Raul Gomez – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Wed, 28 Jul 2021 19:26:50 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png Raul Gomez – MST :: https://mst.org.ar 32 32 Córdoba: Una gran oportunidad para la izquierda https://mst.org.ar/2021/07/28/cordoba-una-gran-oportunidad-para-la-izquierda/ Wed, 28 Jul 2021 19:26:50 +0000 https://mst.org.ar/?p=30012 Con la presentación de listas el panorama quedó completamente claro: los partidos tradicionales se pelean por ver cuál tiene el proyecto más girado a la derecha, mientras en la izquierda se perfila una interna con mucho debate. Desde el MST presentamos nuestra lista (R)Evolucionar la Izquierda, con compañeros esenciales, trabajadores, jóvenes, activistas ambientales y feministas.

 

Escribe: Viki Caldera

La lista de Schiaretti no trajo mayores sorpresas, al Senado encabeza Alejandra Vigo, esposa del gobernador y eterna candidata, en el tramo diputados va Natalia De la Sota, hija del difunto gobernador. Además de la herencia familiar, la lista refleja el ajuste y la entrega cordobesista. Y aunque cínicamente la presentan como la lista de #Ellas, lo cierto es que sus principales referencias se han opuesto al aborto y son defensoras de la influencia clerical en las decisiones.

La lista del Frente de Todos ha provocado una enorme decepción en un arco importante de votantes e incluso de su militancia. Es que los principales lugares son ocupados por Gill y Caserio, ambos fieles exponentes de lo peor del PJ Cordobés y defensores del modelo de ajuste y privatización. No hubo lista única de todo el PJ por negativa de Schiaretti, pero en los hechos ambos espacios defienden el mismo proyecto y en la Legislatura provincial son y piensan seguir siendo un mismo bloque.
Juntos por el Cambio también va a internas con 4 listas que compiten entre sí por expresar mejor su costado más privatista y pro empresarial. Las diferencias tuvieron que ver con los repartos de cargos y con la negativa de un sector de la UCR.

Elecciones en medio de una catástrofe social

Las necesidades de los de abajo no figuran entre las preocupaciones de estos candidatos, seguramente prometerán mucho en esta campaña, pero luego seguirán actuando en contra de las mayorías. Porque todos ellos gobiernan o gobernaron y son responsables de la catástrofe social que estamos viviendo.

Por eso estas elecciones son una gran oportunidad para la izquierda, somos los que tenemos propuestas y soluciones para los grandes problemas del país, y estamos dispuestos a tocar los intereses de los poderosos. Para lograrlo necesitamos llegar a millones que apoyan nuestras ideas y propuestas y para eso tenemos que revolucionarnos.

Con ese objetivo en Córdoba también vamos a PASO dentro del Frente de Izquierda Unidad. Porque entendemos que habiendo logrado el enorme desafío de unirnos, ahora es tiempo de transformarnos en alternativa para millones, superando el dogmatismo y el sectarismo que impiden que la izquierda avance, abriendo el debate a todxs nuestros votantes y haciendo lo necesario para superar el estadio electoral y convertirnos en un gran movimiento político que actúe unificado en todos los terrenos.

Unidad no es uniformidad

Esta propuesta, que cosecha gran simpatía entre nuestros votantes, es rechazada por los demás componentes del Frente. Izquierda Socialista y el PTS van en una lista denominada “Fortalecer la Izquierda”, nuevamente llevan de candidata a Liliana Olivero a diputada y a Vilches a senadora. Su propuesta no parece tener la intención real de fortalecer nuestro espacio, cuando han rechazado una gran interna que nos hubiera permitido sumar a todos los demás sectores y opinan que el debate de proyectos nos debilita, justo cuando es esa nuestra mayor riqueza: la unidad en la diversidad.

Estos son mis principios y si no les gustan…

Párrafo aparte merece el PO, que sólo en Córdoba llevará una lista interna propia. Algo que podría ser válido y hasta respetable, si no se tratara del mismo partido que durante semanas se opuso enérgicamente a nuestra propuesta de internas de toda la izquierda y nos acusó de usarla para militar en contra del FITU y lograr cargos. Esta gran contradicción demuestra claramente que es el PO quien se ordena por los cargos y se niega a fortalecer la unidad.

Para fortalecer la izquierda hay que revolucionarla

Por nuestro lado vamos a seguir haciendo lo necesario para que se debatan los dos proyectos que existen en el FITU y que esta gran unidad que conformamos siga fortaleciéndose y se abra a los miles de activistas y militantes independientes que acuerdan con nuestro programa, contamos para eso con candidaturas de lujo: Luciana -docente y legisladora- encabeza a diputada, acompañada por Gastón Vacchiani -Secretario General del gremio de la salud pública UTS-. Para senador encabeza Raúl Gómez – Vice decano de la Facultad de Psicología de la UNC- acompañado por Maru Acosta -referente feminista y de la pelea contra la violencia de género-. Completan la lista trabajadores de la salud y la educación, estudiantes, jóvenes precarizados, dirigentes sociales, activistas ambientales, feministas y referentes del interior provincial. Somos una nueva generación que va a revolucionar la izquierda para que plante, desde Córdoba, por primera vez bandera en el Congreso.

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Velatorio de Menem. Lo lloran los iguales https://mst.org.ar/2021/02/15/velatorio-de-menem-lo-lloran-los-iguales/ Tue, 16 Feb 2021 00:06:31 +0000 https://mst.org.ar/?p=29442 Escribe: Raúl Gómez

El cadáver del expresidente Carlos Menem está siendo velado en el Salón Azul del Senado de la Nación y pasado el mediodía está previsto que sea enterrado en el cementerio islámico de San Justo, donde descansan los restos de su hijo Carlos Menem Jr.

Por disposición de la familia del fallecido se cerró a la medianoche el ingreso al público que llega al Palacio del Congreso para dar su adiós, y las 7 de la mañana las puertas volvieron a abrirse.

El cortejo fúnebre arribó a las 20 del día domingo al Congreso de la Nación, donde fue recibido por la vicepresidenta y presidenta del Senado, Cristina Fernández de Kirchner. Después de las 21 llegó al velatorio el presidente Alberto Fernández, acompañado por Fabiola Yañez, quienes saludaron afectuosamente y dialogaron con la familia de Menem congregada alrededor del féretro. La despedida se inició con una ceremonia íntima de la que participaron la exesposa de Menem, Zulema Yoma, su hija Zulemita, su hermano Eduardo y sus nietos, entre otros familiares.

Tras la ceremonia íntima, se permitió el ingreso de dirigentes, amigos y allegados.

A las 21.20 se habilitó el ingreso de los ciudadanos, quienes debían desfilar frente al ataúd detrás de un cordón dispuesto en el Salón Azul. Con el objetivo de que la población concurra al velatorio continuó hasta el mediodía de hoy, cuando se retiraron los restos para su inhumación en el cementerio Islámico de San Justo.

Con un poco disimulada sorpresa los medios fueron constatando que nadie concurrió a despedir al ajustador, privatista, mentiroso, indultador de genocidas y corrupto símbolo de la década del 90. Sólo unos pocos curiosos que, explícitamente, aprovecharon el velorio para conocer el Congreso de la Nación.

La contracara de esta indiferencia popular fue la casta política nacional que “sin distinción de banderías” concurrió a dar el presente cual cita de honor.

Los primeros dirigentes políticos, de una larga lista, en llegar al velatorio fueron Miguel Ángel Pichetto, Daniel Scioli, Eduardo Duhalde, Carlos Corach, León Arslanian, Oraldo Britos y Aldo Carreras. También estuvo presente Rodolfo D’Onofrio, presidente de River Plate.

Todo el arco político dijo presente de una u otra manera: enviado condolencias, mediante redes sociales, etc. El peronismo cerró filas y, en cualquiera de sus versiones, eligió darle un saludo final sin críticas. También la oposición, con Mauricio Macri a la cabeza, elogió a Menem y lamentó su fallecimiento.

En el día de ayer cuando se conoció la muerte de Menem en las redes se viralizó el poema del genial Mario Benedetti “Obituario con hurras”. Escrito en 1963 pero dedicado luego a la muerte de Ronald Reagan. Dicho poema afirma entre sus versos:

“…murió el cretino

vamos a festejarlo

a no llorar de vicio

que lloren sus iguales

y se traguen sus lágrimas…”

Cumpliendo nuevamente su misión histórica el arte literario fue profético. Los pueblos más temprano que tarde dictan su veredicto. Justica poética, dirían algunos.

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Córdoba: pandemia y estado de situación https://mst.org.ar/2020/10/01/cordoba-pandemia-y-estado-de-situacion/ Thu, 01 Oct 2020 19:34:31 +0000 https://mst.org.ar/?p=28483 Escribe: Raúl Gómez

El lunes 28 de septiembre la provincia de Córdoba implementó la restricción de circulación de 20 a 6hs, medida que de tan ineficaz e insuficiente bordea el ridículo, ante un número de casos que se aproxima a los 2000 diarios y luego tres días consecutivos de récord en las cifras de fallecidos.

Los especialistas independientes1 señalan que la realidad epidemiológica podría triplicar esa cifra de contagios reportados, en razón de que desde el día 6 de septiembre, como remate de una serie de medidas de flexibilización de los controles sanitarios, la provincia modificó el procedimiento de hisopado a los contactos estrechos de los casos confirmados. Restringiendo el testeo sólo a aquellos que presentan ciertas condiciones (personas de 60 años o más, personas de menos de 60 años con morbilidad, embarazadas, personal esencial y personas con más de dos síntomas). Generando, de esta manera un sub registro que hace que las cifras de esta semana sean la “punta de un iceberg” de proporciones catastróficas para la salud de la población.

El comportamiento de la curva de contagios muestra un crecimiento exponencial: en el mes de septiembre se produjeron el 73% del total de los contagios desde el principio de la pandemia (Ver Gráfico). Las imágenes de filas de más de dos cuadras de personas, en el centro de testeo de Covid-19 del Polo Sanitario, fueron la postal gráfica de la gravedad de la situación de la provincia.

Para completar el panorama crítico, de acuerdo a la información proporcionada por el Ministerio de Salud provincial, la ocupación de camas críticas llega al 60,7% y los especialistas coinciden en que las proyecciones de los datos indican que aproximadamente en 5 días se podría llegar a la saturación del sistema.  En un mes, el crecimiento fue del 467%: el 26 de agosto había 142 personas internadas en toda la provincia y el domingo se reportaron 816 camas ocupadas.

La experiencia en los países europeos demostró que la tasa de letalidad de la enfermedad, que ronda el 2% de los casos, se quintuplica si el sistema sanitario se satura. Este dato muestra que la perspectiva de la provincia puede ser de una catástrofe sanitaria.

¿Cómo llegamos a esto?

Esta gravísima situación es el resultado de la política llevada adelante por el gobierno provincial que, en su afán por congraciarse con los sectores reaccionarios y el empresariado, tempranamente comenzó con medidas de flexibilización del aislamiento social preventivo, siguiendo un comportamiento tan irresponsable como incoherente.

Así, el 18 de junio permitió la apertura de Shopping y centros comerciales y el 13 julio avanzó permitiendo la apertura de bares y restaurantes, se habilitaron las obras privadas, etc. Todo esto sobre la base de un discurso triunfalista que se jactaba de una gran eficacia sanitaria y de tener controlada la epidemia en el territorio provincial, a la par se acusaba a la población del evidente incremento de casos en la provincia.

Para que quedara claro el sesgo clasista de las medidas, todas las flexibilizaciones apuntaban a las grandes empresas y comercios mientras se mantenía la prohibición de ferias populares y reuniones familiares.

Para esa misma fecha el gobierno implementó la táctica de culpabilizar/penalizar a la gente y en la Legislatura provincial el bloque oficialista impuso mediante ley una serie de multas a las transgresiones a la cuarentena que realice la ciudadanía. Una ley llena de inconsistencias, sólo explicables por el desesperado fin recaudatorio que evidenciaba.

De esta manera, se fue instalando un discurso oficial que -partiendo de la afirmación inicialmente cierta de que todas las medidas de responsabilidad individual y social ayudan a evitar el contagio-, ocultaba que estas medidas deben sostenerse a través del convencimiento y de la concientización y no de un régimen sancionatorio como el que se implementó a la par de las flexibilizaciones de la cuarentena, hechas a la medida del lucro empresarial.

¿Qué hacer?

Todo lo que sabemos hasta hoy indica que no hay ninguna razón científica para modificar las medidas que se mostraron eficaces para disminuir la circulación viral y los contagios. Estas medidas son el distanciamiento social, el aislamiento y los testeos masivos.

La experiencia mundial demuestra que cuando se bajan las restricciones de aislamiento, y en tanto no exista una vacuna eficaz, los contagios aumentan. Ejemplos de esto son países como China o Corea que, luego del pico inicial, mantuvieron medidas más estrictas de circulación y apertura de actividades, y no han tenido un rebrote. La contracara son EEUU y Brasil que se negaron a las restricciones “priorizando la economía” sobre la salud, no sólo son los de mayor número de infectados y muertes, sino que nunca lograron bajar la curva de contagios.

En el caso de Europa donde los contagios bajaron durante unos meses, se debió a una combinación entre gobiernos que decidieron aplicar cuarentenas más estrictas y el efecto impactante que tuvieron los elevados números de mortalidad temprana que funcionó como un elemento disciplinador, fortaleciendo las conductas sociales de cumplimiento del aislamiento.  Pero Europa también mostró lo pernicioso que pueden ser los mensajes contradictorios de los gobiernos para lograr sostener las cuarentenas.

En la provincia, todas las medidas tuvieron el objetivo de salvaguardar y sostener las ganancias y el lucro de las empresas. Mientras, para los sectores populares hubo nula asistencia o medidas económicas muy parciales, dejando correr suspensiones, despidos y cierres de empresas. Lo que sí se le dio a la población fue autoritarismo y represión, responsabilizando a la sociedad del avance de la pandemia. Hoy, a pesar del crecimiento exponencial de casos y fallecimientos, el gobierno mantiene una inmovilidad criminal.

Ante la inminencia del desastre sanitario hay que permitir que solo funcionen las empresas esenciales, con protocolos que respeten y salvaguarden la seguridad de los trabajadores. Implementar un plan de testeo masivos comenzando por el personal de salud. El gobierno debe garantizar asistencia económica a la altura de las necesidades para todas las personas, pago del 100% del salario a todas y todos los trabajadores, eximición de impuestos y pago de servicios a los pequeños comerciantes, triplicar los presupuestos de salud y unificar los sistemas bajo control público estatal para mejorar su infraestructura y, sobre todo, sumar personal con plenos derechos y salarios dignos.

En el mismo sentido hay que democratizar la toma decisiones, incorporando al Centro de Operaciones de Emergencia (COE) a las organizaciones sindicales del sector de la salud pública, organizaciones sociales y barriales. Así como también ampliar la mirada de ese organismo incorporando científicos sociales y del comportamiento, en desmedro de los representantes de las fuerzas de seguridad y el ejército que nada tienen hacer en un organismo de seguimiento y planificación sanitaria.

Con medidas como estas, y muchas otras en el mismo sentido, antes de que sea demasiado tarde podríamos entonces enfrentar mejor el desastre sanitario al que el gobierno nos está llevando.

 

(1) Oscar Atienza, Doctor en Medicina y Cirugía, Magister en Administración de Servicios de Salud, Magister en Salud Pública. Docente Universitario en Medicina.

Gráficos: Fuente propia

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Cien años del Nacimiento de Mario Benedetti: el lado militante del corazón https://mst.org.ar/2020/09/13/cien-anos-del-nacimiento-de-mario-benedetti-el-lado-militante-del-corazon/ Sun, 13 Sep 2020 21:20:34 +0000 https://mst.org.ar/?p=27481 “…no me ensucie las palabras
no les quite su sabor
y límpiese bien la boca
si dice revolución”.

Para muchos de nosotros, militantes de izquierda, Mario Benedetti puso poesía a nuestras convicciones. Poesía que sus detractores calificaron de cándida o cuasi escolar, pero que se convirtieron en la música de fondo de generaciones que hicieron suya la consigna de “tomar el cielo por asalto”.
Esa música de fondo se hizo canción e imagen en la voz del Nano Serrat en el emocionante trabajo discográfico El sur también existe, que confirmaba el potencial musical de la poesía de Benedetti. Como había más que insinuado el trabajo a fines de los 70’ con ese otro gran militante y cantor popular, Daniel Viglietti con quien realizó A dos voces, un recital de poesía y música estrenado por Benedetti y Viglietti por primera vez en México en 1978 y luego en el Estadio de Obras Sanitarias de Buenos Aires (1984) y por fin en el cine 18 de Julio de Montevideo (1985).
Nacido en 1920 en una localidad del interior al norte de Montevideo, República Oriental del Uruguay, fue escritor, poeta, dramaturgo, periodista y sobre todo: militante de la vida.
Una producción literaria que consta de más de ochenta libros, varios traducidos a más de veinte idiomas, que están compuestos de poemas, prosa, cuentos, novelas y ensayos, así como de obras de teatro. Recibió numerosos premios, entre los cuales están el Premio Internacional Menéndez Pelayo en 2005, el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1999 y el Premio Iberoamericano José Martí en 2001.
Su vida y obra son de esa calidad que desborda cualquier ensayo enciclopédico y que ponen en evidencia la dimensión de alguien fiel a su tiempo y a sus compromisos. Meses antes de morir, en mayo de 2009, editó Testigo de uno mismo, escrito en verso, y antes de su fallecimiento trabajaba en un nuevo libro de poesía bajo el nombre de Biografía para encontrarme.
Unos años antes, la muerte de su esposa Luz López, luego de seis décadas de matrimonio -diez de los cuales permanecieron separados debido al exilio que le impuso la dictadura militar uruguaya-, había sido un duro golpe para Benedetti que, según confesó, sobrellevó escribiendo.

El escritor
Para muchos fue el autor más prolífico exponente de la literatura uruguaya, con trabajos traducidos a varios idiomas. En sus novelas, Benedetti explora la naturaleza humana y retrata a la clase media, en particular a los burócratas, y en muchas ocasiones no elude ni disimula su compromiso político con los movimientos de izquierda.
Su opción literaria estética nunca se contrapuso a posicionamiento ético: «Si el arte por sí solo no derriba tiranías -escribió una vez- ha sido, sin embargo, a través de la historia, un elemento nada despreciable en cuanto a su capacidad de convertir en imágenes, en color, en certero pensamiento, ciertos principios rectores de los pueblos».
Ningún género literario le fue ajeno en una carrera impresionante que se observa desde sus orígenes en la contundencia de los primeros libros. Así, Poemas de la oficina para la poesía, Montevideanos en la narrativa y El país de la cola de paja en el ensayo de ideas, forman un tríptico que instala los ejes de una literatura diseñada en el inconformismo, la crítica social, la desacralización del arte y la apuesta por la comunicación con sus lectores.
El devenir de su obra denota la riesgosa elección de una compleja sencillez. De hablar sencillo y profundo a la vez, pensado en quien lo lee y no en los preciosismos estilísticos. Fue ante todo un lector incansable, que no cesa, voraz, atento, exhaustivo, que no se resigna a la relectura.
En sus poemas, cuentos y novelas construye sobre la realidad antes que sobre la palabra. Sus obras denotan el interés por establecer un clima en el que el lector se sienta parte de un diálogo con el autor, provocando un aprendizaje recíproco.
Esa escritura amena, centrada en la comunicación, ejerce un poder de seducción sobre sus lectores, que borra distancias geográficas o generacionales. Consecuencia de haber internalizado la noción de que nada de lo humano le es ajeno.
Es de los autores más leídos en todos los países: su obra recorre todas las edades humanas y ningún sentimiento ni circunstancia son extraños a su escritura.
La diversidad de estilos y formatos en su producción literaria, sobre todo a partir de la prosa, hizo que el trabajo de Benedetti estableciera un gran vínculo con el cine. Una relación que dio lugar a 10 largometrajes y 12 cortos.
Uno de los puntos más altos de esta sinergia fue cuando Sergio Renán decidió dar su primer paso en la dirección adaptando La tregua, segunda novela de Benedetti publicada en 1960. La versión cinematográfica de La tregua se convirtió en el primer film argentino nominado al Oscar en el rubro Mejor Película en Lengua Extranjera, con la mala fortuna de que le tocó competir con Amarcord, de Federico Fellini, que finalmente se llevó el Oscar.
Más cercano en el tiempo, el director argentino Eliseo Subiela realizó El lado oscuro del corazón. El guión de la película, escrito por el propio Subiela, incluía poemas de Oliverio Girondo, de Juan Gelman y de Mario Bendetti. El film además incluye al propio Benedetti como actor, interpretando a un fugaz pero muy reconocible e ingenioso personaje: un marino que le recita unos versos en alemán a una mujer en una cantina portuaria. La película se convirtió en una de las más vistas del cine argentino en la última década del siglo XX.

El militante
A Benedetti se le puede abordar desde muchos puntos de vista, ya que es un escritor lleno de sesgos y desplazamientos literarios que diversifican sus perfiles: poeta, ensayista, novelista y cuentista. Sin embargo, hay un aspecto en el que su obra y la recepción de la misma se explican definitivamente: la militancia política.
Comprometido con las causas de su pueblo y fiel a su época Benedetti fue durante toda su vida un militante político con o sin partido. Quizás, debido a esto, su trabajo fue desvalorizado durante algún tiempo y por algunos grupos. Así, a fines de los setenta con su obra El escritor latinoamericano y la revolución posible entra de lleno a lo que muchos llamaron descalificadoramente literatura panfletaria.
En 1958 participa activamente en el movimiento contra el Tratado Militar con los Estados Unidos, que constituye su primera acción pública como militante.
Posteriormente, 1960 es una fecha significativa para la trayectoria personal y política del autor. Luego de cinco meses en Estados Unidos (que, dijo, se le «atragantó» por múltiples motivos: el racismo, la desigualdad, etc), adhiere abiertamente al grupo de intelectuales afines a la Revolución Cubana. Desde esa impronta escribe su primer texto explícitamente comprometido, El país de la cola de paja (1960).
A partir de ahí aumentará su participación política y vivirá unos tiempos de intensa actividad intelectual y también militante: lidera el Movimiento de los Independientes del 26 de Marzo que luego integrará el Frente Amplio (alternativa a los dos clásicos partidos burgueses uruguayos: el Blanco y el Colorado).
Tras el Golpe de Estado en Uruguay del 27 de junio de 1973 renuncia a su cargo en la universidad y debe abandonar el país, partiendo a un largo exilio de casi 12 años. Primero en Buenos Aires, posteriormente en Perú, donde fue detenido, deportado y amnistiado, para luego instalarse en Cuba, en el año 1976. Al año siguiente, viajaría a Madrid, España. Fueron 10 largos años los que vivió alejado de su patria y de su esposa, quien tuvo que permanecer en Uruguay cuidando a las madres de ambos. Ese proceso fue bautizado por él como desexilio: una experiencia con huellas tan profundas en lo vital como en lo literario.

En la calle codo a codo…
“…te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso”
Se ha dicho que Benedetti era el poeta del amor. Es cierto que las personas que habitan el idioma español, eligen desde hace desde hace más 4 décadas los versos de Benedetti como el marco literario de sus amores y desamores.
Pero no es el poeta del amor a secas. Ni mucho menos del amor cortés. Es el poeta del amor igualitario, cómplice, con riesgo y vehemencia.
En sus versos no hay nunca mujeres que callan y están como ausente sino, por el contrario, mujeres dispuestas a luchar hasta las últimas consecuencias. No son las mujeres que exaltaron Rubén Darío o Becquer, no son princesas, ni son adornos, ni son sumisas. Son mujeres dispuestas a tomar en sus manos la mitad, exactamente la mitad, de todas las responsabilidades de este mundo. Benedetti es el poeta de esas historias, el poeta del amor militante, el amor entre camaradas.
A les jóvenes que leen esta efeméride quizás lo acerque a alguien desconocido, algo arcaico, y ese es quizás el único motivo de estas ociosas líneas: andá, búscalo, léelo, recitalo, cantalo, criticalo… y en cada acto, cada marcha, vendrán a tu memoria como un letargo o un conjuro esos versos que fueron poema y bandera de más de una generación de militantes: “si te quiero es porque sos mi amor mi cómplice y todo y en la calle codo a codo somos mucho más que dos”.

Raúl Gómez

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Coronavirus, parte diario: 7.663 contagios y 209 muertos. https://mst.org.ar/2020/08/12/coronavirus-parte-diario-7-663-contagios-y-209-muertos/ Thu, 13 Aug 2020 01:17:59 +0000 https://mst.org.ar/?p=25780 En las últimas 24 horas se registraron 7663 contagios, cifra tope de casos diarios, y 209 fallecidos por coronavirus. Este miércoles la cifra de infectados en todo el país asciende a 268.574 y las víctimas fatales llegan 5213 con la cual nuestro país llega a una tasa de 115 muertos por millón de habitantes.


Al día de hoy del total de esos casos reportado hasta el momento, 1.142 (0,4%) son importados, 70.280 (26,1%) son contactos estrechos de casos confirmados, 156.764 (58,3%) son casos de circulación comunitaria y el resto se encuentra en investigación epidemiológica.
Los casos se distribuyeron de esta manera de acuerdo a cada provincia: Buenos Aires 5153; Ciudad de Buenos Aires 1163; Chaco 64; Chubut 10; Córdoba 141; Corrientes 3; Entre Ríos 66; Jujuy 152; La Rioja 22; Mendoza 189; Neuquén 155; Río Negro 180; Salta 67; San Luis 1; Santa Cruz 34; Santa Fe 165; Santiago del Estero 21; Tierra del Fuego 46; Tucumán 32.


Estos datos ratifican que la pandemia sigue avanzando con nuevas cifras tope en varias provincias como Córdoba, Jujuy, el AMBA y con un crecimiento sostenido en el conurbano bonaerense. La posibilidad cada vez más cercana de saturación masiva del sistema de salud aparece en el horizonte de muchos distritos.
Lejos de asumir responsabilidad alguna ante el lapidario dictamen de los números; la política sanitaria preferencial del gobierno nacional y los provinciales es apelar a la responsabilidad individual, como un intento de ocultar la decisión de terminar con el aislamiento social obligatorio y no tomar ninguna de las medidas necesarias para fortalecer el sistema de salud.

Raúl Gómez

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Córdoba: un nuevo asesinato de la policía de Schiaretti https://mst.org.ar/2020/08/06/cordoba-un-nuevo-asesinato-de-la-policia-de-schiaretti/ Thu, 06 Aug 2020 15:27:04 +0000 https://mst.org.ar/?p=25558 Morir de un balazo a los 17 años

Las crónicas de la mañana nos trajeron la noticia, primero con el funesto título de “confuso episodio” y luego con los reflejos típicos de la prensa canalla comenzó a tomar cuerpo un titular un poco más claro y evidente haciendo referencia a “un posible caso de gatillo fácil”, aunque todavía insinuando la posibilidad un tiroteo. Las horas trajeron la confirmación de lo que desgraciadamente ya varios presumíamos; un nuevo asesinato de la policía de Córdoba

Valentino Blas Correa tenía 17 años apenas cuando fue asesinado por las balas policiales en la madrugada de hoy, jueves 6 de agosto.

El hecho comenzó pasada la medianoche en inmediaciones de la planta transmisora de Telefé Córdoba, en la zona sur de la Capital, cuando la Policía observó a un Fiat Argo que se había dado a la fuga, según la versión que brindó el comisario.

Los jóvenes que viajaban en el rodado le informaron a la Policía que en esa zona dos asaltantes, a bordo de una motocicleta, intentaron robarles al patear el vidrio del auto, y que por esa razón iban a gran velocidad.

No obstante, el comisario dijo que, por ahora, “son versiones” que se están manejando en el marco de la investigación que lleva adelante el fiscal Mana.

Tras la supuesta fuga, la Policía divisó el auto en la plaza De las Américas, donde se produjo “un tiroteo”. Al parecer allí los uniformados abrieron fuego. Alrededor de las  9am ya estaba casi confirmado que sólo hubo disparos del lado de la policía durante la supuesta persecución.

En declaraciones a los medios el padrastro del joven denunció: «Ocurrió a la una, no dejaron a la madre que se acercara», lo que me comentan los que iban con él es que lo mataron adentro del vehículo. Cuando nosotros llegamos había 50 policías.

«Sorprendentemente en dos horas el cuerpo no estaba más. No hay consigna, no está cortada la calle”. Aquí está la madre que no sabe qué pasó con su hijo. Nadie le dio una explicación. “Realmente es vergonzoso. En mi experiencia profesional nunca vi algo semejante y tan inhumano», agregó el abogado de la familia, Báez.

Para completar el cuadro y sumar bronca al dolor los compañeros del joven denunciaron que una vez herido intentaron llevarlo a un hospital y en la Clínica privada Aconcagua se negaron a atenderlo y que la policía los intercepto cuando intentaban llegar a otro hospital.

Inmediatamente se fueron conociendo estos datos en las redes sociales estalló la indignación de personalidades y referentes, como la Legisladora del MST Luciana Echevarría, que expresó el enérgico reclamo de inmediato esclarecimiento y justicia en su cuenta de Twitter.

 A la hora de escribir estas líneas los medios confirman la imputación de y detención de dos policías ante la abrumadora evidencia de un nuevo crimen de la policía de Schiaretti.  Mas que nunca debemos recordar que si la policía actúa así es por qué se cree impune y sabe protegida por el gobierno. Es urgente depurar y desmantelar el aparato represivo para realmente no tener ni un pibe menos ¡Justicia por Blas Correa

Raúl Gómez

]]> 6 de agosto de 1945: la bomba atómica sobre Hiroshima https://mst.org.ar/2020/08/06/6-de-agosto-de-1945-la-bomba-atomica-sobre-hiroshima/ Thu, 06 Aug 2020 13:20:57 +0000 https://mst.org.ar/?p=25515 Todo imperio se construye con sangre, mentiras, destrucción y muerte. El caso de la consolidación de la hegemonía Imperialista de EEUU en la post segunda guerra mundial parece no ser ajeno a este axioma siniestro.

Hace 75 años EE UU lanzó la primera bomba atómica sobre la ciudad de Hiroshima y 3 días después, el 9 de enero la masacre continuaría con el ataque nuclear a la ciudad de Nagasaki.

Las frías cifras nos aproximan a dimensionar el horror y la barbarie de los crímenes de lesa humanidad cometidos por Estados Unidos: Se estima que las bombas mataron a 166 000 personas en Hiroshima (el 65% de sus 255.000 habitantes) y 80.000 en Nagasaki (cerca del 30% de su población) totalizando unas 246.000 muertes. Más del 90% civiles.

Estos actos han sido considerados uno de los mayores crímenes de lesa humanidad del siglo 20, al igual que lo ocurrido con el holocausto, un genocidio que tuvo más de seis millones de víctimas, la mayoría judíos, así como personas homosexuales, comunistas y toda aquella persona opositora al régimen Nazi.

Las mentiras para justificar un crimen atroz

La historiografía oficial norteamericana ha construido un relato justificatorio de tamaña acción criminal, realizada por el único país del mundo capaz de utilizar armas nucleares de destrucción masiva contra población civil,

El argumento seudo pragmático y “humanitario” fue que la utilización de las bombas en realidad salvó vidas (sic).

Según esto, los japoneses no estaban dispuestos a rendirse y EEUU se hubiera visto obligado a invadir con el consiguiente costo en vidas norteamericanas y japonesas.

Así, en una suerte de retórica canalla se argumenta que las 246 mil personas muertas en Hiroshima y Nagasaki representan una pequeña fracción de las vidas que se hubieran perdido de continuar la guerra y tener que invadir Japón.

El entonces presidente Truman, responsable directo de la decisión del bombardeo, escribió en sus memorias que la decisión de bombardear Japón se basaba en la expectativa de salvar “medio millón de vidas norteamericanas” en el combate por las islas.

Este relato cínico fue aceptado casi universalmente por casi 40 años cuando las investigaciones del historiador norteamericano Gar Alperovitz (1) mostraron que los norteamericanos habían descifrado el código diplomático secreto de los japoneses unos meses antes. Y por ende ya sabían que el Emperador japonés Hirohito estaba dispuesto a rendirse siempre y cuando se le permitiese retener su posición de jefe de Estado. Esta tesis, sostenida por varios historiadores posteriormente, mostraba que EEUU no necesitaba usar la bomba atómica para poner fin a la guerra contra Japón en 1945.

Alperovitz sostiene que mucho antes de que ocurrieran los bombardeos en agosto de 1945, ya a fines de abril de 1945, la inteligencia estadounidense había informado a su gobierno que los japoneses probablemente se rendirían cuando la Unión Soviética entrara en la guerra, si se les aseguraba que la rendición no implicaba la aniquilación nacional. Un documento del 29 de abril del Equipo de Inteligencia Conjunta lo expresó de esta manera: «Si en algún momento la URSS entra en la guerra, todos los japoneses se darán cuenta de que la derrota absoluta es inevitable” (1),

En la Conferencia de Potsdam (julio/ agosto de 1945), las potencias vencedoras de Alemania habían acordado una fecha del ataque planificado del Ejército Rojo a las posiciones japonesas en Manchuria: el 8 de agosto; la guerra en Europa había terminado el 8 de mayo.

Una de las muchas razones por las cuales se esperaba que la entrada de la Unión Soviética definiera la guerra, era que desafiaría directamente al ejército japonés en lo que había sido una de sus fortalezas más importantes, Manchuria.

A su vez, indicaría que de manera categórica al gobierno japonés que no había más esperanzas, una vez que la tercera de las grandes potencias ya no fuera neutral. Y quizás aún más importante, con la economía japonesa en desorden, los líderes japoneses tenían miedo de que los grupos izquierdistas pudieran ser alentados políticamente si la Unión Soviética desempeñaba un papel importante en la derrota de Japón (1).

Las verdaderas razones de una infamia histórica

Diversas investigaciones históricas vienen no sólo poniendo en jaque el relato oficial norteamericano, sino que incorporan elementos para comprender la verdadera motivación para este crimen de guerra (2).

El verdadero objetivo era político-militar. EEUU se proponía, ya desde el inicio de la guerra, definir el reparto del mundo a su favor y consolidar su hegemonía imperialista a nivel mundial.

Los acuerdos de Yalta y Potsdam redefinieron el mapa del mundo según los intereses de las potencias ganadoras. Allí se sentaron EEUU, Gran Bretaña y la Unión Soviética. A partir de esto la burocracia estalinista soviética profundizó su línea de no expandir la revolución y sólo anexó territorio en Europa del Este para su propia defensa. Prueba de ello es que en Grecia, Francia e Italia los Partidos Comunistas entregaron los procesos revolucionarios a las burguesías de esos países.

A pesar de tamaña traición y del propio Stalin, la Unión Soviética era un aliado poco “confiable” para el imperialismo norteamericano, ya que continuaba siendo un Estado Obrero y, quizás lo más importante, era percibida por las masas del mundo como la vencedora de la Alemania Nazi.

El lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki fue  un acto criminal preventivo del imperialismo para intentar disciplinar a los trabajadores del mundo a su nuevo orden. Limitando el poder de la Unión Soviética por un lado y exhibiendo su poderío militar destructivo como disuasorio de cualquier resistencia de los pueblos, por el otro.

Esa “pax americana” de postguerra, inaugurada a sangre y muerte sufrirá su primer gran golpe recién en los 70 con la derrota militar en Vietnam, demostrando tanto los límites del poderío militar imperialista como el poder revolucionario del movimiento de masas.

Raúl Gómez

  • Atomic Diplomacy: Hiroshima and Potsdam. New York: Elizabeth Sifton and Penguin Books, 1985.

2) “History and the Public: What Can We Handle? A Round Table about History after the Enola Gay Controversy”. Journal of American History, Vol. 82, No. 3, December 1995.

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A propósito de “Sopa de Wuhan” https://mst.org.ar/2020/07/19/a-proposito-de-sopa-de-wuhan-filosofia-de-la-pandemia-pandemia-de-la-filosofia/ Sun, 19 Jul 2020 18:14:32 +0000 https://mst.org.ar/?p=24910 A propósito de “Sopa de Wuhan”. Filosofía de la pandemia.

Pandemia de la filosofía

Escribe: Raúl Gómez

A modo de introducción

Karl Marx redactó en 1845 sus “Tesis sobre sobre Feuerbach”, son once breves notas filosóficas que resumen una crítica a las ideas del joven filósofo post-hegeliano, Ludwig Feuerbach. El texto centralmente critica el materialismo contemplativo de los jóvenes hegelianos. Marx remata su escrito en la muy difundida Tesis 11: «Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo».

El objetivo de las Tesis era el papel de la praxis. Marx intenta hacer una ruptura con las ideas de Hegel que los idealistas —entre ellos Feuerbach— no habían logrado consumar. Estos hacían, según la crítica de Marx, una filosofía pujante, pero demasiado abstracta y, por tanto, estéril.

La difusión y popularización de las Tesis (en especial la 11) por algunos grupos marxistas ha contribuido a instalar la noción errónea de una confrontación o antagonismo entre la elaboración teórica/filosófica y la praxis política/revolucionaria. Noción errónea que ha tributado a construir una tradición pseudo-revolucionaria voluntarista que contrapone el hacer al pensar. Contradicción tan ajena a la tradición marxista como sofista.

Casi prefigurando ese uso dogmático y vulgar de las Tesis sobre Feuerbach, Federico Engels advertía en las notas preliminares de su publicación en 1888: “Trátese de notas tomadas para desarrollarlas más tarde, notas escritas a vuelapluma y no destinadas en modo alguno a la publicación, pero de un valor inapreciable, por ser el primer documento en que se contiene el germen genial de la nueva concepción del mundo”.

La pandemia y las ideas

El libro “Sopa de Wuhan” es una idea editorial del argentino Pablo Amadeo, en la que recopila las ideas de 15 pensadores que se publicaron ante el coronavirus. Pablo Amadeo es editor y Profesor de Comunicación Social en la UNPL. A través de su iniciativa editorial ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio), decidió recopilar las opiniones de varios intelectuales y filósofos que fueron compartiendo sus ideas a través distintas publicaciones, en su libro “Sopa de Wuhan”, que publicó de manera digital. Es una compilación de pensamiento contemporáneo en torno al COVID 19, la pandemia y las cuarentenas y, por ende, las realidades que se despliegan a lo largo de todo el planeta.

Los autores compilados son: Giorgio Agamben, Slavoj Žižek, Jean Luc Nancy, Franco “Bifo” Berardi, Santiago López Petit, Judith Butler, Alain Badiou, David Harvey, Byung-Chul Han, Raúl Zibechi, María Galindo, Markus Gabriel, Gustavo Yañez González, Patricia Manrique y Paul B. Preciado. La compilación reúne la producción filosófica (en clave ensayística, periodística, literaria, etc.) que se publicó a lo largo de un mes –entre el 26 de febrero y el 28 de marzo de 2020.

En palabras del prólogo: la iniciativa busca reflejar las polémicas recientes en torno a los escenarios que se abren con la pandemia del Coronavirus, las miradas sobre el presente y las hipótesis sobre el futuro.

En el momento que fue publicado – primeros días de abril del 2020- y producto de una lectura un poco más que veloz el juego de palabras del título y la referencia a las tesis sobre Feuerbach, emergieron en mí como una suerte de Insight que empujaba a escribir.

La combinación de exceso de tareas con la necesidad de priorizar y administrar esfuerzos fue postergando la escritura. Postergación que sin buscarla se fue ordenando como una suerte de decantación de hechos e ideas que el tiempo – ese viejo artesano- fue labrando en el devenir de la pandemia.

El juicio sobre la razonabilidad o no de escribir recién ahora quedará en manos de las lecturas posibles de este breve ensayo. Al momento de este texto ya el autor de Sopa… ha realizado una segunda compilación denominada “Fiebre” que tendría un sesgo más latinoamericano -si se admite el criterio de la nacionalidad de los autores compilados como el indicador válido de lo situado del pensamiento-. Lo cierto es que los sesgos, omisiones e inclusiones dan para un segundo texto, que intentaré tenga menos desfasaje temporal que este.

Con la arbitrariedad lógica que la autoría permite, he seleccionado a alguno/as de los 15 compilado/as a los fines de exponer ideas centrales que, me parece, pueden aportar a los debates presentes y futuros que la irrupción de la pandemia, en tanto realidad distópica, abrió, cual bomba/usina de cuestionamientos e interrogantes.

El objetivo de estas postergadas líneas es presentar una reseña crítica de las elaboraciones filosóficas esbozadas en el compilado de Amadeo.

La premisa básica para el aprovechamiento de los posibles lectores de este aporte es haber realizado una lectura, aunque sea superficial, de los textos que conforman Sopa de Wuhan.

En la introducción de este ensayo he querido esbozar una referencia a modo de coordenadas teóricas que delimiten los alcances y propósitos de este escrito.

La estructura y método del artículo sigue una suerte de esquema básico donde mediante la cita, a veces literal a veces parafraseada, se intenta exponer las ideas centrales de los artículos compilados. Para la referencia a la filiación de los autores remito al texto original de Sopa de Wuhan, donde se ha realizado una muy breve semblanza de cada uno/a lo/as autores.

Filosofía de la pandemia

El primer autor presentado por la compilación es el filósofo italiano Giorgio Agamben, el cual a su vez es el único del que encontraremos tres (si, tres) artículos en la compilación donde el resto es representado por un solo escrito. En el primer artículo, fechado el 26 de febrero, desde el título mismo deja entrever una suerte negacionismo de izquierda/crítico a la pandemia en ciernes. Su ensayo rotulado como “La invención de una epidemia” parte de calificar categóricamente como       desproporcionado el comportamiento desplegado frente a la epidemia. Agamben presenta,    sin      diferenciarse, la calificación de gripe normal “no muy diferente de las que repiten cada año” hecha por el Consejo Nacional de investigaciones de Italia para referirse a la epidemia de SARS-CoV2.

Tamaña afirmación desatinada le merecerá una réplica tan dura como clara a cargo de Jean-Luc Nancy, la cual se puede leer en la misma compilación que estamos reseñando.

El filósofo italiano factoriza la explicación de ese comportamiento, por él considerado desmedido, en dos ejes. Por un lado, la tendencia a utilizar el “estado de excepción” -categoría tomada de las ciencias jurídicas y recurrentemente trabajada en su obra-, y el estado de miedo en la conciencia de las personas.

Para el autor de Homo sacer la suma de ambos factores implica: “la limitación de la libertad impuesta por los gobiernos es aceptada en nombre de un deseo de seguridad que ha sido inducido por los mismos gobiernos que ahora intervienen para satisfacerla.”

Otorgándole el beneficio de ser un escrito temprano en el devenir temporal de la pandemia, puede decirse que de alguna manera anticipa elementos de un debate que atravesara a parte del progresismo y la izquierda y que aún sigue desarrollándose. El acontecimiento pandemia puesto al servicio de un giro autoritario y de sofisticado control social, tan necesario como deseable para los gobiernos expuestos -de mucho antes de la pandemia- a la administración de la crisis capitalista, en el marco de una cada vez más evidente resistencia/ofensiva global de los y las descartados/as del sistema.

El segundo texto de Agamben, publicado el 11 de marzo de 2020, propone desde el casi rebuscado y marketinero título de “Contagio” una profundización y fundamentación de su tesis acerca de la deriva excluyentemente autoritaria de la pandemia.

Sirviéndose de la siempre eficaz analogía con las pestes del medioevo y los mecanismos clásicos de manipulación y control social, señala que una de las consecuencias más crueles del pánico es la idea misma de el contagio y que la misma está en la base de las medidas excepcionales de emergencia adoptadas por el gobierno.

El contagio, que es por cierto es una las características biológicas más peligrosas del virus actual, es según Agamben una suerte de construcción discursiva al servicio del aislamiento y deshumanización premeditada.

El tercer texto de Agamben, con fecha del 27 de marzo de 2020, lleva por título “Reflexiones sobre la peste” y es, por lo menos para el autor de estas líneas, una verdadera incógnita las razones de su inclusión redundante en una compilación cuyo objetivo busca reflejar las polémicas recientes en torno a la pandemia del Coronavirus y presentar las diversas miradas sobre el presente y las hipótesis sobre el futuro.

Advertido de sus pifias previas quizás, anticipadamente aclara que las reflexiones no se refieren a la epidemia, sino a lo que podemos entender por las reacciones de los hombres: “… reflexionar sobre la facilidad con la que toda una sociedad ha aceptado sentirse plagada, aislarse en casa y suspender sus condiciones normales de vida, sus relaciones laborales, amistad, amor e incluso su creencias religiosas y políticas…”.

Al servicio de intentar sustentar su posicionamiento escéptico presenta la pregunta retórica: “¿Por qué no hubo protestas y oposiciones, como era posible imaginar y como es costumbre en estos casos?” Como todo recurso argumentativo, la pregunta está construida sobre la negación de los hechos previos al contexto de pandemia, como han sido las movilizaciones y  rebeliones que atravesaron el mundo desde Chile al Líbano, desde París a Puerto Rico, desde todos los puntos del planeta. Pero que Agamben deliberadamente “no ve”.

Cerrando el círculo de falacias donde los argumentum a silentio son la verdadera plaga, concluye que los hombres ya no creen en nada, excepto en la Nuda vida (otro concepto por él desarrollado en su lectura de la biopolítica Foucoultiana) que debe salvarse a toda costa: “Pero solo una tiranía puede fundarse en el miedo a perder la vida, solo el monstruoso Leviatán con su espada desenvainada.” remata su prédica escéptica.

Llamativamente, en los textos de Agamben no hay una sola referencia a la complicidad del gobierno italiano con la flexibilización de las medidas de aislamiento, que la burguesía impuso sometiendo a lo/as trabajadores a la exposición a la epidemia, causando récord de muertos en la nación europea. La ceguera ideológica sólo puede ser antagonizada por la honestidad intelectual que esperemos en algún momento pueda mostrar Agamben.

El segundo autor en salir a escena en el compilado de Amadeo es el filósofo, sociólogo, psicoanalista y crítico cultural esloveno Slavoj Žižek quien, con su habitual estilo provocador y pomposo, titula su artículo: Coronavirus es un golpe al capitalismo al estilo de ‘Kill Bill’ y podría conducir a la reinvención del comunismo publicado el 27 de febrero del 2020.

Este autor, que tiene como una marca personal valerse del recurso de utilizar en sus estudios y exposiciones ejemplos extraídos de la cultura de masas, especialmente del cine, referenciando desde la obra de Alfred Hitchcock y David Lynch hasta la literatura clásica o popular para sus habituales análisis de política internacional. Desarrolla su tesis de manera coherente con sus antecedentes de actualizar y traer a los debates actuales a autores relegados por la academia como Lenin y Robespierre y a su vez, abordar sin prejuicios temas como el fundamentalismo, el anticapitalismo, la tolerancia, la subjetividad y lo políticamente correcto y conservador de la filosofía posmoderna.

Su ponencia parte de reconocer y señalar la posibilidad de un efecto autoritario/reaccionario expresado en “epidemias” de virus ideológicos que estaban latentes: noticias falsas, teorías de conspiración paranoicas, explosiones de racismo, etc. para rápidamente girar hacia un anuncio tan original como impactante.

Para el autor de El sublime objeto de la ideología la irrupción de la pandemia fundamentalmente abre una situación inédita que posibilitará pensar en una “…sociedad alternativa, una sociedad más allá del estado-nación, una sociedad que se actualiza a sí misma en las formas de solidaridad y cooperación global…”.

Categórico y a contrapelo de las apresuradas conclusiones de algunos opinólogos defensores del status quo occidental, que rápidamente salieron a vaticinar consecuencias fatales de la propagación del virus para el régimen “comunista” chino en particular, no sólo refuta analogías descontextualizadas, sino que sube la apuesta afirmando que el coronavirus también nos forzará a “reinventar el comunismo basado en la confianza en las personas y en la ciencia”.

Con una alusión cinéfila tan certera como poderosa para explicar su pronóstico radical, Žižek utiliza la escena final de ‘Kill Bill 2’ de Quentin Tarantino, donde Beatrix desarma al malvado Bill y lo golpea con la “Técnica del corazón explosivo de la palma de cinco puntos” el golpe más mortal en todas las artes marciales. El movimiento consiste en una combinación de cinco golpes con la punta de los dedos a cinco puntos de presión diferentes en el cuerpo de una persona. Después de que la persona se aleja y ha dado cinco pasos, su corazón explota en su cuerpo y cae muerta.

Žižek amplía la analogía señalando que “lo que hace que este ataque sea tan fascinante es el tiempo entre ser golpeado y el momento de la muerte: puedo tener una conversación agradable mientras me siento tranquilo, pero soy consciente de todo este tiempo que en el momento en que empiezo a caminar, mi corazón explotará y caeré muerto.”

Con la contundencia de quien sabe presentar sus ideas de manera que no puedan ser omitidas, sentencia que la epidemia es un tipo de ataque mortal diferido contra el sistema capitalista, la señal de que un cambio radical es necesario. Es el momento en que la referencia a la Técnica de corazón explosivo es puesta al servicio de hacer más convincente el diagnostico de que el capitalismo ha sido herido de muerte y que cualquier síntoma de continuidad vital sólo es la confirmación de que el colapso es inevitable: la pandemia ha herido mortalmente el corazón del capitalismo y aún está por dar sus cinco pasos finales.

El a veces inasible políticamente Zizek desarrolla algunos trazos del comunismo como alternativa al capitalismo actual, una especie de cooperación internacional efectiva deberá ser organizada para producir y compartir los recursos.

Con un optimismo exagerado termina esbozando que la infección viral ha dado también un tremendo impulso a nuevas formas de solidaridad local y global.

Esta mirada con ciertos elementos de candidez política va a ser desarrollada ampliamente en la publicación hecha unas semanas después y escrita en velocidad récord “Pandemic! COVID-19 shakes the world”, un libro que contiene las reflexiones de Zizek respecto de la pandemia.

Este autor, que cuando visitó la Argentina en 2005 nos dejó tempranas definiciones acerca de lo que él denominaba un fenómeno negativo, no propositivo, sino basado en una repulsa: el populismo encarnado por Ernesto Laclau, a la postre Gurú teórico de la “Intelligentsia kirchnerista”.

Desde un posicionamiento claramente de izquierda, consideraba al populismo una implícita admisión de impotencia política autojustificatoria. Un discurso incapaz de imaginar una política emancipatoria y de transformación social. Un intento negacionista del motor de la historia: la lucha de clases. Ya en ese momento su temprano apoyo público al proyecto político del PSOL brasilero (partido fundado en 2004, por la expulsión en el Partido de los Trabajadores de varios dirigentes de la izquierda radical) cuando parecía que la estrella de PT no dejaría de brillar por un buen tiempo, denotaba un posicionamiento que le valdría el ataque de los reformistas como Laclau y compañía que no dudaron en denominarlo “un ultraizquierdista vociferante” por la persistencia de la referencia a la “lucha de clases” como fenómeno universal en sus planteos.

El siguiente autor es el filósofo francés Jean-Luc Nancy, quien en un breve escrito logra de manera muy contundente refutar el negacionismo de Agamben respecto a la pandemia. Con el recurso de tan sólo exponer la omisión en la que incurre Agamben en su disparatada afirmación de que el coronavirus es apenas diferente de una simple gripe, omitiendo que para la gripe “normal” tenemos una vacuna de eficacia probada y que, aun así, esa vacuna necesita ser adaptada a las mutaciones virales cada año. Rematando que además “la gripe “normal” siempre mata a varias personas y el coronavirus para el que no hay vacuna es claramente capaz de una mortalidad mucho mayor”.

Categórico e incurriendo casi en la alevosía verbal, califica la posición de Agamben más como una maniobra de distracción que una reflexión política.

En la compilación, a continuación, hay un nuevo escrito de Agamben que ya hemos reseñado en el primer apartado.

El siguiente autor que aparece es el Franco “Bifo” Berardie, filósofo italiano y docente en Bolonia quien es una importante figura del movimiento autonomista italiano, ha acuñado, entre otros, neologismos como el de Semiocapitalismo.

Para Berardie el Semiocapitalismo es el modo de producción en el cual la acumulación de capital se hace esencialmente por medio de una producción y una acumulación de signos: bienes inmateriales que actúan sobre la mente colectiva, sobre la atención, la imaginación y el psiquismo social.

Utilizando como epígrafe a su artículo del 19 de marzo de 2020 un fragmento de la letra de un tema de Jefferson Airplane, una banda musical norteamericana de la ciudad de San Francisco (California), pionera del movimiento psicodélico influenciado por el LSD, titula su nota: Crónica de la psicodeflación.

El fundador de la primera televisión comunitaria italiana comienza su ensayo con un lúcido y atinado párrafo de una novela escrita por el ensayista y crítico social estadounidense William Burroughs, proponiendo una analogía más que interesante entre el virus y la palabra.

A partir de ahí, utilizando el recurso de “notas de diario personal”, expone una serie de apuntes, reflexiones y crónicas fechadas desde el 21 de febrero al 13 de marzo recurriendo, al borde del abuso, a los neologismos y amalgamas de palabras.

El resultado es una muy rica serie de comentarios y registros críticos e interesantes. Luego de presentar imágenes típicas de lo inédito y disruptivo de la pandemia en los paisajes urbanos cotidianos, a modo de pinceladas en un lienzo textual, ubica el poderío del virus en su condición de desconocido. Más bien, en nuestro desconocimiento. Allí reside su extraordinaria capacidad para paralizar, inmovilizar a la economía en particular y al sistema en general: “…lo ignoto de repente detiene la máquina…” remata.

Su certero análisis sitúa a la pandemia actuando sobre una crisis preexistente, la crisis capitalista producto de lo imposible que resulta un mercado infinito e ilimitado, condición necesaria de la necesidad del crecimiento ilimitado que hace posible la acumulación de capital.

En el mismo sentido, su crónica recupera las movilizaciones que en diferentes puntos del planeta -de Santiago a Barcelona, de París a Hong Kong, de Quito a Beirut- signaron al 2019 como un antecedente necesario del escenario actual. Pero, inmediatamente incorpora a esa narrativa una valoración inferior a esas acciones multitudinarias, indicando una supuesta falta de objetivos, o por lo menos, de tener objetivos contradictorios de las revueltas que enumera.

En esa línea de análisis el autor de Generación post-alfa. Patologías e imaginarios en el semiocapitalismo recupera la crisis económica del 2008 para valorar esta crisis como superior y más leal para el capitalismo, al entrar en juego un factor extra sistémico. Para él, lo inédito es que la crisis no proviene de factores mercantiles y ni siquiera estrictamente económicos, del juego de la oferta y la demanda. La crisis proviene del cuerpo, señala.

Crítico consecuente del capitalismo, pone a las condiciones en las que se desarrolla la pandemia como producto de los recortes de la salud pública y la hiperexplotación.

A pesar de una orientación esencialmente escéptica, al carecer sus análisis de componentes que permitan pensar en algún actor político social posible que motorice y/o encarne los procesos de cambios, se muestra, aunque sin certezas, optimista ante los posibles futuros que la pandemia traiga. En esas condiciones teóricas, de no poder establecer ni los procesos, ni los sujetos de las trasformaciones sociales y políticas, queda casi como una expresión de deseo su afirmación de que la igualdad ha vuelto al centro de la escena y que es el punto de partida para el tiempo que vendrá.

El siguiente autor es el químico y filósofo nacido en Barcelona Santiago López Petit, representante de las corrientes autonomistas nutridas en la tradición de la filosofía francesa de los sesenta/setenta y el marxismo heterodoxo italiano. Corriente caracterizada por criticar el burocratismo de los partidos y los sindicatos de izquierda clásicos desde un discurso anticapitalista. En el caso de Lopez Petit, la diatriba contra lo que denomina la “izquierda autoritaria” es de un tenor extremo, ya que homologa a los partidos de izquierda a la ideología burguesa en tanto, según él, cumple la misma función de ocultar la dominación de la burguesía como clase (sic).

De manera certera, señala que las enfermedades nos dan información veraz sobre la sociedad que las albergan y las engendra. Así, propone a la pandemia como una declaración de guerra.

Fiel a la tradición testimonial enunciativa de los neoreformismos en la postmodernidad, enumera algunas de las atrocidades recientes, contemporáneas y/o previas al coronavirus: “los ojos arrancados por la policía en Chile, Francia o Irak… los migrantes amontonados en Lesbos… en Yemen, cada diez minutos, muere un niño a causa de los bombardeos y del hambre.” La condición de homicida en masa del sistema capitalista es expresada de manera explícita e irrefutable para señalar a la par las derivas autoritarias posibles patentizadas en el recurso de apelar a un lenguaje bélico justificatorio de los drones y controles policiales en las calles.

Consecuente con el posicionamiento esencialmente escéptico de las corrientes autonomistas, a pesar de poner la situación de pandemia como una amenaza posible al sistema, la ambigüedad retórica cierra su breve artículo: “...El neoliberalismo se pone descaradamente el vestido del Estado guerra. El capital tiene miedo. La incerteza y la inseguridad impugnan la necesidad del mismo Estado. La vida oscura y paroxística, aquello incalculable en su ambivalencia, escapa al algoritmo”.

El siguiente texto pertenece a la filósofa posestructuralista norteamericana Judith Butler. Quien con el título “El capitalismo tiene sus límites” nos presenta un artículo que parte de inquietudes que luego quedarán algo pretenciosas frente a un producto final acotado a la realidad de acceso a la salud en USA y las elecciones presidenciales en curso.

La autora de “El género en disputa”, referente de los estudios de género y teoría feminista, comienza interrogando sobre cuáles son las consecuencias de esta pandemia al pensar en la igualdad, la interdependencia global y nuestras obligaciones mutuas. La pregunta retórica está al servicio de una afirmación tan evidente como necesaria, cuando señala que en la incapacidad de algunos estados o regiones para dar respuesta a la pandemia se evidencia la rapidez con la que la desigualdad extrema, que incluye el nacionalismo, la supremacía blanca, la violencia contra las mujeres, las personas queer y trans, y la explotación capitalista encuentran formas de reproducir y endurecer sus poderes dentro de las zonas donde se desarrolla la epidemia.

Su mirada adscripta a la suerte electoral de las alas progresistas del Partido Demócrata norteamericano (Sanders y Warren) queda casi en el lamento de que la propuesta de salud universal pública revitalizó un imaginario socialista en los Estados Unidos, uno que ahora debe esperar para hacerse realidad como política social y compromiso público en ese país.

El artículo siguiente está escrito por el filósofo y novelista francés Alain Badiou quien rápidamente polemiza con lo inédito, novedoso o excepcional de la pandemia actual. Para lo cual parte de indicar que el verdadero nombre de la epidemia en curso es SARS 2, es decir “Severe Acute Respiratory Syndrom 2”, nominación que inscribe de hecho una identificación en segundo momento, después de la epidemia SARS1, que se expandió durante 2003. Esta evidencia explica la crítica hecha a las autoridades de no haber apoyado lo suficiente la investigación científica sobre el SARS1 que permitiera mejorar la respuesta y/o hasta evitar el SARS2.

El discípulo de Althusser declara su desconcierto ante los pronósticos apresurados y categóricos sobre el devenir del mundo, la sociedad y la historia a partir de esta pandemia que ni siquiera es nueva.

Ante esto, propone un ejercicio de lógica formal que parta de una definición más precisa del problema. Desde este recurso aristotélico esboza la premisa dialéctica de definir la epidemia como un fenómeno complejo, dado que es un punto de articulación entre determinaciones naturales y determinaciones sociales. A partir de estas coordenadas –lo natural y lo social- correctamente definidas como “cartesianas” por Badiou, rápidamente procede a impugnar las fabulas típicamente racistas, respaldadas por imágenes manipuladas según las cuales esto se debe a que los chinos comen murciélagos casi vivos.

El tránsito del virus de una especie a otra para luego desplegarse al nivel de pandemia mundial es atribuido al acceso del capitalismo del Estado chino a un rango imperial, es decir, una presencia intensa y universal en el mercado mundial. De ahí las innumerables redes de difusión propias de las rutas comerciales del capitalismo.

El autor de “El ser y el acontecimiento” despliega un análisis afincado en la perspectiva marxista y, haciendo uso de la dialéctica de la contradicción, señala que la economía capitalista tiene como condición la existencia de un mercado mundial del trabajo, de materias primas y mercancías. Pero, los poderes políticos siguen siendo esencialmente nacionales. La epidemia implica un momento donde esta contradicción entre economía y política se vuelve obvia.

Continuando con un análisis que recurre a las nominaciones marxistas de los fenómenos, refuta a los que intentan mostrar que, producto de la pandemia, el Estado de repente se ha convertido en un Estado “de bienestar”, poniendo a algunas medidas tomadas por Francia como inevitables, dado que en guerra o epidemia, el Estado es obligado, incluso yendo más allá del juego normal de su naturaleza de clase, a aplicar prácticas tanto más autoritarias como más globales para evitar una catástrofe estratégica.

A partir de este planteo, el filósofo de formación maoísta se refiere de manera descalificadora a los movimientos sociales tales como los chalecos amarillos, los sindicalistas y la militancia de izquierda por su incapacidad de prever lo que vendría, señalando incluso que mientras la epidemia ya estaba en marcha en China, estos multiplicaron hasta muy recientemente las reuniones incontroladas y las manifestaciones populares.

Consecuentemente con esa perspectiva escéptica, afirma categóricamente que la epidemia actual no tendrá ninguna consecuencia política significativa en un país como Francia.

Finalmente, intenta esbozar un programa o plan de acción alternativa para los que “desean un cambio real” en los hechos políticos y propone aprovechar el interludio epidémico, e incluso el confinamiento al que señala como necesario, para trabajar en nuevas figuras de la política, en proyectar lugares políticos nuevos y en el progreso internacional de una tercera etapa del comunismo “…después de aquella brillante de su invención, y de aquella, interesante pero finalmente vencida de su experimentación estatal”.

El capítulo siguiente data del 20 de marzo y pertenece al Geógrafo marxista David Harvey cuyo título remite a un propósito de acción: “Política anticapitalista en tiempos de COVID-192”.

Uno de los mayores representantes del marxismo académico presenta un sólido artículo que parte de ubicar la situación abierta con la pandemia con el trasfondo de dos modelos de cómo funciona el capitalismo.

Estos modelos, afirma Harvey, son distintivos, pero se entrecruzan. El primero consiste en el mapa de las contradicciones internas de la circulación y acumulación del capital como flujos del valor del dinero en busca de beneficio a través de los diferentes “momentos” de la producción, realización de la mercancía, distribución y reinversión. Esto es, un mercado como una espiral en infinita expansión y crecimiento.

El segundo modelo hace referencia a la reproducción social en una relación metabólica en curso y siempre en evolución con la naturaleza y toda suerte de formaciones culturales, científicas, religiosas y sociales contingentes que crean las poblaciones humanas, esto es una formación social distintiva. Mientras que el primer modelo se refiere a las contradicciones dentro del motor económico que mueve a esta formación social por ciertas sendas de su evolución histórica y geográfica.

Para este interesante teórico autodenominado “el urbanista rojo”, es claro que la pandemia actúa sobre un estado de situación donde la acumulación de capital ya estaba en dificultades. Prueba de esto eran los movimientos de protesta de Santiago de Chile a Beirut, que evidenciaban el hecho que el modelo económico dominante no estaba funcionando para la mayoría de la población.

Su análisis presenta el “talón de Aquiles” del modelo neoliberal ya que este descansa de manera creciente en el capital ficticio y en una enorme expansión de la oferta de dinero y creación de deuda.

Con  una  lógica  proveniente  de  la  teoría  económica  marxista  se  pregunta:

¿cómo podría el modelo económico dominante, con su decaída legitimidad y delicada salud, absorber y sobrevivir a los inevitables impactos de lo que podría convertirse en  una  pandemia.              

Para    construir    la    respuesta    introduce correctamente la variable tiempo. Para poder estimar el impacto, la pregunta previa es de cuánto pudiera durar y cual es alcance de la pandemia, pues, como señalaba Marx, la desvalorización de la mercancía no se produce porque no se puedan vender sino porque no se pueden vender a tiempo.

Consecuentemente, desarrolla una impecable mirada dialéctica indicando que el capital modifica las condiciones medioambientales de su propia reproducción de manera que descalifica la condición de “natural” para el virus y la consecuente pandemia: “…Los virus van mutando todo el tiempo, a buen seguro. Pero las circunstancias en las que una mutación se convierte en una amenaza para la vida dependen de acciones humanas…”. De esta manera, concluye que las consecuencias económicas y demográficas de la expansión de la epidemia estriban en las fisuras y vulnerabilidades del modelo económico hegemónico.

El artículo continúa desplegando un nivel de erudición acorde a la condición académica del autor, puesto al servicio de denunciar que las grandes industrias farmacéuticas corporativistas no tienen ningún interés en investigaciones sin ánimos de lucro en enfermedades infecciosas; por lo que las grandes farmacéuticas rara vez invierten en prevención. Su plan de negocios está organizado en la proyección de las curas: “…Cuanto más enfermos estemos, más dinero ganan. La prevención no contribuye al valor para los accionistas…”. En la misma línea se incorpora al análisis las secuelas y continuidad de la crisis económica 2007-8 que intentó ser superada con el incremento de los modos de consumismo a fin de poder revertir la tendencia decreciente de la tasa de ganancia mediante la reducción del tiempo de facturación. En esta estrategia el negocio del turismo internacional es crucial. Así, los viajes internacionales se han incrementado de 800 a 1.400 millones entre 2010 y 2018. Este recurso de acumulación capitalista esta hoy por hoy estallado.

Posteriormente, Harvey completa su análisis de manera coherente, añadiendo la dimensión de clase en el cuadro; desenmascarando las intenciones siniestras en el discurso ideologizado de que “estamos todos juntos en esto”, retórica recurrente de los gobiernos nacionales. La clase trabajadora contemporánea se enfrenta al monstruoso dilema de contagiarse en nombre de los cuidados y actividades esenciales, mientras una elite asalariada trabaja desde casa y recibe su salario igual que antes y los altos ejecutivos vuelan por ahí en aviones y helicópteros privados, denuncia certeramente el profesor Harvey.

El artículo navega hasta el final más o menos en las mismas aguas de erudición y solvente análisis marxista y casi que hace olvidar su omisión fundamental. La promesa de expresada en el título de exponer una “política anticapitalista” ante la pandemia quedará incumplida, aunque el certero y profundo análisis propuesto por Harvey puede que sea un insumo fundamental para ésta, no encontraremos ni un solo párrafo que remita a una acción o línea de acción para enfrentar al capitalismo en el contexto de pandemia o en un escenario posterior a la misma.

El siguiente artículo es Byung-Chul Han, denominado por algunos como el “filósofo de las redes”, a pesar de que el ensayista surcoreano, experto en estudios culturales y profesor de la Universidad de las Artes de Berlín, manifiesta no utilizar redes sociales.

Byung Chul Han ha acuñado recientemente los términos de “panóptico digital”, ampliando el concepto de la sociedad de control propuesto hace más de 40 años por Michel Foucault. De acuerdo a esto, ya no existe un ojo vigilante con la capacidad de mirar sin ser visto mientras los moradores de las celdas se saben observados y sin posibilidad de comunicarse entre sí. La iluminación en el mundo digital viene de todos los puntos posibles, cada sujeto observa en calidad de observador/observado, la hipercomunicación como forma de vigilancia y auto vigilancia introyectada se ha hecho ilimitada. Los sujetos del panóptico Foucaultiano se sabían vigilados y eran conscientes de las reglas, mientras los habitantes del panóptico digital se creen en libertad.

Las personas del panóptico represivo se escondían, evitaban y se revelaban ante las reglas y la autoridad, en tanto los sujetos del panóptico digital colaboran de manera activa, motivados por su propia necesidad de exhibicionismo y voyeurismo, hacen de la transparencia su forma de vida. No tienen que esconder sus deseos más abyectos ni asociales, sino que colaboran exhibiendo su intimidad casi de manera compulsiva, porque esta exposición es la que supone valor. Fenómenos como el teletrabajo para Byung-Chul Han implican la introyección, por parte de los explotados, de la dialéctica del amo y esclavo.

Para el filosofó nacido en Corea de Sur, la exposición en las redes sociales definitivamente empuja a la uniformidad y disminuye la libertad de acción, sin tener conciencia nos conducimos a una nueva forma de totalitarismo que toma el nombre de psico política. Mientras la biopolítica como concepto trata los fenómenos de influencia del poder en los cuerpos, la psico política se centra en el moldeamiento de los valores, las creencias, las actitudes y los comportamientos, las ideas, la conciencia, la ética.

De esta manera, se impone el estado de vigilancia rápido, mientras los sistemas contemplativos y de atención profunda, se reducen a espacios específicos. Este estado de contemplación es difícil de alcanzar en el mundo del multitasking y la hiperatención que implica el mundo actual. El sujeto del rendimiento no sufre una explotación externa: es “dueño de sí mismo” y por ende se autoexplota.

El texto compilado de Byung Chul Han data del 22 de marzo y lleva por título “La emergencia viral y el mundo de mañana”, parte de señalar las dificultades de Europa para controlar la epidemia en contraste con el manejo asiático de la crisis. Desde su propio marco de referencia, atribuye que esta disparidad de resultados reside en las ventajas que los estados asiáticos tendrían. Ventajas que residen en una mentalidad autoritaria, que proviene de su tradición cultural (Confucianismo). Esto hace que las personas sean menos renuentes y más obedientes que en Europa, confían más en el Estado, su vida cotidiana está organizada mucho más estrictamente, etc. Y fundamentalmente, la mirada crítica ante la vigilancia digital es en Asia prácticamente inexistente.

En estas condiciones la eficacia de Asia, según Han, se apoya fuertemente en la vigilancia digital y hasta propone que en el Big Data podría encerrarse un potencial enorme para defenderse de la pandemia y salvar vidas humanas. Así se presenta una situación particular donde las epidemias no son competencia solo de los virólogos y epidemiólogos, sino principalmente de los informáticos y los especialistas en análisis de datos.

El ejemplo más brutal de la vigilancia, control y persecución digital/estatal es China, donde no hay ningún momento de la vida cotidiana que no esté sometido a observación. Este nivel extremo de vigilancia se complementa con un sistema de scoring similar a los utilizados en una ficción distópica. El estado controla cada clic, cada compra, cada contacto, cada actividad en las redes sociales. A quien cruza con el semáforo en rojo, a quien tiene trato con críticos del régimen o a quien pone comentarios críticos en las redes sociales le quitan puntos. Por el contrario, a quien compra por Internet alimentos sanos o lee periódicos afines al régimen se le suman puntos. El siniestro mecanismo se consuma con la aplicación de premios y castigos: quien tiene suficientes puntos obtiene un visado de viaje o créditos baratos. Por el contrario, quien cae por debajo de un determinado número de puntos podría perder su trabajo.

Este nivel vigilancia social es posible porque se produce un irrestricto intercambio de datos entre los proveedores de Internet y de telefonía móvil y las autoridades.

Como complemento a esto, se utilizan alrededor de 200 millones de cámaras de vigilancia, la mayoría provistas de tecnología de reconocimiento facial dotadas de inteligencia artificial que permiten observar y evaluar todo el tiempo, en todos los lugares, a todos los ciudadanos y, además, medir su temperatura corporal. Una biopolítica digital que acompaña a la psicopolítica digital que controla activamente a las personas.

Byung Chul Han recurre a uno de sus textos emblemáticos, La sociedad del cansancio, para presentar la tesis de que vivimos en una época en la que ha perdido su vigencia el paradigma inmunológico, que se basaba en la negatividad del enemigo. La necesidad de dar vía libre a la circulación del capital, implica una globalización que suprime todos los umbrales inmunitarios. ”Los peligros no acechan hoy desde la negatividad del enemigo, sino desde el exceso de positividad, que se expresa como exceso de rendimiento, exceso  de producción y exceso de comunicación. La negatividad del enemigo no tiene cabida en nuestra sociedad ilimitadamente permisiva. La represión a cargo de otros deja paso a la depresión, la explotación por otros deja paso a la autoexplotación voluntaria y a la autooptimización. En la sociedad del rendimiento uno guerrea sobre todo contra sí mismo”. Precisa el profesor de la Universidad de las Artes de Berlín, explicitando su crítica al capitalismo global, la sociedad del trabajo, las tecnologías de información y comunicación y la hipertransparencia.

El autor del artículo ¿Por qué hoy no es posible la revolución? encara en la última parte de su ensayo una polémica previsible con Slavov Zizek (ya reseñado en las páginas previas) partiendo de arriesgar la posibilidad de que la crisis abierta por el virus sea en realidad la antesala de una crisis mucho mayor.

Desde un pesimismo analítico pronostica la exportación de un dispositivo de control policial digital chino a occidente y, contrariando el diagnostico de golpe mortal al capitalismo que Zizek, hace su artículo postulando la continuidad del sistema con más vigor que antes. En esa misma dirección, explícitamente coincide con Agamben (ya reseñado) en la posibilidad de un giro autoritario que generalice el Estado de Excepción.

Al final, en un alegato bastante persuasivo indica correctamente que “…El virus no vencerá al capitalismo…”. Ya que la tarea revolucionaria no puede residir en un agente infeccioso microscópico y las medidas distanciamiento social lejos están de generar las condiciones para pensar una sociedad más justa.

Este lúcido filósofo concluye en un cierre casi pomposo, utilizando tipografía en mayúscula a modo de recurso enfático (recordemos que en el leguaje virtual  las mayúsculas significan grito), asignando a la genérica entidad de las PERSONAS la tarea de repensar y restringir radicalmente el capitalismo destructivo, para salvarnos a nosotros, al clima y al planeta.

Hacia el final de la compilación un interesante artículo del filósofo transgénero Paul B Preciado cierra la selección reivindicando el legado de Michel Foucault en tanto sus elaboraciones teóricas se encuentran las nociones más eficaces “…para pensar la gestión política de la epidemia que, en medio del pánico y la desinformación, se vuelven tan útiles como una buena mascarilla cognitiva”.

Centralmente rescata la noción de biopolítica como la más importante en tanto “…no hay política que no sea una política de los cuerpos”.

Preciado sostiene que toda la producción de Foucault podría pensarse como un estudio histórico de los dispositivos y la tecnología través de las que el poder tramita la vida y la muerte.

En una extrema coherencia con el método Foucaultiano el texto titulado “Aprendiendo del virus” presenta un profuso recorrido histórico analítico que revisa algunas de las epidemias mundiales de los cinco últimos siglos bajo la mirada propuesta por Michel Foucault, Roberto Espósito y Emily Martin para expresar creativamente la ecuación: “… dime cómo tu comunidad construye su soberanía política y te diré qué formas tomarán tus epidemias y cómo las afrontarás”.

Su escrito ilustrado, profundo y de gran riqueza teórica señala los cambios que la irrupción de la pandemia ha operado, indicando que asistimos a un nuevo modo de entender la soberanía en un contexto en el que la identidad sexual y racial (ejes de la segmentación política del mundo patriarco-colonial hasta ahora) están siendo desarticuladas por los modos de gestión del virus.

El filósofo, discípulo de Jacques Derrida, apoyado en un importante recorrido teórico pero centrado en las elaboraciones de Foucault y continuadores, acuña el axioma de que las distintas estrategias que los distintos países han tomado frente a la pandemia muestran dos tipos de tecnologías biopolíticas totalmente distintas.

La primera es la que se utiliza en Italia, España y Francia, donde se aplican medidas estrictamente disciplinarias, semejantes a las utilizadas clásicamente contra la peste: el confinamiento domiciliario de la totalidad de la población.

La segunda estrategia postulada por Preciado es la utilizada por Corea del Sur, Taiwán, Singapur, Hong-Kong, Japón e Israel que claramente es una innovación en biopolitica: utilizando las técnicas farmacopornográficas de biovigilancia, mediante la detección individual del virus utilizando gran cantidad de tests y de la vigilancia digital constante y estricta de los enfermos a través de sus propios dispositivos móviles.

Las consecuencias de esta nueva tecnología de control es que el domicilio personal (no el hospital, fábrica, prisión o el colegio) aparece ahora como el nuevo centro de producción, consumo y control biopolítico.

Condicionado por su marco de referencia teórico, pero visualizando la oportunidad abierta para una praxis subversiva –a la que Preciado adscribe en condición de militante- cierra su ensayo con una suerte de manifiesto programático, convocando a reapropiarnos críticamente de las técnicas de biopolíticas y de sus dispositivos farmacopornográficos. Propone partir de cambiar la relación de nuestros cuerpos con los artefactos de biovigilancia y biocontrol. Esto en base a una suerte de rearme intelectual mediante el estudio de las tradiciones de lucha y resistencia: “Hagamos el gran blackout frente a los satélites que nos vigilan e imaginemos juntos la revolución que viene”, concluye con prosa profética.

Tal como dije en el principio de este ensayo he optado por reseñar sólo a alguno/as (No a todos) de los 15 compilado/as a los fines de abordar algunas ideas centrales que, desde mi parecer, pueden colaborar con los debates presentes y futuros que la irrupción de la pandemia genera.

A modo de cierre. Pandemia de la filosofía

El juego de palabras utilizado en el título de este ensayo remite al escrito de Karl Marx publicado durante su exilio en París y Bruselas en 1847. En ese texto Marx critica los argumentos económicos y filosóficos expuestos por Pierre- Joseph Proudhon en su libro Filosofía de la miseria.

Con un estilo agresivo e irónico al borde del sarcasmo, Marx ilustra con la mayor amplitud el papel histórico y los objetivos de la lucha de clase del proletariado. Marx señala firmemente que Proudhon no comprendió ni remotamente el papel y la importancia del proletariado en la sociedad contemporánea “ven en la miseria solamente la miseria, sin notar su lado revolucionario, subversivo, el lado que derrocará a la vieja sociedad”.

Marx señala la explotación del trabajo por el capital como la auténtica causa de la miseria de las masas populares, de la opresión y de la pobreza de lo/as trabajadores en particular y de la sociedad en general. Pero en el seno de la propia sociedad capitalista, crece, se organiza, se forja y se templa una nueva clase, el proletariado, el sepulturero del capitalismo y creador de la nueva sociedad.

En el cierre del texto Marx recurre a una cita de George Sand para expresar lo que quizás sea su cuestionamiento más fuerte a las conclusiones que puedan derivarse del texto de Proudhon. Conclusiones que implicarían la inacción política revolucionaria y para Marx es claro que, en vísperas de cada reconstrucción general de la sociedad, la última palabra de la ciencia social será: “El combate o la muerte, la lucha sangrienta o la nada. Es así cómo se plantea inexorablemente cuestión”.

La inédita situación abierta con la pandemia del Coronavirus tuvo como detonante al coronavirus. El virus se transformó en el gatillo que disparó una crisis económica que se ya preparaba como una tormenta perfecta. Desnudó las consecuencias de las políticas de austeridad, la desigualdad creciente, la desarticulación de la salud y los servicios públicos.

Antes de la pandemia, el estallido de la crisis era una cuestión de tiempo. Las causas deben rastrearse en la propia dinámica del sistema capitalista en general, y en las políticas impulsadas por los Estados luego de la crisis del 2008 en particular. Crisis que puso en evidencia la tendencia estructural a la caída de la tasa de ganancia y, consecuentemente, la sobreacumulación de capital que condujo a la creación de una burbuja financiera que finalmente explotó.

La crisis económica consecuente de la pandemia ha propinado un gran golpe a la globalización y al orden mundial basado en la hegemonía norteamericana con sus instituciones internacionales y equilibrios geopolíticos. Esta nueva situación generará mayor inestabilidad y tensiones políticas en el mundo.

Como han referido varios de los reseñados, la pandemia actúa en un mundo donde las y los trabajadores de varios países vienen dando formidables callejeros combates contra la desigualdad estructural, el aumento de la pobreza y la injusticia.

Cualquier pronóstico cerrado de la dinámica y los escenarios posibles a partir del acontecimiento pandemia, rozará la charlatanería y ganará un lugar en las elaboraciones desechadas por su falta de seriedad.

Nada está dicho ni definido, pero lo que se diga en estos tiempos más que nunca recibirá -mucho más temprano de lo que estábamos acostumbrados- el rigor del juicio de la historia.

Parafraseando a Marx lo/as explotados, lo/as oprimidos tendrán, más que nunca, en la filosofía sus armas intelectuales en tanto sujetos de los procesos históricos. Y esto quizás escape a los propios filósofos.

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Pandemia en Córdoba: Responsabilidad social, chivos expiatorios y coartadas anómicas https://mst.org.ar/2020/07/15/la-pandemia-en-cordoba-responsabilidad-social-chivos-expiatorios-y-coartadas-anomicas/ Wed, 15 Jul 2020 21:51:55 +0000 https://mst.org.ar/?p=24815 Escribe: Raúl Gómez

Diego Cardozo, Ministro de Salud de la provincia, acaba de hacer una serie de anuncios este miércoles en base un nuevo reporte epidemiológico de la situación de la epidemia en Córdoba. Ante la lapidaria evidencia de que se está produciendo un incremento exponencial de contagios en la provincia, que pasó de un promedio de 9,6 a 40 casos diarios en menos de 10 días; derrumbando el discurso triunfalista que se jactaba de una gran eficacia sanitaria y de tener controlada la epidemia en el territorio provincial.

Lejos de asumir responsabilidad alguna ante el lapidario dictamen de los números, han decidido profundizar la táctica de culpabilizar/penalizar a la gente; tal como lo hicieron la semana pasada en la Legislatura provincial cuando el bloque oficialista impuso mediante ley, una serie de multas a las transgresiones a la cuarentena que realice la ciudadanía. Una ley llena de inconsistencias, sólo explicables por el desesperado fin recaudatorio que tiene. Tal como lo denunció lúcidamente la Legisladora del MST, Luciana Echevarría.

Como lo indica el “manual del canalla” la mejor defensa ante la evidencia del fracaso y la inconsecuencia de las medidas del gobierno provincial, es acusar a las personas del evidente incremento de casos en la provincia. Preocupante aumento que pone al descubierto el efecto de las sucesivas -e incongruentes- medidas de flexibilización de la cuarentena que el gobierno ha impulsado.

Las ciencias sociales en general y las de comportamiento en particular han descrito el recurso del “Chivo Expiatorio”, el cual se emplea para calificar a aquellos sobre quienes se aplica injustamente una acusación o condena para impedir que los auténticos responsables sean culpados. Históricamente el recurso ha sido utilizado por los gobiernos autoritarios, como lo hacía el régimen monárquico ruso y el gobierno Nazi cuando propiciaban el odio, la persecución y aniquilamiento a las y los judíos, culpándolos de todas las penurias que las masas empobrecidas sufrían producto de sus propios gobiernos.

En una escalada en la violencia discursiva, el ministro se refirió en duros términos a quienes incumplen las medidas de prevención sanitaria. Se refería de ese modo a las innumerables reuniones no autorizadas que se detectaron en los últimos días, y que –según él– son una de las principales causas de los nuevos brotes de la enfermedad en Córdoba.

Partiendo de la afirmación, inicialmente cierta, que todas las medidas de responsabilidad individual y social ayudan a evitar el contagio, se intenta ocultar que estas medidas deben sostenerse a través del convencimiento y de la concientización y no de un régimen sancionatorio como el que están proponiendo.

Pero, además, en este caso lo que se oculta también es un fenómeno abordado por las ciencias sociales. El sociólogo norteamericano Robert K. Merton denomina «coartadas anómicas», al proceso por el cual la inexistencia de normas en la sociedad, o bien la inconsistencia de las mismas, impide que algunos consigan las metas socialmente impuestas y los empuje a tomar “atajos” para incumplir las normas impuestas.

El incremento de casos son pura y exclusiva responsabilidad del gobierno y de los empresarios a los que protege. Incluso en los casos en que ha habido responsabilidad individual, han sido fruto de las señales incongruentes e inconsecuentes de las medidas tomadas por el gobierno, que en medio de los picos más grandes habilitó cada vez más flexibilizaciones, confundiendo a la población y habilitando la transgresión.

Así puede verificarse en un simple cálculo: 16 días después de que se habilitó la apertura de los Shopping, cediendo a la presión de los propietarios de las grandes superficies comerciales, se alcanzó la cifra record de 40 contagios diarios.

Así la operación discursiva tiene la doble función de deslindar responsabilidades y ocultar la realidad que la pandemia golpea con fuerza a las y los trabajadores arrojándolos a un horizonte de prolongación e incertidumbre, los sueldos de las familias trabajadoras no alcanzan, los despidos siguen y la pobreza crece. Tal como ocurre en el AMBA la cuarentena con hambre y sin recursos de estos gobiernos no se aguanta más.

]]> EL HOYO: la anti metáfora del capitalismo. https://mst.org.ar/2020/03/31/el-hoyo-la-anti-metafora-del-capitalismo/ Tue, 31 Mar 2020 20:33:42 +0000 https://mst.org.ar/?p=22086 El hoyo: la anti metáfora del capitalismo.

Narrativa pornográfica escéptica en épocas del coronavirus

Por: Raúl Gómez

En una secuencia del “El cartero” (basada en la novela de Antonio Skármeta), película que atesoro en mis recuerdos, un personaje que remite a Pablo Neruda intenta esforzadamente enseñarle qué es un metáfora a un aspirante a poeta, el cartero. El poeta Neruda pone una mano sobre el hombro del muchacho entusiasta y argumenta:

-Para aclarártelo más o menos imprecisamente, son modos de decir una cosa comparándola con otra.
-Deme un ejemplo.
Neruda miró su reloj y suspira.
– Bueno, cuando tú dices que el cielo está llorando. ¿Qué es lo que quieres decir?
– ¡Qué fácil! Que está lloviendo, pu’.
– Bueno, eso es una metáfora.
– Y, ¿por qué, si es una cosa tan fácil, se llama tan complicado?
Replica el aprendiz de poeta, sin saber que ha aprendido más de lo cree.

En una secuencia posterior, el aprendiz de poeta le pregunta a Neruda si todo el universo, con todas las criaturas que están en él, no es metáfora de otra cosa. Incapaz de contestar una pregunta que roza la metafísica, Neruda le promete una respuesta para el día siguiente.

Lo central de esta referencia al cartero es la “utilidad de la metáfora” como herramienta cognitiva y emocional que nos permite asir al mundo de una manera más comprensiva, analítica y profunda.

Nada de esto ocurre (o quizás lo contario) en la película El hoyo. Una película española de ciencia ficción y thriller del año 2019, dirigida por Galder Gaztelu-Urrutia y protagonizada por Iván Massagué, Antonia San Juan, Zorion Eguileor, Emilio Buale y Alexandra Masangkay, que Neflix sumó a su catálogo de streaming en medio de la pandemia con una cierta repercusión mediática que intenta referenciarla como una crítica al capitalismo.

Ambientada en un espacio único: una especie de prisión vertical, en una distopía futurista, con cientos de niveles o pisos, en cada uno de los cuales solo habitan dos personas, las ubicaciones son cambiantes con el tiempo, a merced de una administración de la que poco se sabe y que todo lo manda. En esas condiciones la alimentación depende siempre de lo que vayan dejando los de los pisos superiores a los de los inferiores. Con ese esquema, la trama le esquiva tanto a la sutileza como a la creatividad. Con una simplificación casi insuperable se pretende hacer una reflexión política y social sobre la codicia, la tolerancia, el orden, la justicia, la cooperación, la asistencia, la violencia, el ansia y el conformismo. El problema es que sólo un lector de las solapas de la obras de Marx puede creer que estamos ante una alegoría de la lucha de clases.

Tamaña vulgata, que se sirve de una estética Gore de baja intensidad al servicio de una idea efectista y superficial, es conceptualmente solidaria con el intento de un mensaje casi panfletario que se ¿quiere? transmitir.

La película empieza bien y va decayendo a medida que desnuda (casualmente) su intencionalidad política. Es en ese momento inicial cuando los diálogos parecen sacados del teatro del absurdo y sumados a las excelentes actuaciones, permiten disfrutar genuinamente de las secuencias. En cambio, en los siguientes momentos narrativos, la película se torna más convencional, superficial y alejada de cualquier originalidad. Hasta llegar a un desenlace más confuso que abierto.

Un escepticismo de café pretende sentenciar de manera inapelable la esencia de la condición humana arrojada a la barbarie capitalista. El problema es que ese discurso tan básico, explícito y elemental produce el efecto de hacer creer que el capitalismo no es lo que es. De manera que se lo muestra como invencible e inmodificable por la acción humana, contrario a lo que la historia del desarrollo de los diversos modos de producción ha demostrado. Es por esto que me animo a afirmar que la categoría de política a esta película le queda grande e impostada.

La trama se esfuerza en resaltar la imposibilidad desarrollar estrategias solidarias y/o de acción común para enfrentar un sistema tan brutal como omnipotente y omnipresente.
La carencia de profundidad narrativa es compatible con un discurso explícito típico de la pornografía. Y acá si vale la analogía: si poco se puede saber de la sexualidad mirando pornografía, poco se podrá entender del capitalismo en este film.
La experiencia de verla puede ser mejorada (intuyo) si se bajan la expectativas previas. Al servicio de eso están quizás estas líneas.

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