nivel mundial, fundamentalmente para países como el nuestro que son semi coloniales. Tiene que estar dado en una situación donde hay viento de cola, mayores precios en los comodities. Y de esa forma caigan algunas migajas de los países centrales a los nuestros. Bueno, esa situación no es la que se da hoy, y es la que hace que los progresismos se derritan. Y es también en estos momentos de crisis capitalista que los grandes grupos concentrados de la economía vuelven a mirar por que parte cortar el hilo, y es siempre por la parte más delgada. Es siempre por los sectores de trabajadores, por los sectores sociales vulnerables. Y en estos momentos, el poder político tiene dos caminos para seguir: o se sigue avalando ese negociado, se siguen avalando los ajustes, la explotación; o se los enfrenta, se va en contra de estos sectores que quieren hacer que nuevamente la crisis la paguen los trabajadores y se pone, fundamentalmente como la prioridad, la vida de quienes viven de su trabajo.

El caso Vicentín es eso. La derecha agita, se moviliza a los grandes medios de comunicación y el progresismo, cobarde, agacha la cabeza. Pero ojo, no es solamente Vicentín, es una concepción. Pasa lo mismo con LATAM, una multinacional multimillonaria que hasta hace 90 días repartía dividendos entre sus accionistas, ahora quiere cerrar la persiana y dejar en la calle a más de 3000 familias. Y el gobierno dice que no puede hacer más nada. Entonces yo me pregunto ¿Para que sirve el poder político? ¿No sirve fundamentalmente para defender los derechos básicos del eslabón más débil: las y los trabajadores? Entonces no es ni Vicentín, ni LATAM, es una concepción, ese techo bajito que decía que tiene el progresismo, porque no tienen ni la etiqueta de progresistas y de populares. Es un modelo capitalista que no quiere salir de los límites de este sistema, y por eso defiende los intereses de su sector.

Aquellas compañeras y compañeros que ven con mucha desilusión el camino que esta llevando adelante el gobierno, les decimos con claridad. Que es desde la izquierda que levantamos una posición concreta, no dogmática ni abstracta, que ante estos casos, ante cada uno de esos casos, la propuesta concreta es defender los derechos de las y los trabajadores, de las mayorías. Ante estas empresas, lo que proponemos es la expropiación. Proponemos que pasen a manos del Estado y que sean controladas por sus trabajadores. Esas son medidas que un gobierno y el poder político con una decisión de avanzar en el sentido de justamente defender los derechos de las mayorías, no tendría ningún tipo de ambivalencia en relación a ir para un lado o para el otro y terminar siempre beneficiando a los mismos. Por eso un proyecto político que defiende los derechos del 99%, se tiene que encargar de concientizar, informar en el sentido de seguir movilizando a la población y haciendo que se comprenda por todos lados que el capitalismo, este sistema, está todo mal. Y de esta forma tendríamos la fortaleza y la movilización de miles y miles enfrentando a aquellos que quieren que la crisis la sigamos pagando las mayorías. Que son los sectores empresariales, la burguesía, los partidos patronales. Este proyecto es el que levantamos desde la izquierda y el que tenemos que fortalecer justamente para que de una vez por todas tengamos un gobierno que sea de las y los trabajadores, que defienda nuestros derechos y no los intereses de ese 1%.

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El progresismo, Fernández y la izquierda https://mst.org.ar/2019/11/13/progresismo-fernandez-izquierda/ Wed, 13 Nov 2019 13:59:46 +0000 https://mst.org.ar/?p=20482 Argentina y la derrota de Macri. Chile y el desastre de Piñera. Bolivia y el golpe. Bolsonaro cuestionado. Nuevos hechos traen a la realidad política continental el debate sobre el progresismo. ¿Qué rol ocupa en Latinoamérica? ¿Dónde se ubican Fernández y el PJ? ¿Qué rol tenemos en la izquierda? Desde el MST en el FIT Unidad abordamos estos temas actuales.

Aún no es presidente en ejercicio pero AF ya da señales. En México se reunió con AMLO para alentar un nuevo polo progresista en la región. Luego fue anfitrión y disertante de la reunión del Grupo de Puebla en Buenos Aires. Ante el golpe en Bolivia intercedió para que a Evo lo reciba en México y criticó a EEUU. Podríamos decir que son señales de una política internacional en parte distinta a la del macrismo que, como sabemos, es de obediencia debida a los planes de EEUU en el continente actuando desde el Grupo de Lima junto a los gobiernos más derechistas.

Los primeros movimientos políticos fueron solo en parte distintos, porque a la vez Fernández hizo otros: se comunicó con Trump para proponerle «buenas relaciones» y pedirle ayuda con la renegociación con el FMI. En México se reunió con Claver, asesor de Trump para América Latina, y al menos hasta ahora, no dice que Argentina se irá del Grupo de Lima. A la vez quiere tener buenas relaciones con Piñera a quien intenta ayudar a sostenerse mientras el pueblo lo enfrenta. Y mantuvo una cordial comunicación con Macron, el presidente francés símbolo de la re- presión a los chalecos amarillos.

La historia reciente

Ante el mal momento de los gobiernos derechistas y el golpe en Bolivia, el llamado progresismo se ubica como variante de recambio, con la idea de ser llamados a solucionar las crisis. En la mayoría de los casos hablan como si fueran ajenos al anterior ascenso electoral de las derechas. Un análisis histórico serio sacaría a la luz, entre otros hechos, que en Brasil la progresista Dilma aplicó un brutal plan de ajuste, perdió así el apoyo social que tenía y sobre esa base la derecha brasilera la sacó del poder con un antidemocrático impeachment y luego puso a Bolsonaro al gobierno.

Un proceso algo similar se vivió en Argentina años atrás. La falta de soluciones profundas, la inflación y pobreza, más la alta corrupción oficial llevaron a que Macri aprovechara el descontento y con un masivo voto castigo a los K en 2015 llegara al gobierno. Luego asumió para multiplicar los problemas y sale ahora derrotado. Su reaccionario gobierno fue un subproducto del fracaso del gobierno anterior. El macrismo ascendió por la combinación del apoyo que recibió por años siendo jefe de gobierno porteño con el peronismo votándole sus leyes. Ya en la Rosada, se valió del apoyo del PJ en el Congreso y de compartir el ajuste con los gobernadores peronistas. Por complicidad opositora pejotista y de sus laderos sindicales, Macri no cayó antes y la población pagó los costos.

Los supuestos progresistas de Nicaragua comandados por Ortega y Murillo vienen desarrollando un ajuste pactado con el FMI y una feroz represión sobre la juventud y el pueblo que salió a enfrentarlo. Nada del legado de Sandino hay en ese accionar regresivo. En medio de un Chile en revolución, con cientos de miles de jóvenes y trabajadores enfrentando al derechista Piñera y a su régimen y Constitución pinochetistas, el llamado progresismo chileno de la Concertación del PS-DC con apoyo del PC, ha sido parte del desastre de un modelo de país desigual que hoy el pueblo quiere derribar. Ahora, otra vez, esos viejos aparatos junto al nuevo Frente Amplio se niegan a plantear que se vaya Piñera. La falacia histórica del llamado progresismo, como vemos, está a ambos lados de la cordillera y va desde la Patagonia hasta el Caribe.

Frente al golpe en Bolivia, también voces progresistas practican respuestas incorrectas. El referente social Juan Grabois, escribió: «como Perón en 1955, Evo Morales eligió el tiempo y no la sangre», justificando así su renuncia. La triste realidad, pasada y presente, es que Perón en el ‘55 dejó solos a los trabajadores y no evitó un baño de sangre que pagó en carne propia la resistencia a los golpistas. La renuncia de Evo envalentonó más a la derecha y hasta hoy siguen los enfrentamientos con sectores obreros y campesinos, que ponen su fuerza y su sangre contra Camacho y sus secuaces. Esa es la realidad. Que estemos juntos en la calle contra el golpe y los planes imperialistas no elimina la necesidad de marcar los graves errores de Evo, en sus 14 años de gobierno y en estos últimos días.

Contradicciones del llamado progresismo

La palabra progresista, tan presente en el Grupo de Puebla, refiere a diversos aspectos y sobrevuela en la esencia de su significado el ser un proyecto progresivo, democrático, para el bienestar de las mayorías, por más derechos civiles y ajeno a los males que las derechas representan. Pero no pueden definirse como progresivos o positivos proyectos político-económicos que sostienen a un régimen capitalista que, más allá de las diversas formas que adopta según quien lo encabece, a la corta o a la larga perjudica la vida de millones. Y todos los llamados progresismos reivindican seguir gestionando este sistema decadente.

En el caso argentino, el ahora progresista Fernández considera a Vaca Muerta un motor de su gobierno y una cuestión de Estado: un proyecto que combina la entrega de nuestros recursos estratégicos a corporaciones con métodos de extracción nocivos y destructivos como el fracking. Tampoco olvidamos que la megaminería contaminante que por años impulsaron los gobernadores del PJ que hoy se abrazan con Fernández será parte también de los impulsos del nuevo gobierno. «Tenemos muchos minerales para explotar», dijo AF.

No obviamos tampoco que este progresismo del siglo XXI en su variante local se propone continuar con el mismo FMI que Macri trajo de vuelta. Entraremos en breve en una renegociación de la deuda inmoral e ilegítima con la aclaración previa de Fernández de que Argentina no pedirá una quita y pagará todo. Lo escuchamos en los medios explicar que es «una deuda contraída por un gobierno democrático» y por eso hay que pagarla. ¿Democrático? Macri jamás dijo en su campaña que iba a traer al FMI, luego lo trajo sin siquiera pasar por el Parlamento, acordó lo que quiso, estafó a sus votantes y a todo el país y nos deja una deuda impagable. ¿A eso le llama democrático el futuro presidente?

Por estos días se configura el diseño del próximo gobierno y quienes lo integrarán. Así empezamos a ver junto a Fernández a Gustavo Béliz, hombre del Opus Dei como futuro funcionario. A Sergio Massa como futuro presidente de Diputados. Al ex aliado de Macri y de pasado en la derecha peronista, Felipe Solá, recorriendo países casi como un flamante canciller. Al economista liberal Nielsen en encuentros con inversores y la élite financiera. En su paso por la CGT, Fernández anunció que serán parte de su gobierno. Cuesta encontrar alguna palabra que describa a esta nefasta, eterna y millonaria burocracia sindical y que a la vez tenga un mínimo atisbo «progre». Esos amigos no te los robo, Fernández.

El rol de la izquierda y el FIT Unidad

Vienen tensiones y será clave el rol de la izquierda anticapitalista y socialista, en particular del FIT Unidad, por ser la expresión de la mayor unidad de la izquierda lograda en muchos años y por ocupar un lugar en la vida política y las luchas sociales.

Desde ese lugar lo primero a reivindicar es que estamos donde hace falta; en cada lucha justa en la calle. Y cuando es necesario, como estos días ante el golpe en Bolivia, desarrollando la más amplia unidad de acción para enfrentar al imperialismo y todos sus lacayos. Marchamos en unidad y a la vez en forma independiente, con nuestras opiniones y críticas.

En la calle y en cada debate político somos una alternativa independiente de todo el régimen capitalista, su gobierno y sus partidos. Somos una construcción política unitaria y de clase, con un programa de transformaciones de fondo en la estrategia del socialismo y el gobierno de los trabajadores, que, en última instancia, es la única salida realmente progresiva.

Comprendemos la decisión electoral de quienes votaron para que se vaya Macri, y compartimos el anhelo de un país mejor, sin desigualdad social y con futuro para la juventud. Entender esas expectativas no significa silenciar nuestras críticas. Tenemos la responsabilidad de decir abiertamente lo que creemos. Ante una mezcla de discurso progresista con medidas de ajuste, FMI, saqueo de corporaciones y un regresivo pacto social, enfrentaremos ese modelo impulsando y apoyando cada lucha justa de trabajadores, del movimiento feminista y de la juventud.

El rol de la izquierda y el FIT Unidad en esta etapa es ser un actor político activo y alternativo, postularnos con todo. Es marcar, como hicimos en la campaña electoral, que hay otro camino posible sin deuda ni FMI, sin corporaciones, sin burocracia sindical ni iglesias antiderechos y millonarias.

La unidad de la izquierda es la única fuerza política nacional que se plantará ante el nuevo gobierno en defensa de nuestros derechos sociales y en busca de conquistar otros. Dentro de esta tarea, impulsar y fortalecer la unidad del sindicalismo combativo adquiere una jerarquía de primer orden. También en el movimiento feminista frente a un gobierno muy alineado al Vaticano y sus regresivos planes.

En ese camino, más temprano que tarde, nos encontraremos en la lucha con nuestra importante base social y también con franjas de honestas y honestos votantes del peronismo. Una de las más importantes tareas será, a partir de consolidar nuestro espacio político, tender puentes para llegar a nuevas franjas, para que nuestras ideas se inserten en nuevos sectores. Necesitamos un FIT Unidad a la ofensiva, dinámico, que se supere, se renueve y amplíe en base a nuestro programa anticapitalista y socialista como norte irrenunciable. Para esas tareas, desde el MST nos estamos preparando a lo largo del país. Y así aportamos a estos objetivos políticos frente a los desafíos que vienen.

Sergio García, dirigente del MST e integrante de la Mesa Nacional del FIT Unidad

 

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Pos-progresismo, derechas y anticapitalismo: Hay vida después del extractivismo https://mst.org.ar/2017/12/21/pos-progresismo-derechas-anticapitalismo-vida-despues-extractivismo/ Thu, 21 Dec 2017 19:56:09 +0000 https://mst.org.ar/?p=11426 La dinámica global de la economía capitalista tiene una refracción particular en Argentina. La agenda del macrismo. Progresismo, continuidades y rupturas. Hay plan B, anticapitalista y ecosocialista. Nuestra orientación.

Cambiemos expresa la fracción más derechista del capitalismo. De forma orgánica, sin mediaciones, los cuadros gerenciales de las corporaciones ocuparon los resortes del Estado como si fueran sucursales de sus casas matrices. La política socioambiental del actual gobierno tiene como propósito económico intensificar toda la dinámica del modelo extractivo, sumar volumen de producción para abaratar el costo por unidad de medida. En síntesis: más soja, más megaminería y fracking. Esta estrategia tiene una explicación. Para relanzarse, remontar la crisis que transita desde 2008, el capital requiere una valorización extraordinaria. Tiene que recuperar tasa de ganancia, rentabilidad. Marx explicaba en los Manuscritos de 1857-58 y en la Crítica al Programa de Gotha que el capitalismo agota por sobreexplotación sus dos fuentes de riqueza: la fuerza de trabajo y la naturaleza. El sistema montado en la expansión ilimitada de valores de cambio (cosas para ser vendidas) y sobreconsumo, requiere maníacamente, bajar costos de producción de esos valores. La manera de hacerlo es achatando el precio de la fuerza laboral y acopiando insumos baratos. En resumen: flexibilizar condiciones laborales y abaratar materia prima. El gobierno de Cambiemos apura entonces varias leyes de alto impacto socioambiental:

  • Modificar la Ley de Glaciares para facilitar la megaminería en zonas prohibidas
    Idem con la Ley de Bosques y expandir la frontera de la soja
  • Reducir al mínimo las áreas perimetrales sin fumigaciones
  • Aprobar una nueva Ley de Semillas
  • Clausurar el reclamo de las comunidades originarias para despejar negocio territorial del fracking y el turismo de élite

Esta hoja de ruta tiene que sobrepasar el acumulado de resistencia en los territorios. No le va a ser fácil. Quedan reservas de alta potencialidad.

La huella ecológica del progresismo

Las oportunidades desaprovechadas tienen costo en la vida, en general. En la lucha de clases, directamente deja saldos lamentables. El ciclo del llamado progresismo continental y su manifestación en nuestro país, tiene esa factura en su haber. Y la oportunidad que pasó, no se perdió como resultado de una comprometida disputa con las corporaciones. Más bien es la consecuencia de una opción política manifiesta: gestionar el capitalismo extractivo y coexistir pacíficamente con las corporaciones del saqueo. Hubo relaciones de fuerza a favor, acumulación económica positiva y condiciones internacionales para tomar medidas de ruptura emancipatoria, antiimperialista y de soberanía elemental. Las medidas aisladas de incentivo al consumo y programas de contención social, son una episódica buena noticia para los sectores más marginados. Pero para consolidar derechos sociales básicos, había que tomar medidas estructurales de cambio económico y político. No se hizo. Y lo que es peor, se encubre esa orientación con la falsa narrativa del “no se puede”, “la gente no da” o variantes de ese estilo, que además incluye otro despropósito: endilgar la responsabilidad del susto propio a nuestro extraordinario pueblo luchador. Para despejar polémicas de balance y demostrar que no se desenvolvía un curso de independencia truncado por la derecha, sino lo opuesto, apelamos a la estadística (inexorable):

  • En 2003 había en el corredor andino de nuestro país alrededor de 40 proyectos megamineros. En 2015 el FPV se retira con casi 800
  • En millones de hectáreas de soja a principios del 2000 se orillaban los 7 millones. El 2015 cerró con cerca de 20 millones
  • 18 millones de litros de agrotóxicos en 2003. Casi 400 millones en 2015
  • Fracking no había. Se incorpora con el acuerdo YPF-Chevron en 2013

Este cuadro revela, finalmente, que lejos de cualquier emancipación liberadora, se consolidó una matriz dependiente, neocolonial y extractivista en toda la línea. Lo planteamos como llamado de atención con total honestidad política a lxs muchxs simpatizantes del proyecto del FPV que con desilusión ven el curso actual de ese armado. Queremos construir sobre la clarificación política otro rumbo con esos activistas.

El escepticismo, mal consejero

El fracaso del que nosotros llamamos proyecto de adaptación posibilista, tiene derivaciones en política. Aclaremos: el posibilismo consiste en la posición política que se adapta a los límites (presuntos) del capital, de la predisposición de conciencia (presunta también) de la gente y que por lo tanto, plantea un programa de limitadas reformas sociales. La frustración con esos proyectos y el ascenso político de expresiones derechistas como el macrismo, alimenta una visión descreída, escéptica, de la perspectiva. Esa es la base del enfoque autonomista. Este paradigma, que nos tocó polemizar con uno de sus difusores más enérgicos (Raúl Zibechi) recientemente, niega dos cuestiones: 1) la centralidad de la clase obrera, y erige el predominio de nuevos sujetos (los movimientos sociales, los pueblos originarios, la sociedad civil, etc.); y 2) renuncia a la lucha político-electoral y (lo más negativo) a la construcción de fuerza política revolucionaria. A partir del fracaso bolivariano, esta postura razona que el problema radica en la participación electoral, no en el programa y estrategia de esos proyectos que no jugaron a romper con el capitalismo. Imputa conciencia consumista-extractivista a la clase obrera, silenciando un vector para nada menor: el rol estructurante de conciencia de la burocracia sindical y todos los partidos capitalistas. La recomendación entonces, sería militar para construir “espacios de autonomía (coexistencia)” con el capitalismo, su economía predominante e instituciones. Sería algo así como fomentar islas no-capitalistas en el océano del sistema. La experiencia histórica indica que esa orientación solo contribuye a darle tiempo al capitalismo para su rearme y nueva ofensiva.

Sujetos, anticapitalismo y transiciones

Nuestra afirmación se simplifica llegado este punto. Nuestra idea es que el capitalismo como proyecto es incompatible con el pleno empleo, con la democracia real, con la autodeterminación de las mujeres, con la justicia, con la libertad de prensa y también, obvio, con la sustentabilidad socioambiental. Nuestra hipótesis de estrategia está estimulada por dos ideas de Marx: que la relación de la sociedad humana con la naturaleza tiene que ser metabólica, racional y dialéctica (El Capital, libro III); y que “la máxima libertad social” consiste en la libre y democrática planificación de la producción protagonizada por lxs trabajadorxs, sin patrones, sin corporaciones. La clase trabajadora entonces, sigue siendo articuladora de un bloque de fuerza social decisiva para palanquear la transición pos-capitalista, pos-extractivista. Claro, con reconversión laboral de lxs trabajadorxs. Nuestro planteo supone subvertir la lógica de la actual economía y producir valores de uso social, cosas socialmente necesarias. Vale decir: se trataría de garantizar derechos entre iguales. La comida (suficiente, accesible, saludable) y confrontar con el agronegocio, reforma agraria y reconversión agroecológica incluidas. También modificar la matriz de energía y construir un serio pasaje a las renovables y limpias. Reducción de la jornada laboral, reparto de horas con salario equivalente el costo de vida, para garantizar trabajo y tiempo libre social. Democratización integral del sistema político y judicial, con el desmantelamiento de castas y privilegios. Ser antiimperialistas a fondo, y suspender el pago de la deuda. Levantar como bandera la laicidad, y separar iglesia de estado. Guerra al machismo y su soporte institucional, el patriarcado. Socializar tareas domésticas, legalizar el aborto y consumar toda la agenda del movimiento de mujeres. En definitiva: trazar un horizonte de cambios estructurales.
Para eso es indispensable contar con una fuerza política de carácter anticapitalista, antipatriarcal, ecosocialista y activamente internacionalista. El MST, la Red Ecosocialista y la corriente internacional que integramos tienen esa aspiración y luchan por ella.

Mariano Rosa, coordinador nacional de la Red Ecosocialista

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