régimen – MST :: https://mst.org.ar Movimiento Socialista de los Trabajadores Thu, 08 Feb 2024 20:11:53 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1 https://mst.org.ar/wp-content/uploads/2016/10/cropped-logo-32x32.png régimen – MST :: https://mst.org.ar 32 32 El plan de Milei. Una «democracia» dictatorial https://mst.org.ar/2024/02/08/el-plan-de-milei-una-democracia-dictatorial/ Thu, 08 Feb 2024 19:37:57 +0000 https://mst.org.ar/?p=34906 Todas las medidas del nuevo gobierno nacional desde que asumió y sus planes buscan provocar un cambio reaccionario en el régimen político vigente en nuestro país desde la caída de la última dictadura militar. En defensa de todos los derechos democráticos es preciso unir fuerzas para resistir y derrotar esa peligrosa ofensiva represiva que lideran Milei, Villarruel y Bullrich.

Escribe: Pablo Vasco, CADHU-MST

. Desde que nació, la Argentina es un Estado capitalista porque la clase social dominante es la misma: la burguesía, los capitalistas, dueños de los medios de producción.
. A su vez, desde las primeras elecciones presidenciales realizadas en 1916 hasta la actualidad han desfilado por el poder muchos gobiernos diferentes: en concreto 46.
. Pero en lo que respecta al régimen político, es decir a cuáles instituciones son las que predominan, existen dos formas esenciales: dictadura y democracia burguesa.

En dictadura gobiernan las fuerzas armadas y, en esta democracia burguesa, los famosos tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial, los dos primeros elegidos mediante el voto popular a través de los partidos políticos o alianzas.

Con el triunfo de Milei y Villarruel obviamente ha cambiado el gobierno pero no el carácter del Estado argentino, que sigue al servicio de la clase capitalista aunque el liberfacho critique todo lo «estatal». ¿Pero qué sucede en cuanto al régimen político?

Crisis global, polarización, ultraderecha

Siempre que un gobierno recorta los derechos económico-sociales, trata de hacer lo mismo en relación con los derechos democráticos. Dicho más fácil: ningún ajuste pasa sin represión. Es que la clase trabajadora y los sectores populares y medios no se dejan reducir su nivel de vida sin protestar. Y como Milei pretende imponer un mega-ajuste inédito y generalizado, lanza toda una batería de medidas abiertamente antidemocráticas.
A fin de comparar, en el siglo pasado Hitler o Mussolini movilizaban masas y utilizaban bandas parapoliciales y paramilitares, métodos de guerra civil contra el pueblo trabajador y hasta genocidio. Milei no tiene esas características típicas del régimen fascista. Pero, ¡guarda la tosca!: su proyecto tampoco es esta democracia burguesa limitada que en nuestro país cumplió hace poco 40 años.

Como bien lo explica el reciente documento del Comité Ejecutivo Internacional de la Liga Internacional Socialista (LIS), de enero: «El crecimiento de la derecha y la extrema derecha está íntimamente ligado al fracaso de los gobiernos nacionalistas, populistas y de centroizquierda que despertaron a principio de este nuevo siglo grandes expectativas en el movimiento de masas. En el giro a derecha de franjas de masas ha jugado un rol muy importante los grandes medios de comunicación burgueses y varias iglesias.

«Décadas de crisis también han desgastado a las instituciones de la democracia burguesa ante las masas y a los regímenes de este tipo como mecanismos de dominación y control. Por eso la burguesía se ve obligada a instrumentar cada vez más medidas represivas y los regímenes se vuelven cada vez más autoritarios, no solo en los países dependientes sino también en los capitalistas más avanzados.»

Como hoy la crisis capitalista mundial ya no deja márgenes para medias tintas, de nuevo en todos lados crece la extrema derecha e incluso es gobierno en varios países de Europa1. En general, actúan en el marco de las reglas de juego de la democracia burguesa. En América se prepara para volver Trump y ya, al estilo del recién reelecto Bukele en El Salvador, aquí el «libertario» Milei apunta a provocar un cambio de régimen en un rumbo abiertamente totalitario.

Hacia una democra-dura

Acerca de estos planes, nuestro dirigente Alejandro Bodart agregó: «El protocolo represivo es una muestra más del régimen político totalitario que pretende imponer el gobierno de Javier Milei, que con total hipocresía repite el latiguillo ‘viva la libertad, carajo’ pero intenta avasallar todos los derechos sociales y democráticos vigentes en nuestro país. Es una ofensiva gravísima, un estado de sitio de hecho que ilegaliza el derecho a la protesta social, le da vía libre a la represión policial y que ningún sector que se considere democrático debería dejar pasar… Es tiempo de unir fuerzas para pararle la mano a esta avanzada de ajuste y represión».2

Dicho cambio reaccionario incluye varios aspectos, además de negar a los 30.000 y el genocidio de la dictadura:
. El más evidente es la ofensiva expresada en el protocolo «anti-piquetes» de Bullrich, que querellamos ante la justicia federal (ver pág. 7). El saldo de personas detenidas y las perimetrales impuestas, las heridas por el nuevo gas pimienta y balas de goma, las condenas injustas a activistas, la detención arbitraria por tuitear y el flamante anuncio de reinstalar el «protocolo Chocobar» sobre el uso de armas de fuego por las fuerzas federales ilustran el avance de la criminalización de la protesta social.
. En igual sentido punitivista, el proyecto de ley ómnibus planteaba reformas al Código Penal para agravar las condenas y legalizar el gatillo fácil y la impunidad policial, negando a los familiares de las víctimas el derecho a querellar a los uniformados.
. La ley ómnibus -por ahora derrotada- incluye una cantidad y calidad inédita de superpoderes en favor del Poder Ejecutivo. Implica una avasallamiento del Congreso, como también lo muestra la negativa antirregla-mentaria de Villarruel de convocar a sesión en el Senado para tratar el DNU de Milei.

. En materia de representación política, la ley derrotada incluía reemplazar el reparto proporcional de bancas según los votos por circuitos unipersonales. Esto
proscribe a todas las minorías y restablece el fracasado bipartidismo, a la vez que se autoriza el financiamiento privado de las campañas electorales, en beneficio de los partidos capitalistas.

. En cuanto a la libertad de expresión, además de apalear periodistas, el gobierno intervino la red de medios públicos y hace un reparto arbitrario de la pauta publicitaria y desfinancia a los medios alternativos, lo que agudiza el control antidemocrático de la difusión de ideas a gusto del oficialismo.

Nuestras propuestas

La primera tarea es impulsar la más amplia unidad de acción posible frente a este paquetazo claramente totalitario, este verdadero estado de sitio de facto que intenta la tríada Milei-Villarruel-Bullrich y toda la Libertad Avanza, nombre cínico si los hay a la luz de sus medidas y sus planes.

Insistirán de una u otra forma, porque perdieron la ley pero no las mañas.
Como estrategia, luchamos por un cambio revolucionario que eche abajo al Estado capitalista y lo reemplace por un Estado obrero y popular realmente democrático, socialista, basado en las asambleas barriales u otros organismos de autodeterminación que se den las masas en lucha, y por un gobierno de las y los trabajadores. Esto es opuesto al burocratismo dictatorial estalinista que ensució las banderas del socialismo. Y con respecto al régimen político, también proponemos cambios de fondo:
. Abolir el Senado, que haya una cámara única de diputados elegidos proporcionalmente con el país como distrito único, que ganen como una maestra y que esa cámara designe al Ejecutivo, responsable ante ésta. Además, anular todos los superpoderes y privilegios políticos.
. Un sistema judicial totalmente distinto, con jueces y fiscales elegidos por voto popular en fecha separada de las elecciones políticas, con mandatos por tiempo limitado y revocables. Sólo así será independiente del poder político.
. Disolver esta policía, represora, corrupta y de gatillo fácil. Reemplazarla por un nuevo cuerpo de seguridad ciudadana, preventiva, bajo control social y con autoorganización vecinal.
. En ese camino, ante crisis graves o vacíos de poder, como no está descartado que puedan ocurrir, proponemos que se llame a elecciones para una Asamblea Constituyente libre y soberana para que el pueblo decida democráticamente qué cambios económicos y políticos hacen falta. Allí llevaremos nuestras propuestas.
Para enfrentar ahora mismo al liberfacho Milei, su vice y su ministra, y para ir por un cambio de raíz, revolucionario y socialista, organizate con el MST en el Frente de Izquierda Unidad.

1Hungría, Italia, Polonia, Suecia, Finlandia y Holanda.
2https://periodismodeizquierda.com/casanello-se-declaro-competente-en-la-causa-anti-protocolo-cele-fierro-y-alejandro-bodart-apuntaron-contra-bullrich/

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Persecución, censura y ajuste, la hoja de ruta de Rajoy y el régimen https://mst.org.ar/2018/02/22/causas-carcel-persecucion-censura-ajuste-hoja-de-ruta-de-rajoy-regimen/ Thu, 22 Feb 2018 21:09:43 +0000 https://mst.org.ar/?p=12011 Anna Gabriel fue diputada y es una compañera de la CUP. Como no se presentó a la citación del Tribunal Supremo y pedirá asilo político en Suiza, el juez Pablo Llarena dictó una orden internacional de detención.
Con Gabriel ya hay dirigentes exiliados, detenidos y/o perseguidos de ERC, JxCAT, ANC, Omnium y la CUP. También se cursaron citaciones a declarar a integrantes de los CDR. Las acusaciones preferidas son fomentar el odio contra España y la corona, rebelión, sedición y malversación de fondos, a partir de la participación en el Referéndum del 1-O.
José Miguel Arenas Beltrán, “Valtonyc”, es autor y rapero mallorquí. El Tribunal Supremo le confirmó la condena a tres años y medio de cárcel por “enaltecimiento al terrorismo, calumnias e injurias graves a la Corona y amenazas”.
Pablo Rivadulla, conocido como Pablo Hasél, también es rapero. El Tribunal Supremo le dio dos años y medio de prisión por “enaltecer a ETA e injuriar al Rey”, lo enjuiciaron por publicar comentarios “ofensivos” en Twitter y aparecer en YouTube insultando a la Guardia Civil y a la Policía Nacional.
La Galería de Arte Iffema, retiró una muestra de fotografías denominada “Presos políticos en la España contemporánea”, de Santiago Sierra. Entre las fotos expuestas se encontraba la imagen de Oriol Junqueras y otros independentistas catalanes presos, lo que implica una clara muestra de censura.


Los casos son distintos. Las motivaciones son distintas. Los canales son distintos. Pero los iguala el ataque del régimen constitucional del ´78 a todos aquellos que opinan y actúan distinto. Con la excusa del terrorismo, la rebelión y el independentismo, y más aún con la aplicación del 155 Mariano Rajoy y sus socios, están avanzando en el recorte de libertades democráticas y derechos políticos elementales.
La libertad de opinión, creación y expresión artística están siendo vulneradas. Siendo reemplazadas por la persecución política y cultural, una de cuyas expresiones más graves es el intento de liquidar la inmersión lingüística.
El blanco preferido son los dirigentes y activistas de la República Catalana. Pero no son los únicos, el avance sobre las libertades democráticas afecta al conjunto de los trabajadores y el pueblo español. Los cañones del PP ya apuntan también en dirección del movimiento de mujeres, por eso declararon: “la huelga convocada el 8 de marzo con motivo del Día Internacional de la Mujer es insolidaria” y “elitista”, lo cual es el preludio de la disputa que se viene por hacer respetar los derechos de las mujeres y la libertad de expresarse.
La coerción tiene el objetivo de mantener el control social en el marco de una mala situación económica, en la que el poder central avanza sobre las finanzas autonómicas, los salarios no alcanzan, los precios de los comestibles y los alquileres suben, es grave la pobreza infantil, el paro no se supera y la precariedad laboral gana terreno.
El PP y sus cómplices cierran filas para favorecer los intereses de los ricos y las grandes patronales, a costa que los trabajadores y el pueblo paguen los platos rotos de la crisis que otros generaron.
Más que nunca, hay que exigir la libertad de los presos políticos, el cese de la persecución y la anulación de todas las causas arbitrarias que surgen de los poderes del Estado Español.
Recortes de derechos políticos, culturales, sociales y corrupción, son el sello distintito del Gobierno de Rajoy al que es necesario enfrentar luchando.

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Elecciones en Inglaterra y Francia: Crisis del viejo régimen y avance de la izquierda https://mst.org.ar/2017/06/16/elecciones-en-inglaterra-francia-crisis-viejo-regimen-avance-de-izquierda/ Fri, 16 Jun 2017 11:58:12 +0000 http://mst.org.ar/?p=8811 El jueves 8 de Junio se realizaron elecciones parlamentarias en Gran Bretaña y el domingo 11 siguiente, la primera vuelta de las legislativas francesas.  El resultado de ambos comicios mostraron el avance de la crisis del viejo régimen político, una creciente polarización y el crecimiento de la izquierda.

La Primer Ministro británica, Theresa May, tenía todo calculado cuando llamó a elecciones adelantadas. Como este 19 de Junio se inicia el proceso de salida formal del Reino Unido de la Unión Europea, el Brexit, y con las encuestas en la mano a favor, pretendía consolidar su mayoría parlamentaria para negociar en mejores condiciones con el resto de la burguesía europea. Solía hablar de un “Brexit duro”.

Esta postura o impostura le sirvió para reducir a su mínima expresión al UKIP, el partido de extrema derecha, que capitalizó el plebiscito que dio el triunfo al Brexit, ante las posiciones europeístas de conservadores y del partido Laborista. En efecto, la UKIP se licuó y bajó su caudal electoral de un 13% a un pequeño 2%.

Lo que no estaba en los cálculos de May era que una importante corriente juvenil y popular iba a darle a Jeremy Corbyn, el líder de izquierda del partido Laborista, un aumento histórico de su votación.

Crisis conservadora y ascenso de Jeremy Corbyn

Se premió, así, una campaña que levantó las nacionalizaciones del agua, los trenes, la energía y el correo, el aumento del salario mínimo, el fin de los contratos de “horario cero”, fuertes impuestos a las fortunas, el aumento de todos los presupuestos sociales, la construcción inmediata de 100.000 viviendas, la anulación de la matrícula universitaria, entre otras medidas. Un programa que se conoció como un Brexit a favor de los trabajadores, enfrentando de plano ala política de austeridad y ajuste de los conservadores, que tenía como insignia un “impuesto a la demencia”, por el cual los jubilados debían pagar al Estado los cuidados que este les brindaba.

Los atentados terroristas que en estos días golpearon a Londres, lejos de ayudar a May, terminaron favoreciendo a Corbyn, que denunció las intervenciones militares británicas en Medio Oriente como principales causantes de esta reacción.

Se calcula que dos tercios de los votantes jóvenes entre los 18 y los 34 años votaron por Corbyn, que además ganó o hizo importantes elecciones en distritos obreros y populares, conquistó votos obreros que habían apoyado a la UKIP y creció fuertemente en Escocia (de 1 a 7 bancas) donde tuvo el apoyo de parte de su base electoral al partido nacional escocés.

El resultado electoral fue pésimo para los conservadores, ya que lejos de aumentar su ventaja y a pesar de haber mejorado en 5 puntos su caudal electoral, perdieron 6 bancas, obteniendo sólo 318, ocho menos de las necesarias para formar gobierno sin alianzas. En cambio, Jeremy, con su campaña contra el ajuste y la austeridad, enfrentando a la estructura partidaria laborista –que esperaba verlo caer en estas elecciones-, obtuvo como saldo un aumento del 9% en la votación y 29 bancas más, sumando un total de 261, lo que constituye el salto más grande de la votación laborista en los últimos años.

El laborismo obtuvo más del 40% de los votos en comparación con un poco más del 30% en 2015, el mayor aumento en la cuota de voto de cualquier partido desde el gobierno de Attlee en 1945.”

“Esto fue en el contexto de un aumento fenomenal en el voto popular de 3,5 millones, de 9,3 millones en 2015, a 12,8 millones esta vez.”(The Socialist newspaper, 14/06/2017)

La editorialista Miriam González, en su columna del 14 de Junio en el diario El Mundo de España,describe así la situación: “May sigue defendiendo un Brexit duro, pero no sabe si podrá contar con el respaldo del Parlamento…”,“Jeremy Corbyn ha pasado por toda una campaña electoral sin posicionarse sobre el Brexit, pero su portavoz de economía, John McDonald, ha anunciado que el Reino Unido no formará parte ni del Mercado Único ni de la Unión Aduanera”, o sea, un “Brexit duro”. Corbyn tiene “el apoyo de los jóvenes, que el año pasado votaron por abrumadora mayoría contra el Brexit”.

Además muchos de los parlamentarios laboristas están en realidad en contra del Brexit, pero como saben que decirlo les costaría su escaño en unas próximas elecciones, callan. Los empresarios (tradicionalmente pro-conservadores) piden mayoritariamente un Brexit blando. Y la prensa conservadora -los auténticos dueños políticos del país desde hace un año- siguen empecinados en un Brexit radical…”

Semejante lío no puede explicarse sino por la enorme crisis del régimen político británico. Es que el Brexit es un terrible golpe a los planes de toda la burguesía europea y también de buena parte de la británica. Nació como un enorme rechazo el pueblo contra los planes de ajuste y austeridad. El ex ministro conservador, David Cameron, alentó el año pasado la realización del plebiscito, creyendo que la opción por el Brexit iba a perder por mucho y esto le iba a significar un triunfo que reforzaría su mandato. Como a May ahora, todo le salió al revés y tuvo que renunciar.

Para intentar retomar el control, los conservadores encabezados por la nueva Primer Ministro, Theresa May, se colocaron a la cabeza delas negociaciones por el Brexit, pero continuando un importante plan de ajuste. Y cuando creían que tenían ganada la elección, la campaña de Corbyn apoyada en el descontento juvenil y popular, le arruina la jugada dejando al gobierno en el aire.

Tal es la crisis, que los actores  parecen haber perdido su identidad anterior. Los conservadores, de Margaret Thatcher en adelante, fueron un partido neo liberal y europeísta. Los laboristas, con Tony Blair a la cabeza, abandonaron el programa de la Europa del bienestar, tradicional de la socialdemocracia, para levantar un programa neo liberal clásico. Corbyn es un engendro que al interior del aparato partidario, que refleja la radicalización de amplios sectores de la juventud y los trabajadores.Un fenómeno muy parecido al de Sanders al interior del partido Demócrata norteamericano.

Un gobierno en crisis y una gran oportunidad política

Luego de semejante golpe muchos analistas califican al gobierno de Theresa May, que acaba de recurrir a los diez parlamentarios del DUP (el partido unionista de Irlanda del Norte) para formar gobierno, como un cadáver político.

El DUP es un partido pro imperialista ultra reaccionario: anti aborto, anti LGBT, negadores del cambio climático. Y encima tienen una importante base electoral entre los obreros protestantes de Irlanda del Norte, que reclaman contra las medidas de austeridad de Londres. Para concretar esta alianza, May tuvo que romper con la tradición de no involucrar en el gobierno británico a ninguna de las dos fracciones en que está dividida Irlanda del Norte: la otra es el partido pro unidad irlandesa, Sinn Féin. Este partido, que perdió por pocos votos las recientes elecciones regionales, ya ha anunciado su total rechazo al flamante pacto.

Por eso el pedido de dimisión de Theresa May, empujado por Corbyn y Mac Donald, no tiene nada de extraño. Pese a que no haya triunfado responde a la situación que se está viviendo hoy en Gran Bretaña. Y es un gran dolor de cabeza para la burguesía británica, que el recambio posible de gobierno, este encabezado por un personaje que quiere tirar abajo los planes de austeridad y que tiene un gran apoyo juvenil y popular en ascenso.

La debilidad de Jeremy Corbyn es que, para imponer un programa anti capitalista, necesita de una organización que pueda canalizar esa enorme fuerza desatada en el Reino Unido y no cuenta con ella. No lo puede hacer con la estructura del viejo partido Laborista. Muchas corrientes sectarias señalan esto, para decir que lo único importante es el proceso abierto en el movimiento de masas, despreciando tener una política frente a este nuevo fenómeno político que expresa Corbyn, porque sería un político “reformista” y con esta definición, que podemos compartir, liquida toda táctica política hacia el extraordinario fenómeno que encabeza.

Al contrario de este razonamiento sectario, hoy no se puede tener una política para construir una alternativa anti capitalista de masas como no sea teniendo una táctica hacia este fenómeno que Corbyn expresa en Inglaterra. ¡Qué gran oportunidad y que gran desafío para los revolucionarios de Gran Bretaña!

Primer turno de laslegislativas francesas: ganó la abstención

La mayoría de los portales periodísticos se esfuerzan en derramar elogios sobre el nuevo presidente, el neo liberal Emmanuel Macron, y su logro de haber obtenido una clara ventaja en la primera vuelta de las elecciones legislativas del pasado 11/06. Conservando su dinámica electoral, después del segundo turno del próximo domingo, podría obtener alrededor de 400 diputados, asegurándose el control del Parlamento francés, que tiene 577 bancas.

Se minimiza que ¡el 51% de los franceses no fue a votar! Y que, entonces, el  32% que obtuvieron las listas de Macron, en realidad, hay que dividirlo por dos.

Como señalan nuestros compañeros de La Commune en su editorial del 12 de junio, estamos frente a “la caída libre de la Quinta República, en primer lugar. Pasamos por debajo de la línea fatídica del 50% de participación… Después de semanas de ‘macromanía’ en los medios de comunicación, que en la tapa de revistas llegaron a comparar a Macron con Júpiter, (su alianza) LREM no alcanza el 30% de los votos (28,2%), ¡o sea, menos del 14% del electorado! Y con ese resultado, LREM podría obtener más del 70% de los diputados.”
Surge un gobierno débil, ya que Macron tiene muy poco apoyo popular. Surge como intento de salvar al régimen, sobre la base del hundimiento de los partidos que los sostenían: el partido Socialista y los Republicanos.

El PS que, hasta hace pocas semanas, gobernaba con el presidente Hollande, sacó sólo el 9,5% en estas legislativas. Quedó al borde de no poder formar un grupo parlamentario propio yno va a poder tener financiamiento del Estado, lo que significa entre otras cosas, que va a tener que rematar sus bienes para pagar sus deudas. Son un partido en liquidación. Los republicanos, por su parte, perderían 100 o más de sus 200 bancas actuales.

El otro que la pasó mal fue el ultra derechista Frente Nacional. Confirmando los análisis de los que sosteníamos que eran centralmente un fenómeno electoral y que no había “giro a la derecha” en la situación francesa, el partido de Marine Le Pen sacó tan solo el 13% de los votos. Muy lejos de los 11 millones que obtuvo en la segunda vuelta presidencial y saldrá del segundo turno electoral con la pobre cosecha de entre 8 y 18 bancas. Y estamos hablando del cuco que podía llevar a Francia al fascismo.

Todos coinciden en que, pese a haber bajado su votación al 11% -algo que es común en Francia, ya que la realización de legislativas en forma inmediata a las presidenciales favorece al ganador de la candidatura ejecutiva-, la izquierda de Jean Luc Mélenchon de Francia Insumisa es el otro fenómeno en ascenso en la política francesa. Estaría disputando entre 15 y 25 diputados en la segunda vuelta, según los análisis del diario El Mundo de España.

La Francia que viene

Emmanuel Macron, con el apoyo de gran parte de los líderes republicanos, se apresta a continuar y profundizar un importante plan de ajuste que él mismo había fomentado como ministro de Hollande. Querrá terminar de imponer la reforma laboral más reaccionaria de las últimas décadas de Francia y sobre la que ya ha habido una importante resistencia. Intentará imponer miles de despidos y otros recortes sociales para bajar el déficit fiscal. Lo que seguramente agudizará la confrontación entre las clases en Francia.

El enorme rechazo del pueblo francés a los políticos del viejo régimen se expresó en que más dela mitad no ha ido a votar. Este fenómeno que refleja la enorme apatía y desgaste de los viejos partidos del régimen, tiene una expresión por la positiva en el fenómeno Mélenchon y en menor medida en las votaciones a Poutou y Arthaud. Francia Insumisa, más allá de las limitaciones de su programa, a las contradicciones de su principal figura pública y a una débil organización, expresa la búsqueda de una salida contra el ajuste capitalista de millones de franceses. El mismo fenómeno que expresa Podemos en España, que expresó y malogró Syriza en Grecia, que Corbyn en Inglaterra o Sanders en EEUU representan y que expresan una creciente radicalización de amplias capas del movimiento de masas en los países del “primer mundo”.

La crisis de la Unión Europea como proyecto económico y político, el ascenso y las luchas de los trabajadores y la juventud del viejo continente, no le dejan muchos márgenes a Macron para imponer sus planes. Ahora aparece como una nueva estrella en un panorama muy complicado. Lo más probable es que su brillo se apague rápidamente de la mano de la lucha de los trabajadores y el pueblo francés.

Gustavo Giménez

  • El sistema electoral francés es muy anti democrático ya que los 101 departamentos en que está divida Francia se dividen a su vez en circunscripciones de 125.000 habitantes cada una, que elegirán un parlamentario a la Asamblea Nacional. Se hace con un sistema de dos vueltas. En el primer turno participan todos los partidos. Pero en el segundo turno lo hacen sólo los dos primeros. Lo que permite que agrupaciones que son minoritarias en la votación general, puedan tener una representación muy importante (en el caso de Macron dominar la Asamblea) más allá de su porcentaje original.

 

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Elecciones en Francia: la crisis del viejo régimen político https://mst.org.ar/2017/04/25/elecciones-en-francia-crisis-viejo-regimen-politico/ Wed, 26 Apr 2017 02:41:28 +0000 http://mst.org.ar/?p=8090 El domingo 23 de abril fue la primera vuelta de las presidenciales en Francia. Salió primero el liberal Emmanuel Macron y segunda la ultraderechista Marine Le Pen, que pasan al ballotage del 7 de mayo. No pasaron el PS gobernante ni la derecha clásica de Fillon. Jean-Luc Mélenchon, de Francia Insumisa, con casi el 20% de los votos, fue un fenómeno político.

 

Candidatx Partido % de votos
Emmanuel Macron En Marcha 23,8
Marine Le Pen Frente Nacional 21,5
François Fillon Republicanos 19,9
Jean-Luc Mélenchon Francia Insumisa 19,6
Benoît Hamon Partido Socialista 6,3
Nicolas Dupont-Aignan Francia de Pie 4,8
Jean Lassalle Resistencia 1,2
Philippe Poutou Nuevo Partido Anticapitalista 1,1
François Asselineau Unión Popular Republicana 0,9
Nathalie Arthaud Lucha Obrera 0,7
Jacques Cheminade Solidaridad y Progreso 0,2

El resultado de esta elección dejó afuera del ballotage a los dos partidos clásicos del régimen político de la V República: la socialdemocracia gobernante y los republicanos.

El “socialista” Hamon cayó al porcentaje histórico más bajo: 6%. Hollande es el primer presidente que no se postula a su reelección. Hamon se había distanciado del gobierno de Hollande y le ganó las internas del PS al favorito del presidente, el primer ministro Manuel Valls, quien a su vez luego de perder llamó a votar… a Macron.

La debacle anunciada de la socialdemocracia se explica por su ajuste constante a los derechos de los trabajadores y los pobres. Por ejemplo, una reforma laboral antiobrera que hasta ahora ningún gobierno de derecha se atrevió a implementar y frente a la cual existe una importante resistencia.

Tras haber encabezado las primeras encuestas, la derecha clásica del republicano Francois Fillon quedó tercero. Su candidatura estuvo salpicada por denuncias de corrupción por haber nombrado en cargos oficiales a varios familiares y por negarse a renunciar como se lo solicitaron desde su propio partido al saltar el escándalo.

Los outsiders

Hundido el viejo régimen bipartidista, los favorecidos por la votación fueron los outsiders.

El ganador, el liberal Macron con su nueva formación En Marcha, rompió con Hollande tras haber sido su ministro de Economía. Los medios llaman a su organización “un partido líquido”, ya que es nuevo e improvisada. Macron, con un programa liberal pro europeo, dice “no ser de derecha ni de izquierda” tratando de capitalizar el hartazgo con los viejos partidos y las confusiones. Ahora el presidente Hollande, la derecha de Fillon y casi todo el establishment francés y europeo llaman a votar por él en la segunda vuelta.

La otra outsider es la ultraderechista Le Pen, del Frente Nacional, que desde hace años busca lavar el perfl más racista de su padre y mostrar un discurso similar al de Trump: nacionalista, a favor de salir de la Unión Europea, frenar la inmigración y hablar de los “derechos de los franceses”, culpando de las penurias al viejo establishment. Su discurso populista le permitió lograr votos en viejos bastiones obreros y populares por el retroceso del PC y el PS. Logró así pasar al ballotage, aunque casi todos auguran que perderá.

Por su parte, los candidatos de la izquierda trotskista Philippe Poutou (NPA) y Nathalie Arthaud (Lucha Obrera) no lograron empalmar con el descontento popular y obtuvieron votaciones escasas.

El temor del establishment europeo

Pocas semanas antes de la votación, un nuevo fenómeno atemorizó a los voceros que defienden a la UE: el crecimiento de la candidatura de Mélenchon, que dio un salto y se ubicó los cuatro que disputaban el pase al ballotage.

Si bien en forma ambigua, en su programa planteaba redistribuir la riqueza, impuestos a las grandes fortunas, trabajo y derechos sociales para los trabajadores y los pobres, respeto al medio ambiente, integrar a los inmigrantes y salir de la UE, entre otros puntos. Por eso los medios, más allá de su programa reformista, lo ubicaban como el candidato de la “extrema izquierda”. Más allá de su programa limitado y su estrategia pro-capitalista, muchos trabajadores y jóvenes lo votaron expresando la búsqueda de una salida a la izquierda contra el viejo régimen.

Por ejemplo, Mélenchon ganó en el popular suburbio parisino de Seine-Saint-Denis, en la franja juvenil de 18 a 24 años y en varias ex colonias, incluida Guyana en donde hay una huelga general. Según algunos analistas, incluso disputó votos con Le Pen en algunas barriadas afectadas por la crisis: Tras el primer debate televisado entre los cinco principales candidatos a finales de marzo, Mélenchon experimentó una subida de siete puntos de intención de voto entre los obreros, mientras que Marine Le Pen bajaba cuatro”.[1] Tan vertiginoso fue su crecimiento que hasta era posible un ballotage Mélenchon versus Le Pen. Como ambos proponen salir de la Unión Europea, todo el establishment tembló.

Ni Macron ni Le Pen

Como bien lo señalan nuestros compañeros franceses del grupo La Commune, “Le Pen-Macron, las dos caras de la reacción. Lejos de ser un muro ante el FN, que aprovecha la decadencia de la derecha, Macron, como antes Hollande, le abre el camino a ese partido fascistoide”.

Nada bueno traerá para el pueblo trabajador de Francia el triunfo de cualquiera de esas dos variantes. Con sus matices, tanto Macron como Le Pen son defensores del sistema capitalista imperialista francés. Para frenar al “frente nacional” no sirve el “frente republicano” que ahora casi todos los ex candidatos conforman alrededor de Macron[2]: sólo sirve la movilización obrera, juvenil y popular.

 Oportunidad y desafío

Junto a la debacle del bipartidismo tradicional, la reciente elección presidencial en Francia muestra una nueva variante neoliberal (Macron), una fuerte polarización a derecha (Le Pen) e izquierda (Mélenchon), en el marco de un amplio descontento político que también se expresó en el 23% de abstención: 10 millones de electores que no fueron a votar.

Polemizando con quienes solo veían en Europa y en el mundo un avance de la derecha y que con el triunfo de Trump pensaban que era imparable, desde nuestra corriente señalábamos que la crisis de los viejos regímenes políticos, luego de años de ajuste y resistencia popular, provocaría una polarización política con nuevos emergentes a derecha e izquierda que abrirían nuevas oportunidades para construir organizaciones de combate y anticapitalistas.

La alta votación de Mélenchon y en menor medida los votos a los candidatos trotskistas expresan, por la positiva, esa búsqueda de una salida a la crisis desde la izquierda. Para los revolucionarios es fundamental tener en cuenta esa radicalización. En Francia está abierta la posibilidad de construir una herramienta política que gane peso de masas para un programa y una organización anticapitalistas. Una gran oportunidad, un gran desafío.

Gustavo Giménez

 

[1] CTXT, 21/4/17.

[2] Mélenchon hasta ahora no se pronunció y abrió una consulta entre sus afiliados.

El temor del establishment europeo

 

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